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Carta a SS.MM.

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Muy señores nuestros, si me permiten este trato epistolario:
Como todavía queda algo de inocencia (será por los años), lo único que les pido a Los Magos (lo de reyes cada vez lo llevo peor y no solo por esta tendencia mía a La República) es pasar la hoja del calendario aunque el «bicho» del Covid siga entre nosotros conviviendo con la gripe habitual.
Musicalmente, y a la vista de cómo está el mundo lleno de odio, guerras, genocidios y las tristes circunstancias de las que parecemos no aprender, solo pido mantener toda la música posible, a ser posible en PAZ, aunque sé que la salud es el mejor regalo en estos tiempos.
Sin necesidad de aniversarios (y en 2024 hay muchos para celebrar), como todo los años que son como mi Scalextric, pido poder escuchar en mi tierra la Octava Sinfonía «De los Mil»  de Mahler con todas nuestras orquestas (OSPA, OvFil, la Universitaria ya renacida), coros («El León de Oro», grandes, chicas doradas y peques, igual que el de la Fundación Princesa, la Capilla Polifónica «Ciudad de Oviedo» y también la Escolanía de Covadonga -que la han «desaparecido»- más la de San Salvador…), junto a solistas de los que tenemos un montón y ¡de primera! en nuestra querida Asturias y de todas las tesituras: Beatriz Díaz, Elena Pérez Herrero, Ana Nebot, Lola Casariego, la joven María Heres, Alejandro Roy, David Menéndez, Miguel Ángel Zapater, Juan Noval-Moro… (algunos «adoptados» o directamente de nuestra familia cordobesa). Sería lo más deseado de mi larga lista… Para todos ellos siempre les pido a ustedes mucho trabajo, pues los éxitos llegan con el esfuerzo y eso no les falta nunca.
Eso sí, mantengo mi ilusión de contar con Pablo González como director de un acontecimiento que saben me copió Dudamel, al que le perdono casi todo… y mi tocayu ya dirigiese en Barcelona cuando estuvo de titular, y ya que se ha despedido de la OCRTVE, aprovecho para pedirles le den una orquesta para este 2024 y siguientes. Ya por redondear este paquete, podrían traernos un concertino para la OSPA, pues llevamos huérfanos y necesitados desde la jubilación de nuestro querido Sasha. Darles las gracias porque sí nos trajeron al fin un titular, y además «vecino».
Con la ilusión infantil de este día tampoco quiero olvidarme de pedirles mucho trabajo para Forma Antiqva, esperando les llegue un Grammy clásico (se lo merecen), sobre todo a los tres hermanos Zapico que pese a todo, siguen «a tope» haciendo historia volando desde casa, actuando solos, en otros ensembles, y especialmente en «su formación», así como pedir que sigan grabando nuevos discos, juntos o por separado, pues siempre son el mejor regalo.
También quiero recordar a mis queridos pianistas con la mierense nacida en la capital Carmen Yepes en Madrid a la cabeza de los también docentes como Mario Bernardo, a Martín García o Henar F. Clavel que están creciendo en todos los sentidos, sin olvidarme de mis admirados Diego Fernández Magdaleno, Judith Jáuregui (que será mamá este año como el mejor y mayor regalo) o mi querida venezolana Gabriela Montero, a quienes les vendrá bien seguir trabajando mucho en este recién estrenado 2024 tras ir recuperando todos ellos fechas.
Mantengo la ilusión y pido más composiciones de Jorge Muñiz junto a las de la joven e inconmensurable pareja Guillermo Martínez (que este pasado año sigue igual de fructífero) y Gabriel Ordás (que tambén se ha ido a USA para proseguir sus estudios), pues siguen estando de lo más inspirados, regalándonos muchos estrenos tal como les había pedido en mi carta del 2023. Gracias señorías…
Y por mantener la ilusión, aunque como dice mi madre «parece que te hizo la boca un fraile» (?), continúo reclamando a los llamados «gestores culturales» les den mucho más trabajo a los de casa, no por patrioterismo o «aldeanismo» barato sino por la calidad contrastada, incluso que varíen de agencias de contratación… saben de sobra que la Cultura ha demostrado además de ser Segura resultar la mejor inversión en tiempos difíciles.
Este año no pido nada para mis jóvenes violinistas favoritos que se van haciendo mayores, pues están trabajando y bien (Ignacio Rodríguez sigue emigrado aunque ahora en Bélgica y María Ovín continúa en la OSPA), creciendo como personas y artistas… solo desearles que continúen los éxitos.
Para mi adorada Beatriz Díaz siempre les escribo otra carta porque se merece todo lo que le traigan en este 2024 (el Año Puccini que debería celebrarse contando con su voz) y mucho más. Además de darle de nuevo las gracias a la asturiana, felicitarla por un repertorio que sigue creciendo tanto como su agenda aunque espere mucha más ópera y zarzuela en el Campoamor como protagonista (con ganas de La Rosa del Azafrán), pues al fin le trajeron el año pasado su esperada Mimí en Alicante (donde le cambiaron hasta su apellido Díaz por Martínez), por lo que les sigo pidiendo la lleven al Teatro Real de Madrid o al Liceu barcelonés. En Tokio o Brasil ya ha triunfado, en Italia «la piccolina» ya es casi suya, y continúa teniendo fechas por Europa, pero recordándoles que en Londres, Viena o Nueva York aún no se han enterado cómo canta, y Vds. lo saben por ser Magos… la magia de la soprano allerana es tan única como la suya y debemos compartirla.
Para la ópera necesitaría otra carta de adulto, pero mi mamá dice que vale ya de pedir… al menos mantenerla en Asturias apostando por títulos nuevos sin olvidarnos de los «top» y seguir dando oportunidades a nuevas voces y públicos.
A todos mis amigos músicos repartidos por el mundo les mando siempre «MUCHO CUCHO®» antes de cada actuación, normalmente de vaca asturiana, y podría escribir otra misiva más detallada para tantos como tengo repartidos por el planeta (para que luego digan de la «maldición» ENTRE MÚSICOS TE VEAS). Al menos me consta que los envíos llegan a destino y se agradecen, incluso con emoticonos que ya son universales (🚜💩💩💩💩💩💩💩🐄).
Por ultimo no quiero olvidarme de mi Ateneo Musical de Mieres del que me regalasteis su presidencia en junio de 2018, pidiendo la misma salud que en el recién finalizado 2023 en que cumplíamos nuestro primer lustro (incluso con la Lotería que no les pedía tocase, porque ya lo hacían nuestros músicos, pero que les agradezco nos trajeran ¡una pedrea!), esperando mantengan su Banda Sinfónica y acertemos en el relevo de Antonio Cánovas (a quien le han traído destino en su tierra murciana y la dirección de la Banda de Águilas). Poder mantener el mismo nivel tras cinco años sin parar (ni siquiera con el Covid), y llevando su música, además del nombre de nuestra «Hermosa Villa» lo más lejos posible con una calidad y programas que son la envidia de muchos. Salud es lo importante porque ganas e ilusión no faltan.
A propósito, si pudieran dejar la música en la educación un poco más que ínfima y optativa, entonces tiraría fuegos artificiales… pero ya ven que no está entre las peticiones musicales en este mi segundo curso fuera de ella. Pero veo que la LOMLOE  (Ley Celáa) sigue empeorando leyes anteriores (y dicen que van ocho en 36 años),en pos de una generación de ignorantes digitales y adictos al móvil, aunque mantengo la esperanza que algún día se alcance un pacto de estado donde la educación sea inversión en vez de gasto y prime el menos común de los sentidos en vez de la partitocracia que intenta reescribir la historia a base de tantos eufemismos. Aunque suene un tanto repipi la esperanza nunca la pierdo.
Gracias señores majos y Magos (de donde vengan) utilizando el transporte que tengan (saben de sobra que los carburantes son más caros que el pienso), sin entrar en cabalgatas de las que no opino, y menos con Baltasar descolorido… Que sigan llenándonos de esperanza e ilusiones todos los días de este 2024 olímpico y bisiesto.
Y como siempre, que no se me olvide

¡Hala Oviedo!

Pablito, 12 años

Guillermo Martínez y La Castalia

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Domingo 17 de diciembre, 20:45 horas. Sala de cámara del Auditorio de Oviedo: Concierto de clausura del XXI Curso «La voz en la música de cámara» (Homenaje a Jeaninne Bouché). Obras de: Guillermo Martínez, Debussy, Berlioz, Ylioppilaskunnan, Whitacre y Ariel Ramírez.

Lástima que muchos homenajes se celebren tras morir, pero Jeaninne Bouché (1930-2023) lo tenía pendiente en Asturias y La Castalia pudo al fin entregar, aunque hubo de ser Luis Español, su hijo presente en la sala, el merecido reconocimiento que esta pianista de carrera truncada en 1953 por una patología de columna, siguió volcada en la música hasta sus últimos días, primero desde su magisterio en la Escuela Superior de Canto como catedrática, y posteriormente en la ‘Cátedra Alfredo Kraus’ de la prestigiosa Escuela Superior de Música Reina Sofía (tras «ficharla» Paloma O’Shea desde el primer curso allá por 1995), eminente profesora de «Fonética francesa aplicada al canto» que seguirá siendo un referente para tantas promociones de cantantes desde nuestro país.

Begoña García-Tamargo fue la encargada de abrir este concierto del vigésimoprimer curso ««La voz en la música de cámara con una semblanza de su amiga y compañera en las labores docentes (aún se recuerda la presencia en Oviedo de la maestra Bouché en el «I Congreso de pedagogía e investigación performativa y creatividad musical» dentro del Centenario Debussy), imposible plasmar aquí su enorme y dilatada carrera y en cierto modo manteniendo la humildad del segundo plano que la madrileña de padres franceses siempre tuvo a bien.

También lo reconoció su hijo Luis, emocionado y agradecido por este homenaje de la asociación ovetense, que reflejaría los vínculos que la música consigue y más desde la docencia, verdadera familia así entendida por tantos que nos dedicamos de una u otra forma a ella.

El concierto comenzaría con unas palabras de Guillermo Martínez (1983), explicando la génesis de las obras a estrenar esta fría noche de diciembre. Importante reseñar cómo al compositor asturiano siempre se le ha apoyado desde La Castalia, como a tantos jóvenes, siendo un ejemplo precisamente los intérpretes de esta velada.

Es un auténtico lujo poder asistir al estreno de obras actuales y además conocer de primera mano estas aportaciones a nuestro patrimonio musical que todos debemos defender, y ya se encargó la directora de La Castalia en recordar los de estos cursos únicos en España y de dilata trayectoria, un alumnado eterno de profesionales que siguen formándose toda su vida, al que reconocerle el esfuerzo de dedicar todo su tiempo a una profesión donde la gratitud es poder demostrar su valía además del aplauso del público, que hoy desafió la climatología acudiendo a esta clausura.

El estreno de dos «Cantos de Minnesinger» pertenecientes al ‘Ciclo de Fantasías para mezzo y piano’ abría el concierto, magníficas obras de nuestro juglar asturiano inspirado en los alemanes (allí los grabará con orquesta) y manteniendo un puro estilo de lied donde voz y piano son uno para realzar la poesía medieval alemana, inspiración pastoral y amatoria como en el siglo XII pero actual en nuestros días. María Heres fue la voz ideal de estas melodías llenas de agilidades y gran tesitura, ricos matices y cambios de tempo, con un exigente registro grave que bien posee la mezzo asturiana más un complicado pero bellísimo ropaje de piano con María Cueva, para poder disfrutar del magisterio compositivo de Guillermo Martínez que se mueve cómodo en todos los estilos.

Un acierto este «aperitivo» de fantasías vocales que seguirán creciendo y encontrando un lugar en el nuevo repertorio del lied más allá de la tierra originaria de los minnesinger, actualizando el lenguaje camerístico de la hoy llamada «Canción de concierto», bien expuesta por el dúo de estas dos Marías artistas, Heres–Cueva.

Y segundo estreno de la Rapsodia «Reflejos del Sur» para el piano de Henar F. Clavel, aires sevillanos del barrio de Triana con un virtuosismo nada superfluo donde verter esa inspiración universal al lado del Guadalquivir, como Turina pero también Albéniz y ahora Guillermo Martínez. Escritura pianística de alto voltaje para volver a reivindicar la magia de la intérprete avilesina y el talento del antiguo escolano de Covadonga, agradecidos de poder disfrutar su música desde La Castalia y augurándole una larga carrera de «opus» que siempre  seguirán sorprendiéndonos por su belleza y riqueza de estilos sin perder nunca el amor por la música que en esta velada mostraron todos y cada uno de los intérpretes.

Si la maestra Bouché sentó cátedra desde la «Fonética francesa aplicada al canto», no podía faltar música en la lengua de Moliere en la que los compositores franceses siguen siendo únicos, pues no se canta igual que se habla.

Primero Debussy y sus «Tres melodías de Verlaine» L. 81, en la voz del barítono venezolano Ángel Simón con el piano de Mario Álvarez Blanco (otro de los pilares de La Castalia del siglo XXI), timbre cálido y preciosista expresando todo el poderío poético del francés, expresión compartida con un piano cristalino y merecedoras de tener los textos originales y traducidos para disfrutar aún más de estas tres bellezas líricas.

Después Mario Álvarez continuaría desde el piano con Berlioz y las «Noches de verano» sobre poesías de Théophile Gautier junto a la soprano venezolana Ángeles Rojas (componente del Coro de la Ópera de Oviedo y alumna de la Cátedra de Canto Alfredo Kraus), cuatro de las seis escritas por el gran sinfonista y que son nuevamente un ejemplo de la música que encierran los versos, lírica en el amplio sentido de la palabra a las que la soprano de Barquisimeto puso su buen hacer vocal aunque la grandeza de la orquesta sea casi imposible reducirla al piano pese a los esfuerzos del asturiano. Voz poderosa en todo el registro y con musicalidad innata, más segura en la ópera que en las canciones de concierto, hay que felicitarla por el esfuerzo que suponen estas «noches de Berlioz».

Y hablando de ópera y coros, el mejor broche final lo pondría el Coro Arsis de la Escuela de Música Divertimento, verdadera cantera musical en la capital del Principado y dirigido por Cristina Langa junto al joven pianista y director de orquesta Luis María López Aragón. Cuatro temas bien enlazados para evitar pausas desde las modulaciones al piano que fueron desde Finlandia hasta la República Dominicana pasando por los EEUU  y Argentina.

Maravillosas estas laureadas voces juveniles con mayoría de chicas (habrá que pensar cómo sumar chicos a los coros) bien empastadas, con movimiento escénico y coreografías, bien llevados por otra promesa de la dirección como la Maestra Langa, bien memorizado todo, afinadas, empastadas, de dicción perfecta en finés, inglés y castellano, transmitiendo emociones y alegría, especialmente con el último villancico dominicano, y felicitar la elección de estas cuatro páginas corales donde personalmente me sigue emocionando Alfonsina y el mar del gran Ariel Ramírez en un arreglo hermosísimo del porteño Vivian Tabbush (1936-1917) con el piano original del argentino muy sentido por López Aragón.

En estas fechas no podía faltar Noche de Paz que pondría el primer regalo navideño, musical como debe ser, con Arsis y el piano antes de la salida de todos los participantes en este homenaje y clausura de otro curso de perfeccionamiento que nunca tiene vacaciones.

PROGRAMA

Guillermo Martinez (1983):

CANTOS DE MINNESINGER. Ciclo de fantasías para mezzo-soprano y piano
(estreno absoluto):

1. «Slâfest du friedel ziere?»
(poesía de Dietmar von Aist, ca. 1115- ca.1171).

2. «Kuster mich?»
(fragmento del poema «Under der Linden»)», de Walther von der Vogelweide, ca. 1170- ca.1228).

María Heres (mezzosoprano) – María Cueva (piano).

RAPSODIA «REFLEJOS DEL SUR»
(estreno absoluto).

Henar F. Clavel (piano).

C. Debussy (1862-1918): TROIS MELODIES DE VERLAINE:

1. «La mer est plus belle – 2. «Le son du cor s’afflige ver le bois» – 3. «L’échelonnement des haies»

Angel Simón (barítono) – Mario Alvarez (piano).

H. Berlioz (1803-1869): LES NUITS D’ÉTÉ
(Poesías de Théophile Gautier):

1. «Villanelle» – 2. «Le spectre de la rose» – 4 «Ас оле*

Ángeles Rojas (soprano) – Mario Álvarez (piano)

CORO ARSIS de la Escuela de Música Divertimento:

Ylioppilaskunnan: «On suuri sun rantas».

Eric Whitacre: «Sing Gently».

Ariel Ramirez: «Alfonsina y el mar» (Arr. Vivian Tabbush).

Tradicional República Dominicana: «Cantemos a María».

Directora de coro: Cristina Langa – Pianista: Luis María López Aragón.

Manon no envejece

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Domingo 10 de septiembre, 19:00 horas. 76ª Temporada Ópera de Oviedo, Teatro Campoamor: «Manon» (1884), música de Jules Massenet; libreto de Henri Meilhac y Philippe Gille, basado en la novela “Manon Lescaut” (1731) del Abate Prévost. Opéra Comique en cinco actos y seis cuadros, estrenada en la Opéra-Comique de París el 19 de enero de 1884. Producción de la Ópera de Oviedo, Teatro Municipal de Santiago de Chile y Auditorio de Tenerife.

Crítica para ÓperaWorld del lunes 11 con los añadidos de fotos (propias y de las RRSS), links siempre enriquecedores, y tipografía que a menudo la prensa no admite.

 

Con este título de Massenet se alzaba el telón un 18 de septiembre de 1948 en el Teatro Campoamor tras las obras de reconstrucción del coliseo ovetense destrozado con la Revolución del 34 y la Guerra Civil. Hace 75 años integraban el reparto de aquella función inaugural artistas como Victoria de los Ángeles, Giacinto Prandelli o Manuel Ausensi que dejaron un sabor especial según las crónicas de entonces, con un brillo especial para esta celebración. Esta Manon del 10 de septiembre de 2023 volverá a ser recordada como la función de platino ante la calidad global de la representación donde todo fue sobresaliente, emocionante y al fin redonda, sin nada que envidiar a las anteriores ocho funciones en la historia de la ópera asturiana que arrancaba desde esta efeméride la septuagésimosexta temporada. Espero que para el centenario mantenga vivo este “drama de inocencia y corrupción” como lo titula Emilio Sagi en el programa de mano editado por la Ópera de Oviedo, otro para la colección con artículos y firmas que son también legado bibliográfico.
Esta première de la “Manon de 2023” lo tuvo todo bueno, comenzando por la escena, sencilla y efectiva de Sagi y Bianco, cuatro escaleras en módulos que como un puzzle se movían y encajaban para ambientar los cinco actos y seis cuadros, moviéndose a la vista como ya hiciese el asturiano en la “Bohème alicantina” que comenté desde estas páginas. La iluminación de Bravo ayuda a recrear cada ambiente según el respeto escrupuloso del libreto (especialmente la brillante fiesta del tercer acto), reforzado por el adecuado y elegante vestuario de Pablo Núñez, que en el caso de la protagonista recordaba el traje de 1948 (actualizado en color) y que lucía la soprano navarra en los carteles y página Web de la ópera ovetense.
La partitura de Massenet es una auténtica joya, con el texto siempre claro para todos los cantantes, con las partes habladas perfectamente medidas y encajadas dentro de una orquestación esplendorosa, llena de guiños a la Francia de la Regencia (1715-1723) y todo un derroche musical donde coros, concertantes, cuartetos, dúos y arias están llenos de melodías que desde el foso se arroparon a la perfección bajo una dirección excelente del debutante Nuno Coelho al frente de una OSPA, de la que es titular hace dos años, donde brillaron todas las secciones de nuestra formación comandada esta vez por Héctor Corpus de concertino. Si ya el preludio inicial premonizaba una “ópera grande”, de sonoridad clara y precisa, el maestro portugués mimó toda la obra y escena, favoreciendo la riqueza de matices y el lucimiento de todo el reparto vocal sin excepción. Auguramos una exitosa carrera a la joven batuta que está dejando ilusionada tanto a la orquesta asturiana como a los operófilos que este domingo comprobaron el talento y detalle de un trabajo primoroso desde la dirección musical de esta festejada “Manon”.
El coro titular de la ópera ovetense (Coro Intermezzo) bajo la dirección de Pablo Moras es otra de las apuestas seguras de las últimas temporadas, y esta vez pudimos disfrutar del buen estado de forma tanto vocal como escénico: seguro en los conjuntos, incluyendo el Magnificat del tercer acto fuera de escena o el inicial coro de damas del mismo acto. Un coro compacto, convencido, entregado, afinado, poderoso y matizado así como equilibrado en número, siendo otro protagonista del éxito dominical.
La amplia figuración además de la ambientación adecuada dotó a la escena de la grandiosidad precisa en sus apariciones, moviéndose con soltura por el escenario, y especialmente destacable la presencia asturiana en los llamados comprimarios y secundarios, desde el bajo barítono mierense Abraham García como buen posadero, portero discreto y hasta crupier digno de un casino internacional, de gran presencia vocal y escénica, hasta el trío femenino de demi-mondaines Poussette, Javotte y Rosette, voces de casa con profesionalidad y carreras asentándose, simpatía y excelente empaste a cargo de la soprano ovetense Ana Nebot con dilatada trayectoria y muchas tablas, más las mezzos María Heres (de Oviñana) que va asentando sus prometedores inicios, y la gijonesa Serena Pérez, de color personal complementando estas tres “libertinas” de buen entendimiento conjunto, que contribuyeron a engrandecer cada intervención, desde un gran primer acto al pletórico cuarto en el Hòtel Transylvanie junto a Manon. Ópera asturiana que también ofrece un elenco propio para exportar con total garantía, incluyendo a la soprano del coro Elisabeth Expósito como sirvienta.
Impresionante el Conde Des Grieux de Roberto Scandiuzzi, un bajo de verdad, que no abundan, buen cantante y actor, con registro poderoso y color perfecto para este padre que recuerda el Germont verdiano (y con muchos puntos en común incluso en el argumento de esta “Manon”) en sus dos apariciones.
Llegando al cuarteto protagonista masculino es difícil encontrar unas voces tan idóneas, redondas, afinadas, actoralmente impecables y con una línea de canto precisa, sin nasalizar un francés siempre complicado, comenzando por el De Brétigny del bajo barítono mallorquín Pablo López, buen lírico equiparado y constraste idóneo del corrupto Guillot de Morfontaine del tenor granadino Moisés Marín, ambos convincentes, desenvueltos, con sus personajes bien asentados y defendidos.
Punto y aparte el barítono barcelonés Manel Esteve como Lescaut en un momento vocal perfecto, fue el verdadero tercer apoyo de los protagonistas Manon y Des Grieux, aportando toda la gama dramática de un personaje lleno de aristas que su voz y presencia le valieron una de las grandes ovaciones de esta primera función, emulando al mejor Manuel Ausensi que lo cantase hace 75 años (y repitiese en 1956) cuando toda la temporada se celebraba en torno a las fiestas locales de San Mateo tras su paso por la de Bilbao.
No vamos a descubrir a estas alturas al gran tenor tinerfeño Celso Albelo, casi un asturiano más por sus muchos vínculos de su dilatada carrera con esta región, y que debutaba en“su Oviedo” al Caballero Des Grieux. Su voz ha ganado cuerpo y potencia, la gama dinámica sigue siendo admirable y amplia, la pronunciación impecable y totalmente creíble en un rol que parecía llevase años cantándolo. Sobresaliente alumno del siempre querido y recordado Alfredo Kraus en este mismo papel allá por 1964 y 1967 en la capital del Principado, cantado incluso por Pavarotti con Mirella Freni en 1970 y ya más cercano en el tiempo y memoria personal Jaime Aragall en 1975 con Jeanette Pilou. La química necesaria entre Des Grieux y Manon cuando funciona nos deja recuerdos imperecederos, y Albelo junto a “La Puértolas” será uno de ellos. Flechazo vocal y emocional, “siempre nos quedará París”, dúo impactante de tenor y soprano, con el muy sentido segundo acto, la evolución dramática reflejada en la línea de canto, lirismo y pasión, impactante y aún mayor el acto tercero en la escena del Seminario, y rompedor el quinto que remataría esta exitosa première.
La auténtica estrella, protagonista eterna y siempre joven Manon estuvo encarnada por la soprano navarra Sabina Puértolas que volvió a enamorarnos. Casi omnipresente, encantadora, embaucadora, inocente y corrupta, elegante y decadente, siempre refinada, dominadora de la escena de principio a fin, su voz se paseó por todos los estados de ánimo del personaje. Desde el dúo con su primo Lescaut, la delicada aria a la mesita «Adieu notre petite table” del segundo acto, la conocidísima y bellísima “Profitons bien de la jeunesse” del tercer acto, lo más aplaudido del domingo, cada intervención de la navarra era un placer para el oído y la vista, emociones desde Saint-Sulpice hasta el final “Je sena une puré flamee” de la arrepentida y dual Manon para poner el broche final de una celebración que pasará a la historia de la ópera en Oviedo.
FICHA
Domingo 10 de septiembre de 2023, 19:00 horas. 76ª Temporada Ópera de Oviedo, Teatro Campoamor: «Manon» (1884), música de Jules Massenet; libreto de Henri Meilhac y Philippe Gille, basado en la novela “Manon Lescaut” (1731) del Abate Prévost. Opéra Comique en cinco actos y seis cuadros, estrenada en la Opéra-Comique de París el 19 de enero de 1884. Producción de la Ópera de Oviedo, Teatro Municipal de Santiago de Chile y Auditorio de Tenerife.
FICHA ARTÍSTICA
Manon Lescaut: Sabina Puértolas – El Caballero Des Grieux: Celso Albelo –
El Conde Des Grieux: Roberto Scandiuzzi – Lescaut: Manel Esteve – Guillot de Morfontaine: Moisés Marín – De Brétigny: Pablo López – Un Posadero, Portero, Crupier: Abraham García – Poussette: Ana Nebot – Javotte: María Heres – Rosette: Serena Pérez – Guardia jugador: Gaspar Braña – Una sirvienta: Elisabeth Expósito.
Dirección musical: Nuno Coelho – Dirección de escena: Emilio Sagi – Diseño de escenografía:
Daniel Bianco – Diseño de vestuario: Pablo Núñez – Diseño de iluminación: Eduardo Bravo.
Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias – Coro Titular de la Ópera de Oviedo (Coro Intermezzo), dirección del coro: Pablo Moras.

Disfrutando con la lírica

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Miércoles 26 de julio, 20:00 horas. Teatro Filarmónica, Oviedo: La Castalia, Concierto Escenificado de Clausura del VIII Taller Internacional de Ópera y Zarzuela. Entrada libre. Arias y dúos de ópera y zarzuela.

Oviedo es capital de la lírica desde hace años y llevamos tiempo exportando voces al panorama escénico. La Castalia continúa su labor docente de potenciar y perfeccionar los nuevos talentos que este último miércoles de julio clausuraban otro taller lírico con un concierto que desde 45 minutos antes congregaba una enorme cola desde la calle Menzidábal bordeando la de San Francisco hasta la Confitería Rialto para llenar este «coliseo musical carbayón», ávidos de escuchar páginas muy conocidas de ópera y zarzuela, algunas incluso tarareadas y comentadas por vecinos de localidad que demuestran su amor por la lírica y las ganas de seguir manteniendo esta capitalidad musical en «La Viena Española».

Hay que comenzar citando al profesorado de La Castalia que durante diez días han hecho trabajar a unas voces jóvenes con mayor o menor experiencia pero dándolo todo sobre las tablas cual examen final donde aplicar lo aprendido en este VIII TALLER INTERNACIONAL DE ÓPERA Y ZARZUELA:

PROFESORADO: Begoña García-Tamargo (Canto), Susana Gómez (Escena Lírica), Mario Álvarez (Repertorio), Yelyzaveta Tomchuk (Repertorio), Ana Cristina Tolivar (Fonética), Tomás Zorzo, Rama (Yoga), Borja Roces (Expresión Corporal), Mario Bueno (Fisioterapia).

Bajo la dirección artística de Begoña García-Tamargo, con los pianistas Mario Álvarez y Yelyzaveta Tomchuk, que se fueron turnando en el concierto con mucho que tocar y acompañar, la dramaturgia y dirección escénica de Susana Gómez para que la actuación fuese lo más completa, no sólo cantar sino moverse en escena, interiorizar los personajes, hacer creíble cada personaje y cada cuadro elegido, y con una  presentadora como la profesora Ana Cristina Tolívar que resultó el perfecto hilo conductor de un viaje musical sin movernos de la butaca, como bien nos lo contó, fueron saliendo las distintas voces con mayor y menor protagonismo así como experiencia.

Del alumnado, las sopranos Silvia Llera, Ángeles Rojas, Lourdes Simón y Analy Velásquez, la mezzo María Heres, el contratenor Mikel Malda, los tenores Enrique Parra y Daniel Vargas, más el barítono Ángel Simón nos ofrecieron una pequeña muestra de arias, dúos y hasta un concertante de distintas óperas y zarzuelas.

Imposible detallar cada número, pero al menos citar la consolidación de la aturiana María Heres  como la Santuzza de «Cavalleria Rusticana» (Leoncavallo) y explorando la «Carmen» de Bizet a dúo con el almeriense Enrique Parra de timbre hermoso que brilló también en todo el final del acto I de «La Bohème» (Puccini) y defendió con personalidad su Edgardo de la «Lucía di Lammermoor» (Donizetti).

La Mimì de la venezolana Ángeles Rojas no tuvo problemas de tesitura ni de empaste, tampoco de dramatización aunque echase de menos matizar más unos agudos suficientes.

Buen color, técnica, escena y entrega la del barítono Ángel Simón desde el «catálogo» de Leporello hasta el Calor de nido de «Katiuska» (Sorozábal), gran profesional que siempre busca mejorar.

Nuevamente me sorprendió el joven contratenor Mikel Malda ganando en cuerpo y escena sobre todo en el aria Va tacito e nascosto del «Giulio Cesare» (Haendel) incorporando el Annio de «La Clemenza de Tito» (Mozart) a dúo con una discreta Lourdes Simón.

La «Luisa Fernanda» de la chilena Analy Velásquez resultó otra grata sorpresa vocal y trabajando un poco la escena del dúo Cállate corazón con un «apagado» Daniel Vargas que empastó bien con la soprano.

Finalizar con Puccini y el inicio del acto III de «Madama Butterfly» sacó a escena al cuarteto con la breve Butterfly de Rojas, la imponente Suzuki de Heres, el poderoso Sharples de Simón y el más que correcto Pinkerton de Parra, redondeando un concierto donde no faltó la propina bisada y colaborando profesores y público de la conocida seguidilla de «La verbena de La Paloma» (Bretón) Por ser la Virgen de la Paloma… con mantones y disfrutando todos. Como los alumnos comentaban en La Nueva España, «Hay que disfrutar, o no lo hará el público».

Dolores que son alegrías

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Jueves 27 de abril, 20:00 horas. Teatro Campoamor (Oviedo),  XXX Festival de Teatro Lírico Español: «La Dolores», drama lírico en tres actos. Música y libreto de Tomás Bretón (Salamanca, 1850 – Madrid, 1923), basado en el drama rural de José Feliú y Codina. Estrenado en el Teatro de la Zarzuela el 16 de marzo de 1895. Nueva producción del Teatro de la Zarzuela. Conmemoración del centenario del fallecimiento de Tomás Bretón (1923-2023). Edición crítica de Ángel Oliver Pina (Ediciones AUTOR / ICCMU, Instituto Complutense de Ciencias Musicales, 1999).

Crítica para Ópera World del viernes 28 de abril, con los añadidos de links (siempre enriquecedores), fotos propias y de Alfonso Suárez, y tipografía que a menudo la prensa no admite.

Continúa en “La Viena Española” la trigésima edición del Festival de Teatro Lírico Español nada menos que conmemorando el centenario del fallecimiento del salmantino Tomás Bretón (1850-1923) y su ópera (o drama lírico) «La Dolores» con una producción a lo grande, como se merece, con aforo completo para las dos funciones que ya piden ampliarse, y muchas ganas de disfrutar este título tan poco representado del autor de «La Verbena de la Paloma».

Oviedo tiene un prestigio ganado que sólo admite obras de gran nivel pero apostando igualmente por recuperar nuestro patrimonio lírico. Y la producción llegada del teatro de la madrileña calle Jovellanos (que pudieron disfrutar en la capital a finales de enero y principios febrero) hubo de apretarse un poco para este espectáculo de primera con casi un centenar de artistas en escena más otros tantos músicos dentro y fuera de las tablas, sin reparar en nada: gran orquesta, banda de música, rondalla, amén de dos coros, adulto e infantil, junto a bailarines, acróbatas, gigantes y cabezudos, por lo que armar en el Campoamor semejante grandeza supongo serían los únicos “dolores” dado que el resultado fue una auténtica alegría, sumándole la presencia en los papeles principales de muchas voces conocidas de la tierra, todo ello comandado por el ovetense Óliver Díaz que domina toda la materia prima de este gran drama lírico de Bretón.

Casi tres horas de espectáculo a lo grande que fue creciendo como la propia partitura del salmantino, un preludio en cada acto que incluye la escenografía de Amelia Ochandiano con unas acrobacias especiales, bellísimas plásticamente (sobre todo en el onírico acto final), haciendo lucir aún más las partes instrumentales donde la Oviedo Filarmonía brilló con luz propia, manteniendo el poderío incluso en los concertantes que por momentos taparon las voces solistas, aunque también los hubiese de buen balance gracias igualmente a la potencia de algunas voces que sobresalieron por volumen, entrega y buen gusto según fue avanzando la representación.

La banda fuera de escena, dirigida por David Colado, también se lució encajando tímbrica y rítmicamente con el foso. La rondalla langreana quedó algo atrás en dinámicas aunque en la última jota pudimos disfrutar de unas bandurrias mucho más presentes, bien ajustadas desde el podio y empastadas con la orquesta.

La partitura de Bretón está llena de detalles wagnerianos, italianos y hasta franceses sin olvidar el aire español, cambios estilísticos que el maestro Díaz intentó subrayar y encajar, siendo probablemente el más completo la famosa jota Aragón la más preciosa del primer acto, con todas las voces “Grande(s) como el mismo sol” incluyendo una Capilla Polifónica que no tuvo mayores problemas con ella, volcándose en esta popular página, destacando el excelente cuerpo de baile donde las castañuelas mandaron y marcaron. Con todo sigue siendo el momento esperado, emocionante y tan aplaudido que se bisó desde el dúo de joteros.

Si la escena fue bien pensada acercándola a los años 50 con un vestuario acorde y los decorados adaptables a cada acto, esta ópera romántica necesita de voces sutiles, flexibles y capaces, exigentes por tesitura y expresión buscando jugar con los colores ante los “duelos” de barítonos o tenores que plantea esta magna ópera del compositor salmantino.

La soprano cubanoamericana Monica Conesa, debutante en Oviedo, fue una Dolores para recordar. De voz corpórea, homogénea con graves suficientes y agudos nunca excesivos manteniendo no ya el color sino la gran expresión de su personaje a lo largo de toda la obra, despuntó desde su seductora aparición en el primer acto, pasando por los desafiantes y enérgicos dúos con Melchor, hasta con los de Lázaro, el intimista “¡Vencida estoy por mi cruel destino!” de la novena escena del segundo acto, o ya en el tercero su aria “Tarde sentí cuitada…” y el dúo final. Expresiva, valiente, jugando con los registros para coquetear y enamorar a todos pero arreada como buena maña a quien la copla atormentará, al igual que al pueblo de Calatayud.

En este ambiente verista, el canario Jorge de León encarnó un Lázaro que comenzó incómodo por tesitura y terminó siendo de los más aplaudidos según fue entrando en calor, tanto en el “madrigal” del segundo acto como en el maravilloso dúo final “¡Dolores mía!” tan operístico, una pareja de voces dejándose la piel con un papel endiablado, que fue creciendo expresivamente desde unos agudos claros para este tenor valiente y arrebatador.

La joven mezzo asturiana María Heres debutaba en un papel principal sobre las tablas que lleva años pisando en el coro y comprimaria, por lo que su Gaspara resultó ideal para ella: segura en su línea de canto, buena proyección y dicción, escena bien trabajada y sobre todo un color de voz que redondea este personaje. De madrina de Lázaro en el segundo acto, creyente, además de eficiente mesonera al inicio y cómplice con Dolores en la escena cuarta del último acto (“¡Infame, infame sirvienta!”) o con su ahijado (“Mentira me parece… Lázaro… ven… soy yo!”), de una madurez fruto de mucho estudio, esperando más papeles como este para seguir viéndola crecer en el difícil mundo de la lírica.

Como casi siempre los villanos dan mucho juego argumental y por supuesto vocal, así que el Melchor del tarraconense Àngel Òdena volvió a triunfar con un rol de “malo y traidor” que le va como cuando canta: “así Dios me formó, cruel, violento”, sobrado de volumen pero amplio en matices, su color se diferenció por todo con Rojas y Patricio en este “duelo baritonal”, empastando con todas las voces, poderosos sus dúos con Dolores para redondear otra sobresaliente tarde en un Oviedo que le quiere.

Al asturiano David Menéndez le correspondió dar vida a un andaluz sargento Rojas con esa vis de acobardado cómico que le va muy bien; vocalmente fue mejorando desde el segundo acto con los esdrújulos casi rossinianos (“En cuanto de la música el paso doble escúchese…”), aunque no se le notase cómodo en un papel originario para bajo, y sonó convincente en sus recortados, por exigencias del guión, “Soldado valiente…” o la “Soleá”, saliendo corneado aunque a salvo.

Otro tanto del rico Patricio, un Gerardo Bullón siempre seguro en escena, armando un buen tándem con Rojas, cómica la escena de los regalos para Dolores, cerrando un trío de barítonos con mucho que cantar para diferenciarse dramática, vocal y expresivamente.

Excelente el tenor almeriense Juan de Dios Mateos como Celemín, de timbre bello y buena proyección vocal que le permitió mantenerse claro en todas sus intervenciones, siendo muy sentido en el tercer acto con Lázaro (“Pues solos un momento”).

No son las coplas la especialidad del asturiano Juan Noval-Moro ni las jotas de Bretón totalmente de Aragón. Algo tirante “en las alturas” y mejor a dúo con Celemín, en su última intervención “Si vas a Calatayud…” estuvo más cómodo y seguro.

Ya destaqué el excelente cuerpo de baile y a la Capilla Polifónica “Ciudad de Oviedo” que algo desigual mantuvo el tipo en esta difícil ópera de Bretón, pero dejo para el final al Coro Infantil Escuela de Música “Divertimento” por su profesionalidad bajo la dirección de Cristina Langa. Es maravilloso cómo se desenvuelven en escena cantando tan natural, verdadera cantera coral asturiana que funciona a la perfección, toda una experiencia que no olvidarán nunca.

“Salud al noble pueblo de Calatayud” y larga vida a esta Dolores para que nos siga dando alegrías.

Ficha:

Teatro Campoamor (Oviedo), jueves 27 de abril de 2023, 20:00 horas. XXX Festival de Teatro Lírico Español: «La Dolores», drama lírico en tres actos. Música y libreto de Tomás Bretón (Salamanca, 1850 – Madrid, 1923), basado en el drama rural de José Feliú y Codina. Estrenado en el Teatro de la Zarzuela el 16 de marzo de 1895. Nueva producción del Teatro de la Zarzuela. Conmemoración del centenario del fallecimiento de Tomás Bretón (1923-2023). Edición crítica de Ángel Oliver Pina (Ediciones AUTOR / ICCMU, Instituto Complutense de Ciencias Musicales, 1999).

Reparto:

DOLORES: Monica Conesa – LÁZARO: Jorge de León – MELCHOR: Àngel Ódena – GASPARA: María Heres – ROJAS: David Menéndez – CELEMÍN: Juan de Dios Mateos – PATRICIO: Gerardo Bullón – CANTADOR DE COPLAS: Juan Noval-Moro – HOMBRES: Adrián Begega, Sergey Zavalin – BAILARINES FIGURANTES: Miriam Abad, David Acero, Hugo Aguilar, Enrique Arias, Cynthia Cano, Elisa Díaz, José Molina, Concepción Mora, Daniel Morillo, Lucía Prada y Pablo Viña – ACRÓBATAS: Cleyra Membrilla, Giada Ottaviani y Myriam Rojo.

DIRECCIÓN MUSICAL: Óliver Díaz – DIRECCIÓN DE ESCENA: Amelia Ochandiano – ESCENOGRAFÍA: Ricardo Sánchez Cuerda (AAPEE) – VESTUARIO: Juan Gómez Cornejo (AAI) – COREOGRAFÍA: Miguel Ángel Berna – ASISTENTE DE DIRECCIÓN DE ESCENA: Ana Barceló – ASISTENTE DE DIRECCIÓN DE ILUMINACIÓN: David Hortelano – ASISTENTE DE COREOGRAFÍA: Estíbaliz Barroso – COORDINADOR DE ACROBACIAS: Roberto Gasca.

Orquesta Oviedo Filarmonía (OFIL), Capilla Polifónica “Ciudad de Oviedo”, coro residente del Festival de Teatro Lírico Español (dirección del coro: José Manuel San Emeterio Álvarez), Banda de Música “Ciudad de Oviedo” (dirección de la banda: David Colado), Coro Infantil Escuela de Música “Divertimento” (dirección de Cristina Langa), Rondalla de la “Orquesta Langreana de Plectro” (directora: Seila González).

Carta a SS.MM.

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Muy señores nuestros, si me permiten este trato epistolario:
Como todavía queda algo de inocencia (será por los años), lo único que les pido a Los Magos (lo de reyes cada vez lo llevo peor y no solo por esta tendencia mía a La República) es pasar definitivamente este «bicho» del Covid que lleva ya demasiado tiempo entre nosotros y ha trastocado todas las vidas, además de llevarse muchas por delante.
Musicalmente, y a la vista de las aún cambiantes circunstancias, mantener toda la música posible, aunque vuelvan las mascarillas y todas las medidas que ya hemos asimilado manteniéndolas en el transporte público, hospitales o farmacias. Sé que la salud es el mejor regalo en estos tiempos.
Sin necesitar aniversarios pido, como todo los años que son como mi Scalextric, poder escuchar en Asturias la Octava Sinfonía «De los Mil»  de Mahler con todas nuestras orquestas (OSPA, OvFil, la Universitaria ya renacida), coros («El León de Oro», grandes, chicas doradas y peques, igual que el de la Fundación Princesa, la Capilla Polifónica «Ciudad de Oviedo» y también la Escolanía de Covadonga con la de San Salvador…) más nuestros solistas, de los que tenemos un montón y ¡de primera! en mi querida Asturias y de todas las tesituras: Beatriz Díaz, Elena Pérez Herrero, Ana Nebot, Mª José Suárez, Lola Casariego, la joven María Heres, Alejandro Roy, David Menéndez, Miguel Ángel Zapater, Juan Noval-Moro… (algunos «adoptados» o directamente de nuestra familia cordobesa). Sería lo más deseado de mi larga lista… Para todos ellos siempre les pido a ustedes mucho trabajo, pues los éxitos llegan con el esfuerzo y eso no les falta nunca.
Eso sí, mantengo mi ilusión de tener a Pablo González como director de un acontecimiento que saben me copió Dudamel, al que le perdono casi todo… y mi tocayu ya dirigió en Barcelona cuando estuvo de titular y ya que se despide este año de la OCRTVE, aprovecho para pedirles le diesen una orquesta para este 2023 y siguientes. Ya por redondear este paquete, podrían traernos un concertino para la OSPA, pues llevamos huérfanos y necesitados desde la jubilación de nuestro querido Sasha. Darles las gracias porque sí nos trajeron al fin un titular, y además «vecino».
Con la ilusión infantil de este día tampoco quiero olvidarme de pedirles mucho trabajo para Forma Antiqva, esperando les llegue un Grammy clásico (se lo merecen), sobre todo a los hermanos Zapico que pese a todo, siguen «a tope» haciendo historia volando desde casa, y que sigan grabando nuevos discos, juntos y por separado, pues siempre son el mejor regalo.
También quiero recordar a mis queridos pianistas con la mierense nacida en la capital Carmen Yepes en Madrid a la cabeza de los también docentes como Mario Bernardo, sin olvidarme de mis admirados Diego Fernández Magdaleno, Judith Jáuregui o Gabriela Montero, a quienes les vendrá bien seguir trabajando mucho en este recién estrenado 2023 tras irse recuperando todos ellos de un 2021 para olvidar.
Mantengo la ilusión y pido más composiciones de Jorge Muñiz junto a las de la joven e inconmensurable pareja Guillermo Martínez y Gabriel Ordás que en el año pasado han seguido de lo más inspirados, regalándonos muchos estrenos, tal como les había pedido en mi carta del 2022.
Gracias también por hacer que La Dama del Alba de mi querido Luis Vázquez del Fresno se estrenase en esta temporada de los 75 años en Oviedo.
Y por mantener la ilusión aunque como dice mi madre «parece que te hizo la boca un guardia» (?), continúo pidiendo a los llamados «gestores culturales» les den mucho más trabajo a los de casa, no por patrioterismo o «aldeanismo» barato sino por la calidad contrastada, incluso que varíen de agencias de contratación… saben de sobra que la Cultura ha demostrado además de ser Segura resultar la mejor inversión.
Este año no pido nada para mis jóvenes violinistas favoritos que se van haciendo mayores, pues están trabajando y bien (Ignacio Rodríguez sigue emigrado a Alemania y María Ovín en la OSPA), creciendo como personas y artistas… solo desearles que continúe el éxito.
Para mi adorada Beatriz Díaz siempre les escribo otra carta porque se merece todo lo que le traigan en este 2023 y más. Además de darle de nuevo las gracias, felicitarla por un repertorio que sigue creciendo tanto como su agenda aunque espere mucha más ópera y zarzuela en el Campoamor como protagonista, pues al fin le han traído para este año su esperada Mimí en Alicante (donde le han cambiado su apellido Díaz por Martínez), por lo que les sigo pidiendo la lleven al Teatro Real de Madrid o al Liceu barcelonés. En Tokio o Brasil ya ha triunfado, en Italia «la piccolina» ya es casi suya, y continúa teniendo fechas por Europa, pero recordándoles que en Londres, Viena o Nueva York aún no se han enterado cómo canta, y Vds. lo saben por ser Magos… la magia de la soprano allerana es tan única como la suya y debemos compartirla.
Para la ópera necesitaría otra carta de adulto, pero mi mamá dice que valer ya de pedir… al menos mantenerla en Asturias apostando por títulos nuevos sin olvidarnos de los «top» y seguir dando oportunidades a nuevas voces y públicos.
A todos mis amigos músicos repartidos por el mundo les mando siempre «MUCHO CUCHO®» antes de cada actuación, normalmente de vaca asturiana, y podría escribir otra misiva más detallada para tantos como tengo repartidos por el planeta (para que luego digan de la «maldición» ENTRE MÚSICOS TE VEAS). Al menos me consta que los envíos llegan a destino y se agradecen, incluso con emoticonos que son universales.
Por ultimo no quiero olvidarme de mi Ateneo Musical de Mieres del que me regalasteis su presidencia en junio de 2018, pidiendo la misma salud que en el recién finalizado 2022. A pesar de todo (de la Lotería no les pido que toque, ya lo hacen mis músicos) espero mantengan su Banda Sinfónica, dirigida por Antonio Cánovas al mismo nivel tras cuatro años sin parar (ni siquiera con el Covid), y llevando su música, además del nombre de nuestra «Hermosa Villa» lo más lejos posible (este pasado año ya estuvimos por tierras murcianas), con una calidad y programas que son la envidia de muchos. Salud es lo importante porque ganas e ilusión no faltan.
A propósito, si pudieran dejar la música en la educación un poco más que ínfima y optativa, entonces tiraría fuegos artificiales… pero ya ven que no está entre las peticiones musicales en este mi primer curso fuera de ella. Pero veo que la LOMLOE  (Ley Celáa) sigue empeorando leyes anteriores (y dicen que van ocho en 35 años),en pos de una generación de ignorantes digitales, aunque mantengo la esperanza que algún día se alcance un pacto de estado donde la educación sea inversión en vez de gasto y prime el menos común de los sentidos en vez de la partitocracia que intenta reescribir la historia a base de tantos eufemismos. Aunque suene un tanto repipi la esperanza nunca la pierdo.
Gracias señores majos y Magos (de donde vengan) utilizando el transporte que tengan (saben que los carburantes están tan caros como el pienso) sin entrar en cabalgatas que no opino, y menos las que se inventaron el año pasado como ¡estáticas! y con Baltasar descolorido… Que sigan llenándonos de esperanza e ilusiones todos los días del año.
Y como siempre, que no se me olvide

¡Hala Oviedo!

Pablito, 12 años.

Felices 20 años de La Castalia

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Sábado 26 de marzo, 20:00 horas. Gala Lírica «La Castalia», XX Aniversario: Oviedo Filarmonía, Isabel Rubio (directora), Alejandro Roy (tenor invitado), Olena Sloia (soprano), Vanessa del Riego (soprano), María Heres (mezzo). Entrada libre.

La Castalia del siglo XXI sigue los pasos de aquella de 1873 con más fuerza y apoyando desde nuestra tierra el talento lírico, celebrando una gala lírica de altura que colmó las expectativas, un auditorio lleno que hacía cola una hora antes del comienzo, para reafirmar que Oviedo sigue siendo capital musical y las nuevas generaciones vienen pisando fuerte, tributo a dos generaciones de cantantes y compositores, la segunda labor de esta asociación que preside Begoña García-Tamargo con el mismo entusiasmo que sus discípulas.

Los que peinamos canas disfrutamos viendo la evolución de estas voces a las que conozco desde sus inicios, desde nuestro gran Alejandro Roy, invitado de lujo con sus paisanas Vanessa del Riego y María Heres, más el feliz encuentro con la ucraniana Olena Sloia, comprobar el talento de «las dos G» de la composición actual en Asturias, Guillermo Martínez (1983) y Gabriel Ordás (1999), la madurez de la directora murciana Isabel Rubio llamada a seguir comandando grandes orquestas, y por supuesto la Oviedo Filarmonía que si siempre es solvente, en estos repertorios aún más.

El programa lo dejo aquí encima detallado y paso a comentarlo globalmente: Primera parte operística donde el estreno de la obertura Homenaje a La Castalia de Ordás no pudo ser mejor inicio, aires empujando una apertura de forma clásica, digna de este aniversario que Isabel Rubio llevó al detalle para una sonoridad muy aterciopelada digna de las grandes formas orquestales.

Y abriendo la siguiente parte el segundo estreno de la tarde, Corona de azahar de Martínez, el intermezzo de su ópera «Bodas de Sangre» con aire hispano a más no poder, el mejor tributo a los grandes como Falla, Granados o Turina digna de ser coreografiada por el Ballet Nacional, impresionante instrumentación y excelente interpretación de OFil con Rubio dominadora de todos los recursos utilizados en esta maravilla que espero disfrutar completa en algún coliseo lírico como el que se convirtió el auditorio ovetense en este feliz cumpleaños. Apoyar estos estrenos con el talento de dos compositores que ya tienen su hueco en la SGAE, bien representada por otra asturiana como Mª Luz González Peña, igual de orgullosa de comprobar el talento de nuestra tierra.

De Alejandro Roy insistir en su excelente momento vocal, el aria de «Romeo y Julieta» (Gounod) Ah lève-toi, soleil poderosa y sentida, la romanza No puede ser de «La tabernera del puerto» (Sorozábal) en la mejor línea de canto con gusto y maestría, ambas concertadas a placer por Isabel Rubio, y la propina que siempre pone la carne de gallina cantada por el tenor gijonés, su Cavaradossi que se despide de la vida en «Tosca» (Puccini), uno de los roles que más triunfos le está dando y atravesando la mejor edad para afrontarlo. Gratitud hacia La Castalia que hizo llegar obligando a subir al escenario a Begoña G. Tamargo, y gratitud de un público rendido al mejor tenor asturiano de todos los tiempos.

Otra excelente voz la soprano Olena Sloia, con un Caro nome de «Rigoletto» (Verdi) ideal para su color y emisión, impresionante la actuación completísima de una página tan difícil como el Glitter an Be Gay de «Candide» (Bernstein) y dos romanzas bien cantadas, perlas vocales con un gusto y afinación ideales junto a la orquesta detrás que no bajó el volumen y la arropó con las mejores galas que sacó con buen hacer Rubio, la Canción del Ruiseñor de «Doña Francisquita» (Vives) y Me llaman la primorosa de «El Barbero de Sevilla» (Giménez). Sabiendo el triste momento por el que pasa su tierra, la ucraniana dio lo mejor y el público lo agradeció con grandes aplausos solidarios con su país y premiando la entrega de Olena.

Y las alumnas aventajadas de La Castalia, que van forjando su carrera, la soprano Vanessa del Riego y la mezzo María Heres, voces perfectas para sus dos dúos, el conocido dúo de las flores de «Lakmé» (Delibes) y el de las majas de «El barberillo de Lavapiés» (Barbieri), empaste y trabajo con piano que la orquesta engrandeció haciéndolas disfrutar aún más. La propina de Mozart redondeó este dúo «marca de la casa», el Prenderò quel brunettino del «Cossì», bien de tempo por parte de Rubio y la OFil completando el repertorio y entendimiento de todas ellas, en femenino plural.

De las arias y romanzas, Del Riego cantó Con onor muore de «Madama Butterfly» (Puccini), con una orquesta más fuerte que en el foso lo que no le impidió seguir emocionándonos en este rol, mientras Heres llevó el mayor peso de la velada, dos arias de «La Favorita» de Donizetti, y «Samson y Dalila» (Saint-Säens) muy trabajadas que con orquesta siempre ganan, especialmente su Mon coeur s’ouvre à ta voix, y otro tanto con sus romanzas de «La Malquerida» (Penella) o «Los claveles» (Serrano), un repertorio que va tomando cuerpo y terminará ampliando en una carrera bien encaminada con muchas horas de estudio.

Siempre hay que destacar la Oviedo Filarmonía que como decía anteriormente, es un seguro de calidad en todas sus secciones, y como orquesta de foso tanto ópera como zarzuela están en los atriles desde sus inicios. La línea ascendente es clara y ya tiene su propia personalidad ganada con las aportaciones de batutas de todas las generaciones.

Volver a tener al frente a Isabel Rubio le dio a esta gala no ya la precisión y gesto de la murciana, un portento de la batuta, también la pasión que transmite y una  concertadora que también va formándose a la sombra del trabajo como asistente en muchas producciones (Oviedo entre ellas). El mundo de las bandas de música es una cantera tanto para instrumentistas como para esta generación joven de directoras que comienzan a encontrar su merecido protagonismo y Rubio es una de ellas.

Esperando que La Castalia no desfallezca y encuentre el apoyo necesario para continuar esta labor impagable, centenares de cursos y actividades para seguir formando y apoyando el talento con mucho trabajo a lo largo de estas dos décadas. Como dice el tango «veinte años no es nada» pero el esfuerzo se nota y los frutos podemos compartirlos y disfrutarlos en este Oviedo que sigue siendo «La Viena española» y la mejor aspirante a capital cultural.

Heres más que una promesa

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Lunes 28 de febrero, 19:45 horas. Teatro Filarmónica, Oviedo: Concierto 4 del año 2022, 2.029 de la Sociedad Filarmónica de Oviedo. María Heres Peláez (mezzo), Mario Álvarez Blanco (piano). Obras de: Schubert, Mahler, Hugo Wolf, Milhaud, Granados, Donizetti, Saint-Säens, Penella y J. Serrano.

Siempre es interesante acudir a un recital de lírica en una voz tan auténtica como la de mezzo y aún más si es María Heres a quien sigo desde sus inicios en este difícil mundo del canto. La juventud y el trabajo tienen su premio, y debutar en esta histórica sociedad ovetense es uno de ellos. Con su pianista de cabecera, Mario A. Blanco nos trajeron un muestrario de lo que la mezzo pixueta está estudiando mientras amplía repertorio buscando siempre el más apropiado a su voz, que va ganando cuerpo en un torrente de volumen controlado con la técnica, tanteando tanto las llamadas «canciones de concierto» (lied, chanson y canción española) en los tres idiomas, como arias de ópera y romanzas de zarzuela, profundizando en el carácter que todas estas obras esconden.

La primera parte transitó por textos alemanes de Goethe («Los elfos» de Schubert), Ruckert (Mahler y su Liebst du um Schönhelt) y Morike (Verborgenheit de Wolf) musicados por tres figuras del lied que exigen una dramatización propia con el piano realzando unas letras, no siempre bien vocalizadas, estando la mezzo asturiana cómoda en las tres pero sin la visión y poso que sólo los años pueden dar a estas partituras.

Mucho más cómoda con el francés de Milhaud y sus Trois Chanson de Négresse, que sigue trabajándolas porque le van muy bien además de aplaudidas una a una para esta «mujer de negro», jovial en «Mon Histoire», más lírica en «Abandonée» y sentida «Sans feu ni lieu», mejor conexión poética con el país vecino y un piano que lleva en volandas a la voz.

Igualmente aplaudidas cada una de las tres canciones de La maja dolorosa de Granados, exigentes en tesitura pero que los crecientes graves de Heres alcanzaron con seguridad y el piano mimándola. Habrá que seguir trabajando la vocalización pero «Ay, majo de mi vida» está en el camino correcto.

Breve descanso para coger fuerzas pues vendrían dos arias de ópera donde María Heres brilló con luz propia, tanto en la Leonora de Fia dunque vero? O Mio Fernando («La Favorita» de Donizetti) donde el piano orquestal debe sufrir como sólo los maestros repetidores saben, y la Dalila de Mon coeur s’ouvre á ta voix de Saint-Saëns, ese canto de amor a Sansón que sintió en este rol al que le va tomando el pulso en cada recital.

De nuestra zarzuela otros dos números de fuste, «La Malquerida» de Penella y su romanza Él va a venir que protagoniza la mezzo de voz poderosa y doliente, dramatización entregada, y Qué te importa que no venga («Los Claveles») del maestro Serrano, perfecto cierre a este recital de la cantante de Oviñana, cómoda vocalmente, emocionada por el apoyo de un público fiel y el piano siempre.

Tras agradecer tanto a la propia sociedad como al RIDEA y La Castalia que tanto han supuesto en el apoyo musical de los jóvenes talentos asturianos, también en el de María Heres en su incipiente carrera, y especialmente a su maestra Begoña G. Tamargo, alma mater de la pronto veinteañera asociación cultural que toma el relevo a la decimonónica de la capital asturiana, dos regalos: La tarántula, el popular Zapateado de «La tempranica» (Giménez), y la bellísima Pampamapa de Guastavino que la mezzo bordó en casa, siempre con el esforzado Mario Álvarez Blanco al piano, su «mano derecha» necesaria con quien tanto ha trabajado y auténtico pilar para este estreno en la Sociedad Filarmónica de Oviedo.

Quedamos con las ganas de celebrar en apenas un mes la Gala Lírica del XX Aniversario de La Castalia en el Auditorio, donde estarán dos de sus alumnas destacadas, que ya no son promesas sino realidades, Janeth Zúñiga y la propia María Heres, otro peldaño más compartir escenario con el tenor asturiano Alejandro Roy y cantar con una orquesta como Oviedo Filarmonía que estará dirigida por Isabel Rubio y donde podremos escuchar dos estrenos de Guillermo Martínez y Gabriel Ordás, igualmente muy ligados a «La Castalia del siglo XXI«, esperando poder seguir contándolo desde aquí.

Regalos de cumpleaños para La Castalia

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Lunes 1 de noviembre, 19:00 horas. Sala de Cámara del Auditorio de Oviedo: XX Curso «La Voz en la Música de Cámara». Concierto de Clausura. Entrada libre.

Veinte años lleva la Asociación Cultural «La Castalia» apostando por el talento musical desde Asturias con las incombustibles Begoña G. Tamargo y Ana Cristina Tolívar formando músicos y dándoles la oportunidad de mostrarse a un público que ya desde «La Castalia» original del siglo XIX, la de Víctor Sáenz, ha hecho de la capital del Principado verdadera cuna de aficionados a la lírica y melómanos en general. Y La Castalia del XXI como bien recordaba al inicio del concierto la profesora de canto, con la misma decisión de entonces, con altibajos en los apoyos pero decidida en promover la formación y el inicio de carreras profesionales, homenajeaba en este concierto a la que fuese directora de la Obra Social y Cultural de la extinta Caja de Ahorros de Asturias, entre los años 1995 y 2005, Regina Rubio.

Importante agradecer el apoyo en los inicios de entidades que los tiempos han deslocalizado y perdido uno de los objetivos principales como era el apoyo a la cultura de nuestra tierra. Ya no tenemos Caja, ni Ahorros, ni en Asturias, por lo tanto, gracias en el recuerdo por el trabajo de Regina que entendió desde su responsabilidad que esta Castalia debería tener el respaldo de una entidad financiera que, como tantas otras, han llevado su capitalidad a otras autonomías para medrar de políticos en consejos de administración.

Me sigue asombrando la cantera, y hasta escuela propia, que nuestra Asturias ofrece, y nada mejor que comenzar noviembre descubriendo figuras en ciernes, aplaudiendo la progresión de voces que he visto «nacer al público», el trabajo nunca valorado por el tiempo que conlleva, el apoyo de un profesorado plenamente volcado a esta labor pedagógica a menudo ingrata pero necesaria, y esta vez añadir el regalo de poder escuchar ¡cuatro estrenos! en el Principado de compositores actuales, con lenguaje propio, conocedores de la voz y sus recursos, que las intérpretes han estudiado en tiempo récord para compartir con todos estas alegrías de «los primeros 20 años» de La Castalia del XXI.

Cuatro compositores con Juan Durán (1960) y los presentes Miguel Brotóns (1965), Guillermo Martínez (1983) y Raquel Rodríguez (1980) en distintas combinaciones, el Tríptico rosaliano con María Heres y Henar F. Clavel, del vigués, Ferrol, 1916, Impromptu fantasía para soprano y piano, de un alicantino afincado en Galicia inspirado por la poesía del ferrolano Ricardo Carballo Calero con Beatriz Vázquez y el maestro Mario Álvarez Blanco,  Pprincipio è Maggio del prolífico venezolano adoptado y «escolano de oro» en la voz de Janeth Zúñiga y la profesora Tomchuk, más Yllayah de la carbayona con la voz de la mezzo Andrea Rey y un trío instrumental con Jesús Méndez (violín), Paula Lebón (chelo) y nuevamente Yelyzaveta (piano), cuatro regalos en cuatro interpretaciones y cuatro estilos que conviven y las voces recrean, música que necesita ser cantada para vivir. Enhorabuena.

De las voces felicitar de nuevo a la mezzo María Heres que apostó por la canción italiana antes del tríptico de Durán o el dúo de Guastavino Pueblito, mi pueblo con su homónima de tesitura Andrea Rey, en clara progresión, y a la chihuahuense Janeth Zúñiga que sigue ampliando repertorio, bien enfocada hoy con Deux ancolies (Lili Boulanger) más el estreno de Guillermo que le va perfecto a su color y tesitura.

Siempre sorprendente el desparpajo del joven violinista Marcelo Re con dos obras de Kreisler y Beethoven bien arropado por el «piano orquestal» de Tomchuk que vuelve a demostrar cómo la cuerda asturiana que trajeron «Los Virtuosos» ha florecido,  y desigual la joven avilesina Henar F. Clavel, buen fichaje en el mal llamado piano acompañante que tiene relevo generacional aunque algo precipitada en sus Albéniz y Falla, ímpetu juvenil que apunta maneras interpretativas pero deberá ser más cuidadosa al afrontar obras tan conocidas como comprometidas.

Final vocal con el piano de Mario con las famosas Mañanitas de «Don Gil de Alcalá», algo descompensadas pero siempre agradecidas para el gran público.

Apostar por repertorios nuevos, por compositores de ahora, sin olvidar la base necesaria de los llamados «clásicos», apoyar a músicos que se forman en nuestra tierra y brindarles la oportunidad del concierto son objetivos de «La Castalia» desde sus inicios. Su claustro de profesores conoce de primera mano lo que supone una carrera interminable de sacrificios, penurias y también alegrías como la de este inicio de noviembre, con un público que sigue siendo fiel y acudiendo a cada cita, sea en el RIDEA, en el Bellas Artes o en el Auditorio. En marzo se esperan novedades para celebrar por todo lo alto el vigésimo aniversario, tal como avanzó Begoña García-Tamargo, y poder actuar con una orquesta será otro escalón y premio para unas voces que seguirán formándose toda la vida.

Estrenos matutinos

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Domingo 15 de agosto, 12:00 horas. Museo de Bellas Artes de Asturias, «El jardín de la música»: María Heres (mezzosoprano), Mario Álvarez (piano). Obras de: Schubert, Wolf, Fauré, García Abril, Guastavino, G. Ordás, Gounod, Sait-Saëns, J. Serrano y G. Giménez. Entrada libre (previa reserva telemática).

Enredando con los refranes, «a mal tiempo buena música» y aunque el orbayu carbayón obligó a cambiar los jardines del museo por el patio de columnas, continúa la programación de la capital asturiana dentro de su ciclo «Oviedo, Origen del Camino» y no podíamos faltar esta mañana llena de emociones por asistir a otro estreno de mi admirado Gabriel Ordás pero sobre todo al debut en solitario de la querida María Heres a quien sigo desde sus comienzos, la «Cantera de La Castalia» que sigue demostrando el talento asturiano con estos ejemplos a modo de pequeña muestra. Ahí estaban muchos de los compañeros de María y sus orgullosas profesoras con Begoña G. Tamargo disfrutando y «sufriendo» como sólo las maestras de canto saben, recogiendo sus enseñanzas de la mejor forma posible: un concierto. El público completó el aforo, aún más reducido por las medidas ante el Covid y respondió con merecidas ovaciones a cada página, premios para unos intérpretes que hicieron las delicias en horario siempre difícil para los recitales, habiéndose aclimatado como el entrenamiento de los deportistas en competición.

Programa de altura en este debut de la mezzo pixueta donde hubo de todo: la llamada canción de concierto, ópera y zarzuela, con un Mario Álvarez impecable en cada página, pianista coprotagonista en las primeras canciones, virtuoso en las obras de Ordás, que merecen capítulo aparte, y la orquesta lírica con esas reducciones orquestales al piano que parecen imposibles y sólo los grandes profesionales como él saben afrontar. Siempre mimando la voz, entendimiento obligado y entregado con María Heres, brillando con luz propia desde un plano compañero y privilegiado de compartir estos estrenos desde su posición.

Con puntualidad británica sonaría Erlkönig de Schubert para despertar emociones desde las primeras notas del piano y el poderío de María Heres, el lied alemán tan bien trabajado y sentido, al igual que Verborgenheit (H. Wolf) en la línea de expresividad y entrega musical a la poesía, piano y voz protagonizando dos páginas alemanas que muestran la evolución de la forma y la de la mezzo a lo largo de estos años.

Si el lied es prueba de fuego para los cantantes, la chanson francesa examina la dicción siempre complicada para todos los cantantes no parlantes, pero el trabajo en los idiomas es parte importantísima en la formación lírica, y María Heres es una alumna sobresaliente, dejándonos dos ejemplos de belleza indescriptible en escritura y ejecución: Tristesse (Fauré) y À Chloris (R. Hahn), el piano que viste a medida la voz y la melodía dramatizada de dos poesías que la música eleva a obras de arte como las que rodeaban el escenario.

Continuaría la lección de idiomas con dos tributos, al recién desaparecido García Abril, ligado igualmente a «La Castalia» con su Camiño longo (de las «Canciones Xacobeas«) en este año especial, y el grandísimo Guastavino cuya Pampamapa puso la piel de gallina por la entrega interpretativa, el piano rítmico y único del argentino con la voz poderosa e íntima, Álvarez y Heres en tándem campeón con una de las primeras cimas de la mañana, y que bisarían al final.

Excelente primer bloque con obras elegidas a la perfección para una voz que enamora, potente y nunca estridente, afinada y bien colocada, técnica para dominar cada partitura con una musicalidad innata, más un color homogéneo en toda su amplia tesitura como demostraría más adelante.

El «intermedio» pianístico siempre necesario en los recitales, sirvió para gozar con las músicas de Gabriel Ordás (1999), quien explicaría previamente el germen de ellas, el estreno de «Consonancias» y sus Transparencias, preciosismo cargado de virtuosismo al que Mario Álvarez dio vida, proceso creativo de pintor musical, bocetos que van delineando formas y coloreando con su característica paleta compositiva que bebe de tantas fuentes de inspiración, casi tantas como la ejecución y escucha de esta obra preciosista.

Vendrían después cinco de las «MiniMiniaturas» que así tituló Ordás estas instantáneas pianísticas de corta duración y grandeza en escritura, delineadas con trazo firme, sonoridades del piano bien logradas por Álvarez, reflejos diarios en tiempos de pandemia, Unicornio onírico de raíz astur, Etéreo el contacto del piano con el aire, Montaña de cimas y valles tan poderosas como las notas, Starship auténticamente galáctico y Amor sin más, todas paisajes interiores, juguetes de un talento desbordante y aparente facilidad que esconden complejidades interpretativas solventadas con la profesionalidad y arte de Mario Álvarez.

Y si la llamada canción de concierto es exigente para la voz, no digamos las arias y romanzas siguientes,  primero ópera francesa que para María Heres supone su «aria de confort» por dominio escénico, lingüístico e interpretativo más la orquesta pianística del maestro Álvarez: Faites-lui mes aveux de «Fausto» (Gounod) y sobre todo Mon coeur s’ouvre à ta voix de «Samson et Dalila» (Saint-Saëns), dramatismo concentrado, sentimiento a borbotones, expresión total de un aria que ya es suya, intensidad emocional y vocal con «el piano imposible» que sólo un repertorista conocedor puede amoldar al concierto.

Defendiendo nuestra zarzuela, con la calidad y dignidad que tiene, interpretada sin complejos, con gracejo y poderío, dos pequeñas muestras muy grandes de nuestro género, ¿Qué te importa que no venga? de «Los Claveles» (J. Serrano), total control de la escena para una mezzo ya madura, asentada, dominadora de la situación, entregada, y la alegría desbordante de La tarántula, el famoso Zapateado de «La tempranica» (G. Giménez), verdadero trabalenguas vocal y rompededos pianístico que Heres y Álvarez interpretaron con una frescura digna de elogio tras todo lo que llevaban hasta ese momento.

Comentaba anteriormente que la ópera francesa es ideal para el color vocal de María Heres, y así lo demostró en su propina con la famosa Habanera de «Carmen» (Bizet), profesionalidad a raudales, musicalidad desbocada para esta Mujer con mayusculas libre, enamorada y entregada, la gitana en el cuerpo de la asturiana, amor y entrega por la música con una voz privilegiada que continúa su formación dando pequeños pasos que en su profesión la llevarán a las alturas.

Ovaciones cerradas, emociones variadas en familia, compañeros, profesores, amigos, melómanos, y el bis de Guastavino pusieron este regalo de María en nuestros corazones para estos estrenos matutinos que dejarían despejado un día prometedor.

ENHORABUENA.

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