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Cerrando agosto

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Viernes 28 de agosto, 19:00 horas. Auditorio «Príncipe Felipe» de Oviedo, “OFIL CONTIGO… EN VERANO”, organizado dentro de la programación estival de la Fundación Municipal de Cultura (FMC):  Andrey Baranov (violín), Gabriel Ureña (chelo), Oviedo Filarmonía (OFil)Lucas Macías Navarro (director). Obras de WeberBrahmsEntrada libre. Fotos de Pablo Piquero y propias.

Segundo de los conciertos estivales de la FMC que de nuevo tendría un lleno al celebrarse en el Auditorio en vez del Claustro del Edificio Histórico de la Universidad, y con un programa romántico y alemán de los que mantienen en alto a una OFil cada vez más madura, compacta, homogénea, con un Macías Navarro dueño y señor de las obras, sumando como solistas al principal de chelos de la propia orquesta, Gabriel Ureña (Avilés, 1989) junto al violinista ruso Andrey Baranov (San Petersburgo, 1986), componente del afamado Cuarteto David Oistrakh, un dúo que nos haría vibrar con Brahms.

Para comenzar con puntualidad británica, la poco interpretada obertura de la ópera de Weber Euryanthe. Compuesta en Dresde tras ser nombrado director musical en 1817, pero estrenada en Viena seis años más tarde, con una trama inverosímil (que incluye recursos como un anillo envenenado y visitantes del mundo de los espíritus) y su enorme duración (más de cuatro horas) la convirtieron en objeto de burla, por lo que pasarían otros veinte años antes de que Europa aceptara ambas características en las óperas de Richard Wagner, cuyas obras fueron posibles gracias a las de Weber. Para la historia de Euryanthe, el compositor y su libretista Helmina von Chézy habían recurrido a las epopeyas de la Edad Media alemana, presagiando la preferencia del nacido en Leipzig por este tipo de temas debido a su carácter tan germánico. Weber elaboró la obertura a partir de material temático que se repite más tarde en la ópera. Muchos de los motivos se asocian con personajes o situaciones específicas, una técnica que Wagner desarrollaría más tarde en sus propias óperas. OFil mantuvo en 48 horas el mismo “músculo” para esta partitura que Lucas Macías conoce de memoria y tantas veces ha tocado primero en su años de estudiante y después como oboe solista en sus primeras orquestas en Alemania antes del salto a las neerlandesa y suiza (Concertgebouw o Lucerna), y que no falta cada temporada en Alemania, por lo que es de agradecer haberla programado para este concierto estival. Más allá de las habituales Oberón o El Cazador furtivo, la obertura de Euryanthe arranca con una vigorosa sección de apertura que contiene dos temas, ambos asociados con el héroe, y la formación ovetense sonó tal como era de esperar. La sección central resulta intrigante y dominada por la cuerda, nuevamente clara, precisa, tersa para una música descarnada y fantasmagórica, asociada con la hermana muerta del héroe: graves redondos y agudos limpios, cristalinos, siempre bien comandados por la concertino Marina Gurdzhiya. La música aumenta en intensidad antes de que se anime para cerrar con la misma energía del inicio, mostrando calidad, buenas dinámicas y perfecto entendimiento con el podio en una interpretación muy destacable.

Recolocando plantilla llegaría el Doble concierto para violín y violonchelo en la menor, op. 102 (1887) de Brahms. Comentar que es la única obra orquestal tras escribir su cuarta sinfonía en 1885, y sería nada menos que un concierto, pero no el ordinario para solista sino que uniría por primera vez violín y violonchelo. Esta combinación parece que fue una “ofrenda de paz” a Joseph Joachim a petición del amigo común, el violonchelista Robert Hausmann, que le pidió a Brahms un concierto, viendo el compositor una forma de satisfacer a ambos para recuperar la amistad del violinista. Los tres probarían la pieza y Clara Schumann escribiría en su diario que «El concierto es una obra de reconciliación. Joachim y Brahms se han vuelto a hablar”.

Musicalmente une los elementos del concerto grosso barroco -grupo solista (concertino) enfrentado a la orquesta- con la forma del concierto clásico. Si Mozart ya había reunido violín y viola, instrumentos no tan dispares, en una Sinfonía Concertante, y Beethoven un trío aunando piano, violín y violonchelo, llegaría con Brahms la unión entre violín y chelo. La suya no se basaba en el aprovechamiento de las individualidades contrastadas de la pareja solista sino en su capacidad para convivir felizmente si se les daban materiales potentes y afines (algo que el hamburgués proporcionó en abundancia), dotando a este doble concierto de una riqueza de ideas desarrolladas con la maestría que nace de la amplia experiencia del compositor fallecido en Viena.

En lugar de encontrar el enorme rango combinado de los instrumentos, difícil de manejar, Brahms lo aprovecha al máximo poniendo en marcha los agudos y graves contrastados con una convicción inquebrantable, que además Macías y la OFil defendieron y entendieron al máximo. En los numerosos pasajes en los que ambos instrumentos se encuentran en la misma gama, incluso en las mismos notas, Brahms hubo de tener fe en que el violonchelo y el violín se fusionarían en una mezcla sonora mejorada, en vez de proyectar identidades separadas y posiblemente enfrentadas. Estas demandas aparecen a lo largo del Doble Concierto (durante el período de prueba, tanto Joachim como Hausmann le aconsejaron con detalles sobre la técnica de sus respectivos instrumentos, y algunas de sus sugerencias parecen haber hecho partes más fáciles de tocar mientras otras las hicieron más difíciles).

Desde el inicio, Ureña y Baranov fueron los Hausmann y Joachim en este último concierto de agosto. Pasajes solos y a dúo que abundan a lo largo de la obra: en el Allegro el primer solo (para violonchelo)  llega en el quinto compás con la primera intervención de Gabriel con un sonido rotundo, llenando la sala tras los cuatro compases precedentes a esta entrada en solitario, que no contienen un motivo introductorio sino una declaración directa del tema principal del primer movimiento. El hecho de que el cello en solitario pueda dejar de lado esta energía orquestal es una clara demostración del principio más antiguo y básico de todo de concierto: “uno contra muchos”. En este caso, al violonchelo como “adversario” se le unirá pronto un aliado solista -el violín de Andrey– en otra “entrada” con autoridad, convincente, de sonido impecable para que los dos compartiesen una elaborada cadencia, declaración de intenciones e independencia, antes de que la orquesta volviese para una exposición completa del tema principal. No era por tanto “dos contra muchos” sino una maravilla tímbrica global, todos juntos bien llevados por el director onubense. En contraste con este tema principal sinuoso y propulsivo, el segundo tema, dirigido por el violonchelo y del que se hace eco el violín, sería el epítome de la atractiva dulzura, un complejo trabajo del resto del movimiento tan apasionado y «cantabile» como el inicio sugiere que sería. Aplausos espontáneos de un público heterogéneo al que no podemos impedir la alegría rayando la euforia escuchando este primer Allegro pletórico.

Tras un perfecto juego de dinámicas del primer movimiento llegaría en contraposición un amplio lirismo del Andante, que comienza con el violín y el violonchelo en una octava resonante uniendo tímbricas y “cantando” una de las melodías más expansivas de Brahms, tema impregnado del calor rapsódico no exento de melancolía. Perfección en los unísonos de los solistas mostrando un entendimiento y complicidad necesarios para sacar todo lo que Brahms volcó en este tema central, donde entran otras ideas, pero sólo accesorios de la reluciente expresividad de la melodía principal, todo un juego entre solistas contestados por los atriles principales y nuevamente un sonido sinfónico bien balanceado desde la tarima del titular.

El Vivace non troppo final persigue con vigor las tensiones (en la tonalidad de La menor), es casi una montaña rusa llena de color, cambios de tempo y compás, que tras sumergirse en las relajaciones (en Re mayor) del movimiento anterior, parece una lucha de aires gitanos, filósoficos y demoniacos, lucha cual compendio culminando en un triunfo ¡en la tonalidad de La Mayor!. La escritura orquestal del Brahms maduro se refleja en esta última obra “sinfónica” y esta orquesta de casa con el invitado ruso para este doble concierto (en todos los sentidos) confirmó las sensaciones del miércoles y el excelente estado de forma en un verano que para los músicos nunca son vacaciones sino todo un ejercicio de crecimiento y trabajo diario.

Tras las prolongadas ovaciones no podía faltar una propina de este dúo BaranovUreña que nos dejaría boquiabiertos por la perfecta conjunción, afinación, fraseos, intensidades y emociones en la Passacaglia (HandelJohan Halvorsen), unas variaciones virtuosas que estos dos “locos” bordaron con sus respectivos instrumentos, casi «sacando chispas» en las crines de los arcos y digna pugna musical de estos dos excelentes músicos con la edad ideal para interpretar lo que quieran, pues sus vidas está unidas al instrumento, viven por y para la música, lo que percibimos de principio a fin. Apoteosis final para la guinda de esta pastel sinfónico donde no faltó de nada.

Gracias por otro concierto para guardar en el recuerdo… y ahora toca esperar el arranque del curso 2026-2027 que espero seguir contando desde aquí.

PROGRAMA:

Carl Maria von Weber (Eutin, 1786 – Londres, 1826):

Obertura de Euryanthe (J. 291 – Op. 81)

Johannes Brahms (Hamburgo, 1833 – Viena, 1897):

Doble concierto para violín y violonchelo en la menor, op. 102:

I. Allegro – II. Andante – III. Vivace non troppo.

Estío sinfónico

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Miércoles 26 de agosto, 19:00 horas. Auditorio de Oviedo, “OFIL CONTIGO… EN VERANO”, organizado dentro de la programación estival de la Fundación Municipal de Cultura (FMC): José Andrés Mir (trombón), Oviedo Filarmonía (OFil), Lucas Macías Navarro (director). Obras de F. David y W. A. Mozart. Entrada libre. Fotos de la orquesta y propias.

La vida musical no entiende de vacaciones, aunque siempre hay momentos para el asueto. Y este último miércoles de un agosto que en Oviedo siempre es más llevadero en cuanto a temperatura, volvía la Oviedo Filarmonía con los conciertos de verano que, ante la amenaza de lluvia, se trasladó del Claustro del Edificio Histórico de la Universidad al Auditorio «Príncipe Felipe», lo que supuso mayor asistencia y comodidad para un público heterogéneo haciendo cola una hora antes y  llenó el patio de butacas más parte del anfiteatro, gracias a un programa ideal para aficionados de todas las edades y gustos, pues la orquesta de la capital tiene «tirón» en Vetusta, pero también supone seguir siendo «La Viena Española» durante el estío asturiano que atrae visitantes de toda la geografía.

Con su titular al frente, que tampoco disfruta de vacaciones, la OFil da la oportunidad a sus primeros atriles de actuar como solistas, en este caso al trombón principal José Andrés Mir (Liria, 1984), que lleva en la formación ovetense desde 2006, y ya tuvo la oportunidad de actuar junto a sus compañeros en 2014 con el concierto de Nino Rota. En esta ocasión, y con la madurez de los años, el apoyo incondicional de sus compañeros y la confianza del maestro Macías Navarro, lo haría con el maravilloso «Concertino» de Ferdinand David al que el compositor alemán titula humildemente como «concertino», tal vez por su duración que apenas sobrepasa el cuarto de hora, aunque mantiene la estructura clásica en tres movimientos (Allegro maestoso- Andante, marcia funèbre-Allegro) que se interpretan sin pausa entre ellos.

Obra escrita en 1837, es una de las obras fundamentales del repertorio romántico para trombón, y se le considera uno de los primeros grandes conciertos para este instrumento, que fue dedicado por David al virtuoso Karl Traugott Queisser, quien lo estrenaría en la Gewandhaus de Leipzig con su paisano Felix Mendelssohn a la batuta. En sus movimientos combina elegancia melódica y lirismo,  propios del lenguaje del hamburgués con una escritura solista que exige gran dominio técnico, flexibilidad y expresividad, con un estilo muy próximo al de Mendelssohn, con un equilibrio entre virtuosismo y musicalidad que han convertido este «Concertino de David» en una pieza de referencia dentro de la literatura para trombón solista.

José Andrés Mir nos dejó una interpretación completa, dominador de principio a fin de una partitura exigente no ya por la técnica (asombrosos los trinos) sino por la amplísima gama de dinámicas en unos fraseos de este instrumento poderoso pero siempre matizado. Precisamente por el abanico de volúmenes, la OFil siempre perfectamente concertada por el director andaluz, pudo desplegar todo lo escrito sobre el papel, sabedora que tanto el timbre como las dinámicas del trombón nunca quedarían opacas. Al contrario, brillaron todas las secciones: la cuerda comandada por Marina Gurdzhiya con cellos y violas «permutadas» más los contrabajos sobre una tarima que les otorga la contundencia en el grave tan necesaria; madera muy empastada con sus momentos melódicos que siempre defienden sus primeros atriles; metales completando un viento que no puede faltar en estas páginas románticas bien ensamblado; y unos timbales seguros, redondeando una muy conjuntada orquesta que sigue sonando segura en todos los repertorios y mantiene esa versatilidad digna de encomio. Un «concertino» que supo a poco por la calidad de todos los intérpretes, en especial un Mir al que sus compañeros y el público premiaron con largas ovaciones.

El regalo tras las palabras de agradecimiento del solista valenciano, sería la muy versioneada Oblivion de Astor Piazzolla en un arreglo de José Vicente Faubel (1990), otro músico de Liria (¡sigue la inmensa cantera de su centenaria Sociedad «La Primitiva»!) para cuarteto de cuerda a cargo de los primeros atriles esta tarde (Marina Gurdzhiyya, Luisa Lavín, Rubén Menéndez y Guillermo L. Cañal) en una interpretación donde el trombonista nos deleitó con un sonido aterciopelado, una repetición del tema llena de buen gusto y un feliz entendimiento y complicidad de estos cinco solistas de la OFil que volvieron a poner al público a sus pies.

Y recomponiendo la plantilla llegaría «La cuarenta de Mozart», penúltima sinfonía del genio de Salzburgo que nunca defrauda, conocida por todos los públicos (el de Oviedo aplaudió el final del primer movimiento) y forma parte de lo que llamo «repertorio sinfónico básico» porque la trilogía final es piedra angular para toda orquesta y un reto para las batutas a lo largo de toda la vida. He perdido la cuenta de las versiones que guardo en mi discoteca y las que he podido disfrutar en vivo, siempre único e irrepetible. Hay incluso estudios sobre la evolución en el tiempo de esta sinfonía con orquestas y directores que nunca son ni suenan iguales, siendo objeto de debate para muchos melómanos. Por lo cercano y reciente, tengo que recordar a Zubin Mehta este verano en Granada, que afrontaría esta trilogía sinfónica desde su propia biografía totalmente distinta a la visión-versión que nos dejó Lucas Macías. Si el nonagenario afrontó la Sinfonía nº 40 en sol menor, K. 550 con unos tempi casi para deleitarse, «olvidando» las indicaciones en cada uno de los cuatro movimientos, el onubense optó por el reto de las indicaciones de Mozart en esta su penúltima maravilla sinfónica, sabedor además que «su» OFil responde y le sigue sin titubeos.

Y de Macías este miércoles resaltar su espontaneidad y apuesta por la viveza en el Molto allegro desde la colocación elegida antes citada, cuerda clara y precisa, maderas sin clarinetes «cantando» con una expresividad ya propia, dúo de trompas empastadas; el Andante sacando al primer plano cada sección sin renunciar a la agilidad ni claridad expositiva; un Menuetto más tranquilo donde degustar la sonoridad redonda de esta OFil, y el Allegro assai con el ímpetu necesario manteniendo los detalles que se escucharon nítidos desde el dominio de esta sinfonía que el maestro llevó de memoria y sin batuta, expresividad en ambas manos sin excesos gestuales, sabedor que «su orquesta» responde tras este tiempo como titular, donde sigue creciendo desde el podio y haciendo crecer a esta formación que no deja de sorprendernos desde sus inicios allá por 1999 como OSCO y que el maestro Haider logró levantar el vuelo, con algunos altibajos posteriores que el onubense ha remontado y aún desconozco dónde llegará de altura viendo la evolución hasta este 2026.

Mozart es muy exigente, traicionero por la engañosa sencillez, al menos para el oyente, y todo un reto que se debe afrontar desde el trabajo continuado. Esta «Cuarenta» ha sido otra prueba para comprobar cómo mantener un repertorio que no puede faltar, desde la tradición a la actualidad, con lecturas de nuestro tiempo sin más afán que disfrutar con calidad de «tanta buena música».

El próximo viernes habrá otra oportunidad para seguir disfrutando con la OFil, Andrey Baranov, Gabriel Ureña y Lucas Macías al frente, que espero contar desde aquí.

 

PROGRAMA:

Ferdinand David (Hamburgo, 1810 – Klosters-Serneus, Suiza, 1873):

Concertino op. 4 para trombón y orquesta:

I. Allegro maestoso – II. Andante, marcia funèbre – III. Allegro

W. A. Mozart (1756-1791):

Sinfonía nº 40 en sol menor, K. 550:

I. Molto allegro

II. Andante

III. Menuetto: Allegretto – Trio

IV. Allegro assai

Músicas para el universo

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Viernes 7 de agosto, 19:00 horas. Auditorio de Oviedo, Concierto «Armonía Eclíptica” , en colaboración con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Oviedo Filarmonía (OFil), Anthony Gabriele (director). Obras de R. Strauss, John Estacio, Debussy, Holst, Rodrigo y Mussorgsky. Entrada butaca: 20€. Fotos de Pablo Piquero y propias.

Gracias a un trío de eclipses que serán históricos (dos totales este año y el próximo 2027, más otro anular en 2028) el CSIC ha organizado estos conciertos multimedia dentro de un ciclo don distintas formaciones orquestales para acompañar esta tríada de eclipses. Tras un vídeo del propio CSIC, la mayor institución pública de investigación de España y una de las más importantes a nivel mundial, también en el campo de la astronomía y la astrofísica, con más de 14000 proyectos, defendiendo todas las ciencias y sus avances, con presencia en distintos lugares de la geografía, llegaría una variada banda sonora elegida para la ocasión, que encontró unas imágenes espectaculares gracias al excelente trabajo audiovisual de José Francisco Salgado Alicea (físico portorriqueño y doctor en Astronomía por la Universidad de Michigan, además de fotógrafo experimental y artista visual), y su Proyecto KV 265 (Science trough Art) del que Salgado es cofundador y director ejecutivo: calidad y belleza por momentos pictórica, perfectamente encajadas y sincronizadas con las partituras gracias a la siempre versátil OFil en este primer viernes de agosto bajo la dirección del maestro Anthony Gabriele, especialista en dirigir músicas de película, quien sacaría de la formación ovetense buenas notas, con parte de su plantilla ausente (supongo que por permisos vacacionales) aunque sin perder las cualidades que va atesorando con el tiempo y donde la mencionada versatilidad a lo largo de sus 27 años viene de los muchos directores y repertorios que van modelando un sonido propio.

La propuesta combinaba la música en directo con las proyecciones de imágenes científicas, comenzando con el Richard Strauss cinematográfico de Así habló Zaratustra cuya introducción seguimos asociando con Kubrick, un melómano que ha sabido siempre buscar las mejores músicas para su amplia cinematografía.

El Sol, la Tierra, la Luna y un infinito elenco de galaxias, universos, auroras boreales, el fotón en el centro del astro rey, recreaciones de impactos de meteoritos, sondas espaciales o planetas que irían proyectándose en la pantalla gigante.

Momentos casi épicos como en Solaris de John Estacio (1967), un viaje dede el sol donde la luz alcanza la Tierra en ocho minutos y veinte segundos, la misma duración de esta obra con la gama cromática de la agitada además de violenta física solar, con la OFil sacando todo el potencial de una amplia plantilla para la ocasión, casi preludio al Claro de Luna de Debussy, en orquestación a partir del pianístico perteneciente a la «Suite Bergamasque», con imágenes hispanas de atardeceres en Burgos, Segovia, León, Astorga o La Coruña con la Torre de Hércules. Música impresionista ideal para una buena publicidad de los distintos monumentos por todos conocidos, con la luna que hechiza e ilumina, que las notas al programa de Juan Ramón Pardo Carrión (del Instituto de Física Fundamental IIFF-CSIC), describe como «un remanso selenita de evocadora calma, pausada y poética en lo musical y lo visual».

En un concierto con la ciencia y el firmamento, como eje temático, no podían faltar dos de Los planetas” de Holst, una música siempre asociada con el espacio junto a las imágenes espectaculares, primero Júpiter, el portador de la alegría, hermano mayor de nuestro sistema, y después Mercurio, el mensajero alado en arreglos de Cliff Colnot (Youngstown, Ohio, 1947 – Chicago, 2024), tras el “preludio” del propio Estacio y la luna de Debussy.

El poco escuchado poema sinfónico A la busca del más allá (1976) de Joaquín Rodrigo, resultó una de las obras más logradas en ejecución y sincronismo por parte de todos, obra que no llega al cuarto de hora, encargada por la Orquesta Sinfónica de Houston para conmemorar el Bicentenario de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos y dedicada a los astronautas de la NASA, en especial a Walt Cunningham que también era guitarrista y admirador del compositor español (obra estrenada bajo la dirección de Antoni Ros Marbá el 27 de marzo de 1978). Aquí la propia música del valenciano ya invita a viajar por un cosmos pletórico, luminoso, insondable e infinito, sumándose unas imágenes a cual más impactantes.

Retomando las notas de Pardo Carrión, quien cita las palabras de Cecilia, la hija del saguntino «Es como si mi padre, que no veía, hubiera escrito la música para acompañar sus vistas del espacio». De rica orquestación y con intervenciones exquisitas tanto del corno inglés (igual que en el famoso Concierto de Aranjuez) como de la celesta que le da ese aire etéreo, la unión de imagen y sonido fue todo un acierto.

Y tras una mínima pausa, llegaría un “Universo en exposición” utilizando al Mussorgsky donde las pinturas de Hartmann fueron imágenes coloreadas por Ravel para un museo que resultó ser el propio universo con fotos cuales cuadros, sin percusión en otro arreglo de Cliff Colnot que parece prefirió prescindir de los títulos y grandiosidad originales, aún mayores en la orquestación del vasco-francés, para dejar que fuese el firmamento quien tuviese todo el protagonismo. Castillos o Tullerías luminosos, un mercado de estrellas, unas catacumbas de agujeros negros, patas no de gallinas sino esferas luminosas, unos muertos que siguen resplandecientes en el espacio, o la puerta mayor de Orión que fueron los cuadros estelares con una orquesta “descafeinada” al servicio del relator Salgado con una elección de imágenes, vídeos y música para disfrutar este espectáculo multimedia preparando el trío de eclipses que arranca el próximo miércoles 12 con Asturias entre los mejores palcos.

Sin equívocos

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Viernes 31 de julio, 20:00 horas. Teatro Filarmónica, Oviedo: La Castalia, II Edición Ópera-Studio. “El sobre equivocado” (Yónatan Santianes) – “La serva padrona” (G. B. Pergolesi). Vilma Ramírez y Ángeles Rojas (sopranos), Paula Duarte y Anne Broers (mezzos), Álvaro Segador (tenor) –  Ángel Simón (barítono), Noive Solar (soprano), Ariel Martín (actor). Arián Alegre (piano). Entrada libre.

Siempre resulta un placer asistir a estrenos, aún más en mi tierra, y si sumamos que el compositor es (re)conocido además de tener una estrecha relación profesional con él, la cita este último día de julio era de las que denomino “imprescindibles”. Y el público premió con un lleno absoluto y largas colas que iban desde la calle Mendizábal hasta la Plaza de la Escandalera con toda San Francisco que daba gusto contemplar en una fila bien respetada, la mejor demostración de que La Castalia tiene tirón en la Vetusta clariniana en pleno siglo XXI y para todas las edades.

El pasado lunes tenía lugar la presentación de la segunda edición de Ópera-Studio que organiza La Castalia y llegaba la “puesta de largo” así como el día de recoger los frutos de un intenso trabajo que va más allá de seguir dando oportunidades al mundo de la lírica desde la capital asturiana a la que llevo años denominando “La Viena Española” precisamente por su amplia oferta musical en la que la propia asociación La Castalia tiene su propia identidad. Yónatan Sánchez Santianes (Oviedo, 1978) preparó una ópera de cámara dando el protagonismo a los “otros intérpretes” tan necesarios para una representación, la de Pergolesi que resultaba la trama perfecta para la partitura del compositor asturiano, haciendo igualmente de director de escena para todo el espectáculo.

Destacando de principio a fin la labor del pianista Arián Alegre, impecable en la ejecución y un personaje más de la trama, la ópera de cámara del asturiano está escrita con guiños a la de Pergolesi y organizada con sus recitativos, arias, dúos y el concertante final del quinteto. Cada rol estuvo bien delineado por María Piquero tan necesaria para la preparación de unos cantantes que dieron lo mejor de ellos, aunque sigo echando en falta una mejor vocalización de unos textos en castellano simpáticos, entretenidos y entretejidos en el escenario de la ópera italiana, con el atrezzo sencillo de un tresillo con tapizados dieciochescos, más una luz de Eduardo Espina, que aprovechó al máximo las combinaciones de color del Filarmónica, para ir alternando los distintos números de “El sobre equivocado”. Mientras Leonor la regidora, abría la función en la voz de la soprano Vilma Ramírez, los momentos cómicos vendrían con Serafina, la maquinista interpretada por Ángeles Rojas, una soprano que ya tiene muchas tablas, y Ricardo, el técnico de luces del joven tenor Álvaro Segador que arrancaría los primeros aplausos unánime tras su habanera, digna de las mejores zarzuelas, con una voz limpia, la tesitura perfecta que Santianes elige para cada personaje, sin olvidarme de Umberta, la directora de escena que encarnó Anne Broers, y otra de las más aplaudidas, Beatriz la maquilladora a cargo de la mezzo Paula Duarte, con amplio registro, color ideal y excelente escena.

El último número invitaba, tras «el despido de la compañía», a continuar con Pergolesi, aguantar sin descanso aunque los esfínteres aprieten, y un quinteto casi rossiniano donde disfrutar de un simpático concertante, empastado, que daría paso a una criada patrona de más enjundia por dos cantantes con mucha experiencia sobre la escena, en parte por La Castalia con la que están profundizando en sus carreras.

Si el trabajo previo de María Piquero con cada personaje encontró la respuesta perfecta, para “La serva padrona” los tres personajes fueron una verdadera lección actoral (pues de lo vocal ya se encargó Begoña García-Tamargo).  Tras un primer intermedio desde el piano de Arián Alegre, llegaría la acción en la Italia del XVIII, hoy en el Oviedo del XXI. El barítono Ángel Simón “crearía” un Uberto perfecto tanto vocal como escénicamente, poderoso, de amplio registro donde el grave no se resintió en su tesitura, agudos bien proyectados, dicción italiana más que correcta, y haciéndonos disfrutar de sus arias y dúos con Serpina, la soprano Noive Solar que volvió a “enamorar” desde una interpretación pícara como su personaje.

Y no podía faltar Vespone, un auténtico descubrimiento el del actor Ariel Martín con un personaje mudo cuya mímica, escena e interacción con los protagonistas fue otra lección de dramaturgia al servicio de la partitura del italiano, nada de un “tentetieso” (baloco le llama Uberto como dice el libreto), más bien quien consigue acabar con la paciencia de Serpina (Oh tu da senno vai stuzzicando la pazienza mia) soltándole una bofetada que sonó en todo el teatro.

Cada aria de Uberto (Sempre in contrasti Con te si sta. E qua e là, e su e giù e sì e no) sería bien respondida por Serpina (Stizzoso, mio stizzoso) y en los duettos seguir comprobando el empaste y química escénica entre Simón y Solar (Lo conosco a quegli occhietti…) que fue creciendo en el segundo acto tras otro intermedio impecable en el piano de Alegre, con recitativos bien escenificados, iluminados y dramáticamente cantados, la magia de la lírica camerística igual de grande que sus hermanas mayores. Para “recordar” A Serpina penserete qualche volta…, bien “enredados” por Uberto (Son imbrogliato io già…), espada en ristre de Vespone que nunca llega a clavarse, y el final feliz dando vivas al patrón y también a Vespone, dejándonos a todos contentos (Contento tu sarai, avrai amor per me? /  So che contento è il core e amore avrò per te), y pensando como Uberto entendiendo a la ladrona (Ah! ladra, ti comprendo, Mi vuoi tu corbellar) con todos los equívocos de dos tramas operísticas siempre actuales, donde la única certeza es el trabajo bien hecho y el premio final con el público en pie.

Mi más cordial enhorabuena a todos quienes han hecho posible este nuevo espectáculo, desde un Yónatan Santianes que sigue inspirado escribiendo “a medida” de unas voces que no dejan de formarse, y especialmente a La Castalia por seguir luchando en una tarea no siempre recompensada ni reconocida como se merece.

Verano de estudio y estreno

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Lunes 27 de julio, 19:30 horas. Club de Prensa LNE, La Castalia: “Cuando el telón esconde otra historia”. Conferencia de la II Edición Ópera-Studio.

Con la participación de Begoña García-Tamargo, directora artística de La Castalia, Yónatan Santianes, compositor y director de escena, y María Piquero, directora de Teatro y Expresión Corporal se presentaba el estreno absoluto de la ópera de cámara “El sobre equivocado” de Yónatan S. Santianes (Oviedo, 1978) junto a “La serva padrona” de G. B. Pergolesi el próximo viernes 31 de julio  las 20:00 horas en el Teatro Filarmónica de Oviedo, una segunda edición de Ópera-Studio que supone montar una obra más allá de lo que sería un concierto final de otro curso de verano como los que La Castalia lleva tantos años organizando, dando un enorme paso adelante con encargos y estrenos como el del pasado año en el mismo escenario. En esta segunda edición la asociación cultural carbayona vuelve a centrarse en la ópera de cámara con la apuesta por obras cortas y formatos fáciles de seguir, lejos de las producciones inalcanzables por presupuesto y buscando públicos tanto los habituales del Campoamor o el Auditorio, como el de jóvenes que podrían pensar en la ópera como algo lejano. Este ciclo precisamente combina un estreno junto a una pieza del repertorio clásico, ambas dentro del mismo escenario en otra apuesta por los compositores asturianos con unas voces emergentes que siguen formándose, buscando su hueco en el siempre difícil y competitivo mundo de la lírica.

Tras las presentaciones y agradecimientos de la directora artística, tomaba la palabra el compositor y catedrático en el Conservatorio Superior de Música de Aragón desde 2023, tras quince años en el de Las Palmas, el ovetense Yónatan Sánchez Santianes que comenzaría defendiendo que «la cultura no es un gasto, es una inversión», para a continuación ir dando datos de “La serva padrona” para ponerla en contexto con su nueva obra, una más del extenso catálogo (24 zarzuelas y más de 180 canciones, así como obras sinfónicas como los dos episodios de la Saga “13 Reyes”, que ya ha estrenado el Ateneo Musical de Mieres con la Banda de Gaitas “La Laguna del Torollu” incluso en el Festival Intercéltico de Lorient hace ahora dos años), en una línea compositiva “enfocada en tender puentes», como señaló el propio compositor en esta conferencia previa.

Partiendo del 5 de septiembre de 1733 tras un terremoto que obligó a cerrar los teatros napolitanos, y que como agradecimiento tras los mismos compondría la «Misa en Fa mayor» (Misa de San Emidio) en 1732, por encargo de la municipalidad de Nápoles, Pergolesi logrará estrenar su “sierva patrona” en dicha ciudad pero en idioma italiano y no napolitano, buscando la internacionalización de esta ópera con personajes cercanos, del pueblo, y que después llegará a Paris con el rey Luis XV el 1 de agosto de 1752, donde se montará dando lugar a la famosa Querelle des Bouffons entre los defensores de la ópera francesa con la reina junto a Rameau al frente, y quienes querían “italianizarla” con el propio monarca y el filósofo J. J. Rousseau, que también fue músico. Santianes desgranaría a continuación su propia creación, «El sobre equivocado» que conecta directamente con el enredo de la pieza clásica a través de una divertida confusión de un sobre (algo incluso real en algún teatro no muy lejano), un encargo por parte de La Castalia y el origen de esta nueva ópera de cámara, destacando así mismo la entrega de todo el equipo tanto docente como vocal y escénico, destacando al pianista Arián Alegre no ya por su enorme trabajo, también por la implicación como un personaje más de esta ópera de cámara.

La langreana María Piquero (1983) nos contaría su trabajo centrado en la psicología y construcción de los personajes, así como en la evolución de cómo se relacionan entre ellos sobre las tablas, el movimiento con los objetos que forman parte de la propia trama, para sumarse a las gracias para todo el equipo que participa en el estreno.

Cerraría  el acto Begoña García-Tamargo citando a Eduardo Espina en la iluminación, una colaboración desde los inicios, que es otro reto para esta segunda edición de Ópera-Studio, tras dos semanas de intenso trabajo donde sólo queda dar la tranquilidad necesaria a estos cantantes que van preparando una carrera emergente desde La Castalia.

Finalmente animaría a la asistencia, que siempre llena las actuaciones con largas colas hasta La Escandalera, pero tranquilizando por el aforo del teatro de la calle Mendizábal, y que espero contar desde aquí.

Para concluir quedarían las actuaciones finales como aperitivo de lo que nos espera este último viernes de julio:

siempre con el excelente Arián Alegre en el piano del Club de Prensa que necesita algún retoque sonoro en cuanto a su afinación y mantenimiento, escucharíamos dos arias de “La Serva Padrona”: Aspettare e non venire, aria de Uberto por el barítono Ángel Simón, con un rol más de bajo aunque suficiente por su buen registro grave.

Después llegaría la conocida aria de Serpina Stizzoso, mio stizzoso a cargo de la soprano Noive Solar, dos voces que he ido comprobando su crecimiento artístico en La Castalia y fuera de ella, para finalizar con un avance del estreno del día 31: el número octavo de «El sobre equivocado» con todo el elenco del quinteto a cargo de Vilma Ramírez y Ángeles Rojas (sopranos), Paula Duarte y Anne Broers (mezzosopranos) y Álvaro Segador (tenor).

Una página que a buen seguro levantará al público por su empaque y empaste a cargo de un reparto joven que sobre las tablas asegura otro estreno de altura para la historia de “La Castalia del siglo XXI».

Otro premio para «Las Chicas de Oro»

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Aurum conquista el Primer Premio de Polifonía en el Certamen Internacional de Habaneras y Polifonía de Torrevieja

El coro femenino del Proyecto El León de Oro (dirigido por Elena Rosso) obtiene además el Segundo Premio de Habaneras en uno de los concursos corales más prestigiosos del mundo

El coro femenino Aurum, del Proyecto El León de Oro y dirigido por Elena Rosso, ha logrado un nuevo éxito internacional al alzarse con el Primer Premio en la modalidad de Polifonía y el Segundo Premio en la modalidad de Habaneras en el 72º Certamen Coral Internacional de Habaneras y Polifonía de Torrevieja, una de las competiciones corales más prestigiosas del panorama internacional.

Aurum participó en la fase de competición junto a destacadas agrupaciones de Europa, América y Asia, interpretando un exigente programa que volvió a poner de manifiesto la calidad artística, la sensibilidad interpretativa y la personalidad sonora de la formación. El jurado otorgó al coro asturiano el máximo galardón en la modalidad de Polifonía y el segundo premio en Habaneras, un reconocimiento que consolida el excelente momento artístico que atraviesa la agrupación.

El Certamen Coral Internacional de Habaneras y Polifonía de Torrevieja, que este año ha celebrado su 72ª edición, reúne cada verano a algunas de las mejores formaciones corales del mundo y constituye una de las citas más prestigiosas y exigentes del calendario internacional.

Este nuevo reconocimiento supone un importante hito para Aurum y para el conjunto del Proyecto El León de Oro, que continúa recogiendo los frutos de casi tres décadas de trabajo sostenido, basado en la excelencia artística, la formación continua y el compromiso con la música coral.

Bajo la dirección de Elena Rosso, Aurum «Las chicas de oro» se han consolidado como una de las formaciones femeninas más destacadas del panorama coral español, desarrollando una intensa actividad concertística y obteniendo importantes reconocimientos en certámenes nacionales e internacionales. Este doble galardón refuerza, además, la proyección del Proyecto El León de Oro y de la música coral asturiana en los principales escenarios internacionales.

Con estos premios, Aurum y el Proyecto El León de Oro reafirman una trayectoria construida desde el rigor, la pasión y el trabajo colectivo, llevando el nombre de Asturias a algunos de los certámenes corales más importantes del mundo.

Mi más cordial enhorabuena a Aurum y a su directora además de «alma mater» Elena Rosso, «Las Chicas de Oro» que siguen sumando premios y suponen siempre un orgullo para los muchos #leónigans repartidos ya por todo medio mundo.

Carmen Yepes: historia de la sonata en Villaviciosa

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Sábado 18 de julio, 20:00 horas. Teatro Riera, Villaviciosa, Círculo Cultural Valdediós: XXVIII Atardeceres Musicales 2026. “Mark The Music”. Segundo concierto: Un recorrido por la sonata. Carmen Yepes (piano). Obras de D. Scarlatti, Mozart y Schubert. Fotos propias y de las RR.SS.

La pianista asturiana Carmen Yepes (Oviedo, 1979), afincada desde hace años en Madrid, donde compagina la docencia en el Conservatorio Profesional «Teresa Berganza» con una constante actividad concertística, regresaba a los Atardeceres Musicales de Villaviciosa para ofrecer un recital concebido con un evidente propósito didáctico sin renunciar a la emoción artística. Bajo el título Un recorrido por la sonata, el programa proponía seguir la evolución de esta forma musical desde Scarlatti hasta Schubert, un viaje que Yepes construyó con inteligencia y absoluta fidelidad al estilo de cada compositor.

Las tres sonatas de Domenico Scarlatti elegidas por «la mierense nacida en Oviedo» para abrir el concierto, constituyeron una magnífica carta de presentación. De las más de quinientas que el compositor napolitano y madrileño escribió para teclado, la K. 247 mostró un carácter introspectivo y una expresividad delicada, con un fraseo limpio y un uso muy medido del pedal, siempre al servicio de la claridad del discurso. Muy diferente resultó la K. 115, intensa y dramática, de energía casi impetuosa, mientras que la luminosa K. 416 cerró este primer bloque con un virtuosismo brillante y una espontaneidad contagiosa. Yepes supo evidenciar cómo estas pequeñas joyas, concebidas para el clave, encuentran en el piano nuevas posibilidades tímbricas y expresivas sin perder su esencia.

Mozart representaba el siguiente paso en la evolución de la sonata. De sus sonatas para piano, Carmen Yepes escogió la KV 332, escrita en París en el verano de 1778, una obra que para muchos pianistas permanece ligada a nuestros años de formación. La interpretación destacó por la naturalidad del discurso, el equilibrio entre brillantez y lirismo y un refinamiento constante en la ornamentación. El Allegro inicial fluyó con elegancia y transparencia; el Adagio encontró un canto de auténtico carácter vocal, mientras que el Allegro assai final recuperó toda la vitalidad mozartiana con una energía siempre controlada y nunca exhibicionista. Una lectura luminosa y equilibrada que resumía perfectamente el ideal clásico de la forma sonata.

La segunda parte estaba dedicada íntegramente a la Sonata Póstuma D. 959 en la mayor de Franz Schubert, una de las tres últimas sonatas del compositor. No pude evitar recordar la integral ofrecida hace dos años en Granada por Paul Lewis, donde precisamente esta obra fue la que más me impresionó por su extraordinario equilibrio formal y por esa permanente tensión entre serenidad y desgarro.

También Carmen Yepes hizo de esta partitura el verdadero centro emocional del recital. Desde el rotundo Allegro inicial, de dimensiones casi sinfónicas, fue construyendo un discurso donde el lirismo convivía constantemente con una sensación de inestabilidad, como si cada cadencia evitara deliberadamente el reposo definitivo. Los sutiles retenuti mantenían al oyente suspendido antes de cada nueva frase, mientras el desarrollo alternaba momentos de aparente calma con inesperadas irrupciones dramáticas.

Especialmente sobrecogedor resultó el Andantino. Esa melancolía casi inmóvil que Schubert transforma de pronto en un estallido de angustia encontró en Yepes una intérprete capaz de mantener la tensión sin exageraciones. Fue uno de esos movimientos que remueven tanto la inteligencia como la emoción: el caminante schubertiano vuelve a aparecer, dudando siempre del siguiente paso, dejando melodías que parecen esperar la voz de un cantante invisible.

El Scherzo ofreció el necesario respiro antes de un Rondo final donde la pianista volvió a combinar lirismo y dramatismo hasta desembocar en una coda de enorme fuerza expresiva. Una interpretación madura, profundamente reflexionada y construida desde la honestidad musical, sin buscar efectos externos, dejando que fuera la propia arquitectura de la obra la que emocionara al público.

Como propina llegó un delicioso regalo mozartiano: el breve Allegro en fa mayor KV 33b, compuesto cuando Mozart tenía apenas once años. Un final luminoso que devolvió la sonrisa tras el intenso viaje emocional propuesto por Schubert y que confirmó el excelente momento artístico de Carmen Yepes, una pianista que une experiencia, inteligencia interpretativa y una admirable capacidad para comunicar la música desde la sencillez.

PROGRAMA:

Domenico Scarlatti (1685-1757):

Tres sonatas:

K. 247 en do sostenido menor

K. 115 en do menor

K. 416 en re mayor

Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791):

Sonata KV. 332 en fa mayor:

Allegro – Adagio – Allegro assai

Franz Schubert (1797-1828):

Sonata Póstuma D. 959 en la mayor:

Allegro – Andantino – Scherzo. Allegro vivace – Trio. Un poco più lento – Rondo. Allegretto

 Propina:

W. A. Mozart:

Allegro (Klavierstück in F, KV 33b)

Resumen de mi Festival de Granada 2026

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Tras un intenso mes en el 75º Festival Internacional de Música y Danza de Granada, mi cuarto año completo (al último programado para este sábado 18 de julio ya no estaré), quiero comenzar agradeciendo al Colegio Mayor Santa Cruz La Real a la dirección y todo su personal, hacerme sentir nuevamente como en casa.

Desde este blog he ido subiendo mis reseñas, más que críticas, desde el mismo día 9 de junio hasta el 12 de julio, normalmente antes de irme a dormir, aunque algunas quedaron para la mañana -o tarde- del día siguiente, cada una de ellas con fotos propias pero sobre todo las de mi querido y admirado amigo ©Ferminius y del nuevo “fichaje” (Álex Cámara) entre otros muchos profesionales, que siempre añado en las entradas, pues forman parte de todo el inmenso equipo humano del festival, el segundo de Paolo Pinamonti al frente, y a quienes también debo dar mi más sinceras gracias.

Los números de mis asistencias en este 2026 han sido los siguientes: 34 espectáculos en 31 días (20 en junio más 14 en julio ) y 11 espacios que detallo por seguir siendo “marcos incomparables” de los conciertos, auténtica referencia a nivel mundial por historia, belleza y algunos de ellos con una acústica indescriptible.

Comentar simplemente que en este mi cuarto año completo hubo menos matinales, menos coincidencias horarias, que facilitan la elección, muy poco órgano (sólo uno aunque imponente), muchas efemérides (menos de las esperadas para los 150 años de Falla), y también acudí a toda la danza (siempre en el festival) y los guiños flamencos, tributo a la pre-historia de Falla y Lorca en 1922, así como a una relajante noche de jazz donde solo me faltó una cerveza en la mano.

Palacio de Carlos V (11): JUN 6 / JUL 5.

Teatro del Generalife (8): JUN 6 / JUL 2.

Patio de los Arrayanes (4): JUN 3 / JUL 1.

Palacio de los Córdova (2): JUL 2.

Colegio Mayor Santa Cruz La Real (2): JUN 1 / JUL 1.

Crucero del Hospital Real (2): JUN 1 / JUL 1.

Auditorio Manuel de Falla (1): JUN 1.

Explanada del Palacio de Exposiciones y Congresos (1): JUN 1.

Santa Iglesia Catedral (1): JUN 1.

Patio Elíptico. Centro Cultural CajaGranada (1): JUL 1.

Monasterio de San Jerónimo (1): JUL 1.

Sin entrar en una valoración global, aunque he ido dejándolas en años anteriores, dejo a continuación todos los enlaces a cada una de las entradas en este blog.

JUNIO

Espectáculos extraordinarios:

Martes 9 junio

Fanfarrias del Festival, distintas ubicaciones y horarios por Granada.

Palacio de Carlos V, 22:00 h. (FEX)

Coro Manuel de Falla (Juan Ignacio Rodrigo, maestro de coro) y Orquesta de la Universidad de Granada, Gabriel Delgado (director).

Música para un centenario: estelas  de Carlos

Espectáculos extraordinarios:

Jueves 11 junio

Teatro del Generalife, 22:30 h. (Pre-Festival)

Ludovico Einaudi.

Solo piano.

Conciertos sinfónicos:

Viernes 12 junio

Palacio de Carlos V, 22:00 h.

Orchestra del Maggio Musicale Fiorentino – Zubin Mehta director. Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791):
Sinfonía nº 39 en mi bemol mayor, KV 543 (1788) – Sinfonía nº 40 en sol menor, KV 550 (1788) – Sinfonía nº 41 en do mayor, KV 551 «Júpiter» (1788)

Y entrega de la Medalla de honor del Festival a Zubin Metha, con la presencia de S. M. Doña Sofía de Grecia.

Doña Sofía en 1964, entonces Princesa de España, con su hermana Doña Irene en el Festival de Granada

Danza

Sábado 13 junio

Teatro del Generalife, 22:30 h.

Gala benéfica de flamenco (Fundación Reina Sofía): Ballet Flamenco de Andalucía – Patricia Guerrero.
Flamenco Patrimonio

Espectáculos extraordinarios:

Domingo 14 junio

Auditorio Manuel de Falla, 21:00 h. (FEX)

Atlanta Symphony Youth Orchestra, William R. Langley, director.
El lago de los cisnes

Espectáculos extraordinarios:

Jueves 18 junio

Explanada del Palacio de Exposiciones y Congresos, 22:00 h. (FEX)

Zenit Aerial Ballet, Helena Sánchez Hortal, dirección escénica.
Aria

Danza:

Viernes 19 junio

Teatro del Generalife, 22:30 h.

Ballet Nacional de Letonia – Aivars Leimanis, director artístico.

Giselle

Ballet en dos actos. Música: Adolphe Adam. Libreto: Théophile Gautier y Jules-Henri Vernoy de Saint-Georges. Coreografía original: Jean Coralli, Jules Perrot y Marius Petipa. Puesta en escena: Aivars Leimanis. Diseño de escenografía y vestuario: Ināra Gauja. Diseño de iluminación: Kārlis Kaupužs. Supervisora de Ballet: Dace Lapiṇa.

Conciertos matinales:

Sábado 20 junio

Santa Iglesia Catedral, 12:30 h.

Olivier Latry, órgano.

Obras de: Susanne van Soldt, Jan Pieterszoon Sweelinck, José Jiménez, Pablo Bruna, Juan Cabanilles, Jean-François Dandrieu y Claude Balbastre.

Conciertos sinfónicos:

Sábado 20 junio

Palacio de Carlos V, 22:00 h.

Orquestra de la Comunitat ValencianaMarianne Crebassa, mezzosoprano Gustavo Gimeno, director.

Maurice Ravel (1875-1937): Rhapsodie espagnole (1907-08)

Manuel de Falla (1876-1946) / Luciano Berio (1925-2003): Siete canciones populares españolas (1978) *

Igor Stravinsky (1882-1971): L’Oiseau de feu (El pájaro de fuego. Ballet completo, 1909-1910).

* En conmemoración del 150 aniversario de Manuel de Falla

V Centenario de la visita de Carlos V a Granada:

Domingo 21 junio

Palacio de Carlos V, 22:00 h.

Ensemble Odhecaton / Ensemble La Pifarescha / Ensemble Pian & Forte. Paolo Da Col, director.

Música para la coronación imperial de Carlos V. Bolonia, Basílica de San Petronio, 1530. Reconstrucción escénica de la ceremonia de coronación a cargo de Rita Cosentino.

Girolamo Fantini (1600-1675): Prima entrata imperiale

Nicolas Gombert (1495-1560): Kyrie y Gloria (Missa a la Incoronation «Sur tous regrets», a 5 voces) – Conceptio tua In illo tempore, a 6 voces – Credo

Jean Richafort (1480-1547): Sour tous regretz

Nicolas Gombert: Sanctus – Agnus Dei, a 5 y 6 voces

Jacobus Clemens non Papa (ca. 1510-1555): Frisque et gaillard

Josquin Desprez (1450-1521): O bone et dulcissime Jesu, a 4 voces

Heinrich Lübeck (1799-1865): Etzliche Punctenn aus einer Sonada

Nicolas Gombert: Regina caeli, a 12 voces

Cesare Bendinelli (c. 1542-1617): Sonata nº 336

Música de cámara

Lunes 22 junio

Patio de los Arrayanes, 22:00 h.

Cuarteto Quiroga.

György Kurtág (1926): Aus der Ferne III (1991).

Juan Crisóstomo de Arriaga (1806-1826): Cuarteto de cuerda nº 1 en re menor (1823).

György Kurtág: Aus der Ferne V (1999).

Juan Crisóstomo de Arriaga: Cuarteto de cuerda nº 2 en la mayor (1823).

György Kurtág: Secreta: funeral music. In memoriam László Dobszay (2011).

Juan Crisóstomo de Arriaga: Cuarteto de cuerda nº 3 en mi bemol mayor (1823).

En conmemoración del bicentenario de la muerte de J. C. Arriaga y el centenario del nacimiento de G. Kurtág.

Flamenco

Martes 23 junio

Teatro del Generalife, 22.30 h.

Yerai Cortés

V Centenario de la visita de Carlos V a Granada:

Miércoles 24 junio

Colegio Mayor Santa Cruz la Real, 22:00 h.

Ensemble InAlto – Lambert Colson, corneto y dirección.

Obras de Josquin Desprez, Nicolas Gombert, Nicolas Payen, Thomas Crécquillon, Francisco Fernández Palero, Juan del Encina, Cipriano de Rore, Claudio Monteverdi, Gioseffo Guami, Costanzo Antegnati, Costanzo Festa, Marco da Gagliano y Emilio de’ Cavalieri.

V Centenario de la visita de Carlos V a Granada

Jueves 25 junio

Patio de los Arrayanes, 22:00 h.

Zambra morisca

Grupo Confluencias – Trío de pulso y púa Alonso – Abir El Abed cantante solista – Sara Calero, danza (colaboración especial) Coco Reyes, narradora Omar Metioui, director artístico y ‘ud ramal – Reynaldo Fernández Manzano, dirección científica, guión y textos.

Espectáculo teatral con música y danza:

Viernes 26 junio

Palacio de Carlos V, 22:00 h.

Orquesta Ciudad de Granada – Músicos y cuerpo de baile de la India – Solistas de danza españolaIgnacio García y Mónica de la Fuente, dramaturgia – Ignacio García, dirección de escena – David Murphy director. El sueño del sitar

Un homenaje a Ravi Shankar

Ravi Shankar (1920-2012): Dance Suite *

Manuel de Falla (1876-1946): Danza ritual del fuego, de El amor brujo

Música original sobre motivos de Ravi Shankar, compuesta e interpretada por Shubendra Rao y Saskia Rao-de Haas *

* Estreno. En el marco del Año Dual España-India

Conciertos matinales:

Sábado 27 junio

Crucero del Hospital Real, 12:30 h.

Capilla Santa MariaJone Martínez, soprano – Daniel Zapico, tiorba – Daniel Oyarzabal, clavicémbalo – Carlos Mena, contratenor y dirección.

El canto en su espejo

Agostino Steffani (1654-1728):

Duetto «M’hai da piangere» / Aria «Funeste imagini» (de Niobe. 1688) / Aria «Chi provó gl’Astri severi» (de Orlando generoso. 1691) / Duetto «Occhi perché piangete» / Overture (de Briseide. 1669) / Duetto «Lungi dall’Idol mio» / Aria «Potea peggio trattarti?» (de Le Glorie di Enea. 1695) / Aria «Pende il cor tra’l No e’l Si» (de Henrico Leone. 1689) / Duetto «Placidissime catene».

Danza:

Sábado 27 junio

Teatro del Generalife, 22:00 h.

Compañía Nacional de Danza –  Muriel Romero, directora.

NumEros

Serenad. Coreografía: George Balanchine © The George Balanchine Trust. Música: Piotr Illich Chaikovski. Diseño de vestuario: KarinskaPuesta en escena: Colleen Neary. Realización de vestuario: Estudio Tania Bakunova.

Echoes from a Restless Sou. Coreografía, diseño de iluminación y vestuario: Jacopo Godani. Música: Maurice Ravel (piano solista: Gustavo Díaz-Jerez). Asistentes coreográficos: Vincenzo de Rosa, Zoe Lenzi. Realización de vestuario: Estudio Tania Bakunova.

Playlist (Track 1, 2). Coreografía: William Forsythe. Música: Peven Everett y Lion Babe. Puesta en escena: José Carlos Blanco Martínez. Diseño de vestuario: William Forsythe. Diseño de iluminación: Tanja Rühl. Realización de vestuario: Iñaki Cobos y Primer Plano Vestuario SL.

Conciertos sinfónicos:

Domingo 28 junio

Palacio de Carlos V, 22:00 h.

Riccardo Muti, director  Orchestra Giovanile Luigi Cherubini.

Giuseppe Verdi (1813-1901): Sinfonia, de Nabucco (1841) / Le quattro stagioni, bailables de I vespri siciliani (1855).

Manuel de Falla (1876-1946): El sombrero de tres picos (suite no 2) (1919-21) *

Maurice Ravel (1875-1937): Boléro (1928).

* En conmemoración del 150 aniversario de Manuel de Falla

Recitales:

Lunes 29 junio

Patio de los Arrayanes, 22:00 h.

Yuliana Avdeeva, piano.

Fryderyck Chopin (1810-1849): Nocturnos, op. 62 (1846).

Władysław Szpilman (1911-2000): Mazurka en fa menor (1942).

Fryderyck Chopin: Fantasía en fa menor, op. 49 (1841).

Władysław Szpilman: Suite «The Life of the Machines» (1933).

Fryderyck Chopin: Andante spianato et Grande polanaise brillante, op. 22 (1830-31) – 24 Preludios, op. 28 (1836-39).

Danza:

Martes 30 junio

Teatro del Generalife, 22:30 h.

Malandain Ballet Biarritz – Thierry Malandain, director artístico – Academia Barroca del Festival de Granada – Aarón Zapico, director.

Les Saisons

Coreografía: Thierry Malandain. Música: Antonio Vivaldi y Giovanni Antonio Guido. Violín solo: Jorge Jiménez. Decorados y vestuario: Jorge GallardoDiseño de iluminación: François Menou. Diseño de vestuario: Véronique Murat, Charlotte Margnoux, con la ayuda de Anaïs Abel. Realización de decorados: Frédéric Vadé. Realización de accesorios: Annie Onchalo.

JULIO

V Centenario de la visita de Carlos V a Granada:

Miércoles 1 julio

Colegio Mayor Santa Cruz la Real, 22:00 h.

Stile Antico

La consecución del poder: Carlos V, de príncipe a protector

Clemens non Papa (1510-1555): Carole Magnus eras.

Josquin Desprez (1450-1521): Salve Regina a 5.

Atrib. Pierre de la Rue (1452-1518): Absalon fili mi.

Nicolas Gombert (1495-1560): Mille Regretz / Virgo Sancta Katherina / Magnificat Primi Toni.

Rodrigo Ceballos (1534-1581): Hortus conclusus.

Cristóbal de Morales (1500-1553): Asperges me.

Thomas Crequillon (1505-1557): Andreas Christi famulus.

Cristóbal de Morales (1500-1553): Jubilate Deo.

Conciertos sinfónicos:

Jueves 2 julio

Palacio de Carlos V, 22:00 h

Orquesta Nacional de España – David Afkham, director.

Gustav Mahler (1860-1911): Sinfonía nº 9 en re mayor (1909-1910).

Danza:

Viernes 3 julio

Teatro del Generalife, 22:30 h.

Béjart Ballet Lausanne  – Julien Favreau, director artístico.
Dyonisos (Suite) – L’Oiseau de Feu – Boléro

Dionysos (Suite). Coreografía: Maurice Béjart. Música: Manos Hadjidakis. Pinturas: Yokoo Tadanori. Vestuario: Gianni Versace.

L’Oiseau de Feu. Coreografía: Maurice Béjart. Música: Igor Stravinsky. Diseño de escenografía y vestuario: Joëlle Roustan y Roger Bernard.

Boléro. Coreografía: Maurice Béjart. Música: Maurice Ravel. Diseño de escenografía y vestuario: Maurice Béjart.

Conciertos matinales:

Sábado 4 julio

Crucero del Hospital Real, 12:30 h.

Plural Ensemble – Mahan Esfahani, clave – Fabián Panisello, director.

Luigi Boccherini (1743-1805): Campane dell’Ave Maria y Tamburo dei Soldati (de Musica notturna delle strade di Madrid, op. 30 no 6 G. 324. 1780).

José María Sánchez-Verdú (1968): Las ínsulas extrañas (2024).

Luigi Boccherini: Il Rosario (de Musica notturna delle strade di Madrid).

Alberto Carretero (1985): Con certo in certo (2026) *

Luigi Boccherini: Minuetto dei Ciechi y Passa Calle (de Musica notturna delle strade di Madrid).

Jesús Villa-Rojo (1940): Recordando a Falla (1989).

Luigi Boccherini: Il tamburo y Ritirata (de Musica notturna delle strade di Madrid).

Manuel de Falla (1876-1946): Concerto per clavicembalo, flauto, oboe, clarinetto, violino e violoncello (1926).

En conmemoración del 150 aniversario de Manuel de Falla

* Estreno, encargo del Festival de Granada

Conciertos sinfónicos:

Sábado 4 julio

Palacio de Carlos V, 22:00 h.

Budapest Festival Orchestra – Anja Kampe, soprano – Hanno Müller-Brachmann, bajo Iván Fischer, director.

Robert Schumann (1810-1856): Sinfonía nº 3 en mi bemol mayor, op. 97 «Renana» (1850).

Richard Wagner (1813-1883): Escena final de Die Walküre (Acto 3, escena 3: Despedida de Wotan y Fuego mágico. 1856).

Ópera & Cine

Domingo 5 julio

Palacio de Carlos V, 22:00 h.

Joven Orquesta Nacional de EspañaCoro masculino de la Orquesta Ciudad de GranadaHéctor Eliel Márquez, director del coro – Alejandro del Ángel, tenor – Donato Renzetti y Timothy Brock, directores.

Franz Liszt / Pietro Mascagni: Sinfonía Fausto / Rapsodia Satanica.

Sinfonía Fausto (1854). Sinfonía de Franz Liszt (1811-1886) en tres movimientos para tenor, coro y orquesta, S. 108.

Rapsodia satanica (1917). Película de Nino Oxilia (1889-1917).Música de Pietro Mascagni (1863-1945). Guion de Alberto Fassini sobre poema de Fausto Maria Martini.

Recitales:

Lunes 6 julio

Patio de los Arrayanes, 22:00 h.

Javier Perianes, piano.

Manuel de Falla (1876-1946): Nocturno (1896).

Fryderyck Chopin (1810-1849): Nocturno en re bemol mayor, op. 27 nº 2 (1835).

Manuel de Falla: Mazurka en do menor (1899).

Fryderyck Chopin: Mazurka en la menor, op. 7 nº 2 (1830-31) / Mazurka en sol mayor, op. 67 nº 1 (1835).

Manuel de Falla: Serenata andaluza (1900).

Fryderyck Chopin: Vals en la menor, op. 34 nº 2 (1831).

Manuel de Falla: Canción (1900).

Fryderyck Chopin: Berceuse en re bemol mayor, op. 57 (1843, rev. 1844).

Manuel de Falla: Cuatro piezas españolas (1906-1909).

Isaac Albéniz (1860-1909): Iberia (Selección. 1905-08).

En conmemoración del 150 aniversario de Manuel de Falla

Música de cámara:

Martes 7 julio

Patio Elíptico. Centro Cultural CajaGranada, 22:00 h.

Numen Ensemble – Héctor Eliel Márquez, director.

Música y espacio

Arvo Pärt (1935): Spiegel im Spiegel (1978).

György Kurtág (1926) *: Omaggio a Luigi Nono, op 16 (1979).

Morton Feldman (1926-1987): The Rothko Chapel (1971).

György Ligeti (1923-2006): Lux Aeterna (1966).

John Taverner (1944-2013): A Hymn to the Mother of God (1985).

Thomas Tallis (1505-1585): Spem in alium (1570).

* En conmemoración del centenario de los nacimientos de G. Kurtág y M. Feldman

Flamenco:

Miércoles 8 julio

Palacio de los Córdova, 22:00 h.

Esperanza Garrido, cante – Paco Jarana, guitarra flamencaÓscar Lago, guitarra flamenca – Pablo Suárez, piano –  Manuel José Muñoz “el Pájaro”, percusión. Eva Yerbabuena, dirección artística

De luna a luna *
* Estreno

Jazz:

Jueves 9 julio

Palacio de los Córdova, 22:00 h.

Leonor Watling & Leo Sidran con The Groovy French Band.

El arte de encontrarse

Conciertos sinfónicos:

Viernes 10 julio

Palacio de Carlos V, 22:00 h.

Orquesta Ciudad de GranadaCoro de la Orquesta Ciudad de GranadaHéctor Eliel Márquez, director del coro – Lucas Macías, director.

Silvia Tro Santafé, mezzosoprano (Salud) – Belén Elvira, mezzosoprano (La abuela) – Leticia Rodríguez, mezzosoprano (Carmela) – Álvaro Gallegos (voz de la fragua) –  Alejandro Roy tenor (Paco) – Joan Martín-Royo, bajo (El tío Sarvaor) – El Turry, cantaor – Andrés Merino, barítono (Manuel) – Luis Mariano, guitarra.

Pietro Mascagni (1863-1945): Intermezzo, de Cavalleria rusticana (1889).

Richard Wagner (1813-1883):  Preludio y Muerte de Isolda, de Tristan und Isolde (primera versión, 1857-1859).

Manuel de Falla (1876-1946): La vida breve (1905) *

* Estreno de la primera versión inédita de «La vida breve», de 1905.

En conmemoración del 150 aniversario de Manuel de Falla

Conciertos matinales:

Sábado 11 julio

Monasterio de San Jerónimo, 12:30 h.

Coro Gulbenkian- Solistas de la Orquesta Gulbenkian – Martina Batič, directora.

Paradiso. Polifonía del siglo XVI a nuestros días

Orlando di Lasso (1532-1594): Vide homo.

Carlo Gesualdo (1566-1613): O vos omnes.

Manuel Cardoso (1566-1650): Sitivit anima mea.

Alfredo Aracil (1954): Paradiso (Cuaderno I).

Duarte Lobo (c. 1565-1646): Audivi vocem de caelo.

Estêvão de Brito (1575-1641): Heu, Domine.

Alfredo Aracil: Paradiso (Cuaderno II).

Giovanni Pierluigi da Palestrina (1525-1594) Sperent in te.

Tomás Luis de Victoria (1548-1611) O magnum mysterium.

Alfredo Aracil: Paradiso (Cuaderno III) *

* Estreno, encargo del Festival de Granada

Danza:

Sábado 11 julio

Teatro del Generalife, 22:30 h.

Les Ballets Espagnols de «La Argentina» – Antonio Najarro, dirección artística y coreografía.

Juerga y Triana – Sonatina

Juerga y Triana
Música de Juerga: Julián Bautista – Música de Triana: Isaac Albéniz– Dirección de escena: Carolina África – Diseño de vestuario: Yaiza Pinillos – Diseño de vídeo proyecciones e ilustraciones: Emilio Valenzuela – Diseño de iluminación: Nicolás Fischtel – Solos de guitarra: José Luis Montón – Bailarines: bailarines de la Compañía Antonio Najarro.

Sonatina

Música: Ernesto Halffter – Dirección de escena: Carolina África – Diseño de vestuario: Yaiza Pinillos – Diseño de vídeo proyecciones: Néstor L. Arauzo y Davitxun – Diseño de iluminación: Sergio Torres – Músicos en directo : Constanza Lechner (piano, cajón), José Luis Montón (guitarra), Sergio Menem (violonchelo) – Bailarines: bailarines de la Compañía Antonio Najarro.

Ópera:

Domingo 12 julio

Palacio de Carlos V, 22:00 h.

Real Orquesta Sinfónica de Sevilla (ROSS) – Coro Teatro de la Maestranza – Íñigo Sampil, director del coro – Daniele Callegari, director musical.

Aida

Ópera en cuatro actos (1871). Versión concierto Música de Giuseppe Verdi (1813-1901). Libreto de Antonio Ghislanzoni, basado en un guión de Auguste Mariette.

Manuel Fuentes, bajo (El Rey) – Ketevan Kemoklidze, mezzosoprano (Amneris) – Olga Maslova, soprano (Aida) – Francesco Meli, tenor (Radamés) – Inho Jeong, bajo (Ramfis) – Fabián Veloz, barítono (Amonastro) – Néstor Galván, tenor (Un mensajero) – Patricia Calvache, soprano (Gran sacerdotisa).

Reflejar igualmente la Exposición en la Carrera de la Virgen titulada «Geometría y gracia» que finalizaba con mi estancia en la capital nazarí.

Como reza el último anuncio, «Los caminos del arte y de la música llevan al Festival de Granada». Espero seguir disfrutándolo algún año más, aunque mi juventud va pasando y pesando…

Un piano y tres sonatas

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Mi querida pianista Carmen Yepes continúa otro curso como Profesora de Piano en el Conservatorio de Música «Teresa Berganza» de Madrid, pero no abandona los conciertos y retoma su actividad sobre los escenarios, del aula a las tablas.

Para esta semana ha preparado un programa que escucharán en Madrid y Asturias (Villaviciosa). Por si aún no la conocen, dejo a continuación aquí parte de su extenso currículo, aunque lo mejor es escucharla, como llevo haciendo desde sus inicios, lo más recomendable para los que lean esta entrada y tengan la ocasión de asistir a alguno de sus conciertos.

Carmen Yepes, piano

Realiza sus estudios de piano en Oviedo y Madrid, con los maestros Francisco Jaime Pantín, Josep Colom y Claudio Martínez Mehner. Además, ha recibido consejos de I. Zaristkaya, A. Baciero, J. Achúcarro, L. Chiantore, F. Rados, J. Banowetz y A. Jasinski.

Ha obtenido el Primer Premio en Concursos Nacionales e Internacionales, tales como Ciudad de San Sebastián, Ciutat de Carlet, Petrof y Ricard Viñes de Lleida.

Ha realizado actuaciones por Europa y Estados Unidos, dentro de prestigio- sos ciclos musicales, como el “II y VII Ciclo Complutense de Conciertos” en el Auditorio Nacional de Madrid, Temporada de la Orquesta Filarmónica de Hradec Kralové (Praga), Teatro Real de Madrid, “Enric Granados” de Lleida, varias tem- poradas de la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias, “Ciclo de Grandes Maestros”, en colaboración con la Orquesta Sinfónica de RTVE en la Fundación “Juan March” de Madrid, Jornadas de piano“Luis G. Iberni” de Oviedo entre otros.

Ha realizado grabaciones para el Canal Clásico de TVE, un CD con la Orquesta Oviedo Philarmonía, con obras de Piazzola y Mederos, así como una grabación en directo de la “Fantasía Coral” Op. 80 para piano, coros y orquesta de Beethoven desde el Teatro Monumental de Madrid, retransmitida por La 2 de RTVE.

En 2017 el compositor Carles Guinovart compuso la Toccata Al-Ándalus para Carmen Yepes, a quien la obra está dedicada, teniendo el privilegio de llevar a cabo su estreno absoluto en la ciudad de Alicante y posteriormente en otras ciudades españolas.

En la actualidad, Carmen Yepes compagina su actividad concertística con la docencia como Profesora de Piano en el Conservatorio de Música «Teresa Berganza» de Madrid, habiendo conseguido el Máster Universitario en Investigación Musical por la Universidad de La Rioja. Ha sido profesora en el Conservatorio Superior de Oviedo y en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid.

Este miércoles 15 de julio a las 20:00 horas en el Espacio Ronda Madrid, Ronda de Segovia 50 (Metro Puerta de Toledo) y con entradas a 12 €:

PROGRAMA:

Domenico Scarlatti:

Tres sonatas:

K. 247 en do # menor – K. 115 en do menor – K. 416 en Re Mayor.

W. A. Mozart:

Sonata KV. 332 en Fa Mayor:

Allegro – Adagio – Allegro assai

F. Schubert:

Sonata Póstuma D. 959 en La Mayor:

Allegro – Andantino – Scherzo. Allegro vivace – Trio. Un poco più lento – Rondo. Allegretto

Así presenta este concierto “Arquitecturas del sonido: La evolución de la sonata para piano” la web del recinto madrileño:

La música, al igual que la arquitectura, es el arte de esculpir el tiempo y el espacio, utilizando el sonido como ladrillo y el silencio como cimiento. Este concierto propone un viaje fascinante a través de tres siglos, invitando al oyente a habitar las diferentes estructuras que el genio humano ha construido alrededor de una misma forma musical: la sonata. El viaje comienza en el Barroco, con Domenico Scarlatti. Sus sonatas son delicadas miniaturas de orfebrería musical, concebidas originalmente para clavecín pero transformadas hoy por la riqueza del piano moderno. La arquitectura de Scarlatti es la de un jardín geométrico y vibrante, texturas ágiles, ritmos danzantes de herencia hispana y una frescura donde cada nota busca su lugar preciso bajo el sol. Son estructuras de una sola pieza, compactas pero llenas de luz y de un ingenio desbordante. Al avanzar el siglo, el espacio se transforma. Con Wolfgang Amadeus Mozart, la sonata alcanza la madurez del Clasicismo. Su arquitectura se vuelve simétrica, equilibrada y de proporciones perfectas, como un templo de líneas puras. Mozart introduce el diálogo dramático dentro del teclado: sus temas musicales conversan, se oponen y se reconcilian con una elegancia suprema. Detrás de su aparente sencillez, se esconde una profunda teatralidad y una transparencia donde cualquier emoción queda expuesta con una belleza cristalina transmitiendo las cualidades más profundas del Humanismo.

Finalmente, el concierto nos lleva a cruzar el umbral hacia una nueva era de la mano de Franz Schubert. En la transición hacia el Romanticismo, las paredes de la sonata clásica comienzan a expandirse para albergar los misterios del alma humana. La arquitectura de Schubert ya no busca la simetría perfecta, sino la inmensidad del paisaje interior. Sus sonatas son catedrales de la nostalgia y la confidencia, la protesta y la desesperanza, donde las modulaciones armónicas nos transportan por caminos inesperados de luz y sombra. El piano de ser solo un instrumento para convertirse en un confidente íntimo. Escuchar este programa en el piano moderno es, en definitiva, contemplar cómo un mismo lienzo en blanco se transforma: desde el detalle minucioso del artesano barroco, pasando por el equilibrio perfecto del maestro clásico, hasta la poesía infinita del alma romántica.

Y el próximo sábado 18 a las 20:00 horas, en el Teatro Riera de Villaviciosa dentro de la edición XXVIII Atardeceres Musicales, que organiza el Círculo Cultural de Valdediós, titulada “Mark the Music”, cinco conciertos entre julio y agosto con el segundo a cargo de la Carmen Yepes presentando el mismo programa madrileño, con el título “Un recorrido por la sonata”.

Dejo a continuación las notas al programa de la villa malaya, analizando musicalmente las obras seleccionadas por la pianista mierense, aunque nacida en Oviedo:

El presente recital propone un recorrido por más de un siglo de historia de la mú- sica para teclado, desde el refinamiento barroco de Domenico Scarlatti hasta la amplitud expresiva y la profundidad emocional del último Schubert. A través de estas obras, el oyente podrá apreciar la evolución del lenguaje pianístico y de la propia idea de sonata, que pasa de la miniatura brillante y concentrada a la gran arquitectura romántica.

Domenico Scarlatti (1685 – 1757). 3 sonatas

Las tres sonatas de Domenico Scarlatti pertenecen al extraordinario conjunto de más de quinientas obras para teclado que escribió durante su estancia en la corte española. Aunque tradicionalmente se denominan “sonatas”, se trata de piezas breves de un solo movimiento, construidas generalmente en forma binaria y concebidas como auténticos laboratorios de invención musical.

La Sonata K. 247 en do sostenido menor destaca por su carácter introspectivo y su delicada expresividad. Su discurso melódico parece desplegarse con naturalidad sobre un acompañamiento sutil, creando una atmósfera de recogimiento poco habitual en la producción más brillante del compositor. La K. 115 en do menor, por el contrario, presenta un perfil más dramático e intenso. Los contrastes dinámicos, la energía rítmica y la insistencia de determinados motivos revelan una escritura llena de tensión y vitalidad. Finalmente, la K. 416 en re mayor ofrece un carácter luminoso y extrovertido. Su elegante virtuosismo, las figuraciones ágiles y el constante impulso rítmico muestran a un Scarlatti capaz de transformar los recursos del clave en un lenguaje sorprendentemente moderno.

Wolfgang Amadeus Mozart (1756 – 1791). Sonata Kv. 332 en fa m

Con Wolfgang Amadeus Mozart, la sonata adquiere una dimensión completamente distinta. La Sonata en fa mayor, K. 332, compuesta alrededor de 1783, pertenece al período de madurez vienesa y constituye una de las obras más representativas de su producción pianística. En ella conviven la elegancia clásica, la claridad formal y una riqueza expresiva que anticipa desarrollos posteriores.

El primer movimiento, Allegro, despliega una extraordinaria variedad temática. Mozart combina episodios de brillante virtuosismo con momentos de delicadeza lírica, articulando un discurso de gran fluidez y equilibrio. La escritura exige del intérprete tanto precisión técnica como una gran sensibilidad para resaltar los constantes cambios de carácter.

El Adagio central constituye el corazón emocional de la obra. En esta página de profunda inspiración cantabile, el piano parece adoptar las cualidades expresivas de la voz humana. Las amplias frases melódicas, las sutiles modulaciones y la refinada ornamentación crean una atmósfera de íntima serenidad, aunque no exenta de melancolía.

El movimiento final, Allegro assai, recupera la energía y el brillo característicos del compositor. Su escritura ágil y transparente, llena de ingenio y frescura, concluye la sonata con un espíritu luminoso y afirmativo que resume a la perfección el ideal clásico mozartiano.

Franz Schubert (1797 – 1828). Sonata póstuma D. 959 en la m

La segunda parte está dedicada íntegramente a una de las cumbres de la literatura pianística: la Sonata en la mayor, D. 959 de Franz Schubert. Escrita en septiembre de 1828, apenas unas semanas antes de la muerte del compositor, forma parte del célebre tríptico de sus tres últimas sonatas para piano. Estas obras representan la culminación de su pensamiento musical y constituyen uno de los testimonios más conmovedores del Romanticismo temprano.

A diferencia de la concentración característica de Scarlatti o del equilibrio clásico de Mozart, Schubert concibe la sonata como un vasto espacio expresivo en el que conviven la contemplación, la memoria, la exaltación y la inquietud. La amplitud de las formas y la riqueza armónica permiten al compositor explorar territorios emocionales de una profundidad inédita.

El primer movimiento, Allegro, se abre con una afirmación serena y majestuosa. A partir de este gesto inicial, Schubert construye un extenso paisaje sonoro en el que los temas evolucionan libremente, alternando momentos de luminosidad con episodios de intensa tensión dramática. La sensación de viaje y transformación constante constituye uno de los rasgos más característicos de esta música.

El célebre Andantino ocupa un lugar singular dentro de toda la producción schubertiana. Comienza como una sencilla canción impregnada de nostalgia, casi una evocación de los lieder que hicieron célebre al compositor. Sin embargo, el discurso se ve progresivamente alterado por una sección central de extraordinaria intensidad, marcada por violentos contrastes y una expresividad casi visionaria. Tras esta tormenta emocional, la música regresa transformada a la calma inicial, como si hubiera atravesado una experiencia irrepetible.

El tercer movimiento, Scherzo: Allegro vivace, aporta un necesario contraste. Ligero, elegante y lleno de vitalidad, recuerda por momentos el espíritu de los grandes scherzi beethovenianos, aunque conservando la gracia melódica tan propia de Schubert. El trío central introduce un momento de relajación antes del retorno de la sección principal.

La sonata concluye con un amplio Rondo: Allegretto, una de las páginas más inspiradas del compositor. Sobre un tema de carácter amable y cantable, Schubert desarrolla una sucesión de episodios que combinan lirismo, fantasía y energía rítmica. A lo largo del movimiento aparecen continuas transformaciones expresivas, como si el compositor quisiera condensar múltiples estados de ánimo en un único discurso. La obra culmina con una brillante coda Presto, cuya energía final contrasta con la profundidad reflexiva que ha dominado gran parte del recorrido.

Escuchadas conjuntamente, las obras de este recital permiten contemplar la extraordinaria evolución del repertorio para teclado entre los siglos XVIII y XIX. Desde la imaginación concentrada de Scarlatti, pasando por el equilibrio y la perfección formal de Mozart, hasta la amplitud poética y la hondura emocional de Schubert, el programa traza un fascinante itinerario por algunos de los momentos más altos de la historia de la música para piano. Cada compositor aporta una visión única del instrumento y de la expresión musical, convirtiendo este concierto en una celebración de la riqueza y diversidad del gran repertorio pianístico.

Amor y deber para una clausura faraónica

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Domingo 12 de julio, 22:00 h75 Festival de Granada, Ópera. Palacio de Carlos V: Real Orquesta Sinfónica de Sevilla (ROSS), Coro Teatro de la Maestranza (Íñigo Sampil, director del coro), Dominic Limburg (director musical), Manuel Fuentes (bajo), Ketevan Kemoklidze (mezzo), Olga Maslova (soprano), Francesco Meli (tenor), Inho Jeong (bajo), Fabián Veloz (barítono), Néstor Galván (tenor), Patricia Calvache (soprano): Aida, ópera en cuatro actos (1871) en versión concierto. Música de Giuseppe Verdi y libreto de Antonio Ghislanzoni y Camille du Locle, inspirado en un texto de Auguste Mariette Bey. Estrenada el 24 de diciembre de 1871 en el Teatro de Ópera del Jedive de El Cairo. Fotos © Festival de Granada – Lucía Rivas, y propias.

Última noche de mi festival y Aida para clausurar esta septuagésimoquinta edición, la antepenúltima ópera de Verdi, quien también se rindió a la fascinación por Egipto a partir del libreto de Mariette, y que no pudo estrenar en la inauguración del Canal de Suez (se programó Rigoletto) para esperar  hasta la Nochebuena de 1871, haciendo de mi día 34 en Granada otra noche buena para los verdianos.

Si las escenografías provocan últimamente críticas no muy positivas, al menos las versiones en concierto nos permiten imaginar nuestros propios decorados. Sumemos que los protagonistas traen rodada la ópera desde Sevilla (con mínimos cambios en el reparto que dejo al final de la entrada), interactuando y dramatizando la lucha entre el amor y el deber, por lo que el éxito de esta Aída imperial de Granada fue rotundo.

Los dos primeros actos, aprovechando la increíble acústica palaciega, suponen un despliegue sinfónico coral que por momentos se apoderó de los solistas, ellos fueron verdaderos valientes con sus volúmenes, con el maestro suizo Dominic Limburg que disfrutó de una excelente ROSS  y un magnífico coro del teatro sevillano, para en los actos finales manejar sutilmente todos sus efectivos, atento a los matices, fraseos, complicidades y riqueza tímbrica en una partitura que exige de principio a fin, contando, como es de esperar, de un reparto vocal homogéneo, equilibrado y con el trío protagonista brillando en la noche.

Tras una obertura íntima y «en frío» llegaría el Radamés del tenor genovés Meli con la archiconocida Celeste Aida, reto vocal que uno de los tenores favorito de Muti afrontó valiente, de timbre idóneo y color esmaltado, agudos limpios y seguros, de buen fiato, esperando a la Amneris de la segunda triunfadora de la noche, la georgiana Ketevan Kemoklidze, vestido verde esperanza y dominadora de principio a fin a lo largo de la función. El trío lo completaba la soprano rusa Olga Maslova que debutaba su personaje. Iría de menos a más, dejándonos arias, dúos y concertantes de mucha calidad afianzándose según avanzaba la noche.

Prosiguiendo con las apariciones en escena, tanto El Rey del bajo Manuel Fuentes como el mensajero del tenor canario Néstor Galván, irían sumándose el en difícil equilibrio entre potencia y musicalidad, que como el resto, irían ganando seguridad: Ramfis con el bajo coreano Inho Jeong poderoso y rotundo, más las imponentes voces graves del Teatro de la Maestranza, cantando a “¡Radamés!” que retumbaba en la piedras renacentistas del palacio imperial, al igual que el grito de “Guerra” con la ROSS pletórica en todas las secciones, ubicando trompetas en la galería del primer piso con ese efecto envolvente y la popular “Marcha triunfal” verdadera gloria y regocijo sonoro. Maslova ya desgranó su calidad vocal en Retorna vincitor y la sacerdotisa gaditana Patricia Calvache contestaría con su voz hermosa desde el “altar metálico” rodeada de las voces blancas del coro, en diálogo con las graves y un Radamés siempre presente.

Los personajes entraban y salían por la rampa izquierda y comenzaba, sin apenas pausa, el segundo acto, esclavas y Amneris empastadas, sentidas, con la orquesta arropándolas y silencios marcados para mayor expresión y dramatismo, sumándose Aida. Momentos bien cantados, matizados, con otra intervención coral segura, afinada, nueva petición de “guerra y muerte al extranjero” empujados por el ejército instrumental, una escena segunda que iría avivando el fuego operístico y un Amonasro del argentino Fabián Veloz en “contrapeso” al Radamés de Meli.

Tras el descanso los mejores y más sentidos momentos de esta joya verdiana, las sacerdotisas en la escalera derecha del fondo con una de las dos arpas, recibiendo a Amneris con Ramfis, y a continuación Aida con la bellísima aria Qui Radamès verrà!  Che vorrà dirmi? Io tremo! ya centradísima la soprano rusa con la posterior aparición y diálogo con Amonasro que se escondería saliendo por el lateral derecho. Emociones, amores y obligaciones preparando la escena con Radamés, otro momento mágico con un empaste vocal con interacción entre Meli y Maslova, más el retorno de Amonasro. Si la georgiana Kemoklidze ya dominaba desde el inicio, vestida de color burdeos irrumpía para proseguir su poderío escénico y vocal, un concertante final del tercer acto que dejaba al público asombrado de unas voces y orquesta en su punto, siempre guiadas por un Dominic Limburg atento a todo, de gesto claro, amplio, manteniendo el equilibrio musical sin excesos.

Último acto para la “coronación” de Kemoklidze plena en gestualidad, maravillosos movimientos girándose sin perder volumen ni proyección, química con Radamés Meli en un “duelo vocal” impecable, sentido, mejor cantado y emocionante. Seguiría la pugna argumental con Ramfis, sacerdotes y Amneris elevando la trama con entrega total, sentimientos cantados, expresivos, delicados con la respuesta dura al grito de È traditor! È traditor!, Morrà!, montaña rusa o pirámide de emociones antes de entrar en el templo de Vulcano, esta última noche imperial. La maravilla vocal entre Radamés y Aida O terra, addio, las sacerdotisas fuera de la tarima y la súplica final de Amenris Pace, t’imploro, el trío protagonista para cerrar trama, criptas y losas egipcias esta vez palaciegas para la “Aida sevillana” que viajó a Granada.

ELENCO:

Real Orquesta Sinfónica de Sevilla (ROSS)

Coro Teatro de la Maestranza

Íñigo Sampil, director del coro

Dominic Limburg, director musical

El Rey: Manuel Fuentes, bajo

Amneris: Ketevan Kemoklidze, mezzosoprano

Aida: Olga Maslova, soprano

Radamès: Francesco Meli, tenor

Ramfis Inho Jeong, bajo

Amonasro: Fabián Veloz, barítono

Un mensajero: Néstor Galván, tenor

Gran sacerdotisa: Patricia Calvache, soprano

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