Inicio

Pinturas parisinas

Deja un comentario

Jueves 8 de octubre, 19:30 horas: Teatro Jovellanos, Gijón. Abono 1 OSPA,  Martín García (piano), El León de Oro (Marco A. García de Paz, director del coro), Nuno Coelho (director). Obras de Falla y Ravel.

La Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA) daba comienzo a su temporada 2026-2027 por todo lo alto con un programa reuniendo dos grandes obras del repertorio sinfónico del siglo XX: Noches en los jardines de España, de Manuel de Falla, y Daphnis et Chloé, de Maurice Ravel, y además con un carácter especialmente significativo, al ser la última inauguración de temporada que el portugués Nuno Coelho afronta como Director Titular y Artístico de la OSPA, culminando así cinco años de intenso trabajo, giras, explorando nuevos repertorios, aprendizaje y experiencias compartidas con la orquesta y el público asturiano, contribuyendo a construir esta etapa de especial intensidad en los últimos años de nuestra OSPA.

Esta primera cita de la nueva temporada contaría con la participación del pianista gijonés Martín García García, que interpretaba la obra de Falla, y del coro El León de Oro, que se incorporaría tras el descanso a la orquesta para abordar la partitura de Ravel.

En la nota de prensa presentando esta temporada, la propia OSPA ahondaba en las obras y los intérpretes:

Dos obras maestras para abrir la temporada

“El programa propone un recorrido por dos universos musicales de extraordinaria riqueza. En Noches en los jardines de España, Manuel de Falla combina la escritura sinfónica con la tradición musical española en una obra de marcado carácter evocador, en la que el piano desempeña un papel protagonista”.

La biografía del gijonés Martín García García (1996) es amplia y le llevo escuchando hace años, concretamente desde 2008 y 2009 también con la OSPA y Max Valdés, “precoz madurez” que ha ido pasando por ciclón con ímpetu aún juvenil, funcionando mejor en recital. Reconocido como uno de los intérpretes españoles con mayor proyección internacional, fue el encargado de afrontar la parte solista de la obra de Falla, habiendo actuado por todo el mundo con las orquestas más prestigiosas, logrando hitos significativos (como su debut en el Carnegie Hall de Nueva York) y una exitosa gira en Japón con 25.000 asistentes en 14 actuaciones. Ha recibido importantes reconocimientos a nivel mundial, incluyendo el primer premio en la ‘Cleveland International Piano Competition 2021’ y el tercer lugar en la ‘International Chopin Piano Competition 2021’. 

“La segunda parte estará dedicada a Daphnis et Chloé, una de las partituras más ambiciosas y deslumbrantes de Maurice Ravel. Destaca por su extraordinaria riqueza tímbrica, sus grandes contrastes sonoros y una orquestación de enorme sofisticación. La participación del coro convierte su interpretación en uno de los grandes retos del repertorio sinfónico”.

El León de Oro participaría en la interpretación de Daphnis et Chloé, todo un emblema de excelencia coral que ha conquistado tanto al público como a la crítica especializada a lo largo de su trayectoria de casi 30 años, y se ha convertido en un referente internacional avalado por invitaciones a festivales de prestigio (Arezzo, Flandes, Tolosa, Varna y Tours) y numerosos premios: el primer premio en la London International a Cappella Choir Competition (2014), el Gran Premio Nacional de Canto Coral (2003 y 2006)  y el premio Amuravela de Oro (2021). La versatilidad es uno de los rasgos que mejor define a esta formación ya que ofrece interpretaciones que abarcan desde los grandes nombres del Renacimiento y Barroco hasta las composiciones más audaces del repertorio contemporáneo y esto les ha permitido consolidarse como uno de los principales coros españoles.

Con el nuevo horario de conciertos a las 19:30 horas, tanto en Gijón como en Oviedo, dada la coincidencia el viernes con el segundo título de la Temporada de Ópera, acudí, como muchos abonados ovetenses, al Teatro Jovellanos para esta inauguración que no quería perderme por muchas razones: la doble dimensión al ser el comienzo de una nueva temporada y, al mismo tiempo, la culminación de una etapa artística compartida durante cinco años con el maestro Coelho que la ha hecho crecer hasta un nivel que merece conocerse más allá de nuestra tierra; mantener mi fidelidad  de 35 temporadas como abonado a la OSPA (pese a mi “divorcio con el cocinero”); seguir disfrutando de ella; comprobar la evolución del pianista gijonés; y por supuesto no perderme al LDO como “leónigan” confeso desde sus inicios.

El teatro del Paseo Begoña obliga por su escenario a una colocación “apretada” de la sinfónica asturiana, y más cuando hay un piano o un coro, tal como sucedió en este primer jueves de octubre. Con un retraso no habitual, del que desconozco la causa (con toda la orquesta afinada a la espera de la salida del solista y director), más un público que acudió en buen número a esta inauguración de la temporada de abono (pues la OSPA ya estuvo en el foso del Campoamor para el Sorrow de la ópera carbayona más el sinfónico del Auditorio para los 50 años de Nuberu), en este 2026 aún queda tiempo para la conmemoración de los #150Falla, y en esta segunda temporada como colaborador artístico de Martín García, nos ofrecería las “impresiones sinfónicas”, como así presentó el gaditano sus Noches en los jardines de España (1916) que iniciaría en París partiendo de los Nocturnos, como bien refleja Jonathan Mallada en las notas al programa. Tres movimientos donde el piano no se enfrenta a la orquesta como un solista convencional sino que dialoga y se imbrica con ella de forma constante. Nuno Coelho así lo entendió con ricas dinámicas y respetuoso con el piano, donde degustar la orquestación de Falla, aunque Martín García optó más por la potencia y el intento de sobresalir. No era necesario porque se pierde toda la sutileza de una pintura casi de acuarela y no de pastel ni óleo: fresca en vez de intensa, jugando con una amplia paleta de colores que la OSPA logró de principio a fin con un sonido que el titular ha ido personalizando en este tiempo, conocedor del potencial de su formación capaz de afrontar cualquier lienzo sonoro.

Si la evocación acuática del primer movimiento son las fuentes de La Alhambra, el gijonés prefirió las cascadas del bosque nazarí que bajan de Sierra Nevada. Al menos en la Danza lejana mantuvo una delicadeza necesaria para partir hasta la sierra cordobesa que nuevamente la OSPA con Coelho delineó con tinta china los trazos gruesos de un solista que no se integró en la sonoridad global.

Y la propina también Falla con una Danza del fuego imprecisa, trastabillada, con llamaradas y dando la impresión de un fuelle soplando para que no se apagase. Espero otra ocasión para reencontrarme con “el otro Martín” inspirado y contenido, más centrado como solista (un ciclón potente como en noviembre de 2022, o delicadamente poderoso desde el mismo ímpetu juvenil como en febrero pasado con la OSPA).

El descanso necesario para reubicar todo el escenario nos traería al Ravel de esta “sinfonía coreográfica” impresionante más que impresionista, muy trabajado, preciso, parisino y de aires cantábricos, con todas las secciones exigentes para todos los solistas, desde la concertino invitada Hannah Perowne hasta la celesta de Sergey Bezrodny, de la flauta de Pan de Myra Sinclair a la máquina de viento de Juan Antonio Martín, la viola de Lucía Ortiz y el cello de Max von Pfeil, así todos y cada uno de los profesores que en este Daphnis et Chloé (1909-1912) deben unirse, sentirse individuales sin perder la compleja unidad, siempre desde la batuta de Nuno Coelho dando protagonismo puntual, dejando fluir las frases, contagiando seguridad, marcando con precisión los múltiples cambios rítmicos y de aire, matizando cada detalle de esta página sinfónica llena de colores, intensidades, emociones y auténtico “caleidoscopio orquestal”, con pasajes que parecen preparar La Valse (1919-1920).

Sumemos al LDO, capaces de afrontar una partitura al alcance de pocos coros y con una plantilla que no llegó a 48 voces (que serían 12 por cuerda), sin referencias instrumentales ni texto para cantar, todo con boca cerrada o vocalizaciones como “ah” u “oh” con inflexiones, matices, ataques, creando efectos atmosféricos, casi místicos, de verdadero color armónico y comportándose como una sección orquestal más, pues así debe funcionar en esta compleja y difícil partitura, flotando sobre un colchón instrumental (cuerdas, arpas y viento-madera), e incluso cantando con los metales. Ubicados al fondo, con las siempre envidiables voces blancas flanqueando las graves, todos “incómodos” por las estrecheces del escenario pero con profesionalidad y mucho trabajo previo que Marco Antonio García de Paz logró para este ballet de Ravel, pocas veces podremos escuchar en vivo esta obra como en Gijón y al día siguiente en Oviedo. Perfectamente imbricado en el sonido sinfónico, también lo disfrutamos brevemente “a capella” en el único momento del Interlude (que cierra el primero de los tres cuadros) y que demostró la versatilidad de los gozoniegos para cualquier repertorio, que en el sinfónico-coral siguen siendo sinónimo de calidad, empaste y afinación.

Con un público respetuoso y emocionado, el ballet alcanzó su cumbre en la bacanal final, auténtico broche de oro para casi dos horas de buena música sentida como perfumes parisinos y salitre cantábrico.

Si Coelho ha conseguido un “sonido OSPA”, con la suma vocal de «los leones» amplió una paleta tímbrica casi galáctica, que a buen seguro en el Auditorio de Oviedo, con otra acústica y más espacio, aún brillará más.

PROGRAMA:

Manuel de FALLA (1876-1946): Noches en los jardines de España:

I. En el Generalife

II. Danza lejana

III. En los jardines de la Sierra de Córdoba

Maurice RAVEL (1875-1937): Daphnis et Chloé (Ballet completo):

Tableau I

Introduction et Danse religieuse

Danse générale

Danse grotesque de Dorcon

Danse légère et gracieuse de Daphnis

Danse de Lycéion

Nocturne

Danse lente et mystérieuse des Nymphes

Interlude

Tableau II

Introduction et Danse guerrère

Danse suppliante de Chloé

Tableau III

Leverdu jour

Pantomime (Daphnis et Chloé miment l’aventure de Pan et de Syrinx)

Danse de Chloé

Danse générrale (Bacchanale)

La música que sigue haciendo ciudad

Deja un comentario

Viernes 25 de septiembre, 11:00 horas. Sala de Cámara del Auditorio Príncipe Felipe. Presentación de la temporada 2026/2027 de los Conciertos del Auditorio y las Jornadas de Piano “Luis G. Iberni”. Fotos de Pablo Piquero y propias.

Una flauta abriendo el acto con la Danse de la chèvre de Arthur Honegger, en interpretación de Alexandra Pichurina Esipovich, daba paso esta mañana a la presentación de una nueva temporada de dos ciclos que ya forman parte, por derecho propio, de la vida musical de Oviedo. Una temporada especialmente significativa porque llega cuando la ciudad afronta la recta final hacia la decisión sobre la Capitalidad Cultural Europea de 2031, pero también porque supone la despedida de David Álvarez al frente de la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Oviedo.

Álvarez hizo balance de estos cuatro años recordando algunos de los grandes momentos vividos desde la Concejalía, entre ellos las visitas de la Orquesta del Concertgebouw de Ámsterdam, con Klaus Mäkelä, y de la Filarmónica de Viena. Lo hacía además desde una doble condición que mantendrá cuando deje el cargo: la de responsable político de la cultura y la de melómano y abonado de estos ciclos. Presentando un vídeo y a cada uno de los intervinientes (Álvaro Faes, Pilar Rubiera y Cosme Marina), quiso destacar en sus distintas alocuciones la fidelidad de un público que sigue creciendo en número de abonados y la importancia de las formaciones asturianas, con Oviedo Filarmonía y El León de Oro a la cabeza, dentro de una política musical sostenida gracias a la colaboración entre la Fundación Musical Ciudad de Oviedo, la propia Concejalía y los diferentes agentes culturales. Y tuvo palabras especialmente afectuosas para Cosme Marina, director artístico de la Fundación Musical, por su compromiso y lealtad durante estos años. Una idea quedó flotando durante la presentación y bien podría resumir el espíritu de estos ciclos: que la música nos siga uniendo y reuniendo.

Una historia que viene de lejos

Cosme Marina tomó después la palabra para recordar que una programación como esta no aparece de repente en un calendario. Detrás hay décadas de trabajo y una historia musical que comenzó a tomar forma en los años ochenta, con la remunicipalización del Teatro Campoamor, las reformas emprendidas durante la etapa de Antonio Masip como alcalde, y aquellos Conciertos del Campoamor vinculados a Luis Gracia Iberni. También recordó el precedente de los Festivales de la Universidad de Oviedo, aquellas primeras semanas musicales en las que tuvo un papel fundamental Emilio Casares, hasta llegar a febrero de 1992, cuando se celebraron las primeras Jornadas Internacionales de Piano, germen de las actuales Jornadas “Luis G. Iberni”. Nacían con vocación internacional, abiertas al público y con un carácter temático pionero en España, pero sin perder nunca la vinculación con el entorno. En 1999, la creación de Oviedo Filarmonía y la consolidación del Auditorio «Príncipe Felipe» terminarían de dibujar el modelo actual: grandes artistas y formaciones internacionales junto a la presencia de los músicos y proyectos nacidos en Asturias. Y esa combinación sigue siendo una de las señas de identidad de la programación.

Un Auditorio de grandes nombres

La temporada comenzará el 4 de noviembre y se prolongará hasta el 23 de mayo, con un repertorio amplio y una sucesión de nombres que explican por sí solos la dimensión de estos ciclos.

Las Jornadas de Piano tendrán uno de sus momentos destacados el 19 de noviembre, con el encuentro de Jean-Guihen Queyras y Alexandre Tharaud, que celebran treinta años de trayectoria conjunta. Ambos han pasado ya por Oviedo por separado y ahora, por fin, podrán escucharse juntos en una colaboración que han mantenido durante tres décadas. Habrá además dos debuts pianísticos: Olga Scheps, el 9 de diciembre, y Misha Dacić, el 17 de diciembre. Y volverá Grigory Sokolov, el 23 de febrero. Poco más hace falta añadir. Don Gregorio Sokolov es ya parte de la historia de estas Jornadas, una de esas figuras que han convertido Oviedo en una de sus ciudades habituales de gira. Como viene siendo tradición, habrá que esperar unos días antes del concierto para conocer el programa. El ciclo recuperará también a Hélène Grimaud, que regresará a Oviedo el 23 de mayo después de muchos años de ausencia.

En los Conciertos del Auditorio, la apertura correrá a cargo de Vox Luminis y la Camerata Salzburg, con el Réquiem de Mozart, el 4 de noviembre. Una elección que mantiene esa vocación europea que siempre ha caracterizado al ciclo y que adquiere un significado especial en una ciudad que aspira a convertirse en Capital Europea de la Cultura.

Las grandes voces tendrán asimismo un protagonismo destacado. Véronique Gens llegará el 27 de noviembre con Reines, espectáculo que, dentro de España, podrá disfrutarse únicamente en Madrid y Oviedo. El 9 de enero regresará la Orquesta y Coro Nacionales de España, después de décadas de ausencia, con Josep Pons al frente de Un Réquiem alemán de Brahms.

El 12 de enero será el turno de Esa-Pekka Salonen, que dirigirá a la Philharmonia Orchestra y presentará en Oviedo su concierto para violín, con Leila Josefowicz como solista, sumándose al también finlandés Jukka-Pekka Saraste que el 11 de febrero actuará on la Orquesta Filarmónica de Helsinki junto a la violonista MINAMI (Minami Yoshida).

La música histórica tendrá su espacio con los asturianos Forma Antiqva, que el 21 de enero recuperarán para estrenar en Oviedo La Corte in Gioco. Y volverán a escucharse algunas de las grandes voces del panorama lírico: Nadine Sierra, el 26 de enero; Sondra Radvanovsky, en recital junto al pianista Anthony Manoli el 30 de marzo, y Marina Rebeka, que debutará en Oviedo el 6 de mayo junto a Oviedo Filarmonía.

Bach tendrá también su espacio con la celebración de los 300 años de la Pasión según San Juan, en una propuesta que contará con el director argentino Leonardo García-Alarcón, de raíces familiares asturianas. Y habrá un homenaje a Tomás Marco (Madrid 1942), con el estreno de Atalaya sobre Vetusta, encargo del ciclo en torno a Clarín y «La Regenta» («Mapa sonoro de Vetusta»), además de la presencia de Viotti y Capuçon junto a otras propuestas que completarán la programación.

Fuera de abono, los Niños Cantores de Viena el 4 de marzo ampliarán una temporada que vuelve a mirar hacia Europa sin olvidarse de casa.

El público como parte de la historia

Durante la presentación, Pilar Rubiera, presidenta de la Fundación Musical Ciudad de Oviedo, insistió en la posición que ocupa la ciudad dentro del panorama musical español y en el esfuerzo por mantener unos precios accesibles. Pero quizá una de las ideas más interesantes de la mañana fue la reivindicación de la propia Oviedo Filarmonía, una orquesta versátil que encuentra en estos conciertos un terreno especialmente adecuado para demostrar su capacidad y que, al mismo tiempo, continúa siendo uno de los pilares de la actividad musical de la ciudad.

También Álvaro Faes, como Jefe de la sección de Oviedo del periódico La Nueva España (en el que escribo puntualmente), puso el foco en algo que a veces queda oculto detrás de los grandes nombres: el público, ese espectador que reserva una fecha, que vuelve cada temporada y que ha construido durante años una relación de fidelidad con estos ciclos. Porque la música de una ciudad no se mide solamente por las orquestas que la visitan, los grandes solistas o los directores internacionales. Se mide también por la capacidad de conseguir que una sala se llene una y otra vez, que un público reconozca los nombres, espere los programas y haga de cada temporada una prolongación de la anterior. Y en Oviedo esa historia viene de lejos.

David Álvarez se despedía hoy de la presentación de un ciclo que comenzó a defender desde su concejalía en 2023. Lo hacía agradeciendo a quienes lo han acompañado durante estos años y anunciando, en cierto modo, que la despedida institucional no será una despedida musical: seguirá siendo abonado. Quizá no haya mejor manera de cerrar una etapa. Porque cambian los concejales, cambian los programas y cambian los nombres sobre el escenario. Pero permanece algo mucho más difícil de construir: una ciudad que espera a la música, un público que responde y un Auditorio que sigue siendo lugar de encuentro.

Y nada mejor para finalizar que volver a escuchar a la joven flautista Alexandra Pichurina y Minera (de “Cantes de Levante» del compositor Oscar de Manuel).

El próximo y primer encuentro del ciclo ya tiene fecha: 4 de noviembre. Mozart, Vox Luminis y la Camerata Salzburg. Que empiece la música.

Información sobre conciertos, abonos, entradas y precios en https://www.oviedo.es/de/ccjp

CIMCO estrena “Origen”

Deja un comentario

Jueves 24 de septiembre, 19:30 h. Sala de cámara del Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo. V Ciclo Interdisciplinar de Música Ciudad de Oviedo (CIMCO): Colectivo Lamiel & Carlos Galán: «Origen». Música de Jesús Á. Arévalo.

(Mi reseña original para LNE del viernes 25, escrita desde el teléfono, con el añadido de fotos propias más  tipografía y enlaces, siempre enriquecedores, que la prensa no puede ni suele incluir)

La nueva edición del CIMCO, dirigido por Cristina Gestido que abriría el ciclo, contará con cuatro conciertos de aquí a diciembre, y se inauguraba este jueves 24 con el estreno de «Origen», a cargo del Colectivo Lamiel formado por Tono Ferriol y Sara Suárez junto al pianista Carlos Galán con “Danzas asturianas” a partir de los “Siete preludios asturianos” (2025) del ovetense Jesús A. Arévalo (26 de agosto, 1964), presente entre el público que llenó la sala. Desde el piano de Galán se aunaron y dialogaron con la bellísima coreografía de Lamiel y la moda de “Made by kös”, en la acertada apuesta por unir música de cámara con otras disciplinas que ya se ha consolidado en el otoño de “La Viena española”.

Presentado por la musicóloga Susana Asensio Llamas, editora de la partitura del compositor y polifacético Arévalo, que los describe como “una rareza en el panorama de la eiségesis musical de la tradición astur” pudimos vivir lo popular y lo personal, espacios y lugares sonoros además de visuales, una visión actual desde el piano con ritmos híbridos, modulaciones sorprendentes y una escritura de nuestro tiempo que «Origen» desarrolla con el piano y la coreografía clásica,

pero partiendo del folklore con bailes autóctonos y el vestuario transgresor de una inmensa falda que aparece en el segundo preludio, cubriendo y jugando con los bailarines evocando las olas de nuestro Cantábrico, también en el vídeo en blanco y negro, «A la mar fui por naranjas» Cosa que la mar nun tien.

Plasticidad individual y a dúo con el piano o incluso los grabados cantos de pájaros al amanecer. Multitud de detalles que actualizan esta apuesta interdisciplinar con la dualidad Tradición-Modernidad haciéndonos imaginar nuestros paisajes desde el irrepetible directo donde cada preludio tiene título propio para esta “reunión de disciplinas” de coreografía, desde la Alborada y floreu, una original Chalana con el mantón, En Oviedo no me caso, un soliloquio de Ferriol y «yendo por agua», de río y playa en espejo y en Blancu y negru, cristalinos para un final guiados por Una estrella que brilló y triunfó.

PROGRAMA:

Jesús Ángel Arévalo: Siete Preludios Asturianos

I. Alborada y floreu – II. Chalana – III. Cosa que la mar nun tien – IV. En Oviedo no me caso –  V. Quintana – VI. Una estrella nos guía – VII. Blancu y negru

P.D.: Entrevista en LNE del miércoles 23 a Tono Ferriol:

 

Sin equívocos

Deja un comentario

Viernes 31 de julio, 20:00 horas. Teatro Filarmónica, Oviedo: La Castalia, II Edición Ópera-Studio. “El sobre equivocado” (Yónatan Santianes) – “La serva padrona” (G. B. Pergolesi). Vilma Ramírez y Ángeles Rojas (sopranos), Paula Duarte y Anne Broers (mezzos), Álvaro Segador (tenor) –  Ángel Simón (barítono), Noive Solar (soprano), Ariel Martín (actor). Arián Alegre (piano). Entrada libre.

Siempre resulta un placer asistir a estrenos, aún más en mi tierra, y si sumamos que el compositor es (re)conocido además de tener una estrecha relación profesional con él, la cita este último día de julio era de las que denomino “imprescindibles”. Y el público premió con un lleno absoluto y largas colas que iban desde la calle Mendizábal hasta la Plaza de la Escandalera con toda San Francisco que daba gusto contemplar en una fila bien respetada, la mejor demostración de que La Castalia tiene tirón en la Vetusta clariniana en pleno siglo XXI y para todas las edades.

El pasado lunes tenía lugar la presentación de la segunda edición de Ópera-Studio que organiza La Castalia y llegaba la “puesta de largo” así como el día de recoger los frutos de un intenso trabajo que va más allá de seguir dando oportunidades al mundo de la lírica desde la capital asturiana a la que llevo años denominando “La Viena Española” precisamente por su amplia oferta musical en la que la propia asociación La Castalia tiene su propia identidad. Yónatan Sánchez Santianes (Oviedo, 1978) preparó una ópera de cámara dando el protagonismo a los “otros intérpretes” tan necesarios para una representación, la de Pergolesi que resultaba la trama perfecta para la partitura del compositor asturiano, haciendo igualmente de director de escena para todo el espectáculo.

Destacando de principio a fin la labor del pianista Arián Alegre, impecable en la ejecución y un personaje más de la trama, la ópera de cámara del asturiano está escrita con guiños a la de Pergolesi y organizada con sus recitativos, arias, dúos y el concertante final del quinteto. Cada rol estuvo bien delineado por María Piquero tan necesaria para la preparación de unos cantantes que dieron lo mejor de ellos, aunque sigo echando en falta una mejor vocalización de unos textos en castellano simpáticos, entretenidos y entretejidos en el escenario de la ópera italiana, con el atrezzo sencillo de un tresillo con tapizados dieciochescos, más una luz de Eduardo Espina, que aprovechó al máximo las combinaciones de color del Filarmónica, para ir alternando los distintos números de “El sobre equivocado”. Mientras Leonor la regidora, abría la función en la voz de la soprano Vilma Ramírez, los momentos cómicos vendrían con Serafina, la maquinista interpretada por Ángeles Rojas, una soprano que ya tiene muchas tablas, y Ricardo, el técnico de luces del joven tenor Álvaro Segador que arrancaría los primeros aplausos unánime tras su habanera, digna de las mejores zarzuelas, con una voz limpia, la tesitura perfecta que Santianes elige para cada personaje, sin olvidarme de Umberta, la directora de escena que encarnó Anne Broers, y otra de las más aplaudidas, Beatriz la maquilladora a cargo de la mezzo Paula Duarte, con amplio registro, color ideal y excelente escena.

El último número invitaba, tras «el despido de la compañía», a continuar con Pergolesi, aguantar sin descanso aunque los esfínteres aprieten, y un quinteto casi rossiniano donde disfrutar de un simpático concertante, empastado, que daría paso a una criada patrona de más enjundia por dos cantantes con mucha experiencia sobre la escena, en parte por La Castalia con la que están profundizando en sus carreras.

Si el trabajo previo de María Piquero con cada personaje encontró la respuesta perfecta, para “La serva padrona” los tres personajes fueron una verdadera lección actoral (pues de lo vocal ya se encargó Begoña García-Tamargo).  Tras un primer intermedio desde el piano de Arián Alegre, llegaría la acción en la Italia del XVIII, hoy en el Oviedo del XXI. El barítono Ángel Simón “crearía” un Uberto perfecto tanto vocal como escénicamente, poderoso, de amplio registro donde el grave no se resintió en su tesitura, agudos bien proyectados, dicción italiana más que correcta, y haciéndonos disfrutar de sus arias y dúos con Serpina, la soprano Noive Solar que volvió a “enamorar” desde una interpretación pícara como su personaje.

Y no podía faltar Vespone, un auténtico descubrimiento el del actor Ariel Martín con un personaje mudo cuya mímica, escena e interacción con los protagonistas fue otra lección de dramaturgia al servicio de la partitura del italiano, nada de un “tentetieso” (baloco le llama Uberto como dice el libreto), más bien quien consigue acabar con la paciencia de Serpina (Oh tu da senno vai stuzzicando la pazienza mia) soltándole una bofetada que sonó en todo el teatro.

Cada aria de Uberto (Sempre in contrasti Con te si sta. E qua e là, e su e giù e sì e no) sería bien respondida por Serpina (Stizzoso, mio stizzoso) y en los duettos seguir comprobando el empaste y química escénica entre Simón y Solar (Lo conosco a quegli occhietti…) que fue creciendo en el segundo acto tras otro intermedio impecable en el piano de Alegre, con recitativos bien escenificados, iluminados y dramáticamente cantados, la magia de la lírica camerística igual de grande que sus hermanas mayores. Para “recordar” A Serpina penserete qualche volta…, bien “enredados” por Uberto (Son imbrogliato io già…), espada en ristre de Vespone que nunca llega a clavarse, y el final feliz dando vivas al patrón y también a Vespone, dejándonos a todos contentos (Contento tu sarai, avrai amor per me? /  So che contento è il core e amore avrò per te), y pensando como Uberto entendiendo a la ladrona (Ah! ladra, ti comprendo, Mi vuoi tu corbellar) con todos los equívocos de dos tramas operísticas siempre actuales, donde la única certeza es el trabajo bien hecho y el premio final con el público en pie.

Mi más cordial enhorabuena a todos quienes han hecho posible este nuevo espectáculo, desde un Yónatan Santianes que sigue inspirado escribiendo “a medida” de unas voces que no dejan de formarse, y especialmente a La Castalia por seguir luchando en una tarea no siempre recompensada ni reconocida como se merece.

Carmen Yepes: historia de la sonata en Villaviciosa

Deja un comentario

Sábado 18 de julio, 20:00 horas. Teatro Riera, Villaviciosa, Círculo Cultural Valdediós: XXVIII Atardeceres Musicales 2026. “Mark The Music”. Segundo concierto: Un recorrido por la sonata. Carmen Yepes (piano). Obras de D. Scarlatti, Mozart y Schubert. Fotos propias y de las RR.SS.

La pianista asturiana Carmen Yepes (Oviedo, 1979), afincada desde hace años en Madrid, donde compagina la docencia en el Conservatorio Profesional «Teresa Berganza» con una constante actividad concertística, regresaba a los Atardeceres Musicales de Villaviciosa para ofrecer un recital concebido con un evidente propósito didáctico sin renunciar a la emoción artística. Bajo el título Un recorrido por la sonata, el programa proponía seguir la evolución de esta forma musical desde Scarlatti hasta Schubert, un viaje que Yepes construyó con inteligencia y absoluta fidelidad al estilo de cada compositor.

Las tres sonatas de Domenico Scarlatti elegidas por «la mierense nacida en Oviedo» para abrir el concierto, constituyeron una magnífica carta de presentación. De las más de quinientas que el compositor napolitano y madrileño escribió para teclado, la K. 247 mostró un carácter introspectivo y una expresividad delicada, con un fraseo limpio y un uso muy medido del pedal, siempre al servicio de la claridad del discurso. Muy diferente resultó la K. 115, intensa y dramática, de energía casi impetuosa, mientras que la luminosa K. 416 cerró este primer bloque con un virtuosismo brillante y una espontaneidad contagiosa. Yepes supo evidenciar cómo estas pequeñas joyas, concebidas para el clave, encuentran en el piano nuevas posibilidades tímbricas y expresivas sin perder su esencia.

Mozart representaba el siguiente paso en la evolución de la sonata. De sus sonatas para piano, Carmen Yepes escogió la KV 332, escrita en París en el verano de 1778, una obra que para muchos pianistas permanece ligada a nuestros años de formación. La interpretación destacó por la naturalidad del discurso, el equilibrio entre brillantez y lirismo y un refinamiento constante en la ornamentación. El Allegro inicial fluyó con elegancia y transparencia; el Adagio encontró un canto de auténtico carácter vocal, mientras que el Allegro assai final recuperó toda la vitalidad mozartiana con una energía siempre controlada y nunca exhibicionista. Una lectura luminosa y equilibrada que resumía perfectamente el ideal clásico de la forma sonata.

La segunda parte estaba dedicada íntegramente a la Sonata Póstuma D. 959 en la mayor de Franz Schubert, una de las tres últimas sonatas del compositor. No pude evitar recordar la integral ofrecida hace dos años en Granada por Paul Lewis, donde precisamente esta obra fue la que más me impresionó por su extraordinario equilibrio formal y por esa permanente tensión entre serenidad y desgarro.

También Carmen Yepes hizo de esta partitura el verdadero centro emocional del recital. Desde el rotundo Allegro inicial, de dimensiones casi sinfónicas, fue construyendo un discurso donde el lirismo convivía constantemente con una sensación de inestabilidad, como si cada cadencia evitara deliberadamente el reposo definitivo. Los sutiles retenuti mantenían al oyente suspendido antes de cada nueva frase, mientras el desarrollo alternaba momentos de aparente calma con inesperadas irrupciones dramáticas.

Especialmente sobrecogedor resultó el Andantino. Esa melancolía casi inmóvil que Schubert transforma de pronto en un estallido de angustia encontró en Yepes una intérprete capaz de mantener la tensión sin exageraciones. Fue uno de esos movimientos que remueven tanto la inteligencia como la emoción: el caminante schubertiano vuelve a aparecer, dudando siempre del siguiente paso, dejando melodías que parecen esperar la voz de un cantante invisible.

El Scherzo ofreció el necesario respiro antes de un Rondo final donde la pianista volvió a combinar lirismo y dramatismo hasta desembocar en una coda de enorme fuerza expresiva. Una interpretación madura, profundamente reflexionada y construida desde la honestidad musical, sin buscar efectos externos, dejando que fuera la propia arquitectura de la obra la que emocionara al público.

Como propina llegó un delicioso regalo mozartiano: el breve Allegro en fa mayor KV 33b, compuesto cuando Mozart tenía apenas once años. Un final luminoso que devolvió la sonrisa tras el intenso viaje emocional propuesto por Schubert y que confirmó el excelente momento artístico de Carmen Yepes, una pianista que une experiencia, inteligencia interpretativa y una admirable capacidad para comunicar la música desde la sencillez.

PROGRAMA:

Domenico Scarlatti (1685-1757):

Tres sonatas:

K. 247 en do sostenido menor

K. 115 en do menor

K. 416 en re mayor

Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791):

Sonata KV. 332 en fa mayor:

Allegro – Adagio – Allegro assai

Franz Schubert (1797-1828):

Sonata Póstuma D. 959 en la mayor:

Allegro – Andantino – Scherzo. Allegro vivace – Trio. Un poco più lento – Rondo. Allegretto

 Propina:

W. A. Mozart:

Allegro (Klavierstück in F, KV 33b)

Resumen de mi Festival de Granada 2026

Deja un comentario

Tras un intenso mes en el 75º Festival Internacional de Música y Danza de Granada, mi cuarto año completo (al último programado para este sábado 18 de julio ya no estaré), quiero comenzar agradeciendo al Colegio Mayor Santa Cruz La Real a la dirección y todo su personal, hacerme sentir nuevamente como en casa.

Desde este blog he ido subiendo mis reseñas, más que críticas, desde el mismo día 9 de junio hasta el 12 de julio, normalmente antes de irme a dormir, aunque algunas quedaron para la mañana -o tarde- del día siguiente, cada una de ellas con fotos propias pero sobre todo las de mi querido y admirado amigo ©Ferminius y del nuevo “fichaje” (Álex Cámara) entre otros muchos profesionales, que siempre añado en las entradas, pues forman parte de todo el inmenso equipo humano del festival, el segundo de Paolo Pinamonti al frente, y a quienes también debo dar mi más sinceras gracias.

Los números de mis asistencias en este 2026 han sido los siguientes: 34 espectáculos en 31 días (20 en junio más 14 en julio ) y 11 espacios que detallo por seguir siendo “marcos incomparables” de los conciertos, auténtica referencia a nivel mundial por historia, belleza y algunos de ellos con una acústica indescriptible.

Comentar simplemente que en este mi cuarto año completo hubo menos matinales, menos coincidencias horarias, que facilitan la elección, muy poco órgano (sólo uno aunque imponente), muchas efemérides (menos de las esperadas para los 150 años de Falla), y también acudí a toda la danza (siempre en el festival) y los guiños flamencos, tributo a la pre-historia de Falla y Lorca en 1922, así como a una relajante noche de jazz donde solo me faltó una cerveza en la mano.

Palacio de Carlos V (11): JUN 6 / JUL 5.

Teatro del Generalife (8): JUN 6 / JUL 2.

Patio de los Arrayanes (4): JUN 3 / JUL 1.

Palacio de los Córdova (2): JUL 2.

Colegio Mayor Santa Cruz La Real (2): JUN 1 / JUL 1.

Crucero del Hospital Real (2): JUN 1 / JUL 1.

Auditorio Manuel de Falla (1): JUN 1.

Explanada del Palacio de Exposiciones y Congresos (1): JUN 1.

Santa Iglesia Catedral (1): JUN 1.

Patio Elíptico. Centro Cultural CajaGranada (1): JUL 1.

Monasterio de San Jerónimo (1): JUL 1.

Sin entrar en una valoración global, aunque he ido dejándolas en años anteriores, dejo a continuación todos los enlaces a cada una de las entradas en este blog.

JUNIO

Espectáculos extraordinarios:

Martes 9 junio

Fanfarrias del Festival, distintas ubicaciones y horarios por Granada.

Palacio de Carlos V, 22:00 h. (FEX)

Coro Manuel de Falla (Juan Ignacio Rodrigo, maestro de coro) y Orquesta de la Universidad de Granada, Gabriel Delgado (director).

Música para un centenario: estelas  de Carlos

Espectáculos extraordinarios:

Jueves 11 junio

Teatro del Generalife, 22:30 h. (Pre-Festival)

Ludovico Einaudi.

Solo piano.

Conciertos sinfónicos:

Viernes 12 junio

Palacio de Carlos V, 22:00 h.

Orchestra del Maggio Musicale Fiorentino – Zubin Mehta director. Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791):
Sinfonía nº 39 en mi bemol mayor, KV 543 (1788) – Sinfonía nº 40 en sol menor, KV 550 (1788) – Sinfonía nº 41 en do mayor, KV 551 «Júpiter» (1788)

Y entrega de la Medalla de honor del Festival a Zubin Metha, con la presencia de S. M. Doña Sofía de Grecia.

Doña Sofía en 1964, entonces Princesa de España, con su hermana Doña Irene en el Festival de Granada

Danza

Sábado 13 junio

Teatro del Generalife, 22:30 h.

Gala benéfica de flamenco (Fundación Reina Sofía): Ballet Flamenco de Andalucía – Patricia Guerrero.
Flamenco Patrimonio

Espectáculos extraordinarios:

Domingo 14 junio

Auditorio Manuel de Falla, 21:00 h. (FEX)

Atlanta Symphony Youth Orchestra, William R. Langley, director.
El lago de los cisnes

Espectáculos extraordinarios:

Jueves 18 junio

Explanada del Palacio de Exposiciones y Congresos, 22:00 h. (FEX)

Zenit Aerial Ballet, Helena Sánchez Hortal, dirección escénica.
Aria

Danza:

Viernes 19 junio

Teatro del Generalife, 22:30 h.

Ballet Nacional de Letonia – Aivars Leimanis, director artístico.

Giselle

Ballet en dos actos. Música: Adolphe Adam. Libreto: Théophile Gautier y Jules-Henri Vernoy de Saint-Georges. Coreografía original: Jean Coralli, Jules Perrot y Marius Petipa. Puesta en escena: Aivars Leimanis. Diseño de escenografía y vestuario: Ināra Gauja. Diseño de iluminación: Kārlis Kaupužs. Supervisora de Ballet: Dace Lapiṇa.

Conciertos matinales:

Sábado 20 junio

Santa Iglesia Catedral, 12:30 h.

Olivier Latry, órgano.

Obras de: Susanne van Soldt, Jan Pieterszoon Sweelinck, José Jiménez, Pablo Bruna, Juan Cabanilles, Jean-François Dandrieu y Claude Balbastre.

Conciertos sinfónicos:

Sábado 20 junio

Palacio de Carlos V, 22:00 h.

Orquestra de la Comunitat Valenciana– Marianne Crebassa, mezzosoprano – Gustavo Gimeno, director.

Maurice Ravel (1875-1937): Rhapsodie espagnole (1907-08)

Manuel de Falla (1876-1946) / Luciano Berio (1925-2003): Siete canciones populares españolas (1978) *

Igor Stravinsky (1882-1971): L’Oiseau de feu (El pájaro de fuego. Ballet completo, 1909-1910).

* En conmemoración del 150 aniversario de Manuel de Falla

V Centenario de la visita de Carlos V a Granada:

Domingo 21 junio

Palacio de Carlos V, 22:00 h.

Ensemble Odhecaton / Ensemble La Pifarescha / Ensemble Pian & Forte. Paolo Da Col, director.

Música para la coronación imperial de Carlos V. Bolonia, Basílica de San Petronio, 1530. Reconstrucción escénica de la ceremonia de coronación a cargo de Rita Cosentino.

Girolamo Fantini (1600-1675): Prima entrata imperiale

Nicolas Gombert (1495-1560): Kyrie y Gloria (Missa a la Incoronation «Sur tous regrets», a 5 voces) – Conceptio tua In illo tempore, a 6 voces – Credo

Jean Richafort (1480-1547): Sour tous regretz

Nicolas Gombert: Sanctus – Agnus Dei, a 5 y 6 voces

Jacobus Clemens non Papa (ca. 1510-1555): Frisque et gaillard

Josquin Desprez (1450-1521): O bone et dulcissime Jesu, a 4 voces

Heinrich Lübeck (1799-1865): Etzliche Punctenn aus einer Sonada

Nicolas Gombert: Regina caeli, a 12 voces

Cesare Bendinelli (c. 1542-1617): Sonata nº 336

Música de cámara

Lunes 22 junio

Patio de los Arrayanes, 22:00 h.

Cuarteto Quiroga.

György Kurtág (1926): Aus der Ferne III (1991).

Juan Crisóstomo de Arriaga (1806-1826): Cuarteto de cuerda nº 1 en re menor (1823).

György Kurtág: Aus der Ferne V (1999).

Juan Crisóstomo de Arriaga: Cuarteto de cuerda nº 2 en la mayor (1823).

György Kurtág: Secreta: funeral music. In memoriam László Dobszay (2011).

Juan Crisóstomo de Arriaga: Cuarteto de cuerda nº 3 en mi bemol mayor (1823).

En conmemoración del bicentenario de la muerte de J. C. Arriaga y el centenario del nacimiento de G. Kurtág.

Flamenco

Martes 23 junio

Teatro del Generalife, 22.30 h.

Yerai Cortés

V Centenario de la visita de Carlos V a Granada:

Miércoles 24 junio

Colegio Mayor Santa Cruz la Real, 22:00 h.

Ensemble InAlto – Lambert Colson, corneto y dirección.

Obras de Josquin Desprez, Nicolas Gombert, Nicolas Payen, Thomas Crécquillon, Francisco Fernández Palero, Juan del Encina, Cipriano de Rore, Claudio Monteverdi, Gioseffo Guami, Costanzo Antegnati, Costanzo Festa, Marco da Gagliano y Emilio de’ Cavalieri.

V Centenario de la visita de Carlos V a Granada

Jueves 25 junio

Patio de los Arrayanes, 22:00 h.

Zambra morisca

Grupo Confluencias – Trío de pulso y púa Alonso – Abir El Abed cantante solista – Sara Calero, danza (colaboración especial) – Coco Reyes, narradora – Omar Metioui, director artístico y ‘ud ramal – Reynaldo Fernández Manzano, dirección científica, guión y textos.

Espectáculo teatral con música y danza:

Viernes 26 junio

Palacio de Carlos V, 22:00 h.

Orquesta Ciudad de Granada – Músicos y cuerpo de baile de la India – Solistas de danza española — Ignacio García y Mónica de la Fuente, dramaturgia – Ignacio García, dirección de escena – David Murphy director. El sueño del sitar

Un homenaje a Ravi Shankar

Ravi Shankar (1920-2012): Dance Suite *

Manuel de Falla (1876-1946): Danza ritual del fuego, de El amor brujo

Música original sobre motivos de Ravi Shankar, compuesta e interpretada por Shubendra Rao y Saskia Rao-de Haas *

* Estreno. En el marco del Año Dual España-India

Conciertos matinales:

Sábado 27 junio

Crucero del Hospital Real, 12:30 h.

Capilla Santa Maria – Jone Martínez, soprano – Daniel Zapico, tiorba – Daniel Oyarzabal, clavicémbalo – Carlos Mena, contratenor y dirección.

El canto en su espejo

Agostino Steffani (1654-1728):

Duetto «M’hai da piangere» / Aria «Funeste imagini» (de Niobe. 1688) / Aria «Chi provó gl’Astri severi» (de Orlando generoso. 1691) / Duetto «Occhi perché piangete» / Overture (de Briseide. 1669) / Duetto «Lungi dall’Idol mio» / Aria «Potea peggio trattarti?» (de Le Glorie di Enea. 1695) / Aria «Pende il cor tra’l No e’l Si» (de Henrico Leone. 1689) / Duetto «Placidissime catene».

Danza:

Sábado 27 junio

Teatro del Generalife, 22:00 h.

Compañía Nacional de Danza –  Muriel Romero, directora.

NumEros

Serenad. Coreografía: George Balanchine © The George Balanchine Trust. Música: Piotr Illich Chaikovski. Diseño de vestuario: Karinska. Puesta en escena: Colleen Neary. Realización de vestuario: Estudio Tania Bakunova.

Echoes from a Restless Sou. Coreografía, diseño de iluminación y vestuario: Jacopo Godani. Música: Maurice Ravel (piano solista: Gustavo Díaz-Jerez). Asistentes coreográficos: Vincenzo de Rosa, Zoe Lenzi. Realización de vestuario: Estudio Tania Bakunova.

Playlist (Track 1, 2). Coreografía: William Forsythe. Música: Peven Everett y Lion Babe. Puesta en escena: José Carlos Blanco Martínez. Diseño de vestuario: William Forsythe. Diseño de iluminación: Tanja Rühl. Realización de vestuario: Iñaki Cobos y Primer Plano Vestuario SL.

Conciertos sinfónicos:

Domingo 28 junio

Palacio de Carlos V, 22:00 h.

Riccardo Muti, director  – Orchestra Giovanile Luigi Cherubini.

Giuseppe Verdi (1813-1901): Sinfonia, de Nabucco (1841) / Le quattro stagioni, bailables de I vespri siciliani (1855).

Manuel de Falla (1876-1946): El sombrero de tres picos (suite no 2) (1919-21) *

Maurice Ravel (1875-1937): Boléro (1928).

* En conmemoración del 150 aniversario de Manuel de Falla

Recitales:

Lunes 29 junio

Patio de los Arrayanes, 22:00 h.

Yuliana Avdeeva, piano.

Fryderyck Chopin (1810-1849): Nocturnos, op. 62 (1846).

Władysław Szpilman (1911-2000): Mazurka en fa menor (1942).

Fryderyck Chopin: Fantasía en fa menor, op. 49 (1841).

Władysław Szpilman: Suite «The Life of the Machines» (1933).

Fryderyck Chopin: Andante spianato et Grande polanaise brillante, op. 22 (1830-31) – 24 Preludios, op. 28 (1836-39).

Danza:

Martes 30 junio

Teatro del Generalife, 22:30 h.

Malandain Ballet Biarritz – Thierry Malandain, director artístico – Academia Barroca del Festival de Granada – Aarón Zapico, director.

Les Saisons

Coreografía: Thierry Malandain. Música: Antonio Vivaldi y Giovanni Antonio Guido. Violín solo: Jorge Jiménez. Decorados y vestuario: Jorge Gallardo.  Diseño de iluminación: François Menou. Diseño de vestuario: Véronique Murat, Charlotte Margnoux, con la ayuda de Anaïs Abel. Realización de decorados: Frédéric Vadé. Realización de accesorios: Annie Onchalo.

JULIO

V Centenario de la visita de Carlos V a Granada:

Miércoles 1 julio

Colegio Mayor Santa Cruz la Real, 22:00 h.

Stile Antico

La consecución del poder: Carlos V, de príncipe a protector

Clemens non Papa (1510-1555): Carole Magnus eras.

Josquin Desprez (1450-1521): Salve Regina a 5.

Atrib. Pierre de la Rue (1452-1518): Absalon fili mi.

Nicolas Gombert (1495-1560): Mille Regretz / Virgo Sancta Katherina / Magnificat Primi Toni.

Rodrigo Ceballos (1534-1581): Hortus conclusus.

Cristóbal de Morales (1500-1553): Asperges me.

Thomas Crequillon (1505-1557): Andreas Christi famulus.

Cristóbal de Morales (1500-1553): Jubilate Deo.

Conciertos sinfónicos:

Jueves 2 julio

Palacio de Carlos V, 22:00 h

Orquesta Nacional de España – David Afkham, director.

Gustav Mahler (1860-1911): Sinfonía nº 9 en re mayor (1909-1910).

Danza:

Viernes 3 julio

Teatro del Generalife, 22:30 h.

Béjart Ballet Lausanne  – Julien Favreau, director artístico.
Dyonisos (Suite) – L’Oiseau de Feu – Boléro

Dionysos (Suite). Coreografía: Maurice Béjart. Música: Manos Hadjidakis. Pinturas: Yokoo Tadanori. Vestuario: Gianni Versace.

L’Oiseau de Feu. Coreografía: Maurice Béjart. Música: Igor Stravinsky. Diseño de escenografía y vestuario: Joëlle Roustan y Roger Bernard.

Boléro. Coreografía: Maurice Béjart. Música: Maurice Ravel. Diseño de escenografía y vestuario: Maurice Béjart.

Conciertos matinales:

Sábado 4 julio

Crucero del Hospital Real, 12:30 h.

Plural Ensemble – Mahan Esfahani, clave – Fabián Panisello, director.

Luigi Boccherini (1743-1805): Campane dell’Ave Maria y Tamburo dei Soldati (de Musica notturna delle strade di Madrid, op. 30 no 6 G. 324. 1780).

José María Sánchez-Verdú (1968): Las ínsulas extrañas (2024).

Luigi Boccherini: Il Rosario (de Musica notturna delle strade di Madrid).

Alberto Carretero (1985): Con certo in certo (2026) *

Luigi Boccherini: Minuetto dei Ciechi y Passa Calle (de Musica notturna delle strade di Madrid).

Jesús Villa-Rojo (1940): Recordando a Falla (1989).

Luigi Boccherini: Il tamburo y Ritirata (de Musica notturna delle strade di Madrid).

Manuel de Falla (1876-1946): Concerto per clavicembalo, flauto, oboe, clarinetto, violino e violoncello (1926).

En conmemoración del 150 aniversario de Manuel de Falla

* Estreno, encargo del Festival de Granada

Conciertos sinfónicos:

Sábado 4 julio

Palacio de Carlos V, 22:00 h.

Budapest Festival Orchestra – Anja Kampe, soprano – Hanno Müller-Brachmann, bajo – Iván Fischer, director.

Robert Schumann (1810-1856): Sinfonía nº 3 en mi bemol mayor, op. 97 «Renana» (1850).

Richard Wagner (1813-1883): Escena final de Die Walküre (Acto 3, escena 3: Despedida de Wotan y Fuego mágico. 1856).

Ópera & Cine

Domingo 5 julio

Palacio de Carlos V, 22:00 h.

Joven Orquesta Nacional de España – Coro masculino de la Orquesta Ciudad de Granada – Héctor Eliel Márquez, director del coro – Alejandro del Ángel, tenor – Donato Renzetti y Timothy Brock, directores.

Franz Liszt / Pietro Mascagni: Sinfonía Fausto / Rapsodia Satanica.

Sinfonía Fausto (1854). Sinfonía de Franz Liszt (1811-1886) en tres movimientos para tenor, coro y orquesta, S. 108.

Rapsodia satanica (1917). Película de Nino Oxilia (1889-1917).Música de Pietro Mascagni (1863-1945). Guion de Alberto Fassini sobre poema de Fausto Maria Martini.

Recitales:

Lunes 6 julio

Patio de los Arrayanes, 22:00 h.

Javier Perianes, piano.

Manuel de Falla (1876-1946): Nocturno (1896).

Fryderyck Chopin (1810-1849): Nocturno en re bemol mayor, op. 27 nº 2 (1835).

Manuel de Falla: Mazurka en do menor (1899).

Fryderyck Chopin: Mazurka en la menor, op. 7 nº 2 (1830-31) / Mazurka en sol mayor, op. 67 nº 1 (1835).

Manuel de Falla: Serenata andaluza (1900).

Fryderyck Chopin: Vals en la menor, op. 34 nº 2 (1831).

Manuel de Falla: Canción (1900).

Fryderyck Chopin: Berceuse en re bemol mayor, op. 57 (1843, rev. 1844).

Manuel de Falla: Cuatro piezas españolas (1906-1909).

Isaac Albéniz (1860-1909): Iberia (Selección. 1905-08).

En conmemoración del 150 aniversario de Manuel de Falla

Música de cámara:

Martes 7 julio

Patio Elíptico. Centro Cultural CajaGranada, 22:00 h.

Numen Ensemble – Héctor Eliel Márquez, director.

Música y espacio

Arvo Pärt (1935): Spiegel im Spiegel (1978).

György Kurtág (1926) *: Omaggio a Luigi Nono, op 16 (1979).

Morton Feldman (1926-1987): The Rothko Chapel (1971).

György Ligeti (1923-2006): Lux Aeterna (1966).

John Taverner (1944-2013): A Hymn to the Mother of God (1985).

Thomas Tallis (1505-1585): Spem in alium (1570).

* En conmemoración del centenario de los nacimientos de G. Kurtág y M. Feldman

Flamenco:

Miércoles 8 julio

Palacio de los Córdova, 22:00 h.

Esperanza Garrido, cante – Paco Jarana, guitarra flamenca – Óscar Lago, guitarra flamenca – Pablo Suárez, piano –  Manuel José Muñoz “el Pájaro”, percusión. Eva Yerbabuena, dirección artística

De luna a luna *
* Estreno

Jazz:

Jueves 9 julio

Palacio de los Córdova, 22:00 h.

Leonor Watling & Leo Sidran con The Groovy French Band.

El arte de encontrarse

Conciertos sinfónicos:

Viernes 10 julio

Palacio de Carlos V, 22:00 h.

Orquesta Ciudad de Granada – Coro de la Orquesta Ciudad de Granada – Héctor Eliel Márquez, director del coro – Lucas Macías, director.

Silvia Tro Santafé, mezzosoprano (Salud) – Belén Elvira, mezzosoprano (La abuela) – Leticia Rodríguez, mezzosoprano (Carmela) – Álvaro Gallegos (voz de la fragua) –  Alejandro Roy tenor (Paco) – Joan Martín-Royo, bajo (El tío Sarvaor) – El Turry, cantaor – Andrés Merino, barítono (Manuel) – Luis Mariano, guitarra.

Pietro Mascagni (1863-1945): Intermezzo, de Cavalleria rusticana (1889).

Richard Wagner (1813-1883):  Preludio y Muerte de Isolda, de Tristan und Isolde (primera versión, 1857-1859).

Manuel de Falla (1876-1946): La vida breve (1905) *

* Estreno de la primera versión inédita de «La vida breve», de 1905.

En conmemoración del 150 aniversario de Manuel de Falla

Conciertos matinales:

Sábado 11 julio

Monasterio de San Jerónimo, 12:30 h.

Coro Gulbenkian- Solistas de la Orquesta Gulbenkian – Martina Batič, directora.

Paradiso. Polifonía del siglo XVI a nuestros días

Orlando di Lasso (1532-1594): Vide homo.

Carlo Gesualdo (1566-1613): O vos omnes.

Manuel Cardoso (1566-1650): Sitivit anima mea.

Alfredo Aracil (1954): Paradiso (Cuaderno I).

Duarte Lobo (c. 1565-1646): Audivi vocem de caelo.

Estêvão de Brito (1575-1641): Heu, Domine.

Alfredo Aracil: Paradiso (Cuaderno II).

Giovanni Pierluigi da Palestrina (1525-1594) Sperent in te.

Tomás Luis de Victoria (1548-1611) O magnum mysterium.

Alfredo Aracil: Paradiso (Cuaderno III) *

* Estreno, encargo del Festival de Granada

Danza:

Sábado 11 julio

Teatro del Generalife, 22:30 h.

Les Ballets Espagnols de «La Argentina» – Antonio Najarro, dirección artística y coreografía.

Juerga y Triana – Sonatina

Juerga y Triana
Música de Juerga: Julián Bautista – Música de Triana: Isaac Albéniz– Dirección de escena: Carolina África – Diseño de vestuario: Yaiza Pinillos – Diseño de vídeo proyecciones e ilustraciones: Emilio Valenzuela – Diseño de iluminación: Nicolás Fischtel – Solos de guitarra: José Luis Montón – Bailarines: bailarines de la Compañía Antonio Najarro.

Sonatina

Música: Ernesto Halffter – Dirección de escena: Carolina África – Diseño de vestuario: Yaiza Pinillos – Diseño de vídeo proyecciones: Néstor L. Arauzo y Davitxun – Diseño de iluminación: Sergio Torres – Músicos en directo : Constanza Lechner (piano, cajón), José Luis Montón (guitarra), Sergio Menem (violonchelo) – Bailarines: bailarines de la Compañía Antonio Najarro.

Ópera:

Domingo 12 julio

Palacio de Carlos V, 22:00 h.

Real Orquesta Sinfónica de Sevilla (ROSS) – Coro Teatro de la Maestranza – Íñigo Sampil, director del coro – Daniele Callegari, director musical.

Aida

Ópera en cuatro actos (1871). Versión concierto Música de Giuseppe Verdi (1813-1901). Libreto de Antonio Ghislanzoni, basado en un guión de Auguste Mariette.

Manuel Fuentes, bajo (El Rey) – Ketevan Kemoklidze, mezzosoprano (Amneris) – Olga Maslova, soprano (Aida) – Francesco Meli, tenor (Radamés) – Inho Jeong, bajo (Ramfis) – Fabián Veloz, barítono (Amonastro) – Néstor Galván, tenor (Un mensajero) – Patricia Calvache, soprano (Gran sacerdotisa).

Reflejar igualmente la Exposición en la Carrera de la Virgen titulada «Geometría y gracia» que finalizaba con mi estancia en la capital nazarí.

Como reza el último anuncio, «Los caminos del arte y de la música llevan al Festival de Granada». Espero seguir disfrutándolo algún año más, aunque mi juventud va pasando y pesando…

Un piano y tres sonatas

1 comentario

Mi querida pianista Carmen Yepes continúa otro curso como Profesora de Piano en el Conservatorio de Música «Teresa Berganza» de Madrid, pero no abandona los conciertos y retoma su actividad sobre los escenarios, del aula a las tablas.

Para esta semana ha preparado un programa que escucharán en Madrid y Asturias (Villaviciosa). Por si aún no la conocen, dejo a continuación aquí parte de su extenso currículo, aunque lo mejor es escucharla, como llevo haciendo desde sus inicios, lo más recomendable para los que lean esta entrada y tengan la ocasión de asistir a alguno de sus conciertos.

Carmen Yepes, piano

Realiza sus estudios de piano en Oviedo y Madrid, con los maestros Francisco Jaime Pantín, Josep Colom y Claudio Martínez Mehner. Además, ha recibido consejos de I. Zaristkaya, A. Baciero, J. Achúcarro, L. Chiantore, F. Rados, J. Banowetz y A. Jasinski.

Ha obtenido el Primer Premio en Concursos Nacionales e Internacionales, tales como Ciudad de San Sebastián, Ciutat de Carlet, Petrof y Ricard Viñes de Lleida.

Ha realizado actuaciones por Europa y Estados Unidos, dentro de prestigio- sos ciclos musicales, como el “II y VII Ciclo Complutense de Conciertos” en el Auditorio Nacional de Madrid, Temporada de la Orquesta Filarmónica de Hradec Kralové (Praga), Teatro Real de Madrid, “Enric Granados” de Lleida, varias tem- poradas de la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias, “Ciclo de Grandes Maestros”, en colaboración con la Orquesta Sinfónica de RTVE en la Fundación “Juan March” de Madrid, Jornadas de piano“Luis G. Iberni” de Oviedo entre otros.

Ha realizado grabaciones para el Canal Clásico de TVE, un CD con la Orquesta Oviedo Philarmonía, con obras de Piazzola y Mederos, así como una grabación en directo de la “Fantasía Coral” Op. 80 para piano, coros y orquesta de Beethoven desde el Teatro Monumental de Madrid, retransmitida por La 2 de RTVE.

En 2017 el compositor Carles Guinovart compuso la Toccata Al-Ándalus para Carmen Yepes, a quien la obra está dedicada, teniendo el privilegio de llevar a cabo su estreno absoluto en la ciudad de Alicante y posteriormente en otras ciudades españolas.

En la actualidad, Carmen Yepes compagina su actividad concertística con la docencia como Profesora de Piano en el Conservatorio de Música «Teresa Berganza» de Madrid, habiendo conseguido el Máster Universitario en Investigación Musical por la Universidad de La Rioja. Ha sido profesora en el Conservatorio Superior de Oviedo y en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid.

Este miércoles 15 de julio a las 20:00 horas en el Espacio Ronda Madrid, Ronda de Segovia 50 (Metro Puerta de Toledo) y con entradas a 12 €:

PROGRAMA:

Domenico Scarlatti:

Tres sonatas:

K. 247 en do # menor – K. 115 en do menor – K. 416 en Re Mayor.

W. A. Mozart:

Sonata KV. 332 en Fa Mayor:

Allegro – Adagio – Allegro assai

F. Schubert:

Sonata Póstuma D. 959 en La Mayor:

Allegro – Andantino – Scherzo. Allegro vivace – Trio. Un poco più lento – Rondo. Allegretto

Así presenta este concierto “Arquitecturas del sonido: La evolución de la sonata para piano” la web del recinto madrileño:

La música, al igual que la arquitectura, es el arte de esculpir el tiempo y el espacio, utilizando el sonido como ladrillo y el silencio como cimiento. Este concierto propone un viaje fascinante a través de tres siglos, invitando al oyente a habitar las diferentes estructuras que el genio humano ha construido alrededor de una misma forma musical: la sonata. El viaje comienza en el Barroco, con Domenico Scarlatti. Sus sonatas son delicadas miniaturas de orfebrería musical, concebidas originalmente para clavecín pero transformadas hoy por la riqueza del piano moderno. La arquitectura de Scarlatti es la de un jardín geométrico y vibrante, texturas ágiles, ritmos danzantes de herencia hispana y una frescura donde cada nota busca su lugar preciso bajo el sol. Son estructuras de una sola pieza, compactas pero llenas de luz y de un ingenio desbordante. Al avanzar el siglo, el espacio se transforma. Con Wolfgang Amadeus Mozart, la sonata alcanza la madurez del Clasicismo. Su arquitectura se vuelve simétrica, equilibrada y de proporciones perfectas, como un templo de líneas puras. Mozart introduce el diálogo dramático dentro del teclado: sus temas musicales conversan, se oponen y se reconcilian con una elegancia suprema. Detrás de su aparente sencillez, se esconde una profunda teatralidad y una transparencia donde cualquier emoción queda expuesta con una belleza cristalina transmitiendo las cualidades más profundas del Humanismo.

Finalmente, el concierto nos lleva a cruzar el umbral hacia una nueva era de la mano de Franz Schubert. En la transición hacia el Romanticismo, las paredes de la sonata clásica comienzan a expandirse para albergar los misterios del alma humana. La arquitectura de Schubert ya no busca la simetría perfecta, sino la inmensidad del paisaje interior. Sus sonatas son catedrales de la nostalgia y la confidencia, la protesta y la desesperanza, donde las modulaciones armónicas nos transportan por caminos inesperados de luz y sombra. El piano de ser solo un instrumento para convertirse en un confidente íntimo. Escuchar este programa en el piano moderno es, en definitiva, contemplar cómo un mismo lienzo en blanco se transforma: desde el detalle minucioso del artesano barroco, pasando por el equilibrio perfecto del maestro clásico, hasta la poesía infinita del alma romántica.

Y el próximo sábado 18 a las 20:00 horas, en el Teatro Riera de Villaviciosa dentro de la edición XXVIII Atardeceres Musicales, que organiza el Círculo Cultural de Valdediós, titulada “Mark the Music”, cinco conciertos entre julio y agosto con el segundo a cargo de la Carmen Yepes presentando el mismo programa madrileño, con el título “Un recorrido por la sonata”.

Dejo a continuación las notas al programa de la villa malaya, analizando musicalmente las obras seleccionadas por la pianista mierense, aunque nacida en Oviedo:

El presente recital propone un recorrido por más de un siglo de historia de la mú- sica para teclado, desde el refinamiento barroco de Domenico Scarlatti hasta la amplitud expresiva y la profundidad emocional del último Schubert. A través de estas obras, el oyente podrá apreciar la evolución del lenguaje pianístico y de la propia idea de sonata, que pasa de la miniatura brillante y concentrada a la gran arquitectura romántica.

Domenico Scarlatti (1685 – 1757). 3 sonatas

Las tres sonatas de Domenico Scarlatti pertenecen al extraordinario conjunto de más de quinientas obras para teclado que escribió durante su estancia en la corte española. Aunque tradicionalmente se denominan “sonatas”, se trata de piezas breves de un solo movimiento, construidas generalmente en forma binaria y concebidas como auténticos laboratorios de invención musical.

La Sonata K. 247 en do sostenido menor destaca por su carácter introspectivo y su delicada expresividad. Su discurso melódico parece desplegarse con naturalidad sobre un acompañamiento sutil, creando una atmósfera de recogimiento poco habitual en la producción más brillante del compositor. La K. 115 en do menor, por el contrario, presenta un perfil más dramático e intenso. Los contrastes dinámicos, la energía rítmica y la insistencia de determinados motivos revelan una escritura llena de tensión y vitalidad. Finalmente, la K. 416 en re mayor ofrece un carácter luminoso y extrovertido. Su elegante virtuosismo, las figuraciones ágiles y el constante impulso rítmico muestran a un Scarlatti capaz de transformar los recursos del clave en un lenguaje sorprendentemente moderno.

Wolfgang Amadeus Mozart (1756 – 1791). Sonata Kv. 332 en fa m

Con Wolfgang Amadeus Mozart, la sonata adquiere una dimensión completamente distinta. La Sonata en fa mayor, K. 332, compuesta alrededor de 1783, pertenece al período de madurez vienesa y constituye una de las obras más representativas de su producción pianística. En ella conviven la elegancia clásica, la claridad formal y una riqueza expresiva que anticipa desarrollos posteriores.

El primer movimiento, Allegro, despliega una extraordinaria variedad temática. Mozart combina episodios de brillante virtuosismo con momentos de delicadeza lírica, articulando un discurso de gran fluidez y equilibrio. La escritura exige del intérprete tanto precisión técnica como una gran sensibilidad para resaltar los constantes cambios de carácter.

El Adagio central constituye el corazón emocional de la obra. En esta página de profunda inspiración cantabile, el piano parece adoptar las cualidades expresivas de la voz humana. Las amplias frases melódicas, las sutiles modulaciones y la refinada ornamentación crean una atmósfera de íntima serenidad, aunque no exenta de melancolía.

El movimiento final, Allegro assai, recupera la energía y el brillo característicos del compositor. Su escritura ágil y transparente, llena de ingenio y frescura, concluye la sonata con un espíritu luminoso y afirmativo que resume a la perfección el ideal clásico mozartiano.

Franz Schubert (1797 – 1828). Sonata póstuma D. 959 en la m

La segunda parte está dedicada íntegramente a una de las cumbres de la literatura pianística: la Sonata en la mayor, D. 959 de Franz Schubert. Escrita en septiembre de 1828, apenas unas semanas antes de la muerte del compositor, forma parte del célebre tríptico de sus tres últimas sonatas para piano. Estas obras representan la culminación de su pensamiento musical y constituyen uno de los testimonios más conmovedores del Romanticismo temprano.

A diferencia de la concentración característica de Scarlatti o del equilibrio clásico de Mozart, Schubert concibe la sonata como un vasto espacio expresivo en el que conviven la contemplación, la memoria, la exaltación y la inquietud. La amplitud de las formas y la riqueza armónica permiten al compositor explorar territorios emocionales de una profundidad inédita.

El primer movimiento, Allegro, se abre con una afirmación serena y majestuosa. A partir de este gesto inicial, Schubert construye un extenso paisaje sonoro en el que los temas evolucionan libremente, alternando momentos de luminosidad con episodios de intensa tensión dramática. La sensación de viaje y transformación constante constituye uno de los rasgos más característicos de esta música.

El célebre Andantino ocupa un lugar singular dentro de toda la producción schubertiana. Comienza como una sencilla canción impregnada de nostalgia, casi una evocación de los lieder que hicieron célebre al compositor. Sin embargo, el discurso se ve progresivamente alterado por una sección central de extraordinaria intensidad, marcada por violentos contrastes y una expresividad casi visionaria. Tras esta tormenta emocional, la música regresa transformada a la calma inicial, como si hubiera atravesado una experiencia irrepetible.

El tercer movimiento, Scherzo: Allegro vivace, aporta un necesario contraste. Ligero, elegante y lleno de vitalidad, recuerda por momentos el espíritu de los grandes scherzi beethovenianos, aunque conservando la gracia melódica tan propia de Schubert. El trío central introduce un momento de relajación antes del retorno de la sección principal.

La sonata concluye con un amplio Rondo: Allegretto, una de las páginas más inspiradas del compositor. Sobre un tema de carácter amable y cantable, Schubert desarrolla una sucesión de episodios que combinan lirismo, fantasía y energía rítmica. A lo largo del movimiento aparecen continuas transformaciones expresivas, como si el compositor quisiera condensar múltiples estados de ánimo en un único discurso. La obra culmina con una brillante coda Presto, cuya energía final contrasta con la profundidad reflexiva que ha dominado gran parte del recorrido.

Escuchadas conjuntamente, las obras de este recital permiten contemplar la extraordinaria evolución del repertorio para teclado entre los siglos XVIII y XIX. Desde la imaginación concentrada de Scarlatti, pasando por el equilibrio y la perfección formal de Mozart, hasta la amplitud poética y la hondura emocional de Schubert, el programa traza un fascinante itinerario por algunos de los momentos más altos de la historia de la música para piano. Cada compositor aporta una visión única del instrumento y de la expresión musical, convirtiendo este concierto en una celebración de la riqueza y diversidad del gran repertorio pianístico.

Najarro revive La Argentina

Deja un comentario

Sábado 11 de julio, 22:30 h. 75 Festival de Granada, Danza. Teatro del Generalife: Les Ballets Espagnols de «La Argentina», Antonio Najarro (dirección artística y coreografía): Obras de Julián Bautista, Isaac Albéniz, Ernesto Halffter. Fotos © Festival de Granada – Álex Cámara.

Mi última noche en el Teatro del Generalife para disfrutar de un espectáculo tan universal como la danza española a través de una de las figuras más interesantes y algo olvidadas como Antonia Mercé «La Argentina» (Buenos Aires, Argentina, 1890-Bayona, Francia, 1936), felizmente recuperada por un grande como es Antonio Najarro, quien retoma el nombre de los espectáculos de Mercé Les Ballets Espagnols cortos en el espacio (de 1927 a 1929) pero que enamoraron a tantos otros artistas por su combinación entre tradición y vanguardia, y que la presentación de la web nos ponía en contexto precisamente titulándola Recuperar a Antonia Mercé:

Cuando el 18 de julio se van a cumplir 90 años del prematuro fallecimiento de Antonia Mercé «La Argentina», pionera de la danza española de principios del siglo XX, Antonio Najarro indaga con su compañía en el mundo creativo de la bailarina y coreógrafa para retomar los ballets que creó con su efímera compañía. Este programa une tres de los títulos esenciales estrenados en París de quien fue figura internacional de la danza y cuyo ejemplo ha sido crucial para el desarrollo coreográfico y estilístico de nuestro arte. Permanecen invariables las partituras de cada uno de los ballets, Juerga (Julián Bautista), Triana (Isaac Albéniz) y Sonatina (Ernesto Halffter); en sus trajes y escenografías hay rigor hacia lo original e inspiración para los nuevos diseños de Yaiza Pinillos. Las coreografías de La Argentina, sin embargo, no se conservan y Najarro se ha acercado a su universo de movimiento desde su perspectiva actual, para recrearlos en su aspiración de danza española moderna con impulso de universalidad.

Tres números que nos dan una idea de lo avanzada que fue «La Argentina», así por el país donde nació, siguiendo la moda del momento entre las artistas a llamarse con seudónimos, cuando debutó en Madrid en su adolescencia. Cristina Marinero autora de las excelentes notas al programa, comienza con una cita de Jacinto Benavente en «Acotaciones» (11 de noviembre de 1911) para describir a esta avanzada de su época: “con sus danzas, es una de las pocas artistas que merecen ser consideradas como tales entre las que se presentan al público”.

Globalmente el espectáculo se organizó en las tres coreografías famosas ya citadas, aunque no conservadas pero sí informadas por Najarro, donde todo es de destacar, desde el vestuario hasta la música, tanto grabada como en directo, que figura en el programa de mano, pero sobre todo los los diseños de vídeo proyecciones e ilustraciones: para Juerga los de Emilio Valenzuela inspirados en el diseño original de Manuel Fontanalsa, para Triana en los diseños originales del pintor canario Néstor de la Torre (1887 – 1938), otro avanzado del su tiempo, incluso en su diseño del vestuario, escenografía y figurines espectaculares reinterpretando de los vestidos de volantes en estética vanguardista, así entendidos para la Sonatina con las vídeo proyecciones de Néstor L. Arauzo y Davitxun, ya del por sí dignas de guardarse por sí solas, resultando el mejor decorado para los tres momentos, a cual mayor en belleza, colorido, plasticidad por una compañía de danza que ha entendido las bases del ballet para llevarlas a la danza española (hasta con las castañuelas virtuosas), así más universal que nunca.

Con un solo foco iluminando al guitarrista José Luis Montón, siempre con su sombrero, a quien hace 16 años escuché en Gijón con «Bach como disculpa», interpretaría la «Andaluza» de Granados aún sin los dedos suficientemente sueltos y con una amplificación tan excesiva que se escuchaba aún con más precisión desde el deslizarse sobre el mástil hasta la afinación, el prólogo abrió la Juerga madrileña a más no poder, el Ballet-pantomima en un cuadro con música del exiliado Julián Bautista perteneciente al llamado “Grupo de los Ocho”, en una versión grabada por Manuel Coves con la Sinfónica de Tenerife. El vestuario de Yaiza Pinillos logró el color y estilo de cada personaje, desde el ciego con su bastón a los tunantes sin instrumentos, a la violetera y «la flamenca del pañolón», o los chulapos y señoritingas, sin faltar un torero goyesco. Juegos y movimientos de mantones, capas y capotes siempre efectistas, junto a la coreografía que nos hace entender el libreto libreto de Tomás Borrás, porque la danza es escena musical sin palabras.

Volvería la guitarra del barcelonés Montón como Interludio interpretando al sevillano Manuel Infante (1883-1958) y su visión personal de El vito, mezcla de la canción popular que Lorca también arregló, con el igualmente popular intermedio, más que la propia zarzuela, “La boda de Luis Alonso” (G. Giménez), virtuosa versión con trémolos, rasgueos y el sabor flamenco de la mal llamada música clásica, pues mejor no etiquetarla nunca.

Triana sería impactante por todo lo ya citado, el vestuario rompedor con la música de la «Iberia» (Albéniz) y los números Evocación, plasticidad, movimientos perfectos, El Albaicín con la cercanía geográfica y popular, El Corpus Christi en Sevilla donde el trono parecía real apareciendo con el baile en una evolución de la cruz del fondo tan trianera como la última, recordando mi Sevilla de 1982 y el azulejo en “Las Golondrinas” con el texto de Antonio Domínguez Fombella:

Si me perdiese algún día
que me busquen en Triana,
no vayáis hacia mi Asturias,
tal vez allí, oigáis mi gaita,
suspirar tiernos recuerdos
en mágica resonancia.
Buscadme en los aledaños
de una taberna en Triana,
donde nuestro amigo Paco
tiene aroma de albahaca,
me da de beber buen vino
de humildad y templanza;
si me perdiese algún día,
allí encontraréis mi alma.

Descanso suficiente para hidratarse, la mente en mi tierra y la Sonatina de Ernesto Halfter (1905-1989) perteneciente a la “Generación del 27”, con la música en vivo a cargo de Constanza Lechner al piano y ¡el cajón!), Sergio Menem al  violonchelo, y José Luis Montón  de nuevo, guitarra clásica encajando a trío la música del único discípulo de Falla, y que para el compositor madrileño se convirtió en motivo de tensiones con Antonia Mercé. Para la danza española al no ser un ballet español como se entendía entonces, lo recompuso en 1929, volviendo a llevarme a mi tierra, la canción “Pastor que estás en el monte” que utiliza en la obra y escuchándose grabada un fragmento entre los distintos cuadros. Fondos oníricos, casi dalinianos, el simbolismo europeo, con un vestuario tan rompedor como hace cien años junto a la coreografía de un Antonio Najarro que sigue marcando estilo propio desde el conocimiento profundo de la danza.

La tarde del sábado estuvo gris pero al menos la noche tuvo luna lorquiana proyectada, y mi bajada evitando caminar nuevamente por el bosque de la Alhambra para intentar conciliar rápido el sueño. Aún queda otro día antes de la vuelta a casa.

ELENCO:

PROGRAMA:

Prólogo

Enrique Granados (1867-1916): Danza española «Andaluza», op. 37 nº 5

Guitarra: José Luis Montón

Juerga

Ballet-pantomima en un cuadro, op. 4

Música: Julián Bautista (1901-1961)

Libreto: Tomás Borrás (1901-1961)

Grabación musical: Sinfónica de Tenerife (Manuel Coves, director)

Dirección y coreografía: Antonio Najarro

Dirección de escena: Carolina África

Diseño de vestuario: Yaiza Pinillos

Diseño de vídeo proyecciones e ilustraciones: Emilio Valenzuela inspirado en el diseño original de Manuel Fontanals

Diseño de iluminación: Nicolás Fischtel

Estrenado en el Théâtre National de l’Opéra-Comique de París el 29 de mayo de 1929 por Les Ballets Espagnols con coreografía de Antonio Mercé y escenografía de Manuel Fontanals

Interludio

Manuel Infante (1883-1958): El vito

Guitarra: José Luis Montón

Triana

Fantasía coreográfica sevillana

Música de Isaac Albéniz (1860-1909): Evocación, El Albaicín, El Corpus Christi en Sevilla y Triana (de “Iberia”)

Libreto: Enrique Fernández Arbós (1863-1939)

Grabación musical: Sinfónica de Tenerife (Manuel Coves, director)

Dirección y coreografía: Antonio Najarro

Dirección de escena: Carolina África

Diseño de vestuario: Yaiza Pinillos inspirada en los diseños originales de Néstor de la Torre

Diseño de vídeo proyecciones e ilustraciones: Emilio Valenzuela inspirado en los diseños originales de Néstor de la Torre

Diseño de iluminación: Nicolás Fischtel

Estrenado en el Théâtre National de l’Opéra-Comique de París el 27 de mayo de 1929 por Les Ballets Espagnols de Antonia Mercé, La Argentina, con escenografía y figurines de Néstor de la Torre

Sonatina

Música: Ernesto Halffter

Dirección y coreografía: Antonio Najarro

Dirección de escena: Carolina África

Diseño de vestuario: Yaiza Pinillos

Diseño de vídeo proyecciones: Néstor L. Arauzo y Davitxun

Diseño de iluminación: Sergio Torres

Estrenado en el Théâtre Fémina de París el 18 de junio de 1928

Sonatina es una coproducción de la Fundación Juan March y Palau de les Arts de Valencia

Guitarra: José Luis Montón

Piano y cajón: Constanza Lech

Violonchelo: Sergio Menem

Perianes no falla

1 comentario

Lunes 6 de julio, 22:00 h. 75 Festival de Granada, Recital. Patio de los Arrayanes: Javier Perianes (piano). Obras de Falla, Chopin y Albéniz. Fotos © Festival de Granada – Fermín Rodríguez, y propias.

Hay lugares donde el piano parece encontrar su espacio natural. El Patio de los Arrayanes es uno de ellos. El rumor constante del agua, la geometría serena de la Alhambra y el silencio expectante del público componían el mejor marco posible para el regreso de Javier Perianes (Nerva, 1978), uno de esos músicos que no necesitan demostrar nada porque llevan años confirmándolo todo. Lo llamé hace años «el Sorolla del piano» con su aquiescencia, porque, como el pintor valenciano, trabaja la luz más que el color. Sus interpretaciones nunca buscan el efecto inmediato, sino esa claridad que parece surgir desde dentro de la propia música. Cada obra termina iluminada de una manera distinta.

La web del festival titulaba Falla y su profeta con las siguientes palabras:

En el año dedicado a Manuel de Falla, la presencia de Javier Perianes, uno de sus intérpretes de referencia, adquiere un valor especialmente significativo. El pianista regresa a los Arrayanes con un programa que sitúa a Falla en diálogo con dos figuras decisivas de su universo estético. La primera parte explora la afinidad entre el joven Falla y Chopin, visible en nocturnos, mazurcas y piezas de aliento lírico en las que se reconocen la herencia romántica, el refinamiento armónico y la atención al canto interior. En la segunda, las Cuatro piezas españolas de Falla se insertan en el marco más amplio del nacionalismo pianístico, junto a una selección de Iberia de Albéniz, auténtica cima del piano del siglo XX. El considerando traza así un recorrido coherente entre influencia, identidad y madurez creadora.

El programa nunca fue un enfrentamiento, fue una genealogía, una conversación transversal entre estéticas, lenguajes y raíces, leída desde el piano con inteligencia y una extraordinaria capacidad narrativa que Perianes sigue llevando por distintos escenarios.

La velada se abrió con el Nocturno (1896) de un joven Manuel de Falla, todavía impregnado del romanticismo tardío y de la herencia chopiniana, casi entendiendo esta primera parte como “afinidades inesperadas”. Perianes abordó este nocturno con un fraseo flexible y una sonoridad contenida, subrayando su carácter introspectivo sin exagerar la nostalgia para a continuación, el Nocturno en do sostenido menor, op. 27 nº 1 de Chopin que apareció como una prolongación natural del discurso: atmósferas densas, tensiones armónicas sutiles y un uso del rubato tan elegante como controlado.

Las mazurcas reforzaron ese diálogo implícito: la Mazurca en do menor de Falla, seguida de las mazurkas chopinianas (op. 7 nº 2 y op. póst. 67 nº 1), evidenció cómo ambos compositores, desde contextos culturales distintos, supieron transformar la danza popular en materia poética. Perianes evitó cualquier acento “folklorizante” superficial, apostando por una lectura depurada, de ritmos insinuados y clara articulación, pues en estos momentos el mejor Falla sigue sonando en las manos del onubense.

En la Serenata andaluza y la Canción de Falla, sacó a relucir una paleta tímbrica luminosa, casi guitarrística, mientras que obras como el Vals en la menor, op. 34 nº 2 y la Berceuse, op. 57 de Chopin se desplegaron con una ‘cantabilidad’ (si se me permite el palabro) exquisita, de líneas largas y respiración natural, sin perder nunca la tensión interna, Perianes volvió a demostrar que el silencio también forma parte de la interpretación. No deja morir una nota: la escucha extinguirse.

Falla y Albéniz, España como idea sonora que ahondó en nuestra identidad musical desde dos perspectivas complementarias además de enriquecedoras. Las Cuatro Piezas Españolas de Falla (Aragonesa, Cubana, Montañesa y Andaluza) fueron interpretadas con una claridad estructural admirable, resaltando su modernidad armónica y su refinamiento rítmico, lejos de cualquier pintoresquismo pero de trazo ágil, luminoso y con la luz del mago evocando paisajes nuestros.

Escuchar “Iberia” en la Alhambra tiene inevitablemente algo de regreso al origen. No porque Albéniz escribiera pensando en Granada, sino porque pocas arquitecturas dialogan tan bien con ese mundo sonoro hecho de luz, distancia y memoria. La selección de Evocación, El Puerto, Almería y Triana permitió a Perianes desplegar aún más toda su autoridad en este repertorio del que no solo es embajador sino todo un referente. Mientras escuchaba desde mi incómoda silla Evocación no pude evitar acordarme de Esteban Sánchez, cuya lectura de “Iberia” sigue ocupando un lugar privilegiado en mi discoteca. Las comparaciones son inevitables, aunque también injustas. Perianes no pretende parecerse a nadie. Esta selección posee una claridad de texturas y una naturalidad en el discurso que la hacen profundamente personal.

Primera parte nostálgica, con nocturnidad sin alevosía, honda, sentida, con el poso onubense, y la segunda tan festiva como la victoria de España ante Portugal rozando una prórroga que no llegó a dejarnos in albis.

Y como si me hubiese leído el pensamiento, la propina fue casi una parte extra y con memoria: el propio homenaje a Falla con su Fantasía Bética (1919) que en Cáceres dedicó al ilustre pianista pacense Esteban Sánchez (Orellana la Vieja, Badajoz: 1934 -1997), pues no hubo mejor intérprete para esta impresionante fantasía, cerrando este recital granadino con una fuerza simbólica y musical incontestable. El de Nerva mostró y demostró su vertiente más poderosa y rítmica, sin perder nunca el control ni la claridad, en una obra exigente que resume como pocas el espíritu moderno y telúrico del compositor gaditano. Aún llegarían dos más: Sevilla (Albéniz) rindiendo el tributo al de Campodrón tras la Bëtica que «no falla», puro arte de esta tierra andaluza, y la Danza ritual del fuego (Falla) ardiendo con llamas a punto de quemarnos para concluir el inicio de la última semana de festival.

No todos los grandes pianistas consiguen que el público salga hablando del programa antes que de la dificultad técnica. Javier Perianes sí, porque su virtuosismo nunca reclama protagonismo: está al servicio de la música. Lo verdaderamente memorable de esta noche no fueron los pasajes imposibles de Iberia, ni la arquitectura perfecta de Chopin, sino la sensación de haber asistido a una conversación íntima entre tres compositores separados por el tiempo y unidos por una misma idea de belleza. Cuando terminó el recital, el rumor del agua volvió a quedarse solo en el Patio de los Arrayanes. Quizá era la mejor manera de entender lo que acabábamos de escuchar: un piano que nunca necesita levantar la voz para decirlo todo. Perianes, una vez más, no falló.

PROGRAMA:

I

Manuel de Falla (1876-1946)

Nocturno (1896)

Fryderyk Chopin (1810-1849)

Nocturno en re bemol mayor, op. 27 nº 2 (1835)

Manuel de Falla

Mazurca en do menor (1899)

Fryderyk Chopin

Mazurca en la menor, op. 7 nº 2 (1830- 31)

Mazurca en sol mayor, op. 67 nº 1 (1835)

Manuel de Falla

Serenata Andaluza (1900)

Fryderyk Chopin

Vals en la menor, op. 34 nº 2 (1831)

Manuel de Falla

Canción (1900)

Fryderyk Chopin

Berceuse en re bemol mayor, op 57 (1843, rev. 1844)

II

Manuel de Falla

Cuatro piezas españolas (1906-1909)

Aragonesa

Cubana

Montañesa

Andaluza

Isaac Albéniz (1860-1909)

Iberia (Selección. 1905-08)

Evocación

El Polo

Almería

Triana

Num3ros danzantes

1 comentario

Sábado 27 junio, 22:30 h. 75 Festival de Granada, Danza. Teatro del Generalife: Compañía Nacional de Danza (CND), Muriel Romero (directora): NumEros. Músicas de Chaikovski, Ravel, Peven Everett y Lion Babe. Fotos © Festival de Granada – Álex Cámara.

Nueva noche en el Generalife con la CND y un programa de título curioso: “NúmEros”, que la directora Muriel Romero explica en las notas al programa:

El título de este programa, NumEros, es un portmanteau, una combinación de dos términos, numen y eros, en cierto sentido opuestos pero que conforman dos elementos centrales en la creación en danza: Eros como impulso vital encarnado, impulso creativo, fuerza deseante que se manifiesta en y a través del cuerpo; y Numen como presencia intangible, inspiración poética o espiritualidad inmanente que trasciende la voluntad del artista. Cuando se encuentran, nace NumEros, que evoca el Número como principio de orden, patrón subyacente, lógica que da forma al movimiento. En este sentido, NumEros propone una articulación entre estas tres dimensiones fundamentales del pensamiento y la experiencia creadora en la danza.

Personalmente me encanta la numerología y todo el simbolismo que conlleva, de ahí jugar en mi propio título utilizando el número 3 como si de una «E» reflejada se tratase, y tres fueron las coreografías que eligió la compañía: una clásica de Georges Balanchine con protagonismo femenino de tutú y punteras para la Serenade de Tchaikovsky; otra de William Forsythe titulada Echoes from a Restless Soul con el “Gaspard de la nuit” de Ravel interpretado en vivo por el pianista Gustavo Díaz-Jerez que personalmente fue la que más me gustó, con toda la compañía, más la última de Jacopo Godani, Playlist (Track 1, 2) con música de Peven Everett (Surely Shorty) y Lion Babe (Impossible, Jax Jones remix) solamente con la parte masculina de la compañía.

Los tres coreógrafos trabajan con lo numérico y las geometrías, que bien explica  Muriel Romero: «los intérpretes trabajan a partir de sistemas numéricos –proporciones, repeticiones, permutaciones, secuencias– no solo como meros esquemas compositivos, sino como territorios vividos desde el cuerpo. El cuerpo, en este contexto, no se limita a ejecutar formas: las encarna, las perturba, las transforma. Así, la danza deviene un proceso en el que la precisión numérica se encuentra con el exceso del deseo, y la abstracción formal con la potencia afectiva del gesto». La Serenade es pura tradición y las bailarinas tanto en grupos como con las primeras figuras (Kayoko Everhart y Giada Ross), ejecutaron todos los pasos más la aparición del único bailarín solista (Alessandro Riga). Iluminación sencilla con los mismos tonos azules del vestuario y el único decorado de los centenarios cipreses del Generalife, más un sonido grabado no ecualizado para la música del ruso.

Tras una pausa, supongo que para colocar el piano a la izquierda del escenario, que de nuevo la sonorización no ayudó (tardando en entrar y con unos graves más electrónicos que acústicos) llegaría el “Gaspard de la nuit” (Ravel) de un Gustavo Díaz-Jerez impecable en la interpretación, con la dificultad de montar una coreografía con esta página nada «danzable» del vasco-francés, pero que William Forsythe concibe con técnica clásica pero movimientos más contemporáneos, nuevamente pasando de la “arquitectura en movimiento” de un Balanchine a la utilización del cuerpo en trayectorias geométricas, que me recordaron las esculturas de Rodin o Giacometti, e incluso algún cuadro de Picasso, tanto por el vestuario como por el “movimiento congelado” potenciado por una luz blanquecina donde tensión-distensión fueron combinándose con todas las permutaciones numéricas de los distintos grupos de la compañía y las primeras figuras, conjuntos disjuntos con los silencios de Ravel logrando momentos de plasticidad muy bellos.

Nueva parada técnica para retirar el piano y el último número solo con los bailarines y una música electrónica donde los tremendos graves retumbaron en toda la Alhambra y las membranas de los altavoces parecía fuesen a saltar o empujarnos como en el inicio de “Regreso al futuro”. Vestuario poco visual en azul y granate, movimientos nuevamente clásicos coreografiados por Godani, que no se correspondían con la música, más escenas de chicos universitarios delicados (nada de Jerome Robbins con los Jets y los Sharks), trazando líneas y combinando grupos pero chocando los pasos con una música vital, tal vez buscando ese contraste o descontextualización, que Muriel Romero describe como premisas llevadas «al extremo físico y visual, construyendo composiciones donde la precisión matemática convive con una intensidad visceral, casi animal».

Volviendo al título del programa, Eros el deseo vital, y corporal, Numen lo numérico, y el encuentro de ambos, intangible y ordenado, que matemáticamente tiende a infinito desde la danza creadora y organizada en tres puntos sin ser un triángulo, más bien líneas divergentes aunque del mismo grosor y color.

Older Entries