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Un “Dido y Eneas” desde Versalles a Oviedo

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Sábado 26 de octubre de 2024, 19:00 horas. Auditorio Príncipe Felipe, Oviedo: Conciertos del Auditorio. Henry Purcell (1659-1695): «Dido and Aeneas» (Z 626, 1689). Sonya Yoncheva (soprano), Ana Vieira Leite  (soprano), Halidou Nombre  (barítono), Attila Varga-Tóth (tenor), Pauline Gaillard (soprano), Yara Kasti (soprano), Arnaud Gluck (contratenor), Lili Aymonino (soprano), Coro y Orquesta de la Ópera Real de Versalles, Stefan Plewniak (violín y director).

(Crítica para Ópera World del domingo 27, con el añadido de los links siempre enriquecedores, tipografía que no siempre se puede adaptar, y fotos de las RRSS y propias)

Se inauguraba la 26ª temporada de los “Conciertos del Auditorio” de Oviedo en un horario que despistó a los habituales (19:00 horas también los sábados además de domingos y festivos) con una ópera en concierto dentro de una amplia y variada programación desde el área de cultura del ayuntamiento ovetense, donde la lírica nunca falta y las versiones semi-escenificadas, como en el caso de muchas otras obras en el “Príncipe Felipe”, siempre han dado buen resultado para un público aficionado a todo el género vocal, y que sigue poniendo la capital asturiana en el mapa musical, esta vez para disfrutar del «Dido y Eneas» de Purcell tras su paso francés por el propio Castillo de Versalles (con producción escénica de Cécile Roussat y Julien Lubek), Lyon y Toulousse o las españolas de Madrid este pasado jueves 24 en el Auditorio Nacional y este último sábado de octubre en Oviedo.

En esta producción no echamos de menos la escena, pues hubo buena interacción entre los artistas para intentar desechar ese concepto de “ópera en concierto” y verdadera alegría para todo melómano con casi lleno en el auditorio carbayón, por otra parte esperable por la presencia de la mediática y aclamada soprano búlgara Sonya Yoncheva (Plovdiv, 1981) tras su aparición el martes pasado en el programa de TVE “La revuelta” de David Broncano que ha llenado redes sociales y páginas de todo tipo, dando una publicidad al evento que no tiene precio.

Considerada una obra maestra absoluta de la ópera barroca inglesa del conocido como “el Orfeo británico”, Purcell despliega en ella todo su arte de lo maravilloso y lo trágico entre lamentos desgarradores y risas malignas donde “La Yoncheva” interpreta este papel emblemático de seducción y despecho como es Dido, dentro de un vasto repertorio donde el barroco también tiene su lugar junto a los papeles icónicos de soprano ¡y hasta Mahler!, que la han llevado a triunfar por todo el mundo. Ella fue la verdadera diva (de riguroso luto) que acaparó el éxito de un espectáculo barroco algo desigual con el violinista y director polaco Stefan Plewniak al frente del Coro y Orquesta de la Ópera Real de Versalles, mucho mejor que el variado elenco vocal, todos especializados en este periodo histórico.

                                                  Foto©Impacta, Madrid

La búlgara se encontró cómoda en su papel regio con una vocalidad espléndida, de bellísimo color, con cuerpo en todo el registro y una tesitura que le va muy bien pese a cierta homogeneidad interpretativa que le quitó mayor variedad en este rol de la reina Dido, siendo el conocido lamento When I’m laid in earth donde sí emocionó por su buen hacer canoro aunque hubiese esperado más “carne en el asador” para esta página que lo pide. Bien empastada en sus dúos y notándose muy por encima de sus compañeros de reparto, dominadora de la escena y “devorando” a un Eneas que no logró enamorar.

Ana Vieira Leite como Belinda decepcionó un poco por su poca proyección ante una orquesta camerística, aunque no podamos reprocharle su musicalidad y bello color, pero tan solo pudimos “disfrutarla” en la segunda escena palaciega (See, Madam, see where). Y cierto fracaso el de Halidou Nombre como Eneas, de fluctuante afinación que se hacía más notable en los fortes donde su vibrato le traicionó más de una vez. Con un timbre ideal y volumen más que suficiente, hubo momentos donde no logró encontrar el tono, aunque al menos cuando lo logró sí demostró su calidad y presencia escénica, pero podríamos haber cambiado el final ante lo escuchado.

En la balanza positiva sí nos embrujó Pauline Gaillard por registro homogéneo, agudos bien proyectados además de un buen empaste pese a lo similar en el color con Yara Kasti a quien superó en volumen y escena, apareciendo por el patio de butacas hasta situarse sobre el escenario. Breve pero muy bien desde la balconada superior izquierda el contratenor Arnaud Gluck como un espíritu (Stay, Prince and hear great Jove’s command) tras salirse del coro para dejarnos una grata impresión con una potencia ayudada por la ubicación en su diálogo con Eneas. Tampoco estuvo mal la soprano Lili Aymonino tanto en su dúo con Belinda, y peor hechicera pero mejor marinero (tercer acto) el tenor Attila Varga-Tóth, de voz rotunda y excelente emisión.

Mención aparte y sobresaliente el coro, once voces -más el contratenor- siempre suficientes, presentes, matizadas, afinadas, ya desde los tres números del primer acto (When monarchs unite, Cupid only throws the dart y To the hills and the vales), unas risas bien marcadas y mejor cantadas en el segundo (realmente un deleite Harm’s our delight and mischief all our skill) de esos marineros que me hicieron recordar al Britten inspirado en su compatriota tres siglos después. El último Great minds against themselves conspire junto al último dardo de Cupido sonó a coral luterano por presencia, gusto y matización exquisita.

La orquesta de plantilla ideal para este Purcell, me gustó en todas las secciones y especialmente los números entre escenas (de obras como “The old Bachelor”, “El Rey Arturo” o “Timon of Athens”), con el propio Stefan Plewniak dirigiendo con el violín y marcando todo con una gestualidad casi danzante, quedándome con un continuo bien armado, especialmente el arpa y las dos tiorbas de Jonathan Zehnder y Léa Masson (también a la guitarra barroca improvisando el inicio del “Asturias” de Albéniz antes de la escena de palacio) junto a la percusión detallista con finas pinceladas y buena tormenta. Una formación de quilates que junto al coro brillarían con luz propia en esta ópera (y hasta en las propinas).

Y es que como buenos “chauvinistas», intentaron animar al personal como si de un grupo rockero se tratase, con todas las voces en primera línea para “hacer el indio” con Rameau, un bello Tendre amour donde el reparto se unió pero estropeando la belleza de los palaciegos versallescos, y una poco galante por excesivamente “salvaje” (gritada y con palmas fuera de lugar) Forêts paisibles, bosques nada pacíficos que ni dejaron ni hicieron disfrutar de todos los intérpretes, salvo el entusiasta y entregado Stefan Plewniak.

FICHA:

Sábado 26 de octubre de 2024, 19:00 horas. Auditorio Príncipe Felipe, Oviedo: Conciertos del Auditorio. Henry Purcell (1659-1695): «Dido and Aeneas» (Z 626, 1689). Ópera en tres actos, libreto de Nahum Tate (1652-1715) basado en el libro V de la «Eneida» de Virgilio.

FICHA ARTÍSTICA:

Dido, reina de Cartago: Sonya Yoncheva (soprano) – Belinda, dama de la reina: Ana Vieira Leite (soprano) – Aeneas, héroe troyano: Halidou Nombre* (barítono) – La hechicera / Un marinero: Attila Varga-Tóth* (tenor) – Primera bruja: Pauline Gaillard* (soprano) – Segunda bruja: Yara Kasti (soprano) – Un espíritu: Arnaud Gluck (contratenor) – Segunda mujer: Lili Aymonino (soprano)

*Miembros de la Academia de la Ópera Real

Coro y Orquesta de la Ópera Real de Versalles

Stefan Plewniak (Director).

Orquesta de la Ópera Real de Versalles:

Violines I

Ludmila Piestrak – Raphaël Aubry – Nikita Budnetskiy

Violines II

Roberto Rutkauskas – Sophie Dutoit – Reynier Guerrero

Violas

Alexandra Brown – Wojtek Witek

Violas de gamba

Hyérine Lassalle* – Layal Ramadan*

Violonchelo

Jean Lou Loger

Contrabajo

Nathanaël Malnoury

Oboe y flauta

Michaela Hrabankova

Flauta

Victoire Felloneau

Fagot

Robin Billet

Percusión

Dominique Lacomblez

Tiorbas

Léa Masson – Jonathan Zehnder*

Clave/Órgano

Cécile Chartrain – Simon Kalinowski*

Arpa

Flora Papadopoulos

Preparación del coro

Chloé de Guineano

Coro de la Ópera Real de Versalles:

Sopranos

Sarah Charles* – Cécile Granger – Anne-Laure Hulin – Fanny Valentin

Mezzosopranos

Marion Harache – Mathilde Legrand

Tenores

Edouard Hazebrouck – Cyril Tassin

Bajos

Lucas Bacro – Nicolas Certenais – Samuel Guibal*

*Miembros de la Academia de la Ópera Real

El Barbero crea afición para todas las edades

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Sábado 19 de octubre de 2024, 17:30 y 19:30 horas. Teatro Campoamor, Oviedo: LXXVII Temporada de Ópera. Gioachino Rossini (1792-1868): «El barbero de Sevilla». Versión para la infancia de Maite García Heres. Compañía musical infantil «La Federica», residente de la Ópera de Oviedo.

(Crítica para Ópera World del domingo 20, con el añadido de los links siempre enriquecedores, tipografía que no siempre se puede adaptar, y fotos propias más las de Néstor Fernández para Ópera de Oviedo)

Cerrando el segundo título de la 77ª temporada de ópera ovetense llegaba este sábado la adaptación de la directora Maite García Heres al frente de la compañía musical infantil “La Federica” que ella dirige en este proyecto cuyo título de “infantil” lo es por los intérpretes y por ser el público destinatario aunque de todas las edades y llenado las dos funciones con precios 6€ a 15€ que encandiló a pequeños y mayores.

Y es que la adaptación de su directora con unos textos bien traducidos con los mínimos cambios necesarios pero fieles al italiano, añadiendo partes habladas que mejoraron la comprensión argumental para todo el público, junto a la impecable adaptación musical de Adrián Arechavala, capaz de mantener toda la música imprescindible del barbero rossiniano, cortando la longitud de los números sin perder la esencia, compartiendo arias entre solistas y coro, casi todas voces blancas capaces de abordar desde su color y tesitura natural cada personaje (el asesoramiento vocal de Iván Carriedo y Andrea Gutiérrez es impagable), así como una formación instrumental ideal -un ensemble propio que detallo en la ficha- para esta ópera camerística con mucho futuro, dejándonos un espectáculo que entusiasmó a un público nuevo que repetirá (así lo comentaban al final de cada función) y asombró a los habituales que pudieron comprobar que hay no solo afición en Asturias sino una verdadera cantera lírica que esperemos no se pierde según vayan cumpliendo años.

Con una escenografía “cercana” a la propia producción de “El Barbero de Oviedo” pero más sencilla (de Carmen Fernández González), donde el coro y todo el elenco son un bloque implicado de principio a fin, moviéndose, actuando y cantando como verdaderos profesionales, sumándole el vestuario de Susana de Dios que resultó maravilloso sin obviedades (me gustó su concepto de Tuna sin necesidad del negro y las cintas de colores) más la siempre buena iluminación de Roberto Lorenzo Martín (la escena de “la tormenta” mejoró la del “otro Barbero”), dando como resultado final una producción donde todo el equipo merece reseñarse, y lo dejo en la Ficha final.

La famosa obertura ya nos centró la acción, introduciendo partes cantadas cual mezcla entre “The King Singers” y “La Trinca” en versión asturiana y calidad lírica, con charangas y murgas que venían del Carnaval de Ciudad Rodrigo hasta Sevilla, con un conde salmantino a cargo de Teresa Rodríguez García de Albéniz que triunfó de principio a fin en sus desdobles del Lindoro rondador, un Alonso marinero borracho de agua dulce, el tunante maestro de canto y por supuesto un conde que cantó maravilloso, pudiendo escuchar esa voz natural tan educada además de una escena adulta que hace increíble una profesionalidad digna de mayores junto a una musicalidad que hace creer en un futuro esperanzador.

Y no digamos encontrar, ver y escuchar a Jorge Martínez Ferreño, un Fígaro de conveniente “acento andaluz”, adolescente con su propia voz cantando el “Factótum” plenamente creíble, un peluquero de ahora con hechuras de siempre. Otro tanto del Bartolo de Daniel Villar Álvarez con timbre y color casi traspasada “la muda” por cuerpo, pero tan buen actor como cantante que no desperdició sus arias para disfrutar lo bien asimilado que tenían todos sus roles. Sumar en estos registros a un simpatiquísimo Basilio de Manuel Cañas Avello, cuya “calumnia” en su tesitura natural me hizo repensar el original, tanto por la dicción en castellano como su entonación que fue otra de las agradables sorpresas de esta tarde, niños que encandilan ya sobre las tablas con un aplomo envidiable.

A todos nos enamoró la Rosina de Elena Fernández McLean, vocalmente impecable, fiel a la partitura despojada de ornamentos pero con los suyos propios tan necesarios, una voz “adulta” porque en las mujeres ya queda definido su color, escénicamente arrolladora y empastando en los dúos y concertantes cual mezzo internacional. La comicidad de Berta, Adriana Cañas Avello, nos soltó más de una carcajada, pero además cantó al mismo nivel que sus compañeros, los mal llamados secundarios sin los que la ópera no sería igual, y menos en las bufas. Tampoco quiero olvidarme del Fiorello de María Baragaño Apesteguía, asombrándome a partes iguales su escena y su canto, o la Policía de Sara Montoto del Fueyo que nos hizo cambiar el Ambrogio mudo por una actriz que declama y se mueve como si hubiese nacido sobre las tablas de nuestro templo lírico.

El “grueso” coral no solo llenó la escena, también bailaron (gracias Olimpia Oyonarte) con los paraguas de auténtico musical americano, impresionantes las criadas por desparpajo, simpáticas las peluqueras, más el coro de tunos y policías que dotaron a esta producción de una calidad, entrega, buen hacer y trabajo digno de matrícula de honor.

Si los “más mayores” son el soporte además de ejemplo y ayuda a los “grandes pequeños”, de todos ellos Maite García Heres ha sacado lo mejor, una ardua tarea de tiempo y sacrificios con el premio de este barbero para niños de 6 a 106 años que deberían disfrutar más allá de nuestra tierra. El trabajo bien hecho lo merece, el objetivo de crear afición se ha conseguido y habrá más títulos desde la Ópera de Oviedo pero que necesita todo el apoyo de instituciones, mecenas y patrocinadores pues el reconocimiento de los que ya peinamos canas lo tiene.

FICHA:

Sábado 19 de octubre de 2024, 17:30 y 19:30 horas. Teatro Campoamor, Oviedo: LXXVII Temporada de Ópera. Gioachino Rossini (1792-1868): «El barbero de Sevilla». Versión para la infancia de Maite García Heres. Compañía musical infantil «La Federica», residente de la Ópera de Oviedo.

FICHA TÉCNICA:

Dirección y adaptación: Maite García Heres – Adaptación musical: Adrián Arechavala Díez – Asistente de dirección: Deva Jiménez García – Escenografía: Carmen Fernández González – Regiduría: Alba Delgado Arronte – Coreografía: Olimpia Oyonarte Martos – Dirección y diseño de luces: Rafael Echeverez Villanueva – – Sonidista: Roberto Lorenzo Martín – Vestuario: Susana de Dios – Asesoramiento vocal: Iván Carriedo Martín, Andrea Gutiérrez D’Soignie – Asesoramiento teatral: Arancha Fernández Ramos.

REPARTO:

El conde de Almaviva: Teresa Rodríguez García de Albéniz – Bartolo: Daniel Villar Álvarez – Rosina: Elena Fernández McLean – Figaro: Jorge Martínez Ferreño – Basilio: Manuel Cañas Avello – Fiorello: María Baragaño Apesteguía – Criadas: Cayetana Martínez Fernández, Carlota Pelegrín Santiago, Ángela Remis Mieres, Paula Suárez Naharro – Berta: Adriana Cañas Avello – Policía: Sara Montoto del Fueyo – Tunos y policías: Emma Ceán Martínez, Alba Delgado Arronte, Álvaro Díaz Cid, Ángel Eneko García de Con, Lola García Grueso, Deva Jiménez García, Adrián Santín Fernández, Julia Viñuela García – Peluqueras: María García Canellada, Olaya Pelegrín Santiago.

Músicos: Adrián Arechavala Díez, Jorge Díaz Seijo, Iria Rodríguez González, Mercedes Schmidt Inglés, Marcos Suárez Fernández, Sofía Trueba Fraile.

Otro barbero en Oviedo

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Sábado 5 de octubre de 2024, 19:00 horas. Teatro Campoamor, Oviedo: LXXVII Temporada de Ópera. Gioachino Rossini (1792-1868): «Il barbiere di Siviglia».

(Borrador de mi Crítica para Ópera World del lunes 7 con el añadido de los links siempre enriquecedores, tipografía que no siempre se puede adaptar, y fotos de Iván Martínez)

Segundo título de la septuagésimo séptima temporada ovetense con «El barbero de Sevilla» considerada por público y crítica como una de las cumbres del arte cómico del gran Rossini y de toda la ópera bufa, ya no solo por su música única y de calidad suprema, también por el texto de Beaumarchais que el libreto de Sterbini respeta, algo nada habitual entonces. Un título siempre agradecido en la capital asturiana donde se ha representado desde 1892 hasta dieciséis veces, recordando personalmente 1973 con un reparto donde estaban Ernesto Palacio, el gran Enzo Dara, la asturiana Fefi Arregui, Vicente Sardinero y el irrepetible Paolo Montarsolo. Este 2024 además de programar cinco funciones (donde no faltará el “viernes joven” con el segundo reparto) se incluirán dos representaciones más para el día 19 (con pases a las 17:30 y 19:30) en una cuidadísima versión de Maite García Heres y la Compañía musical infantil “La Federica” (residente de la Ópera de Oviedo) titulada «El barbero de Sevilla para la infancia», para un público de 9 a 99 años que espero podamos disfrutar igualmente.

Y es que “El barbero” no falla al hacernos un poco más felices estos tiempos grises, porque Rossini entendió la ópera como su propia vida, apurándola al principio para disfrutarla en su vejez. Este barbero de Oviedo no resultó como hubiésemos querido pese a contar con todos los elementos para triunfar, pues los desajustes entre foso y escena fueron muchos, especialmente en los siempre difíciles concertantes solventados como bien se pudieron para convertir los dos actos en un “totum revolutum” que tornó en disparate el propio argumento, incluyendo una figuración que ayudó a ese “horror vacui” sólo explicable en el interludio de la tormenta del segundo acto donde no faltaron los paraguas, para una escena por otra parte sencilla y siguiendo las pautas de Rita Consentino de “humor e ironía para una crítica social” como bien explica en el libro de este título, y que contagiaron el momento actual de cierto descontrol donde lo importante como se suele decir era encajar inicio y final para dejar que el resto rodase por sí solo, manteniendo la comicidad que no faltó nunca aunque hubiese momentos de sobreactuación por parte de todos, salvando el personaje mudo del criado Ambrogio con Aarón Martín cual Buster Keaton casi omnipresente.

La famosísima obertura pintaba bien con Oviedo Filarmonía compacta y matizada para levantar el telón y contemplar las cuatro cajas de embalajes con distintos tamaños y etiquetas de esta producción propia que irían albergando todas las escenas: el balcón de Rosina, la casa de Bartolo o la barbería de Fígaro, todo sencillo pero efectista más un vestuario de Gabriela Hilario que como la producción que llega al teatro, ha ido incorporando de todo, pero a partir de ahí llegaría el resto.

La escena primera de Fiorello y Almaviva para la serenata traía al coro vestido de bailaores con sombrero cordobés, pues bien podría haberse pensado en una rondalla o mejor una tuna, aún vigente en pleno siglo XXI que hubiese dado más “realismo” y hasta colorido, bien siempre vocalmente el Coro Intermezzo (mejor aún como soldados), comprobando el buen estado vocal del barítono zaragozano Isaac Galán en los mal llamados secundarios y el timbre peculiar del tenor maltés Nico Darmanin con sus “desdoblamientos” algo desiguales: mejor como Lindoro o el soldado borracho que su Alonso desencajado en exceso (Pace e gioia sia con voi),

y la primera aparición de Karina Demurova desde el balcón con un ligero desafine (las alturas no suelen ser buenas para el oído), interesante la elección de la mezzo rusa para una Rosina enorme en todos los aspectos: por su color vocal en los agudos que difería en el registro grave aunque de volumen suficiente ante un foso que no ayudaba precisamente a las voces, desde la conocida Una voce poco fa de la escena segunda, bien ornamentada y el clave-arpa en el foso que resultó el mejor hilo conductor para toda la ópera más allá de los recitativos, siendo lo mejor a nivel instrumental escuchar una guitarra perfecta (Manuel Paz en el foso) que aún lo sería más en las manos del mexicano Germán Olvera, el barbero protagonista de escena prodigiosa ya desde su salida de la caja-barbería, vocalidad perfecta aunque dubitativo y agudos algo cortados en el Largo al factótum que finalmente solventó con su volumen poderoso, más el control necesario en el resto de sus intervenciones, de menos a más con los problemas citados de desajustes en los concertantes, donde la maestra Lucía Marín no encontró el equilibrio ni tempi para que todo fluyese cómodo dentro de las enormes dificultades que Rossini vertió en su partitura, textos rapidísimos de agilidades complicadas y exigentes empastes.

Siguiente aparición el “Bártolo” del barítono asturiano David Menéndez que con los años gana en registro grave sin ser bajo con la bis cómica del personaje que le permite recrearlo, tal vez sobreactuado, especialmente en los conjuntos, pero plenamente interiorizado este rol que irá afianzando en esta etapa madura.

De lo más completo del elenco vocal estuvo el rol de Berta con la soprano asturiana Yolanda Montoussé que tendría su momento álgido en el aria Il vecchiotto cerca moglie tras una interrupción por un imprevisto sanitario que movilizó a los muchos y verdaderos doctores entre el público, retomando tras quince minutos la acción con temple, una comicidad desde su primera aparición en la escena segunda, unos concertantes bien empastados con sus compañeros y el excelente gusto de su aria final reposada. Esperaba más del Basilio de un Fernando Latorre muy querido en Oviedo, pero a su “calumnia” le faltó peso, poso y entendimiento con la dirección musical.

Había mimbres musicales, vocales y actorales, para un “barbiere di caulitá” que con estar entretenido porque Rossini no defrauda, merecía más complicidad en este sábado lluvioso de chubasqueros formando parte del vestuario de “El barbero de Oviedo” que sin perder comicidad o ironía le faltó más musicalidad y entendimiento, algo que esperamos se alcance en las próximas funciones.

FICHA:

Sábado 5 de octubre de 2024, 19:00 horas. Teatro Campoamor, Oviedo: LXXVII Temporada de Ópera. Gioachino Rossini (1792-1868): «Il barbiere di Siviglia». Libreto de Cesare Sterbini, basado en la comedia “Le Barbier de Séville ou La précaution inutile” de Pierre-Augustin Caron de Beaumarchais (1775) y en el libreto de Giuseppe Petrosellini para “Il barbiere di Siviglia” de Giovanni Paisiello (1782). Comedia en dos actos.

Estrenada en el Teatro Argentina de Roma el 20 de febrero de 1816. Nueva producción de la Ópera de Oviedo.

FICHA TÉCNICA:

Dirección musical: Lucía Marín – Dirección de escena: Rita Cosentino – Diseño de escenografía: David Pizarro – Diseño de vestuario: Gabriela Hilario – Diseño de iluminación: David Bofarull – Coreografía: Cristina Arias – Dirección del coro: Pablo Moras.

REPARTO:

El conde de Almaviva: Nico Darmanin – Bartolo: David Menéndez – Rosina: Karina Demurova – Figaro: Germán Olvera – Basilio: Fernando Latorre – Fiorello: Isaac Galán – Ambrogio: Aarón Martín – Berta: Yolanda Montoussé – Un oficial: Francisco Sierra – Un notario: Eduardo Pintado.

Orquesta Oviedo Filarmonía – Coro Titular de la Ópera de Oviedo (Coro Intermezzo).

Buena poesía para Borja Mariño

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CD «Mientras se borra el mundo. Lírica de cámara de Borja Mariño». Mar Morán – Gabriel Alonso – Aurelio Viribay.

Cezanne Producciones: CZ132 / M-10393-2024 / 0 793150 230280

Este viernes 13 de septiembre a las 12:30 se presenta en el ambigú del Teatro de la Zarzuela el último trabajo discográfico de Borja Mariño (Vigo, 1982) en el sello que dirige Javier Monteverde y grabado a finales de abril del presente año.

Del músico gallego hay mucho que escribir, aunque nadie mejor que mi admirado Arturo Reverter en el fenomenal texto introductorio «Al calor de los poemas» (que dejo íntegro al final de esta entrada). Borja Mariño conoce como pocos la voz humana pues no debemos perder de vista su enorme trabajo como maestro repetidor (para quien lo desconozca: el que trabaja desde el piano las partituras orquestales) en los mejores teatros de ópera, siendo larga la lista de grandes voces que han tenido la suerte de tenerle a su lado. Probablemente le viene de aquí esta vocación por la llamada «Canción de concierto», así que nadie mejor para sentarse al piano que el vitoriano Aurelio Viribay Salazar (a quien Don Arturo ha bautizado como «arqueólogo de la canción española»), una autoridad en este repertorio y que conoce bien tanto las composiciones del compositor gallego como la sabia elección de las voces para este disco que recoge cinco del compositor vigués: la soprano pacense Mar Morán (con quien llevó al disco tanto a García-Leoz como el pasado año las canciones de Manuel Palau) y el barítono ferrolano Gabriel Alonso (recuperando a compositores gallegos de distintas épocas en No camiño). Esta es una recopilación de los principales ciclos de Mariño con ese título tan enigmático como Mientras se borra el mundo organizadas alternando las voces, la soprano «Versos de mujer», «Campanas de sol y aire» más «Cuatro canciones antiguas sobre textos sefardíes» mientras el barítono canta el «Tríptico de Hierro» y los «Tres poemas de guerra y un sueño», todas ellas con el magistral piano del vitoriano.

Como en toda canción denominada lírica, incluso desde su propia acepción de adjetivo ‘perteneciente o relativo a la lira, a la poesía apropiada para el canto o a la lírica’, los textos (que se incluyen en el libreto) son inseparables de la música, así que la (s)elección de Borja Mariño no puede ser mejor, engrandeciendo la palabra al elevarla con su música, de cuño propio y actual pero que conoce toda la evolución del género y estilo. Y si además hay un guiño a las mujeres, el resultado final es óptimo, dejándonos en este último trabajo una producción que ya ha sonado en diferentes escenarios e incluso orquestada a lo largo de estos últimos años con elencos de talla internacional.

De los textos, en el caso de «Versos de mujer» que abre la grabación, es un homenaje a la poesía femenina con textos de Dulce María Loynaz (1903-1997), Alfonsina Storni (1892-1938), Josefina de la Torre (1907-2002) y Carmen Jodra (1980-2019), junto a dos escritoras vivas como Carmina Casala (Atienza, Guadalajara) y la asturiana Dalia Alonso (Gijón, 1996).

Por comentar brevemente todas las canciones comenzaré con las de Mar Morán, las primeras seis pistas del disco:

Quiéreme toda (Loynaz), La falda eléctrica (J. de la Torre), Bola de nieve (D. Alonso), ¡Agua, agua! (A. Storni), Adiós, amor (C. Casala), y Cita final (C. Jodra). Seis cuadros de mujer, con la primera desde una introducción de piano plenamente «entera» y tan lírica como la voz de la cantante extremeña, fraseos sentidos y llevados por el propio texto, de agudos extremadamente matizados junto a los puentes instrumentales más allá del acompañamiento. «Electrizante» y cautivadora la segunda, auténtico lied hispano de protagonismo entre sus intérpretes, escritura de herencia hispana y creatividad gallega para estos versos de saltos casi acrobáticos en registros agudos sin perder nunca el buen gusto. Intimismo de nieve que cala por su sensibilidad a pares la tercera contrastado en carácter con el agua matadora de la argentina Alfonsina que Mariño traslada la inquietud tanto a la palabra cantada como al piano. Tras la angustia vital la del alma, el adiós sentido y plenamente romántico pero de nuestro tiempo, el canto casi susurro acunado por el piano con los silencios justos para redondear la musicalidad. Y el breve final de estos versos en femenino plural, alegres y optimistas con un maravilloso piano vistiendo la melodía cautivadora.

«Campanas de sol y aire» es un canto a la milenaria Hispalis sobre poemas de cuatro escritores  contemporáneos sevillanos: Juan Lamillar (1957), Lutgardo García Díaz (1979), José María Jurado (1974) e Ignacio Trujillo, quienes imprimieron en sus poesías, desde su propia perspectiva, la belleza y el carácter de la capital andaluza, y que la soprano extremeña ya ha interpretado en el Ateneo de Sevilla así como en Mérida, ocupando aquí las pistas undécima a decimocuarta:

Mientras se borra el mundo (J. Lamillar) da título al álbum, perfecta conjunción de voz y piano, fraseos compartidos jugando con un rubato mínimo adecuado al texto. Milagro en Valdezufre (L. García Díaz) de musical aire francés pero sin fronteras, melodía cantada revestida por un piano para tejer una página atemporal. El bosque, la flor y la muerte (J. Mª. Jurado), el texto, la voz y el piano, esencia de la canción, nuestro «lied hispano» desde una raíz más allá del folklore para disfrutar cada frase. Y Alta torre (I. Trujillo), bravura sin complejos explorando todos los registros de voz y piano para comprobar esa altura sevillana entendida como metáfora musical.

Por último las «Cuatro canciones antiguas sobre textos sefardíes» (cortes 18 a 21), una de las primeras obras para voz del compositor vigués, ciclo que gira en torno a los cuatros modos de la música antigua con textos recogidos por la musicóloga Susana Weich, que representan diversos momentos vitales: el casamiento, la muerte, una nana y una canción de juegos, estrenadas en el año 2000 por Patricia Blanco (posteriormente orquestadas con gran repercusión en la personal interpretación que hizo en 2013 la soprano Saioa Hernández en el Auditorio Nacional de Madrid con Alejandro Jassán al frente de la Sinfónica Chamartín):
Entender esa cultura no tan conocida pese a la cercanía nos trae primero Demudada de mi amado (textos recogidos en Sofía, Bulgaria), melismas sinceros más que adornos, calderones y la voz desnuda rápidamente arropada al piano con formas de cantar que se mantienen en nuestra tierra y Mariño actualiza desde su magisterio. Altas voces doloridas (textos recogidos en Tetuán, Marruecos) de aires renacentistas como tantos otros compositores han tomado para la canción de concierto, la música modal tan rica y paulatinamente adoptada en la actualidad. La cabecita de la luna (textos recogidos en Jerusalén), recordando «otras lunas» por ambos intérpretes, siempre inspiradora en música, que en esta bellísima nana del compositor vigués ha encontrado en Mar y Aurelio sus mejores transmisores de emociones. Para finalizar con Juego de niños (textos recogidos en Israel y Quintana del Monte, León), el carácter infantil con la óptica adulta de una escritura musical que no tiene nada de juego sino de estudio y conocimiento vocal e instrumental, perfecto cierra de esta grabación.

En la voz de Gabriel Alonso comento el resto de pistas:

«Tres poemas de guerra y un sueño» con textos de Antonio Machado (Sevilla, 1875 – Colliure, 1939), es un encargo del propio barítono que forma parte de un proyecto de tres ciclos de tres autores escritos para su trabajo de fin de carrera. Mariño se centra en los últimos poemas del escritor sevillano donde encara el exilio y los estragos de la Guerra Civil española, canciones que dibujan la profunda desolación retratada por el poeta, intercaladas por una cuarta, Sueño, que da un pequeño respiro a tanta oscuridad. El ciclo fue estrenado por Alonso junto al piano de Duncan Gifford en 2021 (en el Auditorio Sony de la Escuela Superior de Música Reina Sofía) que también se interpretó en el Ward Recital Hall de Washington (por el barítono Gustavo Ahualli junto al pianista Agustín Muriago):

Estos tres poemas son ideales para el color vocal del ferrolano (de sus características remito de nuevo a Don Arturo), pero mis impresiones tras su repetida escucha van desde el Horizonte, de nuevo con un piano introductorio que prepara el fraseo cantado desde una escritura actual perfectamente adaptada al texto del poeta sevillano, La primavera esperanzadora con unas sombras planteadas en el «acompañamiento» tan protagonista y descriptivo, junto a una línea de canto exigente bien resuelta por el barítono en todo el registro desembocando en un final luminoso. Prosigue el desgarrador Sueño cual copla de ciego actual sin «tonalidad» como el propio poema, y La muerte del niño herido, marcha fúnebre para un dolor creativo desde todos los puntos de vista, nana perpetua en una penumbra musical bien escrita y ejecutada por ambos intérpretes.

«Tríptico de Hierro» fue compuesto para conmemorar en 2022 el centenario del premiado con el Príncipe de Asturias de las Letras en 1981, el poeta madrileño José Hierro (1922-2002), tríptico estrenado por el barítono David Oller con el propio Mariño (también tiene versión sinfónica estrenada en el Auditorio Manuel de Falla de Granada y con César San Martín y la Orquesta de Getafe en 2023, dirigida por Carlos Díez en el Teatro García Lorca).

El buen momento parece describir el que comparten intérpretes y compositor, la poesía de Pepe Hierro que tan bien casa en la música del compositor gallego con la entrega de voz y piano en este universo férreo, Las nubes que dibujan formas e inspiran un canto emotivo, entregado, revestido de un teclado evocador como la propia «firma», para terminar con el Paseo, sincopado con paso firme, los acentos poéticos que se enriquecen en esta página de Mariño, «eternamente joven» en ese calendario desgranado en una verdadera «crónica del dolor» hecho canción y así entendida por Gabriel y Aurelio.

AL CALOR DE LOS POEMAS Más

Gambito de dama

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Sábado 7 de septiembre de 2024, 19:00 horas. Teatro Campoamor, Oviedo: LXXVII Temporada de Ópera. Gaetano Donizetti (1797-1848): «Anna Bolena».

(Crítica para Ópera World del domingo 8 de septiembre, con el añadido de los links siempre enriquecedores, tipografía que no siempre se puede adaptar, y fotos propias, de Iván Martínez y de las RRSS)

Excelente apertura de la septuagésimo séptima temporada ovetense con la primera ópera de la llamada «Trilogía de las reinas» de Donizetti, esperando completarla en la próxima. Y eso que «Anna Bolena» solo se ha representado en el Campoamor en 1984 (con Cecilia Gasdia en el rol de la reina inglesa, siéndolo la muy querida Ana María Sánchez en 2000-2001). Esta de 2024 coronaría a Sabina Puértolas, considerada asturiana de adopción hace años, como la figura central de una “partida de ajedrez” de donde tomo mi título del llamado ‘gambito de dama’ por ser una de las aperturas más antiguas del juego de las 64 casillas, eje escénico donde transcurre esta producción propia de la Ópera de Oviedo ideada por Emilio López.

Todos los melómanos conocen lo que supone el llamado belcanto y Donizetti será uno de los reyes de este estilo compositivo romántico tan exigente para todos: orquesta, coro y voces que transitan por los extremos de sus tesituras y donde las heroínas del compositor bergamasco ‘expiraban bajo una lluvia de trinos, arpegios, escalas, saltos y notas agudas’ como escribe Harold C. Schoenberg en Los grandes compositores. Lo que nadie puede negar es el protagonismo que tienen todos sus personajes, incluyendo la orquesta y coro, con todo tipo de combinaciones más allá de las esperadas arias: dúos, tríos, cuartetos o concertantes, momentos para brillar a lo largo del drama aunque las heroínas sigan reinando. Por ello encontrar un elenco capaz de afrontar estas difíciles partituras es ya de por sí un reto, acertar un triunfo y que todo funcione a la perfección un éxito, por lo que hay que felicitarse en este primer sábado de septiembre, víspera del Día de Asturias, ante una efeméride operística que se recordará mucho tiempo.

El planteamiento de esta partida en el tablero musical resultó equilibrado desde todas las partes, ya desde la gran obertura, esa apertura ‘gambito de dama’ donde el maestro Iván López-Reynoso sacaría de la Oviedo Filarmonía una sonoridad compacta, clara, precisa y segura de esta formación que (le) conoce bien como director principal invitado, apareciendo una antescena con proyecciones e iluminación de Alfonso Malanda que auguraba lo mejor de este primer título en una especie de trailer (“teaser” lo llaman ahora). La aparición del coro de caballeros, peones simbolizando al pueblo tan protagonista de la trama, vestido por Naiara Beistegui moderno en concepto pero totalmente creíble para la época del rey inglés, empastados, sin excesos de movimientos en la escena ideada por Carmen Castañón, preparando la primera gran jugada con la mezzo Maite Beaumont, una Giovanna Seymour inmensa, poderosamente dulce, enamorando como su personaje y jugando como alfil el papel que abría todo un desarrollo de emociones a lo largo de tres horas. El primer pulso con la otra navarra, aquí la soprano y reina Sabina Puértolas demostrando lo bien elegidos ambos colores y voces, como el propio vestuario que Bolena presentaba con una capa bordada en su espalda la ficha de cabeza, una pieza que tomaría cuerpo (como el resto) y daría mucho juego en un duelo al que irían sumándose todas las demás para desarrollar ese juego de Poder y Monarquía como lo planteó Emilio López.

Sin entrar en muchos detalles, al menos destacar que ambas protagonistas nos dejarían el maravilloso dúo “Sul so capo aggravi un Dio” como buena muestra de la altura de sus voces, siendo el debut en el rol regio de nuestra embajadora de la mierensía, una actuación la de Sabina Puértolas, casi omnipresente, donde el esfuerzo físico de su papel es digno de resaltar, técnicamente irreprochable pero aún más su entrega, capacidad dramática jugando con todos los colores de su personaje, buen gusto, musicalidad, en toda una larga partida de movimientos vocales arriesgados, agudos estratosféricos y graves rotundos para convertirla en heroína coronada. Estoy seguro que según vaya rodándola le dará muchas alegrías, pues lo ha interiorizado desde la primera nota, estando vocal y vitalmente preparada para este gran papel.

Prosiguiendo con el orden de aparición en escena, otra voz femenina que triunfó en el papel masculino del músico Smeton fue Marifé Nogales que mantiene un estado vocal impoluto para una trayectoria siempre de calidad, registro grave claro y agudos llenos de ornamentos bien solventados como su rol de arpista (bellísimo sonido e intervención de José Antonio Domené en el foso), mostrando su calidad junto a las damas del coro, más peones necesarios para esta partida operística, sin blancas ni negras, de azules suaves con la misma calidez de sus voces blancas y encaje perfecto desde el inicio de la función, igualmente creciendo en toda ella junto a los hombres ayudados siempre por la colocación en escena y el volumen suficiente en todas las dinámicas, pues el foso mantuvo toda la gama de matices que escribió un joven Donizzetti. El Coro Intermezzo que dirige Pablo Moras sigue siendo sinónimo de calidad en la ópera ovetense.

Siguiente aparición la de Enrico VIII con el bajo italiano Nicola Ulivieri, debutante en Oviedo (sustituyendo esta misma semana a Javier Castañeda que sufriría un proceso catarral severo), reinaría desde su tesitura potente, de empaque y color regio para esta pieza del ajedrez con poco movimiento pero gigantesca implicación. Buen empaste con sus “parternaires” femeninas, volumen suficiente en los tutti para encarnar al rey de las seis esposas capaz de manchar sus manos de sangre y castigar a dos esposas a morir en el patíbulo acusadas de infidelidad.

Dos torres para dos Lores, lord Rochefort y lord Riccardo Percy, el barítono Carlos Daza que gana con los años en cuerpo y alma, junto al tenor John Osborn, aclamado desde su primer aria, una voz que nos recuerda la de nuestros años jóvenes: valiente, amplia, de agudos bien proyectados. Completando el tablero el caballo, Sir Hervey del tenor Moisés Marín que como su papel, daría mucho más juego en el final de la partida.

Dos actos de duraciones similares pero como en el juego del ajedrez darían un primero de desarrollo y el segundo de remate, movimientos vocales para disfrutar con este Donizzeti que pondría toda la carne en el asador, exigente tanto para las piezas protagonistas como los peones, y si la escena, vestuario e iluminación fueron sobrios, elegantes, donde los cuatro prismas van creando cada cuadro y escena siempre apoyados y engrandecidos por las proyecciones, las voces mantuvieron esa elegancia en el canto, la sobriedad sobre las tablas y la entrega de todos. Dando la unidad y confianza desde el foso a la orquesta (también en el final a la banda fuera de escena), el maestro mexicano trabajó a fondo esta «Anna Bolena» para sacar la riqueza tímbrica de cada sección, lucirse los primeros atriles, y ayudando siempre a las voces (nunca olvida su otra faceta de cantante), respirando con ellas, marcando al coro pendiente del encaje perfecto y el equilibrio dinámico, lo que ayudó a redondear esta ópera inaugural de la casi octogenaria temporada carbayona con la buena entrada habitual de las primeras funciones que cuentan con los abonados más veteranos, premiando con largas ovaciones especialmente a la pareja de los enamorados condenados: la Reina Sabina y Lord Osborn.

FICHA:

Sábado 7 de septiembre de 2024, 19:00 horas. Teatro Campoamor, Oviedo: LXXVII Temporada de Ópera. Gaetano Donizetti (1797-1848): «Anna Bolena». Libreto de Felice Romani, inspirado en los dramas “Enrico VIII” de Ippolito Pindemonte (1816), a partir de una obra de Marie-Joseph Chénier (1791), y en “Anna Bolena” de Alessandro Pepoli (1788). Tragedia lírica en dos actos.

Estrenada en el Teatro Carcano de Milán el 26 de diciembre de 1830. Nueva producción de la Ópera de Oviedo.

FICHA TÉCNICA:

Dirección musical: Iván López-Reynoso – Dirección de escena: Emilio López – Dirección de escenografía: Carmen Castañón – Diseño de vestuario: Naiara Beistegui – Diseño de iluminación: Alfonso Malanda – Dirección del coro: Pablo Moras.

REPARTO:

Enrico VIII: Nicola Ulivieri – Anna Bolena: Sabina Puértolas – Giovanna Seymour: Maite Beaumont – Lord Rochefort: Carlos Daza – Lord Riccardo Percy: John Osborn – Smeton: Marifé Nogales – Sir Hervey: Moisés Marín.

Orquesta Oviedo Filarmonía – Coro Titular de la Ópera de Oviedo (Coro Intermezzo).

La necesaria formación lírica

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Viernes 26 de julio, 20:00 horas. Teatro Filarmónica, Oviedo: La Castalia, Concierto Escenificado de Clausura del IX Taller Internacional de Ópera y Zarzuela. Entrada libre. Páginas de ópera y zarzuela.

Oviedo es por historia capital de la lírica y hace tiempo que exportamos asturianos al amplio panorama escénico, también en el vocal. La Castalia continúa su inagotable labor docente de potenciar y perfeccionar nuevos talentos desde hace 22 años y que en este último viernes de julio clausuraba el noveno taller lírico con un concierto escenificado que desde una hora antes congregaba una enorme cola desde la calle Mendizábal bordeando la de San Francisco para llenar este «coliseo musical carbayón», siempre ávidos de escuchar páginas muy conocidas de óperas y zarzuelas para un público que demuestra su amor por la lírica y las ganas de seguir manteniendo esta capitalidad musical en la que seguiré llamando «La Viena Española».

Hay que comenzar citando al profesorado de La Castalia que durante diez días han hecho trabajar a unas voces jóvenes con mayor o menor experiencia pero dándolo todo sobre las tablas como si de un examen final se tratase y donde aplicar lo aprendido en este IX TALLER INTERNACIONAL DE ÓPERA Y ZARZUELA, siempre en este julio que para los cantantes nunca son vacaciones.

PROFESORADO: Begoña García-Tamargo (Canto), Susana Gómez (Escena Lírica), Mario Álvarez (Repertorio), Sonia Suero (Repertorio), Ana Cristina Tolívar (Fonética), Borja Roces (Expresión Corporal), Priscila Ortiz (Movimiento Escénico), Mario Bueno (Fisioterapia).

Bajo la dirección artística de Begoña García-Tamargo, con los pianistas Mario Álvarez y Sonia Suero, que se fueron turnando en el concierto con mucho que tocar y acompañar, la dramaturgia y dirección escénica de Susana Gómez para que la actuación fuese lo más completa, pues no sólo cantar sino moverse en escena, interiorizar los personajes, hacer creíble cada personaje y cada cuadro elegido son parte fundamental, y con dos presentadores verdaderos actores como Ana Cristina Tolívar y José Tolívar Pueyo, perfectos hilos conductores de estas historias musicales como bien nos lo fueron contando. Así iban saliendo las distintas voces con mayor y menor protagonismo, así como experiencia, arrancando la mezzo italiana Melania Marchese con Mario Álvarez y la conocida aria Che farò senza Euridice del «Orfeo y Eurídice» de Gluck rompiendo el hielo y dándole a este taller el carácter de internacionalidad con este alumnado procedente de Catania y reclutado por la directora tras sus clases magistrales en el Conservatorio «Vincenzo Bellini» de la capital siciliana a donde acude como invitada la profesora ovetense desde hace años.

Del alumnado, alguno ya conocido de talleres y cursos anteriores, citar la docena de cantantes comenzando por las sopranos Silvia Llera, Ángeles Rojas, Lourdes Simón, Analy Velásquez más Noive Solar; las mezzos María Heres y la antes citada Melania Marchese; el contratenor Mikel Malda; el tenor Daniel Vargas, más los barítonos Ángel Simón y el siciliano Francesco Zanghi, que nos ofrecieron una pequeña muestra con variadas páginas de distintas óperas y zarzuelas sin olvidarnos del periodo barroco que cada vez pide más protagonismo, tres siglos de historia lírica en noventa minutos donde un sillón o una mesa fueran suficiente atrezzo con unas luces adecuadas y los cambios de vestuario acordes a cada número elegido.

Impagable el dúo actoral de «los Tolívar» que consiguieron darle unidad al variado repertorio presentado en este espectáculo, importante la elección correcta del mismo para cada voz y donde aplicar las intensas enseñanzas de un taller para un alumnado que nunca dejará de perfeccionarse.

Imposible detallar cada intervención, aunque dejo a continuación el programa, pero sí me gustaría destacar algunas opiniones personales.

El enorme trabajo del barítono Ángel Simón en sus cuatro participaciones capaz de pasar de los mozartianos dúo Cinque, dieci… de «Las bodas de Fígaro» junto a Martina Scuto, o el sexteto de «Così fan tutte» al dúo con María Heres de «El barberillo de Lavapiés» (Asenjo Barbieri) hasta la poco escuchada aria È una cosa incredibile de la ópera de de Nino Rota «Il Capello di Paglia di Firenze», mostrando no ya su adaptación vocal a estos roles sino una escena apabullante y una técnica que sigue perfeccionando y ya promete mayores protagonismos en los coliseos.

De mi querida María Heres, también con mucho protagonismo en esyter concierto, comentar su dominio total y completísimo en la romanza ¿Qué te importa que no venga?  de «Los claveles» (Serrano), el excelente dúo con Ángel Simón, la zarzuela que siempre agradece voces como la de nuestra mezzo pixueta, sin olvidarme del buen empaste en el cuarteto Niñas que a vender flores de «Los diamantes de la corona» (Asenjo Barbieri) y ver cómo sigue ampliando repertorio con esa Carmen de Bizet echándose las cartas que predicen su trágico destino en el aria Voyons, que j’essaie à mon tour… Carreau! Pique!.

Mikel Malda continúa su aprendizaje en la siempre difícil tesitura de contratenor, lo que limita parte de su repertorio, pero soltándose en escena, empastando bien y con una juventud prometedora.

La soprano venezolana Ángeles Rojas triunfó con la Turandot de In questa reggia (Puccini), rol ideal a su color y presencia (con sus compañeros fuera de escena en un bello coro), aunque no pueda decir lo mismo en la canción andaluza de «El dúo de la africana» (Fernández Caballero) que seguramente irá puliendo, insistiendo en lo importante que es la correcta elección del repertorio.

Del alumnado italiano que aún está en los inicios de sus carreras y siguen su proceso de crecer con arias conocidas en su lengua, esperar que sus voces vayan tomando cuerpo, agradeciéndoles el esfuerzo y trabajo demostrado en este taller que les ayudará en este difícil camino de la lírica.

Impagable el siempre poco agradecido papel de los pianistas, el veterano Mario Álvarez que conoce como pocos este repertorio y es un habitual de La Castalia, más la incorporación de Sonia Suero que también irá rodándose en este difícil terreno de los llamados repertoristas, aprender a respirar con las voces y tener que «hacer de orquesta» con 88 teclas.

Agradecer la elección para el final del simpatiquísimo coro de doctores de «El rey que rabió» (Chapí) con libreto del asturiano Vital Aza (junto al zamorano Miguel Ramos Carrión), la clara apuesta por nuestro patrimonio lírico que supuso el mejor broche en este final de julio para un equipo vocal que no sabrá lo que son las vacaciones en su largo camino, pero para quienes la formación y el aplauso del público siempre compensan el enorme trabajo.

Como siempre mi reconocimiento a la labor de la infatigable y luchadora Begoña García-Tamargo, comandando un equipo de profesionales que encabeza esta Castalia de nuestro tiempo apostando por Oviedo como centro formativo y escaparate lírico desde donde poder despegar las carreras de intérpretes y compositores en busca de unas carreras donde la calidad siempre debiera prevalecer.

Mi particular 73º Festival de Granada

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Como resumen de mis conciertos en el 73º Festival de Granada, paso a dejar todos a los que acudí desde el 16 de junio al 14 de julio con sus correspondientes enlaces (links) a las reseñas reflejadas en el blog. Distintos estilos, épocas, programas, encuentros, conferencias, espacios y hasta cine mudo (con música en vivo, evidentemente).

De mis vivencias ya están parte de ellas subidas en la anterior entrada. Sobre aquellos que me han dejado buen sabor, quienes tengan el humor y tiempo de leerme sabrán encontrarlos… por distintos motivos recordar los de Chano Domínguez junto a Esperanza Fernández en el Palacio de los Córdova, Mariza más allá del fado en el Generalife, un Bach con el chelo piccolo para no olvidar en el Hospital Real, mi «descubrimiento» de un barítono llamado a triunfar, amén del artista residente Paul Lewis, impecable con su integral de las sonatas para piano de Schubert –que volverá a Oviedo-, el reencuentro con Alexandre Kantorow al piano, las clases de Sir András Shiff, los siempre grandes y «sin palabras» del Cuarteto Quiroga en San Jerónimo, junto a un auténtico «postgrado» con las obras de José María Sánchez-Verdú  compositor residente este año, al que voy entendiendo su lenguaje gracias al asombro sonoro de SIGMA. De la magia de todos los escenarios de este festival en la capital nazarí, el Patio de los Arrayanes es insuperable incluso por su acústica.

TOTAL: 38 conciertos y 1 conferencia en 12 espacios y  29 días.

Espacios y conciertos (JUN+JUL):

1. Palacio de Carlos (7+4) / 11

2. Patio de los Arrayanes (2+3) / 5

3. Teatro del Generalife (1) / 1

4. Hospital Real (6+3) / 9:

Patio de los Inocentes (2): 2; Patio de los Mármoles (2+2): 4, y Crucero (2+1): 3

5. Colegio Mayor Santa Cruz la Real (1+1) / 2

6. Parroquia de Nuestro Salvador (1) / 1

7. Monasterio de San Jerónimo (1+2) / 3

8. Centro Federico García Lorca (1+1) / 2

9. Palacio de los Córdova (1) / 1

10. Auditorio Manuel de Falla (2) / 2

11. Teatro CajaGranada (1) / 1

12. Fundación Euroárabe de Altos Estudios (1) / 1

 

MIS CONCIERTOS:

JUNIO

Domingo 16

Conciertos de Palacio | Palacio de Carlos V, 22.00 h / #Bruckner200

Orquesta Sinfónica RTVE / Christoph Eschenbach, director

Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791):

Sinfonía nº 36 en do mayor, K 425 «Linz» (1783)

Anton Bruckner (1824-1896):

Sinfonía nº 7 en mi mayor, WAB 107 (1881-83)

Lunes 17

Música de cámara | Patio de los Arrayanes, 22.30 h / Schubert esencial

Trío Arbós

José María Sánchez-Verdú (1968):

…In aeternum (del Trío II) (1996)

Franz Schubert (1797-1828):
Trío con piano en si bemol mayor, D 898, op. 99 (1827)

José María Sánchez-Verdú:

Jardín de agua II (Trío VI) (2024)*

Franz Schubert:

Trío con piano en mi bemol mayor, D 929, op.100 (1827)

* Estreno absoluto, encargo del Festival de Granada

Martes 18

Música de cámara | Patio de los Inocentes (Hospital Real), 21.30 h / +Bach

Israel Galván, baile

Benjamin Alard, clave y dirección

Miguel Colom, violín

Fernando Arias, violonchelo

Álvaro Octavio, flauta

Luis Ángel Sánchez, oboe

Vicente Alberola, clarinete

Manuel de Falla, entre la influencia y la creación

Johann Sebastian Bach (1685-1750):

Affettuoso del Concierto de Brandemburgo nº 5 en re mayor, BWV 1050 (para flauta, violín y clave. 1720-21)

José María Sánchez-Verdú (1968):

Las ínsulas extrañas (2024)*

Domenico Scarlatti (1685-1757):

Sonata para clavicémbalo en si menor, K. 87 (L. 33)

Juan Vásquez (c. 1500-c. 1560) / José María Sánchez-Verdú:
De los álamos vengo, madre (arreglo para clarinete y violonchelo, 2024)*

Tomás Luis de Victoria (h. 1548-1611) / José María Sánchez-Verdú:

Tantum ergo (arreglo para quinteto de flauta, oboe, clarinete, violín y violonchelo, 2024)*

Manuel de Falla (1876-1946):
Concierto para clavicémbalo, flauta, oboe, clarinete, violín y violonchelo (1923-26)

* Estreno absoluto, encargo Festival de Granada

Miércoles 19

Grandes intérpretes | Patio de los Inocentes (Hospital Real), 21.30 h / +Bach
Jean-Guihen Queyras, violonchelo

Ahmed Adnan Saygun (1907-1991):

Partita para violonchelo solo, op. 31 «To the Memory of Friedrich Schiller» (1955)*

Johann Sebastian Bach (1685-1750):

Suite para violonchelo nº 6 en re mayor, BWV 1012 (1717-23)

Zoltán Kodály (1882-1967):

Sonata para violonchelo solo, op. 8 (1915)

* Estreno en España

Jueves 20

Conciertos de Palacio | Palacio de Carlos V, 22.00 h

Orquesta Ciudad de Granada / Juan Floristán, piano / Tabita Berglund, directora

Jean Sibelius (1865-1957):

Finlandia, op. 26 (1900)

Serguéi Rajmáninov (1873-1943):

Concierto para piano nº 2 en do menor, op. 18 (1900-01)

Jean Sibelius:

Sinfonía nº 5 en mi bemol mayor, op. 82 (1915, rev. 1916-19)

Viernes 21

Cantar y tañer | Colegio Mayor Santa Cruz la Real, 22.00 h / +Bach / Festival Joven

Orquesta Freixenet de la Escuela Superior de Música Reina Sofía

Marlon Mora, trompeta

Sir András Schiff, piano y dirección

Johann Sebastian Bach (1685-1750):

Concierto para clave, cuerdas y bajo continuo en fa menor, BWV 1056 (1738)

JosephTarmo Peltokoski Haydn (1732-1809):
Concierto para trompeta y orquesta en mi bemol mayor, HOB VIIe:1 (1796)

Felix Mendelssohn (1809-1847):
Sinfonía nº 4 en la mayor, op. 90 «Italiana» (1833)

Sábado 22

Grandes intérpretes | Parroquia de Nuestro Salvador,  12.30 h / +Bach

Benjamin Alard, órgano

Misterios de la Trinidad

Johann Sebastian Bach (1685-1750):
Preludio en mi bemol mayor, BWV 552/1

«Christ unser Herr, zum Jordan kam», BWV 684

Sonata en trío nº 2 en do menor, BWV 526

Sonata en trío nº 6 en sol mayor, BWV 530

Fuga en mi bemol mayor, BWV 552/2

Olivier Messiaen (1908-1992):
«Les Eaux de la Grâce» y «Le Mystère de la Sainte-Trinité» (de Les Corps Glorieux, 1939)

Méditation VII sur le Mystère de la Sainte Trinité «Le Père et le Fils aiment, par le Saint-Esprit, eux-mêmes et nous» (1969)

Grandes intérpretes | Palacio de Carlos V, 22.00 h

Seong-Jin Cho, piano

Maurice Ravel (1875-1937):
Sérénade grotesque (1892-93)
Jeux d ́eau (1901)
Sonatina en fa sostenido menor (1903-05)

Valses nobles et sentimentales (1911)

Scarbo, de Gaspard de la nuit (1908)

Franz Liszt (1811-1886):
Années de pèlerinage, Deuxième année «Italie», S. 161 (1846-49)

Domingo 23

Cantar y tañer | Monasterio de San Jerónimo, 12.30 h / Tríptico Haydn

Cuarteto Quiroga

Joseph Haydn (1732-1809):
Die sieben letzten Worte unseres Erlösers am Kreuze, HOB.XX:2 (Las siete últimas palabras de Cristo en la cruz, 1787)

Conciertos de Palacio | Palacio de Carlos V, 22.00 h / Schubert esencial

Wiener Philharmoniker / Lorenzo Viotti, director

Nikolái Rimski-Kórsakov (1844-1908):

Capricho español, op. 34 (1887)

Serguéi Rajmáninov (1873-1943):

La isla de los muertos, op. 29 (1909, rev. 1930)

Antonín Dvořák (1841-1904):

Sinfonía nº 7 en re menor, op. 70 (1884-85)

Lunes 24

Música de cámara | Patio de los Arrayanes, 22.30 h

Schumann Quartett / Seong-Jin Cho, piano

José María Sánchez-Verdú (1968):
BARZAJ (Cuarteto de cuerdas nº 10) (2014-15)

Ludwig van Beethoven (1770-1827):
Cuarteto nº 12 en mi bemol mayor, op. 127 (1823-24)

Béla Bartók (1881-1945):
Quinteto para piano y cuerdas en do mayor, Sz. 23 (1903-1904, rev. 1920)

Martes 25

Grandes intérpretes | Patio de los Mármoles (Hospital Real), 21.30 h / Schubert esencial

Paul Lewis, piano

Integral de las sonatas completas para piano I

Franz Schubert (1797-1828):
Sonata para piano nº 7 en mi bemol mayor, D 568 (1817)

Sonata para piano nº 14 en la menor, D 784 (1823)

Sonata para piano nº 17 en re mayor, D 850 (1825)

Miércoles 26

Conciertos de Palacio | Palacio de Carlos V, 22.00 h

Orquesta y Coro Nacionales de España

Sarah Wegener, soprano
Wiebke Lehmkuhl
, contralto
Maximilian Schmitt
, tenor

Ashley Riches, bajo

David Afkham, director

Ludwig van Beethoven (1770-1827):

Missa solemnis, en re mayor, op. 123 (1819-23)

Jueves 27

Encuentro con Paul Lewis moderado por Rafael Ortega Basagoiti: Las sonatas de Schubert | Fundación Euroárabe de Altos Estudios, 12.30 h / Schubert esencial

 

Clásicos del Cine | Centro Federico García Lorca, 20.00 h / Festival Joven

Chaplin & Keaton
Trío Arbós & Friends
:

Juan Carlos Chornet flauta / Claudia Reyes clarinete / Luis Barbero viola / Frano Kakarigi contrabajo

One A.M. (Charlot noctámbulo, 1916) Película de Charles Chaplin (1889-1977) Música de Stephen Prutsman (1960)

Seven Chances (Siete ocasiones, 1925) Película de Buster Keaton (1895-1966) Música de Stephen Prutsman

Viernes 28

Grandes intérpretes | Patio de los Mármoles  (Hospital Real), 21.30 h / Schubert esencial

Paul Lewis, piano

Integral de las sonatas completas para piano II

Franz Schubert (1797-1828):
Sonata para piano nº 15 en do mayor, D 840 (1825)

Sonata para piano nº 13 en la mayor, D 664 (1819)

Sonata para piano nº 16 en la menor, D 845 (1825)

Sábado 29

Música de cámara | Crucero del Hospital Real, 12.30 h / Schubert esencial

Quartet Gerhard

José María Sánchez-Verdú (1968):
Arquitecturas de la memoria (Cuarteto de cuerda nº 7) (2004)

Antoni Ros-Marbà (1937):

Quartet Tardoral (2021-2022)

Franz Schubert (1797-1828):
Cuarteto de cuerda nº 15 en sol mayor, D 887 (1826)

Conciertos de Palacio | Palacio de Carlos V, 22.00 h

Orchestre de Paris / Christiane Karg, soprano / Klaus Mäkelä, director

Arnold Schoenberg (1874-1951):

Verklärte Nacht, op. 4 (Noche transfigurada, versión 1943)

Gustav Mahler (1860-1911):

Sinfonía nº 4 en sol mayor (1899-1901)

Domingo 30

Cantar y tañer | Crucero del Hospital Real, 12.30 h /  +Bach

Mario Brunello, violoncello piccolo

Johann Sebastian Bach (1685-1750):
Sonata nº 1 en sol menor para violín solo, BWV 1001

Partita nº 1 en si menor para violín solo, BWV 1002

Partita nº 2 en re menor para violín solo, BWV 1004

Conciertos de Palacio | Palacio de Carlos V, 22.00 h

Orchestre de Paris / Klaus Mäkelä, director

Igor Stravinsky (1882-1971):

Petruchka (Ballet, versión 1947)

Claude Debussy (1826-1918):

Prélude à l’après-midi d’un faune, L. 86 (1891-94)

Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791):

Sinfonía nº 31 en re mayor «París», K 297 (300 a) (1778)

JULIO

Lunes 1

Grandes intérpretes | Patio de los Arrayanes, 22.30 h / Schubert esencial

Paul Lewis, piano

Integral de las sonatas completas para piano III

Franz Schubert (1797-1828):
Sonata para piano nº 4 en la menor, D 537 (1817)

Sonata para piano nº 9 en si mayor, D 575 (1817)

Sonata para piano nº 18 en sol mayor, D 894 (1826)

Martes 2

Música de cámara | Centro Federico García Lorca, 20.00 h / Universo Lorca

Ana María Valderrama, violín / David Kadouch, piano

Lorca: in memoriam

Francis Poulenc (1899-1963):
Sonata para violín y piano, FP 119 (Dedicada a Lorca. 1943, rev. 1949)

Reynaldo Hahn (1874-1947):
Sonata para violín y piano en do mayor (1926)

Federico García Lorca (1898-1936) / Alberto Martín (1980):

Selección de canciones (arreglo para violín y piano, 2022)

Manuel de Falla (1876-1946) / Fritz Kreisler (1875-1962):
Danza española nº 1,  de La vida breve (arreglo para violín y piano, 1926)

Grandes intérpretes | Patio de los Arrayanes, 22.30 h / Schubert esencial

Paul Lewis, piano

Integral de las sonatas completas para piano IV

Franz Schubert (1797-1828):
Sonata para piano nº 19 en do menor, D 958 (1828)

Sonata para piano nº 20 en la mayor, D 959 (1828)

Sonata para piano nº 21 en si bemol mayor, D 960 (1828)

Miércoles 3

Noches de flamenco | Palacio de los Córdova, 22.30 h / Universo Lorca

Esperanza Fernández, cante – Chano Domínguez, piano – Miguel Fernández, percusión

Poemas lorquianos del cante jondo

Canciones extraídas de las obras teatrales de Federico García Lorca interpretadas en clave flamenca.

Jueves 4

Grandes intérpretes | Palacio de Carlos V, 22.00 h

Sir András Schiff, piano

Obras de Johann Sebastian Bach, Joseph Haydn, Wolfgang Amadeus Mozart, Franz Schubert y Ludwig van Beethoven

Viernes 5

Música de cámara | Patio de los Mármoles (Hospital Real), 21.30 h / Schubert esencial
Konstantin Krimmel, barítono / Daniel Heide, piano

Franz Schubert (1797-1828):
Am Fenster, D 878 (1826)
Bei Dir allein, D 866 no 2 (1828)
Das Zügenglocklein, D 871 (1826)

Schwanengesang, D 957 (El canto del cisne, 1828)

Sábado 6

Cantar y tañer | Monasterio de San Jerónimo, 12.30 h / Tríptico Haydn

Yago Mahúgo, fortepiano

Joseph Haydn (1732-1809):
Die sieben letzten Worte unseres Erlösers am Kreuze, HOB.XX:3 (Las siete últimas palabras de Cristo en la cruz, 1787)

Conciertos de Palacio | Palacio de Carlos V, 22.00 h

Orchestre de la Suisse Romande / Martha Argerich, piano / Charles Dutoit, director

Manuel de Falla (1876-1946):

El sombrero de tres picos (suite nº 2) (1919-21)

Robert Schumann (1810-1856):

Concierto para piano y orquesta en la menor, op. 54 (1845)

Igor Stravinsky (1882-1971):

Le Sacre du printemps (La consagración de la primavera, 1910-13. Rev. 1947)

Domingo 7

Música de cámara | Auditorio Manuel de Falla, 12.30 h / Festival Joven

Liber-Quartet

Béla Bartók (1881-1945):
Sonata para dos pianos y percusión, Sz. 110 (1937)

Igor Stravinsky (1882-1971):
La consagración de la primavera (transcr. de Liber-Quartet para dos pianos y percusión)

Noche de fado | Teatro del Generalife, 22.30 h

Mariza, voz

Luis Guerreiro, guitarra portuguesa – Phelipe Ferreira, guitarra – Adriano Alves, bajo – João Freitas, percusión – João Frade, acordeón.

Amor

Lunes 8

Grandes intérpretes | Patio de los Arrayanes, 22.30 h

Alexandre Kantorow, piano

Béla Bartók (1881-1945):

Rapsodia, Sz. 26, op. 1 (1904)

Franz Liszt (1811-1886):
Estudio de ejecución trascendental nº 12, «Chasse Neige» (1851)
Vallée d’Obermann, S.160/6 (de Années de pèlerinage, Premier année «Suisse», 1848-55)

Serguéi Rajmáninov (1873-1943):

Sonata nº 1 en re menor, op. 28 (1907)

Martes 9

Música de cámara | Teatro CajaGranada, 20.00 h

SIGMA Project / Iñaki Alberdi, acordeón / Javier Larreina, espacio escénico

José María Sánchez-Verdú (1968):
KHÔRA (ciclo para cuarteto de saxofones y acordeón microtonal) (2012-19)

Estreno absoluto de la versión escénica

Miércoles 10

Música de cámara | Patio de los Mármoles (Hospital Real), 21.30 h / Schubert esencial

Edith Peña, piano / Alexei Volodin, piano

Franz Schubert (1797-1828):
Fantasía para piano a cuatro manos en fa menor, D 940, op. 103 (1828)

Cuatro Impromptus para piano solo, D 899, op. 90 (1827)
Allegro en la menor a cuatro manos «Lebenstürme», D 947, op. 144 (1828)

Divertissement à la hongroise, a cuatro manos, D 818 (1824)

Jueves 11

Clásicos del Cine | Colegio Mayor Santa Cruz la Real, 22.30 h / Festival Joven
Nosferatu
Orquesta Ciudad de Granada

Mujeres del Coro de la OCG (Héctor Eliel Márquez, director)

Ander Tellería, acordeón

José María Sánchez-Verdú, director

Nosferatu. Eine Symphonie des Grauens (Nosferatu. Una sinfonía del horror, 1922)

Película de Friedrich Wilhelm Murnau (1888-1931) Música de José María Sánchez-Verdú (1968)

Viernes 12

Conciertos de Palacio | Palacio de Carlos V, 22.00 h / #Bruckner200

Orquesta Sinfónica de Castilla y León / Elisabeth Leonskaja, piano / Vasily Petrenko, director

Ludwig van Beethoven (1770-1827):

Concierto piano y orquesta nº 4 en sol mayor, op. 58 (1805-06)

Anton Bruckner (1770-1827):

Sinfonía nº 4 en mi bemol mayor, WAB 104 «Romántica» (1877-80. Ed. Leopold Nowak/Robert Haas)

Sábado 13

Música de cámara | Crucero del Hospital Real, 12.30 h / Schubert esencial

Cosmos Quartet / Katharina Konradi, soprano

Franz Schubert (1797-1828) / José María Sánchez-Verdú (1968):
Wandrers Nachtlied D 768, An den Mond D 259, Gretchen am Spinnrade D 118 (arreglos para soprano y cuarteto de cuerdas, 2024)*

Franz Schubert / Aribert Reimann (1936):

Mignon (transcr. 1995)

Franz Schubert:

Cuarteto nº 13 en la menor «Rosamunde», D 804 (1824)
* Estreno absoluto, encargo del Festival de Granada y la Schubertíada Vilabertrán

Música de cámara | Auditorio Manuel de Falla, 19.30 h / Schubert esencial

Cuarteto de la Staatskapelle Berlin / Elisabeth Leonskaja, piano

Johannes Brahms (1833-1897):
Cuarteto para piano nº 3 en do menor, op. 60 (1856-75)

Franz Schubert (1797-1828):
Cuarteto nº 12 en do menor, D 703 «Quartettsatz» (1820)

Johannes Brahms:

Quinteto con piano en fa menor, op. 34 (1864)

Domingo 14

Cantar y tañer | Monasterio de San Jerónimo, 12.30 h / Tríptico Haydn

Academia Barroca del Festival de Granada

Aarón Zapico, director

Joseph Haydn (1732-1809):
Die sieben letzten Worte unseres Erlösers am Kreuze, HOB.XX:1 (Las siete últimas palabras de Cristo en la cruz, 1787)

José María Sánchez-Verdú (1968):
SHEBA (Siete estudios para orquesta histórica sobre Die sieben letzten Worte unseres Erlösers am Kreuze de J. Haydn) (2018)*

* Estreno en España

Conciertos de Palacio | Palacio de Carlos V, 23.00 h / #Bruckner200

Orchestre national du Capitole de Toulouse / Elsa Dreisig, soprano / Tarmo Peltokoski, director

Richard Wagner (1813-1883):

Obertura de Die Meistersinger von Nürnberg, WWV 96 (Los maestros cantores de Núremberg, 1862-67)

Richard Strauss (1864-1949):

Vier letzte Lieder, op. 150, TrV 296 (Cuatro últimos lieder, 1947-49)

Anton Bruckner (1824-1896):

Sinfonía nº 9 en re menor, op. 109 (1887-96. Ed. Leopold Nowak)

Artistas Residentes:

José María Sánchez-Verdú (Algeciras, 1968), compositor.

Paul Lewis (Liverpool, Reino Unido, 1972), artista residente (pianista).

Hasta aquí «mi 73º Festival de Granada» con muchas historias y conciertos para todos los públicos.

Muchas historias de mi Festival de Granada

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A lo largo de un mes y desde este blog he ido subiendo mis críticas y reseñas del 73º Festival de Granada, que paso a resumir en esta entrada, los conciertos que evidentemente tuve que seleccionar ante la oferta inmensa, sin asistir a la Danza -otra de las señas de identidad del Festival- en el Generalife ni al FEX o los Cursos «Manuel de Falla», aunque tuve fusión flamenca y hasta fado, otras experiencias únicas e inolvidables en este 2024 de finales ganadas y granadas.

Mi eterna gratitud a todo el EQUIPO, desde su director Antonio Moral en su última edición, a la Jefa de Prensa Teresa del Río, María José Serrano en el Patrocinio y Relaciones Externas, Nina von Krogh en la Coordinación Artística, la gerente María Elena Cazorla, y la mio neña Lorena Jiménez con sus «Encuentros» en las RRSS para el festival, por citar sólo a mis «habituales» sumándoseme este año Miguel Ángel Lázaro con quien compartí «casa granadina» junto a muchas previas y posteriores, como un hijo con toda la vida por delante.

También al fotógrafo y ya amigo Fermín Rodríguez, que con sus imágenes oficiales nunca pueden faltar en cada entrada, Redes Sociales y noticias… por supuesto a todo el amplísimo y numeroso personal (azafatas, técnicos más voluntarios) con quienes este festival funciona como un perfecto engranaje muy entrenado tras tantos años de trabajo, no siempre visible pero que merecen mi reconocimiento vivido en primera persona.

Al personal del ambigú que el Grupo Abades montaba (y desmontaba) en el Palacio de Carlos V y en el Generalife, ya conocidos del año pasado y que me tenían siempre fresquita «una verde» antes y después de cada concierto, siendo cada noche los que cerrábamos…

Imposible relacionar el encuentro con amistades de la anterior edición, granadinos ilustres, melómanos llegados de toda la geografía española, críticos de distintos medios: al «maestro» Rafael Ortega Basagoiti, con quien compartir toda su sabiduría, Mercedes García Molina (con «desvirtualización» junto al soriano José del Rincón «Pocho»), José Manuel Ruiz, José Antonio Lacárcel, Pablo J. Vayón, José Antonio Cantón, Justo Romero o Alejandro Fernández «mi boquerón», por citar solo a unos pocos.

Al equipo de Radio Clásica con mis queridos Jesús Trujillo y Elena Horta, siempre un placer las tertulias y paseos tras los conciertos, sin olvidarme del «imprescindible» Arturo Reverter con quien compartir tanto, no solo de recuerdos comunes sino toda su sabiduría de gallego en la capital (gracias eternas por la entrevista al descanso el último viernes haciéndome publicidad de este blog) y el rápido encuentro con Carlos Santos sin libreta, un «omnívoro musical» como el que suscribe.

Mención especial al Colegio Mayor Santa Cruz La Real, mi segunda casa en otro mes granadino donde me trataron con mucho cariño y todas las atenciones inmerecidas para este melómano noctámbulo (no solo por los horarios de los conciertos).

Gracias a Javier y Laura durante la semana, junto a Óscar y Natalia «el finde» por «dar de comer al hambriento», a mis «guardianes» Paqui, David, Samuel y Manolo, junto a todo el personal de limpieza con el resto de trabajadores de un alojamiento increíble donde conviven los Padres Dominicos (Don Antonio Larios a la cabeza) y muchos grupos de estudiantes, también profesores que acuden en verano a formarse en la capital nazarí, donde volvería a encontrarme con el compañero italo-americano que trabajó en mi IES «El Batán» de Mieres y con el ponceño Isidoro Valentín «Cholo» «mi hermano» residente en New Jersey con quien volví a platicar a menudo compartiendo filosofía, historias, poemas y vida.

Cada día y cada noche hay que descubrir Granada, embrujo y magia, tapas con cerveza de la tierra (también malagueña) y entre mis habituales por el Realejo de las plazas de Santo Domingo o de Carlos Cano (siempre sonando en mi cabeza)…

… no podía volver a visitar mi «Auténtica Carmela» en la calle Concha, viendo la espalda de la estatua dedicada a Yehuda Ibn Tibon, para seguir disfrutando de su carta, la amabilidad y profesionalidad del personal, y saludar de nuevo a Doña Hilaria, una cliente de siempre a quien recordaba del año pasado y que finalmente acabamos charlando muchas mañanas y tardes.

En otra entrada colocaré los enlaces (links)a cada reseña de mis 38 conciertos en 11 espacios y  29 días… hay que dejar algo más estrictamente musical aunque sin nada de lo anterior hubiera sido lo mismo.

El Schubert del lied

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Viernes 5 de julio, 21:30 horas. 73º Festival de Granada, Patio de los Mármoles (Hospital Real) / Música de cámara | #Schubert esencial: Konstantin Krimmel (barítono), Daniel Heide (piano). Lieder de Schubert. Fotos de ©Fermín Rodríguez.

La mejor presentación de este vigésimo día de Festival está en la Web que titula «El canto del cisne» un recital que mantendría el espíritu de Schubertiada que se respira en la capital nazarí: «Acaba de entrar en la treintena, pero el barítono alemán Konstantin Krimmel se ha ganado ya a los aficionados al lied de todo el mundo, por su extraordinaria musicalidad y la profundidad de sus acercamientos al género. Necesitará sin duda todo eso para afrontar con garantías de éxito el soberbio programa schubertiano con el que debuta en Granada: nada menos que El canto del cisne, ese ciclo creado con las últimas canciones que quedaron en el escritorio del compositor a su muerte. Krimmel, que llega acompañado por Daniel Heide, fiel escudero de muchos cantantes jóvenes de la especialidad, completará su recital con otras canciones tardías de Schubert, escritas en los años de plenitud y absoluta madurez del músico».

Interesante el programa al agrupar los distintos lieder por los poetas, con los textos originales y subtitulados al español que se proyectaron sobre la piedra, pudiendo deleitarnos con la perfecta dicción de Krimmel en perfecto entendimiento con un Heide fiel escudero para este Schubert último donde ambos intérpretes comparten protagonismo, expresión, lirismo y pasión.

Del primer bloque maravillosa la conocida Serenata que todos hemos tocado al piano, o el Lugar de reposo tras los intensos lieder anteriores y de destacar siempre el color de voz del barítono alemán, ideal para estas canciones, su limpieza en los saltos de octava o comprobar su técnica que ayudaba a una escucha bien equilibrada con el pianista.

En el segundo aún más expresividad, gestualidad y entrega en cada frase por parte de Krimmel, voz redonda de timbre bello y color homogéneo para el idioma de Goethe, musicalidad del alemán en unos poemas de Seidl hermosos como el Doblan las campanas o El correo de palomas, feliz descripción donde el piano redondeó una interpretación de intensidad emocional.

Finalmente los conocidos versos de Heine y la música de Schubert, letra y música unidas para describir, engrandeciendo la palabra en una forma que servirá de modelo para tantos posteriores, diálogos voz y piano, la sombra de la muerte, la congoja, el dolor y desgarrador El doble a la luz de la luna, despedida que todavía nos dejaría de regalo el último lied que daba título a este recital: El canto del cisne.

Dejo a continuación las notas al programa de Luis Gago que no solo ilustran sino que por momentos describen lo escuchado en el Patio de los Mármoles, casi simbólico ante los microrrelatos de Schubert y sus poetas en una velada perfecta entre Konstantin Krimmel y Daniel Heide.

«Schubert se muere»

«Cuando Schubert estaba aún viviendo en casa de Schober […] vi que tenía el Buch der Lieder de Heine, que me interesó muchísimo; se lo pedí y me lo dejó, diciendo que en cualquier caso ya no lo necesitaba más […]. Todas las canciones de Heine que aparecieron en Schwanengesang están contenidas en este libro, [y] los lugares en los que se encuentran están indicados por hojas con las esquinas dobladas, algo que hizo probablemente el propio Schubert». Son palabras extraídas de las memorias del cantante Karl von Schönstein. Ludwig Rellstab, autor de las siete primeras canciones que integran el ciclo, dejó escrito en su autobiografía, Aus meinem Leben, que en la primavera de 1825 había entregado varios poemas a Beethoven para que les pusiera música. Éste había empezado a trabajar en algunos de ellos y llegó a realizar diversas anotaciones a lápiz, pero el compositor, sintiéndose enfermo, decidió entregárselos a Schubert. El siempre poco fiable Anton Schindler, sin embargo, sostiene que fue él quien le dio los poemas a Schubert tras la muerte de Beethoven, aunque sí corrobora el hecho de la existencia de anotaciones a lápiz debidas al músico de Bonn. Uno de los mejores conocedores de la producción schubertiana, su catalogador y principal documentalista, Otto Erich Deutsch, ha apuntado a su vez que «es más que posible que ambas […] historias sean falsas y que Schubert encontrara los poemas de Rellstab a los que puso música en la colección de este último de 1827 [Gedichte von Ludwig Rellstab]». En la versión final del manuscrito autógrafo, al contrario de lo que sucede en Die schöne Müllerin y en Winterreise, las canciones aparecen sin numerar y sin ningún tipo de encabezamiento. Una fecha («Agosto 1828») al comienzo de la primera canción es el único indicio de datación con el que contamos.

De una carta que el propio Schubert envió a Heinrich Probst, el editor de Leipzig, parece deducirse de manera contundente, no obstante, que el compositor no había concebido sus trece canciones como una colección o, al menos, que los dos grupos de canciones constituían entidades independientes: «He puesto música a varias canciones de Heine de Hamburgo», leemos, «que gustaron extraordinariamente aquí […]. Si se diera el caso de que algunas de estas composiciones le convinieran, hágamelo saber». Una y otra colección de Lieder quedaron finalmente inéditas en vida del músico y, al igual que varias de sus últimas composiciones, verían finalmente la luz en la imprenta del editor vienés Tobias Haslinger. Fue él, sin duda, quien le puso por su cuenta y riesgo el atractivo título de Schwanengesang (Canto del cisne) y quien decidió incluir también una nueva canción, fechada en 1828 y muy probablemente la última que salió de la pluma de su autor: Die Taubenpost. Con ella entra en escena un nuevo poeta, Johann Gabriel Seidl, circunstancia que han aprovechado Konstantin Krimmel y Daniel Heide para, con buen criterio, crear una suerte de paréntesis entre los dos bloques de canciones compuestas a partir de los poemas de Rellstab y de Heine, dos entidades perfectamente autónomas y reveladoras de dos facetas muy diferentes de un Schubert ya cara a cara frente a la muerte. Las campanas de Das Zügenglöcklein parecen doblar, de hecho, por él mismo (como las de John Donne evocadas por Hemingway) y la espectral escena retratada en Der Doppelgänger, con ese grito desgarrado cuando la luna muestra a la persona poética su “propia figura”, es, a su manera, una semilla cargada de futuro que acabaría hallando un terreno fértil donde crecer y florecer en los Lieder de Robert Schumann, que encontró en Heinrich Heine al mismo cómplice que ayudó a Franz Schubert en su despedida de todo y de todos».

PROGRAMA

Schwanengesang (El canto del cisne)

Franz Schubert (1797-1828)

Textos de Ludwig Rellstab
(De Schwanengesang D 957. 1828):

Liebesbotschaft (Mensaje de amor)

Frühlingssehnsucht (Anhelo primaveral)

Ständchen (Serenata)

Abschied (Despedida)

In der Ferne (A lo lejos)

Aufenthalt (Lugar de reposo)

Kriegers Ahnung (Presentimiento del guerrero)

Textos de Johann Gabriel Seidl
Am Fenster, D 878 (En la ventana. 1826):

Bei Dir allein, D 866 nº 2 (A solas contigo. 1828)

Das Zügenglocklein, D 871 (Doblan las campanas. 1826)

Die Taubenpost, D 957 (El correo de palomas)

Textos de Heinrich Heine
(De Schwanengesang):

Das Fischermädchen (La joven pescadora)

Am Meer (Junto al mar)

Ihr Bild (Su imagen)

Die Stadt (La ciudad)

Der Doppelgänger (El doble)

Der Atlas (El Atlas)

Una “Coronis” sobresaliente

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Jueves 18 de abril de 2024, 20:00 horas. Teatro Campoamor, Oviedo: XXXI Festival de Teatro Lírico Español. «Coronis», zarzuela barroca en dos jornadas.
Música de
Sebastián Durón, libreto anónimo, a partir de la “Metamorfosis” de Ovidio. Escrita y estrenada en Madrid entre 1701 y 1706. Producción del Théâtre de Caen, coproducción con el Teatro Nacional de la Opéra-Comique de París, la Ópera de Lille, la Ópera de Rouen, la Opéra de Limoges y Le Poème Harmonique: estrenada en el Théâtre de Caen los días 6, 7 y 9 de noviembre de 2019.

(Crítica para Ópera World del viernes 19, con los añadidos de las fotos de Alfonso Suárez©, más links siempre enriquecedores, y tipografía que a menudo la prensa no admite).

Oviedo y su Festival de Teatro Lírico han apostado por un título que se estrenaba en Español en tiempos actuales a nivel escénico, tras anteriores versiones de concierto en Madrid (octubre de 2019), Zaragoza, Teatro Real (junio del pasado año) y el pasado marzo en el Auditorio Nacional, uniendo aficiones, a menudo comunes, de zarzuela y barroco (que cuenta con su propia temporada), por lo que el lleno de esta primera función fue para tomar nota y la segunda otro tanto.

El trabajo de la ‘Fundación Ars Hispana’ con Raúl Angulo y Toni Pons es ingente, más en recuperar la figura y obra del briocense Sebastián Durón (1660-1714), recuperando igualmente la escena con una producción francesa evidenciando el poco interés que en nuestra patria tenemos por un patrimonio único, por lo que el aplauso para la capital asturiana en traer esta coproducción del país vecino con Le Poème Harmonique en el foso junto al tándem Dumestre-Porras más un elenco vocal que dejaron una sobresaliente función donde los complicados versos en español, el encaje con la música y todo el movimiento escénico no puede mejorarse hoy en día.

Quiero comenzar con la dirección de escena y coreografía del colombiano Omar Porras (1963) que jugó con todos los elementos, desde un decorado sencillo pero eficiente, como las telas a modo de olas marinas en la onda del original para la playa de Tracia, un atrezzo suficientemente convincente junto al excelente vestuario “de cuento infantil”, sumándole la iluminación que juega con luces y sombras tan barrocas, un movimiento escénico que completaba no solo los números instrumentales sino también los cantados, con bailarines, acróbatas, actor y contorsionista (cual alter ego de Coronis) que dieron el dinamismo necesario a una acción no muy movida, todo en un encaje perfecto aunque en la nota al excelente programa de mano del propio Porras decía que «debe hacerse con algunas modificaciones con respecto a su concepción original, en la que el uso de la pirotecnia y fuegos artificiales forma parte de la escenografía», alegando legislación en el ámbito de prevención de restos y seguridad que evidentemente parece se cumplieron pues no faltaron y además en abundancia para sorpresa en más de uno, en conjunto con una coordinación completa de efectos y movimientos, sumando una formación instrumental al mando del francés Vincent Dumestre (1968) de sonoridades claras, precisas, presentes y con total respeto a las voces redondeando un espectáculo de arte total.

Con todos estos mimbres y sin entrar en el argumento amoroso de las fábulas del XVII y XVIII done dioses, ninfas y héroes eran los galanes y damas de comedia, esta zarzuela sin partes habladas también tuvo guiños a la actualidad como el torero rematando al tritón que causaron su gracia al igual que el duelo “de género” entre Menandro y Sirene, o la entrada de ambos personajes en la segunda jornada (acto) por el patio de butacas hablando en francés antes de la “humorada” del “tengo la camisa negra” en un castellano más que aceptable que ya quisieran muchos funcionase a la inversa. La calidad vocal e interpretativa desde el actor y bailarín David Cami de Baix incluso antes de comenzar saludando bajo el sobre telón, hasta el conjunto vocal simpático, bien empastado y formado donde estaban el tenor Olivier Fichet y la mezzo Brenda Poupard en los personajes de Marta e Iris respectivamente tejieron parte del éxito global.

De los protagonistas el Menandro de la contralto Anthea Pichanick no solo cautivó con su tartamudeo de guión y su caracterización “echando humo», también la química y empaste con la Sirene de la mezzo Fiona McGown, esos papeles cuya participación en la zarzuela son necesarios para el equilibrio dramático. En cuanto a los dioses un buen y arriesgado rol de Neptuno, colgado antes de bajar a “tierra húmeda” a cargo de la mezzo Caroline Meng, algo corta de emisión, mejor Apolo de Marielou Jacquard aunque ambas posean un color vocal semejante, defendiendo cada una sus regias intervenciones.

Dejo para el final al trío principal y triunfador este jueves ovetense, comenzando por un gran Proteo de amplio y exigente registro a cargo del tenor Cyril Auvity, la ninfa Coronis de la soprano Giulia Bolcato, excelente proyección y casi omnipresente a lo largo de las dos horas de función, y un Tritón impresionante de la mezzo Isabell Druet, difícil desde la caracterización hasta su línea de canto y movimiento escénico, personalmente una agradable sorpresa.

La orquesta contó con un orgánico perfecto para la partitura atribuida a Durón, pues mantuvieron la sonoridad esperada para esta música llena de contrastes en todo (tempi, ritmo, tonalidades, concertantes…). La cuerda aterciopelada y bien afinada, unas maderas en su plano con intervenciones tan líricas como si cantasen sobre las tablas, más un continuo perlado y presente tanto en guitarras y tiorbas como en el teclado o especialmente con el arpa barroca de la española Sara Águeda junto a la percusión siempre ajustada de Pere Olivé (con unas castañuelas únicas), todos comandados por el maestro Dumestre que logró la unidad global para redondear esta excelente producción francesa en el Festival de Teatro Lírico Español de Oviedo. Larga vida al barroco.

FICHA ARTÍSTICA:

Coronis: Giulia Bolcato – Tritón: Isabelle Druet – Proteo: Cyril Auvity – Menandro: Anthéa Pichanik – Sirene: Fiona McGown – Apolo: Marielou Jacquard – Neptuno: Caroline Meng – Iris / Ensamble vocal: Brenda Poupard – Marta / Ensamble vocal: Olivier Fichet.

Bailarines y acróbatas:

Naïs Arlaud, Alice Botello, Élodie Chan, David Cami de Baix, Caroline Le Roy

Le Poème Harmonique

Dirección musical: Vincent Dumestre

Dirección de escena y coreografía: Omar Porras

Loris Barrucand, asistente musical – Marie Robert, asistente de puesta en escena – Sara Águeda, consejera lingüística – Camille Delaforge, coach vocal – Mathias Roche, iluminación – Amélie Kiritze-Topor, escenografía – Laurent Boulanger, atrezzo – Bruno Fatalot, vestuario, peluquería, zapatería – Véronique Soulier Nguyen, peluquería y maquillaje

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