Sábado 11 de julio, 22:30 h. 75 Festival de Granada, Danza. Teatro del Generalife: Les Ballets Espagnols de «La Argentina», Antonio Najarro (dirección artística y coreografía): Obras de Julián Bautista, Isaac Albéniz, Ernesto Halffter. Fotos © Festival de Granada – Álex Cámara.
Mi última noche en el Teatro del Generalife para disfrutar de un espectáculo tan universal como la danza española a través de una de las figuras más interesantes y algo olvidadas como Antonia Mercé «La Argentina» (Buenos Aires, Argentina, 1890-Bayona, Francia, 1936), felizmente recuperada por un grande como es Antonio Najarro, quien retoma el nombre de los espectáculos de Mercé Les Ballets Espagnols cortos en el espacio (de 1927 a 1929) pero que enamoraron a tantos otros artistas por su combinación entre tradición y vanguardia, y que la presentación de la web nos ponía en contexto precisamente titulándola Recuperar a Antonia Mercé:
Cuando el 18 de julio se van a cumplir 90 años del prematuro fallecimiento de Antonia Mercé «La Argentina», pionera de la danza española de principios del siglo XX, Antonio Najarro indaga con su compañía en el mundo creativo de la bailarina y coreógrafa para retomar los ballets que creó con su efímera compañía. Este programa une tres de los títulos esenciales estrenados en París de quien fue figura internacional de la danza y cuyo ejemplo ha sido crucial para el desarrollo coreográfico y estilístico de nuestro arte. Permanecen invariables las partituras de cada uno de los ballets, Juerga (Julián Bautista), Triana (Isaac Albéniz) y Sonatina (Ernesto Halffter); en sus trajes y escenografías hay rigor hacia lo original e inspiración para los nuevos diseños de Yaiza Pinillos. Las coreografías de La Argentina, sin embargo, no se conservan y Najarro se ha acercado a su universo de movimiento desde su perspectiva actual, para recrearlos en su aspiración de danza española moderna con impulso de universalidad.
Tres números que nos dan una idea de lo avanzada que fue «La Argentina», así por el país donde nació, siguiendo la moda del momento entre las artistas a llamarse con seudónimos, cuando debutó en Madrid en su adolescencia. Cristina Marinero autora de las excelentes notas al programa, comienza con una cita de Jacinto Benavente en «Acotaciones» (11 de noviembre de 1911) para describir a esta avanzada de su época: “con sus danzas, es una de las pocas artistas que merecen ser consideradas como tales entre las que se presentan al público”.
Globalmente el espectáculo se organizó en las tres coreografías famosas ya citadas, aunque no conservadas pero sí informadas por Najarro, donde todo es de destacar, desde el vestuario hasta la música, tanto grabada como en directo, que figura en el programa de mano, pero sobre todo los los diseños de vídeo proyecciones e ilustraciones: para Juerga los de Emilio Valenzuela inspirados en el diseño original de Manuel Fontanalsa, para Triana en los diseños originales del pintor canario Néstor de la Torre (1887 – 1938), otro avanzado del su tiempo, incluso en su diseño del vestuario, escenografía y figurines espectaculares reinterpretando de los vestidos de volantes en estética vanguardista, así entendidos para la Sonatina con las vídeo proyecciones de Néstor L. Arauzo y Davitxun, ya del por sí dignas de guardarse por sí solas, resultando el mejor decorado para los tres momentos, a cual mayor en belleza, colorido, plasticidad por una compañía de danza que ha entendido las bases del ballet para llevarlas a la danza española (hasta con las castañuelas virtuosas), así más universal que nunca.
Con un solo foco iluminando al guitarrista José Luis Montón, siempre con su sombrero, a quien hace 16 años escuché en Gijón con «Bach como disculpa», interpretaría la «Andaluza» de Granados aún sin los dedos suficientemente sueltos y con una amplificación tan excesiva que se escuchaba aún con más precisión desde el deslizarse sobre el mástil hasta la afinación, el prólogo abrió la Juerga madrileña a más no poder, el Ballet-pantomima en un cuadro con música del exiliado Julián Bautista perteneciente al llamado “Grupo de los Ocho”, en una versión grabada por Manuel Coves con la Sinfónica de Tenerife. El vestuario de Yaiza Pinillos logró el color y estilo de cada personaje, desde el ciego con su bastón a los tunantes sin instrumentos, a la violetera y «la flamenca del pañolón», o los chulapos y señoritingas, sin faltar un torero goyesco. Juegos y movimientos de mantones, capas y capotes siempre efectistas, junto a la coreografía que nos hace entender el libreto libreto de Tomás Borrás, porque la danza es escena musical sin palabras.
Volvería la guitarra del barcelonés Montón como Interludio interpretando al sevillano Manuel Infante (1883-1958) y su visión personal de El vito, mezcla de la canción popular que Lorca también arregló, con el igualmente popular intermedio, más que la propia zarzuela, “La boda de Luis Alonso” (G. Giménez), virtuosa versión con trémolos, rasgueos y el sabor flamenco de la mal llamada música clásica, pues mejor no etiquetarla nunca.
Triana sería impactante por todo lo ya citado, el vestuario rompedor con la música de la «Iberia» (Albéniz) y los números Evocación, plasticidad, movimientos perfectos, El Albaicín con la cercanía geográfica y popular, El Corpus Christi en Sevilla donde el trono parecía real apareciendo con el baile en una evolución de la cruz del fondo tan trianera como la última, recordando mi Sevilla de 1982 y el azulejo en “Las Golondrinas” con el texto de Antonio Domínguez Fombella:
Si me perdiese algún día
que me busquen en Triana,
no vayáis hacia mi Asturias,
tal vez allí, oigáis mi gaita,
suspirar tiernos recuerdos
en mágica resonancia.
Buscadme en los aledaños
de una taberna en Triana,
donde nuestro amigo Paco
tiene aroma de albahaca,
me da de beber buen vino
de humildad y templanza;
si me perdiese algún día,
allí encontraréis mi alma.
Descanso suficiente para hidratarse, la mente en mi tierra y la Sonatina de Ernesto Halfter (1905-1989) perteneciente a la “Generación del 27”, con la música en vivo a cargo de Constanza Lechner al piano y ¡el cajón!), Sergio Menem al violonchelo, y José Luis Montón de nuevo, guitarra clásica encajando a trío la música del único discípulo de Falla, y que para el compositor madrileño se convirtió en motivo de tensiones con Antonia Mercé. Para la danza española al no ser un ballet español como se entendía entonces, lo recompuso en 1929, volviendo a llevarme a mi tierra, la canción “Pastor que estás en el monte” que utiliza en la obra y escuchándose grabada un fragmento entre los distintos cuadros. Fondos oníricos, casi dalinianos, el simbolismo europeo, con un vestuario tan rompedor como hace cien años junto a la coreografía de un Antonio Najarro que sigue marcando estilo propio desde el conocimiento profundo de la danza.
La tarde del sábado estuvo gris pero al menos la noche tuvo luna lorquiana proyectada, y mi bajada evitando caminar nuevamente por el bosque de la Alhambra para intentar conciliar rápido el sueño. Aún queda otro día antes de la vuelta a casa.
PROGRAMA:
Prólogo
Enrique Granados (1867-1916): Danza española «Andaluza», op. 37 nº 5
Guitarra: José Luis Montón
Juerga
Ballet-pantomima en un cuadro, op. 4
Música: Julián Bautista (1901-1961)
Libreto: Tomás Borrás (1901-1961)
Grabación musical: Sinfónica de Tenerife (Manuel Coves, director)
Dirección y coreografía: Antonio Najarro
Dirección de escena: Carolina África
Diseño de vestuario: Yaiza Pinillos
Diseño de vídeo proyecciones e ilustraciones: Emilio Valenzuela inspirado en el diseño original de Manuel Fontanals
Diseño de iluminación: Nicolás Fischtel
Estrenado en el Théâtre National de l’Opéra-Comique de París el 29 de mayo de 1929 por Les Ballets Espagnols con coreografía de Antonio Mercé y escenografía de Manuel Fontanals
Interludio
Manuel Infante (1883-1958): El vito
Guitarra: José Luis Montón
Triana
Fantasía coreográfica sevillana
Música de Isaac Albéniz (1860-1909): Evocación, El Albaicín, El Corpus Christi en Sevilla y Triana (de “Iberia”)
Libreto: Enrique Fernández Arbós (1863-1939)
Grabación musical: Sinfónica de Tenerife (Manuel Coves, director)
Dirección y coreografía: Antonio Najarro
Dirección de escena: Carolina África
Diseño de vestuario: Yaiza Pinillos inspirada en los diseños originales de Néstor de la Torre
Diseño de vídeo proyecciones e ilustraciones: Emilio Valenzuela inspirado en los diseños originales de Néstor de la Torre
Diseño de iluminación: Nicolás Fischtel
Estrenado en el Théâtre National de l’Opéra-Comique de París el 27 de mayo de 1929 por Les Ballets Espagnols de Antonia Mercé, La Argentina, con escenografía y figurines de Néstor de la Torre
Sonatina
Música: Ernesto Halffter
Dirección y coreografía: Antonio Najarro
Dirección de escena: Carolina África
Diseño de vestuario: Yaiza Pinillos
Diseño de vídeo proyecciones: Néstor L. Arauzo y Davitxun
Diseño de iluminación: Sergio Torres
Estrenado en el Théâtre Fémina de París el 18 de junio de 1928
Sonatina es una coproducción de la Fundación Juan March y Palau de les Arts de Valencia
Guitarra: José Luis Montón
Piano y cajón: Constanza Lech
Violonchelo: Sergio Menem










