Miércoles 8 de julio, 22:00 h75 Festival de Granada, Flamenco. Palacio de los Córdova: Esperanza Garrido (cante),  Paco Jarana (guitarra flamenca), Óscar Lago (guitarra flamenca), Pablo Suárez (piano), Daniel Suárez (percusión), Manuel José Muñoz “el Pájaro” (percusión), Eva Yerbabuena (dirección artística). De luna a luna, obras de Simón Díaz, Pepe Marchena, Atahualpa Yupanki, Chico Walker y populares. Fotos © Festival de Granada – Lucía Rivas, y propias.

Hay pueblos donde sus vecinos salen músicos porque lo maman en sus calles. En el borde de La Vega granadina se encuentra Ogíjares, una población rondando los 14000 habitantes y “Villa de la Música” (desde 2008) debido a la larga tradición en el desarrollo de actividades musicales. Ahí nace en 2004 la cantaora Esperanza Garrido, con raíces sevillanas y flamenca de cuna, ganadora de “La Voz Kids” en 2017, consolidándose como figura tras alzarse con el prestigioso premio “La Saeta de Oro” el pasado año, explorando repertorios que rompan etiquetas. De voz melódica, lírica y bien timbrada, esta joven promesa del cante lleva en sus genes toda la morería de Graná, siendo sobrina de Eva la Yerbabuena, que la dirigía en este estreno de un festival con raíces flamencas desde el Concurso de Cante Jondo en 1922.

La noche flamenca en el Palacio de los Córdova se presentaba como Lunas de Granada:

De luna a luna es un espectáculo de cante flamenco y música que se despliega como un viaje nocturno a través del tiempo sentido, no medido. Bajo la luz cambiante de la Luna en sus distintas fases, el cante se convierte en reflejo de los estados del alma: la espera, la herida, el recogimiento, el impulso vital y la celebración. El flamenco aparece como rito ancestral y como pulso vivo. Se quiebra y se recompone, se recoge en el silencio y estalla cuando la emoción exige. Cada nota nace de una necesidad interior, y se ofrece al público como un acto de entrega, verdad y gratitud. 
La voz camina sin imponerse, libre pero guiada por la escucha y el tiempo. Hay sombra y hay claridad, intimidad y fiesta, porque el flamenco en todas sus músicas, como la vida misma no pertenece a un solo estado. De luna a luna busca sensaciones desde un lugar honesto y profundo. Compartir con el público una experiencia emocional y poética donde cada nota deje huella y cada cierre abra un nuevo comienzo.  Este espectáculo nace de una necesidad personal y artística: no surge como una sucesión de estilos, sino como un viaje sonoro y emocional en el que conviven el flamenco y otras músicas que dialogan desde la raíz y la experiencia

De negro y “a puerta gayola” comenzaba Esperanza Garrido con un homenaje a la Venezuela de Simón Díaz y su Toná de la luna llena, una luna nueva con la letra “Yo vi de una garza mora / Dándole combate a un río / Así es cómo se enamora / Tu corazón con el mío”, cual nerviosa enamorada, tímida, la voz quebrada de emoción y responsabilidad por este debut en su tierra y en un festival internacional, con una versión propia sin aderezos pero con el quejío flamenco, para virar a la milonga de Pepe Marchena Calló una perla en un lirio, acompañada al piano por Pablo Suárez. Intimismo, cercanía, con la reverberación que no faltó a lo largo de la noche, puede que algo excesiva aunque ayudase a redondear un poderío vocal de menos a más.

Y un momento de Luna tucumana, el romance de Atahualpa Yupanki (yo sigo escribiendo Yupanqui), «Yo no le canto a la luna / porque alumbra y nada mas /le canto porque ella sabe /de mi largo caminar» para disfrutar de las guitarras de Paco Jarana y Óscar Lago y la percusión de Daniel Suárez y Manuel José Muñoz “el Pájaro” , la Argentina emigrante con la música de ida y vuelta, los gauchos flamencos traídos hasta Granada. Amplificación algo excesiva (que posteriormente casi taparía a la voz) y donde Jarana llevaría el peso, para volver a escuchar la Vidalita de “Garrido por Marchena” y retornar a Yupanqui donde no nos “contó una milonga” sino que la cantó y sintió, templando nervios, arropada por unos músicos de largo recorrido, llevándola por este viaje atlántico que solo la música puede transitar sin mareos, reposada, sentida, dándole el pellizco que iba entonando el paso de la luna nueva a la llena.

Blanco tímido para el Brasil “construido” con esdrújulas por Chico Buarque donde la bossa nova sonó granadina, poderosa en la instrumentación, la percusión propia y la voz única, tímida, mágica, pródiga, sólida, máxima, la máquina principesca para la Esperanza heredera al. trono flamenco.

Luces mínimas pero suficientes y la sonorización siempre mejorable aunque con el poderío que iba asentándose para los palos flamencos. Paco Jarana maestro para ir desgranando unas seguiriyas, una bulería por soleá, casi saeta, los tientos tangos creciendo y Espeeranza empujada por un toque perfecto para su cante. Una granaína que no podía faltar, el maestro Morente también en el sentimiento antes de “salir por peteneras” con el descaro juvenil de una aguerrida Garrido para acabar en lo alto, presentando a los músicos, llanto de emoción por una oportunidad única, gratitud sincera, el cariño de una familia arropándola en todo momento y ganándose el respeto de un público desde el primer quejío hasta ese fin de fiesta con el que Esperanza Garrido nos deleitó e iluminó con luz de luna en el Palacio de los Córdova.

ARTISTAS:

Esperanza Garrido, cante

Paco Jarana y Óscar Lago, guitarras

Pablo Suárez, piano

Daniel Suárez y Manuel Muñoz “el Pájaro”, percusión

Dirección escénica: Eva Yerbabuena

Dirección musical: Paco Jarana, Daniel Suárez, Óscar Lago, Pablo Suárez, Manuel “el Pájaro”, Eva Yerbabuena

Dirección técnica: Valentín Donaire, Félix Vázquez

Sonido: Félix Vázquez

Diseño de iluminación: Valentín Donaire

Diseño y creación de vestuario: Alejandro Postigo

Fotografía: Dario Aranyo

Distribución y producción: Manuela Franco

PROGRAMA:

De luna a luna

Toná de la luna llena (Simón Díaz)

Milonga – Calló una perla en un lirio (Pepe Marchena)

Romance de la luna tucumana (Atahualpa Yupanqui)

Vidalita (Pepe Marchena)

Milonga del solitario (Atahualpa Yupanqui)

La construcción (Chico Buarque)

Seguiriya de Isidro Muñoz

Joaquin de la Fina (bulería por soleá)

Lumbre (tientos tangos)

Luz Nazarí (granaína)

Santa Muerte (petenera)