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30 años de vida coral

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Marco A. Gª de Paz y Elena Rosso, toda una vida coral

El León de Oro inicia la temporada 2026/2027 marcada por sus 30 años de trayectoria

El Proyecto LDO afronta un curso que combina grandes proyectos sinfónico-corales, repertorio histórico y contemporáneo, nuevos espacios y colaboraciones, con presencia en Asturias, otros puntos de España y el ámbito internacional

El Proyecto El León de Oro inicia su temporada 2026/2027, un curso especialmente significativo al coincidir con el 30º aniversario de su nacimiento en Luanco, capital del Concejo de Gozón (Asturias). Si dos décadas eran mucho, tres décadas después aquel pequeño grupo de amigos en torno a las habaneras de la villa marinera en el local familiar que ahora regenta Julio García de Paz, el LDO es hoy un proyecto coral integral que reúne cinco formaciones —Peques LDO, Lithos, Aurum, Ferrum y El León de Oro— y que combina excelencia artística, formación, comunidad, compromiso con Asturias y proyección nacional e internacional.

Las celebraciones específicas del aniversario se darán a conocer a finales de este 2026, pero la propia programación permitirá mostrar lo que significa haber llegado hasta aquí: un proyecto capaz de crecer, transformarse y generar nuevas generaciones y formaciones sin perder sus raíces, con repercusión en la prensa regional.

Una misma raíz, muchas formas de hacer música

La programación refleja la diversidad que caracteriza a LDO: desde el Renacimiento y el Barroco hasta la creación contemporánea, desde el canto a cappella hasta las grandes obras sinfónico-corales, y desde propuestas familiares y educativas hasta proyectos concebidos para espacios singulares.

Las cinco formaciones representan distintas edades, voces y recorridos, pero comparten una misma identidad. Es la geometría variable de El León de Oro: diferentes maneras de hacer música dentro de un mismo proyecto.

Esta dimensión intergeneracional estará especialmente presente a lo largo de la temporada, mostrando un proyecto que crece de generación en generación: desde Peques LDO y Lithos, como espacios de formación y futuro, hasta Aurum, Ferrum y El León de Oro. Y al mando no solo el tándem Marco–Elena, también Jesús Gavito Feliz, fundador del coro, compositor, docente y director, que no podía faltar para sumar el crecimiento y ampliación de este proyecto que mantiene el mismo espíritu de esta vida coral en común, «genuina cantera» de oro.

De Luanco al mundo

Si en este blog me presento como «de Mieres al mundo», LDO lo hace desde Luanco, que seguirá siendo el origen y lugar de referencia del proyecto, pero la temporada volverá a demostrar que las raíces no son un límite, sino el punto desde el que proyectarse. La programación recorrerá numerosos escenarios asturianos y llegará también a Barcelona, Santiago de Compostela, Cocentaina y Maribor (Eslovenia).

El resultado es un diálogo permanente entre territorio y proyección, identidad y apertura, que resume una de las señas de LDO: talento asturiano, sonido global.

Grandes encuentros artísticos

La temporada arrancará los días 8 y 9 de octubre con la OSPA en el Teatro Jovellanos de Gijón y el Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo, respectivamente, con Daphnis et Chloé de Ravel, bajo la dirección de Nuno Coelho y con Marco Antonio García de Paz al frente del coro.

Uno de los momentos más singulares llegará el 7 de noviembre en Cocentaina, donde Aurum y Ferrum participarán en el 26º Gran Premio Nacional de Canto Coral tras haber obtenido sendos primeros premios nacionales. Las dos formaciones compartirán escenario dirigidas, respectivamente, por Elena Rosso y Marco Antonio García de Paz. Más allá de la competición, será el encuentro excepcional de dos caminos nacidos de una misma raíz, una imagen especialmente significativa de la evolución de LDO.

El calendario incluirá también el gran programa dedicado a Mendelssohn con Oviedo Filarmonía, proyectos junto a otras agrupaciones y diferentes propuestas de repertorio coral.

Música y espacio

La temporada explorará asimismo la relación entre música, arquitectura y patrimonio. La Cúpula del Centro Niemeyer acogerá propuestas de El León de Oro y Aurum; la Catedral de Oviedo será escenario de Caleidoscopio y LDO actuará en San Martín Pinario de Santiago de Compostela conmemorando el Año Santo Jacobeo.

Son proyectos concebidos desde la idea de que el espacio también forma parte de la experiencia musical, y en los que voz, arquitectura, acústica, luz y silencio pueden establecer nuevos diálogos.

 

Una temporada de encuentros y comunidad

La programación estará atravesada por el encuentro: con orquestas, coros, compositores, otras disciplinas artísticas y, especialmente, con el público. En este sentido, «LDO en Comunidad» continuará llevando la actividad coral a diferentes municipios asturianos, con citas previstas en Pravia y Arriondas, acercando la música a nuevos públicos y reforzando la participación y la cohesión cultural.

Esta vocación estará también presente en la participación de Aurum en el II Certamen Internacional de Poesía y Relato Corto Poeta Aurelio González Ovies, en los conciertos navideños que reunirán a las cinco formaciones y en la tradicional participación del proyecto en las Fiestas del Socorro de Luanco.

Treinta años construidos entre todos

Los 30 años de LDO son, sobre todo, 30 años de personas: cantantes, directores, profesores, familias, colaboradores, instituciones, empresas y públicos que han sostenido y acompañado el proyecto. La trayectoria artística no puede entenderse sin esa comunidad que ha permitido que aquella iniciativa nacida en Luanco se haya convertido en la realidad actual. Y como seguidor incondicional me permití nombrarnos a sus incondicionales a lo largo de estos años como #leónigans que siguen aumentando en el tiempo. Por eso, la temporada 2026/2027 no será simplemente la antesala de una efeméride. Será una muestra de lo que El León de Oro es hoy y de todo lo que todavía puede llegar a ser.

30 años construyendo música: una historia que sigue creciendo

El León de Oro expresa su agradecimiento a todas las empresas, instituciones y entidades que, de una manera u otra, hacen posible que este proyecto siga creciendo y desarrollándose. De manera especial, a Grupo SATEC, su mecenas, por su apoyo continuado y su compromiso con la cultura y el talento asturiano; a Excade, S.L., y a las instituciones que respaldan su actividad, como la Consejería de Cultura del Principado de Asturias, el Ministerio de Cultura y el Ayuntamiento de Gozón, entre otras. Su apoyo resulta fundamental para mantener vivo un proyecto cultural arraigado en Asturias, favorecer el desarrollo de nuevas generaciones de músicos y seguir llevando el nombre de nuestra tierra a escenarios nacionales e internacionales. Como «leónigan» puedo presumir desde distintos puntos de la geografía española de su calidad y altísimo nivel que les pone de referente no solo coral sino de un auténtico proyecto de vida que cumple 30 años, esperando seguir disfrutando.

Volver a Covadonga

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Domingo 27 de septiembre, 17:00 horas. Basílica de Covadonga. 18º Ciclo “Órganos de Covadonga”: Heinrich Walther. Obras de Vivaldi, Bach y Arriaga.

Segundo concierto del organista alemán Heinrich Walther este fin de semana en una Asturias que le enamora hace muchos años (reconoce tener una foto de Los Lagos en su despacho de Friburgo), y otra oportunidad para comprobar cómo la música es irrepetible y cada órgano un mundo.

Con un programa casi idéntico al anterior de Pola de Siero, este domingo se veía recortado por las «necesidades del culto» que limitaron la duración del concierto a una hora (con las campanas marcando cada cuarto y las seis de la tarde durante el último Allegro con moto, y privándonos de alguna obra más). Si el “órgano de La Pola” lo calificaba de cercano, de sonido relajado y versátil por su mecánica con el verdadero “sello Grenzing”, el «Federico de Covadonga» otorga mayores posibilidades  en su tímbrica, un teclado más, la sonoridad que la Basílica proporciona, así como muchos más registros apropiados para las tres páginas que el alemán interpretó como hace 13 años, donde ya escribía «Otro alemán en Covadonga» recordando al de Corao, aunque a Heinrich casi podemos considerarlo asturiano de adopción.

También segundo concierto del 18º Ciclo de Conciertos «Órganos de Covadonga» con la presentación del programa a cargo de María Sanhuesa Fonseca que relacionó las obras sinfónicas con las transcripciones al órgano, un breve análisis de las tres partituras que escucharíamos, así como la cita a Edouard Batiste «El domador de órganos» por su labor en esta siempre complicada labor a partir del estudio y copia de las partituras originales, y cómo el Acitores de la Basílica está «bien domado por su titular Fernando Álvarez Menéndez» desde hace muchos años, verdadero alma mater de un ciclo plenamente consolidado en este inicio del otoño asturiano donde acudimos los amantes del instrumento rey (que posamos con Walther a la salida del concierto donde no faltó el propio Federico Acitores y señora, orgulloso de su «hijo» que ya ha cumplido 25 años, inaugurado el 21 de abril de 2001).

J. S. Bach conoció y admiró la obra de su contemporáneo el italiano Vivaldi pues el aprendizaje en su época consistía en copiar las partituras, aunque «el Kantor» no se limita al trabajo artesano para poder dar desde su instrumento toda la gama tímbrica de orquesta del Concierto Op. 3 nº 6 para 2 violines y continuo, RV 522, sino rehacerla y añadiendo ornamentos tan propios de «mein Gott», jugando con los teclados y registros para engrandecer los contrastes entre solistas y  tutti que en el gran órgano sinfónico de Acitores con las manos, pies y magisterio de Heinrich Walther, trabajando como pocos la registración.

Heinrich Walther volvió al Bach original con el «Autógrafo de Leipzig» desde su estancia en Weimar y uno de sus 18 Chorales, “O Lamm Gottes, unschuldig”, BWV 656 (Oh! Inocente Cordero de Dios), canto de manos y pies con la siempre prodigiosa escritura de Bach, y en Covadonga sin la bombarda turbia para que los bajos no tapasen los tres teclados, al fin el equilibrio que Walther no encontró el día anterior y al fin pudimos disfrutar de la grandeza germana -en todos los sentidos- y la sonoridad de otro «Federico El Grande», desde Covadonga al mundo.

Y como escribía esta madrugada antes sobre dos órganos distintos por las sonoridades pero un solo maestro, volvía a escuchar el arreglo para órgano de la Sinfonía en re del malogrado Arriaga realizada por el propio Heinrich, enlazando lo que hizo Bach con Vivaldi: llevar lo orquestal a los tubos, un exhaustivo estudio de la partitura sinfónica y la recreación al órgano, pues como «el kantor» con el italiano, el maestro alemán lo realiza desde su conocimiento con el bilbaíno. Siempre le agradeceremos al maestro alemán que siga volcado no ya en la interpretación, también en la difusión a través de sus arreglos de muchas páginas sinfónicas donde no faltan compositores vascos. Walther recrea esta Sinfonía en Re de Arriaga, y además como un bien pintor es capaz en dos órganos distintos de utilizar una base distinta (tabla o lienzo), técnica (óleo o acuarela) pero sobre todo pinceles distintos porque logra nuevos trazos, brillos, inmediatez desde el oficio, para ofrecer un mismo cuadro con dos visiones. No es sólo restaurar y limpiar un cuadro, es utilizar las características de los órganos para reconocer siempre lo pintado. Riqueza orquestal por tímbricas, matices, fraseos, tempi y sobre todo un clima sonoro que en Covadonga fue aún más hondo.

Tras el concierto de Siero escribía «Perfecta recreación sinfónica, todo un espectáculo visual verle manejar pies y manos, los cambios de teclado, los registros rápidos sin perder la unidad orquestal, la dirección e interpretación todo en uno desde el instrumento rey que además Walther conoce a la perfección», para redondear en «El Federico de Covadonga» una Sinfonía en Re mayor de Arriaga-Walther.

Gracias a Heinrich ¡el alemán asturiano!

PROGRAMA:

Antonio Vivaldi (1678-1741) – J. S. Bach (1685-1750): Concierto para órgano en la menor, BWV 593 -arreglo para órgano-:

I. Allegro – II. Adagio – III. Allegro.

Johann Sebastian Bach: “O Lamm Gottes, unschuldig”, BWV 656 (del “Autógrafo de Leipzig” / 18 Chorales).

Juan Crisóstomo de Arriaga (1806-1826) – Heinrich Walther (1959): Sinfonía en Re, para orquesta:

I. Adagio – Allegro vivace – Presto. II. Andante. III. Allegro. IV. Allegro con moto.

Siempre Heinrich Walther

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Sábado 26 de septiembre, 20:15 horas. Iglesia de San Pedro de Pola de Siero. Concierto de órgano “El viento que canta”: Heinrich Walther. Obras de Buxtehude, Vivaldi, Bach y Arriaga.

Al organista alemán Heinrich Walther (1959) habría que nombrarle hijo predilecto de Asturias, pues además de un enamorado de nuestra tierra es habitual encontrarlo en los distintos órganos asturianos a los que hace “trabajar” a fondo, e incluso grabar discos en ellos donde transmitir el enorme legado que muchos de aquí ni siquiera reconocen, aunque todavía quedan los fieles defensores del llamado “rey de los instrumentos”, y Walther es todo un apóstol.

En Pola de Siero la Iglesia de San Pedro tiene desde 2013 un órgano de Gerhard Grenzing (13/II), constructor afincado en El Papiol, al que el tiempo le va otorgando la “maduración” necesaria desde una sonoridad  cercana por su ubicación (en el transepto norte al lado izquierdo del altar) y sonidos muy bien combinados, con un secreto doble de registros intercambiables para poder seleccionar alternativamente el suministro de viento a los tubos de uno u otro teclado, con las correderas de palancas encima de la consola. Por todo ello es un órgano capaz de crear sonido rápido con una mecánica de ejecución precisa y sensible, de sonido relajado pero fusionado muy “sello Grenzing”, y como el propio constructor lo ha definido.

En este mismo instrumento Heinrich grabó un CD en noviembre de 2023 con una muestra de Bach a Usandizaga, tres siglos de estilos variados donde mostrar las enormes posibilidades del “órgano de La Pola”, una exploración que con Walther siempre es un placer escuchar, y aún más en directo.

Este último sábado de septiembre la Asociación Pro-Órgano de Siero, con el patrocinio de la propia Parroquia de San Pedro Apóstol, la Consejería de Cultura del Principado, el Ayuntamiento  de Siero y el propio taller de Gerhard Grenzing, el organista alemán desgranaría  cuatro páginas con el nexo del trabajo en encontrar los sonidos precisos para cada una de ellas.

Buxtehude sería el principio de este «peregrinaje», como haría J. S. Bach, el órgano barroco poderoso, de sonoridades rotundas combinadas con rigor expresivo en los dos teclados más el pedal, que nos llevaron a la majestuosidad luterana de los preludios abriendo las celebraciones, esta vez con el Preludio en fa sostenido menor, BuxWV 146.

Bach conoció la obra de su contemporáneo Vivaldi, y el arreglo que hace “el Kantor de Leipzig” es un trabajo de artesano para poder dar desde su instrumento toda la gama tímbrica de orquesta del concierto para dos violines, cuerda y continuo RV522, rehaciéndola, engrandeciendo las voces y jugando con los contrastes de sus tres movimientos, donde el Adagio central es un prodigio en el órgano. Así lo entendió Heinrich Walther con un esmerado trabajo de registración.

Con la sonoridad germana del Grenzing catalán en esta Pola recia, el mejor exponente sería el coral BWV 656 “Oh! Inocente Cordero de Dios”, la plegaria musical del culto, donde cantan manos y pies. La escritura de Bach es prodigiosa y los bajos por momentos taparon las dos manos, pero es difícil encontrar el equilibrio que Walther buscó desde el inicio.

Lo más interesante e intenso de este concierto sabatino sería escuchar el arreglo para órgano de la Sinfonía en re del malogrado Arriaga, presentada en Avilés el pasado año (que me perdí), realizada por el propio Heinrich, en cierto modo enlazando lo que hizo Bach con Vivaldi, y que continúa la labor que el maestro alemán ya hizo con los también vascos Usandizaga y su “Fantasía para violonchelo y orquesta” o Tomás de Garbizu y su “Misa Benedicta”.

Entusiasta de estos compositores le ha llevado a analizar sus páginas sinfónicas para recrearlas en el órgano. El trabajo que Walther realiza de la sinfonía de Arriaga, que descubrió hace un año, es como la de restaurar y limpiar un cuadro, para ofrecer desde el órgano toda la riqueza orquestal no solo en tímbricas sino en matices, fraseos, tempi y hasta en el clima sonoro. Perfecta recreación sinfónica, todo un espectáculo visual verle manejar pies y manos, los cambios de teclado, los registros rápidos sin perder la unidad orquestal, la dirección e interpretación todo en uno desde el instrumento rey que además Walther conoce a la perfección, consiguiendo una recreación más que un arreglo de la Sinfonía en Re mayor de Arriaga. Si en la segunda obra la autoría es Vivaldi-Bach, en esta es justo por Arriaga-Walther.

Y con ese aire mozartiano o haydniano que tiene Arriaga más los sonidos del Grenzing, la propina sería del Brahms romántico heredero de la tradición organística germana con su Herzlich tut mich erfreuen, antes de partir para Covadonga donde Heinrich Walther se pondrá nuevamente al mando del Acitores, como hace ya 13 años tras el “bautizo avilesino”, dos años antes en su Semana de Música Religiosa o la visita en 2010 a otro Acitores, el ovetense de 2000 en la Iglesia de San Francisco para la vigésimo primera edición del siempre recordado Festival de Órgano CajAstur.

Distintos órganos, distintas sonoridades y un solo maestro.

PROGRAMA:

Dietrich Buxtehude (1637-1707): Preludio en fa sostenido menor, BuxWV 146.

Antonio Vivaldi (1678-1741) – J. S. Bach (1685-1750): Concierto para órgano en la menor, BWV 593 -arreglo para órgano-:

I. Allegro – II. Adagio – III. Allegro.

Johann Sebastian Bach: “O Lamm Gottes, unschuldig”, BWV 656 (del “Autógrafo de Leipzig” / 18 Chorales).

Juan Crisóstomo de Arriaga (1806-1826): Sinfonía en Re, para orquesta:

I. Adagio – Allegro vivace – Presto. II. Andante. III. Allegro. IV. Allegro con moto.

(arreglo para órgano de Heinrich Walther, 202 / 2026)

Propina: Johannes Brahms (11833-1897): Herzlich tut mich erfreuen, op. 122, nº4

La música que sigue haciendo ciudad

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Viernes 25 de septiembre, 11:00 horas. Sala de Cámara del Auditorio Príncipe Felipe. Presentación de la temporada 2026/2027 de los Conciertos del Auditorio y las Jornadas de Piano “Luis G. Iberni”. Fotos de Pablo Piquero y propias.

Una flauta abriendo el acto con la Danse de la chèvre de Arthur Honegger, en interpretación de Alexandra Pichurina Esipovich, daba paso esta mañana a la presentación de una nueva temporada de dos ciclos que ya forman parte, por derecho propio, de la vida musical de Oviedo. Una temporada especialmente significativa porque llega cuando la ciudad afronta la recta final hacia la decisión sobre la Capitalidad Cultural Europea de 2031, pero también porque supone la despedida de David Álvarez al frente de la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Oviedo.

Álvarez hizo balance de estos cuatro años recordando algunos de los grandes momentos vividos desde la Concejalía, entre ellos las visitas de la Orquesta del Concertgebouw de Ámsterdam, con Klaus Mäkelä, y de la Filarmónica de Viena. Lo hacía además desde una doble condición que mantendrá cuando deje el cargo: la de responsable político de la cultura y la de melómano y abonado de estos ciclos. Presentando un vídeo y a cada uno de los intervinientes (Álvaro Faes, Pilar Rubiera y Cosme Marina), quiso destacar en sus distintas alocuciones la fidelidad de un público que sigue creciendo en número de abonados y la importancia de las formaciones asturianas, con Oviedo Filarmonía y El León de Oro a la cabeza, dentro de una política musical sostenida gracias a la colaboración entre la Fundación Musical Ciudad de Oviedo, la propia Concejalía y los diferentes agentes culturales. Y tuvo palabras especialmente afectuosas para Cosme Marina, director artístico de la Fundación Musical, por su compromiso y lealtad durante estos años. Una idea quedó flotando durante la presentación y bien podría resumir el espíritu de estos ciclos: que la música nos siga uniendo y reuniendo.

Una historia que viene de lejos

Cosme Marina tomó después la palabra para recordar que una programación como esta no aparece de repente en un calendario. Detrás hay décadas de trabajo y una historia musical que comenzó a tomar forma en los años ochenta, con la remunicipalización del Teatro Campoamor, las reformas emprendidas durante la etapa de Antonio Masip como alcalde, y aquellos Conciertos del Campoamor vinculados a Luis Gracia Iberni. También recordó el precedente de los Festivales de la Universidad de Oviedo, aquellas primeras semanas musicales en las que tuvo un papel fundamental Emilio Casares, hasta llegar a febrero de 1992, cuando se celebraron las primeras Jornadas Internacionales de Piano, germen de las actuales Jornadas “Luis G. Iberni”. Nacían con vocación internacional, abiertas al público y con un carácter temático pionero en España, pero sin perder nunca la vinculación con el entorno. En 1999, la creación de Oviedo Filarmonía y la consolidación del Auditorio «Príncipe Felipe» terminarían de dibujar el modelo actual: grandes artistas y formaciones internacionales junto a la presencia de los músicos y proyectos nacidos en Asturias. Y esa combinación sigue siendo una de las señas de identidad de la programación.

Un Auditorio de grandes nombres

La temporada comenzará el 4 de noviembre y se prolongará hasta el 23 de mayo, con un repertorio amplio y una sucesión de nombres que explican por sí solos la dimensión de estos ciclos.

Las Jornadas de Piano tendrán uno de sus momentos destacados el 19 de noviembre, con el encuentro de Jean-Guihen Queyras y Alexandre Tharaud, que celebran treinta años de trayectoria conjunta. Ambos han pasado ya por Oviedo por separado y ahora, por fin, podrán escucharse juntos en una colaboración que han mantenido durante tres décadas. Habrá además dos debuts pianísticos: Olga Scheps, el 9 de diciembre, y Misha Dacić, el 17 de diciembre. Y volverá Grigory Sokolov, el 23 de febrero. Poco más hace falta añadir. Don Gregorio Sokolov es ya parte de la historia de estas Jornadas, una de esas figuras que han convertido Oviedo en una de sus ciudades habituales de gira. Como viene siendo tradición, habrá que esperar unos días antes del concierto para conocer el programa. El ciclo recuperará también a Hélène Grimaud, que regresará a Oviedo el 23 de mayo después de muchos años de ausencia.

En los Conciertos del Auditorio, la apertura correrá a cargo de Vox Luminis y la Camerata Salzburg, con el Réquiem de Mozart, el 4 de noviembre. Una elección que mantiene esa vocación europea que siempre ha caracterizado al ciclo y que adquiere un significado especial en una ciudad que aspira a convertirse en Capital Europea de la Cultura.

Las grandes voces tendrán asimismo un protagonismo destacado. Véronique Gens llegará el 27 de noviembre con Reines, espectáculo que, dentro de España, podrá disfrutarse únicamente en Madrid y Oviedo. El 9 de enero regresará la Orquesta y Coro Nacionales de España, después de décadas de ausencia, con Josep Pons al frente de Un Réquiem alemán de Brahms.

El 12 de enero será el turno de Esa-Pekka Salonen, que dirigirá a la Philharmonia Orchestra y presentará en Oviedo su concierto para violín, con Leila Josefowicz como solista, sumándose al también finlandés Jukka-Pekka Saraste que el 11 de febrero actuará on la Orquesta Filarmónica de Helsinki junto a la violonista MINAMI (Minami Yoshida).

La música histórica tendrá su espacio con los asturianos Forma Antiqva, que el 21 de enero recuperarán para estrenar en Oviedo La Corte in Gioco. Y volverán a escucharse algunas de las grandes voces del panorama lírico: Nadine Sierra, el 26 de enero; Sondra Radvanovsky, en recital junto al pianista Anthony Manoli el 30 de marzo, y Marina Rebeka, que debutará en Oviedo el 6 de mayo junto a Oviedo Filarmonía.

Bach tendrá también su espacio con la celebración de los 300 años de la Pasión según San Juan, en una propuesta que contará con el director argentino Leonardo García-Alarcón, de raíces familiares asturianas. Y habrá un homenaje a Tomás Marco (Madrid 1942), con el estreno de Atalaya sobre Vetusta, encargo del ciclo en torno a Clarín y «La Regenta» («Mapa sonoro de Vetusta»), además de la presencia de Viotti y Capuçon junto a otras propuestas que completarán la programación.

Fuera de abono, los Niños Cantores de Viena el 4 de marzo ampliarán una temporada que vuelve a mirar hacia Europa sin olvidarse de casa.

El público como parte de la historia

Durante la presentación, Pilar Rubiera, presidenta de la Fundación Musical Ciudad de Oviedo, insistió en la posición que ocupa la ciudad dentro del panorama musical español y en el esfuerzo por mantener unos precios accesibles. Pero quizá una de las ideas más interesantes de la mañana fue la reivindicación de la propia Oviedo Filarmonía, una orquesta versátil que encuentra en estos conciertos un terreno especialmente adecuado para demostrar su capacidad y que, al mismo tiempo, continúa siendo uno de los pilares de la actividad musical de la ciudad.

También Álvaro Faes, como Jefe de la sección de Oviedo del periódico La Nueva España (en el que escribo puntualmente), puso el foco en algo que a veces queda oculto detrás de los grandes nombres: el público, ese espectador que reserva una fecha, que vuelve cada temporada y que ha construido durante años una relación de fidelidad con estos ciclos. Porque la música de una ciudad no se mide solamente por las orquestas que la visitan, los grandes solistas o los directores internacionales. Se mide también por la capacidad de conseguir que una sala se llene una y otra vez, que un público reconozca los nombres, espere los programas y haga de cada temporada una prolongación de la anterior. Y en Oviedo esa historia viene de lejos.

David Álvarez se despedía hoy de la presentación de un ciclo que comenzó a defender desde su concejalía en 2023. Lo hacía agradeciendo a quienes lo han acompañado durante estos años y anunciando, en cierto modo, que la despedida institucional no será una despedida musical: seguirá siendo abonado. Quizá no haya mejor manera de cerrar una etapa. Porque cambian los concejales, cambian los programas y cambian los nombres sobre el escenario. Pero permanece algo mucho más difícil de construir: una ciudad que espera a la música, un público que responde y un Auditorio que sigue siendo lugar de encuentro.

Y nada mejor para finalizar que volver a escuchar a la joven flautista Alexandra Pichurina y Minera (de “Cantes de Levante» del compositor Oscar de Manuel).

El próximo y primer encuentro del ciclo ya tiene fecha: 4 de noviembre. Mozart, Vox Luminis y la Camerata Salzburg. Que empiece la música.

Información sobre conciertos, abonos, entradas y precios en https://www.oviedo.es/de/ccjp

Mayoría de edad en el ciclo de Covadonga

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Domingo 20 de septiembre, 17:00 horas. 18º Ciclo de Conciertos “Órganos de Covadonga”. Basílica de Covadonga. Juan Paradell Solé. Obras de Franck, Bossi, Guridi, Miserachs y Halsey.

Este penúltimo domingo de septiembre, todavía veraniego, en la Basílica de Covadonga llegaba a su “mayoría de edad” un ciclo dedicado al órgano mayor, parte de un gran proyecto comandado por el constructor y maestro organero Federico Acitores Cabezudo. Una cita obligada no solo para los muchos peregrinos que acuden al Santuario, sino también para los amantes del “instrumento rey”, o instrumento de reyes, como bien nos comentó María Sanhuesa Fonseca durante la presentación, tras la bienvenida del abad Don David Cueto.

Cuatro domingos de septiembre para seguir celebrando, tras el día 8, las bodas de plata de “El Federico de Covadonga”, si se me permite la licencia de bautizarlo con el nombre de su constructor. Este órgano, inaugurado el 21 de abril de 2001 por el siempre recordado Adolfo Gutiérrez Viejo (Lugán, 1934 – Madrid, 2019) y del Catedrático de Órgano de Murcia Javier Artigas Pina, conservando el cuaderno cuya portada dejo a continuación, va ganando con los años una sonoridad cada vez más regia y rotunda gracias a un cuidadoso mantenimiento y, en parte, al uso diario que le insufla la vida necesaria de la mano de su titular Fernando Álvarez Menéndez (Belmonte de Miranda, 1965). Cada instrumentista invitado profundiza así en la indescriptible gama de registros que ofrece este Acitores desde su “bautizo”.

Joan Paradell Solé (Igualada, 6 de marzo de 1956), organista emérito de la Capella Musicale Pontificia Sistina del Vaticano y organista de tres Papas, fue durante treinta años titular de la Basílica de Santa María la Mayor de Roma. «El organista del Papa» inauguraba esta decimoctava edición con un programa centrado en autores románticos de los siglos XIX y XX, buscando sacar el máximo partido a las posibilidades del órgano mayor de Covadonga.

Todos los autores elegidos tienen antepasados musicales que marcarían su propia trayectoria, como bien subrayó la doctora Sanhuesa, autora además, junto a Susana García Lastra y Enrique Campuzano Ruiz, del libro El órgano en el Principado de Asturias, editado por la Fundación José Cardín Fernández, donde se dedica un detallado capítulo al instrumento de la Basílica, desde sus antecedentes hasta el actual y “plateado” Acitores de Covadonga (páginas 109 a 115).

Comenzaría el concierto con César Franck (1822-1890) y su Coral III en la menor, FWV 40, despedida y testamento musical tras su grave accidente de carruaje y último de su colección Trois chorals pour grand orgue. Este belga afincado en París revitalizó el instrumento desde su labor en el Conservatorio de la capital francesa. Un coral de cromatismos y arpegios fluidos, lleno de heroicidad, que Paradell sacó a la luz con una sabia elección de registros en los tres teclados —positivo, expresivo y recitativo—, sostenidos por un pedal siempre poderoso y excelentes acoplamientos.

Marco Enrico Bossi (1861-1925) representa la escuela italiana. Su Intermezzo lírico nos dejó sonidos celestiales y un trémolo donde deleitarnos con una escritura de gran belleza, especialmente desde los registros agudos del Acitores. Bossi, además, protagonizó una importante gira por los Estados Unidos, con un trágico regreso a Europa al fallecer a bordo del transatlántico que le devolvía a Italia, como igualmente nos comentó la doctora Sanhuesa en la presentación.

Siempre es un placer escuchar la música de Jesús Guridi (1886-1961) y sus composiciones para órgano. En esta ocasión, Paradell elegiría “El Buen Pastor”, último episodio del Tríptico del Buen Pastor, estrenado por el propio compositor el 20 de enero de 1954 y considerado por Esteban Elizondo como la mejor obra española del género en el siglo XX. La pieza, ganadora del concurso de composición celebrado en San Sebastián en 1953 y convocado por Organería Española y el Real Conservatorio de Música donostiarra para la inauguración del gran órgano de su catedral, se presenta como una música majestuosa y enérgica que se asemeja a un canto litúrgico, de alabanza a los ángeles del cielo por no decir de la Creación entera. Sonidos triunfales pero también apacibles, casi un gran coro de alabanza con ese terremoto final que nos hace temblar más allá de los propios sonidos elegidos por el organista catalán.

Muy interesante también la biografía del presbítero, director de coro y compositor Valentí Miserachs (San Martín Sasgayolas, Barcelona, 1943), de amplísimo catálogo, maestro, además, del propio Juan Paradell. De Monseñor Miserachs nos trajo la sardana A la memoria de Josep Solà, en la transcripción realizada por el propio compositor para órgano. No solo transmite toda la grandeza de la típica danza catalana de las coblas, con sus tenoras y flabiols, sino también el conocimiento de la escritura y de los registros organísticos necesario para conseguir la sonoridad sinfónica de una partitura ya de por sí llena de color. El alumno Paradell la convirtió así en memoria del maestro y de su propia tierra.

Probablemente lo más singular del programa que el organista igualadino  trajo a Covadonga sería la Tocata en do menor op. 26 n.º 2 del compositor británico (y humorista) Ernest Halsey (1876-1939), de la que María Sanhuesa ya nos había “preparado el terreno” para poder escucharla aún con más atención dentro de un concierto muy bien hilvanado. Aires de música inglesa que me recuerdan a Ketèlbey o Vaughan Williams por su majestuosidad y elegancia, sin perder ese toque de humor british, incluso en una elección de registros que por momentos parecía banda sonora de los primeros cartoons (dibujos animados). Si la partitura tiene sus contrastes de luces y sombras, la interpretación de Juan Paradell resultó no solo virtuosa sino todo un caleidoscopio sonoro, al que “El Federico” respondió sin apenas “empapizarse”.

Tras cincuenta minutos intensos, exprimiendo el Acitores y sus inabarcables combinaciones de registros, siempre bien elegidos, Paradell aún nos regalaría como propina la Tocata en re menor del francés Gaston Bélier (1863-1938), aires de «mein Gott» como última parada en este itinerario de color organístico donde la música romántica nos hizo disfrutar como aperitivo de los próximos tres domingos de un septiembre que no quiere ser otoñal.

PROGRAMA

César Franck (1822-1890): Coral III en la menor, FWV 40
Marco Enrico Bossi (1861-1925): Intermezzo lírico
Jesús Guridi (1886-1961): El Buen Pastor, del Tríptico del Buen Pastor
Valentí Miserachs (1943): A la memoria de Josep Solà -sardana-, transcripción para órgano del autor
Ernest Halsey (1876-1939): Tocata en do menor op. 26 n.º 2

PROPINA
Gaston Bélier (1863-1938): Tocata en re menor

Estío sinfónico

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Miércoles 26 de agosto, 19:00 horas. Auditorio de Oviedo, “OFIL CONTIGO… EN VERANO”, organizado dentro de la programación estival de la Fundación Municipal de Cultura (FMC): José Andrés Mir (trombón), Oviedo Filarmonía (OFil), Lucas Macías Navarro (director). Obras de F. David y W. A. Mozart. Entrada libre. Fotos de la orquesta y propias.

La vida musical no entiende de vacaciones, aunque siempre hay momentos para el asueto. Y este último miércoles de un agosto que en Oviedo siempre es más llevadero en cuanto a temperatura, volvía la Oviedo Filarmonía con los conciertos de verano que, ante la amenaza de lluvia, se trasladó del Claustro del Edificio Histórico de la Universidad al Auditorio «Príncipe Felipe», lo que supuso mayor asistencia y comodidad para un público heterogéneo haciendo cola una hora antes y  llenó el patio de butacas más parte del anfiteatro, gracias a un programa ideal para aficionados de todas las edades y gustos, pues la orquesta de la capital tiene «tirón» en Vetusta, pero también supone seguir siendo «La Viena Española» durante el estío asturiano que atrae visitantes de toda la geografía.

Con su titular al frente, que tampoco disfruta de vacaciones, la OFil da la oportunidad a sus primeros atriles de actuar como solistas, en este caso al trombón principal José Andrés Mir (Liria, 1984), que lleva en la formación ovetense desde 2006, y ya tuvo la oportunidad de actuar junto a sus compañeros en 2014 con el concierto de Nino Rota. En esta ocasión, y con la madurez de los años, el apoyo incondicional de sus compañeros y la confianza del maestro Macías Navarro, lo haría con el maravilloso «Concertino» de Ferdinand David al que el compositor alemán titula humildemente como «concertino», tal vez por su duración que apenas sobrepasa el cuarto de hora, aunque mantiene la estructura clásica en tres movimientos (Allegro maestoso- Andante, marcia funèbre-Allegro) que se interpretan sin pausa entre ellos.

Obra escrita en 1837, es una de las obras fundamentales del repertorio romántico para trombón, y se le considera uno de los primeros grandes conciertos para este instrumento, que fue dedicado por David al virtuoso Karl Traugott Queisser, quien lo estrenaría en la Gewandhaus de Leipzig con su paisano Felix Mendelssohn a la batuta. En sus movimientos combina elegancia melódica y lirismo,  propios del lenguaje del hamburgués con una escritura solista que exige gran dominio técnico, flexibilidad y expresividad, con un estilo muy próximo al de Mendelssohn, con un equilibrio entre virtuosismo y musicalidad que han convertido este «Concertino de David» en una pieza de referencia dentro de la literatura para trombón solista.

José Andrés Mir nos dejó una interpretación completa, dominador de principio a fin de una partitura exigente no ya por la técnica (asombrosos los trinos) sino por la amplísima gama de dinámicas en unos fraseos de este instrumento poderoso pero siempre matizado. Precisamente por el abanico de volúmenes, la OFil siempre perfectamente concertada por el director andaluz, pudo desplegar todo lo escrito sobre el papel, sabedora que tanto el timbre como las dinámicas del trombón nunca quedarían opacas. Al contrario, brillaron todas las secciones: la cuerda comandada por Marina Gurdzhiya con cellos y violas «permutadas» más los contrabajos sobre una tarima que les otorga la contundencia en el grave tan necesaria; madera muy empastada con sus momentos melódicos que siempre defienden sus primeros atriles; metales completando un viento que no puede faltar en estas páginas románticas bien ensamblado; y unos timbales seguros, redondeando una muy conjuntada orquesta que sigue sonando segura en todos los repertorios y mantiene esa versatilidad digna de encomio. Un «concertino» que supo a poco por la calidad de todos los intérpretes, en especial un Mir al que sus compañeros y el público premiaron con largas ovaciones.

El regalo tras las palabras de agradecimiento del solista valenciano, sería la muy versioneada Oblivion de Astor Piazzolla en un arreglo de José Vicente Faubel (1990), otro músico de Liria (¡sigue la inmensa cantera de su centenaria Sociedad «La Primitiva»!) para cuarteto de cuerda a cargo de los primeros atriles esta tarde (Marina Gurdzhiyya, Luisa Lavín, Rubén Menéndez y Guillermo L. Cañal) en una interpretación donde el trombonista nos deleitó con un sonido aterciopelado, una repetición del tema llena de buen gusto y un feliz entendimiento y complicidad de estos cinco solistas de la OFil que volvieron a poner al público a sus pies.

Y recomponiendo la plantilla llegaría «La cuarenta de Mozart», penúltima sinfonía del genio de Salzburgo que nunca defrauda, conocida por todos los públicos (el de Oviedo aplaudió el final del primer movimiento) y forma parte de lo que llamo «repertorio sinfónico básico» porque la trilogía final es piedra angular para toda orquesta y un reto para las batutas a lo largo de toda la vida. He perdido la cuenta de las versiones que guardo en mi discoteca y las que he podido disfrutar en vivo, siempre único e irrepetible. Hay incluso estudios sobre la evolución en el tiempo de esta sinfonía con orquestas y directores que nunca son ni suenan iguales, siendo objeto de debate para muchos melómanos. Por lo cercano y reciente, tengo que recordar a Zubin Mehta este verano en Granada, que afrontaría esta trilogía sinfónica desde su propia biografía totalmente distinta a la visión-versión que nos dejó Lucas Macías. Si el nonagenario afrontó la Sinfonía nº 40 en sol menor, K. 550 con unos tempi casi para deleitarse, «olvidando» las indicaciones en cada uno de los cuatro movimientos, el onubense optó por el reto de las indicaciones de Mozart en esta su penúltima maravilla sinfónica, sabedor además que «su» OFil responde y le sigue sin titubeos.

Y de Macías este miércoles resaltar su espontaneidad y apuesta por la viveza en el Molto allegro desde la colocación elegida antes citada, cuerda clara y precisa, maderas sin clarinetes «cantando» con una expresividad ya propia, dúo de trompas empastadas; el Andante sacando al primer plano cada sección sin renunciar a la agilidad ni claridad expositiva; un Menuetto más tranquilo donde degustar la sonoridad redonda de esta OFil, y el Allegro assai con el ímpetu necesario manteniendo los detalles que se escucharon nítidos desde el dominio de esta sinfonía que el maestro llevó de memoria y sin batuta, expresividad en ambas manos sin excesos gestuales, sabedor que «su orquesta» responde tras este tiempo como titular, donde sigue creciendo desde el podio y haciendo crecer a esta formación que no deja de sorprendernos desde sus inicios allá por 1999 como OSCO y que el maestro Haider logró levantar el vuelo, con algunos altibajos posteriores que el onubense ha remontado y aún desconozco dónde llegará de altura viendo la evolución hasta este 2026.

Mozart es muy exigente, traicionero por la engañosa sencillez, al menos para el oyente, y todo un reto que se debe afrontar desde el trabajo continuado. Esta «Cuarenta» ha sido otra prueba para comprobar cómo mantener un repertorio que no puede faltar, desde la tradición a la actualidad, con lecturas de nuestro tiempo sin más afán que disfrutar con calidad de «tanta buena música».

El próximo viernes habrá otra oportunidad para seguir disfrutando con la OFil, Andrey Baranov, Gabriel Ureña y Lucas Macías al frente, que espero contar desde aquí.

 

PROGRAMA:

Ferdinand David (Hamburgo, 1810 – Klosters-Serneus, Suiza, 1873):

Concertino op. 4 para trombón y orquesta:

I. Allegro maestoso – II. Andante, marcia funèbre – III. Allegro

W. A. Mozart (1756-1791):

Sinfonía nº 40 en sol menor, K. 550:

I. Molto allegro

II. Andante

III. Menuetto: Allegretto – Trio

IV. Allegro assai

Músicas para el universo

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Viernes 7 de agosto, 19:00 horas. Auditorio de Oviedo, Concierto «Armonía Eclíptica” , en colaboración con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Oviedo Filarmonía (OFil), Anthony Gabriele (director). Obras de R. Strauss, John Estacio, Debussy, Holst, Rodrigo y Mussorgsky. Entrada butaca: 20€. Fotos de Pablo Piquero y propias.

Gracias a un trío de eclipses que serán históricos (dos totales este año y el próximo 2027, más otro anular en 2028) el CSIC ha organizado estos conciertos multimedia dentro de un ciclo don distintas formaciones orquestales para acompañar esta tríada de eclipses. Tras un vídeo del propio CSIC, la mayor institución pública de investigación de España y una de las más importantes a nivel mundial, también en el campo de la astronomía y la astrofísica, con más de 14000 proyectos, defendiendo todas las ciencias y sus avances, con presencia en distintos lugares de la geografía, llegaría una variada banda sonora elegida para la ocasión, que encontró unas imágenes espectaculares gracias al excelente trabajo audiovisual de José Francisco Salgado Alicea (físico portorriqueño y doctor en Astronomía por la Universidad de Michigan, además de fotógrafo experimental y artista visual), y su Proyecto KV 265 (Science trough Art) del que Salgado es cofundador y director ejecutivo: calidad y belleza por momentos pictórica, perfectamente encajadas y sincronizadas con las partituras gracias a la siempre versátil OFil en este primer viernes de agosto bajo la dirección del maestro Anthony Gabriele, especialista en dirigir músicas de película, quien sacaría de la formación ovetense buenas notas, con parte de su plantilla ausente (supongo que por permisos vacacionales) aunque sin perder las cualidades que va atesorando con el tiempo y donde la mencionada versatilidad a lo largo de sus 27 años viene de los muchos directores y repertorios que van modelando un sonido propio.

La propuesta combinaba la música en directo con las proyecciones de imágenes científicas, comenzando con el Richard Strauss cinematográfico de Así habló Zaratustra cuya introducción seguimos asociando con Kubrick, un melómano que ha sabido siempre buscar las mejores músicas para su amplia cinematografía.

El Sol, la Tierra, la Luna y un infinito elenco de galaxias, universos, auroras boreales, el fotón en el centro del astro rey, recreaciones de impactos de meteoritos, sondas espaciales o planetas que irían proyectándose en la pantalla gigante.

Momentos casi épicos como en Solaris de John Estacio (1967), un viaje dede el sol donde la luz alcanza la Tierra en ocho minutos y veinte segundos, la misma duración de esta obra con la gama cromática de la agitada además de violenta física solar, con la OFil sacando todo el potencial de una amplia plantilla para la ocasión, casi preludio al Claro de Luna de Debussy, en orquestación a partir del pianístico perteneciente a la «Suite Bergamasque», con imágenes hispanas de atardeceres en Burgos, Segovia, León, Astorga o La Coruña con la Torre de Hércules. Música impresionista ideal para una buena publicidad de los distintos monumentos por todos conocidos, con la luna que hechiza e ilumina, que las notas al programa de Juan Ramón Pardo Carrión (del Instituto de Física Fundamental IIFF-CSIC), describe como «un remanso selenita de evocadora calma, pausada y poética en lo musical y lo visual».

En un concierto con la ciencia y el firmamento, como eje temático, no podían faltar dos de “Los planetas” de Holst, una música siempre asociada con el espacio junto a las imágenes espectaculares, primero Júpiter, el portador de la alegría, hermano mayor de nuestro sistema, y después Mercurio, el mensajero alado en arreglos de Cliff Colnot (Youngstown, Ohio, 1947 – Chicago, 2024), tras el “preludio” del propio Estacio y la luna de Debussy.

El poco escuchado poema sinfónico A la busca del más allá (1976) de Joaquín Rodrigo, resultó una de las obras más logradas en ejecución y sincronismo por parte de todos, obra que no llega al cuarto de hora, encargada por la Orquesta Sinfónica de Houston para conmemorar el Bicentenario de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos y dedicada a los astronautas de la NASA, en especial a Walt Cunningham que también era guitarrista y admirador del compositor español (obra estrenada bajo la dirección de Antoni Ros Marbá el 27 de marzo de 1978). Aquí la propia música del valenciano ya invita a viajar por un cosmos pletórico, luminoso, insondable e infinito, sumándose unas imágenes a cual más impactantes.

Retomando las notas de Pardo Carrión, quien cita las palabras de Cecilia, la hija del saguntino «Es como si mi padre, que no veía, hubiera escrito la música para acompañar sus vistas del espacio». De rica orquestación y con intervenciones exquisitas tanto del corno inglés (igual que en el famoso Concierto de Aranjuez) como de la celesta que le da ese aire etéreo, la unión de imagen y sonido fue todo un acierto.

Y tras una mínima pausa, llegaría un “Universo en exposición” utilizando al Mussorgsky donde las pinturas de Hartmann fueron imágenes coloreadas por Ravel para un museo que resultó ser el propio universo con fotos cuales cuadros, sin percusión en otro arreglo de Cliff Colnot que parece prefirió prescindir de los títulos y grandiosidad originales, aún mayores en la orquestación del vasco-francés, para dejar que fuese el firmamento quien tuviese todo el protagonismo. Castillos o Tullerías luminosos, un mercado de estrellas, unas catacumbas de agujeros negros, patas no de gallinas sino esferas luminosas, unos muertos que siguen resplandecientes en el espacio, o la puerta mayor de Orión que fueron los cuadros estelares con una orquesta “descafeinada” al servicio del relator Salgado con una elección de imágenes, vídeos y música para disfrutar este espectáculo multimedia preparando el trío de eclipses que arranca el próximo miércoles 12 con Asturias entre los mejores palcos.

Carmen Yepes: historia de la sonata en Villaviciosa

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Sábado 18 de julio, 20:00 horas. Teatro Riera, Villaviciosa, Círculo Cultural Valdediós: XXVIII Atardeceres Musicales 2026. “Mark The Music”. Segundo concierto: Un recorrido por la sonata. Carmen Yepes (piano). Obras de D. Scarlatti, Mozart y Schubert. Fotos propias y de las RR.SS.

La pianista asturiana Carmen Yepes (Oviedo, 1979), afincada desde hace años en Madrid, donde compagina la docencia en el Conservatorio Profesional «Teresa Berganza» con una constante actividad concertística, regresaba a los Atardeceres Musicales de Villaviciosa para ofrecer un recital concebido con un evidente propósito didáctico sin renunciar a la emoción artística. Bajo el título Un recorrido por la sonata, el programa proponía seguir la evolución de esta forma musical desde Scarlatti hasta Schubert, un viaje que Yepes construyó con inteligencia y absoluta fidelidad al estilo de cada compositor.

Las tres sonatas de Domenico Scarlatti elegidas por «la mierense nacida en Oviedo» para abrir el concierto, constituyeron una magnífica carta de presentación. De las más de quinientas que el compositor napolitano y madrileño escribió para teclado, la K. 247 mostró un carácter introspectivo y una expresividad delicada, con un fraseo limpio y un uso muy medido del pedal, siempre al servicio de la claridad del discurso. Muy diferente resultó la K. 115, intensa y dramática, de energía casi impetuosa, mientras que la luminosa K. 416 cerró este primer bloque con un virtuosismo brillante y una espontaneidad contagiosa. Yepes supo evidenciar cómo estas pequeñas joyas, concebidas para el clave, encuentran en el piano nuevas posibilidades tímbricas y expresivas sin perder su esencia.

Mozart representaba el siguiente paso en la evolución de la sonata. De sus sonatas para piano, Carmen Yepes escogió la KV 332, escrita en París en el verano de 1778, una obra que para muchos pianistas permanece ligada a nuestros años de formación. La interpretación destacó por la naturalidad del discurso, el equilibrio entre brillantez y lirismo y un refinamiento constante en la ornamentación. El Allegro inicial fluyó con elegancia y transparencia; el Adagio encontró un canto de auténtico carácter vocal, mientras que el Allegro assai final recuperó toda la vitalidad mozartiana con una energía siempre controlada y nunca exhibicionista. Una lectura luminosa y equilibrada que resumía perfectamente el ideal clásico de la forma sonata.

La segunda parte estaba dedicada íntegramente a la Sonata Póstuma D. 959 en la mayor de Franz Schubert, una de las tres últimas sonatas del compositor. No pude evitar recordar la integral ofrecida hace dos años en Granada por Paul Lewis, donde precisamente esta obra fue la que más me impresionó por su extraordinario equilibrio formal y por esa permanente tensión entre serenidad y desgarro.

También Carmen Yepes hizo de esta partitura el verdadero centro emocional del recital. Desde el rotundo Allegro inicial, de dimensiones casi sinfónicas, fue construyendo un discurso donde el lirismo convivía constantemente con una sensación de inestabilidad, como si cada cadencia evitara deliberadamente el reposo definitivo. Los sutiles retenuti mantenían al oyente suspendido antes de cada nueva frase, mientras el desarrollo alternaba momentos de aparente calma con inesperadas irrupciones dramáticas.

Especialmente sobrecogedor resultó el Andantino. Esa melancolía casi inmóvil que Schubert transforma de pronto en un estallido de angustia encontró en Yepes una intérprete capaz de mantener la tensión sin exageraciones. Fue uno de esos movimientos que remueven tanto la inteligencia como la emoción: el caminante schubertiano vuelve a aparecer, dudando siempre del siguiente paso, dejando melodías que parecen esperar la voz de un cantante invisible.

El Scherzo ofreció el necesario respiro antes de un Rondo final donde la pianista volvió a combinar lirismo y dramatismo hasta desembocar en una coda de enorme fuerza expresiva. Una interpretación madura, profundamente reflexionada y construida desde la honestidad musical, sin buscar efectos externos, dejando que fuera la propia arquitectura de la obra la que emocionara al público.

Como propina llegó un delicioso regalo mozartiano: el breve Allegro en fa mayor KV 33b, compuesto cuando Mozart tenía apenas once años. Un final luminoso que devolvió la sonrisa tras el intenso viaje emocional propuesto por Schubert y que confirmó el excelente momento artístico de Carmen Yepes, una pianista que une experiencia, inteligencia interpretativa y una admirable capacidad para comunicar la música desde la sencillez.

PROGRAMA:

Domenico Scarlatti (1685-1757):

Tres sonatas:

K. 247 en do sostenido menor

K. 115 en do menor

K. 416 en re mayor

Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791):

Sonata KV. 332 en fa mayor:

Allegro – Adagio – Allegro assai

Franz Schubert (1797-1828):

Sonata Póstuma D. 959 en la mayor:

Allegro – Andantino – Scherzo. Allegro vivace – Trio. Un poco più lento – Rondo. Allegretto

 Propina:

W. A. Mozart:

Allegro (Klavierstück in F, KV 33b)

Resumen de mi Festival de Granada 2026

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Tras un intenso mes en el 75º Festival Internacional de Música y Danza de Granada, mi cuarto año completo (al último programado para este sábado 18 de julio ya no estaré), quiero comenzar agradeciendo al Colegio Mayor Santa Cruz La Real a la dirección y todo su personal, hacerme sentir nuevamente como en casa.

Desde este blog he ido subiendo mis reseñas, más que críticas, desde el mismo día 9 de junio hasta el 12 de julio, normalmente antes de irme a dormir, aunque algunas quedaron para la mañana -o tarde- del día siguiente, cada una de ellas con fotos propias pero sobre todo las de mi querido y admirado amigo ©Ferminius y del nuevo “fichaje” (Álex Cámara) entre otros muchos profesionales, que siempre añado en las entradas, pues forman parte de todo el inmenso equipo humano del festival, el segundo de Paolo Pinamonti al frente, y a quienes también debo dar mi más sinceras gracias.

Los números de mis asistencias en este 2026 han sido los siguientes: 34 espectáculos en 31 días (20 en junio más 14 en julio ) y 11 espacios que detallo por seguir siendo “marcos incomparables” de los conciertos, auténtica referencia a nivel mundial por historia, belleza y algunos de ellos con una acústica indescriptible.

Comentar simplemente que en este mi cuarto año completo hubo menos matinales, menos coincidencias horarias, que facilitan la elección, muy poco órgano (sólo uno aunque imponente), muchas efemérides (menos de las esperadas para los 150 años de Falla), y también acudí a toda la danza (siempre en el festival) y los guiños flamencos, tributo a la pre-historia de Falla y Lorca en 1922, así como a una relajante noche de jazz donde solo me faltó una cerveza en la mano.

Palacio de Carlos V (11): JUN 6 / JUL 5.

Teatro del Generalife (8): JUN 6 / JUL 2.

Patio de los Arrayanes (4): JUN 3 / JUL 1.

Palacio de los Córdova (2): JUL 2.

Colegio Mayor Santa Cruz La Real (2): JUN 1 / JUL 1.

Crucero del Hospital Real (2): JUN 1 / JUL 1.

Auditorio Manuel de Falla (1): JUN 1.

Explanada del Palacio de Exposiciones y Congresos (1): JUN 1.

Santa Iglesia Catedral (1): JUN 1.

Patio Elíptico. Centro Cultural CajaGranada (1): JUL 1.

Monasterio de San Jerónimo (1): JUL 1.

Sin entrar en una valoración global, aunque he ido dejándolas en años anteriores, dejo a continuación todos los enlaces a cada una de las entradas en este blog.

JUNIO

Espectáculos extraordinarios:

Martes 9 junio

Fanfarrias del Festival, distintas ubicaciones y horarios por Granada.

Palacio de Carlos V, 22:00 h. (FEX)

Coro Manuel de Falla (Juan Ignacio Rodrigo, maestro de coro) y Orquesta de la Universidad de Granada, Gabriel Delgado (director).

Música para un centenario: estelas  de Carlos

Espectáculos extraordinarios:

Jueves 11 junio

Teatro del Generalife, 22:30 h. (Pre-Festival)

Ludovico Einaudi.

Solo piano.

Conciertos sinfónicos:

Viernes 12 junio

Palacio de Carlos V, 22:00 h.

Orchestra del Maggio Musicale Fiorentino – Zubin Mehta director. Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791):
Sinfonía nº 39 en mi bemol mayor, KV 543 (1788) – Sinfonía nº 40 en sol menor, KV 550 (1788) – Sinfonía nº 41 en do mayor, KV 551 «Júpiter» (1788)

Y entrega de la Medalla de honor del Festival a Zubin Metha, con la presencia de S. M. Doña Sofía de Grecia.

Doña Sofía en 1964, entonces Princesa de España, con su hermana Doña Irene en el Festival de Granada

Danza

Sábado 13 junio

Teatro del Generalife, 22:30 h.

Gala benéfica de flamenco (Fundación Reina Sofía): Ballet Flamenco de Andalucía – Patricia Guerrero.
Flamenco Patrimonio

Espectáculos extraordinarios:

Domingo 14 junio

Auditorio Manuel de Falla, 21:00 h. (FEX)

Atlanta Symphony Youth Orchestra, William R. Langley, director.
El lago de los cisnes

Espectáculos extraordinarios:

Jueves 18 junio

Explanada del Palacio de Exposiciones y Congresos, 22:00 h. (FEX)

Zenit Aerial Ballet, Helena Sánchez Hortal, dirección escénica.
Aria

Danza:

Viernes 19 junio

Teatro del Generalife, 22:30 h.

Ballet Nacional de Letonia – Aivars Leimanis, director artístico.

Giselle

Ballet en dos actos. Música: Adolphe Adam. Libreto: Théophile Gautier y Jules-Henri Vernoy de Saint-Georges. Coreografía original: Jean Coralli, Jules Perrot y Marius Petipa. Puesta en escena: Aivars Leimanis. Diseño de escenografía y vestuario: Ināra Gauja. Diseño de iluminación: Kārlis Kaupužs. Supervisora de Ballet: Dace Lapiṇa.

Conciertos matinales:

Sábado 20 junio

Santa Iglesia Catedral, 12:30 h.

Olivier Latry, órgano.

Obras de: Susanne van Soldt, Jan Pieterszoon Sweelinck, José Jiménez, Pablo Bruna, Juan Cabanilles, Jean-François Dandrieu y Claude Balbastre.

Conciertos sinfónicos:

Sábado 20 junio

Palacio de Carlos V, 22:00 h.

Orquestra de la Comunitat Valenciana– Marianne Crebassa, mezzosoprano – Gustavo Gimeno, director.

Maurice Ravel (1875-1937): Rhapsodie espagnole (1907-08)

Manuel de Falla (1876-1946) / Luciano Berio (1925-2003): Siete canciones populares españolas (1978) *

Igor Stravinsky (1882-1971): L’Oiseau de feu (El pájaro de fuego. Ballet completo, 1909-1910).

* En conmemoración del 150 aniversario de Manuel de Falla

V Centenario de la visita de Carlos V a Granada:

Domingo 21 junio

Palacio de Carlos V, 22:00 h.

Ensemble Odhecaton / Ensemble La Pifarescha / Ensemble Pian & Forte. Paolo Da Col, director.

Música para la coronación imperial de Carlos V. Bolonia, Basílica de San Petronio, 1530. Reconstrucción escénica de la ceremonia de coronación a cargo de Rita Cosentino.

Girolamo Fantini (1600-1675): Prima entrata imperiale

Nicolas Gombert (1495-1560): Kyrie y Gloria (Missa a la Incoronation «Sur tous regrets», a 5 voces) – Conceptio tua In illo tempore, a 6 voces – Credo

Jean Richafort (1480-1547): Sour tous regretz

Nicolas Gombert: Sanctus – Agnus Dei, a 5 y 6 voces

Jacobus Clemens non Papa (ca. 1510-1555): Frisque et gaillard

Josquin Desprez (1450-1521): O bone et dulcissime Jesu, a 4 voces

Heinrich Lübeck (1799-1865): Etzliche Punctenn aus einer Sonada

Nicolas Gombert: Regina caeli, a 12 voces

Cesare Bendinelli (c. 1542-1617): Sonata nº 336

Música de cámara

Lunes 22 junio

Patio de los Arrayanes, 22:00 h.

Cuarteto Quiroga.

György Kurtág (1926): Aus der Ferne III (1991).

Juan Crisóstomo de Arriaga (1806-1826): Cuarteto de cuerda nº 1 en re menor (1823).

György Kurtág: Aus der Ferne V (1999).

Juan Crisóstomo de Arriaga: Cuarteto de cuerda nº 2 en la mayor (1823).

György Kurtág: Secreta: funeral music. In memoriam László Dobszay (2011).

Juan Crisóstomo de Arriaga: Cuarteto de cuerda nº 3 en mi bemol mayor (1823).

En conmemoración del bicentenario de la muerte de J. C. Arriaga y el centenario del nacimiento de G. Kurtág.

Flamenco

Martes 23 junio

Teatro del Generalife, 22.30 h.

Yerai Cortés

V Centenario de la visita de Carlos V a Granada:

Miércoles 24 junio

Colegio Mayor Santa Cruz la Real, 22:00 h.

Ensemble InAlto – Lambert Colson, corneto y dirección.

Obras de Josquin Desprez, Nicolas Gombert, Nicolas Payen, Thomas Crécquillon, Francisco Fernández Palero, Juan del Encina, Cipriano de Rore, Claudio Monteverdi, Gioseffo Guami, Costanzo Antegnati, Costanzo Festa, Marco da Gagliano y Emilio de’ Cavalieri.

V Centenario de la visita de Carlos V a Granada

Jueves 25 junio

Patio de los Arrayanes, 22:00 h.

Zambra morisca

Grupo Confluencias – Trío de pulso y púa Alonso – Abir El Abed cantante solista – Sara Calero, danza (colaboración especial) – Coco Reyes, narradora – Omar Metioui, director artístico y ‘ud ramal – Reynaldo Fernández Manzano, dirección científica, guión y textos.

Espectáculo teatral con música y danza:

Viernes 26 junio

Palacio de Carlos V, 22:00 h.

Orquesta Ciudad de Granada – Músicos y cuerpo de baile de la India – Solistas de danza española — Ignacio García y Mónica de la Fuente, dramaturgia – Ignacio García, dirección de escena – David Murphy director. El sueño del sitar

Un homenaje a Ravi Shankar

Ravi Shankar (1920-2012): Dance Suite *

Manuel de Falla (1876-1946): Danza ritual del fuego, de El amor brujo

Música original sobre motivos de Ravi Shankar, compuesta e interpretada por Shubendra Rao y Saskia Rao-de Haas *

* Estreno. En el marco del Año Dual España-India

Conciertos matinales:

Sábado 27 junio

Crucero del Hospital Real, 12:30 h.

Capilla Santa Maria – Jone Martínez, soprano – Daniel Zapico, tiorba – Daniel Oyarzabal, clavicémbalo – Carlos Mena, contratenor y dirección.

El canto en su espejo

Agostino Steffani (1654-1728):

Duetto «M’hai da piangere» / Aria «Funeste imagini» (de Niobe. 1688) / Aria «Chi provó gl’Astri severi» (de Orlando generoso. 1691) / Duetto «Occhi perché piangete» / Overture (de Briseide. 1669) / Duetto «Lungi dall’Idol mio» / Aria «Potea peggio trattarti?» (de Le Glorie di Enea. 1695) / Aria «Pende il cor tra’l No e’l Si» (de Henrico Leone. 1689) / Duetto «Placidissime catene».

Danza:

Sábado 27 junio

Teatro del Generalife, 22:00 h.

Compañía Nacional de Danza –  Muriel Romero, directora.

NumEros

Serenad. Coreografía: George Balanchine © The George Balanchine Trust. Música: Piotr Illich Chaikovski. Diseño de vestuario: Karinska. Puesta en escena: Colleen Neary. Realización de vestuario: Estudio Tania Bakunova.

Echoes from a Restless Sou. Coreografía, diseño de iluminación y vestuario: Jacopo Godani. Música: Maurice Ravel (piano solista: Gustavo Díaz-Jerez). Asistentes coreográficos: Vincenzo de Rosa, Zoe Lenzi. Realización de vestuario: Estudio Tania Bakunova.

Playlist (Track 1, 2). Coreografía: William Forsythe. Música: Peven Everett y Lion Babe. Puesta en escena: José Carlos Blanco Martínez. Diseño de vestuario: William Forsythe. Diseño de iluminación: Tanja Rühl. Realización de vestuario: Iñaki Cobos y Primer Plano Vestuario SL.

Conciertos sinfónicos:

Domingo 28 junio

Palacio de Carlos V, 22:00 h.

Riccardo Muti, director  – Orchestra Giovanile Luigi Cherubini.

Giuseppe Verdi (1813-1901): Sinfonia, de Nabucco (1841) / Le quattro stagioni, bailables de I vespri siciliani (1855).

Manuel de Falla (1876-1946): El sombrero de tres picos (suite no 2) (1919-21) *

Maurice Ravel (1875-1937): Boléro (1928).

* En conmemoración del 150 aniversario de Manuel de Falla

Recitales:

Lunes 29 junio

Patio de los Arrayanes, 22:00 h.

Yuliana Avdeeva, piano.

Fryderyck Chopin (1810-1849): Nocturnos, op. 62 (1846).

Władysław Szpilman (1911-2000): Mazurka en fa menor (1942).

Fryderyck Chopin: Fantasía en fa menor, op. 49 (1841).

Władysław Szpilman: Suite «The Life of the Machines» (1933).

Fryderyck Chopin: Andante spianato et Grande polanaise brillante, op. 22 (1830-31) – 24 Preludios, op. 28 (1836-39).

Danza:

Martes 30 junio

Teatro del Generalife, 22:30 h.

Malandain Ballet Biarritz – Thierry Malandain, director artístico – Academia Barroca del Festival de Granada – Aarón Zapico, director.

Les Saisons

Coreografía: Thierry Malandain. Música: Antonio Vivaldi y Giovanni Antonio Guido. Violín solo: Jorge Jiménez. Decorados y vestuario: Jorge Gallardo.  Diseño de iluminación: François Menou. Diseño de vestuario: Véronique Murat, Charlotte Margnoux, con la ayuda de Anaïs Abel. Realización de decorados: Frédéric Vadé. Realización de accesorios: Annie Onchalo.

JULIO

V Centenario de la visita de Carlos V a Granada:

Miércoles 1 julio

Colegio Mayor Santa Cruz la Real, 22:00 h.

Stile Antico

La consecución del poder: Carlos V, de príncipe a protector

Clemens non Papa (1510-1555): Carole Magnus eras.

Josquin Desprez (1450-1521): Salve Regina a 5.

Atrib. Pierre de la Rue (1452-1518): Absalon fili mi.

Nicolas Gombert (1495-1560): Mille Regretz / Virgo Sancta Katherina / Magnificat Primi Toni.

Rodrigo Ceballos (1534-1581): Hortus conclusus.

Cristóbal de Morales (1500-1553): Asperges me.

Thomas Crequillon (1505-1557): Andreas Christi famulus.

Cristóbal de Morales (1500-1553): Jubilate Deo.

Conciertos sinfónicos:

Jueves 2 julio

Palacio de Carlos V, 22:00 h

Orquesta Nacional de España – David Afkham, director.

Gustav Mahler (1860-1911): Sinfonía nº 9 en re mayor (1909-1910).

Danza:

Viernes 3 julio

Teatro del Generalife, 22:30 h.

Béjart Ballet Lausanne  – Julien Favreau, director artístico.
Dyonisos (Suite) – L’Oiseau de Feu – Boléro

Dionysos (Suite). Coreografía: Maurice Béjart. Música: Manos Hadjidakis. Pinturas: Yokoo Tadanori. Vestuario: Gianni Versace.

L’Oiseau de Feu. Coreografía: Maurice Béjart. Música: Igor Stravinsky. Diseño de escenografía y vestuario: Joëlle Roustan y Roger Bernard.

Boléro. Coreografía: Maurice Béjart. Música: Maurice Ravel. Diseño de escenografía y vestuario: Maurice Béjart.

Conciertos matinales:

Sábado 4 julio

Crucero del Hospital Real, 12:30 h.

Plural Ensemble – Mahan Esfahani, clave – Fabián Panisello, director.

Luigi Boccherini (1743-1805): Campane dell’Ave Maria y Tamburo dei Soldati (de Musica notturna delle strade di Madrid, op. 30 no 6 G. 324. 1780).

José María Sánchez-Verdú (1968): Las ínsulas extrañas (2024).

Luigi Boccherini: Il Rosario (de Musica notturna delle strade di Madrid).

Alberto Carretero (1985): Con certo in certo (2026) *

Luigi Boccherini: Minuetto dei Ciechi y Passa Calle (de Musica notturna delle strade di Madrid).

Jesús Villa-Rojo (1940): Recordando a Falla (1989).

Luigi Boccherini: Il tamburo y Ritirata (de Musica notturna delle strade di Madrid).

Manuel de Falla (1876-1946): Concerto per clavicembalo, flauto, oboe, clarinetto, violino e violoncello (1926).

En conmemoración del 150 aniversario de Manuel de Falla

* Estreno, encargo del Festival de Granada

Conciertos sinfónicos:

Sábado 4 julio

Palacio de Carlos V, 22:00 h.

Budapest Festival Orchestra – Anja Kampe, soprano – Hanno Müller-Brachmann, bajo – Iván Fischer, director.

Robert Schumann (1810-1856): Sinfonía nº 3 en mi bemol mayor, op. 97 «Renana» (1850).

Richard Wagner (1813-1883): Escena final de Die Walküre (Acto 3, escena 3: Despedida de Wotan y Fuego mágico. 1856).

Ópera & Cine

Domingo 5 julio

Palacio de Carlos V, 22:00 h.

Joven Orquesta Nacional de España – Coro masculino de la Orquesta Ciudad de Granada – Héctor Eliel Márquez, director del coro – Alejandro del Ángel, tenor – Donato Renzetti y Timothy Brock, directores.

Franz Liszt / Pietro Mascagni: Sinfonía Fausto / Rapsodia Satanica.

Sinfonía Fausto (1854). Sinfonía de Franz Liszt (1811-1886) en tres movimientos para tenor, coro y orquesta, S. 108.

Rapsodia satanica (1917). Película de Nino Oxilia (1889-1917).Música de Pietro Mascagni (1863-1945). Guion de Alberto Fassini sobre poema de Fausto Maria Martini.

Recitales:

Lunes 6 julio

Patio de los Arrayanes, 22:00 h.

Javier Perianes, piano.

Manuel de Falla (1876-1946): Nocturno (1896).

Fryderyck Chopin (1810-1849): Nocturno en re bemol mayor, op. 27 nº 2 (1835).

Manuel de Falla: Mazurka en do menor (1899).

Fryderyck Chopin: Mazurka en la menor, op. 7 nº 2 (1830-31) / Mazurka en sol mayor, op. 67 nº 1 (1835).

Manuel de Falla: Serenata andaluza (1900).

Fryderyck Chopin: Vals en la menor, op. 34 nº 2 (1831).

Manuel de Falla: Canción (1900).

Fryderyck Chopin: Berceuse en re bemol mayor, op. 57 (1843, rev. 1844).

Manuel de Falla: Cuatro piezas españolas (1906-1909).

Isaac Albéniz (1860-1909): Iberia (Selección. 1905-08).

En conmemoración del 150 aniversario de Manuel de Falla

Música de cámara:

Martes 7 julio

Patio Elíptico. Centro Cultural CajaGranada, 22:00 h.

Numen Ensemble – Héctor Eliel Márquez, director.

Música y espacio

Arvo Pärt (1935): Spiegel im Spiegel (1978).

György Kurtág (1926) *: Omaggio a Luigi Nono, op 16 (1979).

Morton Feldman (1926-1987): The Rothko Chapel (1971).

György Ligeti (1923-2006): Lux Aeterna (1966).

John Taverner (1944-2013): A Hymn to the Mother of God (1985).

Thomas Tallis (1505-1585): Spem in alium (1570).

* En conmemoración del centenario de los nacimientos de G. Kurtág y M. Feldman

Flamenco:

Miércoles 8 julio

Palacio de los Córdova, 22:00 h.

Esperanza Garrido, cante – Paco Jarana, guitarra flamenca – Óscar Lago, guitarra flamenca – Pablo Suárez, piano –  Manuel José Muñoz “el Pájaro”, percusión. Eva Yerbabuena, dirección artística

De luna a luna *
* Estreno

Jazz:

Jueves 9 julio

Palacio de los Córdova, 22:00 h.

Leonor Watling & Leo Sidran con The Groovy French Band.

El arte de encontrarse

Conciertos sinfónicos:

Viernes 10 julio

Palacio de Carlos V, 22:00 h.

Orquesta Ciudad de Granada – Coro de la Orquesta Ciudad de Granada – Héctor Eliel Márquez, director del coro – Lucas Macías, director.

Silvia Tro Santafé, mezzosoprano (Salud) – Belén Elvira, mezzosoprano (La abuela) – Leticia Rodríguez, mezzosoprano (Carmela) – Álvaro Gallegos (voz de la fragua) –  Alejandro Roy tenor (Paco) – Joan Martín-Royo, bajo (El tío Sarvaor) – El Turry, cantaor – Andrés Merino, barítono (Manuel) – Luis Mariano, guitarra.

Pietro Mascagni (1863-1945): Intermezzo, de Cavalleria rusticana (1889).

Richard Wagner (1813-1883):  Preludio y Muerte de Isolda, de Tristan und Isolde (primera versión, 1857-1859).

Manuel de Falla (1876-1946): La vida breve (1905) *

* Estreno de la primera versión inédita de «La vida breve», de 1905.

En conmemoración del 150 aniversario de Manuel de Falla

Conciertos matinales:

Sábado 11 julio

Monasterio de San Jerónimo, 12:30 h.

Coro Gulbenkian- Solistas de la Orquesta Gulbenkian – Martina Batič, directora.

Paradiso. Polifonía del siglo XVI a nuestros días

Orlando di Lasso (1532-1594): Vide homo.

Carlo Gesualdo (1566-1613): O vos omnes.

Manuel Cardoso (1566-1650): Sitivit anima mea.

Alfredo Aracil (1954): Paradiso (Cuaderno I).

Duarte Lobo (c. 1565-1646): Audivi vocem de caelo.

Estêvão de Brito (1575-1641): Heu, Domine.

Alfredo Aracil: Paradiso (Cuaderno II).

Giovanni Pierluigi da Palestrina (1525-1594) Sperent in te.

Tomás Luis de Victoria (1548-1611) O magnum mysterium.

Alfredo Aracil: Paradiso (Cuaderno III) *

* Estreno, encargo del Festival de Granada

Danza:

Sábado 11 julio

Teatro del Generalife, 22:30 h.

Les Ballets Espagnols de «La Argentina» – Antonio Najarro, dirección artística y coreografía.

Juerga y Triana – Sonatina

Juerga y Triana
Música de Juerga: Julián Bautista – Música de Triana: Isaac Albéniz– Dirección de escena: Carolina África – Diseño de vestuario: Yaiza Pinillos – Diseño de vídeo proyecciones e ilustraciones: Emilio Valenzuela – Diseño de iluminación: Nicolás Fischtel – Solos de guitarra: José Luis Montón – Bailarines: bailarines de la Compañía Antonio Najarro.

Sonatina

Música: Ernesto Halffter – Dirección de escena: Carolina África – Diseño de vestuario: Yaiza Pinillos – Diseño de vídeo proyecciones: Néstor L. Arauzo y Davitxun – Diseño de iluminación: Sergio Torres – Músicos en directo : Constanza Lechner (piano, cajón), José Luis Montón (guitarra), Sergio Menem (violonchelo) – Bailarines: bailarines de la Compañía Antonio Najarro.

Ópera:

Domingo 12 julio

Palacio de Carlos V, 22:00 h.

Real Orquesta Sinfónica de Sevilla (ROSS) – Coro Teatro de la Maestranza – Íñigo Sampil, director del coro – Daniele Callegari, director musical.

Aida

Ópera en cuatro actos (1871). Versión concierto Música de Giuseppe Verdi (1813-1901). Libreto de Antonio Ghislanzoni, basado en un guión de Auguste Mariette.

Manuel Fuentes, bajo (El Rey) – Ketevan Kemoklidze, mezzosoprano (Amneris) – Olga Maslova, soprano (Aida) – Francesco Meli, tenor (Radamés) – Inho Jeong, bajo (Ramfis) – Fabián Veloz, barítono (Amonastro) – Néstor Galván, tenor (Un mensajero) – Patricia Calvache, soprano (Gran sacerdotisa).

Reflejar igualmente la Exposición en la Carrera de la Virgen titulada «Geometría y gracia» que finalizaba con mi estancia en la capital nazarí.

Como reza el último anuncio, «Los caminos del arte y de la música llevan al Festival de Granada». Espero seguir disfrutándolo algún año más, aunque mi juventud va pasando y pesando…

Nacidos para ser yunque

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Viernes 10 de julio, 22:00 h. 75 Festival de Granada, Conciertos sinfónicos. Palacio de Carlos V: Orquesta Ciudad de Granada (OCG), Coro de la OCG (Héctor Eliel Márquez, director del coro), solistas, Lucas Macías (director). Obras de Mascagni, Wagner y Falla. Fotos © Festival de Granada – Álex Cámara, y propias.

El festival granadino está ya en la recta final y en la antepenúltima noche que coincidía con el partido entre España y Bélgica (victoria sufrida) volvía al Palacio para comprobar en vivo el trabajo del maestro Lucas Macías con la OCG, pues con la OFil le sigo desde su titularidad y tenía curiosidad en un programa donde Mascagni y Wagner los tiene muy trabajados aunque el reto estaba en el estreno de La vida breve (1905) en su versión “original”, la ópera de Manuel de Falla y que se enmarca en el 150 aniversario del gaditano.

La Web presentaba el programa como El taller de Falla:

La Orquesta Ciudad de Granada bajo la dirección de Lucas Macías presenta un programa que recorre algunos hitos del teatro musical europeo entre finales del siglo XIX y comienzos del XX. El Intermezzo de Cavalleria rusticana de Mascagni y el Preludio y Muerte de Isolda en su primera versión sitúan al oyente en el núcleo del drama operístico. El centro del concierto lo ocupa en cualquier caso La vida breve de Manuel de Falla en su primera versión inédita, una partitura desconocida que permite redescubrir el proceso creativo del compositor y su temprana síntesis entre tradición lírica europea y elementos populares. Esta recuperación aporta una mirada nueva sobre una de las óperas fundamentales del repertorio español, revelando matices estructurales y expresivos que enriquecen la comprensión de la obra y de su contexto histórico.

Antes del concierto, y tras las palabras de Paolo Pinamonti (el micrófono no funcionó) pidiendo al público guardar un minuto de silencio en recuerdo de las víctimas del trágico incendio forestal ocurrido en Los Gallardos (Almería), comenzaba una velada que no colmó mis expectativas iniciales. La orquesta granadina va tomando forma aunque la noté descommpensada, con pocos contrabajos para dar consistencia en los graves, que con un tarima al menos ganaría en profundidad, una cuerda que va buscando su sonido aunque le falte algo más de tensión. En el Intermezzo de Cavalleria rusticana de Mascagni los cellos sí frasearon con gusto y musicalidad, la madera sí estuvo empastada más los metales sonaron algo destemplados, supongo que por la temperatura palaciega aunque al atardecer siempre desciende.

Para cerrar la primera parte el Preludio y Muerte de Isolda en su primera versión volvió a reflejar las carencias pese a los intentos del maestro onubense en la búsqueda de la tímbrica ideal para esta maravilla wagneriana. Me pareció, si se me permite el guiño cómico, un “Tristón e Isorda” sin la tensión y emoción que esta joya sinfónica necesita. La relación del alemán con el gaditano para la segunda parte las refleja muy bien Jorge de Persia en las notas al programa, y seguro que con más trabajo la OCG irá creciendo. Tocar en casa es una responsabilidad y aún mayor con estas páginas exigentes que suponen algo más que hacer sonar lo escrito en vez de sentirlo y disfrutarlo.

Tras la pausa de hidratación tan futbolera y comprobar cómo iban los cuartos de final llegaría el esperado estreno de la primera versión de Falla, con toda la historia que conlleva y que daría para un análisis más profundo ante lo que bien podría ser un borrador para una obra que tanto trabajo le costó al gaditano enamorado de Granada.

Con el propio Coro de la OCG que dirige Héctor Eliel Márquez (con unos días intensos tras el concierto del Numen Ensemble), y un amplio elenco de solistas, llegaba el estreno de la primera versión inédita de 1905 de La Vida Breve. Las notas de Jorge de Persia comentan que «hasta algo más de un año atrás la única fuente completa primigenia conservada de 1905 era la partitura de canto y piano y algunas páginas que Antonio Gallego suponía acertadamente pertenecientes a la de orquesta, considerada perdida en su totalidad». Se aprecian los “añadidos” en algunas partes y la instrumentación pero se mantiene el resto. Una ópera en concierto tiene la ventaja de imaginar cada cual la escenografía: el cercano Albaicín, la puesta de sol en la capital nazarí, la casa humilde de Carmela en Granada más la boda y el final trágico tan romántico.

Pero cantantes no interactuaron como se podría esperar, reconociendo que al tratarse de una edición nueva era mayor la preocupación en la fidelidad que la entrega a los distintos personajes. Pese a todo, la mezzo valenciana Silvia Tro Santafé gozó de buena Salud, buenos agudos, excelente proyección y el dramatismo de su papel. Otro tanto el Paco del tenor asturiano Alejandro Roy, que ha ganado en el registro grave manteniendo su poderío en estos roles veristas que domina con soltura. La abuela canaria Belén Elvira pide unos graves donde la pérdida de volumen se notó por una OCG que no bajó las dinámicas, y la elección de mezzos pedía una mayor diferenciación de color, compensada por la expresividad. Breves las intervenciones del bajo barcelonés Joan Martín-Royo (El tío Sarvaor)al que le ocurrió otro tanto, y la tercera mezzosoprano de la noche, Leticia Rodríguez (Carmela), sin dejarme a los barítonos Andrés Merino (Manuel) y Álvaro Gallegos «en la fragua».

Mención aparte de Antonio Gómez El Turry, cantaor que aporta a la obra el toque flamenco. Casi escondido detrás de los contrabajos y amplificado, al igual que la guitarra de Luis Mariano, pienso que innecesariamente pues debe escucharse en la lejanía aunque en el escenario había monitores para que Macías y la orquesta les escuchasen y pudiesen encajar, a la perfección, el cante y toque natural y “ad libitum” de la pareja.

Del coro destacar volumen y afinación tanto en las voces graves como en las blancas, el buen emparte todos juntos, incluso los jaleos y gestos escritos por Falla, y al proyectarse los textos podíamos seguir esa letra con los giros andaluces (“Arsa”) donde las consonantes desaparecen “mujé”, las jotas casi aspiradas y la frase repetida como leitmotiv ”¡Malhaya quien nace yunque, en vez de nacer martillo!”.

Enorme trabajo con poco tiempo para poder preparar concienzudamente y escuchar este drama lírico de Falla por parte de todos, que además se retransmitió en directo por Canal Sur TV y Radio Clásica (que a su vez lo remitirá a la UER). El reto en la dirección para Lucas Macías es un escalón más para comprobar su crecimiento desde el podio con sus actuales tres orquestas sinfónicas. Y si suelo jugar con las palabras, esta vez no titulo la entrada como “Falla no falla” sino que me quedo con el paralelismo del yunque sobre el que golpeó el martillo.

ELENCO:

Orquesta Ciudad de Granada (OCG)

Lucas Macías, director

Coro de la OCG

Héctor Eliel Márquez, director del coro

Silvia Tro Santafé, mezzosoprano (Salud)

Belén Elvira, mezzosoprano (La abuela)

Leticia Rodríguez, mezzosoprano (Carmela)

Álvaro Gallegos, tenor (voz de la fragua)

Alejandro Roy, tenor (Paco)

Joan Martín-Royo, bajo (El tío Sarvaor)

El Turry, cantaor

Andrés Merino, barítono (Manuel)

Luis Mariano, guitarra

PROGRAMA:

I

Pietro Mascagni (1863-1945)

Intermezzo, de Cavalleria rusticana (1889)

Richard Wagner (1813-1883)

Preludio y Muerte de Isolda, de Tristan und Isolde (primera versión, 1857-59)

II

Manuel de Falla (1876-1946)

La vida breve (1905)

Drama lírico en dos actos y cuatro cuadros

Libreto de Carlos Fernández Shaw

Estreno de la primera versión inédita de 1905

Edición de la partitura dirigida por Álvaro Flores Coleto / Manuel de Falla Ediciones S. L.

En conmemoración del 150 aniversario de Manuel de Falla

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