Jueves 18 de junio, 19:30 horas. Teatro Campoamor, Oviedo, XXXIII Festival de Teatro Lírico Español: “Maharajá”. Zarzuela compuesta entre 2016 y 2017 por encargo de la Fundación Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Oviedo en el marco de los actos conmemorativos del 125 aniversario del Teatro Campoamor de Oviedo. Música de Guillermo Martínez y libreto de Maxi Rodríguez. Estrenada el 15 de junio de 2017 en el Teatro Campoamor de Oviedo. Producción del Teatro Campoamor (2017).
Desde Granada recibo la reseña de Asunción Tejedor, un punto de vista de aficionada, apreciable precisamente por la frescura y rapidez de sus impresiones al finalizar la representación este jueves en Oviedo, que quiero compartir desde este blog, con los añadidos de mis enlaces siempre enriquecedores.
Entre los aspectos más destacados de esta nueva representación de Maharajá sobresale el excelente nivel del reparto principal. Vanesa (Beatriz Díaz) brilló tanto por la calidad vocal como por su presencia escénica, mientras que Mishka (David Menéndez) aportó solidez y carisma a un personaje fundamental en el desarrollo de la trama. Igualmente notable resultó la interpretación de Velino (Juan Noval-Moro), convincente tanto en el plano vocal como teatral.
Especial mención merece Ana (Serena Pérez), uno de los personajes más divertidos y agradecidos de la obra. Su interpretación estuvo llena de frescura, naturalidad y sentido del humor, contribuyendo de manera decisiva al tono desenfadado de la zarzuela. No obstante, en algunos momentos su emisión resultó algo contenida y ciertas frases cantadas llegaron con menor claridad a la sala, lo que dificultó apreciar plenamente algunos detalles de su intervención.
El componente cómico funcionó especialmente bien gracias al trabajo conjunto de todos los intérpretes, que supieron mantener un ritmo escénico ágil y eficaz. Los personajes secundarios aportaron dinamismo y contribuyeron a crear una atmósfera cercana y entretenida para el público.
Como aspecto mejorable, los diálogos hablados no siempre se percibieron con la nitidez deseable. En varios pasajes la dicción o la proyección dificultaron la comprensión completa del texto, algo especialmente relevante en una obra donde el libreto y el humor tienen un peso importante en la comunicación con el espectador.
En conjunto, una representación muy disfrutable, sostenida por un elenco comprometido y por varias interpretaciones de gran nivel, que permitieron apreciar plenamente el atractivo de esta zarzuela contemporánea.










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