Miércoles 21 de junio, 22:00 horas. 72 Festival de Granada. Palacio de Carlos V, Universo vocal (Ópera I): El retablo de maese Pedro: “Un tríptico sobre Don Quijote”. Orquesta Ciudad de Granada (OCG), Alicia Amo (soprano), David Alegret (tenor), José Antonio López (barítono), Juan Carlos Garvayo (clave), Aarón Zapico (dirección musical); Compañía Etcétera, Enrique Lanz (dirección de escena, títeres, escenografía y proyecciones). Obras de Telemann, Boismortier y Falla.
Títeres atemporales
23/06/2023
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De princesas y emperadores
22/06/2023
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Miércoles 21 de junio, 22:00 horas. Inauguración del 72 Festival de Granada. Palacio de Carlos V, Universo vocal (Ópera I): El retablo de maese Pedro: “Un tríptico sobre Don Quijote”. Orquesta Ciudad de Granada (OCG), Alicia Amo (soprano), David Alegret (tenor), José Antonio López (barítono), Juan Carlos Garvayo (clave), Aarón Zapico (dirección musical); Compañía Etcétera, Enrique Lanz (dirección de escena, títeres, escenografía y proyecciones). Obras de Telemann, Boismortier y Falla.
El trío solista ubicado a la izquierda pero la acción de la maravillosa Compañía Etcétera de Enrique Lanz, volviéndonos niños nos hizo creer realmente que los títeres cantan, mantienen la acción en total compenetración con la música, y la amplificación que no siempre ayudó a las voces aunque la producción posterior seguramente encuentre el equilibrio justo. Con el cambio al clave “histórico” de Juan Carlos Garvayo, algo limitado en volumen pero con momentos de presencia impecable, una OCG sin limitarse en plantilla a la ideada por Falla, pues el palacio imperial necesitaba más músicos que el salón de “La Polignac” y una sincronización perfecta entre música y escena, Maese Pedro interpretado por el tenor David Alegret daría la pauta de este teatrillo al que cien años no son nada ante su actualidad en todos los aspectos, de amplificación compleja que no ayudó a disfrutar de su color ni textos. Del Trujamán interpretado por la soprano Alicia Amo comentar que tuvo la complejidad vocal de las transiciones entre un timbre de niño con los cambios dramáticos y la no siempre clara dicción, creo que debida a mi cercanía (fila 8) que mezclaba el sonido directo con el amplificado, aunque compensada por esos “cambios de registro” que ayudaron a la conjunción escénica necesaria. En cambio Don Quijote del barítono José Antonio López, siempre seguro de calidad y emisión, no tuvo las diferencias entre «natural y artificial» de su proyección y sensación de poderío, tanto corporal como de proyección, ventajas de esas voces que ni siquiera cambian el color ni la presencia tan necesarias para este Quijote de Falla.
Granada día 0
20/06/2023
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Mañana 21 de junio comienza la 72 edición del Festival de Granada. Historia viva de nuestra música española y siempre unido al nombre de Manuel de Falla, el gaditano enamorado de la capital nazarí. Este 2023 y ya jubilado será todo un orgullo, además de enorme placer, asistir y contar desde aquí lo que me espera en un mes que será inolvidable y tal vez la envidia de todo melómano.
En mis años de estudiante con el profesor Casares, Granada y su festival ya eran algo para no perdérselo, y si además es parte de mi propia historia personal por estar casado con una psicóloga licenciada en esta universidad, era lógico que nos escapásemos a compartir recuerdos de juventud. Mi profesión docente estaba siempre marcada por el calendario escolar, lo que no impedía pasar algunos días de las vacaciones de navidad en esta ciudad mágica, y mi primera vez en el festival fue en su edición 60 de 2011, conociendo en persona al siempre añorado «El Pérez» con quien comentar su monografía sobre Mahler que ya preparaba segunda edición ampliada, pudiendo escaparme al concierto que no podía perderme, puesto que mis admirados Forma Antiqva actuarían en el Auditorio con un programa que sería un hito en la historia de los langreanos y además la llevarían al disco «con un par», tras una de mis mejores experiencias musicales que reflejé en aquel blog que comenzaba su andadura en 2008 pero donde Granada sería el punto de inflexión.
Con motivo de los 70 años del Festival, ya peinando canas y próxima la jubilación, María del Mar Peña directora de «La oculta Granada» me pedía unas notas que de nuevo plasmé en este blog tras la mudanza con la que cambié de plataforma pero no de sentimientos, rememorando mi primera escapada al Festival (con mayúscula pues no hay otro igual). Ahí escribía hace dos años: «…toda una vida plena que espero volver a disfrutar cuando llegue mi esperada jubilación donde el calendario no será escolar sino plenamente melómano y los conciertos de junio y julio en la ciudad de La Alhambra sigan llenando mi mochila de viajes desde “Siana al mundo y con la música por montera”. Larga vida al Festival de Granada», y aquí estoy cumpliendo un sueño, como rezaba el titular de prensa «el sueño de varias noches de verano».
El 72 Festival arranca con una celebración única, el centenario de «El Retablo de Maese Pedro», una producción que la Ópera de Oviedo nos llevó al Auditorio en diciembre de 2009 enamorándonos de Hermenegildo Lanz y ahora su hijo, repitiendo ahora esta celebración nada menos que en el Palacio de Carlos V y con mi querido Aarón Zapico dirigiéndolo (en Oviedo estaba al clave) al frente de un plantel de voces conocidas y algunos de los principales atriles de la Orquesta Ciudad de Granada, que dirige Lucas Macías compartiéndola con la Oviedo Filarmonía (al final la conexión norte-sur funciona mejor que el tren o los aviones…).
Si hace 12 años tenía «la obligación» de asistir, este 2023 ya es «devoción». Imposible mejorar esta inauguración en una ciudad mágica, en un alojamiento increíble y agradecido a Antonio Moral, a Teresa del Río y a este Festival poder vivir en primera persona esta experiencia que ya forma parte de mi mochila musical y vital, pues «Falla no falla». Con un mes por delante lo difícil ha sido elegir entre tanta oferta magnífica y preparar mi estancia. Seré «Un asturiano en Granada» durante un mes, y esto no tiene precio.
El acordeón académico
20/04/2023
Asturias, clásica, conciertos, música, Música contemporánea, recital acordeón, Bach, conciertos, D. Scarlatti, Falla, Gurbindo, Hermes Luaces, música, Pablo Moras, Padre Donostia, Semjonov, Teatro Jovellanos Deja un comentario
Miércoles 19 de abril, 20:00 horas. Teatro Jovellanos, Concierto nº 1666 de la Sociedad Filarmónica de Gijón. Alejandro Ares (acordeón): El acordeón: pasado y presente. Obras de: J. S. Bach, D. Scarlatti, Padre Donostia, Falla, Viatcheslav Semjonov, Fermín Gurbindo, Pablo Moras y Hermes Luaces.
La centenaria sociedad gijonesa sigue apostando por música poco habitual y volvía este miércoles con una propuesta muy interesante además de arriesgada como la que nos traía el gallego «adoptado» asturiano Alejandro Ares (Ferrol, 1985) bajo de título «El acordeón: pasado y presente» como el propio intérprete dejaba por escrito en las siempre excelentes notas al programa que guardo siempre en mi archivo: «El particular carácter del concierto que hoy se ofrece está tanto relacionado con la naturaleza del instrumento protagonista como con las variadas estéticas sonoras que lo vertebran.
Son muchos los tópicos a los que, aún bien entrado el siglo XXI, hace frente el acordeón. Si bien es cierto que en algunos casos siguen estando justificados, en otros tantos habría que comenzar a revisarlos.
Por otra parte, la relativa juventud del acordeón le ha privado históricamente de una identidad propia. El desarrollo de su repertorio fue errático en un principio y más tarde las determinaciones históricas lo han ligado a los lenguajes compositivos propios del siglo XX y, por supuesto, XXI».
Desde esta reflexión, el concierto se organizó en dos partes bien diferenciadas que además nos ofreció la posibilidad de disfrutar las cualidades de un instrumento que asociado con lo popular o lo folcórico tiene recursos suficientes para abordar tanto repertorio propio como disfrutarlo desde las transcripciones de otros instrumentos, donde la elección de las obras ya es todo un acierto, y si además lo son del propio intérprete, suponen una plusvalía.
La juventud del acordeón, instrumento que data de 1829 gracias a Ciryl Demiam, aunque le prive del extenso repertorio propio de la mayoría de instrumentos musicales, con estas transcripciones logra evolucionar organológicamente hasta convertirse en un instrumento interesantísimo integrado plenamente en lo que se está llamando «música académica actual» y que forma parte de las enseñanzas en muchos conservatorios como el CONSMUPA. Un programa el de Alejandro Ares que supuso un viaje intenso con su instrumento desde el barroco hasta nuestros días, lleno de profundidad, magisterio y sonidos para degustar.
Así, en la primera parte pudimos escuchar a Johann Sebastian Bach (1685-1750), padre de todas las músicas, su Preludio y Fuga BWV 533 en mi menor, conocido como «La Catedral«, que en la transcripción de Ares me recordó no ya el sonido del armonio (emparentado con el propio acordeón) sino la grandeza del kantor de Leipzig porque su obra suena ideal en cualquier instrumento, esta vez la grandeza del órgano desde la sencillez del acordeón que la transmite más íntima con un dominio de ambas manos más allá de lo que nadie podría esperar entre el «mar de botones». Aunque me perdí el concierto en Covadonga del pasado verano, imagino la emoción de participar en un ciclo de órgano con este «órgano académico» en las manos del profesor Alejandro Ares.
Muy interesante la interpretación en el acordeón de un Domenico Scarlatti (1685-1757) originalmente para clave pero que Ares amplía registros eligiendo la Sonata en fa menor K466 y la Sonata en fa mayor K438 integradas desde la tímbrica propia del acordeón respetando los fraseo percusivo originales y la expresividad que da este aerófono mecánico. Otro tributo barroco como punto de partida antes de llegar a nuestro tiempo.
Y llegarían dos compositores españoles que inspirándose en lo popular, como el origen del acordeón, nos dejarían de nuevo gracias a las transcripciones del maestro Ares, el aire cercano de norte a sur, primero José Antonio Zulaika (1886-1956), más conocido como Padre Donostia (Aita sigo pensando que es otro padre con perdón del euskera) y sus Tres Preludios Vascos (I. Improvisación; II. Oñazez; III. Canción del pastor) donde lo folklórico se elevada casi a sinfónico gracias a la expresividad del acordeón y la sonoridad popular traída a la sala de conciertos. Y otro tanto podría escribir de Manuel de Falla (1876-1946), cuya Serenata Andaluza para piano en el acordeón nos sonó vertiginosamente popular y maravillosamente ejecutada, descubriendo cómo lo nacionalista traspasa fronteras concretas de instrumentaciones y épocas.
Si la primera parte sorprendió por lo novedoso desde el respeto a lo escrito llevado a la mal entendida sencillez del acordeón, la segunda nos llevó «Hacia una identidad propia» como el propio Ares la tituló, el verdadero acordeón académico con cuatro obras universales de nuestro tiempo que exploran un instrumento ya respetado. Primero Viatcheslav Semjonov (1946) con El Don apacible, aires rusos populares escritos ex profeso por uno de los considerados primeros virtuosos del acordeón. Alejandro Ares volcó todo su magisterio en el instrumento para deleitarnos con esta obra titulada como la novela de Mijail Shólojov, el homenaje a los cosacos donde el lirismo y la danza se aunaron en la sonoridad del acordeón.
Personalmente el gran descubrimiento fue el del riojano Fermín Gurbindo (1935-1985) considerado el padre del acordeón en España pues como escribe Ares «En él confluyen paradigmáticamente las dos principales corrientes -popular y erudita- que caracterizan (…) la propia historia del acordeón». Su Fantasía para acordeón (1983) es rica además de exigente no ya por una escritura «distinta» sino por el virtuosismo desplegado y todo la amplia gama sonora del instrumento, efectos sonoros para mostrar las posibilidades de un instrumento ya grande con estos repertorios como el de Gurbindo en las manos de Alejandro Ares.
Finalmente dos compositores jóvenes que le dedicarán al propio intérprete sus obras. Primero el ovetense Pablo Moras (1983) y Stela, nacida en mitad de la pandemia como un viaje interior desde un lenguaje adaptado al acordeón, feliz colaboración compositor e intérprete, para disfrutarla sin palabras previas y cuyo título el polifacético músico asturiano cuenta que es «Un viaje por la naturaleza que nos conduce a un remanso ocupado por una estela que esconde, incrita bajo la maleza, una de las más antiguas melodías de la tradición católica: «Congaudeant Catholici»», música de nuestro tiempo para un instrumento que rejuvenece y crece igual que esta partitura, un universo tímbrico donde respiramos, lloramos y descubrimos lo escondido en una página para disfrutarla muchas más veces.
Y de Hermes Luaces (Madrid, 1975), más allá de lo sinfónico con otra página de encargo para Alejandro Ares, De la luz sobre las cosas (2020), estrenada en Covadonga, metáfora musical llena de color, ritmo, texturas, el camino iniciado en La Rioja por Gurbindo que continúa en la capital española engrandeciendo no solo el repertorio para acordeón sino la composición actual. Las enseñanzas académicas desde la inspiración compositiva del siglo XXI sin complejos ni deudas históricas, música frenética, nuestra y legado para futuras generaciones, algunas presentes en el Jovellanos disfrutando de este concierto.
El regalo vendría de la música para bandoneón, el hermano emigrado a Argentina del original vienés quien Astor Piazzolla (1921-1992) sigue siendo referente, y su Pedro y Pedro la única obra escrita a solo que el acordeón de Alejandro Ares nos evocó desde Gijón con todo el sabor porteño.
Enhorabuena a la Sociedad Filarmónica de Gijón por darnos la oportunidad de disfrutar «otras músicas» con la calidad de este miércoles.
Terapéutica y solidaria música española
01/02/2023
Asturias, conciertos, música, Música contemporánea, piano, recital Albéniz, Auditorio de Ovied, Auditorio de Oviedo, conciertos, Falla, Gabriel Ordás, Granados, Lisa Tomchuk, música, Música contemporánea, Nin, Sarasate, Yelyzaveta Tomchuk Deja un comentario
Martes 31 de enero, 20:30 horas. Sala de cámara del Auditorio «Príncipe Felipe», Oviedo. Concierto Solidario a beneficio de la AECC (Asociación Española contra el cáncer) de Asturias, y la Asociación Galbán de familias de niños con cáncer del Principado de Asturias. Gabriel Ordás (violín), Yelyzaveta Tomchuk (piano). Obras de Sarasate, Falla, Albéniz, Nin, Granados y Ordás. Entrada donativo: 10 €.
“Algunos días no habrá ninguna canción en tu corazón. Canta de todas formas” (Emory Austin). Así reza el inicio de la Web de la Asociación Galbán como bien recordó su presidente Luis Arranz Arlanzón en compañía de su homónima en la AECC de Asturias Yolanda Calero antes de iniciarse el concierto.
Nada mejor que la música como evasión, terapia y siempre solidaria como este último día de enero donde mi admirado Gabriel Ordás (Oviedo, 1999) ofrecía un recital de música española para violín y piano junto a la ucraniana afincada hace años entre nosotros Lisa Tomchuk, solidarios y embajadores de nuestro patrimonio con lo mejor de los compositores hispanos, de ayer y hoy, en obras originales o arregladas por grandes virtuosos (Chistyakov, Kreisler o Kochanski), unos músicos que como el propio artista asturiano conocen la voz y hacen «cantar» su instrumento, el violín que frasea obras vocales (Falla), completa las originales de piano (Granados y Falla) o directamente unen intérprete y compositor para un mayor protagonismo del violín (Sarasate y Ordás) pero siempre con el piano sustentando, dialogando y participando de unas partituras conocidas, populares, españolas y muy sentidas.
Comenzar con tres obras del navarro Pablo Sarasate (1844-1908) ya de por sí es más que un aperitivo potente: Romanza andaluza, Playera y el «endemoniado» Capricho Vasco, que tras el zortziko levantó aplausos antes de finalizarla. Y es que Ordás-Tomchuk llevan tiempo trabajando juntos, se entienden a la perfección y este primer bloque resultó una lección para un dúo compenetrado.
Después vendrían el Tango de Isaac Albéniz (1860-1909) no en el arreglo «habitual» de Kreisler sino del virtuoso ruso nacido en Turmenistán pero afincado hace años como docente en Asturias Lev E. Chistyakov (1942), que enriquece el original al repartir protagonismo entre el dúo además de la tímbrica aportada por el propio violín al original para piano. El cubano-español Joaquín Nin Castellanos (1879-1949) también se acercó a la música popular y su Murciana (una seguidilla de la «Suite Española«) es un ejemplo de cómo inspirarse en nuestro folclore para llevarlo a la llamada música de concierto, como tantos compositores de su generación hicieron y que las siguientes no han abandono desde otros estilos no necesariamente nacionalistas.
Otro virtuoso del violín como el citado Fritz Kreisler (1875-1962) fue uno de tantos enamorados de la música de esa generación entre siglos, y que arreglaría para su instrumento con piano la Danza española nº5 de Enrique Granados (1867-1916), la popular «Andaluza», en este caso y es opinión personal no tan completa, compleja ni rica como la original para piano, aunque bien interpretada y sentida por el dúo Ordás-Tomchuk, y otra más, la danza de «La vida breve» de Manuel de Falla (1876-1946), violín de virtuoso sobrevolando el piano que sirvió de sustento necesario para disfrutar esta música maravillosa de nuestro gaditano universal fallecido en la Córdoba Argentina. Dos joyas conocidas y enriquecidas por este joven dúo que transformó la sala de cámara del auditorio en un gran salón romántico con estas versiones que en el siglo XIX daban a conocer temas orquestales desde la llamada así, música de salón, para hacer crecer las ansias de ir a la obra original en los teatros, cuna de melómanos pero también rodaje para los intérpretes.
Tras el merecido descanso, una segunda parte completa, enlazando con lo anterior: primero las Tres piezas para violín y piano (2022) del propio Gabriel Ordás, reunificación de distintas versiones antes escritas y defendiendo los tiempos de reciclaje, también el creativo: Esperanza (trío de cuerda), Sentimiento (ópera de cámara) y Danza (chelo y piano), la misma calidad en este formato de dúo que da sonoridades buscadas desde los dos instrumentos con los que el compositor ovetense trabaja cada día.
Las Siete canciones populares españolas de Falla son tan bellas que creo se han hecho arreglos para casi todos los instrumentos, siendo este arreglo de Paweⱦ Kochański uno de los más escuchados para dúo de violín y piano, únicas partituras en las que Ordás no tocó de memoria (y en el orden del programa), supongo que todavía en proceso de trabajo junto a Tomchuck, pues pese a la interpretación «vocal» que me hacía respirar las frases de las letras originales con ellos, el piano nunca es tan completo como en las originales. Salvo la Seguidilla Murciana en arreglo del ya citado Chistyakov, otra visión de la de Nin con el magisterio del compositor gaditano, las sentidas Asturiana o Nana fueron muy sentidas e íntimas frente a la vibrante Jota (que se aplaudió al finalizarla por el virtuosismo de los dos intérpretes), y el siempre complicado -para tocar y cantar- Polo, obras de gran repertorio para este dúo que seguirán trabajando en explorar lo mucho que encierran.
Un buen concierto donde disfrutar del artista Gabriel Ordás, esta vez con el violín, efectivo, estudioso, ejemplo a seguir por la juventud, con el respaldo y complicidad con otra artista como Lisa Tomchuk que continúa ampliando su catálogo en el llamado «piano repertorista», madurando y ganando experiencia en el no siempre reconocido papel cuando no es el solista, acompañando voces, preparando partes líricas, con instrumentistas de todo tipo o formando parte de la orquesta, todo un trabajo sacrificado y hasta camaleónico no siempre recompensado como se debe.
El regalo fue solo desde el piano pero con Gabriel Ordás, excelente violinista, buen pianista y prolífico compositor, dejándonos otra obra suya de un catálogo que no para de crecer. Público heterogéneo llegado al «salón carbayón» para ayudar a luchar contra el cáncer y disfrutar de obras conocidas, también por los melómanos, todos entusiasmados con esta música solidaria que se agradece nunca nos falte.
Pasión juvenil
19/01/2022
Asturias, clásica, conciertos, música, piano, recital Albéniz, Bach, Beethoven, Chaminade, conciertos, Falla, Granados, Henar F. Clavel, Lecuona, música, Mendelssohn, piano, Saint-Saëns, Turina Deja un comentario
Miércoles 19 de enero, 19:45 horas. Teatro Filarmónica, Oviedo: concierto 2027 de la Sociedad Filarmónica de Oviedo. Henar Fernández Clavel (piano). Obras de Beethoven, Bach, Mendelssohn, Chaminade, Saint-Saëns, Albéniz, Turina, Falla, Granados y Lecuona.
Henar Fernández Clavel (Avilés 2006) es una joven de su generación, tal vez «rara avis» entre sus iguales de estudios obligatorios, pero que tiene un don especial para el piano, buen ejemplo de la cantera «del Orbón». Posee una musicalidad innata, personalidad, talento, ingenio, evidentemente muchas horas de estudio y buenos profesores. Gracias a «La Castalia» y el RIDEA ha ofrecido este concierto en la Filarmónica de Oviedo que siempre se ha caracterizado por apoyar las promesas asturianas desde su fundación, y en esta nueva época busca igualmente ir renovando un público necesario para mantener ese escaparate que supone la llamada «música de cámara», antesala pedagógica para dar el salto a las grandes salas de conciertos y teatros de ópera que Oviedo tiene como mejor tarjeta de visita.
Henar Fernández Clavel, a punto de cumplir 16 años en abril, es desparpajo en estado puro, comunicadora que llega al público sin complejos aunque no deba olvidarse del necesario rigor en el estudio de las partituras, la técnica (que nunca termina para poder darlo todo) al servicio de la música.
La pianista avilesina es un torbellino emocional que se aprecia incluso al salir a escena y sentarse al piano, con una madurez poco habitual para su corta edad e incluso con tics de muchos grandes de las 88 teclas. Pero ese ímpetu puede impedirle el necesario reposo para afrontar las páginas que nos trajo al Filarmónica, obras de estudio y trabajo en el conservatorio que van más allá de los exámenes. Es envidiable el empuje juvenil efervescente y explosivo, demasiado acelerado por momentos que impiden un fraseo más limpio, obligándola a meterse en «demasiados charcos» (cierto es que de los errores también se aprende y ayudan a superarse).
Obras de enjundia ya desde el primer movimiento de la sonata Patética de Beethoven, más «apasionada» a la que eché de menos el siguiente movimiento que frenase un poco sus revoluciones (como en los vinilos de mi época), o esa Fantasía bachiana que deberá tomarse como entrenamiento diario o desayuno musical, mejor a mitad de velocidad para ir «desengrasando dedos» y acelerar un poco cada semana. Las palabras de la romanza de Mendelssohn las puso con la pasión que envolvió todo el concierto, pero los «arabescos» de Cécile Chaminade también requieren respirar hondo. Henar seguramente conoce los «trucos» para alcanzar su deseado virtuosismo más allá del impacto para el gran público, y el dibujo es la base de la pintura. Sus profesores la guiarán por el buen camino y está en él. Totalmente de acuerdo con su versión del Allegro appassionato (Saint-Saëns), fogosa y digna de virtuosos, al que nuevamente pediría rigor y exactitud pese a la dificultad extrema, limpieza en las notas aunque suponga menos carga emotiva y más trabajo duro, cabeza y corazón en la proporción ideal que los años aún desequilibran hacia el segundo.
Tras el merecido y necesario descanso, la parte de música española estuvo bien enfocada y el poso lo darán los años que seguro la llevarán a afrontar estas partituras de forma precisa y clara, porque sentido musical y talento le sobra a la avilesina, con detalles dignos de una intérprete con larga trayectoria que van descubriendo más allá de nuestra tierra. La «orgía» pianística de Turina bañó incluso la propina totalmente «fogosa» de Falla, de agradecer la entrega en cada obra, «añorando» unos tempi más llevaderos en pos del rigor y aplaudiendo el valor de enfrentarse al público. El exceso de velocidad no suele ser buen compañeros de viaje y provoca demasiados accidentes, pero los años la harán más prudente y segura.
Agradeció a todos tras el «aperitivo» beethoveniano el apoyo y oportunidad de «presentarse en sociedad» (especialmente a Begoña G. Tamargo, luchadora y defensora como pocos) sin olvidarse de sus profesores, incluso en el campo del acompañamiento que hoy en día presenta oportunidades de trabajo siempre necesario en el difícil mundo de la música, y especialmente en el de los pianistas. Espero que Henar no se acomode y regocije en exceso con los siempre merecidos premios, pues el día a día no perdona y siempre se encontrará entre el público con «repugnantes exigentes» como el que suscribe (con todo el respeto y cariño hacia mi admirada joven pianista).
Mucho ánimo para Henar Fernández Clavel en una carrera que ya ha comenzado con pasión y entrega, del que desconocemos el destino final, siempre con la esperanza de seguir escuchándola y verla crecer en todos los aspectos.
El flamenco de satén
06/02/2021
Asturias, clásica, conciertos, música, sinfónica Aitor Hevia, Alejandro Hurtado, Auditorio de Oviedo, conciertos, Falla, flamenco, Joan Albert Amargós, Mayte Martín, música, OSPA, Vicens Solé 1 comentario
Viernes 5 de febrero, 19:00 horas. Auditorio de Oviedo: Tempo Rubato, Mayte Martín (voz), OSPA, Joan Albert Amargós (director). Entrada butaca: 15 €.
No importa la espera cuando algo se desea, ni el tiempo que nos ha tocado vivir podrá quitarnos los encuentros con el recuerdo disfrutando de veladas como este «flamenco universal» que suponen el aire fresco para respirar.
Soy un seguidor acérrimo de Joan Albert Amargós (Barcelona, 1950) desde que le escuché los arreglos para Paco de Lucía y su hermano Pepe, también con Camarón, a los teclados innovadores de mis años jóvenes que denotaban el «alma flamenca«, haciendo jazz de Colors con Carles Benavent, nuevos discos como Agüita que corre siempre con el bajista español más libre e innovador de todos los tiempos (Zyryab imprescindibe), también grabando desde Sole Giménez al Noi del Poble Sec, pasando por Ana Belén cantando zarzuela-pop, y especialmente sus impresionantes arreglos entre los que quiero destacar a mi paisano Victor Manuel en Vivir para cantarlo (grabado en vivo con la OSPA y el Coro de la FPA) o el inimitable Serrat sinfónico seguido por el de Miguel Hernández Hijo de la luz y de la sombra, sin olvidarme de su participación en la clausura de los Juegos de Barcelona 92 o el «descubrimiento» de Miguel Poveda en las Coplas del querer con Chicuelo. Y supongo que muchísimas joyas más aunque todas las anteriores puedo presumir de tenerlas. Amargós músico sin etiquetas, de gusto infinito acompañando y arreglando, capaz de vestir a medida cualquier voz y estilo, elevándolo a la alta costura, respetando siempre al cantante con la maestría y sencillez de solo unos pocos, querido y admirado por todos.
La propia Mayte Martín (Barcelona, 1965) dice que «el flamenco es mi origen, no mi yugo«, por lo que sin ataduras ni complejos, libre como lo escribe Agustín García Calvo, me enamoró con Omara Portuondo en Tiempo de amar, rompió ataduras con Tete Montoliú cantando Free boleros y es siempre un placer escuchar su voz única que hace suyo todo lo que canta, propio o ajeno.
Encontrarse con Amargós en Barcelona supongo que era previsible, componiendo sin prisas, guitarra en mano e intercambiando partituras que tomaron forma para una cuerda camerística, guitarra y percusión que darían «Tempo Rubato», su penúltima apuesta cuyo último premio hemos podido tener en Oviedo al elevarlo a sinfónico con la cuerda de satén y seda asturiana, hoy comandada por el «Quiroga» asturiano Aitor Hevia, concertino invitado de casa, vistiendo el maestro las once poesías hechas canciones por la cantaora, y dos complementos imprescindibles para esta pasarela flamenca: Alejandro Hurtado (guitarra) y Vicens Soler (percusión), con la amplificación adecuada (apenas algún acople al inicio) y la OSPA al servicio de Mayte Martín mimada por el maestro Joan Albert Amargós. Poesía de Rafael de León a Lorca, Nuria Canal a la propia Mayte, y un increíble tango de Gardel y Le Pera (Sus ojos se cerraron) sin ruptura en esta primera parte de microrrelatos que la voz de la barcelonesa paseó con pellizco y duende catalán, el de un flamenco llamado de fusión más como disculpa que real, tan mediterráneo como el andaluz o tan arraigado como el extremeño, pues la música no tiene etiquetas salvo la elegancia del ropaje tejido a medida por su paisano.
Y es que los arreglos de Amargós nos permitieron gozar de la sonoridad aterciopelada de toda la cuerda sonando como un gran cuarteto, con intervenciones solistas de los primeros atriles, Aitor Hevia, Héctor Corpus, María Moros y Maximilian Von Pfeil, con unos contrabajos potentes y la guitarra de Hurtado plenamente integrada en una tímbrica global elegante, sobria, con las pinceladas de Solé, canciones con el único hilo conductor de vestir la poesía cantada y hacerla flotar con el color adecuado a cada momento. Hasta la propina de SOS más que grito de socorro fue un sentimiento de paz.
De las decenas de versiones que guardo además de las escuchadas, El amor brujo de Falla siempre me ha llevado a preferir las voces flamencas, naturales, sin academicismos y en la tesitura justa, el color del pueblo (me quedo con «La Jurado» y López Cobos para la película de Saura aunque también la de otra grande que cantó con la OSPA como Carmen Linares), y en esta línea disfruté con Mayte Martín, más que Fuego fatuo, la OSPA dúctil e integrada en la dinámica de la primera parte, solos de altura en todas las secciones inspiradas, fluidas, bien balanceadas por un Amargós inteligente, preciso, colorista, vital y sin etiquetas capaz de aportar con la cantaora un Falla catalán de tablao sinfónico en la capital asturiana, inspiración creativa, compositiva e interpretativa para este rubato que me sigue haciendo omnívoro. Las mascarillas se olvidan, las penas se aparcan, lo «jondo» trasciende, el arte cura y la cultura es segura. El Carnaval también será distinto.
Buenas manos en la masa
10/02/2020
Asturias, clásica, conciertos, música, sinfónica Arutunian, Auditorio de Oviedo, Borodin, Christian Lindberg, conciertos, Falla, Manuel Blanco, música, Oviedo Filarmonía, Piazzolla, Tchaikovsky 1 comentario
Sábado 8 de febrero, 20:00 horas. Conciertos del Auditorio: Oviedo Filarmonía, Manuel Blanco (trompeta), Christian Lindberg (director). Obras de Chaikovski, Arutunian, Lindberg y Borodin.
Crítica para La Nueva España del lunes 10 con los añadidos de links (siempre enriquecedores y a ser posibles con los mismos intérpretes en el caso de las obras), fotos de la Web y tipografía, cambiando muchos entrecomillados por cursiva que la prensa no suele admitir.




































































