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Diplomacia musical

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Sábado 27 junio, 12:30 h. 75 Festival de Granada, Conciertos matinales. Crucero del Hospital Real: El canto en su espejo. Capilla Santa Maria, Lucía Martín Cartón (soprano), Daniel Zapico (tiorba), Daniel Oyarzábal (clavicémbalo), Carlos Mena (contratenor y dirección). Obras de Agostino Steffani. Fotos © Álex Cámara – Festival de Granada, y propias.

Segundo concierto matinal con el regreso del la Capilla de Santa Maria del vitoriano Carlos Mena, un «habitual del Festival», que además presentaría el programa entre los distintos bloques, y con el cambio de la soprano Jone Martínez por la vallisoletana Lucía Martín Cartón (otra voz de “su cantera”), junto a los dos Danieles (el también vitoriano Oyarzábal y el langreano Zapico), en un programa dedicado al Cura, compositor y espía (como titula la web) Agostino Steffani, que desarrolló casi toda su carrera en Alemania, entre Múnich, Hannover y Düsseldorf, donde compaginó la actividad musical con el sacerdocio y delicadas misiones diplomáticas. “Su vida estuvo atravesada por intrigas políticas y de espionaje, relaciones clandestinas y episodios criminales que hoy parecen propios de un thriller contemporáneo. Su prestigio artístico se apoya sobre todo en sus dúos de cámara, auténticos laboratorios expresivos, pero últimamente también se están explorando sus óperas, una veintena. Su lenguaje vocal enlaza el belcantismo heredado de Cavalli con la generación de Handel, incorporando además recursos del estilo francés. Carlos Mena, fundador y director de la Capilla Santa Maria, proponía en esta matinal sabatina un paseo por su música, encadenando números que revelan la precisión retórica, la elegancia melódica y la densidad dramática de un lenguaje plenamente teatral”, números que organizó en arias y dúos. Precisamente de este género del dúo de cámara escribe en las notas al programa Pablo J. Vayón tituladas Agostino Steffani, de la cámara al teatro, que también nos deja una semblanza biográfica del polifacético compositor, que iré intercalando en mis comentarios de sobremesa.

La de Agostina Steffani (1654-1728) fue una figura cosmopolita, cuya trayectoria se desarrolló entre Italia y diversas cortes germánicas. Nacido y formado inicialmente en el ámbito veneciano, muy pronto se trasladó a Múnich, donde completó su educación musical bajo la protección del elector de Baviera y en contacto con músicos como Johann Caspar Kerll y, más tarde, en Roma, con Ercole Bernabei. Este itinerario explica la síntesis estilística que caracteriza su obra: una base italiana proyectada en contextos políticos y culturales del norte de Europa, donde a menudo se privilegiaba el estilo francés.

Si las notas del sevillano nos ponían en contexto, Carlos Mena ampliaría las explicaciones diferenciando los duetti (a los que en sus. tiempos de estudiante a principios de los 90 le dedicaban todo un semestre) de las arias operísticas, cuando comenzaban los conciertos de pago sin mecenazgo, donde Steffani debía amoldarse a los gustos del público, siendo su música todavía poco divulgada, y que el contratenor ya apalabró (como así nos contó) el pasado festival con su director Paolo Pinamonti para seguir esta tarea divulgativa así como didáctica de un compositor polifacético y cosmopolita.

El segundo concierto matinal de esta septuagésimoquinta edición del festival granadino, giraba en torno a los duetos, que como escribe mi tocayo sevillano de Steffani «(…) cultivó también el dúo de cámara, género destinado a la práctica privada en círculos aristocráticos. Su desarrollo a lo largo del siglo XVII fue inseparable de la introducción del bajo continuo, que permitió reducir la textura a una o dos voces y favoreció formas de escritura más flexibles. A partir del madrigal y de la cantata, el dúo evolucionó hacia estructuras compuestas por secciones contrastantes, determinadas por la organización métrica y retórica del texto. Difundidos ampliamente en manuscritos, los dúos de Steffani fueron considerados modélicos por teóricos y músicos de generaciones inmediatamente posteriores», y abría el tándem Mena y Martín-Cartón con «M’hai da piangere», cuarteto donde la cuerda pinzada del clave y la pulsada de la tiorba, también “cantaban” unos textos que la música impregnaba de expresividad, y el dúo vocal, bien empastado, haría una primera recreación de estas maravillas del «diplomático”.

Tras las primeras explicaciones de Carlos Mena llegaría un bloque con arias de distintas óperas del compositor y polifacético italiano, comenzando por una transcripción de Daniel Zapico (manteniendo una práctica habitual para difundir en cámara la escena) del aria de Niobe (estrenada en Múnich en 1688) «Dal mio peto o piante uscite», preparando a Martín-Cartón en el aria «Funeste imagini», y después a Mena con «Chi provó gl’Astri severi» (de Orlando generoso). Si ambas voces en los duetos empastaron y dialogaron, en las arias operísticas la vallisoletana mostró una proyección perfecta y un color de voz idóneo para este barroco tan exigente. Por su parte el vitoriano sigue manteniendo su timbre homogéneo en toda su amplia tesitura, donde en el grave mantiene el color y la agilidades “naturales” en el cambio de registro.

La producción operística de Steffani «se vincula estrechamente a esos entornos cortesanos. En Múnich compuso, entre otras obras, Niobe, regina di Tebe (1688), que se sitúa en la última fase de su servicio bávaro y refleja la consolidación del modelo veneciano fuera de Italia: arias breves, cada vez más cercanas al predominio melódico del belcantismo. Poco después, su nombramiento como maestro de capilla en Hannover respondió a un programa político explícito: dotar a la corte de un teatro de ópera italiana capaz de competir con otros centros europeos. En este contexto surgen Henrico Leone (1689) y Orlando generoso (1691), ambas con libretos de Ortensio Mauro, integradas en una actividad escénica regular que funcionaba como instrumento de prestigio dinástico. A mediados de la década, Le glorie di Enea (1695) prolonga esta línea, recurriendo a la materia clásica como vehículo de representación simbólica del poder, en sintonía con las prácticas habituales de las cortes europeas. Briseide (1696), ya en un momento de transición en la carrera de Steffani –cada vez más implicado en misiones diplomáticas–, se inscribe igualmente en ese marco, en el que la ópera, alejada de la función pública del núcleo veneciano, actúa como expresión de identidad política y cultural».

Nuevo relato del profesor Mena para explicarnos tanto la práctica de las transcripciones, recordando que Daniel Zapico lleva muchas incluso de los franceses (su disco Au Monde es un ejemplo) como para el siguiente duetto «Occhi perché piangete» incidiendo en las «estructuras compuestas por secciones contrastantes, determinadas por la organización métrica y retórica del texto» (también reflejado por Vayón en sus notas), y Oyarzábal con la transcripción para clave de de la Obertura de Briseide, rivalizando en misicalidad en. este solo orquestal para sacar la mejor sonoridad del instrumento fabricado en 1982 por Willard Martin en Bethlehem (Pennsylvania), según un original de Nicolas Blanchet, que fue donado por Rafael Puyana al Archivo Manuel de Falla, verdadero patrimonio organológico.

El tercer dueto, «Lungi dall’Idol mio», mantuvo lo característico que destaca Pablo J. Vayón en sus notas: « (…) Uno de sus rasgos más destacados es el uso sistemático del contrapunto: las voces se relacionan mediante imitación, inversión y estrechamientos, generando un tejido en el que las líneas mantienen su independencia. Esta escritura, relativamente excepcional en el repertorio del dúo italiano, fue percibida ya en su época como el grado más alto de elaboración del género. Los textos, predominantemente amorosos, adoptan a veces forma de diálogo, configurando pequeñas escenas dramáticas, y otras veces funcionan como monólogos líricos distribuidos entre dos voces. Desde el punto de vista formal, presentan una notable variedad, con alternancia de estilos y cambios de metro que responden directamente a la estructura poética. Su proximidad a la sonata en trío, especialmente en el tratamiento equilibrado de las voces superiores, ha sido señalada con frecuencia: en este sentido, si la sonata instrumental alcanza su formulación clásica con Corelli, el duo vocal encuentra en Steffani uno de sus momentos culminantes». Maravillosos contrastes de aire, tempi, expresión, alternando los acompañamientos entre clave y tiorba, o uniéndolos en una sonoridad y dramatización que otorgan a los dúos de Steffani este más que merecido reconocimiento.

Seguirían las dos arias últimas, primero el contratenor con «Potea peggio trattarti?» (de Le glorie di Enea), una impresionante lección vocal del vitoriano por su virtuosismo en las agilidades de ornamentos precisos y saltos melódicos sin perder nunca esa homogeneidad de color, y otro tanto con la soprano en el aria «Pende il cor tra’l No e’l Si» (de Henrico Leone).

Casi despedida del “alma mater” de esta Capilla Santa Maria antes de presentar el último dueto, «Placidissime catene», con una cita a Sócrates sobre cómo romper la cadena del desamor y que prestásemos atención al tratamiento que Steffani da a la palabra “Libertad”. Emocionante cierre del dúo vocal y el instrumental, música sin etiquetas donde disfrutar unos relatos que casi nos hicieron “llorar” incluso en el bis tras casi dos horas de disfrute en el Hospital Real, con una acústica perfecta en una mañana que pese al sueño acumulado no podía perderme.

Como en mis años juveniles sábado de sesión doble y a la noche subiré al Generalife para seguir sumando “NumEros”, que contaré de madrugada, si nada ni nadie lo impide, aunque las tertulias nocturnas posteriores sean parte de mis personales Festivales de Granada.

PROGRAMA:

El canto en su espejo

Agostino Steffani (1654-1728)

Duetto «M’hai da piangere» (1688)

Aria «Dal mio petto o pianti uscite» (de Niobe. Múnich, 1688

(Transcripción instrumental Daniel Zapico)

Aria «Funeste imagini» (de Niobe)

Aria «Chi provó gl’Astri severi» (de Orlando generoso. Hannover, 1691)

Duetto «Occhi perché piangete» (c. 1702)

Overture (de Briseide. Hannover, 1669)

Duetto «Lungi dall’Idol mio»

Aria «L’ingrata si rende» (de Henrico Leone. Hannover, 1689.

(Transcripción instrumental Daniel Zapico)

Aria «Potea peggio trattarti?» (de Le glorie di Enea, Hannover, 1695)

Aria «Pende il cor tra’l No e’l Si» (de Henrico Leone)

Duetto «Placidissime catene» (1699)

La India llega a Granada

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Viernes 26 junio, 22:00 h. 75 Festival de Granada, Danza, en el marco el Año Dual España-India. Palacio de Carlos V:  El sueño del sitar, Un homenaje a Ravi Shankar. Orquesta Ciudad de Granada (OCG), Mónica de la Fuente (dramaturgia, coreógrafa y bailarina de danza contemporánea de la India), Ignacio García (dramaturgia, dirección de escena), David Murphy (dirección musical), Sukanya Shankar (asesora musical), Ensamble de músicos de la India, Elenco de danza Bharatanatyam, Bailarines de España (Lucía Campillo, coreógrafa y bailarina de danza española, José Manuel Benítez -cedido por el Ballet Nacional de España- bailarín de danza española). Fotos © Festival de Granada | Fermín Rodríguez, y propias.

Si la noche anterior hicimos un viaje en el tiempo hasta las Zambras Moriscas, en este viernes con partido Uruguay-España (ganamos 1-0 y clasificados primeros de grupo para la siguiente fase) había otro viaje hasta la India en un homenaje a Ravi Shankar donde se unían músicas donde las improvisaciones alargaron el evento hasta la medianoche.

La narración que intentaba hacer un relato casi didáctico, con unos textos muy “filosóficos” sobre el Cosmos y el propio hinduismo, no se escuchaba todo lo clara que hubiésemos deseado, y el Ensamble de músicos de la India estuvo amplificado, siendo quienes abrirían la velada, más un bailarín del elenco de danza Bharatanatyam en la galería del primer piso.

En el 150 aniversario de Falla arrancaron con una visión “original” por la instrumentación antes de que la OCG con la dirección de David Murphy prosiguieran El círculo mágico y la Danza ritual del fuego, (de “El amor brujo”) contrapuesta a la hindú.

La orquesta granadina fue combinando y alternando con los músicos de la India la suite titulada “El sueño del sitar. Un homenaje a Ravi Shankar”, con el estreno mundial de la Dance Suite de la ópera Sukanya del homenajeado, intercalada con otras músicas de Ravi Shankar donde los músicos hindúes fueron los protagonistas.

Las coreografías también alternaron las flamencas con las bailarinas de Bharatanatyam, coloristas, tradicionales, y que las fotografías de Ferminius reflejan mejor que mis palabras, circulando tanto delante del escenario como en el primer piso, momentos de plasticidad y musicalidad tanto en nuestras castañuelas como en los cascabeles de los tobillos orientales (como en las primeras zambras moriscas de la noche anterior).

Las notas al programa de Enrique Cámara de Landa además de comentar parte de la biografía de Ravi Shankar y David Murphy, analiza las obras que escuchamos, nos explica los instrumentos utilizados, y presenta conceptos tanto musicales como de la tradición religiosa hindú, muy interesante para la mejor comprensión de un concierto que nos traía “diálogos y convergencias” desde la India hasta el Palacio de Carlos V.

Más allá de las sensaciones que pueden llegarnos escuchando las músicas de la India, la parte sinfónica podríamos considerarla más banda sonora que sinfónica, y lo original es precisamente la combinación tímbrica entre los instrumentos occidentales con los orientales. El virtuosismo de Shubhendra Rao en el sitar quedó más que plasmado, junto a Saskia Rao-de Haas en el violonchelo indio que hizo por momentos de nota pedal, en una “tándem” con buen entendimiento. Y la parte del viento con Hrishikesh Mazumdar en la flauta bansuri, de tímbrica por momentos electrónica por su sonoridad y amplificación junto al shehnai (un aerófono de doble lengüeta) de Ashwini Shankar, que también se ubicaría al inicio en la galería del primer piso. Todos ellos lograron esa sonoridad que asociamos a la India, amén de una percusión que trasciende lo musical para contagiar vitalidad tras los momentos trascendentes.

Los bailes ayudaron a llevar mejor la noche palaciega, especialmente las bailarinas, y las flamencas, que compartían coreografías y contrastes en blanco y negro (hubo un cambio al rojo), también con descripciones gestuales a la narración, más el contraste masculino de dos formas de entender la danza.

El público disfrutó sobre todo de los momentos “Bollywood”, mientras las bailarinas esparcían pétalos y el ensamble parecía entrar en calor con unas improvisaciones que no sabíamos cuánto durarían en Prabhuji – canticos de la India y el Finale – Danza Suite. De la OCG el maestro Murphy, sentado en la tarima cuando sonaban las distintas ragas, marcó claramente los muchos cambios rítmicos y planos con desigual respuesta en algunas secciones desbalanceadas. Me quedo con una de las partes líricas con un piano excelente arropado por la cuerda.

Impresiones a vuela pluma de un homenaje donde el sitar fue protagonista, usado en la coreografía, personificado en la narración y un placer escucharlo en manos de Shubhendra Rao, heredero de Ravi Shankar que tanto ha influido en la música occidental desde la globalización que la música ha ejercido desde sus inicios. Una noche colorida incluso por parte del público en el Año Dual España-India.

INTÉRPRETES:

Orquesta Ciudad de Granada

Ignacio García y Mónica de la Fuente, dramaturgia

Ignacio García, dirección de escena

David Murphy, dirección musical

Sukanya Shankar, asesora musical

Ensamble de músicos de la India

Shubhendra Rao, solista de sitar y líder del ensamble

Saskia Rao-de Haas, violonchelo indio

Ashwini Shankar, shehnai

Hrishikesh Mazumdar, flauta bansuri

Vishwesh Swaminadhan, canto

Madan Mohan, violín

Jayachandra Rao, mridangam

Giridhar Udupa, ghatam

Debjit Patitundi, tabla

Sannidhi Vaidyanathan, mridangam

Elenco de danza Bharatanatyam

Coreografía: Rama Vaidyanathan

Cuerpo de baile: Rama Vaidyanathan, Shubhamani Chandrashekar, Reshika Sivakumar, Vaishnavi Dhore, Nilava Sen

Bailarines de España

Lucía Campillo, coreógrafa y bailarina de danza española

José Manuel Benítez (cedido por el Ballet Nacional de España), bailarín de danza española

Mónica de la Fuente, coreógrafa y bailarina de danza contemporánea de la India

Narración escénica

Lucía Campillo

Mónica de la Fuente

PROGRAMA:

Prólogo

Manuel de Falla (1876-1946):

Introducción, El círculo mágico y Danza ritual del fuego, de El amor brujo (1915)

El sueño del sitar*. Un homenaje a Ravi Shankar:

Ravi Shankar (1920-2012):

Swagatam

Sapney Mein – Raga Yaman Manj

Overture – Dance Suite

Tarana – Dance Suite

Holi – Ghanashyam

Raga Yaman Kalyan (extracto), del Concierto para sitar nº 2

Tilak Kamod – Dance Suite

Raga Mishra Pilu

Raga Adana, del Concierto para sitar nº 1

Raga Tilak Shyam

Prabhuji – canticos de la India

Finale – Danza Suite

* Estreno mundial de la Dance Suite de la ópera Sukanya de Ravi Shankar, intercalada con otras músicas de Ravi Shankar