Domingo 2 de julio, 22:00 horas. 72 Festival de Granada, Palacio de Carlos V, “Conciertos de Palacio”: Orchestre des Champs-Elysées, Philippe Herreweghe (director). Obras de Mozart y Beethoven. Fotos propias y de Fermín Rodríguez.
Y hoy descafeinado
03/07/2023
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Koopman, vitalidad y oficio
02/07/2023
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Sábado 1 de julio, 21:00 horas. 72 Festival de Granada, Parroquia de Nuestro Salvador, “Grandes intérpretes”: Ton Koopman (órgano). Obras de Bruna, Froberger, Sweelinck, Buxtehude y Bach. Fotos propias y de Fermín Rodríguez.
La Iglesia del Salvador fue arrasada el 10 de marzo de 1936 por un pavoroso incendio, y reemplazadas por frías imitaciones en hormigón. La maltrecha iglesia, que en su día recibiera el título de “Insigne”, así como cuantiosos bienes, luce hoy en la capilla mayor una imagen del Salvador –procedente de la basílica de Nª Sª de las Angustias–, de Pedro Duque Cornejo, así como un lienzo de la Santa Cena, debida a Pedro Atanasio Bocanegra, y dos retablos procedentes de la iglesia de Santa Escolástica. Y desde 2001 Granada tiene un nuevo órgano versátil construido por Francisco Alonso Suárez donde esta tarde de sábado el infatigable Ton Koopman, tras impartir en la mañana unas clases magistrales para unos pocos privilegiados, disfrutó y nos hizo disfrutar de un concierto basado en sus grandes maestros (Froberger, Sweelinck, Buxtehude y Bach) sin olvidarse de comenzar con una anónima Batalha Famosa en do mayor para ir abriendo tubos, especialmente la trompetería siempre bien dispuesta, y el Tiento sobre la letanía de la Virgen de Pablo Bruna (1611-1679) “El Ciego de Daroca”, explorando las sonoridades del llamado “órgano ibérico” que el del Salvador esconde entre sus muchos registros.
Escuchar al maestro holandés desgranar cada obra es una delicia, pues juega siempre a encontrar los registros apropiados, como un niño con un juguete que además hace magia.
Tras el tributo “hispano” llegaría el barroco potente, primero con Johann Jakob Froberger (1616-1667) y la Toccata II (Libro secondo, 1649) escrita en el denominado stylus phantasticus y desembocando en una giga, una demostración del poderío tanto del órgano como del organista para proseguir con Jan Pieterszoon Sweelinck (1562-1621) y la Echo fantasia «Puer nobis nascitur», un despliegue de registros para alcanzar esos juegos de contestación con tímbricas que recrean ese fenómeno de la naturaleza, y el órgano del Salvador respiró por flautados y lengüetas de todas las medidas.
Los grandes alemanes serían los verdaderos platos fuertes en las manos de Koopman, primero el danés (eso dicen en Helsingør) afincado en Lübeck Dietrich Buxtehude (1637-1707) cuyo Preludio, BuxWV 139 sonó poderoso en un despliegue de registros que la composición pedía, un políptico (como bien explica el también organista Pablo Cepeda en las notas al programa), pues encadena sucesivamente un preludio cuasi-improvisatorio, una fuga, un adagio y una tocata final. A continuación el coral «Wie schön leuchtet der Morgenstern», BuxWV 223, verdadera fantasía al órgano, con algún problema de equilibrio pero siempre apreciable la melodía, para terminar con la Fuga, BuxWV 174, luminosa como el verano danés o alemán, que no vamos a discutir de nacionalidades ya que la música es universal.
Y siendo Ton Koopman su profeta, el “sermón final” sería de Johann Sebastian Bach (1685-1750) con una delicia de obras:
La Fantasía en sol mayor, BWV 572, que comienza en tresillos de registros agudos antes de la poderosa parte central con pedal, a cinco voces que se distinguieron y sonaron nítidas.
Los preludios corales de Bach son un muestrario de recursos a partir de glosar las melodías luteranas, y así fuimos disfrutando de «Wachet auf, ruft uns die Stimme», BWV 645, que incluye la conocida aria de la Cantata 140 con un pedal de trompetería pleno y los flautados que nos transportan a los templos protestantes, después en tiempo de adviento «Nun komm‘ der Heiden Heiland», BWV 659, otro juego de registros con un pedal potente pero sereno.
Lo festivo continuaría con «In dulci jubilo», BWV 729 a cuatro voces donde manos y pies de Koopman volaron juveniles y con el oficio de toda una carrera, ornamentaciones aéreas e improvisadas desde una vitalidad pasmosa, para cerrar los corales con «Schmücke dich, o liebe Seele», BWV 654, complicado de escritura y ejecución por la necesidad de acertar con los registros, entrando todos sin dificultad ni gemidos, respondiendo el órgano a las exigencias del holandés.
Y mejor cierre que la Fuga en sol menor, BWV 578 no podíamos encontrarlo, de extenso desarrollo para que Koopman siguiese “tirando” de vitalidad y oficio. Con el tema conocido por todos los bachianos, voló y sonó cual violín por estilo y sonoridad; cada entrada del tema en una mano y registro le precede otro anticipando el contenido de la siguiente entrada. Maravillosa fuga e interpretación para un público entregado que llenó la iglesia parroquial del Albaicín.
No importaba el esfuerzo ni la edad para el incombustible Koopman que aún nos regaló dos joyas, una bachiana (creo que uno de los corales de Leipzig) y otra que me recordó a las Fantasías de Jean Alain por la búsqueda de registros que resultaron un verdadero muestrario de sapiencia para explotar al máximo los recursos de este potente y versátil órgano joven, casi tanto como un maestro que no parece cumplir años en este concierto vespertino del undécimo día de Festival.
Con la música de Corte en Corte
01/07/2023
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La música italiana ha estado de moda desde el siglo XVIII y en España también merced a los reyes Felipe V, Carlos III y Carlos IV, pues tanto las consortes del primero como el traerse a la Corte muchos de los músicos del momento los segundos, harán que como titula sus notas Ana García Urcola hay “Caminos espirituales entre Italia y España”.
Con un repertorio aunando estas músicas que no pasan de moda sino que siguen siendo actuales y con un público que llenó San Jerónimo, el programa Senderos del alma trajo al grupo de Javier Ulises Illán (Toledo, 1981) con la soprano extremeña María Espada (Mérida, 1969) en un concierto dominical para recogimiento primero, disfrute después, de unas páginas para ello.
Abría Giovanni Battista Pergolesi (1710-1736) y su Salve Regina, una de las obras con el sello inconfundible del italiano, con el “ensemble” adaptado a la soprano emeritense que, en un momento vocal espléndido, nos deleitaron con los cinco números de que consta. Oraciones cantadas con una emisión perfecta, aprovechando la acústica al máximo para no perderse ningún silencio, el maestro Illán llevando la obra entre claroscuros tímbricos donde brillaron todos los instrumentistas, órgano y tiorba necesarios, y la dicción latina de Espada pluscuamperfecta, con los finales en consonante ajustados realzando un latín al alcance de los diletantes.
Tras “reinar” las emociones, el Concerto a quattro nº 3 en re mayor de Baldassare Galuppi (1706-1785), con dos movimientos (Maestoso y Allegro) donde violines y viola unificaban tímbricas y el continuo daba no solo la base armónica sino la fluidez de esta joya instrumental, alternando Minguillón tiorba y guitarra, con Javier Ulises Illán marcando lo justo para que la música fluyese casi sola.
Volvía María Espada con las primeras “lamentaciones” del programa, la de Francisco Corselli (1705-1778) Lamentación segunda de Miércoles Santo en re menor que emergió por el monasterio con todos los matices de una oración, luz en la sombra del texto y vestido instrumental a la medida, acallando incluso los esperados aplausos.
Tras unas palabras explicativas del director toledano sobre las tres lamentaciones para los tres días y la numerología cristiana, Antonio Ugena (c. 1750- c. 1816), alumno de Corselli, y el Andante: De Lamentatione Jeremiæ Prophetæ, de la Primera lamentación de Viernes Santo, en sol menor, oraciones de los Reales Sitios escuchadas en este Monasterio de San Jerónimo bello, histórico, para seguir regocijándonos con la soprano pacense de timbre corpóreo, carnoso, la técnica al servicio de la música y del texto que recrea en cada frase, con una gama de matices amplísima y unos filados que ponen la piel de gallina. «La contención melódica, junto a la elección de tempo lentos y de tonalidades oscuras son rasgos distintivos de estas composiciones con las que se busca acompañar el recogimiento propio de la época de la Pasión» en palabras de Lluís Beltrán y Juan Miguel Illán (responsables del proyecto en el ICCMU de la Complutense madrileña) y recogidas también en las notas al programa. Nereydas y María Espada plasmaron todos esos “senderos del alma”.
Y con la alternancia necesaria para el descanso vocal, de nuevo Galuppi “Il Buranello” con su Grave e adagio y Spiritoso, del Concerto a quattro nº 1 en sol menor, la grandeza del barroco italiano cada vez más contemporáneo por la hondura de la música en una interpretación preciosista del grupo liderado por Illán.
Alfonso Sebastián al clave nos interpretaría una luminosa Sonata en re mayor, R 84 del Padre Antonio Soler (1729-1783), el aire escurialense en el granadino, preparando y uniendo caminos reales y espirituales antes de volver sin violines ni viola con la última Lamentación segunda de Miércoles Santo en sol menor, un “duelo” y dueto entre María Espada y el cello de Guillermo Turina emocionante en musicalidad, sonoridad, fraseo y entendimiento, arropados por un continuo mínimo pero suficiente para revestir de sentimiento esta lamentación de San Lorenzo hasta San Jerónimo.
Al menos la cronología musical permite pasar de la Pasión a la alegría navideña en un momento, y así sucedió con el villancico (compuesto para la mañana de Navidad de 1798) Soy pastorcilla, de Jaime Ferrer (1762-1824), tres movimientos (Andante / Seguidilla / Andante) de aire hispano aunque pudiésemos imaginarnos un belén napolitano de fondo. Del discípulo y sucesor del Padre Soler como Maestro de capilla en El Escorial, Nereydas y María Espada nos volverían a regalar calidad, pasión, rigor, musicalidad y alegría en este cierre de concierto, “perfecta suma de espiritualidad, tradición española y gusto italiano” como finaliza sus notas la profesora García Urcola.
Aprovechando la complicidad de estos intérpretes, dejando atrás lo religioso pero apostando por nuestra música que todos tienen muy trabajada, la propina con María Espada cantándonos el aria Llegar ninguno intente de la ópera “Iphigenia en Tracia” de José de Nebra (1702-1768), esplendor vocal, ornamentaciones claras, color homogéneo en toda la extensión y el ropaje a medida de Nereydas.
No había forma de parar los aplausos y un segundo regalo retomando a Bárbara de Braganza y Doménico Scarlatti, el último proyecto con sus arias favoritas, “El libro secreto” que estos mismos intérpretes han grabado recientemente, rescatando estas músicas gracias al propio Javier Ulises IIlán y Sara Erro. Dedicatoria al siempre recordado Eduardo Torrico (1958-2023) y el aria Deh, se pietà pur senti de la ópera “Mario in Numidia” de Rinaldo Di Capua (1705-1780), regia desde la Corte vocal de Espada con la nobleza de Nereydas.
Ricart Renart y Leonor de Lera, violines – Lola Fernández, viola – Guillermo Turina, violonchelo – Ismael Campanero, contrabajo – Alfonso Sebastián, tecla – Manuel Minguillón, cuerda pulsada – Javier Ulises Illán, dirección.
María Espada, soprano.
Más zarzuela por favor
28/06/2023
ópera, conciertos, lírica, música, prensa, recital, viajes, zarzuela ópera, Carlos Álvarez, Chapí, conciertos, Donizetti, Giménez, José María Moreno, lírica, Luna, Maria José Moreno, música, Moreno Torroba, Mozart, OFM, Orquesta Filarmónica de Málaga, Pérez Soriano, prensa, Sorozábal, viajes, Vives, zarzuela 2 comentarios
Martes 27 de junio, 22:00 horas. 72 Festival de Granada, Palacio de Carlos V, “Universo Vocal”, Gala lírica I: María José Moreno (soprano), Carlos Álvarez (barítono), Orquesta Filarmónica de Málaga (OFM), José María Moreno (director). Obras de ópera y zarzuela. Fotos de Fermín Rodríguez.
Crudele!…
Jota de Perico, de El guitarrico (1900)
Decepción milanesa
26/06/2023
clásica, conciertos, música, sinfónica, viajes Chaikovski, conciertos, Filarmonica della Scala, música, Prokofiev, Riccardo Chailly, Tchaikovsky, viajes 4 comentarios
Domingo 25 de junio, 22:00 horas. 72 Festival de Granada, Palacio de Carlos V, “Conciertos de Palacio”: Filarmonica della Scala, Riccardo Chailly (director). Obras de Chaikovski y Prokófiev. Fotos de Fermín Rodríguez.

























































































