Un drama que pide clemencia
30/01/2023
Asturias, ópera, clásica, lírica, música, prensa Alejandro Roy, ópera, Coro Intermezzo, Daniele Callegari, Gianfranco Montresor, Jeroboám Tejera, Josep Fadó, Juan Jesús Rodríguez, Marigona Qerkezi, Mª José Suárez, música, Oviedo Filarmonía, Teatro Campoamor, Verdi 1 comentario
DIRECCIÓN MUSICAL: Daniele Callegari – DIRECCIÓN DE ESCENA Y DISEÑO DE ESCENOGRAFÍA: Giorgia Guerra – DISEÑO DE VESTUARIO: Fernand Ruiz – DISEÑO DE ILUMINACIÓN: Sylvain Geerts.
Orquesta Oviedo Filarmonía (OFIL), Coro Titular de la Ópera de Oviedo “CORO INTERMEZZO” (dirección del coro: Pablo Moras).
Lírica para jóvenes con talento
14/01/2023
Asturias, ópera, conciertos, lírica, música, prensa, recital Antoni Lliteres, Auditorio de Oviedo, ópera, Bellini, Carles Pachón, Carmen Artaza, conciertos, Coro FPA, Donizetti, Lara Diloy, lírica, María Zapata, música, Mozart, OSPA, Rossini Deja un comentario
• Aria de barítono “Hai già vinta la causa?”.
• Dúo barítono-mezzosoprano “Il core vi dono…”.
• Aria de mezzosoprano “Parto, ma tu ben mio…”.
• Aria de mezzo “Una voce poco fa…”.
Donizetti:
DIRECCIÓN MUSICAL: Lara Diloy. Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA). Coro de la Fundación “Princesa de Asturias” (dirección: José Esteban García Miranda).
Carta a SS.MM.
05/01/2023
música, viajes Alejandro Roy, ópera, Beatriz Díaz, Coro FPA, David Menéndez, El León de Oro, Elena Pérez Herrero, Forma Antiqva, Juan Noval-Moro, lírica, Mahler, María Heres, Mario Bernardo, Pablo González, zarzuela 1 comentario
¡Hala Oviedo!
Y que cumplan muchos más
17/12/2022
Asturias, ópera, conciertos, lírica, música, prensa, recital, zarzuela ópera, Beatriz Díaz, conciertos, José Bros, lírica, música, Oliver Díaz, Oviedo Filarmonía, prensa, recital, Teatro Campoamor, zarzuela 2 comentarios
Viernes 16 de diciembre, 20:00 horas. Teatro Campoamor, Oviedo: GALA LÍRICA “30 + 20. MELODÍAS PARA UN ANIVERSARIO”: Beatriz Díaz (soprano), José Bros (tenor), Oviedo Filarmonía, Óliver Díaz (director). Recital de ópera y zarzuela. Entrada butaca: 20 €.
Crítica para Ópera World del sábado 17 de diciembre con los añadidos de links (siempre enriquecedores), fotos propias y tipografía que a menudo la prensa no admite.
Dos figuras de la lírica muy queridas en Asturias se unían para celebrar una carrera que sigue al alza con el paso de los años, cumpliendo treinta desde su debut el tenor barcelonés José Bros y veinte la soprano allerana Beatriz Díaz, dos cantantes que han compartido escena varias veces y volvían este viernes, casi navideño, al Teatro Campoamor (75 años de la Temporada de Ópera de Oviedo,) donde tantas noches hemos disfrutado con sus triunfos, esta vez junto a la Oviedo Filarmonía (OFIL) dirigida por el ovetense Óliver Díaz.
El programa habitual en este tipo de recitales se organizó con ópera y zarzuela en dos partes junto a oberturas e intermedios que sirven para descansar las voces sin perder coherencia con las obras elegidas, entrelazando arias y dúos de calado, más romanzas de nuestro gran género para que Bros y Díaz repasasen sus mejores momentos sobre las tablas.
Tener a la Oviedo Filarmonía bajo la batuta de Óliver Díaz es asegurar calidad y buen entendimiento, una orquesta que también va cumpliendo años y creciendo por igual encima del escenario que desde el foso, como en esta gala aprovechando la escena de “Hamlet”, volviendo a demostrar en las páginas instrumentales una sonoridad corpórea y una musicalidad para la lírica realmente destacable, especialmente en el Intermedio de Manon Lescaut (Puccini) donde sigue emocionando no sólo por conocido sino por lo bien interpretado que estuvo, además de la poco escuchada obertura de La Princese jaune, op. 30 (Saint-Saëns), y otro tanto con las páginas de zarzuela, desde el bellísimo “Intermedio” de La pícara molinera (Luna) abriendo la segunda parte, al menos escuchado y bellísimo de La montería (Guerrero), género donde el maestro Díaz es un referente y verdadera autoridad, reafirmando el buen entendimiento y la química entre formación y director.
En las arias y dúos además de disfrutar con las voces de Bros y “La Díaz”, la orquesta de la capital estuvo siempre al servicio de ellas, con “el Díaz” ovetense sacando lo mejor de lo músicos, mimando cada pasaje, degustando unas partituras que son oro molido, especialmente Puccini y Massenet, y que con la OFil “abajo” nos permitió escuchar al dúo en su vocalidad total “arriba”.
De las arias operísticas José Bros nos dejó dos con su entrega total como “un obrero de la lírica” -así se define el catalán- y la conocida profesionalidad a lo largo de toda su longeva carrera, este viernes con algún problema añadido, puede que alguna afección sobrevenida ante el frío de diciembre que siempre provoca alguna flema o “telilla”, amén de sus cambios de color buscando la expresividad, casi cincelando cada nota, mejorando en el fuerte de unos agudos aún poderosos, que fue solventando a lo largo de la gala, páginas que ha llevado por medio mundo, siendo Oviedo una de las paradas obligadas: la conocida “Una furtiva lagrima” de L´elisir d’amore (Donizetti) del Nemorino todavía frío abriendo velada y “Pourquoi me réveiller”, de Werther (Massenet) con el que siempre viene a mi memoria Alfredo Kraus, flojo pero sentido y aplaudido.
La asturiana Beatriz Díaz, en un momento vocal pleno, se mostró cómoda en escena donde es envidiable cómo afronta cada personaje, eligiendo para comenzar “Ebben? Ne andrò lontana” de La Wally (Catalani), bellísima línea de canto llena de matices, y la esperada “Mi chiamano Mimì” de La Bohème (Puccini) que tras años como Musetta por fin debutará como protagonista el próximo año en Alicante, un rol que no me cansaré de repetir parece escrito a su medida, jugando con los registros, filados “marca de la casa”, emoción y carne de gallina en esta página que nuestra soprano ha hecho suya totalmente.
En esta parte operística, dos de los dúos donde admirar la suma de entendimiento y buen gusto de esta pareja felizmente arropada por la orquesta bajo la batuta clara y precisa del maestro ovetense: “Suzel!… Come si è fatta pallida” de L´amico Fritz (Mascagni), la misma donde coincidieron por primera vez en noviembre de 2002, que con el paso de los años alcanza la madurez necesaria para afrontarla en su plenitud, pura escena donde un Fritz comedido no brilló tanto como la dominadora Suzel, más la emocionante escena de Saint-Sulpice de Manon (Massenet), maravilloso dúo que de nuevo con “La Díaz” asombró de principio a fin, la juventud ya madura para esta Manon francesa hoy allerana (con)venciendo al Des Grieux barcelonés.
Nuestra zarzuela necesita voces como las de este viernes para ponerla en el mismo lugar que “la hermana mayor”, y así pudimos comprobarlo en la segunda parte con las dos romanzas de soprano “Qué feliz mi vida fuera” de La labradora (Magenti) y “Tres horas antes del día” de La marchenera (Moreno Torroba) no lo suficientemente escuchadas pero que Beatriz Díaz cantó con su impresionante técnica y musicalidad, la misma que hace poco llevó a Sao Paulo (Brasil) en una gala puramente española, estilo y salero inconfundibles, gracejo y buen cantar, junto a las más conocidas de tenor “Por el humo se sabe” de Doña Francisquita (Vives) y “No puede ser” de La tabernera del puerto (Sorozábal) donde José Bros superó los problemas iniciales mostrándose cómodo en el registro medio y más pleno en los agudos, agradeciendo su entrega en unas partituras donde siempre sobrevuela en mi recuerdo “el tenor” (entiéndase Don Alfredo Kraus Trujillo).
Y otros dos dúos de altura para redondear las intervenciones en solitario, primero “Le van a oír” de Doña Francisquita (Vives), Fernando Bros y Francisquita Díaz en dramaturgia pura antes de la sorpresa previa al último número. Proyectando un vídeo que recogía los mejores momentos en el coliseo lírico de la capital asturiana de esta pareja, especial el “Elisir” de ambos (2017), o los Puccini únicos de la allerana: Liù (2012) más la inolvidable Butterfly (2020) que emocionó a todos, incluyendo al que suscribe por haberlos vivido con ellos.
Palabras de agradecimiento a “las melodías de Oviedo” como rezaba el último fotograma, Bros siempre querido y entregado en el escenario, Díaz reconociendo estar en casa recogiendo el cariño del público sin el que nada tendría sentido. Secando lágrimas y tragando saliva, al fin el mejor cierre con el conocido “Torero quiero ser” de El gato montés (Penella), Juanillo rematando faena, Soleá con mantón de verónica, Bros bravo, Díaz cautivadora y la música torera de la OFil con el mayoral Díaz en el arte de la doma, que no rejoneo, para completar un cuadro final soberbio.
Y si el regalo fueron las propias voces, aún nos darían el suyo: Bros El último romántico (Soutullo y Vert) con “bella enamorada” rematando esta gala de menos a más, tras la Beatriz Díaz rescatando de su amplio repertorio la canción andaluza de El dúo de la africana (Fernández Caballero), que sigue ganando con los años, y el mejor colofón con la Jota “No cantes más la Africana”, dúo de aniversario con dos carreras que tras diez años de distancia volvían a unir sus caminos en este punto de encuentro lírico que es el Teatro Campoamor, esperando como finaliza la canción que no se interpretó “…Y que cumplan muchos más”.
Ficha:
Teatro Campoamor, Oviedo, viernes 16 de diciembre de 2022, 20:00 horas. GALA LÍRICA “30 + 20. MELODÍAS PARA UN ANIVERSARIO”: Beatriz Díaz (soprano), José Bros (tenor), Oviedo Filarmonía, Óliver Díaz (director). Recital de ópera y zarzuela.
Programa:
Primera parte
Obertura de La Princesse jaune, op. 30 (C. Saint-Saëns). “Una furtiva lagrima”, de L´elisir d`amore (G. Donizetti).
“Ebben? Ne andrò lontana”, de La Wally (A. Catalani).
“Suzel!… Come si è fatta pallida”, de L´amico Fritz, (P. Mascagni).
Intermedio de Manon Lescaut (G. Puccini).
“Mi chiamano Mimì”, de La Bohème (G. Puccini).
“Pourquoi me réveiller”, de Werther (J. Massenet).
Escena de Saint-Sulpice, de Manon (J. Massenet).
Segunda parte
Intermedio de La pícara molinera (P. Luna).
“Qué feliz mi vida fuera”, de La labradora (L. Magenti).
“Por el humo se sabe”, de Doña Francisquita (A. Vives).
“Le van a oír”, de Doña Francisquita (A. Vives).
Intermedio de La montería (J. Guerrero).
“No puede ser”, de La tabernera del puerto (P. Sorozábal).
“Tres horas antes del día”, de La marchenera (F. M. Torroba).
“Torero quiero ser”, de El gato montés (M. Penella).
La Ofelia de Hamlet
09/12/2022
Asturias, ópera, estreno, lírica, música, prensa Alejandro del Cerro, Audrey Saint-Gil, ópera, Béatrice Uria Monzon, Coro Intermezzo, David Menéndez, lírica, OSPA, Pablo Moras, Sara Blanch, Simón Orfila 2 comentarios
Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA), Coro Titular de la Ópera de Oviedo “CORO INTERMEZZO” (dirección del coro: Pablo Moras).
Viva Hamlet, nuestro rey
05/12/2022
Asturias, ópera, conferencias, lírica, música, prensa Alejandro del Cerro, Ambroise Thomas, Audrey Saint-Gil, ópera, conferencias, David Menéndez, Mª Encina Cortizo, música, OSPA, prensa, Sara Blanch, Simón Orfila, Susana Gómez 1 comentario
Lunes 5 de diciembre, 19:00 horas. Club de Prensa «La Nueva España«, Oviedo. Conferencia de Mª Encina Cortizo: «’Hamlet’ de Ambroise Thomas: Shakespeare en la ópera francesa».
Con ganas de escuchar el Hamlet de Thomas a partir del jueves 8 a las 19:30 horas en la LXXV Temporada de Ópera de Oviedo, que contaré desde aquí y también para «Ópera World«, vamos preparándonos para este estreno escuchando y leyendo no sólo la historia del príncipe danés más universal por un Shakespeare que ambientó su obra en un Helsingør (o Elsinor), enfrente al homónimo sueco, que nunca pisó pero que hizo famoso por esta bella localización gélida y geoestratégica.
Y la conferencia de la Doctora Cortizo, presentada por Adolfo Domingo López (responsable de publicaciones de la Fundación Ópera de Oviedo), dentro de las actividades en torno a los títulos de la temporada, no sólo nos aclaró los aspectos del libreto sino cómo influyó el dramaturgo inglés en la ópera, recordándome mis años de estudiante cuando Emilio Sagi, entonces licenciado en Filología Inglesa, que leyó su tesis «musical» sobre Los libretos de Shakespeare en las óperas de Verdi, siendo objeto igualmente de todo un «Curso de Extensión Universitaria» en aquellos felices años 80 y toda una premonición de su posterior trayectoria profesional.
Incluso pude viajar mentalmente a mi querida Dinamarca para volver a visitar Jutlandia o la isla de Sealand, que además de la capital, tiene cerca el famoso castillo de Kronborg, y al norte Gilleleje, un pintoresco pueblo pesquero, sin olvidarme del museo de arte contemporáneo más hermosos que conozco: Louisiana.
Shakespeare es teatro puro y ponerle música todo un reto, especialmente Otello con el que Rossini también se atrevió aunque quedase eclipsado por el genio de Busseto, como bien nos recordó mi admirada María Encina Cortizo.
El Hamlet del francés Ambroise Thomas (1811-1896) parte del libreto de Jules Barbier y de Michel Carré, organizado en cinco actos, y se estrenó en la Ópera de París en 1868 con gran éxito, armonizando elementos de la grand opéra, sin olvidarse del ballet que tristemente suele omitirse por cuestiones económicas y de duración, con influencias de Gounod y Berlioz, especialmente su orquestación admirada por Tchaikovsky que se enamoraría del empleo de unos metales regios donde aparecía el saxofón.
Mezcla de estilos artísticos que dan como resultado una obra enormemente atractiva, con excelentes ocasiones de lucimiento para los cantantes, mayormente hombres pero con la Ofelia inspiradora también en pintores como Millais o Delacroix, éste con verdadera «hamletmanía» llevada a una colección de grabados que Cortizo nos mostró. También interesante conocer la evolución de la traducción-traición de Jean-François Ducis, el libreto ya rehecho por Alejandro Dumas padre y Paul Meurice, pasando por las voces que entonces la estrenaron (el barítono francés Jean Baptiste Fauré y la soprano danesa Christine Nilsson), sin olvidarse de un Manuel García al que debemos reivindicar mucho más, Adelina Patti o «la Galli-Curzi«. Algunos números de la ópera como el famoso «Ser o no ser», la «locura» de Ofelia o ese final coral y heróico con el Viva Hamlet nuestro rey también pudimos escucharlos para ir abriendo boca o mejor oído.
Sin entrar a fondo en la estructura del libreto, la doctora nos desmenuzó el original y las adaptaciones del drama de Shakespeare para hacerlo más musical, partes añadidas y eliminadas siempre buscando la carga y acción escénica tan necesaria para una ópera que merece ser más representada. Esta visión o inspiración en el Hamlet presenta de forma clara los episodios fundamentales de la tragedia shakesperiana, en la cual el personaje protagonista (que cantará el barítono asturiano más universal, David Menéndez) se ha convertido en un personaje dramático de carácter universal porque es un icono de la conciencia humana. Y el resto del elenco de Oviedo no tiene desperdicio, con otros nombres conocidos y queridos en la capital del Principado como Simón Orfila (Claudius), Alejandro del Cerro (Laërte) más la muy esperada Ophélie de Sara Blanch con escena de Susana Gómez y la dirección musical de la francesa Audrey Saint-Gil al frente de la OSPA.
Ya vamos descontando horas para una ópera que Oviedo pone en cartel para todos los fieles aficionados, con alguna escapada del resto de España que ya contactaron para no perderse alguna de las cuatro funciones (8, 11, 14 y 17 de diciembre) de este Hamlet.
El mito de Don Juan con visión feminista
14/11/2022
Asturias, ópera, clásica, lírica, música, prensa ópera, Coro Intermezzo, David Lagares, Elena Mitrevska, Fernando Latorre, Jacques Imbrailo, Joel Prieto, Laura Brasó, María Rey-Joly, Marta Equilior, Oviedo Filarmonía, Rubén Amoretti, Teatro Campoamor, Vanessa Goikoetxea 2 comentarios
Domingo 13 de noviembre de 2022, 19:00 horas. Teatro Campoamor, Oviedo: 75 Temporada de Ópera Oviedo: primera función de Don Giovanni (de Wolfgang Amadeus Mozart, libreto de Lorenzo Da Ponte, inspirado en el libreto de Giovanni Bertati para la ópera Don Giovanni ossia il convitato di pietra -1787- de Giuseppe Gazzaniga). Dramma giocoso en dos actos, KV 527. Estrenado en el Teatro Nacional de Praga el 29 de octubre de 1787. Nueva producción de la Ópera de Oviedo. Fotos propias y del ensayo ©Miki López para LNE.
Critica para Ópera World del lunes 14 de noviembre, con los añadidos de links (siempre enriquecedores), fotos propias y de las RRSS, indicando la autoría, y tipografía que a menudo la prensa no admite.
La ópera, como la propia sociedad, está revisando la historia e incluso intentando reescribirla como si verdaderamente pudiese cambiarse, y en estos tiempos donde todo es válido, hasta el mito de «El burlador de Sevilla» de Tirso de Molina le ha llegado la corriente del “MeToo”, esta vez en Oviedo con un equipo formado casi todo por mujeres, encabezadas por la directora macedonia Elena Mitrevska (que fue la titular del coro de la ópera ovetense entre los años 2016 y 2020) más la regista bilbaína Marta Eguilior, con una perspectiva distinta: la de las víctimas del conquistador como mujeres abusadas inspirándose en el ensayo «Violadas o muertas» (2018) de la periodista Isabel Valdés, “Un alegato contra todas las ‘manadas’ (y sus cómplices)” como reza la publicidad del libro, buscando desmitificar el mito, convertir al burlador en burlado o lo que veo más arriesgado, hacer explícito lo implícito, enfocarlo desde un machismo que tristemente aún perdura, desde una propuesta arriesgada y oscura como el propio sepulcro del libertino concebido como una “Vanitas” de cuatro cráneos gigantescos (las víctimas Donna Elvira, Donna Anna, Zerlina y El Comendador), y que en palabras de la propia Eguilior se explica perfectamente: “Tenemos que enseñar a no ensalzar esa figura del Don Juan que hace daño”. Más sombras que luces para estas calaveras con el libertino ya difunto nada más subir el telón, condenado con este pre-juicio, el antes seductor trocado ahora en violador antes de que sonase la obertura (siempre impresionante), dibujando al burlador y conquistador también como sátiro e incluso asesino a espada, pistola o cuchillo, un chulo despreciable, engreído, baboso que diríamos hoy, al que su entrepierna le domina.
La provocación llama al público y la Vetusta del XXI pateó más que aplaudió la escena de la vasca (como la megafonía en asturiano que se desinfla a medida que se suceden las funciones), pero se rindió nuevamente a este Mozart que subía al coliseo ovetense por quinta vez en 75 años, la cuarta de las temporadas anteriores (1996-97, 2009-10 y 13-14) tras mi recordado XV Festival Internacional de Música y Danza un 24 de mayo de 1990 con la Compañía eslovaca del Teatro de Bratislava que pareció descubrir la grandeza de esta joya operística a la tradicional y conservadora afición carbayona.
Y sin ahondar en la escena que sólo aportó penumbra y dudas en parte del respetable, además de marcarnos antes del primer acorde el enfoque del protagonista a cargo de Marta Eguilior, está claro que este Don Giovanni de 1787 es magia pura o como bien escribe la doctora Cortizo, “todas las emociones del alma humana”. Porque el libreto de Da Ponte dota a cada personaje de enfoques poliédricos, incluso humorísticos o sarcásticos para criticar desde la inteligencia y la maravillosa partitura del genio de Salzburgo la humanidad, el sentir no ya del momento sino de nuestra Europa ancestral: un seductor sin escrúpulos, un criado que se juega su trabajo y hasta la vida, aunque nunca acepte la vileza de su señor, la burguesa engañada que sabedora de la poca catadura de su amor sigue sintiendo desde el dolor una pasión no sólo carnal, la inocente rendida a la seducción de la nobleza, los celos del esposo el día de la boda, la sed de venganza de la huérfana que traspasa al prometido, y así un retablo de sentimientos donde la música de Mozart juega con todos ellos, en arias (todas aplaudidas), dúos, concertantes y conjuntos que siempre sonaron empastados gracias a una Oviedo Filarmonía en un momento dulce, y la maestra Mitrevska dominando desde su experiencia encima del escenario todos los planos sonoros en el foso, mimando cada voz salvo el Don Giovanni que parecía siempre tapado por la orquesta, como contribuyendo a un personaje desprestigiado antes de comenzar. Interesantes los recitativos muy reposados y con silencios que ayudaban a la escena, con el clave de Borja Mariño sin perder ni un detalle sobre las tablas.
Del elenco vocal, homogéneo y bien elegido, la triunfadora del domingo fue la soprano Vanessa Goikoetxea interpretando una Donna Elvira con todas las aristas emocionales y escénicas, incluso “embarazada” desde la óptica elegida, con carácter, potencia y dominio vocal, bien armada en los conjuntos a la vez que íntima, delicada y dejándonos intervenciones en el segundo acto (Ah taci, ingiusto core!) memorables, así como el dúo con Leporello buscando una puerta que al no haberla escarbaron el suelo, o el simpático Numi, che strano affetto, Mi si risveglia in petto! -casi una vuelta de tuerca al Cyrano de Rostand– así como sus entradas en escena rompiendo los intentos seductores del protagonista. Y con ella Rubén Amoretti cual voz de la conciencia más que cómplice de su patrón, desde el conocido catálogo que nos hace sumar mentalmente, poniendo a España como un paraíso para el libertino, en una interpretación inconmensurable de principio a fin, llevándose ambos las mayores ovaciones del respetable.
La pareja Zerlina (Laura Brasó) y Masetto (David Lagares) también nos dejaron momentos entrañables en la parte vocal, si bien la escena hace explícita una violación de Don Giovanni que solo hubiese sido otro intento de seducción, buscando hacernos pensar y convencer, como a su esposo, que hubo más de lo imaginado o sugerido por Da Ponte. Al menos tras la paliza de los “matones de Don Juan” su dúo sacó sonrisas y química, voces y personajes bien defendidos y cantados.
Donna Anna y Don Ottavio llevan el dolor en sus papeles y así lo intentaron transmitir María Rey-Joly, de dinámicas muy iguales con un volumen más que suficiente para el rol de mujer violada y huérfana (Ah, l’assassino mel trucidò), más Joel Prieto cuyo Dalla sua pace del primer acto quedó no solo estático sino algo plano pese a un color vocal siempre redondo, disfrutándolos más en los dúos y conjuntos con un buen empaste.
Si vemos al protagonista condicionados desde antes de cantar, parece que los esfuerzos de Jacques Imbrailo no cayeron en saco roto, ni siquiera cantando sobre una de las calaveras una nada creíble serenata Deh, vieni allá finestra sin ventana ni mujer que le escuchase, donde la mandolina de Begoña Pérez fue lo mejor del momento. Los recitativos diseñados para agriar aún más el perfil buscado, el pecho descubierto y el trato bronco y exagerado hacia todos, fue paralelo en el desarrollo de la obra donde ni siquiera La ci darem la mano transmitió la dulzura musical, y sólo al final pudimos disfrutar del poderío vocal del barítono sudafricano.
El Coro “Intermezzo” siempre es un seguro sobre las tablas y hasta fuera de ellas, mimado por una directora musical que conoce bien el trabajo de estos “secundarios” tan necesarios como imprescindibles en la ópera.
Al menos El Comendador de Fernando Latorre nos hizo reencontrarnos con el convivado de piedra, pasando del negro al blanco marmóreo (sin estatua) cual desteñido del ideado por Peter Shaffer, breves intervenciones que nos devolvieron al mito en ese final casi cinematográfico con sustos, truenos, relámpagos y la “ejecución del villano” dando respuesta al perturbador inicio, donde un cadáver colgado iría descendiendo hasta el hoyo mientras dentro de una luz cenital caía tierra, “polvo somos y en polvo nos convertiremos” o como rezaba el rótulo bajo el escenario, Omnia mors aequat, la muerte que todo lo iguala.
Vestuario de época con simbolismo de colores actualizados e iluminación ayudando a esos claroscuros de la escena, aunque se rompiese con los “móviles” de la manada en otra provocación o deseo no sé si de contemporizar o modernizar, detalles de una puesta y apuesta que forzando un poco hubiese resultado aún más rompedora con desnudos, siempre motivo de escándalos para la Vetusta decimonónica que no muere. A propósito, “la piccina” o “le pene” son palabras italianas que significan pequeña y pena, aunque nos suenen o sugieran otras cosas. Pero lo que nunca falla es Mozart (ni siquiera con las genialidades de Peter Sellars) y cómo escribe de bien para todas las voces. El reclamo de la provocación no hacía falta para que todos disfrutásemos de este Don Giovanni ovetense del que se hablará y escribirá (incluso por la apuesta de Marta Eguilior).
Ficha:
Teatro Campoamor, Oviedo, domingo 13 de noviembre de 2022, 19:00 horas. 75 Temporada de Ópera Oviedo: “Don Giovanni” (de Wolfgang Amadeus Mozart, libreto de Lorenzo Da Ponte, inspirado en el libreto de Giovanni Bertati para la ópera “Don Giovanni ossia il convitato di pietra” -1787- de Giuseppe Gazzaniga). Dramma giocoso en dos actos, KV 527. Estrenado en el Teatro Nacional de Praga el 29 de octubre de 1787. Nueva producción de la Ópera de Oviedo.
DON GIOVANNI: Jacques Imbrailo – EL COMENDADOR: Fernando Latorre – DONNA ANNA: María Rey-Joly – DON OTTAVIO: Joel Prieto – DONNA ELVIRA: Vanessa Goikoetxea – LEPORELLO: Rubén Amoretti – MASETTO: David Lagares – ZERLINA: Laura Brasó.
DIRECCIÓN MUSICAL: Elena Mitrevska – DIRECCIÓN DE ESCENA y DISEÑO DE ESCENOGRAFÍA: Marta Eguilior – DISEÑO DE VESTUARIO: Betitxe Saitua – DISEÑO DE ILUMINACIÓN: Rodrigo Ortega, Marta Eguilior – COREOGRAFÍA: Inma Saénz.
Orquesta Oviedo Filarmonía (OFIL), Coro Titular de la Ópera de Oviedo “CORO INTERMEZZO” (dirección del coro: Pablo Moras).
Oviedo es lírico
23/10/2022
Asturias, ópera, conciertos, lírica, música, recital ópera, Bellini, Bizet, Cilea, Elena Pankratova, Gounod, lírica, Lucas Macías Navarro, María Rodrigo, Mascagni, Massenet, música, Oviedo Filarmonía, Puccini, recital, Riccardo Massi, Verdi 1 comentario
Sábado 22 de octubre, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo: Gala Lírica inauguración de la «Temporada del reencuentro» (Los Conciertos del Auditorio). Elena Pankratova (soprano), Riccardo Massi (tenor), Oviedo Filarmonía, Lucas Macías Navarro (director). Arias y dúos de ópera.
Hace años que reivindico para Oviedo el título de «capital lírica» por sus temporadas de ópera y zarzuela, así como los muchos recitales de las mejores voces en concierto, bien camerístico o con orquesta. Y nada mejor para comenzar la llamada Temporada del reencuentro (Conciertos del Auditorio y Jornadas de Piano) que esta Gala Lírica donde el COVID19 nos privó de la prevista Ermonela Jaho pero presentó en Oviedo a la soprano rusa Elena Pankratova junto al tenor italiano Riccardo Massi y con una Oviedo Filarmonía (OFIL) y su titular Lucas Macías al frente.
Programa organizado como es previsible alternando las diferentes arias de tenor y soprano con un dúo cerrando cada parte, haciendo «descansos vocales» desde páginas instrumentales donde poder disfrutar con nuestra «orquesta de foso» que brilla aún más sobre el escenario. Porque la antigua OSCO creada para los festivales líricos y estos ciclos, así como alternar con la OSPA en las temporadas de ópera, daría su salto de calidad como OFIL a partir de F. Haider, caminó «adolescente» con M. Conti y con la llegada de Macías Navarro alcanzaría su mayoría de edad, el onubense dando un paso al frente para lograr una sonoridad propia, confiada, y con solistas de primera como pudimos comprobar este sábado lírico.
Interesantes los dos cantantes aunque hubiese momentos de trazo grueso pero con una selección de arias conocidas donde ambos dieron lo mejor de sí mismos, avanzando en musicalidad y matices no todo lo delicados que hubiésemos deseado, pues la orquesta detrás, y no abajo, requiere una emisión vocal de mayor proyección que en el caso de Massi no se equiparó a la Pankratova, sacrificando el italiano su mezza voce y optando la rusa por el poderío del volumen, fuerza que hacer perder intensidades dramáticas de buen gusto pero sobrevolando sin dificultad la masa sonora.
Globalmente me quedo con la OFil que se lució de principio a fin, desde una ágil por no decir vertiginosa Obertura de Carmen (Georges Bizet, 1838-1875) ejecutada con limpieza, seguridad y equilibrada en todas las secciones (al fin cuatro contrabajos y sobre podio para redondear los graves), la “Méditation” de Thaïs (Jules Massenet, 1842-1912) con el extraordinario solo de la concertino Marina Gurdzhiya, todas en la primera parte, más el Preludio e Intermedio del sainete Diana cazadora o Pena de muerte al amor (María Rodrigo, 1888-1967) con el objetivo de programar obras de mujeres compositoras, y con ese piano final del virtuoso Sergey Bezrodny (hoy también al órgano), más un hondo “Intermezzo”, de Manon Lescaut (Giacomo Puccini,1858-1924) con el cello de Gabriel Ureña y la viola de Rubén Menéndez, ya en la segunda (con esa melodía que siempre me recuerda las notas «galácticas» de John Williams), lo mejor de esta orquesta ovetense en la gala lírica de apertura.
Los acompañamientos de las arias y dúos estuvieron a gran altura, exigiendo a las voces lo apuntado anteriormente, y de nuevo con lucimiento de los primeros atriles (bravo el arpa de Danuta Wojnar o el clarinete de Inés Allué) en una orquesta de la que Macías saca brillo, buenos balances y verdadera pasión en páginas que ya sonaron en el Campoamor pero que en el Auditorio adquieren la grandeza sinfónica.
El tenor Riccardo Massi eligió para Oviedo lo mejor de su repertorio: en la primera parte Massenet “Ah! Fuyez douce image” (Manon) mostrando un timbre redondo y poderoso aunque mínimamente calado en los agudos por el esfuerzo dinámico, mejor “Ah! Lève-toi, soleil” (Roméo et Juliette) de Charles Gounod (1818-1893), y más entonado además de confiado con una orquesta a la que se sobrepuso por potencia durante la segunda parte “A te, o cara”, (I Puritani) de Vincenzo Bellini (1801-1835) para redondear con su mejor aria del gran Giuseppe Verdi (1813-1901): “Giorno di pianto” (I vespri siciliani) que convenció por color, entrega y musicalidad.
La soprano Elena Pankratova posee un caudal vocal potentísimo en todo su amplio registro, si se me permite el calificativo, «típica voz rusa» con una proyección capaz de sobreponerse a una plantilla orquestal detrás, con buenos detalles técnicos y escena convincente donde no faltaron los «tics de diva» de imagen muy cuidada, jugando con distintos zapatos y sobrecamisas de gasa diferentes para un floreado conjunto hasta el paso al elegante color negro en el final de la gala.
Arias poderosas de bravura más que íntimas, Francesco Cilea (1866-1950) y “Io son l’umile ancella”, (Adriana Lecouvreur), mejor Un ballo in maschera (Verdi): “Morrò, ma prima in grazia” (bravo el cello de Ureña) y el bellísimo dúo “Teco io sto / Gran Dio”, en «duelo de volúmenes» reposado, empastado y bien arropados por la OFIL; ganando enteros siempre con el inimitable, exigente y emocionante Giacomo Puccini (1858-1924) con una Turandot grandísima en todos los sentidos en el aria “In questa reggia”, y todavía más centrada y entregada con Pietro Mascagni (1863-1945), verismo puro donde “Voi lo sapete, o mamma” (Cavalleria Rusticana) nos dejó lo mejor de su color vocal y dominio técnico con una orquesta rotunda y explendorosa.
Y siempre Puccini para cerrar recital con el dúo de Tosca «Ah! Franchigia a Floria Tosca”, feliz conjunción musical de voces y orquesta, que arrancó los mayores aplausos de un auditorio lleno para este estreno lírico de temporada.
Los regalos igualmente alternados del gran Puccini, primero el Calaf de Massi con el verdadero número uno “Nessun dorma” de Turandot, sentido aunque la nota final fuese más corta de lo que estamos acostumbrados, y Pankratova haciendo de Musetta con el vals “Quando m’en vo” de La Bohème con la risa surgida no sé si por olvido o miedo al agudo final tras el desgaste físico de toda la velada.
P. D. Curiosidades al descanso desde mi butaca: me aterroriza escuchar frases narrando sin pudor al teléfono, cual retransmisión social, como «Muy guay, veinte violines sonando como uno», «Qué heavy», y «No escuchas, qué caos» mientras algunos músicos afinaban. Todo sea por un público joven cuyo pobre vocabulario me rechina cada vez más. Serán los años o mi deformación profesional de docente jubilado.
Recortes de prensa:
Amores sacrificados
13/10/2022
Asturias, ópera, clásica, música, prensa ópera, Bellini, Coro Intermezzo, Facundo Muñoz, Francesca Sassu, Giacomo Prestia, José Bros, música, Oviedo Filarmonía, Pablo Moras, Paola Gardina, Renato Balsadonna, Serena Pérez, Teatro Campoamor 3 comentarios
Miércoles 12 de octubre, 19:30 horas. Teatro Campoamor, 75 Temporada de Ópera Oviedo: tercera función Norma (de Vincenzo Bellini, libreto de Felice Romani, basado en la tragedia Norma ou l’infanticide -1831- de Louis Alexandre Soumet y en la obra Les martyrs -1809- de François-René de Chateaubriand). Tragedia lírica en dos actos. Producción de la Asociación de Amigos Canarios de la Ópera.
Crítica para Ópera World del jueves 13 de octubre con los añadidos de links (siempre enriquecedores), fotos propias y de las RRSS, indicando la autoría, y tipografía que a menudo la prensa no admite.
En los 75 años de ópera ininterrumpida del Teatro Campoamor, llega esta temporada la obra maestra belcantista de Bellini que ha subido a escena en ocho ocasiones desde 1954 siendo por tanto la novena esta de 2022. En mi recuerdo están Renata Scotto (1975), Montserrat Caballé (1978), Rosalind Plowright (1988) y Sondra Radvanovsky (2011) que han dado vida en Oviedo a Norma, la suma sacerdotisa del dios Irminsul, completando Francesca Sassu la nómina de sopranos.
Tercera función con una excelente entrada y la esperada ópera de Bellini no defraudó aunque tardó en subir enteros. Partitura para el “canto bello” que exige un reparto homogéneo en todos los papeles, exigente desde las primeras apariciones con coros y arias comprometidas que todos conocemos pero que van más allá de la archiconocida Casta Diva. Sólo los druidas comenzaron seguros, con aplomo, pues Oroveso (Giacomo Prestia) de voz rotunda y al fin un bajo, mostró unos agudos algo tirantes y Pollione (José Bros) cantaba con distinto color según el registro, pero ambos irían de menos a más. Parecida sensación la omnipresente Norma (Francesca Sassu) con su aria interpretada de forma personal, diría que más virginal y menos voluptuosa, el primer amor espiritual y etéreo antes de afrontar los amores sacrificados de esposa y madre. Pisando fuerte Adalgisa (Paola Gardina) que mostró sus dotes desde la salida a escena con aplomo y dominio vocal, para dejarnos su amor juvenil entregado, el descubrimiento de la traición, el sacrificio y entrega divina, con un triunfo global en cada aparición echando de menos una mayor diferencia en el color con la protagonista, aunque todos rindieron de menos a más en cada escena de los dos actos.
Si la ópera se arma con un elenco equilibrado, a ello ayudaron las breves pero ajustadas intervenciones tanto Flavio (Facundo Muñoz) como de Clotilde (Serena Pérez), siendo la mezzo asturiana pieza para completar las voces de esta tragedia con tanto sacrificio.
Y el Coro Intermezzo que dirige Pablo Moras, mantuvo el excelente nivel al que nos tiene acostumbrados, tanto druidas como sacerdotisas separados, impresionando sus conjuntos en escena y fuera de ella, de amplios matices además de una escena muy bien trabajada pese a cierto estatismo, lo que en este caso les ayudó al separarse las cuerdas para conseguir la sensación de globalidad coral que siempre da mayor seguridad. Tal vez algo más de empaste en los tenores con el resto del coro hubiese sido ya sobresaliente.
La orquesta Oviedo Filarmonía es otro de los seguros en el foso para los títulos programados, así como la banda interna formada casi en su totalidad por alumnos del Conservatorio Superior de Música, todos bajo la batuta de Renato Balsadonna, que logró sonoridades ideales para aupar el reparto vocal y coral además de dejarnos una excelente obertura.
La amplia figuración, donde están los dos niños sobre los que gira el amor maternal, cerró el equilibrio en escena junto a la sencilla pero lograda ambientación y vestuario de Mario Pontiggia, y los diseños de Antonella Conte y Alfonso Malanda, sin alardes, pero favoreciendo el canto y fidelidad histórica. La luna en la noche, su influjo en el ánimo y la propia naturaleza, tienen todo el sentido en este enfoque de la obra del llamado “Cisne de Catania” en esta producción de la Asociación de Amigos Canarios de la Ópera.
Momentos álgidos en los dúos, tanto los de Norma con Adalgisa y Pollione, con Sassu creciendo dramáticamente y fiel al mejor belcanto, Bros igualando color para dejarnos unos graves claros y los agudos seguros, y Gardina verdadera mezzo de agilidades precisas además de sentidas con una escena imponente, por lo que el trío subió enteros y los concertantes con el coro aportaron el plus de emociones y entrega para esta segunda ópera en la temporada de brillantes ininterrumpidos en el templo de la lírica asturiana.
Me hubiese encantado escuchar el reparto alternativo con la malagueña Berna Perles en el papel estelar, junto a otras voces jóvenes que necesitan más tablas para crecer en este difícil mundo de la lírica, pero mi agenda no da para tanto. La recomendación queda hecha y este viernes con precios populares de los que otros teatros deberían tomar nota. Parafraseando un cuadro de Sorolla solo puedo añadir “Y dicen que la ópera es cara”.
Ficha:
Teatro Campoamor, Oviedo, miércoles 12 de octubre de 2022, 19:30 horas. 75 Temporada de Ópera Oviedo: tercera función “Norma” (de Vincenzo Bellini, libreto de Felice Romani, basado en la tragedia “Norma ou l’infanticide” -1831- de Louis Alexandre Soumet y en la obra “Les martyrs” -1809- de François-René de Chateaubriand). Tragedia lírica en dos actos. Producción de la Asociación de Amigos Canarios de la Ópera.
Reparto:
POLLIONE: José Bros; OROVESO: Giacomo Prestia; NORMA: Francesca Sassu; ADALGISA: Paola Gardina; CLOTILDE: Serena Pérez; FLAVIO: Facundo Muñoz.
DIRECCIÓN MUSICAL: Renato Balsadonna; DIRECCIÓN DE ESCENA Y DISEÑO DE VESTUARIO: Mario Pontiggia; DISEÑO DE ESCENOGRAFÍA: Antonella Conte; DISEÑO DE ILUMINACIÓN: Alfonso Malanda.
Orquesta Oviedo Filarmonía (OFIL), Coro Titular de la Ópera de Oviedo “CORO INTERMEZZO” (dirección del coro: Pablo Moras).


































































































