Carta a SS.MM.
05/01/2024
Asturias, ópera, Bandas de música, clásica, conciertos, lírica, música, música antigua, Música contemporánea, piano, sinfónica, zarzuela Alejandro Roy, Beatriz Díaz, Carmen Yepes, conciertos, David Menéndez, Diego Fernández Magdaleno, El León de Oro, Forma Antiqva, Gabriel Ordás, Gabriela Montero, Guillermo Martínez, Henar F. Clavel, Ignacio Rodríguez, Jorge Muñiz, Juan Noval-Moro, Judith Jáuregui, Lola Casariego, María Heres, María Ovín, Mario Bernardo, Martín García García, música, Miguel Ángel Zapater, orquesta Sinfónica de la Universidad de Oviedo, OSPA, Oviedo Filarmonía, Pablo García, Pablo González 1 comentario
Lírica asturiana y solidaria
21/12/2023
Asturias, ópera, clásica, lírica, música, Música contemporánea, piano, recital ópera, Beatriz Díaz, Chapí, Gastaldon, J. Guerrero, Jorge Rodríguez-Norton, lírica, Luis Vázquez del Fresno, Marcos Suárez, Moreno Torroba, Penella, Puccini, Tosti, Verdi, zarzuela Deja un comentario
Miércoles 20 de diciembre, 20:00 horas. Teatro Jovellanos, Sociedad Filarmónica de Gijón, concierto nº 1675. Gala Lírica: Beatriz Díaz (soprano), Jorge Rodríguez Norton (tenor), Marcos Suárez (piano). Ópera y zarzuela. Concierto benéfico a favor de la Asociación Síndrome de Down del Principado de Asturias.
Llegaba mi último concierto asturiano del año y además en Gijón por «La Minera» para una gala lírica asturiana con artistas «de casa» uniéndose una causa solidaria pues los beneficios eran para la Asociación Síndrome de Down del Principado de Asturias, que al descanso se nos comunicó había recaudado solo en taquilla más de 2000€, pendientes de la «Fila Cero» y las ventas de manualidades en el vestíbulo del teatro por muchos de ellos, que también acudieron al concierto.
Hizo de presentadora del evento la radiofónica Camino Sofia de la Guerra quien además nos dejó unas pinceladas de lo que se ha avanzado con los chicos y adultos con un síndrome que hasta hace poco parecía taparse o al menos no visibilizarse, mientras hoy vamos incorporándolos a nuestra sociedad con todo el derecho, independizándose muchos de ellos y trabajando, donde sabemos que son puntuales y cumplidores como pocos, como bien recordaba la periodista quien por experiencia había realizado unos talleres de radio con ellos.
Otra gala lírica asturiana en Gijón, este miércoles con la allerana Beatriz Díaz, el avilesino Jorge Rodríguez Norton y el langreano Marcos Suárez, bien conocidos por su exitosa carrera más allá de nuestro Principado y que siempre están dispuestos a participar con su talento en donde se les reclame para causas solidarias, buscando un hueco en unas agendas que están «a tope» y más en estas fechas. La velada se organizaría como es habitual, una primera parte italiana con canciones, arias y dúos de ópera, más una segunda española donde no faltó la canción asturiana o romanzas y dúos de zarzuela, alternando presencia los solistas, abriendo la soprano la primera parte y el tenor la segunda.
Las obras elegidas, que contaron con unas magníficas notas al programa de la doctora María Encina Cortizo no solo analizándolas sino añadiendo anécdotas y curiosidades que todo aficionado agradece, fueron del agrado del respetable que llenó el patio de butacas y buena parte del anfiteatro, haciendo cola antes de abrirse las puerta del Jovellanos a las 19:30, en un ambiente festivo y navideño en todo el Paseo de Begoña.
Beatriz Díaz nos enamoraría nada más comenzar a cantar «Non t’amo più» de Tosti, más acostumbrados a las versiones con tenor pero que en su voz sonó a pura lírica y ese aire pucciniano del compositor de Ortona. Y continuaría Jorge Rodríguez con «Musica proibita», la obra más conocida de Gastaldón, dos canzoni italianas a la que se sumaría en este bloque la popular «‘O sole mio» que como bien escribe la doctora Cortizo «(…) pasando, incluso, por ser una verdadera canción popular napolitana, a pesar de su ritmo de habanera. Sin embargo, es una partitura de Di Capua, compuesta sobre un texto en dialecto napolitano del periodista Giovanni Capurro». Todas con un acompañamiento camerístico al piano que Marcos Suárez brindó con su buen hacer habitual, aunque la tablet no sean papel y el cambio de pantalla a veces obligue a «perderse» notas que nadie recoge al finalizar (con todo el humor y cariño).
No podían faltar en el caso de la soprano el Puccini que parece haber compuesto para ella y siempre pone la carne de gallina, el aria de Tosca y la de Gianni Schicchi que la escuchamos recientemente en Oviedo.
Aunque el piano no es orquesta y sus reducciones sean casi imposibles, Marcos Suárez las afrontó siempre plegado a la voz (como todo maestro debe hacer), dramatizada y poderosa «Vissi d’arte« y enternecedor «O mio babbino caro«, recordando a la periodista que es babbino (diminutivo de papá, papito) y no bambino (niño). Dos arias que siguen emocionando en la interpretación de la allerana.
Y Verdi, el tenor con una de las seis romanzas del genio de Le Roncole para sumarse la soprano en el conocido brindis de La Traviata que el avilesino acaba de representar en la temporada ovetense, copa de cava en mano la Violetta Díaz también disfruta con Verdi y empasta a la perfección con Giorgio Rodríguez Norton, una pareja de primer acto fresca, joven, creíble y en un momento vocal ideal en ambos capacitados para cualquier representación en los mejores teatros europeos o americanos.
El gijonés Vázquez del Fresno, socio de honor de esta Filarmónica y presente en el concierto, en su amplia producción también se ha acercado a la llamada «Canción de concierto», con un piano virtuoso en el mismo plano de protagonismo que la voz. Sobre temas e inspiración asturiana, nadie mejor que nuestros cantantes para una pequeña muestra hispana en la segunda parte, Jorge Rodríguez Norton con «De noche» (de las Siete canciones asturianas, op. 14), lleno de giros de tonada líricos e íntimos, y «El xuguete» (Cantarinos pa que suañes, op. 30 nº 12) que ya escuchásemos a Beatriz Díaz, la voz ideal del compositor, capaz de emocionarnos con esa letra musicada desde el respeto a la métrica habitual en Don Luis, que la musicalidad innata de la allerana eleva al nivel del lied.
Nada más nuestro que la zarzuela, que además presentaba el día anterior el próximo Festival de Oviedo, y cuatro romanzas como ejemplos de la «zarzuela grande» donde los asturianos demostraron su magisterio canoro en ellas.
El dúo de Luisa Fernanda con un buen empaste de ambas voces y la necesaria escena para transmitir este desamor entre Luisa y Javier, con un piano a nueve dedos (el décimo en la mano izquierda «picoteaba» la pantalla para pasar página).
El tenor cantaría la romanza del rey «¡Intranquilo estoy!» (acto III, nº 17) de la genial El rey que rabió de Chapí, originalmente escrita para una contralto aunque hoy es más frecuente que sean los tenores quienes la interpreten. El registro grave del avilesino ha ganado cuerpo y en este fragmento que evoca cuando el rey regresa a palacio tras su secreta aventura haciéndose pasar por pastor, es una romanza llena de lirismo y esas melodías que el de Villena redondeaba con una orquesta, hoy al piano.
Preparando la Sagrario que Beatriz Díaz encarnará en La Rosa del Azafrán en mayo próximo, su romanza «No me duele que se vaya» (escena I, acto II), estoy convencido que la volverá a encumbrar en Oviedo y allá donde incluyan esta zarzuela del maestro Guerrero que no se programa frecuentemente, y que tener a la soprano asturiana en ese rol marcará diferencias. Es lo más destacado de la partitura, donde se despide de su amado el capataz Juan Pedro, tras asumir lo imposible de su unión, un personaje desgarrado perfecto para unos graves que van tomando cuerpo y los exigentes agudos cual explosión desbordante de «la nostalgia de un amor que no puede ser por las convenciones sociales» que bien describe mi admirada María Encina.
Siempre que escucho el dúo de El gato montés de Penella viene a mi memoria el recuerdo del mayor admirador de la soprano de Boo, Ramón Jiménez, quien clamaba por escucharla con Alejandro Roy y cuando lo logró fue el hombre más feliz del mundo, aunque le contase el mismo dúo con Enrique Ferrer en Pamplona, y volví a recordarlo con José Bros. Evidentemente el Juanillo de Rodríguez Norton tiene otro color de voz y menos potencia que el tenor gijonés o el catalán, pero nuestra Soleá Díaz se marcó un dúo para seguir manteniendo vivos a nuestros seres queridos, uno de los pasodobles más famosos e internacionales con una actuación entregada por parte de estas figuras que levantaron bravos como si estuviésemos en El Bibio.
Con la Navidad a la puerta, no podían faltar unos villancicos que bien enlazados y modulados al piano por Marcos Suárez, conformando un «Christmas Medley» en francés, inglés, español, algún puente handeliano, latín y hasta un guiño germánico en el que el tenor avilesino se mueve como pocos por Bayreuth. Así fueron sonando un sentido Cantique de Noël (Adolph Adam), nuestro popular El tamborilero con Marcos a las «ostinadas baquetas» llegando los mejores musicales americanos y de Hollywood con White Christmas (Irving Berlin), Santa Claus is Commin’ (Sia & Greg Kurstin) que estas fiestas sonará ambientando muchas luces en las múltiples versiones, aquí con dos voces perfectas para un final de fiesta donde también escuchamos tras un «intermezzo» delicado al piano Adeste fideles antes del Noche de Paz, la que pedimos para todos.
PROGRAMA:
I
Francesco Paolo TOSTI (1846-1916): «Non t’amo più»
Stanislao GASTALDON (1861-1939): «Musica proibita»
Giacomo PUCCINI (1858-1924) «Vissi d’arte», aria de Tosca.
Giuseppe VERDI (1813-1901):
«In solitaria stanza» (Seis Romanzas, nº 3)
G. PUCCINI: «O mio babbino caro», aria de Gianni Schicchi.
Eduardo DI CAPUA (1865-1917): «‘O sole mio»
G. VERDI: «Libiamo ne’ lieti calici», brindis de La Traviata
II
Luis VÁZQUEZ DEL FRESNO (1948):
«De noche» (Siete canciones asturianas, op.14 nº 3)
«El xuguete» (Cantarinos pa que suañes, op.30 nº 12)
Federico MORENO TORROBA (1891 -1982): «¡Cállate corazón…!», dúo de Luisa Fernanda.
Ruperto CHAPÍ (1851-1909): «¡Intranquilo estoy!», romanza de El rey que rabió.
Jacinto GUERRERO (1895-1951): «No me duele que se vaya», romanza de La rosa del azafrán.
Manuel PENELLA (1880-1939): «Torero quiero ser», dúo de El gato montés.
Oviedo también es de zarzuela
19/12/2023
Asturias, estreno, lírica, música, música antigua, Música contemporánea, piano, prensa, recital, zarzuela Beatriz Díaz, Capilla Polifónica Ciudad de Oviedo, Cosme Marina, lírica, prensa, Rubén Díez, zarzuela 5 comentarios
Nuestra zarzuela tiene desde hace treinta años a Oviedo como segunda capital con temporada estable, sólo detrás del «templo madrileño» de la calle Jovellanos (un asturiano universal y adelantado a su tiempo).
Este martes 19 de diciembre al mediodía se presentaba ante los medios de comunicación (excelente dossier de prensa) y los aficionados asturianos el XXXI Festival de Teatro Lírico Español del Teatro Campoamor, en un acto que nos adelantarían los distintos responsables de un ciclo estable que recuerdo su arranque allá por 1994, y con una puesta en escena de Raúl Olay, acorde con el evento.
El director y compositor avilesino Rubén Díez amenizaba desde el piano desgranando melodías conocidas con el fondo del cartel de la «Zarzuela Oviedo 20224», un típico carbayón en trampantojo revistiendo el azúcar con mantón de Manila, mientras iban situándose sobre las tablas los intervinientes.
Abría el acto el Concejal de Cultura del Ayuntamiento de Oviedo David Álvarez Menéndez, reivindicando la capitalidad musical, el reconocimiento a sus antecesores y la defensa de nuestro patrimonio cultural donde nuestro género lírico ha sido reconocido como «Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial», necesidad de salvaguardar nuestra zarzuela, que en Oviedo hemos sido ejemplo de su divulgación y compromiso, aunque tristemente no seguido en el resto de «esta España nuestra» (que cantaba Evangelina Sobredo). No estuvo recordar que este Festival es un activo imprescindible como generador de empleo, riqueza, sinergias y turismo en Oviedo y el resto de nuestro Principado, personal que trabaja en y desde Asturias, incluyendo muchos nombres de los repartos.
Antón García, director general de Acción Cultural del Gobierno del Principado también hablaría del apoyo institucional a este festival que alcanza su trigésima primera edición, lo que indica continuidad y asentamiento de este género hispano que trasciende las fronteras y necesita no ya mantenerse sino proyectarse más allá del Pajares.
Ahora que ya estamos mejor comunicados por ferrocarril con «el resto de España», a la espera de los trenes Avril que pediremos a los Magos de Oriente, y con la Capitalidad Gastronómica de Oviedo también en 2024, que parece tuvo su adelanto en el pasado puente de diciembre, esperemos que nuestro Festival Lírico sea otro reclamo de público para llenar el Campoamor.
El piano de Rubén Díez acompañaba la primera proyección (magnífico Pedro Chamizo en su montaje del audiovisual) con la voz en off de la mezzo ovetense María José Suárez contándonos los títulos que subirán a este mismo escenario según iban apareciendo en pantalla, melodías reconocibles de las zarzuelas programadas perfectamente sincronizadas con la imagen, como en los orígenes del cine, y con los carteles de Javier Díaz Garrido dignos de comentar como verdaderas obras de arte.
La Presidenta de la Fundación Musical Ciudad de Oviedo, Pilar Rubiera, continuaría las intervenciones defendiendo y «presumiendo» de la orquesta que va unida al Festival, uno de los pilares junto al coro titular, con un gasto ajustado pero manteniendo una calidad y continuidad que el tiempo ha consolidado. Por supuesto volvimos a escuchar dos nombres que sonarían a lo largo de la presentación, «Los dos Emilios» que son Sagi y Casares, el mayor conocedor y estudioso de nuestra lírica hispana (incluyendo el primer y magno Diccionario de la Zarzuela). Por supuesto hubo consejo para pedir regalo estas navidades: un abono para la Zarzuela 24 (se ponen a la venta este miércoles 20).
El apoyo de los medios de comunicación es imprescindible para cualquier evento de «La Viena Española» y el diario La Nueva España siempre al lado de la música asturiana estuvo presente con su Directora General Ángeles Rivero, quien como no podía ser menos mantendrá la difusión no solo del Festival sino de todo lo que «suena» en el Principado.
Y no podía faltar Rut Ruisánchez, presidenta de la Capilla Polifónica Ciudad de Oviedo», el coro de nuestra zarzuela que lleva 29 ediciones, citando en estos tiempos de «Inteligencia Artificial» la «Inteligencia Emocional» de la música, la obligación y devoción de la formación coral hacia el Festival, el recuerdo a nuestro querido Francisco González Álvarez-Buylla «Paquirri», la cita al premiado por la FPA este año Nuccio Ordine y su frase válida para esta presentación de La utilidad de lo inútil antes de «trabajar» porque quedaba el último «acto» sonando el piano-orquesta de Rubén Díez con las mujeres de la Capilla cantando y limpiando entonando el ‘Coro de Espigadoras’ y la aparición última de los hombres («Ay! ay, ay ay!, qué trabajo nos manda el señor…») de una ya muy esperada La rosa del Azafrán, antes de la foto final y la despedida del anfitrión, David Álvarez, melómano de pro y al frente de una concejalía que tiene mucha cultura que ofrecer y promocionar.
Por supuesto la felicitación navideña y esperando que 2024 siga llenando de música la capital del Principado.
Dejo aquí todos los títulos y elencos programados para el XXXI Festival de Teatro Lírico Español, escaneados de los manejables programas publicitarios:
Cuando los sueños se cumplen
10/06/2023
ópera, clásica, lírica, música, prensa ADDA Simfònica Alicante, ópera, Beatriz Díaz, David Menéndez, Emilio Sagi, Gerard López, Josep Vicent, lírica, Luca Espinosa, Manel Esteve, Manuel Fuentes, Puccini, Ramón Vargas Deja un comentario
Viernes 9 de junio de 2023, 20:00 horas. Auditorio de la Diputación de Alicante (ADDA), ADDA Ópera: «La Bohème» (Puccini).
Crítica para ÓperaWorld del sábado 10 con los añadidos de fotos (propias y de las RRSS), links siempre enriquecedores, y tipografía que a menudo la prensa no admite.
Llegaba «La Bohème» al Auditorio de la Diputación de Alicante (ADDA) con todo vendido para las tres funciones programadas (7, 9 y 11), en la producción de Emilio Sagi más rentabilizada desde su estreno allá por el año 2000 en el Teatro Campoamor de Oviedo (“La Viena Española”), y con un elenco conocido y de conocidos, con calidad e ilusión, compañerismo y complicidad entre todos.
Esta «Bohème de Sagi» continúa el sueño del director valenciano Josep Vicent, titular desde 2015 de la ADDA·Simfónica Alicante por traer la ópera a un auditorio que no es un teatro (con telón y telares), la orquesta situada delante del escenario en una disposición “exprofesso” y todo el esfuerzo que supone adaptar esta conocida producción, un desafío que necesitó mover un equipo con más de 150 personas. El tándem Sagi-Vicent tras la «Carmen» de noviembre 21, y con algunas de las voces repitiendo este segundo título más complicado aún, Alicante lo esperaba y la respuesta ha sido total, con el público aplaudiendo cada aria y el final en pie. Como reza el dicho, “querer es poder”, la apuesta arriesgada resultó ganadora y hasta interesante comprobar cómo funcionó todo, cambios a la vista aplaudidos (menos que en la primera), y como apuntaba en la prensa local el director un “toque de modernidad” sin perder nada del color o ambiente previo al mayo del 68 de esta «Bohème ADDA».
Si de sueños hablamos, está claro que el de toda Musetta es cantar Mimì, y la soprano asturiana Beatriz Díaz no solo lo cumplió sino que volvió a demostrar que Puccini escribió para ella. No solo ofreció una auténtica lección de canto con una gama de matices donde los pianissimi son increíbles por la proyección y unos crescendi con delicadeza, musicalidad unida a un fiato abrumador, sino que su personaje lo delineó de principio a fin. Sencillez del primer acto en buena respuesta a Rodolfo “Mi chiamano Mimì”, un conjunto inocente en el “Momus” siempre claro por emisión y presencia, el impactante y exigente tercer acto pasando de la desesperanza (“O buon Marcello” en otro dúo más para recordar) al consuelo que corta la respiración, y no digamos el último acto donde su voz fue toda el alma de Mimì, poesía en estado puro cantada con el hálito vital y cristalino, poniéndonos la piel de gallina y consiguiendo tras su muerte un silencio sepulcral, el consiguiente suspiro del público y la explosión de júbilo bien merecida para un sueño hecho realidad con todo el auditorio en pie.
Rodolfo es el contrapunto para lucirse tanto en sus arias como dúos y concertantes, y el mexicano Ramón Vargas volvió a dejarnos buena prueba de lo que supone dominar las tablas, mantener un color vocal homogéneo y transmitir todo el sentimiento que Puccini escribió para este enamorado atormentado. Desde la buhardilla inicial, la esperada “Che gelida manina” con gusto y agudos siempre bellos, hasta ese “Mimì” de llanto cantado también con alma pucciniana y respuesta esperada tras una muerte trágicamente delicada. Rodolfo y Mimì triunfantes en esta ópera que emociona siempre, el amor apasionado y torturado, cantado y sentido por estas dos voces que se encontraron bien arropadas por sus compañeros y una orquesta a su servicio.
La otra pareja bohemia son Musetta y Marcello, encarnados por la valenciana Luca Espinosa y el asturiano David Menéndez. La soprano también evoluciona desde su irrupción y provocación en el célebre vals “Quando m’en Vo’” con volumen y definición suficiente, el conjunto del tercero, contraste de parejas y colores pero igual de entregados, con el final casi susurrado que el ambiente contagió. El barítono que cantó tantos Schaunard también soñó y llegó a este Marcello que se hizo de rogar pero en este momento con la voz ideal para ese pintor casi omnipresente en la obra, dramáticamente perfecto, rotundo y contenido porque así se dibuja, “conjuntos de buhardilla” de gran actor y mejor cantante, compañero confidente y amigo de Mimì, celoso enamorado de Musetta, empastes ideales con el resto de voces para cuadrar esta doble pareja que aún llegaría al póker.
El filósofo Colline y el músico Schaunard comparten ático parisino con Rodolfo y Marcello, también acción y concertantes de compañerismo lírico: Manuel Fuentes (aplaudido antes de finalizar su “Vecchia Zimarra”) y Manel Esteve, feliz reto de amigos, cómplices para echar a Benoit y duelo en el amplio sentido de la palabra (también en el sentimiento). El tenor malagueño Gerardo López también de casero al “paganini” Alcindoro remataría este septeto vocal en una ópera de pasión.
Y Puccini no dejó nada al azar, un coro que llena acción y pasajes mixtos y por color, muy bien la Coral ADDA y excelentes los niños (los “xiquets” de Crevillent), con profesionalidad y desparpajo en el conocido “Parpignol” al que sumar un mimo (desconozco quién de los figurantes) que ayudó a cerrar con humor el segundo acto pidiendo aplausos para ellos así como a la banda de tambores, cornetas y tambores.
Capítulo aparte se merece el también valenciano Josep Vicent con otro sueño cumplido, “hacer ópera” en este auditorio, y esta vez titánica por el esfuerzo que ha supuesto armar «La Bohème de Sagi» que brilló con todas las voces pero gracias también a su ADDA-Simfònica Alicante sonando plegada a los deseos del titular. La ubicación delante del escenario colocando las secciones para adaptarlas a este espacio de acústica perfecta, no fue obstáculo para que el maestro sacase de ella un sonido impecable, preciosista, todo el color sinfónico de Puccini al servicio de las voces, con una gama dinámica rica, excelentes primeros atriles y destacando especialmente sus pianissimi casi camerísticos. Batuta precisa, gestos claros y conocedor de todos los recursos de una formación joven pero madura por su ejecución.
No podemos olvidarnos que en territorio valenciano hubo tres asturianos triunfando: Beatriz Díaz, David Menéndez y Emilio Sagi, en esta “su producción” por la que no pasan los años. Con la misma libertad de sus personajes, la complicidad escenográfica con los siempre recordados amigos carbayones Julio Galán y Pepa Ojanguren, con la universalidad de la música de Puccini que trasciende el tiempo y seguirá emocionando al público “dejándonos claro que la juventud se alejó; que Mimì ya no va a volver más” (en palabras de Sagi) aunque la ópera siempre la resucita y mañana al finalizar la tercera función no bajará el telón, solo se apagarán las luces para seguir soñando.
Ficha:
Auditorio de la Diputación de Alicante -ADDA-, viernes 9 de junio de 2023, 20:00 horas. ADDA Ópera: «La Bohème», ópera en cuatro actos. Música de Giacomo Puccini y libreto de Luigi Illica y Giuseppe Giacosa, basado en la novela “Scénes de la vie bohème” (Escenas de la vida bohemia) de Henri Murger. Estrenada en el Teatro Regio de Turín el 1 de febrero de 1896. Producción de la Ópera de Oviedo.
Reparto:
RODOLFO: Ramón Vargas – MIMÌ: Beatriz Díaz – MARCELLO: David Menéndez – MUSETTA: Luca Espinosa – SCHAUNARD: Manuel Esteve – COLLINE: Manuel Fuentes – BENOIT ALCINDORO: Gerardo López.
PARPIGNOL: Jesús García – ADUANERO: Pedro Garcinuño – SARGENTO: Victor Alcañiz – FRUTERO: Víctor Marquina – UNA NIÑA: Sara Gallardo – FIGURANTES: José Juan Díax, Liam CVlark, Agripa Hervás.
DIRECCIÓN MUSICAL: Josep Vicent – DIRECCIÓN DE ESCENA: Emilio Sagi – VESTUARIO: Pepa Ojanguren – ESCENOGRAFÍA: Julio Galán – ILUMINADOR: Eduardo Bravo.
Orquesta ADDA·Simfònica, Coral ADDA (Orfeón Crevillentino, directora: Isabel Puig; Coro del Teatro Principal, director: Luis Seguí; Compañía Lírica Alicantina, director: Christian A. Lindsey), Coro de niños ADDA (Escola de la Federación Coral de Crevillent, directora: Isabel Puig).
Beatriz Díaz debuta Mimì en Alicante
08/06/2023
ópera, clásica, lírica, música, prensa, viajes ADDA Simfònica Alicante, ópera, Beatriz Díaz, David Menéndez, Emilio Sagi, Gerard López, Josep Vicent, lírica, Luca Espinosa, Manel Esteve, Manuel Fuentes, Puccini, Ramón Vargas 4 comentarios
Miércoles 7 de junio de 2023, 20:00 horas. Auditorio de la Diputación de Alicante (ADDA), ADDA Ópera: «La Bohème» (Puccini).
Crítica publicada en LNE del viernes 9 con los añadidos de fotos (propias y de las RRSS), links siempre enriquecedores, y tipografía que a menudo la prensa no admite.
Con todas las entradas agotadas para las tres funciones programadas (7, 9 y 11), llegaba «La Bohème» más asturiana al ADDA en la producción mejor rentabilizada y exitosa de Emilio Sagi desde su estreno hace 23 años en “La Viena Española”, con un reparto conocido, de calidad y además español, si me dejan adoptar al tenor mexicano.
Llevo años diciendo que Puccini parece haber escrito “exprofeso para la soprano Beatriz Díaz tras escucharla en su ya consolidada y dilatada carrera, interpretando los distintos roles del compositor de Lucca por escenarios de medio mundo, quien como “toda Musetta aspira a ser Mimì”, y al fin llegaba su día en Alicante con un auditorio preparado especialmente para esta producción carbayona de Sagi, todo un esfuerzo de nuestro escenógrafo más internacional, un reto inmenso junto a Josep Vicent, director musical desde 2016 por representar esta “Bohème alicantina” y sesentera con una apuesta que necesitó un equipo con más de 150 personas para el desafío de desplazar, preparar y adecuar el ADDA para una escena sin telares, reforzando el suelo, adaptando toda la tramoya y decorados para asistir en directo a los cambios, lo que supone de por sí un “toque de modernidad” como el titular Vicent comentaba en la prensa local, sin perdernos nada del colorismo y ambiente parisino previo al mayo del 68 ideado por el ovetense. Éxito corroborado pues no faltaron los aplausos para todo el equipo.
Y si Sagi es siempre seguro para la escena, las voces de este primer jueves bohemio sumaron en la mejor dirección con un reparto de lujo encabezado por dos asturianos más: la allerana Beatriz Díaz junto al castrillonense David Menéndez, dos voces que conozco desde sus inicios líricos y que tras años de cantar en teatros de Europa, América o Asia, debutaban como Mimì y Marcello.
La soprano de Bóo nos volvió a poner la piel de gallina en una interpretación única, derrochando todo el dramatismo de su personaje en los cuatro actos, desplegando su reconocida y amplia gama de matices con una voz siempre presente, llegando a cada uno de los rincones del inmenso auditorio, y con una orquesta de más de 60 músicos delante (que no debajo). Si en el primer acto asombró con sus pianissimi siempre cristalinos, incluso saliendo de escena, el empaste con el Rodolfo mexicano fue vocal pero también emocional, aumentando la carga interpretativa en un tercer acto con el dúo primoroso junto al “Marcello Menéndez” y el cuarteto principal derritiendo la nieve, para en el cuarto toser y morirse como nadie, cortando el aire en este gigantesco edificio que no se vino abajo por el triunfo de esta Mimì que no olvidaremos y hasta podemos retitular con “BóoEmE”.
El Rodolfo del mexicano Ramón Vargas sería compañero perfecto de “La Mimì Díaz”, tenor de raza (aunque no se contemple esta categoría vocal), referente desde hace años en su cuerda, manteniendo no ya la profesionalidad sino un timbre personal y el color hermoso para este rol, añadiéndole la experiencia sobre las tablas. Modelando el sonido, emisión bien proyectada unida a su presencia escénica y el gusto habitual del tenor, en los números de la buhardilla con sus “compañeros” empastó y ayudó a brillar al resto, y las escenas con Beatriz Díaz en feliz entendimiento, esperado para esta pareja que interpretaron nuevamente este drama como sólo Puccini los escribía.
Enorme y en su línea de canto habitual el Marcello de David Menéndez, de voz rotunda, madura, recreando este rol tras pasar por muchos Schaunard, con paralelismo personal a la evolución de la protagonista femenina: paisanaje, amistad y profesionalidad lírica de tantos años, con un dúo del tercer acto que no pudo tener más química, gusto, complicidad y sentimientos compartidos y cantados con el alma.
Puccini escribe para las voces protagonistas sin olvidarse de las mal llamadas secundarias, pues el armazón musical y argumental se logra con todas ellas. Y de justicia destacar cada una de ellas: la Musetta de Luca Espinosa (compañera de “fatigas” en muchas “Carmina Burana” de La Fura con Díaz y la batuta del propio Vicent), juego tímbrico no siempre perfecto en ambas sopranos pero con la misma entrega y pasión, brillando en su segundo acto. Otro tanto para los Schaunard de Manel Esteve, bien conocido en el Teatro Campoamor, barítono solvente y seguro completando y compartiendo buhardilla parisina junto a otros dos compañeros impecables: el Collline de Manuel Fuentes y el “doblete” de Gerardo López (Alcindoro / Benoit) para todo este “cast” de casa.
De la escena nada nuevo que no conozcamos ya en Oviedo, pues Emilio Sagi con el vestuario de Pepa Ojanguren y la escenografía del siempre recordado Julio Galán sigue tan actual como hace dos décadas, más para este trabajo adaptándolo con todas las garantías a un escenario que debemos recordar es auditorio, no teatro.
El maestro valenciano Josep Vicent, implicado con estos proyectos desde su anterior Carmen de noviembre 2021 (repitiendo varias voces en esta Bohème), llevó toda la producción a lo más alto, mimando las voces de manera exquisita y extrayendo toda la riqueza pucciniana de su Orquesta ADDA·Simfònica de dinámicas amplias, junto a la Coral ADDA y los “xiquets” sobre las tablas en el conocido Parpignol junto a la banda que en esta tierra es un plus, para redondear una “BooM” donde hubo muchos asturianos no solo sobre las tablas. Un miércoles para el recuerdo y la emoción que Puccini sigue levantando.

Carta a SS.MM.
05/01/2023
música, viajes Alejandro Roy, ópera, Beatriz Díaz, Coro FPA, David Menéndez, El León de Oro, Elena Pérez Herrero, Forma Antiqva, Juan Noval-Moro, lírica, Mahler, María Heres, Mario Bernardo, Pablo González, zarzuela 1 comentario
¡Hala Oviedo!
Y que cumplan muchos más
17/12/2022
Asturias, ópera, conciertos, lírica, música, prensa, recital, zarzuela ópera, Beatriz Díaz, conciertos, José Bros, lírica, música, Oliver Díaz, Oviedo Filarmonía, prensa, recital, Teatro Campoamor, zarzuela 2 comentarios
Viernes 16 de diciembre, 20:00 horas. Teatro Campoamor, Oviedo: GALA LÍRICA “30 + 20. MELODÍAS PARA UN ANIVERSARIO”: Beatriz Díaz (soprano), José Bros (tenor), Oviedo Filarmonía, Óliver Díaz (director). Recital de ópera y zarzuela. Entrada butaca: 20 €.
Crítica para Ópera World del sábado 17 de diciembre con los añadidos de links (siempre enriquecedores), fotos propias y tipografía que a menudo la prensa no admite.
Dos figuras de la lírica muy queridas en Asturias se unían para celebrar una carrera que sigue al alza con el paso de los años, cumpliendo treinta desde su debut el tenor barcelonés José Bros y veinte la soprano allerana Beatriz Díaz, dos cantantes que han compartido escena varias veces y volvían este viernes, casi navideño, al Teatro Campoamor (75 años de la Temporada de Ópera de Oviedo,) donde tantas noches hemos disfrutado con sus triunfos, esta vez junto a la Oviedo Filarmonía (OFIL) dirigida por el ovetense Óliver Díaz.
El programa habitual en este tipo de recitales se organizó con ópera y zarzuela en dos partes junto a oberturas e intermedios que sirven para descansar las voces sin perder coherencia con las obras elegidas, entrelazando arias y dúos de calado, más romanzas de nuestro gran género para que Bros y Díaz repasasen sus mejores momentos sobre las tablas.
Tener a la Oviedo Filarmonía bajo la batuta de Óliver Díaz es asegurar calidad y buen entendimiento, una orquesta que también va cumpliendo años y creciendo por igual encima del escenario que desde el foso, como en esta gala aprovechando la escena de “Hamlet”, volviendo a demostrar en las páginas instrumentales una sonoridad corpórea y una musicalidad para la lírica realmente destacable, especialmente en el Intermedio de Manon Lescaut (Puccini) donde sigue emocionando no sólo por conocido sino por lo bien interpretado que estuvo, además de la poco escuchada obertura de La Princese jaune, op. 30 (Saint-Saëns), y otro tanto con las páginas de zarzuela, desde el bellísimo “Intermedio” de La pícara molinera (Luna) abriendo la segunda parte, al menos escuchado y bellísimo de La montería (Guerrero), género donde el maestro Díaz es un referente y verdadera autoridad, reafirmando el buen entendimiento y la química entre formación y director.
En las arias y dúos además de disfrutar con las voces de Bros y “La Díaz”, la orquesta de la capital estuvo siempre al servicio de ellas, con “el Díaz” ovetense sacando lo mejor de lo músicos, mimando cada pasaje, degustando unas partituras que son oro molido, especialmente Puccini y Massenet, y que con la OFil “abajo” nos permitió escuchar al dúo en su vocalidad total “arriba”.
De las arias operísticas José Bros nos dejó dos con su entrega total como “un obrero de la lírica” -así se define el catalán- y la conocida profesionalidad a lo largo de toda su longeva carrera, este viernes con algún problema añadido, puede que alguna afección sobrevenida ante el frío de diciembre que siempre provoca alguna flema o “telilla”, amén de sus cambios de color buscando la expresividad, casi cincelando cada nota, mejorando en el fuerte de unos agudos aún poderosos, que fue solventando a lo largo de la gala, páginas que ha llevado por medio mundo, siendo Oviedo una de las paradas obligadas: la conocida “Una furtiva lagrima” de L´elisir d’amore (Donizetti) del Nemorino todavía frío abriendo velada y “Pourquoi me réveiller”, de Werther (Massenet) con el que siempre viene a mi memoria Alfredo Kraus, flojo pero sentido y aplaudido.
La asturiana Beatriz Díaz, en un momento vocal pleno, se mostró cómoda en escena donde es envidiable cómo afronta cada personaje, eligiendo para comenzar “Ebben? Ne andrò lontana” de La Wally (Catalani), bellísima línea de canto llena de matices, y la esperada “Mi chiamano Mimì” de La Bohème (Puccini) que tras años como Musetta por fin debutará como protagonista el próximo año en Alicante, un rol que no me cansaré de repetir parece escrito a su medida, jugando con los registros, filados “marca de la casa”, emoción y carne de gallina en esta página que nuestra soprano ha hecho suya totalmente.
En esta parte operística, dos de los dúos donde admirar la suma de entendimiento y buen gusto de esta pareja felizmente arropada por la orquesta bajo la batuta clara y precisa del maestro ovetense: “Suzel!… Come si è fatta pallida” de L´amico Fritz (Mascagni), la misma donde coincidieron por primera vez en noviembre de 2002, que con el paso de los años alcanza la madurez necesaria para afrontarla en su plenitud, pura escena donde un Fritz comedido no brilló tanto como la dominadora Suzel, más la emocionante escena de Saint-Sulpice de Manon (Massenet), maravilloso dúo que de nuevo con “La Díaz” asombró de principio a fin, la juventud ya madura para esta Manon francesa hoy allerana (con)venciendo al Des Grieux barcelonés.
Nuestra zarzuela necesita voces como las de este viernes para ponerla en el mismo lugar que “la hermana mayor”, y así pudimos comprobarlo en la segunda parte con las dos romanzas de soprano “Qué feliz mi vida fuera” de La labradora (Magenti) y “Tres horas antes del día” de La marchenera (Moreno Torroba) no lo suficientemente escuchadas pero que Beatriz Díaz cantó con su impresionante técnica y musicalidad, la misma que hace poco llevó a Sao Paulo (Brasil) en una gala puramente española, estilo y salero inconfundibles, gracejo y buen cantar, junto a las más conocidas de tenor “Por el humo se sabe” de Doña Francisquita (Vives) y “No puede ser” de La tabernera del puerto (Sorozábal) donde José Bros superó los problemas iniciales mostrándose cómodo en el registro medio y más pleno en los agudos, agradeciendo su entrega en unas partituras donde siempre sobrevuela en mi recuerdo “el tenor” (entiéndase Don Alfredo Kraus Trujillo).
Y otros dos dúos de altura para redondear las intervenciones en solitario, primero “Le van a oír” de Doña Francisquita (Vives), Fernando Bros y Francisquita Díaz en dramaturgia pura antes de la sorpresa previa al último número. Proyectando un vídeo que recogía los mejores momentos en el coliseo lírico de la capital asturiana de esta pareja, especial el “Elisir” de ambos (2017), o los Puccini únicos de la allerana: Liù (2012) más la inolvidable Butterfly (2020) que emocionó a todos, incluyendo al que suscribe por haberlos vivido con ellos.
Palabras de agradecimiento a “las melodías de Oviedo” como rezaba el último fotograma, Bros siempre querido y entregado en el escenario, Díaz reconociendo estar en casa recogiendo el cariño del público sin el que nada tendría sentido. Secando lágrimas y tragando saliva, al fin el mejor cierre con el conocido “Torero quiero ser” de El gato montés (Penella), Juanillo rematando faena, Soleá con mantón de verónica, Bros bravo, Díaz cautivadora y la música torera de la OFil con el mayoral Díaz en el arte de la doma, que no rejoneo, para completar un cuadro final soberbio.
Y si el regalo fueron las propias voces, aún nos darían el suyo: Bros El último romántico (Soutullo y Vert) con “bella enamorada” rematando esta gala de menos a más, tras la Beatriz Díaz rescatando de su amplio repertorio la canción andaluza de El dúo de la africana (Fernández Caballero), que sigue ganando con los años, y el mejor colofón con la Jota “No cantes más la Africana”, dúo de aniversario con dos carreras que tras diez años de distancia volvían a unir sus caminos en este punto de encuentro lírico que es el Teatro Campoamor, esperando como finaliza la canción que no se interpretó “…Y que cumplan muchos más”.
Ficha:
Teatro Campoamor, Oviedo, viernes 16 de diciembre de 2022, 20:00 horas. GALA LÍRICA “30 + 20. MELODÍAS PARA UN ANIVERSARIO”: Beatriz Díaz (soprano), José Bros (tenor), Oviedo Filarmonía, Óliver Díaz (director). Recital de ópera y zarzuela.
Programa:
Primera parte
Obertura de La Princesse jaune, op. 30 (C. Saint-Saëns). “Una furtiva lagrima”, de L´elisir d`amore (G. Donizetti).
“Ebben? Ne andrò lontana”, de La Wally (A. Catalani).
“Suzel!… Come si è fatta pallida”, de L´amico Fritz, (P. Mascagni).
Intermedio de Manon Lescaut (G. Puccini).
“Mi chiamano Mimì”, de La Bohème (G. Puccini).
“Pourquoi me réveiller”, de Werther (J. Massenet).
Escena de Saint-Sulpice, de Manon (J. Massenet).
Segunda parte
Intermedio de La pícara molinera (P. Luna).
“Qué feliz mi vida fuera”, de La labradora (L. Magenti).
“Por el humo se sabe”, de Doña Francisquita (A. Vives).
“Le van a oír”, de Doña Francisquita (A. Vives).
Intermedio de La montería (J. Guerrero).
“No puede ser”, de La tabernera del puerto (P. Sorozábal).
“Tres horas antes del día”, de La marchenera (F. M. Torroba).
“Torero quiero ser”, de El gato montés (M. Penella).
Una medalla de oro para la ópera en Oviedo
27/09/2022
Asturias, ópera, música Alejandro Roy, ópera, Beatriz Díaz, Lara Diloy, Oviedo Filarmonía, premios Deja un comentario
El lunes 26 de septiembre a las 12 horas tuvo lugar la entrega de la medalla de oro de la capital asturiana a la Fundación Ópera de Oviedo en el marco del histórico Teatro Campoamor, verdadero templo de la lírica española inaugurado hace 130 años y que desde hace 75 años mantiene la segunda temporada de ópera más antigua por detrás del Liceo barcelonés.
































































































