Inicio

Maravilloso Zenit Aerial Ballet

1 comentario

Jueves 18 junio, 22:00 horas. Explanada del Palacio de Exposiciones y Congresos, 23 FEX (Festival Extensión) del 75 Festival Internacional de Música y Danza de Granada: Zenit Aerial Ballet, Helena Sánchez Hortal (dirección escénica): Aria.

Aria es un espectáculo de ballet aéreo de gran formato que transforma el cielo en escenario, combinando coreografía, música y ciudad en una experiencia visual y emocional única a 30 metros de altura. Según lo describe la propia compañía:

«es la evolución de un estilo artístico, un espectáculo eminentemente visual que combina el ballet aéreo con el hilo conductor de Las Cuatro Estaciones de Vivaldi. Las fascinantes figuras en el cielo se transforman de manera hipnótica y nos recuerdan las coreografías de natación sincronizada y de ballet clásico. Una creación llena de alegorías y símbolos, evocando mitos y leyendas ancestrales que nos emocionan profundamente sin explicación. Una música, una melancolía de las estaciones que casi ya no existen y, sobre todo, un mensaje latente de regresar a ese equilibrio de la naturaleza que nos hacía tan felices.

Son capaces de generar momentos de una plasticidad y belleza sorprendente con la intención de hacernos conectar y celebrar el poder de los sentidos, contagiando las emociones directamente hasta acorralar la razón.

Destaca la energía que se origina, la complicidad de las bailarinas y su calma y suavidad, que se mezclan con la adrenalina a flor de piel. Un producto para todos los públicos y sin límite de aforo, a más de 30 metros de altura».

Zenit Aerial Ballet, con actuaciones en países como Francia, Taiwán, Colombia o México, y mientras preparan su desembarco en Suecia y Venezuela este verano, llegaba del Kaldearte en VitoriaGasteiz un equipo compuesto por 14 integrantes (ocho bailarinas) que recrearon esta noche de jueves una danza suspendida en el cielo, trasladando al público granadino el universo poético y celestial que evocan, todo un montaje donde combinar técnicas de danza clásica y contemporánea para acercar la danza, el arte y el movimiento al espacio urbano, lo que se llama actualmente “Arte de calle”.

La explanada granadina ya estaba al completo mucho antes de comenzar el espectáculo, y se divisaba una bola a la izquierda, en el centro la inmensa grúa tan importante y necesaria del espectáculo, y un escenario, tres puntos donde no perder detalle. Interesante la sinopsis de este original ballet aéreo que ayuda a entender mejor una coreografía sugerente de una belleza y plasticidad sorprendentes:

«Blancas como la Luna, las sílfides son los espíritus aéreos que la acompañan en su viaje alrededor de nuestro planeta.
La leyenda dice que, una vez cada 100 años, descienden a la Tierra, envolviendo cada rincón con su magia, llenando de belleza los cielos e inundando de paz y felicidad los corazones de aquellas personas que tienen la suerte de contemplarlas.
Cuentan que ese año las estaciones son más hermosas: los otoños más coloridos, los inviernos más blancos, las primaveras más floridas y los veranos más suaves.
Dicen que, cuando regresan a la Luna, su magia permanece en nuestros cielos, brillando como lágrimas doradas por la añoranza que les produce dejar la Tierra».

Y desde la gran bola ascendían al atardecer ocho sílfides que dibujarían coreografías increíbles, sujetas por unos cables que por momentos olvidábamos para disfrutar de unos espíritus aéreos mientras sonaba un Vivaldi electrónico sin perder la esencia original, buena fusión y trabajo de mezcla.

Flotaban sobre nuestras cabezas, enfocaban cañones de luz mezclados con las luces de los teléfonos que intentaban captar cada momento, cada movimiento flotando en un cielo anaranjado.

Sin descanso, transitando por el aire (increíble el trabajo del gruista), los espíritus blancos descendían a tierra hasta el escenario que proyectaba colores, baile contemporáneo, cambios de estación vivaldiana, ambiente cálido de verano y nueva elevación donde bailar conformando combinaciones a pares, giros circenses, dos bailarinas sujetando a una tercera sin arnés, las ocho trepando por los cables cual trapecistas sin red, y creando imágenes bellísimas donde las formas y la luz resaltaban aún más un Vivaldi de DJ.

Transcurrían las estaciones, cambiaban los movimientos, los colores,  nueva bajada a la tierra boca abajo casi besando el suelo, ante el asombro de los más cercanos a las ocho hadas del cielo, movimientos increíbles, aplausos ante cada “pausa” escénica mientras la música no cesaba y se pasaba del aterrizaje al despegue.

El tiempo musical y el otoño de la caída de las hojas, flotando en la ya noche granadina antes del blanco invierno y la blanca luna (la que hechizó a Lorca), globos en el aire que soltarían cual nieve poética con el público compartiendo una coreografía espectacular, auténtica maravilla donde las ocho artistas conjugaron desde la acrobacia un baile urbano surcando el cielo nazarí a la espera del verano que ya llama a la puerta.

Enhorabuena al FEX por acercar este espectáculo del Zenit Aerial Ballet tan internacional como el propio Festival de Música y Danza de Granada con esta apuesta novedosa, actual, enriquecedora y que muestra una óptica actual y juvenil del llamado «tercer arte» aún más visual del que nos espera este viernes 19 en el Teatro del Generalife, pero serán otras historias para seguir cortándolas desde aquí.

AERIAL BALLET

Helena Sánchez (España) · Andrea Vargas (España) · Wilma Puentes (España) · Saray Huertas (España) · Silvia Moroni (Italia) · Paula Saiz (España) – Paloma Maciá (España) · María Serrano (España) · Maria Palazón (España) · Melodía García (España) · Maria Teresa Antón (España) · Elisa Angelucci (Italia) – Andrea Arnaiz (España) · Yaiza Vicedo (España)

DIRECCIÓN BALLET AÉREO

Helena Sánchez (España)

PRODUCTOR EJECUTIVO

Nando Coderch (España)

ROAD MANAGER & BOOKING

Carlo La Marca (Italia)

DIRECCIÓN TÉCNICA Y RIGGING

Jorge Rodríguez (España)

COREOGRAFÍA

Melodía García (España) · Helena Sánchez (España) e intérpretes

DISEÑO DE LUCES E ILUMINACIÓN

Juan Francisco García (España)

DIRECCIÓN DE GRÚA

Salvador Rocher (España) e intérpretes

ASISTENCIA TÉCNICA

Carles Gallart García (España)

VÍDEO Y FOTOGRAFÍA

Max Romanenko (Rusia) · Laura Divella (España) · Pau Sanchís (España)

La OSPA presenta su temporada 26-27

Deja un comentario

Una temporada para celebrar el pasado y ensanchar el futuro

La Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA) ha presentado su temporada 2026-2027 con un mensaje claro: combinar la celebración de grandes aniversarios con la voluntad de abrirse a nuevos públicos. Una programación amplia, de diecisiete conciertos de abono (uno más que en la última), que recorrerá tres siglos de historia de la música y que llega acompañada de una medida práctica pero significativa: el adelanto del horario de los conciertos a las 19.30 horas para facilitar la asistencia desde distintos puntos de Asturias.

La temporada se articula alrededor de dos grandes conmemoraciones. El punto de partida será Manuel de Falla, de cuyo nacimiento se cumplen 150 años, con las evocadoras Noches en los jardines de España (y de solista el pianista gijonés Martín García). El cierre llegará en junio con la Novena Sinfonía de Beethoven (con un excelente cuarteto solista más El León de Oro) en el bicentenario de la muerte del compositor alemán, una de las obras más universales del repertorio sinfónico.

Pero la programación no se limita a celebrar efemérides. El director titular y artístico, Nuno Coelho, ha planteado un recorrido que alterna repertorio clásico y propuestas más contemporáneas, buscando atraer a oyentes habituales y también a quienes se acercan por primera vez a la música sinfónica, esperando crezca el número de abonados para esta nueva temporada.

La presencia de Falla se prolongará con El amor brujo, recuperando la esencia original de una obra concebida como “gitanería” (con la cantaora sevillana Esperanza Fernández, que me cautivó hace dos años en Granada), lejos de los moldes operísticos tradicionales. Junto a ella convivirán nombres fundamentales del pasado siglo como Stravinsky, con su revolucionario Petrushka; Lutosławski, que transformó el folclore en un lenguaje moderno y sofisticado; o John Adams, cuya música aborda los dilemas éticos de la era nuclear a partir de la figura de Robert Oppenheimer.

La temporada también reserva espacio para figuras menos frecuentes en las salas de conciertos. Es el caso de María Teresa Prieto, compositora ovetense vinculada a la Generación del 27 y al exilio republicano en México, cuya obra Chichén Itzá permitirá reivindicar una trayectoria todavía insuficientemente conocida. Del mismo modo, la recuperación de la Messa di Gloria de Puccini (dirigida por Óliver Díaz con el Coro de la FPA) conecta con una historia muy particular de la vida musical asturiana, pues Oviedo fue una de las primeras ciudades españolas en interpretar esta partitura tras su redescubrimiento.

Entre los solistas invitados destacan algunos de los nombres más relevantes del panorama internacional, como la violinista Alina Ibragimova, el pianista Juan Pérez Floristán, el violonchelista Pablo Ferrández o la flautista Clara Andrada (que mantiene su colaboración artística). Particularmente espero con ganas el regreso de la violinista Patricia Kopatchinskaja, quien además dirigirá a la OSPA, además de mi tocayo ovetense Pablo González con un Nielsen que le ha convertido en su más fiel seguidor.

Su presencia refuerza una programación que combina grandes clásicos con obras menos transitadas, ofreciendo al público oportunidades tanto de reencontrarse con repertorios conocidos como de descubrir nuevos horizontes.

Más allá de los títulos concretos, algunos ya apuntados, la sensación que transmite esta temporada es la de una orquesta en fase de consolidación y crecimiento. La incorporación de nuevos músicos a la plantilla y la apuesta por ampliar la base de público parecen formar parte de una misma estrategia: fortalecer una institución cultural que sigue siendo uno de los principales referentes musicales de Asturias.

Entre Falla y Beethoven, entre la tradición y la modernidad, la OSPA propone una temporada que invita a mirar simultáneamente al pasado y al futuro. Una invitación que, sobre el papel, resulta difícil rechazar.

Siempre la radio para vivir mejor

1 comentario

“Músicas para vivir mejor” Radio Clásica en su 60 aniversario”. Prólogo de Gustavo Dudamel y Espido Freire. Editorial Medio Tono.

ISBN 978-84-127901-3-9. 198 páginas, Precio 22 €.

Soy de la generación que ha vivido y vive con la radio. Mi primer recuerdo es aquella que teníamos en la cocina sobre la mesa, con un mueble de madera a medida y donde escuché la muerte del papa Juan XXIII en 1963. Tres años más tarde se creaba en Radio Nacional un segundo canal dedicado a la llamada música clásica, y sumando los muchos discos de mi padre, era lógico que me aficionara a ella de crío, para ir pasando a pasión y profesión.

Llegaron los radiocasetes, y aún atesoro dos cintas grabadas en vivo cuando vino a España Leonard Bernstein con la Filarmónica de Viena y el pianista Krystian Zimerman al Teatro Real (por entonces solamente sala de conciertos) a finales de octubre de 1984 con una interpretación de nuestro “Himno Nacional” única -que recuerdan los archivos de RTVE– .

Llevo siempre sintonizada Radio Clásica en el coche, mi radio despertador otro tanto. Llegó la TDT, con una calidad de sonido fenomenal por lo que a menudo utilizo la televisión sólo para escuchar. Y no me falta una en el baño otra que funciona a pilas (se agradeció cuando “el apagón”).

Los llamados teléfonos “inteligentes” con la aplicación de RNE Audio se sumaron a las muchas opciones de seguir fiel y últimamente es la que más utilizo, pues me permite escuchar música a la carta con la posibilidad de los llamados “podcast” y así poder rescatar programas en “horas de sueño”, aunque también en el ordenador, y si lo tengo conectado a la cadena de música todavía mejor.

Celebré los 50 años de Radio Clásica con un cofre de 5 CDs (“La Música de una Historia”) donde se repasaba la historia de la música “académica” desde el Medievo hasta nuestros días con nada menos que 8o «pequeñas joyas», más un libreto con autógrafos de compositores, fotografías del equipo de Radio Clásica, y una selección de textos firmados por los  entonces trabajadores de la emisora, todo voces expertas de la radio pública.

Y en este 2026 llegaría el doble CD editado por Warner Music Spain (“Mucho más que música”) con abundantes fotos y textos de “mi familia radiofónica”, un aperitivo donde también están las sintonías de nuestra vida al otro lado de la radio «para trazar un itinerario afectivo a través de la historia de la cadena. Un viaje sonoro que conecta memoria, excelencia interpretativa y diversidad estilística» como lo presentaba la web.

A este 60 aniversario se suma 1/2 Tono, una editorial de libros de música “donde la historia se lee con los oídos y se escucha con la imaginación”. con un libro en colaboración con Radio Clásica, RNE y RTVE, titulado “Músicas para vivir mejor”, perfecto complemento donde 22 de sus actuales informadores nos dejan este relato colectivo y nos ofrecen su personal visión musical desde la óptica y línea “argumental” de los programas que dirigen. La contraportada ya nos indica que «Estas páginas exploran cómo la música influye en nuestra identidad, en nuestras relaciones, en nuestra forma de pensar y hasta en nuestra manera de habitar el tiempo». Además se acompaña de una lista de reproducción accesible desde un QR con la selección que cada uno de los participantes ha elaborado relacionada con el título  del capítulo (también en la Web).

El libro de 198 páginas, con un diseño y  cubierta de Javier Díaz Garridomarca de la casa” que sigue ampliando su catálogo (este es el cuarto y esperando que “no hay quinto malo”) lo he estado leyendo cual “rayuela” anímica (Ad libitum), mentalmente con sus voces y sintiéndome plenamente reflejado tanto en la selección y textos de cada uno y cada una, como en los propios títulos de Música para… Reír con Elena Horta, meditar con Mikaela Vergara, el duelo con Eva Sandoval, aprender idiomas con Martín Llade (en su línea habitual incluso por la extensión)… y por supuesto para despertarse feliz (Lidia Cossío), sólo por citar algunos capítulos, pero donde encontrar la música en cada momento.

Roberto Santamaría, actual director de RNE, en el Epílogo y (citado también en la contraportada) escribe que « (…) cada día se demuestra que Bach ordena el mundo, que Mahler lo ensancha, que Falla lo enciende y que Monteverdi lo consuela», porque todos están en nuestra vida y en este libro.

La radio nos mantiene informados, despiertos o acunándonos para el sueño, pero sobre todo nos hace vivir mejor. Radio Clásica es como mi hermana pequeña y no hay mayor placer que la lectura con música porque nunca termina.

En estos días se está presentando el libro, y esperando seguir cumpliendo y celebrando décadas solo queda cantar

Cumpleaños feliz ♫♪♫

Redacción actual de Radio Clásica:

Nacho Arbalejo, Fernando Blázquez, Ana Cortijo Haro, Clara Corrales, Lidia Cossío de la Iglesia, Yolanda Criado Díaz, Germán García Tomás, Carlos Hernández Sánchez, David Hervás, Elena Horta Barrio, Irene de Juan Bernabéu, Vigor Kuric, Martín Llade, Marisa Martínez Esparza, Amaya Prieto Barriuso, Ana Reina, Diego Requena, Clara Sánchez González, Eva Sandoval Díez, María del Ser, Gracia Terrén Lalana, Mikaela Vergara.

Jóvenes admirables

1 comentario

Domingo 14 de junio, 21:00 horas. Auditorio Manuel de Falla, 23 FEX (Festival Extensión) del 75 Festival de Granada: Atlanta Symphony Youth Orchestra, William R. Langley (director). El lago de los cisnes, obras de Verdi, Ravel y Chaikovsky.

Las jóvenes orquestas son formación y también cantera de las profesionales (muchas ya van tutelándolas), y no hay nada mejor que los conciertos por lo que supone de experiencia para el futuro, siendo como una gran familia que convive mucho tiempo, para después, como es ley de vida, ir independizándose para encontrar un puesto de trabajo del que poder vivir.

Un buen premio son siempre los viajes, mejor al extranjero, y la Agencia Classical Movements es una compañía que organiza giras de conciertos desde EEUU a todo el mundo, una «forma de superar las barreras culturales y lingüísticas y fomentar una verdadera comprensión entre nacionalidades» como reza su propaganda, y en nuestro país ya ha traído a la Joven Orquesta de Chicago el pasado año a Granada, y este año la Atlanta Symphony Youth Orchestra (ASYO), como bien recordó al inicio del concierto su responsable en España Jordi Gimeno, en gira por Valladolid, Alcalá de Guadaira más las dos citas granadinas dentro del FEX en Orce y este domingo en el auditorio granadino, una formación de músicos entre los 15 y 18 años (aunque también había de 13 y 14).

La ASYO, fundada en 1974, traía una plantilla algo descompensada en la cuerda (7-7-7-5-3) pero capaz de olvidarnos esa «carencia» en cuanto comenzaron. Ofrecían un programa que bien podría ser la propuesta del Festival de Granada: ópera, con una obertura, una gran página sinfónica y música de ballet. El director William R. Langley maneja a esta juventud con gestos por momentos exagerados pero necesarios y claros, dando cada entrada, dejando a los solistas lucirse sin agobiarlos, una formación excelente con un trabajo duro que dio sus frutos en un concierto excelente.

La obertura de La forza del destino (Verdi) es habitual como obra sinfónica por lo agradecida que suena poniendo a prueba cada sección orquestal. La ASYO sacó músculo en los metales a los que el ímpetu les llevó en algún momento a des equilibrar los balances (estoy seguro que pronto estarán en sus llamadas «Brass Band» de colegios y universidades), pero la cuerda -más dos arpas- con un concertino ya maduro por su virtuosismo, trabajaron para compensar volúmenes, la percusión siempre en su plano, y destacable una madera que además de empastada, mostró sonoridades envidiables para su edad.

La Alborada del gracioso (Ravel) es otra página sinfónica exigente por la constante búsqueda de colores en las tímbricas (la madera nuevamente impecable con un fagot de altura), el virtuosismo para los primeros atriles (destacando los solos del ayudante de concertino «rivalizando» con su compañero), la sutileza en los fraseos y encontrar el aire adecuado en cada momento, y el maestro Langley llevó con firmeza a sus pupilos para una interpretación luminosa.

Y el plato fuerte nada menos que Tchaikovski, que además daba título al concierto con El lago de los cisnes, una selección que si se me perdona la expresión, «no es moco de pavo». Cada número iría arrancando aplausos  ante la entrega, calidad y contundencia de la ASYO y Langley sacando de ella lo mejor, con los solistas brillando hasta la conocida escena (alguno del público la tarareó) donde la oboe impresionó hasta el punto de conseguir mantener la unidad expositiva posterior y la emocionante intervención de un virtuoso violinista junto a la arpista, música camerística, así como una cuerda en pizzicatti redonda en el Vals (más vienés que ruso), junto al resto de secciones (donde las flautas siempre sonaron perfectas), que volvió a arrancar los aplausos del respetable hasta la escena final convertida en una apoteosis sonora. Cerrando los ojos y escuchando esta suite tan profunda además de exigente, donde la belleza de las melodías del compositor ruso pueden tender a cierto almibaramiento, el resultado de los georgianos de EEUU fue maduro de principio a fin.

El éxito del concierto nos trajo otra excelente página como propina, de la cinematográfica saga Harry Potter eligieron «El prisionero de Azkabán» y el conocido Aunt Marge’s Waltz de John Williams, una «brass band» poderosa con el oboe mágico, el equilibrio  orquestal de los balances, la musicalidad del oscarizado compositor que siempre ha bebido de la música europea, y el dinamismo que Langley imprime a estos maduros jóvenes, apostando por tempi arriegados a los que todos respondieron con brillantez.

Aún vendrían ¡5 propinas más! para un público entregado tras el espectáculo sonoro de los estadounidenses, una encajadísima y dinámica Danza húngara nº1 de Brahms, y más Tchaikovsky que provocaba el delirio (y las sonrisas ante el aluvión ruso que iba presentando Langley) donde sonaría la famosa Danza española del acto III de «El lago de los cisnes».

Y tras marcar las palmas cual concierto para abrir el año, bisarían la Mazurka y también el final de la obertura verdiana, fuerza del destino y la hora, ya cercana a las 23:00 aunque el tiempo se detuvo en la ya noche granadina.

PROGRAMA:

Giuseppe Verdi (1813-1901)

Obertura, de La forza del destino

Maurice Ravel (1875-1937)

Alborada del gracioso, de Miroirs

Piotr Ilich Chaikovski (1840-1893)

El lago de los cisnes, selección:

Introduction. Nº 1, Scene. Nº 3, Scene. Nº 5, Pas de deux. I. Tempo di Valse ma non troppo vivo, quasi Moderato. II. Andante – Allegro. IV. Coda. Nº 8, Danse des coupes. Nº 10, Scene. Nº 13, Danses des cygnes. IV. Allegro moderato. V. Pas d’action (Odette et le prince). Dance russe. Nº 21, Danse espagnole. Nº 23, Mazurka. Scene et Finale.

Una noche en danza

1 comentario

Sábado 13 junio, 22:30 horas. 75 Festival de Granada, Danza. Teatro del Generalife: Gala flamenca a beneficio de la Fundación Reina Sofía. Flamenco Patrimonio: Ballet Flamenco de Andalucía, Patricia Guerrero (dirección artística), Sergio Gómez “El Colorao” (cantaor). Fotos de ©Fermín Rodríguez – Festival de Granada, y propias.

Como publica la Web del Festival, que no es solo de música sino también de danza, en mi día 5 y tercera noche, llegaba al Generalife un “Viaje a las raíces y homenaje a los maestros” con el Ballet Flamenco de Andalucía protagonizando la Gala a beneficio de la Fundación Reina Sofía (presente en el teatro), con el montaje Flamenco Patrimonio, creado para conmemorar el 15º aniversario de la declaración del flamenco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

“Bajo la dirección artística y coreográfica de Patricia Guerrero, esta brillante generación de artistas toma las riendas creativas en una obra que reivindica a la compañía institucional andaluza como una cantera inagotable de talento. El espectáculo recorre, en una pieza única, un abanico musical con un primer movimiento que nace en la elegancia de Arturo Pavón y avanza por la profundidad de las peteneras, romances y verdiales, para continuar con un segundo movimiento que es un íntimo tributo a Granada, en el que el escenario se impregna de la esencia del Albaicín y el Sacromonte. Culmina reinterpretando el legado artístico de Enrique Morente. Esta propuesta mira al futuro y al origen, al conmemorar tres décadas desde que Mario Maya fundara la compañía. Es, en esencia, un viaje emocional y creativo por el mestizaje y la raíz de un arte que sigue vivo en sus jóvenes figuras”.

Un espectáculo de verdadera raíz andaluza donde el baile se hace con la música en directo (salvo el primer número), y nueve cuadros que representan todo el sentir del flamenco, tocando todos los palos y con todo un elenco de jóvenes músicos y bailarines “conjugando tradición y modernidad, riesgo y calidad” como así lo definió Patricia Del Pozo, consejera de Cultura y Deporte en funciones, para esta primera gala de Danza en el festival más antiguo de España.

El flamenco sigue más vivo que nunca como lo demuestra este homenaje a los grandes maestros y maestras de las nuevas generaciones caso de la directora del ballet, la coreógrafa y bailaora Patricia Guerrero (Granada, 1990), Premio Nacional de Danza 2021, con quien ya disfruté el pasado año en el espectáculo Orígenes. En esta septuagésima edición, Flamenco Patrimonio rinde tributos al primer pianista flamenco Arturo Pavón en “Noche de Triana», música grabada y con Adriana Gómez al baile; al irrepetible Enrique Morente en el número final “Eterno” donde la música en vivo con la batería de Chupete y todo el elenco de baile más cante, con la grabada, confluyeron en un apoteósico final.

También recuerdo y homenaje al bailarín cordobés, granadino de cuna y enterrado en Sevilla Mario Maya -maestro de Patricia Guererro– con la inspiración poética del Sacromonte y el Albaicín, en un espectacular “Maestro” con Patricia junto al elenco masculino en una coreografía propia puramente rítmica de zapateados en taburetes giratorios, la granadina centro de la acción, a la que se irían sumando «los siete magníficos», todo de una belleza increíble. Paisajes y figuras para esta noche flamenca desde el siempre mágico entorno de cipreses, naturaleza y silencio del Generalife.

El amplio elenco del Ballet Flamenco de Andalucía iría presentando los nueve paisajes con distintas combinaciones de cante y baile, como los reflejo más adelante en el programa detallado. A destacar un vestuario bellísimo, que se puede comprobar en las fotos de Ferminius que incluyo en esta entrada, distinto para los números: el inicial de faralaes blanco con lunares rojos y el mantón manejado como capote torero por Adriana Gómez en la “Noche de Triana” sobre la música de Pavón; el completo “Polo” con todo el cuerpo de baile (los hombres camperos), el solo de María Carrasco de negro zaíno; los “Caminos malagueños” para tres bailarines jugando con el color de las chaquetillas con esos ritmos cambiantes de los vecinos (con una música increíble de Luis Medina a la guitarra), o el mosaico de trajes en «Sacromonte» con las bailaoras cantando “a capella” en una coreografía coral de Maria Carrasco, antes del “Eterno” rojo pasión.

Destacar al almeriense Eduardo Leal en “Aljibe” (al que se sumaría Patricia Guerrro), baile «torero» elegante que me recordó al irrepetible Antonio Gades, y el trío femenino en “Corridos y Romances” donde apreciar el “sentío” de cada bailaora con coreografía suya, aprovechado las sillas y montar un patio con las guitarras, el cante del trío y la percusión de David Chupete. No faltaron los jaleos naturales que no solo animan sino que son la esencia.

La escenografía jugó con tres paneles (dos laterales y el del fondo) con sombras proyectadas y la iluminación sencilla y efectiva de Olga García  que evocaban los barrios granadinos e irían cayendo según avanzaban los números desde los laterales hasta la sorpresiva caída final de telón mostrando una plataforma con la batería en lo alto y en el siguiente escalón los tres cantaores y debajo tres focos blancos completando una escena pasional por la iluminación roja.

El cantaor Sergio “El Colorao” (Granada, 1985) alternaría con Manuel de Gines (que se marcaría “Fe, te habito” bailado con María Carrasco muy emocionante) incluso con dúos donde contrastar dos timbres tan distintos, más Amparo Lagares tanto sola (siempre poderosa y con «pellizco»), como a trío.

En el toque, el compás y juegos tímbricos de Chupete a la percusión con un set variado (donde no faltaron las castañuelas) y la batería final encajada con lo pregrabado, auténtico sustento y complemento a los muchos zapateados que empastaron con tronío. Dos guitarras y dos estilos, el purista del mairenero Jesús Rodríguez, y el virtuoso de José Luis Medina, punteos y rasgueos que igual empujan el baile, que hacen de puente detallista además de propio entre números. La unión de ambas sin olvidarnos de las palmas, consiguieron momentos casi sinfónicos, con una sonorización perfecta y clara.

Mención especial para el “alma mater” Patricia Guerrero, tanto en sus coreografías como en el baile: inspirada, entregada, arropada, manejando la bata de cola de forma increíble, equilibrios sobre una sola pierna, cuadros de una plasticidad bellísima, zapateados virtuosos llenos de matices, y esas manos que vuelan como mariposas, todo con una fuerza que transmitió a todo el elenco, fiel reflejo de cómo siente y entiende la granadina el baile flamenco, desde la tradición a la modernidad, el baile “Eterno” como el cierre de un espectáculo brillante.

PROGRAMA:

1. Noche de Triana

Coreografía: Lucía “La Bronce”

Baile: Adriana Gómez

Música: Arturo Pavón

2. Polo

Dirección coreográfica: Jasiel Nahin

Música: Jesús Rodríguez

Baile: todo el elenco

Cante: Amparo Lagares, Manuel de Gines, Sergio “El Colorao”

Guitarra: Jesús Rodríguez, José Luis Medina

Percusión: David Chupete

3. Fe, te habito

Coreografía: María Carrasco

Música: Jesús Torres

Baile: María Carrasco

Cante: Manuel de Gines

Guitarra: Jesús Rodríguez

Percusión: David Chupete

4. Caminos malagueños

Coreografía: Ángel Fariña, Blanca Lorente

Música: José Luis Medina

Baile: Álvaro Aguilera, Arturo Fajardo, Hugo Aguilar Guitarra: José Luis Medina

5. Corridos y Romances

Coreografía y baile: Araceli Muñoz, Claudia “La Debla”, Adriana Gómez

Música: José Luis Medina

Cante: Amparo Lagares, Manuel de Gines, Sergio “El Colorao”

Guitarra: Jesús Rodríguez, José Luis Medina

Percusión: David Chupete

6. Aljibe

Coreografía y baile:

Patricia Guerrero, Eduardo Leal

Música y cante: Sergio “El Colorao”

Guitarra: José Luis Medina

Palmas: Álvaro Aguilera

7. Sacromonte

Coreografía panderos: María Carrasco

Baile: todo el elenco femenino

Adaptación letras: Sergio “El Colorao”

Cante: Amparo Lagares, Manuel de Gines, Sergio “El Colorao”

Guitarra: Jesús Rodríguez, José Luis Medina

Percusión: David Chupete

8. Maestro

Coreografía: Patricia Guerrero (inspirada en la obra de Mario Maya)

Baile: Patricia Guerrero y todo el elenco masculino

9. Eterno

Coreografía: Álvaro Aguilera

Composiciones: Enrique Morente

Adaptaciones musicales: Sergio “El Colorao” (inspirado en la obra de Enrique Morente)

Baile: todo el elenco

Voces: Amparo Lagares, Manuel de Gines, Sergio “El Colorao”

Batería: David Chupete

Flamenco Patrimonio

Dirección artística: Patricia Guerrero

Artista invitado: Sergio “El Colorao” (cantaor)

Maestro repetidor: Eduardo Leal

Bailaoras/es: Adriana Gómez, Alberto López, Alejandro Fernández, Alicia Gavilán, Álvaro Aguilera, Ángel Fariña, Araceli Muñoz, Arturo Fajardo, Claudia “La Debla”, Hugo Aguilar, Lidia Gómez, María Carrasco, Natalia Alcalá

Cante: Amparo Lagares y Manuel de Gines

Guitarras: Jesús Rodríguez y José Luis Medina

Percusión: David Chupete

Asesor escénico: Juan Dolores Caballero

Diseño de iluminación: Olga García AAIV

El milagro Mehta

1 comentario

Viernes 12 junio, 22:00 horas. 75 Festival de Granada, Conciertos sinfónicos.Palacio de Carlos V: Orchestra del Maggio Musicale Fiorentino, Zubin Mehta (director). Obras de Mozart. Fotos de ©Fermín Rodríguez – Festival de Granada y propias.

He asistido de nuevo al privilegio de vivir en directo al nonagenario director hindú Zubin Mehta (Bombay, 1936) tras el concierto del pasado 19 de febrero en Oviedo, esta vez al frente de la Orchestra del Maggio Musicale Fiorentino (que se estrenaba en la capital nazarí), nada menos que con la trilogía sinfónica concebida por Mozart en el verano de 1788, una de las cimas de la música sinfónica y referencia fundamental en la historia de la música occidental. para la inauguración del 75 Festival (tras el previo de la noche anterior).

Mehta debutó en Granada en 1964, algo que el propio director relata en sus memorias “La partitura de mi vida”: «Mi romance con España empezó en 1964, cuando tuve el gran placer de hacer música con la Orquesta Nacional de España en la maravillosa Alhambra de Granada». En este regreso, habiendo dirigido siete conciertos a lo largo de más de seis décadas (en las ediciones de 1964, 1968, 2011 y la actual de 2026), tras su última visita bien se merecía la concesión de la Medalla de Honor 2026, reconociéndole una trayectoria excepcional que ha dejado profunda huella en la música clásica contemporánea y una relación privilegiada con el certamen granadino, como también recordaría en el acto su amigo Paolo Pinamonti.

Presente en aquel su primer concierto en este mismo recinto, estuvieron los entonces Príncipes de España, y este viernes la Reina Emérita, quien aquella noche junto a su hermana Irene de Grecia, lo llevó a ver bailar a los gitanos en las cuevas del Sacromonte, iniciando una amistad con Doña Sofía que llega hasta nuestros días, por lo que Su Majestad, reconocida y extraordinaria melómana, cercana y amiga de grandes figuras internacionales, sería la invitada perfecta para hacerle entrega al descanso de tan merecida distinción al maestro hindú. También estuvieron presentes en este emotivo concierto (retransmitido en directo por Radio Clásica y la UER) de homenaje: el ministro de Cultura, Ernest Urtasun; la alcaldesa de Granada, Marifrán Carazo; el secretario de Estado de Cultura, Jordi Martí Grau; la consejera de Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía, Patricia del Pozo; y el director del Festival, Paolo Pinamonti que realizó la semblanza del maestro Mehta así como la cita a Alfonso Aijón (presente en el concierto), fundador de «Ibermúsica» y que tantas veces trajo a España al director hindú.

La web del Festival presentaba este concierto como Apasionante debut mozartiano, con otro de los grandes hitos de esta edición del Festival, “el debut de la prestigiosa Orchestra del Maggio Musicale Fiorentino, bajo la dirección de una de las batutas más reconocidas y admiradas del último medio siglo, Zubin Mehta. A sus 90 años, las limitaciones físicas no han mermado en absoluto la autoridad musical del maestro ni su comprensión profunda del gran repertorio internacional”, y en efecto tuvo la ocasión de “mostrarlo con la extraordinaria trilogía sinfónica concebida por Mozart en el verano de 1788, que a la postre sería culminación de su pensamiento sinfónico. Tres obras consecutivas y contrastadas, que recorren desde la amplitud luminosa hasta la tensión dramática y la afirmación final, y que resumen como pocas el genio del compositor salzburgués. Un debut de alto voltaje artístico para el Festival, a cargo de una orquesta histórica y un director esencial”.

En lo estrictamente musical, la primera parte, tras el susto de la caída desde el podio tras la laboriosa colocación desde la silla de ruedas hasta el taburete de un Zubin Mehta que nos puso el corazón en un puño, la ocuparían las sinfonías 39 y 40, donde el maestro nos hizo olvidar su estado físico porque revive con Mozart . Y la Orchestra del Maggio Musicale Fiorentino (en colocación vienesa con violines enfrentados y contrabajos atrás a la izquierda) se rindió al magisterio de un director que la conoce como pocos. Los años consiguen alcanzar el poso y la sabiduría para no apurar los tempi, con una gestualidad contenida y amable, la batuta reducida en movimientos pero siempre marcando la pulsación y las dinámicas exactas, mientras la mano izquierda marcaba todas las entradas, la presencia de las secciones, el fraseo amable hasta alcanzar la magia. Si la Sinfonía nº 39 en mi bemol mayor por los tres bemoles de la armadura esconde la simbología masónica del número 3, como nos cuenta José Luis García del Busto en las notas del programa, Mehta se erigió en Gran Maestre de la Orden Mozartiana. El Menuetto posado para saborear la maravillosa escritura del genio salzburgués con una orquesta ideal por plantilla. de sonoridad clara, con unas maderas (sin oboes) cantabiles y sobre todo un Allegro sin prisas, de “tempo giusto” que el hindú transmitió con la respuesta exacta a sus gestos, economizados, mas donde una mirada, un leve movimiento del cuerpo y permitir dejar fluir la música, dejaron el listón muy alto para “La 40”.

Parece increíble la rapidez con la que Mozart compuso esta trilogía, y un mes después de la anterior llegaba la popular Sinfonía nº 40 en sol menor, con un Molto allegro contenido para escuchar todos los detalles, de nuevo maderas al completo y trompas de empaste perfecto, más la cuerda sedosa, equilibrada con esa colocación donde apreciar que los llamados violines segundos son tan protagonistas como los primeros, y el juego instrumental que proyectan en el centro los cellos y violas. De nuevo con el Menuettto sacó a flote tanto las virtudes de los florentinos como el carisma y magisterio de un Mehta que detiene su tiempo vital y revive con el musical. Sin las ataduras del atril y con la mente clara, dirigiendo todo el concierto de memoria, el Allegro assai reafirmó que los años frenan los ímpetus para no perder ningún detalle de tanta buena música.

Tras el descanso llegaría el emotivo y emocionante acto de entrega de la Medalla de Oro presentada por Pinamonti, con los políticos de testigos mientras Doña Sofía de Grecia aplaudía a su amigo Zubin, que incluso se pondría brevemente en pie, agradecido, sonriente, y todo el público que llenaba el Palacio de Carlos V mostrándole el mismo cariño, respeto y admiración con una larguísima ovación.

Y nada mejor que soñar y volar con “Júpiter” al firmamento mozartiano, la luz de la tonalidad limpia de do mayor (sin alteraciones en la armadura), que en palabras del mencionado García del Busto, “con voluntad de superar, de resolver en positivo la tensión del heroico dramatismo de la Sinfonía en mi bemol mayor y la tragedia íntima de la Sinfonía en sol menor”. Tal parece la definición de Mehta con “su” Maggio para la Sinfonía nº 41 en do mayor, “sabiduría y altísimo oficio musicales”, pues no se puede describir mejor este soplo vital. Cada movimiento nos deleitó con unas dinámicas exquisitas, una elección de tempi perfecta y sobre todo ese Finale “claro, fluido, risueño” volviendo a tomar los calificativos de las notas al programa, con una orquesta brillante (sin clarinetes) con el rigor interpretativo y el milagro de un Mehta que dirigiendo nos hizo olvidar su frágil apariencia con la fortaleza de una carrera impecable, recibiendo los larguísimo y merecidos aplausos de un público puesto en pie que, como la orquesta, le quiere, admira y respeta a sus 90 años.

Una noche para recordar al eterno Mozart y al milagroso Zubin Mehta.

PROGRAMA:

Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791)

I

Sinfonía nº 39 en mi bemol mayor, KV 543 (26 de junio de 1788)

Adagio – Allegro

Andante con moto

Menuetto. Allegretto

Allegro

Sinfonía nº 40 en sol menor, KV 550 (25 de julio de 1788)

Molto allegro

Andante

Menuetto. Allegretto

Allegro assai

II

Sinfonía nº 41 en do mayor, KV 551 «Júpiter» (10 de agosto de 1788)

Allegro vivace

Andante cantabile

Menuetto. Allegretto

Finale: Molto allegro

Efecto Einaudi

1 comentario

Jueves 11 junio, 22.30 h. 75 Festival de Granada, Concierto Extraordinario. Teatro del Generalife: Ludovico Einaudi. Solo piano. Fotos Álex Cámara / Festival de Granada, y propias.

Como figura en la web del festival, llegaba esta cita excepcional de aniversario (con todo vendido): Einaudi en el Generalife, antesala de la 75 edición del Festival, con el reconocido compositor y pianista italiano Ludovico Einaudi (Turín, 1955) debutando en Granada con este concierto extraordinario en el Teatro del Generalife, en gira española de Granada a Pamplona, Madrid y Barcelona hasta el día 16, y el programa Solo piano que ha grabado recientemente, a la espera de nuevo en estos días, enlazando y organizado temas con la naturalidad y sencillez del italiano.

Figura destacada en el panorama musical contemporáneo, Einaudi ha construido un lenguaje personal que trasciende géneros y públicos. Su obra, próxima a veces al minimalismo, combina claridad melódica y carga emocional profunda, conectando con audiencias amplias más allá de los circuitos clásicos tradicionales, lo que se nota por “el tirón” de todas su actuaciones, como en Granada con todo el papel vendido y colas esperando antes de abrirse las puertas. Sus composiciones para piano solo, también  para conjuntos, han sido aclamadas internacionalmente, formando parte de bandas sonoras cinematográficas y de series, consolidándolo como uno de los creadores más influyentes de nuestro tiempo.

Concierto extraordinario en todos los sentidos para comenzar oficialmente este viernes la septuagésima edición del festival granadino, apostando por “música sin etiquetas” como me gusta llamarla, y nadie mejor que el pianista italiano que rompe barreras, aunque los que peinamos canas asociemos su música a la por entonces llamada “New Age” donde el estadounidense George Winston marcó estilo siendo un superventas parecido al inglés Michael Nyman, y que ahora el turinés parece tomar el relevo.

Con una amplificación no de la calidad esperada, pero con los efectos de reverberación y delay habituales en sus grabaciones, sumándole un excelente uso de los pedales, Einaudi embrujó a todo el Generalife que siguió la actuación en un silencio sepulcral, relajante, cual «salvapantallas sonoro» de casi dos horas, donde ir desgranando y enlazando temas de una carrera longeva como el propio artista comentaría (en inglés) tras el primer bloque. Su música, como él la definió, es un lienzo desde el piano donde puede pasar de la brocha al lápiz, un paisaje que nunca es igual, como en cierto modo entendían los impresionistas, el mezclar colores  directamente en el óleo que para Ludovico es el piano, con el fondo de los cipreses imperiales.

En el Generalife ofreció una velada única e irrepetible, un concierto o mejor recital íntimo, donde “invita al público a sumergirse en un universo sonoro íntimo y universal, donde cada nota parece hablar en silencio. El programa propone un viaje emocional por una obra que trasciende géneros y fronteras, caracterizada por su minimalismo lírico, su profundidad expresiva y una conexión directa con el oyente”. A través del piano solo, fuimos disfrutando casi de un muestrario de todos sus trabajos, pues el autor interpretó algunas de las piezas más queridas de su repertorio junto con otras menos conocidas, y composiciones de sus trabajos más recientes, tal y como lo presentaba el programa de mano.

En su biografía destaca “que se ha formado en el Conservatorio de Milán bajo la guía de maestros como Luciano Berio. Einaudi ha sabido destilar la complejidad de la vanguardia para alcanzar una «esencialidad máxima». Desde su debut con Le Onde hasta su reciente e íntimo proyecto Underwater –gestado en el silencio del confinamiento–, su carrera ha sido una búsqueda constante de la pureza. Ya sea interpretando su célebre Elegy for the Arctic sobre el hielo del océano Ártico o bajo las estrellas en el Generalife (como en esta noche nazarí), Einaudi demuestra que, en un mundo ruidoso, su piano es el refugio donde el silencio y la emoción finalmente se encuentran”.

Cual cuadros de una exposición donde el italiano iba pintando al piano mientras el público contemplaba cada lienzo, el color inicial casi etéreo, por el empleo del registro agudo, iría ganando en intensidades cuando aparecían unos graves potentes, pinceladas donde el trazo cambiaba con irisaciones ayudadas por el técnico de sonido en un piano peculiar por esa sonoridad casi electrónica. No hace falta aplicar conceptos academicistas de acordes, tonalidad, cadencias, ni siquiera frases que esperamos se repitan y evolucionan sutilmente, simplemente dejar fluir sonidos y sensaciones.

Las notas prosiguen en el apartado Referente internacional de la música contemporánea que Ludovico Einaudi no es solo un pianista; es un referente indiscutible de la música contemporánea, una figura que ha logrado lo que parecía imposible para un compositor de formación clásica: derribar las barreras entre géneros y conectar con el alma de millones de personas en todo el mundo. Su nombre es sinónimo de un éxito sin precedentes, siendo el único músico de su disciplina capaz de batir récords de permanencia en las listas de éxitos internacionales, compitiendo con los grandes iconos del pop y el rock, y llenando los auditorios más prestigiosos del planeta, desde el Royal Albert Hall hasta la Sidney Opera House”.

Noche con el «Efecto Einaudi» para un público heterogéneo, intergeneracional, que vivimos un recital distinto, casi como de musicoterapia para una total relajación y disfrute emocional, banda sonora sin imágenes, donde cada uno puso las suyas, puede que en parte por los muchos vídeos que están en las distintas redes sociales del italiano, hoy auténtico soporte vehicular de esta música de nuestro tiempo que escapa a las etiquetas tradicionales.

PROGRAMA y enlaces:

Ascent
Jay
(* 10)
Melodia Africana
(* 3)

Memory One (* 4)
Swordfish

Tu sei
Elegy for the Arctic
(* 16)

Le Onde (* 1)
Oltremare

Low Mist 1
Birdsong
Devils
Low Mist 2
Una Mattina
(* 7)

Experience (* 14)
Divenire

I giorni (* 5)

(* X número de pista en su CD “Solo piano” ©2026)

Música para la Granada Imperial

1 comentario

Martes 9 de junio, 22:00 horas. 25 FEX, Palacio de Carlos V: Concierto extraordinario “Música para un centenario. Estelas de Carlos V”. Coro Manuel de Falla (Juan Ignacio Rodrigo, maestro de coro) y Orquesta de la Universidad de Granada, Gabriel Delgado (director). Obras de F. Jusid, García Abril y J. Lopez-Montes.

La presentación de este concierto que llenó el palacio imperial, decía: «Un concierto que, con motivo del V Centenario de la UGR, explora el legado de Carlos V a través de tres miradas sonoras, desde la evocación histórica hasta la creación contemporánea». Y tras las fanfarrias a lo largo de día entrábamos a palacio para disfrutar de juventud y buena música.

Me alegra comprobar que las universidades españolas son una cantera musical, una afición como pueda ser la coral, como la orquestal donde comprobar el altísimo nivel de una juventud preparada que poco a poco va ocupando atriles en las profesionales, y siendo la labor docente como la realizada por la Universidad de Granada de alabar. Con una orquesta inmensa, de amplia mayoría femenina, especialmente en la cuerda, bastante equilibrada en plantilla y la acústica siempre increíble de este marco incomparable, la noche (no prevista para mí) arrancaba con música de cine, la de Federico Jusid (1973) organizando una suite con dos series televisivas (Isabel de 2021, y Carlos Rey Emperador tres años después) con la que mis antiguos estudiantes conocieron un poco de nuestra historia, aquí hecha música desde nuestro tiempo mostrando la oposición de caracteres de ambos personajes. Carácter épico que va transformándose hacia lo lírico antes de la explosión final de esta página sinfónica muy bien llevada por el maestro Gabriel Delgado, buen conocedor y director, exprimiendo al máximo a estos jóvenes instrumentistas, atento siempre a los detalles a los que le respondieron todas las secciones.

Del turolense García Abril se eligió para la ocasión el poema sinfónico Alhambra (1996-1998), aprovechando la propia historia hispano-germana (la obra fue un encargo de la Rundfunk-Sinfonieorchester Berlin para sus 75 años) no solo el entorno donde el Palacio representa al Emperador Carlos V, sino también la plantilla, que dejo  a contiuación para ver la magnitud: 3 (pic) – 3 (crn ing) – 3 (req, cl b) – 3 (cfg) – 4.3.3.1.1 – 5 perc, ap, pf – cuerda). Intervenciones excelentes de los solistas (no tengo sus nombres), desde la concertino al clarinete y oboe, con una orquesta muy empastada con unos metales siempre presentes. Partitura con el sello sinfónico de un compositor completo que también nos dejó unas bandas sonoras y televisivas que muchos conocemos aunque la mayoría desconozcan su autoría.

Asistir a un estreno siempre es un privilegio y nuestros compositores actuales no siempre tienen la posibilidad de que se escuchen sus obras, pero al menos los encargos de distintas instituciones, solistas o incluso orquestas, no solo motivan la creatividad sino que logran ampliar un repertorio que es el nuestro y era norma antes de lo que se ha convertido en repertorio. Aplaudo ue se sigan programando obras nuevas, más aún cuando se mezcla lo sinfónico-coral con la electrónica, poco habitual en parte por la complejidad de los montajes. En esta ocasión se contó con el propio músico, José López-Montes (Guadix, 1977), que presentaría su obra: Icnofonía. Diferencias sobre el Delphin de Narváez y sobre la icnografía del Palacio de Carlos V.

López-Montes, catedrático de «Tecnología musical» en el Conservatorio Superior de Granada, muestra interés, como él mismo refleja en su web, «en el trabajo tímbrico-armónico, la composición algorítmica y la sinestesia, con obras aúnan síntesis de vídeo, tecnologías de espacialización sonora y programación de herramientas de composición asistida por computadora, combinando elementos tales como autómatas celulares, algoritmos genéticos, gramáticas generativas o sonificación de datos. Su producción abarca una amplia variedad de instrumentaciones, técnicas y planteamientos escénicos».

El acitano de prolífico catálogo, nos explicaría antes del estreno, que esta composición es una instalación octofónica por encargo de la UGR,  pensado para el propio Palacio de Carlos V desde el pasado (la vihuela de Narváez y su “Delphin”) y presente, inspirado en la arquitectura renacentista de esta joya monumental con la obsesión por la geometría traducida a la música; también utiliza textos de la poeta y musicóloga franco-libanesa Katia-Sofia Hakim (Bayona, 1988), Garcilaso de la Vega, el granadino Ibn al-Jatib, Juan Boscán, el embajador de Carlos V Andrea Navagero y anónimos, tanto grabados como cantados.

Composición muy interesante y compleja de dirigir e interpretar, pues a una orquesta poderosa se sumaba el Coro Manuel de Falla que dirige Juan Ignacio Rodrigo, más la impactante parte electrónica que en momentos es protagonista y en otros se suma a la masa instrumental, alcanzando una tímbrica que pasa de lo inquietante a lo onírico. Aunque mi ubicación trasera no me permitió la escucha envolvente que los altavoces colocados en torno al círculo «abrazaban» los oídos e incluso parecían rebotar en las piedras centenarias, me pareció encontrar partes de sampleo sinfónico-coral manejadas por el propio compositor dentro de la propia orquesta, para esta feliz conjunción entre pasado y presente. La labor del director canario Gabriel Delgado fue admirable, desde el trabajo con unos músicos sobresalientes (espectaculares los percusionistas), un coro atento, afinado y con buena proyección frente al bloque sinfóncio, hasta el producto final de un directo siempre irrepetible, con unas sensaciones de poder estar asistiendo a todo un espectáculo sonoro.

Ya con tiempo pude leer el programa con notas extendidas de Marina Hervás Muñoz, profesora contratada doctora en el Departamento de Historia y Ciencias de la Música de la Universidad de Granada. De ellas quiero destacar la inclusión de los textos utilizados y su traducción, así como dejar algunos párrafos que ayudan a una mejor comprensión de este estreno:

«(…) Ya en el título se nos presentan sus dos ejes principales: de un lado, la «diferencia», el término renacentista para las variaciones, con la salvedad de que no son solo instrumentales –como acostumbraba a ser en la época–, sino también vocales. Estas diferencias se hacían sobre música, por lo general, muy conocida. Aquí se juega con la tensión entre lo que nos puede sonar conocido y su extrañamiento, en la medida en que parte de los materiales son del Delphin de música de Luys de Narváez, vihuelista granadino vinculado a la corte imperial. Fragmentos de esa música son absorbidos, transformados y orquestados hasta dialogar con sonoridades contemporáneas, revelando también su modernidad latente.

De otro lado, suena el propio Palacio. Tal y como explica José López-Montes: «Icnofonía es una palabra inventada a partir de icnografía, que es la representación gráfica de la planta de un edificio. Icnofonía podría traducirse, pues, como su equivalente sonoro, y por tanto, una suerte de sonificación de las proporciones que se encuentran en una estructura arquitectónica horizontal». La electrónica, distribuida en un dispositivo octofónico que rodea al público, prolonga del octógono presente –aunque no de manera evidente– en la arquitectura del Palacio, algo que refuerza, aún más, su conexión con la tradición andalusí y la Alhambra. El coro, además, canta sobre textos de varios autores de distintas procedencias (…). Los poemas tratan de ampliar las numerosas capas de significado que se pueden extraer del Palacio: la transformación de la ciudad, la vida personal e íntima de los emperadores o el dolor bélico. A ello se suman voces, grabaciones y ecos del paisaje sonoro contemporáneo del monumento, como si la propia arquitectura conservase aún estratos de escucha acumulados durante siglos y que en Icnofonía se nos presentan como ecos espectrales a lo que solo hay que prestar oído. Es una invitación, entonces, a invocar a los «Icnos (ἴχνος)» –que significa «huella, rastro, pisada»– del Palacio, con el anhelo de que quiera revelarnos el enigma de su silencio».

Éxito de público y aplausos para todos los participantes, con dos propinas. No podía faltarnos Falla y de El sombrero de tres picos y el final de las seguidillas y farruca, homenaje a este granadino de adopción con la cuerda de la orquesta algo desbalanceada tras el esfuerzo previo, pero totalmente entregada al maestro Delgado, y todos entonando el muy logrado arreglo del himno universitario Gaudeamus Igitur con el público en pie y algunos entonando las estrofas elegidas.

PROGRAMA:

Federico Jusid (1973)

Suite Isabel / Carlos, Rey emperador (2012-2016)

Antón García Abril (1933-2021)

Alhambra, 1996-1998

José López-Montes (1977)

Icnofonía. Diferencias sobre el Delphin de Narváez y sobre la icnografía del Palacio de Carlos V (2016, estreno absoluto, encargo de la UGR)

La música por Granada

2 comentarios

Martes 9 de junio: 75 Festival de Granada, 23 FEX (Festival del Extensión).

Fanfarrias. Ensemble de Metales de la Federación Granadina de Bandas de Música (FEGRABAND). Puerta Real (12:45 horas), Plaza Bib-Rambla (12:45 horas), Hotel Victoria (20:00 horas) y Palacio Carlos V (21:30 horas). Obras de Tárrega, Beethoven, Puccini, Óscar Musso, Gustav Holst y Wagner.

Granada ya respira música en la calle y en mi día 1 en la capital nazarí me encontré como aperitivo el FEX (Festival del Extensión) que lleva un montón de actividades artísticas por la ciudad y su provincia. Los voluntarios reparten los folletos para seguir cada día paseando por la ciudad y encontrarnos sorpresas como las Fanfarrias, esta vez con un “ensemble” de ocho trombones de distintas edades, músicos que ya están tocando en las distintas bandas de música granadinas y agrupados en la FEGRABAND.

Buscando la sombra y a la puerta del edificio de Correos en Puerta Real, mi primera parada y la de muchos paseantes que se detenían a escuchar uso arreglos “corales” por las voces utilizadas y variando épocas y estilos. Mi amigo Fermín Rodríguez es fotógrafo profesional (Ferminius) con quien sigo charlando en mi “segunda casa” y me pilló preparando el teléfono para mis instantáneas con el móvil (me reconozco adicto) y son las que suelo acompañar cada entrada del blog, y que además no tenía prevista hasta el jueves.

Un breve paseo hasta la siempre concurrida Plaza Bib-Rambla y sentado en una terraza porque era  ya hora de mi primera cerveza granadina, nuevamente el público se asombraba de la sonoridad tan especial de lo que los guiris llamarían un “Brass Ensemble” y casi homenaje el conocido Amazing Grace. Banda sonora de la mañana antes de volver a mis aposentos, pues quedaba mucho por la tarde. 

Por deformación profesional en la tarde volví a seguir, como los niños de Hamelín, a los trombonistas que cambiaban de director pero mantenían las obras, aunque alternando el orden, y en la tarde regresaba a Puerta Real, donde desde el primer piso del Hotel NH Collection Granada Victoria (que ya disfruté en otros viajes), como es habitual en tantas ciudades con tradición musical y festivalera, la Fanfarria anunciaba que en nada arranca la edición del emblemático festival, 75 años que también conmemoran los 150 años de Falla, uno de los ideólogos del mismo junto a Federico allá por 1922, y cuya música estará presente a lo largo de un mes intenso, esperando ir contándolo.

Camino del primer concierto nocturno, tras tomar el microbús que nos lleva hasta La Alhambra, a rebosar ambos, delante del Palacio Carlos V cerraba esta “trombonada” del martes aún sonando la obertura de Tannhäusser, tan imperial y adecuada antes de acceder a un espacio y día tan especial, que contaré en la siguiente entrada.

En femenino plural

Deja un comentario

Viernes 29 de mayo, 20:00 horas. Auditorio Príncipe Felipe – Oviedo. “Dominio mágico”, abono 15 OSPA, Adam Walker (flauta), Kristiina Poska (directora). Obras de Hallik, Puts y Mendelssohn.

(Crítica para LNE del domingo 31, con el añadido de fotos propias más  tipografía y enlaces, siempre enriquecedores, que la prensa no suele incluir)

Penúltimo concierto de abono de la actual temporada de la OSPA y programa marcado por una significativa presencia femenina. Sobre el podio, la directora estonia Kristiina Poska (Türi, 1978); en el atril, el estreno en España de Transience de su compatriota Elis Hallik (Pärnu, 1986), escuchada por vez primera tanto en Gijón (jueves) como en Oviedo (viernes); como concertino invitada, la violinista polaca Joanna Wronko; y hasta las notas al programa llevaban firma femenina, las de la pianista, gestora y musicóloga coruñesa Marta García Teijido. Todo ello en un concierto que hacía honor al título de esta crítica: un auténtico “femenino plural”.

La velada añadía además otro estreno español, el Concierto para flauta del estadounidense Kevin Puts (St. Louis, 1972), escrito para el británico Adam Walker (Retford, 1987), encargado de defender una partitura tan exigente como comunicativa. Un programa inteligentemente construido, alternando creación contemporánea y gran repertorio romántico.

Resulta esperanzador comprobar cómo muchas obras nuevas parecen recuperar ciertos cánones expresivos y narrativos que durante décadas parecían proscritos. Así ocurrió con Transience, cuya compositora, presente en la sala, recibió una cálida y unánime ovación. La obra, de apenas once minutos, propone una intensa reflexión sonora sobre lo efímero: la fugacidad del instante que desaparece pero deja huella. Como explicaba Poska en el encuentro previo, Hallik trabaja “la idea de aquello que nos atraviesa y se desvanece, casi como una luz suspendida en el tiempo”.

La escritura, de gran refinamiento tímbrico, alterna momentos de explosión sonora con otros de contemplativa suspensión, en un discurso que convierte el silencio en elemento estructural. La cuerda de la OSPA, tratada casi coralmente —tan propia de la tradición musical estonia—, respondió con admirable concentración, logrando esa atmósfera entre lo tangible y lo inaprensible que exige la compositora. Hubo compenetración absoluta entre Poska y Hallik, dos músicas nacidas bajo la misma geografía báltica y aparentemente unidas por una idéntica concepción del sonido.

El Concierto para flauta de Kevin Puts ofreció un paisaje sonoro muy reconocible desde la tradición estadounidense, con ecos de Copland o Bernstein, especialmente perceptibles en sus amplias melodías y en un sentido casi cinematográfico de la orquestación. Adam Walker fue el mejor embajador posible de una partitura escrita claramente a su medida, llena de exigencias técnicas y amplios vuelos líricos. El primer movimiento, Con gran sinceridad y afecto, desplegó una escritura brillante y de corte casi clásico para la flauta solista, mientras que el central, Juguetonamente, con creciente agitación, escondía un ingenioso guiño al célebre Concierto nº 21 de Mozart, reconocible incluso en la presencia del piano, aunque hábilmente reformulado dentro del lenguaje de Puts. El final, Muy rápido, con una sensación de desenfreno, convirtió la obra en un auténtico “tour de force” colectivo: percusión extenuante, cuerda participando con palmas en el final, y una sensación rítmica casi vertiginosa que Walker resolvió con virtuosismo deslumbrante. Todo con el sólido respaldo de una OSPA muy implicada y atenta en cada detalle a la precisa dirección de Kristiina Poska, siempre elegante y clarísima desde su característica batuta sostenida con la mano izquierda.

Como propina, el flautista británico regaló una impresionante lectura de Density 21.5 de Edgar Varèse, demostrando una vez más su extraordinario dominio técnico y expresivo.

La segunda parte devolvía el protagonismo al gran repertorio con la Sinfonía nº 3 “Escocesa” de Mendelssohn. Poska la dirigió íntegramente de memoria, mostrando un conocimiento profundo de la arquitectura de la obra y un admirable equilibrio entre las secciones de la orquesta asturiana. La directora estonia apostó por tempi vivos y un discurso muy fluido, especialmente convincente en el final “guerrero y majestuoso”, evitando cualquier tentación de pesadez romántica. Muy logrado también el Adagio cantabile, fraseado con sensibilidad y naturalidad, mientras la OSPA respondía con madurez y empaste a una lectura refinada y orgánica. Mendelssohn, el compositor viajero fascinado por Escocia, encontraba así una recreación de acentos nórdicos y sensibilidad báltica, pero también impregnada de ese salitre musical asturiano que la OSPA lleva décadas incorporando a su personalidad sonora.

Excelente propuesta de penúltimo abono, equilibrando contemporaneidad y tradición con naturalidad y coherencia. Lástima, una vez más, el preocupante vacío de butacas en una cita de semejante nivel artístico.

PROGRAMA:

ELIS HALLIK (1986- )

Transience *estreno en España

KEVIN PUTS (1972- )

Concierto para flauta *estreno en España

I. Con gran sinceridad y afecto
II. Juguetonamente, con creciente agitación
III. Muy rápido, con una sensación de desenfreno

FELIX MENDELSSOHN (1809-1847)

Sinfonía nº 3 en la menor, op.56 “Escocesa”:
I. Andante con moto – Allegro agitato

II. Scherzo assai vivace

III. Adagio cantabile

IV. Allegro guerriero – Finale maestoso

Older Entries Newer Entries