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Una noche en danza

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Sábado 13 junio, 22:30 horas. 75 Festival de Granada, Danza. Teatro del Generalife: Gala flamenca a beneficio de la Fundación Reina Sofía. Flamenco Patrimonio: Ballet Flamenco de Andalucía, Patricia Guerrero (dirección artística), Sergio Gómez “El Colorao” (cantaor). Fotos de ©Fermín Rodríguez – Festival de Granada, y propias.

Como publica la Web del Festival, que no es solo de música sino también de danza, en mi día 5 y tercera noche, llegaba al Generalife un “Viaje a las raíces y homenaje a los maestros” con el Ballet Flamenco de Andalucía protagonizando la Gala a beneficio de la Fundación Reina Sofía (presente en el teatro), con el montaje Flamenco Patrimonio, creado para conmemorar el 15º aniversario de la declaración del flamenco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

“Bajo la dirección artística y coreográfica de Patricia Guerrero, esta brillante generación de artistas toma las riendas creativas en una obra que reivindica a la compañía institucional andaluza como una cantera inagotable de talento. El espectáculo recorre, en una pieza única, un abanico musical con un primer movimiento que nace en la elegancia de Arturo Pavón y avanza por la profundidad de las peteneras, romances y verdiales, para continuar con un segundo movimiento que es un íntimo tributo a Granada, en el que el escenario se impregna de la esencia del Albaicín y el Sacromonte. Culmina reinterpretando el legado artístico de Enrique Morente. Esta propuesta mira al futuro y al origen, al conmemorar tres décadas desde que Mario Maya fundara la compañía. Es, en esencia, un viaje emocional y creativo por el mestizaje y la raíz de un arte que sigue vivo en sus jóvenes figuras”.

Un espectáculo de verdadera raíz andaluza donde el baile se hace con la música en directo (salvo el primer número), y nueve cuadros que representan todo el sentir del flamenco, tocando todos los palos y con todo un elenco de jóvenes músicos y bailarines “conjugando tradición y modernidad, riesgo y calidad” como así lo definió Patricia Del Pozo, consejera de Cultura y Deporte en funciones, para esta primera gala de Danza en el festival más antiguo de España.

El flamenco sigue más vivo que nunca como lo demuestra este homenaje a los grandes maestros y maestras de las nuevas generaciones caso de la directora del ballet, la coreógrafa y bailaora Patricia Guerrero (Granada, 1990), Premio Nacional de Danza 2021, con quien ya disfruté el pasado año en el espectáculo Orígenes. En esta septuagésima edición, Flamenco Patrimonio rinde tributos al primer pianista flamenco Arturo Pavón en “Noche de Triana», música grabada y con Adriana Gómez al baile; al irrepetible Enrique Morente en el número final “Eterno” donde la música en vivo con la batería de Chupete y todo el elenco de baile más cante, con la grabada, confluyeron en un apoteósico final.

También recuerdo y homenaje al bailarín cordobés, granadino de cuna y enterrado en Sevilla Mario Maya -maestro de Patricia Guererro– con la inspiración poética del Sacromonte y el Albaicín, en un espectacular “Maestro” con Patricia junto al elenco masculino en una coreografía propia puramente rítmica de zapateados en taburetes giratorios, la granadina centro de la acción, a la que se irían sumando «los siete magníficos», todo de una belleza increíble. Paisajes y figuras para esta noche flamenca desde el siempre mágico entorno de cipreses, naturaleza y silencio del Generalife.

El amplio elenco del Ballet Flamenco de Andalucía iría presentando los nueve paisajes con distintas combinaciones de cante y baile, como los reflejo más adelante en el programa detallado. A destacar un vestuario bellísimo, que se puede comprobar en las fotos de Ferminius que incluyo en esta entrada, distinto para los números: el inicial de faralaes blanco con lunares rojos y el mantón manejado como capote torero por Adriana Gómez en la “Noche de Triana” sobre la música de Pavón; el completo “Polo” con todo el cuerpo de baile (los hombres camperos), el solo de María Carrasco de negro zaíno; los “Caminos malagueños” para tres bailarines jugando con el color de las chaquetillas con esos ritmos cambiantes de los vecinos (con una música increíble de Luis Medina a la guitarra), o el mosaico de trajes en «Sacromonte» con las bailaoras cantando “a capella” en una coreografía coral de Maria Carrasco, antes del “Eterno” rojo pasión.

Destacar al almeriense Eduardo Leal en “Aljibe” (al que se sumaría Patricia Guerrro), baile «torero» elegante que me recordó al irrepetible Antonio Gades, y el trío femenino en “Corridos y Romances” donde apreciar el “sentío” de cada bailaora con coreografía suya, aprovechado las sillas y montar un patio con las guitarras, el cante del trío y la percusión de David Chupete. No faltaron los jaleos naturales que no solo animan sino que son la esencia.

La escenografía jugó con tres paneles (dos laterales y el del fondo) con sombras proyectadas y la iluminación sencilla y efectiva de Olga García  que evocaban los barrios granadinos e irían cayendo según avanzaban los números desde los laterales hasta la sorpresiva caída final de telón mostrando una plataforma con la batería en lo alto y en el siguiente escalón los tres cantaores y debajo tres focos blancos completando una escena pasional por la iluminación roja.

El cantaor Sergio “El Colorao” (Granada, 1985) alternaría con Manuel de Gines (que se marcaría “Fe, te habito” bailado con María Carrasco muy emocionante) incluso con dúos donde contrastar dos timbres tan distintos, más Amparo Lagares tanto sola (siempre poderosa y con «pellizco»), como a trío.

En el toque, el compás y juegos tímbricos de Chupete a la percusión con un set variado (donde no faltaron las castañuelas) y la batería final encajada con lo pregrabado, auténtico sustento y complemento a los muchos zapateados que empastaron con tronío. Dos guitarras y dos estilos, el purista del mairenero Jesús Rodríguez, y el virtuoso de José Luis Medina, punteos y rasgueos que igual empujan el baile, que hacen de puente detallista además de propio entre números. La unión de ambas sin olvidarnos de las palmas, consiguieron momentos casi sinfónicos, con una sonorización perfecta y clara.

Mención especial para el “alma mater” Patricia Guerrero, tanto en sus coreografías como en el baile: inspirada, entregada, arropada, manejando la bata de cola de forma increíble, equilibrios sobre una sola pierna, cuadros de una plasticidad bellísima, zapateados virtuosos llenos de matices, y esas manos que vuelan como mariposas, todo con una fuerza que transmitió a todo el elenco, fiel reflejo de cómo siente y entiende la granadina el baile flamenco, desde la tradición a la modernidad, el baile “Eterno” como el cierre de un espectáculo brillante.

PROGRAMA:

1. Noche de Triana

Coreografía: Lucía “La Bronce”

Baile: Adriana Gómez

Música: Arturo Pavón

2. Polo

Dirección coreográfica: Jasiel Nahin

Música: Jesús Rodríguez

Baile: todo el elenco

Cante: Amparo Lagares, Manuel de Gines, Sergio “El Colorao”

Guitarra: Jesús Rodríguez, José Luis Medina

Percusión: David Chupete

3. Fe, te habito

Coreografía: María Carrasco

Música: Jesús Torres

Baile: María Carrasco

Cante: Manuel de Gines

Guitarra: Jesús Rodríguez

Percusión: David Chupete

4. Caminos malagueños

Coreografía: Ángel Fariña, Blanca Lorente

Música: José Luis Medina

Baile: Álvaro Aguilera, Arturo Fajardo, Hugo Aguilar Guitarra: José Luis Medina

5. Corridos y Romances

Coreografía y baile: Araceli Muñoz, Claudia “La Debla”, Adriana Gómez

Música: José Luis Medina

Cante: Amparo Lagares, Manuel de Gines, Sergio “El Colorao”

Guitarra: Jesús Rodríguez, José Luis Medina

Percusión: David Chupete

6. Aljibe

Coreografía y baile:

Patricia Guerrero, Eduardo Leal

Música y cante: Sergio “El Colorao”

Guitarra: José Luis Medina

Palmas: Álvaro Aguilera

7. Sacromonte

Coreografía panderos: María Carrasco

Baile: todo el elenco femenino

Adaptación letras: Sergio “El Colorao”

Cante: Amparo Lagares, Manuel de Gines, Sergio “El Colorao”

Guitarra: Jesús Rodríguez, José Luis Medina

Percusión: David Chupete

8. Maestro

Coreografía: Patricia Guerrero (inspirada en la obra de Mario Maya)

Baile: Patricia Guerrero y todo el elenco masculino

9. Eterno

Coreografía: Álvaro Aguilera

Composiciones: Enrique Morente

Adaptaciones musicales: Sergio “El Colorao” (inspirado en la obra de Enrique Morente)

Baile: todo el elenco

Voces: Amparo Lagares, Manuel de Gines, Sergio “El Colorao”

Batería: David Chupete

Flamenco Patrimonio

Dirección artística: Patricia Guerrero

Artista invitado: Sergio “El Colorao” (cantaor)

Maestro repetidor: Eduardo Leal

Bailaoras/es: Adriana Gómez, Alberto López, Alejandro Fernández, Alicia Gavilán, Álvaro Aguilera, Ángel Fariña, Araceli Muñoz, Arturo Fajardo, Claudia “La Debla”, Hugo Aguilar, Lidia Gómez, María Carrasco, Natalia Alcalá

Cante: Amparo Lagares y Manuel de Gines

Guitarras: Jesús Rodríguez y José Luis Medina

Percusión: David Chupete

Asesor escénico: Juan Dolores Caballero

Diseño de iluminación: Olga García AAIV

Danza y música desde el origen

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74º Festival Internacional de Música y Danza de Granada (día 7). Danza.

Miércoles 25 de junio, 22:00 horas. Palacio de Carlos V. Ballet Flamenco de Andalucía / Accademia Piacere, Patricia Guerrero (dirección artística y coreográfica BFA), Fahmi Alqhai (dirección musical, composiciones y arreglos). Origen: La Semilla de los Tiempos. Quiteria Muñoz (soprano), Amparo Lagares Díaz (cantaora), Dani de Morón (guitarra flamenca). Fotos propias y ©Fermín Rodríguez.

Tercer año en Granada, tercera noche de danza en mi séptimo día de la 74ª edición de Festival internacional volviendo a unir de música y danza con el Ballet Flamenco de Andalucía y la Accademia del Piaccere, una de las formaciones que han cambiado la forma de afrontar el Barroco con propuestas tan originales como estos Orígenes, verdaderamente La semilla del tiempo. La presentación en la web de este nuevo espectáculo ya lo avanzaba:

Complicidad creativa
Fahmi Alqhai y Patricia Guerrero, dos referentes indiscutibles de la música y la danza actuales, retoman su complicidad creativa y empeño en proyectar al futuro las tradiciones andaluzas de la música y la danza. En Origen buscarán las semillas que nos ha legado el Siglo de Oro, sembradas en los bailes flamencos por jácaras y pasacalles, marionas y zarabandas que muestran evidencias históricas irrebatibles de sus inequívocos compases y rasgueos de guitarra barroca. Este nuevo espectáculo se nutre de nuestra historia y la recorre de pasado a presente y viceversa, en una rapsodia que proyecta al siglo XXI la fuerza del génesis de estas danzas. El poder en escena del Ballet Flamenco de Andalucía, y los sones histórico-vanguardistas de la Accademia del Piacere serán conducidos por la sensibilidad creativa de estos dos grandes artistas de nuestro tiempo.

Nuevas generaciones que insuflan de aire fresco repertorios de siempre, sin etiquetas, el disfrute de la música y la danza en feliz convivencia directa e irrepetible, aunque ya lo pude disfrutar en el canal ARTE, pero los espectáculos en vivo y además en la Alhambra, son únicos. Y otro lleno en una noche con duende barroco, con un órgano en solitario para abrir la sesión, escena sencilla con varios prismas de distintos tamaños, un bailarín abriendo solo, deambulando la escena y comienzo musical acompañado de una flamenca guitarra barroca tras la que entraría la Accademia con la soprano valenciana Quiteria Muñoz (que «descubrí» con ellos en su último CD) para ajustar una amplificación que mejoraría en dos estrofas de la trócola, para relevarse con un inmenso Dani de Morón a la guitarra flamenca, primera fusión junto al cuerpo de baile taconeando y latiendo a unísono.

Vestuario en tonos gris perla y un ballet jugando y transitando por los prismas mientras el ensemble (ubicabado atrás en una tarima) dialogaba entre siglos uniendo músicas y coreografías más que flamencas de genuino baile español. Combinaciones, movimiento escénico aprovechando el pasillo trasero de columnas para circular. Capítulos marcados por las músicas, «locura», jácaras, marionas, músicas de ida y vuelta, de oriente y occidente que transitaron mares y océanos con Andalucía de punto de partida y una Sevilla capital del comercio además de exportadora de nuestra música. Fahmi Alqhai como su hermano Rami representan como pocos  esta interculturalidad que han sabido volcar en sus programas, y este Origen es buena prueba de ello, enriquecido con Patricia Guerrero al frente del Ballet Flamenco de Andalucía (BFA).

Abundantes y enriquecedoras las distintas notas al programa firmadas por el director de escena, el musical y la directora artística y coreográfica, que intercalo con mis comentarios.

Origen
Juan Dolores Caballero
En este mundo nuestro, miserablemente rico y deliberadamente plural, poblado por millones de seres únicos, entendemos y experimentamos la danza solo desde la emoción.

Es en la emoción y la memoria donde habitan personajes confinados y alejados de lo “normal”. No pertenecen a nuestra vida cotidiana, pero existen, viven a nuestro lado, sienten, escuchan, sufren… y luchan por reconstruir, con su memoria difuminada, aquello que llamamos vida, con su dicha y su miseria. Entre luces y sombras, al alba o de madrugada, con la ciudad muda y callada de fondo, emergen estos seres: desconocidos, arrinconados por siglos, excluidos de la luz. Sin artificios, en su estado más puro, coexistiendo en la búsqueda de su espacio esencial, se plantea Origen.

Este espectáculo parte de los espacios poéticos de la ciudad de Sevilla, de la memoria y el simbolismo, del espíritu barroco que cabalga junto al flamenco como expresión universal, unificados en un pensamiento poético.

La propuesta de Origen se inscribe en una ciudad que rezuma memoria, guardiana de huellas y marcas de energía. Es el objeto olvidado en la tienda de un anticuario, aquello que parece no servir para nada, pero que amontona historia, la historia de nuestra propia vida. Es el objeto que, en su abandono, se convierte en un pedúnculo del ser humano, hibridando la carne con la materia inorgánica, hasta negar así la función misma del objeto.

Los utensilios cobran un significado especial cuando las acciones se desarrollan en un espacio concreto, en la intersección entre la vida cotidiana y la ensoñación. Sevilla es la ciudad de la vivencia, de los espacios abiertos y cerrados, de los escondites, de la buhardilla y del sótano, pero, sobre todo, la ciudad de la existencia.

Origen busca compartir sentimientos y emociones en tiempos, formas y espacios ajenos a la normalidad, fusionando lo físico y lo mental, lo barroco y el flamenco, predisponiendo al público a sentir.

Trabajar la imagen barroca en el baile como sugerencia y la música como elemento subconsciente, como vehículo de la memoria, ayuda al espectador a comprender aquello que se agita en los rincones más recónditos de su existencia.

La propuesta de Origen surge de la estilización de la vida cotidiana en una Sevilla barroca. La convivencia entre ensoñación y realidad, sostenida sobre los hombros de lo vivido, será el referente esencial para contar nuestra historia. Un mundo metafórico que no suprime la referencia, sino que la altera, la desdobla y la desplaza, creando una ciudad de nuevo orden, donde el flamenco y la orquesta barroca dialogan.

Origen es la búsqueda de los espacios donde nuestra historia habita, donde música y compás seducen con el secreto desde el que se toman las decisiones. Y es también el reflejo de un mundo interno, de una ciudad que es espacio amado, espacio vivido. En ella, Patricia Guerrero y Fahmi Alqhai, acompañados por el Ballet Flamenco de Andalucía y Accademia del Piacere, exploran un pasado y un presente comunes a través de la música y la danza, vías universales de hermandad entre pueblos y culturas. Dos estilos que se abrazan y se funden, un camino común entre el flamenco y la tradición histórica de la música española, donde cada lugar y cada objeto guardan memoria y significado, testigos de vivencias que trascienden lo íntimo.

Al aprender a habitar la ciudad, también aprendemos a habitar nuestro interior. Los espacios están en nosotros, al igual que nosotros estamos en ellos. La ciudad es el lugar donde se crea la vida y donde también encuentra refugio, es el escenario de los sueños y los ensueños, de los recuerdos y las evocaciones.

Música y danza en feliz unión, con Quiteria «de locura» en escena, belleza más plasticidad vocal y corporal del ballet y sus solistas, flamenco en femenino con la guitarra cristalina y honda de Dani de Morón contestado y completado con el «cante de Fami» que nos transportaría sin cesura al oriente junto a la percusión de Agustín Diassera, velos inquietantes y de pronto la luz con tres bailarinas de miriñaques y mantones creando otra escena maravillosa que crecería en intensidad, como el vito de fandango rompiendo fronteras.

Siguiente cuadro con un sacerdote tocando dos campanillas y un tambor procesional, pasando al negro con una oración de saeta que pone la carne de gallina en la voz de la cantaora Amparo Lagares, coreografiando tras mover las estructuras prismáticas, que también hicieron de percusión, una espectacular semana santa de reclinatorios, virgen en trono, procesión con los vientos, crucificado de pasión sumándose el viento que participaría en una puesta en escena rica, elegante, emocionante, esencia destilada de una tradición aún viva que Sevilla como tantas ciudades españolas siguen viviendo cada año.. Un cuadro impactante donde las manos fueron imaginería pura antes de fusionar un solo de Fami y Patricia que parecía explicar un flamenco barroco natural.

Sobre la música
Fahmi Alqhai
La historia de la música española, como la de su cultura, es el resultado de un mestizaje profundo, donde sensibilidades opuestas han convergido a lo largo de los siglos: Oriente y Occidente, cristianismo e islam, el Viejo y el Nuevo Mundo. De esta fusión nace una identidad musical única que, en los siglos XVI y XVII, conquista el panorama europeo y configura un More Hispano, esencia de nuestra forma de sentir y expresar la música. Un magnífico ejemplo de este crisol de influencias es el flamenco.

En Origen, la semilla de los tiempos, emprendemos un viaje a través de nuestras raíces musicales. Partimos de la herencia árabe de al-Ándalus, que dejó su huella en nuestras melodías y modos, otorgándonos ya en el siglo XV una identidad sonora única, muy distinta a la del resto de Europa y germen de lo que hoy reconocemos como flamenco. Avanzamos después hacia otro punto clave de nuestro mestizaje cultural: el impacto del descubrimiento de América. Y es que la España imperial se entrelazó con los ritmos africanos de los esclavos y las tradiciones de los pueblos indígenas. De esta fusión nacieron las danzas que trajimos de vuelta, como guineos, chaconas, zarabandas y marionas, entre muchas otras.

Este espectáculo no busca reconstruir un sonido histórico, sino reimaginarlo desde una perspectiva contemporánea. La música dialoga con el flamenco para crear un lenguaje nuevo que trasciende sus elementos originales y da vida a una expresión inédita para el baile y la representación dramática. En definitiva, un
nuevo mestizaje donde lo antiguo y lo moderno se entrelazan para celebrar la esencia de nuestra cultura: la fusión de los opuestos.

Y como el día anterior, el paso del negro luctuoso al rojo pasión, intensidad festiva, baile de salón dieciochesco pero actual, unos vientos versallescos traídos a la corte hispana danzados con la pureza de nuestra tierra junto al cante blanco de Lagares. Protagonismos de ropajes trampantojados, faldas en ellos, pantalones en ellas, que danzando cobraban más sentido.

Sobre la coreografía
Patricia Guerrero
El lenguaje de la danza en Origen nace del mestizaje cultural que inspira la obra. Desde el flamenco, exploramos movimientos que evocan las danzas africanas, el folclore e incluso las refinadas danzas barrocas de los salones de época.
Es un trabajo enraizado en el conocimiento musical y la complejidad rítmica del flamenco, pero con una mirada que atraviesa el tiempo, conectando pasado y presente a través del cuerpo en movimiento.

Como final Con qué la lavaré de Quiteria cantando a un «cabezudo negro» (llegaría después el dúo con Amparo) y la guitarra flamenca, todo ropajes blancos evocando nuestras tierras de ultramar, la Cuba colonial, el mestizaje de la nota anterior, pueblos unidos con el Atlántico por el medio, sin obviar las culturas africanas que estaban en la misma raíz, un original cuarteto de máscaras, herencias rítmicas, hasta los difíciles zancos y todos danzando casi como un ritual de música evocadora que navegaba por el palacio antes de la fiesta del fandango coral que coronaría al cuerpo de baile en la reubicación de los prismas y una iluminación sencilla. Cuadro visual aplaudido pero faltaba rematar, despojarse de miriñaques lujosos hasta quedar en lo mínimo, pues «la gloria es efímera pero la memoria eterna», cenizas cantadas, tocadas y bailadas desde lo más profundo con la belleza de un espectáculo enorme.

La semilla se plantó y brotó porque nadie mejor que la Academia del placer con el BFA para recordar nuestros orígenes haciendo historia danzada en otra noche mágica desde una obra de arte total y un éxito atronador en una de las señas de identidad de este festival único por tanto

FICHA TÉCNICA

Fahmi Alqhai (dirección y viola da gamba) – Quiteria Muñoz (soprano) – Dani de Morón (guitarra flamenca)

Accademia del Piacere

Rami Alqhai (viola da gamba) – Johanna Rose (viola da gamba tenor) – Javier Núñez (clave y órgano) – Carles Blanch (guitarra barroca) – Jacobo Díaz (oboe barroco y chirimías) – David García (sacabuches) – Luis Castillo (fagot) – Laura Asensio (contrabajo) – Agustín Diassera (percusiones).

Ballet Flamenco de Andalucía

Patricia Guerrero (dirección y bailaora solista) – Amparo Lagares (cantaora) – Eduardo Leal (maestro repetidor).

Cuerpo de baile:

Adriana Gómez, Álvaro Aguilera, Ángel Fariña, Araceli Muñoz, Arturo Fajardo, Blanca Lorente, Claudia “La Debla”, David Vargas, Hugo Aguilar, Jasiel Nahin, Lucía “La Bronce”, María Carrasco, Sofía Suárez.

Fabián Romero, sonido.

Olga García, dirección técnica y luces.

Valentín Donaire, codirección técnica y técnico de luces.

Alejandra Gimeno, producción.

Rami Alqhai & Agencia Andaluza de Instituciones Culturales, producción ejecutiva.