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De NY a OV

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Viernes 20 de enero, 20:00 horas. Teatro Filarmónica, Oviedo Jazz. Moisés P. Sánchez 4tet: Dedication II. Entrada butaca: 8 €.

Un conocido slogan llevado a pegatinas y todo tipo de merchandising ponía «I❤️NY» que este viernes de Jazz podría cambiarse por  «I❤️OV» siendo Oviedo un pequeño New York con la música del Cuarteto de Moisés P. Sánchez (Madrid, 1979) que presentaban 13 años después de su Dedication la segunda parte tras una grabación donde junto al pianista madrileño también estuvieron el contrabajo de Antonio «Toño» Miguel (Zaragoza) y el saxo tenor de Javier Vercher (Madrid, 1978), más la batería de Borja Barrueta (Getxo, 1975) que para esta gira patrocinada por el CNDM (donde es artista residente) y la posterior grabación cuentan con la joven Naima Acuña (Londres, 1988) quien con ese nombre tan coltraniano por sus padres de Pontevedra, estaba predestinada al jazz y nos sorprendió gratamente en este concierto. Este regreso hecho música de NY a OV con el Moisés P. Sánchez 4TET pareció la banda sonora de Williams B. Arrensberg, el viajero o emigrante cercano del siempre recordado Úrculo, vista a la Catedral y maletas llenas de sentimientos.

En poco tiempo Moisés P. Sánchez volvía a Asturias, pero si en Gijón nos acercó a Bach, en esta «Dedicatoria» nos trajo la música y el músico (como bien nos explicó el propio pianista a un Teatro Filarmónica lleno hasta la bandera recordando a Philip Glass), el disfrute para todos y la profesión no ya de intérprete sino también como compositor de unos temas muy trabajados y variados en inspiración y escritura, llenos de matices, cambios de ritmos, estilos y enfoques siempre ricos en las exposiciones pero todavía más en las improvisaciones, ese «cocer» las melodías en vivo, el directo irrepetible y grandioso para un concierto que tocaba este cuarteto tras la presentación en Madrid.

Arrancando con una Dedication trece años después nos pondría en ambiente Moisés con P de Picasso, el pintor universal del piano capaz de sonar como Jarret o Evans, McCoy Tyner junto a Mehldau o Corea, e incluso toques de Chano con Camilo, músicas atlánticas caribeñas pero con sello propio, «Moisés P punto» dominador de todos los lenguajes desde el suyo, excelente dibujante, académico azul y rosa, colorista, cubista y gigantista por equipararlo con el malagueño universal del que este años se cumplen los 50 años de su muerte. Y la paleta del trío se engrandece con un saxo tenor de paleta tan grande como la del maestro,  Javier Vercher jugando con la caña para engrandecer cada tema, evocaciones de Coleman Hawkins y John Coltrane, de Benny Carter y Ben Wester, Dester Gordon, Lester Young y Charlie Parker, pero incluso nuestro Iturralde, tantos maestros donde el saxofonista madrileño, como su paisano y amigo pianista, han bebido. Cada tema e improvisación de Sánchez con la réplica sonora de Vercher. Y la sección rítmica increíble, rotunda, clara y precisa, creativa del contrabajo del seguro Toño Miguel más una batería de Naima Acuña que con un set no muy grande logró una tímbrica hermosa, baquetas, escobillas, mazas o manos, unos platillos más allá de lo ambiental y sobre todo un toque de caja luminoso, clamorosamente colorido, imprescindible incluso en los silencios.

En esta dedicatoria nueva desfilamos por Pennsylvania con el hotel, hoy desaparecido, del mismo nombre en el 401 de la 7ª Avenida de Manhattan, justo enfrente de la estación Pennsylvania Station y el Madison Square Garden, cercano al estudio de grabación donde Moisés esperaba al ayudante de sonido que no aparecía. Recuerdos de angustias previas y felicidad final tras unos tiempos de juventud que hoy son el poso a una vida con el piano protagonista siempre, el jazzman que transita por estados de ánimo, imágenes llevadas a los pentagramas casi papiros o periódicos del día a día. Otro tanto de Melancolía necesaria para disfrutar del cuarteto, ambientes, atmósferas, el plato cocinado por los cuatro donde cada solo, cada combinación tímbrica nos llevaría por tantos mundos que conviven en la música por excelencia del siglo XX, ya interiorizada sin etiquetas en el actual. Obras que funcionan como suites, unidas por un músico que disfruta y contagia su música, polirritmias, acordes melódicos, exuberancia sonora y todos los calificativos que mi tocayo Pablo Sanz nos deja en las notas al programa.

Seguirían los estrenos, y Dedication II como reflejo de los trece años que llenan la mochila, mucho trabajo y menos pelo, el estudio por tantos estilos y compositores, de Shostakovich a Gershwin pasando por Beethoven (su próximo acercamiento), Europa y el Caribe aterrizando en los EEUU que tanto han influido en la historia, la musical incluida. Introducción libre, efectista, evolución bebop, tributo «clásico» a Chopin o Rachmaninov (otro de aniversarios) y el siempre insustituible Waltz for Debby del «dios Evans» sonando en esta dedicatoria segunda.

Y entre dioses no podía faltar «el Monje«, The Monk con una intro de Naima portentosa, poderosa, seguida por un Javier heterodoxo, el sustento de Toño y el vuelo por el universo de las 88 teclas pero sacando color al blanco y negro, banda sonora sentimental, sonido expansivo muy bien amplificado por los técnicos de la casa. La iluminación la pondría el 4TET de Moisés.

Para cerrar programa otra «locura» del músico y compositor transversal (como así le han definido), Dodecatónico, con intervenciones de sus tres músicos impresionantes para una partitura compleja por sus motivos dodecafónicos, polirritmias, matices extremos y las genialidades del directo que dejaron atónito a un público tan variopinto como la música del Cuarteto y el empuje de la gallegolondinense.

De propina Nobody knows what’s behind (Nadie sabe lo que hay detrás), títulos en inglés como Naima y el origen primigenio para esta segunda parte que también es buena contradiciendo el dicho, impregnada en mi memoria del mejor Bach y el recuerda de su Cantata 147, alegría de los hombres de buena voluntad tocados por el eterno y universal lenguaje de la música.

La Burlesque de Forma Antiqva

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Sábado 14 de enero, 20:00 horas. Conciertos del Auditorio: Forma Antiqva, Aarón Zapico (director). Burlesque, Suite de variedades. Música de G. Ph. Telemann (1681-1767).

Nuevo espectáculo de los langreanos Forma Antiqva en gran formato y desde casa, esta vez dedicado a la música instrumental del prolífico Georg Ph. Telemann organizada con el mismo gusto del propio compositor y casi descriptivo, sin límites con el género tan francés de la obertura orquestal, realmente seis suites de danzas perfectamente explicadas por Stefano Russomano en las notas al programa, que por momentos pudieron resultar monócromas, nunca monótonas, más por la poca variedad tímbrica que por los contrastes de tempi, matices o claroscuros tan barrocos como los que domina Aarón Zapico al frente de los distintos proyectos y combinaciones instrumentales.

Con un buen corpus de cuerda bien conocido en los grandes espectáculos, el habitual continuo de clave, guitarra, tiorba, dos cellos y contrabajo con fagot más dos oboes y percusión, la primera parte ya nos avanzaba la «línea argumental» del compositor alemán tamizado por el estilo francés pero recogiendo danzas de todas las procedencias barrocas de su época. Destacable la Sinfonía melódica en do mayor TWV 50:2 antes de «La Bizarre» que cerraría la primera parte, con efectos de pájaros y la presencia de un bailarín que no figuraba en el programa pero parecía encarnar personajes, interpretaciones subliminales o directamente recrear corporalmente la música de Telemann que iba alternando aires siempre con los mayores contrastes y claroscuros «marca Zapico».

Precisamente por buscar un tema de unión para este «teatro de variedades», eché de menos algún metal  puntual que diese más color a una música monotemática aunque evidentemente bella y muy bien escrita. Las apariciones de Enrico Dau Yang We, presentado al finalizar el concierto, intentaron al menos romper esa uniformidad de color aunque los juegos dinámicos resultaron magníficos, con unos pianissimi dignos de mención y un trío con Jiménez, Pinteño y Verona digno de resaltar. Lástima que la percusión de Pere Olivé no se mostrase más presente y variada o el clave de Daniel Oyarzabal sonase con mayor protagonismo, que en cambio sí tuvieron los gemelos Zapico.

La segunda parte al menos tuvo momentos muy trabajados en «La Changeante«, especialmente en Les Scarampouches, con unos pizzicatti «modernísimos», la Hornpipe sin metales, el íntimo Avec douceur y un Canarie que dio el toque español antes de la última «Suite Burlesque de Don Quixotte» en sol mayor, TWV 55:G10, ocho números donde la música pura es protagonista aunque el argumento lo podamos ir siguiendo e incluso visualizándolo con Enrico D. Wey, la verdadera sorpresa de este teatro musical (con un «juego con silla» que me recordó a Pepe Viyuela con la escalera), una burla musical con la que Forma Antiqva vuelve a sorprender apostando por el prolífico Georg Phillip en estado puro y estrenándolo ante su público asturiano. Supongo que su sello Winter&Winter lo lleve al soporte digital pues tenemos música de Telemann para llenar varias bibliotecas (tiene más de 15000 mil obras) y acertar en la elección es la verdadera dificultad… su interpretación por los asturianos al menos es siempre segura.

Forma Antiqva:

Dirección: Aarón Zapico – Oboes: Miriam Jorde, Daniel Ramírez – Fagot: Quim Guerra – Violines primeros: Jorge Jiménez, Guillermo Santonja, Roldán Bernabé, Fumiko Morie,  Pablo Prieto – Violines segundos: Daniel Pinteño, Miriam Hontana, Cecilia Clares, Roger Junyent, Sergio Suárez -Violas: José Vélez, Daniel Lorenzo, Isabel Juárez, Leticia Moros – Violonchelos: Ruth Verona, Elisa Joglar – Contrabajo: Jorge Muñoz – Guitarra / Archilaúd: Pablo Zapico – Tiorba: Daniel Zapico – Clave: Daniel Oyarzabal – Percusión
Pere Olivé.

BURLESQUE (Suite de variedades):

Sinfonia spirituosa en re mayor, TWV 44:1: I. Spirituoso II. Largo III. Vivace.

Sinfonía melódica en do mayor, TWV 50:2: I. Allegro assai II. Sarabande
III. Bourrée
IV. Menuet en rondeau
V. Loure a l’unison VI. Chaconnette
VII. Gigue en Canarie.

Ouverture “La Bizarre” en sol mayor, TWV 55:G2: I. Ouverture II. Courante
III. Branle
IV. Sarabande
V. Fantaisie
VI. Menuet I – Menuet II
VII. Rossignol
VIII. Gavotte en rondeau.

PAUSA

Ouverture Burlesque en si bemol mayor, TWV 55:B8: I. Ouverture
II. Scaramouches
III. Harlequinade IV. Colombine
V. Pierrot
VI. Menuet I – Menuet II
VII. Mezzetin en Turc.

Ouverture-Suite “La Changeante” en sol menor, TWV 55:g2: I. Ouverture II. Loure
III. Les Scaramouches IV. Menuet I – Menuet II
V. La Plaisanterie VI. Hornpipe
VII. Avec douceur VIII. Canarie.

«Suite Burlesque de Don Quixotte” en sol mayor, TWV 55:G10: I. Ouverture
II. Le Reveil de Quixotte
III. Son Attaque des Moulins à Vent
IV. Les Soupirs amoreaux après la Princesse Dulcinée
V. Sanche Panche berné VI. Le Galope de Rosinante
VII. Celui d’Ane de Sanche VIII. Le couché de Quixotte.

Lírica para jóvenes con talento

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Viernes 13 de enero de 2023, 19:30 horas. Auditorio Principe Felipe, Oviedo. Gala Lírica Jóvenes Cantantes Españoles. María Zapata (soprano), Carmen Artaza (mezzo), Antoni Lliteres (tenor), Carles Pachón (barítono). Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA), Coro de la Fundación “Princesa de Asturias” (dirección: José Esteban García Miranda); Lara Diloy (dirección musical). Obras de Mozart, Rossini, Donizetti y Bellini.
Critica para Ópera World  del sábado 14, con los añadidos de links (siempre enriquecedores), fotos propias y de las RRSS, indicando la autoría, y tipografía que a menudo la prensa no admite.
Acercándose el “Ernani” verdiano que cerrará desde el día 29 del presente la 75 temporada de la ópera ovetense, la más antigua de España tras la del Liceu barcelonés, este viernes era el momento de celebrar con los jóvenes talentos de casa este aniversario, continuando una seña de identidad desde aquel 1948, dando oportunidades y creyendo en las voces españolas que triunfarían por escenarios mundiales.
Gala con cuatro voces que ya no son promesas sino realidades como también la batuta de Lara Diloy, directora asistente a lo largo de esta temporada de celebraciones que se ponía al frente de la OSPA en un programa consensuado con los intérpretes, siguiendo una lógica que marca la siempre difícil carrera operística comenzando con el “necesario” Mozart para las voces, la complejidad de la aparente sencillez en la primera parte que ayuda en el estudio de todo intérprete, también y especialmente para la voz, más una segunda parte de “bel canto” con Rossini y Donizetti que no faltan en las temporadas líricas cerrando con un Bellini de lujo donde disfrutar también del Coro de la FPA que primero nos dejó con la OSPA el célebre coro de Don Pasquale, todo un regalo para una formación más sinfónica que lírica demostrando la calidad musical asturiana en esta velada, oportunidad única para cuatro talentos que dejaron lo mejor de ellos sobre las tablas de un auditorio con una excelente entrada.
De la OSPA nada que descubrir, casi camerística con un Mozart algo descafeinado donde Diloy se limitó a marcar cuando la plantilla era ideal para esta primera parte, matizando lo mínimo para unas voces algo desiguales, especialmente en La clemenza di Tito donde el tenor mallorquín Antoni Lliteres no acertó con la línea de canto a diferencia del barítono catalán Carles Pachón dominador desde su primer aria “Hai già vinta la causa?” así como en el dúo con Artaza “Il core vi dono” y su aria “Parto tu ben mio” junto al excelente clarinete de Andreas Weisgerber, de lo más aplaudido de la velada.
Otra oportunidad perdida en el trío “Soave sia il vento” del Così del que hubiésemos esperado más calidez global. Las arias, dúos y cuarteto final mostraron buen empaste en los cantantes, con la poderosa soprano ovetense María Zapata y la mezzo donostiarra Carmen Artaza de bello color en todo su registro.
La obertura rossiniana de Semiramide con que se abría la segunda parte, careció de la chispa necesaria y un poco más de contrastes y dinámicas hubiesen venido bien pues la OSPA tiene todos los recursos para ello, quedando mermada en comparación con el aluvión posterior, nuevamente Pachón triunfando con el “Largo al factotum” del Barbero sin piedad orquestal en los matices, Artaza deleitándonos con “Una voce poco fa” sentida y medida antes del ya citado coro “Che interminabile” del Don Pasquale para disfrutar de la gran masa vocal, especialmente las mujeres, en una página donde esta vez lo humorístico sí predominó..
Aún quedarían tres momentos más: el dúo Lliteres-Zapata del Poliuto donizettiano bien ensamblado y equlibrado, la conocida furtiva lágrima donde el catalán mostró su mejor vocalidad, y el lujo de la “Casta diva” final con la que la soprano ovetense disfrutó en la plenitud sinfónico-coral haciéndonos partícipes de ello.
El regalo del cuarteto y coro del Alceste de Gluck puso el broche final de esa gala donde los llamados “viernes de ópera” están llamados a ser no ya una oportunidad para las nuevas voces sino una necesidad para los aficionados asturianos de poder presumir con los años de haberlas escuchado en el Campoamor. Hay talento, trabajo y muchas ganas de ópera en la capital asturiana, pese a los agravios económicos con otras temporadas españolas, pero la apuesta de futuro de la Fundación Ópera de Oviedo es firme e inasequible al desaliento.
Ficha: Auditorio Príncipe Felipe, Oviedo, viernes 13 de enero de 2023, 19:30 horas. Gala Lírica Jóvenes Cantantes Españoles.
Programa:
I PARTE: MOZART
• Le nozze di Figaro: Obertura.
• Aria de barítono “Hai già vinta la causa?”.
• Così fan tutte: aria de soprano “Come scoglio…”.
• Dúo barítono-mezzosoprano “Il core vi dono…”.
• La clemenza di Tito: aria de tenor “Del più sublime…”.
• Aria de mezzosoprano “Parto, ma tu ben mio…”.
• Così fan tutte: Terceto barítono-soprano-mezzo “Soave sia il vento…”.
• La finta semplice: cuarteto mezzo-tenor-soprano-barítono “Bella cosa è far l’amore…”.
II PARTE: ROSSINI-DONIZETTI-BELLINI
Rossini:
• Semiramide (Obertura).
• Il barbiere di Siviglia: Aria de barítono “Largo al factotum…”.
• Aria de mezzo “Una voce poco fa…”.
Donizetti:
• Coro “Che interminabile…”. Don Pasquale.
• Duo tenor-soprano “Ah fuggi da morte…”. Poliuto.
• Aria tenor “Una furtiva lagrima…”. L’elisir d’amore.
Bellini:
• Aria soprano y coro “Casta diva…”. Norma.
Reparto:
María Zapata (soprano) – Carmen Artaza (mezzo) – Antoni Lliteres (tenor) – Carles Pachón (barítono).
DIRECCIÓN MUSICAL: Lara Diloy. Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA). Coro de la Fundación “Princesa de Asturias” (dirección: José Esteban García Miranda).

Tres décadas del Festival de Teatro Lírico de Oviedo

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El Festival de Teatro Lírico de Oviedo cumple tres décadas

El ciclo de este año incluye cuatro títulos más la Gala Lírica. Arrancará en febrero, con la zarzuela de José Picón, “Pan y toros”, Los abonos salen a la venta mañana miércoles, día 21.

El presidente de la Fundación Municipal de Cultura, José Luis Costillas, ha presentado esta mañana próxima temporada del Festival Lírico de Oviedo, “nuestro querido festival de Zarzuela, con una efeméride muy especial este año, ya que se cumplen 30 años del Festival de Zarzuela de Oviedo, uno de las pocas temporadas estables de este género en toda España, junto con, por supuesto, el teatro de la Zarzuela de Madrid”. Le han acompañado Cosme Marina González, Director artístico del Festival; María Ablanedo, Vicepresidenta de la Fundación Musical Ciudad de Oviedo; Dolores Sánchez García-Conde, jefa de coro de la Capilla Polifónica Ciudad de Oviedo y Gonzalo Martínez Peón, Director de La Nueva España.
Costillas ha agradecido la colaboración de todos ellos y ha detallado que “serán un total de cuatro títulos más la Gala Lírica los que pasarán por las tablas del teatro Campoamor, con una excelente selección a cargo de la dirección musical, que sigue acercando este género a los aficionados ovetenses y asturianos. Arrancará la temporada en febrero, con la Zarzuela de José Picón “Pan y toros”, un clásico del género que se estrenó a mediados del XIX en el teatro de la Zarzuela de Madrid. La orquesta Oviedo Filarmonía pondrá música a este primer título de la temporada y también contaremos con la colaboración del coro de la Capilla Polifónica. Y cabe destacar el nombre del que es el director de escena de esta nueva producción del teatro de la Zarzuela con la que estrenamos la trigésima …. Un hombre al que estamos acostumbrados a ver encima del escenario o en la pantalla, que es el actor Juan Echanove, que también desarrolla esta faceta artística al frente de la escenografía”.
Le sucederá, en el mes de marzo, “la Gala Lírica a cargo de los intérpretes Sabina Puértolas e Ismael Jordi, con la OFIL y la dirección de Lucas Macías«. En abril, el título “La Dolores”, con música y libreto de Tomás Bretón, otro clásico que contará con la dirección escénica de Amelia Ochandiano. También con música de la OFIL, en este caso, bajo la dirección de Oliver Díaz, y con el coro de la Capilla Polifónica”, ha subrayado el responsable municipal de Cultura.
El tercer título de la temporada: “Entre Sevilla y Triana”, llegará a finales de mayo, “una co-producción que se realiza en colaboración entre cuatro destacados teatros de nuestro país, el Arriaga de Bilbao, el de la Maestranza de Sevilla, los teatros del Canal de Madrid y, cómo no, nuestro Campoamor. El cuarto de los títulos de la temporada de Zarzuela llegará a finales de junio, y será la comedia “El Caserío”, con la dirección musical de Lucas Macías, también coproducción entre el Campoamor y el Arriaga. El director musical se extenderá ahora en los detalles de esta selección, pero desde la Fundación Municipal de Cultura queremos destacar el orgullo que nos produce el haber sido capaces de mantener una temporada estable que ya sopla 30 velas, con una fiel afición y nuevos devotos cada año. Números que no hacen más que engrandecer el enorme repertorio musical que ofrece la ciudad de Oviedo a sus habitantes y a los que nos visitan, que son muchos y lo hacen, muchas veces atraídos por la extensa oferta cultural de la capital del Principado”.
Costillas también ha adelantado que “los abonos se pondrán a la venta mañana miércoles 21, tanto los abonos del Festival como las localidades para la Gala Lírica, por los cauces habituales. Y que, como siempre me gusta recordar, es una excelente excusa para regalar cultura por Navidad y contribuir así al tejido empresarial que constituye la gran familia de la cultura de nuestra ciudad”. Y ha cerrado su intervención con ¡una mención especial al premio que conocíamos ayer concedido por la entidad Ópera XXI, el Premio a la Mejor Iniciativa, Intérprete, Dirección o Producción de Repertorio Lírico Español, que ha recaído en el Festival de Teatro Lírico Español, en nuestra Temporada de Zarzuela, así que finalizamos el año con muy buenas noticias. Enhorabuena a los responsables. El año pasado se lo llevó la Ópera de Oviedo. La lírica goza de muy buena salud en nuestra ciudad”.
Gonzalo Martínez Peón, ha destacado que “tres décadas y el premio de ayer de Ópera XXI evidencian el ‘milagro musical de Oviedo’, No hay ciudad en España con una programación musical tan importante y tan intensa. Gracias a la FMC, a la Ópera y a todas las entidades que hacen posible esta programación y como no, al gran apoyo ciudadano. Felicidades por estos 30 años y por el Premio de Ópera XXI”.
María Ablanedo también se ha referido al Premio de Ópera XXI que “nos da un espaldarazo nacional para que este festival siga creciendo y se siga manteniendo. Muchos de los que ya no están con nosotros lo celebrarían por todo lo alto. La zarzuela es una joya del patrimonio musical de este país. En Oviedo somos únicos, con Madrid, en potenciar este género. Tenemos el deber de cuidarlo, seguir inyectando dinero para fortalecerlo porque el Campoamor es el teatro de los ovetenses pero también de todos los asturianos”.
Dolores Sánchez García-Conde ha subrayado “el esfuerzo incansable de la Fundación Municipal de Cultura y del Ayuntamiento de Oviedo en mantener esta Temporada, la segunda más importante de España y del mundo. Es un orgullo para la Capilla Polifónica Ciudad de Oviedo compartir escenario. Regalemos zarzuela. Feliz Navidad y que el año que viene venga cargado de buena música”.
El director musical de la temporada del Festival Lírico, Cosme Marina, ha indicado que “la lírica española es mucho más extensa que la zarzuela es un universo de géneros que convierten a España, junto con Italia, en el país con mayor número de obra lírica escrita”. Este Festival “incluye mucho más que zarzuela (…) uno de los escasísimos géneros españoles. Para nosotros el Premio de Ópera XXI es un respaldo a un trabajo colectivo”.
La XXX edición se ha pensado “como una fiesta en la que se ha hecho lírica española de gran calidad”. El número de asistentes a la edición del año pasado fue de 10.000.
TRAILER «Pan y toros»:
TÍTULOS Y FECHAS:
“PAN Y TOROS”, jueves 23 y sábado 25 de febrero.
“LA DOLORES”, jueves 27 y sábado 29 de abril.
“ENTRE SEVILLA Y TRIANA”, jueves 25 y sábado 27 de mayo.
“EL CASERÍO”, jueves 22 y sábado 24 de junio.
Gala Lírica de Sabina Puértolas e Ismael Jordi y Oviedo Filarmonía bajo la dirección de Lucas Macías, viernes 31 de marzo.

Enlace con más información y entradas.

Y que cumplan muchos más

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Viernes 16 de diciembre, 20:00 horas. Teatro Campoamor, Oviedo: GALA LÍRICA “30 + 20. MELODÍAS PARA UN ANIVERSARIO”: Beatriz Díaz (soprano), José Bros (tenor), Oviedo Filarmonía, Óliver Díaz (director). Recital de ópera y zarzuela. Entrada butaca: 20 €.

Crítica para Ópera World del sábado 17 de diciembre con los añadidos de links (siempre enriquecedores), fotos propias y tipografía que a menudo la prensa no admite.

Dos figuras de la lírica muy queridas en Asturias se unían para celebrar una carrera que sigue al alza con el paso de los años, cumpliendo treinta desde su debut el tenor barcelonés José Bros y veinte la soprano allerana Beatriz Díaz, dos cantantes que han compartido escena varias veces y volvían este viernes, casi navideño, al Teatro Campoamor (75 años de la Temporada de Ópera de Oviedo,) donde tantas noches hemos disfrutado con sus triunfos, esta vez junto a la Oviedo Filarmonía (OFIL) dirigida por el ovetense Óliver Díaz.

El programa habitual en este tipo de recitales se organizó con ópera y zarzuela en dos partes junto a oberturas e intermedios que sirven para descansar las voces sin perder coherencia con las obras elegidas, entrelazando arias y dúos de calado, más romanzas de nuestro gran género para que Bros y Díaz repasasen sus mejores momentos sobre las tablas.

Tener a la Oviedo Filarmonía bajo la batuta de Óliver Díaz es asegurar calidad y buen entendimiento, una orquesta que también va cumpliendo años y creciendo por igual encima del escenario que desde el foso, como en esta gala aprovechando la escena de “Hamlet”, volviendo a demostrar en las páginas instrumentales una sonoridad corpórea y una musicalidad para la lírica realmente destacable, especialmente en el Intermedio de Manon Lescaut (Puccini) donde sigue emocionando no sólo por conocido sino por lo bien interpretado que estuvo, además de la poco escuchada obertura de La Princese jaune, op. 30 (Saint-Saëns), y otro tanto con las páginas de zarzuela, desde el bellísimo “Intermedio” de La pícara molinera (Luna) abriendo la segunda parte, al menos escuchado y bellísimo de La montería (Guerrero), género donde el maestro Díaz es un referente y verdadera autoridad, reafirmando el buen entendimiento y la química entre formación y director.

En las arias y dúos además de disfrutar con las voces de Bros y “La Díaz”, la orquesta de la capital estuvo siempre al servicio de ellas, con “el Díaz” ovetense sacando lo mejor de lo músicos, mimando cada pasaje, degustando unas partituras que son oro molido, especialmente Puccini y Massenet, y que con la OFil “abajo” nos permitió escuchar al dúo en su vocalidad total “arriba”.

De las arias operísticas José Bros nos dejó dos con su entrega total como “un obrero de la lírica” -así se define el catalán- y la conocida profesionalidad a lo largo de toda su longeva carrera, este viernes con algún problema añadido, puede que alguna afección sobrevenida ante el frío de diciembre que siempre provoca alguna flema o “telilla”, amén de sus cambios de color buscando la expresividad, casi cincelando cada nota, mejorando en el fuerte de unos agudos aún poderosos, que fue solventando a lo largo de la gala, páginas que ha llevado por medio mundo, siendo Oviedo una de las paradas obligadas: la conocida “Una furtiva lagrima” de L´elisir d’amore (Donizetti) del Nemorino todavía frío abriendo velada y “Pourquoi me réveiller”, de Werther (Massenet) con el que siempre viene a mi memoria Alfredo Kraus, flojo pero sentido y aplaudido.

La asturiana Beatriz Díaz, en un momento vocal pleno, se mostró cómoda en escena donde es envidiable cómo afronta cada personaje, eligiendo para comenzar “Ebben? Ne andrò lontana” de La Wally (Catalani), bellísima línea de canto llena de matices, y la esperada “Mi chiamano Mimì” de La Bohème (Puccini) que tras años como Musetta por fin debutará como protagonista el próximo año en Alicante, un rol que no me cansaré de repetir parece escrito a su medida, jugando con los registros, filados “marca de la casa”, emoción y carne de gallina en esta página que nuestra soprano ha hecho suya totalmente.

En esta parte operística, dos de los dúos donde admirar la suma de entendimiento y buen gusto de esta pareja felizmente arropada por la orquesta bajo la batuta clara y precisa del maestro ovetense: “Suzel!… Come si è fatta pallida” de L´amico Fritz (Mascagni), la misma donde coincidieron por primera vez en noviembre de 2002, que con el paso de los años alcanza la madurez necesaria para afrontarla en su plenitud, pura escena donde un Fritz comedido no brilló tanto como la dominadora Suzel, más la emocionante escena de Saint-Sulpice de Manon (Massenet), maravilloso dúo que de nuevo con “La Díaz” asombró de principio a fin, la juventud ya madura para esta Manon francesa hoy allerana (con)venciendo al Des Grieux barcelonés.

Nuestra zarzuela necesita voces como las de este viernes para ponerla en el mismo lugar que “la hermana mayor”, y así pudimos comprobarlo en la segunda parte con las dos romanzas de soprano “Qué feliz mi vida fuera” de La labradora (Magenti) y “Tres horas antes del día” de La marchenera (Moreno Torroba) no lo suficientemente escuchadas pero que Beatriz Díaz cantó con su impresionante técnica y musicalidad, la misma que hace poco llevó a Sao Paulo (Brasil) en una gala puramente española, estilo y salero inconfundibles, gracejo y buen cantar, junto a las más conocidas de tenor “Por el humo se sabe” de Doña Francisquita (Vives) y “No puede ser” de La tabernera del puerto (Sorozábal) donde José Bros superó los problemas iniciales mostrándose cómodo en el registro medio y más pleno en los agudos, agradeciendo su entrega en unas partituras donde siempre sobrevuela en mi recuerdo “el tenor” (entiéndase Don Alfredo Kraus Trujillo).

Y otros dos dúos de altura para redondear las intervenciones en solitario, primero “Le van a oír” de Doña Francisquita (Vives), Fernando Bros y Francisquita Díaz en dramaturgia pura antes de la sorpresa previa al último número. Proyectando un vídeo que recogía los mejores momentos en el coliseo lírico de la capital asturiana de esta pareja, especial el “Elisir” de ambos (2017), o los Puccini únicos de la allerana: Liù (2012) más la inolvidable Butterfly (2020) que emocionó a todos, incluyendo al que suscribe por haberlos vivido con ellos.

Palabras de agradecimiento a “las melodías de Oviedo” como rezaba el último fotograma, Bros siempre querido y entregado en el escenario, Díaz reconociendo estar en casa recogiendo el cariño del público sin el que nada tendría sentido. Secando lágrimas y tragando saliva, al fin el mejor cierre con el conocido “Torero quiero ser” de El gato montés (Penella), Juanillo rematando faena, Soleá con mantón de verónica, Bros bravo, Díaz cautivadora y la música torera de la OFil con el mayoral Díaz en el arte de la doma, que no rejoneo, para completar un cuadro final soberbio.

Y si el regalo fueron las propias voces, aún nos darían el suyo: Bros El último romántico (Soutullo y Vert) con “bella enamorada” rematando esta gala de menos a más, tras la Beatriz Díaz rescatando de su amplio repertorio la canción andaluza de El dúo de la africana (Fernández Caballero), que sigue ganando con los años, y el mejor colofón con la Jota “No cantes más la Africana”, dúo de aniversario con dos carreras que tras diez años de distancia volvían a unir sus caminos en este punto de encuentro lírico que es el Teatro Campoamor, esperando como finaliza la canción que no se interpretó “…Y que cumplan muchos más”.

Ficha:

Teatro Campoamor, Oviedo, viernes 16 de diciembre de 2022, 20:00 horas. GALA LÍRICA “30 + 20. MELODÍAS PARA UN ANIVERSARIO”: Beatriz Díaz (soprano), José Bros (tenor), Oviedo Filarmonía, Óliver Díaz (director). Recital de ópera y zarzuela.

Programa:

Primera parte

Obertura de La Princesse jaune, op. 30 (C. Saint-Saëns). “Una furtiva lagrima”, de L´elisir d`amore (G. Donizetti).
“Ebben? Ne andrò lontana”, de La Wally (A. Catalani).
“Suzel!… Come si è fatta pallida”, de L´amico Fritz, (P. Mascagni).
Intermedio de Manon Lescaut (G. Puccini).
“Mi chiamano Mimì”, de La Bohème (G. Puccini).
“Pourquoi me réveiller”, de Werther (J. Massenet).
Escena de Saint-Sulpice, de Manon (J. Massenet).

Segunda parte

Intermedio de La pícara molinera (P. Luna).
“Qué feliz mi vida fuera”, de La labradora (L. Magenti).
“Por el humo se sabe”, de Doña Francisquita (A. Vives).
“Le van a oír”, de Doña Francisquita (A. Vives).
Intermedio de La montería (J. Guerrero).
“No puede ser”, de La tabernera del puerto (P. Sorozábal).
“Tres horas antes del día”, de La marchenera (F. M. Torroba).
“Torero quiero ser”, de El gato montés (M. Penella).

El piano de ayer y hoy

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Miércoles 7 de diciembre, 20:00 horas. Teatro Jovellanos, Sociedad Filarmónica de Gijón, concierto nº 1657: Noelia Rodiles (piano). Obras de Sánchez Allú, Rueda y Schubert.

La pianista avilesina Noelia Fdez. Rodiles (1985) volvía a casa con un programa hispano alemán que aunaba el romanticismo y la visión actual, demostrando estar en plena madurez vital y artística, mostrando las dotes que la han encumbrado entre las mejores de nuestro panorama, que sigue exportando talento desde hace décadas, asombrando con su trabajo minucioso al afrontar obras de distinto calado con las que se encuentra igual de «cómoda», sin etiquetas, aunque está claro que su Schubert no podía faltar, recordándome a otra pianista del pasado siglo como fue Alicia de Larrocha.
Y es que Rodiles continúa en su línea, melodismo puro, pasión y delicadeza, sonido muy trabajado en cada detalle, entrega total más una honestidad al afrontar cada partitura digna de elogio. Así comenzaba su concierto en el Jovellanos con la Sonata para piano op. 1 en mi bemol mayor del salmantino Martín Sánchez Allú (1823-1858), una maravilla recuperada por la asturiana gracias a la Fundación Juan March, pianismo con recuerdos de Mozart o Beethoven, estructura de sonata clásica en cuatro movimientos pero muy bien elaborada, con momentos profundos que Noelia Rodiles exprime desde su conocimiento y las notas al programa de  María Alonso Bustamante ayuda a comprender aún mejor. Al escuchar estas obras rescatadas del polvo, siempre me pregunto qué hubiera sido de Sánchez Allú si su vida fuese un poco más longeva y de cuánto nos privó su joven muerte. Patrimonio hispano a la altura del alemán que Noelia Rodiles interpretó de manera magistral.
La Sonata nº 5 «The Butterfly Effect» (2017) del madrileño Jesús Rueda (1961) ya la conocía por ser una de las que conforman el CD del año 2020 con el mismo título y su escucha en vivo siempre resulta deliciosa por la destinataria de esta inspirada obra en tres movimientos con las «Mariposas» de Schumann como feliz disculpa, Wings impresionista, Evanescent y etéreo de sonoridades propias donde el pedal debe ir en el lugar justo, y el virtuosismo del Perpetuum Mobile, un verdadero ciclón donde dudo entre calificarlo como delicadamente pasional o pasionalmente delicado. No hubiera estado mal escuchar las otras dos obras de encargo (Magrané y David del Puerto), pero Schubert nos esperaba toda la segunda parte.
La versatilidad refinada de Noelia Rodiles le permite reunir como ella dice, «ofrecer el gran repertorio… junto con obras que se han quedado olvidadas o perdidas», y lo grande vendría con los Seis momentos musicales, D. 780, op. 94 de Franz Schubert (1797-1828). No es cuestión de poner en duda el orden pues el presentado fue alternando aires y expresión con una limpieza infinita, reposado el más conocido de ellos como el nº3, arriesgado como el quinto y vibrante el último, siempre «cantabile» incluso en los más rápidos, aportando ese buen hacer y elegancia de la avilesina en este repertorio tan exigente que con su aparente sencillez lo hace todavía más grande.
Las propinas otras dos joyas de ayer y hoy, hispana y alemana, la Rapsodia Asturiana de Benjamín Orbón (1879-1944), paisano suyo que siempre se agradece escucharlas aunque sea de propina, pues «la tiene siempre en dedos«, y el maravilloso arreglo que el gran Wilhelm Kempf hiciese sobre la Danza de los espíritus bienaventurados o Sgambati del «Orfeo y Euridice» de Gluck.
De nuevo el piano de ayer y hoy, de siempre, gran repertorio con obras que no pueden olvidarse ni perderse, el compromiso de Noelia Rodiles en este último del año en Gijón, que siempre se lo agradezco. Espero que 2023 siga siendo tan fructífero como este que vamos acabando, con música por supuesto.

El ciclón gijonés

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Domingo 20 de noviembre, 19:00 h. Auditorio de Oviedo: Jornadas de Piano «Luis G, Iberni». Martín García García (piano). Obras de Chopin y Rajmáninov.

Reseña telefónica con Franco Torre para La Nueva España del lunes 21 con los añadidos de links (siempre enriquecedores), fotos propias y tipografía incluyendo negrita o cambiando algunos entrecomillados por cursiva que la prensa no suele admitir.

Un ciclón musical pasó anoche por Oviedo. El ojo de la tormenta estaba en el Auditorio Príncipe Felipe, en una sala principal que registró lleno absoluto. Sobre el escenario, un único instrumento, el gran Steinwway© de cola, y un maestro nacido a la orilla del Piles y que se ha coronado en los mejores escenarios antes de volver para ser profeta en su tierra: Martín García. Un pianista que puso en pie el Auditorio ovetense con un concierto memorable, de más de dos horas (dos y media con el descanso) y que cerró con tres propinas, entre las ovaciones de un público entregado.
A días de cumplir los 26, Martín García retornaba a Oviedo tras engordar de forma descomunal su currículo en los últimos años. En 2021 llegó su consagración internacional tras lograr el primer lugar en el Cleveland International Piano Competition y el tercer lugar en el Concurso Internacional de Piano Fryderyk Chopin. La expectación en «la Viena española» era máxima, y el pianista no defraudó. Al contrario: el nivel excelso de su música incluso sorprendió a los melómanos, impactados por la fuerza del pianista y ante la espléndida madurez que ha alcanzado en los últimos años. El gijonés, instalado ya en la élite del instrumento, apunta maneras para convertirse en uno de los grandes.
La primera parte del concierto estaba dedicada a Frédéric Chopin, en un guiño indisimulado al certamen que le coronó en Varsovia un año atrás. Interpretó las cuatro «Mazurkas» op. 33, «Barcarolle» en fa sostenido mayor, op. 60, cuatro de los «Preludes» op. 28, y la «Sonata n.º 2» en si bemol menor, op. 35. Para definir su nivel solo hay un calificativo:tremendo.

Llegó la tregua del descanso y parecía difícil que García mantuviese el nivel en una segunda parte dedicada a Serguéi Rajmáninov, pero lo logró. Interpretó de forma absolutamente impresionante los dos «Moment Musicaux» op. 16 nº 3 y nº 2, en este orden, y la «Sonata n.º 1» en re menor, op. 28. Todo perfecto salvo por la inesperada competencia que le salió al pianista desde el patio de butacas, donde se improvisó un concierto de toses (había todo un coro, con toses agudas, graves y hasta algún “staccato”) y móviles, con la irrupción ocasional, menos molesta, de algún niño que preguntaba si era hora ya de aplaudir.

Los aplausos llegaron, y a raudales. Todo el auditorio en pie, rompiéndose las manos, dedicando sonoros «¡bravos!» y hasta un inoportuno, por el momento, «Grande!» al pianista y reclamando su retorno al escenario. Martín García, con una sudada más propia de un extremo que se hubiese pateado la banda en el mundial de Qatar que de un pianista, en prueba fehaciente de su entrega sobre las tablas, volvió al escenario para dar una propina al agradecido público ovetense a base de Rajmáninov y talento. La operación se repetiría otras dos veces, con el músico ya en camisa sin quitarse la pajarita, sin bajar ni un ápice el pistón, instalado en la excelencia a tiempo completo a lomos de ese Steinway© poderoso, luciendo una madurez impresionante que se traduce no solo en ese virtuosismo, también en una musicalidad al alcance de muy pocos pianistas.

A la salida, una ciudad fría y lluviosa recibió al respetable. El común de los mortales lo achacaría a este otoño que ya quiere ser invierno, pero los agradecidos asistentes al concierto sabían la verdad: eran las secuelas de ese ciclón musical que anoche pasó por Oviedo.

El arpa ancestral del siglo XXI

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Miércoles 16 de noviembre, 20:00 h. Sala de Cámara del Auditorio de Oviedo: Ciclo Interdisciplinar de Música de Cámara de Oviedo (CIMCO): «La Belle Époque», José Antonio Domené & Cuarteto Galerna. Obras de Saint-Saëns, Debussy y Ravel.

Crítica para La Nueva España del viernes 18 con los añadidos de links (siempre enriquecedores), fotos propias y tipografía incluyendo negrita o cambiando algunos entrecomillados por cursiva que la prensa no suele admitir.

Segunda edición de los conciertos del Ciclo Interdisciplinar de Música de Cámara de Oviedo (CIMCO) que completan de octubre a junio la oferta musical ovetense, este miércoles con el arpista murciano José Antonio Domené junto a seis músicos de la Oviedo Filarmonía (cuatro de ellos forman el Cuarteto Galerna), y un programa con aires franceses como el propio Erard que inventó el instrumento tal como hoy lo conocemos, pese a ser ancestral y tocada en Egipto o Grecia, siendo su mejor etapa la que pudimos escuchar en la sala de cámara este miércoles con música de tres compositores del país vecino. Como tengo la ventaja de peinar canas, volvieron mis recuerdos de juventud desde el gran Nicanor Zabaleta, habitual de la centenaria Sociedad Filarmónica de Oviedo en los años 60 y 70, hasta mi Mieres natal con María Rosa Calvo Manzano en 1973, que fue profesora de Domené y tanto ayudó a formar arpistas en aquella España aún huérfana de grandes instrumentistas.

La sonoridad del arpa moderna es única, tanto sola como en cualquier combinación, incluyendo su participación en fosos operísticos y obras orquestales, por lo que las obras elegidas por el músico murciano fueron la mejor muestra de tres compositores franceses en combinaciones de todo tipo bajo el título La belle époque.

Saint-Saëns ocupó el primer bloque, primero con la Fantasía para arpa op. 95, después la opus 124 / 194 con el violín de Gema Jurado, prosiguiendo con la espectacular versión bailada por Marta Pardo del más popular de “El carnaval de los animales”, El cisne con el chelo rotundo y sensible de Sara Chordá junto al arpa cristalina de Domené que sonarían plenamente orquestales en este dúo maravillosamente acoplado.

Debussy se inspiró en la música griega y utilizará el arpa en muchas de sus obras sinfónicas, por lo que su Sonata trío para flauta, viola y arpa mostró esa inspiración desde la combinación tímbrica a cargo de Mercedes Schmit, Álvaro Gallego y el propio Domené, tres movimientos que el público aplaudió uno a uno, pues funcionan casi como obras independientes por la conjunción de estilos donde explorar esa original formación instrumental con estos excelentes músicos de Oviedo Filarmonía.

Y con Ravel llegaría la formación al completo con todos los músicos en escena sumándose a los anteriores intérpretes Julio Sánchez (clarinete) y Gints Sapietis (violín), con su Introducción y Allegro para arpa, flauta, clarinete y cuarteto de cuerda, septeto casi sinfónico por la genialidad del compositor hispanofrancés en la orquestación, el arpa funcionando como solista de concierto alternando protagonismo y un sexteto capaz de sonar como si nos encontrásemos en la sala principal del auditorio.

Un verdadero lujo contar con estos músicos “de casa” en un concierto donde Jose Antonio Domené supo no ya elegir un repertorio para disfrutar de su maravillosa técnica y sonido, sino encontrar los intérpretes adecuados para cada obra, entregados todos y cada uno de ellos, remando en la misma dirección de amor hacia la música con el entendimiento y empaste de tantos años tocando juntos.

En un instrumento italiano actual (modelo “minerva natural” fabricada por Salvi), Domené nos regalaría, dedicándoselo a sus familiares asturianos, Pour la señorita de la francesa Freddy Alberti, alumna de Lily Laskine que cerrando el círculo mágico del arpa, fue quien estrenó el Ravel anterior.

Al final hubo tiempo de intercambiar opiniones entre colegas de instrumento, con Danuta Wojnar y Miriam del Río, arpistas de Oviedo Filarmonía y OSPA, que acudieron junto a varios compañeros de ambas orquestas a disfrutar de este segundo concierto del CIMCO, un éxito para confirmar la capitalidad musical a la que no me canso de llamar “La Viena española” por la amplísima oferta a lo largo del año y saliendo del túnel que supuso la pandemia. El del AVE (que será gorrión) sigue en obras…

FICHA

JOSÉ ANTONIO DOMENÉ: arpa.

CUARTETO GALERNA: Mercedes Schmidt, flauta – Gema Jurado, violín – Álvaro Gallego, viola – Sara Chordá, violonchelo.

Marta Pardo, bailarina – Gints Sapietis, violín  – Julio Sánchez, clarinete.

P.D.: Ya mandada la crítica al periódico, de entre los recuerdos no puedo dejarme a Harpo Marx, «mudo» pero con el sobrenombre del instrumento que siempre asombraba en sus películas y antes del cine muchos años de «Music Hall» con Los Hermanos Marx.

El arpa siempre mágica

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Miércoles 16 de noviembre, 20:00 h. Sala de Cámara del Auditorio de Oviedo: Ciclo Interdisciplinar de Música de Cámara de Oviedo (CIMCO): «La Belle Époque», José Antonio Domené & Cuarteto Galerna. Obras de Saint-Saëns, Debussy y Ravel.

Reseña para La Nueva España del jueves 17 con los añadidos de links (siempre enriquecedores), fotos propias y tipografía incluyendo negrita o cambiando algunos entrecomillados por cursiva que la prensa no suele admitir.

Prosigue este ciclo camerístico que completa la impresionante programación musical de “La Viena española” con el arpista murciano y nieto de asturianos Jose Antonio Domené, junto al Cuarteto Galerna formado por intérpretes de la Oviedo Filarmonía, hoy hasta seis con refuerzo de flauta y clarinete para el último Ravel, uniéndose también la bailarina asturiana Marta Pardo en un cisne de Saint-Saëns bellísimo.

El original programa francés con Saint-Saëns, Debussy y Ravel hizo las delicias de un público que casi completó la sala de piedras del antiguo depósito de aguas, acústica cristalina como el arpa mágica y perfecta en todas las combinaciones con las que Domené fue hechizándonos: solo, dúos con violín y chelo, trío junto a flauta y viola de Debussy aplaudido en los tres movimientos, y el final de Ravel al completo, casi sinfónico del gran orquestador hispano francés.

Una apuesta camerística de CIMCO con un lujo de intérpretes en torno al mago Domené y ese arpa con tanta historia detrás, que no tuvo su parte pedagógica explicando la actual inventada por otro francés como Erard, aunque esta velada utilizase una nueva italiana de sonoridad muy rica (Salvi minerva natural) para una tarde de música francesa igual que la propina dedicada a sus familiares presentes y las fotos con las arpistas de nuestras dos orquestas asturianas.

Oro molido… y cantado

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Martes 15 de noviembre, 19:45 horas. Sociedad Filarmónica de Oviedo, Concierto 15 del año 2020 (2.040 de la sociedad). El León de Oro, Marco Antonio García de Paz (director): Tres estaciones de la belleza. Obras de S. Vivanco, F. Guerrero, T. L. de Victoria, A. Makor, J. Gavito, J. Vila, J. Busto, J. Domínguez y A. Alcaraz.

La centenaria sociedad ovetense acogió este martes a la formación coral asturiana más internacional y laureada de nuestro panorama musical, El León de Oro (LDO) que cumple ya sus bodas de plata pero por el que los años siguen manteniéndole en todo lo alto, «polifonía de oro» con la renovación generacional lógica de los años que no influye para nada en su excelencia, siempre con el sustento de los pocos fundadores aún en activo sirven para mantener aglutinado un verdadero estilo de vida y una forma de entender la música coral transmitida por el Maestro García de Paz, que además está llevando al Coro de RTVE a unos estándares en la línea de su «coro imagen».

El programa que trajeron hasta el teatro musical ovetense se organizó con el título tan sugerente de Tres estaciones de la belleza, casi un catálogo del amplio repertorio de nuestro coro «dorado» al que los «leónigans» rendimos culto, con obras muy trabajadas para esta temporada, caso de Sebastián de Vivanco (1591-1622) del que se conmemora su 400 aniversario, emparejado con otros dos grandes habituales en las voces del LDO, Guerrero y Victoria,  primera estación renacentista donde todos ellos brillaron al mismo nivel, pero colocando al compositor abulense en el lugar que le corresponde junto a la llamada «trilogía de oro» que los luanquinos interpretan como pocas formaciones y tantas alegrías les han dado desde el feliz maridaje con Peter Phillips. De Vivanco nos dejaron tres motetes con el sello inconfundible de los asturianos: jugando con 24-25-26 voces bien equilibradas y balanceadas, de afinación perfecta, emisión cuidadísima y una interpretación de calidad bien llevada por Don Marco que transmite no ya amor por esta música sino un magisterio de cátedra en perfecta simbiosis con sus coralistas. Y en el mismo bloque el Ave virgo sanctissima de Guerrero con todas las virtudes ya conocidas para finalizar esta primera «estación de belleza» con el Regina coeli de Victoria capaz de seguir emocionando con un doble coro en una acústica irreconocible por lo buena que resultó para estas voces únicas, bisándolo de regalo.

Segunda estación que mantuvo el latín como texto pero cantado para nuestro tiempo, O lux beata trinitas del esloveno Andrej Makor (1987) al alcance de pocos coros por la complejidad que con el LDO no se aprecia por su facilidad para estas partituras, otra joya de nuestro Jesús Gavito (1979) como es O sacrum convivium, uno de los componentes habituales del coro que hoy la docencia le impidió volver a disfrutar, como nosotros, de su magnífica obra interpretada por su «otra familia»; parada In Paradisum del catalán Josep Vila (1966) para degustar unas cuerdas deliciosas de color donde siempre me asombran las sopranos que son increíbles por sus agudos impolutos llenos de matices sin excesos, arropadas por los bajos contundentes a la vez que delicados, sustento coral necesario junto a todo el «tejido» de tenores y contraltos. Y qué decir del doctor Javier Busto (1949) cuyo O magnum mysterium sólo los «leones» pueden mantener en su ADN coral en estos 25 años las distintas generaciones que por él han pasado y pasarán.

Belleza de la estación tercera, también contemporánea de inspiraciones folklóricas porque en todos los estilos LDO mantiene su nivel de entrega y calidad, con dos obras del gallego Julio Domínguez (1965), otro de los compositores fundamentales del coro, con El mar se rizó a contrapelo de bellísima escritura e interpretación, o Si la nieve resbala de sus «Cantos asturianos», donde el público pudo comprobar la riqueza de nuestra tradición elevada a la excelencia coral bien compuesta. «Cuatro Jotas» de Jesús, Josep, Javier y Julio, antes de finalizar con otra de las obras que están como el mejor escaparate «dorado», la Fariñona y marañueles del alicantino Albert Alcaraz (1978), el legado que pasa por todos los cantantes de oro en estos 25 años y esperando siga transmitiéndose de generación en generación, pues no sólo refleja el espíritu asturiano allá donde lo cantan sino también la riqueza de nuestro patrimonio musical cuando se afronta desde el conocimiento coral y se interpreta con la altura de miras de El León de Oro.

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