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Aniversarios en Palacio

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74º Festival Internacional de Música y Danza de Granada (día 2): Conciertos Sinfónicos.

Viernes 20 de junio, 22:00 horas. Palacio de Carlos V. Orquesta Ciudad de Granada, Jean-Efflam Bavouzet (piano), Cristina Faus (mezzo), Juanjo Mena (director). Obras de Falla, Ravel y Juan-Alfonso García. «En el 150 aniversario del nacimiento de Maurice Ravel y Ricardo Viñes, y el centenario del estreno en París de El amor brujo de Manuel de Falla». Fotos  de las RRSS, propias y  de ©Fermín Rodríguez.

Así presentaba este concierto la página web del festival:

Ravel, Viñes y Falla de aniversarios
Falla y Ravel coincidieron en el París de 1900. El Festival los reúne en el 150 aniversario del nacimiento de Ravel y el centenario del estreno en París de la versión para ballet de El amor brujo. El nombre de Ricardo Viñes, pianista por excelencia de aquel entorno y amigo de los dos músicos, se une a la efeméride pues nació el mismo año que Ravel e introdujo a Manuel de Falla en el ambiente musical francés a su llegada en 1907, además de ser dedicatario de Noches en los jardines de España. El pianista francés Bavouzet y Juanjo Mena ofrecerán en este concierto dos de las obras para piano y orquesta fundamentales no sólo de sus autores, sino de todo el siglo: las Noches de Falla y el Concierto en sol de Ravel. Además, este programa los une también en torno a la danza: La Valse supuso la ruptura de Ravel con Diáguilev, quien se negó a estrenar la obra con sus Ballets rusos, mientras El amor brujo fue convertido en ballet y presentado en París. Entre ambos, se escuchará Epiclesis II, una orquestación de Juan-Alfonso García de su obra original para órgano «compuesta en el centenario del nacimiento de Manuel de Falla y a él dedicada», estrenada en la Catedral de Granada en 2009.

Interesante recordar a Ricardo Viñes que sería ya instalado en París un virtuoso del piano y gran defensor entre otros de Falla y Ravel, por lo que la celebración estaba bien armada aunque los 150 años no comenzarían bien. Un tarde de truenos y relámpagos con lluvia intermitente parecía aguar la fiesta, y cambiar la ubicación palaciega al auditorio no era nada fácil por estar ocupado por la ONE preparando el concierto de domingo. Las previsiones meteorológicas marcaban las 21:00 como despejado y a las 20:42 llegaba un aviso por las RRSS que se retrasaba el inicio a las 22:30 horas, abriéndose las puertas una hora antes, pero aún con dudas no sería hasta las 22:45 cuando tras las disculpas del director del festival Paolo Pinamonti comenzaría un concierto largo, denso y con una conexión entre Granada y París que pondría a prueba a intérpretes y público, pues el orden del programa y su duración nos llevaría hasta la una de la madrugada.

Si hay emociones únicas, escuchar a Falla en La Alhambra tan cerca de su Carmen de la Antequeruela es para recordar y comenzar con el El amor brujo en su versión de 1925 hacía que 100 años después parecía traernos el pasado al presente. La Orquesta Ciudad de Granada (OCG) no podía fallar en el compositor «de casa» y con el director alavés Juanjo Mena (Vitoria-Gasteiz, 21 de septiembre de 1965) al frente presagiaba un buen arranque de concierto, contando como solista con la mezzo de Benissanó, Cristina Faus cual «cantaora», de registros graves casi para contralto (aunque sigo teniendo de referencia a Carmen Linares pero especialmente a Rocío Jurado). Una interpretación con el toque gitano donde la voz de la valenciana casi natural se llenó de la hondura interpretativa que une folklore y lírica, iluminando sus solos con el fuego fatuo siempre arropada por una orquesta donde el alavés supo controlar las dinámicas, con tiempos exigentes y distintas respuestas.

Pausa para colocar el piano en el centro antes del muy esperado pianista francés Jean-Efflam Bavouzet (Lannion, 17 de octubre de 1962) que sería lo mejor de la noche, con la elegancia y técnica ideal tanto para el Falla de la segunda parte como para el extraordinario concierto de Ravel. El compositor vasco-francés vuelca en este concierto el lenguaje de jazz que inspirará a Gershwin, el inicio de un siglo XX  que marcará otro hito en la historia de la música. Maravillosos los tres movimientos con un Bavouzet impecable, atento al maestro Mena que concertó y mandó en una OCG algo desigual pero entregada, luminosa por momentos donde las emociones estuvieron en el Adagio assai con ese piano protagonista, el francés pintor de detalles para quien Ravel es uno de sus predilectos, y un Presto arriesgado y trepidante que pondría a prueba a todos los intérpretes.

Tras la pausa, al menos se dejó el piano sin mover para un homenaje a otro enamorado de Granada, el pacense Juan-Alfonso García (1935-2015) que además de organista de la catedral de Granada,  fue canónigo emérito, comisario de este Festival Internacional de Música de Granada, y maestro de compositores como Francisco Guerrero, Manuel Hidalgo o José María Sánchez-Verdú, tan ligados a la capital nazarí. En las notas al programa del doctor Ortega Basagoiti, nos explica la obra de García que abría la segunda parte: «compuso una trilogía para órgano bajo el título de Epiclesis, el término que designa la parte de la liturgia dedicada a la invocación del Espíritu Santo. Guerrero orquestaría después Epiclesis I, y el propio García haría lo propio en 1997, revisada posteriormente en 2009, con Epiclesis II, subtitulada Plegaria. En un programa en el que tan presente está Falla, es desde luego oportuno recordar la figura de García, no solo por su doble papel como compositor y pasado comisario del Festival, sino por su admiración hacia el compositor gaditano, a quien dedicó su Epiclesis. Así lo expresaba García, recordando el carácter de invocación que tiene el título, en una entrevista con Eva Santamaría: «Yo heredé de mi maestro [Ruiz-Aznar] el afecto hacia Manuel de Falla. Él ha dado lugar a que seamos y le dediqué una obra, Epiclesis, que es la invocación del espíritu sobre una persona»». De  García recuerdo lejanamente su oratorio Cántico espiritual con la OSPA en tiempos de Jesse Levine allá por 1993, pero esta Epiclesis II, en orquestación del propio autor sobre la original para órgano de 2009, me hubiera gustado más con los registros del catedralicio o los muchos instrumentos que Granada atesora, pero no soy quien para contrariar al propio compositor. Mejor «obertura» inicial y reconocido homenaje que tendrá en otras obras de este 74 Festival, y trabajo de Mena con la OCG que serviría como puesta a punto para lo que quedaba.

Falla con Bavouzet fue el complemento ideal de estos aires franceses, dos conciertos de piano en una misma velada, el Ravel desenfadado de los felices años 20 y el Falla de los inicios, el apoyo de Viñes a quien iría dedicado, y todo un modelo a seguir, novedoso titulándolo Noches en los jardines de España donde los tres movimientos son estampas y jardines que pudimos disfrutar en su entorno y con una buena versión de Bavouzet y Mena nuevamente mostrando el feliz y necesario entendimiento con los aires franceses que el talento del pianista le imprimió cual «segundo Viñes» un siglo después. Un Generalife luminoso, una danza lejana donde la OCG ayudó a ese clima de «impresiones sinfónicas» con el piano perfilando la exuberancia antes de la fiesta gitana del Corpus más granadino que cordobés, el recuerdo del cante inicial y el buen entender que los franceses han tenido del flamenco.

Nueva pausa para retirar el piano y quedándonos con ganas de una propina de Falla o de Ravel pero faltaba aún La Valse, una obra que le queda todavía «grande» a una OCG que ha mejorado y agradecerle la valentía de afrontar un programa tan denso y exigente. El esfuerzo de Juanjo Mena en sacar lo mejor de «la orquesta de casa» fue inmenso y a lo largo de una noche mágica por las obras pudimos apreciar una cuerda compacta con dos arpas impecables; la madera también tuvo pasajes inspirados. En cambio las dinámicas no siempre tuvieron el balance ideal de las secciones donde la acústica palaciega puede ser engañosa. Hubiese acortado el programa con esta «Balsa» más que Valse y un García que sonará a lo largo del festival, pero está claro que el movimiento se demuestra andando y trabajar grandes repertorios es la forma de seguir creciendo, más con maestros como el vitoriano.

PROGRAMA

I

Manuel de Falla (1876-1946)
El amor brujo (versión de 1925)
Maurice Ravel (1875-1937)
Concierto para piano en sol mayor (1928-31)

II

Juan-Alfonso García (1935-2015)
Epiclesis II (orquestación del propio autor sobre original para órgano. 2009)
Manuel de Falla
Noches en los jardines de España (para piano y orquesta. 1909-16)
Maurice Ravel
La Valse (1919-20)

En el 150 aniversario del nacimiento de Maurice Ravel y Ricardo Viñes, y el centenario del estreno en París de El amor brujo de Manuel de Falla.

Bandas en el FEX

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Martes 17 de junio, 74 Festival Internacional de Música y Danza de Granada. 22 FEX (Festival Extensión).

Ya en capilla para asistir al 74 Festival de Granada (mi tercero consecutivo) y en plena celebración del Corpus con la propia Feria de la capital nazarí, me encontraría con el conocido como «extensión» del mismo, el llamado FEX, con música en la calle y otros recintos poco convencionales que llevan la música del histórico festival de verano de la capital andaluza de a otros lugares y públicos no habituales, aunque también me topé con varios acérrimos.

Al comenzar mi paseo vespertino, a las 20 horas en Puerta Real, y una hora más tarde en Bib-Rambla escucharía a FEGRABAND, una fanfarria de la Federación Granadina de Bandas de Música con una plantilla joven muy buen ensamblada (4 trompetas / 3 trombones / 2 trompas / 1 bombardino / 1 tuba) que desde el balcón del NH Collection estaban tocando arreglos para esta formación (que también se la llama «Brass Band»), y así escuché fragmentos de Carmen (Bizet), Carros de fuego (Vangelis), Marcha triunfal de “Aida” (Verdi) o la marcha En busca del arca perdida de “Indiana Jones” (John Williams) sorprendiendo a los muchos turistas que soportaban los 38º gracias a la buena música con un impagable trabajo de los voluntarios del Festival repartiendo los folletos con la programación. Mucha gente parada y aplaudiendo esta joven formación dirigida por Fernando Gómez Morgollón, auténtica cantera de talento para las bandas de música, patrimonio que debemos mantener.

En Bib-Rambla cambiarían alguna de las obras y con parte del público que les seguía cual «flautistas de Hamelin», comenzando con la Fanfarria olímpica (J. Williams), el Brindis de “La Traviata” (Verdi), más Verdi y su Marcha triunfal de “Aida” y nada mejor que John Williams  casi «en busca de la sombra perdida», verdadero pistoletazo de salida del 74 Festival de Música de Granada.

No faltó a las citas el actual director del Festival Paolo Pinamonti que, como un servidor, seguiría periplo hasta la Plaza de las Pasiegas con el incomparable fondo de la Catedral de Granada para disfrutar del concierto de la Banda Municipal de Musica de Granada bajo la dirección del maestro  y compositor de Santa Fé Ángel López Carreño y un programa exigente con obras de Shostakovich, Copland y Reed.

Ni una silla libre aunque se irían vaciando porque algunos curiosos no podían (o no querían escucharlo completo), y unas interpretaciones verdaderamente encomiables con una acústica al aire libre que ayudó a disfrutar de obras comprometidas para una gran formación en un repertorio diría que de banda sinfónica aunque no haya cuerda grave en la plantilla, contando con unos arreglos muy trabajados. Bravo por la clarinete y concertino, pero también los diferentes solistas de oboe, trompeta, saxo tenor… más un cuarteto de percusión solvente (bravo las láminas), mandando y siguiendo en cada momento al maestro López Carreño  que dirigiría de memoria la hora larga de un programa titulado «Influencias de ida y vuelta entre el este y el oeste».

Buen y solemne arranque con Shostakovich, siempre reconocible, poniendo a prueba todos los efectivos de la banda granadina (excelencia de clarinete solista), después un viaje transatlántico con el Copland más festivo, percusiones tan protagonistas como el resto de secciones (bien el trompeta solista «ad libitum»), ricas dinámicas, buen empaste en metales, encajes rítmicos muy conseguidos, para cerrar concierto con las difíciles Danzas Armenias del prolífico estadounidense Alfred Reed, tan características por sus ritmos compuestos y amalgamados, bien marcados y resueltos por los músicos granadinos, con unos episodios donde disfrutar de cada sección y sus primeros atriles más una amplísima gama dinámica apreciable por la acústica pétrea de la plaza, con parte del público aplaudiendo donde quiso pero totalmente respetable aunque rompiese  la unidad narrativa que el director granadino intentó siempre y alcanzó con una excelente banda.

Una previa calurosa que llegaría hasta la cálida noche granadina, aún con bailes y sevillanas de feria, buen ambiente festivo antes del Jueves de Corpus con una Misa que contaremos desde aquí…

PROGRAMA

Dmitri Shostakovich (1906-1975):

Obertura Festiva

Aaron Copland (1900-1990):

El Salón México

Alfred Reed (1921-2005):

Danzas armenias:

1ª parte:

El albaricoquero – El canto de la perdiz – ¡Eh, mi Nazan! – El monte Alagyaz – ¡Vamos, vamos!

2ª parte:

1. Ven, brisa (La súplica del campesino) – 2. Khoomar (Danza nupcial) – 3. Cantos de Lorri

Vidas de artista

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Viernes 6 de junio, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo, Abono 15 OSPA: Sinfonía fantástica. Nuno Coelho (director). Obras de Messiaen, Coll y Berlioz.

Finalizaba la temporada de abono de la OSPA con un programa «potente» y tres obras de compositores cercanos en el tiempo en apenas un siglo rompedor con el denominador común en cuanto a creencias, historias, imágenes, pero especialmente sus propias vidas de artistas. También suponía la despedida de Francisco Coll (Valencia, 1985) como colaborador artístico residente estas tres últimas temporadas, y que a partir del próximo curso «se nos va» a la OSCyL antes de proseguir estrenos en Europa y EEUU de su concierto para piano con Kirill Gerstein.

En el encuentro previo junto al maestro Coelho, el artista valenciano nos comentaría cómo es esta «nueva» Lilith que ha crecido desde su estreno en 2022, la escuchada en Oviedo en abril pasado (de ahí mi duda al figurar como estreno, verdaderamente una revisión de este 2025), sus orígenes recordándonos la adolescencia donde encontró a esta «mujer fatal» en aquellos manga de sus amistades en el instituto, el profundizar con la Lilith primera esposa de Adán en los textos hebreos, su personalidad poliédrica, y que como a todo artista le seguiría rondando la cabeza, la esperada evolución hacia un poema sinfónico, bien enlazado con la «fantástica» que cerraba el concierto, «ballet sin coreografía» que no llegó a convertirse en ópera.

Esta obra en tres secciones y cinco movimientos, de aquella «Lilith nocturna» se quedaría reducida en duración en vez de convertirse en el movimiento central al que agregar los otros dos extremos, pero la duración para completarla no debería llegar a 40 minutos, «público o programadores probablemente no la soportarían» como él mismo nos contaba, el primer contrapunto de inspiración en la polifonía de Victoria, el incorporar un vals que no es habitual ni «bien visto» en los compositores actuales… . También su forma de concebir estas pinturas sonoras, pues en el valenciano su proceso compositivo va unido siempre a las imágenes, y con otras obras suyas he llegado a relacionarlo con la sinestesia pero también en su trabajo por capas, aunque en la escucha los oyentes vemos el proceso de la creación que dura lo mismo que la interpretación, siendo el director con la orquesta quien lleva todo el peso en plasmarla.

En el programa de mano el propio compositor nos describirá a Lilith, y su lectura previa (que dejo a continuación) nos ayudó a comprender y entender mejor al otro pintor, Nuno Coelho que fue coloreando los cinco cuadros cargados de calificativos: sensuales, terroríficos, seductores, tortuosos (ángeles como mosquitos), laberínticos, burlones, histéricos… en un espectacular lienzo en blanco que fue la gran orquesta «musculada» para esta clausura y nuevamente comandada por Aitor Hevia, plenamente identificada con la escritura y estilo de Coll, con una nutrida y exigente percusión donde hay dos pianos (uno afinado un cuarto de tono más alto), arpa y un orgánico que fue la mejor paleta tímbrica para estos coloridos «episodios»:

«El primer movimiento, un expresivo adagio, evoca el deseo y el miedo al mismo tiempo: celebra una unión de opuestos. Lilith habita en las ruinas tras abandonar a Adán; de estos vestigios surge la polifonía de inspiración renacentista, sus líneas afiladas y con la claridad del veneno.

El segundo movimiento se divide en dos partes. Tres ángeles describe un tortuoso laberinto en el que un batallón de tres serafines busca a la fugitiva Lilith. «Vals de la huida» es trágico y grotesco, rozando la histeria.

El tercer movimiento también tiene dos secciones. En hebreo, Lilith (Leilit) también significa «nocturna»; «Nocturna» explora este aspecto de su naturaleza. Musicalmente hablando, es un estudio del volumen, manipulando el espacio y el timbre como si se tratara de una escultura sonora. En «Euphoria», Lilith llega a la ciudad moderna y participa en una orgía salvaje, mientras las masas se dejan arrastrar por su fuerza seductora».

Excelente reescritura que pasó de un cuadro a este monumento sinfónico de Coll donde la OSPA brilló en todas las secciones y un Coelho afrontando un reto más. En abril de 2024 escribía de aquella Lilith  sinónimo de Nocturna que «parte de imágenes que a menudo pinta tras finalizarla y normalmente no retoca con el tiempo pues el momento es único (…) también hay elementos de misterio, bosques mágicos y tenebrosos (cerca de su ciudad), nieblas y densidad, aquí sonoro, también con paralelismos pictóricos en busca de texturas además de colores. La partitura tomada como instrucciones para armar los muebles de la famosa multinacional sueca que cada director monta con los elementos sinfónicos, y que en el caso de sus obras tampoco son iguales de un día para otro precisamente porque la vida es un fluir distinto cada día», ahora este mural alcanzaría dimensiones «fantásticas».

La ordenación de las tres obras pienso ha sido igualmente acertada, con el titular explicándolas antes de arrancar. También nos hizo pensar en las imágenes de Messiaen y Las ofrendas olvidadas (1930) de un entonces joven francés recién graduado, el creyente que pinta tres lienzos casi de «meditaciones sinfónicas» como las denomina la musicóloga Julia Martínez Lombó que reflejan las verdades teológicas de la fe católica: La Cruz, El Pecado y La Eucaristía. Las notas al programa analizan esta obra de juventud, «se estructura en tres episodios: Arranca con un movimiento muy lento y melancólico, una lamentación de las cuerdas que describe el sacrificio de Cristo en la cruz. Continúa con un breve episodio agitado, agresivo, desesperado y robusto, una carrera al abismo en la que destacan los fuertes acentos finales, armónicos en glissando y las llamadas de las trompetas. Concluye con la promesa de la salvación de la Eucaristía, un movimiento extremadamente lento, con una melodía enunciada por los violines sobre un manto de acordes en pianísimo». Misma paleta para otro paisaje sonoro que ayudó a preparar oídos y músicas posteriores, una OSPA cómoda en estos repertorios cercanos y poco transitados que Coelho sabe afrontar dando seguridad gracias a un trabajo minucioso de dinámicas, balances y texturas, con violines segundos protagonistas, velocidades bien encajadas por la orquesta hasta lograr el final aterciopelado.

Y nada mejor que clausurar la temporada con otro gran orquestador y francés como Berlioz, enlazando con Coll, Episodio de la vida de un artista, sueños de un joven músico, en este caso recurriendo al opio tras un desamor, y también en cinco movimientos o episodios, una Sinfonía fantástica que siempre emociona.

Misma formación con plantilla enorme para este poema sinfónico que pone a prueba cualquier orquesta, y la OSPA superó con sobresaliente este examen final de temporada en todas sus secciones y solistas. Bien empastada, nuevamente de amplísimas dinámicas y juego del maestro portuense con la agógica donde mimar cada «cuadro», detalles de calidad como el dúo del corno inglés con el oboe fuera del escenario (también las campanas), sueños y pasiones iniciales, un baile casi vienés (contrapesando el de Coll), una marcha al cadalso impresionante para llegar a un aquelarre goyesco donde los metales brillaron como nunca pero sin tapar nunca a una orquesta que llegó a junio en plena forma.

Aún quedan tres extraordinarios fuera de abono, coincidiendo dos con la zarzuela, pero que intentaré al menos despedirme con uno antes de las vacaciones bien merecidas para la orquesta asturiana, a la que deseo todo lo mejor para la próxima temporada y que se despejen dudas, se cubran plazas y continúen ofreciéndonos conciertos como este.

PROGRAMA:

OLIVIER MESSIAEN (1908 – 1992):

Las ofrendas olvidadas

FRANCISCO COLL (1985 – )

Lilith:

I. Contrapunto erótico (Adagio molto espressivo) / II. Three Angels (Allegro energico con spirito) – Vals de la huida (Presto radiant)  / III. Nocturna (Largo elastico e drammatico – Euphoria (Festoso con brio)

(*) Estreno mundial co-comisionado por la OSPA y la Toronto Symphony Orchestra (TSO).

HECTOR BERLIOZ (1803 – 1869):

Sinfonía fantástica, op. 14:

I. Sueños – Pasiones
II. El baile
III. Escena campestre
IV. Marcha al cadalso
V. Sueño de una noche de sabbat

Emociones británicas

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Sábado 24 de mayo, 19:00 horas. Conciertos del Auditorio: Pablo Ferrández (violonchelo), Oviedo Filarmonía, Yue Bao (directora), Sofía Martínez Villar (narradora). Obras de Anna Clyne y Edward Elgar.

Hay días donde la música conecta aún más con las emociones, y en este último del ciclo «Los Conciertos del Auditorio» (aún queda el cierre de las «Jornadas de piano Luis G. Iberni» el miércoles 28) el programa conmovería a más de uno con un toque plenamente británico bien llevado por todos: obras elegidas, intérpretes y hasta una narradora como comentaré más adelante, que además nos dejaba unas excelentes notas al programa, enlazadas al inicio y, de donde entresacaré algunas frases por la conexión anímica que tuvo este concierto.

La compositora británica Anna Clyne (Londres, 9 de marzo de 1980) es un «raro regalo» y una «melodista radical con ojos de pintora» tal como se presenta en su página web, con un lenguaje poco común aunque actual, cercano, y muy demandada en los EEUU donde se ha afincado desde 2002 en  el estado de Nueva York, con composiciones suenan en medio mundo y también en nuestro país, acaparando multitud de premios en su trayectoria. Oviedo disfrutó con su Within her arms -Dentro de sus brazos- para orquesta de cuerda (2009) que resultó maravillosa gracias la directora china, nacionalizada estadounidense, Yue Bao y 15 músicos (tres por cuerda) ubicados de forma particular para jugar con unas sonoridades y texturas que expresaron lo que esta obra intenta reflejar: enfrentarse al vacío que nos deja la muerte de un ser querido, llegando aquí tantos recuerdos, como bien escribe Martínez Villar: «(…) dedicada a su madre, fallecida en 2008. Es una obra para orquesta de cuerdas en la que las voces de los instrumentos se van entrelazando, como los abrazos. La sonoridad invita a la meditación y, aunque hay momentos en los que se percibe una música más desgarradora y desbordante, la melodía y armonía mantienen la compostura porque Clyne pretende conmovernos sin que perdamos la entereza. Por esa razón, se inspiró en un poema del escritor y monje budista Thích Nhất Hạnh titulado Mensaje, que trata de comunicarnos el amor a la vida y la serenidad hacia la muerte», auténticos abrazos con los tres contrabajos en el centro de sustento acústico y sentimental perfectamente expresado en las notas y aún mejor en la interpretación de esta cuerda elegida con una sonoridad impagable y las manos maestras de Bao, ya apuntando lo que vendría a continuación.

Probablemente el Concierto para violonchelo de Elgar esté entre los preferidos de todo melómano, en parte gracias a Jacqueline Du Prè de quien escribía precisamente el pasado miércoles al escucharlo en Gijón por uno de los jóvenes premiados. Si además el solista es el madrileño Pablo Ferrández (1991) nuevamente las emociones brotan a flor de piel desde la primera vez en 2013 que le disfruté en Oviedo con la OSPA, donde ha vuelto en numerosas ocasiones, incluso con este mismo concierto, ahora  debutando con Oviedo Filarmonía (OFil) que, como al cellista, les he visto crecer a lo largo de estos años, y en este «fin de curso» puedo presumir de seguirles. Sumémosle una dirección de Yue Bao elegante, académicamente clara y precisa, excelente concertadora, por lo que la interpretación resultó un lujo para todos los asistentes que casi llenaron la sala principal del auditorio ovetense.

El sonido de Ferrández es poderoso, limpio y pulcro, con unos agudos siempre presentes pero especialmente su musicalidad, alcanzando una interiorización de este concierto que lleva años interpretando y ha conseguido «hacerlo propio», matizado al detalle, fraseando con «su» Stradivarius-Archinto (1689) como si de la voz humana se tratase, y así lo entendió igualmente Bao que también está dirigiendo repertorio operístico. Cuatro movimientos a cual más personales y emocionantes, sobre todo un Lento que hace brotar alguna lágrima por el dramatismo y hondura. La OFil sigue su ascenso en calidad, y sobre las tablas se ha afianzado como la orquesta dúctil que se amolda a todo repertorio y dirección, esta vez logrando un sonido británico, como no podía ser menos, con una cuerda aterciopelada, igualada, bien equilibrada, sin olvidarme del viento y los timbales, con Yue Bao siempre respetando al solista para redondear un Elgar que se queda en mi recuerdo.

No podía faltarnos el regalo de Bach con la Sarabande de la Suite nº 1 para seguir disfrutando de mi tocayo, maduro, pleno musicalmente y un cello de sonido rotundo (sólo roto por las toses que no faltan) fraseando, ornamentando y sintiendo a «Mein Gott» como uno de los grandes solistas del instrumento, tras el «pionero» Casals, el actual Ferrández.

Al leer en el programa que las Variaciones «Enigma» incorporaban narradora, no esperaba el resultado final, pues leía en la prensa esta misma semana que se trataba de un proyecto de divulgación musical para escolares de todas las edades el viernes asistiendo al ensayo general del concierto de este domingo, y abierto también al público con el título «Música y Enigma», una apuesta por hacer cantera de melómanos. El «alma» del proyecto era la doctora en Teoría y crítica de las Artes, así como especialista en formación del oído musical y divulgadora de la música clásica, Sofía Martínez, que al empezar la segunda parte nos contaría parte de lo escrito por ella en el programa de mano titulado «Los recuerdos como enigma del alma» (recomiendo leerlo) pero dándonos algunas pistas más: el ritmo de corcheas (éduard) y negras (el-gar) presente a lo largo de toda la obra, los solistas que participarían en las distintas variaciones (viola, cello, clarinete…), los avatares vividos por un trabajador e incomprendido Elgar, sus duros inicios, un matrimonio no bien visto… hasta cantándonos el tema que desarrollaría el compositor para hacerle finalmente el mejor y mayor exponente de la música de su país, llegando a otorgársele el título de Sir (y a su esposa el de Dame), y dejándonos para el final la posibilidad de descifrar el Enigma Elgar.

Mas una vez arrancada la obra, serían las diapositivas proyectadas cual PowerPoint© donde la música era en directo con el añadido de las fotografías de los destinatarios en cada variación, con sus nombres, iniciales y fotografías, comentarios enriquecedores de lo que sonaba en cada momento que ciertamente ayudaron a entender aún más esta página de este amante de los acertijos que dedicó esta conmovedora obra «a mis amigos retratados». Sin apenas pausas entre las 13+1 variaciones (Elgar también era supersticioso), la maestra Bao fue sacando de la OFil lo mejor de ella, unas variaciones ricas en matices, planos sonoros, la sonoridad tan británica que tenemos «en casa», con todas las secciones empastadas, equilibradas, contando con alumnado del CONSMUPA reforzando y aprobando con nota este examen que es una experiencia total para ellos (los siguientes profesionales en nuestras orquestas y bandas), emociones para músicos y público donde los textos ayudaban a escuchar aún mejor. Rubén Menéndez cual la viola de Ysobel (variación VI), el cazador Jäger (variación IX) o Nimrod, que volvía a emocionarme como siempre con esa conversación sobre «la Patética» de Beethoven, pero igualmente la del tartamudeo de Dora Penny que me evocaba «El discurso del rey» (bravo por las maderas con Inés Allué y su «cita» al mar de Mendelssohn, en la variación XIII, junto a la percusión), o su fiel amigo y violonchelista el B. G. N. (en la variación XII) este sábado personificado por Guillermo L. Cañal. Iniciales con nombres y apellidos, con rostros y mucha música que disfrutar con los cinco sentidos más allá del oído.

La vallisoletana Sofía Martínez Villar «daba en el clavo» al finalizar sus notas, que reflejan el sentir de un concierto plenamente british con «un programa muy emocionante que escuchado en directo nos permitirá revivir nuestros propios recuerdos y conectarlos, quizá, con nuestros propios enigmas». ¿La respiración y/o el silencio del público durante el concierto? preguntaba la gran pantalla al finalizar, pero evidentemente no, pues teléfonos y toses siguen siendo una vergüenza que no parece tener remedio y debemos seguir soportando. Pero para mí ¡EMOCIÓN! es la respuesta al enigma de Elgar.

PROGRAMA:

Primera parte

Anna Clyne (1980-)

Within her arms, para orquesta de cuerda

Edward Elgar (1857-1934)

Concierto para violonchelo en mi menor, op. 85:

I. Adagio; Moderato
II. Lento; Allegro molto
III. Adagio
IV. Allegro; Moderato; Allegro, ma non troppo; Poco più lento; Adagio

Segunda parte

Variaciones sobre un tema original para orquesta, op. 36 «Enigma»

Tema. Andante

I. L’istesso tempo “C.A.E.”

II. Allegro “H.D.S-P.”

III. Allegretto “R.B.T.”

IV. Allegro di molto “W.M.B.”

V. Moderato “R.P.A.”

VI. Andantino “Ysobel”

VII. Presto “Troyte”

VIII. Allegretto “W.N.”

IX. Adagio “Nimrod”

X. Intermezzo: Allegretto “Dorabella”

XI. Allegro di molto “G.R.S.”

XII. Andante “B.G.N.”

XIII. Romanza: Moderato “* * *”

XIV. Finale: Allegro Presto “E.D.U.”

Juventud premiada

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Miércoles 21 de mayo de 2025, 20:00 horas. Teatro Jovellanos, Sociedad Filarmónica de Gijón: Concierto de ganadores del Concurso Jóvenes Intérpretes. Orquesta Sinfónica del Conservatorio Profesional de Música y Danza de Gijón. Ganadores del Concurso «Jóvenes Intérpretes» (22ª edición).

Para los estudiantes de música tocar en público es cual reválida siempre necesaria para su vida futura, tanto como diletantes pero igualmente en el caso de dedicarse profesionalmente a ella, y la Sociedad Filarmónica de Gijón apuesta no solo por la música de cámara, base de todo melómano, también por el talento joven con estos conciertos que además son un premio para ellos y el examen final a un curso intenso de muchas horas sacrificando su tiempo, pues «hay vida más allá de las pantallas».

Así, tras el Trío Auralis formado por Pedro Manuel Fernández Valera (violín), Raúl Mollá Bonhomme (violoncello) y Andrea Quevedo Remis (piano), ganadores del I Concurso de Música de Cámara (modalidad que se incorpora al concurso), que interpretaron una versión ex-profeso del Merry Go Round of Life («Howl’s Moving Castle») compuesto por el japonés Joe Hishaishi (Nakano, 6 de diciembre de 1950), una obra actual, melódica, ligera y mostrando el trabajo que lleva tocar la música de cámara tan necesaria en la formación integral de todo músico, se cerraría el telón para preparar el acto institucional de discursos, agradecimientos y entrega de diplomas acreditativos por parte de Silvia Rodríguez Gutiérrez (Jefe del Departamento de Actividades Artísticas y Complementarias) y Julia Álvarez González (directora del Conservatorio Profesional de Música y Danza de Gijón), más la vicepresidenta de la Sociedad Filarmónica Gijonesa, Mar Fernández (Mar Norlander), que les regalaría a todos los premiados un Carnet de Socio para la próxima temporada, pues está claro que son el público del futuro y la música que interpretan es un verdadero «oasis» además del reconocimiento a las familias y el profesorado. Los premiados fueron Pedro Manuel Fernández Valera (violín), Enol Camacho García (trombón bajo) y Raúl Mollá Bonhomme (violonchelo), antes de tomar su papel de solistas con la Orquesta Sinfónica del Conservatorio Profesional de Música y Danza de Gijón bajo la dirección de Mónica París Vendrell.

Ya colocada, la orquesta nos interpretaría la «Danse Baccanale» de la ópera Samson et Dalila, op. 47  de Camille Saint-Saëns (París, 1835 – Argel, 1921), página exigente para toda formación que con las limitaciones lógicas de plantilla nos brindaron una muy digna versión con buena mano de la profesora Mónica París.

El Concierto para violín y orquesta en mi menor, op. 64 de Felix Mendelssohn (Hamburgo, 1809 – Lepizig, 1947) es uno de los más bellos y famosos además de una página que no falta nunca en los solistas, y Pedro Manuel Fernández Valera demostró en el primer movimiento del mismo (Allegro molto appasionato) su calidad y merecido premio, memorizado, de sonido claro, técnicamente muy trabajado, con buena concertación por parte de la maestra París, lirismo y delicadeza con una poderosa cadencia donde mostrar no solo el virtuosismo sino el enorme esfuerzo que supone interpretarlo más allá del piano de estudio, con una orquesta de compañeros.

El siguiente solista sería el trombonista bajo Enol Camacho García (ganador igualmente del segundo premio en el  V Concurso Nacional de Trombón Bajo, Modalidad A -hasta 17 años- de la Asociación de Trombonistas Españoles celebrado en Murcia el 1 de diciembre pasado) con el Concertino para trombón y orquesta en fa mayor del compositor alemán Ernst Sachse (Altenburg, 1810 – Weimar, 1949) con sus tres movimientos (Allegro maestoso – Adagio – Allegro moderato) de estilo romántico y una disciplinada orquesta arropándole. Obra muy exigente tanto por el físico requerido en la combinación de sonoridades y matices a lo largo de toda la tesitura del instrumento, como en las frases que parecen arias de barítono, y así las sintió Camacho, por cuyas venas corre la música desde antes de nacer, y que desplegó un sonido lleno de colores junto a una técnica asombrosa en este duro instrumento de viento metal capaz de todas las dinámicas que Sachse volcó en esta partitura.

Para cerrar el concierto unas últimas palabras de agradecimiento a colaboradores y profesores por parte de Silvia Rodríguez, finalizando con el primer movimiento (Adagio-Moderato) del Concierto para violonchelo y orquesta en mi menor op. 85 del británico Edward Elgar (Broadheath, 1857 – Worcester, 1934) que popularizase la siempre recordada Jacqueline Du Prè y que podremos disfrutar este sábado por Pablo Ferrández y Oviedo Filarmonía en los Conciertos del Auditorio. Los jóvenes estudiantes comandadados por Mónica París acompañaron muy correctamente a Raúl Mollá Bonhomme, que ya luciese un sonido excelente con el Trío Auralis, y que lo corroboró con este Elgar protagonista de principio a fin, arranque seguro, bien arropado y contestado tanto por madera como por una cuerda casi dirigiéndola a sus compañeros, para acreditar de nuevo la calidad de estos premiados con mucho futuro que llenaron este miércoles el teatro del Paseo de Begoña gijonés.

INTÉRPRETES

Trío Auralis: Pedro Manuel Fernández Valera, violín – Raúl Mollá Bonhomme, violoncello – Andrea Quevedo Remis, piano (ganadores del I Concurso de Música de Cámara).

Solistas: Pedro Manuel Fernández Valera, violín – Enol Camacho García, trombón bajo – Raúl Mollá Bonhomme, violoncello (ganadores del XXII Concurso «Jóvenes Intérpretes»).

Orquesta Sinfónica del Conservatorio Profesional de Música y Danza de Gijón.

Directora: Mónica París Vendrell.

Conciertos del Auditorio

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Ciclo Conciertos del Auditorio

Sábado 24 de mayo, Auditorio Príncipe Felipe, 19:00 h.

Pablo Ferrández (violonchelo)

Oviedo Filarmonía

Yue Bao, directora

Sofía Martínez Villa, narradora.

El ciclo de Conciertos del Auditorio ofrece este sábado una oportunidad única para disfrutar de uno de los mejores chelistas del momento, Pablo Ferrández que interpretará el Concierto para violonchelo en mi menor, op. 85 de E. Elgar, con la orquesta Oviedo Filarmonía y la directora Yue Bao a la batuta.

· El concierto, organizado por la Fundación Municipal de Cultura, incluirá una sesión divulgativa a cargo de la divulgadora musical Sofía Martínez Villa, que ofrecerá un análisis de la obra Variaciones sobre un tema original para orquesta op. 36 “Enigma”, de Edward Elgar.

· Martínez Villar realizará una breve presentación al público antes de la interpretación de la obra de Edward Elgar, y durante la misma, se proyectará una guía de audición que completará la escucha de la obra sin perder el disfrute de la audición.

Programa de mano y fotos: https://acortar.link/N0mwyf

Más información: https://www.oviedo.es/ccjp

Precio localidades: 18 € y 16 €.

La Corte de Oviedo

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Jueves 15 de mayo de 2025, 19:30 horas. Teatro Campoamor, Oviedo: XXXII Festival de Teatro Lírico Español: «La Corte de Faraón», opereta bíblica en un acto y cinco cuadros con música de Vicente Lleó (1870-1922) y libreto de Guillermo Perrín (1857-1923) y Miguel de Palacios (1863-1920), en versión de Emilio Sagi y Enrique Viana.

(Crítica para OperaWorld del viernes 16, con fotos de Alfonso Suárez, propias, más el añadido de los siempre enriquecedores links, con la tipografía y colores que no siempre se pueden utilizar)

En Oviedo así llamamos a la Iglesia de Santa María La Real de La Corte y también un céntrico local hostelero frente a la Junta del Principado, pero esta vez me referiré a «La Corte de Faraón», recordando que el título debe ir con «de» y no con «del», pues toma Faraón como nombre propio y no como cargo electo, por lo que a partir de aquí simplemente me referiré a ella como “La Corte”.

Nuestra legendaria Vetusta lleva tiempo pidiendo una tercera (y hasta cuarta) función para este festival de teatro lírico que alcanza ya treinta y dos temporadas, pues el éxito de muchos títulos agota las entradas para las dos actuales. Lo mismo ha sucedido con este penúltimo (solo queda para cerrar en junio «Marina»), tan unido al nombre de Emilio Sagi -quien la presentase en 2012 en Bilbao y Madrid- junto a un elenco con presencia de muchas voces asturianas que suponen la mejor propaganda para dos llenos en el Campoamor, contando con gran parte del reparto que la representó en el Teatro de la Zarzuela abriendo este año con la misma producción (y 15 funciones), “La Corte” que Jonathan Mallada, autor de las notas al programa, definió como “divertida, irreverente e hilarante” en la conferencia previa el día anterior.

Está claro el éxito de esta “opereta bíblica” como así se la calificó para su escandaloso estreno en 1910, y que llegaría a las 772 representaciones. Mezcla de cabaret y revista, Sagi le añade “sicalíptica”, pues hasta con la definición del DRAE queda perfectamente explicada: “malicia sexual, picardía erótica”, con sinónimos como erótica, picante, pícara, procaz, atrevida, sexual, sensual, obscena, verde. Pero “las circunstancias se relajan de tal modo que hoy la mayoría de esas bromas están pasadas de rosca y es necesario darlas otra vuelta de tuerca utilizando el equívoco de sexos y la ambigüedad sexual, elementos que precisamente convierten esta obra en un género sicalíptico muy particular, más volcado hacia el cabaré o la revista” como la define el propio Emilio, pero también “gamberra». Y añade Manuel Lagos Gismero en el programa madrileño que “efectivamente, es gamberra, cachonda, descarada y desvergonzada, directa a lo que nos ocupa e interesa al ser humano: el sexo, la política y la religión, y todo queda reflejado con ingenio y humor”. No faltan tampoco la ironía, la crítica social o la irreverencia, y hasta la censura franquista la prohibiría por obscena -no así con la música, gracias a la grabación de Ataúlfo Argenta en 1958 que sonó en tantos hogares de entonces- para “resucitarla” en plena transición e incluso con la versión cinematográfica de 1985 dirigida por José Luis García Sánchez, con guión de Rafael Azcona, protagonizada por Ana Belén y Antonio Banderas, hasta convertirse en una representación casi recurrente cada cierto tiempo en los teatros hispanoamericanos y por distintas compañías.

La música de Vicente Lleó es una delicia en todos los números, desde los valses al garrotín junto a todas las canciones que con los textos del tándem Perrín-Palacios encajan como un guante, pero aún mejor con esta actualización que ha escrito el dúo Sagi-Viana, donde el juego de palabras, incluso con las siempre complicadas esdrújulas (y aprovecho para tildar esta Corte de “magnífico espectáculo”) nos normalizan especialmente las partes habladas, contando con unos excelentes cantantes y actores que mejoran los inicios del género (a la inversa: actores que cantaban).

Y si alguien triunfó en Oviedo ha sido Enrique Viana, el Sul sorpresa “empaquetada” en el movido sarcófago para Faraón, largo solo de nombre y casi dirección postal, sorpresa para todo el Campoamor brindándonos no solo un Babilonio único, juguetón, cachondo como siempre, lleno de guiños locales repletos de fino humor (Colloto, Monte Cerrao, La Escandalera con todo lo que significa…). Genuinos cuplés del siglo XXI de esta vedette con bata ecológica que barría todo el oropel del escenario para llevarlo al contenedor amarillo, obligando a cantar a “los hombres solos… que quedan y están todos aquí”, pidiendo que “respiren”, bromeando con el maestro Bayona sobre “cómo tocar” el Babilonio, en tono “gris perla” y no en modo menor sino de edad mediana. Dedicatorias por partida doble a “mis primas segundas” con los deportistas que deben tener pelotas a pares, y “a las mujeres vigoréxicas” con la dureza de doble sentido. Actualidad bromeando con la Transparencia y hasta con Groenlandia, que encaja con Babilonia, donde “hasta los pingüinos están haciendo las maletas”,  bajando por el Basilisco (Obelisco) y unas carcajadas que no nos hicieron perder el excelente estado vocal del tenor madrileño, con un falsete increíble, el ingenio imperecedero e imperdurable de su histrionismo bien entendido, la química con el público y la valentía por seguir defendiendo y manteniendo viva 115 años después esta opereta sicalíptica, con el cuplé final Actualizando toda la Corte en letra y vestuario (Gabriela Salaverri dejó para el final sus coloridos diseños de temporada).

Y si Viana es incombustible, no se queda atrás La Reina Milagros Martín, nuestra auténtica señora de la zarzuela que cada vez que se sube a las tablas ofrece una lección de profesionalidad, de entrega, de saber hablar y cantar, haciendo beber “del rico vino de Antila”, respeto a los compañeros en el terceto Para jugar y sentenciar….  Son actuaciones siempre para recordar por la magnificencia tanto de su personaje como de su persona.

El casto José jugaba en casa, pero Jorge Rodríguez-Norton lleva una carrera de primera sin olvidarse de la zarzuela, nuestro patrimonio que cuando se interpreta con la calidad del avilesino la hace aún más grande. Física y vocalmente brilló más que todo el oro con el que cubrieron su cuerpo y las tablas del centenario templo lírico carbayón, con un derroche reclamado por todas las damas y y aplaudido como se merece, solo, a dúo o en terceto.

María Rey-Joly volvía tras su viuda Obdulia de «La Regenta» (comentada también desde aquí) como la insatisfecha Lota que busca felicidad ante tanta castidad, que se mueve como pez “en el oro” en este rol tan cabaretero por picardía y sensualidad, especialmente en el dúo con José, aunque más legible cantando que hablando. Otro tanto con Annya Pinto como Raquel, quien mostró musicalidad y buena línea de canto con voz bien proyectada en La luz de la luna se quiebra en el Nilo.

También cantaban en casa Ra, Sel y Ta, tres viudas asturianas encarnadas por Serena Pérez, María Heres y Ana Nebot que se lucieron bailando, cantando muy empastadas y sumándose a un elenco que defiende las voces de “la tierrina” junto al siempre inconmensurable Carlos Mesa como Selhá que no sólo es un actor cómico de primera sino que canta afinado y se metió al público en el bolsillo desde su primera aparición junto al colega Oscar Fresneda como Seti, un juego de roles bien ensamblado e interpretado. Otro asturiano el barítono mierense Abraham García como Gran Sacerdote, presentando a Lota y luciéndose en un Garrotín concertado y brillante.

Grande el Faraón Enric Martínez-Castignani muy querido en Oviedo que siempre defiende sus roles con solvencia y es capaz de empatizar incluso con los gestos. Mientras, la flecha afectó un tanto al Putifar de Ramiro Maturana al que le faltó más música que humor, color bien timbrado pero poco homogéneo y por momentos forzado en el agudo pero sin llegar al «Horror».

El coro titular del festival, preparado por José Manuel San Emeterio, volvió a mostrarse con una profesionalidad digna de elogio. Escénica y vocalmente ayudaron a una representación que con toda la comicidad es exigente para todos, especialmente para las voces blancas y más cuando las sitúan atrás, con lo que supone encajar con el foso. Desde el inicial “¡Victoria!¡Victoria! Ya de las trompetas…” premonitorio del resultado final y con paraguas para el chaparrón, junto a unos Sacerdotes compactos y seguros son uno de los pilares de cada temporada.

Una nutrida Oviedo Filarmonía en el foso sigue siendo el seguro orquestal de este festival, y se crece con maestros como Néstor Bayona, buen concertador manteniendo unos balances que respetaron siempre las voces, dejando “sacar músculo” en los números instrumentales y con buenos solistas, destacando el flautín y el arpa.

Nuria Castejón montó una coreografía “muy egipcia” en gestos para un buen “cuerpo de baile” a cargo de seis caballeros (dejo al final sus nombres) que también completaron una escena nunca abigarrada y sin resbalar ante los papeles que inundan del suelo y terminarían barriendo.

De nuestro internacional Emilio Sagi solo caben palabras de admiración en su Oviedo natal donde debutó y vuelve siempre triunfante, tanto en la ópera como en la zarzuela, de las que se ha convertido en todo un baluarte. En un encuentro previo con el público definía que “un teatro no es un ente burgués, tiene que ser un espacio de libertad, tiene que tener las ventanas y las puertas abiertas”. Como ya disfrutaron en el Arriaga bilbaíno o en la calla Jovellanos madrileña, esta producción ovetense va más allá del oro o los guiños a la revista, tiene una escena ágil, sobria, elegante y con el guiño final a nuestro tiempo, también en la vestimenta, desde un mural de arte urbano faraónico por temática pero muy colorido, casi warholiano aunque me recordó más al Vivancos del siempre añorado pub “Pick Up” (detrás de la Catedral) que nuestra generación disfrutó tantos años hasta su cierre, jugando con el plano superior que abre y cierra en los distintos cuadros para el coro o las viudas y la iluminación siempre muy lograda de Eduardo Bravo, con el final cual karaoke con letra proyectada todos cantamos -al fin con la pausa en su sitio- el babilonio “vámonos para… Judea”, que tras más de hora y media aún se entonaba al salir de un teatro inundado por el buen humor de la Corte de Oviedo.

FICHA:

Jueves 15 de mayo de 2025, 19:30 horas. Teatro Campoamor, Oviedo: XXXII Festival de Teatro Lírico Español: «La Corte de Faraón», opereta bíblica en un acto y cinco cuadros con música de Vicente Lleó (1870-1922) y libreto de Guillermo Perrín (1857-1923) y Miguel de Palacios (1863-1920), en versión de Emilio Sagi y Enrique Viana.

Estrenada el 21 de enero de 1910 en el Teatro Eslava de Madrid.

Coproducción del Teatro Arriaga, Teatro Campoamor y Teatros del Canal (2012).

FICHA ARTÍSTICA

Dirección Musical: Néstor Bayona – Dirección de Escena: Emilio Sagi – Asistente de la dirección de escena: Javier Ulacia – Escenografía: Daniel Bianco – Vestuario: Gabriela Salaverri – Iluminación: Eduardo Bravo – Asistente de iluminación: David Hortelano – Coreografía: Nuria Castejón.

REPARTO

Lota: María Rey-Joly – La Reina: Milagros Martín – Sul: Enrique Viana – Raquel: Annya Pinto – Ra: Serena Pérez – Sel: María Heres – Ta: Ana Nebot – El Gran Faraón: Enric Martínez-Castignani – José: Jorge Rodríguez-Norton – Putifar: Ramiro Maturana – Gran Sacerdote: Abraham García – Selhá: Carlos Mesa – Seti: Oscar Fresneda.

CUERPO DE BAILE

Cristhian Sandoval, Daniel Morillo, José Ángel Capel, Antonio Bonilla, Pablo Gutiérrez, Jan Gálvez.

Oviedo Filarmonía

Coro Capilla Polifónica “Ciudad de Oviedo”

Director de coro: José Manuel San Emeterio

Apoyando el talento joven

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Miércoles 7 de mayo, 19:30 horas. Iglesia de San Tirso El Real, Oviedo: La Castalia: In memoriam. Obras de Bach, Mozart y Montero Rey.

La asociación ovetense lleva muchos años formando y ofreciendo oportunidades a muchos artistas, alguno de ellos ya incorporados como profesionales a un mercado siempre difícil y aún más en lo profesional, con cursos, conciertos y estrenos varios que a menudo he reflejado desde estas líneas. Y nuevamente hay que agradecer a La Castalia que dirige la incombustible Begoña García-Tamargo otra nueva oportunidad que además servía de tributo a la memoria del recientemente fallecido  Leoncio Diéguez Marcos (Palazuelo de Órbigo, 20 de marzo de 1941 – León, 27 de abril de 2025) de quien la profesora de canto hizo una breve y sentida semblanza, pues coincidieron en el Conservatorio de la Corrada del Obispo, destacando la gran labor del sacerdote y músico leonés en Asturias que aún está por escribir.

En honor de Don Leoncio, el joven compositor gallego Teo Montero Rey (A Coruña, 2025), ganador del Primer Premio del Intercentros Melómano – Premio de Composición Fundación SGAE, estrenaba su Missa Brevis en sol menor con un plantel de músicos de su generación que volvieron a mostrar un amor por la música y una entrega que emocionó a los asistentes a este concierto «In Memoriam».

Antes del estreno, los instrumentistas, que participarían posteriormente, se organizaron para ofrecernos tres páginas de algunos compositores eternos: dos de Bach «padre de todas las músicas» y una de Mozart, «el niño prodigio» que no creció y siempre asombra.

Uxue Zabala (flauta) y Muriel Antolí (cello) interpretaron el Andante y Allegro de la Sonata en do mayor BWV 1033, siempre exigente técnicamente y con un buen entendimiento entre ambas instrumentistas.

A continuación un dúo de clarinetes formado por Alicia Martínez y Juan Diego que ofrecerían el Dúo Concertante I de Mozart, impecable y asombroso cómo el genio de Salzburgo escribió para todos los instrumentos manteniendo un lenguaje inimitable que los jóvenes transmitieron con seguridad y un sonido rico ayudado por la siempre agradecida acústica del templo asturiano de San Tirso.

De las seis suites para cello de Bach, el irrepetible Pau Casals que tanto ayudó a divulgar la obra del kantor, decía desayunar una hasta el final de su longeva vida. Y la dificultad técnica siempre las hace plantearlas como todo un reto que nunca se logra. Pero eso no impedirá seguir trabajando, estudiando y tras una vida de sacrificios llegar a interiorizarlo y sentirlo, así que Muriel Antolí tuvo el arrojo de elegir el Preludio y Giga de la Suite nº 3 BWV 1009, no alcanzar la cima en el primero pero afrontar la segunda con ese aire de gaita con un instrumento de potente sonoridad y la entrega de esta valiente violonchelista, que como al resto de compañeros, tocar en público es parte de un aprendizaje que nunca termina.Para el estreno se unió el grupo instrumental anterior aunque con Alicia Martínez sumándose a las segundas voces del coro joven (dejo al final a los componentes), con tres voces por cuerda en las voces blancas y cuatro en las graves , más la soprano solista, natural de San Felices Buelna, Noive Solar (a quien La Castalia ya me descubriese en dos de sus funciones y que cursa estudios en el Conservatorio ovetense) dirigidos todos por el compositor Teo Montero. Esta misa breve suya en latín usa del ordinario el Kyrie, Gloria, Sanctus y Agnus Dei, con una instrumentación «ad hoc» que aunque sugiera sonidos del órgano (y bien podría hacerse la transcripción para él) su tímbrica propia y fraseos que da el trío elegido ayudaron tanto al coro como a la solista, con partes instrumentales bellísimas, y melodías tanto en la flauta como en el clarinete, también a dúo, manteniendo una unidad estilística en los inicios de cada parte -especialmente en el Sanctus– no solo de aires franceses (con perfume de Fauré) sino también pensando en las tesituras de todos al elegir la tonalidad de sol, en modo menor para esta obra, con partes en homofonía y otras en contrapunto, siempre respetando la inteligibilidad del texto y el subrayado instrumental de las cuatro partes, especialmente de un cello siempre presente y poderoso en sonoridad.

Volvió a sorprenderme la soprano cántabra que no tuvo problemas de volumen en ningún momento, poderosa pero igualmente matizada, buena dicción, excelente proyección y capaz de defender con profesionalidad esta nueva partitura de Montero Rey, que a buen seguro seguirá regalándonos mucho más repertorio. Aplauso para el coro de cámara muy afinado, seguro, empastado, que se plegó a las exigencias de la obra y compositor, con un par de excelentes bajos siempre bien arropados por el cello, matizando y dialogando con la solista.

Una tarde de emociones y estreno gracias a esta prometedora gente joven que me reconcilia con su generación y recuerda lo importante que es el esfuerzo individual, el trabajo colectivo y la labor docente para seguir dando oportunidades y formando personas como músicos en el amplio sentido de la palabra, como hizo tantos años Don Leoncio Diéguez y sigue haciéndolo Begoña García-Tamargo.

CORO:

Mujeres I: Beatriz Pérez, Sonia Arango, Vania Revilla

Mujeres II: Alicia Martínez, Covadonga Martínez, Elena Lucas

Hombres: Adrián Villa, Antón Martínez, Daniel Vidal, Martín San Miguel

Letras asturianas con música

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Viernes 2 de mayo, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo, Conciertu de les Lletres Asturianes: OSPA, Óliver Díaz (director). Obras de Falla, Bizet, Luna, Korsakov y Lauret. Entrada gratuita.

 

La 46 Selmana de les Lletres Asturianes (que organiza el Principado de Asturias), este año dedicada a la diáspora personificada por  uno de los mayores exponentes del llamado Xurdimientu, Xosé Álvarez, Pin (1948-2001) que defendió nuestra lengua y cultura asturiana desde su Belmonte natal hasta la Argentina que le acogería entre tantos paisanos allí emigrados.

Y llegaba este concierto con mucha inspiración en la literatura y el folklore, especialmente el nuestro a cargo de la orquesta de todos los asturianos con el ovetense Óliver Díaz al frente, que presentaría las obras antes de comenzar armando un programa muy del gusto de todos los presentes, melómanos y aficionados en general, que no llenaron el auditorio carbayón pese a la gratuidad de las entradas.

Literatura española de Pedro Antonio de Alarcón y El sombrero de tres picos en el que Manuel de Falla (1876-1946) se inspiraría para el ballet homónimo y cuya Suite nº 1 afrontó la OSPA bien llevada por el maestro Díaz, complicidad total con la comodidad que da la confianza mutua y el dominio de un repertorio que tienen más que asimilado, y que con la madurez tanto del director como de la orquesta lograron dejarnos una interpretación muy equilibrada, con lucimiento de todos los solistas, riqueza de matices y claridad en los cambios de ritmo.

Óliver Díaz lleva muchos años trabajando dede el foso y eso se notó en la Suite nº1 de la Carmen de G. Bizet (1838-1875), también de inspiración literaria en Merimée y manteniendo ese ambiente hispano  que emocionaría a tantos artistas, el amor de la cigarrera y el militar con fatal desenlace. Cada número de esta suite funciona como un tráiler de los más famosos números de la ópera del francés, permitiendo disfrutar especialmente de las maderas (bellísimo el dúo de flauta y arpa de la «aragonaise») que cantaron bien arropadas por una orquesta sutil, respirando y transmitiendo la magia de esta página lírica así como el famoso número del «toreador» con la formación asturiana brindándonos un sonido compacto, balanceado y rico en dinámicas.

Plenamente asturiana la zarzuela La pícara molinera del zaragozano Pablo Luna (1879-1942) inspirada en una novela de Alfonso Camín, cuyo intermedio tiene entidad musical propia (aunque para muchos de nosotros nos emociona especialmente el «Paxarín tú que vuelas») y con versiones históricas. Así la entendió Díaz con la OSPA, con una elección del aire correcto para disfrutar cada motivo, empaste, amplios matices que llevó con mano izquierda y hasta con el cuerpo, todas las secciones nuevamente inspiradas y la rítmica tan cercana de nuestro folklore.

Palabras mayores en cuanto a orquestación es Nikolái Rimski-Korsakov (1844-1908), quien como marino de profesión sabemos que recaló en España, y aunque sin documentar parece que desembarcó  en Avilés y se acercó hasta Ciaño por su amistad con Pedro Duró, quien probablemente le preparó una espicha con gaita y tambor, pues su Capriccio espagnol, opus 34 bien podría llamarse «Capricho asturiano», y fue sintonía muchos años de Radio Nacional de España en Asturias allá en los estudios de la calle Melquíades Álvarez, donde el valdesano Modesto Gonzáles Cobas (con La Asturias popular) fue defensor e impulsor de nuestro rico folclore. La versión de este primer viernes de mayo en el auditorio carbayón seguro que haría las delicias del ruso, quien se quejaba de que se ignorasen aspectos como los cambios «en los timbres y la elección de concepciones melódicas y patrones de figuras» porque no se puede entender mejor la inspiración asturiana en cada uno de los cinco números (Alborada, Variaciones, Alborada, Escena y canto gitano y Fandango asturiano) donde disfrutar con unos solistas de primera y la sabia mano del director ovetense. No es «música rusa sobre temas asturianos» sino auténtica música asturiana entendida por este marino ruso que en cada puerto recogía lo que escuchaba: la fiesta asturiana al amanecer, unas trompas aterciopeladas arrancando las variaciones para ir dando paso a cada solista (inmenso Andreas Weisgerber), la rica instrumentación y nueva tonalidad de la siguiente alborada, la cuerda (con el arpa de nuevo impecable) hoy muy bien comandada por Daniel Jaime, también luciéndose en los solos, con la sonoridad casi guitarrística del canto gitano desde el redoble amplio de la caja o las trompetas poderosas, más la explosión final de nuestro fandango, vivo, enérgico, con toda la percusión mandando y empujando en un acelerando impetuoso además de poderoso en una excelente interpretación del tándem Díaz-OSPA.

Para finalizar no podía faltar el violinista, compositor y director murciano Benito Lauret (1929-2005) quien trajo a nuestra tierra el convencimiento por una música de calidad tanto en el mundo coral como en el sinfónico desde su plaza en el Conservatorio de Oviedo de «Contrapunto, Fuga y Composición», y aquí dirigió tanto a la Capilla Polifónica «Ciudad de Oviedo» como a la Orquesta de Cámara «Muñiz Toca» y la Orquesta Sinfónica de Asturias de 1973 a 1985, precursora de la actual OSPA, e inspirándose en nuestro folklore como parece sólo han entendido los compositores que han visitado nuestra «tierrina» y que en el caso del cartagenero se enamoró de ella y su música, dando un paso de gigante a nuestro patrimonio musical esperando por un más que merecido homenaje aún pendiente.

Guardo como oro en paño varias grabaciones suyas pero especialmente el LP «Música Sinfónica Asturiana» grabado hace casi 50 años  para el sello CBS con la Orquesta de Cámara de Madrid por él dirigida, donde aparecen en la cara 2 sus Escenas asturianas, estrenadas en mayo de 1976 con el patrocinio de la Sociedad Filarmónica Ovetense  y que han sonado en múltiples ocasiones incluso más allá de nuestras fronteras, y «renovando» la sintonía radiofónica, posteriormente televisiva de la RTVE en el Principado. Obra dedicada a Manuel Álvarez-Buylla López-Villamil, «con lo que el autor pretende rendir un modesto homenaje a un apellido al que tanto debe la cultura musical de Oviedo y, por ende, de Asturias» como reza la contraportada del disco, con las correspondientes notas a las obras en él grabadas.

Las Escenas asturianas (también en versión para banda) recopilan temas y motivos que Torner reflejó en su «Cancionero Musical de la Lírica popular asturiana» que todos los asistentes al concierto conocíamos desde siempre (Alborada, Corri-corri o Valamé nuestra señora, Mambrú, Vas por agua o El Pericote), y que Lauret entiende desde una armonización, orquestación, elegancia y sabia elección de las canciones para engarzar una obra maestra que sigue viva y fresca. La OSPA la lleva en sus genes, sus músicos son ya tan asturianos como lo fue el propio Benito Lauret, la entienden como nadie. Y Óliver Díaz llevó con la misma elegancia y mesura de la obra cada uno de sus números, jugando con la tímbrica, llenando de color cada motivo, equilibrando sonoridades, dejando a los excelentes solitas gustarse, «cantar la tonada» con el clarinete, tocar el tambor asturiano junto a «la gaita del oboe«, pero sobre todo contagiarnos los ritmos tan bien hilvanados por el maestro murciano donde El Pericote se mezcla genialmente con el Asturias patria querida que armonizase el recientemente fallecido Leoncio Diéguez, otro asturiano de adopción a quien le debemos la versión sinfónica de nuestro «Himno del Principado».

Festín orquestal y auténtico fin de fiesta con estas escenas asturianas que incluso levantaron a parte del público como si de un acto oficial se tratase, para romper en atronadores aplausos con este concierto en homenaje a la España y Asturias vistas desde fuera pero sentidas desde muy dentro.

 

Ferrum la forja ganadora en Ejea de los Caballeros

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Ferrum, el coro masculino de El León de Oro, ganador del 51 Certamen Coral de Ejea de los Caballeros

El coro masculino Ferrum, parte del Proyecto LDO (El León de Oro), ha sido el ganador del 51º Certamen Coral de Ejea, uno de los encuentros corales más consolidados de España, que tuvo lugar del 25 al 27 de abril de 2025 en el Polideportivo Municipal de Ejea de los Caballeros. El Premio Popular ‘David Tellechea’, elegido por el público, también ha sido para Ferrum.

Este certamen, organizado por el Ayuntamiento de Ejea y bajo la dirección artística de Enrique Azurza, reunió este año a ocho formaciones corales procedentes de diferentes puntos del país, distribuidas en las categorías de coro adulto y juvenil. La competición destaca por su exigencia artística, su reputación nacional y por un jurado compuesto por reconocidos expertos en dirección y composición coral.

Desde su creación en 1970, el Certamen Coral de Ejea ha acogido a más de 500 coros y más de 20500 coralistas, y ha sido reconocido como Actividad de Interés Turístico de Aragón por su impacto cultural, pedagógico y su capacidad para proyectar la imagen de Ejea y de la comunidad.

Una de las señas de identidad del certamen es el encargo de una obra de obligado estreno en cada edición, lo que les hace poseedores de un gran patrimonio y legado de música aragonesa. En esta ocasión, se trataba de Madejas, del compositor José Manuel García Hormigo, reconocido por su aportación a la música coral contemporánea.

Además de esta obra obligatoria, Ferrum interpretó, como piezas libres:

En palabras del propio Certamen, la actuación de Ferrum fue “una propuesta que va más allá del canto: un sonido propio, sensibilidad y una marcada vocación formativa. Bajo la dirección de Marco Antonio García de Paz, sus 32 coristas han ofrecido una actuación intensa y emocionante. Ferrum ha venido a Ejea pisando fuerte: no solo canta, también transmite y conmueve”.

Dirigido por Marco Antonio García de Paz, Ferrum es una agrupación de voces graves que renació en 2024, tras el parón de la pandemia, como nueva rama del proyecto LDO, con el objetivo de explorar la riqueza y profundidad de las voces graves y potenciar el desarrollo de jóvenes cantores comprometidos. Aunque de reciente trayectoria, ya cosechó el segundo premio en el Certamen de la Canción Marinera de San Vicente de la Barquera 2024.

“Este certamen es una maravillosa ocasión para aprender y mejorar, y es, en definitiva, lo que nos mueve a estar allí”, afirma su director, García de Paz. “Testarte con las mejores agrupaciones del país, con grupos que trabajan enfocados en una competición, te aporta mucho. Además, lo estamos disfrutando con un programa precioso, y forma parte del desarrollo de un coro que quiere construir compromiso, calidad, atraer voces jóvenes y, por supuesto, lo principal siempre, disfrutar de la música”.

Ahora, como coro ganador del primer premio en la categoría de adulto obtendrá el pase al Gran Premio Nacional de Canto Coral 2026, que se celebrará en Cocentaina (Alicante).

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