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Comienzan las celebraciones musicales

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Miércoles 7 de octubre, 19:45 horas. Teatro Filarmónica, concierto 12 del año 2026 (año 129, concierto 2.109) de la Sociedad Filarmónica de Oviedo: Orquesta de la Fundación Filarmónica de Oviedo, Pedro Ordieres (director), Ensemble RONA (Valerie Steenken, violín – Montserrat Egea, chelo – Juan Barahona, piano). Obras de Ramón de Garay, Borodin y Beethoven.

Inaugurábamos la temporada 2026-27 en la centenaria Sociedad Filarmónica de Oviedo con la orquesta de su Fundación que dirige el violinista ovetense Pedro Ordieres (1979), heredera de la extinta Orquesta de la Universidad que fundase su padre Alfonso, y que al fin ha encontrado el necesario asentamiento en este año desde su nacimiento para seguir creciendo y dando la oportunidad a muchos músicos para seguir formándose («servir como espacio de encuentro intergeneracional para músicos aficionados, estudiantes y adultos que desean tocar en equipo» según reza su ideario), desde repertorios exigentes, también del gusto de un público que este primer miércoles de octubre acudió en buen número al teatro de la calle Mendizábal pese a las inclemencias otoñales, y que suponen todo un reto, evidentemente para cualquier orquesta, más aún para esta formación que adapta su amplia plantilla con total naturalidad a las obras programadas.

Es necesario  seguir reivindicando nuestro patrimonio musical asturiano, y nadie mejor que Ramón Fernando de Garay y Álvarez (Avilés, 27 de enero de 1761 – Jaén, 8 de enero de 1822) , un compositor de talla internacional contemporáneo de Mozart, Haydn o Beethoven (por citar la terna clásica), prolijo en todos los estilos aunque mayoritariamente el religioso, pero con nada menos que diez sinfonías (escritas entre 1790 y 1817) que han sido grabadas hace ya quince años por el incombustible José Luis Temes al frente de la Orquesta de Córdoba con motivo del 250 Aniversario del nacimiento del músico de Sabugo (y agotadas  dentro del sello Verso de la Fundación BBVA), formado en la Real Colegiata de Covadonga donde su padre era organista, antes de su partida a Jaén en 1785. Al menos en La Villa del Adelantado pude degustar su Sinfonía nº 9 allá por 2013 dentro de la XXXVI Semana de Música Religiosa (también fenecida) y que volvería a escuchar con la OSPA en mayo de 2017 y Víctor Pablo Pérez.

Hay que mantener el patrimonio asturiano con su amplia herencia sinfónica, y el maestro Pedro Ordieres optó por la Sinfonía nº 1 en Mi bemol mayor, que con esta misma orquesta ya ha interpretado el pasado mes de junio en la villa natal de Garay, y en Boal dentro del 9º Festival Indiano «Volven os americanos», acercando la música orquestal al tristemente olvidado suroccidente asturiano, por lo que podemos decir que «estaba bien rodada», algo que se notó en sus cuatro movimientos (Allegro – Minuet (Andante) – Andante Amoroso – Presto), ajustados a las indicaciones, con una plantilla equilibrada en sonoridades y plenamente adaptada a este estilo clásico del avilesino, que desde el podio Ordieres llevó sin batuta, mandando y llevando con sus manos polifónicas para así resaltar los motivos, marcar con precisión las amplias  dinámicas y ejercer de auténtico «maestro de capilla» como lo fue el avilesino emigrado a Jaén (donde pude presumir de la asturianía que muchos desconocían).

Y desde esa adaptación de la plantilla a todos los repertorios que está frontando, sacando «músculo» nos ofrecerían el poema sinfónico En las estepas de Asia Central (1880) del ruso Alexander Borodin, dedicada a Liszt, auténtica prueba de fuego para los solistas de viento, bien arropados por una cuerda que fue ganando cuerpo y mejorando afinación a lo largo del concierto, desde el dedicado lirismo inicial hasta los tutti bien empastados.

Ensemble RONA

El plato fuerte, tras el descanso, y aperitivo del 200 aniversario de la muerte de Ludwig van Beethoven (me hago viejo porque ya celebré los 150 y recuerdo conciertos en el de su nacimiento) sería el Triple Concierto para violín, violonchelo y piano en Do mayor, op. 56 contando con el trío del Ensemble Rona, otra formación versátil y polivalente que nace de la admiración de sus miembros hacia la música de cámara, forjados en la madrileña Escuela Superior de Música Reina Sofía, y que a nivel solista son parte de una excelente generación de jóvenes intérpretes que tienen un nivel altísimo fruto del duro trabajo, y en Beethoven lo demostraron con creces en sus tres movimientos (Allegro – Largo – Ronda alla Polacca), emulando a otros grandes que se unen para parecer fácil esta difícil y poco programada página de «El Genio de Bonn».

La muniquesa Valerie Steenken (1999), concertino de la OCNE desde 2023, la toledana Montserrat Egea (1997), docente y chelista también de la OCNE un año antes (formación que volvía a escuchar este verano en Granada), y el pianista asturiano -que le nacieron en París- Juan Barahona (1989) al que sigo desde sus inicios, resultaron los solistas ideales por su compenetración, musicalidad, entendimiento, dinámicas, sonoridad, y la perfecta concertación de Ordieres con su orquesta, en este triple beethoveniano al alcance de muy pocos. Un lujo contar con el Ensemble Rona para disfrutar de esta partitura bien llevada por todos, con unísonos impecables, cambios de tempo bien encajados, amplísima gama de matices y el protagonismo compartido donde reconocer la calidad de estos solistas siempre «mimados» desde el podio, fieles a un estilo cercano en una interpretación sin complejos por parte del trío.

Con el buen sabor de boca del Triple, el agradecimiento de Juan por estar en casa (donde volverán en abril) y la presentación por parte de Valerie, qué mejor propina que Beethoven y el tercer movimiento (Tema con variaciones: Allegretto) de su  Trío en si bemol para piano, clarinete y cello, op. 11 “Gassenhauer” (1798), que en esta versión elevó aún más la calidad de este concierto inaugural de la temporada, abriendo ya el «Año Beethoven«.

 

PROGRAMA:

R. Garay (1781-1824)

Sinfonía nº 1 en mi bemol mayor:

Allegro – Minuet – Andante Amoroso – Presto

A. Borodin (1833-1887):

En las estepas del Asia Central

L. V. Beethoven (17770-1827):

Triple Concierto oara violín, vioonchelo y piano en do mayor, op. 56:

Allegro – Largo – Ronda alla Polacca

Navidades sinfónicas y solidarias

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Miércoles 17 de diciembre, 20:00 horas. Teatro Jovellanos: Concierto nº 1.706 de la Sociedad Filarmónica de Gijón (a beneficio de la Asociación Española Contra el Cáncer). Orquesta de la Fundación Filarmónica de Oviedo, Pedro Ordieres (director). Obras de Schubert y Dvořák.

Mi último concierto del año en  la Sociedad Filarmónica de Gijón resultó una cita que aunaba música y compromiso solidario al celebrarse a beneficio de la AECC en Gijón, y con una extraordinaria entrada que seguro ayudará a seguir invirtiendo en la investigación para seguir una lucha que nunca es suficiente, como bien nos recordó la periodista lenense Laura Mayordomo del diario El Comercio, antes de que sonase la música.

La Orquesta de la Fundación Filarmónica de Oviedo, bajo la dirección de Pedro Ordieres, presentó un programa equilibrado y de gran atractivo, con obras de Franz Schubert y Antonín Dvořák, con una plantilla algo desequilibrada donde el viento era casi tan numeroso como la cuerda (esta vez capitaneada por Daniel Jaime Pérez), con todo el “sacrificio” que supone intentar una sonoridad bien balanceada, una especie de ecualización donde el primero baja el volumen y la segunda lo sube, en un ímprobo trabajo cuando además violas y contrabajos quedaban en franca minoría perdiéndose «pegada en los graves». Con todo alcanzaron una calidad que para una orquesta amateur con apenas tres meses de vida, heredera de la desahuciada Orquesta Universitaria que fundase mi siempre recordado Alfonso Ordieres y recuperase su hijo Pedro durante ocho años, una «escuela de vida» que trabaja para unir caminos, aficiones y una experiencia para los jóvenes que pronto ocuparán atriles profesionales, o como reza en su presentación «un espacio donde personas de distintas edades, trayectorias y niveles musicales comparten algo en común: el deseo de hacer música juntas».

Ya en su debut al que tuve la suerte de disfrutar en su “sede”, en la sociedad hermana de la gijonesa, resaltaba el empuje y ganas de trabajar de esta “heredera universitaria” y con parte de este programa, la obertura “asturiana” de Schubert  y solo el primer movimiento de la sinfonía. Para el 22 de abril del próximo año retornarán «a casa» y espero seguir su evolución, deseándoles muchos más conciertos para llevar la música sinfónica allá donde no alcanzan las orquestas profesionales.

La velada se abrió con la Obertura “Alfonso und Estrella”, D. 732 de Schubert, una página infrecuente en las salas de conciertos que permitió asomarse a una faceta menos conocida del compositor vienés. Como señalaba en las notas al programa, que esta vez tuve el honor de escribir, se trata de una obertura en la que Schubert conjuga la herencia clásica con un marcado aliento lírico, anticipando ya algunos rasgos de su madurez. Pedro Ordieres subrayó precisamente ese equilibrio, ofreciendo una lectura clara y bien estructurada, con un discurso fluido y un sonido cuidado, en el que destacó el buen empaste de las cuerdas y la elegante participación de los vientos.

A continuación llegaría la Sinfonía nº 9 en mi menor, op. 95, “Del Nuevo Mundo”, de Antonín Dvořák, obra emblemática del repertorio sinfónico y verdadero cruce de caminos estéticos y culturales. Tal como recordaba en las notas al programa, la sinfonía no pretende tanto una cita literal del folklore americano como una síntesis personal entre el lenguaje del compositor y las impresiones recogidas durante su estancia en Estados Unidos. Esta idea encontró reflejo en una interpretación atenta a los contrastes y al desarrollo orgánico del discurso musical. Con alguna permuta en los atriles de la madera la orquesta volvió a trabajar los matices para proseguir con el mismo empuje juvenil y la madurez en la dirección.

Desde el Adagio-Allegro molto inicial, Ordieres planteó una lectura de amplios arcos formales, con una introducción solemne y bien graduada que desembocó en un allegro de pulso firme. El célebre Largo fue abordado con un tempo contenido y una atmósfera recogida, destacando la calidez y calidad del solo de corno inglés, sostenido por un acompañamiento delicado y expresivo que evitó cualquier exceso sentimental, trabajando los matices y equilibrios entre las secciones. El Scherzo, rítmicamente incisivo, mostró a una orquesta ágil y bien articulada, mientras que el Allegro con fuoco final cerró la obra con energía y coherencia, integrando los motivos recurrentes de la sinfonía en un clímax convincente, siempre  bajo el magisterio de «junior». Personalmente quiero felicitar especialmente a los componentes de “mi” Banda Sinfónica del Ateneo Musical de Mieres por sus respectivos solos a Alba García (flauta) y Mateo Velasco (trompeta) porque estoy viéndolos crecer en todos los sentidos, y su participación en la Orquesta de la Fundación Filarmónica de Oviedo es un escalón más en su formación y toda una experiencia siempre enriquecedora en el largo camino de los músicos.

Como concierto navideño hubo propina con los músicos envueltos en espumillones plateados, manteniéndonos en el continente americano pero bajando hasta México con el agradecido Danzón nº 2 de Arturo Márquez para una orquesta engrosada con más viento, percusión y el piano de Luis López Aragón, que prosigue cursando estudios de dirección orquestal en Oviedo y Alemania.

Público en pie, varias salidas a saludar de Pedro Ordieres, y no podía faltar en este día festejando ya la Navidad el mundialmente conocido villancico Noche de Paz (de Joseph Franz Mohr y Franz Xaver Grüber) en un bellísimo arreglo del avilesino Rubén Díez y el chipriota afincado en nuestra tierra Rafaelos Christofi, ambos presentes en el teatro, digno de banda sonora para alguna de las películas de temática navideña que seguro abundarán próximamente. De nuevo excelente repuesta de todo el teatro con calurosos aplausos, reconociendo tanto la calidad artística de esta propuesta como el valor añadido de una velada en la que música, reflexión y compromiso social se dieron la mano.

En conjunto, un concierto que ofreció una interpretación sólida y musicalmente honesta, sustentada en una lectura reflexiva del programa y en un notable trabajo de conjunto por parte de la Orquesta de la Fundación Filarmónica de Oviedo.

PROGRAMA

Franz Schubert (1797–1828):

Obertura “Alfonso und Estrella”, D.732

Antonín Dvořák (1841-1904):

Sinfonía nº 9 en mi menor, op. 95, “Del Nuevo Mundo”:

I. Adagio – Allegro molto II. Largo III. Scherzo: Molto vivace IV. Allegro con fuoco

Abandonos y reencuentros orquestales

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Miércoles 8 de octubre, 19:45 horas. Teatro Filarmónica, Año 119 de la Sociedad Filarmónica de Oviedo, concierto 2.093 (13 del año 2025): Orquesta de la Fundación Filarmónica de Oviedo, Maximilian Von Pfeil (violonchelo), Pedro Ordieres (director). Obras de Schumann, Schubert, Delius, Dvorák y Márquez.

El apellido Ordieres es sinónimo de música y ha estado unido a la Orquesta de la Universidad de Oviedo que fundase en 1979 mi siempre recordado Alfonso y recuperase en nuestro siglo XXI su hijo Pedro. Pero cuando no hay intención de apoyos o al menos algo de interés (u otros como «lucha de egos» o el «apártate tú que me pongo yo»), el abandono llevó a la renuncia de su director tras ocho largos años al frente, así como el apoyo de los músicos (algo que tristemente me recuerda otras formaciones y parece repetirse cual «Saturno devorando a su hijo») que siempre es primordial para no perder un capital humano único.

Pero a los desahuciados orquestales se les acogió nada menos que en la Fundación de la centenaria sociedad filarmónica ovetense, y en el programa de mano quedaba recogido el guante que no debió lanzarse, y la nueva casa de estos músicos de varias generaciones, como bien expresa el título:

«La música nos une»: 

Con esa convicción nace la nueva Orquesta impulsada por la Fundación de la Sociedad Filarmónica de Oviedo: un espacio donde personas de distintas edades, trayectorias y niveles musicales comparten algo en común: el deseo de hacer música juntas.

Esta orquesta no profesional, abierta y diversa, surge con el objetivo de tender puentes entre generaciones a través del lenguaje universal de la música. Desde jóvenes estudiantes hasta adultos que desean retomar su instrumento, pasando por músicos aficionados con larga experiencia, todas las edades son bienvenidas.

Creemos en el poder de la música como herramienta de encuentro, aprendizaje mutuo y transformación social y formar parte del compromiso cultural y educativo de la Sociedad Filarmónica de Oviedo, que a través de su Fundación, abre así una nueva vía para que la música no solo se esciche, sino que también se vida.

Pero esta orquesta también nace con vocación de escenario, Queremos llevar el nombre de la Filarmónica de Oviedoa teatros y auditorios dentro y fuera de nuestra ciudad, revitalizar el panorama musical con estrenos de obras contemporáneas, recuperar repertorio poco habitual y colaborar con solistas de prestigio que compartan esta visión de apertura, excelencia y compromiso.

Porque la música cuando es compartida, transforma todo lo que toca. Y porque no hay mejor manera de proyectar el legado y la excelencia de la centenaria Sociedad Filarmónica de Oviedo que a través de una orquesta viva, comprometida y abierta al futuro.

 

Con esta «carta de presentación» llegaba esta nueva orquesta con mucho camino andado en esa mezcla de juventud y veteranía, de estudiantes y titulados, al mando de Pedro Ordieres que lleva toda la vida amando, viviendo y conviviendo con la música. Inasequible al desaliento, luchador, con un repertorio que conoce a ambos lados (desde el atril y en el podio), con un solista de prestigio como su compañero en la OSPA Maximilian Von Pfeil para abrir temporada y orquesta con el «Concierto para violonchelo y orquesta en la menor», op. 129 de Robert Schumann. Excelente sonido del cello sobre una tarima que amplifica esa belleza de timbre, buenos balances con la orquesta (aún algo «descompensada» en efectivos de cuerda pero muy efectiva además de entregada) comandada por Fernando Zorita como concertino, y la sabia concertación de un Ordieres que lleva a «sus músicos» con seguridad, aún necesitando mejorar la afinación, que el tiempo conseguirá. La sección de viento, especialmente las maderas (sin olvidarme de los metales) mostró un nivel altísimo, que mantendrían en todo el concierto, incluso con «doble plantilla» como explico más adelante.

El cellista alemán nos regaló la Bourré en do mayor de la tercera Suite, «un poco de Bach» que siempre es mucho, como decía un anuncio de un conocido brandy español, e impagables las caras de respeto y admiración de su cuerda en el escenario.

En la segunda parte Schubert y la obertura de una ópera sobre el rey asturiano Alfonso und Estrella, D. 732, enorme partitura y gran trabajo orquestal por parte de esta formación, matizada, equilibrada en intensidades, empastada y disfrutando con la música.

Recambios instrumentales en madera y metales añadiendo el piano preciso de Luis López Aragón, algo atrás en todos los sentidos, para el segundo movimiento (By the River) de la «Florida Suite», RT VI/1 (Frederick Delius), que Ordieres conoce al detalle y su orquesta afrontó con buen gusto antes del primer movimiento (Adagio-Allegro molto) de la conocida «Sinfonía nº 9 en mi menor, op. 95, B. 178 «Del Nuevo Mundo» del checo Antonín Dvorák donde «soltar» amarras en un descubrimiento sonoro por parte de todas las secciones, una travesía sinfónica difícil con el «Almirante Ordieres» navegando con la misma seguridad que contagia a la orquesta. Bravísimas las flautas, especialmente Alba García, la solista a quien conozco hace años, al igual que al trompeta Mateo Velasco  (y algunos músicos más que están en «mi» Banda Sinfónica del Ateneo Musical de Mieres), que aún nos harían otro regalo de altura con una plantilla más grande para el famoso Danzón nº 2 de Arturo Márquez, un «chute en vena» de alegría, complicidad, satisfacción e intensidad emocional porque «la musica nos une».

Larga vida a esta nueva orquesta que volveré a escuchar en Gijón el 17 de diciembre… y espero contarlo desde aquí.