Inicio

A Roma pasando por Oviedo

2 comentarios

Lunes 12 de noviembre, 20:00 horas. Oviedo Barroco: Sala de Cámara del Auditorio de Oviedo. European Union Baroque Orchestra (EUBO), Lars Ulrik Mortensen (director y clave). «Todos los caminos llevan a Roma» (All Roads Lead To Rome), obras de Muffat, Händel y A. Corelli.

No sólo de música sinfónica vivimos en Oviedo y así surge este breve ciclo de tres conciertos (y otro gasto para el abono: 44€) que abría esta orquesta barroca patrocinada por la Unión Europea agrupando un plantel de excelentes intérpretes comandados por el clavecinista danés Mortensen, rompiendo el estereotipo de nórdico frío (algunos les llaman «los latinos del norte») porque transmite a sus pupilos todo lo que puede y más de un repertorio siempre agradecido aunque difícil de conseguir lo que esta formación derrocha: compenetración total, unión real en la ejecución, disfrute colectivo tocando, escuchándose unos a otros, y sobre todo una juventud ejemplo a seguir, auténticamente europeos para demostrar lo positivo del sueño hecho realidad en el terreno musical (pues del político o económico mejor lo dejamos «pa prau» que decimos en mi tierra).

El trío de compositores elegido lo abría y cerraba el alemán Georg Muffat con dos sonatas del «Armónico Tributo», la II en Sol m. y la V en SOL, lenguaje universal de contrastes rítmicos, dinámicos, orígenes de las danzas usadas, tempi o compases llenos de un ímpetu en los vivos y un poso en los lentos bien llevados desde el primer clave de Mortensen aunque siempre perfectamente «complementado» por el francés Jean-Christophe Dijoux. Eso sí, las intervenciones solistas del maestro son auténticas perlas naturales como el término barroco pese a parecer cultivadas.

Otro alemán nacionalizado inglés y viajero imparable, barroco personal igualmente europeo y universal siguió la primera parte, Händel con la Obertura HWV 336 y la Sonata a 5, HWV 288 ambas en la tonalidad de SIb, aparición del trío femenino en el viento madera (dúo de oboes y fagot) uniéndose a una cuerda que daba gusto escuchar, empaste, preocupación permanente por la afinación (en cada inicio se advertía esa necesidad llevada con maestría desde el clave del danés). Mayoría femenina en el tutti aunque concertino y continuo casi pleno masculino, destacando además del ya citado clavecinista francés, el concertino croata Bojan Čičić, el polaco y violín II Jacek Kurzydto y el cello del checo Petr Hamouz, sin olvidarme del único español Ricardo Cuende Isuskiza a la viola.

Y no podía faltar un italiano en este itinerario barroco que viene de Alemania y Reino Unido para proseguir en Bulgaria y finalizar nuevamente en Alemania: A. Corelli para cerrar y abrir las dos partes del concierto, dos de los doce Concerti Grossi Op. 6, el nº 4 en RE M. y el nº 3 en Do m. nuevo derroche técnico del conjunto con una rigurosidad y respeto al gesto ampuloso y efectivo (alguno podría tacharlo de grandilocuente) de Lars Ulrik Mortensen. Los fraseos, cambios bruscos de ritmo llevados con total suavidad, los ataques hirientes que hacían percibir cuerdas como trompetas frente a los pianissimi «aflautados», y sobre todo el juego de dinámicas al que me han acostumbrado sus colegas de Forma Antiqva, cercanos a lo vocal pese a tratarse de obras instrumentales. Propina incluída pudimos contagiarnos del sentir barroco siempre vivo, alegre, atemporal, felizmente recuperado en nuestros días con la pátina del estudio y trabajo riguroso de personalidades como la de mi admirado danés, buscando sitio propio en las programaciones. Últimamente no tengo queja.

Risas musicales

1 comentario

Domingo 11 de noviembre, 19:30 horas. Auditorio Centro Niemeyer, Avilés. «PaGAGnini», Producciones Yllana SL y Ara Malikian. Precio: 15€ + 1€ gestión (comprando en Tickexpress de CajAstur).

©Yllana S.L.

Esperando que el prestigio del Niemeyer vuelva al de los inicios, obviando intereses políticos capaces de destrozar todo lo que tocan, la programación es variada y original, al menos lo último, y llegaba a la Villa del Adelantado, tras más de 700 funciones en Madrid y recorriendo muchos kilómetros, el espectáculo coproducido por Yllana y Malikian, que como bien dicen en su presentación «repasa algunos momentos cumbre de la música clásica fusionados con otros estilos musicales, consiguiendo un divertido y sorprendente Des-Concierto, con el que pretendemos reinventar la manera de concebir un recital, llegando al gran público que descubrirá en los pasajes musicales una mirada diferente« y así resultó con una entrada rozando el lleno, agradeciendo a YouTube®, Buenafuente y también a nuestra televisión pública el aperitivo que siempre supone, aunque como el directo no haya nada.

Con la «disculpa» de la música, este amplio elenco más allá del cuarteto de cuerda, nos hicieron pasar hora y media de risa aderezada con la clásica de cámara sin arrogancias.

En primer lugar felicitar a todo el equipo técnico de sonido y luces impecable, ajustado siempre al cuarteto, porque la calidad sigue siendo de primera en este auditorio, sin olvidar la «voz en off» para un espectáculo diferente.

Los músicos, además de virtuosos, demuestran un estado físico increíble,-en especial al libanés de origen armenio y afincado en España hace años Ara Malikian (famoso entre la gente menuda por «El Club de Pizzicatto») que parece de goma y a ratos «El Violinista sobre el tejado», y por supuesto el humor gestual (eso es Yllana), sin palabras, irreverente y veterano sin chabacanerías, atemporal, donde la música es co-protagonista desde la salida a escena hasta el telón final.

El repertorio elegido, mayoritariamente conocido, la Suite de la Carmen de Bizet, un Boccherini dislocado, Falla acertado, el siempre recurrente Canon de Pachelbel, el guiño a la música «contemporánea» o el tango sin olvidar el heavy, la música country, el blues (qué armónica la de Ortiz junto al cajalín con escobillas de Clemente), Mozart a dos violines menos uno, y por supuesto el cierre caprichoso de Paganini transmutado a PAgagNINI en todo el concierto, sin olvidar la propina invernal de Vivaldi con pájaro loco desplumado…

Además de Malikian tenemos otros dos violines, el madrileño Eduardo Ortega que se marcó un sólo con el eléctrico y la pedalera de efectos realmente increíble, más el sustituto de Thomas Potiron en esta última formación, el sevillano también violista Fernando Clemente, cuya bis cómica arrancaba auténticas y sonoras carcajadas solo con su presencia. Mención aparte el pamplonés Gartxot Ortiz que saca del cello todo un abanico de sonoridades sin olvidar un contrabajoalto y su «arco espada» capaz de quedar clavado en el escenario, así como excelente heredero de Lucero Tena como solista de castañuelas en el «número danzado» de La Vida Breve de Falla. Dificultad añadida e incomodidad tener que tocar mucho tiempo de pie.

Los roles de los cuatro adecuados, con el divo Malikian comediando y comandando arropado por un trío delicioso.

©Yllana S.L.

La amplia presencia de niños con sus padres es reconfortante, así como la participación para el sexteto vanguardista de una pareja adolescente que dio mucho juego, «pelota sonora» y en especial «la chica del cencerro», de la que Fernando quedó prendado para solaz de papás, abuelos y demás familias entre las que nos incluimos. Nos reímos todos de las normas desde ellas, «lo serio y lo exageradamente solemne llega a ser cómico» (como afirma Ara Malikian). Humor y musical ¡qué más se puede pedir para una fría y lluviosa tarde de San Martín!

Emoción, elegancia y precisión

1 comentario

Viernes 9 de noviembre, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo, Abono 3 OSPA, Alexander Vasiliev (violín), David Lockington (director). Obras de Sawyers, Glazunov y Mendelssohn. Fotos: ©Marta Barbón-OSPA.

Los viernes de noviembre están cargados de música y la elección se hace difícil, pero este era especial y no tuve dudas: volvía David Lockington como flamante director invitado de nuestra OSPA, una de mis opciones a la titularidad, y el querido Alexander Vasiliev daba nuevamente el paso al frente, de concertino a solista, en una obra que conoce desde las fuentes.

Para abrir boca otro estreno en España con la OSPA y Lockington (el jueves en Avilés) de Philip Sawyers y The Gale of Life (El vendaval de la vida), premonitorio, obra muy cinematográfica con reminiscencias y tributos varios a John Williams o Berlioz, compuesta para abrir veladas en una perfecta y agradecida orquestación para una formación que esta tarde venía con ganas y el maestro británico que volvía a comandar en repertorio de nuestro tiempo. Protagonismo del metal que respondió sin fisuras pero con todas las familias precisas en una partitura bien explicada en las notas al programa de Juan Manuel Viana.

Vasiliev es «el primero de la clase», El Maestro, mucho más que el concertino o jefe, es la referencia de la orquesta desde su fundación como tal en 1991. La llegada a Asturias de Los Virtuosos de Moscú y todo su «entorno» supuso un punto de inflexión en la vida cultural asturiana, la semilla rusa se plantaría en nuestra tierra… desembarcó con la maleta cargada de ilusión y magisterio que ha ido transmitiendo a todos. VasilievEs ya un asturiano con raíces que no olvida su tierra y mucho menos cuando se trata de la música. El Concierto para violín en Lam, Op. 82 (Glazunov) va unido a su biografía y ya lo interpretó hace años con sus compañeros. Esta vez, con un Lockington siempre elegante y excelente concertador y conocedor de la orquesta asturiana, demostró que los años pasan para bien: madurez, profundidad interpretativa, poso y la técnica asombrosa que «hace hablar» a la prolongación de sus extremidades superiores, su violín. Emoción antes, durante y después, flores merecidas de la familia de sangre (el primero su nieto asturiano) con toda la admiración y respeto de compañeros y público. Glazunov no será de los grandes pero este concierto ocupa su sitio en la historia, más en la interpretación de Alexander, al que espero darle personalmente la enhorabuena.

La segunda parte trajo, además del molesto intermedio entre movimientos de la fanfarria de toses arrítmicas que va en aumento ¡y aún no llegó el invierno! o la impertinente señora con el papel del caramelo subrayando cada pianísimo, una de esas obras que ni deben faltar en las programaciones porque bien interpretadas son sustento de afición y profesión, la Sinfonía nº 4 en LA M, Op. 90 «Italiana» (Mendelssohn), inmensa, precisa, romántica sin exageraciones, clara en el diseño de Lockington, por el que crece mi admiración en cada concierto (felizmente le tendremos puntualmente), sacando de la orquesta esa calidad que atesoran todos y cada uno de sus músicos, una plantilla equilibrada, bien ensamblada, empastada, acertada en todas las secciones que fue asentándose desde un inicial y titubeante Allegro vivace para un Andante con moto más encajado, incluso pletórico por emotividad (desconozco la causa de mi recuerdo a Granados en este movimiento), Con moto moderato melancólico y límpido, cuerda y viento en simbiosis, líneas melódicas claras para impactarnos con el último Saltarello: Presto que desde la precisión gestual, elegancia y sabiduría del maestro británico afincado en EE.UU. logró enardecernos con esta joya sinfónica sonando como en las mejores orquestas, las flautas Pearse como una, cuerda a una incisiva desde el terciopelo, madera siempre de lujo y metal majestuoso… Aplausos muy merecidos para un concierto que tenía todas las de ganar y no defraudó.

Sturm und Drang: las apariencias engañan

1 comentario

Lunes 5 de noviembre, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo, Jornadas de Piano «Luis G. Iberni»: Christian Zacharias. Obras de Beethoven, Schubert y Schumann.

Una figura internacional para abrir las jornadas de este curso, pianista y director como dualidad única permitiendo afrontar un programa de la terna por excelencia (frente a la otra terna por indecencia: teléfonos, toses y paraguas), tres románticos con el piano como vehículo propio y tablero de diseño orquestal, colores esbozados en blanco y negro para alcanzar la paleta cromática de la gran formación. Zacharias nos dejó toda una lección de piano, excelencia desde la óptica de la reciprocidad tanto compositiva como interpretativa: la orquesta metida en el piano, y éste exportando a aquélla. Las obras elegidas, incluyendo la propina, tenían ese sello de la introspección, la lectura interior y compartida desde una engañosa sobriedad. Siempre comento lo malo de las apariencias: sencillez que esconde genialidades en los pentagramas y horas de trabajo con una técnica asombrosa al servicio de la música en los intérpretes, más en la soledad del piano. Nada al azar, todo milimetrado, dinámicas asombrosas sin el menor asomo de excesos para un romanticismo en estado puro.

La Sonata para piano nº 12 en LAbM, op. 26 (Beethoven), conocida por muchos estudiantes de piano y habitual solamente en grabaciones integrales, pero con esbozos de las grandes, lo que hizo el pianista alemán (nacido en la India en 1950) con la música de sus compatriotas y el enfoque de un gran director, sonata cual preludio de la plenitud romántica que se avecinaba y no un simple calentamiento sino un derroche de musicalidad orquestal en blanco y negro desde el Andante con variazioni claro, límpido, dinámicas increíbles desde un gesto adusto sin concesiones a la galería, igual que el Scherzo (Allegro molto), broma desde el humor germano del compositor hecho suyo por su intérprete. La Marcia funebre sulla morte d’un eroe sacaría del teclado toda el germen orquestal y emotivo, para acabar con el Allegro virtuoso y sobrio nuevamente, contención y teatralidad musical que sin apenas dilación abriría la puerta de este salón vienés en que Zacharias convirtió el auditorio ovetense (entre Zaragoza y Lisboa), con la caja escénica adaptada para la ocasión, pues los grandes pienso que agradecen un poco de «cercanía».

Seis momentos musicales D 780, Op 94 (Schubert), compañeros de viaje y destino, «Sturm und Drang», tormenta y pasión, ímpetu, pero juguetes delicados mucho más que entretenimientos u hojas de álbum tan de moda en la época. Así los entendió Zacharias, seis joyas contrastadas ejecutadas como nadie antes, interiorizadas, brillantes y melancólicas, perlas desgajadas corriendo por el suelo, recogidas con amor, vueltas al esbelto cuello hechas melodía propia. La aparente simplicidad, el gesto adusto, siguen engañando al dar una visión íntima, ida y vuelta del sinfonismo al cálido salón con el fuego vivo en la chimenea.

La terna se completaba con una de las cimas absolutas del catálogo pianístico de Schumann: Kreisleriana, op. 16, romanticismo alemán en estado puro, más pasión y tormenta pero tras los amplios ventanales, pocos grises y claridad otoñal que el pianista sintió como nadie haciéndonoslo llegar a todos los presentes. Dice Juan Manuel Viana en las notas al programa que es «una de las obras más atormentadas, enigmáticas y profundamente subjetivas de su autor», y así resultó el acercamiento del compatriota, genio alemán desde la subjetividad pero compartida, aclarando los enigmas y alcanzando la calma tras el temporal. Referencia interpretativa a partir de ahora.

El círculo debía cerrarse con Beethoven y su Sonata para piano nº 6 en FAM, Op. 10 nº2, tres movimientos que rompen la «norma» como no podía ser menos en el de Bonn, nueva bocanada de aire puro sin llegar al huracán, engañosa apariencia escrita y escuchada, con el Presto final suficiente para dejarnos más que satisfechos a pesar de la ráfaga que supuso.

Pero agradecido desde una seriedad con algunos tics, respondió con la Arabesque en DOM, Op. 18 de Schumann corroborando la total simbiósis con el de Leipzig, introspección compartida, filosofía germana como «nieve frita» que diría Gustavo Bueno, agnosticismo musical añadiría servidor, para una inicio de un ciclo que preside el piano y un intérprete que en Oviedo volvió a confirmar la sabiduría popular: las apariencias engañan.

No hay tierra extraña con el LDO

2 comentarios

Sábado 3 de noviembre, 20:30 horas. XXIII Quincena Musical de Durango (Vizcaya). Iglesia de Santa Ana: Coro LDO («El León de Oro»), Marco Antonio García de Paz (director). Obras de Mouton, Byrd, Lasso, Palestrina, Rheinbergher, Mendelssohn, Rachmaninov, Biebl, Busto, Sarasola y Elberdin.

Como seguidor confeso y «leónigan» pude escaparme a Durango en el puente de los Santos y volver a recrearme con este coro del que no canso jamás porque siempre hay momentos mágicos, irrepetibles, capaces de seguir creciendo hacia una excelencia coral desde una belleza sonora que plumas y oídos más doctos ya han descrito. Cada directo es irrepetible y único, el repertorio está tan trabajado, las voces tan afinadas y empastadas, la complicidad y entendimiento con Marco tan agradecida, que el resultado siempre es óptimo. Incluso la mezcla de veteranía y juventud en una formación coral que sigue promocionando la cantera hace que las «bajas puntuales» se cubran con una alineación siempre ganadora. El modelo o escuela vasca triunfa siempre y acudir a esta tierra cercana a la nuestra es como cantar en casa, donde se les admira y ovaciona como propios, público entendido que respeta cada obra, los finales y el esfuerzo. Si además finalizas con dos temas en euskera, con premio en esa capital coral que es Tolosa, la apoteósis es lógica y esperada.

Últimamente no llevo conmigo ordenador, solamente uso el teléfono móvil o la tableta, trabajo rápido y cómo para estos viajes cortos aunque con algunas limitaciones (enlaces o links, fotos, formato…) pero sigo fiel a la inmediatez del comentario. Puntualmente amplío desde casa y esta vez no quería dejar sólo unas líneas porque el pasado sábado volví a «levitar» como dice mi amiga Cristina Otadui, que entendió mi opción coral frente a la operística.

La música renacentista sigue siendo referencia con estos leones, buenos y aplicados alumnos bien empapados de las enseñanzas y matizaciones del Maestro P. Phillips, que «tripetirá» a la vista de los resultados.

El francés Mouton, el inglés Byrd, el franco-flamenco Lasso o el italiano Palestrina tienen muchísimo que cantar en distintas combinaciones del coro, capillas, completo o doble coro, con la dificultad añadida del tactus, esa melopea donde manda la letra subrayada por unas melodías llenas de vericuetos capaces de escucharse en su polifonía, como bien indicó el Concilio de Trento al poner de modelo precisamente a Giovanni Pierluigi da Palestrina, cuyo doble coro para el Laudate pueri resultó atemporal por vigencia, aunque las cinco obras de la primera parte fueron impecables y casi pecaminosas para mi lujuria coral.

El Romanticismo es otro terreno donde LDO se mueve cómodo, contrastes y emociones más viscerales que espirituales aunque los textos lo sean. El Kyrie de Josef G. Rheinberger impacta por esa montaña rusa de matices y registros extremos siempre afinados, empaste coral que con Mendelssohn roza el paroxismo, sobre todo con el Richte mich, Gott donde las voces graves atacan y las blancas contienen, fluir vocal con cascadas y remansos. Para seguir convenciendo, mezclar rigor y vigor (sé que abuso de los juegos de palabras) el Bogoroditsie Devo de Rajmáninov colocó al público en el centro de la acción rodeado por un coro que cerrando los ojos te envuelve y transporta. No sólo se buscan nuevas sonoridades, que también, sino un compartir musical completo haciendo copartícipes del gozo a intérpretes y público.

Para seguir redondeando actuación, el trío solista Elena Rosso, Fernando Fernández y Ángela P. Alba completan un Ave María de Franz Xaver Biebl único, global, compacto, integrando todas las voces en una sola sensación.

El puente lo tiende un músico de la tierra como Javier Busto, otro enamorado del LDO porque sus obras en estas voces hacen aún más grande su música. O Magnum mysterium rinde tributo religioso y romántico desde lo contemporáneo con el exquisito quehacer coral del doctor, degustador de lo bueno capaz de lograr cual reputado enólogo piezas que son reserva para paladares entendidos. Aroma, sabor, color, maridajes increíbles llevan a un final increíble: disonancias, agudos al límite, contrapuntos endiablados y el acorde final a tono tras los difíciles vericuetos de todas las voces, «Grandísimo misterio». Y noté a Marco revisar la afinación con el diapasón al finalizarla ¡sí, no calan ni un cuarto de tono!. Bien por los leones.

El final sigue con músicos de la tierra y en euskera, X. Sarasola y Neskatx’ ederra reconfortante al oído tras la cumbre anterior, más ese zortzico que mueve a todos, Segalariak (Josu Elberdin) reconocido en esta tierra que con permiso, he rebautizado como País Vascoral.

Propina acorde con el entorno sobrio de Santa Ana y Requiem como adiós que resulta siempre cercano, Agnus Dei que nos quita el pecado pero no de leónigan, pecados musicales capitales sin acto de contrición ni propósito de la enmienda.

© Víctor Gallego Baviano

Aleluya barroco

Deja un comentario

Miércoles 31 de octubre, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo: Conciertos Día Universal del Ahorro 2012. OSPA, Raquel Lojendio (soprano), Aarón Zapico (director). Obras de Geminiani, C. Avison y Vivaldi. Patrocinado por CajAstur; entrada por invitación.

Comienza para algunos el Puente de los Santos y puede ser causa de las muchas butacas vacías aunque tampoco hubo facilidades para encontrar entradas que no estaban a la venta. Personalmente tengo que agradecer a Forma Antiqva que me hiciesen llegar una para un concierto que suponía el debut de Aarón Zapico al frente de una «OSPA de cámara» para un repertorio que el hermano mayor domina y supo transmitir a esa cuerda que siempre es referente de la orquesta asturiana, con el refuerzo en el contínuo del fagot y los otros dos hermanos Zapico, Daniel y Pablo, perfecto acompañamiento de la soprano tinerfeña (estuvo anunciada Sabina Puértolas aunque ni ella misma lo supo y alguien responderá del entuerto) que dio lo mejor de ella, entregada en alma y cuerpo. El programa de mano no era tal a pesar del «ahorro», pues no ayudó nunca a parte del público que estuvo más perdido que un pulpo en un garaje. Lástima que el Barroco no tenga más presencia en las salas de concierto, felicitándonos de los tres conciertos del nuevo ciclo «Oviedo Barroco» para los que ya me hice con el abono (44€) en la Sala de Cámara que espero se llene más que la Principal de este último día de octubre.

El mayor de los Zapico y cabeza visible de Forma Antiqva tiene las ideas muy claras en un repertorio donde se mueve como pez en el agua, lo que supo transmitir a la perfección a una orquesta que pareció disfrutar tanto o más que muchos de los presentes. La elección de cuatro motetes para soprano de Vivaldi (que figuraban sin más en el cartoncillo biográfico) y su organización fueron perfectos pese a la «reiteración» estilística que suponen, una dificultad añadida a la interpretación que nunca fue idéntica ni siquiera en los Da Capo, sin perder rigor y gracias a esa claridad buscada por Aarón Zapico bien entendida por todos los músicos.

Geminiani y su Concerto grosso nº 12 «La Folia», Op. 5/12 abría velada con las cartas boca arriba, sin esconder nada y aprovechando el magisterio de los solistas, impecables todos, Vasiliev, Corpus, Alamá y Atapin, más «el grueso»donde el continuo de guitarra barroca y tiorba equilibraban una plantilla de lujo para la ocasión: 7 primeros, 7 segundos, 3 violas, 2 cellos, 2 contrabajos más fagot y el «dúo Zapico». Y Aarón no permitió ruptura encadenando el primer motete de Vivaldi, «In turbato mare irato» RV 627 que trajo a escena a una Raquel Lojendio segura, poderosa en los agudos, equilibrada en el medio y suficiente en el grave, con una técnica al servicio de esta música que en vez de instrumentalizar la voz resultó más bien «vocalizar los instrumentos» a lo largo de todo el concierto, con unos fraseos y contrastes en todo que dieron la unidad estilística que la dirección buscó, con tiempos bien elegidos para poder degustar todo el caudal sonoro.

Otro tanto podríamos decir del siguiente y complementario motete «In furore iustissimae irae» RV 627,  potente interpretativamente y frescura total en cada uno de los músicos, con los Aleluya finales tan unificados estilísticamente y tan distintos en su vocalización, un triunfo añadido.

También se organizó la segunda parte sin ruptura entre el Concerti grosso nº 5 en Re m. del inglés Charles Avison plenamente italianizante y «Sum in medio tempestatum» RV 632, microcosmos del «Cura Pelirrojillo» donde más allá de las agilidades vertiginosas del primer movimiento trajeron el recitativo con la guitarra de Pablo profunda en la sencillez y cálida al sumarse la tiorba de Daniel, más aún con Mascarell en el fagot del Aleluya final que redondeó este motete como el mejor del concierto para mi gusto.

Todavía faltaba el más cinematográfico de los motetes, «Nulla in mundo pax sincera» RV 630 brillante culminación del concierto donde fluyó la estructura conocida con nuevos contrastes y la voz de Lojendio pletórica en una durísima interpretación que nos devolvió un barroquismo asturiano pero universal, frescura y personalismo para un repertorio nada manido y poco escuchado del que Aarón Zapico logró nuevas perspectivas siempre fiel al estilo.

La propina hispana con Raquel y los gemelos Zapico a trío corroboraron ese aire asturiano para el veneciano Vivaldi al que los hijos de Eloy Zapico (presente siempre en el recuerdo) y Marga Braña han reinventado hace tiempo.

Larga vida a los Leones

3 comentarios

Domingo 28 de octubre, 19:00 horas. Iglesia de la Laboral, Gijón: Proyecto LDO, Coros de «El León de Oro», directores Elena Rosso Valiña, Marco A. García de Paz y Peter Phillips. Entrada: 10€.

Con los años es difícil sorprenderse con algo, menos en el terreno musical y todavía más en el coral. Reconozco mi subjetividad -siempre he presumido de ella- y gustos un tanto particulares forjados precisamente con la edad y lo que llevo escuchado, pero cada concierto de «El León de Oro»-LDO– suele ser impactante y satisface enormemente ver su crecimiento y búsqueda de la belleza sonora. La Iglesia de la Laboral tiene una acústica increíble además de resultar un entorno hermoso artísticamente, y tanto Forma Antiqva como la defenestrada JOSPA ya investigaron y actuaron en ella.

Para unos exploradores sonoros como el tándem Marco-Elena era lógico querer sentir en carne propia estas sensaciones -en parte ya las habían vivido-, presentando además un Proyecto de forma global, aunque por separado ya los hemos disfrutado con anterioridad.

Este último domingo de octubre se presentaban todos los coros conjuntamente y en un mismo concierto para disfrute del público que llenaba la iglesia de la antigua Universidad Laboral, con la certeza de que los «leónigans» aumentan en proporción geométrica. También servía para presentar el DVD grabado en la Catedral de Oviedo el 18 de marzo pasado con el maestro Peter Philips, buena disculpa para volver a traerlo a nuestra tierra, haciendo un hueco en su agenda, y asentar las muchas enseñanzas que dejó. El Proyecto Coral LDO sigue su andadura y la cantera está asegurada tras lo escuchado.

Los Peques (PLDO) que dirige Elena Rosso son ya referente en su franja de edad y capaces de mamar desde la infancia los ideales de sus mayores, donde se incorporarán en nada porque el tiempo pasa volando. Empaste, afinación, disciplina y una musicalidad envidiable para obras nada sencillas (J.Domínguez, Gibbons o J. Berkey) son sus cualidades princpales. Disfrutan cantando con esa naturalidad envidiable tras la que se esconden muchas horas de ensayo y amor por la música coral.

El LDO con su titular al frente sigue asombrando, jugando como siempre y un poco más con las colocaciones (impresionante la cuadrofonía inicial) y desenvolviéndose en cualquier repertorio, esta vez los conocidos Mendelssohn, Rheinberger, Rachmaninov o Biebl cuyo Ave María sonó celestial y los solistas Elena Rosso, Fernando Fernández y Ángela P. Alba son una muestra de la calidad que la formación atesora en todas sus cuerdas.

Aurum es el coro femenino que también dirige Elena, última apuesta del proyecto y perfecto puente juvenil entre los «infantes» y los auténticos «reyes», atesorando ya buen palmarés en el poco tiempo que llevan y coro de voces iguales que no impide afrontar repertorios como Hassler, Gallus, y sobre todo Palestrina más Victoria que bordan como sus mayores.

La presencia de Peter Philips al frente del LDO nos devolvió no ya el repertorio trabajado entonces y hoy ya disponible en DVD para placer perpétuo de todo «leónigan» y amante de la música coral, sino la maestría de la autoridad en estas obras perfectamente seguidas por un coro disciplinado (bien todos, Byrd, Mouton, Palestrina… pero qué Lasso) y adaptado al estilo del maestro británico, totalmente distinto del titular pero igualmente efectivo en el resultado final: delicias sonoras, calidez y fuerza renacentista con el vigor vocal lleno de matices de nuestro más laureado coro asturiano.

El Proyecto, como la vida, no tiene fecha pero es realidad diaria, esta manada de «Leones dorados» tiene futuro asegurado, y como todas las familias de bien, las normas, educación y espejo en los mayores son el mejor legado que tienen.

Suerte para los que seguimos disfrutando con ellos, esperando nos sobrevivan muchos lustros:

Larga vida a los Leones.

Ainhoa Arteta vuelve a enamorar

Deja un comentario

Sábado 27 de octubre, 20:00 h. Auditorio de Oviedo, Conciertos del Auditorio: Ainhoa Arteta (soprano), Juan Jesús Rodríguez (barítono), Oviedo Filarmonía, Marzio Conti (director). Obras de Mozart, Leoncavallo, Puccini y Verdi.
Vuelven los Conciertos del Auditorio y nada mejor en plena temporada operística que un programa lírico donde Ainhoa Arteta regresaba a la capital del Principado en compañía de Juan Jesús Rodríguez (hicieron juntos La Bohème del Maestranza con mi querida Beatriz Díaz) acompañada de la OvFi y su titular Marzio Conti que, como la orquesta, están en momentos dulces desde el foso pese a saltar a escena en esta fría tarde sabatina, totalmente rodados, ensamblados, gustándose y cumpliendo el no siempre agradecido papel acompañante, pues cuando la voz es protagonista se hace difícil estar a la misma altura.
Sin entrar en la organización del programa -algunos vecinos de localidad hasta discutían-, la verdad que el público asturiano, sobremanera el lírico tan abundante en la capital, disfrutó de una velada donde la tolosarra se reencontró y volvió a enamorarnos dándolo todo de principio a fin, lo que siempre le agradeceremos.
Mozart es apuesta segura cuando hay calidad, y no faltó en la primera parte. Está bien comenzar con Le nozze di Figaro y su obertura porque anima el espíritu, esta vez sin prisas, preparando las dos arias siguientes con la orquesta calentando motores, que suelo decir, porque la tarde daría para mucho.

El recitativo y aria del Conde «Hai già vinta la causa… Vedro mentrió suspiro» fue la entrada en escena del barítono onubense, más realidad que promesa, sin importarle compartir planos sonoros con la formación carbayona pese a lo que ello supone vocalmente, no se amilanó y tuteó a la masa instrumental.

Otro tanto vendría a continuación, aunque la Condesa guipuzcoana, elegante de blanco y negro, estaba portentosa y pletórica para cantarnos «Porgi amor», presentimiento de gozo vespertino con una voz casi nueva, con cuerpo en todos los registros y decidida a cautivarnos, algo más mimada desde el atril pero igualmente exigente.
El cambio dramático llegó con Don Giovanni y su obertura que sigue siendo una joya, estuvo bien interpretada y entendida por el maestro Conti, hoy en su salsa. La mandolina de mi querido y admirado Héctor Braga acompañó perfectamente el aria «Deh, viene alla finestra» bien cantada por Juan Jesús, gustándose, creíble de inicio a fin, relevado en la escena por Donna Elvira Arteta con el recitativo y aria «In quali eccesi, o Numi… Mi tradi quell’alma ingrata«, magisterio del agradecido y siempre engañoso Wolfgi lleno de guiños bien entendidos por La Diva ya sin estola, que hoy ejerció rematando faena y transformación camaleónica a Zerlinna con el duetto «La ci darem la mano« que nos dejó el empaste y musicalidad en ambos intérpretes contagiando la química escénica siempre necesaria al respetable, con una concertación del director florentino capaz de sacar lo mejor de una orquesta pensada para el foso pero que se crece en el escenario.

La segunda parte volvería al esquema de arias alternadas con preludios e intermedios orquestales para cerrar en dúo. Primero Pagliacci (Leoncavallo) y el Aria de Tonio «Si può?« con Juan Jesús Rodríguez impresionante, dramático sin aspavientos, convincente y bien acompañado que levantó una gran y merecida ovación, compartiendo protagonismo.

Puccini es inimitable y uno de los grandes conocedores no ya de la voz sino de la dramaturgia orquestal, y Manon Lescaut es obra de referencia. Su Intermezzo sonó desgarrador gracias al cello de Gabriel Ureña -pidiendo a gritos más conciertos solistas por su calidad, calidez y musicalidad- bien secundado por el viola Igor Sulyga y el concertino Andrei Mijlin, en una de las páginas instrumentales más logradas de la historia lírica, que la Oviedo Filarmonía desgranó al detalle. El plato fuerte llegó con el aria de Manon Arteta «Sola, perduta, abbandonata» acompañada, encontrada y bien arropada, plenitud vocal y dramática en esta auténtica recreación de nuestra soprano con Conti haciendo de su orquesta una, «el instrumento» para lograr la excelencia.

Y Verdi cerraría este recital lírico como no podía ser menos, en un orden cambiado al primar cuestiones vocales más que argumentales. Germont Rodríguez nos regaló «Di Provenza…» merecedor del completo escénico aunque cerrando los ojos nos situase perfectamente, registro homogéneo de color, dinámicas amplias y musicalidad cantabile que le dará muchos triunfos en un barítono calificado de verdiano. Violeta Arteta le relevó con la emocionantísima «Addio del passato« que resultó única, sin medias tintas, volcada con el personaje en todos los aspectos, provocándome la carne de gallina que sólo las grandes son capaces, delicia y dolor hechos voz.

Merecida pausa que rebobinó musicalmente al Preludio, otra vuelta de tuerca orquestal para la formación ovetense que está en buena forma lírica, cuerdas claras e incisivas, vientos nunca estridentes y percusión en su sitio, conjunto idóneo para la música escénica, «sorbete de limón» idóneo para el esperado final, Germont y Violeta en «el dúo» intenso para ambos personajes que puso en lo más alto un concierto de categoría especial, Juan Jesús Rodríguez convincente hasta en el bastón, suegro intimidador convertido en padre complaciente con una Ainhoa Arteta enamorada hasta los tuétanos y comprensiva desde el mayor de los sufrimientos que es sacrificarse por el Alfredo ausente. Qué final más intenso en todos los sentidos y éxito merecido para los protagonistas con un nivel del que orquesta y titular fueron copartícipes, consiguiendo cuadrar el círculo siempre difícil en estos conciertos.

El dúo del primer acto de Luisa Fernanda (Moreno Torroba) devolvió al Vidal onubense un protagonismo que nunca perdió gracias a una Luisa Arteta que se reconcilió con todos, Diva cercana y enamorada retornando al Olimpo abandonado, e igualando nuestra zarzuela a la ópera cuando las voces ponen su arte al servicio de la partitura. Oviedo sabe del tema, su orquesta también, y el público lo agradece.

No funcionó

2 comentarios

Viernes 12 de octubre, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo, Concierto nº 2 de abono: OSPA, Michelle Johnson (soprano), Margaret Mezzacappa (mezzo), Adam Frandsen (tenor), Luis Ledesma (barítono), Coro Lírico de Cantabria, Coro El León de Oro, Rossen Milanov (director). Novena sinfonía de Beethoven.

Qué difícil afrontar una obra tan conocida como la Sinfonía nº 9 en Re m., Op. 125 «Coral» de Beethoven con algo nuevo que aportar, tanto para los intérpretes como para el público. Esta vez, pese a la ilusión previa, nada funcionó. No puedo caer en populismos ni decir que la música de Beethoven triunfa siempre porque precisamente faltó «hacer música», escucharse unos a otros, disfrutarla y contagiarnos. Desde el arranque del Allegro ma no troppo, un poco maestoso ya flotaba cierto temor en el ambiente, indecisión en las entradas, inseguridad, sin pegada en los graves, como una bruma que impedía captar los muchos detalles de un cuadro sinfónico único, más brochazos (y timbalazos) que pinceladas para un fresco brillante que parecía empañado. Era un «querer y no poder» al que le faltaba emoción y limpieza.

El Molto vivace parecía arrancar con otro espíritu pero de nuevo se contagió de cierta melancólica indiferencia, tiempo contenido, partes inconexas, falta de un discurso único, sumas de partes que no lograban el todo. Detalles sin continuidad con altibajos en un «querer y no poder», trompas que no cuajaban, madera por libre, cuerda sin tensión, timbales demasiado fuertes… sin vigor ni rigor.

Parecía que el Adagio molto e cantabile nos redimiría, pero fue otro espejismo. Aquello no funcionaba, esbozos sin cuajar para un movimiento lento que favorecía saborear cada compás pero que el maestro Milanov parecía no tener claro su discurso musical. Las líneas melódicas, las intervenciones solistas, todo seguía con una neblina que impedía arribar a buen puerto. Todos esperando el ansiado Presto final, roto por la aparición de los cuatro solistas que con los aplausos parecían comenzar otra obra en vez de continuar una ascensión ya de por sí tortuosa.

Ni siquiera el tempo elegido logró contagiar algo de este último movimiento que debería suponer esa «Oda a la alegría», hoy tornada en tristeza a la vista de los resultados a pesar de las excelentes notas al programa de mi admirada Hertha Gallego de Torres. La entrada del barítono mexicano prometía por su color vocal, excelente, vigoroso, pero nuevamente quedó en soplo sin continuidad. El coro nunca transmitió confianza ni pegada, juntar dos no hace uno y las concepciones vocales son totalmente distintas, dando como resultado un «simple» entonar olvidando calidad y calidez en la emisión aunque hubiese momentos válidos, pero tampoco funcionó. Si el empaste y color vocal es cuestión de años, es imposible lograrlo en una semana, más el idioma de Schiller y Goethe que requiere mucho tiempo tampoco resultó inteligible, aunque me consta que el LDO lo domina.

La soprano norteamericana, siendo la destacada, cumplió sin emocionar, como su compatriota la mezzo de Ohio, y el tenor danés de color vocal perfecto para el rol, llegó a ser «engullido» por un coro algo desbocado y demasiado apretado en los agudos, parte forzado por dinámicas nunca ajustadas. El cuarteto solista empastó sin más, faltando otra vez la musicalidad, el escucharse todos un poco. Y es que como escribía «en caliente», las partes no lograron hacer un todo, faltó la visión unitaria, el conjunto, el discurrir fluido que esta sinfonía requiere, entenderla globalmente y no sumas individualizadas.

Desconozco el trabajo previo de todos así como lo que buscaba el maestro Milanov en esta versión, pero personalmente me dejó no ya indiferente sino algo cabreado. Beethoven nunca es fácil y requiere algo más, puede que lo que faltó este viernes en Oviedo. Seré raro, especial o vaya Vd. a saber, pero esta vez NO FUNCIONÓ casi nada.

VÍDEO: © OSPA en YouTube®:

.

Actualizados los borradores censurados

Deja un comentario

Al fin he conseguido recuperar las 148 entradas que allá por el mes de febrero los censores – motores o vaya usted a saber de Blogger© me quitaron de esa bitácora y aparecieron como por arte de magia en la carpeta «Borradores». Primero cabreo, después paciencia para guardar tantos comentarios personales, algunos de mi pueblo con fotos mías… que ni siquiera tengo en el ordenador, confiado siempre en la «nube que todo lo atesora», incluso en otros blogs que me tienen enlazado como Paperblog o Classissima (de donde no pudieron borrar nada).

También Coralea me «linkea» noticias del LDO como «leónigan» confeso que soy.

Finalmente, y curándome en salud, abrí este otro blog aquí en WordPress© donde sigo duplicando las entradas nuevas, pero queriendo recuperar en etapas esa ingente cantidad de información allí publicada desde aquel 14 de septiembre de 2008 ¡cuatro años que pasan volando!.

Caso de seguir las denuncias (siempre anónimas) que sólo sirven para incordiar aunque tengan que molestarse en pinchar sobre «Denunciar mal uso» como si de un pedófilo, homofóbico, racista, integrista y demás barbaridades que siguen circulando por la red, se tratase el blog, pondré el punto y final, recordando que seguiré sólo desde aquí, quedando lo ya publicado (o que hayan dejado) en

y supongo que podré mantener el rápido de

http://pablosianamovil.blogspot.com/

aunque para inmediatez ya he abierto cuenta en Twitter.

Por supuesto agradecer siempre la fidelidad demostrada por muchos, la llegada de otros, la partida de algunos y hasta la visita inesperada. Todas las lecturas (hoy eran 128.927 en el contador que puse en noviembre de 2008, frente a las 3.507 de éste allá en el mes de marzo) son siempre bien recibidas por el mero hecho de compartir un trocito de mi vida desde aquí.

Older Entries Newer Entries