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Bandas en el FEX

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Martes 17 de junio, 74 Festival Internacional de Música y Danza de Granada. 22 FEX (Festival Extensión).

Ya en capilla para asistir al 74 Festival de Granada (mi tercero consecutivo) y en plena celebración del Corpus con la propia Feria de la capital nazarí, me encontraría con el conocido como «extensión» del mismo, el llamado FEX, con música en la calle y otros recintos poco convencionales que llevan la música del histórico festival de verano de la capital andaluza de a otros lugares y públicos no habituales, aunque también me topé con varios acérrimos.

Al comenzar mi paseo vespertino, a las 20 horas en Puerta Real, y una hora más tarde en Bib-Rambla escucharía a FEGRABAND, una fanfarria de la Federación Granadina de Bandas de Música con una plantilla joven muy buen ensamblada (4 trompetas / 3 trombones / 2 trompas / 1 bombardino / 1 tuba) que desde el balcón del NH Collection estaban tocando arreglos para esta formación (que también se la llama «Brass Band»), y así escuché fragmentos de Carmen (Bizet), Carros de fuego (Vangelis), Marcha triunfal de “Aida” (Verdi) o la marcha En busca del arca perdida de “Indiana Jones” (John Williams) sorprendiendo a los muchos turistas que soportaban los 38º gracias a la buena música con un impagable trabajo de los voluntarios del Festival repartiendo los folletos con la programación. Mucha gente parada y aplaudiendo esta joven formación dirigida por Fernando Gómez Morgollón, auténtica cantera de talento para las bandas de música, patrimonio que debemos mantener.

En Bib-Rambla cambiarían alguna de las obras y con parte del público que les seguía cual «flautistas de Hamelin», comenzando con la Fanfarria olímpica (J. Williams), el Brindis de “La Traviata” (Verdi), más Verdi y su Marcha triunfal de “Aida” y nada mejor que John Williams  casi «en busca de la sombra perdida», verdadero pistoletazo de salida del 74 Festival de Música de Granada.

No faltó a las citas el actual director del Festival Paolo Pinamonti que, como un servidor, seguiría periplo hasta la Plaza de las Pasiegas con el incomparable fondo de la Catedral de Granada para disfrutar del concierto de la Banda Municipal de Musica de Granada bajo la dirección del maestro  y compositor de Santa Fé Ángel López Carreño y un programa exigente con obras de Shostakovich, Copland y Reed.

Ni una silla libre aunque se irían vaciando porque algunos curiosos no podían (o no querían escucharlo completo), y unas interpretaciones verdaderamente encomiables con una acústica al aire libre que ayudó a disfrutar de obras comprometidas para una gran formación en un repertorio diría que de banda sinfónica aunque no haya cuerda grave en la plantilla, contando con unos arreglos muy trabajados. Bravo por la clarinete y concertino, pero también los diferentes solistas de oboe, trompeta, saxo tenor… más un cuarteto de percusión solvente (bravo las láminas), mandando y siguiendo en cada momento al maestro López Carreño  que dirigiría de memoria la hora larga de un programa titulado «Influencias de ida y vuelta entre el este y el oeste».

Buen y solemne arranque con Shostakovich, siempre reconocible, poniendo a prueba todos los efectivos de la banda granadina (excelencia de clarinete solista), después un viaje transatlántico con el Copland más festivo, percusiones tan protagonistas como el resto de secciones (bien el trompeta solista «ad libitum»), ricas dinámicas, buen empaste en metales, encajes rítmicos muy conseguidos, para cerrar concierto con las difíciles Danzas Armenias del prolífico estadounidense Alfred Reed, tan características por sus ritmos compuestos y amalgamados, bien marcados y resueltos por los músicos granadinos, con unos episodios donde disfrutar de cada sección y sus primeros atriles más una amplísima gama dinámica apreciable por la acústica pétrea de la plaza, con parte del público aplaudiendo donde quiso pero totalmente respetable aunque rompiese  la unidad narrativa que el director granadino intentó siempre y alcanzó con una excelente banda.

Una previa calurosa que llegaría hasta la cálida noche granadina, aún con bailes y sevillanas de feria, buen ambiente festivo antes del Jueves de Corpus con una Misa que contaremos desde aquí…

PROGRAMA

Dmitri Shostakovich (1906-1975):

Obertura Festiva

Aaron Copland (1900-1990):

El Salón México

Alfred Reed (1921-2005):

Danzas armenias:

1ª parte:

El albaricoquero – El canto de la perdiz – ¡Eh, mi Nazan! – El monte Alagyaz – ¡Vamos, vamos!

2ª parte:

1. Ven, brisa (La súplica del campesino) – 2. Khoomar (Danza nupcial) – 3. Cantos de Lorri

Encanto leonés

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Miércoles 5 de febrero, 20:30 horas. Auditorio Ciudad de León, «León En canto». Recital lírico: Sylvia Schwartz (soprano), Pablo García-López (tenor), Simon Lepper (piano). Recital de canto de varios autores y estilos. Entrada: 10 €.

Viajar a León desde Asturias es como visitar al vecino, y hoy en día las comunicaciones hacen más rápida esta escapada a la meseta, reforzando vínculos con nuestro histórico Reino Astur-Leonés. Quienes me leen conocen los muchos conciertos en la capital castellana y las amistades de las que presumo, a las que este primer miércoles de febrero recordé con esa mezcla de alegría y tristeza que da «pasar lista» y comprobar que muchos se han mudado al auditorio celestial. Pero la música sigue siendo la mejor terapia y queríamos estar en el cierre de este ciclo de tres conciertos de voces conocidas (y por descubrir).

Foto ©Pablo García-López

Interesantes los intérpretes y el programa elegido, un viaje de amores y desamores como presentó mi querido tenor de Villaralto, al que escuché unos días antes en Oviedo. Con el inglés Simon Lepper, uno de sus pianistas de confianza, el recital arrancaría con el siempre complicado y aparentemente sencillo Mozart en su lengua natal, la que Pablo García-López maneja a la perfección tras varios años en Berlín, y el lied An die Freude K. 53/47a, verdadera alegría esta tarjeta de presentación con el reconocido tenor mozartiano antes de los siguientes números con la soprano internacional Sylvia Schwartz (Londres, 1983) a quien aún no había tenido ocasión de escuchar en vivo, y enamoraría al público con estas arias de concierto elegidas: Dans un bois solitaire K. 308, Abendempfindung K. 523, bellísimas en ejecución compartida con Lepper, y otro tanto en Ridente la calma K. 152, recordando mi integral de la gran Elly Ameling que tantas horas escuché (y dejo como siempre en los enlaces o links).

Simon y Pablo han compartido mucho Schubert y no podían faltar de sus lieder la conocida Die Forelle escurridiza pero bien reposada para apreciar tanto el piano como la pegadiza melodía, más el Auf  dem Wasser zu singen, D. 774, simbiosis perfecta de poesía y música de protagonismo mutuo, con el cordobés que ha ganado graves sin perder su inconfundible color y la musicalidad contagiada desde el piano, antes de la célebre serenata Ständchen de una Schwartz en perfecta interpretación por proyección y dicción (el alemán es su segunda lengua), con el piano seguro y reconfortante de Simon. Faltó la «autodescriptiva» An Sylvia pero no el hermoso «trío» Licht und Liebe D. 352, luz y amor de empaste ideal con dos voces en estado de gracia y el piano coprotagonista del siempre ideal Schubert para estos tres intérpretes.

En un recital lírico no podían faltar Rossini o Donizetti y siguiendo con los dúos para cerrar la primera parte: otra serenata, de «las tardes musicales» la duodécima Mira la bianca luna del primero, exigente en el amplio registro de las voces pero bien ejecutada por tenor y soprano, incluso semiescenificada, más Una parola, O Adina (de «L’elisir d’amore»), «la orquesta» de Lepper con Pablo-Nemorino y Sylvia-Adina haciéndonos viajar a tantos elixires con ese punto de partida amoroso desde el recitativo… Qué buena pareja vocal por entendimiento, sonoridad y sobre todo musicalidad, dramatización incluida.

La segunda parte plenamente española uniría autores que son nuestros «liederistas» sin complejos, escrituras musicales para unos textos que son poesía pura donde el piano dialoga con la voz, y así  fue con Enrique Granados para gozar con la elegancia canora de Sylvia Schwartz capaz de unos pianissimi increíbles, de jugar con picarescas y dolores, temores infundados, verdaderos retablos sonoros en miniatura: Amor y Odio, El Majo tímido , pero sobremanera esa queja que es La Maja y el Ruiseñor, unas «Goyescas» pianísticas del inglés con canto ornitológico en el Bösendorfer©  iluminadas cual tapiz dorado por la soprano española logrando la magia del silencio en el auditorio leonés. Hay versiones de referencia (están enlazadas) pero lo escuchado este miércoles me quedará a buen recaudo por esta voz e interpretación tan personal, honda y única.

Reconozco que debemos escuchar más a Eduard Toldrá porque sus canciones siguen emocionando, más con este tándem García-Lopez / Lepper, entrega del tenor y pasión al piano entendiendo las tres páginas elegidas, válidas para hombre o mujer, pero siempre recreadas además de integradas al repertorio por el dúo anglo-española a cual mejor: La zagala alegre, Madre unos ojuelos vi y Después que te conocí, paladeo de todas las letras, interiorización y dramatización con el gusto tanto del compositor catalán como de la pareja hispano-inglesa, y tres partituras que el cordobés tiene en su curriculum discográfico (y ya nos encantase en su momento con otro gran pianista como Aurelio Viribay), para reafirmarse en el siempre irrepetible directo.

Hay que seguir reivindicando la zarzuela como patrimonio de la humanidad y nada mejor que seguir programando páginas populares y reconocibles por todo el mundo como las «endiabladas» Carceleras de «Las Hijas del Zebedeo» (Chapí) donde poder escuchar todo lo escrito para un registro y color que Schwartz asumió con total respeto a la partitura junto a la reducción orquestal al piano de Lepper, impecable por ambos, o esa Bella enamorada («El último romántico» de Soutullo y Vert) con un García-López pletórico en todo el registro, matizado a más no poder junto a este español adoptado para el piano en este género, antes de cerrar la velada con el famoso dúo de «El Gato Montés» (Penella), Torero quiero ser de Pablo-Rafaelillo y Sylvia-Soleá, contagiándonos alegría, amor y escena por parte de los tres intérpretes, una «faena redonda» con todos los trofeos para poder salir a hombros por la puerta grande ante tanto arte sobre las tablas.

La propina más zarzuela con el «trío»: Ese pañuelito blanco de «La Chulapona» (Moreno Torroba) para ya avanzada la noche salir del auditorio leonés contagiado por la magia lírica de grandes artistas que triunfan fuera de nuestras fronteras, proseguir tertulia local con alumnado y profesores de canto y piano, amigos unidos por la música, esperando que los llamados programadores culturales apuesten más por el talento español que quedó demostrado con creces en este recital.

Carta a SS.MM.

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Muy señores nuestros, si me permiten este trato epistolario:

Como todavía queda algo de inocencia (será por los años), lo único que les pido a Los Magos (lo de reyes cada vez lo llevo peor y no solo por esta tendencia mía a La República) es pasar la hoja del calendario a este nuevo año con rima fácil y poco educada aunque cause risa (como «caca, pedo, culo, pis»…).

Musicalmente, y a la vista de cómo sigue el mundo lleno de guerras, genocidios, odio y las tristes circunstancias de las que parecemos no aprender, solo pido mantener toda la música a ser posible en PAZ, FRATERNIDAD y AMOR como pidió Riccardo Muti el primero de año desde Viena, aunque sé que la SALUD es el mejor regalo en estos tiempos.

Sin necesidad de aniversarios (y en 2025 también tenemos varios para celebrar), como todo los años que son como mi Scalextric, pido poder escuchar en mi tierra la Octava Sinfonía «De los Mil»  de Mahler con todas nuestras orquestas (OSPA, OvFil, la Universitaria ya renacida), coros («El León de Oro», grandes, chicas doradas, chicos de hierro, «piedras» y peques, igual que el de la Fundación Princesa, la Capilla Polifónica «Ciudad de Oviedo» y también una Escolanía -pues a la de Covadonga la han «desaparecido»- más la de San Salvador…), junto a solistas de los que tenemos un montón y ¡de primera! en nuestra querida Asturias y de todas las tesituras: Beatriz Díaz, Elena Pérez Herrero, Ana Nebot, Lola Casariego, la joven María Heres, Alejandro Roy, David Menéndez, Miguel Ángel Zapater, Juan Noval-Moro… (algunos «adoptados» o directamente de nuestra familia cordobesa). Sería lo más deseado de mi larga lista… Para todos ellos siempre les pido a ustedes mucho trabajo, pues los éxitos llegan con el esfuerzo y eso no les falta nunca.

Eso sí, mantengo mi ilusión de contar con Pablo González como director de un acontecimiento que saben me copió Dudamel, al que le perdono casi todo… y mi tocayu ya dirigiese en Barcelona cuando estuvo de titular, también finalizado su contrato con la OCRTVE, así que aprovecho para pedirles «le den una orquesta» para este 2025 y siguientes, pese a que no le falta trabajo. Ya por redondear este paquete, podrían traernos un concertino para la OSPA, pues seguimos huérfanos y necesitados desde la jubilación de nuestro querido Sasha, y que se acierte en el nombramiento de una gerencia que la ayude a seguir creciendo con su titular portugués (¡por favor que no nos lo lleven!).

Con la ilusión infantil de este día tampoco quiero olvidarme de pedirles muchos conciertos para Forma Antiqva, esperando les llegue un Grammy clásico (se lo merecen), sobre todo a los tres hermanos Zapico que pese a todo, siguen «a tope» haciendo historia volando «desde casa», actuando solos, con otros ensembles, pero especialmente con «su formación», así como pedir que sigan grabando nuevos discos, juntos o por separado, pues siempre son el mejor regalo en cualquier día del año.

También quiero recordar a mis queridos pianistas con la mierense nacida en la capital Carmen Yepes en Madrid a la cabeza de los también docentes y «emigrados» como Mario Bernardo o Martín García. Todos ellos, junto a Henar F. Clavel, están creciendo en todos los sentidos, sin olvidarme de mis admirados Diego Fernández Magdaleno, Judith Jáuregui (que será de nuevo mamá este año como el mejor y mayor regalo) o mi querida venezolana Gabriela Montero, a quienes les vendrá bien seguir trabajando mucho en este recién estrenado 2025.

Mantengo la ilusión y pido más composiciones de Jorge Muñiz junto a las de la joven e inconmensurable pareja Guillermo Martínez (al menos que siga igual de fructífero) y Gabriel Ordás (en Manhattan formándose y trabajando en la distancia), pues siguen estando de lo más inspirados, regalándonos muchos estrenos tal como les había pedido en otras cartas. Gracias señorías…

Y por mantener la ilusión, aunque como decía mi madre «parece que te hizo la boca un fraile», continúo reclamando a los llamados «gestores culturales» les den mucho más trabajo a los de casa, no por patrioterismo o «aldeanismo» barato sino por la calidad contrastada, incluso que varíen de agencias porque acaban repitiéndolas más que el ajo.

Este año no pido nada para mis violinistas favoritos que se van haciendo mayores, pero siguen trabajando y bien: Ignacio Rodríguez sigue emigrado en Bélgica y María Ovín continúa en la OSPA, creciendo como personas y artistas… solo desearles que continúen los éxitos.

Para mi adorada Beatriz Díaz siempre les escribo otra carta porque se merece todo lo que le traigan en este 2025 y mucho más. Además de darle de nuevo las gracias a la soprano asturiana, felicitarla por un repertorio que sigue creciendo tanto como su agenda aunque esperemos mucha más ópera y zarzuela en el Campoamor (como fue su gran protagonista de La Rosa del Azafrán), tras su esperada Mimí en Alicante y hace poco un Manojo madrileño a tope), por lo que les sigo pidiendo llevarla al Teatro Real de Madrid o al Liceu barcelonés. En Tokio o Brasil ya ha triunfado, en Italia «la piccolina» ya es casi suya, y continúa teniendo fechas por Europa pero debo recordarles que en Londres, Viena o Nueva York aún no se han enterado cómo canta, y Vds. lo saben por ser Magos… la magia de la soprano allerana es tan única como la suya y debemos compartirla.

Para la ópera necesitaría otra carta de adulto, pero mi recordada mamá me repetía aquello de «contra el vicio de pedir, la virtud de no dar»… al menos mantenerla en Asturias apostando por títulos nuevos (parece que se va logrando) sin olvidarnos de los «top» y seguir dando oportunidades a nuevas voces y públicos.

A todos mis amigos músicos repartidos por el mundo les mando siempre «MUCHO CUCHO®» antes de cada actuación, normalmente de vaca asturiana, y podría escribir otra misiva más detallada para tantos como tengo repartidos por el planeta (para que luego digan que existe la «maldición» ENTRE MÚSICOS TE VEAS). Al menos me consta que «los envíos» llegan a destino y se agradecen, incluso con emoticonos que ya son universales (🚜💩💩💩💩💩💩💩🐄).

Por ultimo no quiero olvidarme de mi Ateneo Musical de Mieres del que me regalasteis su presidencia allá por junio de 2018, pidiendo la misma salud que en el recién finalizado 2024 en que cumplíamos seis años (esta vez la Lotería no tocó pero sí nuestros músicos que no pararon), esperando mantengan su Banda Sinfónica y agradecerles haber hecho un buen relevo de nuestro querido Antonio Cánovas (ya en su tierra murciana y dirigiendo la Banda de Águilas) con un prometedor e ilusionado Nando Castelló. Poder mantener el mismo nivel a lo largo de estos seis años y llevar su música, además del nombre de nuestra «Hermosa Villa» lo más lejos posible con una calidad y programas que son la envidia de muchos, es un deseo que se sigue cumpliendo y nuestros «13 Reyes» estrenados en la Folixa de Mieres triunfaron en Lorient, esperando ya el 31 de mayo para volver a disfrutarlo en el Auditorio de Oviedo con los «hermanos» de la Banda de Gaites «La Laguna del Torollu» e Iñaki Santianes comandando este proyecto que se hizo realidad. Salud es lo importante porque ganas e ilusión no faltan.

A propósito, si pudieran dejar la música en la educación un poco más que ínfima y optativa, entonces descansaría (no tiro fuegos artificiales por respeto a los perros…) pero ya ven que no está entre las peticiones musicales de este mi tercer curso fuera de ella. La LOMLOE o Ley Celáa sigue empeorando leyes anteriores (y recuerdo que iban ocho en 37 años) en pos de una generación de ignorantes digitales y adictos al móvil (no pienso escribir nada de la mal llamada INTELIGENCIA ARTIFICIAL que parece un oximorón), aunque mantengo la esperanza que algún día se alcance un pacto de estado donde la educación sea inversión en vez de gasto y prime el menos común de los sentidos en vez de la partitocracia que intenta reescribir la historia a base de tantos eufemismos. Aunque suene un tanto repipi la esperanza nunca la pierdo.

Gracias señores majos y Magos (de donde vengan utilizando el transporte que tengan (saben de sobra que los carburantes son más caros que el pienso). Que sigan llenándonos de esperanza e ilusiones todos los días de este 2025.

Y como siempre, que no se me olvide

¡Hala Oviedo!

Pablito, 12 años

Cerrando ciclo

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Sábado, 31 de agosto, 20:00 horas. XXVI Atardeceres musicales 2024, Teatro Riera de Villaviciosa. Dúo Wanderer (piano a cuatro manos): Francisco Jaime Pantín y Teresa Pérez Hernández. Obras de Mozart, Schubert, Brahms y Dvořák.

(Reseña para LNE del lunes 2, «Despedida al atardecer en Villaviciosa«, con los añadidos de las fotos más los links siempre enriquecedores, y tipografía que que a menudo la prensa no admite, más un Anexo imprescindible en este concierto)

Terminamos agosto y también el vigésimo sexto ciclo de los Atardeceres Musicales malayos que organiza el Círculo Cultural de Valdediós en la capital del concejo imperial tras el desahucio arzobispal del monasterio, pero posibilitando celebrar estos conciertos en el más adecuado y céntrico Teatro Riera, con un lleno repleto de emociones este último sábado, más allá de la propia música de piano a cuatro manos.

Y es que no solo se cerraba este ciclo veraniego, también el docente de Pantín en un homenaje a las “manos graves” del dúo caminante (Der Wanderer en la lengua de Goethe) que han dedicado toda su vida a formar varias generaciones de pianistas, muchos presentes en el concierto más una gran lista de ausentes que quisieron participar igualmente en el regalo del retrato realizado por Toño Velasco, entregado por su hijo Daniel Jaime al finalizar el mismo para sorpresa de la pareja de maestros, con un discurso que salió del amor filial, la admiración de los discentes y el orgullo de la amistad de tantos años.

Hasta el título del programa era simbólico, «Juntos contemplamos nuestra herencia», la de Paco y Mayte para casi todos los que no quisimos perdernos este homenaje de la mejor forma posible: escuchándoles de nuevo juntos, emocionándonos de principio a fin. El Mozart de su Andante con variaciones en sol mayor, KV 501, limpio, reposado, el sustento de Francisco Jaime y el brillo de Teresa Pérez, la compenetración vital que desemboca en la musical en otra lección de interpretación con poso.

De la Fantasía en fa menor, D 940 de Schubert decir que levantó lágrimas ante la profundidad y expresión demostrada en sus cuatro movimientos, magisterio de dos grandes del piano, literalidad en el aire indicado, expresividad “liederística” con la voz de Teresa y el contrapeso de Paco, el protagonismo compartido donde no sobra ni falta nada, la gestualidad al unísono, el mismo latir y sentir la magia del vienés a cuatro manos, connivencia de pentagramas y convivencias de muchos lustros juntos.

Tras el descanso llegarían tiempos de danzas, primero cuatro húngaras del hamburgués Brahms enterrado en la capital imperial con “V” de Viena, esta vez de Villaviciosa y también de Victoria, organizadas como solo los maestros saben (números 9, 19, 1 y 17) para darles una unidad nunca rota por un público rendido, emocionado y conocedor de todo el programa; después tres eslavas del checo Dvořák (la opus 72 nº 2 y las opus 46 números 6 y 8), un sinfonismo a cuatro manos y un sola alma, sincronismo perfecto con unos rubati al alcance sólo de los grandes, sonoridades rotundas y cristalinas con el equilibrio dinámico del pulso común.

El Dúo Wanderer nació con la vocación de profundizar y difundir el repertorio para piano a cuatro manos, y la conocida «Danza de Anitra» del Peer Gynt de Grieg fue un regalo en la transcripción que de nuevo convirtió el piano en una orquesta reducida con todos los matices y fraseos que Mayte y Paco ejecutan de forma única.

Y aún quedaba el cierre definitivo, de nuevo Dvořák y su Allegro con moto, sexto número de las Legends op. 59 que como en sus danzas eslavas o en el arreglo del noruego, trajeron la orquesta al piano, la música camerística para una conclusión luminosa en este concierto donde debo acabar con Don Antonio Machado:

“Caminante no hay camino
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar”.

El profesor Pantín finaliza una larga etapa mirando al frente para proseguir otra haciendo camino al tocar, y con su música seguirá iluminándonos teniendo todo el tiempo para ello.
Enhorabuena y gracias Maestro.

ANEXO:

Notas al Programa

Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791): Andante con variaciones en sol mayor, KV 501.
Entre la riqueza que el género variación conoció durante el período barroco y sus formas específicas- la Chacona, la Pasacaglia o el Ground inglés- que J. S. Bach llevó a máxima expresión con sus monumentales Variaciones Goldberg y el retorno a la magnificencia de la mano de Beethoven -que volvió a recuperar el esplendor de una forma de composición que a partir del romanticismo no cedió en su importancia- el primer clasicismo aparece como una isla en la evolución de una disciplina que tradicionalmente ha aportado a la música occidental muchos de sus momentos cumbres. Tan solo el Andante con variaciones en Fa menor de Haydn, de gran originalidad y poderoso desarrollo estructural, parece escaparse de esa cierta superficialidad en la que el estilo galante, amable y tendente a una brillantez virtuosística convencional, parecía haberse instalado. El genio mozartiano aportó al mundo de la variación numerosos ejemplos de su riqueza de escritura e intensidad expresiva sin llegar a alcanzar los niveles de transcendencia revelados en sus sonatas o en algunas de las obras aisladas para piano. Si hubiera que buscar una excepción, ésta sería, sin duda, las Variaciones KV 501, probablemente sus mejores variaciones compuestas para teclado que, partiendo de un tema original muy sencillo a modo de música popular alcanza cotas de intensa expresión en su cuarta variación en modo menor, cuya austeridad y desnudez parecen despojar la música de cualquier elemento accesorio para presentarla en toda su crudeza cromática y severo contrapunto. La escritura del resto de las variaciones presenta similar belleza y la sutileza articulatoria y ornamental, unida a un considerable vuelo instrumental en el que ambas partes actúan en igualdad de protagonismo, hacen de esta breve pieza una obra maestra.

Franz Schubert (1797-1828): Fantasía en fa menor, D. 940

La Fantasía en fa menor D. 940 es sin duda la obra de referencia en el repertorio de piano a cuatro manos y una de las obras cumbres de su autor, colocándose a la altura de las últimas sonatas para piano compuestas al igual que esta Fantasía en 1828, año de la muerte de Schubert y a su vez momento cumbre de su genialidad creativa. Al igual que ocurre con otras aportaciones schubertianas al género Fantasía– recordemos la Fantasía del Caminante o la Fantasía para violín y piano de 1826– presenta una concepción cíclica que incluye cuatro secciones a modo de movimientos encadenados en el orden de la sonata tradicional, pero sin sus condicionantes formales. El primer movimiento supone un retorno a la constante schubertiana del camino como metáfora de la vida a través de una melodía de belleza sublime con la que contrasta un tema dramático en la misma tonalidad inicial. Este motivo es tratado en forma de canon y se convertirá en el protagonista del fugato final de la obra. El segundo movimiento presenta un tema solemne en su dramatismo quasi barroco, subrayado por trinos y dobles puntillos, al que sirve de contraste una melodía cen- tral de carácter belcantista. El tercer movimiento está constituido por un Scherzo muy desarrollado, de dramatismo implacable y fuerte impulso vital que tan solo cede en el breve Trio central. La última sección presenta dos partes diferenciadas, comenzando por la reexposición del motivo inicial, seguida por una sección fugada a cuatro voces que utiliza como sujeto la segunda idea de la exposición, que se manifiesta en toda su crudeza dramática elevando la tensión al límite de lo paroxístico.

Johannes Brahms (1833-1897): Danzas Húngaras.

Brahms compuso sus 21 Danzas Húngaras en 1869 y 1880. No les asignó número de opus, quizás por no considerarlas piezas estrictamente originales y las estructuró en cuatro cuadernos. La composición se concibió estrictamente para piano a cuatro manos, si bien posteriormente Brahms arregló los dos primeros cuadernos para piano solo y orquestó las danzas no 1, 2 y 10, aunque el resto de las danzas fueron objeto de incontables versiones orquestales, algunas de la mano de A. Dvořák, que las tomó como modelo para sus propias Danzas Eslavas. Como ocurre con Liszt en sus conocidas Rapsodias Húngaras, no existen referencias al auténtico folklore húngaro- tan solo revelado bastante después en virtud de los estudios de Bartok y Kodaly- sino que las referencias temáticas se concretan en la música zíngara, muy popular en la Alemania de finales del siglo XIX. Todas estas danzas están escritas en compás de 2/4 y presentan la habitual alternancia entre movimientos lentos y rápidos, las imitaciones de instrumentos populares como el cimbalón y los violines gitanos, la permanente oposición entre la languidez y el desenfreno y una escritura instrumental plena de color, pasión y brillantez.

Antonín Dvořák (1841-1904): Danzas Eslavas.

Colección de 16 piezas compuestas entre 1878 y 1886 en dos bloques Al igual que las Danzas Húngaras de Brahms, en las que sin duda se inspiran, fueron escritas originalmente para piano a cuatro manos y orquestadas posteriormente a instancias de Fritz Simrok, su editor, popularizándose definitivamente en su versión orquestal. Al contrario que Brahms, Dvorák utiliza melodías propias, tomando del folklore solamente los ritmos de danza. Las danzas del Op. 46 utilizan tan solo ritmos del folklore checo mientras en las danzas de 1886, Dvorak emplea ya ritmos eslavos en general.

La danza Op.72 no 2 es una Dumka, danza moderadamente lenta, siempre en tonalidad menor, y carácter melancólico y soñador que se suele asociar tradicionalmente a las penas de amor. En este caso posee ritmo ternario y muestra un lirismo a flor de piel así como una pasión contenida que por momentos amenaza con desbordarse.

La danza Op.46 no 6 es una Sousedska, danza bohemia de carácter tranquilo y ondulante no exento de solemnidad que en este caso aporta más elegancia y refinamiento que ceremoniosidad, dentro de un entorno de contención que tal solo se desborda en su mismo final.

La danza Op.46 no 8 es un furiant checo, danza rápida y tempestuosa, escrita en compás de 3/4 con numerosas variaciones en su acentuación. Un ritmo de danza que alcanzó importante relevancia en la época biedermeyer y que el propio Schubert utilizó en el Impromptum D.935 no 4. En este caso estamos ante una de las danzas más sinfónicas y un verdadero fin de fiesta pleno de brillantez, colorismo y alegría.

Francisco Jaime Pantín

Mi particular 73º Festival de Granada

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Como resumen de mis conciertos en el 73º Festival de Granada, paso a dejar todos a los que acudí desde el 16 de junio al 14 de julio con sus correspondientes enlaces (links) a las reseñas reflejadas en el blog. Distintos estilos, épocas, programas, encuentros, conferencias, espacios y hasta cine mudo (con música en vivo, evidentemente).

De mis vivencias ya están parte de ellas subidas en la anterior entrada. Sobre aquellos que me han dejado buen sabor, quienes tengan el humor y tiempo de leerme sabrán encontrarlos… por distintos motivos recordar los de Chano Domínguez junto a Esperanza Fernández en el Palacio de los Córdova, Mariza más allá del fado en el Generalife, un Bach con el chelo piccolo para no olvidar en el Hospital Real, mi «descubrimiento» de un barítono llamado a triunfar, amén del artista residente Paul Lewis, impecable con su integral de las sonatas para piano de Schubert –que volverá a Oviedo-, el reencuentro con Alexandre Kantorow al piano, las clases de Sir András Shiff, los siempre grandes y «sin palabras» del Cuarteto Quiroga en San Jerónimo, junto a un auténtico «postgrado» con las obras de José María Sánchez-Verdú  compositor residente este año, al que voy entendiendo su lenguaje gracias al asombro sonoro de SIGMA. De la magia de todos los escenarios de este festival en la capital nazarí, el Patio de los Arrayanes es insuperable incluso por su acústica.

TOTAL: 38 conciertos y 1 conferencia en 12 espacios y  29 días.

Espacios y conciertos (JUN+JUL):

1. Palacio de Carlos (7+4) / 11

2. Patio de los Arrayanes (2+3) / 5

3. Teatro del Generalife (1) / 1

4. Hospital Real (6+3) / 9:

Patio de los Inocentes (2): 2; Patio de los Mármoles (2+2): 4, y Crucero (2+1): 3

5. Colegio Mayor Santa Cruz la Real (1+1) / 2

6. Parroquia de Nuestro Salvador (1) / 1

7. Monasterio de San Jerónimo (1+2) / 3

8. Centro Federico García Lorca (1+1) / 2

9. Palacio de los Córdova (1) / 1

10. Auditorio Manuel de Falla (2) / 2

11. Teatro CajaGranada (1) / 1

12. Fundación Euroárabe de Altos Estudios (1) / 1

 

MIS CONCIERTOS:

JUNIO

Domingo 16

Conciertos de Palacio | Palacio de Carlos V, 22.00 h / #Bruckner200

Orquesta Sinfónica RTVE / Christoph Eschenbach, director

Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791):

Sinfonía nº 36 en do mayor, K 425 «Linz» (1783)

Anton Bruckner (1824-1896):

Sinfonía nº 7 en mi mayor, WAB 107 (1881-83)

Lunes 17

Música de cámara | Patio de los Arrayanes, 22.30 h / Schubert esencial

Trío Arbós

José María Sánchez-Verdú (1968):

…In aeternum (del Trío II) (1996)

Franz Schubert (1797-1828):
Trío con piano en si bemol mayor, D 898, op. 99 (1827)

José María Sánchez-Verdú:

Jardín de agua II (Trío VI) (2024)*

Franz Schubert:

Trío con piano en mi bemol mayor, D 929, op.100 (1827)

* Estreno absoluto, encargo del Festival de Granada

Martes 18

Música de cámara | Patio de los Inocentes (Hospital Real), 21.30 h / +Bach

Israel Galván, baile

Benjamin Alard, clave y dirección

Miguel Colom, violín

Fernando Arias, violonchelo

Álvaro Octavio, flauta

Luis Ángel Sánchez, oboe

Vicente Alberola, clarinete

Manuel de Falla, entre la influencia y la creación

Johann Sebastian Bach (1685-1750):

Affettuoso del Concierto de Brandemburgo nº 5 en re mayor, BWV 1050 (para flauta, violín y clave. 1720-21)

José María Sánchez-Verdú (1968):

Las ínsulas extrañas (2024)*

Domenico Scarlatti (1685-1757):

Sonata para clavicémbalo en si menor, K. 87 (L. 33)

Juan Vásquez (c. 1500-c. 1560) / José María Sánchez-Verdú:
De los álamos vengo, madre (arreglo para clarinete y violonchelo, 2024)*

Tomás Luis de Victoria (h. 1548-1611) / José María Sánchez-Verdú:

Tantum ergo (arreglo para quinteto de flauta, oboe, clarinete, violín y violonchelo, 2024)*

Manuel de Falla (1876-1946):
Concierto para clavicémbalo, flauta, oboe, clarinete, violín y violonchelo (1923-26)

* Estreno absoluto, encargo Festival de Granada

Miércoles 19

Grandes intérpretes | Patio de los Inocentes (Hospital Real), 21.30 h / +Bach
Jean-Guihen Queyras, violonchelo

Ahmed Adnan Saygun (1907-1991):

Partita para violonchelo solo, op. 31 «To the Memory of Friedrich Schiller» (1955)*

Johann Sebastian Bach (1685-1750):

Suite para violonchelo nº 6 en re mayor, BWV 1012 (1717-23)

Zoltán Kodály (1882-1967):

Sonata para violonchelo solo, op. 8 (1915)

* Estreno en España

Jueves 20

Conciertos de Palacio | Palacio de Carlos V, 22.00 h

Orquesta Ciudad de Granada / Juan Floristán, piano / Tabita Berglund, directora

Jean Sibelius (1865-1957):

Finlandia, op. 26 (1900)

Serguéi Rajmáninov (1873-1943):

Concierto para piano nº 2 en do menor, op. 18 (1900-01)

Jean Sibelius:

Sinfonía nº 5 en mi bemol mayor, op. 82 (1915, rev. 1916-19)

Viernes 21

Cantar y tañer | Colegio Mayor Santa Cruz la Real, 22.00 h / +Bach / Festival Joven

Orquesta Freixenet de la Escuela Superior de Música Reina Sofía

Marlon Mora, trompeta

Sir András Schiff, piano y dirección

Johann Sebastian Bach (1685-1750):

Concierto para clave, cuerdas y bajo continuo en fa menor, BWV 1056 (1738)

JosephTarmo Peltokoski Haydn (1732-1809):
Concierto para trompeta y orquesta en mi bemol mayor, HOB VIIe:1 (1796)

Felix Mendelssohn (1809-1847):
Sinfonía nº 4 en la mayor, op. 90 «Italiana» (1833)

Sábado 22

Grandes intérpretes | Parroquia de Nuestro Salvador,  12.30 h / +Bach

Benjamin Alard, órgano

Misterios de la Trinidad

Johann Sebastian Bach (1685-1750):
Preludio en mi bemol mayor, BWV 552/1

«Christ unser Herr, zum Jordan kam», BWV 684

Sonata en trío nº 2 en do menor, BWV 526

Sonata en trío nº 6 en sol mayor, BWV 530

Fuga en mi bemol mayor, BWV 552/2

Olivier Messiaen (1908-1992):
«Les Eaux de la Grâce» y «Le Mystère de la Sainte-Trinité» (de Les Corps Glorieux, 1939)

Méditation VII sur le Mystère de la Sainte Trinité «Le Père et le Fils aiment, par le Saint-Esprit, eux-mêmes et nous» (1969)

Grandes intérpretes | Palacio de Carlos V, 22.00 h

Seong-Jin Cho, piano

Maurice Ravel (1875-1937):
Sérénade grotesque (1892-93)
Jeux d ́eau (1901)
Sonatina en fa sostenido menor (1903-05)

Valses nobles et sentimentales (1911)

Scarbo, de Gaspard de la nuit (1908)

Franz Liszt (1811-1886):
Années de pèlerinage, Deuxième année «Italie», S. 161 (1846-49)

Domingo 23

Cantar y tañer | Monasterio de San Jerónimo, 12.30 h / Tríptico Haydn

Cuarteto Quiroga

Joseph Haydn (1732-1809):
Die sieben letzten Worte unseres Erlösers am Kreuze, HOB.XX:2 (Las siete últimas palabras de Cristo en la cruz, 1787)

Conciertos de Palacio | Palacio de Carlos V, 22.00 h / Schubert esencial

Wiener Philharmoniker / Lorenzo Viotti, director

Nikolái Rimski-Kórsakov (1844-1908):

Capricho español, op. 34 (1887)

Serguéi Rajmáninov (1873-1943):

La isla de los muertos, op. 29 (1909, rev. 1930)

Antonín Dvořák (1841-1904):

Sinfonía nº 7 en re menor, op. 70 (1884-85)

Lunes 24

Música de cámara | Patio de los Arrayanes, 22.30 h

Schumann Quartett / Seong-Jin Cho, piano

José María Sánchez-Verdú (1968):
BARZAJ (Cuarteto de cuerdas nº 10) (2014-15)

Ludwig van Beethoven (1770-1827):
Cuarteto nº 12 en mi bemol mayor, op. 127 (1823-24)

Béla Bartók (1881-1945):
Quinteto para piano y cuerdas en do mayor, Sz. 23 (1903-1904, rev. 1920)

Martes 25

Grandes intérpretes | Patio de los Mármoles (Hospital Real), 21.30 h / Schubert esencial

Paul Lewis, piano

Integral de las sonatas completas para piano I

Franz Schubert (1797-1828):
Sonata para piano nº 7 en mi bemol mayor, D 568 (1817)

Sonata para piano nº 14 en la menor, D 784 (1823)

Sonata para piano nº 17 en re mayor, D 850 (1825)

Miércoles 26

Conciertos de Palacio | Palacio de Carlos V, 22.00 h

Orquesta y Coro Nacionales de España

Sarah Wegener, soprano
Wiebke Lehmkuhl
, contralto
Maximilian Schmitt
, tenor

Ashley Riches, bajo

David Afkham, director

Ludwig van Beethoven (1770-1827):

Missa solemnis, en re mayor, op. 123 (1819-23)

Jueves 27

Encuentro con Paul Lewis moderado por Rafael Ortega Basagoiti: Las sonatas de Schubert | Fundación Euroárabe de Altos Estudios, 12.30 h / Schubert esencial

 

Clásicos del Cine | Centro Federico García Lorca, 20.00 h / Festival Joven

Chaplin & Keaton
Trío Arbós & Friends
:

Juan Carlos Chornet flauta / Claudia Reyes clarinete / Luis Barbero viola / Frano Kakarigi contrabajo

One A.M. (Charlot noctámbulo, 1916) Película de Charles Chaplin (1889-1977) Música de Stephen Prutsman (1960)

Seven Chances (Siete ocasiones, 1925) Película de Buster Keaton (1895-1966) Música de Stephen Prutsman

Viernes 28

Grandes intérpretes | Patio de los Mármoles  (Hospital Real), 21.30 h / Schubert esencial

Paul Lewis, piano

Integral de las sonatas completas para piano II

Franz Schubert (1797-1828):
Sonata para piano nº 15 en do mayor, D 840 (1825)

Sonata para piano nº 13 en la mayor, D 664 (1819)

Sonata para piano nº 16 en la menor, D 845 (1825)

Sábado 29

Música de cámara | Crucero del Hospital Real, 12.30 h / Schubert esencial

Quartet Gerhard

José María Sánchez-Verdú (1968):
Arquitecturas de la memoria (Cuarteto de cuerda nº 7) (2004)

Antoni Ros-Marbà (1937):

Quartet Tardoral (2021-2022)

Franz Schubert (1797-1828):
Cuarteto de cuerda nº 15 en sol mayor, D 887 (1826)

Conciertos de Palacio | Palacio de Carlos V, 22.00 h

Orchestre de Paris / Christiane Karg, soprano / Klaus Mäkelä, director

Arnold Schoenberg (1874-1951):

Verklärte Nacht, op. 4 (Noche transfigurada, versión 1943)

Gustav Mahler (1860-1911):

Sinfonía nº 4 en sol mayor (1899-1901)

Domingo 30

Cantar y tañer | Crucero del Hospital Real, 12.30 h /  +Bach

Mario Brunello, violoncello piccolo

Johann Sebastian Bach (1685-1750):
Sonata nº 1 en sol menor para violín solo, BWV 1001

Partita nº 1 en si menor para violín solo, BWV 1002

Partita nº 2 en re menor para violín solo, BWV 1004

Conciertos de Palacio | Palacio de Carlos V, 22.00 h

Orchestre de Paris / Klaus Mäkelä, director

Igor Stravinsky (1882-1971):

Petruchka (Ballet, versión 1947)

Claude Debussy (1826-1918):

Prélude à l’après-midi d’un faune, L. 86 (1891-94)

Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791):

Sinfonía nº 31 en re mayor «París», K 297 (300 a) (1778)

JULIO

Lunes 1

Grandes intérpretes | Patio de los Arrayanes, 22.30 h / Schubert esencial

Paul Lewis, piano

Integral de las sonatas completas para piano III

Franz Schubert (1797-1828):
Sonata para piano nº 4 en la menor, D 537 (1817)

Sonata para piano nº 9 en si mayor, D 575 (1817)

Sonata para piano nº 18 en sol mayor, D 894 (1826)

Martes 2

Música de cámara | Centro Federico García Lorca, 20.00 h / Universo Lorca

Ana María Valderrama, violín / David Kadouch, piano

Lorca: in memoriam

Francis Poulenc (1899-1963):
Sonata para violín y piano, FP 119 (Dedicada a Lorca. 1943, rev. 1949)

Reynaldo Hahn (1874-1947):
Sonata para violín y piano en do mayor (1926)

Federico García Lorca (1898-1936) / Alberto Martín (1980):

Selección de canciones (arreglo para violín y piano, 2022)

Manuel de Falla (1876-1946) / Fritz Kreisler (1875-1962):
Danza española nº 1,  de La vida breve (arreglo para violín y piano, 1926)

Grandes intérpretes | Patio de los Arrayanes, 22.30 h / Schubert esencial

Paul Lewis, piano

Integral de las sonatas completas para piano IV

Franz Schubert (1797-1828):
Sonata para piano nº 19 en do menor, D 958 (1828)

Sonata para piano nº 20 en la mayor, D 959 (1828)

Sonata para piano nº 21 en si bemol mayor, D 960 (1828)

Miércoles 3

Noches de flamenco | Palacio de los Córdova, 22.30 h / Universo Lorca

Esperanza Fernández, cante – Chano Domínguez, piano – Miguel Fernández, percusión

Poemas lorquianos del cante jondo

Canciones extraídas de las obras teatrales de Federico García Lorca interpretadas en clave flamenca.

Jueves 4

Grandes intérpretes | Palacio de Carlos V, 22.00 h

Sir András Schiff, piano

Obras de Johann Sebastian Bach, Joseph Haydn, Wolfgang Amadeus Mozart, Franz Schubert y Ludwig van Beethoven

Viernes 5

Música de cámara | Patio de los Mármoles (Hospital Real), 21.30 h / Schubert esencial
Konstantin Krimmel, barítono / Daniel Heide, piano

Franz Schubert (1797-1828):
Am Fenster, D 878 (1826)
Bei Dir allein, D 866 no 2 (1828)
Das Zügenglocklein, D 871 (1826)

Schwanengesang, D 957 (El canto del cisne, 1828)

Sábado 6

Cantar y tañer | Monasterio de San Jerónimo, 12.30 h / Tríptico Haydn

Yago Mahúgo, fortepiano

Joseph Haydn (1732-1809):
Die sieben letzten Worte unseres Erlösers am Kreuze, HOB.XX:3 (Las siete últimas palabras de Cristo en la cruz, 1787)

Conciertos de Palacio | Palacio de Carlos V, 22.00 h

Orchestre de la Suisse Romande / Martha Argerich, piano / Charles Dutoit, director

Manuel de Falla (1876-1946):

El sombrero de tres picos (suite nº 2) (1919-21)

Robert Schumann (1810-1856):

Concierto para piano y orquesta en la menor, op. 54 (1845)

Igor Stravinsky (1882-1971):

Le Sacre du printemps (La consagración de la primavera, 1910-13. Rev. 1947)

Domingo 7

Música de cámara | Auditorio Manuel de Falla, 12.30 h / Festival Joven

Liber-Quartet

Béla Bartók (1881-1945):
Sonata para dos pianos y percusión, Sz. 110 (1937)

Igor Stravinsky (1882-1971):
La consagración de la primavera (transcr. de Liber-Quartet para dos pianos y percusión)

Noche de fado | Teatro del Generalife, 22.30 h

Mariza, voz

Luis Guerreiro, guitarra portuguesa – Phelipe Ferreira, guitarra – Adriano Alves, bajo – João Freitas, percusión – João Frade, acordeón.

Amor

Lunes 8

Grandes intérpretes | Patio de los Arrayanes, 22.30 h

Alexandre Kantorow, piano

Béla Bartók (1881-1945):

Rapsodia, Sz. 26, op. 1 (1904)

Franz Liszt (1811-1886):
Estudio de ejecución trascendental nº 12, «Chasse Neige» (1851)
Vallée d’Obermann, S.160/6 (de Années de pèlerinage, Premier année «Suisse», 1848-55)

Serguéi Rajmáninov (1873-1943):

Sonata nº 1 en re menor, op. 28 (1907)

Martes 9

Música de cámara | Teatro CajaGranada, 20.00 h

SIGMA Project / Iñaki Alberdi, acordeón / Javier Larreina, espacio escénico

José María Sánchez-Verdú (1968):
KHÔRA (ciclo para cuarteto de saxofones y acordeón microtonal) (2012-19)

Estreno absoluto de la versión escénica

Miércoles 10

Música de cámara | Patio de los Mármoles (Hospital Real), 21.30 h / Schubert esencial

Edith Peña, piano / Alexei Volodin, piano

Franz Schubert (1797-1828):
Fantasía para piano a cuatro manos en fa menor, D 940, op. 103 (1828)

Cuatro Impromptus para piano solo, D 899, op. 90 (1827)
Allegro en la menor a cuatro manos «Lebenstürme», D 947, op. 144 (1828)

Divertissement à la hongroise, a cuatro manos, D 818 (1824)

Jueves 11

Clásicos del Cine | Colegio Mayor Santa Cruz la Real, 22.30 h / Festival Joven
Nosferatu
Orquesta Ciudad de Granada

Mujeres del Coro de la OCG (Héctor Eliel Márquez, director)

Ander Tellería, acordeón

José María Sánchez-Verdú, director

Nosferatu. Eine Symphonie des Grauens (Nosferatu. Una sinfonía del horror, 1922)

Película de Friedrich Wilhelm Murnau (1888-1931) Música de José María Sánchez-Verdú (1968)

Viernes 12

Conciertos de Palacio | Palacio de Carlos V, 22.00 h / #Bruckner200

Orquesta Sinfónica de Castilla y León / Elisabeth Leonskaja, piano / Vasily Petrenko, director

Ludwig van Beethoven (1770-1827):

Concierto piano y orquesta nº 4 en sol mayor, op. 58 (1805-06)

Anton Bruckner (1770-1827):

Sinfonía nº 4 en mi bemol mayor, WAB 104 «Romántica» (1877-80. Ed. Leopold Nowak/Robert Haas)

Sábado 13

Música de cámara | Crucero del Hospital Real, 12.30 h / Schubert esencial

Cosmos Quartet / Katharina Konradi, soprano

Franz Schubert (1797-1828) / José María Sánchez-Verdú (1968):
Wandrers Nachtlied D 768, An den Mond D 259, Gretchen am Spinnrade D 118 (arreglos para soprano y cuarteto de cuerdas, 2024)*

Franz Schubert / Aribert Reimann (1936):

Mignon (transcr. 1995)

Franz Schubert:

Cuarteto nº 13 en la menor «Rosamunde», D 804 (1824)
* Estreno absoluto, encargo del Festival de Granada y la Schubertíada Vilabertrán

Música de cámara | Auditorio Manuel de Falla, 19.30 h / Schubert esencial

Cuarteto de la Staatskapelle Berlin / Elisabeth Leonskaja, piano

Johannes Brahms (1833-1897):
Cuarteto para piano nº 3 en do menor, op. 60 (1856-75)

Franz Schubert (1797-1828):
Cuarteto nº 12 en do menor, D 703 «Quartettsatz» (1820)

Johannes Brahms:

Quinteto con piano en fa menor, op. 34 (1864)

Domingo 14

Cantar y tañer | Monasterio de San Jerónimo, 12.30 h / Tríptico Haydn

Academia Barroca del Festival de Granada

Aarón Zapico, director

Joseph Haydn (1732-1809):
Die sieben letzten Worte unseres Erlösers am Kreuze, HOB.XX:1 (Las siete últimas palabras de Cristo en la cruz, 1787)

José María Sánchez-Verdú (1968):
SHEBA (Siete estudios para orquesta histórica sobre Die sieben letzten Worte unseres Erlösers am Kreuze de J. Haydn) (2018)*

* Estreno en España

Conciertos de Palacio | Palacio de Carlos V, 23.00 h / #Bruckner200

Orchestre national du Capitole de Toulouse / Elsa Dreisig, soprano / Tarmo Peltokoski, director

Richard Wagner (1813-1883):

Obertura de Die Meistersinger von Nürnberg, WWV 96 (Los maestros cantores de Núremberg, 1862-67)

Richard Strauss (1864-1949):

Vier letzte Lieder, op. 150, TrV 296 (Cuatro últimos lieder, 1947-49)

Anton Bruckner (1824-1896):

Sinfonía nº 9 en re menor, op. 109 (1887-96. Ed. Leopold Nowak)

Artistas Residentes:

José María Sánchez-Verdú (Algeciras, 1968), compositor.

Paul Lewis (Liverpool, Reino Unido, 1972), artista residente (pianista).

Hasta aquí «mi 73º Festival de Granada» con muchas historias y conciertos para todos los públicos.

Muchas historias de mi Festival de Granada

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A lo largo de un mes y desde este blog he ido subiendo mis críticas y reseñas del 73º Festival de Granada, que paso a resumir en esta entrada, los conciertos que evidentemente tuve que seleccionar ante la oferta inmensa, sin asistir a la Danza -otra de las señas de identidad del Festival- en el Generalife ni al FEX o los Cursos «Manuel de Falla», aunque tuve fusión flamenca y hasta fado, otras experiencias únicas e inolvidables en este 2024 de finales ganadas y granadas.

Mi eterna gratitud a todo el EQUIPO, desde su director Antonio Moral en su última edición, a la Jefa de Prensa Teresa del Río, María José Serrano en el Patrocinio y Relaciones Externas, Nina von Krogh en la Coordinación Artística, la gerente María Elena Cazorla, y la mio neña Lorena Jiménez con sus «Encuentros» en las RRSS para el festival, por citar sólo a mis «habituales» sumándoseme este año Miguel Ángel Lázaro con quien compartí «casa granadina» junto a muchas previas y posteriores, como un hijo con toda la vida por delante.

También al fotógrafo y ya amigo Fermín Rodríguez, que con sus imágenes oficiales nunca pueden faltar en cada entrada, Redes Sociales y noticias… por supuesto a todo el amplísimo y numeroso personal (azafatas, técnicos más voluntarios) con quienes este festival funciona como un perfecto engranaje muy entrenado tras tantos años de trabajo, no siempre visible pero que merecen mi reconocimiento vivido en primera persona.

Al personal del ambigú que el Grupo Abades montaba (y desmontaba) en el Palacio de Carlos V y en el Generalife, ya conocidos del año pasado y que me tenían siempre fresquita «una verde» antes y después de cada concierto, siendo cada noche los que cerrábamos…

Imposible relacionar el encuentro con amistades de la anterior edición, granadinos ilustres, melómanos llegados de toda la geografía española, críticos de distintos medios: al «maestro» Rafael Ortega Basagoiti, con quien compartir toda su sabiduría, Mercedes García Molina (con «desvirtualización» junto al soriano José del Rincón «Pocho»), José Manuel Ruiz, José Antonio Lacárcel, Pablo J. Vayón, José Antonio Cantón, Justo Romero o Alejandro Fernández «mi boquerón», por citar solo a unos pocos.

Al equipo de Radio Clásica con mis queridos Jesús Trujillo y Elena Horta, siempre un placer las tertulias y paseos tras los conciertos, sin olvidarme del «imprescindible» Arturo Reverter con quien compartir tanto, no solo de recuerdos comunes sino toda su sabiduría de gallego en la capital (gracias eternas por la entrevista al descanso el último viernes haciéndome publicidad de este blog) y el rápido encuentro con Carlos Santos sin libreta, un «omnívoro musical» como el que suscribe.

Mención especial al Colegio Mayor Santa Cruz La Real, mi segunda casa en otro mes granadino donde me trataron con mucho cariño y todas las atenciones inmerecidas para este melómano noctámbulo (no solo por los horarios de los conciertos).

Gracias a Javier y Laura durante la semana, junto a Óscar y Natalia «el finde» por «dar de comer al hambriento», a mis «guardianes» Paqui, David, Samuel y Manolo, junto a todo el personal de limpieza con el resto de trabajadores de un alojamiento increíble donde conviven los Padres Dominicos (Don Antonio Larios a la cabeza) y muchos grupos de estudiantes, también profesores que acuden en verano a formarse en la capital nazarí, donde volvería a encontrarme con el compañero italo-americano que trabajó en mi IES «El Batán» de Mieres y con el ponceño Isidoro Valentín «Cholo» «mi hermano» residente en New Jersey con quien volví a platicar a menudo compartiendo filosofía, historias, poemas y vida.

Cada día y cada noche hay que descubrir Granada, embrujo y magia, tapas con cerveza de la tierra (también malagueña) y entre mis habituales por el Realejo de las plazas de Santo Domingo o de Carlos Cano (siempre sonando en mi cabeza)…

… no podía volver a visitar mi «Auténtica Carmela» en la calle Concha, viendo la espalda de la estatua dedicada a Yehuda Ibn Tibon, para seguir disfrutando de su carta, la amabilidad y profesionalidad del personal, y saludar de nuevo a Doña Hilaria, una cliente de siempre a quien recordaba del año pasado y que finalmente acabamos charlando muchas mañanas y tardes.

En otra entrada colocaré los enlaces (links)a cada reseña de mis 38 conciertos en 11 espacios y  29 días… hay que dejar algo más estrictamente musical aunque sin nada de lo anterior hubiera sido lo mismo.

Últimas palabras de Aarón Zapico en Granada

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Domingo, 14 de julio, 12:30 horas. 73º Festival de Granada, Monasterio de San Jerónimo, Cantar y tañer / #TrípticoHaydn: Academia Barroca del Festival de Granada, Aarón Zapico (director). Obras de Haydn y Sánchez-Verdú. Fotos de ©Fermín Rodríguez y propias.

(Reseña para para LNE del martes 16, con los añadidos de las fotos mías y de ©Fermín Rodríguez más los links siempre enriquecedores, y tipografía que a menudo la prensa no admite, aunque en el blog está la «crítica larga» la tarde tras el concierto).

La septuagésima tercera edición del festival granadino llegaba su último día con un programa doble donde la sesión matinal estuvo a cargo del asturiano Aarón Zapico que ha estado al frente estos cinco años de la Academia Barroca del Festival de Granada.

Con un templo abarrotado hasta en el crucero y antes de comenzar el concierto, el maestro Zapico agradeció al director del festival Antonio Moral su apuesta por esta academia y formatos nuevos, que a la vista del éxito han sido un acierto. Y tras las palabras habladas llegarían las musicales con Haydn y sus “Die sieben letzten Worte unseres Erlösers am Kreuze, HOB.XX:1” (Las siete últimas palabras de Cristo en la cruz, 1787) incardinadas con “SHEBA (Siete estudios para orquesta histórica sobre “Die sieben letzten Worte unseres Erlösers am Kreuze de J. Haydn”, 2018) del compositor residente en esta edición el algecireño José María Sánchez-Verdú que suponía el estreno en España.

Por tercera vez en el festival volvían a sonar en el mismo espacio Las siete últimas palabras de Cristo en la cruz tras las anteriores versiones del Cuarteto Quiroga (23 de junio) y el teclado de Yago Mahúgo (6 de julio), al fin la verdadera y primigenia escritura de Haydn (publicada por Artaria a mediados de 1787), quedando solamente por escucharse en Granada la versión en forma de oratorio, pero rindiendo tributo a la Viena como eje de este festival.

Aarón Zapico junto al narrador y periodista radiofónico Enrique Árbol (al que llaman “la voz de Granada”) haría una lectura con una versión arriesgada al alternar el original de Haydn con los estudios de Sánchez-Verdú, no siempre en el orden esperado de original y recreación, pero dejando siempre el elemento sorpresa de las sonoridades que el compositor gaditano saca como buen orquestador que es, de una orquesta joven que rindió con plena entrega y calidad a la maestría del director asturiano, capaz de aglutinar dos obras en una con total naturalidad, esmero en los contrastes, manejo de unas dinámicas donde los silencios son tan importantes como el sonido, aprovechando la reverberación de la iglesia monacal para dejarnos unas últimas palabras de Aaron Zapico en Granada que son parte de la propia historia del Festival.

Si la obra original tiene muchas dificultades, unir esta serie tan heterogénea en los “tempi” manteniendo el bloque sonoro, supuso un verdadero reto interpretativo donde la palabra se sumó a un verdadero espectáculo escuchado con un respetuoso silencio, contagiados de una mística más que poética musical. De los jóvenes músicos excelentes las maderas (oboe, flauta y fagot), bien empastadas las trompas, una cuerda homogénea con solos del concertino de calado maduro, y “El terremoto” final con trompetas y timbales para expirar y respirar.

Domingo de finales g(r)anadas

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Domingo, 14 de julio, 23:00 horas. 73º Festival de Granada, Palacio de Carlos V, Conciertos de Palacio: #Bruckner200. Orchestre national du Capitole de Toulouse, Elsa Dreisig (soprano), Tarmo Peltokoski (director). Obras de Wagner, R. Strauss y Bruckner. Fotos de ©Fermín Rodríguez.

Un 14 de julio para recordar por las finales acontecidas a lo largo del día y la noche, que me llevan a escribir a unas horas y desde un espacio poco habitual, pero debía reflejar lo vivido.

Si Don Carlos Alcaraz (ya está bien de Carlitos) se proclamaba «Carlos II de Wimbledon«, en la última noche de los Conciertos de Palacio se retrasaba el concierto previsto para las 22:00 horas y se instalaba una pantalla gigante (con polémica incluida)  para celebrar, casi como en Berlín, la victoria de España ante «la pérfida Albión» proclamándose Campeona de Europa. Las fotos de mi querido ©Ferminius atestiguan el ambiente que se vivió, con la única pega de no poder fumar ni beber dentro del Palacio (solo antes y al descanso fuera del recinto).

Pese a todo lo que se diga y/o escriba, la sensación de dos finales ganadas era inmensa, y a las 23:08 comenzaba el último concierto de este Festival, tras unas palabras de Antonio Moral y el presidente del Patronato agradeciendo a la Orquesta de Toulouse su disposición para aceptar estos cambios de horario (supongo que también se les pagaría más) y antes de decir adiós a cinco años al frente del mismo con el más famoso nacido en Puebla de Almenara que deja el listón muy alto, cediendo el testigo a Paolo Pinamonti al que le deseo todo lo mejor a partir de este mes de agosto.

Al fin y con todo el «músculo sinfónico», la Orchestre national du Capitole de Toulouse comenzaba con la poderosa Obertura de Die Meistersinger von Nürnberg, WWV 96 de Wagner, sonando épica como celebrando la victoria hispana en Alemania, formación «sin fisuras» y con un Tarmo Peltokoski al frente que mostró un gesto claro, amplio, preciso, marcando todo con ese inconfundible «estilo finlandés» que ya demostrase hace tres años en Oviedo (tras cancelar ¡ya por entonces! Alondra de la Parra), y con algún ligero desajuste tal vez fruto del cansancio y sonando no siempre como exigía el «nuevo talento báltico» abrieron esta primera parte.

Menos musculada instrumentalmente para las Vier letzte Lieder, op. 150, TrV 296 de Richard Strauss, la soprano Elsa Dreisig nos despediría con estas últimas canciones muy «mimada» por el director finlandés que siempre mantuvo a la orquesta en un plano casi camerístico para poder disfrutar de una voz de timbre bello, homogéneo aunque de graves aún faltos de más cuerpo y proyección suficiente para estas cuatro canciones con la traducción de los textos en los sobretítulos de Luis Gago, aprovechando la pantalla «futbolera». Delicadeza, expresión en los textos de Hesse no siempre con la mejor dicción en alemán, y la siempre emocionante Im Abendrot sobre un poema de Von Eichendorff, casi premonitoria de esta última final dominical, ganándose los aplausos de un público ya habitual (algunos cabreados por el cambio de hora) que valoró la entrega de la soprano francesa con una orquesta plegada a la voz.

Un descanso para hidratarse y al fin la esperada Novena de Bruckner, de nuevo con todo el músculo sinfónico que el austríaco volcaba en esta monumental sinfonía.  Tarmo Peltokoski volvió a demostrar el profundo conocimiento de la partitura, casi de memoria porque apenas pasaba las páginas de tres en tres, con indicaciones desde una batuta flexible (cual varita de Harry Potter que me decía al final uno de mis contertulios y compañero de fatigas granadinas) y una mano izquierda (en el amplio sentido de la palabra) capaz de sacar a los franceses una sonoridad compacta en todas las secciones, buenos solistas y los metales que siempre llamo «orgánicos» porque el de Linz fue un gran intérprete en el «instrumento rey» y una percusión capaz de hacer vibrar las piedras del palacio.

A la 01:06 horas concluía esta final granadina con más de 5 minutos de aplausos y con el gesto de irse a dormir de este joven finlandés que está llamado a engrosar una lista «de Champions» desde tierras orientales para poder seguir creciendo antes del salto a las «grandes» porque Peltokoski está «marcado», como nuestra selección nacional de fútbol o el tenista murciano, para ser los referentes del siglo XXI, que quienes somos del pasado siglo esperamos poder comprobar en primer persona.

Desde casa haré mi habitual resumen de este «mi» 73º Festival de Granada para agradecer tanto recibido en este mes inolvidable en la capital nazarí.

Dejo a continuación las notas al programa de mi admirado Luis Suñén:

Exaltación y despedidas

Con Los maestros cantores, Wagner exalta el alma alemana en momentos de afirmación. Por su parte, Strauss se despide con sus Cuatro últimas canciones de un mundo que ya no entiende. Y Bruckner se asoma a un abismo en el que parecieran intuirse por igual la gloria suprema y la nada absoluta.

A Wagner siempre le interesó la Alemania medieval y sus costumbres ligadas a la música, al canto más o menos popular y a sus concursos en los que a la inspiración debía unirse el respeto a la norma y que no dejaban de ser una suerte de parábola del verdadero ser del pueblo. Ese es el origen de la idea de Los maestros cantores, que se estrenaba en Múnich el 21 de junio de 1868. La exultante obertura, compuesta en 1862 durante un viaje en tren, es anterior a la redacción definitiva de la ópera y se diría que funciona como a modo de índice de sus principales temas. Se trata de una absoluta pieza maestra que refleja el tono de una comedia exaltadora tanto del amor como de las virtudes patrias.

Como sucede con las Metamorfosis, las Cuatro últimas canciones de Strauss son la despedida de un ser humano que, a la vez, dice adiós a su propio mundo, a un mundo que sabe acabado para siempre. También a una cultura, a una estética. La primera en componerse fue –en Montreux en 1948– Im Abendrot, sobre unos versos de Eichendorf y que ya marca por dónde va a ir el argumento del ciclo: el ocaso de la vida, el fin del caminar, el anhelo de descanso. Los otros tres textos pertenecen a Hermann Hesse y Strauss los extrajo de un tomo de poemas del escritor alemán que le hizo llegar su hijo Franz. Las canciones que se sirven de ellos se escribieron también en Montreux en julio del mismo año –Frühling–, en agosto –Beim Schlafengeben– y en septiembre –September–. Las Cuatro últimas canciones no son en realidad las postreras escritas por Strauss, pues hay una más tardía, Malven, terminada en Montreux el 23 de noviembre de 1948, dedicada a Maria Jeritza y estrenada por Kiri Te Kanawa y Martin Katz en 1985.

A pesar de haber tratado de empezarlo en 1887, tras poner fin a la Octava Sinfonía, Bruckner terminó el primer movimiento de la Novena en los últimos días de 1893. Dos meses después llegaría el Scherzo y el Adagio a finales de noviembre de 1894. Con las dificultades propias de un casi anciano valetudinario, Bruckner fue capaz de armar la estructura de un Finale en el que aparecen fragmentos apuntados junto a secciones ya orquestadas. Pero la Novena quedaría inacabada a la muerte del autor.
La sinfonía se construye sobre un armazón formal plenamente bruckneriano que pareciera extremar sus propias reglas, comenzando con ese extenso primer movimiento en el que la construcción temática, tímbrica y armónica remite a una grandiosidad que, sin embargo, está sometida de inmediato a la urgencia de un drama que, por mucho que se atempere en algún momento, no deja de crecer. El Scherzo supera con creces el calificativo de «intimidante» que Deryck Cooke aplica a alguno de los del autor. Y el Adagio, uno de los más grandes fragmentos de la historia de la música sinfónica, nos conduce hasta el borde del abismo, a contemplar lo que puede ser el horror ante la nada o la visión insoportable de la gloria en ese último crescendo que no concluirá la sinfonía, pues tras ese momento, se diría que intransferible, llega una calma que nunca sabremos si significa resignación, abandono o esperanza.

Lo que Bruckner consigue en su Novena, tal y como esta quedó, es hacernos presente un límite, un acabamiento, lo fatal, como diría Rubén Darío. Y lo hace a través de lo que podríamos llamar, avant la lettre, un expresionismo feroz, casi cabría decir que despiadado si no fuera por esos compases finales que suman a la indudable religiosidad de su autor el magisterio supremo para hablarnos de su propia e intransferible materia, a la vez vulnerable y eterna.

PROGRAMA

-I-

Richard Wagner (1813-1883):

Obertura de Die Meistersinger von Nürnberg, WWV 96

(Los maestros cantores de Núremberg, 1862-67)

Richard Strauss (1864-1949):

Vier letzte Lieder, op. 150, TrV 296

(Cuatro últimos lieder, 1947-49):

Frühling (Primavera. Texto de Hermann Hesse)

September (Septiembre. Texto de Hermann Hesse)

Beim Schlafengehen (Al ir a dormir. Texto de Hermann Hesse)

Im Abendrot (En el arrebol. Texto de Joseph von Eichendorff)

-II-

Anton Bruckner (1824-1896):
Sinfonía nº 9 en re menor, op. 109

(1887-96. Ed. Leopold Nowak):

Feierlich, misterioso

Scherzo. Bewegt, lebhaft; Trio. Schnell

Adagio. Langsam, feierlich

Las (pen)últimas palabras granadinas

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Domingo, 14 de julio, 12:30 horas. 73º Festival de Granada, Monasterio de San Jerónimo, Cantar y tañer / #TrípticoHaydn: Academia Barroca del Festival de Granada, Aarón Zapico (director). Obras de Haydn y Sánchez-Verdú. Fotos de ©Fermín Rodríguez y propias.

Llegaba a mi último día de la septuagésima tercera edición del festival granadino con sesión matinal con mi querido Aarón Zapico que ha estado al frente estos cinco años de la Academia Barroca del Festival de Granada y además inauguró el del pasado año con un Retablo que forma parte de la historia de Falla en Granada.
Antes del concierto, el maestro Zapico agradecería a Antonio Moral (director del festival que finaliza mandato el próximo 31 de julio) su personal apuesta por esta Academia Barroca, lo que supone para estos jóvenes músicos y estos formatos nuevos que abren no solo carrera profesional sino nuevos públicos, un acierto porque el éxito saltó a la vista en este nuevo ciclo.
Tras la palabra hablada llegaría la musical de Haydn y Las siete últimas palabras de Cristo en la cruz, («Die sieben letzten Worte unseres Erlösers am Kreuze», HOB.XX:1) compuesta en 1787 e incardinada con “SHEBA (Siete estudios para orquesta histórica sobre “Die sieben letzten Worte unseres Erlösers am Kreuze de J. Haydn”, 2018) del algecireño José María Sánchez-Verdú (1968), compositor residente en esta edición y que suponía el estreno en España. De la obra del gaditano que además la compone para una «orquesta histórica», me remito a las notas al programa de Bernardo García-Bernalt que dejo al final de esta entrada, añadiendo que tanto en estos «estudios» como con la adaptación de los lieder de Schubert volvió a demostrarnos el respeto por la obra que le sirve de inspiración, sin perder sus propias señas de identidad y profundo conocimiento de la instrumentación.
En esta edición sonarían por tercera vez en San Jerónimo estas «últimas palabras» tras las anteriores a cargo del Cuarteto Quiroga (23 de junio) verdaderamente memorables, o el fortepiano de Yago Mahúgo (6 de julio), por fin la verdadera y primera escritura de Haydn publicada por Artaria a mediados de 1787), quedando en el tintero poder escuchar en Granada la versión en forma de oratorio, pero rindiendo tributo a la Viena como eje de este festival, un «Tríptico Haydn» muy interesante.
Contando con el narrador y periodista radiofónico de la SER Enrique Árbol (al que llaman “la voz de Granada”), quien interpretaría con vehemencia los pasajes bíblicos preparados para esta «mixtura» atemporal, la versión de Aarón Zapico resultó una lectura arriesgada al alternar Haydn y Sánchez Verdú en las siete sonatas no siempre en ese orden, dejando siempre el elemento sorpresa por las propias sonoridades que el compositor gaditano saca como buen orquestador que es, que no estaban indicadas en el programa y con parte del público «despistado» aunque los espectáculos gratuitos siempre atraen neófitos en la materia de oído poco cultivado.
La joven orquesta rindió con plena entrega y calidad a la maestría del director asturiano, capaz de aglutinar las dos obras en una con naturalidad, mucho esmero en los contrastes, manejando unas dinámicas y tempi extremos «marca de la casa», donde los silencios son tan importantes como el sonido y deben remarcarse, aprovechando la reverberación de dos segundos que tiene esta iglesia monacal granadina para dejarnos unas “últimas palabras de Aaron Zapico en Granada”, ya formando parte de la propia historia del Festival.
Si la obra original, analizada en las notas al programa, presenta muchas dificultades, unir esta serie tan heterogénea en los aires manteniendo el bloque sonoro, supuso un verdadero reto interpretativo donde la verdadera palabra interpretada por Árbol se sumaría al auténtico espectáculo escuchado con un respetuoso silencio «como en misa», contagiados todos los fieles de esta mística musical.
De los jóvenes músicos de esta orquesta, Academia Barroca del Festival de Granada, cuya plantilla también incluyo en esta entrada, destacar las excelentes maderas y solistas (Vicent Giménez Pons al oboe, Clara Burgos Valenciano en la flauta y el fagot de Javier Caruda Ortiz), bien empastadas las trompas, una cuerda homogénea con solos del concertino Alfredo Jaime Doblado de calado maduro, más “El terremoto” final donde trompetas y timbales nos hicieron expirar y respirar, con un maestro de ceremonias verdadero artífice de este «milagro haydniniano» en San Jerónimo.
Componentes de la orquesta:
Notas al programa de Bernardo García-Bernalt:

Sieben-Sheba: Metaexégesis
Facilitada por la revolución en los procesos de producción y consumo de la música que se vivió en las últimas décadas del siglo XVIII, la obra de Joseph Haydn, paradigma de lo que podría considerarse en su época un estilo compositivo transnacional, tuvo una extraordinaria recepción en España ya desde 1770. Quizá el mayor éxito lo alcanzó con sus Siete últimas palabras de Cristo en la cruz, compuesta alrededor de 1786 por encargo del Marqués de Valde-Íñigo y destinada al ejercicio devocional de Las tres horas que se celebraba el Viernes Santo en el oratorio gaditano de La Santa Cueva. Se le solicitaron siete adagios instrumentales inspirados en cada una de las palabras que, según los evangelios, Cristo dijo desde la cruz, para que fueran alternando con prédicas sobre cada una de ellas. Tras una introducción, la música debía ir expresando las emociones correspondientes a cada palabra, invitando a la meditación, y concluiría con una representación musical del terremoto que siguió a la muerte de Cristo. La versión original –la que hoy se escuchará– fue publicada por Artaria a mediados de 1787, junto a una adaptación para cuarteto y otra para piano (años más tarde se estrenaría también una versión en forma de oratorio).
La dificultad que suponía escribir una serie tan homogénea en los tempi y en la forma sin que resultara monótona fue superada por Haydn con la adopción de un plan tonal global sorprendente, la exploración de diversas variaciones de la forma sonata o el empleo de una paleta de texturas que van desde una ligereza casi quebradiza hasta apabullantes sonoridades masivas. El resultado es una obra híbrida, con elementos de sinfonía característica y de oratorio sin palabras, que expresa la situación anímica de Cristo en su agonía a través de cada una de las palabras que pronuncia. Cada breve texto inspira y articula una frase que los violines primeros exponen al inicio (algo que el oyente solo puede percibir de modo subliminal), motivo que sirve como idea principal, generadora de todo el movimiento. Charles Burney constata lo dicho: «Los temas son tan apasionados y llenos de dolor y tristeza que, aunque todos los movimientos fluyen de modo similar, los motivos, tonalidades y efectos son tan nuevos y diferentes que un verdadero amante de la música no sentirá fatiga alguna ni deseará temas más ligeros para estimular su atención» (A General History of Music, Londres 1789).
Hoy, la exegética obra de Haydn es, a su vez, objeto de otra exégesis musical propuesta por José María Sánchez-Verdú. Su obra SHEBA, que se estrena en España en este concierto, deriva también de un singular encargo realizado en 2018 por el Festival Haydn de los Conciertos del Castillo de Brühl. Escrita para una orquesta historicista de plantilla similar a la que exige Die sieben letzten Worte, consta de siete breves estudios orquestales, susceptibles de insertarse tras cada una de las sonatas, que, de algún modo, dialogan con ellas, las interpretan, comentan o interpelan, planteando una resignificación de la propia retórica de los afectos. La obra de Sánchez-Verdú es una fascinante propuesta de nuevas sonoridades a partir de la exploración de las peculiaridades tímbricas de los instrumentos de época o de la distribución espacial de la orquesta, entre otros elementos: «los registros, los colores tonales y las características
de orquestación de Haydn se deforman como en una especie de anamorfosis del material musical», según el autor. Die sieben Worte y SHEBA, se comunican también mediante rasgos, gestos, recuerdos e impulsos que, como afirma Andreas Speering, «permiten apreciar y experimentar tanto la sorprendente modernidad de Haydn como la profunda sensibilidad histórica de Sánchez-Verdú».

PROGRAMA
Joseph Haydn (1732-1809):
Die sieben letzten Worte unseres Erlösers am Kreuze, HOB.XX:1 (Las siete últimas palabras de Cristo en la cruz, 1787):
L´introduzione
Sonata I «Pater, dimitte illis, quia nesciunt, quid faciunt»
Sonata II «Hodie mecum eris in Paradiso»
Sonata III «Mulier ecce filius tuus»
Sonata IV «Deus meus, Deus meus, utquid dereliquisti me»
Sonata V «Sitio»
Sonata VI «Consummatum est»
Sonata VII «In manus tuas Domine, commendo spiritum meum»
Il terremoto
José María Sánchez-Verdú (1968):
SHEBA (Siete estudios para orquesta histórica sobre Die sieben letzten Worte unseres Erlösers am Kreuze de J. Haydn) (2018) (estreno en España)

Con acento germano

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Sábado 13 de julio, 19:30 horas. 73º Festival de Granada, Auditorio Manuel de Falla, sala de cámara B: Música de cámara | #Schubert esencial: Cuarteto de la Staatskapelle Berlin, Elisabeth Leonskaja (piano). Obras de Brahms y Schubert. Fotos de ©Fermín Rodríguez y  propias.

Tras la matinal del penúltimo día de festival (y 28º mío) llegaba este concierto que la Web del evento titula «Entre amigos»: «El ciclo dedicado a Schubert termina con un encuentro entre un cuarteto de cuerdas de músicos de la Staatskapelle de Berlín, el conjunto asociado a la Staatsoper Unter den Linden tantos años dirigido por Daniel Barenboim, y con el que el maestro bonaerense visitó el Festival en inolvidables conciertos sinfónicos, y la gran pianista Elisabeth Leonskaja, en su segunda actuación en la muestra. Será como un reencuentro entre viejos amigos para afrontar un programa en el que, junto a otro de los grandes cuartetos de Schubert, el nº 12, se interpretarán dos obras esenciales del camerismo romántico alemán, dos obras salidas de las manos de otros de los grandes, Johannes Brahms, el último de sus cuartetos con piano y ese monumento de la música del siglo XIX que es el Quinteto en fa menor». Y no podía haber mejor remate a estos homenajes al Schubert de cámara que este concierto en el Auditorio granadino que registró una entrada aceptable con un aire acondicionado fresco contrastando con el calor exterior.

En apenas 24 horas volvía Elisabeth Leonskaja con dos Brahms de altura junto al Cuarteto de la Staatskapelle Berlin. Las notas al programa del maestro Arturo Reverter, que está retransmitiendo para Radio Clásica estos últimos conciertos del festival, las titula como «Supremo Romanticismo», pues los dos compositores de la sesión vespertina lo eran: «Hermosísimo paisaje musical el que se nos ofrece en este sustancioso concierto protagonizado por tres obras maestras firmadas por Franz Schubert y Johannes Brahms, unidos en el tiempo y en el espacio. Uno y otro vivieron y murieron en Viena. El hamburgués, seguidor en tantas cosas del vienés, contribuyó no poco a divulgar su legado editando y corrigiendo algunas de sus obras, las Sinfonías sin ir más lejos en 1884-85».

Y Leonskaja con tres de los solistas de los berlineses (sin Krzysztof Specjal) comenzarían el concierto con el Cuarteto nº 3 en do menor, op. 60 de Brahms, valiente la georgiana y empaque con su trío donde el cello de Claudius Popp me haría vibrar en cada aparición. Don Arturo escribe de esta página: «la forma de cuarteto con piano, a la que solo habían prestado atención con anterioridad, de entre los famosos, Mozart –K 478 y 493– y Schumann –op. 47–. Ya en 1855, según varios indicios y opiniones (Kalbeck) pergeñaría algunos esbozos de lo que más tarde sería el Cuarteto nº 3 en do menor, op. 60, terminado en 1875 (..) Nos quedamos ya embebidos de su extensa y lenta introducción. La exposición aparece encabezada por un primer tema apasionado y brusco que, según confesión del propio compositor, evocaba la idea del suicidio de Werther, conectada con la desesperanza en la relación con Clara Schumann. Después de una idea subsidiaria de índole rítmica, sobreviene el segundo tema, melódico, calmo, confidencial. En el electrizante desarrollo será el sujeto de apertura el que adquiera protagonismo. El Scherzo presenta una libre forma sonata con una sección central solemne y mística. El Andante es un lied ternario que parte de una hermosa y lírica melodía cantada por el violonchelo sobre un lecho de acordes sincopados. El Finale, Allegro comodo, presenta tres temas, el tercero una especie de apasionado coral. Coda tranquila en do mayor, una suerte de liberación de tantas pasiones encontradas». Cuatro movimientos donde hubo pasión, desesperanza, ritmo y mucha poesía que enlaza al hamburgués con la misma Viena de Schubert. Habremos escuchado muchas versiones incluso con formaciones españolas que saben ahondar en este cuarteto, pero la genética y la geografía creo que tienen que ver porque la interpretación resultó sosegada, reposada, enérgicamente contenida y clara en cada movimiento, todo con el acento germano (y vienés) que este Brahms ofrece.

El cuarteto de la Staatskapelle Berlin nos brindaría su «Schubert esencial» plácidamente camerístico, el Quartesttatz D 703 -que queda del inacabado Cuarteto nº 12, uno de los seis que el músico dejó inconclusos de una colección de 20 de acuerdo con la clasificación de Deutsch- que bien nos recuerda Arturo Reverter. Dos movimientos con peso y poso de una formación equilibrada, de sonido compacto , balanceado como si fuese vocal donde nuevamente el cello de Claudius Popp junto a la viola de Yulia Deyneka consiguieron ese calado en los graves tan necesario para asentar las tesituras de los violines. Aire patético, dramático como si de un lied se tratase (Reverter lo relaciona con Erlkönig) y que hubiese encajado en la matinal de este penúltimo día, homenajeando al Schubert desesperado.

Buen descanso para cambiar la temperatura interior y exterior antes de volver a la Viena de Brahms, ciudad tan musical como la Granada del Festival y con el impresionante Quinteto en fa menor, op. 34 con una simbiosis entre el piano de Leonskaja y un cuarteto berlinés compacto, escuchándose unos a otros para construir este arrebatador y rítmico quinteto del hamburgués. Si en Schubert había lirismo, Brahms lo eleva a la quintaesencia por la que transitó también en su versión como sonata a dos pianos sin perdernos una arquitectura sonora plenamente emocional jugando con distintos temas que nos seguirían martilleando minutos después de una interpretación con calado.

De nuevo «mi maestro» Arturo Reverter desmenuza en pocas líneas este quinteto: «El primer movimiento, Allegro non troppo, organizado a partir de tres temas, es de excepcional poder. La idea inicial, expuesta al unísono por violín, violonchelo y piano, es muy conocida. La segunda es de carácter lírico y la tercera, claramente rítmica, conecta con la de apertura. La serenidad más noble embarga al Andante un poco adagio. «Una punzante canción de cuna», en curiosa definición de Robin Golding. Vivo contraste establece el Scherzo, que comienza pianissimo y se inscribe en el clima del Brahms más “nórdico”. Y el proteico Finale presenta tres ideas bien diferenciadas. La segunda, Allegro non troppo, se extiende a lo largo de más de trescientos compases y es un híbrido de sonata y rondó con cuatro temas principales y varios subsidiarios. El Presto que cierra el movimiento, en 6/8, conduce a una coda restallante, plena de alegría y de afirmación». Calidad individual en los cinco músicos, momentos casi de sonata para cada arco con un piano imponente, empaste de los violines y energía en viola y chelo transmitida por la eternamente joven Leonskaja poderosa, delicada, perfecta argamasa del mejor Brahms que además volvieron a regalarnos, tras el éxito que puso al público en pie, su Andante, un poco adagio aún más germánico.

Buen cierre de homenaje a un Schubert camerístico que siempre sorprende, y esperando por un domingo 14 de julio que será de varias finales, con polémicas, sanas discusiones y un doblete donde haré malabares para seguir contándolo.

PROGRAMA:

-I-

Johannes Brahms (1833-1897)

Cuarteto para piano nº 3 en do menor, op. 60 (1856-75):

Allegro non troppo

Scherzo. Allegro

Andante

Finale. Allegro comodo

Franz Schubert (1797-1828)

Cuarteto nº 12 en do menor, D 703 «Quartettsatz» (1820)

Allegro assai – Andante 

-II-

Johannes Brahms

Quinteto con piano en fa menor, op. 34 (1864):

Allegro non troppo

Andante, un poco adagio

Scherzo. Allegro – Trio

Finale. Poco sostenuto – Allegro non troppo

Cuarteto de la Staatskapelle Berlin:

Wolfram Brandl, violín – Krzysztof Specjal, violín – Yulia Deyneka, viola – Claudius Popp, violonchelo

+

Elisabeth Leonskaja, piano

Notas al programa de Arturo Reverter: «Supremo Romanticismo»

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