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Bach: pasión 300 años después

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Lunes 18 de marzo, 20:00 horas. 25 años de «Los Conciertos del Auditorio», Oviedo: La Cetra Barockorchester & Vokalensemble Basel; Jakob Pilgram, Christian Wagner, Shira Patchornik, Sara Mingardo, Mirko Ludwig, Guglielmo Buonsanti, Francesc Ortega; Andrea Marcon (director). Johann Sebastian Bach (1685-1750): Pasión según San Juan, BWV 245 (1724).

Mis amistades saben que cada Semana Santa allá donde me encuentre, escucho las dos pasiones de «Mein Gott» como acto de fe para un cristiano cercano a Lutero (por todo lo que supuso en los grandes cambios en la música, la iglesia, la educación o la explicación del dominio germánico en todos los géneros musicales desde el Renacimiento).

En mi «Ruta Bach» de agosto 2007 pude hacer mi personal peregrinaje para vivir en primera persona cómo pervive el espíritu de El kantor de Leipzig en su patria e impregnarme del culto con su música que tanto envidio como melómano.

A los 300 años del estreno de la Pasión según San Juan, BWV 245, el Auditorio de Oviedo volvió a transportarnos con un respeto sepulcral hacia una música apta para  todos los públicos: católicos, protestantes, agnósticos o ateos, pues la partitura de esta «pasión pequeña» sigue impactando, la pasión y muerte de Jesucristo relatada con la música de Bach como una limpieza espiritual que no debe faltar al menos una vez al año. En mi caso aún resonaba en mi interior la del pasado Festival de Granada con esta misma obra, pero La Cetra Basel con el maestro Marcon al frente junto al Vokalensemble Basel donde estaban cuatro de los siete solistas, dotaron a esta «nueva pasión» del intimismo y calidad desde el primer Herr unser Herrscher (traducción simultánea proyectada). Ni un pero para nadie en este Tour (Christian Wagner parece que perdió el traje y hubo de vestir como vino) que de nuevo puso Oviedo en el mapa de la «capitalidad musical»: el coro de cámara con un empaste y presencia suficiente, una orquesta de tímbricas ideales con un continuo impecable, y las voces protagonistas mimadas tanto en los recitativos donde ellas marcaban la pulsación y expresaban musicalmente los textos, como en las arias que el maestro de Treviso, fundador del conjunto, llevó con mano firme, manteniendo una pulsación musicalmente matemática y las dinámicas perfectas para que sonase esta pasión como «un todo».

Juan el Evangelista lo interpretaría el tenor suizo Jakob Pilgram, de voz adecuada y siempre presente en su omnipresente papel de narrador, siempre bien contestado por Jesús o Pilatos en los complicados recitativos. Jesús estuvo a cargo del joven barítono Christian Wagner, de graves suficientes para su cuerda, dramatismo expresivo y un poder melódico (sobre todo en el aria nº 32 con el coro Mein teurer Heiland tras la crucifixión) que fueron de lo mejor del elenco vocal.

No defraudó la veterana contralto Sara Mingardo cuyo registro se mantiene rotundo en el grave de color y volumen homogéneo en sus arias nº 7 Von den Stricken meiner Súnden, magistral junto a los oboes (siempre mejor en esa voz femenina que escasea, que con los contratenores) en un tempo giusto para saborear esta música, y otro tanto en la nº 30 Es ist vollbracht!, dolorosa con la viola de gamba, pausada, fraseada desde la madurez y siempre protagonista, con el cambio de tempo y agilidades aún jóvenes pareciendo flotar sobre el tutti antes del «da capo» al lento con el archilaúd perlado.

Otra voz a tener en cuenta la joven soprano israelí Shira Patchornik, bien en el aria nº 9 Ich folge dir gleichfalls con las dos flautas y su voz casi la tercera, de agudos limpios, y excelente en la nº 35 Zerfließe, mein Herze con flauta y oboe da caccia en las genialidades tímbricas de «dios Bach» bien empastada con el ensamble, volviendo al coro como una más.

Intervenciones puntuales de los otros tres componentes corales, comenzando con el inmenso tenor Mirko Ludwig algo menos cómodo en el aria nº 13 Ach, mein Sinn por una mayor presencia orquestal y mejor en el arioso nº 34 Mein Herz, in dem die ganze Welt dramatizado en el arranque y más presente en el resto. No defraudó como Pilatos el catalán Francesc Ortega i Martí en todas sus intervenciones desde la tarima y otro tanto su compañero de cuerda Guglielmo Buonsanti como Pedro, barítono y bajo respectivamente de proyección poderosa sin perder la musicalidad necesaria en sus papeles.

Si el reparto vocal fue bueno, el coro de cámara tuvo la misma calidad de los solistas en él incluidos y ser capaces de empastar desde el esfuerzo común, con amplia gama de matices bien señalados por Marcon, el pueblo cantando Jesum von Nazareth (nº 2b), eligiendo a «Barrabam» (nº 18b), pedir la crucifixión «Kreuzige!» (nº 21d y nº 23d) o preguntar con el bajo «Wohin»(nº 24)  con la entrega necesaria para momentos tan distintos emocionalmente. Y todos los corales un prodigio de espiritualidad comunitaria con el órgano trasladándome a Santo Tomás de Leipzig o a tantos templos protestantes de los países nórdicos donde el pueblo participa a cuatro voces. Gracias «Mein Gott» por la inspiración…

Está claro que La Cetra Basel son una formación pensada no solo para Vivaldi y otros, también y especialmente para este 300 aniversario de la «pequeña pasión de Bach«. Sus anteriores visitas al Auditorio hace ahora siete años (volvería a disfrutarlos este verano pasado en Granada) y la anterior a la pandemia en 2019 con «La Petibon» y Éva Borhi de concertino más directora, ya dejaron claro su dominio en el repertorio barroco. Y Andrea Marcon siempre es un seguro para dirigir y concertar voces, incluso en nuestra zarzuela, por lo que no extrañó comprobar cómo iba sacando lo mejor de cada sección y solistas en su orquesta. La cuerda mantuvo afinación pese a la tripa, el color que da, más los dos números  con el bellísimo arioso del bajo (nº 19 Betrachte, meine Seel) y la movida aria de tenor (nº 20 Erwäge, wie sein blutgefärbte Rücken) donde la concertino afincada en Basilea Eva Saladin y el vienés Germán Echeverri Chamorro cambiaron el violín por la viola d’amore; del continuo tanto el cello como la viola de gamba fueron con el archilaúd los perfectos acompañantes del evangelista pero igualmente el mejor sustento armónico en compañía del violone o los teclados del órgano y el clave. No me olvido del viento, desde el contrafagot discreto pero necesario reforzando los graves, también el fagot, pero especialmente las dos parejas de flauta y oboe (doblando el de caccia) que en las combinaciones y tutti van dando el color a cada uno de los números de este relato evangélico que El kantor crea desde una estructura tanto tímbrica como melódica que elevaría al Paraíso en «la grande según San Mateo«.

Milagrosa pasión bachiana capaz de acallar teléfonos, olvidar móviles y tener dos horas al público en esta liturgia musical siempre irrepetible y necesaria. Sólo me queda la pregunta de por qué un descanso entre las dos partes de esta Pasión según San Juan que rompen la ceremonia como si en una misa tras la homilía los feligreses saliesen al vermú y volviesen para finalizarla. Dios Bach aunque lo perdone no necesita descanso alguno…

Evangelista: Jakob Pilgram

Jesus y Arias: Christian Wagner

Soprano: Shira Patchornik

Alto: Sara Mingardo

Tenor: Mirko Ludwig

Pilatos: Francesc Ortega i Martí

Pedro: Guglielmo Buonsanti

La Cetra Barockorchester

Violines primeros: Eva Saladin*, concertino – Johannes Frisch – Christoph Rudolf – Petra Melicharek.

Violines segundos: Claudio Rado – Germán Echeverri Chamorro* – Ildikó Sajgó – Cecilie Valter.

(* viola d’amore)

Violas: Joanna Michalak – Sonoko Asabuki.

Violonchelos: Jonathan PeŠek – Amélie Chemin.

Viola da gamba: Teodoro Baù.

Contrabajo: Fred Uhlig.

Traverso: Karel Valter – Claire Genewein.

Oboe y Oboe da caccia: Georg Fritz.

Oboe: Priska Comploi.

Fagot: Letizia Viola.

Contrafagot: Giovanni Battista Graziadio.

Órgano: Johannes Keller.

Clave: Joan Boronat Sanz.

Archilaúd: Maria Ferré.

Vokalensemble Basel

Sopranos: Shira Patchornik – Baiba Urka – Jaia Niborski – Cornelia Fahrion – Mirjam Striegel.

Altos: Arnaud Gluck – Andrea Gavagnin – Marcjanna Myrlak – Ana María Fonseca Núñez.

Tenores: Andres Montilla Acurero – Mirko Ludwig – Akinobu Ono – Massimo Lombardi.

Bajos: Guglielmo Buonsanti – Jan Kuhar – Santiago Garzon-Arredondo – Francesc Ortega i Marti.

Andrea Marcon, director.

La flauta de Telemann teatralizada

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Miércoles 13 de marzo, 20:00 horas. Teatro Jovellanos, concierto 1680 de la Sociedad Filarmónica de Gijón, undécimo e esta temporada: Fantasía Telemann, Juan Cossío (flauta), Carlos Dávila (actor).

Original concierto de Juan Cossío (Gijón, 1996) afrontando las 12 fantasías para flauta sola, TWV 40:2-13 de Georg Philipp Telemann (1681-1767) pero teatralizadas con Carlos Dávila de Higiénico Papel como el compositor alemán (aún recuerdo el Schubert) en un guión excelentemente escrito donde repasó su biografía entre las doce fantasías, convirtiendo un programa aparentemente «monótono» para el público en toda una sesión didáctica donde la «conciencia musical» compartía la fantasía del alemán con una puesta en escena sobria de todo el elenco de esta compañía teatral gijonesa (Higiénico Papel Teatro) de larga trayectoria con premios a muchas de sus producciones donde no falta la música protagonista como en este concierto invernal.

Las notas al programa del propio Cossío, actualmente profesor en el Conservatorio «Jesús de Monasterio» de Santander, desgranan la parte teórica de estas doce fantasías con todo un muestrario de tonalidades llenas de contrastes barrocos más allá de los tempi y entroncando con las emociones de la propia vida de Telemann que fueron desgranándose entre ellas, haciendo de este concierto una apuesta para acercarnos vida y obra para flauta del más prolífico de los compositores, como bien nos contó «el propio Georg» hablándonos al futuro donde figura en el Libro Guinness de los récords.

Telemann y su conciencia, Dávila y Cossío, un tándem de artistas en feliz unión literario musical con un repaso «autobiográfico» desde su temprana afición musical en una noche de insomnio, sus esposas que demostraron cómo su genio compositivo le ayudó a sobrellevar primero la desgracia y después las infidelidades, el lado humano del alemán de Leipzig a Hamburgo, sus viajes e incluso el apoyo de sus amigos para salvarle de la ruina. Por supuesto no faltaron el recuerdo a sus queridos paisanos J. S. Bach (siendo el padrino de Carl Philipp Emanuel) y Händel.

Trufando estos episodios la flauta de Cossío (artista del sello EMEC®), de sonido limpio, matizado y una técnica al servicio de la música, fue interpretando cada una de la docena de fantasías, espirituales unas, alegres otras, contrastes ánimicos y musicales de los tempi, fraseos claros, pasajes virtuosos donde escuchar todas las notas, y una auténtica lección en un instrumento moderno que ya ganó protagonismo académico gracias a los barrocos como el propio Telemann o Bach, virtuosos también del traverso para el que tanta literatura nos han dejado.

Hora y media de espectáculo musical donde seguir disfrutando de la flauta barroca tan actual como entonces, y el siempre recordado Telemann quien aún no tiene el pedestal de sus dos amigos y contemporáneos pero que al escucharlo podemos al menos subirle un peldaño en el escalafón de los grandes compositores de la historia donde los germanos parecen ocupar los primeros puestos de un escalafón en el altar de la diosa Euterpe.

Felicitaciones a los dos artistas que triunfaron en casa, el gran actor leonés Carlos Dávila como el Telemann cercano y al flautista gijonés Juan Cossío por el esfuerzo en estas doce fantasías a solo que en un «concierto al uso» no hubiesen sido iguales.

PROGRAMA:

Fantasía Telemann

Georg Philipp TELEMANN (1681-1767): 12 fantasías para flauta sola, TWV 40:2-13

I. Fantasía Nº 1 en La mayor: Vivace-Allegro

II. Fantasía Nº 2 en La menor: Grave-Allegro

III. Fantasía Nº 3 en Si menor: Largo-Largo-Vivace-Allegro

IV. Fantasía Nº 4 en Si bemol menor: Andante-Allegro-Presto

V. Fantasía NNº 5 en Do mayor: Presto-Allegro-Allegro

VI. Fantasía Nº 6 en Re menor: Dolce-Allegro-Spirituoso

VII. Fantasía Nº 7 en Re mayor: Alla francese – Presto

VIII. Fantasía Nº 8 en Mi menor: Largo-Spirituoso-Allegro

IX. Fantasía Nº 9 en Mi mayor: Affettuoso-Allegro-Grave-Vivace

X. Fantasía Nº 10 en Fa sostenido menor: A tempo giusto-Presto-Moderato

XI. Fantasía Nº 11 en Sol mayor: Allegro-Adagio-Vivace-Allegro

XII. Fantasía Nº 12 en Sol menor: Grave, Grave, Allegro, Dolce, Allegro, Presto

Locos sones para todos los tiempos

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CD Back to Follia. Concerto 1700, Daniel Pinteño.

Sello: 1700 Classics; Ref. 170007 / B-1504-2024 / 8435633928513

Nueva y original grabación de Daniel Pinteño con su formación Concerto 1700 donde están sus «habituales» Pablo Zapico a la guitarra barroca con la percusión de Pere Olivé e Ismael Campanero al bajo en una propuesta que, pese a parecer alejarse de la llamada interpretación historicista y convenciones estilísticas de nuestras músicas de los siglos XVI y XVII, suponen la libertad creativa de hacer sonar estas páginas, muchas sólo cual bocetos o borradores de aquellos estudiantes universitarios, verdaderos tunantes y rufianes que cantaban estos foligones. Podríamos llamar rompedora esta apuesta incluso en el diseño de la portada, pero escuchando los once cortes del disco compacto suenan tan actuales como entonces esos sones «que evocan las pequeñas partículas de música que flotaban en el aire y se podían moldear hasta donde llegara la imaginación sonora» como bien escribe en las interesantísimas notas la doctora en Musicología Ana Lombardía traducidas al inglés, francés y alemán.

Chaconas, jácaras, zarambeques, fandangos o folías con las que muchos aficionados seguimos disfrutando y viajando a una época llena de tanta música popular que también serviría de inspiración a la «música académica», manteniendo el espíritu gamberro de unos bailes cantados que Daniel Pinteño lleva al violín con una percusión llena de color, básicamente ritmos ternarios que contagian, la armónica guitarra igualmente empujando a mover los pies, más el necesario sustento de un bajo siempre en su sitio (impecable igualmente con el violón), abundantes solos de lucimiento por parte de los cuatro músicos con la improvisación como algo habitual en estas músicas donde el bagaje de su interpretación nos lleva a reconocer otras melodías, mochilas llenas de tantas horas de estudio y trabajo con estos repertorios donde «Pinteño y los 1700» han transitado desde hace años.

Grabado en La Cabrera, Madrid (Centro Comarcal de Humanidades Sierra Norte) el pasado mes de agosto de 2023, con dos ingenieros de sonido también músicos como Sonia Gancedo y Víctor Sordo (de VN Studio) que también aparece cantando un fragmento de «Yo soy la locura» (Yo soy el pasacalles-). El sonido es perfecto en dinámicas, balances, tanto escuchándolo por los altavoces como todos los detalles con auriculares.

Interesantísima la elección de las obras y los títulos de cada corte donde estos «sones y tonos» que viajaron fuera de nuestra península, siendo casi «Greatest hits», vuelven a nosotros, aquellas canciones censuradas publicadas más allá de los Pirineos y felizmente recuperadas, obteniendo el III Premio a la producción artística del Ayuntamiento de Málaga y la Fundación «La Caixa».

Una grabación llena de desinhibición, optimismo, mucho colorido aportado por los cuatro instrumentistas, que exprimen al máximo la tímbrica, calidad interpretativa en todos ellos y la alegría contagiosa en los tiempos intermedios y rápidos con el intimismo necesario de los lentos (especialmente en el inicio de las bautizadas Las españoletas de Marizápalos desde Gaspar Sanz). Imposible destacar alguna en especial , y volviendo a citar a Ana Lombardía «… acaso el bucle de un bajo ostinato se puede llegar a interrumpir en nuestra mente. Más bien, quien escuche estos sones se quedará algo hipnotizado, embriagado, prendado en el mejor de los casos, y soñará con algunos de estos loops del Barroco», música de siempre que comienza a sonar en vivo.

CONCERTO 1700:

Daniel Pinteño, violín y director – Pablo Zapico, guitarra barroca – Ismael Campanero, contrabajo y violón (cortes 7 y 10) – Pere Olivé, percusión. Artista invitado: Víctor Sordo, tenor (corte 5).

CORTES:

1. Zarambeques Teques -after Lucas Ruiz de Ribayaz (1626-ca. 1677), Santiago de Murcia (1673-1739), Diego Fernández de Huete (1650-1705) & Salamanca Manuscript (ca. 1659)-.

2. Canarios -after Gaspar Sanz (1640-ca. 1710) & Paul de la Pierre (1612-ca. 1692)-.

3. Las españoletas de Marizápalos -after Anonymus s.XVII & Gaspar Sanz-.

4. Fandangos de norte a sur -after Stockholm Manuscript (ca. 1755) & Antonio Soler (1739-1783)-.

5. Yo soy el pasacalles -after Henry du Bailly (before 1637) & Heinrich Ignaz Franz Biber (1644-1704)-.

6. La Jotta -after Santiago de Murcia-.

7. El que gustare de folías antigua ponga cuido en estas modernas -after Gaspar Sanz, Salamanca Manuscript & Arcangelo Corelli (1653-1713)-.

8. Marionas -after Santiago de Murcia-.

9. El baile de la chacona encierra la vida bona -after Salamanca Manuscript & José Marín (1618-1699)-.

10. Recercadas en el tiempo -after Diego Ortiz (ca. 1510-ca. 1576)-.

11. Jácaras de lo humano y lo divino -after Sebastián Durón (1660-1716), Gaspar Sanz & Anonymus s.XVII)-.

Llegó la primavera… renacentista

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Miércoles 6 de marzo, 20:00 horas. Oviedo, Sala de cámara del Auditorio Príncipe Felipe: XI Primavera Barroca (CNDM, Fundación Municipal de Cultura). ARMONÍA CONCERTADA: The Josquin songbook. Música para dos voces y vihuela. Obras de Vásquez, Willaert, Arcadelt, Josquin y otros.

Ya son once ediciones de esta más que asentada «Primavera Barroca» ovetense, aunque llegue con los fríos invernales, siempre contando con el CNDM dentro de su ciclo «Circuitos», con un público fiel que responde casi en masa en una sala ideal por tamaño y acústica. El primero de los seis conciertos programados contó además en paralelo con su respectiva conferencia previa por parte de los intérpretes en colaboración con el CONSMUPA y la Universidad de Oviedo.

Para este primer evento en este frío invernal de marzo, llegaban a Oviedo estos músicos argentinos a quienes escuché en Granada el pasado Festival pero sólo a dúo, debiéndose sumar en Oviedo el tenor, que por problemas de «disfonía parcial» nos privaron de un programa en torno a Josquin «el Divino» del que Pablo J. Vayón titulaba en sus notas ‘Josquin de bolsillo’ (también sonará si nada lo impide en León), correspondiendo al vihuelista afincado en Sevilla Ariel Abramovich la charla previa de las 18:00 horas, mientras en el concierto el cambio de planes trajo dos bloques con todo el peso en la soprano María Cristina Kiehr con la vihuela, lo que resultó más «monotonía acompañada» que la esperada «mezcla de rigor e imaginación» que nos vendería el instrumentista presentando cada obra del nuevo programa, algo que también quita tiempo al concierto en sí.

Evidentemente es de agradecer tener un «plan B» que en su mayor parte ofreció las obras de su trabajo  discográfico «Imaginario: de un libro de música de vihuela« con obras a 4 y 5 voces pero sólo con la soprano cantando, dejando un enorme y exquisito trabajo para la vihuela de Abramovich, una en sol de Martin Haycock y otra más afinada en la, del luthier granadino Francisco Hervás para las cuatro últimas obras previstas para el programa inicial de «The Josquin Songbook« que también han grabado.

La voz de María Cristina Kiehr (Tandil, 1967) que fue alumna de René Jacobs, no es agradecida en volumen, suficiente para la sala y con ese acompañamiento, ni en color, muy homogéneo pero falto de mayores matizaciones o expresión pese a una dicción correctísima en los idiomas utilizados, aunque tampoco las obras elegidas permitan muchos lucimientos dramáticos e interpretativos (menos aún en las obras con textos sacros) con este formato a dúo recreando la tablatura que pasa a la vihuela una polifonía renacentista con solo una voz realmente cantada, completando el resto la cuerda pulsada (laúd o en este caso vihuela) completando un contrapunto delicado que siempre respeta la voz más aguda. Así pues de los cincuenta minutos de la primera parte descontando las presentaciones detalladas (casi otra conferencia) y el «solo» de vihuela en el Ricercar de Segni da Modena (originalmente para laúd) o La canción del Emperador (excelente por otra parte) es más que suficiente para comprender esta soporífera sensación mía sólo salvada en un par de obras que curiosamente rompieron la atmósfera intimista alejada de la luminosidad musical, más introspección y recogimiento que primaveral regocijo barroco (hoy más renacentista).

Seguramente de tener a Jonatan Alvarado en plenas facultades, la tímbrica de las dos líneas cantadas hubiera resultado más jugosa por contar con unas voces que empastan a la perfección, pero el esfuerzo del tenor (con un interesante registro grave) ya se dejaría ver en la nota manuscrita que leería la soprano tras el segundo Arcadelt y donde además del verbo -o prosa- fácil sobre la cancelación, reconocía que el canto también es «carne, músculo y materia», dejándonos disfrutarlo tan solo en el arreglo del Kyrie de la Missa de Peñalosa y en Nymphes, nappés lo que hubiera sido y no fue…

La atmósfera de todo el recital fue ideal (Ariel hizo la broma con los de laúd «para dos o tres personas en una pequeña habitación con suelo de madera y sin muebles») y el público que casi llenó este salón aplaudió todas y cada una de las obras.

En agradecimiento por el respeto y comprensión, el dúo bisaría Se pur ti guardo de Willaert, que junto a «nuestro» Vásquez De los álamos vengo, madre resultaron lo más expresivo de este inicio de «Primavera Barroca» hoy renacentista y accidentada pero al menos sin cancelar.

PROGRAMA:

«Imaginario: de un libro de música de vihuela»

Juan VÁSQUEZ (c. 1500-c. 1560): O dulce contemplación, a 4.

Adrian WILLAERT (1490-1562): O dolce vita mia, a 4.

Juan VÁSQUEZ: Qué sentís coraçon mío, a 4

J. SEGNI da MODENA (1498-1561): Ricercar (vihuela).

Jacques ARCADELT (c. 1504 – 1568): Chiare fresche et dolci acque, a 5.

Anónimo, Cancionero de Uppsala (pub. 1556): Si de vos bien me aparto, a 5.

Jacques ARCADELT: Se per colpa del vostro fiero sdegno, a 4.

Adrian WILLAERT: Se pur ti guardo, a 4.

C. de RORE / anon (Ms Castelfranco Veneto): Anchor che col partir, a 4 (madrigal).

Juan VÁSQUEZ: Si no os hubiera mirado, a 4.

                            De los álamos vengo madre, a 4.

                            Quien dice que l’ausencia causa olvido, a 3.

«The Josquin Songbook»

Josquin DESPREZ (ca. 1450-1521): La canción del emperador del quarto tono de Jusquin, a cuatro (Luis de Narváez, Los seys libros del delphín, 1538).

Cristóbal de MORALES (1500-1553): De la Missa Mille regretz, a tres (Miguel de Fuenllana, Orphénica lyra, 1554): Benedictus.

Josquin DESPREZ: Fantasía I del primer tono, a cuatro (Luis de Narváez, Los seys libros del delphín, libro i, 1538).

Francisco de PEÑALOSA (ca. 1470-1528): De la Missa Adieu mes amours, a cuatro (ms. 2-3 de Tarazona): Kyrie.

Josquin DESPREZ:    Nymphes, nappés, a seis, IJ 115.

                                      Nymphes des bois, La déploration sur la mort de Johannes Ockheghem

ARMONÍA CONCERTADA:

María Cristina Kiehr (soprano) – Jonatan Alvarado (tenor) – Ariel Abramovich (vihuela)

Vermut barroco

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Domingo 21 de enero, 12:30 horas. Sala de cámara del Auditorio de Oviedo: OSPA, Ciclo de conciertos música de cámara: «Vermut de cámara«, Camerata Barroca. Obras de Purcell, Corelli, Händel, Dall’Abaco y Avison. Entrada: 12 €.

Los músicos de la OSPA, entre abonos y ópera, también siguen trabajando en distintas formaciones camerísticas que van ocupando algunas mañanas dominicales, y esta vez con la cuerda para un programa barroco dedicado al Concerto grosso, época y forma que la formación sinfónica no suele transitar pero tan necesario por la vigencia que entre la gente joven está teniendo y poder trabajar estos repertorios por parte de todos los músicos.

Tras la bienvenida de la gerente Ana Mateo, cual equipo de fútbol por la alineación presentada, se estrenaba esta Camerata barroca con Pedro Ordieres ejerciendo de capitán y presentador de las obras elegidas, comenzando como debe ser con una obertura, la de Dido y Eneas de Purcell, con los instrumentos aún por templar y la «guerra» que dan las cuerdas de tripa hoy solamente en el contrabajo de Javier Fierro, como bien nos aclaró Ordieres antes de afrontar el primer grosso de la mañana, olvidándonos de criterios «historicidas» y con un continuo con el citado Javier, el cello de Max von Pfeil alternando con Pelayo Cuéllar, además de los «tutti», y el invitado de lujo además de amigo de «La casa» Aarón Zapico en el clave, conformando la base armónica de los siguientes concerti, dispuestos con tres violines enfrentados que además alternarían los solos cada uno de ellos, para darnos una sonoridad ideal en esta sala de acústica perfecta para estos «ensembles».

El gran violinista y compositor de Fusignano (Rávena) Arcangelo Corelli (1653-1713), considerado el «Padre del concerto grosso«, sería quien abriría este recorrido por la forma barroca por excelencia, actuando de «solistas» Ordieres y Albericio. Buen entendimiento entre ambos, ejecución «de libro» con buenos contrastes solo-tutti, dinámicos y de tempi en sus movimientos (Largo – Allegro – Largo – Allegro /  Largo / Allegro / Allegro) de diferente carácter para su Concerto Grosso, op. 6 nº 1 en re mayor, de la docena que consta esta colección. probablemente de los años 80 aunque publicada en 1714 tras la muerte del compositor. Poco a poco ajustando afinaciones y empaste, este nº 1 mostró el trabajo de equipo y el amor por estos repertorios.

Del veronés Evaristo Felice dall’Abaco (1675-1742), nos ofrecerían dos concerti grossi a quattro pero ‘Da chiesa’ (de iglesia), contrapuesto a ‘Da camera’ por el lugar donde se ejecutaban y prescindiendo de solistas, aunque también tengan su protagonismo, incluso se podía cambiar el clave por el órgano que esta vez no fue necesario. De su opus 2 (publicados hacia 1735) nos ofrecerían dos: el nº 4 en la menor (y no el nº 1 anunciado, por problemas de lectura en la edición como nos contó Ordieres) en tres movimientos (Aria: Allegro / Largo / Presto) y el nº 5 en sol menor en cuatro (Largo / Allegro e Spiritoso / Grave / Allegro), bien conocido y estudiado por el «concertmaster«, sonoridad compacta de los once músicos con buen balance entre todos, más la afinación ya consolidándose para comprobar esa unidad de violines que se contestan como si de un dúo se tratase, fruto del trabajo diario a lo largo del tiempo con todo el repertorio sinfónico que tras escucharles en este barroco, siguen reforzando sus mejores cualidades, dejándonos unos tempi lentos donde disfrutar el siempre claro clave del mayor de los Zapico: un cuarto muy sentido en sus tres movimientos y un quinto luminoso.

Si hay un compositor que conocía la obra de Corelli es el alemán G. F. Händel (1685-1759) que ya en Inglaterra también cultiva los concerti grossi interpretándose incluso en los intermedios de sus famosos oratorios. La Camerata Barroca (con David y Daniel de solistas) nos brindaría el Concerto Grosso op. 6 nº 5 en re mayor, HWV 323 (con seis movimientos «inmensos»: Larghetto e Staccato / Allegro / Presto / Largo / Allegro / Menuetto) de lo más aplaudido -incluso al finalizar el quinto- con la firma inconfundible del contemporáneo de «Mein Gott» en su época de mayor inspiración y fortuna, conjugando los estilos de moda (francés, italiano, alemán…), en una interpretación auténticamente camerística por la limpieza expositiva, el sonido rotundo y potente, partitura bien entendida por todos y con el balance perfecto, resultando de lo mejor en este vermut dominical que de hecho terminarían bisando el segundo Allegro.

Aún quedaba el último «grosso» inspirado en las sonatas para clave de D. Scarlatti del crítico y compositor inglés Charles Avison (1709-1770). De sus interesantes conciertos, el Concerto Grosso op. 6 nº 5 (after Scarlatti) (Largo / Allegro / Andante moderato / Allegro) con Pablo y Cristina en los violines solistas, junto a una buena cohesión y balance del «ripieno» sin historicismos pero con toda la honestidad hacia lo escrito (impecable el Andante moderato), redondearían una excelente mañana con este repertorio italiano e inglés que conocen desde sus años de estudiante pero pocas veces se interpreta, permitiéndonos comprobar el buen estado de estos músicos capaces de pasar de ensayar el Wagner que levantará el telón en el Campoamor este jueves, a estos «aperitivos» para el vermut barroco por el que seguirán pasando mensualmente más «equipos de la OSPA».

Camerata Barroca: Pedro Ordieres, Pablo de la Carrera y David Carmona (violines I) – Elena Albericio, Daniel Jaime y Cristina Castillo (violines II) – Beltrán Cubel (viola) – Maximilian von Pfeil y Pelayo Cuéllar (violonchelos) – Javier Fierro (contrabajo) – Aarón Zapico (clave).

PROGRAMA:

H. Purcell: Dido y Eneas, obertura.

A. Corelli: Concerto Grosso op. 6 nº 1.

E. F. Dall’Abaco: Concerto grosso da chiesa op. 2 nº 4.

Concerti grosso da chiesa op. 2 nº 5.

G. F. Händel: Concerto Grosso op. 6 nº 5.

Ch. Avison: Concerto Grosso op. 6 nº 5 (after Scarlatti Sonatas).

El Festival de Granada: de Andalucía al mundo

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EL FESTIVAL DE GRANADA SE SITÚA ENTRE LAS ENTIDADES MEJOR VALORADAS DE ESPAÑA EN 2023

Según el Observatorio de la Cultura de en su tradicional ranking de ‘Lo mejor de la Cultura de 2023’ el Festival Internacional de Música y Danza de Granada, se convierte en la entidad musical más importante de Andalucía, subiendo 10 puestos en el ranking regional, tan sólo detrás de los museos Picasso y Pompidou, y el Festival de Cine Español, todos de Málaga.

Dentro del ranking nacional el festival granadino aparece en el puesto 45 de un total de 105, y se consolida como una de las cuatro instituciones más destacadas de España en el ámbito de la música clásica y la danza, tan solo detrás del Teatro Real (6) y los Teatros del Canal (32), ambos en Madrid, y el Gran Teatro del Liceu en Barcelona (38) y por delante de instituciones tan importantes como el Auditorio Nacional de Música de Madrid (79), la Quincena Musical Donostiarra (94), el Teatro de la Zarzuela (95) o el Festival de Jazz de Vitoria (102).

Asimismo, en el nuevo apartado de los ‘Festivales Imprescindibles’ de 2023’ el Festival de Granada ocupa la segunda posición, detrás del Sonar+ de Barcelona y por delante de tres importantes festivales de pop como son Primavera Sound, de nuevo en la capital catalana, Sonorama (Burgos) y Jazzaldia en San Sebastián.

En el informe completo del Observatorio de la Cultura (de la Fundación Contemporánea), podemos comprobar cómo el Festival de Granada se ha ganado no ya un prestigio cultural más allá de otras ofertas musicales de otros estilos,  también la calidad en esta provincia andaluza unida a su rico patrimonio artístico más allá de La Alhambra donde se realiza parte del festival, un imprescindible para todo melómano y posicionándose además como uno de los mejores festivales de verano del mapa europeo. Puedo dar fe tras años esperando disfrutarlo e imposible por el calendario escolar, llegaría el pasado año, esperando repetir este 2024.

Carta a SS.MM.

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Muy señores nuestros, si me permiten este trato epistolario:
Como todavía queda algo de inocencia (será por los años), lo único que les pido a Los Magos (lo de reyes cada vez lo llevo peor y no solo por esta tendencia mía a La República) es pasar la hoja del calendario aunque el «bicho» del Covid siga entre nosotros conviviendo con la gripe habitual.
Musicalmente, y a la vista de cómo está el mundo lleno de odio, guerras, genocidios y las tristes circunstancias de las que parecemos no aprender, solo pido mantener toda la música posible, a ser posible en PAZ, aunque sé que la salud es el mejor regalo en estos tiempos.
Sin necesidad de aniversarios (y en 2024 hay muchos para celebrar), como todo los años que son como mi Scalextric, pido poder escuchar en mi tierra la Octava Sinfonía «De los Mil»  de Mahler con todas nuestras orquestas (OSPA, OvFil, la Universitaria ya renacida), coros («El León de Oro», grandes, chicas doradas y peques, igual que el de la Fundación Princesa, la Capilla Polifónica «Ciudad de Oviedo» y también la Escolanía de Covadonga -que la han «desaparecido»- más la de San Salvador…), junto a solistas de los que tenemos un montón y ¡de primera! en nuestra querida Asturias y de todas las tesituras: Beatriz Díaz, Elena Pérez Herrero, Ana Nebot, Lola Casariego, la joven María Heres, Alejandro Roy, David Menéndez, Miguel Ángel Zapater, Juan Noval-Moro… (algunos «adoptados» o directamente de nuestra familia cordobesa). Sería lo más deseado de mi larga lista… Para todos ellos siempre les pido a ustedes mucho trabajo, pues los éxitos llegan con el esfuerzo y eso no les falta nunca.
Eso sí, mantengo mi ilusión de contar con Pablo González como director de un acontecimiento que saben me copió Dudamel, al que le perdono casi todo… y mi tocayu ya dirigiese en Barcelona cuando estuvo de titular, y ya que se ha despedido de la OCRTVE, aprovecho para pedirles le den una orquesta para este 2024 y siguientes. Ya por redondear este paquete, podrían traernos un concertino para la OSPA, pues llevamos huérfanos y necesitados desde la jubilación de nuestro querido Sasha. Darles las gracias porque sí nos trajeron al fin un titular, y además «vecino».
Con la ilusión infantil de este día tampoco quiero olvidarme de pedirles mucho trabajo para Forma Antiqva, esperando les llegue un Grammy clásico (se lo merecen), sobre todo a los tres hermanos Zapico que pese a todo, siguen «a tope» haciendo historia volando desde casa, actuando solos, en otros ensembles, y especialmente en «su formación», así como pedir que sigan grabando nuevos discos, juntos o por separado, pues siempre son el mejor regalo.
También quiero recordar a mis queridos pianistas con la mierense nacida en la capital Carmen Yepes en Madrid a la cabeza de los también docentes como Mario Bernardo, a Martín García o Henar F. Clavel que están creciendo en todos los sentidos, sin olvidarme de mis admirados Diego Fernández Magdaleno, Judith Jáuregui (que será mamá este año como el mejor y mayor regalo) o mi querida venezolana Gabriela Montero, a quienes les vendrá bien seguir trabajando mucho en este recién estrenado 2024 tras ir recuperando todos ellos fechas.
Mantengo la ilusión y pido más composiciones de Jorge Muñiz junto a las de la joven e inconmensurable pareja Guillermo Martínez (que este pasado año sigue igual de fructífero) y Gabriel Ordás (que tambén se ha ido a USA para proseguir sus estudios), pues siguen estando de lo más inspirados, regalándonos muchos estrenos tal como les había pedido en mi carta del 2023. Gracias señorías…
Y por mantener la ilusión, aunque como dice mi madre «parece que te hizo la boca un fraile» (?), continúo reclamando a los llamados «gestores culturales» les den mucho más trabajo a los de casa, no por patrioterismo o «aldeanismo» barato sino por la calidad contrastada, incluso que varíen de agencias de contratación… saben de sobra que la Cultura ha demostrado además de ser Segura resultar la mejor inversión en tiempos difíciles.
Este año no pido nada para mis jóvenes violinistas favoritos que se van haciendo mayores, pues están trabajando y bien (Ignacio Rodríguez sigue emigrado aunque ahora en Bélgica y María Ovín continúa en la OSPA), creciendo como personas y artistas… solo desearles que continúen los éxitos.
Para mi adorada Beatriz Díaz siempre les escribo otra carta porque se merece todo lo que le traigan en este 2024 (el Año Puccini que debería celebrarse contando con su voz) y mucho más. Además de darle de nuevo las gracias a la asturiana, felicitarla por un repertorio que sigue creciendo tanto como su agenda aunque espere mucha más ópera y zarzuela en el Campoamor como protagonista (con ganas de La Rosa del Azafrán), pues al fin le trajeron el año pasado su esperada Mimí en Alicante (donde le cambiaron hasta su apellido Díaz por Martínez), por lo que les sigo pidiendo la lleven al Teatro Real de Madrid o al Liceu barcelonés. En Tokio o Brasil ya ha triunfado, en Italia «la piccolina» ya es casi suya, y continúa teniendo fechas por Europa, pero recordándoles que en Londres, Viena o Nueva York aún no se han enterado cómo canta, y Vds. lo saben por ser Magos… la magia de la soprano allerana es tan única como la suya y debemos compartirla.
Para la ópera necesitaría otra carta de adulto, pero mi mamá dice que vale ya de pedir… al menos mantenerla en Asturias apostando por títulos nuevos sin olvidarnos de los «top» y seguir dando oportunidades a nuevas voces y públicos.
A todos mis amigos músicos repartidos por el mundo les mando siempre «MUCHO CUCHO®» antes de cada actuación, normalmente de vaca asturiana, y podría escribir otra misiva más detallada para tantos como tengo repartidos por el planeta (para que luego digan de la «maldición» ENTRE MÚSICOS TE VEAS). Al menos me consta que los envíos llegan a destino y se agradecen, incluso con emoticonos que ya son universales (🚜💩💩💩💩💩💩💩🐄).
Por ultimo no quiero olvidarme de mi Ateneo Musical de Mieres del que me regalasteis su presidencia en junio de 2018, pidiendo la misma salud que en el recién finalizado 2023 en que cumplíamos nuestro primer lustro (incluso con la Lotería que no les pedía tocase, porque ya lo hacían nuestros músicos, pero que les agradezco nos trajeran ¡una pedrea!), esperando mantengan su Banda Sinfónica y acertemos en el relevo de Antonio Cánovas (a quien le han traído destino en su tierra murciana y la dirección de la Banda de Águilas). Poder mantener el mismo nivel tras cinco años sin parar (ni siquiera con el Covid), y llevando su música, además del nombre de nuestra «Hermosa Villa» lo más lejos posible con una calidad y programas que son la envidia de muchos. Salud es lo importante porque ganas e ilusión no faltan.
A propósito, si pudieran dejar la música en la educación un poco más que ínfima y optativa, entonces tiraría fuegos artificiales… pero ya ven que no está entre las peticiones musicales en este mi segundo curso fuera de ella. Pero veo que la LOMLOE  (Ley Celáa) sigue empeorando leyes anteriores (y dicen que van ocho en 36 años),en pos de una generación de ignorantes digitales y adictos al móvil, aunque mantengo la esperanza que algún día se alcance un pacto de estado donde la educación sea inversión en vez de gasto y prime el menos común de los sentidos en vez de la partitocracia que intenta reescribir la historia a base de tantos eufemismos. Aunque suene un tanto repipi la esperanza nunca la pierdo.
Gracias señores majos y Magos (de donde vengan) utilizando el transporte que tengan (saben de sobra que los carburantes son más caros que el pienso), sin entrar en cabalgatas de las que no opino, y menos con Baltasar descolorido… Que sigan llenándonos de esperanza e ilusiones todos los días de este 2024 olímpico y bisiesto.
Y como siempre, que no se me olvide

¡Hala Oviedo!

Pablito, 12 años

Oviedo también es de zarzuela

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Nuestra zarzuela tiene desde hace treinta años a Oviedo como segunda capital con temporada estable, sólo detrás del «templo madrileño» de la calle Jovellanos (un asturiano universal y adelantado a su tiempo).

Este martes 19 de diciembre al mediodía se presentaba ante los medios de comunicación (excelente dossier de prensa) y los aficionados asturianos el XXXI Festival de Teatro Lírico Español del Teatro Campoamor, en un acto que nos adelantarían los distintos responsables de un ciclo estable que recuerdo su arranque allá por 1994, y con una puesta en escena de Raúl Olay, acorde con el evento.

El director y compositor avilesino Rubén Díez amenizaba desde el piano desgranando melodías conocidas con el fondo del cartel de la «Zarzuela Oviedo 20224», un típico carbayón en trampantojo revistiendo el azúcar con mantón de Manila, mientras iban situándose sobre las tablas los intervinientes.

Abría el acto el Concejal de Cultura del Ayuntamiento de Oviedo David Álvarez Menéndez, reivindicando la capitalidad musical, el reconocimiento a sus antecesores y la defensa de nuestro patrimonio cultural donde nuestro género lírico ha sido reconocido como «Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial», necesidad de salvaguardar nuestra zarzuela, que en Oviedo hemos sido ejemplo de su divulgación y compromiso,  aunque tristemente no seguido en el resto de «esta España nuestra» (que cantaba Evangelina Sobredo). No estuvo recordar que este Festival es un activo imprescindible como generador de empleo, riqueza, sinergias y turismo en Oviedo y el resto de nuestro Principado, personal que trabaja en y desde Asturias, incluyendo muchos nombres de los repartos.

Antón García, director general de Acción Cultural del Gobierno del Principado también hablaría del apoyo institucional a este festival que alcanza su trigésima primera edición, lo que indica continuidad y asentamiento de este género hispano que trasciende las fronteras y necesita no ya mantenerse sino proyectarse más allá del Pajares.

Ahora que ya estamos mejor comunicados por ferrocarril con «el resto de España», a la espera de los trenes Avril que pediremos a los Magos de Oriente, y con la Capitalidad Gastronómica de Oviedo también en 2024, que parece tuvo su adelanto en el pasado puente de diciembre, esperemos que nuestro Festival Lírico sea otro reclamo de público para llenar el Campoamor.

El piano de Rubén Díez acompañaba la primera proyección (magnífico Pedro Chamizo en su montaje del audiovisual) con la voz en off de la mezzo ovetense María José Suárez contándonos los títulos que subirán a este mismo escenario según iban apareciendo en pantalla, melodías reconocibles de las zarzuelas programadas perfectamente sincronizadas con la imagen, como en los orígenes del cine, y con los carteles de Javier Díaz Garrido dignos de comentar como verdaderas obras de arte.

El grueso de la programación lo desgranaría Cosme Marina, director artístico del Festival que iría desgranando y presentando. Siguen haciéndose producciones propias como el programa doble de La Gran Vía (Chueca y Valverde) y Adiós a la bohemia (Sorozábal), apostando por la creación y producción asturiana como la reposición de la exitosa Don Gil de Alcalá de nuestro Emilio Sagi (que se exportó a Madrid) con Alejandro Roy y Sofía Esparza.
También escucharemos La rosa del azafrán (J. Guerrero) y como gran novedad, auténtica apuesta de Marina con el estreno escénico de la zarzuela barroca Coronis de Sebastián Durón en coproducción con cinco teatros franceses (triste que nuestros vecinos del norte estén defendiendo mejor que nosotros estas joyas del XVIII). No faltará en el Festival el habitual recital lírico (con la soprano granadina María José Moreno, el tenor chileno-americano Jonathan Tetelman, que también se enfrenta y difunde zarzuela, y Lucas Macías en la dirección de la OFil), la proyección del documental «Tiempo de Zarzuela» de Cristina Otero Roth, el ciclo Off Zarzuela en el Teatro Filarmónica con el incombustible Enrique Viana y su cabaret «Luisa Fernanda, ya tengo Instagram o ¡La quinta del Apolo!» junto al pianista Ramón Grau…
También habrá actividades pedagógicas para acercar a públicos nuevos así como conciertos en zonas rurales del concejo.
Como un aperitivo de La Rosa del Azafrán escucharíamos la «Romanza de Sagrario» por la soprano asturiana Beatriz Díaz con el piano-orquesta del avilesino, auténtica delicates con escena incluída actuando con los dos primeros intervinientes en sus posiciones sobre el escenario. Los días 23 y 25 de mayo podremos disfrutarla bajo la dirección de la mexicana Alondra de la Parra que también debuta en la dirección de zarzuela con la Oviedo Filarmonía, y con un reparto de grandes intérpretes (Damián del Castillo, María Zapata, Ángel Ruiz, Vicky Peña, Mario Gas o Roca Suárez entre otros).

La Presidenta de la Fundación Musical Ciudad de Oviedo, Pilar Rubiera, continuaría las intervenciones  defendiendo y «presumiendo» de la orquesta que va unida al Festival, uno de los pilares junto al coro titular, con un gasto ajustado pero manteniendo una calidad y continuidad que el tiempo ha consolidado. Por supuesto volvimos a escuchar dos nombres que sonarían a lo largo de la presentación, «Los dos Emilios» que son Sagi y Casares, el mayor conocedor y estudioso de nuestra lírica hispana (incluyendo  el primer y magno Diccionario de la Zarzuela). Por supuesto hubo consejo para pedir regalo estas navidades: un abono para la Zarzuela 24 (se ponen a la venta este miércoles 20).

El apoyo de los medios de comunicación es imprescindible para cualquier evento de «La Viena Española» y el diario La Nueva España siempre al lado de la música asturiana estuvo presente con su Directora General Ángeles Rivero, quien como no podía ser menos mantendrá la difusión no solo del Festival sino de todo lo que «suena» en el Principado.

Y no podía faltar Rut Ruisánchez, presidenta de la Capilla Polifónica Ciudad de Oviedo», el coro de nuestra zarzuela que lleva 29 ediciones, citando en estos tiempos de «Inteligencia Artificial» la «Inteligencia Emocional» de la música, la obligación y devoción de la formación coral hacia el Festival, el recuerdo a nuestro querido Francisco González Álvarez-Buylla «Paquirri», la cita al premiado por la FPA este año Nuccio Ordine y su frase válida para esta presentación de La utilidad de lo inútil antes de «trabajar» porque quedaba el último «acto» sonando el piano-orquesta de Rubén Díez con las mujeres de la Capilla cantando y limpiando entonando el ‘Coro de Espigadoras’ y la aparición última de los hombres («Ay! ay, ay ay!, qué trabajo nos manda el señor…») de una ya muy esperada La rosa del Azafrán, antes de la foto final y la despedida del anfitrión, David Álvarez, melómano de pro y al frente de una concejalía que tiene mucha cultura que ofrecer y promocionar.

Por supuesto la felicitación navideña y esperando que 2024 siga llenando de música la capital del Principado.

Dejo aquí todos los títulos y elencos programados para el XXXI Festival de Teatro Lírico Español, escaneados de los manejables programas publicitarios:

Música sin etiqueta

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Lunes 6 de noviembre, 20:00 horas. 25 años, Los Conciertos del Auditorio: L’Arpeggiata, Christina Pluhar (dirección), Céline Scheen (soprano), Vincenzo Capezzuto (alto) y Luciana Mancini (mezzo): Los pájaros perdidos. Música barroca y tradicional sudamericana.

Uno de mis queridos seguidores y amigos en «X» (antes Twitter) comentaba ante mi anuncio de este segundo concierto para las bodas de plata del Auditorio «posteaba» lo siguiente: «Me parece alucinante que todavía haya una programación musical de cierto nivel en este país que siga programando a este conjunto» a lo que le contesté «Creo se busca lo comercial por encima de la calidad, que no siempre van de la mano«. El añorado y recordado Eduardo Torrico ya escribía en Scherzo hace cinco años que «Pluhar no tardó mucho en darse cuenta de que el prestigio y el dinero no van necesariamente de la mano. Dejó la rigurosidad a un lado ym superando cualquier escrúpulo profesional que pudiera albergar, apostó por eso que hoy se conoce como crossover (…) pero no renuncia a la fusión, porque es lo que le ha dado fama, porque tiene una legión de incondicionales y porque, en su suma, es lo que proporciona pingües beneficios«. Está claro que el Auditorio de Oviedo se llena con espectáculos como este donde «La Pluhar» volvía a «La Viena española» rodeada de unos músicos de primera, que en ella es habitual y por eso hace única a L’Arpegiata al aunar calidad con comercialidad. Para quien suscribe y bautizado como «omnívoro musical» precisamente por mi amigo de «X», los muchos discos y actuaciones de la austríaca residente en París son éxitos de ventas, lo que siempre es de agradecer, sin entrar en etiquetas o estilos, pues estos mestizajes musicales atraen nuevos públicos, acercan otros repertorios a un respetable que no suele asistir a los «otros clásicos», al que busca algo distinto y sobre todo para desconectar de un día a día cada vez peor donde la Música con mayúsculas, es la mejor terapia y al salir del auditorio lo hace con alegría, un «qué bien me lo he pasado» y por supuesto algún que otro refunfuñón/a incapaz de probar platos distintos al «menú del día» que no siempre llena ni tampoco se puede acudir diariamente a «Los  estrellas Michelín». La música para disfrutar sin prejuicios y sin etiqueta alguna.

En las excelentes notas al programa de mi querida María Encina Cortizo, tituladas «Los pájaros perdidos: músicas en la frontera»  explica perfectamente lo que escucharíamos en este primer lunes de noviembre: «Los esfuerzos interpretativos de los últimos cincuenta años en favor de la recuperación de criterios históricos han conformado un nuevo sonido barroco –no necesariamente el que fue–, recuperando repertorio olvidado y perdido, y atrayendo nuevos públicos con propuestas heterodoxas y desprejuiciadas. Este concierto es un buen ejemplo de ellas, pues Christina Pluhar con su conjunto L’Arpeggiata, propone un diálogo sonoro entre la Edad Moderna europea y el folklore de la América hispana y la cuenca mediterránea, combinando repertorio de sus discos Mediterráneo (2006) y Los pájaros perdidos (2012)«.

Con una formación de ocho músicos, algunos habituales en su siempre flexible conformación, más tres cantantes, mezcla de intérpretes barrocos y tradicionales a los que otras agrupaciones se rifan, sumándose de nuevo la bailarina o «teatrodanza» Anna Dego, el espectáculo estaba asegurado y el programa se conformó para poder disfrutar de todos ellos. El programa se organizó con 22 páginas, quince de la tradición oral hispanoamericana (México y Venezuela) más las otras cinco de la tradición mediterránea española e italiana, un repertorio que «dialoga con seis obras instrumentales y vocales, fijadas a través de la escritura en los siglos XVI y XVII» como escribe la doctora Cortizo.

Antes de entrar a pormenorizar las páginas, destacar dos «bloques» de músicos que entienden la música barroca y la actual con los criterios de la improvisación casi jazzística, bien organizada y amplificada con mucha delicadeza aunque faltasen por ajustar «detalles», en parte debido a la necesidad de escuchar más presente el salterio o el contrabajo, así como la voz del alto italiano, mientras sobraba o al menos era sobrada para las dos voces femeninas de técnica lírica que no «dominan» el micrófono como los cantantes de pop. El bloque «popular» estaría dominado por dos venezolanos de largo recorrido y profesionalidad también en obras de concierto como Leo Rondón al cuatro y Rafael Mejías en las maracas, a los que dedicaré algún comentario posterior, siendo dos puntales de este espectáculo que por sí solos ya darían para ser protagonistas, sumándose el percusionista español David Mayoral que no necesita presentación entre los aficionados, con las pinceladas y hasta los solos que dan color a toda la música que acompaña. El «puente» lo pondría el francés Leonardo Teruggi al contrabajo, sustento grave, más el imprescindible cornetto del «fijo» Doron David Sherwin en L’Arpeggiata que por momentos suena a saxo soprano. Completarían «el otro bloque» instrumental la propia Pluhar a la tiorba, Marcello Vitale a la guitarra barroca y chitarra battente  para finalmente contar con el delicado salterio de Margit Übellacker que hubiese necesitado más presencia desde la mesa de mezclas del ingeniero de sonido que es uno más en este equipo. De las tres voces repetía el italiano Vincenzo Capezzuto, esta vez más «alto» que bailarín quien ya nos encantase en este mismo auditorio con su anterior espectáculo Stabat Mater: Vivaldi-Project en julio de 2021 junto a Soqquadro Italiano y hace ya ¡diez años! con L’Arpeggiata en Teatro d’Amore que nos «descubrió» a la danzatrice italiana , repitiendo alguno de sus números este frío lunes de noviembre donde el calor lo pondría el escenario. La soprano belga Céline Scheen pondría la potencia y buen gusto en sus intervenciones y mención aparte a la chileno-sueca Luciana Mancini de voz natural, profunda, oscura, potente, grave como «La Negra» tucumana en sus canciones tradicionales y técnicamente un portento que hace fácil lo difícil, transmitiendo y sintiendo unas letras en su idioma materno con la musicalidad de nuestra amada Hispanoamérica. Tres solistas vocales que se mueven habitualmente en el repertorio barroco y afrontaron este concierto con la calidez y calidad de las obras elegidas y atemporales.

La Ciaccona de Maurizio Cazzati (1616-1678) en arreglo de Christina Pluhar sirvió para  introducirnos en esta bendita heterodoxia con presencia del cornetto y el salterio en una «rueda barroca» mientras se ajustaban los niveles de la amplificación antes de la primera italiana con Capezzuto y Dego interpretando La Carpinese y arrancando los primeros aplausos de un público espectante.

Uniendo a Alonso Mudarra (c. 1510-1580) y Santiago de Murcia (1673-1739) con una mexicana tradicional llegaría la primera intervención de la mezzo Mancini tras la Romanesca y Los imposibles arrancados con un punteo del cuatro, el «orgánico» y La lloroncita. Mestizaje perfecto que sería la seña de identidad del resto del concierto.

Esquema de concierto con una obra instrumental, La Dia Spagnola de Nicola Matteis (c. 1650-1714) también en arreglo de Christina Pluhar para disfrutar de otra rueda con protagonismos de salterio corneto, contrabajo y percusión, enlazando con una peculiar interpretación de Yo soy la locura de Henry de Bailly (c. 1590-1637) por la soprano belga, sobrada de volumen aunque sin buena articulación del español, el gusto de Jaroussky ni el estilo de nuestra Raquel Andueza que sigue siendo un referente.

Y una página donde disfrutar del trío vocal en perfecto empaste para la jácara No hay que decirle el primor (un anónimo del s. XVII) con el «bloque barroco» sin los venezolanos, buen conjunto para los puristas antes de retomar la tradición con Montilla. El protagonismo inicial de Leo Rondón, un virtuoso del cuatro que lo mismo puntea que empuja rítmicamente, traería de nuevo el baile de Anna Dego, la voz poderosa de Luciana Mancini y hasta los coros de todos los artistas.

Seguiríamos en Venezuela con la instrumental Zumba que zumba a cargo del cuarteto «latino» (Rondón–Mejías-Teruggi-Mayoral) dando todo el aire caribeño que llevan en la sangre aunque estén lejos de su tierra, calor contagioso y público rendido a una música que sentimos cercana y con ritmo que da alegría de vivir.

Del gran Girolamo Kapsberger (1580-1651) la Toccata L’Arpeggiata sirvió para el «lucimiento» de Pluhar, el alma de este ensemble, sumándose el cornetto y la percusión vistiendo la nueva aparición de Anna Dego, siempre descalza y cambiando el vestuario, transmitiendo la plasticidad de una danza actuada y enlazando, cortando los aplausos, con la canción tradicional catalana La dama d’Aragó bien cantada y pronunciada por la soprano  y el «orgánico barroco», delicioso tema e interpretación sentida.

Volvería Capezzuto con un arreglo de Christina Pluhar de la conocida canción mexicana La Llorona, una verdadera reinterpetación del contratenor italiano al que esta vez ayudaría la amplificación junto al «ensemble barroco» muy aplaudido.

El primer punto álgido de la noche lo pondría el Pajarillo (Joropo) venezolano, un cuatro estratosférico, el contrabajo francés tan «tumbao» como si fuese caribeño, las pinceladas y empuje de la percusión y hasta un solo de maracas de Rafael Mejías (apodado El tigre de San Sebastián de los Reyes en El Llano  de Venezuela) que mantuvo en un silencio de asombro a todo el auditorio, mientras «la Negra Mancini» más chilena que sueca volvía a emocionar con su voz.

El propio guitarrista de L’Arpeggiata y también compositor Marcelo Vitalle (1969) nos regalaría a solo con Anna Dego la Tarantella a Maria di Nardò, la Italia tradicional traída a nuestros días con un instrumento barroco que puede acercarnos música de todos los tiempos. Virtuosismo en la cuerda con acordes, rasgueos y punteos que actualizan el folklore.

Y cruzaríamos el Mediterráneo para llegar a Mallorca y la canción De Santanyí vaig partir con Céline Scheen de nuevo bien cantado y pronunciado, acompañada por el quinteto Pluhar-Úbellacker-Vitalle-Teruggi, otro momento de sentimientos y gusto musical.

Otro compositor de nuestro tiempo como el folklorista venezolano Constantino Ramones tiene la divertida canción con ritmo de «gaita margariteña» La embarazada del viento, que canta lo que cuenta una hija de pescadores a su mamá diciéndole «estoy preñada…». Otra maravilla que L’Arpeggiata grabó en el CD Los pájaros perdidos para volver a disfrutar esta vez de la profunda naturalidad vocal de Mancini mejorando la grabación de hace doce años hoy junto a Rondón y Mayoral, el humor tan necesario como la música.

El espectáculo continuaría con el joropo oriental del venezolano Luis Mariano Rivera (1906-2002) La Cocoroba, esta vez con Capezzuto y el «ensemble» con guitarra pero sin los «barrocos», el Caribe del italiano y la magia instrumental nativa y adoptada, con un acelerando final que dejó nuevamente entusiasmado al público.

Vuelta a la «pureza» con el francés Gabriel Battaille (c.1574-1630) y El baxel está en la playa cantado por la soprano Scheen y L’Arpegiatta sin venezolanos, personalmente mejor que la versión con Jarouskky, pues el volumen y color de la belga es ideal para esta página que nos llevaría a las tres últimas piezas, primero otro joropo venezolano, el Pajarillo Verde con Mancini «contestada» por Sherwin, sin salterio, tiorba ni guitarra, pero con el empuje caribeñ, después los italianos Capezzuto y Dego en Pizzica di San Vito, arrancando Mayoral con una pandereta que descubrimos la cantidad de sonidos que artesora, y finalmente otro joropo, El Curruchá del caraqueño Juan Bautista Plaza (1898-1965) con casi todos en este fin de fiesta de baile con diálogo cantado por Mancini-Capezzuto que L’Arpeggiata suele llevar de propina en estos espectáculos. Aunque esta vez la propina sería el bis de la Pizzica con una apoteosis sobre el escenqrio incluyendo a un Doran Sherwin transformado en rockero con chupa, gafas de sol y actualizando un show donde no faltaron bailes compartidos y Capezzuto ofreciendo su otra faceta.

Lo dicho y escrito, otro espectáculo de L’Arpeggiata de Christina Pluhar que volvió a alegrarnos a (casi) todos, sabiendo lo que íbamos a escuchar, pues la música no tiene etiqueta.

Más allá del dolor, el amor… y el humor

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Martes 31 de octubre, 20:00 horas. Inauguración de la Temporada 25 Años «Los Conciertos del Auditorio»: Jakub Józef Orliński (contratenor), Il pomo d’oro, Beyond (Más allá), European Tour 23. Música inédita del siglo XVII. Fotos de Iván Martínez y propias.

Comenzaba la temporada de los 25 años de «Los Conciertos del Auditorio» con una nueva visita del contratenor Jakub Józef Orliński junto a la muy demandada formación Il pomo d’oro (ilpdo) presentando el último trabajo discográfico Beyond en una gira europea donde Oviedo vuelve a estar en el mapa, esta vez junto a Valencia como únicas paradas en España, reivindicando el calificativo de «La Viena Española» y reclamando la #CapitalidadMusical pues el éxito de público está asegurado, el barroco trae gente joven y una figura mundial como el polaco mueve masas.

Un placer ver el auditorio a tope y con unos intérpretes de primera en un programa en torno a la producción operística veneciana, cuya efervescencia musical y empresarial la convirtió en capital para este género, como Oviedo desde hace varios lustros.

Amor, dolor pero también humor sin pausas tras una hora larga de espectáculo, pues así debemos entender esta nueva gira del tándem Orliński-ilpdo que en vivo gana enteros con las obras seleccionadas, aunque la voz del contratenor no tenga tanto volumen en el registro grave como en el CD, y espléndido regalando tres propinas donde también pudimos disfrutar nuevamente de Heinichen con Alma Redemptoris Mater, S. 22 I,  de su disco «Anima Sacra«.

No hay tregua desde el inicio musical en penumbra y con la aparición del contratenor que no abandonaría el escenario, con luces indirectas, tenues, aumentando y disminuyendo la intensidad sin excesos, apenas con la luz mínima para los atriles y un cañón para el cantante, más dos «leds» que también utilizaría cual linternas deambulando entre las butacas… Alternancia de arias conocidas y por descubrir con momentos instrumentales para que Orliński juegue con el vestuario (capa, traje beige con camiseta negra, calzado…). El contratenor es en sí un espectáculo pues baila, actúa en todo momento contagiando el dramatismo de todas las páginas, creíbles, entregado en una noche de difuntos donde hubo claroscuros expresivos, contrastes tanto escénicos y lumínicos como musicales que siempre dejan con ganas de más.

Que ilpdo sea una formación solicitada por los mejores solistas no es extraño. En Oviedo se presentaron con un orgánico de diez músicos (que dejo al final de la entrada) comandado por Alfia Bakieva y una calidad impoluta en cada uno de ellos, dotan de una sonoridad compacta al grupo con solistas excepcionales donde destaca un continuo de altura (el arpa de Margherita Burattini delicadísima en cada aparición), haciendo de este ensemble fundado en 2012 un seguro para cualquier solista.

Sus intervenciones instrumentales de la sonata de Kerll, la sinfonía de Pallavicino o el concierto de Jarzȩbski son un manual de barroco temprano, y con la voz de Orliński un lujo de acompañamiento, mimándole en los graves o cuando canta tumbado sin perdernos ni una nota, realce en los forte y balance perfecto en ilpdo. Drama escénico donde desfilan vanidades, pasiones y celos, emociones humanas atemporales que conectan con un público de todas las edades.

Virtuosismo vocal de J. J. Orliński en Monteverdi, intenso el Caccini de Amarilli, mia bella con notas extremas y tensión que finalmente se relaja para un madrigal reflexivo con una introducción bellísima del arpa. De agradecer la proyección traducida de los textos.

Enamoramiento en Barbara Strozzi no exento de los tormentos pasados pero regocijo tras el sufrimiento vivido en el amplio sentido de la expresión. Operístico el poco conocido Pompeo Magno de Cavalli, con ilpdo empujando y un continuo que reviste de grandiosidad la voz de Orliński.

El corneto de Pietro Modesti «cantaría» la introducción de la escena 9 de La Filli (Netti), con el Berillo de esta «desconocida» ópera de estética pastoral y argumento en torno a la moral amorosa de las dos parejas protagonistas, primer aria virtuosa y rápida donde este contratenor se mueve cómodo pese a las dificultades, contraste con los recitativos para disfrutar con el orgánico, más el aria final de las que se esperan para concluir la escena. Otro tanto sucedió con las arias de L’Adamiro y más juegos corporales donde poder comprobar el excelente estado físico de este bailarín que además canta (o viceversa) así como su niñera «vieja»  Crinalba, humorística con cierto regusto amargo, cambio de género entre personajes muy de moda en el siglo XVII que el artista polaco cantó con comicidad sin perder la calidad en las dos arias elegidas.

No quiero olvidarme del aria de Sartorio perteneciente a su Antonino y Pompeiano, ópera estrenada en el carnaval de Venecia en 1677 (como bien indica Andrea G. Torres en las notas al programa), el aria “La certeza di sua fede”, que canta Pompeiano con una virtuosística e impresionante guitarra del español residente en Basilea Miguel Rincón, en otro juego escénico con el polaco, ritmo vivaz y temática también referida a la moral y el triunfo del bien.

La serenata La faretra smarrita (1690) propone un lamento de Amor ante la banalización de sus poderes, final recogido apagándose luces y música con la que Il Pomo D’Oro y Orliński cerrarían un concierto bien elegido, potenciado en su elección de tempi e instrumentaciones para una música dramática entendida como obra donde confluyen comedia y tragedia.

Simpatía a raudales en las tres propinas y colas a la salida para firmar programas, discos (que se agotaron) y un variado merchandising de camisetas, chapas y hasta bolsas de tela, sin dejar a nadie por la esperada foto con sus muchos fans (entre los que me incluyo).

Buen inicio de esta temporada de las bodas de plata del Auditorio con el Oro de la formación y el Diamante polaco.

PROGRAMA

CLAUDIO MONTEVERDI (c.1567–1643)

“E pur io torno qui” (Ottone, acto I, escena 1).  L’incoronazione di Poppea, SV 308

Canzone a voce sola: Voglio di vita uscir, SV 337

BIAGIO MARINI (1594–1663)

Passacalio. Per ogni sorte di strumento musicale, op. 22

GIULIO CACCINI (1551–1618)

Madrigale a voce sola: “Amarilli, mia bella”. Le nuove musiche

GIROLAMO FRESCOBALDI (1583–1643)

Aria di passacaglia: “Così mi disprezzate?”, F.7.16. Primo libro d’arie musicali per cantarsi

JOHANN CASPAR KERLL (1627–1693)

Sonata para dos violines y continuo en fa mayor

BARBARA STROZZI (1619–1677)

“L’amante consolato”. Cantate, ariette e duetti, op. 2

FRANCESCO CAVALLI (1602–1676)

“Incomprensibil nume” (Pompeo Magno, acto II, escena 1). Pompeo Magno

CARLO PALLAVICINO (c.1630–1688)

Sinfonía. Demetrio

I. Grave – II. Affettuoso – III. Presto – IV. Adagio

GIOVANNI CESARE NETTI (1649–1686)

La Filli (Berillo, actoII, escena 9:

Aria: “Misero core” – Recitativo y aria: “Datti pace, Berillo…Sì, sì, si sciolga, sì…” – Recitativo: “Ah, che miei voi non siete…” – Aria: “Dolcissime catene”

ANTONIO SARTORIO (1630–1680)

“La certezza di sua fede” (Pompeiano, acto III, escena 5). Antonino e Pompeiano

GIOVANNI CESARE NETTI

L’Adamiro

“Quanto più la donna invecchia” (Crinalba, acto I, escena 11)

“Son vecchia, pazienza” (Crinalba, acto II, escena 13)

ADAM JARZĘBSKI (c.1590–1649)

Concierto a 3 voces y continuo: Tamburetta

SEBASTIANO MORATELLI (1640–1706)

“Lungi dai nostri cor” (Amore). La faretra smarrita

IL POMO D’ORO

Violín I: Alfia Bakieva – Violín II: Jonathan Ponet – Viola: Giulio D’Alessio – Viola da gamba y lirone: Rodney Prada – Violonchelo: Ludovico Minasi – Contrabajo: Jonathan Álvarez – Tiorba, archilaúd y guitarra: Miguel Rincón – Clave y órgano: Alberto Gaspardo – Arpa: Margherita Burattini – Cornetto y flauta: Pietro Modesti.

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