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Apóstoles de la polifonía imperial

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Miércoles 1 julio, 22:00 h75 Festival de Granada, V Centenario de la visita de Carlos V a Granada. Colegio Mayor Santa Cruz la Real: Stilo Antico: La consecución del poder: Carlos V, de príncipe a protector. Obras de Clemens non Papa, Josquin Desprez, Pierre de la Rue, Nicolas Gombert, Rodrigo Ceballos, Cristóbal de Morales y Thomas Crequillon . Fotos © Festival de Granada – Álex Cámara, y propias.

Nuevo concierto dedicado al quinto centenario de la visita del Emperador a Granada, con el grupo vocal afincado en Londres Stilo Antico, uno de los mejores conjuntos vocales del mundo y reconocido por sus interpretaciones de la música del Renacimiento y del primer Barroco, que como curiosidad (o cualidad) no tiene director, pues sus doce miembros trabajan como músicos de cámara, ensayando intensamente juntos para llegar a las interpretaciones musicales del grupo, y escuchando atentamente para responder a las voces de los demás durante las actuaciones.

La web del festival presentaba el programa como La corte musical de Carlos V:

«Desde su infancia en los Países Bajos hasta su elección como emperador del Sacro Imperio Romano Germánico en 1519, Carlos V consolidó un vasto imperio europeo y ultramarino, heredando territorios de su padre y de su abuelo y gobernando con una red compleja de dominios y administraciones. Su corte se convirtió en un centro musical de primer orden, con compositores y músicos de gran prestigio que reflejaban la riqueza cultural de su entorno y la dimensión política de su poder. Stile Antico, uno de los grupos más importantes del mundo en el ámbito de la polifonía renacentista, ofrece en este programa un recorrido por obras sacras y profanas vinculadas a esa época, mostrando cómo la música acompañó la formación, la afirmación y la consolidación de la autoridad de Carlos V, y cómo la creación artística servía de reflejo y soporte de su reinado».

Stile Antico cantan con un empaste único, una gama de matices impresionante, de sonido hermoso en la tradición de los conjuntos ingleses que se dedican a la música polifónica, disciplinados, y con una puesta en escena meticulosa y esmerada donde el emplazamiento de las voces es crucial para disfrutar al máximo las posibilidades en cada propuesta, cambiando posiciones, dejando sólo ocho voces o incluso cuatro blancas.

Y el programa elegido para el festival granadino enlazaba y completaba el anterior en este mismo escenario del antiguo convento dominico, hoy Colegio Mayor de la Santa Cruz que interpretó el pasado día de San Juan el grupo Ensemble InAlto dentro del aniversario histórico del Emperador Carlos llegado a la capital nazarí en 1526 con su esposa Isabel de Portugal. Tanto del entorno como de las obras escribe el profesor Victoriano José Pérez Mancilla las notas al programa, y en ellas comenta que “Carlos fue un amante de la música desde que esta formó parte de su educación como príncipe y, durante su reinado, la utilizó como elemento de disfrute en la corte, a la vez que como propaganda de sus éxitos y muestra del poder. Una prueba es la primera obra del concierto, el motete secular Carole magnus eras, del compositor flamenco Clemens non Papa, en el que se ensalzan los logros del emperador Carlos V y se establece una conexión con los de Carlomagno. En este motete destaca la sección última, donde el texto recoge el lema imperial «plus ultra»”. Con la caída del sol este inicio ya puso al público en situación de lo que vendría a continuación, tras una breve presentación en castellano de una de las mujeres.

Stile Antico interpretaría a continuación dos motetes sacros a dos, que el emperador trajo de Flandes a España con su capilla flamenca: Salve Regina de Josquin Desprez y Absalon fili mi atribuido a Pierre de la Rue. Todas las cualidades apuntadas de este coro siguieron confirmándose: sonoridad redonda, dicción perfecta, emisión siempre clara con todos los matices y una precisión increíble por parte de la formación.

Ya vimos en comentado anterior que Nicolas Gombert fue el compositor favorito de Carlos V, interpretándonos la “chanson” Mille regretz, inspirada en la canción favorita de Carlos V del mismo nombre, atribuida a Josquin Desprez; si los “apóstoles” asombraron, el cuarteto de voces blancas fue todo un homenaje sonoro digno del propio emperador. A continuación, el motete sacro Virgo Sancta Katherina; y finalmente un himno Magnificat, perteneciente a un ciclo de ocho que parece fue la manera con que Gombert imploró a Carlos V para que lo librase de su pena de galeras por abusar de un menor. Está claro que el pago fue suficiente y Stile Antico lo hizo con rédito suficiente para seguir deleitándonos con esa sonoridad inglesa que siguen manteniendo casi como emblema coral.

No podían faltar en este concierto la presencia de compositores españoles como quien fuese maestro de la Capilla Real de Granada, el onubense Rodrigo de Ceballos con el motete Hortus conclusus, con texto del Cantar de los Cantares, y a después el sevillano Cristóbal de Morales (terna de nuestro siglo de oro polifónico junto a Victoria y Guerrero) la antífona Asperges me. Las distintas colocaciones conseguían unos balances entre agudos y graves perfectos, los incipi gregorianos los hacían distintas voces graves y las entradas y fínales de una exactitud pasmosa llena de delicadeza y donde dejaban flotando en el claustro colegial la última sílaba.

Antes del Jubilate Deo que cerraría el programa, interpretarían el motete Andreas Christi famulus que nos (de)volvía a Crécquillon, página compuesta para la reunión en Utrecht de la Orden del Toisón de Oro de 1546 presidida por Carlos V, perfecta ilustración sonora en este homenaje tanto vocal como imperial, con estas doce voces como “apóstoles corales´.

Entonando ese salmo “Cantad al Señor con alegría toda la tierra” sería el mejor colofón de Morales por este grupo inglés que, como tantos de su país, nos han dejado una forma de entender nuestro “siglo de oro de la polifonía” que ya han creado escuela entre nuestras formaciones corales.

Y una propina de la escuela franco-flamenca impulsora de los madrigales renacentistas manteniendo la época imperial: el motete sacro Gaudete de Giaches de Wert (Gante o Weert, c. 1535 – Mantua, 1596), rubricando una velada “en mi casa” que aún seguiría en el hall con la venta del sus dos últimas grabaciones, y la posterior, además de merecida, cena en “El Disloque” de la Plaza de Carlos Cano, donde poder escuchar un espontáneo Happy Birthday, verdadero regalo de esta primera noche de julio escuchado desde la tertulia que no falla al finalizar cada concierto.

STILE ANTICO:

Helen Ashby, Kate Ashby, Rebecca Hickey, sopranos – Emma Ashby, Amy Blythe, Rosie Parker, altos – Andrew Griffiths, Jonathan Hanley, Benedict Hymas, tenores – James Arthur, Nathan Harrison, Gareth Thomas, bajos.

PROGRAMA:

La consecución del poder: Carlos V, de príncipe a protector

Clemens non Papa (1510- 1555)

Carole magnus eras

La capilla flamenca

Josquin Desprez (ca.1450-1521):

Salve Regina, a 5 voces

Atrib. Pierre de la Rue (1452- 1518):

Absalon fili mi

El compositor favorito de Carlos

Nicolas Gombert (1495- 1560):

Mille regretz

Virgo Sancta Katherina

Magnificat Primi Toni

Talento local : compositores españoles bajo Carlos V

Rodrigo Ceballos (1534- 1581):

Hortus conclusus

Cristóbal de Morales (1500- 1553):

Asperges me

Un nuevo Carlomagno. Carlos el diplomático

Thomas Crécquillon (1505- 1557):

Andreas Christi famulus

Cristóbal de Morales:

Jubilate Deo

Llegó la primavera… renacentista

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Miércoles 6 de marzo, 20:00 horas. Oviedo, Sala de cámara del Auditorio Príncipe Felipe: XI Primavera Barroca (CNDM, Fundación Municipal de Cultura). ARMONÍA CONCERTADA: The Josquin songbook. Música para dos voces y vihuela. Obras de Vásquez, Willaert, ArcadeltJosquin y otros.

Ya son once ediciones de esta más que asentada «Primavera Barroca» ovetense, aunque llegue con los fríos invernales, siempre contando con el CNDM dentro de su ciclo «Circuitos», con un público fiel que responde casi en masa en una sala ideal por tamaño y acústica. El primero de los seis conciertos programados contó además en paralelo con su respectiva conferencia previa por parte de los intérpretes en colaboración con el CONSMUPA y la Universidad de Oviedo.

Para este primer evento en este frío invernal de marzo, llegaban a Oviedo estos músicos argentinos a quienes escuché en Granada el pasado Festival pero sólo a dúo, debiéndose sumar en Oviedo el tenor, que por problemas de «disfonía parcial» nos privaron de un programa en torno a Josquin «el Divino» del que Pablo J. Vayón titulaba en sus notas ‘Josquin de bolsillo’ (también sonará si nada lo impide en León), correspondiendo al vihuelista afincado en Sevilla Ariel Abramovich la charla previa de las 18:00 horas, mientras en el concierto el cambio de planes trajo dos bloques con todo el peso en la soprano María Cristina Kiehr con la vihuela, lo que resultó más «monotonía acompañada» que la esperada «mezcla de rigor e imaginación» que nos vendería el instrumentista presentando cada obra del nuevo programa, algo que también quita tiempo al concierto en sí.

Evidentemente es de agradecer tener un «plan B» que en su mayor parte ofreció las obras de su trabajo  discográfico «Imaginario: de un libro de música de vihuela« con obras a 4 y 5 voces pero sólo con la soprano cantando, dejando un enorme y exquisito trabajo para la vihuela de Abramovich, una en sol de Martin Haycock y otra más afinada en la, del luthier granadino Francisco Hervás para las cuatro últimas obras previstas para el programa inicial de «The Josquin Songbook« que también han grabado.

La voz de María Cristina Kiehr (Tandil, 1967) que fue alumna de René Jacobs, no es agradecida en volumen, suficiente para la sala y con ese acompañamiento, ni en color, muy homogéneo pero falto de mayores matizaciones o expresión pese a una dicción correctísima en los idiomas utilizados, aunque tampoco las obras elegidas permitan muchos lucimientos dramáticos e interpretativos (menos aún en las obras con textos sacros) con este formato a dúo recreando la tablatura que pasa a la vihuela una polifonía renacentista con solo una voz realmente cantada, completando el resto la cuerda pulsada (laúd o en este caso vihuela) completando un contrapunto delicado que siempre respeta la voz más aguda. Así pues de los cincuenta minutos de la primera parte descontando las presentaciones detalladas (casi otra conferencia) y el «solo» de vihuela en el Ricercar de Segni da Modena (originalmente para laúd) o La canción del Emperador (excelente por otra parte) es más que suficiente para comprender esta soporífera sensación mía sólo salvada en un par de obras que curiosamente rompieron la atmósfera intimista alejada de la luminosidad musical, más introspección y recogimiento que primaveral regocijo barroco (hoy más renacentista).

Seguramente de tener a Jonatan Alvarado en plenas facultades, la tímbrica de las dos líneas cantadas hubiera resultado más jugosa por contar con unas voces que empastan a la perfección, pero el esfuerzo del tenor (con un interesante registro grave) ya se dejaría ver en la nota manuscrita que leería la soprano tras el segundo Arcadelt y donde además del verbo -o prosa- fácil sobre la cancelación, reconocía que el canto también es «carne, músculo y materia», dejándonos disfrutarlo tan solo en el arreglo del Kyrie de la Missa de Peñalosa y en Nymphes, nappés lo que hubiera sido y no fue…

La atmósfera de todo el recital fue ideal (Ariel hizo la broma con los de laúd «para dos o tres personas en una pequeña habitación con suelo de madera y sin muebles») y el público que casi llenó este salón aplaudió todas y cada una de las obras.

En agradecimiento por el respeto y comprensión, el dúo bisaría Se pur ti guardo de Willaert, que junto a «nuestro» Vásquez De los álamos vengo, madre resultaron lo más expresivo de este inicio de «Primavera Barroca» hoy renacentista y accidentada pero al menos sin cancelar.

PROGRAMA:

«Imaginario: de un libro de música de vihuela»

Juan VÁSQUEZ (c. 1500-c. 1560): O dulce contemplación, a 4.

Adrian WILLAERT (1490-1562): O dolce vita mia, a 4.

Juan VÁSQUEZQué sentís coraçon mío, a 4

J. SEGNI da MODENA (1498-1561): Ricercar (vihuela).

Jacques ARCADELT (c. 1504 – 1568): Chiare fresche et dolci acque, a 5.

Anónimo, Cancionero de Uppsala (pub. 1556): Si de vos bien me aparto, a 5.

Jacques ARCADELTSe per colpa del vostro fiero sdegno, a 4.

Adrian WILLAERTSe pur ti guardo, a 4.

C. de RORE / anon (Ms Castelfranco Veneto): Anchor che col partir, a 4 (madrigal).

Juan VÁSQUEZSi no os hubiera mirado, a 4.

                            De los álamos vengo madre, a 4.

                            Quien dice que l’ausencia causa olvido, a 3.

«The Josquin Songbook»

Josquin DESPREZ (ca. 1450-1521): La canción del emperador del quarto tono de Jusquin, a cuatro (Luis de NarváezLos seys libros del delphín, 1538).

Cristóbal de MORALES (1500-1553): De la Missa Mille regretz, a tres (Miguel de FuenllanaOrphénica lyra, 1554): Benedictus.

Josquin DESPREZFantasía I del primer tono, a cuatro (Luis de NarváezLos seys libros del delphín, libro i, 1538).

Francisco de PEÑALOSA (ca. 1470-1528): De la Missa Adieu mes amours, a cuatro (ms. 2-3 de Tarazona): Kyrie.

Josquin DESPREZ:    Nymphes, nappés, a seis, IJ 115.

                                      Nymphes des bois, La déploration sur la mort de Johannes Ockheghem

ARMONÍA CONCERTADA:

María Cristina Kiehr (soprano) – Jonatan Alvarado (tenor) – Ariel Abramovich (vihuela)

Lamentaciones y bálsamo espiritual

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Jueves 23 de mayo, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo, Sala de cámara: clausura VI Primavera Barroca – Circuitos CNDMCapella de Ministrers, Carles Magraner (violón y dirección). Cristóbal de Morales (ca. 1500-1553): Super Lamentationes Hieremie Prophete (ca. 1543-1550).

Manuel del Sol ha recuperado por encargo del CNDM en 2016, transcrito y editadas estas seis «Lamentaciones de Jeremías» pasión y muerte compuestas por Cristóbal de Morales, dos de ellas complemento perfecto de las otras cuatro, que en las notas al programa explica el doctor Del Sol tanto el origen del género como las múltiples interpretaciones habidas en el Renacimiento «dependiendo, por norma general, del contexto institucional y los recursos musicales disponibles«. En el caso de la agrupación que dirige Carles Magraner «según la práctica musical de la Capilla Real del emperador Carlos V, donde las lamentaciones se cantaban polifónicamente con acompañamiento instrumental de violones o vihuelas de arco… práctica singular en la historia de este género«.

Con el paso de los siglos esta música sigue siendo una reflexión sobre la barbarie, las guerras, el llanto, la desolación, la muerte, pero también la esperanza. Impresionante el silencio y la emoción que el público presente mantuvo a lo largo de la hora abundante de estas «Super lamentationes» con la Capella de Ministrers en seis «lecciones para el Oficio de tinieblas«, manteniendo todo el espíritu original en combinaciones verdaderamente conmovedoras.

Esta formación se presentaba con las voces de Élia Casanova (superius), Hugo Bolívar (altus), Fran Braojos, Albert Riera y Víctor Sordo (tenores) más Pablo Acosta (bassus) en las voces, así citadas conservando la nomenclatura original de las cuatro voces mixtas (soprano, alto, tenor y bajo), más los violones (violas de gamba) de Lixsania Fernández, Leonardo Luckert
y Jordi Comellas, la tiorba de Robert Cases y el propio Carles Magraner con el violón (viola de arco, violón agudo, evolución de las fídulas y antecedentes del violín), además de la dirección del conjunto, planos sonoros bien claros, matices equilibrados y amplios, empaste vocal e instrumental con protagonismos compartidos junto a la riqueza tímbrica que esta magna obra atesora.

La primera de las recuperaciones históricas que abría las «Lamentaciones de Sión cautiva» (Aleph. Quomodo sedet sola) a cuatro voces iguales fueron presentando sentimientos musicales fiel reflejo de unos textos latinos tan bien encajados por un Morales dominador de la polifonía y avanzado para su tiempo dentro del llamado triunvirato de la Edad de Oro renacentista con Guerrero y Victoria.

Se ampliaba la plantilla vocal a cinco voces mixtas con la segunda de las Lamentaciones (Num. Vigilavit iugum iniquitatum), orfebrería en las violas de gamba con auténticas perlas de la tiorba o el violón de Magraner, más un quinteto vocal equilibrado (se nota el bloque del cuarteto Qvinta Esencia) como sucedería con la segunda recuperación del doctor Manuel del Sol, la tercera lamentación (Heth. Cogitavit Dominus) a cuatro voces mixtas comenzando con cinco cantantes (se sumaría el contratenor en la voz de alto) antes del final con la soprano para todo el «ensemble vocal», la destrucción musicada con dolor y pasión, los claroscuros etéreos y la concentración interior frente a la contrición, una espiritualidad que inundaría la sala de meditaciones individuales a partir de un colectivo de calidad.

Momentos impresionantes en la puesta en escena cuando las primeras cuatro voces se vuelven cantando frente a una de las puertas abovedadas de la sala de cámara, o las cuerdas comienzan con un pizzicato esta lamentación mientras prosiguen las voces a capella, verdadera riqueza tímbrica para mediados del siglo XVI, casi avanzando un Morales barroco que en España siempre tuvo la deuda renacentista, una apuesta segura esta recuperación histórica.

Tras unas palabras del maestro Magraner afrontarían las otras tres lamentaciones, nuevamente combinando voces, todas, cuatro y nuevamente el conjunto completo: Zain. Candidiores nazarei (a 5 voces), el canto «El Señor destruyó a Israel» del Sábado Santo, correspondiente a la Lección II Oficio de Tinieblas, más colorido y pasión, Coph. Vocavi amicos meos (a 4 voces), «Lamentaciones de Sión cautiva» siempre con las dinámicas perfectas bien balanceadas entre todos, y finalmente Phe. Expandit Syon (a 6 voces), el Viernes Santo con su Lección III del Oficio de Tinieblas que ponía el final con las palabras «Jerusalén , conviértete a tu Dios y Señor», la Hierusalem eterna casi metafórica que emerge de sus ruinas, la historia que se repite con un llanto musical lleno de belleza y dolor.

Un primor al oído, auténtico bálsamo musical del gran Cristóbal de Morales en una visión e interpretación que se llevará en breve al disco con esta Capella de Ministrers quienes desde el lunes hasta el jueves estuvieron trabajando al detalle en nuestro auditorio para regalarnos esa paz interior tan necesaria en tiempos convulsos, pues el dolor nos ha dejado en el arte auténticas obras maestras.