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Forma Antiqva: café en La Felguera

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Sábado 18 de marzo, 20:00 horas. Nuevo Teatro de La Felguera (El Maripeña): «Café Telemann», Forma Antiqva. Entrada: 5 € más 0,60 € por gestión (desde mi casa y paseo hasta un cajero para retirarlas, es decir, ¡Liberbank nunca pierde! y siempre pagamos nosotros). Obras de Georg Philipp Telemann (1681-1767).

Forma Antiqva siguen en plena erupción tras el CD titulado The Volcano Symphony (para el sello alemán Winter & Winter del que son artistas exclusivos) interpretando una composición original calificada como «poema sinfónico» del holandés Ernst Reijseger (1954), que recomiendo escuchar con detenimiento por lo que supone hacer música de hoy con instrumentos de ayer y hoy en feliz conjunción atemporal, tal como hicieron en la propina de este sábado desde «la otra Cuenca» para los de ésta, uniendo dos temas asturianos: la popular Santa Bárbara Bendita (desde el minuto 39:26 del enlace) y un Fandango de Leitariegos. Porque no hay etiquetas para los langreanos que volvían a su casa con otros dos «adoptados» encontrando por fin el apoyo merecido a su trabajo de difusión del concejo, del Principado y de la que muchos llaman #MarcaEspaña pero olvidando a menudo la música y sus intérpretes. Por cierto que pese a la agenda tan apretada de la formación y sus integrantes con distintos programas, están metidos estos días en la grabación del nuevo CD volviendo a apostar fuerte, titulado Poem of a cell con música de Vivaldi, Mozart, Haydn, Fumio Ysadu, Fabio Nieder y Uri Caine (el mismo de las exitosas Estaciones Zapico) en el Estudio Uno de Colmenar Viejo que espero escuchar en cuanto salga.

Ya había degustado el pasado verano este «Café Telemann» que este sábado servían a un público venido de toda Asturias con la misma formación que entonces: Alejandro Villar (flauta de pico), Daniel Pinteño (violín), Daniel Zapico (tiorba), Pablo Zapico (guitarra barroca) y Aarón Zapico (clave), del que tuve además el honor de realizar mi crónica para el diario La Nueva España, aunque la total libertad de espacio que me da el blog supuso una entrada con múltiples enlaces a toda la repostería que acompañaba cada café.

Como los reconocidos baristas, este café puro se preparó en cuatro entregas con postres por parte de Forma Antiqva, bloques de distintas sonatas bien organizadas para poder saborear las combinaciones que ese quinteto, para la ocasión, pueden realizar a partir de la música de Telemann, en el año de celebración de los 250 años de su muerte (porque los grandes genios siempre siguen vivos).

Si en el mes de julio me asombraban con estas joyas, destacando la búsqueda no ya de repertorio sino de cómo presentarlo, con el paladar hecho a este café alemán volvíamos a degustar las sonoridades tan logradas que permiten no ya el lucimiento individual a modo de dulce, sino los diálogos entre violín y flauta uniendo virtuosismo en los pasajes rápidos y lirismo en los lentos.

Escuchar la tiorba a dúo con el violín abre nuevos sabores más allá de la decoración florida, que también. Y las intervenciones de los hermanos Zapico en solitario fueron impecables además de virtuosas, especialmente Aarón que sacó del clave sonidos impensables, ataques dinámicos (para que opinen los expertos), otros secos jugando con la resonancia junto a acordes tenidos que iban quedando en la nota principal.

Por supuesto reencontrar a Alejandro Villar en este repertorio barroco para situarle entre los virtuosos de la flauta de pico, asombrándonos el fiato, las dinámicas y la musicalidad amén del empaste con el violín de Daniel Pinteño, otro músico impresionante que Forma Antiqva ficha en estas formaciones que crecen desde el trío, tanto como su propio repertorio. Excelente café antes de una Guinness© en «mi oficina» de Mieres.

Santísimo Durón

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Sábado 11 de marzo, 20:30 horas. Auditorio Ciudad de León, CNDM, XIV Ciclo de Música Históricas: La Grande Chapelle, Albert Recasens (director). Música al Santísimo Sacramento (Sebastián Durón, 1660-1716). Entrada: 10 €.

Buena entrada en el auditorio leonés para lo que suele ser habitual y un excelente programa en el decimocuarto ciclo patrocinado por el CNDM que ocupa el actual curso escolar, este sábado dedicado a clausurar el año «Durón 300» (ya el arranque en octubre fue de lo más prometedor) con una formación adaptada a un repertorio del que Raúl Angulo Díaz, el mayor especialista en el músico de Brihuega, comenta lo difícil que es establecer cuáles son versiones «originales» y «modificadas», autor de unas excelentes notas al programa que iré citando puntualmente en el formato habitual de este blog (cursiva en este color), pero obras de una calidad enorme en un compositor no lo suficientemente reconocido. Quince números variados en distintas combinaciones vocales e instrumentales durante hora y media que pasó volando por lo bien que se estructuraron tonos, villancicos o cantatas con unos músicos encabezados por Recasens en la dirección musical, muchos de ellos participantes en la grabación del último CD dedicado a Durón «Música para dos dinastías» con el sello «Lauda» propio de La Grande Chapelle, en gira nacional:

Eugenia Boix y Soledad Cardoso (sopranos), Gabriel Díaz Cuesta (contratenor), Gerardo López Gámez (tenor); Peter Barczi y Eva Borhi (violines), Sara Ruiz (viola de gamba), Kim Stockx (bajón), Maria Ferré (guitarra y tiorba), Sara Águeda (arpa) y Herman Stinders (órgano).

Formación «ad hoc» para las obras seleccionadas de Sebastián Durón, algunas recuperaciones históricas siendo estreno en tiempos modernos en transcripciones de Mariano Lambea (CSIC, Institución Milá y Fontanals) y el ya citado Raúl Angulo Díaz (Ars Hispana), de las que dejo a continuación el programa que iré comentando en cada una sin entrar en los textos, que también se incluían, aunque perfectamente vocalizados e inteligibles, punto notable este porque no siempre es así:

Todo es enigmas amor, tono a 4 al Santísimo Sacramento, con las cuatro voces en perfecto empaste polifónico más los instrumentistas, optando Ferré por la guitarra barroca como en la mayoría de sus intervenciones (salvo las indicadas), tímbricas muy logradas donde el bajón completa una sonoridad colorista más allá de duplicar voces, y el órgano dando el sustento grave necesario para unas voces todas ellas agudas.
Aves canoras, villancico a 4 al Santísimo Sacramento, jugando como siempre entre estribillo y las «coplas a 4» y todo el conjunto con la tiorba, elección buscando la mejor tímbrica con el arpa, siempre presente y colorida, amén de unos violines etéreamente claros y precisos con la dirección de Recasens atenta a todos los detalles.
Ay infelice de aquel agresor, villancico a 4 al Santísimo Sacramento (1699), unas voces que van tejiendo una página de recogimiento solo acompañada por la cuerda del arpa y la tiorba de complemento instrumental engrandeciendo el texto cantado en alternancia de solistas y cuarteto en las coplas.
Corazón, que suspiras atento, solo de «Miserere» con violines, en la voz de Eugenia Boix más la cuerda y la entrada posterior del bajón, suspirando desde el canto elegante y seguro de emisión ideal sobrevolando los instrumentos.
Duerme, rosa, descansa, dúo con las dos sopranos, Boix y Cardoso, acompañadas por órgano, viola de gamba y tiorba de una hondura indescriptible, perfecta unión de color y sentimiento en ambas con el subrayado de la cuerda más el sustento organístico, adornos en su sitio para las pausas textuales sin espacio vacío.
Hola, hao pastorcillo, villancico a 4 al Santísimo Sacramento con violines y todo el «ensemble», casi una égloga musical con el trasfondo religioso pero exportable al profano de no ser por la emoción y juego instrumental donde el órgano supone casi una firma distintiva.
Atención a la fragua amorosa, villancico a 4 al Santísimo Sacramento, sin los violines en un «juego ingenioso que busca asombrar al espectador (…) representa de modo contrapuntístico el repiqueteo que hacen los martillos al forjar el corazón del creyente, al tiempo que se expresa la urgencia de la tarea mediante progresiones armónicas ascendentes» a cargo de los instrumentistas en feliz acompañamiento que equipara su protagonismo al vocal, siempre claro además de empastados.
Y pues de tu error los suspiros, tono a 3 al Stmo. Sacramento de nuevo con un solista, esta vez el contratenor sevillano Gabriel Díaz Cuesta de buen color para esta partitura y potencia suficiente acompañado solamente por bajón, tiorba y arpa, con sorprendentes disonancias para la época así como unos cromatismos que realzan un expresionismo avanzado en aquella España no siempre a la «última moda».
Impresionante y hermoso Segadorcillos que al son de las hoces, villancico a 4 al Santísimo Sacramento, con una escritura donde van apareciendo los distintos solistas contestados en polifonía, sumándose los instrumentos en una construcción sonora realmente impecable, a partir de melodías profanas construido sobre el entonces muy conocido baile del «Tatatá» como recuerda Angulo.

Sin pausa pero dando descanso al cuarteto vocal pudimos disfrutar a continuación Qué sonoro instrumento, dúo del «ensemble» para lucimiento de los intérpretes como bien reza el título, en un despliegue de timbres variado dentro de esas polifonías «intercambiables» capaces de convertir páginas vocales en instrumentales recreando unas armonías muy del momento.
Cupidillo volante, solo al Stmo. Sacramento, nos permitió disfrutar del tenor Gerardo López Gámez con la viola de gamba y la tiorba, un trío para degustar color vocal, dicción, emoción y buen gusto en un repertorio que precisa precisamente de todo esto, la melodía y el acompañamiento al servicio del texto, los «morir» en melodías descendentes y graves, «mariposa amante» sobrevolando, buscando la rama y la llama, y cómo la ronda… La grandeza del texto con música sacra de devoción popular.
Una de las páginas más conocidas de Durón es la cantata Ay, que ma abraso de amor, interpretada y sentida por una Eugenia Boix cada vez más asentada en un repertorio que domina y en el que se siente a gusto, con todo el «ensemble» completando esta colorida partitura, verdadera «pintura musical (…) sobre la metáfora del amor de Dios entendido como una llama que abrasa al creyente y que le hace renacer como el Ave Fénix, el movimiento agitado en octavas de los violines que se escucha al comienzo trata de ilustrar el movimiento de las llamas, así como la punzante ansia amorosa que experimenta el creyente« en palabras de Angulo.
Ah, Señor embozado, villancico a 4 al Santísimo Sacramento, para los instrumentistas sin los violines y nuevamente las cuatro voces empastadas pese a ser de registro agudo, por el contrapeso de La Grande Chapelle en un acompañamiento adaptado para disfrutar de los textos además de engrandecerlos subrayados siempre instrumentalmente.
Volcanes de amor, tono a 4, continuó la línea de expresividad tanto vocal como instrumental, con la guitarra dando también el toque rítmico casi percusivo más el colorido bajón en contracanto, nueva metáfora de amor y fuego interpretadas textualmente, ardientes y queridas.
Prescindiendo del órgano llegamos al final con Negliya, qué quele, cuatro de Navidad, nuevo juego de estribillo polifónico y las distintas coplas para disfrutar de voces e instrumentistas en común unión al servicio de una música celestial.

Como propina bisaron el Todo es enigmas amor en un recital con predominio de partituras en ritmo ternario y alternancias muy variadas de tiempos, muy matizados en expresión por parte de todos los intérpretes, con Albert Recasens en la dirección de los números «totales» dejando en los solos y dúos a los propios intérpretes que marcasen el discurrir musical, calidad que atesoran todos ellos como pudimos comprobar, brindándonos un concierto (re)descubriendo a Durón en León.

La Ortodoxia rusa

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Viernes 17 de febrero, 20:30 horas. San Isidoro el Real, Oviedo: XII Ciclo de Música Sacra Alfredo de la Roza. Doros: «Música Ortodoxa de la Catedral de San Basilio, Moscú».
Doros: Vruyr Ananikyan, tenor – Aleksandr Gorbatov, tenor – Aleksandr Kamyshintcev, barítono – Konstantin Senchenko, bajo-barítono – Bekseit Ryspaev, bajo.

El ciclo que homenajea a Don Alfredo de la Roza ha cambiado noviembre por febrero pero sigue contando con el apoyo popular volviendo a registrarse un lleno histórico ocupando totalmente el templo desde media hora antes del concierto del quinteto vocal Doros.

Dos partes de música coral rusa de distintas épocas y estilos pero cercanos al oído por tratarse de obras bien armonizadas diría que académicas, para mostrarnos la calidad de los componentes tanto individualmente, con solos de los cuatro, especialmente presente el barítono Aleksandr Kamyshintcev (mientras el bajo Ryspaev lo haría en la segunda de las propinas) bien situados en el programa, como del quinteto capaz de cantar imprimiendo emoción y calidad llena de excelencias, amplios reguladores, matices variados, emisión clara y cuantos calificativos vocales queramos añadir.

La gama de dinámicas bien trabajada según la partitura dejaba pianísimos impactantes perfectamente audibles en una iglesia de acústica apropiada y los fortísimos modulados sin perder nunca un sonido compacto, afinado, con un bajo profundo verdadero sustento de las variadas obras ofrecidas por los moscovitas, profesionales de la música y embajadores de sus compositores, muchos desconocidos pero con tanto oficio como sus intérpretes.

Armonizaciones para un quinteto de voces graves que destacaron la religiosidad de melodías y textos (sin traducir pero avanzados por los títulos de salmos y plegarias ortodoxas) salpicados por otras populares desde la sacralidad como los Doce ladrones, una balada rusa que aquí en Asturias se ha conocido por agrupaciones similares desde el Peregrino de la noche (Jaroff). Repaso histórico de obras anónimas junto a compositores desde el barroco de Deletsky, el clasicismo del italiano Sárti, Bortnyantsky o Degtyaréff, a la plenitud coral del XIX con Arkhangelski y el más cercano siglo XX con Khristov también famoso cantante búlgaro, o Tchesnokoff, el más presente dentro del programa, todos buenos conocedores de los recursos vocales al servicio del culto, la herencia europea con toques tradicionales rusos desde la tonalidad occidental para melodías que siguen sonando cercanas pese a la distancia geográfica.

Como decía, unos solistas de hermoso timbre y grandes recursos bien arropados por el cuarteto para obras de herencia occidental en cuanto a su composición, y quintetos de empaque que gustaron al respetable, sonido increíble que cerrando los ojos presumía mayor número de componentes, verdaderos profesionales del canto coral.

Tras agradecer la acogida, tres propinas con dos populares y una armonización del conocido Ave María de Schubert en latín, nuevamente permitieron disfrutar de la voz solista de Gorbatov, uno de los dos tenores, el más matizado y con timbre ideal para lo sacro, finalizando a las diez de la noche este segundo concierto del ciclo antes de la clausura el próximo viernes con la Escolanía San Salvador organizadora de esta cita imperdible con mucho apoyo popular, que este año incorpora conferencias y mesas redondas sobre la figura del querido y siempre recordado Don Alfredo.

PROGRAMA:
PRIMERA PARTE
El canto de los Querubines (Serbia)
Canto sobre la Natividad de Cristo
Aleksandr Arkhangelski (1846-1924)
Salmo 20
Dmitri Bortnyantsky (1751-1825)
Mi alma pecadora (Poesía sacra del norte de Rusia)
Glorificación de Dios (Salmo)
Nikolay Deletsky (1630-1681)
En tu Reino de la bienaventuranza
Bóris Khristov (1914-1993)
Canto de Pascua
Pavel Tchesnokoff (1877-1944)
Señor, escucha mi plegaria
Pavel Tchesnokoff (1877-1944)
El Señor está elevado
Stepán Degtyaréff (1766-1813)
Amor santo
Georgy Svirìdoff
SEGUNDA PARTE
Concierto de Navidad
Stepán Degtyaréff (1766-1813)
Nuestro Padre
Nikolay Kèdroff, padre
¿Por qué me has abandonado?
Georgy Rùtoff
Canto consagrado al icono de la Virgen de Kazan
Pavel Tchesnokoff (1877-1944)
Canto de Pascua
Pavel Tchesnokoff (1877-1944)
La cena
Aleksandr Lvoff
Canto de Pascua
Giuseppe Sárti (1729-1802)
Doce ladrones (Balada rusa sacra)
En memoria eterna del justo
Nikolay Kedróff, hijo
Veré los rápidos del río (Canción popular rusa)
arr, Victor Popov.

Dorada noche blanca

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Viernes 7 de octubre, 20:30 horas. Noche Blanca 2016, Oviedo: Iglesia Santa María la Real de La Corte. Coro «El León de Oro», Marco A. García de Paz (director): «Intimate & Brilliant. El lenguaje eterno del alma», obras de Nicolas Gombert, Orlando di Lasso, Dominique Phinot, Manuel Cardoso, T. L. de Victoria, Cristóbal de Morales y G. Palestrina.

Como «leónigan» confeso tenía muchas ganas de volver a escuchar al mejor coro español de los últimos años (no me ciega la pasión), juvenilmente maduro y con una cantera o banquillo que le permite mantener sus cualidades primigenias siempre agrandadas con el duro trabajo para seguir creciendo en busca de la perfección. Hace tiempo comenté que hay un antes y un después de Peter Philips, sobre todo en el repertorio renacentista que ha enamorado a los ingleses, algo como vender nuestro queso asturiano en Suiza o Francia, porque este repertorio tiene mucha hondura además de dificultad enorme solamente al alcance de muy pocos, y nuestro coro gozoniego puede afrontarlo con la calidad británica sumándole la pasión española, tal vez la fórmula del triunfo.

Los motetes que conformaban el largo concierto (alcanzó el aforo completo y cola previa), exigen claridad en la dicción del texto latino y religioso, subrayándolo, engrandeciéndolo, no ya en las partes homofónicas sino, y especialmente, en los contrapuntos que además obligan a un color homogéneo en todas las voces, independientemente de cantar a 4, 5, 6 voces… a doble coro o en formación de cámara. El León de Oro tiene capacidad, técnica, empaste y todas las virtudes corales que son su sello propio. Sumemos el exigente y casi diabólico tactus que supone un entendimiento total con el director para alcanzar estas cotas de virtuosismo vocal por lo que no es de extrañar que P. Philips quisiera volver a trabajar con este coro un programa que repasa estilos y escuelas para llevarlo al disco el pasado mes de septiembre (que probablemente se edite en un Reino Unido en pleno «Brexit», otro hito del LDO equiparable al comentado de nuestros quesos), diez obras que el coro fundado en Luanco ha trabajado con tanta perfección que hasta el oro quedó «niquelado». El título del concierto (y del disco) expresa muy bien las dos partes, con algunas obras que ya tienen en su repertorio hace tiempo pero que con los años han adquirido el poso interpretativo tan característico de «los leones».

El Intimate lo conformaron cinco motetes luctuosos y lamentaciones de Semana Santa, hondos, expresivos y reflexivos, obras a seis voces como las del gran Orlando di Lasso al que tienen «pillado» hasta el mínimo detalle recreándose en los matices hasta el grado sumo, o el «descubrimiento» del franco-flamenco Phinot con un doble coro que volvió a demostrar la versatilidad de una formación que suena increíble en cualquier combinación y número, siempre buscando el equilibrio sonoro perfectamente reflejado en la acústica de «La Corte«. Me gustó también escuchar al portugués Cardoso porque completaba este repaso de escuelas que bebiendo de la misma forma y texto son capaces de crear obras distintas en su expresión que el LDO transmite con generosidad y magisterio, máxime en una obra a seis pletórica de luminosidad vocal.

Un breve descanso para Brilliant con nuestro «siglo de oro de la polifonía» con Lasso y Palestrina pareciendo pugnar por componer himnos marianos que las luces «ad hoc» del templo de la Plaza de Feijóo reforzaron iluminando la imagen de Nuestra Señora en la Festividad de la Virgen del Rosario, motetes cual vidrieras vocales por los contrastes perfectamente cantados en combinaciones variadas, sin cambios de color que el directo disipó cualquier duda de montaje en estudio cuando llegue el disco, juegos panorámicos de homogeneidad en emisión y empaste pero también en intención y emociones. Si los italianos juegan con el virtuosismo polifónico, Morales y Victoria resultan no ya tridentinos por obligación sino escurialienses férreos capaces de alturas y brillo propio a doble coro, fortaleza en los graves frente a la luz de las voces blancas.

Bisar el «aleluya» del Regina Coeli resultó el colofón ideal de un concierto hondo, exigente, para paladear en cada obra, confirmando que este «león» no solo ruge sino que es capaz de poner el oro a esta primera noche blanca. El sábado en el Museo de Bellas Artes, Aurum, la cantera femenina con Elena Rosso volverán a corroborar el refulgente momento vocal con un futuro asegurado a largo plazo en la gran noche cultural ovetense.

Programa:
«Intimate»
Media vita (Gombert)
Media vita (Lasso)
Lamentations (D. Phinot)
Lamentations (Cardoso)
«Brilliant»
Regina coeli (Victoria)
Regina caeli (Morales)
Regina caeli (Lasso)
Laudate pueri (Palestrina)

Con Durón de Brihuega a León

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Miércoles 5 de octubre, 21:00 horas. Catedral de León, XXXIII Festival Internacional de Órgano Catedral de León – Centro Nacional de Difusión de la Música «Músicas históricas«: La Galanía, Raquel Andueza (soprano): Ayrezillos suaves. Durón 300.
León estaba de celebración con el patrón San Froilán y la fiesta llegó hasta La Pulchra que volvió a llenarse para celebrar también el tricentenario de la muerte de Sebastián Durón (Brihuega, Guadalajara 19 abril 1660 – Cambo-les Bains, Francia, 3 de agosto de 1716) gracias a la colaboración del CNDM con el FIOCLE y un concierto muy esperado que congregó aficionados llegados de todas partes. No está de más seguir recuperando nuestro patrimonio musical y rendir tributo a figuras universales que no siempre tienen la consideración necesaria, pero si además los intérpretes son referentes de estos repertorios, es lógico el éxito de este concierto en mi capital vecina.
Excelente y buen programa desde el sugerente título hasta la organización del mismo, alternando al homenajeado (con tres recuperaciones históricas a cargo del musicólogo Raúl Angulo Díaz y Antoni Pons Seguí, con las ediciones de las obras vocales en su catálogo Ars Hispana de la Cátedra de Filosofía de la Música dirigida por el primero dentro de la Fundación Gustavo Bueno), con contemporáneos que ayudan a vivir y comprender todo el entorno musical de aquellos tiempos dorados.
La obra religiosa de Durón es hermosa en si misma y atemporal, junto a unos textos que la soprano pamplonica Raquel Andueza articula con la maestría que la caracteriza, por lo que vestirlos en diferentes combinaciones y colores instrumentales a cargo de La Galanía (en trío) agranda la belleza, juegos tímbricos tejidos por la tiorba de Jesús Fernández Baena, el arpa barroca de Manuel Vilas y el órgano positivo de Alberto Martínez Molina, para las distintas cantadas y tonadas sacras más la alegre jácara de Navidad que cerraría el concierto, alternando obras instrumentales que además de descansar la voz o enriquecer el repertorio sirven para lucimiento de unos reconocidos y prestigiosos instrumentistas.
Dejo arriba del todo el programa leonés íntegro con ligeras variantes, destacando algunas cosas. El Durón de Andueza y La Galanía tiene sello propio de intención, emoción, buen gusto, entendimiento, lo apuntado de melodías que realzan unos textos religiosos desde una globalidad interpretativa que pasa por el cuidado coprotagonismo instrumental, más que un complemento polifónico. El blando susurro, tono al nacimiento, resulta de un intimismo que cortaba el aire de la catedral leonesa por donde la voz de la soprano navarra corría con la misma naturalidad de su timbre, siendo el bis esperado y largamente aplaudido. Tomando cada título literalmente nos da el enfoque perfecto de estas formas religiosas, varias dedicadas (y recuperadas) al Santísimo Sacramento: «Atended, sonoras aves», «Si mirando las luces», «Impetuosas cristalinas fuentes», «Pajarillo que el viento peinando»… sentidas por este cuarteto que respira al unísono y visten de gala cada partitura, engrandeciendo las letras en la mejor tradición compositiva e interpretativa.
Ideales estos instrumentistas para el arreglo propio de las famosas Folías de Gaspar Sanz, permitiendo centrar nuestra escucha en esas combinaciones despojadas de la voz, con un arpa celestial (más rica que la guitarra), la tiorba virtuosa igualmente cantarina que contrapunstística o rítmica en sus rasgueos, más el órgano positivo capaz de silabear como buen aerófono pero también de dar la base sonora a cada dibujo, y con él pudimos disfrutar la Gaitilla de mano izquierda que preparaba el el penúltimo bloque de Durón, además de la Zarabanda (Martin i Coll) en versión cercana del nuevo órgano positivo leonés, suficiente en volúmenes y acorde con el intimismo que rodeó todo el concierto. Igualmente interesante Encarceladito está (Carlos Subías) o los anónimos del siglo XVII como La Nochebuena, zagales y Morenas, gitanas en el último bloque cantado por una Andueza que ya había cautivado a todos los presentes, rematando con dos obras del alcarreño, Ayrezillsos suaves (título del programa) y Vaya pues rompiendo el aire cuya letra final pide el aplauso, ganado mucho antes.
El excelente reportaje gráfico del concierto a cargo del músico y fotógrafo local Juan Luis García se puede ver en este enlace de flickr©, arte visual de un artista global.

Eloqventia danza en La Pulchra

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Viernes 23 de septiembre, 21:00 horas. Catedral de León, segundo concierto del FIOCLE: ELOQVENTIA (Alejandro Villar, flautas; David Mayoral, percusión): «Danzas imaginarias», música instrumental del medioevo europeo. Entrada libre.

Eloqventia en su formato original de dúo llegaba a la ciudad natal de Alejandro, su fundador allá por 2009, para presentar su reciente trabajo discográfico, «Danzas imaginarias», grabado en la Sala de Cámara del Auditorio de Oviedo con una calidad y cercanía en la toma de sonido nada habituales en otros registros, y que en la catedral leonesa, con una leve amplificación, ideal para apreciar todos los detalles y amplia gama de matices de su repertorio, unida al directo siempre irrepetible, mejoraron aún más estas obras medievales fruto del trabajo de muchos años, entendimiento y química perfecta entre el madrileño David Mayoral, un genio de las percusiones al que se rifan muchas otras formaciones y que también nos dejó el dominio del dulcimer, dulcémele o tympanon, variante del salterio con cuerdas percutidas, más el leonés Alejandro Villar, verdadero virtuoso de todas las flautas de pico, incluida el aulos o doble pero también el cuerno o la sinfonia, organistrum, zanfona, zanfonía, zanfoña o gaita de rabil, que así se conoce este cordófono de cuerda frotada, en un tándem capaz de hacer crecer cada «danza» hasta límites insospechados desde el dominio y el rodaje de un programa que hizo las delicias del público, nuevamente llenando La Pulchra tras la cola de rigor, y la mejor promoción de su CD con el prestigioso sello Cantus que comienza a ser reconocido por especialistas y melómanos «omnívoros» como el que suscribe en una verdadera recreación sonora de muchas ilustraciones de las Cantigas de Alfonso X «El Sabio» o tantos pórticos catedralicios.

Más de una hora de programa donde fueron desfilando distintos anónimos medievales, piezas recogidas en las dos colecciones fundamentales de la época, el Chansonnier du Roi de Paris y el Códice italiano 29987 de la biblioteca del Museo Británico en Londres. Combinaciones de flautas y percusiones que vestían unas melodías ricas, llenas de vivacidad y frescura, juegos de pandero «tipo bodhram», panderetas y darbukas siempre asociadas a historias sonoras del viejo Al Andalus y la música sefardí, alternando con los trovadores franceses o los goliardos italianos.

Eloqventia arrancaron con el anónimo italiano Belicha y a continuación el andalusí Badri Ader Kasa antes de esa joya del «Llibre Vermell» como el Polorum regina con unas iniciales campanas delicadas que preparan la entrada de la zanfona en un engarce de riqueza tímbrica que la amplificación permitió degustar en toda su amplia gama dinámica, lo mismo que ese pandero universal, bodhram capaz de «afinar» y casi cantar.

La Tierche estampie roial fue una peregrinación sonora por las alas del aulos hasta el crucero más la darbuka con la pandereta esperando, generando emociones cercanas en ese tránsito musical antes de volver al escenario con el anónimo andalusí Lamma Bada de largo solo de salterio, intimismo y juegos tímbricos más la posterior aparición de la flauta grave, perfecta afinación y entendimiento, o la canción sefardí Los Bilbilicos que resultó otro placer de pandero y flauta capaz de hacernos viajar y danzar en el tiempo, multiculturalidad y convivencia añorada que solo la música mantiene, al igual que el anónimo italiano Tre fontane.
Volvería la estampie, una danza típica medieval y que el trovador Guiraut Riquier (ca.1230-1292) compone a partir de la «cansó» Mot me tenc ben per paguatz, obra de lucimiento para los dos intérpretes, donde la sonoridad del cuerno evoca intercambios musicales de ida y vuelta con el subrayado siempre acertado de unas percusiones increíbles.

El «fin de fiesta» tuvo sabor italiano, el Chominciamento di gioia en nuevo dúo de flauta aguda, ligerísima como la jugetona pandereta unida al grave de la darbuka, o La Manfredina con su correspondiente «rotta» de zanfona ornamentada y esas pinceladas de la percusión que arrancaron bravos de un público totalmente entregado.
Sinceras y emotivas palabras de gratitud a cargo del local que arrancaba de niño en esta misma catedral una andadura musical con un horizonte siempre inalcanzable pero lleno de alegrías como estas compartidas en el festival leonés, verdadero referente antes de la propina en «formato Eloqventia», saltarello de flauta y darbuka danzarinas para encaminarnos a la Plaza de Regla tras casi hora y media de música pura que también tiene su hueco en estos tiempos pluriculturales. Bravo por Eloqventia (nombre de la obra de Dante Alighieri De vulgari eloqventia vinculada a la música medieval y a la poesía trovadoresca) y a seguir escuchando estas «Danzas Imaginarias» que no tienen desperdicio porque nunca pasan de moda.

Balances y avances

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Ya finalizando julio, donde todavía queda mucha música, y antes de «cerrar» por vacaciones, me gustaría hacer un balance rápido de la temporada que finaliza, siempre muy rica en Oviedo donde somos privilegiados de contar con una oferta de primera en cuanto a cantidad y calidad.
Quiero comenzar comentando la celebración de las Bodas de Plata de «nuestra» OSPA, aunque sus orígenes, como así se recordó en el último concierto, sean republicanos y todavía haya algunos maestros vivos de unos orígenes que han mantenido una orquesta histórica en nuestro Principado. Como viene siendo «norma» se ha optado, como la mayoría de orquestas españolas,  por una programación que aúna repertorios «imprescindibles» para público y músicos, con obras menos habituales donde no faltaron los estrenos. Igual que en botica o en grandes almacenes, hubo de todo, si bien lo nuevo al carecer de referencias en nuestro recuerdo o memoria auditiva, hace más difícil juzgar las interpretaciones. Me preocupa la poca asistencia en el auditorio incluso de abonados habituales, desconociendo las razones, aunque pueda intuirlas.

El titular, que tampoco dirigió muchos programas, ha ido desencantándonos a muchos y de algunos desaguisados mejor no hablar porque ya está reflejado en su momento. Me quedo con la apuesta que ha supuesto Link Up, cuatro años y preparando el quinto, en cuanto a movilizar a más de veinte mil escolares asturianos para hacer música juntos, labor didáctica y de futuro que no podemos perder si deseamos un siglo XXI con nuevo público que entienda y disfrute de la música en general y la sinfónica en particular. De los 16 conciertos de abono en la capital, parece haberse aparcado la idea gastronómica y pediría más publicidad para las conferencias en colaboración con la Universidad de Oviedo por lo que suponen de acercamiento al concierto posterior, mucho más que las notas al programa (este curso se han recuperado las revistas que siguen siendo necesarias aunque los costes aumenten el siempre ajustado presupuesto). Se ha mantenido al maestro Lockington de principal director invitado así como otras batutas conocidas con resultados desiguales, a los que sumar una larga lista de solistas invitados donde no han faltado los primeros atriles de la OSPA, apostando por los de casa que no desmerecen nunca. No quiero olvidarme de la aportación a la temporada de ópera que pese a privarnos como abonados de una continuidad en la temporada, es la «financiación asturiana» a la segunda temporada más antigua de España y pone el nivel alto en un foso compartido con la OFil.

Del ciclo Conciertos del Auditorio y Jornadas de Piano «Luis G. Iberni» globalmente todo un éxito en cantidad y calidad, 19 conciertos más el de Lang Lang fuera de abono, apostando sobre seguro con figuras que aseguran llenos frente a otros que «equilibran» una oferta que supone no ya un atractivo cultural de primera sino enriquecer nuestro «Paraíso Natural» y generar un tejido económico que aún debe explorarse más a fondo. La Oviedo Filarmonía, además de su participación en las temporadas de ópera y zarzuela, supone el ropaje ideal para cantantes y solistas que van conociendo la madurez y flexibilidad de una orquesta originariamente «de foso» pero creciendo con los años, aunque nuevamente la titularidad parezca distanciarse de lo que cualquier melómano desea para una orquesta como la ovetense.

Tanto la temporada de ópera como la de zarzuela han ido ganando públicos jóvenes, espantando a los «conservadores» que desean figuras mundiales, con las que no podría mantenerse el actual nivel, apostando también por repartos «noveles» que también sirven de aprendizaje con las voces principales aunque siempre echamos de menos algunas, siendo algo preocupante constatar cierta continuidad en algunos de los elegidos que no van parejos a la «calidad» esperada, echando de menos otras que parecen olvidadas para las temporadas carbayonas cuando no desaparecidas, mientras algunas hacen dobletes en el Campoamor.

De los gestores supongo que daría para mucho, algo como con el fútbol y el seleccionador, pero intuyo que cierta «comodidad» da la impresión de evitar buscar, optando por castings cerrados donde hay de todo. Como subida al carro que en cambio ha resultado muy positiva, en este caso con el CNDM el ciclo «Primavera Barroca» plenamente asentado y con público fiel además del joven al que esta música parece llegarle mejor que la sinfónica, con un avance para 2017 que promete mantener alto el listón, sin dejarme en el tintero el Ciclo de Música Sacra «Maestro De La Roza» que llena Noviembre de músicas e intérpretes singulares y este otoño llegará a su décima edición, todo un hito que demuestra el trabajo bien hecho con mucho amor por la música a pesar del poco dinero con que cuentan, pero el público se ha volcado y «algo tendrá el agua cuando la bendicen«.

De la Temporada 2016-17 ya conocemos fechas, intérpretes y autores, comenzando por la OSPA (que estará en el FIS el próximo 1 de agosto), arrancando el 14 de octubre con 15 conciertos de abono que traerán nuevas batutas además de las conocidas como Bayl, Rasilainen, Rubén Gimeno, J. R. Encinar, Víctor Pablo Pérez que es casi de casa, junto a Oliver Díaz o Pablo González (que estrena la figura de colaborador artístico) y solistas de casa como Andreas Weisgerber, Maximilian von Pfeil o Juan Barahona, además de Leticia Moreno, Jesús Reina o Ning Feng, más los «aportados» por directores que trabajan con otras formaciones y nos «descubren» figuras que triunfan en otros escenarios, también al otro lado del charco, nuevamente con repertorios equilibrando novedades y tradición, destacando los compositores españoles Jesús Torres, Marcos Fernández y Consuelo Díez junto a Mason Bates en contraposición a la interpretación de la novena sinfonía del avilesino Ramón de Garay (1761-1823), un clásico que en La Villa del Adelantado llevan años recuperando.

Mención especial para los 20 Conciertos del Auditorio y Jornadas de Piano «Luis G. Iberni» que harán volver a Oviedo los grandes Sokolov, Volodos, Pogorelich además del «debut» de Martha Arguerich en la capital junto al último triunfador de Santander, Juan Pérez Floristán, además de «las mezzos divas» Bartoli y Di Donato, también conocidas en Oviedo, sin perder de vista los «fichajes» de Bryan Terfel y Piotr Beczala con la OFil, así como Nathalie Stutzman en la batuta… porque 125 años del Campoamor no podían olvidarse de las figuras actuales aunque sean en recital, sin olvidarnos de formaciones y solistas de primera (Akademie für Alte Musik de Berlín, Orfeus Chamber Orchestra con Alisa Weilerstein, Renaud Capuçón o el nuevo espectáculo de Daniel Hope, así como el Cuarteto Brodsky con la Sinfónica de Guanajuato) que traerán a Oviedo melómanos llegados de todas partes.

Y es que la temporada del coliseo carbayón sigue su línea, ópera y zarzuela con las dos orquestas en foso y dos coros solventes como el propio de la ópera (con Elena Mitrevska de nueva directora) más la Capilla Polifónica «Ciudad de Oviedo». Aún no conozco el próximo festival lírico, recién finalizado el actual pero sí la LIXX Temporada, con un estreno nacional, Mazepa de Tchaikovsky combinado con los «imperdibles» Mozart, Verdi, Bellini y Gounod, volviendo a los viernes jóvenes donde los repartos de «cover» siempre preparados para cubrir bajas inesperadas, tienen su protagonismo. Los años anteriores he intentado no perdérmelos por el aire fresco y calidad que los «primeros repartos» no siempre tuvieron. Gijón se ha sumado a la oferta y esperemos continúen las entradas de última hora ¡a 15€! y las proyecciones en pantalla gigante que están llevando la lírica a lugares y públicos que probando seguro repiten en vivo, algo constatable por quien suscribe.

También haremos escapadas puntuales como a la vecina y cercana León donde el órgano Klais de «la Pulchra» seguirá sonando muchos jueves antes del sabatino vermut madrileño, además de conciertos gratuitos donde el pago es el peaje del Huerna y la cola obligada, pero están a poco más de una hora, así como la fiesta del Euskalduna bilbaino. Continuaré jugando todas las semanas a la Primitiva porque mi ilusión es viajar con la disculpa de la música, aunque con ella podamos hacerlo sin movernos de casa.

Seguimos con gobierno en funciones y hay dudas sobre la magnitud de los «obligados» recortes donde la cultura seguida o unida a la educación parecen estar en primera línea de fuego, así que viendo el curso que se avecina, toquemos madera y digamos aquello de «que me quede como estoy». Mientras tanto, a disfrutar de agosto y hasta la próxima…

Andreas, el viajero musical

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Martes 19 de julio, 20:00 horas. Festival de Verano 2016, Oviedo, Claustro del Museo Arqueológico: «… más que barroco…». Lookingback Sexteto: Andreas Prittwitz (flauta de pico, clarinete, saxofones), Laura Salinas (viola de gamba), Ramiro Morales (guitarra barroca, archilaúd), Antonio Toledo (guitarra española, buzuki), Roberto Terrón (contrabajo), Iván Mellén (percusiones). Obras de P. Attaingnant, G. Sanz, G. Frescobaldi, Ch. Simpson, Th. Ravenscroft, J. S. Bach, F. Corbetta, C. Monteverdi y F. M. Veracini. Entrada libre.

Uno ya peina canas y al volver la vista atrás recuerda al alemán de apellido difícil como actor de una película asturiana en dirección y guión (que parece pasará a la historia como «de culto») titulada «El vivo retrato» (1986) con nuestra espléndida VV, Victoria Vera, un especialista en flauta de pico al que la ayudante de script, compañera de facultad entonces, me presentó en Madrid aquel primer verano de oposiciones junto a Javier López de Guereña, dos musicazos a los que seguiría su pista de manera desigual. Andreas era habitual entonces del Clamores o del recién inaugurado Café Central y ya le daba al saxo como nadie, con la Canal Street Band, Jorge Pardo, Pedro Iturralde, Horacio Icasto, Carlos Carli, Chano Domínguez… tantos habituales y enormes músicos además de una alegría reconocerles posteriormente como uno de los fijos, especialmente con las bandas de Krahe, Miguel Ríos, Joaquín Sabina, Aute o Víctor Manuel más Ana Belén, aportando el toque de calidad a unos temas que crecían en cada solo del alemán. Innovador incluso con las nuevas tecnologías donde el EWI, un controlador MIDI emulando instrumentos de viento hacía salir sonidos increíbles de sus dedos.

Por supuesto que su flauta de pico seguiría en una maleta instrumental donde los saxos tomaban protagonismo, así como sus apariciones por esta tierra que le quiere, tocando para todos los públicos y estrenando composiciones dignas de ser programas más a menudo, buscador infatigable de sonoridades (en la iglesia de la Laboral pude disfrutar una de sus joyas) además de viajero musical como nadie, solidario habitual con la OCAS, en el Festival de Música Antigua de Gijón, y sin caer en el «madreñismo» que dice mi primo David, vinculado desde siempre a nuestra Asturias. Mis vecinos de Cenera le han dado a Andreas (extensivo a «todos los Lookingback») el «Premio Serondaya 2015 a la innovación cultural«, porque cada proyecto del muniqués de nacimiento, español de residencia y universal como la música, siempre supone avanzar sin olvidar las raíces.

El mundo de versionar los llamados «clásicos» siempre ha estado presente en la propia historia de la música y sigo teniendo pendiente una entrada en el blog, siendo el jazz especial por lo supone de cercanía al barroco, improvisaciones a partir de un tema con unas ruedas armónicas que sustentan unas melodías capaces de crecer casi hasta el infinito antes de volver al punto inicial. Andreas Prittwitz conoce este mundo como nadie, lo ha pateado toda su vida desde sus inicios en Munich por lo que esta confluencia era lógica, más aún partiendo de un repertorio que dominaba y una técnica que amplió al clarinete y el saxo para poder reinterpretar partituras que abarcan desde la edad media o el Renacimiento hasta Chopin, y como otras formaciones jugar con los componentes para un repertorio siempre abierto aunque algunos «puristas» no lo soporten.

Soy conocido por muchos como «omnívoro musical» y disfruto con estas apuestas, caminos distintos para el mismo destino. Un grupo de saxofones (Sax Antiqva) interpretando barroco nos descubre texturas inéditas para entonces, como Bach a ritmo de jazz marcó mi adolescencia  igual que los sintetizadores para «el pelucas», Debussy o Vivaldi, así que Andreas con Lookingback era continuar con mis gustos («la Pluhar« hace menos) así como una mirada atrás además de retomar los llamados instrumentos antiguos para una música tan cercana y vigente como el jazz.

Esta vez no estaba Joan Espina al violín pero sí Laura Salinas a la viola de gamba, musicalidad plena en «su idioma» virando al jazz como la flauta barroca de Prittwitz, el buzuki de Antonio Toledo arrancando Tres morillas con la imprescindible percusión de Iván Mellén evocadora de tres culturas universales como la propia música del Cancionero de Palacio actualizada con el saxo alto de Andreas, transformaciones que llegan a un flamenco heredero e igualmente fusionado.

No importaba el orden del programa, cada tema se presentaba y emprendía viaje propio, el quinteto ambientando la entrada por el claustro del errante Andreas al saxo, Tourdion de Attaignant, coger su flauta para la Españoleta y posterior Xácara de Gaspar Sanz que los nuevos grupos especializados también actualizan desde el rigor y el vigor, pero sobre todo Bach, Looking back on Bach, capaz de sonar siempre único y «soportando» como nadie todas las vestimentas, padre de todas las músicas. El juego que hacen de la Giga, Sarabanda y Minuetos de la «Suite nº 1 para violonchelo» es el mejor ejemplo de este «tour» con compañeros de viaje idóneos, que hablan los mismos idiomas de las tierras transitadas, capaces de cambiar el paso sin perder ningún detalle del paisaje, comienzo con la flauta de pico, escucha de la guitarra barroca a la que se suma la española para marcarse un «blues», por no citar las intervenciones de la viola de gamba más violonchelo todavía o dispararse una bulería con palmas sordas mientras el contrabajo mantiene el «tran trán» de nuestro dios Bach.

El Siciliano como primer regalo tornó la flauta en saxo como el buzuki guitarra flamenca o la viola de gamba en voz sin palabras para el primer «hit» de Monteverdi y su Si dolce è il tormento creciendo sin excesos al jazz elegante de ritmos trepidantes (no tengo palabras para la percusión siempre acertada de Mellén) antes de «volver a casa». La anterior Chacona de F. Corbetta (1615-1681) mantuvo pureza y evolución desde un Ramiro Morales dominador de la guitarra barroca en pianísimo, sumándose en el trayecto los músicos con el clarinete elegante, el contrabajo o la viola además de la española para un itinerario que no pasó del «mezzo forte» y volvió al inicio como si de una visita panorámica imperdible se tratase, juegos de volúmenes nunca estridentes, músicos con mayúscula para convivir todos desde la transgresión elegante de la búsqueda de texturas y la improvisación eterna que como ellos dicen «surge gracias a la emoción y al riesgo que aporta… demostrando que en la música no existen límites, ni técnicos ni temporales, para reinventar y personalizar la única música que existe en nuestro planeta: la buena».

Para el que suscribe sólo hay dos músicas: la que gusta y la que no, sólo tenemos que pedir que siga presente en nuestras vidas y al alcance de todos, es un derecho irrenunciable. El paladar es muy personal pero también debemos educarlo probando de (casi) todo, en un viaje que siempre nos enriquece.

P. D.: Crítica en LNE del jueves 21:

Forma Antiqva traen café y dulces

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Jueves 14 de julio, 20:00 horas. Festival de Verano, Claustro del Museo Arqueológico de Oviedo. “Café Telemann”, Forma Antiqva: Alejandro Villar (flauta), Daniel Pinteño (violín), Daniel Zapico (tiorba), Pablo Zapico (guitarra barroca), Aarón Zapico (clave). Entrada libre.

Oviedo no es Leipzig ni el Arqueológico el Café Zimmermann pero el público volvió a llenar el claustro del antiguo Monasterio de San Vicente para probar un Café Telemann preparado por los hermanos Zapico, esta vez en quinteto al sumarse a este nuevo proyecto dos habituales colaboradores de los langreanos: el flautista leonés Alejandro Villar (cofundador con Daniel Mayoral del dúo medieval Eloqventia) y el violinista malagueño Daniel Pinteño (líder del ensemble Concerto1700) en un programa dedicado a Georg Phillipp Telemann (Magdeburgo, 1681 – Hamburgo, 1767), reconocido por el Libro Guinness como el más prolífico compositor con más de 800 obras acreditadas de las más de 3000 conocidas), contemporáneo de su amigo Bach o del vecino Händel, un triunvirato aunque entonces él les eclipsó, y que aprovechando los 250 años de su muerte en 2017 espero recuperemos parte de su obra y lugar en el barroco, como han hecho los Zapico con este original concierto que saca a la luz el dominio instrumental de Telemann con un brillo propio.

Si por algo se ha caracterizado Forma Antiqva desde su nacimiento es bucear en el tiempo para retomar y recuperar obras dándoles la frescura de los tiempos actuales, apostando por combinaciones tímbricas que van más allá de sus instrumentos, ya originales en este formato propio. Incorporar esta vez flauta y violín es un nuevo escalón, partiendo de un Telemann cuya máxima parece seguir nuestra formación: «Dar a cada instrumento lo que pide de manera que el instrumentista obtenga placer y el compositor satisfacción» (recogida en las notas al programa), y del que recomiendo para los que entiendan inglés la lectura de esta tesis del año 2001.

La organización del programa parte de los «Essercizii Musici overo Dodeci Soli e Dodeci Trii à diversi stromenti» (Hamburgo, 1740) sobre los que versa la tesis antes citada, y donde están las sonatas para flauta de pico y continuo TWV 41:C5 y TWV 41:d4, virtuosismo a la medida de Villar, las «Trio sonata en la menor para flauta, violín y continuo» TWV 42:a4 y TWV 42:a1, ideales para sumar a Pinteño más la «Sonata a 3» TWV 42:d10 basada en el manuscrito V7117 de la biblioteca del Conservatorio de Bruselas y la «Sonatina en do menor» TWV 41:c2 (Hamburgo, 1730) junto a otra similar catalogada TWV 41:a4 de las que solo sobrevivieron la parte solista en la Biblioteca Real de la capital danesa sumándola al bajo de otra versión para violín de estas obras conservadas en Dresde, pero combinadas de forma que todo el quinteto pueda lucirse.
Incluso ya que de café se trataba esta música surgiendo natural y agradable aunque sin tertulia (sólo los pájaros parecían estarlo), nada mejor que acompañar cada taza con dulces de origen y nombre francés como era la moda, pero fabricados en Asturias como los carbayones: Macaron, Petit beurre, Brioche y Mille-feuille, de los que dejo los enlaces en vez de las imágenes (verdaderas tentaciones de los golosos como servidor) pero que según vayan leyendo acabarán probando.

La Trio Sonata TWV42:a1 abría boca con el quinteto, flauta virtuosa y solista contestada por el violín atento y cómplice, mientras clave, guitarra y tiorba ponían la consistencia de un café puro contrastado en cinco movimientos que abrían papila gustativa y auditiva como si de una carta se tratase: Largo, Vivace, Affettuoso y Allegro. Los lentos, especialmente el tercero, ideales y bien situados entre los rápidos para presentar el estilo Zapico, juegos tímbricos en cascadas y remansos alternados antes de las combinaciones de elementos tomados en distintas proporciones, café natural o torrefacto frente a los arábica o robusta, educando paladares.

Después vendría la Trio Sonata TWV 42:a4 jugando con el orden de los movimientos y la primera galleta, el primer punto de inflexión, tras el Affettuoso un Vivace sin violín de la Sonata TWV 41:C5 traería el Grave de repostería más creativa y atractiva, la tiorba de Dani sola y polifónicamente rotunda con un punteo cual variante de pistacho para el mismo dulce, sumándose sus dos hermanos más el violín antes de completar este dulce con la flauta y atacar el Vivace en vertigionosa glotonería sólo compensada en azúcar por el Menuet & Trio que el «dúo invitado» contrastó en timbre y buen gusto frente al «tutti».

La Sonata TWV 41:d4 fueron dos galletas de mantequilla en el Affettuoso comenzando con un dúo de violín y tiorba verdaderamente sabrosos, contrastando forma pero no sabor con un trío de guitarra, clave y flauta al que añadiendo en el último momento la tiorba atacaríamos el Presto prescindiendo del violín, manteniendo paladar para un café en dos tragos largos ya que el pan de leche, el toque de yema lo pondría el clave en el inicio del Larghetto (de la TWV 41:C5) degustado en trozos pequeños bien masticados desgranando notas, pausas rotas por el grave salpicado de agudo puro alejándose para entrar la doble cuerda rasgada más la frotada malagueña, sin la flauta que entraría como el azúcar en el café final del Allegro de la TWV 42:d10), otra combinación ideal como si en el Café Central de la capital de la Costa del Sol pidiésemos uno de los diez tipos, geniales hasta en los nombres, incluso si me apuran hasta el tipo de leche.

Pero todavía quedaba seguir combinando una Sonata y una Trío Sonata, dulce de múltiples variantes locales que servidos al «estilo forma antiqva» serían milhojas de crema, la Sonata TWV 41:d4 tomando el Grave, nuevamente lento aperitivo de guitarra, después flauta y tiorba y volviendo a unir los tres ingredientes antes del Adagio de la Trio Sonata TWV 42:D10 con todos ellos, sabor profundo y color oscuro sin aditivos, trago largo del que despojar el violín para un muy Allegro de la primera Sonata y todos juntos posar el Allegro de «la Trio», apurando un Presto global del que no dejamos ningún poso con flauta y violín vertiginosos, virtuosos, bien arropados, entregados al placer de la música.

Buen café este de Telemann servido por Forma Antiqva, arte de combinar elementos de calidad, movimientos lentos con tímbricas bien mezcladas y planos equilibrados donde flauta y violín colorean al trío local, y los rápidos para lucimiento de estos «invitados» que enriquecen los cafés donde el dulce sigue siendo marca de la casa.
De regalo un postre ovetense, Vivaldi cual carbayón: el Allegro de la Trio Sonata en do mayor, RV 82 en versión «ad hoc» del quinteto, degustando los dos «ingredientes nuevos», y repetimos el primer Allegro para recordar el buen sabor de la primera taza. La carta sigue creciendo, ahora con Telemann y este proyecto tendrá mucho recorrido, el tiempo me dará la razón (como hace cinco años con sus estaciones de Vivaldi).

P. D.: Crítica aparecida en la versión en papel de LNE del domingo 17 de julio:

Orlando furioso y pasional

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Martes 7 de junio, 20:00 horas. Sala de Cámara, Auditorio de Oviedo: III Primavera Barroca: «Furioso: Orlandos de Haendel y Vivaldi«. Xabier Sabata (contratenor), Vespres D’Arnadí, Dani Espasa (clave y dirección). CNDM y Ayuntamiento de Oviedo.

Día de verano para clausurar esta primavera barroca plenamente asentada con un Sabata que vuelve a Oviedo siempre triunfante, casi llenando en la sala de cámara, esta vez con el conjunto del oboista Pere Saragossa y el clavecinista Dani Espasa en un monográfico «Orlando» que no solo resultó furioso sino pasional e histriónico como corresponde, con una selección de los personajes musicados por Händel para Senesino y el aria del homónimo vivaldiano que Xavier Sabata recrea, imbuido directamente del carácter épico y humano, bipolaridades volcadas en el canto siempre cercano de textos bien declamados con buen acompañamiento de un «ensemble» apropiado para las páginas elegidas.

Juan Manuel Gómez y Pepe Reche fueron las trompas naturales participando en los números del Orlando, HWV 31 (1733) y especialmente en el Concierto para dos trompas, cuerdas y continuo en fa mayor, RV 538 (1711) de Vivaldi, virtuosismo por parte de todos incluyendo el Largo con Oriol Aymat al cello y Dani Espasa (clave) en un mano a mano equilibrando el poderío del metal verdaderamente diabólico e igualmente épico de interpretar, complemento ideal del «Sorge l’irato nembo» del Orlando furioso, RV 728 de «Il prete rosso«.

La cuerda se completó con Lina Tur Bonet, un lujo de concertino en la formación, y Adriana Alcalde en los violines, que nos dejaron pasajes vigorosos y templados en «pugna instrumental» con Sabata («Cielo! Se tu il consenti» del Orlando, Natan «Nexus» Paruzel (viola) y Mario Lisarde (violone), además del ya citado Saragossa que participó al oboe casi cual solista algo «destemplado» con una segura cuerda en el Concerto grosso op. 3 nº 9 de Händel, ubicado en medio de la primera parte como contrapeso instrumental similar al Vivaldi de la segunda y sumándose al último «Fammi combattere» del Orlando haendeliano.

De Xavier Sabata volver a incidir en su entrega vocal con un registro grave natural, un volumen ideal para las arias elegidas sin olvidarme de unos recitativos excelentes, imaginándonos la escena por la pasión y dicción puesta en música, y un Espasa siempre atento, ornamentos y timbres adecuados, más que un «ripieno» el detalle minucioso que no puede faltar pese a la discreción desde la calidad. Sabata domina el rol de Orlando y lo hace suyo, como el Polinesso en «Se l’inganno sortisce felice» del Ariodante HWV 33 (1735) que cautivase al Campoamor (al igual que Agrippina ya con el contratenor catalán), pero también el Scipione de la primera propina y la joya final de «Cara sposa» que sin estar en el programa no podía faltar en un «casi monográfico» Haendel, esta vez Rinaldo, héroes y chicos malos como el CD del contratenor grabado hace tres años, y que nunca defrauda, menos en vivo y con calidad en el ropaje instrumental.

Como novedad citar que la cuarta Primavera Barroca en el 2017 ya está en marcha, de marzo a mayo, aquí el avance con grandes nombres y formaciones:

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