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Renacer en el Paraíso

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Sábado 11 de julio, 12:30 h75 Festival de Granada, Conciertos matinales. Monasterio de San Jerónimo: Coro Gulbenkian y solistas de la Orquesta Gulbenkian, Martina Batič (directora). Paradiso. Polifonía del siglo XVI a nuestros días: Obras de Orlando di Lasso, Carlo Gesualdo, Manuel Cardoso, Alfredo Aracil, Duarte Lobo, Estêvão de Brito, Palestrina y Victoria. Fotos © Festival de Granada – Álex Cámara, y propias.

Concierto coral y matinal en mi penúltimo día del festival granadino en el incomparable Monasterio de San Jerónimo, lleno, con la acústica ideal para estos eventos, y uno de las mejores formaciones vocales: el portugués Coro Gulbenkian (junto a varios solistas de su orquesta madre) y la dirección de la eslovena Martina Batič (1978), un placer contemplar sus manos y magisterio con un repertorio renacentista atemporal.

Con un programa organizado en tres bloques, rogando aplaudir al final de cada uno, Alfredo Aracil (Madrid, 1954) y sus tres cuadernos de “Paradiso” (el último estreno por encargo del Festival) sería el cierre de cada uno de ellos, con un estilo propio, exigente, el renacimiento coral del siglo XX que no pudo encontrar mejores intérpretes que los lisboetas.

La web del festival presentaba este matinal titulándola Desde el Paraíso de Dante y Aracil:

El Coro Gulbenkian, dirigido por su titular Martina Batič, presenta un programa que pone en diálogo la creación coral contemporánea con la gran polifonía del Renacimiento. El eje del concierto lo constituye el Paradiso de Alfredo Aracil, obra de largo aliento concebida como una reflexión sonora y espiritual a partir de la Comedia de Dante, de la que se interpretan los dos primeros cuadernos, que tienen ya una importante trayectoria (fueron presentados en 1991 y 2004), junto a un tercero que se ofrecerá como estreno absoluto, propiciado por encargo del Festival. Estas páginas actuales se complementan con obras de figuras que son referencias esenciales de la tradición coral europea, estableciendo un contraste e incluso interacción, ya que dos de ellas son citadas en los propios pentagramas de Aracil, fecundos entre lenguajes, épocas y formas de entender la polifonía como vehículo expresivo de extraordinario impacto emotivo.

Las 24 voces del Coro Gulbenkian ya demostraron nada más comenzar su calidad: equilibrio, empaste, color homogéneo, afinación (es casi necesario tener el diapasón a mano), exquisitez en los matices y el entendimiento total con la maestra eslovaca. Tres primeras páginas de Orlando di Lasso (Vide homo, quæ pro te patior de Lagrime di San Pietro, 1594), Carlo Gesualdo (O vos omnes de losResponsoria et alia ad officiium Hebdomadæ Sanctæ spectantia) y Manuel Cardoso (Sitivit anima mea de su Missæ quaternis, quinis et sex vocibus. Liber primus), impecables, dicción, perfección en entradas y finales aprovechando la reverberación ideal de la Iglesia monacal, y la métrica del tactus que Martina Batič lleva maravillosamente indicada con la respuesta exacta de sus voces.

El salto a Aracil y su primer cuaderno de Paradiso no era tarea fácil pues las disonancias, juegos polifónicos y tesituras amplísimas para cada cuerda están solamente al alcance de pocos coros, pero el de la Fundación Calouste Gulbenkian es uno de ellos.

Calidad en cantidad con los bajos sustentando la arquitectura al infinito que alcanzaron unas sopranos sutiles, seguras, matizadas, más el resto del armazón coral con contraltos y tenores interpretando los textos de Dante en italiano y su traducción sólo disponibles en la web.

Segundo bloque con compositores portugueses: Duarte Lobo (Audivi vocem de cælo de Liber Missarum) y Estêvão de Brito (Heu Domine del Officium Defunctorum) antes de cuaderno segundo del Paraíso de Alfredo Aracil. Impactante el ensemble instrumental con los nueve instrumentistas (dos violines, viola, clarinete, clarinete bajo, dos trompas y dos percusionistas) y el coro.

Partitura de hace 22 años que sigue siendo increíblemente bien armada, fusiones vocales e instrumentales, especialmente con el vibráfono, más toda la ampla percusión dibujando y resaltando los textos en italiano cantados con un discurso vocal exigente para afinar, encajar las entradas y donde Batič defendió su extraordinaria reputación como directora en una obra dificilísima, que fue el perfecto broche del segundo “hacer renacer” hispano-portugués de “los Gulbenkian”.

El compositor madrileño estrenaba el tercer cuaderno tras otra interpretación “a capella” de dos grandes: Palestrina (Sperent in te de Offertoria totuis anni) y Tomás Luis de Victoria (O magnum mysterium), magisterio renacentista antes del último paraíso de Dante para el coro y los dos percusionistas, casi retomando la pulsación en los parches y la tímbrica que aporte el vibráfono. Los propios textos nos hablaban de “La novedad del sonido”, de “La dulce mezcla” y el final “Como un reloj… Oh luz eterna”. Aracil siempre renaciendo, alcanzando su paraíso más terrenal que dantesco, con la interpretación soñada para este tercer cuaderno que ya parece pedir más.

Las notas al programa del propio Aracil (muy aplaudido al finalizar el concierto), así como los textos y su traducción los dejo enlazados para su lectura en la web.

P.D.: Circunstancias personales me han hecho “retrasarme” en el blog, pero la música sigue siendo reconfortante en los momentos más duros, la distancia no es olvido sino pesar. Cada día es un “renacer”.

INTÉRPRETES:

Coro Gulbenkian

Sopranos: Ariana Russo, Maria João Sousa, Claire Rocha Santos, Carina Matias Ferreira, Margarida Simões, Filipa Passos

Contraltos: Estrela Martinho, Joana Nascimento, Laura Lopes, Lucinda Gerhardt, Manon Marques, Markéta Chumová

Tenores: Aníbal Coutinho, Artur Afonso, Francisco Cortes, Gerson Coelho, Miguel Carvalho, Nuno Raimundo

Bajos: João Costa, Miguel Jesus, Nuno Gonçalo Fonseca, Nuno Rodrigues, Pedro Casanova, Rui Bôrras

Solistas de la Orquesta Gulbenkian

Violines: Vicente Sobral, Zachary Spontak

Viola: João Dinis

Clarinetes: Iva Barbosa, José María Mosqueda

Trompas: Duarte Moreira, Antonia Chandler

Percusión: Abel Cardoso, Marco Fernandes

Martina Batic directora

PROGRAMA:

Paradiso. Polifonía del siglo XVI a nuestros días

Orlando di Lasso (1532-1594)

Vide homo, quæ pro te patior (Lagrime di San Pietro, 1594)

Carlo Gesualdo (1566-1613)

O vos omnes (Responsoria et alia ad officiium Hebdomadæ Sanctæ spectantia, 1603)

Manuel Cardoso (1566-1650)

Sitivit anima mea (Missæ quaternis, quinis et sex vocibus. Liber primus, 1625)

Alfredo Aracil (1954)

Paradiso. Cuaderno I (1990)

O somma luce…

Un punto vidi…

Duarte Lobo (c. 1565-1646)

Audivi vocem de cælo (Liber Missarum, 1621)

Estêvão de Brito (c. 1575-1641)

Heu Domine (Officium Defunctorum, ms. antes de 1618)

Alfredo Aracil

Paradiso. Cuaderno II (coro y 9 instrumentos, 2004)

Nella profonda e chiara sussistenza…

Un punto solo…

Qual è ´l geomètra…

Giovanni Pierluigi da Palestrina (1525-1594)

Sperent in te (de Offertoria totuis anni, 1593)

Tomás Luis de Victoria (1548-1611)

O magnum mysterium (de Motecta, 1572)

Alfredo Aracil

Paradiso. Cuaderno III (coro y 2 percusionistas, 2025-26) *

La novità del suono…

Il dolce mischio…

Come orologio… / O luce etterna

* Estreno, encargo del Festival de Granada

Dorada noche blanca

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Viernes 7 de octubre, 20:30 horas. Noche Blanca 2016, Oviedo: Iglesia Santa María la Real de La Corte. Coro «El León de Oro», Marco A. García de Paz (director): «Intimate & Brilliant. El lenguaje eterno del alma», obras de Nicolas Gombert, Orlando di Lasso, Dominique Phinot, Manuel Cardoso, T. L. de Victoria, Cristóbal de Morales y G. Palestrina.

Como «leónigan» confeso tenía muchas ganas de volver a escuchar al mejor coro español de los últimos años (no me ciega la pasión), juvenilmente maduro y con una cantera o banquillo que le permite mantener sus cualidades primigenias siempre agrandadas con el duro trabajo para seguir creciendo en busca de la perfección. Hace tiempo comenté que hay un antes y un después de Peter Philips, sobre todo en el repertorio renacentista que ha enamorado a los ingleses, algo como vender nuestro queso asturiano en Suiza o Francia, porque este repertorio tiene mucha hondura además de dificultad enorme solamente al alcance de muy pocos, y nuestro coro gozoniego puede afrontarlo con la calidad británica sumándole la pasión española, tal vez la fórmula del triunfo.

Los motetes que conformaban el largo concierto (alcanzó el aforo completo y cola previa), exigen claridad en la dicción del texto latino y religioso, subrayándolo, engrandeciéndolo, no ya en las partes homofónicas sino, y especialmente, en los contrapuntos que además obligan a un color homogéneo en todas las voces, independientemente de cantar a 4, 5, 6 voces… a doble coro o en formación de cámara. El León de Oro tiene capacidad, técnica, empaste y todas las virtudes corales que son su sello propio. Sumemos el exigente y casi diabólico tactus que supone un entendimiento total con el director para alcanzar estas cotas de virtuosismo vocal por lo que no es de extrañar que P. Philips quisiera volver a trabajar con este coro un programa que repasa estilos y escuelas para llevarlo al disco el pasado mes de septiembre (que probablemente se edite en un Reino Unido en pleno «Brexit», otro hito del LDO equiparable al comentado de nuestros quesos), diez obras que el coro fundado en Luanco ha trabajado con tanta perfección que hasta el oro quedó «niquelado». El título del concierto (y del disco) expresa muy bien las dos partes, con algunas obras que ya tienen en su repertorio hace tiempo pero que con los años han adquirido el poso interpretativo tan característico de «los leones».

El Intimate lo conformaron cinco motetes luctuosos y lamentaciones de Semana Santa, hondos, expresivos y reflexivos, obras a seis voces como las del gran Orlando di Lasso al que tienen «pillado» hasta el mínimo detalle recreándose en los matices hasta el grado sumo, o el «descubrimiento» del franco-flamenco Phinot con un doble coro que volvió a demostrar la versatilidad de una formación que suena increíble en cualquier combinación y número, siempre buscando el equilibrio sonoro perfectamente reflejado en la acústica de «La Corte«. Me gustó también escuchar al portugués Cardoso porque completaba este repaso de escuelas que bebiendo de la misma forma y texto son capaces de crear obras distintas en su expresión que el LDO transmite con generosidad y magisterio, máxime en una obra a seis pletórica de luminosidad vocal.

Un breve descanso para Brilliant con nuestro «siglo de oro de la polifonía» con Lasso y Palestrina pareciendo pugnar por componer himnos marianos que las luces «ad hoc» del templo de la Plaza de Feijóo reforzaron iluminando la imagen de Nuestra Señora en la Festividad de la Virgen del Rosario, motetes cual vidrieras vocales por los contrastes perfectamente cantados en combinaciones variadas, sin cambios de color que el directo disipó cualquier duda de montaje en estudio cuando llegue el disco, juegos panorámicos de homogeneidad en emisión y empaste pero también en intención y emociones. Si los italianos juegan con el virtuosismo polifónico, Morales y Victoria resultan no ya tridentinos por obligación sino escurialienses férreos capaces de alturas y brillo propio a doble coro, fortaleza en los graves frente a la luz de las voces blancas.

Bisar el «aleluya» del Regina Coeli resultó el colofón ideal de un concierto hondo, exigente, para paladear en cada obra, confirmando que este «león» no solo ruge sino que es capaz de poner el oro a esta primera noche blanca. El sábado en el Museo de Bellas ArtesAurum, la cantera femenina con Elena Rosso volverán a corroborar el refulgente momento vocal con un futuro asegurado a largo plazo en la gran noche cultural ovetense.

Programa:
«Intimate»
Media vita (Gombert)
Media vita (Lasso)
Lamentations (D. Phinot)
Lamentations (Cardoso)
«Brilliant»
Regina coeli (Victoria)
Regina caeli (Morales)
Regina caeli (Lasso)
Laudate pueri (Palestrina)