Inicio

Bach hace el camino francés

2 comentarios

Viernes 27 de octubre, 21:00 horas. Festival Internacional de Órgano Catedral de León (FIOCLE): Raúl Prieto (órgano). Obras de Bach, Saint-Saëns, Liszt, Widor y Duruflé.

Volvía a sonar el KLAIS con nuestro organista más internacional aquejado de una fascitis plantar en el pie derecho, obligándole a retocar varias de las obras previstas que no impidió disfrutar casi hora y media de buena música con un programa que el propio intérprete definió como «construido pensando más en un plano emocional
que musicológico
» y ejecutado en su integridad de memoria, incluyendo nada menos que cuatro propinas.

Si esta trigésimocuarta edición tiene de hilo conductor la llamada escuela francesa con León parada obligada en el Camino de Santiago de su ruta homónima, Raúl Prieto Ramírez (Navalmoral de la Mata, Cáceres, 1979), peregrino musical por vocación y profesión, organizó el concierto con Bach cerrando el círculo, principio y final cual padre de todas las músicas flanqueando transcripciones propias que resultan más recreaciones de las obras que meras búsquedas de tímbricas cercanas a la orquesta.
Siempre me sorprende su magisterio en la registración desde un virtuosismo que le permite afrontar «partituras imposibles» y un conocimiento del instrumento para sacar sonidos adecuados a su personal visión, exprimiendo allá donde va la potencialidad escondida con un dominio no ya de la técnica sino del funcionamiento interno de cada órgano. Las obras que interpretó en León están muy trabajadas en sus exitosas giras mundiales y forman parte de un repertorio amplísimo que le permite adaptarse a gustos, recintos y programaciones. Conocedor del «bicho Klais» dentro de la «Integral Bach» y pese a los cambios obligados, el concierto resultó otro éxito en una dilatada carrera mundial con otro lleno en la catedral leonesa que se rindió al magisterio exuberante y generoso de este extremeño universal embajador del órgano del que es un enamorado docente y apasionado intérprete.

La Toccata, adagio y fuga en do mayor, BWV 564 (ca. 1708) de J. S. Bach resume a la perfección el ideario o mapa musical de este peregrinaje organístico en León que arrancaba en la lejana Alemania luterana: la toccata virtuosa, vertiginosa y limpia, jugando con la acústica catedralicia con registros bien diferenciados «pisando fuerte» en ese teclado bajo que volvería a sorprendernos al final, interrumpido por un público que no tenía el programa a mano, siguiendo el adagio, lento, reposado, bien articulado y ornamentado con esa bellísima melodía en un registro de lengüetería flotando por tímbrica más que dinámica, casi mecida por mano izquierda y pies cual contrabajos orquestales, para terminar con esa fuga final colorista en compás de 6/8, tres mundos en uno, introspección hacia la explosión, la limpia exposición del motivo que va creciendo, construyendo esa forma matemática hecha música por el rey y dios musical.

Cercanos los difuntos, tradiciones variadas en torno a nuestros muertos, los musicales siempre están muy vivos y más esa Danza Macabra, op. 40 de Saint-Saëns, poema sinfónico en transcripción del propio Raúl Prieto pero como apuntaba al principio, verdadera recreación por la búsqueda de sonidos propios del órgano que no posee la orquesta. Pese a los problemas en el pedal de expresión, independientes de su molesta fascitis, el KLAIS trabajó a la perfección los múltiples cambios de registros y las amplísimas dinámicas para una visión organística moderna y llena de vida para «este muerto», contrastes muy buscados en los distintos teclados con la transmisión a los tubos instantánea, no solo flautados o trompeterías sino toda la paleta y más del compositor francés que nuestro organista reconstruye en esta personal versión.
Interesante también poder escuchar por vez primera en España el Mephisto Waltz nº 1 (S. 514) de Franz Liszt, rebosante y desbordante transcripción del organista afincado en EE.UU. para el instrumento rey que descubre ambientes propios que no se encuentran ni en la versión de piano ni siquiera en la orquestal. Virtuosismo en dedos y pies, inteligencia innata para buscar registros y jugar con ellos construyendo un lenguaje organístico que asombra allá donde lo interpreta, y al fin en su tierra nada menos que con el KLAIS que continúa descubriéndonos tubos y combinaciones cada día. Precisión, perfección y búsqueda constante en esta recreación que no vende el alma al diablo, guiños cómicos, literatura hecha sonido, crisol tímbrico y banda sonora mentando en el templo al innombrable por parte del redimido abate húngaro revestido de magnificencia catedralicia en las manos (y pies) de Raúl Prieto.

Cercano en el tiempo y casi flotando aún en «la Pulchra Leonina» sonaba de nuevo el primer movimiento «Allegro» de la Sexta Sinfonía op. 42 nº 2 de Widor, sustituyendo a la prevista transcripción de Horowitz, misma obra con distinta sonoridad, grandeza de la música en vivo, órgano en estado puro, solemne, poderoso, volviendo a enamorar a los seguidores de nuestro admirado intérprete sea Milán o León en este peculiar peregrinaje por el mundo del instrumento rey. Buena elección para este cambio obligado, transcripciones sinfónicas al órgano y una sinfonía propia como Widor la entendió en el instrumento al que dedicó su vida y mejor producción.

Para finalizar y manteniendo el argumentario francés, nadie mejor que uno de los alumnos de Widor, su compatriota Maurice Duruflé (1902-1986), evolución compositiva desde el respeto a las formas y su utilización pero rompiendo moldes como es de esperar. La Suite para órgano, op. 5 (1933), prueba de fuego para órgano y organista nos dejó sus tres movimientos que volvieron a sacar sonidos encontrados de lengüetería, la expresión romántica e impresionista colorido. Preludio que bebe de fuentes ya escuchadas este viernes con tímbricas sabiamente seleccionadas por Prieto, combinaciones de teclados que lograron jugar con las distintas fachadas del KLAIS, evoluciones dinámicas y pinceladas recreándose en cada registro; después la Siciliana celestial por un fagot ideal en la exposición junto a unos cristalinos flautados bien combinados casi etéreos cual homenaje a Debussy o Fauré, el inexplicable acento francés más allá de las propias melodías o armonías, la delicadeza sonora antes de la ruptura sonora que supone la Toccata, última para armar de principio a fin este concierto virtuoso, la forma por excelencia del virtuosismo en las teclas de Bach a Duruflé, testimonio de pervivencia compositiva e interpretativa.

El público entusiasmado tras semejante derroche y buena música que emanaba del KLAIS, con un Raúl Prieto que quería mantener mi pensado título «Bach principio y final», por lo que nos regalaría el Preludio y Fuga en re mayor, BWV 532, docencia con el Maestro por el discípulo aventajado, pues órgano y Bach siempre van de la mano. Bienestar mutuo entre todos y otro regalo, vuelta a Saint-Saëns, de sus Septs improvisactions op. 150, la séptima «Allegro giocoso«, alegría por el instrumento alemán ya asentado en León que devolvía con creces cada nota, la respuesta del público volcado, las molestias del pie que parecían olvidarse con esta música. Y generosidad porque Bach tenía que cerrar el círculo virtuoso, curiosamente volviendo con un regalo que también sonó el sábado anterior, el Preludio Coral, BWV 731 enamorado de esa melodía luterana, Liebster Jesu! wir sind hier, casi traducido a «querido Bach, estamos aquí» en registro de lengüeta horizontal octavado, otra dimensión que desata pasiones interiores, paz y belleza del «kantor» de Leipzig. Pero Raúl todavía dejaría más constancia del virtuosismo, generosidad y profesionalidad con el «Ejercicio para pedal» BWV 598, recuperado plenamente para el órgano aunque después retomaría las muletas y la inmovilización del pie derecho que trabajó con una plantilla especialmente diseñada para no cancelar y mantener el compromiso con organizadores, obras y un público rendido literalmente a sus pies. Gracias amigo.

P. D.: muchas de las veces que escribo «lengüetas» también son flautados, para evitar interpretaciones erróneas de los especialistas en los registros de órgano, y buscando más un paralelismo instrumental; en el caso del coral de Bach el organista utilizó una flauta 8′ del positivo y una docena 2 2/3′ del recitativo. Gracias al intérprete por indicarme su elección.

 

Aplaudida decisión

Deja un comentario

Jueves 19 de octubre, 21:00 horas. XXXIV Festival Internacional de Órgano Catedral de León, Ciclo de Músicas Históricas de León: Monica Melcova (órgano). Obras de Bach, Marchand, Melcova, Fauré y Vierne.

Enfilando ya la segunda mitad del festival de órgano me escapaba de nuevo a la capital vecina con tiempo de sobra para tener buen sitio en la cola y disfrutar del duodécimo concierto con una baja imprevista como la del estadounidense Stephan Tharp y la anunciada cancelación por enfermedad del decimotercero a cargo de Paolo Oreni, comunicada antes de comenzar por Samuel Rubio, en el primer caso cubierta a tiempo con éxito por mi admirada Monica Melcova (1974) que repetirá programa en la inauguración del cuarto año del exitoso «Bach Vermut» en el órgano de la Sala Sinfónica del Auditorio Nacional de Madrid este sábado (otro éxito del CNDM copatrocinador de este FIOCLE) mientras sigue sumando éxitos allá donde va, alternando conciertos y docencia en Musikene con su residencia granadina.

El programa elegido por la organista eslovaca volvió a sacar sonoridades de «el bicho Klais» aún por descubrir, optando por registrar manualmente y dominando como pocos intérpretes no solo la ornamentación sino la improvisación de la que es una verdadera maestra en el amplio sentido de la palabra.

Tres obras de «Dios Bach» para disfrutar de la magnitud compositiva e intepretativa en el órgano alemán capaz de hablar todos los idiomas: el monumental Praeludium E dur, BWV 566, exigente en manos y pies con registros «esperados» sin necesidad de excesos pero variado y potente inicio de concierto en un día frío. Continuaría con An Wasserflüssen Babylon, BWV 653, perteneciente a los llamados «corales de Leipzig«, perfecto de tímbricas en dos teclados más pedalero, la melodía luterana en la izquierda siempre presente por registro, el acompañamiento delicado de la mano derecha y el sustento del pedalero, el lenguaje divino de «Mein Gott«.
Y para cerrar esta trilogía inicial la Fantasia super Valet will ich dir geben, BWV 735, otra mezcla de maestría sonora por la elección de los registros y la rica pero nunca superflua ornamentación desde una limpieza expositiva más el rigor de cada figura, BACH siempre el mejor examen para todo músico.

Contrapuesto al alemán no solo en acentos, el barroco francés tiene en Louis MARCHAND
(1669 -1732) uno de los principales representantes y habitual en cada festival, dos mundos unidos en el tiempo pero separados en estilo, como así pudimos comprobar con las dos obras elegidas: Tierce en Taille [del 1er Livre] reposado y emparentado en registros más con España que Alemania aunque técnicamente lo fuese con el coral bachiano, y Grand Dialogue en Ut [3ème Livre] potente en sonoridades jugando con esos aires de gaita bretona que me recuerdan el folklore asturiano, de nuevo con ese acento del órgano hispano que Melcova conoce de primera mano, perfecto diálogo entre lo solemne y festivo en el leonés KLAIS.

Ya hice mención al magisterio de Monica MELCOVA con las Improvisaciones, y Samuel Rubio le pasó las partituras con dos melodías, de nuevo el «Himno a la Virgen del Camino«, supongo que por el fervor que despierta en todo el Reino, y la bellísima canción tradicional asturiana pero igualmente leonesa por su popularidad y cercanía, «Dónde vas a por agua» que me tomé como un guiño casi personal pues resultó más protagonista que el himno con un despliegue de registros parejo al virtuosismo de la eslovaca con armonías de la mejor escuela francesa de órgano de la que es gran intérprete, superponiendo ambas en una lección de gusto y técnica.

No deben faltar las transcripciones y arreglos de grandes partituras orquestales, y por supuesto para el órgano, pensando que cuando no existían las grabaciones o eran inaccesibles para el pueblo llano, era la única forma de conocerlas precisamente en las iglesias y catedrales. De Gabriel FAURÉ
(1845 – 1924) su Pavane op. 50
[transcripción de Geoff Piper] en la interpretación de Melcova sonó verdaderamente sinfónica, cuerdas en los tubos, arcos imposibles y contrabajos en los pies, pizzicati bien atacados, oboes y flautas en las manos melódicas, con un fluir creando el ambiente tristemente bello de esta página tan gala y con el sello propio del compositor traducido por la eslovaca.

Las campanas sonaron de nuevo en el KLAIS con la virtuosística página del también francés Louis VIERNE
(1870-1937) y su Carillon de Westminster
[Pièces de Fantaisie op. 54 nº 6]

perfecto toque final para seguir explorando y descubriendo sonidos del instrumento catedralicio leonés que va asentando su acento políglota que Monica tradujo desde la primera nota, honestidad en cada duración, planos clarísimos, uso del pedal de expresión romántico, despliegue en la búsqueda de efectos y registros ideales, pero sobre todo una lección de buen hacer, aplaudiendo a la organización y al CNDM por la decisión de sustituir al yanqui por esta organista afincada en España, que colmó las expectativas de aquellos que desconocían el cambio y mejoró la opinión de los que seguimos a esta gran organista plenamente afincada entre nosotros, aunque los músicos sean siempre universales.

Público rendido al magisterio de la organista que regaló otra improvisación además de atender gustosamente a cuantos se acercaron a felicitarla. Siempre un placer escucharla.

Consideraciones finales: hora y cuarto de cola para encontrar una buena ubicación pero entrar y ver reservada toda la zona central para los socios que colaboran en la organización del FIOCLE lo puedo entender y hasta asumir, aunque creo se pasaron con las previsiones. Y al abrir el cordón para llenar tanta silla vacía mientras había público de pie que no cabía en el espacio libre corriendo a ocuparlas, terminó por incomodarme y hacerme sentir un idiota por una espera estéril. Tampoco entiendo la decisión de no cobrar algo simbólico (el euro del programa podría servir) pues evitaría curiosos y peregrinos que aprovechan para ver gratis la catedral y marcharse en medio del concierto, si bien algunos se enganchan a la música. La consigna «espectáculo gratis cueste lo que cueste» no suele fallar tampoco en León.
Moraleja: llegar diez minutos antes, y esperar que abran la zona reservada da mejor posición que los abnegados y educados aficionados sufridores de las inclemencias del tiempo ubicados en laterales con poca o escasa visión del teclado (ya no se usan las pantallas de hace años). Menos mal que «el bicho» ruge en cualquier sitio.

KLAIS políglota

1 comentario

Sábado 14 de octubre, 21:00 horas. Festival Internacional de Órgano Catedral de León (FIOCLE): Jeremy Joseph (órgano). Obras de Marchand, Alain, Couperin, Franck y Widor.

Nueva escapada al FIOCLE que sigue llenando la Pulchra Leonina con enormes colas desde una hora antes para un público fiel a este festival, ya en el meridiano de la trigesimocuarta edición con este décimo concierto.

Si «el bicho KLAIS» se mimetiza con los sonidos de cada época, puedo decir que esta agradable tarde en la Capital del Reino fue también políglota: el clavecinista y organista sudafricano Jeremy Joseph (Durban, 1978) discípulo del austríaco Martin Haselböck (también pasó por Oviedo y León el año pasado), organista de la Capilla de la Corte Vienesa y de la Orquesta Wiener Akademie, que aterrizaba en España con un programa de la escuela francesa abarcando distintas épocas. Destacar que Joseph también ejerce la docencia en la «Universität für Musik und darstellende Kunst» de Viena y anualmente imparte masterclasses en el curso estival de música barroca de la «Austria Barock Akademie«. Con este currículo era normal que el órgano hablase con tantos acentos franceses ante un intérprete políglota por naturaleza y destino musical.

El llamado rey de los instrumentos tiene distintas escuelas como todos los aficionados conocen, siendo el programa de la conocida como Escuela francesa de órgano (siglos XVI, XVII y XVIII) cuya producción, si bien menos abundante que los monumentales corpus de los autores alemanes de la época (especialmente J. S. Bach y Buxtehude) aporta a la historia un legado de calidad basado principalmente en la polifonía culta de origen medieval y renacentista, y sin entrar en Messiaen a quien se le sigue recordando este año, no digamos de la pléyade de grandes organistas del país vecino, naturales o formados allí.

Para comenzar nada mejor que LOUIS MARCHAND (1669-1732) y su Grande Dialogue en Ut majeur, el barroco francés poderoso y elegante, incluso galante y heredero de una tradición musical rica en todos las formas, siendo el órgano perfecto exponente de ese estilo propio, parisino para más señas. Joseph optó por registros habituales bien elegidos para poder disfrutar de una limpieza expositiva de cada línea melódica siempre en primer plano amén de la riqueza tímbrica que «el bicho» atesora.
Y cuando hablo de acentos solo hay que escuchar a JEHAN ALAIN (1911-1940), uno de los últimos grandes sinfonistas (junto a Franck y Widor) cuyas Variations sur un thème de Clément Jannequin, demuestran la técnica virtuosa partiendo de un tema conocido, esta vez del gran compositor renacentista impulsor de la chanson, pero con el lenguaje contemporáneo de sus sucesores, volcado en armonías rompedoras para el momento, nuevamente desde una registración sutil, de violones y lengüetería con vibrato francés como si del habla se tratase.

Otro francés típico fue FRANÇOIS COUPERIN (1668-1733), cuya música para tecla puede tomarse de referente, clave y órgano por momentos intercambiables aunando técnica del primero y riqueza del segundo de la que poco nos ha llegado hasta nuestros días. Los extractos de la Messe pour les couvents elegidos por el intérprete sudafricano nos sumergieron en la puesta en escena que es una «messe» (para los alemanes una feria), tres momentos cargados de sonidos variados, amplios y delicados cual referente junto a Marchand de las misas parisinas: «Kyrie» del Dialogue sur la Trompette con clara reminiscencia española por sonoridades, también con escuela propia que se acabaría perdiendo, la trompetería castellana del alemán KLAIS sonando plenamente francesa, el Offertoire sur les Gran Jeu elegante y refinado con la limpieza del clavecín sumada la gran paleta sonora, y finalmente la Elevation – Tierce en Taille, recogimiento sonoro merced a la riqueza tímbrica que el órgano catedralicio tiene para «dar y tonar», perfecto subrayado a la Palabra de Dios y meditación sonora revistiendo la individual. Extraigo de las notas al programa las palabras del propio Couperin «… quien creía en la habilidad de la música para expresarse a sí misma en su prosa y su poesía, penetrando en ella hasta descubrir que es plus belle encore que la beauté«.
No se puede hacer una historia del órgano, y menos aún francés, sin el belga afincado en París CESAR FRANCK (1822-1890), excelente compositor y mejor organista aunque considerado un hombre gris, modesto, sencillo y monótono según sus biógrafos. La música moderna del país vecino surge como reacción
ante las humillaciones de la guerra franco-prusiana que
acabó con la vida del segundo Imperio, y tiene en Franck uno de sus pilares fundamentales,
a través del órgano de Santa Clotilde y de sus contactos
con el organero Cavaillé-Coll, renovando la
literatura organística y dando al último romanticismo una
profundidad plenamente adecuada al nuevo instrumento, orquestal a más no poder del que su Prière Op. 20 es un claro ejemplo. Acierto pleno en la elección de obra y registros casi idénticos a los «originales», manteniendo acento y reafirmando la evolución de la música junto al «nuevo instrumento».

Volveríamos con Alain en otra visión diríamos que postimpresionista, rica en tímbricas y armonías cercanas con sus Deux danses á Agni Yavishta, aplaudidas por separado y rompiendo la unidad contrastada que Jeremy Joseph buscó en ambas, la primera con volúmenes contenidos y flautados cual «cuco» en vez de trompeterías ya investigadas, con pulsión rítmica recordando a Saint-Saëns incluso en la armonización, más las sonoridades «debussianas» tan francesas y reposadas en otro despliegue tímbrico de «el bicho».

El final tenía que ser grandioso, de explosiones sonoras en el KLAIS, y nadie mejor que CHARLES-MARIE WIDOR (1844-1937) con el «Allegro» de su Symphony 6, op. 42 nº 2. Cierre perfecto de velada, apoteósis de luz musical, la orquesta de tubos con todos los recursos sonoros posibles para las llamadas sinfonías para órgano: poderío, impacto, tímbricas desde la majestuosidad, virtuosismo instrumental revestido de la acústica catedralicia a mayor grandiosidad y gloria musical.

Dos épocas de esplendor musical del órgano francés, con el desértico periodo de decadencia que se prolongaría hasta la segunda mitad del siglo XIX, del que Jeremy Joseph mostró los mejores ejemplos, técnica al servicio de la música y sabia elección de registros.

Mas el regalo sería casi preparatorio del esperado domingo, el Preludio Coral BWV 731 Liebster Jesu, wir sind hier reposado, bien ornamentado y con el acento por excelencia de «Mein Gott»,
encuentro francoalemán sumándose al organista sudafricano el contratenor Carlos Mena cantando a «Bach todopoderoso», alineaciones a pares, el KLAIS en su esplendor, Bach y Buxtehude frente a los pesos pesados Messiaen y Widor. No habrá vencedores ni vencidos, la música siempre triunfa.

Schumann y Falla con el Mediterráneo

1 comentario

Viernes 28 de julio, 22:30 horas. Castillo de Bil-Bil, Benalmádena. Recital lírico de canto y piano «Cultura en la calle»: José Manuel Montero (tenor), Aurelio Viribay (piano). Obras de Schumann, F. Alonso y Falla.

El verano supone para muchos artistas trabajo que el público siempre agradece, con escenarios distintos a los habituales como en el caso de Benalmádena que con el Mediterráneo y el Castillo de Bil-Bil de telón de fondo traía este último viernes de julio una música aparentemente poco popular como el mundo del «lied» romántico y que el año pasado funcionó, por lo que repetir no era correr riesgos y a la vista de la ocupación de todas las sillas, más abundante público de pie, la fórmula volvió a resultar acertada, en buena parte por la calidad de unos intérpretes que se han puesto como objetivo dar a conocer la música vocal de salón, los grandes compositores de la canción con piano donde los españoles deben estar a la misma altura que los germanos, como pudimos volver a comprobar.

El ciclo de canciones Liederkreis, op. 39 de R. Schumann y textos de von Eichendorff (1788 – 1857) no están entre los más escuchados, si bien de los dos ciclos, nueve temas con textos de Heine los opus 24 menos que los doce del segundo que pudimos disfrutar al aire libre y con amplificación cuidada, más transitados a lo largo de los años, teniéndolos en mi discoteca nada menos que por el irrepetible barítono Fischer-Dieskau.
El piano poniendo la música sin palabras en equilibrio a la poética del canto, diálogos con el trasfondo tan romántico de la naturaleza, el desamor, la paz y el dolor con momentos íntimos, poderosos y la belleza imponente de la naturaleza en comunión piano y tenor para esos microrrelatos románticos y puros. Títulos que parecían describir el propio entorno de esta noche de verano mediterráneo: La quietud, En un castillo, En la lejanía, Melancolía, con la dicción germana perfecta de José Manuel Montero y color dramático capaz de alcanzar sin problemas el amplio registro de este ciclo, más el piano maestro de Aurelio Viribay, un tándem de muchos quilates. La docena de poemas con música fueron desgranándose con todo el sentimiento que los textos requerían (lástima no poder ir leyéndolos) y un público que aplaudía cada uno sin esperar el resultado global, óptimo sin lugar a dudas.

El piano solo necesario para un leve descanso vocal (y un cambio de camisa) vino con un «desconocido» Francisco Alonso y una poco frecuente Mi adiós a Granada de hondura en fraseo evocado por ese folclore único que el maestro Viribay siempre eleva la llamada música de salón al Olimpo de Orfeo, el recuerdo nostálgico del granadino en el Madrid que le daría la fama.

Las Siete canciones populares españolas de Manuel de Falla resultaron perfecto complemento y enaltecimiento de nuestro lied hispano, textos y estampas bien combinadas de tiempo, sentimientos y fragor con una articulación de excelencia en Montero y el piano coprotagonista de Viribay, enamorando a propios y extraños. Siempre emocionante y admirable cómo el compositor gaditano elevó las canciones populares al nivel clásico equiparable a los germanos Schubert, Wolf, R. Strauss o Mahler y engrosando un «corpus» donde también estarán Granados, Toldrá, Obradors o Turina por recordar algunos de los nuestros. Por emociones me quedo con la Asturiana y el siempre exigente Polo que Montero-Viribay dejaron siempre en todo lo alto, claros y precisos de inicio a final, tal vez con un piano amplificado algo inferior al necesario para saborear todo lo escrito y la voz ligera con cuerpo y presencia más que suficiente para bajar un par de puntos los «fader».

De regalo nada menos que un par, dos mundos en uno: el recuerdo de Granados y su Andaluza (la Danza española nº 5 compuesta para piano sin letra y popularizada por tantos cantantes de todos los estilos), casi leyendo mi mente sobre los hispanos, para rematar con el gran R. Strauss y Devoción, la que yo siento por esta pareja de intérpretes cerrando un círculo virtuoso hispano-alemán en el mismo plano de calidad y calidez.
Quien no apuesta no arriesga y bien por la cultura en la calle del Ayuntamiento de Benalmádena que ya sabido apostar por una música que aún no tiene el hueco merecido ni siquiera en los escenarios habituales.

Di Rosa y el dragón

1 comentario

Sábado 10 de junio, 21 horas: «Catedral de León 2017: El Misterio de la Redención«, integral para órgano de Olivier Messiaen (1908-1992): Messe de la Pentecôte. Giampaolo Di Rosa (órgano).

Sigue paso a paso bajo la dirección artística de Samuel Rubio, quien presenta cada concierto organizado por el Cabildo S. I. Catedral de León, esta maratón Messiaen desde «el bicho de KLAIS«, fin de semana litúrgico desde la convicción del compositor francés con L’Ascension, Quatre méditations symphoniques y este sábado Messe de la Pentecôte («Misa de Pentecostés») a cargo del organista residente de la S. I. Catedral de León, congregando a unos fieles en el amplio sentido de la palabra, que disfrutamos con verdadero recogimiento este «bautismo de fuego».

La Misa de la Pentecostés terminada en 1950, está formada por cinco momentos litúrgicos, síntesis de la función de los organistas con la improvisación litúrgica, esta vez cincuenta días después de la Pascua, cinco veces diez como los cinco números escritos por Messiaen, siete semanas con la meditación desde los Hechos de los Apóstoles que recordó antes del concierto Samuel Rubio Álvarez, también los pilares del compositor (fe católica, amor a los seres humanos y la admiración por los pájaros), la simbología con el dodecafonismo, los doce sonidos tratados con toda la magnificencia tímbrica que «el bicho KLAIS» de la Pulchra Leonina guarda en sus entrañas, y que este segundo sábado resultó ser un dragón escupiendo fuego, literalmente Pentecostés con la palabra hecha música de órgano. Mi ubicación de nuevo sentado en el coro me permitió sentir cada nota musical con toda la fuerza y delicadeza en los registros sabiamente elegidos por Giampaolo Di Rosa, dominando cada vez más ese animal cual San Jorge y el dragón con el órgano como lanza certera, al igual que los aspectos fundamentales recogidos en el programa de mano (para todo el ciclo).

1. Entrée, la entrada que representa «las lenguas de fuego» del Espíritu Santo a través del uso de ritmos irracionales, la métrica griega y rápidas alternancias tímbricas, lengüetería con ataques cortos en ilustración sonora para la liturgia.

2. Offertoire, comentario musical de «las cosas visibles e invisibles», Símbolo de Nicea, catarata de matices con registros extremos combinados a la perfección, silencios para el recogimiento, monodias imposibles y cambios sonoros desde las dos fachadas, torrentes de graves casi inaudibles contrapuestos a flautados minúsculos, el pedalero más bajo posible cual campanadas o incluso sirenas de faro para ayudar a navegar con niebla antes de emprender el vuelo ingrávido de disonancias precisas y medidas, subidas celestiales con bajadas infernales rítmicas, conjunción de sonido y silencio en los momentos idóneos, trabajando el trémolo y el pedal de expresión plenamente románticos desde un lenguaje rompedor todavía en nuestros tiempos.

3. Consécration, el «regalo de la sabiduría», la misma que para la elección de los registros del KLAIS catedralicio Di Rosa conoce, como pocos, el «Aleluya» de Veni Sancte Spiritus sobre el que después vendrían las improvisaciones, preparando oído y espíritu, nuevas meditaciones vibrando de los pies a la cabeza, el canto gregoriano inspirador como realce de la palabra y ahora la música pura del órgano.

4. Communion reúne todos los elementos impresionistas descriptivos de la naturaleza que Messiaen utiliza en su obra, «los pájaros y los manantiales», cantos intraducibles pero refejados en las notas y gotas de agua salpicando el momento álgido del banquete católico, nuevo despliegue de registros escondidos en «el bicho», el baño tímbrico refrescante tras el calor del fuego, oboes pastoriles flotando sobre un lecho acuoso recreado en agudos tintineantes con el efecto del vibrato en un acorde final que parece no terminar nunca.

5. Sortie, cual gran tocata bachiana desde el lenguaje del siglo XX evocando «El viento del Espíritu Santo», forma sobrecogedora casi amenazante por volúmenes capaces de emocionar y conmocionar, el Bach francés del nuevo lenguaje organístico, virtuosismo del intérprete para recrear al compositor, marcha de salida capaz de mover el aire de los tubos cual vendaval sonoro, mover y conmover que finaliza en un cluster hipnótico.

Y casi con la misma duración que la propia misa, llegó la «Improvisación» sobre el Veni Creator. Di Rosa comienza un nuevo viaje imbuido por Messiaen aún resonando en piedras y vitrales del que no sabemos dónde terminará, «ires y venires» buceando en los timbres encontrados, reutilizados, vistiendo y desvistiendo la secuencia medieval, estremecimiento de cardenales, el himno del siglo IX que este sábado dedicábamos a Pentecostés una semana después, la llamada del Espíritu Santo, más lenguas de fuego del dragón escupiendo fortísimos aldabonazos en los tubos de ambas fachadas, discurrir de ríos vertiginosos cromáticos en las dos manos, el ancla del pedal sustentando el vendaval sonoro del por mí bautizado «bicho KLAIS«, múltiples lenguas incomprensibles por momentos antes de encontrar un leve remanso de paz, silencios inexistentes y derroche creativo del organista italiano en el idioma del francés.

Una integral a la que todavía le quedan muchos fines de semana hasta diciembre en León, Catedral «Casa de Luz» y órgano únicos que siguen marcando diferencias con Messiaen sonando en ella.

Los acentos del órgano

Deja un comentario

Sábado 6 de mayo, 21:00 horas. S. I. Catedral de León.«Catedral de León 2017: El Misterio de la Redención»: Integral para órgano de Olivier Messiaen (1908-1992): Livre d’Orgue II, Giampaolo Di Rosa (órgano). Organiza: Cabildo S. I. Catedral de León, dirección artística: Samuel Rubio.

Cuarto concierto en «el bicho de KLAIS«, y segundo dedicado al Livre d’Orgue tras el primero del viernes, del que las notas al programa comentan que «es probablemente el ciclo de mayor complejidad, distinto de todos los demás: sus siete episodios están construidos fundamentalmente sobre la especulación y la técnica combinatoria, con un tratamiento rítmico extremadamente diverso. Fue escrito en 1951 en los paisajes de los Alpes y del Delfinato, cuando el compositor fue invitado a impartir cursos en Darmstadt, renombrada sede de la vanguardia musical de la época. Hay que subrayar el uso del lenguaje dodecafónico, de los ritmos hindúes, así como de los ritmos irracionales, del canto de los pájaros y de la superposición de las duraciones de los tiempos sonoros. Los episodios desde el segundo al sexto, se refieren al tiempo litúrgico indicado, mientras el primero y el último son meramente abstractos».

Si el día anterior se ofrecían los cuatro primeros, este sábado casi familiar en «la Pulchra Leonina» llegaban los tres últimos presentados antes del concierto por el director artístico antes de pasar a escuchar la vigorosa interpretación del organista «castellano-italiano», nuevamente generoso en el trabajo técnico que no todos sus compañeros se atreverían, pero especialmente en la búsqueda de registros que «el bicho» guarda, ideales no ya para el propio Messiaen sino aplicables en un repertorio amplísimo que enriquecen lo escrito, arduo trabajo de todo organista y tan importante como la propia ejecución.

La magia del número tres, trío como forma compositiva y simbología de la Santísima Trinidad plasmada en la V. Pièce en trio (pour le dimanche de la Sainte Trinité). Ni Messiaen ni Di Rossa olvidan la numerología para buscar ese uno y trino, unidad expositiva jugando con tres teclados donde el pedalero completa una «divinidad sonora» a partir de la inmovilidad, la contemplación de un glaciar alpino por parte del compositor en un ejercicio de meditación desde un lenguaje que transcurridos más de 60 años sigue resultando rompedor, y los tubos consiguieron generar un clima gélido de tensa calma, más allá del tiempo litúrgico para el que se empleó trascendiendo a lo etéreo desde las notas del órgano.

Nuevamente la inspiración en la liturgia y la Biblia, algo inherente a Messiaen, esta vez a partir de «El carro de fuego» del profeta Elías, un relato musical en lenguaje original del francés, las lenguas de Pentecostés casi como las del anterior glaciar, VI. Les Yeux dans les roues (pour le dimanche de la Pentecôte), la forma tocata grandiosa a lo largo de la historia del órgano y probablemente una de las partituras más complicadas de Messiaen que el organista italiano desarrolló en todo su esplendor. La anécdota de su interpretación en Finlandia para solamente nueve personas que resultaron ser compositores puede ilustrarnos la grandeza de esta obra para nuestro tiempo como fuente de estudio en la búsqueda de sonoridades y ritmos, algo en lo que Di Rosa sigue demostrándonos ser un mago investigando en el KLAIS, infinitas combinaciones para encontrar la adecuada en cada pasaje y cada fragmento. Fuego purificador, destructor y santificador, rara limpieza tras la quema cual castigo del que renace vida; transportado a los sonidos Messiaen consigue desde una meditada irracionalidad entretejer vibraciones en todo el espectro tímbrico y sensaciones este sábado ubicándome en el coro, sintiendo todavía más cercano el empuje del aire en los tubos, el viaje en un arrebato al primer cielo, el atmosférico, las cuatro fachadas soplando aire mágico entre vidrieras y muros catedralicios leoneses.
Faltaba el último número del Libro de órgano, verdadero manual del intérprete, la meditación profana ante una naturaleza veraniega, unos campos que se pierden en el horizonte y la sensación de bochorno en pleno estío, calor y color hechos música en VII. Soixante-quatre durées, una paleta de registros extremos de flautados y fagotes, sesenta y cuatro cromatismos en otro juego númerico junto a pastorales en el idioma dodecafónico más allá de la obsesión siempre presente de traducir el ininteligible canto de los pájaros de Messiaen. En esta página Giampaolo logró sonidos cautivadores desde las disonancias y la inmaterialidad de la contemplación más el juego de expresiones, plasmar lo ingrávido e inalcanzable de un horizonte sin un momento de respiro para el oído, exigente para público e intérprete porque la música de órgano de Messiaen es tan inabarcable como lo que pretendidamente quiere plasmar, más con el empleo de medios tonos que provocan la incomodidad contrapuesta.

Y para finalizar siempre la esperada Improvisación, esta vez sobre el canto popular leonés del Himno a la Virgen del Camino. Giampaolo Di Rosa, manteniendo aún el espíritu de Messiaen comenzó a navegar por los registros más insospechados del KLAIS y casi pudimos escuchar campanas, bandas de música, voces sin letra, el asombro de seguir descubriendo sonidos y ambientes, viajes de ida y vuelta en cascadas que el organista explorador y virtuoso emprendía desde la melodía popular recreando diálogos en los extremos, silencios evocadores y explosiones en lleno haciendo vibrar todo el cuerpo de un público fiel que está asistiendo cual apóstoles del evangelio de Messiaen en su totalidad.

«Y aún más que los acentos del órgano y la música
sagrada, conmovióme aquel silencio místico
que llenaba el espacio de indefinidas notas
tan solo perceptibles al conturbado espíritu»
(Rosalía de Castro)

La Ascensión y Pentecostés volverán en junio a la Catedral de León con Di Rosa cual predicador bíblico de Messiaen.

El órgano de Messiaen completo en León

6 comentarios

La integral para órgano de Olivier Messiaen (1908-1992) se celebrará en la Catedral de León
desde el 21 de abril hasta el 2 de diciembre de 2017 bajo el título «Catedral de León 2017: El Misterio de la Redención», con un paréntesis veraniego entre julio y octubre antes del comienzo de la XXXIV del Festival Internacional de Órgano (FIOCLE) que lo incluirá entre los conciertos.

Bajo la dirección artística de Samuel Rubio y organizado por el Cabildo S. I. Catedral de León, el organista Giampaolo Di Rosa se enfrentará desde «el bicho de KLAIS«, ideal para esta verdadera maratón Messiaen, al siguiente guión repartido a lo largo de diferentes fines de semana desde el próximo viernes y sábado de este mes:
21 y 22 de abril:
Obras individuales I – II.
5 y 6 de mayo: Livre d’Orgue I – II.
9 de junio:
L’Ascension, Quatre méditations symphoniques.
10 de junio:
Messe de la Pentecôte.
23 y 24 de junio: Méditations sur le Mystère de la Sainte Trinité I – II.
6 de octubre de 2017, XXXIV FIOCLE: Les Corps Glorieux, Sept visions brèves de la vie des ressuscités.
10 y 11 de noviembre:
Le Livre du Saint Sacrement I – II.
01 y 02 de diciembre: La Nativité du Seigneur I
Neuf Méditation II
Neuf Méditations.

Cada día aparece detallado con sus notas correspondientes en la página que el FIOCLE tiene en Facebook© y de donde extraigo la información, mientras que podremos ver en el canal del propio organista en YouTube© algunas de sus intervenciones:

PROGRAMA
21/04/2017
Obras individuales I
:
Le banquet céleste, escrito por el joven Messiaen en 1928, evoca el «Misterio de la presencia de Cristo en la Eucaristía»; en un principio fue una obra para orquesta titulada Le Banquet eucharistique.

Diptyque, escrito en 1929, está dedicado a los maestros de Messiaen: Paul Dukas y Marcel Dupré. La primera parte representa el caos y la confusión mundana, la segunda es una evocación de la Ciudad Celeste.
Apparition de l’Église éternelle, publicada en 1932, es una obra de la reciente tradición (Claude Debussy escribe para piano la obra Cathédral engloutie) y en busca de nuevos elementos. Se trata de una representación de la realidad de los hombres en el seno de la iglesia universal.
Improvisación.

22/04/2017
Obras individuales II
:

Verset pour la fête de la Dédicace, escrita en 1960 para los exámenes de fin de curso en el Conservatorio de París, está basada en el «Alleluia Adorabo para la dedicación de la Iglesia» y sobre un conjunto de elementos expresivos de alabanza, meditación, consuelo, alegría, súplica y paz. Tratándose de una forma de dimensiones reducidas, se destacan algunos pasajes propios de los últimos grandes ciclos.
Monodie, de 1963, es una simple linea melódica flautada.
Offrande au Saint Sacrement, publicación póstuma de 2001, es una obra de juventud, cuyo origen probablemente reside en una improvisación .
Prélude (para órgano) ha sido encontrado por Ivonne Loriod, segunda esposa y musa de Messiaen en 1997. Se supone que fue escrito por el joven compositor, todavía estudiante en París. Podría ser del mismo periodo del Diptyque, donde Messiaen utiliza una escritura muy influenciada por su maestro, Marcel Dupré.

Improvisación.
05/05/2017
Livre d’Orgue I
:

1. Reprises par interversion.
2. Pièce en trio (pour le dimanche de la Sainte Trinité).
3. Les Mains de l’abîme (pour les temps de pénitence).
4. Chants d’oiseaux (pour le temps pascal).
Improvisación.

06/05/2017
Livre d’Orgue II
:

5. Pièce en trio (pour le dimanche de la Sainte Trinité).
6. Les Yeux dans les roues (pour le dimanche de la Pentecôte).
7. Soixante-quatre durées.
Improvisación.
Notas: Livre d’Orgue es probablemente el ciclo de mayor complejidad, distinto de todos los demás: sus siete episodios están construidos fundamentalmente sobre la especulación y la técnica combinatoria, con un tratamiento rítmico extremadamente diverso.
Fue escrito en 1951 en los paisajes de los Alpes y del Delfinato, cuando el compositor fue invitado a impartir cursos en Darmstadt, renombrada sede de la vanguardia musical de la época.
Hay que subrayar el uso del lenguaje dodecafónico, de los ritmos hindúes, así como de los ritmos irracionales, del canto de los pájaros y de la superposición de las duraciones de los tiempos sonoros.
Los episodios desde el segundo al sexto, se refieren al tiempo litúrgico indicado, mientras el primero y el último son meramente abstractos.
Aspectos fundamentales
– Personajes rítmicos y tratamiento serial (I)
– Técnica del trio (II)
– Tratamiento dramático de los opuestos: el abismo y la invocación a Dios (III)
– Representación integral del canto de los pájaros que sugieren la alegría de la creación (IV)
– Técnica del trío, con un efecto próximo a la inmovilidad (V)
– Gran forma de tocata (VI)
-Tratamiento combinatorio de la duración rítmica interactiva con diversos cantos de pájaros (VII).

09/06/2017
L’Ascension, Quatre méditations symphoniques:

I. Majesté du Christ demandant sa gloire à son Père.
II. Alléluias sereins d’une âme qui désire le ciel.
III. Transports de joie d’une âme devant la gloire du Christ qui est la sienne.
IV. Prière du Christ montant vers son Père.
Improvisación.
Notas: L’Ascension es el primer gran ciclo, formado por cuatro episodios, escrito entre 1932 y 1933 para orquesta y posteriormente con modificaciones para órgano.
Aspectos fundamentales
– Solemnidad y riqueza sonora (I)
– Tratamiento melódico que recuerda el diseño neumático del canto gregoriano (II)
– Gran forma de tocata (III)
– Tratamiento constantemente ascendente y expresivo (IV).

10/06/2017
Messe de la Pentecôte
:

1. Entrée.
2. Offertoire.
3. Consécration.
4. Communion.
5. Sortie.
Improvisación.
Notas: Messe de la Pentecôte, terminada en 1950, está formada por cinco momentos litúrgicos, como una síntesis de la función del organista con la improvisación litúrgica.
Aspectos fundamentales
– Representación de las lenguas de fuego del Espíritu Santo a través del uso de ritmos irracionales, la métrica griega y rápidas alternancias tímbricas (I)
– Comentario musical de las cosas visibles e invisibles, Símbolo de Nicea (II)
– «Aleluya Veni Sancte Spiritus» (III) – Elementos impresionistas descriptivos de la naturaleza: canto de los pájaros y gotas de agua (IV)
– Gran forma de tocata evocando el viento del Espíritu Santo (V).

23/06/2017
Méditations sur le Mystère de la Sainte Trinité I

1. Le Père des étoiles.
2. Dieu est saint.
3. «La relation réelle en Dieu est réellement identique à l’essence».
4. Dieu est.
Improvisación.

24/06/2017
Méditations sur le Mystère de la Sainte Trinité II

5. Dieu est immense – Dieu est éternel – Dieu est immuable…
6. «Dans le Verbe était la vie et la vie était la lumière…».
7. «Le Père et le Fils aiment, par le Saint-Esprit, eux-mêmes, et nous».
8. Dieu est simple – Les Trois sont Un.
9. «Je suis Celui qui suis».
Improvisación.
Notas: Méditations sur le Mystère de la Sainte Trinité es el penúltimo gran ciclo de 1969 y publicado en 1973.
Consta de nueve meditaciones escritas para la inauguración, tras el añadido de nuevos registros, del órgano de la Iglesia de la Trinidad (donde Messiaen fue organista titular durante toda su vida) en cuya ocasión el compositor improvisó tres veces sobre las partes de la homilía.
Una característica fundamental de este ciclo es el tratamiento tímbrico del discurso musical, en el ámbito del “lenguaje comunicador”, basado en la correspondencia entre el texto y el valor de los sonidos.
En este sentido, los temas melódicos son portadores de una carga semántica hasta la construcción de frases y casos, de conceptos -ser y tener- añadidos a la definición músical de las personas de la Santísima Trinidad.
Se encuentra por tanto una fusión de todos los elementos empleados simbólicamente en la representación del Misterio.

06/10/2017
XXXIV FIOCLE Les Corps Glorieux, Sept visions brèves de la vie des ressuscités
:

1. Subtilité des Corps Glorieux.
2. Les Eaux de la grâce.
3. L’Ange aux parfums.
4. Combat de la mort et de la vie.
5. Force et agilité des Corps Glorieux.
6. Joie et clarté des Corps Glorieux.
7. Le Mystère de la Sainte Trinité.
Improvisación.
Notas: Las siete visiones que forman este ciclo, escrito en 1939, representan las almas resucitadas en Cristo.
Aspectos fundamentales:
– Amplia línea melódica sobre el «Salve Regina» (I)
– Diseños fluidos, serenos y luminosos (II)
– Elevación del material tímbrico y melódico, símbolo de la bienaventuranza eterna (III)
– Estructura sinfónica que expresa la grandeza de la resurrección sobre la muerte, hasta la contemplación final (IV)
– Representación rítmica de la fuerza y agilidad de los cuerpos gloriosos (V)
– Canto de alabanza y júbilo de la representación gloriosa (VI)
– Técnica del trío sobre el «Kyrie Alme Pater» (VII).

10/11/2017
Le Livre du Saint Sacrement I
:

1. Adoro te.
2. La Source de vie.
3. Le Dieu caché.
4. Acte de Foi.
5. Puer natus est nobis.
6. Le manne et le Pain de Vie.
7. Les Ressuscités et la Lumière de Vie.
8. Institution de l’Eucharistie.
9. Les Ténèbres.
10. La Résurrection du Christ.

11/11/2017
Le Livre du Saint Sacrement II
:

11. L’Apparition du Christ ressuscité à Marie-Madeleine.
12. La Transsubstantiation.
13. Les deux murailles d’eau.
14. Prière avant la Communion.
15. La Joie de la Grâce.
16. Prière après la Communion.
17. La Présence Multipliée.
18. Offrande et Alléluia final.
Improvisación.
Notas: Livre du Saint Sacrement, escrito en 1984, por encargo de la ciudad de Detroit, donde fue estrenado por Almut Rössler en 1986 y publicado en 1989.
Es un ciclo de dimensiones colosales, formado por dieciocho episodios, siendo el último compuesto para órgano por Olivier Messiaen después de la obra Saint François d’Assise (1983), que tuvo al compositor ocupado durante ocho años.
La forma de este ciclo monumental se puede definir en tres partes:
I-IV: Adoración a Cristo presente en el Santísimo Sacramento.
V-XI: Episodios de la vida de Cristo.
XII-XVIII: Eucaristia.
Messiaen utiliza todo el material musical disponible con cada posible tratamiento: modos según trasposición limitada y tonalidad, sonidos y colores, canto de los pájaros, registración idiomática, simbolismo, métrica griega, duración y combinaciones, serialismo.
Es evidente también el uso del canto de los pájaros de Palestina.
Un arco iris teológico es la expresión utilizada por Messiaen para definir esta música que vuelve a sus orígenes con Le Banquet céleste.

01/12/2017
La Nativité du Seigneur: Neuf Méditations I
:

1. La Vierge et l’enfant.
2. Les bergers.
3. Desseins éternels.
4. Le Verbe.
Improvisación.

02/12/2017
La Nativité du Seigneur:
Neuf Méditations
II
:

5. Les Enfants de Dieu.
6. Les Anges.
7. Jésus accepte la souffrance.
8. Les Mages.
9. Dieu parmi nous.
Improvisación.
Notas: La Nativité du Seigneur, escrita en 1935 en Grenoble, fue interpretada en 1936 por Jean Yves Daniel-Lesure, J. Langlais y Jean Jacques Grunenwald.
El ciclo, original y precursor, formado por nueve episodios en forma de meditación, es uno de los más escuchados y, según el propio compositor, uno de los más populares.
Aspectos fundamentales:
La estructura teológica es la siguiente:
-Predestinación realizada desde la encarnación del Verbo (episodio n. III),
-Dios vivo entre nosotros, Dios dolente (IX, VII) -Los tres nacimientos: eterno del Verbo, temporal de Cristo, espiritual de los cristianos (IV, I, V) -Personajes navideños (VI, VIII, II).

Del intérprete Giampaolo Di Rosa, habitual en León y conocedor como pocos del KLAIS, del que es organista residente, también se incluye su currículo:
Acaba siete carreras de estudios en Italia, Alemania, Portugal y Francia, el Máster en performance y el Doctorado en análisis musical.
Su repertorio para órgano comprende todas las épocas y las obras integrales de J. P. Sweelinck, J. S. Bach, C. Franck, F. Liszt, O. Messiaen; también improvisación, obras de propia autoría y música de los siglos XX y XXI.
Concretamente ha desarrollado nuevas posibilidades técnicas para actualizar los recursos polifacéticos del órgano ibérico, considerando sus registros y posibilidades sinfónicas.
Es concertista, improvisador y compositor, con una larga actividad de enseñanza universitaria y de master classes de improvisación.
Brinda conciertos en toda Europa, Estados Unidos, América del Sur, Australia, Medio Oriente y en las ciudades asiáticas de Hong Kong, Macao y Singapur.
Toma parte activamente en diferentes unidades de investigación europeas, llevando a cabo gran número de publicaciones, obras y discos.

Es director artístico de festivales internacionales de órgano y también consultor de variadas instituciones:
– Organista residente de la Catedral de León en España.
– Coordinador musical de la Casa de la Misericordia en Guimarães, Portugal.
– Organista titular de la Catedral de Vila Real, Portugal.
– Organista titular del gran órgano sinfónico de la Iglesia Nacional de Portugal en Roma (S. Antonio de los Portugueses) donde hay un festival permanente de órgano durante todo el año, entre los mayores de Europa, nombrado por su Rector Monseñor Borges en 2008.
En 2010 ha sido distinguido por el Presidente de la Republica Portuguesa con el grado de Oficial de la Orden del Infante D. Henrique el Navegador.
En 2017 interpreta la obra integral para organo de Olivier Messiaen en S. Antonio de los Portugueses en Roma y en la S. I. Catedral de León.

Bohemia capital Bilbao (y 10)

3 comentarios

Domingo 5 de marzo, 17:00 horas. Palacio Euskalduna, Bilbao: «Musika-Música«. Concierto nº 50, Auditorio: Miren Urbieta-Vega (soprano), Ainhoa Zubillaga (mezzo), Gustavo Peña (tenor), David Menéndez (barítono), Coral de Bilbao (director: Enrique Azurza), OSPA, Perry So (director). A. Dvořák: Stabat Mater, op. 58, B. 71. Entrada 12 €.
Todo llega a su fin y mi particular maratón bilbaína debía terminar con esa estampa de la Madre Dolorosa en un símil de la música dramatizada desde Mahler a este Dvořák, de vidas paralelas donde la muerte se hace obra de arte en sus músicas, todo un placer además con la orquesta asturiana y la batuta de So más un cuarteto solista al que conozco desde hace tiempo, con «La Zubillaga» reinando entre «las mezzos de Bohemia» y mi querido David Menéndez en el cuarteto solista en una partitura que me consta le gusta hace años interpretarla.
Obra estrenada en Praga en 1880 aunque el espaldarazo lo tendría en el Royal Albert Hall londinense cuatro años después con el propio compositor a la batuta, reconocimiento británico que por entonces lo era mundial, lo que supondría al checo encumbrarse entre los grandes. Con momentos que pueden recordarnos al Requiem de Verdi en cuanto al tratamiento vocal e instrumental, esta obra nos deja al mejor Dvořák religioso no tan programado como el sinfónico.
Tomando de nuevo las notas al programa de Mercedes Albaina, el Stabat Mater es la «expresión del dolor terrenal de una madre que asiste al sufrimiento y la muerte de su hijo (…) en el caso de Dvořák (…) está íntimamente ligado a la tristeza que causó en el compositor y en su esposa la muerte, en el breve espacio de veinticuatro meses, de las tres criaturas que habían tenido en los tres primeros años de su matrimonio (tendrían después otros seis hijos, que alcanzaron la edad adulta)«.
De esta partitura del checo destaca que «es una de sus obras más sentidas: genuina en su concepción y profundamente humana en su expresividad. Su doloroso punto de partida y el talento innato del compositor, la llenan de veracidad y de una naturalidad que no desborda los límites del decoro. De esta forma y sin perder un ápice de su eficacia comunicativa, la música enlaza el necesario carácter dramático de los versos, con un hondo y sencillo lirismo, que mantiene una llama de esperanza y contribuye a iluminar el extraordinario final«, y así entendieron todos los músicos sobre el escenario este Stabat Mater de Dvořák, veraz y natural sin desbordarse nadie en ningún momento desde el dominio del maestro So.
Buena entrada orquestal y del coro para el primer Stabat mater dolorosa (Andante con moto), orgánico en lo instrumental y empastado vocalmente con agudos algo tirantes pero de dinámicas amplias, reguladores trabajados y más tras la «Resurrección» del día anterior, musicalidad en las intervenciones vocales de sopranos y tenores mecidas por una orquesta que con el director chino parecen más presentes a la vista del mimo con que llevó la instrumentación, bien balanceada para matices extremos. Potente y sentida la entrada del tenor canario como también la de la soprano donostiarra, con el coro y orquesta compartiendo más que rivalizando este hermoso número, preparando al barítono asturiano de graves redondos revestido de sus compañeros solistas en el cuarteto.
El cuarteto Quis Est Homo (Andante sotenuto) hizo brillar a unos solistas solventes, de color y emisión idóneos en cada entrada: Zubillaga fraseando el latín con perfecta dicción, Peña sumándose en igualdad de condiciones, siempre acunados por una OSPA tan melódica como ellos, entrando Menéndez desde un grave rotundo antes de sobrevolar su agudo a las contestaciones de los dos anteriores y seguidamente Urbieta-Vega rematando un número sentido emocional y musicalmente, de empaste ideal muy difícil de encontrar, donde los metales sonaron cual órgano reforzado por una cuerda grave en unas texturas de excepción bien tejidas por So.
El coro Eja, Mater, fons amoris (Andante con moto) ejecutado por el coro local (que dirige el tolosarra Azurza) con corrección permitió disfrutar de presencia por lo nutrido y manteniendo gusto en su línea de canto, nuevamente apoyada por una orquesta que ayudó a la cuerda de bajos a empastar con el resto desde unas sopranos contenidas y seguras, matizadas desde un tempo que dejó escuchar la escritura vocal doblada y completada por una cuerda más madera idealizando este tercer número, algo similar al quinto Tui nati vulnerati (Andante con moto).
Otro placer escuchar el cuarto número con David Menéndez y el coro Fac, ut ardeat cor meum (Andante con moto quasi allegretto) por aplomo, seguridad, potencia y buen gusto en una voz lírica que brilla con luz propia desde hace años y en partituras sinfónicas como esta de Dvořák recreándose desde un color propio igualado en todo el registro con graves que ganan cada año sin perder el agudo siempre seguro y cálido, más el coro de voces blancas con órgano delicados arropando esta página, para unos metales y maderas que parecieron sonar como teclado de tímbrica celestial.
Gustavo Peña tuvo su protagonismo con el coro en el sexto número Fac me vere tecum elere (Andante con moto), contenidos en su canto para disfrutar del tenor bien arropado por la orquesta en ese registro poco cómodo que solventó sin problemas, de aire y matices ajustados por todos en una página realmente difícil y arriesgada.
El coro Virgo virginum praeclara (Largo) permitió lucirse nuevamente al coro de Azurza, matizado casi a capella con voces agudas afinadas y presentes, plenamente entonados y metidos de lleno en esta magna obra.
Otro de los momentos emotivos resultó el dúo femenino Fac, ut portem Christi mortem (Larghetto) por colorido, empaste y orquesta, luciéndose todos en un tiempo para el reposo que permite escuchar todo lo escrito desde el brillo de Urbieta y Zubillaga dando aún más luz pese al dramatismo del pasaje descrito con palabras engrandecidas por la música.
De nuevo emergió «la mezzo» como registro natural de graves coloridos para el Inflammatus et accensus (Andante maestoso), una Ainhoa Zubillaga que volvió a gustarme sin reparos, majestuoso el tiempo y el acompañamiento para saborear la agilidades nunca pesantes antes del final triunfal Quandus corpus morietur (Andante con moto) sentido por todos en un crescendo también emocional marcado por los solistas antes del tutti que coro, órgano y orquesta abrazaron para elevar a esperanza el dolor, vida en la muerte y música desde los sentimientos más profundos hasta el último «Amén» perdiéndose en un pianissimo arrebatador.
Perfecto colofón por obra e intérpretes a esta fiesta de la música en Bilbao, con el coro de Enrique Azurza al que sigo felicitando por el esfuerzo (y más entonado que en Mahler), cuatro solistas brillantes en solos, dúos y cuarteto y un maestro So que con solvencia contagió seguridad a todos dejando un Dvořák para el recuerdo, con un órgano real, una cuerda vibrante y un viento a ráfagas cálidas para un público entregado y los «vecinos» felices de esta musical «Marca Asturias» con Perry So-berbio al que la OSPA no debería dejar escapar esta vez.
Hacia las ocho de la tarde tomamos el camino de vuelta con la mochila cargada de sensaciones y otro fin de semana en Bilbao «con la música por chapela»… auténtica fiesta en el Euskalduna donde me caía la baba viendo el ambiente, familias, estudiantes, turistas de todas partes congeniando y compartiendo con músicos tantos momentos inolvidables. Apostar por la cultura marca diferencias, toda una inversión en futuro que cada año recoge beneficios para todos los gustos. Se hace difícil encajar conciertos ante la catarata de la oferta que crece en cada edición, pero como en un «buffet musical» los gustos son personales y la carta amplísima. Quedaron muchos y buenos conciertos de cámara por disfutar, conferencias y encuentros con artistas que hubieran redondeado este inicio de marzo. Las charlas entre aficionados y algunos músicos amigos antes, durante y después también enriquecen. Llegado a casa conocemos el tema de Musika-Música 2018: La música en el periodo de entreguerras, todo un desafío para programadores, intérpretes y melómanos que tenemos marcado este fin de semana en nuestro calendario musical.
Gracias por hacernos felices.

Bohemia capital Bilbao (9)

Deja un comentario

Domingo 5 de marzo, 13:30 horas. Palacio Euskalduna, Bilbao: «Musika-Música«. Concierto nº 48, Auditorio: Janáček Philharmonic Orchestra Ostrava, Heiko Mathias Förster (director). Mahler: Sinfonía nº 1 en re mayor «Titán». Entrada: 12 €.

Mahler presentó esta obra en Budapest (1889) como «Poema sinfónico en dos partes y cinco movimiento», dirigiéndola en Weimar en 1894 aunque no fuese del agrado de público ni críticos, cosas del momento y quién le iría a decir que «su tiempo» llegaría tan pronto y continuaría revisándola. La versión definitiva de 1899 deja el título simplemente en Sinfonía en re mayor, llena de sonidos de la naturaleza como el viento o el cuco recordando aquellos paseos con su padre por los bosques de Moravia.
Sabor de Bohemia como el de esta «orquesta del este» con la que repetía para «la primera» que era última y cierre de mi particular «Ciclo Mahler» de Bilbao esta mañana de domingo con un vibrante final para la luminosa «Titán» con algunos chaparrones de las trompas que fueron templando, como en el exterior.

El primer movimiento (I. Langsam, schleppend…) que nos acerca a la naturaleza sacó lo mejor de la cuerda checa, sumándose las trompetas fuera de escena bien encajadas con el resto, una dificultad añadida que da espectáculo además de la sonoridad buscada, contestada por el cuco en maderas y el ambiente bucólico de las trompas aún no muy centradas, aunque fueron evolucionando todos en este paseo por el bosque mahleriano.
En el segundo (Kräftig bewegt, doch nicht zu schnell), ese länder o danza popular austríaca que nos recuerda el vals, Förster intentó sacar los grandes contrastes y dominando los tempi, con unos bajos redondos, percusión colorista, los metales calentando (bien las sordinas) y la limpieza de una cuerda que es lo mejor de esta orquesta, sin olvidarnos del arpa, con buenas dinámicas y balance entre secciones.

La conocida Marcha fúnebre (Feierlich und gemessen, ohne zu schleppen) marcó el punto de inflexión e hizo música celestial ese choque brutal uniendo tristeza y música popular, algo que los músicos de esta formación conocen de primera mano, transmitiendo uno de los momentos más emotivos de «La Primera»: cuerda doliente, viento pletórico (muy bien oboe y fagot) más percusión ajustada en dos mundos musicales que son los propios de Mahler, ganando en calidad y preparando el explosivo final con el paso de las tinieblas a la luz, Stürmisch bewegt, toda la intensidad dramática que culmina en esa coda triunfal donde la cuerda volvió a brillar, aunque todos fueron mejorando en esta obra grandiosamente luminosa, incluyendo la percusión. Puedo decir que Mahler lució en esta joya que «la Janáček de Ostrava» sacó a flote, una cuerda además de limpia desgarradora cuando así se le exigía, los bronces ayudando a toda la carga expresiva y la madera sin quedarse atrás, con un Förster conocedor de todo lo que ahí se cocía aunque buscando más precisión que emoción, que sí logró finamente, dando una lección de dirección a todos.

Comida rápida y a la tarde la despedida con un esperado Dvořák muy asturiano…

Santísimo Durón

2 comentarios

Sábado 11 de marzo, 20:30 horas. Auditorio Ciudad de León, CNDM, XIV Ciclo de Música Históricas: La Grande Chapelle, Albert Recasens (director). Música al Santísimo Sacramento (Sebastián Durón, 1660-1716). Entrada: 10 €.

Buena entrada en el auditorio leonés para lo que suele ser habitual y un excelente programa en el decimocuarto ciclo patrocinado por el CNDM que ocupa el actual curso escolar, este sábado dedicado a clausurar el año «Durón 300» (ya el arranque en octubre fue de lo más prometedor) con una formación adaptada a un repertorio del que Raúl Angulo Díaz, el mayor especialista en el músico de Brihuega, comenta lo difícil que es establecer cuáles son versiones «originales» y «modificadas», autor de unas excelentes notas al programa que iré citando puntualmente en el formato habitual de este blog (cursiva en este color), pero obras de una calidad enorme en un compositor no lo suficientemente reconocido. Quince números variados en distintas combinaciones vocales e instrumentales durante hora y media que pasó volando por lo bien que se estructuraron tonos, villancicos o cantatas con unos músicos encabezados por Recasens en la dirección musical, muchos de ellos participantes en la grabación del último CD dedicado a Durón «Música para dos dinastías» con el sello «Lauda» propio de La Grande Chapelle, en gira nacional:

Eugenia Boix y Soledad Cardoso (sopranos), Gabriel Díaz Cuesta (contratenor), Gerardo López Gámez (tenor); Peter Barczi y Eva Borhi (violines), Sara Ruiz (viola de gamba), Kim Stockx (bajón), Maria Ferré (guitarra y tiorba), Sara Águeda (arpa) y Herman Stinders (órgano).

Formación «ad hoc» para las obras seleccionadas de Sebastián Durón, algunas recuperaciones históricas siendo estreno en tiempos modernos en transcripciones de Mariano Lambea (CSIC, Institución Milá y Fontanals) y el ya citado Raúl Angulo Díaz (Ars Hispana), de las que dejo a continuación el programa que iré comentando en cada una sin entrar en los textos, que también se incluían, aunque perfectamente vocalizados e inteligibles, punto notable este porque no siempre es así:

Todo es enigmas amor, tono a 4 al Santísimo Sacramento, con las cuatro voces en perfecto empaste polifónico más los instrumentistas, optando Ferré por la guitarra barroca como en la mayoría de sus intervenciones (salvo las indicadas), tímbricas muy logradas donde el bajón completa una sonoridad colorista más allá de duplicar voces, y el órgano dando el sustento grave necesario para unas voces todas ellas agudas.
Aves canoras, villancico a 4 al Santísimo Sacramento, jugando como siempre entre estribillo y las «coplas a 4» y todo el conjunto con la tiorba, elección buscando la mejor tímbrica con el arpa, siempre presente y colorida, amén de unos violines etéreamente claros y precisos con la dirección de Recasens atenta a todos los detalles.
Ay infelice de aquel agresor, villancico a 4 al Santísimo Sacramento (1699), unas voces que van tejiendo una página de recogimiento solo acompañada por la cuerda del arpa y la tiorba de complemento instrumental engrandeciendo el texto cantado en alternancia de solistas y cuarteto en las coplas.
Corazón, que suspiras atento, solo de «Miserere» con violines, en la voz de Eugenia Boix más la cuerda y la entrada posterior del bajón, suspirando desde el canto elegante y seguro de emisión ideal sobrevolando los instrumentos.
Duerme, rosa, descansa, dúo con las dos sopranos, Boix y Cardoso, acompañadas por órgano, viola de gamba y tiorba de una hondura indescriptible, perfecta unión de color y sentimiento en ambas con el subrayado de la cuerda más el sustento organístico, adornos en su sitio para las pausas textuales sin espacio vacío.
Hola, hao pastorcillo, villancico a 4 al Santísimo Sacramento con violines y todo el «ensemble», casi una égloga musical con el trasfondo religioso pero exportable al profano de no ser por la emoción y juego instrumental donde el órgano supone casi una firma distintiva.
Atención a la fragua amorosa, villancico a 4 al Santísimo Sacramento, sin los violines en un «juego ingenioso que busca asombrar al espectador (…) representa de modo contrapuntístico el repiqueteo que hacen los martillos al forjar el corazón del creyente, al tiempo que se expresa la urgencia de la tarea mediante progresiones armónicas ascendentes» a cargo de los instrumentistas en feliz acompañamiento que equipara su protagonismo al vocal, siempre claro además de empastados.
Y pues de tu error los suspiros, tono a 3 al Stmo. Sacramento de nuevo con un solista, esta vez el contratenor sevillano Gabriel Díaz Cuesta de buen color para esta partitura y potencia suficiente acompañado solamente por bajón, tiorba y arpa, con sorprendentes disonancias para la época así como unos cromatismos que realzan un expresionismo avanzado en aquella España no siempre a la «última moda».
Impresionante y hermoso Segadorcillos que al son de las hoces, villancico a 4 al Santísimo Sacramento, con una escritura donde van apareciendo los distintos solistas contestados en polifonía, sumándose los instrumentos en una construcción sonora realmente impecable, a partir de melodías profanas construido sobre el entonces muy conocido baile del «Tatatá» como recuerda Angulo.

Sin pausa pero dando descanso al cuarteto vocal pudimos disfrutar a continuación Qué sonoro instrumento, dúo del «ensemble» para lucimiento de los intérpretes como bien reza el título, en un despliegue de timbres variado dentro de esas polifonías «intercambiables» capaces de convertir páginas vocales en instrumentales recreando unas armonías muy del momento.
Cupidillo volante, solo al Stmo. Sacramento, nos permitió disfrutar del tenor Gerardo López Gámez con la viola de gamba y la tiorba, un trío para degustar color vocal, dicción, emoción y buen gusto en un repertorio que precisa precisamente de todo esto, la melodía y el acompañamiento al servicio del texto, los «morir» en melodías descendentes y graves, «mariposa amante» sobrevolando, buscando la rama y la llama, y cómo la ronda… La grandeza del texto con música sacra de devoción popular.
Una de las páginas más conocidas de Durón es la cantata Ay, que ma abraso de amor, interpretada y sentida por una Eugenia Boix cada vez más asentada en un repertorio que domina y en el que se siente a gusto, con todo el «ensemble» completando esta colorida partitura, verdadera «pintura musical (…) sobre la metáfora del amor de Dios entendido como una llama que abrasa al creyente y que le hace renacer como el Ave Fénix, el movimiento agitado en octavas de los violines que se escucha al comienzo trata de ilustrar el movimiento de las llamas, así como la punzante ansia amorosa que experimenta el creyente« en palabras de Angulo.
Ah, Señor embozado, villancico a 4 al Santísimo Sacramento, para los instrumentistas sin los violines y nuevamente las cuatro voces empastadas pese a ser de registro agudo, por el contrapeso de La Grande Chapelle en un acompañamiento adaptado para disfrutar de los textos además de engrandecerlos subrayados siempre instrumentalmente.
Volcanes de amor, tono a 4, continuó la línea de expresividad tanto vocal como instrumental, con la guitarra dando también el toque rítmico casi percusivo más el colorido bajón en contracanto, nueva metáfora de amor y fuego interpretadas textualmente, ardientes y queridas.
Prescindiendo del órgano llegamos al final con Negliya, qué quele, cuatro de Navidad, nuevo juego de estribillo polifónico y las distintas coplas para disfrutar de voces e instrumentistas en común unión al servicio de una música celestial.

Como propina bisaron el Todo es enigmas amor en un recital con predominio de partituras en ritmo ternario y alternancias muy variadas de tiempos, muy matizados en expresión por parte de todos los intérpretes, con Albert Recasens en la dirección de los números «totales» dejando en los solos y dúos a los propios intérpretes que marcasen el discurrir musical, calidad que atesoran todos ellos como pudimos comprobar, brindándonos un concierto (re)descubriendo a Durón en León.

Older Entries Newer Entries