Domingo 20 de septiembre, 17:00 horas. 18º Ciclo de Conciertos “Órganos de Covadonga”. Basílica de Covadonga. Juan Paradell Solé. Obras de Franck, Bossi, Guridi, Miserachs y Halsey.

Este penúltimo domingo de septiembre, todavía veraniego, en la Basílica de Covadonga llegaba a su “mayoría de edad” un ciclo dedicado al órgano mayor, parte de un gran proyecto comandado por el constructor y maestro organero Federico Acitores Cabezudo. Una cita obligada no solo para los muchos peregrinos que acuden al Santuario, sino también para los amantes del “instrumento rey”, o instrumento de reyes, como bien nos comentó María Sanhuesa Fonseca durante la presentación, tras la bienvenida del abad Don David Cueto.

Cuatro domingos de septiembre para seguir celebrando, tras el día 8, las bodas de plata de “El Federico de Covadonga”, si se me permite la licencia de bautizarlo con el nombre de su constructor. Este órgano, inaugurado el 21 de abril de 2001 por el siempre recordado Adolfo Gutiérrez Viejo (Lugán, 1934 – Madrid, 2019) y del Catedrático de Órgano de Murcia Javier Artigas Pina, conservando el cuaderno cuya portada dejo a continuación, va ganando con los años una sonoridad cada vez más regia y rotunda gracias a un cuidadoso mantenimiento y, en parte, al uso diario que le insufla la vida necesaria de la mano de su titular Fernando Álvarez Menéndez (Belmonte de Miranda, 1965). Cada instrumentista invitado profundiza así en la indescriptible gama de registros que ofrece este Acitores desde su “bautizo”.

Joan Paradell Solé (Igualada, 6 de marzo de 1956), organista emérito de la Capella Musicale Pontificia Sistina del Vaticano y organista de tres Papas, fue durante treinta años titular de la Basílica de Santa María la Mayor de Roma. «El organista del Papa» inauguraba esta decimoctava edición con un programa centrado en autores románticos de los siglos XIX y XX, buscando sacar el máximo partido a las posibilidades del órgano mayor de Covadonga.

Todos los autores elegidos tienen antepasados musicales que marcarían su propia trayectoria, como bien subrayó la doctora Sanhuesa, autora además, junto a Susana García Lastra y Enrique Campuzano Ruiz, del libro El órgano en el Principado de Asturias, editado por la Fundación José Cardín Fernández, donde se dedica un detallado capítulo al instrumento de la Basílica, desde sus antecedentes hasta el actual y “plateado” Acitores de Covadonga (páginas 109 a 115).

Comenzaría el concierto con César Franck (1822-1890) y su Coral III en la menor, FWV 40, despedida y testamento musical tras su grave accidente de carruaje y último de su colección Trois chorals pour grand orgue. Este belga afincado en París revitalizó el instrumento desde su labor en el Conservatorio de la capital francesa. Un coral de cromatismos y arpegios fluidos, lleno de heroicidad, que Paradell sacó a la luz con una sabia elección de registros en los tres teclados —positivo, expresivo y recitativo—, sostenidos por un pedal siempre poderoso y excelentes acoplamientos.

Marco Enrico Bossi (1861-1925) representa la escuela italiana. Su Intermezzo lírico nos dejó sonidos celestiales y un trémolo donde deleitarnos con una escritura de gran belleza, especialmente desde los registros agudos del Acitores. Bossi, además, protagonizó una importante gira por los Estados Unidos, con un trágico regreso a Europa al fallecer a bordo del transatlántico que le devolvía a Italia, como igualmente nos comentó la doctora Sanhuesa en la presentación.

Siempre es un placer escuchar la música de Jesús Guridi (1886-1961) y sus composiciones para órgano. En esta ocasión, Paradell elegiría “El Buen Pastor”, último episodio del Tríptico del Buen Pastor, estrenado por el propio compositor el 20 de enero de 1954 y considerado por Esteban Elizondo como la mejor obra española del género en el siglo XX. La pieza, ganadora del concurso de composición celebrado en San Sebastián en 1953 y convocado por Organería Española y el Real Conservatorio de Música donostiarra para la inauguración del gran órgano de su catedral, se presenta como una música majestuosa y enérgica que se asemeja a un canto litúrgico, de alabanza a los ángeles del cielo por no decir de la Creación entera. Sonidos triunfales pero también apacibles, casi un gran coro de alabanza con ese terremoto final que nos hace temblar más allá de los propios sonidos elegidos por el organista catalán.

Muy interesante también la biografía del presbítero, director de coro y compositor Valentí Miserachs (San Martín Sasgayolas, Barcelona, 1943), de amplísimo catálogo, maestro, además, del propio Juan Paradell. De Monseñor Miserachs nos trajo la sardana A la memoria de Josep Solà, en la transcripción realizada por el propio compositor para órgano. No solo transmite toda la grandeza de la típica danza catalana de las coblas, con sus tenoras y flabiols, sino también el conocimiento de la escritura y de los registros organísticos necesario para conseguir la sonoridad sinfónica de una partitura ya de por sí llena de color. El alumno Paradell la convirtió así en memoria del maestro y de su propia tierra.

Probablemente lo más singular del programa que el organista igualadino  trajo a Covadonga sería la Tocata en do menor op. 26 n.º 2 del compositor británico (y humorista) Ernest Halsey (1876-1939), de la que María Sanhuesa ya nos había “preparado el terreno” para poder escucharla aún con más atención dentro de un concierto muy bien hilvanado. Aires de música inglesa que me recuerdan a Ketèlbey o Vaughan Williams por su majestuosidad y elegancia, sin perder ese toque de humor british, incluso en una elección de registros que por momentos parecía banda sonora de los primeros cartoons (dibujos animados). Si la partitura tiene sus contrastes de luces y sombras, la interpretación de Juan Paradell resultó no solo virtuosa sino todo un caleidoscopio sonoro, al que “El Federico” respondió sin apenas “empapizarse”.

Tras cincuenta minutos intensos, exprimiendo el Acitores y sus inabarcables combinaciones de registros, siempre bien elegidos, Paradell aún nos regalaría como propina la Tocata en re menor del francés Gaston Bélier (1863-1938), aires de «mein Gott» como última parada en este itinerario de color organístico donde la música romántica nos hizo disfrutar como aperitivo de los próximos tres domingos de un septiembre que no quiere ser otoñal.

PROGRAMA

César Franck (1822-1890): Coral III en la menor, FWV 40
Marco Enrico Bossi (1861-1925): Intermezzo lírico
Jesús Guridi (1886-1961): El Buen Pastor, del Tríptico del Buen Pastor
Valentí Miserachs (1943): A la memoria de Josep Solà -sardana-, transcripción para órgano del autor
Ernest Halsey (1876-1939): Tocata en do menor op. 26 n.º 2

PROPINA
Gaston Bélier (1863-1938): Tocata en re menor