Voy contando los días para el comienzo de mi actividad habitual donde la música es parte de mi vida, profesión y vocación de la que puedo presumir en estos tiempos. Prometo seguir compartiéndolo desde aquí (ya van a cumplirse cuatro años tecleando).
Experiencia Milanov
10/09/2012
Asturias, ópera, clásica, conciertos, música, sinfónica Asturias, Beatriz Díaz, conciertos, David Lockington, El León de Oro, Mariola Cantarero, música, OSPA, Pablo González, Perry So, Rossen Milanov, Sabina Puértolas Deja un comentario
Mucho Oro para El León
28/05/2012
Asturias, conciertos, coros, música conciertos, Coro Femenino Aurum, coros, El León de Oro, Elena Rosso, Los Peques del León de Oro, Marco A. García de Paz, música 5 comentarios
Domingo 27 de mayo, 19:00 horas. XVI Festival de Masas Corales «José Mª Díaz Bardales»: Los Peques del León de Oro, Coro Masculino «El León de Oro», Coro Femenino «Aurum», Coro «El León de Oro» (LDO); directores: Elena Rosso Valiña y Marco Antonio García de Paz.
Cinco conciertos en cuatro días pueden parecer muchos para cualquiera aunque mis lectores saben de mi caso ¡no me pierdo uno! (salvo causas mayores). Si a la mañana el órgano era el protagonista, la tarde no podía tener mejor disculpa para este servidor que la música coral, y nada menos que mi coro favorito del que me declaré hace tiempo «leónigan». Pero no solo era el mejor coro de España y Europa sino que «El León» no sólo continúa rugiendo y la cantera está asegurada; preocupados por el espacio que quedaba entre Los Peques y los adultos, presentaban «Aurum», oro en femenino con edades entre 12 y 20 años dirigido por Elena y manteniendo vivo un proyecto que resulta envidiable y espero que contagioso a todos los amantes del mundo coral.
La Iglesia de Nuestra Señora de Fátima estaba rebosante y con un calor que hacía difícil mantener la concentración, pero estos cantantes pueden con todo. «Los Peques del León de Oro» con Elena Rosso siguen siendo una gozada de coro infantil, afinados, disciplinados, trabajadores, con matices tan amplios que sobrecogen, y capaces de afrontar temas realmente difíciles. Nos cantaron Pater noster (Julio Domínguez), Sanctus (Dante Andreo), Zai itxoiten (Javier Busto) incluyendo el lenguaje guestual, Ascendis Deus (Jackson Berkey) para finalizar con esa perla de la música coral desde la óptica juvenil que es Vox Tronica (Tobin Stokes), llevando toda la carga emocional de la electrónica y el baile a un nivel de excelencia que no me extraña asombre a quien la escucha por vez primera, con coreografía incorporada que enriquece todavía más una obra sin texto pero llena de «electricidad vocal». A estas alturas del curso, «Los Peques» lo son de edad pero realmente adultos musicalmente y el orgullo de saber que el futuro ya está aquí.
El Coro Masculino «El León de Oro» que dirige Marco no se quedó atrás al comprobar el nivel de los alevines, afrontando cuatro temas realmente sobrios de hechura aunque personalmente algo más «relajados» que de costumbre, lo que no debe tomárseles en cuenta porque la excelencia es imposible mantenerla siempre y la tensión no es igual que en temporada de competiciones. Salve Nos (Jean Mouton), Miserere (Eva Ugalde), Beati mortui (Mendelssohn) y la dificilísima Incantatio maris aestuosi (Veljo Tormis) fueron desgranándose por las voces graves del LDO, incorporando repertorio de nuestro tiempo con la misma facilidad que el «clásico», destacando la última del estonio y fruto de los concursos donde acuden pues además de triunfar sirven para descubrir (nos) obras corales que son auténticos regalos para melómanos incondicionales y «leónigans» de todo el mundo.
La presentación del Coro Femenino «Aurum» fue un acontecimiento al que pudimos asistir en primera persona. Elena sigue el camino emprendido hace años con «Los Peques» y el nivel alcanzado le permite afrontar unas obras contemporáneas que llevarán próximos concursos internacionales: el motete O quam suavis est (Pierre Villette), la complicada y difícil Virita criosa (Thomas Jennefelt) cantada no ya con gusto sino con delicadeza a la que nunca es ajena su directora, Ave Maris Stella (Eva Ugalde) y Lafa-lafa (Javi Busto), nueva demostración de la calidad de estas chicas que lograron interpretar esta maravilla coral del «doctor», uno de los enamorados del proyecto que en esta obra utiliza recursos como los hoquetus, polirritmias, disonancias endiabladas y unos reguladores extremos que aumentan la dificultad que precisamente resulta el motor y objetivo de la excelencia coral.
Del «Coro LDO» con Marco al frente creo que me faltan adjetivos cada vez que los escucho, su repertorio sigue siendo amplio, variado, muy trabajado y premiado allá donde van, pudiendo hacer el mismo comentario que para las voces graves pero sin perder un ápice su estratosférica calidad en las obras que eligieron, tanto el coro completo como en sus distintas combinaciones y colocaciones, siendo de reseñar las últimas donde podemos encontrar las voces mezcladas que dan nueva sonoridad coral más cercana a la escena que al tradicional, y no debemos olvidar que para aunar tradición y modernidad son los mejores con creces: Nesciens Mater (J. Mouton), Laudibus in sanctis (William Byrd), Media vita (Orlando di Lasso), Warum ist das Licht gegeben (J. Brahms) y las dos «últimas» incorporaciones que volvieron a resonar en La Calzada, Neskatx’ ederra (Xabier Sarasola) que yo casi me atrevo a calificar de música celestial, y el Segalariak (Josu Elberdin) redondo, impactante y alegre. Tras dos horas todavía nos regalaron el Trébole (Julio Domínguez) para algarabía y regocijo de todos, sin faroles pero luz vocal por todas partes.
Como apuntaba nada más salir del concierto, con Marco y Elena la familia crece… ¡gracias pareja!, ¡gracias a todos!, y sobre todo ánimo para continuar con este Proyecto LDO que es una feliz realidad con el esfuerzo de tantas personas que hay detrás de estos Leones con Oro de muchos kilates.
El León de Oro refulgente
19/03/2012
Asturias, conciertos, música A. Gabrieli, Byrd, conciertos, coros, El León de Oro, Gesualdo, Lasso, LDO, Marco A. García de Paz, música, Mouton, Oviedo, Palestrina, Peter Phillips, Victoria 2 comentarios
Domingo 18 de marzo, 20:00 horas. Catedral de Oviedo: Coro «El León de Oro», Peter Phillips (director). Actos conmemorativos del 1170 aniversario de la muerte del Rey Alfonso II El Casto. Polifonía Sacra Renacentista, obras de Mouton, Byrd, Gesualdo, Palestrina, A. Gabrieli, Lasso y Victoria.
Tener en Asturias a Peter Phillips ya era noticia. Que le trajese nuestro coro más laureado todo un lujo del que disfrutaron no sólo ellos sino todos los «leónigans» que comenzamos a ser legión con ver una Catedral llena como nunca para un concierto donde todo brilló como nunca.
Si el ensayo abierto al público resultó toda una lección magistral gracias al duro trabajo de meses a cargo de Marco A. García de Paz y su coro, la llegada del maestro inglés supuso un nuevo hito para la formación asturiana. Contar con el mayor especialista en polifonía renacentista para dirigirles es otro escalón de calidad para este coro joven y ya veterano que embelesa nada más escucharlo, cuya aspiración «no es otra que la búsqueda de la belleza sonora, experimentar la pureza de la polifoía y la comunidad que surge del canto conjunto». Phillips ha conseguido sacar aún más brillo del Oro que baña a todos los asturianos.
Del amplio repertorio con el que cuentan, había que pergeñar lo sacro y renacentista para esta ocasión única a la que se sumaba la celebración histórica unida a la grabación en DVD cuyo mecenazgo también resultó noticia: programa duro, difícil y sobre todo interiorizado imbuido del espíritu inglés que hizo sonar al coro plenamente británico, recreándose en cada palabra, en cada consonante, en cada acorde… Phillips hizo un trabajo de orfebre, conocedor como nadie de la música al servicio del texto, el latín de nuestras raíces, la importancia de las notas en la sílaba correcta, el rezo coral precisamente desde las resonancias y reverberaciones catedralicias que esta tarde de domingo sonaron a gloria bendita.
Imposible destacar cada una de las joyas y su brillo, quiero comenzar destacando la excelente labor de Elena Rosso dando los tonos en todas las obras. Desde el inicial Nesciens mater (Jean Mouton) que también ofrecieron de bis, siguiendo con los dos motetes de Byrd demostraron que la polifonía, sea con medio coro, con otro medio o al completo, no pierde nunca unidad ni calidad, exhuberancia y meditación, cinco o cuatro voces mixtas, siguen resultando compactas, conmovedoras, ricas en matices y sobre todo con una musicalidad que me hizo comprender diáfanamente el tactus renacentista viendo al maestro Phillips dirigirles.
Gesualdo daría el toque virtuosístico con ese O vos omnes capaz de jugar con ese «masoquismo vocal» que suena lujurioso en las voces del LDO magistralmente llevadas con el gesto justo tras un trabajo titánico previo del maestro británico.
Palestrina como modelo tridentino para la máxima del rezo donde la música nunca lo oculta sino que lo realza llegó con el motete Laudate Pueri a 8 voces capaz de un contrapunto que en ningún momento ocultó cada línea melódica del salmo, humildad de la letra y de la interpretación capaz de hacer realidad las palabras sin firmar (de Millán González) en el programa aunque sacadas de contexto por mí pero que vienen perfectas: un coro que «se ha dignado a mirar al hombre con misericordia y a obrar maravillas».
Andrea Gabrieli y el motete Deus, qui beatum Marcum trajo luz y color pero para mí también un juego de palabras entre «león», «Marco», Gozón y el Véneto volviendo a retomar y rehacer las notas escritas: «Phillips es grande. ¡Gloria al León Dorado de Marco!».
El director inglés también quiso aportar al repertorio Media vita (Orlando di Lasso), un motete a seis voces realmente complejo por un texto angustioso -«En plena vida estamos muertos»- realzado por la música, pero que transmitió esperanza desde un interrogante siempre lumínico vocalmente.
Y si hasta ahora Victoria, nuestro mejor compositor, sucesor de Palestrina al que superó con creces, parecía tener el monopolio interpretativo de los coros ingleses, el tandem Phillips-LDO logró borrar fronteras y «añadir» Luanco a la Gran Bretaña musical, pues tanto Vidi speciosam (a 6 voces) como la Salve regina a doble coro, sonaron «dulcis», explendorosas, refulgentes, y no me ciega la pasión porque el DVD lo dejará para el perpetuo recuerdo y goce.
Haber participado como testigo de primera fila en este acontecimiento me tuvo cual místico en éxtasis, siguiendo como rezo los textos y levitando con unas músicas celestiales que el LDO transmite como nadie. En Donosti y Hondarribia podrán corroborarlo en breve. Si el Oro en tiempos de crisis sigue subiendo, este León cotiza al alza y con muchos quilates.
P. D.: ¿Minireseña? en LNE y por fin la crítica de Diana Díaz el martes 20.












