Viernes 14 de diciembre, 20:00 horas. Conciertos del Auditorio, Oviedo: Coro El León de Oro (LDO), Beatriz Díaz (soprano), Borja Quiza (barítono), Oviedo Filarmonía, Marzio Conti (director). Obras de Sergio Rendine (1954), Debussy y Fauré.
Lágrimas doradas
15/12/2012
Asturias, clásica, conciertos, coros, música, sinfónica Auditorio de Oviedo, Beatriz Díaz, conciertos, coros, Debussy, El León de Oro, Fauré, Marco A. García de Paz, Marzio Conti, música, Oviedo Filarmonía, Rendine 2 comentarios
No hay tierra extraña con el LDO
05/11/2012
conciertos, coros, música Biebl, Byrd, conciertos, coros, El León de Oro, Elena Rosso, Javier Busto, Josu Elberdin, Lasso, Marco A. García de Paz, música, Mendelssohn, Mouton, Palestrina, Rachmaninov, Rheinberger, Xabier Sarasola 1 comentario
Sábado 3 de noviembre, 20:30 horas. XXIII Quincena Musical de Durango (Vizcaya). Iglesia de Santa Ana: Coro LDO («El León de Oro»), Marco Antonio García de Paz (director). Obras de Mouton, Byrd, Lasso, Palestrina, Rheinbergher, Mendelssohn, Rachmaninov, Biebl, Busto, Sarasola y Elberdin.
Como seguidor confeso y «leónigan» pude escaparme a Durango en el puente de los Santos y volver a recrearme con este coro del que no canso jamás porque siempre hay momentos mágicos, irrepetibles, capaces de seguir creciendo hacia una excelencia coral desde una belleza sonora que plumas y oídos más doctos ya han descrito. Cada directo es irrepetible y único, el repertorio está tan trabajado, las voces tan afinadas y empastadas, la complicidad y entendimiento con Marco tan agradecida, que el resultado siempre es óptimo. Incluso la mezcla de veteranía y juventud en una formación coral que sigue promocionando la cantera hace que las «bajas puntuales» se cubran con una alineación siempre ganadora. El modelo o escuela vasca triunfa siempre y acudir a esta tierra cercana a la nuestra es como cantar en casa, donde se les admira y ovaciona como propios, público entendido que respeta cada obra, los finales y el esfuerzo. Si además finalizas con dos temas en euskera, con premio en esa capital coral que es Tolosa, la apoteósis es lógica y esperada.
Últimamente no llevo conmigo ordenador, solamente uso el teléfono móvil o la tableta, trabajo rápido y cómo para estos viajes cortos aunque con algunas limitaciones (enlaces o links, fotos, formato…) pero sigo fiel a la inmediatez del comentario. Puntualmente amplío desde casa y esta vez no quería dejar sólo unas líneas porque el pasado sábado volví a «levitar» como dice mi amiga Cristina Otadui, que entendió mi opción coral frente a la operística.
La música renacentista sigue siendo referencia con estos leones, buenos y aplicados alumnos bien empapados de las enseñanzas y matizaciones del Maestro P. Phillips, que «tripetirá» a la vista de los resultados.
El francés Mouton, el inglés Byrd, el franco-flamenco Lasso o el italiano Palestrina tienen muchísimo que cantar en distintas combinaciones del coro, capillas, completo o doble coro, con la dificultad añadida del tactus, esa melopea donde manda la letra subrayada por unas melodías llenas de vericuetos capaces de escucharse en su polifonía, como bien indicó el Concilio de Trento al poner de modelo precisamente a Giovanni Pierluigi da Palestrina, cuyo doble coro para el Laudate pueri resultó atemporal por vigencia, aunque las cinco obras de la primera parte fueron impecables y casi pecaminosas para mi lujuria coral.
El Romanticismo es otro terreno donde LDO se mueve cómodo, contrastes y emociones más viscerales que espirituales aunque los textos lo sean. El Kyrie de Josef G. Rheinberger impacta por esa montaña rusa de matices y registros extremos siempre afinados, empaste coral que con Mendelssohn roza el paroxismo, sobre todo con el Richte mich, Gott donde las voces graves atacan y las blancas contienen, fluir vocal con cascadas y remansos. Para seguir convenciendo, mezclar rigor y vigor (sé que abuso de los juegos de palabras) el Bogoroditsie Devo de Rajmáninov colocó al público en el centro de la acción rodeado por un coro que cerrando los ojos te envuelve y transporta. No sólo se buscan nuevas sonoridades, que también, sino un compartir musical completo haciendo copartícipes del gozo a intérpretes y público.
Para seguir redondeando actuación, el trío solista Elena Rosso, Fernando Fernández y Ángela P. Alba completan un Ave María de Franz Xaver Biebl único, global, compacto, integrando todas las voces en una sola sensación.
El puente lo tiende un músico de la tierra como Javier Busto, otro enamorado del LDO porque sus obras en estas voces hacen aún más grande su música. O Magnum mysterium rinde tributo religioso y romántico desde lo contemporáneo con el exquisito quehacer coral del doctor, degustador de lo bueno capaz de lograr cual reputado enólogo piezas que son reserva para paladares entendidos. Aroma, sabor, color, maridajes increíbles llevan a un final increíble: disonancias, agudos al límite, contrapuntos endiablados y el acorde final a tono tras los difíciles vericuetos de todas las voces, «Grandísimo misterio». Y noté a Marco revisar la afinación con el diapasón al finalizarla ¡sí, no calan ni un cuarto de tono!. Bien por los leones.
El final sigue con músicos de la tierra y en euskera, X. Sarasola y Neskatx’ ederra reconfortante al oído tras la cumbre anterior, más ese zortzico que mueve a todos, Segalariak (Josu Elberdin) reconocido en esta tierra que con permiso, he rebautizado como País Vascoral.
Propina acorde con el entorno sobrio de Santa Ana y Requiem como adiós que resulta siempre cercano, Agnus Dei que nos quita el pecado pero no de leónigan, pecados musicales capitales sin acto de contrición ni propósito de la enmienda.
Larga vida a los Leones
29/10/2012
Asturias, conciertos, coros, música conciertos, Coro Femenino Aurum, coros, El León de Oro, Elena Rosso, Los Peques del León de Oro, Marco A. García de Paz, música, Peter Phillips 2 comentarios
Con los años es difícil sorprenderse con algo, menos en el terreno musical y todavía más en el coral. Reconozco mi subjetividad -siempre he presumido de ella- y gustos un tanto particulares forjados precisamente con la edad y lo que llevo escuchado, pero cada concierto de «El León de Oro»-LDO– suele ser impactante y satisface enormemente ver su crecimiento y búsqueda de la belleza sonora. La Iglesia de la Laboral tiene una acústica increíble además de resultar un entorno hermoso artísticamente, y tanto Forma Antiqva como la defenestrada JOSPA ya investigaron y actuaron en ella.
Para unos exploradores sonoros como el tándem Marco-Elena era lógico querer sentir en carne propia estas sensaciones -en parte ya las habían vivido-, presentando además un Proyecto de forma global, aunque por separado ya los hemos disfrutado con anterioridad.
Este último domingo de octubre se presentaban todos los coros conjuntamente y en un mismo concierto para disfrute del público que llenaba la iglesia de la antigua Universidad Laboral, con la certeza de que los «leónigans» aumentan en proporción geométrica. También servía para presentar el DVD grabado en la Catedral de Oviedo el 18 de marzo pasado con el maestro Peter Philips, buena disculpa para volver a traerlo a nuestra tierra, haciendo un hueco en su agenda, y asentar las muchas enseñanzas que dejó. El Proyecto Coral LDO sigue su andadura y la cantera está asegurada tras lo escuchado.
Los Peques (PLDO) que dirige Elena Rosso son ya referente en su franja de edad y capaces de mamar desde la infancia los ideales de sus mayores, donde se incorporarán en nada porque el tiempo pasa volando. Empaste, afinación, disciplina y una musicalidad envidiable para obras nada sencillas (J.Domínguez, Gibbons o J. Berkey) son sus cualidades princpales. Disfrutan cantando con esa naturalidad envidiable tras la que se esconden muchas horas de ensayo y amor por la música coral.
El LDO con su titular al frente sigue asombrando, jugando como siempre y un poco más con las colocaciones (impresionante la cuadrofonía inicial) y desenvolviéndose en cualquier repertorio, esta vez los conocidos Mendelssohn, Rheinberger, Rachmaninov o Biebl cuyo Ave María sonó celestial y los solistas Elena Rosso, Fernando Fernández y Ángela P. Alba son una muestra de la calidad que la formación atesora en todas sus cuerdas.
Aurum es el coro femenino que también dirige Elena, última apuesta del proyecto y perfecto puente juvenil entre los «infantes» y los auténticos «reyes», atesorando ya buen palmarés en el poco tiempo que llevan y coro de voces iguales que no impide afrontar repertorios como Hassler, Gallus, y sobre todo Palestrina más Victoria que bordan como sus mayores.
La presencia de Peter Philips al frente del LDO nos devolvió no ya el repertorio trabajado entonces y hoy ya disponible en DVD para placer perpétuo de todo «leónigan» y amante de la música coral, sino la maestría de la autoridad en estas obras perfectamente seguidas por un coro disciplinado (bien todos, Byrd, Mouton, Palestrina… pero qué Lasso) y adaptado al estilo del maestro británico, totalmente distinto del titular pero igualmente efectivo en el resultado final: delicias sonoras, calidez y fuerza renacentista con el vigor vocal lleno de matices de nuestro más laureado coro asturiano.
El Proyecto, como la vida, no tiene fecha pero es realidad diaria, esta manada de «Leones dorados» tiene futuro asegurado, y como todas las familias de bien, las normas, educación y espejo en los mayores son el mejor legado que tienen.
Suerte para los que seguimos disfrutando con ellos, esperando nos sobrevivan muchos lustros:
Larga vida a los Leones.
No funcionó
13/10/2012
Asturias, clásica, conciertos, coros, música, sinfónica Adam Frandsen, Auditorio de Oviedo, Beethoven, conciertos, Coro Lírico de Cantabria, El León de Oro, Luis Ledesma, Margaret Mezzacappa, música, Michelle Johnson, OSPA, Rossen Milanov 2 comentarios
Viernes 12 de octubre, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo, Concierto nº 2 de abono: OSPA, Michelle Johnson (soprano), Margaret Mezzacappa (mezzo), Adam Frandsen (tenor), Luis Ledesma (barítono), Coro Lírico de Cantabria, Coro El León de Oro, Rossen Milanov (director). Novena sinfonía de Beethoven.
Qué difícil afrontar una obra tan conocida como la Sinfonía nº 9 en Re m., Op. 125 «Coral» de Beethoven con algo nuevo que aportar, tanto para los intérpretes como para el público. Esta vez, pese a la ilusión previa, nada funcionó. No puedo caer en populismos ni decir que la música de Beethoven triunfa siempre porque precisamente faltó «hacer música», escucharse unos a otros, disfrutarla y contagiarnos. Desde el arranque del Allegro ma no troppo, un poco maestoso ya flotaba cierto temor en el ambiente, indecisión en las entradas, inseguridad, sin pegada en los graves, como una bruma que impedía captar los muchos detalles de un cuadro sinfónico único, más brochazos (y timbalazos) que pinceladas para un fresco brillante que parecía empañado. Era un «querer y no poder» al que le faltaba emoción y limpieza.
El Molto vivace parecía arrancar con otro espíritu pero de nuevo se contagió de cierta melancólica indiferencia, tiempo contenido, partes inconexas, falta de un discurso único, sumas de partes que no lograban el todo. Detalles sin continuidad con altibajos en un «querer y no poder», trompas que no cuajaban, madera por libre, cuerda sin tensión, timbales demasiado fuertes… sin vigor ni rigor.
Parecía que el Adagio molto e cantabile nos redimiría, pero fue otro espejismo. Aquello no funcionaba, esbozos sin cuajar para un movimiento lento que favorecía saborear cada compás pero que el maestro Milanov parecía no tener claro su discurso musical. Las líneas melódicas, las intervenciones solistas, todo seguía con una neblina que impedía arribar a buen puerto. Todos esperando el ansiado Presto final, roto por la aparición de los cuatro solistas que con los aplausos parecían comenzar otra obra en vez de continuar una ascensión ya de por sí tortuosa.
Ni siquiera el tempo elegido logró contagiar algo de este último movimiento que debería suponer esa «Oda a la alegría», hoy tornada en tristeza a la vista de los resultados a pesar de las excelentes notas al programa de mi admirada Hertha Gallego de Torres. La entrada del barítono mexicano prometía por su color vocal, excelente, vigoroso, pero nuevamente quedó en soplo sin continuidad. El coro nunca transmitió confianza ni pegada, juntar dos no hace uno y las concepciones vocales son totalmente distintas, dando como resultado un «simple» entonar olvidando calidad y calidez en la emisión aunque hubiese momentos válidos, pero tampoco funcionó. Si el empaste y color vocal es cuestión de años, es imposible lograrlo en una semana, más el idioma de Schiller y Goethe que requiere mucho tiempo tampoco resultó inteligible, aunque me consta que el LDO lo domina.
La soprano norteamericana, siendo la destacada, cumplió sin emocionar, como su compatriota la mezzo de Ohio, y el tenor danés de color vocal perfecto para el rol, llegó a ser «engullido» por un coro algo desbocado y demasiado apretado en los agudos, parte forzado por dinámicas nunca ajustadas. El cuarteto solista empastó sin más, faltando otra vez la musicalidad, el escucharse todos un poco. Y es que como escribía «en caliente», las partes no lograron hacer un todo, faltó la visión unitaria, el conjunto, el discurrir fluido que esta sinfonía requiere, entenderla globalmente y no sumas individualizadas.
Desconozco el trabajo previo de todos así como lo que buscaba el maestro Milanov en esta versión, pero personalmente me dejó no ya indiferente sino algo cabreado. Beethoven nunca es fácil y requiere algo más, puede que lo que faltó este viernes en Oviedo. Seré raro, especial o vaya Vd. a saber, pero esta vez NO FUNCIONÓ casi nada.
VÍDEO: © OSPA en YouTube®:
.
Premio para Guillermo Martínez
01/10/2012
Asturias, música Asturias, El León de Oro, Elisabeth Expósito, Guillermo García Alcalde, Guillermo Martínez, Joaquín Valdeón, Marzio Conti, música, Oviedo Filarmonía, Patricia Rodríguez Deja un comentario
Guillermo Martínez Vega, asturiano de adopción y pación, al que allá por diciembre de 2010 ya destacaba en el Blog como Cosecha del 83, acaba de ganar el I Concurso Nacional de Jóvenes Compositores «Ciudad de Oviedo» (lo recoge la prensa asturiana El Comercio y La Nueva España) con su Rapsodia para violín y orquesta, lo que no me extraña conociendo su trayectoria, aunque en este caso parece que «jugaba con ventaja» puesto que la Oviedo Filarmonía conoce sus trabajos, de hecho estrenó con el Coro Universitario y varios solistas (no estuvieron todos, aunque sí mi querida Patricia Rodríguez) el pasado mes de abril El sueño eterno, con Joaquín Valdeón en la dirección y valedor de otras obras suyas -como ese tríptico– y donde a pesar de todo lo escrito, comenté cómo me había gustado.
Cada obra suya deja huella en quien las escucha, y así recuerdo su Monumentum pro Matematica «Quadrivium Somniat» (febrero 2011) para orquesta de cámara y soprano (con Elisabeth Expósito) en Mieres, o su obra coral con LDO (El León de Oro) que emerge dentro de los nuevos repertorios y se está escuchando en Europa (arriba está el vídeo de ejemplo).
Por lo tanto, además del acierto del jurado formado por el titular de la OvFi, el italiano Marzio Conti, el periodista y crítico musical Guillermo García-Alcalde, valdesano afincado en Las Palmas, y el violinista andorrano Gerard Claret, tengo que darle mi más sincera
por este nuevo galardón que también conlleva premio en metálico (una beca de 3.000€ excelente en estos tiempos de crisis). Espero escucharla cuando se estrene (allá para la Temporada 2013-14), agradeciendo iniciativas como esta de apoyar a jóvenes talentos, que si además son de casa, todavía mejor: será una herencia imperecedera.
Experiencia Milanov
10/09/2012
Asturias, ópera, clásica, conciertos, música, sinfónica Asturias, Beatriz Díaz, conciertos, David Lockington, El León de Oro, Mariola Cantarero, música, OSPA, Pablo González, Perry So, Rossen Milanov, Sabina Puértolas Deja un comentario
Voy contando los días para el comienzo de mi actividad habitual donde la música es parte de mi vida, profesión y vocación de la que puedo presumir en estos tiempos. Prometo seguir compartiéndolo desde aquí (ya van a cumplirse cuatro años tecleando).
Mucho Oro para El León
28/05/2012
Asturias, conciertos, coros, música conciertos, Coro Femenino Aurum, coros, El León de Oro, Elena Rosso, Los Peques del León de Oro, Marco A. García de Paz, música 5 comentarios
Domingo 27 de mayo, 19:00 horas. XVI Festival de Masas Corales «José Mª Díaz Bardales»: Los Peques del León de Oro, Coro Masculino «El León de Oro», Coro Femenino «Aurum», Coro «El León de Oro» (LDO); directores: Elena Rosso Valiña y Marco Antonio García de Paz.
Cinco conciertos en cuatro días pueden parecer muchos para cualquiera aunque mis lectores saben de mi caso ¡no me pierdo uno! (salvo causas mayores). Si a la mañana el órgano era el protagonista, la tarde no podía tener mejor disculpa para este servidor que la música coral, y nada menos que mi coro favorito del que me declaré hace tiempo «leónigan». Pero no solo era el mejor coro de España y Europa sino que «El León» no sólo continúa rugiendo y la cantera está asegurada; preocupados por el espacio que quedaba entre Los Peques y los adultos, presentaban «Aurum», oro en femenino con edades entre 12 y 20 años dirigido por Elena y manteniendo vivo un proyecto que resulta envidiable y espero que contagioso a todos los amantes del mundo coral.
La Iglesia de Nuestra Señora de Fátima estaba rebosante y con un calor que hacía difícil mantener la concentración, pero estos cantantes pueden con todo. «Los Peques del León de Oro» con Elena Rosso siguen siendo una gozada de coro infantil, afinados, disciplinados, trabajadores, con matices tan amplios que sobrecogen, y capaces de afrontar temas realmente difíciles. Nos cantaron Pater noster (Julio Domínguez), Sanctus (Dante Andreo), Zai itxoiten (Javier Busto) incluyendo el lenguaje guestual, Ascendis Deus (Jackson Berkey) para finalizar con esa perla de la música coral desde la óptica juvenil que es Vox Tronica (Tobin Stokes), llevando toda la carga emocional de la electrónica y el baile a un nivel de excelencia que no me extraña asombre a quien la escucha por vez primera, con coreografía incorporada que enriquece todavía más una obra sin texto pero llena de «electricidad vocal». A estas alturas del curso, «Los Peques» lo son de edad pero realmente adultos musicalmente y el orgullo de saber que el futuro ya está aquí.
El Coro Masculino «El León de Oro» que dirige Marco no se quedó atrás al comprobar el nivel de los alevines, afrontando cuatro temas realmente sobrios de hechura aunque personalmente algo más «relajados» que de costumbre, lo que no debe tomárseles en cuenta porque la excelencia es imposible mantenerla siempre y la tensión no es igual que en temporada de competiciones. Salve Nos (Jean Mouton), Miserere (Eva Ugalde), Beati mortui (Mendelssohn) y la dificilísima Incantatio maris aestuosi (Veljo Tormis) fueron desgranándose por las voces graves del LDO, incorporando repertorio de nuestro tiempo con la misma facilidad que el «clásico», destacando la última del estonio y fruto de los concursos donde acuden pues además de triunfar sirven para descubrir (nos) obras corales que son auténticos regalos para melómanos incondicionales y «leónigans» de todo el mundo.
La presentación del Coro Femenino «Aurum» fue un acontecimiento al que pudimos asistir en primera persona. Elena sigue el camino emprendido hace años con «Los Peques» y el nivel alcanzado le permite afrontar unas obras contemporáneas que llevarán próximos concursos internacionales: el motete O quam suavis est (Pierre Villette), la complicada y difícil Virita criosa (Thomas Jennefelt) cantada no ya con gusto sino con delicadeza a la que nunca es ajena su directora, Ave Maris Stella (Eva Ugalde) y Lafa-lafa (Javi Busto), nueva demostración de la calidad de estas chicas que lograron interpretar esta maravilla coral del «doctor», uno de los enamorados del proyecto que en esta obra utiliza recursos como los hoquetus, polirritmias, disonancias endiabladas y unos reguladores extremos que aumentan la dificultad que precisamente resulta el motor y objetivo de la excelencia coral.
Del «Coro LDO» con Marco al frente creo que me faltan adjetivos cada vez que los escucho, su repertorio sigue siendo amplio, variado, muy trabajado y premiado allá donde van, pudiendo hacer el mismo comentario que para las voces graves pero sin perder un ápice su estratosférica calidad en las obras que eligieron, tanto el coro completo como en sus distintas combinaciones y colocaciones, siendo de reseñar las últimas donde podemos encontrar las voces mezcladas que dan nueva sonoridad coral más cercana a la escena que al tradicional, y no debemos olvidar que para aunar tradición y modernidad son los mejores con creces: Nesciens Mater (J. Mouton), Laudibus in sanctis (William Byrd), Media vita (Orlando di Lasso), Warum ist das Licht gegeben (J. Brahms) y las dos «últimas» incorporaciones que volvieron a resonar en La Calzada, Neskatx’ ederra (Xabier Sarasola) que yo casi me atrevo a calificar de música celestial, y el Segalariak (Josu Elberdin) redondo, impactante y alegre. Tras dos horas todavía nos regalaron el Trébole (Julio Domínguez) para algarabía y regocijo de todos, sin faroles pero luz vocal por todas partes.
Como apuntaba nada más salir del concierto, con Marco y Elena la familia crece… ¡gracias pareja!, ¡gracias a todos!, y sobre todo ánimo para continuar con este Proyecto LDO que es una feliz realidad con el esfuerzo de tantas personas que hay detrás de estos Leones con Oro de muchos kilates.
El León de Oro refulgente
19/03/2012
Asturias, conciertos, música A. Gabrieli, Byrd, conciertos, coros, El León de Oro, Gesualdo, Lasso, LDO, Marco A. García de Paz, música, Mouton, Oviedo, Palestrina, Peter Phillips, Victoria 2 comentarios
Domingo 18 de marzo, 20:00 horas. Catedral de Oviedo: Coro «El León de Oro», Peter Phillips (director). Actos conmemorativos del 1170 aniversario de la muerte del Rey Alfonso II El Casto. Polifonía Sacra Renacentista, obras de Mouton, Byrd, Gesualdo, Palestrina, A. Gabrieli, Lasso y Victoria.
Tener en Asturias a Peter Phillips ya era noticia. Que le trajese nuestro coro más laureado todo un lujo del que disfrutaron no sólo ellos sino todos los «leónigans» que comenzamos a ser legión con ver una Catedral llena como nunca para un concierto donde todo brilló como nunca.
Si el ensayo abierto al público resultó toda una lección magistral gracias al duro trabajo de meses a cargo de Marco A. García de Paz y su coro, la llegada del maestro inglés supuso un nuevo hito para la formación asturiana. Contar con el mayor especialista en polifonía renacentista para dirigirles es otro escalón de calidad para este coro joven y ya veterano que embelesa nada más escucharlo, cuya aspiración «no es otra que la búsqueda de la belleza sonora, experimentar la pureza de la polifoía y la comunidad que surge del canto conjunto». Phillips ha conseguido sacar aún más brillo del Oro que baña a todos los asturianos.
Del amplio repertorio con el que cuentan, había que pergeñar lo sacro y renacentista para esta ocasión única a la que se sumaba la celebración histórica unida a la grabación en DVD cuyo mecenazgo también resultó noticia: programa duro, difícil y sobre todo interiorizado imbuido del espíritu inglés que hizo sonar al coro plenamente británico, recreándose en cada palabra, en cada consonante, en cada acorde… Phillips hizo un trabajo de orfebre, conocedor como nadie de la música al servicio del texto, el latín de nuestras raíces, la importancia de las notas en la sílaba correcta, el rezo coral precisamente desde las resonancias y reverberaciones catedralicias que esta tarde de domingo sonaron a gloria bendita.
Imposible destacar cada una de las joyas y su brillo, quiero comenzar destacando la excelente labor de Elena Rosso dando los tonos en todas las obras. Desde el inicial Nesciens mater (Jean Mouton) que también ofrecieron de bis, siguiendo con los dos motetes de Byrd demostraron que la polifonía, sea con medio coro, con otro medio o al completo, no pierde nunca unidad ni calidad, exhuberancia y meditación, cinco o cuatro voces mixtas, siguen resultando compactas, conmovedoras, ricas en matices y sobre todo con una musicalidad que me hizo comprender diáfanamente el tactus renacentista viendo al maestro Phillips dirigirles.
Gesualdo daría el toque virtuosístico con ese O vos omnes capaz de jugar con ese «masoquismo vocal» que suena lujurioso en las voces del LDO magistralmente llevadas con el gesto justo tras un trabajo titánico previo del maestro británico.
Palestrina como modelo tridentino para la máxima del rezo donde la música nunca lo oculta sino que lo realza llegó con el motete Laudate Pueri a 8 voces capaz de un contrapunto que en ningún momento ocultó cada línea melódica del salmo, humildad de la letra y de la interpretación capaz de hacer realidad las palabras sin firmar (de Millán González) en el programa aunque sacadas de contexto por mí pero que vienen perfectas: un coro que «se ha dignado a mirar al hombre con misericordia y a obrar maravillas».
Andrea Gabrieli y el motete Deus, qui beatum Marcum trajo luz y color pero para mí también un juego de palabras entre «león», «Marco», Gozón y el Véneto volviendo a retomar y rehacer las notas escritas: «Phillips es grande. ¡Gloria al León Dorado de Marco!».
El director inglés también quiso aportar al repertorio Media vita (Orlando di Lasso), un motete a seis voces realmente complejo por un texto angustioso -«En plena vida estamos muertos»- realzado por la música, pero que transmitió esperanza desde un interrogante siempre lumínico vocalmente.
Y si hasta ahora Victoria, nuestro mejor compositor, sucesor de Palestrina al que superó con creces, parecía tener el monopolio interpretativo de los coros ingleses, el tandem Phillips-LDO logró borrar fronteras y «añadir» Luanco a la Gran Bretaña musical, pues tanto Vidi speciosam (a 6 voces) como la Salve regina a doble coro, sonaron «dulcis», explendorosas, refulgentes, y no me ciega la pasión porque el DVD lo dejará para el perpetuo recuerdo y goce.
Haber participado como testigo de primera fila en este acontecimiento me tuvo cual místico en éxtasis, siguiendo como rezo los textos y levitando con unas músicas celestiales que el LDO transmite como nadie. En Donosti y Hondarribia podrán corroborarlo en breve. Si el Oro en tiempos de crisis sigue subiendo, este León cotiza al alza y con muchos quilates.
P. D.: ¿Minireseña? en LNE y por fin la crítica de Diana Díaz el martes 20.









































