Inicio

Espejos rotos

1 comentario

Miércoles 29 de octubre, 19:30 horas. Auditorio Príncipe Felipe, Oviedo. Inauguración del ciclo «Los Conciertos del Auditorio«: Berna Perles (soprano), Gaëlle Arquez (mezzo), José Simerilla (tenor), Rubén Amoretti (bajo), El León de Oro (maestro de coro: Marco Antonio García de Paz), Oviedo Filarmonía, Lucas Macías Navarro (director). Obras de R. Carnicer y G. Rossini.

Hay conciertos de los que me cuesta mucho escribir, y este que abría la temporada es uno de ellos, pese a mis ganas de escuchar una obra como el Stabat Mater de Gioachino Rossini (1792-1868) que me acompaña hace años, y tengo una grabación -arriba dejo la carátula- que suele sonar en mi cadena de música al menos una vez al año (en este ya van tres para refrescar el oído). Si además estaba precedida por una sinfonía (a modo de obertura) de nuestro poco reconocido Ramón Carnicer y Batlle (Tárrega, 1789 – Madrid, 1855) para testear a la Oviedo Filarmonía (OFil) con su titular Lucas Macías aún mejor, pues las notas al programa de «otro Ramón» nos preparaban para acudir en este nuevo horario del ciclo con toda la esperanza para abrir boca.

El doctor Sobrino titulaba «Bel canto en espejo» para comprender cómo se organizaba este concierto inaugural, y desmenuzaba o mejor diseccionaba, como buen conocedor del maestro ilerdense, la Gran Sinfonía en Re, dada por perdida y localizada recientemente por el ICCMU en el legado Llimona y Boceta.

Obra de aires rossinianos que Carnicer conocía de primera mano (tanto en Barcelona como después en Madrid, además de sus viajes a Italia donde contrataba compañías que vendrían a España), y como bien nos cuenta su tocayo llanisco, dirigiría en Madrid El Barbero rossiniano donde se interpretaría esta sinfonía, de donde saldría el encargo del Stabat Mater que rivalizase con el de Pergolessi. La OFil con Macías demostraron el buen maridaje y entendimiento tras estos siete años de maduración mutua, una orquesta con personalidad que gana calidad en todas las secciones. Desde los violines hoy con Marina Gurdzhiya de concertino, y una plantilla bien equilibrada (cuerda 12-10-8-6-4), violas y chelos permutados como suele ser habitual y al fin colocando los contrabajos sobre una tarima para dar corporeidad y sustento en los graves. La madera que nunca defrauda, los metales templados, más para esta sinfonía donde la trompeta tiene protagonismo junto a unos trombones potentes, sumando una percusión que por la acústica tan peculiar del auditorio, hace rebotar las frecuencias del triángulo en la parte contraria. El maestro onubense «defendió» esta partitura haciendo una interpretación bien contrastada en los tempi de sus tres movimientos (Allegro – Andantino – Allegro), con gesto claro, preciso, dejando fluir una sonoridad poderosa y rotunda pero bien balanceada, que no sería la misma en el «auténtico Rossini» posterior.

Tras la obertura de Carnicer llegaba ese maravilloso poema franciscano del siglo XIII al que tantos compositores han puesto música, esa Madre Dolorosa con la que esta vez hemos compartido dolor, comprensión, perdón, pero también esperanza, que nunca debemos perder. El Stabat Mater de Rossini se estrenó el Viernes Santo de 1833, en San Felipe el Real de Madrid, presentando el compositor como obra enteramente suya la encargada por Manuel Fernández Varela, arcediano (así se llama el primero o principal de los diáconos, que ejercía jurisdicción delegada del obispo en un territorio determinado), confesor, predicador y consejero real en Madrid tras la petición de Fernando VII, como bien comenta Ramón Sobrino, así como las incidencias que sobrevinieron a esta maravillosa partitura y su finalización definitiva con los diez números.

Arrancaba la introducción del «Stabat Mater dolorosa» con una OFIL matizada junto a nuestro coro El León de Oro más un cuarteto solista (Berna Perles, Gaëlle Arquez, José Simerilla y Rubén Amoretti) algo desigual que me volvió a plantear dudas: no es igual cantar con la orquesta detrás que situarlo delante del coro, como también se suele colocar en estas obras sinfónico-corales. La escucha del director no es la misma teniendo al cuarteto a sus espaldas que enfrente, aunque ello exija de los solistas una proyección que tristemente no todas las voces poseen, de ahí la sensación que parte del público tiene de un exceso de volumen orquestal que «tapa las voces y el coro». Si hay buena técnica no debería haber problema alguno, aunque en los registros graves siempre resulte más difícil. También es labor del director buscar el balance y equilibrio entre las distintas secciones, por lo que a menudo deberá recordar, especialmente a los metales, «quitar una letra de los matices», vamos que ff (fortísimo) sea f (fuerte) e incluso aplacar el ímpetu intrínseco a cada músico, si bien otras veces no se pueda remediar pues así se les exige en la partitura.

El inicio resultó correcto, matizado, con un coro suficiente de volumen en todos los planos y un cuarteto solista empastado, presente pero no del todo equilibrado, primer toque de atención para este número inicial cuando el tenor hispano-argentino atacaba los agudos con unos portamentos nada correctos pero al menos bien contrastados por «48 leones» (12 por cuerda con las voces blancas flanqueando las graves, y éstas permutadas, buscando una sonoridad acorde con la sinfónica), siempre seguros y atentos sin necesidad de «apianar» la orquesta. Las solistas emergieron sobre la masa instrumental en unos agudos limpios.

El segundo aviso vendría con un destemplado «Cuius animam gementem» del tenor pese a un inicio orquestal mimando, fraseando y dejando todo servido para que el solista brillase, pero el oro resultó en bisutería, sin cuerpo y «buscando» unos agudos que deslucen los ataques. Por mucho que el maestro Macías intentase llevar los contrastes escritos, aquello no fluía como debería: descolocación vocal y poco carácter para cantar «Y cuando muera el cuerpo haz que mi alma alcance la gloría del paraíso», personalmente condenándolo al fuego eterno.

Al menos volvería algo de sosiego con un buen dúo de las dos solistas en el «Quis est homo, qui non fleret» tras unas trompas afinadas, empastadas y una cuerda sedosa contestada por las maderas dolientes en el sentimiento. La soprano malagueña ha ganado cuerpo en el grave y mantiene sus agudos portentosos, limpios, de musicalidad total, bien contrastada con la mezzo francesa de color redondo, corpóreo, segura, ambas con emisiones matizadas, agilidades bien encajadas, colores diferenciados y empaste conseguido, mientras la OFIL con Macías las revestía y realzaba.

El arranque del aria del barítono-bajo burgalés «Pro peccatis suae gentis» resultó accidentado tras una indisposición en el patio de butacas de un espectador que ante el susto levantó a los muchos médicos presentes de sus asientos, felizmente solventado pero que detuvo muchos minutos el concierto, probablemente rompiendo la concentración y «obligando» a reiniciar el cuarto número que, sin que sirva como excusa, enfrió el discurrir hasta ese momento, pese a los denodados intentos del titular y su orquesta. Amoretti es más barítono que bajo aunque su registro grave, sobre todo en sus intervenciones a solo, es suficiente y llena la sala. Le reconozco como un intérprete que se entrega siempre pero no lució como era de esperar, con agudos forzados y sin «ligazón», pues parecía como si el texto «¿Quién no apenarse podría, al ver de Cristo a la Madre, padeciendo con su Hijo?» nos pidiese precisamente entristecerse tras la escucha. Algo mejor en el recitativo junto al coro ‘a capella’ «Eia, Mater, fons amoris […] / Fac ut ardeat cor meum» tan bello y matizado que por lo menos me quitó el mal sabor previo. Maravilla de afinación de LDO, expresividad y buen diálogo además del fraseo conjunto marcado al detalle por Lucas Macías que al menos parecía volver a disfrutar, como todos, este quinto número.

El sexto nos traería de nuevo al cuarteto de solistas junto a la orquesta, «Sancta Mater, istud agas» con el aire y matices perfectos para degustarlo en su totalidad, pero Simerilla Romero volvía a «sacarme de mis casillas» aunque intentó forzar presencia con la consiguiente descolocación de sus agudos. La malagueña equilibró y brilló a continuación, corroborando que la técnica es muy necesaria, al igual que la francesa. El burgalés buscó el empaste con musicalidad, la orquesta matizó al detalle y los contrastes dinámicos «desnudaron» las carencias mientras realzaban las cualidades individuales con un final en pianissimi de una orquesta siempre segura.

De lo mejor en este agridulce Stabat Mater llegaría con Gaëlle Arquez, recordada del abril pasado en este mismo ciclo, con su cavatina «Fac ut portem Christi mortem», trompas y clarinete presentando la delicada introducción a la voz de la francesa, agudos poderosos, graves corpóreos, pianisimi mantenidos y presentes, color de verdadera mezzo rotunda y delicada, con la técnica al servicio del mejor Rossini, una delicatesen del músico gourmet acorde con el texto («…no seas conmigo desabrida y haz que yo contigo llore»).

Y Berna Perles no se quedaría a la zaga con su aria «Inflammatus et accensus», sentimiento cantado pidiendo «Haz que sus heridas me laceren, haz que me embriaguen la cruz, y la sangre de tu Hijo» subrayado por una contundente OFIL junto a un poderoso LDO, conjunción llena de colores e intensidades tanto musicales como emocionales, con el maestro onubense dibujando los detalles, balanceando las distintas secciones para dibujar este lienzo sonoro de claroscuros que Rossini pintó inspirado sobre el pentagrama.

El momento más amargo llegaría con el cuarteto «Quando corpus morietur» porque el esfuerzo en lograr afinar fue baldío, por un lado las solistas sin perderse mientras los solistas ni siquiera «ayudados» por el cello lograron aunar esfuerzos. De verdad que la desafinación es una sensación indescriptible que cuando no se logra supone un dolor para el oído, y rezando interiormente el texto («Cuando de aquí deba partir concédeme alcanzar – por medio de tu Madre – la palma de la victoria») no conseguí templanza aunque otorgase perdón. Al menos ese final coral del «Amen, in sempiterna saecula» que Rossini felizmente añadió me resultase el alivio por un espejo roto donde el bel canto no siempre lo fue, pero no hay placer sin dolor.

Un arranque de temporada agridulce que me ha desvelado describirlo pero con la esperanza de comprobar como «leónigan» confeso que la cantera coral se mantiene con los años, que la OFIL sigue consolidada dentro y fuera del foso, más un Lucas Macías Navarro que desde el trabajo y estudio riguroso de cada programa se ha hecho un nombre propio desde la batuta (sin perder su prestigio como oboísta), compaginando Oviedo, Granada y Sevilla, además de invitado en medio mundo, con un esfuerzo encomiable para continuar haciendo crecer todo lo que afronta.

PROGRAMA

Ramón Carnicer y Batlle (1789-1855):

Sinfonía en re mayor (Allegro – Andantino – Allegro).

Gioachino Rossini (1792-1868):

Stabat Mater

1. Introducción. Coro y solistas. «Stabat Mater dolorosa»

2. Aria. Tenor. «Cuius animam gementem»

3. Dúo. Soprano y mezzosoprano. «Quis est homo, qui non fleret»

4. Aria. Bajo. «Pro peccatis suae gentis»

5. Recitativo. Bajo y coro. «Eia, Mater, fons amoris […] / Fac ut ardeat cor meum»

6. Cuarteto. Solistas. «Sancta Mater, istud agas»

7. Cavatina. Mezzosoprano. «Fac ut portem Christi mortem»

8. Aria. Soprano y coro. «Inflammatus et accensus»

9. Cuarteto. Solistas. «Quando corpus morietur»

10. Final. Coro. «Amen, in sempiterna saecula»

Ferrum la forja ganadora en Ejea de los Caballeros

1 comentario

Ferrum, el coro masculino de El León de Oro, ganador del 51 Certamen Coral de Ejea de los Caballeros

El coro masculino Ferrum, parte del Proyecto LDO (El León de Oro), ha sido el ganador del 51º Certamen Coral de Ejea, uno de los encuentros corales más consolidados de España, que tuvo lugar del 25 al 27 de abril de 2025 en el Polideportivo Municipal de Ejea de los Caballeros. El Premio Popular ‘David Tellechea’, elegido por el público, también ha sido para Ferrum.

Este certamen, organizado por el Ayuntamiento de Ejea y bajo la dirección artística de Enrique Azurza, reunió este año a ocho formaciones corales procedentes de diferentes puntos del país, distribuidas en las categorías de coro adulto y juvenil. La competición destaca por su exigencia artística, su reputación nacional y por un jurado compuesto por reconocidos expertos en dirección y composición coral.

Desde su creación en 1970, el Certamen Coral de Ejea ha acogido a más de 500 coros y más de 20500 coralistas, y ha sido reconocido como Actividad de Interés Turístico de Aragón por su impacto cultural, pedagógico y su capacidad para proyectar la imagen de Ejea y de la comunidad.

Una de las señas de identidad del certamen es el encargo de una obra de obligado estreno en cada edición, lo que les hace poseedores de un gran patrimonio y legado de música aragonesa. En esta ocasión, se trataba de Madejas, del compositor José Manuel García Hormigo, reconocido por su aportación a la música coral contemporánea.

Además de esta obra obligatoria, Ferrum interpretó, como piezas libres:

En palabras del propio Certamen, la actuación de Ferrum fue “una propuesta que va más allá del canto: un sonido propio, sensibilidad y una marcada vocación formativa. Bajo la dirección de Marco Antonio García de Paz, sus 32 coristas han ofrecido una actuación intensa y emocionante. Ferrum ha venido a Ejea pisando fuerte: no solo canta, también transmite y conmueve”.

Dirigido por Marco Antonio García de Paz, Ferrum es una agrupación de voces graves que renació en 2024, tras el parón de la pandemia, como nueva rama del proyecto LDO, con el objetivo de explorar la riqueza y profundidad de las voces graves y potenciar el desarrollo de jóvenes cantores comprometidos. Aunque de reciente trayectoria, ya cosechó el segundo premio en el Certamen de la Canción Marinera de San Vicente de la Barquera 2024.

“Este certamen es una maravillosa ocasión para aprender y mejorar, y es, en definitiva, lo que nos mueve a estar allí”, afirma su director, García de Paz. “Testarte con las mejores agrupaciones del país, con grupos que trabajan enfocados en una competición, te aporta mucho. Además, lo estamos disfrutando con un programa precioso, y forma parte del desarrollo de un coro que quiere construir compromiso, calidad, atraer voces jóvenes y, por supuesto, lo principal siempre, disfrutar de la música”.

Ahora, como coro ganador del primer premio en la categoría de adulto obtendrá el pase al Gran Premio Nacional de Canto Coral 2026, que se celebrará en Cocentaina (Alicante).

Tinieblas luminosas

Deja un comentario

Lunes 14 de abril, 20:00 horas. Catedral de San Salvador, Oviedo: El León de Oro, Marco Antonio García de Paz (director). Tomás Luis de Victoria (1548-1611): Officium Hebdomadae Sanctae (selección).

Inmersos en plena Semana Santa asistíamos este lunes en la Sancta Ovetensis a una selección del «Oficio de Tinieblas» compuesto casi como la despedida romana de nuestro universal Tomás Luis de Victoria, uno de los polifonistas más destacados de la historia, considerado el mayor de las tierras hispánicas, que publicaría en Roma dentro de una colección de 37 obras bajo ese título de “Officium Hebdomadae Sanctae” (1585), todas polifónicas para dejar la monodia a los celebrantes, con todos los textos para la liturgia de Semana Santa -desde el Domingo de Ramos al Sábado Santo-.

La Iglesia Católica ha presentado durante siglos el Triduum sacrum –jueves, viernes y sábado santos- como una de sus celebraciones litúrgicas más importantes (junto al Corpus Christi y la Navidad), un interés que se reafirmaría a partir del Concilio de Trento como respuesta a la Reforma protestante -que comenzó en 1545 y finalizó 18 años después- en la llamada Contrarreforma tomando como modelo a Palestrina, para que la música polifónica nunca impidiera perder la legibilidad de los textos latinos. Aún tendrían que pasar dos décadas para que Victoria compusiese y publicase esta obra considerada como uno de los monumentos musicales de la liturgia católica de Semana Santa por su originalidad y brillantez compositiva (junto al madrileño Officium Defunctorum de 1605), una obra grandiosa que encierra y sintetiza lo que siempre caracterizó al abulense: la perfecta amalgama en la absoluta sencillez y el estilo más directo.

La selección del maestro García de Paz con su coro El León de Oro (LDO) incluía para abrir este lunes de tinieblas (como en Gijón el día antes) el motete O Domine Jesu Christe a 6 voces para el Domingo de Ramos (uno de las tres compuestos), antes de comenzar a fondo con las lamentaciones antes de los Responsorios de Tinieblas del Triduo Sacro. Contando con 13 voces blancas y 16 voces graves, fueron emocionando a lo largo de los casi 90 minutos de la mejor música sacra del abulense con una interpretación que ha recogido el fruto del «apóstol Peter Phillips», verdadera autoridad en la dirección de nuestra Polifonía del Siglo de Oro y que prendió en este proyecto asturiano para triunfar incluso en Londres, que hasta entonces parecían ser los auténticos especialistas del renacimiento musical español.

Todo ayudaría a conmovernos, el sol que iría apagándose sobre las vidrieras, las campanas sumándose a una polifonía a capella refulgente por la reverberación catedralicia, el retablo mayor de fondo, una dicción italiana del latín donde cada verso y versículo tomaba protagonismo con la música del Padre Victoria, fiel a las «normas tridentinas» en un rezo donde todo se entiende (y en los programas con los textos y sus traducciones aún mejor). Cada día del triduo comenzaría con una (dos para el viernes) de las nueve Lamentaciones de Jeremías ya de por sí capaces de formar parte de un concierto, más los distintos Responsorios de Tinieblas (seis por día) que suponen casi un evangelio coral en este “verdadero retablo de la pasión de Cristo“ como  los definió el padre Samuel Rubio Calzón, de los que LDO nos interpretaría trece, «modestos» en composición pero cuidadosos en el uso de las voces con la armonía de música y texto.

El lenguaje coral de Victoria es exigente por todo, pues hay solemnidad, intensidad, espiritualidad, reflexión sobre la crucifixión… todo un abanico de emociones que su música transmite y el coro luanquín se convierte en el perfecto vehículo. Impresionante cómo juega con las voces (cuatro, cinco o seis) y sus combinaciones sin perder nunca el color, con una afinación perfecta, una gama de matices adecuados a los textos utilizados y con García de Paz marcando el «tactus» renacentista bien llevado por sus voces, siempre plegadas a una interpretación recia muy trabajada.

Un coro al que he visto crecer con esa mezcla de generaciones que mantiene la unidad interpretativa tan difícil de alcanzar, de sonoridad ideal para este repertorio donde se mueven con la misma entrega y pasión desde la mixtura de experiencia y juventud con unos timbres homogéneos en cada cuerda. La experiencia de escucharlos con Victoria es siempre conmovedora y con este monumento coral aún más.

Lunes Santo de Oro catedralicio

1 comentario

Concierto de Semana Santa de «El León de Oro» en la Catedral de San Salvador de Oviedo.

Officium Defunctorum de Tomás Luis de Victoria

El León de Oro (LDO), reconocido por su excelencia en la interpretación de música vocal renacentista y contemporánea, presentará una selección de piezas de uno de los hitos de la polifonía sacra: el Officium Hebdomadae Sanctae del maestro Tomás Luis de Victoria (1548–1611). El concierto tendrá lugar el lunes 14 de abril de 2025 a las 20:00 horas, en el sobrecogedor marco de la Catedral de San Salvador de Oviedo.

LDO afrontó desde el pasado fin de semana una intensa actividad musical, consolidando su compromiso con la música religiosa en esta época del año, iniciando su camino hacia la Semana Santa con dos conciertos que fueron una inmersión en la espiritualidad y la belleza de este repertorio.

Lithos

Comenzó su periplo en Torrelavega el pasado sábado 5 de abril, dentro de las XXIII Jornadas de Música Coral Religiosa organizadas por la Coral de Torrelavega con el apoyo del Ayuntamiento. LDO fue el encargado de cerrar las jornadas con su programa Tenebrae, un recorrido por la polifonía religiosa que abarca desde Tomás Luis de Victoria hasta compositores contemporáneos como Arvo Pärt, Donati o Whitacre. La primera parte del programa se centró en el Oficio de Semana Santa de Victoria, mientras que la segunda ofreció una visión contemporánea que evocó los colores y el clima espiritual de la Semana Santa. El público, que abarrotó la Iglesia Nuestra Señora de la Asunción, agradeció la excelente versión que LDO ofreció de estas obras con una cerrada ovación. La actividad continuó el domingo 6 de abril, con las agrupaciones Ferrum (coro masculino dirigido por Marco Antonio García de Paz) y Lithos (coro joven dirigido por Jesús Gavito) participaron en el X Ciclo de Música Sacra y Religiosa de Gijón, organizado por FECORA ( Federación Coral Asturiana) en colaboración con el Ayuntamiento de Gijón, que se desarrolla del 6 al 11 de abril en la Colegiata de San Juan Bautista y la Iglesia de San Pedro, con el respaldo de la Fundación Municipal de Cultura, Educación y Universidad Popular, la Fundación Cajastur y la Parroquia de San Pedro. Aquí, Ferrum interpretó obras de Mendelssohn, Elberdin, Lauridsen y del propio Gavito, con el estreno de una composición expresamente preparada para esta agrupación masculina. Lithos, recientemente creado, abordó obras de Rossini, Côpi, Chilcott o Trotta, entre otros, y mostró la gran capacidad que el Proyecto LDO tiene para llevar a sus agrupaciones a las cotas más altas en tiempo récord. Antes de interpretar dos bises, el concierto se cerró con las dos agrupaciones cantando unidas, arrancando un caluroso y prolongado aplauso.

Ferrum

LDO culmina su ciclo de conciertos de Semana Santa con dos citas: el domingo 13 de abril en la Iglesia de San Pedro de Gijón, dentro de la programación de la Sociedad Filarmónica, y el lunes 14 de abril en la Catedral de Oviedo. En ambas ocasiones, bajo la dirección de Marco A. García de Paz, el conjunto interpretará una selección del Officium Defunctorum de Victoria, obra maestra de la música sacra que encapsula el dramatismo y la profundidad espiritual del Triduo Pascual. A través de un tejido vocal sublime, Victoria nos sumerge en un espacio de meditación y recogimiento, capturando con su música la dualidad entre el dolor y la redención.

Lithos y Ferrum (LDO)

Estos conciertos no solo destacan la maestría técnica y expresiva de LDO, sino que reafirman su implicación con la música religiosa, en la que el conjunto se mueve como pez en el agua, reafirmando su posición como una de las agrupaciones corales más importantes del panorama nacional.

El León de Oro

En la especial cita catedralicia, tendrá la colaboración de la Catedral de San Salvador de Oviedo y Oviedo Origen del Camino (entidades comprometidas con la promoción del patrimonio cultural, espiritual y musical de la capital asturiana), así como con el apoyo de sus habituales patrocinadores (Satec, Excade, S.L., el INAEM y la Consejería de Cultura, Política Lingüística y Deporte del Principado de Asturias).

Aclamada por intérpretes, críticos e historiadores, el Officium Defunctorum es una obra monumental compuesta por dieciocho responsorios que el musicólogo Samuel Rubio describió como “un verdadero retablo de la pasión de Cristo”. Victoria, figura cumbre del Renacimiento musical español, logra en esta colección una síntesis perfecta de espiritualidad, dramatismo y belleza formal.

Con una sensibilidad profunda hacia los misterios de la Pasión y el recogimiento propio de la Semana Santa, el Officium Hebdomadae Sanctae nos invita a un viaje emocional que transita desde la oscuridad y el dolor hasta la serenidad y la esperanza. A través de complejas texturas vocales, el compositor logra una intensidad expresiva que conmueve tanto por su pureza como por su profundidad espiritual.

Jesús Gavito y Marco A. García de Paz

Bajo la dirección de Marco Antonio García de Paz, El León de Oro se adentra en este repertorio con un enfoque que conjuga rigor histórico, sensibilidad artística y emoción contenida. Las voces dialogan en equilibrio entre luz y sombra, evocando la esencia del Triduo Pascual: el sufrimiento, la redención y la promesa de la resurrección.

Este concierto es más que una cita musical, es una experiencia de introspección y belleza, una oportunidad única para dejarse envolver por la atemporalidad de una obra que sigue hablando al alma siglos después de su creación.

El León de Oro nos invita a sumergirnos en este paisaje sonoro de recogimiento, fe y arte.

«Que esta música les acompañe y conmueva, trascendiendo el tiempo y el espacio»

Y lo contaremos desde aquí.

Fotos ©Beatriz Montes.

Orgullo Leónigan

Deja un comentario

El próximo domingo 26 de enero, a las 13.30 horas, el coro masculino Ferrum, que parte del proyecto coral «El León de Oro» (LDO), participará en el Pregón de las Fiestas del Socorro de Luanco, que se celebrará en el IES Cristo del Socorro. Tras el emblemático pregón, Ferrum, dirigido por Marco A. García de Paz, ofrecerá un pequeño concierto de canciones marineras y habaneras, que promete ser una experiencia musical inolvidable para todos los asistentes.

Como cada año, poder participar en sus queridas Fiestas del Socorro de la capital gozoniega es un motivo de orgullo para El León de Oro, pues son festividades que no solo representan una ocasión especial para celebrar la cultura y las tradiciones de su hogar, Luanco, sino también para reforzar los lazos que le unen con nuestra comunidad.

El concierto de Ferrum incluirá una selección de obras que destacan por su belleza y conexión con la tradición musical marinera:

Ferrum: voces que resuenan con fuerza y profundidad

Ferrum es una de las incorporaciones más reciente al proyecto LDO. Este coro masculino, compuesto por 35 voces graves, se fundó en 2019 con el propósito de explorar y enriquecer el repertorio para voces iguales, desde lo clásico hasta lo contemporáneo. Aunque su desarrollo inicial se vio interrumpido por la pandemia, Ferrum ha renacido con fuerza y ha demostrado su calidad artística al obtener el 2º Premio en el Certamen de la Canción Marinera de San Vicente de la Barquera, además del Premio a Mejor Obra Barquereña en 2024.

El nombre Ferrum, que evoca fortaleza y profundidad, refleja el carácter único del sonido de este coro y su compromiso con la excelencia musical. Con pasión por la música coral y el objetivo de cautivar al público, Ferrum representa un ejemplo del talento asturiano que llevamos con orgullo por España y el mundo, además de completar una oferta de voces iguales junto a las laureadas Aurum, el coro femenino, más Lithos y Los Peques, verdadera cantera vocal aunando generaciones con Jesús Gavito y especialmente Elena Rosso, el otro pilar de esta gran familia coral que es LDO.

P.D.: Las fotos de Beatriz Montes pertenecen al concierto de Ferrum en el Museo Marítimo de Luanco, el pasado junio de 2024.

Carta a SS.MM.

2 comentarios

Muy señores nuestros, si me permiten este trato epistolario:

Como todavía queda algo de inocencia (será por los años), lo único que les pido a Los Magos (lo de reyes cada vez lo llevo peor y no solo por esta tendencia mía a La República) es pasar la hoja del calendario a este nuevo año con rima fácil y poco educada aunque cause risa (como «caca, pedo, culo, pis»…).

Musicalmente, y a la vista de cómo sigue el mundo lleno de guerras, genocidios, odio y las tristes circunstancias de las que parecemos no aprender, solo pido mantener toda la música a ser posible en PAZ, FRATERNIDAD y AMOR como pidió Riccardo Muti el primero de año desde Viena, aunque sé que la SALUD es el mejor regalo en estos tiempos.

Sin necesidad de aniversarios (y en 2025 también tenemos varios para celebrar), como todo los años que son como mi Scalextric, pido poder escuchar en mi tierra la Octava Sinfonía «De los Mil»  de Mahler con todas nuestras orquestas (OSPA, OvFil, la Universitaria ya renacida), coros («El León de Oro», grandes, chicas doradas, chicos de hierro, «piedras» y peques, igual que el de la Fundación Princesa, la Capilla Polifónica «Ciudad de Oviedo» y también una Escolanía -pues a la de Covadonga la han «desaparecido»- más la de San Salvador…), junto a solistas de los que tenemos un montón y ¡de primera! en nuestra querida Asturias y de todas las tesituras: Beatriz Díaz, Elena Pérez Herrero, Ana Nebot, Lola Casariego, la joven María Heres, Alejandro Roy, David Menéndez, Miguel Ángel Zapater, Juan Noval-Moro… (algunos «adoptados» o directamente de nuestra familia cordobesa). Sería lo más deseado de mi larga lista… Para todos ellos siempre les pido a ustedes mucho trabajo, pues los éxitos llegan con el esfuerzo y eso no les falta nunca.

Eso sí, mantengo mi ilusión de contar con Pablo González como director de un acontecimiento que saben me copió Dudamel, al que le perdono casi todo… y mi tocayu ya dirigiese en Barcelona cuando estuvo de titular, también finalizado su contrato con la OCRTVE, así que aprovecho para pedirles «le den una orquesta» para este 2025 y siguientes, pese a que no le falta trabajo. Ya por redondear este paquete, podrían traernos un concertino para la OSPA, pues seguimos huérfanos y necesitados desde la jubilación de nuestro querido Sasha, y que se acierte en el nombramiento de una gerencia que la ayude a seguir creciendo con su titular portugués (¡por favor que no nos lo lleven!).

Con la ilusión infantil de este día tampoco quiero olvidarme de pedirles muchos conciertos para Forma Antiqva, esperando les llegue un Grammy clásico (se lo merecen), sobre todo a los tres hermanos Zapico que pese a todo, siguen «a tope» haciendo historia volando «desde casa», actuando solos, con otros ensembles, pero especialmente con «su formación», así como pedir que sigan grabando nuevos discos, juntos o por separado, pues siempre son el mejor regalo en cualquier día del año.

También quiero recordar a mis queridos pianistas con la mierense nacida en la capital Carmen Yepes en Madrid a la cabeza de los también docentes y «emigrados» como Mario Bernardo o Martín García. Todos ellos, junto a Henar F. Clavel, están creciendo en todos los sentidos, sin olvidarme de mis admirados Diego Fernández Magdaleno, Judith Jáuregui (que será de nuevo mamá este año como el mejor y mayor regalo) o mi querida venezolana Gabriela Montero, a quienes les vendrá bien seguir trabajando mucho en este recién estrenado 2025.

Mantengo la ilusión y pido más composiciones de Jorge Muñiz junto a las de la joven e inconmensurable pareja Guillermo Martínez (al menos que siga igual de fructífero) y Gabriel Ordás (en Manhattan formándose y trabajando en la distancia), pues siguen estando de lo más inspirados, regalándonos muchos estrenos tal como les había pedido en otras cartas. Gracias señorías…

Y por mantener la ilusión, aunque como decía mi madre «parece que te hizo la boca un fraile», continúo reclamando a los llamados «gestores culturales» les den mucho más trabajo a los de casa, no por patrioterismo o «aldeanismo» barato sino por la calidad contrastada, incluso que varíen de agencias porque acaban repitiéndolas más que el ajo.

Este año no pido nada para mis violinistas favoritos que se van haciendo mayores, pero siguen trabajando y bien: Ignacio Rodríguez sigue emigrado en Bélgica y María Ovín continúa en la OSPA, creciendo como personas y artistas… solo desearles que continúen los éxitos.

Para mi adorada Beatriz Díaz siempre les escribo otra carta porque se merece todo lo que le traigan en este 2025 y mucho más. Además de darle de nuevo las gracias a la soprano asturiana, felicitarla por un repertorio que sigue creciendo tanto como su agenda aunque esperemos mucha más ópera y zarzuela en el Campoamor (como fue su gran protagonista de La Rosa del Azafrán), tras su esperada Mimí en Alicante y hace poco un Manojo madrileño a tope), por lo que les sigo pidiendo llevarla al Teatro Real de Madrid o al Liceu barcelonés. En Tokio o Brasil ya ha triunfado, en Italia «la piccolina» ya es casi suya, y continúa teniendo fechas por Europa pero debo recordarles que en Londres, Viena o Nueva York aún no se han enterado cómo canta, y Vds. lo saben por ser Magos… la magia de la soprano allerana es tan única como la suya y debemos compartirla.

Para la ópera necesitaría otra carta de adulto, pero mi recordada mamá me repetía aquello de «contra el vicio de pedir, la virtud de no dar»… al menos mantenerla en Asturias apostando por títulos nuevos (parece que se va logrando) sin olvidarnos de los «top» y seguir dando oportunidades a nuevas voces y públicos.

A todos mis amigos músicos repartidos por el mundo les mando siempre «MUCHO CUCHO®» antes de cada actuación, normalmente de vaca asturiana, y podría escribir otra misiva más detallada para tantos como tengo repartidos por el planeta (para que luego digan que existe la «maldición» ENTRE MÚSICOS TE VEAS). Al menos me consta que «los envíos» llegan a destino y se agradecen, incluso con emoticonos que ya son universales (🚜💩💩💩💩💩💩💩🐄).

Por ultimo no quiero olvidarme de mi Ateneo Musical de Mieres del que me regalasteis su presidencia allá por junio de 2018, pidiendo la misma salud que en el recién finalizado 2024 en que cumplíamos seis años (esta vez la Lotería no tocó pero sí nuestros músicos que no pararon), esperando mantengan su Banda Sinfónica y agradecerles haber hecho un buen relevo de nuestro querido Antonio Cánovas (ya en su tierra murciana y dirigiendo la Banda de Águilas) con un prometedor e ilusionado Nando Castelló. Poder mantener el mismo nivel a lo largo de estos seis años y llevar su música, además del nombre de nuestra «Hermosa Villa» lo más lejos posible con una calidad y programas que son la envidia de muchos, es un deseo que se sigue cumpliendo y nuestros «13 Reyes» estrenados en la Folixa de Mieres triunfaron en Lorient, esperando ya el 31 de mayo para volver a disfrutarlo en el Auditorio de Oviedo con los «hermanos» de la Banda de Gaites «La Laguna del Torollu» e Iñaki Santianes comandando este proyecto que se hizo realidad. Salud es lo importante porque ganas e ilusión no faltan.

A propósito, si pudieran dejar la música en la educación un poco más que ínfima y optativa, entonces descansaría (no tiro fuegos artificiales por respeto a los perros…) pero ya ven que no está entre las peticiones musicales de este mi tercer curso fuera de ella. La LOMLOE o Ley Celáa sigue empeorando leyes anteriores (y recuerdo que iban ocho en 37 años) en pos de una generación de ignorantes digitales y adictos al móvil (no pienso escribir nada de la mal llamada INTELIGENCIA ARTIFICIAL que parece un oximorón), aunque mantengo la esperanza que algún día se alcance un pacto de estado donde la educación sea inversión en vez de gasto y prime el menos común de los sentidos en vez de la partitocracia que intenta reescribir la historia a base de tantos eufemismos. Aunque suene un tanto repipi la esperanza nunca la pierdo.

Gracias señores majos y Magos (de donde vengan utilizando el transporte que tengan (saben de sobra que los carburantes son más caros que el pienso). Que sigan llenándonos de esperanza e ilusiones todos los días de este 2025.

Y como siempre, que no se me olvide

¡Hala Oviedo!

Pablito, 12 años

Ávila espera a nuestro LDO

Deja un comentario

El León de Oro, por duplicado, en el 4º Festival Internacional Tomás Luís de Victoria en Ávila

El Festival, que mezcla cultura y patrimonio bajo la atenta mirada de Tomás Luis de Victoria, ofrecerá conciertos en distintos recintos culturales de la ciudad de Ávila.

Será hoy y mañana cuando el coro asturiano El León de Oro, dirigido por Marco Antonio García de Paz, cerrará este prestigioso festival dedicado a unos de sus compositores más relevantes: Tomás Luis de Victoria.

La idea del festival es que el legado y la obra de Tomás Luís de Victoria no queden en el olvido, algo que El León de Oro viene haciendo ya desde hace muchos programas. Con ese fin, el Ayuntamiento de Ávila celebra cada año un festival internacional, siendo este año su cuarta edición y que en esta ocasión abarca del 16 de noviembre al 8 de diciembre.

Los conciertos tienen lugar en cinco espacios del patrimonio de Ávila: Auditorio de San Francisco, Catedral del Salvador, Episcopio, Basílica de San Vicente y Real Monasterio de Santo Tomás.

El León de Oro ofrecerá los programas «El compositor celeste» el 7 de diciembre en el Real Monasterio de Santo Tomás a las 20:30 horas, y «Contrafacta» en el Auditorio de San Francisco el domingo 8 a las 12:30 horas. Todos los eventos serán con entrada libre y gratuita.

«El León de Oro» (LDO) es una agrupación vocal con una sólida trayectoria. Lo que comenzase como un pequeño grupo de amigos apasionados del canto hoy por hoy se ha convertido en un respetado proyecto que ya es una referencia en todo el mundo. Así lo refrendan numerosos galardones, las invitaciones a los mejores festivales y el clamor de público y crítica, con una verdadera legión de «leónigans».

La formación coral asturiana destaca por su versatilidad en cuanto a programas y cuenta con una plantilla de geometría variable, lo que le permite contar con un amplio repertorio que abarca desde los maestros del Renacimiento y Barroco hasta las obras más vanguardistas. Pero si en algo está especializado LDO es en música del Renacimiento, por lo que interpretando a Tomás Luis de Victoria, y a pesar de la gran dificultad de sus obras, es cuando alcanza su cota de excelencia más alta.

Aquí dejo los dos programas:

Sábado 7, 20:30 h: Real Monasterio de Santo Tomás.

“Tomás Luis de Victoria – El compositor celeste”

Tomás Luís de Victoria (1548-1611)

O Domine Jesu Christe (SAATTB)

Una hora (SSAT)

Tenebrae factae sunt (SATB)

Versa est in luctum (SSATTB)

Caligaverunt oculi mei (SATB)

Libera me (SSATTB)

O vos omnes (SSAT)

Sancta Maria succurre miseris (SATB)

Salve Regina (SSABar + SATB)

Regina coeli (SSAB + SATB)

Este programa está enteramente dedicado a la figura monumental de Tomás Luis de Victoria, un compositor cuyo nombre ha quedado indeleblemente grabado en la historia de la música sacra. En sintonía con el espíritu de este festival, el programa rinde homenaje a su inigualable relevancia, tanto en el ámbito artístico como en el espiritual, destacando por qué su obra sigue siendo una referencia esencial más allá de las generaciones y las fronteras.

El título que han elegido para esta ocasión, «Tomás Luis de Victoria – El compositor celeste», captura la esencia misma de su legado. Este sobrenombre no es casual, sino que surge de una característica notable de su carrera: a lo largo de su vida, Victoria jamás se desvió hacia la música profana, dedicando toda su obra a la música sacra, al servicio de lo divino. En un momento de la historia en que muchos de sus contemporáneos alternaban entre composiciones religiosas y seculares, Victoria se mantuvo firme en su vocación espiritual, plasmando en su música su profunda devoción y fe inquebrantable.

Domingo 8, 12:30 h: Auditorio de San Francisco.

“Contrafacta”

Tomás Luís de Victoria (1548-1611)

O vos omnes (SSAT)

Lorenzo Donati (1972)

Davanti alle tenebre

Tomás Luís de Victoria

Tenebrae factae sunt (SATB)

Lorenzo Donati

Dentro alle tenebre

Tomás Luís de Victoria

Caligaverunt oculi mei (SATB)

Lorenzo Donati

Oltre le tenebre

Tomás Luís de Victoria

Nunc dimittis (SATB)

Arvo Pärt (1935)

Nunc dimittis

Tomás Luís de Victoria

Kyrie – Officium defunctorum (SSATTB)

Josef Gabriel Rheinberger (1839 – 1901)

Kyrie – Cantus Missae

Tomás Luis de Victoria

O magnum mysterium (SATB)

Morten Lauridsen (1943)

O magnum mysterium

En este especial programa, «Contrafacta», emprenderan un fascinante y bello recorrido a través de seis ejemplos de contrafacta, sumergiéndonos en las complejidades y maravillas que este procedimiento musical nos ofrece. A lo largo de este viaje sonoro, descubriremos cómo una misma obra puede adquirir nuevas dimensiones cuando es reimaginada a través de otro prisma artístico.

En cada uno de los casos, el punto de partida será una obra del inigualable Tomás Luis de Victoria, uno de los más grandes compositores del Renacimiento, cuya música sacra resplandece con una pureza y espiritualidad difícilmente alcanzables. Sin embargo, el verdadero deleite del programa radicará en el contrapunto que le ofreceremos: cada obra de Victoria irá acompañada por la creación de otro compositor, quien, partiendo del mismo material, del mismo texto o melodía, consigue un resultado profundamente distinto, tanto en estilo como en tiempo. De esta manera, las obras dialogan entre sí, revelando la capacidad infinita de la música para renovarse y reinterpretarse.

Y hoy también se ponen a la venta las entradas (al precio de 12 €) para el CONCIERTO DE NAVIDAD que el Proyecto LDO dará el próximo 28 de diciembre a las 20:00h en el Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo, evento que es ya una cita imprescindible de la temporada navideña y reúne en una velada única a las cinco formaciones que conforman este prestigioso proyecto: el coro de adultos (LDO), el coro femenino (Aurum), el coro masculino (Ferrum), el coro infantil (Peques LDO) y, como gran novedad, el nuevo Coro Joven Lithos, recientemente fundado y dirigido por Jesús Gavito Feliz.

Bajo la dirección de Marco Antonio García de Paz y Elena Rosso, esta gala será un homenaje a todos los que han acompañado al coro en su trayectoria, así como el broche perfecto para despedir el año y dar la bienvenida a un prometedor 2025.

Además, ya se puede avanzar que El León de Oro tiene una cita muy especial el lunes 10 de febrero de 2025 en el Palau de la Música de Barcelona, donde llevará su excelencia coral a uno de los escenarios más emblemáticos de España, dentro del ciclo La Casa del Cants.

Orgullo asturiano y embajadores creativos

El León de Oro se siente profundamente vinculado a Asturias, su tierra natal. Como parte del Talento Asturiano y embajadores de la industria creativa de Asturias, la agrupación lleva el nombre de la región a los rincones más destacados del panorama musical nacional e internacional.

Regalar LDO en Navidad es regalar un trocito de Asturias.

Espiritualidad romántica

1 comentario

Un hito de la OFIL y «El León de Oro», con Marco Antonio de Paz a la batuta

Miércoles, 20 de noviembre, 20:00 horas. Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo, Conciertos del Auditorio. El León de Oro (LDO), Oviedo Filarmonía (OFil), Marco Antonio García de Paz (director). Obras de Bruckner y Cherubini.

(Crítica para LNE del viernes 22, con el añadido de los links siempre enriquecedores, tipografía que no siempre la prensa puede adaptar, y fotos propias)

En este 2024 que va llegando a su fin, se está conmemorando el bicentenario del nacimiento de Anton Bruckner (1824-1896), por lo que en la que seguiré llamando “La Viena Española” no podía faltar su homenaje dentro de los Conciertos del Auditorio con la orquesta titular del ciclo para interpretar la Sinfonía nº 00 en fa menor, WAB99 (1863) muy poco escuchada y que tiene como subtítulo “Sinfonía de estudio” que no pudo escuchar en vida, que hasta 1924 no se estrenaría completa, y considerada en principio la nº 1, como era habitual en el compositor, rectificaría después dejándola sin numerar, siendo editada en 1973 por Leopold Nowak. Primer acierto de este concierto.

Tener al frente al maestro Marco Antonio García de Paz por sus estudios de violín, conocedor desde el atril de la dirección y la complicidad con la OFil, el segundo acierto. Para rematar quedaba unir sapiencia y experiencia coral desde “su” coro, El León de Oro, con muchas décadas trabajando repertorio variado, donde además del propio Bruckner con distintas formaciones (como el Coro de RTVE o el Joven Coro de Andalucía), en sus programas sinfónicos ha ido labrándose una trayectoria impecable, así que el “Requiem en do menor”, op. 21 de Luigi Cherubini (1760-1842) ha sido otro hito en Oviedo del que disfrutarán hoy en Santander.

Sin ánimo de recargar con adjetivos este programa doble, globalmente fue espléndido por la elección que une lo sacro y clásico del italiano con la monumentalidad romántica del austriaco, el espíritu católico de ambas obras y autores, más allá de creencias, pues la música de los dos es emocionante, además de contar con una escritura de herencias mozartianas que las hace aún más agradecidas de escuchar, más cuando están interpretadas con conocimiento y mucho trabajo previo.

La «Studiensymphonie» de Bruckner en sus cuatro movimientos (Allegro molto vivace / Andante molto / Scherzo (Schnell) – Trio (Langsamer) / Finale. Allegro) no es ni un trabajo de clase ni un mero ejercicio académico como se la llegó a clasificar en su momento. Los amplios contrastes dinámicos, fraseos, balance entre secciones y un estilo propio de esta sinfonía “juvenil” suponen un reto que el director luanquín asumió. Con una colocación de la OFil “a la vienesa”, ya supuso un juego tímbrico muy conseguido, matices siempre equilibrados conteniendo la justa medida del poderío en los metales y con una gama de contrastes dinámicos, así como de tiempos, plenamente románticos, sin obviar los momentos clásicos tan “cantabiles” en cuerda y madera. Si algo puedo añadir es haber conseguido que la orquesta sonase como un gran coro, delineando cada fraseo y agradeciendo que se optase por esta sinfonía felizmente recuperada por un Eliahu Inbal, que ya me emocionase el pasado año en el Festival de Granada con “la séptima” dirigiendo a la JONDE. El tándem OFil-García de Paz con esta “doble cero” será otra referencia para quien suscribe.

Desde sus inicios, el LDO me cautivó por tratarse de un proyecto con sello propio que ya marcaba diferencias buscando una sonoridad cercana a la perfección coral, declarándome un “leónigan” confeso y que no le he perdido nunca el rastro en más de veinte años de andadura. Los cambios de ubicación de sus formaciones son casi señas de identidad en pro de juegos tímbricos, espaciales y adaptándose al repertorio. Para el “Réquiem en do menor” de Cherubini, compuesto entre 1815 y 1816 por encargo de Luis XVIII para estrenarse al año siguiente en el panteón real de la monarquía francesa, Marco A. García de Paz aprovechando la disposición orquestal ubicó detrás al LDO situando en el centro a bajos y tenores escoltados por sopranos y contraltos a ambos lados de los hombres, contraponiendo agudos y graves instrumentales con los vocales en una obra sin solistas, pero con las cuatro cuerdas cantando en feliz simbiosis con una orquestación “rompedora” y hasta revolucionaria del italiano venerado en la Francia borbónica, volcado en la música sacra desde 1809 para marcar el modelo de “misa de difuntos” romántica (con la herencia y recuerdo mozartiano) admirada desde Beethoven a Berlioz pasando por Schumann o Brahms. Afinación perfecta, emisión amplia, empaste, dicción latina italianizante y dinámicas extremas sustentadas por una OFil que lo mismo completaba las armonías como las “adornaba”, cantando sin palabras o convirtiendo al viento (sin las “odiadas” flautas para Cherubini) en un órgano catedralicio con trompetas naturales. Siete partes con el Introitus et Kyrye recogido, Graduale contrastado, Sequentia donde aparecería el “inicipit” gregoriano de los hombres antes del impactante Dies irae, aterrador, con el golpe de gong cual campana apocalíptica, seguido del  clásico y hermoso Lacrimosa, el complicado encaje fugado entre coro y orquesta en el Quam olim Abrahae del Ofertorio, bien llevado por el director gozoniego, con exigentes cambios de tempo como en Hostias et preces tibi sin perder la concentración pese a los apagones de algunos focos o el “pecador” e impertinente teléfono antes de un Pie Jesu que verdaderamente parecía pedir descanso eterno y piedad. Emociones transmitidas por un LDO al que no se le notan los cambios generacionales, manteniendo el “esqueleto inicial” en las cuatro cuerdas, uniendo experiencia y savia nueva en una transición natural, con el Agnus Dei et Communio feliz de esta joya sinfónico coral que García de Paz entendió desde su amplia y fructífera trayectoria, grandiosa e introspectiva como el Requiem, dejando a todo el auditorio, casi lleno, sobrecogido y feliz de haber disfrutado con una música llena de espiritualidad romántica.

Difuntos muy vivos

Deja un comentario

Éxito coral de la OFIL y «El León de Oro» en el Auditorio

La sinfónica ovetense y la agrupación luanquina, bajo la experimentada dirección de García de Paz, ofrecen un sublime y sentido concierto

Pablo Siana

Miércoles, 20 de noviembre, 20:00 horas. Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo, Conciertos del Auditorio. El León de Oro (LDO), Oviedo Filarmonía (OFil), Marco A. García de Paz (director). Obras de Bruckner y Cherubini.

(Reseña rápida para LNE del jueves 21, escrita desde el teléfono, con el añadido de los links siempre enriquecedores, tipografía que no siempre la prensa puede adaptar, y fotos propias)

Interesante concierto “Made in Asturias” que también llegará a Santander este viernes con nuestro coro más internacional, del que me he convertido en “leónigan” y Marco Antonio Gª de Paz asumiendo esta vez la dirección total junto a la OFil, con el bagaje de muchos años trabajando desde Covadonga hasta Luanco, de Madrid hasta Andalucía y recorriendo medio mundo con su LDO. Dirigir el Réquiem  de Cherubini además de muchas emociones es un espejo donde mirarse, mas Bruckner y la Sinfonía en Fa menor “de estudio” de 1863 (sin entrar en ceros) todavía mayor reto al aunar en ambas obras no solo un compromiso con la música sacra, también una religiosidad que trasciende creencias religiosas por su magnificencia musical siempre atemporal.

Bruckner abría el concierto con la OFil capaz de transitar por programas variados y encontrándose cómoda y convincente con el maestro gozoniego al frente. La “Studiensymphonie” WAB 99 es mucho más de lo que su título sugiere en cuanto a composición, y no digamos interpretación de los cuatro movimientos. García de Paz colocó la orquesta en disposición vienesa para jugar con la tímbrica y los balances logrando contrastes muy satisfactorios en matices y tempi desde una sonoridad romántica muy “coral” en todas las secciones.

El Requiem en do menor, op. 21 de Cherubini es auténtico «progreso por volver a lo antiguo” como escribiría Verdi y una obra que Beethoven pidió para su entierro, auténtica revolución para los románticos que la tomarán como modelo de “misa de difuntos”, enlazando en parte con el organista de Linz. Obra sinfónico coral sin solistas, introspectiva y grandiosa a la vez, sobrecogedora, que solo se puede afrontar con un conocimiento profundo por parte de todos, y García de Paz lo demostró llevando a su coro verdaderamente “de la mano” optando por una colocación que a los leónigans nunca sorprende: bajos y tenores en el centro flanqueados por sopranos y altos, verdadera simbiosis de apuesta sonora que redundaría en una interpretación “de autor”, magnífica, sublime y sentida por todos.

Ilusionante temporada

1 comentario

Este jueves 26 de septiembre a las 12:30 horas se presentaba en el Salón de Te del Teatro Campoamor (al estar aún en obras el Auditorio de Oviedo), la Temporada 2024-25 de los Conciertos del Auditorio y Jornadas de Piano «Luis G. Iberni», una vez pasadas celebraciones como las Bodas de Plata y aún con buenos recuerdos de aniversarios pero mirando siempre al futuro para una temporada que se ha titulado como «de la ilusión» en las palabras de David Álvarez, concejal de Cultura del Ayuntamiento de Oviedo y presidente de la Fundación Municipal de Cultura -FMC-) que abría la rueda de prensa.

Tras la proyección de un vídeo con un programa que comentaré más adelante, el presidente de la FMC subrayaría de la temporada que “es como un viaje sonoro que invita a cada uno de nosotros a explorar la riqueza y diversidad de la música clásica, un arte que trasciende el tiempo y el espacio». Después tomarían la palabra Juan García-Ovies (responsable de la Fundación EDP en Asturias), Francisco García Alonso (subdirector del diario La Nueva España), los apoyos siempre necesarios de patrocinadores y colaboradores.

Proseguiría Pilar Rubiera (presidenta de la Fundación Musical Ciudad de Oviedo)  que destacaría las citas sinfónicas donde habrá dos estrenos a cargo de Oviedo Filarmonía (OFil) o la presencia de las mujeres tanto en el atril como desde el podio, o los centenarios de Puccini o Bruckner, que finalizaría su intervención con las palabras de Cecilia Bartoli: «La música no cambia el mundo y desgraciadamente no para guerras  pero es una forma de soñar juntos y de ir a otra dimensión aunque sea por un breve espacio de tiempo”.

Foto: desimonvanboxtel

David Álvarez destacaría algunas figuras como la violinista Janine Jansen con el afamado y aclamado Klaus Mäkelä dirigiendo la Real Orquesta del Concertgebouw de Ámsterdam (de las pocas que quedaban por visitar Oviedo), la presencia de la OFil como pilar de los conciertos así como el apoyo que siempre se ha tenido a artistas asturianos de talla internacional. Avanzó la novedad para esta temporada de un programa pedagógico pendiente de cerrar y que se clausurará con un gran musical, reivindicando como ya es casi obligada la etiqueta («hastag») para Oviedo de #capitalidadmusical, con el agradecimiento a todo el equipo de la FMC pasando ya el micrófono a Cosme Marina, director artístico de la Fundación Musical Ciudad de Oviedo y sin olvidarse de Cristóbal Sánchez quien realizó el diseño gráfico de esta temporada.

Foto ©decca by marco_borggreve

Entrando en materia, Cosme Marina hablaría de una temporada “muy diversa, no es un ciclo de piano, no es un ciclo estrictamente de orquestas sinfónicas, no es un ciclo de ópera, pero tiene todo eso y, precisamente, desde su origen tiene ese espíritu de diversidad, de buscar la música desde todos los recovecos y, sobre todo, una ambición de que en Oviedo y en Asturias podamos tener a los grandes músicos de nuestro tiempo a las grandes formaciones sinfónicas. No es tan fácil, porque la competencia no es con las ciudades de nuestro alrededor, al final los grandes artistas y las grandes formaciones se mueven a nivel mundial”. Por tanto un ciclo variado, una de las señas de identidad buscando para tener en Oviedo lo mejor del panorama nacional e internacional, siempre complicado pero fruto de una labor de años y el apoyo del Ayuntamiento de Oviedo. Si la anterior temporada de los 25 años se rondaron los 30 mil espectadores, a los que sumar el resto de oferta ovetense pública y privada (Ópera, Filarmónica de Oviedo, Zarzuela, Festival de Danza, Primavera Barroca, conservatorios, etc.),  logran una personalidad de la capital asturiana marcada por el nexo musical: «Todo esto convierte a Oviedo en la ciudad de España con más asistencia a los espectáculos de música clásica de todo el país en relación con su población». Por esto llevo años diciendo que la capital asturiana es #LaVienaEspañola.

Foto by Stas Levshin

Citando algunos intérpretes tanto asturianos como internacionales, el director Teodor Currentzis con  su MusicAeterna será de lo que destacará entre los aficionados, así como los 80 años de William Christie con Les Arts Florissants en una gira por las principales capitales musicales donde Oviedo sigue estando en ese mapa. Destacable la vuelta del oratorio a Oviedo, esta vez con Jephtha (Haendel) que solo se verá en Madrid y Oviedo.

De las Jornadas de Piano «Luis Gracia Iberni» se puede decir, y sin complejos, que será el mejor ciclo por las figuras programadas, conocidas y nuevas que Marina fue citando: Jaeden Iziz-Dzurko, Yefim Bronfman, los regresos de Leif Ove Andsnes, Arcadi Volodos, Grigory Sokolov (que no puede faltar en Oviedo), Paul Lewis, o dos figuras muy esperadas: Beatrice Rana (con la Orquesta Filarmónica de Radio Francia dirigida por Mikko Franck) y Vikingur Ólafsson, que no dejará indiferente a nadie -doy fe- y  añadirá su nombre a la gran lista de famosos pianistas de los que seguir disfrutando en «La Viena Española».

Photo Simon_fowler ©warner_classics

Sería nuevamente el concejal y melómano David Álvarez quien despediría esta presentación, recordando que los abonos se pondrán a la venta desde este sábado 28 de septiembre, y que los conciertos en sábado, domingo y festivos comenzarán a las 19:00 horas aceptando una de las sugerencias de los habituales, manteniéndose las 20:00 horas por semana.

Personalmente es difícil destacar la excelente oferta (de la que dejo copia), pues hay para todos los gustos y públicos. En el terreno lírico destacar por orden cronológico:

La versión en concierto de Dido y Eneas (Purcell) con el Coro y Orquesta de la Ópera Real de Versalles que inaugurará la temporada el sábado 26 de octubre con Sonya Yoncheva y Ana Vieira Leite (que descubrí con Concerto 1700), una Gala Lírica el jueves 7 de noviembre con Sondra Radvanovsky y Piotr Beczala, junto a OFil y Lucas Macías, un homenaje a Puccini, o el antes citado oratorio de Haendel (Jephtha) con Joyce DiDonato, Michael Spyres e Il Pomo d’Oro el domingo 4 de mayo.

Foto © Rubén Fernández

Con muchas ganas de escuchar el miércoles 20 de noviembre el Requiem en do menor de Cherubini con un tándem que nos da siempre grandes satisfacciones (El León de Oro y OFil), incluyendo además la Sinfonía nº 00 en fa menor de Bruckner, o la «Vivaldiana» de Forma Antiqva el jueves 6 de marzo.

Para el bicentenario del compositor austríaco también sonarán la Sinfonía nº 9 el sábado 29 de marzo con MusiAeterna y Currentzis, y la Sinfonía nº4 el sábado 15 de marzo con el regreso de Francesca Dego (Concierto para violín de Barber) y el estreno de las Vísperas de Jesús Rueda, con la OFil y su titular el maestro Macías, sumándose el de Martínez Burgos Humanidad que viene que tendrá lugar el jueves 31 de octubre junto a «La Quinta» de Tchaikovsky y el Concierto para piano de Scriabin con el último ganador del Concurso de Santander Jaeden Iziz-Dzurko.

Photo © Marco Borggreve (all rights reserved)

Por lo que supone de «concierto estrella» y que me lo tomo casi como regalo de cumpleaños, el lunes 27 de enero llegarán al Auditorio Janine Jansen con Klaus Mäkelä y la Real Orquesta del Concertgebouw de Ámsterdam, puede que de lo más esperado de la temporada por la calidad y fama mundial de estos intérpretes y por supuesto poder celebrar los 80 años de un incombustible William Christie con Les Arts Florissants en su retorno a Oviedo con oberturas, arias y coros de Haendel (Ariodante, Semele…) y Rameau (Les Indes galantes) el sábado 8 de febrero.

Photo © JosepMolina

Y de los inmensos pianistas, además de «los de siempre» bien recibidos en Oviedo, me quedo con la oportunidad de escuchar dos visiones de las últimas sonatas de Beethoven, con dos intérpretes que sigo habitualmente, mi querido Paul Lewis el jueves 20 de marzo (además de Brahms, Larcher o la número 5, la sonata nº32 del Sordo genial) y Vikingur Ólafsson cerrando temporada el miércoles 28 de mayo con las tres últimas.

Foto © Markus Jans

Una temporada ilusionante que sigue apostando por la calidad de los conocidos (está con sus enlaces o links) y los «nuevos nombres» que seguirán poniendo a Oviedo en el mapa, un motor cultural y económico que con la mejora en las comunicaciones con la capital asturiana, a buen seguro traerá más público en esta 26ª Temporada que comenzase con aquellos «Conciertos del Campoamor» y las primeras Jornadas de Piano precisamente en el mismo teatro donde se ha presentado esta. Los precios, tanto en los abonos conjuntos, los diferenciados como las localidades sueltas, siguen siendo competitivos si vemos otros escenarios nacionales… y no digamos internacionales. Prometo ir contándolos desde aquí, siempre que nada me lo impida.

Older Entries Newer Entries