Miércoles 19 de octubre, 20:00 horas. Teatro Jovellanos, Gijón. Sociedad Filarmónica de Gijón, concierto nº 1654: Cuarteto Quiroga (Aitor Hevia, Cibrán Sierra, Josep Puchades, Helena Poggio). Brahms: Cuartetos de cuerda op. 51, nº 1 y nº 2.
La excelencia del cuarteto
19/10/2022
Asturias, clásica, conciertos, discos, música, recital Aitor Hevia, Brahms, Cibrán Sierra, conciertos, Cuarteto Quiroga, Helena Poggio, Josep Puchades, música, música clásica, Teatro Jovellanos 1 comentario
Buena música para Alarcos
12/10/2022
Asturias, clásica, conciertos, música, Música contemporánea, piano, prensa, sinfónica Cases, conciertos, García Gago, Herschel, Jenkins, música, Melani Mestre, Mozart, Orquesta FIlarmonía Ibérioca, prensa Deja un comentario
Martes 11 de octubre, 19:45 horas. Sociedad Filarmónica de Oviedo (Teatro Filarmónica), concierto 13 del año, 2.038 de la sociedad: Orquesta Filarmonía Ibérica, Melani Mestre (piano y director). Concierto homenaje a Emilio Alarcos Llorach en el centenario de su nacimiento. Obras de: Herschel, García Gago, Jenkins, Mozart y Cases.
Un Requiem casi profético
06/10/2022
Asturias, clásica, conciertos, música, sinfónica Alexandra Rivas, Ana Kabrera, conciertos, Coro Mercadante, Ihor Voievodin, Mariano Rivas, música, Mozart, Orquesta Sinfónica Mercadante, Quintín Bueno 1 comentario
Miércoles 5 de octubre, 20:00 horas. Teatro Jovellanos, Gijón. Sociedad Filarmónica de Gijón, concierto nº 1653, inaugural Temporada 2022-2023: Orquesta Sinfónica y Coro Mercadante, Ana Kabrera (soprano), Alexandra Rivas (mezzo), Quintín Bueno (tenor), Ihor Voievodin (bajo-barítono), Mariano Rivas (director). Mozart: Requiem en re menor, KV 626.
El Bach de Walther
04/10/2022
Asturias, órgano, conciertos, música, música antigua, viajes órgano, Bach, conciertos, Heinrich Walther, música 1 comentario
Martes 4 de octubre, 20:00 horas. Iglesia Parroquial de San Pedro, Pola de Siero. Concierto de órgano: Heinrich Walther. Obras de J. S. Bach.
Pola de Siero, villa musical de siempre y con un ciclo de órgano que lleva más de 50 conciertos, como recordó el párroco Fermín Riaño antes del concierto, acogió en un templo abarrotado (con presencia de docentes, músicos, estudiantes y aficionados al órgano llegados de toda Asturias) el tercero de los conciertos de esta gira por nuestra tierra a cargo del maestro alemán Heinrich Walther en el más «germano» de los órganos del Principado y con un monográfico del dios Bach (1685-1750): nada menos que las Seis sonatas en trío para órgano.
El maestro Walther ha elegido para cada uno de los cuatro órganos un repertorio no ya con gusto sino desde su siempre sabia y acertada elección propia y específico para cada uno de ellos. El Grenzing inaugurado hace nueve años, que ya conocía de otras visitas, resultó el instrumento ideal para tan magna obra de «Mein Gott» en una verdadera gesta cual ascensión alpina en el templo «pétreo», coronar estos seis ochomiles donde la «sonoridad germana» confluía milagrosamente: autor, obras, instrumento e intérprete.
Mucha emoción, exigencias técnicas altísimas, la inestimable ayuda del titular poleso Emilio Huerta y la respuesta de un público imbuido del espíritu bachiano consiguieron la comunión perfecta de las sonatas del kantor, el objetivo didáctico de enseñarnos a escuchar cada una de las tres voces pero también para ser estudiado e interpretado probablemente por su hijo mayor (Wilhelm Friedemann), el deleite de percibir cómo la tonalidad barroca se asienta no ya en esa biblia del teclado que es El clave bien temperado (que Walther habrá releído tantas veces), sino en estas seis sonatas en trío, tres en modo menor y otras tres en mayor, la matemática musical de Bach, el número tres siempre mágico y esotérico, tres voces, tres movimientos, cada uno específicamente tratado en los registros del Grenzing de «La Pola» siendo maravilloso comprobar el oficio del kapellmeister, las modulaciones que se entretejen para volver siempre a la tonalidad inicial desde algo más que la dualidad tristeza-alegría perfectamente entendidas por el profesor.
La Sonata nº 1 en mi bemol mayor, BWV 525 (Allegro-Adagio-Allegro) abría la clase magistral, la limpieza expositiva, el fraseo claro, los tempi ajustados, el instrumento «calentando» a esta congregación bachiana en este martes festividad de San Francisco de Asís. La Sonata nº 2 en do menor, BWV 526 (Vivace-Largo-Allegro) nos llevaría al modo menor y relativo de la anterior, sin prisas, meditadas, no importó que la bombarda enmudeciese en alguna nota para seguir paladeando cada una de las otras voces, con unas progresiones de bajo verdaderamente limpias.Y la Sonata nº 3 en re menor, BWV 527 (Andante-Adagio e dolce-Vivace), como ya sucediese en Covadonga, jugaría con registros equilibrados, balanceados, siempre con el movimiento central cual auténtica meditación del creyente Bach con un lenguaje único e inimitable que su compatriota al órgano entendió antes del último vivace sin excesos de aire pero respetando cada duración, cada paso seguro e implacable marcado en los pentagramas, tras los que tendría que hacer una pausa necesaria tras estas tres primeras cumbres.
Apenas unos tragos de agua, los comentarios del respetable en voz baja tras lo vivido en la primera parte, y las tres sonatas siguientes en un «crescendo emocional» que rompería el silencio desde una entregada interpretación, sentida, pisando terreno conocido que siempre resulta distinto. Primero la Sonata nº 4 en mi menor, BWV 528 (Adagio e Vivace-Andante-Un poco Allegro), el juego de teclados para saborear cada melodía precisa sin que nada turbase los «contracantos» y el pedal virtuoso de corcheas y semicorcheas preciso; después la Sonata nº 5 en do mayor, BWV 529 (Allegro-Largo-Allegro), verdadera explosión de júbilo y sonoridades plenas, las notas largas exactas en duración, para concluir con la Sonata nº 6 en sol mayor, BWV 530 (Vivace-Lento-Allegro) culminando estas dos «sonatas mayores», aire italiano de Vivaldi maridado con la «pasión de Mateo», la alegría del trabajo bien hecho y la emoción del propio intérprete vitoreado por un apostolado que vio en el maestro alemán al Pedro de la primera piedra en esta catedral del dios Bach.
Aún tendría fuerza para regalarnos la Sonata en mi mayor, K380 de Scarlatti, el clavicordio llevado al órgano como sólo Heinrich Walther sabe, instrumentador del teclado que tras el esfuerzo de las seis cumbres, esta bajada al «campo base» resultó como tomar aire fresco y soltar la tensión acumulada.
Este miércoles cerrará esta gira asturiana en el Acitores de Santo Tomás (Avilés) con un programa casi resumen de los tres conciertos a los que he tenido el placer de asistir, disfrutando no ya de verdaderas lecciones para goce de sus seguidores, también de la gran humanidad y cercanía de Heinrich Walther, a quien los asturianos le debemos tanto.
Gracias MAESTRO
Heinrich Walther sigue impartiendo magisterio
02/10/2022
Asturias, órgano, clásica, conciertos, música, música antigua, Música contemporánea, recital, viajes órgano, Bach, Cabezón, conciertos, Heinrich Walther, música, Sweelinck, Usandizaga, Zubizarreta 3 comentarios
Domingo 2 de octubre, 17:00 horas. XIV Ciclo de Conciertos «Órganos de Covadonga»: Heinrich Walther. Obras de Antonio de Cabezón, Jan Pieterszon Sweelinck, J. S. Bach, Usandizaga y Víctor de Zubizarreta.
Segundo de los conciertos asturianos del ciclo de Covadonga que alcanza su decimocuarta edición, echando de menos nuestro desaparecido Festival de Órgano aunque Valdediós parece haber recuperado el pulso organístico. También segundo concierto del organista alemán con otra lección de buen hacer interpretativo con un programa donde nos dejó seis obras que volvieron a poner a prueba el Acitores de la Basílica con el propio Federico a pie de obra para que nada fallase.
Un auténtico placer volver a escuchar el gran órgano capaz de expresar como pocos los diferentes estilos y épocas, comenzando con nuestro Cabezón (1510-1556) y su Salve Regina, el renacimiento hispano del órgano ibérico con registros emulando los de su época que Walther eligió a la perfección con una ornamentación clara y aire reposado, con la inestimable ayuda de Fernando Álvarez, titular del instrumento.
El compositor y organista holandés Jan Pieterszoon Sweelinck (1561-1621) prepararía el camino para el barroco posterior, y en su Psalm 23 (Tres diferencias) podemos apreciar un rico lenguaje modal con una trompetería clara de su época y la técnica de la variación que posteriormente alcanzaría niveles de auténtico virtuosismo. Walther mantuvo la «línea argumental» hispana trasladada a nuestra Covadonga.
Si Johann Sebastian Bach (1685-1750) es un referente musical en general y organístico en particular, de las obras más complicadas de ejecución y registro son sus seis Sonatas a trío, y Heinrich Walther eligió para este primer domingo de octubre la BWV 527 en re menor, una maravilla sus tres movimientos (Andante-Adagio-Vivace) donde eligió con mimo los registros adecuados para poder degustar cada voz, de digitación impecable y duraciones exactas para apreciar todo lo que «mein Gott» volcó en el papel, especialmente el último tiempo de exquisita tímbrica, donde los registros, incluso el «diabólico» pedal, estuvieron perfectamente equilibrados en el Acitores que respondió perfectamente a las exigencias del maestro alemán.
Volvía a sonar la transcripción de 2022 que el propio Walther realizó del I. Andante (1908) perteneciente a la Fantasía para violonchelo y orquesta del donostiarra José María Usandizaga (1887-1915), que en el órgano de Soto del Barco ya me encantase pero con los registros del de la Cuna de España aún brilló más. Sin perder nada de la original, como buen profesor de instrumentación el profesor Herr Heinrich supo darle la sonoridad del órgano con sabor vasco-francés (me transportó a los Cavaillé-Coll) donde el potencial del Acitores puede rendir a tope, y hasta la Voz Celeste o la Voz Humana con el trémolo apropiado, logra una paleta tímbrica más rica que la orquestal con unos Violones que realmente nos llevaban al fraseo del arco desde el pedal o el teclado I mientras los otros dos sugerían toda la plantilla sinfónica.
Sin dejar el País Vasco, del bilbaíno Víctor de Zubizarreta Arana (1899-1970), organista, compositor, pedagogo y director de orquesta y coros, disfrutamos de su Epitalamio, registros para sonoridades propias con las que Walther se identifica plenamente mostrando no ya el amor y conocimiento de las obras de Guridi, Usandizaga y el propio Zubizarreta, sino el profundo conocimiento del estilo entre siglos con el «aroma francés» que marca estas composiciones.
Para finalizar de nuevo «Bach, mein Gott» y su Preludio y Fuga en mi bemol mayor BWV 552, la contención luterana sin sacrificar el «más puro sonido alemán», registración justa para una nueva lección de claridad expositiva, del sugerente y luminoso preludio a la trabajada meditación de la fuga con que nos deleitó a un público ensimismado con Heinrich Walther, segunda jornada de esta su personal peregrinación asturiana que el martes nos llevará al Grenzing de Pola de Siero.
Heinrich Walther de nuevo en Asturias
30/09/2022
Asturias, órgano, clásica, conciertos, música, Música contemporánea, recital, viajes órgano, Bach, conciertos, Franck, Heinrich Walther, música, Usandizaga 3 comentarios
Viernes 30 de septiembre, 19:00 horas. Iglesia Parroquial de San Pedro de Soto del Barco. Concierto de órgano: Heinrich Walther. Obras de Bach, Usandizaga y Franck.
Cada visita del organista Heinrich Walther (1959) a nuestra tierra es un verdadero acontecimiento para los amantes del instrumento rey, siempre fieles a la cita, y en esta estancia que arrancaba en un ayuntamiento melómano que siempre ha apoyado al órgano, el músico alemán pasará los próximos días por los órganos de Covadonga, Pola de Siero para recalar finalmente en Avilés (que me perderé por coincidencia con mi «calendario musical»), instrumentos que conoce como pocos.
Sería el alcalde Jaime José Menéndez Corrales quien también organista e impulsor de estos conciertos en su concejo, presentaría el primero de la gira asturiana de Heinrich Walther, recordando que el órgano parroquial se inauguró en 2010 (reaprovechando el antiguo de Santo Tomás de Avilés) y desde entonces han dado conciertos en él grandes intérpretes nacionales e internacionales, incluyendo el propio Walther en los años 2012 y 2019. Aplaudir a Jaime por volcarse con los necesarios cuidados de un instrumento que necesita seguir sonando, funcionando y en perfecto estado de mantenimiento, pudiendo tomar nota tantas autoridades que están dejando pudrirse literalmente otras joyas organísticas, algunas a pesar de ser «Bien de Interés Cultural«.
El trabajo de un organista no sólo consiste en la técnica y especialmente la registración, nunca hay dos instrumentos iguales. Sumemos el el trabajo diario en busca de repertorio nuevo o la ardua labor de transcribir obras de otros instrumentos para el órgano o directamente las páginas sinfónicas que en el instrumento rey alcanzan nuevos colores.
Heinrich Walther eligió para el «resucitado Acitores de Soto» tres compositores ideales para un órgano que se ha asentado con el tiempo y mejorado sonoridades, comenzando con «el padre de todas las músicas», Johann Sebastian Bach (1685-1750), imprescindible para intérpretes y melómanos, esta vez el Preludio y Fuga en mi bemol mayor, BWV 552. Sin necesidad de muchos cambios en los registros, el maestro Walther afrontó con claridad de fraseos, combinaciones y transiciones de teclado increíbles y pedal en su justa presencia, tanto el impresionante preludio como la siempre exigente fuga, en una gama de matices que el instrumento sacó a relucir como pocas otras veces. Respeto total al estilo de El kantor en este órgano a la orilla del Nalón que nos transportó de la Alemania luterana a la Asturias católica desde la espiritualidad que sólo la música de órgano alcanza. Primera lección vespertina con «Mein Gott».
Hace años que el profesor Walther se enamoró de la música de José María Usandizaga (1887-1915), del que está transcribiendo muchas de sus obras, caso de la Fantasía para cello y orquesta de 1908, cuyo primer movimiento (Grave, Andante) ya estrenó este año en Logroño, siendo nuevamente un placer escuchar el trabajo del alemán para recrear una obra como la del donostiarra. La sabia elección de los registros (ayudado por José María Martínez a lo largo de todo el concierto) nos permitió descubrir matices nuevos con todo el respeto al original pero que escuchado al órgano tiene todo el aire francés de los compositores que acudieron a la Schola Cantorum parisina por la que también pasaron varios españoles como el propio Usandizaga.
Y manteniendo en el aire ese aroma francés del compositor vasco, nada mejor que César Franck (1822-1890) y su Sinfonía en re menor para concluir este concierto en tres movimientos: Lento-Allegro non troppo; Allegretto; Allegro non troppo, la última versión de 2020/21 con la que Walther lleva muchos años de trabajo casi cual orfebre, y no es de extrañar porque la labor de transcripción alcanza cotas increíbles de calidad, otra auténtica recreación de esta sinfonía orquestal. La obra original, de la que se atacó la orquestación juzgándola de «espesa» por sus largos desarrollos y continuas modulaciones, calificándose también de «wagneriana», se ha escrito igualmente que «llegó a ocupar un lugar privilegiado en el repertorio de las grandes orquestas, aunque en la actualidad está de nuevo un tanto «olvidada»». La explotación de un tema único consigue rememorar sinfonías de Bruckner y evita también la fragmentación, y Walther la entiende a la perfección con una increíble combinación de registros y pedal de expresión que nos descubren tímbricas propias engrandeciendo las orquestales. A cada movimiento le otorga un sentido propio pero manteniendo claro el motivo principal que pasa de un teclado a otro con un juego sonoro donde el órgano del Bajo Nalón se comportó a la perfección. Los arreglos y adaptaciones tecnológicas al «Acitores» han hecho posible todo un abanico de sonidos que no sólo recuerdan las distintas secciones orquestales sino las casi infinitas posibilidades del órgano. Flautados penetrantes, un violon celestial, lengüetas afinadas y en general toda la tubería respondió a la paleta desplegada por el maestro alemán, fiel a la partitura orquestal a la que dota de nueva vida sin perder nunca la sonoridad francesa tan reconocible. Una verdadera lección que sólo este viernes hemos tenido en Soto del Barco. El domingo Covadonga volverá a recibirle y la música del órgano llenará la cuna de España en manos del otro alemán al que ya consideramos hijo adoptivo de nuestra tierra.
Sigue el verano musical con «orbayu»
02/09/2022
Asturias, clásica, conciertos, música, sinfónica Auditorio de Oviedo, conciertos, Guilhaume Santana, Júlia Gállego, José Vicente Castelló, Lucas Macías Navarro, música, música clásica, Mozart, Oviedo Filarmonía, Schubert Deja un comentario
Viernes 2 de septiembre, 19:00 horas. Auditorio de Oviedo: OFIL Contigo, Conciertos de Verano. Oviedo Filarmonía, Lucas Macías (oboe), Júlia Gállego (flauta), José Vicente Castelló (trompa), Guilhaume Santana (fagot), Lucas Macías (director). Obras de Schubert y Mozart. Entrada libre.
Podemos hacer un refrán que diga «A mal tiempo buena música» y como la canícula asturiana es fresca y suele tener de compañero al orbayu, estos conciertos de verano, que más parecen mateínos ante la cercanía de las fiestas de la capital, cambió este viernes su ubicación en el Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo por el siempre mejor por todo auditorio: aforo, comodidad, acústica… Y nada mejor que comenzar con un programa ameno de la orquesta carbayona con su titular Lucas Macías al frente, quien antes de comenzar dio las “gracias por el amor y el apoyo que nos dais” en un patio de butacas lleno para este primer programa del ciclo de la OFIL Contigo en verano que se repetirá el lunes 5, en la temporada de la programación de Cultura Oviedo.
En este primer concierto con público variopinto se interpretó la tercera sinfonía de Franz Schubert, acompañada de Mozart y su sinfonía concertante con un cuarteto solista unido por la amistad de muchos años y el amor musical con el onubense titular de la formación liderando desde el oboe.
La Sinfonía nº 3 en re mayor, D. 200 (1815) de Franz Schubert es luminosa de principio a fin con cuatro movimientos (I Adagio maestoso – Allegro con brio; II Allegretto; III Menuetto: Vivace – Trio; IV Presto vivace) que nos recuerdan en este Schubert de solo 18 años tanto a Mozart como a Beeethoven, incluso, y especialmente en el primer movimiento, con aires de obertura cómica rossiniana. La orquesta ovetense permutando violas y cellos más los tres contrabajos con tarima para reforzar un poco la sonoridad, sacó músculo desde una tímbrica clara, rotunda, aires muy del gusto de Macías, pudiendo disfrutar de unos solistas de viento sólidos y con muchas tablas en repertorios como el del vienés, destacando la clarinete y el oboe, siempre bien arropados por una cuerda (comandada por Marina Gurdzhiya) cada vez mejor en empaste y precisión. Interesante la visión del titular en el gran repertorio sinfónico (habitualmente memorizado), permitiendo escuchar cada motivo melódico muy presente, las contestaciones, jugando con las dinámicas a las que su orquesta responde sin fisuras. El Menuetto mantuvo la línea de claridad y concisión, para triunfar en el último y «arriesgado» final. Si la tarde era gris, la luz se hizo con esta «tercera».
Sin pausa llegaría la Sinfonía concertante para flauta, oboe, trompa, fagot y orquesta en mi bemol mayor, K. 297b de W. A. Mozart, con todo lo que supone su controvertida autoría e intrahistoria. Sea o no del genio de Salzburgo es una maravillosa partitura para un cuarteto de solitas amigos y así la entendieron Lucas Macías (oboe), Júlia Gállego (flauta), José Vicente Castelló (trompa) y Guilhaume Santana (fagot) en sus tres movimientos (Allegro – Adagio – Andante con variazioni) con la OFIL «sonando a foso» pues tiene mucho de operístico este cuarteto de viento, sobre todo el movimiento central donde poder disfrutar de cada uno de los solistas: la expresividad y sonido penetrante del oboe; la fluidez de la flauta (en otras versiones sería un clarinete) con una amplia gama de agilidades aunque un volumen algo menor que el resto, las elegantes agilidades de la trompa en el registro agudo al alcance de pocos solistas, y las muchas funciones del fagot como línea de bajo o de tenor así como un virtuosismo impresionante. Calidad suprema y entendimiento entre todos, alegría desbordante en cada intervención solista y un buen logrado balance de cada uno de ellos aunque la trompa la escuchásemos «hacia atrás», pero equilibrando los volúmenes incluso con las dos de la propia orquesta. Aromas escénicos de Mozart para preparar los 75 años de la Ópera de Oviedo que arrancará el domingo 11 con un estreno mundial.
La química entre orquesta y titular (en esta obra más solista) se notó en todo momento y es una alegría enorme comprobar el acierto en su elección, así como el crecimiento en calidad de esta filarmónica carbayona que además de su ya contrastada versatilidad se la nota feliz sobre las tablas del auditorio. El lunes segunda entrega probablemente en el recinto previsto para este «verano con orbayu» y mucha música de la buena.
ComienzOS PAra ilusionar
02/08/2022
Asturias, clásica, conciertos, educación, música, Música contemporánea, prensa, sinfónica conciertos, música, música clásica, Nuno Coelho, OSPA 2 comentarios
Este primero de agosto se presentaba la nueva temporada 2022-23 de la OSPA en la Sala de Cámara del Auditorio de Oviedo con la asistencia de la Consejera de Cultura, Política Llingüística y Turismo Berta Piñán, la gerente Ana Mateo, parte del Consejo Rector y sobre todo del esperado titular para los próximos tres años: el portugués Nuno Coelho (Porto, 1989), director titular y artístico que con su cercanía desgranó lo que todos tenemos ganas de disfrutar a partir del 14 octubre en Oviedo (un día antes en Gijón).
Las tres líneas maestras o piedras angulares, como figuran en el dossier de prensa que nos hizo llegar la responsable de comunicación Marta Barbón, fueron comentadas tanto por el maestro como por la gerente y básicamente serán:
El programa «Colaboradores artísticos», el evento multidisciplinar «OSPA Fest» y el proyecto «OSPA participativa», tres hitos para una temporada titulada Nuevos comienzos, con una mezcla de continuidad e innovación, pues en todo comienzo es imposible partir de cero y lo que funciona debe mantenerse.
Habrá 15 conciertos de abono en Oviedo, 11 en Gijón, 10 conciertos extraordinarios (como el de los Premios FPA, Noche de Difuntos, Noche San Xuan, Lletres asturianes o Semana Santa…), la participación en dos títulos de los cinco títulos de la 75 temporada de Ópera de Oviedo (el esperado estreno de La dama del alba del gijonés Luis Vázquez del Fresno y Hamlet de Ch. L. Ambroise Thomas), dos conciertos de cámara, dos conciertos escolares (recuperando al fin el consolidado LinkUp! que la pandemia interrumpió abruptamente) y por supuesto el contacto con el Principado de Asturias en los ciclos «OSPA de cerca» y «Camín» que lleva la orquesta de todos por pueblos y lugares emblemáticos de nuestra geografía.
No es necesario ahondar en las anteriores visitas de Nuno Coelho a la OSPA que siempre han dejado un excelente sabor de boca a todos, tanto aficionados como músicos de nuestra formación, por lo que la ilusión y esperanza para las próximas temporadas reina en el ambiente, demostrado en la presentación con numerosos abonados que recibimos la invitación para el evento. De los llamados «colaboradores artísticos» hasta 2025 una nómina de conocidos y queridos artistas, desde el Cuarteto Quiroga, tanto camerístico como en los primeros atriles (auténtica novedad enriquecedora), Javier Perianes o el siempre bienvenido Roman Simović, pasando por la violista Sara Ferrández (que tan buen sabor de boca nos dejó), la mezzo Fleur Barron (a quien no pude escuchar en el Hansel & Gretel) con unas buenas ideas para conjugar músicas oriente-occidente, y especialmente el compositor valenciano Francisco Coll. Casi todos enviaron unos videos de saludo transmitiendo tanto la especial vinculación con el maestro Coelho como con la OSPA, contagiándonos esta ilusión para las tres temporadas donde el repertorio será amplio, desde el barroco hasta los imprescindibles R. Strauss o Mahler (seguiré esperando algún día una Octava en Asturias).
Interesantes para mí dos propuestas: la «OSPA Fest» con dos semanas de conciertos en torno al 23 de abril con las efemérides de Cervantes y Shakespeare que tanta literatura musical llevan paralelas (Gerhard, Ravel, Ibert, Telemann, Dvorak, Prokofiev…) y la «OSPA participativa» para el Concierto de Semana Santa donde volveremos a escuchar el Requiem de Verdi con el Coro de la FPA (histórico el de su director honorífico López Cobos sumándose el Orfeón Donostiarra allá por octubre de 2005, con grabación para RTVE) que contará con Adriana González (soprano), Silvia Tró (mezzo), Matthew Rose (bajo) sumándose amateurs tanto alumnos del CONSMUPA (que continúa la colaboración mutua) y distintos coralistas de nuestro Principado, todos bajo la dirección de Nuno Coelho, un privilegio para todos poder interpretar tan maravillosa obra que aúna la mejor música sacra con el espíritu operístico asturiano.
Y dentro de las habituales invitaciones a directores y solistas volveremos a tener en el podio a Pablo González, Carlos Mena, Álvaro Albiach o el finlandés Ari Rasilainen (que siempre ha hecho sonar muy bien a la OSPA) sin olvidarse del talento femenino cada vez mayor, con Eli Chan, Ruth Reinhardt, Lorenza Borrani o Anna Rakitina. Otros nombres propios, conocidos y por descubrir, desde los pianistas Luis Fernando Pérez, Alessio Bax, los cellistas Pablo Ferrández o Daniel Müller-Schott pasando por la pianista Yeol Eum Son, la violinista Alena Baeva o el percusionista Dominique Vleeshouwers.
No pueden faltar las giras, desde las asturianas de verano con Daniel Sánchez Velasco de nuevo a la batuta apostando por los «músicos de la casa» (al igual que el oboe de Juan Ferriol en el tercero de abono), o la visita a Covadonga en el 1300 aniversario, hasta la presencia en el FIS estrenando dos obras encargadas por nuestros vecinos santanderinos: Omne vivum ex viva de Beatriz Arzamendi y Farewell, la despedida de las almas de Israel López Estelche en su tierra, pasando por el gran escaparate de «Musika Música» en el Euskalduna bilbaino o el intercambio gallego en La Coruña, con la OSG el 20 de mayo de 2023 en Oviedo bajo la dirección de Antonello Manacorda y la violinista Liza Freschtman. También repetirá para celebrar los 75 años de mi paisano Víctor Manuel con el Coro de la FPA en la Laboral de Gijón (23 al 25 de septiembre) y el WiZink de Madrid (21 de diciembre) bajo la dirección de Joan Albert Amargós que fue llevado al disco en 1999.
Tras 31 años de «matrimonio musical» con la OSPA, incluyendo mi «cese temporal de convivencia» en 2017, espero esta nueva etapa con la misma ilusión de entonces aunque jubilado de la enseñanza, por lo que me perderé el LinkUp! que fue una de las grandes apuestas del anterior titular y que me perderé con el nuevo estado civil, tocando madera para que los años convulsos que llevamos no vuelvan y podamos mantener esta relación de años.
La ilusión nunca se pierde, el maestro Coelho viene a mantener la llama que nunca debió extinguirse, esperando se cubra al fin la vacante de concertino (el espíritu Vasiliev sigue vivo) y poder ampliar la plantilla básicamente en la cuerda si los dirigentes llegan a convencerse que la cultura no es gato sino inversión además de un derecho constitucional. Aprender de los errores pasados y no tropezar en la misma piedra es uno de mis anhelos tanto personales como para «mi OSPA» querida. Salud para poder contarlo desde aquí, esperando no perderme (casi) ninguno de estos acontecimientos en una agenda personal que se llena más que en mis años docentes pero donde la música es vida.
Juventud divino tesoro musical
14/07/2022
Asturias, clásica, conciertos, música, piano, sinfónica Auditorio de Oviedo, Beethoven, conciertos, Elisabeth Leonskaja, JONDE, Mahler, música, Pablo González 2 comentarios
Jueves 13 de julio, 20:30 horas. Auditorio de Oviedo: JONDE encuentro III/2022. Elisabeth Leonskaja (piano), Pablo González (director). Obras de Beethoven y Mahler. Entrada libre.
Tercera y última parada en esta gira de la JONDE tras el trabajo previo del tercer encuentro anual y el objetivo final del concierto, con el director ovetense Pablo González Bernardo (1975) esta vez en casa, con el patrocinio del INAEM y el propio Ayuntamiento de Oviedo.
Programa de altura con dos colosos y un mundo sinfónico para disfrutar todos, primero Beethoven y su Concierto para piano nº 4 en sol mayor, op. 58 nada menos que con la eternamente joven Elisabeth Leonskaja (Tifilis, 1945) para comprobar cómo debe acompañarse al piano y si es con un excelente concertador como Pablo González, inmejorable prueba de fuego. La pianista georgiana siempre sorprende y más con el paso de los años, mandando y escuchando, enseñando en cada compás desde el inicio en solitario del I. Allegro Moderato que marcaría el tempo e intención para una JONDE perfectamente encajada con la dama del piano. Cada solo era digno de grabarse, las cadencias un verdadero lujo, el II. Andante con moto de sutileza y musicalidad en cada nota, perfecta transición del clasicismo al romanticismo igualmente entendida tanto por Leonskaja como por el maestro González, complice de solista y orquesta, llevándolos de la mano antes del III. Rondó. Vivace, otra lección de entendimiento, pues la rusa jugó con el tempo y la JONDE respondió guiada por el carbayón con un verdadero empuje juvenil, tres generaciones haciendo música juntos, disfrutándola, sintiéndola, primor de atemporalidad cuando se unen la experiencia del piano, la ductilidad de una orquesta madura pese a la media de edad y el incansable ímpetu desde el podio, contagiando gusto y saber hacer en unos encuentros que son la verdadera selección de los futuros atriles ya preparados para dar el salto a «la absoluta», esta vez con invitados de Italia, Rumanía y Portugal fruto del intercambio MusXchange de la Federación Europea de Jóvenes Orquestas Nacionales (ENFYO).
La maestra Leonskaja dejó su última lección en solitario manteniendo el mejor Beethoven del tercer movimiento (Allegretto) de su Sonata nº 17 en re menor, op. 31 nº 2 «La Tempestad», la magia del piano, el fraseo, las dinámicas, la pureza de una tormenta juvenil por esta rusa afincada en Austria que sigue asombrando por su entrega y magisterio compartido, prolongación casi obligada tras el «cuarto» que marcó no ya estilo sino historia.
Puedo decir que hoy en día el mejor director mahleriano español es Pablo González, por lo que no era nada raro su trabajo con los 94 músicos de la JONDE en la Sinfonía nº 5 en do sostenido menor, op. 55 del genio bohemio, una obra de hace 110 años que sigue impactando cuando se la escucha con todo detalle y el amor del director asturiano por Mahler. No podía perderme otra oportunidad de comprobar no ya la sabiduría del ovetense en este compositor sino esa faceta pedagógica de transmitir la pasión a una formación que no perdió detalle para un sobresaliente de esta «Quinta» para recordar, tras estos encuentros donde cada sección trabajó con los mejores profesores y Santiago de Compostela fue el primer «examen» antes del final ovetense que logró una excelente entrada de público (haciendo larga y ordenada cola 45 minutos antes del inicio). Hace años que podemos presumir de una juventud muy preparada y en música seguimos exportando talento. La convivencia y trabajo duro para estos conciertos dio su fruto: 61 músicos de cuerda con el arpa, 29 de viento y 5 percusionistas sonaron como adultos en cada uno de los cinco movimientos de esta sinfonía llena de emociones que trascienden los pentagramas, auténtica montaña rusa que va pidiendo en cada familia orquestal una entrega ciega al podio, algo que Pablo González logró desde el primer movimiento que comenzaba con un solo del trompeta solista dejándole «gustarse». El equilibrio de dinámicas perfectamente balanceadas, los cambios de tempo, todo lo que Mahler dejó escrito fue dibujado al detalle por González con respuesta impecable de toda una JONDE adulta. No hubo duda ninguna en los solistas, con un septeto de trompas para «fichar al completo», todo el metal redondo de sonoridades según las exigencias desde el podio, la madera ensamblada igualmente con primeros atriles dúctiles y precisos, la percusión toda a una crecida en el momento oportuno, pero sobremanera la cuerda. Un acierto la colocación enfrentando violines, con cellos y violas enfrente de la tarima más los contrabajos atrás a la izquierda y el arpa en el opuesto.
Puede que el Adagietto esté sobrevalorado pero es emocionante siempre y cómo sonó en esa cuerda mimada por González tardaré tiempo en olvidarlo. Y eso que el Scherzo ya apuntó maneras con un trompa solista listo para entrar en cualquier «grande» sumando la calidad en la respuesta global de cada sección a los aires vieneses con matices para dar y tomar. El Rondó-Finale: Allegro giocoso resultó la guinda a este pastel nunca empalagoso y totalmente juvenil, contagioso, emocionante, firmado por una JONDE madura llevada por un Pablo González que crece exponencialmente en cada concierto y más con «nuestro» Mahler.
No son habituales los regalos sinfónicos y parte del público estaba más atento al reloj que a lo que se avecinaba, perdiéndose dos propinas de distinta enjundia. Tras la exhibición de la cuerda nada mejor que el conocido «Intermezzo» de Cavalleria Rusticana (Mascagni) que subió aún más la nota mahleriana con el conocimiento y confianza que siempre confirió el maestro González.
El fin de fiesta español llegaría con un curioso y animado arreglo del conocido pasodoble Amparito Roca (Teixidó) sinfónico, no bandístico ni de pulso y púa, que pondría el adecuado además de animado punto final a esta «mini gira» tras dos semanas de intenso y duro trabajo con un equipo capitaneado por Pablo González que continuarán en sus casas cada uno de estos músicos de la JONDE (las mujeres siguen dominando) para seguir creciendo profesional y humanamente, pues mal no hay donde la música suena.
Dejo a continuación toda la plantilla y el excelente equipo académico de este tercer encuentro:
Alexander Bader, flautas y clarinetes; Guilhaume Santana, oboes y fagotes; Kalervo Kulmala, trompa; Reinhold Friedrich, trompeta; Hans Nickel, tuba; Marianne Ten Voorde, arpa; Rainer Seegers, percusión; Gjorgi Dimcevski, violines I; Jennifer Moreau, violines II; David Quiggle, viola; Troels Svane, violoncello; Mihai Ichim, contrabajo.




















































































