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Vuelta a casa

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Domingo 20 de octubre, 20:00 horas. XXX Festival Internacional de Órgano Catedral de León: Adolfo Gutiérrez Viejo (órgano). Obras de Cesar Franck y Ch. M. Widor. Concierto Homenaje a la Asociación de Amigos del Órgano Catedral de León.

De auténtico éxito podemos calificar esta trigésima edición del festival leonés donde el auténtico protagonista ha sido el nuevo órgano de Klais inaugurado el pasado 21 de septiembre por Jean Guillou con diecisiete conciertos variados y colas enormes para todos ellos, incluso hora y media antes del comienzo, para abarrotar la catedral independientemente del programa del día. Anécdotas aparte sobre las colas o los asientos reservados para la asociación que homenajeaba al primer director de este festival, la emoción estaba presente este domingo como nunca.

Tras un discurso del director actual, Samuel Rubio, con agradecimientos varios y sinceros al público, a la propia Catedral, a los artistas que han pasado por ella, al nuevo órgano, a sus colaboradores del festival, a la asociación y sobre todo al amigo Adolfo, también el de Lugán quiso rendir su propio homenaje, leyendo sus notas al programa y después deleitándonos en este instrumento por el que ha esperado 30 años y que ya pudo estrenar el día 22 de septiembre, pero cerrando edición supondría dar, darle y darnos este homenaje nada menos que con los Trois Chorals (1890) de Cesar Franck, el compositor que más ha hecho tras Bach por este  monumental rey de los instrumentos desde su conocimiento y magisterio, tanto del compositor como del intérprete, ayudado en los registros por otro amante del órgano y amigo como el asturiano José Mª «Chema» Martínez.

«El bicho de Klais», este animal sonoro salvaje aún, fue domado desde la experiencia, luchando con el pedal de expresión tan necesario en los corales, encontrando registros en los teclados III y IV realmente conmovedores, utilizando el trémolo con cautela, pedaleros siempre en el equilibrio sonoro para dejarnos tres interpretaciones de madurez en la lectura y ejecución.

El Coral nº 1 en mi menor ya presentó el «ideario» a seguir, pianisimi delicados, crescendos y decrescendos enriqueciendo dinámicas, cromatismos, transiciones entre teclados ceñidas al discurso y los tutti siempre redondos y potentes.

Para el Coral nº 2 en si menor los registros estuvieron cercanos a la intimidad del armonio y la claridad en ambas manos para esa melodía que irá alternando teclados, dialogando, con ligados hermosos, contrastes en matices y dinámicas realmente logradas, el Franck más romántico, ingenioso, inspirado y delicado con un «Cor de nuit» celestial sumado a los fortisimi uniendo teclados y pedalero, vigoroso, virtuoso y riguroso, misterio sonoro desvelado por Gutiérrez Viejo.

Y el Coral nº 3 en la menor cerrando trinidad organística, poderosamente bachiano, silencios dramáticos, trompetería poderosa, trémolos melódicos para unas dinámicas llenas y bien reguladas desde el pedal de expresión ya dominado, con un oboe y/o fagot creando un momento lumínico mientras la melodía pasaba del flautado en el III antes de caer la mano derecha en el IV en otro remanso lírico que acaba con esa nota pedal sobre la que las manos revolotean los teclados antes del «crescendo» hacia el tutti final.

No pudimos escuchar el estreno de los Vitrales I, II y III que la premura y horarios impidieron trabajar la partitura del propio Adolfo, pero la Toccata, último movimiento de la Quinta Sinfonía para órgano en fa mayor de Widor cerró concierto pasadas las nueve de la noche, ciclo, homenaje y espera, desde una tímbrica algo yanqui con reminiscencias electrónicas más que neumáticas desde el poderío sonoro y un aire mantenido de principio a final por Don Adolfo, juegos expresivos, riqueza dinámica y de elección acertada en los registros, pianísimos para paladear en el teclado III y Tutti regios como el clima leonés en un órgano que comienza a adquirir el acento castellano traído desde Alemania y domado poco a poco por estos gladiadores expertos en luchar con «fieras» en peores condiciones. Un triunfo en esta vuelta a casa que he podido disfrutar de cerca.

Notre Dame de León

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Sábado 19 de octubre, 21:00 horas. Catedral de León: XXX Festival Internacional de Órgano Catedral de León, Peregrinatio: VIII Ciclo Músicas Históricas de León: Ensemble Organum, Marcel Pérès (director): Peregrinatio II. París – Limoges – Moissac – Compostela. Peregrinaje musical en la Europa del siglo XII.

Nada más, y nada menos, que un quinteto vocal incluyendo a su director, fue capaz de mantener en silencio hora y media a una catedral a rebosar que escuchó las liturgias latinas del Ars Antiqva como si de una misa se tratase (incluyendo alguna tos resistente y aplausos iniciales rápidamente acallados por el propio Pérès), música no litúrgica aunque sus fuentes sí, pero música sacra a fin de cuentas. Arte antiguo, Ars veterum pero también historia vocal por suponer el arranque de la Polifonía a cargo de unos especialistas que dominan este dificilísimo repertorio logrando sonoridades que resonaron por las bóvedas de la Pulchra leonina al ir cantando y colocándose en distintas ubicaciones, con un empaste digno de admiración, dinámicas increíbles de proyección total fuesen a solo, dúos o conjunto, alguna entrada titubeante pero siempre atentos a los gestos del maestro Pérès.

Salieron de la Sacristía entonando el Conductus Beata viscera Marie Virginis de Perotin El Grande, el de Notre Dame, «conductus» real por ser pieza cantada cuando el leccionario era conducido procesionalmente al sitio en el que se proclamaba la lectura, y así se dirigieron con cirios encendidos hasta el coro antes del Versus (esta vez un «conductus» monofónico) Vellus rore de San Martial de Limoges. Impresionante espectáculo, inédito seguramente para muchos y además en su entorno natural, esos organum melismáticos o floridos, técnica polivocal y adornos por debajo de canto principal.

Del Codex Calixtinus, primera guía del Camino de Santiago, escuchamos ese diálogo que es la Antífona Ad sepulchrum beati lacobi, música que engrandece el texto, que lo subraya y ayuda a comprender, aprender, aprehender y entender en su magnitud desde las voces francesas que proseguían su lección de música antigua difícil de digerir pero capaz de vaciarnos para meditar desde el silencio profundo que toda escucha necesita.

Volvíamos a Limoges con el grueso de esta peregrinación vocal, la Prosa Alma chorus domini seguida de Veri solis radius, otro conductus (cum cauda por los melismas utilizados) Noster cetus psallat letus y la oración Ora pro nobis Sancta Maria, advocación de la catedral leonesa donde el canto sonó aún más cercano. Juegos virtuosos de interválicas casi imposibles siempre resueltas desde el magisterio de este «ensemble«, reconstrucciones de la manera como se cantaba antiguamente, con especial atención a la ornamentación, los intervalos y los microtonos que tanto me recordó al canto corso de Cortona.

De Moissac, donde la formación tiene su sede, disfrutamos del canto del diácono Venite populi, para dejarnos una muestra de Canto Mozárabe de Toledo, el Alleluia: Ortus conclusus más marcado que los anteriores volvió a enamorar en sonoridades, el cantus firmus en un potente bajo como base románica sobre la que se sustenta el gótico vocal, tenor y alto, con auténticas melopeas.

Del otro maestro parisino, Leonin el Benedicamus Domino a dos voces volvió a convertir la Catedral de Santa María en Notre Dame Leonesa, nueva lección de empaste y fiato en una voz grave que retumbaba abrazando las otras cuatro, antes de volver en peregrinaje al punto de partida procesionando con el Congaudeant Catholici de Albert de Paris, más que un concierto toda una liturgia vocal de formas inverosímiles con un magisterio francés tan cercano a esta peregrinación interior hasta Santiago de Compostela donde León y su Catedral es siempre parada obligada, esta vez musical.

Adolfo Gutiérrez Viejo: homenaje en su festival

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Si la letra de un tango dice que «Veinte años no es nada», digamos que treinta un poco, y el maestro Adolfo Gutiérrez Viejo, fundador del Festival Internacional de Órgano Catedral de León, cerraba este domingo 20 de octubre a las 21:00 horas y con otro lleno hasta la girola, la trigésima edición, la del «bicho de Klais» en un homenaje a la Asociación de Amigos del Órgano Catedral de León pero igualmente hacia su tenacidad y trabajo para «continuar mis alquimias en la mezcla de colores y sonidos». Los tres corales de César Franck sonaron celestiales en este entorno «al que siempre han embellecido los vientos parisinos», siempre con palabras del propio Adolfo. Y aunque nos quedamos sin escuchar el estreno de sus Vitrales sonoros, Widor y su Toccata de la «Quinta Sinfonía en fa mayor» puso el broche a un mes de festival y sobre todo a 30 años de lucha de este enamorado de la música y en especial la de órgano. Así merece la pena esperar cuando se alcanza lo deseado.

Desde casa y con tiempo, contaremos más detalles.

León como Notre Dame

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Sábado 19 de octubre, 21:00 horas. XXX FIOCLE y CNDM, Ensemble Organum, Marcel Pérès (director): Peregrinatio II. París – Limoges – Moissac – Compostela.

Penúltimo concierto del festival con otro lleno histórico para vivir en directo el espectáculo de este quinteto vocal que nos deleitó con el Ars Antiqva de los grandes Perotin y Leonin convirtiendo la Pulcha Leonina en Notre Dame, impecables como sus blancos hábitos, procesionando por todo el templo, de la sacristía a la entrada, crucero y sobre todo en el coro, repasando liturgias de S. Martial de Limoges, el Codex Calixtinus, Moissac, Alberto de Paris e incluso el Aleluya: Ortus conclusus como máximo exponente de nuestros cantos mozárabes de Toledo.

Los inicios de la polifonía tan difíciles de entonar, conductus que la formación francesa mima con el maestro Pérès de auténtico oficiante, esas segundas voces que se abren y cierran (puntum contra punctum) como una sola en empaste sobrehumano, el ritmo que impone el latín, la liturgia del canto hecho filigrana «resonare fibris» del público convertido en peregrino. Los muros y bóvedas catedralicias reverberaron con los tenor y alto, con el bajo impresionante y verdadero sustento en la construcción polifónica, el tactus con mimo, el paso latino, cada palabra bien ubicada y la sutileza de cinco voces emitiendo desde los cuatro puntos cardinales que rompieron malos hábitos y lograron el necesario silencio meditativo cerrado por Congaudeant Catholici.
Me pregunto si todos comulgamos con esta polifonía inicial tan difícil de ejecutar y escuchar en un marco como el leonés, si realmente sabían con lo que se iban a encontrar, pero el milagro vocal del Ensemble Organum alcanzó por momentos la reflexión y deleite interior.

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Un arco iris de sonidos

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Viernes 18 de octubre, 21:00 horas. XXX Festival de Internacional de Órgano Catedral de León: Giampaolo di Rosa. Obras de Bach, Beethoven, Guilmant, Liszt y Di Rosa. Entrada libre.

Desde la inauguración el pasado 21 de septiembre me he permitido bautizar el nuevo órgano de Klais como «El Bicho de León», pues el otro se encuentra en el Duomo de Milán así apodado por mi amigo Paolo Zacchetti. Y parece que lo de estos «animales sonoros» ha calado porque el regreso triunfal a León del fantástico Giampaolo di Rosa lo glosó finalizando el concierto su director Samuel Rubio que hablaba del caballo salvaje y el domador italiano, organista enamorado de su trabajo, asiduo de este festival, y a la vista de lo escuchado más lo leído en las notas al programa, del instrumento: «Un órgano en sí mismo, y en particular este nuevo… es un monumento del ingenio humano. Con ese instrumento se materializan las posibilidades realmente infinitas de producir continuamente lo que no es material, y que solo puede ser escuchado: el sonido con todos sus colores».

Si en el programa primó la literatura pianística que Giampaolo domina como nadie, la luz que suponen las transcripciones al instrumento rey resultan recreaciones precisamente por la riqueza tímbrica que se consigue, y más en este órgano con tantísimas combinaciones de registros que explican la semana previa de trabajo más los 95 minutos de concierto que de no ser por la hora seguramente serían muchos más. Para los conocecores de la distinta técnica exigida para el piano y el órgano está bien ir un poco más allá del lenguaje de las 88 teclas y cambiar la fuerza física por la búsqueda del color que se logra en el rey de los instrumentos, siendo habituales las reducciones orquestales (Liszt fue uno de los grandes) pero también adaptaciones, más que transcripciones, como la que brindó Guillou el día de San Mateo, admirado y maestro del organista italiano.

El decimoquinto concierto de esta trigésima edición del prestigioso festival leonés volvía a corregir el inicialmente previsto en la Web pero bien en el programa completo, arrancando súbito con el Preludio y fuga en mi menor, BWV 548 (Bach) en el teclado IV y pedalero casi en su totalidad, sonidos recios, potentes y casi austeros hasta que comienza a crecer y saltar de teclados en los pasajes virtuosos, y no digamos en la fuga vertiginosa, presto en aire y registros cambiando a velocidad estratosférica los sonidos en cascada colorista que pasaba de una nave a otra.

La Sonata en do menor op. 13 nº 8 «Patética» de Beethoven es una delicia al piano que en la transcripción del propio Giampaolo cobra nueva vida en el nuevo Klais. El Grave/Allegro di molto e con brìo marcó la línea a seguir en toda la obra, con lo apuntado anteriormente de cambiar fuerza por registros sin olvidarnos el pedalero que consigue ambientes únicos; el intimista Adagio cantabile -que en mis años jóvenes tocaba en la Iglesia- jugó con flautados alternados en los teclados IV y II (rotos por los dichosos móviles) para desembocar en un pleno Rondo (Allegro) de regusto bachiano en música y registros elegidos, permanente búsqueda tímbrica en los cinco teclados y pedalero, combinaciones enganchadas entre unos y otros que dieron otra iluminación a la sonata del sordo de Bonn con multitud de rubati siempre aprovechados para la multitud de cambios sonoros realizados por el virtuoso trasalpino.

La segunda obra «puramente organística» sería el Adagio (de la Sonata nº 5 opus 80 en do menor) de Guilmant, la misma del Allegro appasionato interpretado por Ana Belén García en Astorga. Con el sabor romántico francés en sabia elección de registros donde la dulzaina del teclado V logró ese ambiente de penumbra luminosa y que personalmente fue lo que más me llegó.

El terremoto sonoro de magnitud 9 en la «escala Klais» estaba por llegar, y todos en el epicentro. Liszt el grande del piano, el endemoniado arrepentido, compone la Fantasía y fuga sobre B.A.C.H. que Di Rosa transcribe para el órgano, para el universo majestuoso de timbres en unos pies aún más rápidos que las manos saltando por los cinco teclados, pedal de expresión y por momentos masa cegadora en tutti cual cascada lumínica antes de recuperar los colores básicos. Derroche sonoro, virtuosístico, físico para una obra de envergadura casi inalcanzable en un reto que muchos organistas se plantean de seguir engrandeciendo lo naturalmente inmenso. Impresionismo e impresionante este Liszt di Rosa.

Un músico completo como Giampaolo di Rosa compuso por encargo para este día la obra Batalla, estreno que pude degustar en buena posición de escucha y visión para comentar que estamos ante una forma renacentista y barroca desde nuestro siglo XXI, batalla imperial como muestrario tímbrico desde la indenifición melódica en lenguaje vanguardista (en cierto modo cercano al anterior estreno de Vlahec) con tintes pianísticos en momentos puntuales, evoluciones en texturas diversas, disonancias, notas pedales, claroscuros, contrastes dinámicos increíbles, ritmos alegres, tintineantes y también de marcha, imperiales a fin de cuentas. Un estreno que sumar a la breve historia del Klais al que cada obra intenta exprimir, testar, «domar», tantear unas posibilidades que se nos hacen inalcanzables («posibilidades realmente infinitas de producir continuamente lo que no es material, y que solo puede ser escuchado: el sonido con todos sus colores» que escribe el propio di Rosa), el público convertido en almas reflejadas por los vitrales sonoros en esta «selva de sonidos creados por el nuevo órgano». Lástima no haber podido sacar una foto de la partitura en el atril, hojas pegadas en una tabla como mosaico mudo que el milagro compositivo e interpretativo hizo hablar.

Tomás Marco, presente en la catedral, escribió dos temas sobre los que Giampaolo di Rosa realizó una improvisación (al igual que Guillou con C. Halfter), arte en el que también es un maestro, regalo de 70 aniversario para nuestro compositor madrileño. Sin peder de vista el estilo o la firma del propio Marco, pero con la óptica del italiano como si de un «espejo» se tratase, pudimos asistir casi atónitos a otro seísmo organístico, acelerandos, búsquedas extremas de frecuencias (la más grave en el pedal y la más aguda en teclado) con trémolos, trinos ostinados sobrevolando momentos espirituales en adagio, acelerandos contagiosos para el pálpito, majestuosidad y final en tutti como rúbrica homenaje y regalo mútuo de compositores e intérprete.

Todavía quedaban dos propinas, un blues que resonó en lo más íntimo de cada uno rehecho litúrgico y una marcha de salida hacia la lluvia nocturna leonesa pasadas las 22:35 para refrescar emociones con gotas de «un arco iris de sonidos» que dijese el gran Olivier Messiaen.

Nuevo éxito de Klais, de Giampaolo, de León y del Festival que todavía nos deparará dos conciertos antes de poner el cierre a esta edición de estrenos, porque 30 años sólo se cumplen una vez.

Lo seguiremos contando en esta nueva Peregrinatio.

Animales sonoros

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Decimoquinto concierto del XXX FIOCLE con Giampaolo di Rosa en «El nuevo bicho de la Catedral», también llamado El bicho de Klais, colas hora y media antes (no faltó la paralela caradura pese a distintos afeamientos de conducta y oídos sordos, además de carencia de sonrojo con total desvergüenza) en otro lleno inicial que fue menguando poco a poco ante un espectáculo gratuito, para escuchar rugir un programa distinto al que figura en la Web, muy pianístico en obras y técnica pero con toda la artillería sonora para disfrute del organista, deleite del público e «interruptus» para el que sucribe.
Lo mejor Bach y Guilmant, como era de esperar por mi parte, sin olvidar la improvisación sobre dos temas originales de Tomás Marco, presente en la Catedral para celebrar sus 70 años, o dos bises donde hubo hasta un blues que nos sacó a la fina lluvia pasadas las 22:35 horas.
El estreno absoluto de la Batalla del propio Rosa, sirvió, como comentó Samuel Rubio, para «domar el caballo salvaje». Puede que por ello el auténtico triunfador de la noche fuese el nuevo y largamente esperado nuevo órgano de León, un instrumento del siglo XXI que aguanta lo que le echen, aunque cabalga más ligero con la monta clásica. Con tiempo y descansado, más…

Amores y tormentos en el Paraíso

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Jueves 17 de octubre, 19:30 horas. Patio del Palacio de Velarde (Museo de Bellas Artes de Asturias. Raquel Andueza (soprano) y Jesús Fernández Baena (tiorba): D’Amore e Tormenti (Música profana en la Europa del siglo XVII). I Ciclo de Música Antigua: Sonidos de la Historia. Organiza: Joven Asociación de Musicología de Asturias.

Mi más cordial y sincera enhorabuena a la JAM de Asturias por el esfuerzo y mucho trabajo demostrado en preparar este ciclo en la capital que además contó con un dúo de fama internacional para augurar e inaugurar un buen puñado de eventos para un repertorio que también tiene un público incondicional que llenó el patio y ventanas del primer piso.

Foto © Víctor Gallego

Evidentemente tener entre nosotros a Raquel Andueza y Jesús Fdez. Baena por primera vez en Oviedo, resultaba un aperitivo que no podíamos perdernos, con un programa íntimo, en el amplio sentido de la palabra, que nos hizo sentirnos en Palacio como auténticos cortesanos privilegiados, música antigua siempre tan actual y cercana.

Amor y dolor, placer y tormento, paraíso e infierno, alma y cuerpo, «pensar con el corazón y sentir con el cerebro» que decía el filósofo paleño Sebastián Mora en la radio mientras volvía en el coche para la aldea, frase perfectamente aplicable a lo que nos cantó y contó la soprano navarra en perfecta simbiosis con el tiorbista sevillano, con el único intermedio de la Toccata arpeggiata de Kapsperger capaz de hacer hablar sin palabras un instrumento ideal para la voz de Raquel Andueza, natural, limpia, fresca, sentida, teatralizando los bellos textos italianos de Merula, Strozzi, Landi o Ferrari, «apartar los Canarios» tras cantarnos la bellísima nana Figlio dormi, y acabar Si dolce è il tormento de Monteverdi, cuyas palabras abrían las notas al programa escritas por la JAM (casi JASP que decía un anuncio de hace décadas). Lo más aplaudido Ferrari (aunque aquí no pinte nada Fernando Alonso) aunque cada obra resultase un auténtico bombón relleno.

Ligeros cambios en el orden de los temas (tras la nana Son ruinato y Che si puó fare), pero sin perder un ápice esta unidad dual. Mi tocayo sevillano titula en una entrada de su blog «El dulce veneno de Raquel Andueza» comentando el disco que titula el programa disfrutado esta tarde, siempre antónimos que funcionan cual sinónimos, simbiosis vocal en cada joya del siglo diecisiete que embelesó, acalló y enamoró a todos los presentes. Despedida francesa con texto español y ganas de más, aunque el refrán dicte «Lo bueno si breve, dos veces bueno» del dúo Andueza-Fernández Baena, Pamplona-Estepa, Norte-Sur.

Ana Belén García sigue asombrando

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Domingo 14 de octubre, 19:00 horas. Catedral de Astorga, XXX Festival Internacional de Órgano Catedral de León: Ana Belén García (órgano). Obras de J. S. Bach, Martín y Coll, Naji Hakim (1955), Nicolás de Grigny (1672-1703), Alexandre Guilmant (1837-1911) y Bruno Vlahek (1986). Entrada libre.

En una tarde que trajo la lluvia otoñal y el fresco desapacible me acerqué a este nuevo concierto de órgano del FIOCLE, y nada que ver lo escuchado en el viejo órgano maragato de Amezúa (construído en 1857 y restaurado por Acitores en 1985) con lo programado en la web del festival, aunque se nos regaló el programa que en la capital se vende a 2€. La organista guipuzcoana volvía a Astorga tras su paso por Ponferrada en un festival que no se olvida de los intérpretes españoles, y Ana Belén García Pérez tiene una larga trayectoria donde las obras de nuestro tiempo siempre están presentes en sus conciertos, aunque los órganos no suelan responder a sus exigencias. Pensaba en poder escucharla en «el bicho de Kleis» porque el programa que trajo era para disfrutar en su totalidad, o al menos equiparable al esfuerzo y trabajo realizado.

Para «calentar» nada menos que el Preludio en do menor, BWV 546 (Bach), difícil como toda la obra para el instrumento rey escritas por el kantor de Leipzig, donde el virtuosismo en manos y pies va unido a la sabia elección de los registros adecuados, interpretación vigorosa y fiel a la partitura.

Las Diferencias sobre la gayta, un anónimo del siglo XVIII, exploran el timbre de la cornamusa o gaita, sea gallega, asturiana, bretona o escocesa, con una nota pedal o bordón sobre la que escuchamos los floreos del puntero, aquí teclado, exponiendo un tema popular para proseguir con la técnica de la diferencia, nueva demostración de virtuosismo en el órgano astorgano que resonó cual aerófono popular.

Del fraile franciscano Antonio Martín y Coll pudimos escuchar y saborear tres números de «Flores de Música», El villano, Marizápalos y Canarios, barroco en cronología pero aún deudor renacentista que además de recoger y variar temas españoles utiliza los efectos que el instrumento de Aquilino Amezúa tiene, en especial los «pajarillos», bien ayudada la guipuzcoana en los registros para su entrada a tiempo en esta auténtica recreación a los teclados.

Una de las muchas virtudes de la joven organista de Andoaín es trabajar obras contemporáneas, y la Ezpata dantza del libanés Hakim dedicada e inspirada precisamente en el pueblo vasco y sus danzas, resultó un soplo de aire fresco a pesar de las carencias del órgano, poderío en disonancias desde registros variados sin perder el ritmo danzante de melodías modales para un auténtico derroche sonoro que hizo «llorar» muchos tubos, temerosos de la tímbrica exigente.

El Veni Creator de Grigny no estuvo a la zaga en cuanto a despliegue de color para sus cinco movimientos perfectamente contrastados en todo: el primero (Plein Jeu en taille) con trompetería y pedalero gimiendo en el arranque, el tema fugado (Fugue à 5) en las dos voces, una por teclado, el intimismo del tercer número  (Duo) buscando registros agudos y trémolo para una trompeta magna de batalla delicada en ornamentos (Récit de Cromorne – Amen), finalizando en un tutti (Dialogue sur les Grand Jeux) donde pies y manos retoman aires fugados con cambios de registros manteniendo siempre presente la línea melódica ante nuevos tutti siempre recios y sin excesos para un órgano castellano en colorido y fortaleza.

No hubo descanso del guerrero ni obras de relleno y el Allegro appasionato (de la Sonata V op. 80) de Guilmant resultó como el título, apasionada, exigente para un instrumento que se «empapizaba» con un aroma francés en armonías y registros variados donde el pedalero tiene su protagonismo rezumando romanticismo coral casi sinfónico en cuanto a sonoridades que otro órgano más «capaz» hubiese sacado chispas, finalizando con esa modulación en modo mayor antes del acorde final menor, guiños de compositor en una partitura dura en toda su extensión y perfectamente resuelta por el magisterio de Ana Belén.

Y llegaba el estreno esperado, la obra ganadora del XXXIII Concurso de Composición para órgano «Cristóbal Halfter» que patrocina el Aula de Música Esteban de la Puente y la Sociedad Filarmónica Juan del Enzina, del Instituto de Estudios Bercianos (en Ponferrada se estrenaba el viernes 11 para España), Choral-Phantasie Breitet dem Herm den Weg para órgano solo (2009) del croata afincado en Madrid Bruno Vlahek. Además de las notas al programa, que transcribo un poco más adelante, y comentarios sobre la obra, estuve haciendo mis anotaciones (algo raro en mí pero que en los estrenos suelo hacer como referencia) de una compleja y trabajada obra sobre el coral «Preparad el camino al Señor» inspirado en la figura bíblica de San Juan Bautista y su profecía, que se suele entonar en Adviento: «La composición presenta esta antigua tradición con un lenguaje musical de nuestros días. Las distintas partes de la obra están compuestas libremente aunque todas se inspiran en el motivo temático original, algunas son variaciones corales estrictas y otras tienen libertad temática. La pieza está especialmente adecuada para ser interpretada por el gran instrumento que es el órgano. Combina técnicas diferentes, virtuosismo, variedad de colores y timbres, y formas de tocar el órgano. Para llegar a la última parte, el intérprete ha tenido que improvisar sobre el tema coral en el pedal del órgano que llevará a una coda muy festiva». A continuación dejo el vídeo subido por Marko Pletikosa de la premier en Zagreb el pasado 21 de septiembre (el mismo día de la inauguración del «bicho» leonés) por la propia Ana Belén García y a continuación mis impresiones a vuelapluma intentando «describir lo indescriptible» según lo iba escuchando:

Además de reiterarme en haber escuchado esta joya en un órgano más apropiado que el astorgano, la obra es impresionante desde el inicio, con un fraseo en trompetería del coral seguido por esas dos voces que van creciendo en disonancias con el apoyo del pedalero. Agudos saltarines contrastando con el grave de los pies (que además tuvo el complemento de los cuartos en las campanas catedralicias que aún enriquecieron la paleta tímbrica). Un tutti y silencios dramáticos que dan paso a un presto agitado de dinámicas bruscas, cascadas frente a ritmos acórdicos y una vorágine tímbrica que siempre vuelve al flautado inicial sólo (y esta vez con las campanadas de las 8 de la tarde) y el pedalero sobre el que emerge el coral diluyendo disonancias que crecen hasta retomar el grueso armónico con el pedal como sustrato orgánico para reconstruir en una segunda menor a modo de nota pedal distintas bocanadas en las tuberías. Nuevo silencio dramático para el siguiente juego de timbres rítmicamente trabajados en sentidos opuestos, pedalero «cantabile» y teclados tocando otra marcha paralela que crece hasta el abismo. Ligeras cesuras hasta la aparición de un bis cual danza oriental en ostinatos picados y da capo al flautado solo como remanso necesario. Nuevo bordón, silencio subyugante y carreras arpegiadas de tímbricas potentes y clusters. Una mínima toma de aliento preparando la siguiente melodía clara en los pies y manos revoloteando hasta nuevos bloques sonoros con notas tenidas, largas, para volver al coral en el pedalero, tutti claro resguardado en el teclado II virtuoso antes de los acordes sobre otra nota pedal que elevan dinámicas en trompetería con un rallentando en el pedalero y una figuración cada vez más larga antes de pedal, acorde, silencio y el concluyente último y poderoso acorde mayor.

Auténtico arco iris de timbres más allá de los registros elegidos que se quedaron algo pequeños para el poderío exigido, técnicas interpretativas que aprietan en la búsqueda del impacto sensorial sin perder el motivo coral hecho fantasía como los grandes compositores para el órgano. Un descubrimiento que Ana Belén García ya ha interiorizado (ahí está el vídeo), ha hecho suya esta partitura que llevará en sus muchos conciertos por España y Europa, esperando repetir con un órgano acorde a la obra y la intérprete.

Ana Belén García vuelve a Astorga

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El peregrinaje por el XXX FIOCLE me llevó este domingo 13 de octubre hasta la Catedral de Astorga para volver a disfrutar de la organista Ana Belén García, en un programa exigente como en ella es habitual, donde destacaba la obra de Bruno Vlahek que resultó ganadora del XXIII Concurso de Composición para órgano «Cristóbal Halfter» estrenada dos días antes en Ponferrada.

Si el concierto sacó chispas del envejecido órgano maragato, restaurado por Acitores S.L. aunque al límite de sus posibilidades ante el poderío de la donostiarra, la obra del croata afincado en Madrid supo a poco ¡ojalá vuelva a sonar en el «bicho de Kleis»! pero pasará a ocupar un puesto entre las obras imprescindibles de nuestro tiempo, como la de Hakim, perfectas en un repaso histórico donde lo mejor fue la interpretación de la muy trabajadora Ana Belén, capaz de seguir ejerciendo magisterio allá donde va. El programa escuchado fue el publicado en papel (que en Astorga nos regalaron) y nada que ver con el de la web del Festival.

Con tiempo y desde casa entraremos en detalles.

Ars Pulchra

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Sábado 12 de octubre, 21:00 horas. Catedral de León, Alia Mvsica, Miguel Sánchez (director). Peregrinatio I. Devoción Mariana. Obras de los siglos XII al XIV. Entrada libre.

Dentro del VIII Ciclo Músicas históricas de León, coproducción del CNDM y enmarcado en el XXX FIOCLE, el sexteto de Miguel Sánchez llenó la «Pulchra Leonina» para mucho despistado que se apunta a todo espectáculo gratis, cueste lo que cueste, incluso esperando escuchar el «bicho» que hoy dormía plácido. Con leer el cartel de la reja exterior hubiesen evitado cola, empujones para coger silla y comentarios fuera de lugar.

Organizado en tres rutas, el programa resultó interesante musicológicamente por el repaso del Ars Antiqva al Nova con anónimos latinos, Hildegard von Bingen, Philippe de Vitry, nuestro Alfonso X El Sabio o M. Iohannis Legalis para cerrar con un Romance de Don Gaiferos.


La ruta europea caminó a capella con las dos féminas hacia el escenario en el crucero y el Gloria, laus et honor tibi sit, contestado por los seis caballeros y el Christus resurgens parando en el coro, primeros «organum» donde la acústica catedralicia ayuda a multiplicar pero resta inteligibilidad. Los hombres compaginan voces e instrumentos, laúd, pandero y viola de brazo o fídula (alternando con el órgano portativo que alguno pensaría fuese el de Klais), siempre complemento o refuerzo a las seis voces empastadas para los orígenes polifónicos a dos y tres voces, monodia acompañada, voces iguales y mixtas, delicada y completa hermana Bingen y su O Virga ac diadema, hasta el Vitry de Vos qui admiramini… Gaude gloriosa, parada y encrucijada de caminos en León, ida y vuelta entre Montserrat y Santiago.

La ruta española empezó y terminó en el XIII, Cedit frigus hiemale, Maria, virgo virginum hasta la cantiga Por dereito ten a Virgen del rey sabio, nuevas combinaciones íntimas que se perdían en la grandiosa «Pulchra leonina» antes de la tercera ruta directa a Santiago, fuera Roderici (Juan Rodríguez) por indisposición de la soprano «titular» pero con la Vox nostra resonet de Legalis, el anónimo del siglo XII Dum pater familias más el tradicional Romance de Don Gaiferos, mismas combinaciones vocales pensadas para paladear en familia aunque la evolución del Románico al Gótico, de la monodia a la polifonía, viviese en todo recinto. Recreaciones e interpretaciones pulcras y sentidas pero sin la emoción del latín difícil de entender cual pueblo llano y regalo «in secula seculorum» donde prefiero cambiar el amén por un imperativo amen… Con todo, sigo peregrinando!

Ubicación: León

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