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Sorpresas veraniegas

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Jueves 19 de julio, 20:00 horas. Iglesia de Santo Tomás de Cantorbery, Avilés: Hans-Peter Retzmann, órgano. Obras de Bach, Franck, Boëllmann y el propio Retzmann. Organizado y patrocinado por la Fundación Avilés Conquista Musical.

Siempre es un placer escaparme hasta Avilés a escuchar «el niño de Chema» y la prensa avisó de este concierto (también este compañero bloggero) en el órgano fabricado por Acitores además del acompañamiento de la Eucaristía previa al mismo, otra sorpresa agradable al escucharlo durante el culto, como supongo hace este organista nacido en Colonia y titular de la Iglesia de S. Juan Bautista de Mönchengladbach.

Cada vez descubrimos nuevas sonoridades en esta joya de «Sabugo Nuevo», y me alegra saber que más allá del Festival de Órgano o la Semana de Música Religiosa, Avilés sigue apostando por mantener vivo un instrumento que tanto esfuerzo (y dinero) ha costado. Escuchar a tres de los grandes en la interpretación de Retzmann resultó bien aunque no esté acostumbrado a unos registros como los elegidos por el alemán, puede que por falta de tiempo para investigar en los miles de combinaciones posibles apropiadas para las obras de esta tarde gris del verano avilesino, si bien me consta el esfuerzo realizado porque la profesionalidad del músico germano está demostrada y seguro estuvo perfectamente asesorado tanto por el «titular» José Mª Martínez como por el propio Federico Acitores. También a su favor la evolución y trabajo a lo largo del concierto «haciéndose» con un instrumento que seguirá asombrándonos en cada escucha.

El Preludio y Fuga en RE M., BWV 532 (J. S. Bach) resultó algo confuso en los planos sonoros pese a un tempo más reposado de lo «normal», aunque la Fuga diese más luz, y un pedalero bien ajustado, siempre desde una interpretación ajustada históricamente.

La Pastoral de Cesar Franck sí sonó puramente romántica en el instrumento de Santo Tomás, gran variedad de registros y matices para un intérprete de técnica impecable, con momentos realmente de belleza tímbrica.

De esta tríada inicial destacó Priére á Notre-Dame, tercer número de la «Suite Gotique» de Léon Boëllmann, descubriendo combinaciones en los teclados soberbias, en especial un trémolo de «cromormo» quasi armonio en el Teclado I mientras en el III desgranaba una «voz celeste» realmente hermosa.

Y para redondear este concierto, el organista, que estudió con el muy querido en Avilés Naji Hakim composición e improvisación, tuvo a bien ofrecernos dos temas asturianos desde una técnica que va más allá de la  histórica variación a la que los intérpretes de hoy están volviendo. En el órgano positivo del altar nos desgranó unas Variaciones sobre «Carretera de Avilés» que enriquecieron tímbrica y armónicamente un tema tan universal desde lo local, adaptado a esa pequeña maravilla que también tuvo su protagonismo junto al «hermano mayor», preparatorio de la obra final nuevamente en el gran órgano: Sinfonietta asturiana a partir de la melodía «Santa María, en el cielo hay una estrella…», en cuatro movimientos bien contrastados en todo, llámese fraseo, registros, tiempos, matices y lo que queramos añadir, sin perder nunca el original pese a las múltiples variaciones: Introducción, Trío, Meditación y Final, suponiendo habrá quedado grabada para el archivo de la Fundación. Resultó un derroche musical de clara inspiración en Max Reger, compositor sobre el que el maestro Retzmann está preparando una tesis doctoral.

La satisfacción fue generalizada, no ya por estos dos regalos musicales de inspiración asturiana en uno de los mejores órganos de nuestra tierra sino por seguir comprobando cómo queda aún mucha ilusión en mantener viva la llama encendida del rey de los instrumentos. Siempre de agradecer conciertos como el de esta tarde, esperando el pronto relevo de organistas de nuestra tierra (ya los hay) que ayudarán a poder continuar un camino que nunca debió perderse. Los maestros siempre son un referente y el modelo a seguir; Hans-Peter Retzmann ya está en la larga lista de un claustro de profesores que sigue creciendo desde esta tierrina nuestra, y al que esperamos volver a escuchar de nuevo.

Se acabó el XXIII Festival de Órgano

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Viernes 15 de junio, 19:30 horas. Iglesia del Monasterio de Valdediós, XXIII Festival de Órgano CajAstur: Rubén Díez. Obras de J. Ximénez, J. J. Froberger, S. Durón, W. Hine, P. Bruna, A. de Cabezón, J. A. Reincken y J. B. Cabanilles.

En este rincón de nuestro Paraíso y desde el órgano del Monasterio que sigue sonando a gloria, llegaba el último concierto de este festival en la primavera asturiana precisamente con el praviano Rubén Díez, un músico de la tierra aunque formado en Valencia y Roma, alternando las obligaciones del sacerdocio con esta su otra pasión. El programa elegido fue el mismo de la semana anterior en el órgano de La Corte que me perdí pero «recuperé» esta tarde maliayesa, con órganos parecidos pero siempre distintos.

Abríamos boca con la Novena obra de lleno de primer tono sin paso (J. Ximénez), jugando con registros muy apropiados, y metido de lleno en el virtuosismo del Capriccio III (Froberger), riqueza tímbrica bien desplegada (con la inestimable ayuda de Javier y Chema) en esta obra puente entre dos épocas con sabor barroco. La «originalidad sonora» de la lengüetería dió mucho juego en la Gaytilla de mano izquierda (Durón) para registro partido cual sonido de bajón, al igual que los flautados para la Flute piece (W. Hine) de sabor barroco tras el aperitivo renacentista, elecciones siempre apropiadas dentro de las posibilidades del órgano monacal.

Volvía en esta edición «el Ciego de Daroca» Pablo Bruna con el Tiento de 1º tono de mano derecha y al medio de dos tiples lleno de múltiples combinaciones sonoras pero siempre al servicio de la melodía, lo mismo que las siempre difíciles Diferencias sobre «Guárdame las vacas» (Cabezón) que en el órgano maliayés suenan realmente en «su salsa».

La obra que más me gustó, llena de color y dificultades bien resueltas por Rubén Díez fue la Fuga en Sol (Reincken) con unas sonoridades redondas y potentes que volvieron a demostrar la riqueza de registros que el restaurado instrumento aún guarda en sus entrañas y la sabia elección sonora unida a la digitación siempre clara y necesaria para esta fuga (sin la tocata).

El cierre corrió a cargo de dos obras del valenciano Cabanilles: la Corrente italiana de sabor festivo y danzarín en combinaciones de flautados y llenos siempre impresionantes, y la Batalla imperial que supuso todo el despliegue del arsenal sonoro sin abusar de cornetos que podrían hacer peligrar el resultado buscado aunque no hubo gemidos… Siempre resultan impactantes estas formas para comprobar el juego de registros y el virtuosismo del intérprete en esta joya.

La propina de una «Sinfonía» dentro de una colección de obras dedicadas a Monseñor Lorenzo Perosi, inspirada en las bandas populares italianas con aires plenamente verdianos devolvió la luz en el atardecer de Valdediós en una obra pensada para el órgano que nuevamente tuvo su protagonismo en este festival. Esperamos que el verano mantenga viva la música del llamado «Rey de los Instrumentos», recuperando intérpretes asturianos que tanto ayudan a seguir haciendo respirar las tuberías con músicas desde lo profundo del alma, y por pedir que no quede: las llamadas Bodas de Plata del Festival serán en el 2014, esperando seguir contándolo desde aquí…

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Renacer en Pravia

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Sábado 2 de junio, 20:30 horas. XXIII Festival de Órgano Cajastur, Iglesia de Santa María la Mayor, Pravia. Jennifer Vera Martínez (corneto barroco) y Juan José Montero Ruiz (órgano): Il vero modo de diminuir.

En un ambiente italianizante por las músicas seleccionadas y la colocación del órgano praviano en un lateral, llegaba al festival un dúo realmente poco escuchado pese a gozar de fama en los tiempos del repertorio escuchado y del posterior barroco: el corneto de la cubana Jennifer Vera y el órgano del toledano Juan José Montero, dos músicos cuya trayectoria formativa y de concertistas es realmente amplia, el toque francés y el catalán, que en el caso del maestro Montero hay que citar su conocimiento de la construcción y afinación de órgano y cémbalos con Gerard Albert de Graaf (el mismo del Echevarría de Santa Marina la Real de León tan parecido al de Pravia), sin olvidar su faceta como compositor.

Las obras presentadas resultaron realmente originales y curiosas por tratarse casi todas ellas del Renacimiento a base de la técnica de la disminución, un procedimiento a base de contrapunto que presenta el tema elegido en valores menores que los de su exposición, también considerada un estilo de ornamentación pura muy en boga hasta el Barroco, en la que los motivos melódicos se descomponen, unas veces por el autor de esa disminución pero sin olvidar las no escritas que en estos repertorios corren a cargo del intérprete. Así escuchamos mucho repertorio de polifonía vocal adaptado a lo instrumental donde el adorno u ornamentación son protagonistas en ambos intérpretes.

Aunque el programa esté en la web, si quiero puntualizar algunos detalles. El concierto lo abrían a dúo calentando instrumentos, alternando también obras a órgano sólo, con un corneto que resultó plenamente «vocal» en fraseos que luego variaban pero siempre perfectamente integrado con los registros del órgano, empastado, buscando la misma afinación cual tubería añadida, incluso con las oscilaciones del aire en ellas. Difícil la ejecución pero redonda en resultados.

Destacar la elección de registros medios y graves en el órgano buscando esa homogeneidad tímbrica y tan sólo algunos «extremos» en las intervenciones solistas pero manteniendo un color a lo largo del concierto que nunca abusó de los tutti ni la trompetería.

Me encantaron el Vadam et circuibo civitatem de Victoria en la disminución de G. B. Bovicelli, el Ancor que col partire de Rore en la de G. B. Spadi y sobre todo el Io son ferito, hai lasso de Palestrina en la del primero citado.

El virtuosismo desde el buen gusto caracterizó cada ornamento y con unos tiempos apropiados para recrearse en ello, siendo muy loable el esfuerzo del corneto en la búsqueda de la limpieza melódica siempre bien arropada por el órgano. De las obras a órgano sólo destacar la Toccata del terzo tono (Merulo) y Susana en jour (glosada de Hernando de Cabezón) de registros plenos y perfecto equilibrio en los teclados, para quedarnos con la no muy rápida ni virtuosa pero llena de encanto Tocatte pour l’elevatione de Frescobaldi, placer sonoro que rematarían a dúo con la Canzone nº 2, a 4 de G. Gabrielli, alegría final quasi barroca con sonoridades plenas, colofón de un concierto renacentista que con instrumentos y repertorio apropiado siempre resultan gratificantes.

Francia en el órgano

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Domingo 27 de mayo, 13:00 horas. XXIII Festival de órgano CajAstur. Soto del Barco, Iglesia de San Pedro: Loïc Malliè. Obras de Grigny, Franck, Messiaen e improvisaciones de Malliè.

La escapada matutina de este domingo pese al agotador sábado no podía perdérmela de ninguna manera, pues escuchar a este maestro francés es un lujo, y realmente el antiguo órgano de Santo Tomás restaurado para Soto, brilló como nuevo en las manos de Malliè. El retraso de casi media hora por causas propias, religiosas (misa con bautizo posterior puede que nos impidiese haber escuchado más programa (¡me faltó Bach!) y alguna propina, pero la hora ejecutada nos hizo quedarnos con ganas de más, aunque siempre suele ser buena señal, lo contrario no lo deseo nunca…

El arranque del Ave maris stella (4 versets) de Grigny fue un abrir boca sin forzar volúmenes ni grandes virtuosismos pero el Coral nº 1 en MI M. (C. Franck) resultó impactante desde el primer acorde. Si bien al intérprete francés parecían gustarles registros en tutti y plenos, los flautados y celestes recobraban unos pianísimos dulces, recogidos, casi íntimos, disfrutando de las combinaciones del renacido órgano de Soto del Barco. El despliegue sonoro sacó el polvo a la tubería, la digitación siempre limpia y la combinación elegida en esta obra de uno de los grandes compositores galos abrió luces para recordarnos esta escuela francesa de órgano en las manos de uno de los alumnos más aventajados.

Pero todavía quedaba escucharle improvisar y donde Malliè es un auténtico genio como así fue con su «Homenaje a Debussy» primoroso de colores quasi orquestales redescubriendo el impresionismo en el órgano explotando todas las posibilidades tímbricas y expresivas no sólo de registración sino con una utilización del pedal dinámico (de volumen) adaptado a las obras en las que se inspiró para esta improvisación: partiendo del flautado del «Preludio a la siesta de un fauno» pudimos deleitarnos con momentos variados de «La mar», «Nubes», melodías de los «Preludes» de piano y siempre desde un magisterio no ya técnico sino armónico por respeto al original y lo que más me asombró, las combinaciones que mejoraron incluso la orquestación original.

Y aún quedaba escuchar Dieu parmi nos de su maestro Messiaen, poderío sonoro, contrastes increíbles sin olvidar la rítmica intrínseca con una claridad para una obra tan compleja que en la interpretación de Malliè brilló sencilla y repleta de emoción. Y la improvisación siguiente no sólo mantuvo el espíritu sino que lo agrandó en toda su ejecución, insuperable en el instrumento heredado que nunca había alcanzado (y creo que tardará) estos niveles de exigencia por parte de un intérprete maestro en todo. El currículo juvenil de Loïc Malliè le dió el cimiento para alcanzar cotas estratosféricas en plena madurez, disfrutando y compartiendo cada momento del concierto, irrepetibles por la propia frugalidad de la vida, atesorándola en la música de órgano francés. Hemos podido escuchar a muchos alumnos suyos realmente buenos, pero el Maestro sigue siendo él.

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Magisterio vasco

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Sábado 19 de mayo, 20:00 horas. XXIII Festival de Órgano CajAstur: Iglesia de San Pedro, Gijón, Esteban Elizondo Iriarte. Obras de Eduardo Torres (1872-1934), Padre José María Nemesio Otaño y Eguino (1880-1956),  José María Beobide (1882-1967) y Jesús Guridi (1886-1961).

A mal tiempo, buena cara, y pese a la lluvia torrencial en el exterior la música de órgano es capaz de atraer como un imán espiritual a tantos seguidores del llamado instrumento rey, y nada menos que con uno de los grandes maestros, el donostiarra Esteban Elizondo, con un programa único casi pleno de su tierra que él ha rescatado de muchos archivos llevándolos por medio mundo, música muy cercana a nuestro tiempo sin olvidar la del gran Guridi.

Todos los compositores elegidos recuerdan la escuela francesa como no podía ser menos por influencia y cercanía, así como la Schola Cantorum tanto parisina como la de Comillas que tanto marcó a esta generación de compositores. Así la selección de diez obras del valenciano Torres rebosó sabores galos con una elección delicada de registros y unos pedales puntuales que ayudaban a redondear una sonoridad típica, desde el Adviento-Ofertorio hasta la Meditación III que cerraba este bloque, reconociendo la Berceuse de la que desconocía su autoría pese a esconderse copias a mano de muchos organistas del norte en tiempos donde las fotocopiadores eran ciencia ficción, así como distintas versiones instrumentales. Impresionante igualmente el número sexto, Ofertorio pascual, de un lirismo apropiado para la ejecución dentro y fuera de la liturgia.

De la colección titulada «El organista español», otra joya musicológica que recobra vida en los órganos románticos que poblaban los templos españoles, llegó la selección con el potente Adagio (1909) del Padre Otaño, exigente en manos y pies con registros más plenos cercanos al tutti, pero con planos sonoros bien diferenciados en los dos teclados y pedalier utilizados por el maestro, limpieza melódica y apoyo armónico realmente académicos en ejecución y escritura.

Otra agradable sorpresa resultó el Ofertorio en Do m. de Beobide, partitura cercana a Widor o al primer Messiaen donde las disonancias sin perder lenguaje tonal brillaron con luz propia en otra lección de registración, siguiendo con las dos obras finales de Guridi, el tercer número del «Tríptico del Buen Pastor» para concluir rebosante el Final en DO Mayor, broche de oro a un programa de su tierra, pues Elizondo ejerce magisterio allá donde va.

El concierto se repitió en la Basílica de Covadonga al día siguiente, supongo que igualmente pletórico en un órgano con mayores posibilidades sonoras que el gijonés, donde la escuela organística vasca tuvo que saber a gloria.

Órgano e historia en Puerto de Vega

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Sábado 12 de mayo, 19:45 horas. Iglesia de Santa Marina, Puerto de Vega (Asturias), XXIII Festival de Órgano CajAstur: Tomé Olives (órgano). Obras de D. Ortiz, Cabezón, Correa de Arauxo, P. Bruna, Mozart, Maurice Green, Juan Cabanilles y anónimos de los siglos XV y XVII.

Escapada al occidente asturiano para disfrutar de una joya de nuestros órganos históricos: el de Puerto de Vega, entre Luarca y Navia, última bocanada de Jovellanos, con un repertorio adaptado y hecho para este instrumento, con un intérprete que lo domina, un órgano cautivador revivido aunque por momentos «afónico» pero siempre único, un instrumento del siglo XVII restaurado en 1988, y un festival que después de 23 años sigue «reanimando» un instrumento que continúa «siendo el rey» aunque solo sea por un día. Apuesta por un patrimonio que muchos países darían parte de su historia por cambiárnosla, inversión que algunos considerarán gasto superfluo pero que el tiempo pondrá todo en su sitio. Escuchar un instrumento resucitado pero al que es necesario mantener vivo, ¡claro que cuesta dinero!, no podríamos perdonarnos otra muerte ya definitiva… y respirar es diario, no anual, limpiar, afinar y todo el proceso de «reanimación» penoso si no mantenemos la actividad. Hablo de un órgano que es como un ser vivo, y este sábado rejuveneció durante casi una hora.

Tomé Olives adaptó el alimento musical a un organismo único, irrepetible, salvaje por momentos y domesticado tras dura lucha. Escuchamos la historia musical del llamado siglo de oro musical, ese renacimiento de la Recerdada tercera de Diego Ortiz hecha viento, cuatro joyas de Cabezón (del que Bach beberá tras un siglo de «sin aire») repasando su tiempo con una Pavana italiana, el reconocido Canto del caballero y ese Ung Gaig bergier hispanizado y actualizando quinientos años en un órgano rebosante de registros plenos, dando paso al Arauxo virtuoso, tientos en registros de bajón surcando música modal que de lejana resulta vanguardista, sonoridades olvidadas en temperamentos remotos, descarga tímbrica en estado puro. Pablo Bruna rezando un Pange, lingua silabeado en los teclados antes del despliegue colorista del Tiento sobre la letanía de la Vírgen.

Curiosidades históricas como ese anónimo español del XVII tan reconocido en las Canciones para la corneta y el eco, exploración de registros de Olives con la inestimable ayuda de Chema Martínez, despliegue sonoro capaz de vencer gemidos de tubos mudos desde hacía años, necesaria regeneración y mantenimiento de un instrumento que vivirá lo que los patrocinadores deseen cual dioses dueños del destino. Lástima e ignorancia por discenir necesario y superfluo ¿qué precio tiene la historia? Música eterna pero perecedera en la voz que Mozart retomó en el Adagio en DO M., KV. 536 (617a). Aún resonaron trompetas y flautados en ese Voluntary VIII del británico M. Green antes de concluir con la Corrente italiana de Cabanilles, saltos de modalidades a tonalidades que vuelven moderno lo eterno, disfrute sonoro del órgano reanimado por Grenzing al que Tomé hizo hablar. Y de propina ese bajo ostinado sobre el que construir una «Batalla del Asturias patria querida» de un compositor y organista menorquín cual foniatra especializado que mantuvo timbre y articulación en una propina única, improvisación para el recuerdo. Qué bien este nuevo festival… por lo menos hasta «la Plata».

XXIII Festival de Órgano en Asturias

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En pleno volcán bancario, con poquísimo dinero para cultura y menos música, creo que es un oasis al que todavía le queda algo de agua, seguir teniendo a CajAstur apoyando muchos eventos, y el XXIII Festival de Órgano que lleva su nombre, aún sigue, seguramente porque José María Martínez, Chema para casi todos, su alma mater, como buen allerano y enamorado del instrumento rey, convence y vence.

Este fin de semana arranca en distintas localidades asturianas este esperado ciclo primaveral que no solamente mantiene vivos instrumentos antiguos, reciclados e incluso nuevos, sino que nos trae figuras de este «mundillo» que no debería ser tan minoritario aunque existan razones para entenderlo. Qué envidia siento en mis viajes a Dinamarca o Alemania al contemplar y escuchar órganos en activo no ya en el culto diario sino en conciertos y ciclos que acercan al gran público un repertorio inmortal. En España se mantiene vivo sobre todo en el País Vasco, Navarra, Cataluña, Granada, y Castilla-León que realizó una inversión reparando instrumentos que ahora resuenan como en sus buenos tiempos y un Festival en León del que soy también seguidor.

Veintitrés años nada menos llevamos en Asturias intentando hacernos un hueco en estos circuitos, con maestros y alumnos aventajados, figuras de talla mundial que llevan nuestra tierra en sus currículos pero también en sus corazones. Avanzo programación e intérpretes para los fines de semana próximos, lamentando perderme algunos por coincidencias y compromisos varios, aunque intentaré acudir a todos los que pueda, pues el plantel y la música prevista ¡es de primera!.

Este viernes 11 a las 19:30 horas en el órgano nuevo de San Tirso (Oviedo) y el sábado 12 a las 19:45 horas en el barroco restaurado de la Iglesia de Santa Marina de Puerto de Vega actuará el compositor y organista menorquín Tomé Olives (1972), seguidor de la escuela de Montserrat Torrent, con amplia trayectoria y formación en Alemania y Francia, las dos escuelas de órgano europeo por excelencia. En el programa ovetense no faltarán Buxtehude, Bach, Brahms, Böellmann o Langlais, pero también K. Koyama (1914-2009), Malcolm Archer (1952) y obras del propio Olivés. Para Puerto de Vega el repertorio español de nuestro Siglo de Oro con Ortiz, Cabezón, Correa de Arauxo, Cabanilles y también P. Bruna, M. Green o Mozart.

Para el siguiente fin de semana tendremos al maestro donostiarra Esteban Elizondo (1945) el viernes 18 a las 20:00 horas en la Iglesia de San Pedro (Gijón) y el sábado 19 a las 16:30 horas en la Basílica de Covadonga con un espectacular y novedoso repertorio por él recuperado de Eduardo Torres (1872-1934) y una selección de la colección titulada El organista español dedicada al padre Nemesio Otaño (1880-1956) donde también estarán J. M. Beobide (1882-1967) y Guridi.

El francés Löic Mallé (1947) hará sonar el nuevo órgano de Santo Tomás de Cantorbery (Avilés) el sábado 26 a las 20:30 horas con obras de Grigny, Correa, D. Scarlatti y Bach, así como alguna improvisación propia, y el «viejo» trasladado y adaptado a la iglesia de Soto del Barco el domingo 27 a las 13:00 horas con Grigny, Bach, Franck y Messiaen ¡casi nada!.

Si el órgano ha tenido pareja en su larga vida es con la trompeta, y precisamente podremos disfrutar el arranque del próximo mes con el dúo hispano-cubano formado por el toledano Juan José Montero Ruiz al teclado y Jennifer Vera Martínez con el corneto barroco (aunque también sea pianista, clavecinista, organista, directora de coro y orquesta) los días 1 de junio en la Iglesia de San Francisco de Oviedo (la iglesia redonda) a las 20:00 horas y el sábado 2 a las 20:30 horas en Pravia (Iglesia de Santa María la Mayor), que interpretarán obras de Crequillon, Courtois, Palestrina, Merulo, Victoria, Rore o Gabrielli en distintas «disminuciones» para esta formación a dúo, cornetto muto y órgano sólo.

El cierre de festival será «de casa» y estará a cargo del sacerdote y músico praviano Rubén Díez (1982) que ya ha sido maestro de capilla y organista en la Iglesia Nacional Española de Santiago y Montserrat de Roma, actuando en el Órgano de La Corte (Oviedo) el viernes 8 de junio a las 20:00 horas y el siguiente viernes 15 a las 20:00 horas en el Monasterio de Valdediós y un programa musical del siglo XVII con J. Ximénez, J. J. Froberger, S. Durón, W. Hine, P. Bruna, Cabezón, Reincken y Cabanilles.

La oferta para quienes puedan, es realmente hermosa tanto en repertorio como en las distintas sedes, localidades dignas de conocerse y disfrutar, con instrumentos a punto y rincones asturianos que ofertan lo mejor de ellos para todos los aficionados que deseen acudir a los conciertos del festival organístico. Del éxito depende seguir teniendo estos órganos funcionando y mantener festivales como el de CajAstur, pues Chema seguirá trabajando en ello, y desde aquí seguiré aportando mi granito de arena.

Siempre tengo a Bach

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Miércoles 18 de abril, 19:45 horas. Iglesia de San Pedro, Gijón. J. S. Bach: Corales de Pasión y Pascua, Orgelbüchlein (Parte III). Escolanía de Covadonga (director: Jorge Laria), Grupo Coral «Melisma» (director: Fernando Menéndez Viejo), Adolfo Gutiérrez Viejo (órgano).

Mi querido Fernando M. Viejo comparte conmigo muchas cosas, sus proyectos nunca olvidan la parte pedagógica porque la jubilación en el trabajo no significa de la vida y mucho menos de la música, y evidentemente Bach reúne todo y más. Muchos años de docencia en el instituto y aún más en este mundo musical donde siempre es una referencia para los que venimos detrás así como todo un placer compartir amistad y recibir sus sabios consejos e inmerecidos halagos.

La colaboración de «Melisma» con el organista leonés, afincado en Asturias, Adolfo Gutiérrez Viejo viene de lejos, y recuerdo el primer acercamiento en mayo de 2010 más un Bach navideño del mismo año en esta misma Iglesia donde se sienten realmente como en casa, apuntando nuevas colaboraciones en este mismo terreno.

Los Corales de Pasión y Pascua abrían la posibilidad de contactar con otros coros asturianos para lograr las cuatro voces mixtas necesarias, repitiendo las versiones organísticas que van más allá de la propia reflexión del gran Bach sobre los corales luteranos (qué grande es el «Pequeño libro de órgano») que ya intentaron solamente con voces graves. El guante lo recogió precisamente la Escolanía del Santuario de Covadonga, que es una casa más con las puertas abiertas para Fernando, y pese a calendarios y otras obligaciones de todos los participantes impidiesen ensayos conjuntos, reunir las voces blancas de los escolanos con las voces graves gijonesas resultó un triunfo -con distintas calidades que esta vez no voy a analizar- porque el esfuerzo ya merece todos mis elogios.

Alternando en la dirección el propio Fernando M. Viejo y Jorge Laria, los coristas fueron desgranando los seis corales de Pasión y cinco de Pascua perfectamente traducidos en el programa de mano, así como el complemento del órgano que además abrió con la Fuga en Do m. BWV 562 y cerró con ese complejo Preludio y Fuga en SOL M. BWV 541, pues Adolfo Gutiérrez Viejo es para muchos asturianos y leoneses el organista de Bach, otro maestro del instrumento con alumnos aventajados en nuestra tierra. El próximo sábado a partir de las 16:30 horas repetirán el concierto en Covadonga.

Dejo abajo el programa (con los links a los corales organísticos en la traducción al español con el número de catálogo BWV), y mi más sincera enhorabuena por conseguir conjugar en primera persona del plural el verbo «educar», a cantantes y público precisamente con uno de los mejores pedagogos musicales.

CORALES DE PASIÓN:

Nº 20 O Lamm Gottes, unschuldig («Oh Cordero de Dios inocente», BWV 618).
Nº 21 Christe du Lamm Gottes («Cristo, Cordero de Dios», BWV 619).
Nº 22 Christus, der uns selig macht («Cristo en medio de los ultrajes», BWV 620).
Nº 23 Da Jesu an der Kreuze stund («Cuando Cristo pendía en la Cruz», BWV 621).
Nº 24 O Mensch, bewein’ dein, Sünde groß («Oh hombre, llora tu gran pecado», BWV 622).
Nº 25 Wir danken dir, Herr Jesu Christ («Te agradecemos, Señor Jesús», BWV 623).

CORALES DE PASCUA:

Nº 26 Hilf ‘ Gott, dass mir’s gelinge («Ayúdame, oh Dios, que yo consiga», BWV 624).
Nº 27 Christ lag in Todesbanden («Cuando Cristo estaba en tinieblas», BWV 625).
Nº 28 Jesus Christus, unser Heiland («Jesucristo, Salvador nuestro», BWV 626).
Nº 30 Erstanden ist der heil’ge Christ, Halleluia («Cristo ha resucitado, Aleluya», BWV 628).
Nº 32 Heut’ triumphiret Gottes Sohn («Hoy triunfa el Hijo de Dios», BWV 630).

P. D.: Crítica de Cuca Alonso en LNE.

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