Inicio

Jóvenes sobradamente preparados

Deja un comentario

Jueves 18 de noviembre, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo, Jornadas de Piano “Luis G. Iberni”: Alexandra Dovgan (piano), Oviedo Filarmonía, Lucas Macías (director). Obras de: G. Ordás, F. Chopin y R. Schumann.

Reseña para La Nueva España del viernes 19, con los añadidos de links (siempre enriquecedores), fotos propias y tipografía, cambiando muchos entrecomillados por cursiva que la prensa no suele admitir.
Hace unos cuantos años un anuncio televisivo hablaba de los JASP (Jóvenes Aunque Sobradamente Preparados), y este jueves no sólo teníamos con 13 años a la prodigiosa pianista rusa Alexandra Dovgan (2007), también un nuevo estreno del ovetense Gabriel Ordás (1999), Hip-Hop Fugue! que cierra los encargos del “Proyecto Beethoven” de la propia Oviedo Filarmonía (OFil) que la Pandemia ha pospuesto pero al fin pudimos disfrutar, bajo la dirección de Lucas Macías Navarro (1978), todos preparados y fiel reflejo de los tiempos actuales.
Concierto de estas pujantes generaciones que vienen apretando desde la excelencia, la visión “beethoveniana” de un Ordás dominador de la composición académica (nada menos que un preludio y fuga orquestal) con mucho trabajo previo en un músico de su tiempo; el Concierto nº 2 de Chopin con una Dovgan impactante en lo técnico y adulta en la interpretación, y el titular de la OFil, todo un acierto su fichaje para corroborar el excelente momento de la formación ovetense que sigue camaleónica afrontando tanto repertorio actual como el necesario para continuar formando intérpretes y auditorios, como el Chopin siempre agradecido en estas jornadas de piano, para finalizar con “La Renana” de Schumann, la tercera sinfonía del romántico alemán paradigma del artista completo que compartía programa con los de ahora.
P. Siana
P.D.: La crítica queda para mañana.

Mantener la ilusión

1 comentario

Domingo 14 de noviembre, 19:30 horas. Teatro Palacio Valdés, Avilés: El León de Oro, Marco A. García de Paz (director): Romería para una pasión. Obras de: Victoria, Guerrero, A. Alcaraz, J. Elberdin, A. Makor y J. Gavito.

En tiempos de Covid cantar es toda una hazaña, con mascarillas una heroicidad y mantener con el paso de los años la calidad y la ilusión, un hito. Este coro asturiano que se renueva sin fisuras, no sólo continúa su imparable actividad sino que ha conseguido crear una temporada de conciertos estable (patrocinada por SATEC) que abrían en Gijón y continuaron este domingo en La Villa del Adelantado, programas que aprovechan su amplio repertorio (siempre necesario refrescarlo) y las novedades que se agradecen, organizándolo temáticamente como en El León de Oro es costumbre.

Con el título “Romería: música para una pasión” presentaron una peregrinación coral que va más allá de lo meramente auditivo para seguir disfrutando de unas voces únicas, envidiables, empastadas siempre sin importar los efectivos, con el balance ideal y unos matices “marca de la casa”. Un auténtico viaje de los “leónigans” cual peregrinos recorriendo con el coro este itinerario pasional organizado en nueve etapas, cada una distinta, interiorizada y expresada como sólo LDO es capaz.

Maravilloso comprobar las combinaciones en escena, dobles coros, comenzando por Victoria y Guerrero que están en los genes iniciales tras el magisterio de Peter Philips, semilla que ha germinado, voces blancas con su habitual colorido angelical (Elena Rosso impecable en sus solos), y voces graves rotundas en bajos con tenores acertados (pese a su minoría).

Los compositores actuales que tienen en este coro el mejor escaparate para disfrutar de la calidad de sus partituras, Alcaraz o Elberdin junto al esloveno Makor, incorporados a un repertorio que crece como ellos, la música sacra de nuestro tiempo en las voces con futuro e interpretaciones íntimas, entregadas, perfectas en la búsqueda del ideal coral.

Y la música de la tierra, inspiradora de nuestro Jesús Gavito Feliz pero también de Domínguez o nuevamente Alcaraz, folklore de altura que lleva Asturias con su mejor coro, melodías universales con voz natural, canciones de las que presumir y exportar con este coro allá donde va.

Peregrinaje musical y éxito de Gavito con su bellísima e inspirada En toda la quintana que hubieron de bisar, con un cuarteto del coro femenino en la bolsa lateral (y la solista triunfadora) tras el baile final esta vez “sin madreñes ni guiás” porque este camino se hace al cantar.

PROGRAMA

Destino: Tomás Luis de Victoria (1548 – 1611): Regina coeli (SSABar + SATB)

Esperanza: Francisco Guerrero (1528 – 1599): Ave virgo sanctissima (SSATB)

Redención: T. L. de Victoria: Salve Regina (SSABar + SATB)

Pérdida: Albert Alcaraz (1978): Ecce quomodo moritur justus. 

Oración por las almas: Josu Elberdin (1976): Ave Maria gratia plena.

Llegada: Andrej Makor (1987): O lux beata trinitas.

Entre dos mundos: Jesús Gavito (1979): En toda la Quintana.

Fiesta: Julio Domínguez (1965): Cantos Asturianos.

Baile: Albert Alcaraz (1978): Fariñona y Marañueles.

NOTAS AL PROGRAMA

«Partimos en la etapa del destino ¡Aleluya! Oh, Regina Caeli. Somos afortunados por poder partir en esta empresa. Cuando volvamos habremos resurgido tal y como el que llevaste en tu seno resucitó. Nuestra voz firme y decidida resuena como las campanas en lo alto de la torre. Partimos.

Al segundo día el cansancio acecha nuestros huesos, pero afortunados de nosotros, vemos la luz, que, como un faro de esperanza, nos atrae y nos brinda las fuerzas llenándonos de ilusión igual que el Ave Virgo Sanctissima, una brillante perla preciosa. Es muy pronto para rendirse.

En nuestra tercera etapa de andanza recordamos aquello que nos apesadumbra y rogamos perdón a la Reina de los Cielos. Le pedimos clemencia: O clemens, o pia, o dulcis Virgo Maria. Ella, misericordiosa, vuelve sus ojos hacia nosotros y elimina el peso que cargamos sobre los hombros. Nos hemos redimido.

Al cuarto amanecer se empañan nuestros ojos. Ecce quomodo moritur justus: “Observen como el justo muere y nadie se da cuenta. Los hombres justos son sacados del paso y nadie presta atención”. Las pérdidas que hemos sufrido a lo largo de nuestra vida ocupan nuestros pensamientos.

En la quinta etapa abrazamos el pasado por última vez y lo dejamos ir. Rezamos una oración por aquellas almas que nos han convertido en quien somos hoy: Ave maria gratia plena. La belleza y la plenitud inundan nuestros corazones.

Al sexto día vislumbramos la luz del faro de nuestro destino. La luz bendita de la trinidad, O lux beata trinitas, desaparece el cansancio de nuestros cuerpos. Hemos llegado.

La séptima etapa transcurre entre dos mundos. No estamos solos en nuestro destino, hay muchos más devotos, y la celebración transita entre lo religioso y lo profano. Igual lo hace la música, que se oye donde un pequeño coro de ángeles nos invita a transitar entre los más mundano y lo puramente celestial.

Al abrir los ojos la octava mañana ya es de día, tras la ceremonia el pueblo y los caminantes mezclan sus historias y se reúnen para entonar unos cantos populares, Cantos asturianos. Comienza la fiesta.

La música no cesa de sonar, la fiesta ha durado todo el día. Con las campanadas de medianoche nos adentramos en nuestra última etapa. El baile. Hay algo hipnótico en tantos cuerpos moviéndose al compás, el ambiente está extasiado. Somos uno más entre la multitud. Caemos exhaustos. La romería ha concluido. Nuestra pasión… se ha incendiado».

Piazzolla, eterna elegancia

1 comentario

Jueves 11 de noviembre, 20:30 horas. Teatro Jovellanos, Gijón: JazzXixón (Concierto nº 1640 de la Sociedad Filarmónica de Gijón). Piazzolla x 100: Federico Lechner (piano y dirección), Daniel «Pipi» Piazzolla (batería), Claudio Constantini (bandoneón), Antonio Miguel (contrabajo) y Sheila Blanco (voz). Obras de Piazzolla.

Como bien nos contó Pipi, el nieto de Nino (como así llamaban en casa a Don Astor) existe un «estilo Piazzolla» que resulta perfecto tanto para enmarcarlo en el jazz como en una filarmónica gijonesa que rompe barreras y quita etiquetas.

Este 2021 aún pandémico será recordado por muchas cosas, pero no podemos ni debemos olvidarnos del centenario de Astor Piazzolla (Mar del Plata, 11 marzo 1921 – Buenos Aires, 4 de julio 1992), probablemente el mayor músico del siglo XX, capaz de renovar el tango, adoptar el lenguaje del jazz,  vivir en Nueva York, aunar el París francés y el argentino, que es Buenos Aires, donde sabía que se iba a morir a las seis de la mañana como bien escuchamos en la Balada para mi muerte.

Música de Piazzolla siempre urbanita y cosmopolita, el corazón de la gran ciudad que late con su música elegante, rompedora desde su lenguaje único que admite cualquier interpretación y formato, sinfónico, camerístico, y donde el bandoneón sigue soñando y sonando propio.

Merecido y elegante homenaje el que nos trajeron a Gijón el quinteto comandado por su paisano Federico Lechner, pianista y arreglista igualmente elegante, como su formación, la sonorización delicada, la iluminación discreta y el repertorio elegido, disfrutando de versiones propias que engrandecen estos seis músicos de altura, necesarios para disfrutar de Piazzolla. Si Pipi confesaba que el abuelo compuso más de 2500 partituras de las ni siquiera los «expertos» apenas conozcan el diez por ciento, y ya es una barbaridad la creatividad del genio argentino, también la cercanía humana mostró un carácter afable, bromista, a quien le gustaban las películas de acción.

Y si los instrumentistas nos regalaron momentos inigualables, con solos irrepetibles que sólo la visión del jazz permite esa Libertad mayúscula, la misma que Paul Eluard escribía en los muros de su ciudad y  pondría música Gian Carlo Pagliaro, contar con la voz de la salmantina Sheila Blanco todo un acierto, camaleónica, acento porteño nunca arrabalero, porque el tango de Don Astor no lo es, de timbre ideal para cantar los textos de Horacio Ferrer o Mario Trejo, especialmente esa Balada para un loco (Piantao), Los pájaros perdidos o el Chiquilín de Bachín, sentidos como solo ella sabe, un Ave María casi rezado para convertirse ella misma en la María de Buenos Aires saltando fronteras y localismos, haciendo suyas estas joyas del argentino universal.

No faltaría la «Trilogía del Ángel» (Milonga del Ángel, La Muerte del Ángel y Resurrección del Ángel) para saborear la libertad compositiva e interpretativa, nos contaron una Milonga de la Anunciación y cerraron con Libertango porque el título resume perfectamente el espíritu de quien siempre volvía al sur desde el Buenos Aires sentido, con el instrumento único de Sheila. Todavía nos regalaron un Oblivion en la misma línea de plena libertad lingüística desde la música tras un Invierno Porteño que puso de manifiesto la maestría del cuarteto hoy quinteto con la voz de Sheila, Piazzolla x100, dándonos el cien por cien de arte y música sin etiquetas, música para viajar y recordar, música para recrear y adorar, toda ella grabada por el propio Piazzolla y recreada en todo el mundo. El compositor más programado el año pasado (así nos lo comunicó su nieto) y probablemente este año de su centenario, aunque el concierto resultase el mejor homenaje de quienes sienten a Piazzolla universal, entre los que me incluyo.

Las Variaciones Buchbinder

1 comentario

Martes 2 de noviembre, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo. Jornadas de Piano “Luis G. Iberni”: Rudolf Buchbinder (piano): THE DIABELLI PROJECT.

Crítica para La Nueva España del jueves 4, con los añadidos de links (siempre enriquecedores), fotos propias y tipografía, cambiando muchos entrecomillados por cursiva que la prensa no suele admitir.
Regresaba al auditorio, tras casi ocho años de su Gershwin en estas jornadas que llevan el nombre de Iberni, el pianista austríaco Rudolf Buchbinder (Chequia, 01 diciembre 1946), una de las leyendas vivas que se presentaba con su personal “Proyecto Diabelli 2020”, obras inspiradas en el Vals en do mayor de Anton Diabelli (1781-1858) con un amplio y original programa de partituras encargadas hace doscientos años por el propio Diabelli (de las 51 una selección de 8), las irrepetibles e impresionantes variaciones de Beethoven, verdadera exploración de nuevos lenguajes y recursos del piano, junto a los encargos del propio Buchbinder a compositores actuales para este original proyecto como Auerbach, Dean, Hosokawa, Jost, Lubman, Manoury, Richter, Shchedrin, Staud, Dun y Widmann. Nueva experiencia pianística con partituras estrenadas recientemente en el Auditorio Nacional de Madrid, arrancando gira precisamente en Oviedo (La Viena del Norte español) prosiguiendo por Barcelona, Hannover y Frankfurt, para colocar de nuevo la capital del Principado en el circuito internacional de los grandes intérpretes.
El vals de Diabelli serviría para unir dos siglos pianísticos y afrontar un nuevo reto en las manos del maestro Buchbinder, once visiones desde nuestro tiempo, estados anímicos variados, lenguajes rompedores y neorrománticos, distintos idiomas perfectamente entendibles al piano, sonoridades muy cuidadas que el intérprete vienés desgranó con su estilo único de limpieza y elegancia, contención y respeto por lo escrito, espontaneidad y autenticidad, más todo el mimo en la búsqueda de un piano actual por el que doscientos años no son nada pues siguen descubriendo el infinito musical de las 88 teclas. Destacable cómo organizó las obras actuales, auténticas “Nuevas variaciones” engarzando estas perlas cultivadas en un collar multicolor, piezas únicas que toman sentido desde la global interpretación de un “Rudi” juvenil y “diabélico” destinatario de varias; no faltaría el cierre cual “coda” con guiño al Año Nuevo en la página del alemán Jörg Widmann (1973) que cerraba estas Variaciones Diabelli del XXI.
Misma entrega y magistral interpretación de la selección realizada por el pianista austríaco del proyecto Vaterländischer Künstlerverein (1824) de Diabelli, donde los virtuosos del momento volcaron su talento y Buchbinder no defraudó. Dos mundos y visiones complementarias, el modelo inicial eligiendo siete más la coda donde destacarían el Liszt joven, la coda vertiginosa de Czerny y especialmente el Schubert que volvería a sonar de propina, compositores heterogéneos, pianistas pedagogos e intérpretes decimonónicos que siguen vivos en nuestros días.
Mención aparte el adelantado a su tiempo, el profético Beethoven reinando en la segunda parte y del que Rudolf Buchbinder sigue siendo referente. Las treinta y tres variaciones del ligero vals “diabélico” con igual espíritu que las iniciales, desgranando cada una de ellas como piezas independientes que fueron uniéndose con los años, exprimiendo los tiempos, vertiginosamente limpios, cálidamente lentos, catálogo compositivo y vital del sordo genial afincado en Viena, el mismo que revisa a Diabelli y Mozart, al “dios Bach” junto a los obligados Clementi y Czerny, pero sobre todo el microcosmos que solo Buchbinder a sus años puede unificar en el universo del piano.
Delicadeza y magisterio en el cuarto Impromptu D899, op. 90 en la bemol mayor de Schubert, propina que será otra galaxia por explorar. Para Buchbiner sólo hay dos músicas: la buena y la mala, pero en sus manos sólo existe la primera opción.

Regalos de cumpleaños para La Castalia

3 comentarios

Lunes 1 de noviembre, 19:00 horas. Sala de Cámara del Auditorio de Oviedo: XX Curso «La Voz en la Música de Cámara». Concierto de Clausura. Entrada libre.

Veinte años lleva la Asociación Cultural «La Castalia» apostando por el talento musical desde Asturias con las incombustibles Begoña G. Tamargo y Ana Cristina Tolívar formando músicos y dándoles la oportunidad de mostrarse a un público que ya desde «La Castalia» original del siglo XIX, la de Víctor Sáenz, ha hecho de la capital del Principado verdadera cuna de aficionados a la lírica y melómanos en general. Y La Castalia del XXI como bien recordaba al inicio del concierto la profesora de canto, con la misma decisión de entonces, con altibajos en los apoyos pero decidida en promover la formación y el inicio de carreras profesionales, homenajeaba en este concierto a la que fuese directora de la Obra Social y Cultural de la extinta Caja de Ahorros de Asturias, entre los años 1995 y 2005, Regina Rubio.

Importante agradecer el apoyo en los inicios de entidades que los tiempos han deslocalizado y perdido uno de los objetivos principales como era el apoyo a la cultura de nuestra tierra. Ya no tenemos Caja, ni Ahorros, ni en Asturias, por lo tanto, gracias en el recuerdo por el trabajo de Regina que entendió desde su responsabilidad que esta Castalia debería tener el respaldo de una entidad financiera que, como tantas otras, han llevado su capitalidad a otras autonomías para medrar de políticos en consejos de administración.

Me sigue asombrando la cantera, y hasta escuela propia, que nuestra Asturias ofrece, y nada mejor que comenzar noviembre descubriendo figuras en ciernes, aplaudiendo la progresión de voces que he visto «nacer al público», el trabajo nunca valorado por el tiempo que conlleva, el apoyo de un profesorado plenamente volcado a esta labor pedagógica a menudo ingrata pero necesaria, y esta vez añadir el regalo de poder escuchar ¡cuatro estrenos! en el Principado de compositores actuales, con lenguaje propio, conocedores de la voz y sus recursos, que las intérpretes han estudiado en tiempo récord para compartir con todos estas alegrías de «los primeros 20 años» de La Castalia del XXI.

Cuatro compositores con Juan Durán (1960) y los presentes Miguel Brotóns (1965), Guillermo Martínez (1983) y Raquel Rodríguez (1980) en distintas combinaciones, el Tríptico rosaliano con María Heres y Henar F. Clavel, del vigués, Ferrol, 1916, Impromptu fantasía para soprano y piano, de un alicantino afincado en Galicia inspirado por la poesía del ferrolano Ricardo Carballo Calero con Beatriz Vázquez y el maestro Mario Álvarez Blanco,  Pprincipio è Maggio del prolífico venezolano adoptado y «escolano de oro» en la voz de Janeth Zúñiga y la profesora Tomchuk, más Yllayah de la carbayona con la voz de la mezzo Andrea Rey y un trío instrumental con Jesús Méndez (violín), Paula Lebón (chelo) y nuevamente Yelyzaveta (piano), cuatro regalos en cuatro interpretaciones y cuatro estilos que conviven y las voces recrean, música que necesita ser cantada para vivir. Enhorabuena.

De las voces felicitar de nuevo a la mezzo María Heres que apostó por la canción italiana antes del tríptico de Durán o el dúo de Guastavino Pueblito, mi pueblo con su homónima de tesitura Andrea Rey, en clara progresión, y a la chihuahuense Janeth Zúñiga que sigue ampliando repertorio, bien enfocada hoy con Deux ancolies (Lili Boulanger) más el estreno de Guillermo que le va perfecto a su color y tesitura.

Siempre sorprendente el desparpajo del joven violinista Marcelo Re con dos obras de Kreisler y Beethoven bien arropado por el «piano orquestal» de Tomchuk que vuelve a demostrar cómo la cuerda asturiana que trajeron «Los Virtuosos» ha florecido,  y desigual la joven avilesina Henar F. Clavel, buen fichaje en el mal llamado piano acompañante que tiene relevo generacional aunque algo precipitada en sus Albéniz y Falla, ímpetu juvenil que apunta maneras interpretativas pero deberá ser más cuidadosa al afrontar obras tan conocidas como comprometidas.

Final vocal con el piano de Mario con las famosas Mañanitas de «Don Gil de Alcalá», algo descompensadas pero siempre agradecidas para el gran público.

Apostar por repertorios nuevos, por compositores de ahora, sin olvidar la base necesaria de los llamados «clásicos», apoyar a músicos que se forman en nuestra tierra y brindarles la oportunidad del concierto son objetivos de «La Castalia» desde sus inicios. Su claustro de profesores conoce de primera mano lo que supone una carrera interminable de sacrificios, penurias y también alegrías como la de este inicio de noviembre, con un público que sigue siendo fiel y acudiendo a cada cita, sea en el RIDEA, en el Bellas Artes o en el Auditorio. En marzo se esperan novedades para celebrar por todo lo alto el vigésimo aniversario, tal como avanzó Begoña García-Tamargo, y poder actuar con una orquesta será otro escalón y premio para unas voces que seguirán formándose toda la vida.

Sueños de amor, cariño y pasión

2 comentarios

Miércoles 27 de octubre, 20:00 horas. Gijón, Teatro Jovellanos. Concierto 1639 de la Sociedad Filarmónica de Gijón: «Los históricos de la Filarmónica: Vázquez del Fresno». Cantarinos pa que suañes. Beatriz Díaz (soprano), Luis Vázquez del Fresno (piano y compositor).

Los homenajes deben hacerse siempre en vida, y a ser posible en la tierra natal. La centenaria sociedad gijonesa rendía este último miércoles de octubre el merecido a Luis Vázquez del Fresno (Gijón, 1948) uno de sus socios que además debutó en ella como pianista hace 50 años, apoyado desde los inicios, disfrutando como espectador, triunfando como intérprete y haciéndonos disfrutar a sus fieles seguidores, que con los años terminamos siendo amigos.

La ventaja de cumplir años me permite poder compartir la trayectoria de este músico integral al que admiré en los conciertos que daba en Mieres, entonces también con Filarmónica local, donde como estudiante de piano le admiraba y pude escuchar el estreno de sus Audiogramas (de los que hoy nos regaló  el intermedio segundo) dedicado a su malogrado paisano y compañero Jesús González Alonso, a quien recordaré toda mi vida tras escucharle ganar el Concurso «Casa Viena» del antiguo conservatorio en la calle Rosal de Oviedo durante de mis vacaciones mateínas, y posteriormente también en mi Mieres de Luis Fernández Cabeza, presidente de una Filarmónica a la que aún no se le ha escrito su historia.

Al menos a Luis sus paisanos han dedicado el mejor homenaje posible en su doble faceta de intérprete y compositor, comenzando con su juvenil Yerba, op. 12 sobre temas populares asturianos, diez acuarelas vigentes por frescura, paisanaje desde el ímpetu virtuoso del Vázquez del Fresno enamorado de Debussy y la escuela francesa con los guiños humorísticos y socarrones entre cada número, el amor del Cantábrico  y la historia musical además de genética de sus tíos abuelos Saturnino del Fresno y Baldomero Fernández,  el respeto por el maestro Enrique Truán, el cariño demostrado hacia los destinatarios de todas sus obras y el amor por la vida que en su caso ha estado escrita siempre en los pentagramas. Un placer volver a escuchar la yerba asturiana desde la óptica de Luis Vázquez del Fresno, 50 años que son un soplo en una larga historia.

El segundo regalo fueron los Cantarinos pa que suañes al completo y encontrando al fin la voz ideal y única, destinataria in mente que la tierra y el destino pusieron en su camino, también en el mío, la soprano Beatriz Díaz que solo ella puede recrear e interpretar como la concibió el compositor, también pianista, el «lied asturiano» que da al piano el mismo protagonismo y a la voz la pureza lírica junto a la raíz autóctona de la tonada. Si en el Avilés «pre-pandemia» los trece poemas de Chemag (José María González Fernández) supusieron un hito, volver a escucharlos en Gijón resultaron el auténtico homenaje para todos. Cantarinos llenos de amor y dolor, de tristeza y melancolía, de sentimiento y esperanza, pero sobre todo de pasión. Cada poema, todos lujosamente encuadernados por «El Sastre de los Libros» para esta ocasión especial, los textos originales y traducidos con el respeto por el buen gusto y el merecido hacia un histórico de la propia Sociedad Filarmónica de Gijón, emanaban la propia lírica que Vázquez del Fresno volcaría en cada página. La voz de Beatriz Díaz engrandecía cada página, microrrelatos cargados del sentimiento preciso con una gama de matices aún mayor que la paleta del mejor pintor musical, pianísimos de cortar la respiración, los momentos de tonada propia cantados con el saber de una estrella operística que también lleva lo asturiano en sus genes, los melismas tan barrocos y belcantísticos que el piano apoya cual gaita de tecla, finales a elegir dependiendo del texto, susurrados o potentes, con entrega hasta la extenuación organizándolos de cuatro en cuatro, alegrías y tristezas, cadeninas y ñubes, auténticos xuguetes de la allerana con el beneplácito total del gijonés, compositor y pianista.

El cierre Marineru que une la mina y el mar, de Bóo a Xixón por autopista musical, retomando la melodía de los primeros Cantarinos pa que suañes cantados y saboreados, no sería aún colofón sino mi deseo de poder llevarlos al disco para herencia de nuevos melómanos e historia musical viva de nuestra tierra.

Si el segundo Audiograma me hizo desandar cincuenta años y desempolvar los programas de entonces, todos a buen recaudo, el estreno de Otoño con Beatriz Díaz resultó la tarta final, poesía de vida, metáfora de hojas caídas y sienes plateadas, el lenguaje propio de Luis Vázquez del Fresno que nuestra soprano universal hizo verbo lírico.

Una tarde con muchas historias, sueños cumplidos, poesía y música en perfecta comunión, amores fraternales y platónicos, elegías con recuerdos, pasión por la vida, amistades que perduran en el tiempo echando raíces que engrosan cada capítulo de un libro aún sin final.

Gracias Luis por tu música, tu amistad y por darnos tantas alegrías a quienes tenemos la suerte de compartirlas contigo. Felicidades por estas Bodas de Oro a las que todavía le quedan muchos años más de fértil creación, esperando seguir contándolos.

Flores para los estrenos

1 comentario

Sábado 23 de octubre, 20:00 horas. Oviedo, inauguración de la temporada «Conciertos del Auditorio». Pacho Flores (trompetas), Oviedo Filarmonía, Lucas Macías Navarro (director). Obras de: Guillermo Martínez, J. Haydn, Daniel Freiberg y Shostakovich.

Marcado con un punto rojo de cita ineludible, el mismo de los programas de mano que volvían en papel, el arranque de la temporada de los Conciertos del Auditorio nos regalaría una velada de altos vuelos nada menos que con dos estrenos mundiales y la presencia nuevamente en «La Viena del Norte» español de mi admirado y querido Pacho Flores, una entrada a la altura del espectáculo, aún con las necesarias mascarillas pero con todas las ganas de disfrutar de la música en vivo y del descanso para estirar piernas y reencuentros deseados.

Se abría el concierto con el primer estreno mundial, nada menos que la Obertura concertante «Amanecer en Bonngasse» de Guillermo Martínez (1983) dentro del «Proyecto Beethoven» de la propia Oviedo Filarmonía, que la pandemia desplazó en el tiempo pero no nos quitó la ilusión de escuchar otra composición del «escolano de oro», tributo a la Bonngasse del sordo genial con un trío de solistas de la formación (Rolanda Ginkute, Gabriel Ureña y Óscar Martín) cual Triple Concierto para violín, cello y piano arropados por sus compañeros pero igualmente homenaje al «omnipresente dios Bach» de Köthen y «los Brandemburgo», explorar la escritura divina y traerla al siglo XXI en un viaje emocional de Guillermo para una plantilla «clásica» donde la percusión abundante le da el toque actual a una personal obertura que explora las sonoridades de los tres instrumentos solistas, todos con pasajes en solitario verdaderamente bellos y complejos, bien tejidos, otros conjuntos o directamente en tutti con la orquesta bien ensamblada con ellos bajo la batuta del titular Lucas Macías que de nuevo se mostró dominador de todos los estilos además de estudioso con las obras nuevas hasta el mínimo detalle. Un placer disfrutar de unos músicos jóvenes que hacen música de su tiempo con la misma calidad que el repertorio de siempre.

Exigente el papel del piano «emperador» de Martín, sutil el violín beethoveniano de la concertino Ginkute, y pura entrega el cello de Ureña pensado y compuesto para el propio intérprete, el avilesino que crece de solista con su propia orquesta, en otro peldaño del compositor asturiano que ya tiene un estilo propio pues lo ecléctico es académico, cercano y escrito desde el conocimiento de los Grandes Maestros de la Música. Un orgullo poder disfrutar cada estreno suyo y aplaudirle como todo el Auditorio, esta vez «errequeerre» (por re menor y re mayor) de su homenaje a Beethoven.

La presencia del venezolano Pacho Flores supone alegría nada más pisar el escenario con su arsenal de trompetas*, para hacerlas sonar como sólo él sabe: la dulzura del fraseo, la emisión hasta el infinito, la gama de matices extremos y un arco iris de colores eligiendo el instrumento concreto, siempre con el sonido aterciopelado y nunca estridente que le hace ser el mago de la trompeta actual, además de fuente de inspiración para nuevas composiciones.

El Concierto para trompeta y orquesta en mi bemol mayor, Hob. VIIe:1 de Joseph Haydn (1732 – 1809) hace historia en la música por Anton Weidinger, diseñador de la trompeta cromática para quien el austríaco escribirá un concierto clásico en tres movimientos (Allegro-Andante-Finale. Allegro) que Flores interpretó de manera magistral, con una excelente concertador como Macías y una orquesta redondeando este concierto donde el virtuosismo está no sólo en las notas sino desde su color y visión. Cambiar de trompeta para el segundo movimiento supone agrandar el colorido sinfónico de «papá Haydn» en aquel 1800 de su estreno. Las agilidades, los fraseos, las contestaciones, las candezas y esa alegría final conocidísima por todos los melómanos, serviría de feliz aperitivo para el siguiente estreno mundial co-encargo de la propia OvFil junto a la Norwegian Arctic Philharmonic (Noruega), Walla Walla Symphony (EE.UU) y la Orquesta Sinfónica de Minería (México) que bien explica Andrea García Torres en las notas al programa.

Si comentaba unas líneas arriba que Pacho Flores es fuente de inspiración para nuevas obras específicas de trompeta, Daniel Freiberg (1957) así lo reconoce y su Concierto para trompeta y orquesta «Historias de Flores y Tangos» está pensado por el argentino para el venezolano estrenándose en Oviedo, ningún sitio mejor como tierra de emigrantes a sus países y verdadera capital musical española. Música inspiradora y evocadora como la de Guillermo Martínez con la diferencia que dan los años. Reminiscencias y tributos latinos en el movimiento titulado Flores, apellido de Pacho cual joropo venezolano pero de colorido porteño, Recoleta con chacarera de bombo legüero, ritmos de huapango mexicano desde el lenguaje que explorasen Bernstein, Villalobos o Ginastera, una orquesta plena, bien llevada por Lucas Macías con el rigor necesario y la flexibilidad de los ritmos latinos y una trompeta, la de Pacho, conmovedora, cantarina, sentida, vigorosa y conocedora de este mar musical. Y el segundo  Tanguero arrancando con el «flugel» emotivo y aterciopelado antes de abrir la vena argentina total con las trompetas, la caja que Piazzolla destapó al mundo, el tango de Aníbal elevado al sinfonismo de Don Astor Pantaleón, la milonga bien contada y cantada por una trompeta gardeliana vestida para Broadway, música rítmica y melódica cantada por un venezolano universal, con armonías neoyorquinas del argentino fuera de casa. Maravillosa partitura del maestro Freiberg, con solista, profesores y público divirtiéndose con ella, maestro que cumplía años hace unos días y de Pacho este mismo sábado, felices 40 cantados por todos en la cadenza final con el guiño del último alegre Haydn, anécdotas de fechas y sueños cumplidos, coincidencias de estrenos y esperas que llegan con un nuevo éxito.

Con Daniel Freiberg al piano y dedicatoria para «Carlitos Magán«, el Piazzolla a dos bandas resultó otro «estreno» de los protagonistas del inicio de temporada demostrando que Oviedo Filarmonía está para echarle flores, que Macías ha encontrado el nexo de unión perfecto entre calidad y entrega, que estrenar en Oviedo es ya casi obligado, y que figuras como Pacho Flores hacen de la música una verdadera fiesta.

Recuperado el aliento tras el descanso, aún quedaría Dmitri Shostakóvich (1906- 1975) y su Sinfonía nº1 en fa menor, op. 10, versatilidad de la orquesta ovetense y química del onubense que todavía nos dará muchas más alegrías al frente de una formación cada vez más entregada y madura.

*: como curiosidad para «mis músicos» dejo aquí las trompetas, todas de cuatro pistones, utilizadas por el Maestro Pacho Flores en el concierto:

–Haydn: trompeta en mib, corneta en mib, trompeta en sib

–Freiberg: flugelhorn (fliscorno) en sib, corneta en re, trompeta en do

–Piazzolla: trompeta en do.

Cercanos sentimientos corales

3 comentarios

Domingo 26 de septiembre, 19:00 horas. Colegiata de San Juan Bautista, Gijón. «Nuestra música actual«: El León de Oro, Marco Antonio García de Paz (director). Obras de: Josu Elberdin, Albert Alcaraz, Javier Busto, Julio Domínguez y Jesús Gavito. Entrada por invitación.

Casi 25 años de historia coral asturiana tiene a sus espaldas El León de Oro –LDO– un proyecto de vida que busca la excelencia, con una cantera que surte de voces al coro adulto donde nunca se notan musicalmente las incorporaciones ni las bajas porque las líneas de trabajo son las mismas desde los inicios y la convivencia entre veteranía y juventud es lo mejor para mantener una calidad suprema que ha convertido a la formación vocal asturiana entre las mejores del mundo dentro de los llamados coros amateurs siempre actuando como profesionales.

Da gusto seguirles en este crecimiento y madurez que dan los años, presumir de «leónigan» y comprobar que el trabajo bien hecho, con entrega y pasión, tienen su recompensa: la actual gira del coro con la Novena de Beethoven junto a la orquesta de Savall, e incluso el debut orquestal  de su director y fundador Marco A. García de Paz con la Oviedo Filarmonía o su reciente nombramiento como titular del Coro de RTVE.

Este último domingo de septiembre, primero otoñal aunque veraniego aún por temperatura en la capital de la Costa Verde, me considero privilegiado y agradecido de la invitación para asistir a la presentación de la segunda temporada propia de «los leones» con una selección de obras sacras y populares escritas por compositores españoles vivos, muy cercanos todos a la propia historia del coro que han entendido el folklore asturiano desde la excelencia coral, y en la línea de seguir apoyando lo nuestro, lo de casa, música y músicos cercanos de distintos estilos corales que son vanguardia del mundo coral español y universal, partituras que LDO ha llevado por todas partes asombrando no ya interpretativamente, como este concierto, sino con unas obras maravillosamente bien escritas que con estas voces alcanzan verdadero sentimiento coral.

Si las chicas solas abrían las partes sacras y populares del concierto, portentosas con páginas a voces iguales que suenan celestiales, el «Aurum» de Elena Rosso, hoy de nuevo solista excepcional,  el coro al completo desgranó lo mejor y más popular de su repertorio, que hasta nos dejaron dos estrenos mundiales pensados por y para ellos: el regalo para la boda de Marco y Elena que les hizo Julio Domínguez y al fin escuchamos en las voces de sus destinatarios, y la «reinterpretación» de En toda la Quintana que Julio Gavito, también bajo del coro, preparó pensando en su propia formación, colocando cuatro voces blancas emparejadas en los dos púlpitos sobre el escenario de la Colegiata desacralizada, que sigue teniendo una acústica ideal para la música. Estrenos de dos compositores igualmente presentes en el resto del programa pues también hubo de regalo O Sacrum Convivium del propio Gavito, que cerraría un concierto de obras sentidas, queridas y mimadas por Marco García de Paz, parte de la propia historia del coro compartida por muchos de los presentes, volviendo a demostrar que son vanguardia coral en interpretación de todos los estilos, comunión sacra y profana en tiempos difíciles que LDO incluso con mascarillas, hacen fáciles y más llevaderos.

Excelente idea conjugar repertorio sacro y popular, pues en ambos se mueven cómodos y entregados, el empaste envidiable, la afinación perfecta, el sustento de unos graves poderosos y el paraíso de unas sopranos estratosféricas siempre contenidas, para un concierto donde los compositores elegidos resultan los ideales para las características corales de las que «los leones» siempre son el mejor exponente. parte de su propia esencia, depositarios de la inspiración de los amigos y embajadores de nuestra música actual como así titularon el programa gijonés.

Programa: Nuestra música actual 

Salve Regina – Josu Elberdin (1976)

Ave María gratia plena – Josu Elberdin (1976)

Ecce quomodo moritur justus – Albet Alcaraz (1978)

O Magnum Mysterium – Javier Busto (1949)

Estou amor aquí – Julio Domínguez (1965)

Cantos asturianos – Julio Domínguez (1965)

El mar se rizó a contrapelo – Julio Domínguez (1965)*

Del aire y la arena – Jesús Gavito (1979)*

Fariñona y marañueles – Albert Alcaraz (1978)

*Obras de estreno

Notas al programa

Con esta selección musical nos adentramos en el recinto de lo más sagrado y al mismo tiempo el lugar de lo más cotidiano, de aquello que se encuentra vivo en nosotras y nosotros. Hoy escucharemos música coral de nuestro entorno más cercano, autores de varios universos compositivos que se posicionan a la vanguardia de la música coral española, pero sin olvidar la raíz de la tradición popular. 

El programa se inicia con dos obras del guipuzcoano Josu Elberdin, ambas sobre textos de alabanza a la Virgen que celebran su regalo al mundo. Se crea así un fuerte contraste con la composición de Albert Alcaraz sobre el responsorio Ecce quomodo moritur justus por lo solemne de su texto: “Observen como el justo muere. Y nadie se da cuenta”. 

Seguimos con el gran misterio de la Cristiandad puesto en música por Javier Busto, que, haciendo honor al tema, nos mantendrá en suspense con su envolvente inicio. 

Nos iremos acercando a música de nuestra tierra con la primera de las tres obras de Julio Domínguez: Estou amor aquí. Basada en un poema de Xela Arias (1962-2003) es una de las pocas obras que es capaz de traducir a música la enorme intimidad que contiene la mirada entre dos amantes. Dentro de Cantos Asturianos podrán identificar algunos de los temas más populares de nuestro cancionero como Si la nieve resbala o Chalaneru. La última, El mar se rizó a contrapelo, es una obra muy especial para nosotros, ya que se trata de un regalo de bodas para Marco y su mujer, Elena, que hoy, 11 años más tarde, estrenamos por fin. 

La última obra que debuta esta tarde se la debemos a nuestro compañero, Jesús Gavito, quien ha imaginado para nosotros una disposición policoral en la que se juega con la llamada entre el mundo de los inmortales y aquellos a los que solo nos queda llorar nuestras penas. 

El fin de fiesta lo pone Fariñona y marañueles, también del alicantino Alcaraz, ideal para menear la saya con otras tres armonizaciones
del cancionero asturiano que seguro, reconocerán. 

Por último, sepan que entra en la elección de este programa nuestro compromiso para con los compositores que construyen las obras con las que nos edificamos como coro. A su buen hacer y su afán por mantener la música coral viva y llena de belleza, calidad y calidez, gracias.

Silvia Pérez Cruz, la voz que enamora

1 comentario

Miércoles 16 de septiembre, 21:00 horas. Auditorio de Oviedo: Conciertos de San Mateo 2021, Silvia Pérez Cruz. Entrada de butaca: 24 €.

Comenzaba la artista gerundense dando las gracias de volver a cantar en directo con gente “que sepa escuchar y cuidar la música”, y el agradecimiento sería mutuo desde la salida a escena con unas luces que por lo sencillas fueron un firmamento donde dibujar cada uno de los temas desgranados por Silvia Pérez Cruz,
melodías básicamente de su último CD “Farsa (género imposible)” pero también guiños desde Tokyo a Granada, en “Domus” Vestida de nit esta vez todavía veraniega pese al orbayu exterior de Vetusta.
Silvia la voz que enamora, con ese timbre único de estilo tan personal que puede llevar a su terreno músicas de todo el mundo y hacerlas suyas, giros flamencos, de jazz, tesitura tan amplia como se quiera, y personalidad siempre arrolladora especialmente con una banda a su altura y talla, capaz de embellecer unas letras que siempre son poesía pura y que cantada llega al paraíso.
Desde el Tango de la Vía Láctea propio hasta un Miguel Hernández de Todas las madres del mundo con la suya en la sala, auténticas estrellas de un firmamento donde la improvisación está medida y el derroche de fantasía no paró ni siquiera en la propina con percusiones.
Un corazón tan grande como su arte, Silvia Pérez Cruz deleita con un registro amplio capaz de llevar a su Mediterráneo el folklore atlántico uniendo mares y galaxias, lo andino con unos charros mexicanos de mariachi catalán universal, traer la Boca al Rabal, disfrutar el sonido del silencio de Simon y Garfunkel más sonoro que nunca, lenguajes todos poéticos, catalán, inglés o español, el del Javier Ruibal cinematográfico poniendo banda sonora colectiva hasta descubrir escondida la rabia contenida de Camarón, leyendas lorquianas hasta fundirse con las cuerdas en una misma canción, la voz desnuda con el contrabajo o vestida con un violín cual charango, de sentirse libre con el piano, de compartir emociones y aplausos con sus músicos, todo mezclado por el técnico de sonido propio, su ingeniero del último trabajo que hizo del concierto ovetense una joya en vivo irrepetible, calidades máximas para una música muy exigente, efectos, loops medidos, planos en su sitio para un directo único con “lleno de pandemia”, público heterodoxo y atemporal pues Silvia Pérez Cruz llena el alma eterna del oído eterno.
Música suya pero de todos, ideal para los “omnívoros” como el que suscribe, poder disfrutar del piano de Marco apabullantemente delicado, bien combinado con el sintetizador y vestido de diseño para la voz de Silvia; Carlos con el violín imposible, Grappelli o charango, académico y zíngaro, magia incluso cantando en unos dúos de empaste increíble; Aleix pasando de la guitarra a la mandolina con naturalidad y adoptando efectos que hacían orquestaciones únicas; Bori sustento de todo, contrabajo con trabajo, arco o pellizco, cantabile y tortuoso, rítmico completando las pinceladas de Aleix, más que batería percusionista global, un set fabuloso donde aparecían un desde un bombo legüero hasta otro tibetano, mazas y escobillas tanto como baquetas, cencerros y un despliegue de arte(factos) que aparecían en el momento justo redondeando un quinteto estratosférico.
Farsa Circus Band son: Silvia Pérez Cruz, voz y guitarra – Alfred Artigas, guitarra y mandolina – Aleix Tobías, percusión – Bori Albero, contrabajo – Carlos Montfort, violín y voz – Marco Mezquida, piano y sintetizador.
Concierto íntimo por la cercanía de una Silvia cariñosa, amable, entregada, presentando y queriendo a todos, respeto y complicidad con su banda, agradecida a un equipo completo que hace posible estos conciertos, desde el mismo del Auditorio de Oviedo hasta todos los suyos sin dejarse a ninguno. De bien nacidos es ser agradecidos, Silvia Pérez Cruz sin chistes fáciles y volcada, artista que enamora, la música bien tratada y escuchada. Gracias por casi dos horas de pasión y calidad.
De la crítica:
“Este disco, grabado durante 2019, recoge la realidad compositiva de los últimos tres años de Sílvia Pérez Cruz: trece canciones originales con letras propias y algún poema prestado. Farsa (género imposible) responde a la inquietud de Sílvia en relación a la dualidad de lo que se muestra y lo que realmente somos, por cómo sobrevive la fragilidad del interior, de lo íntimo, en estos tiempos en los que la superficie es tan arrasadora, en los que lo que se ve se puede llegar a confundir con lo que se escucha. Donde lo visualmente jugoso puede estar vacío. Lo hueco. La mentira.
Canta aquí Sílvia canciones que ha compuesto dialogando con otras disciplinas artísticas como el cine, la danza, la poesía o el teatro, entre otras, que se empeñan en ensanchar la vida, recreándola
”.

Recordando nuestras músicas

1 comentario

Viernes 3 de septiembre, 20:00 horas. Sala de cámara del Auditorio de Oviedo. San Mateo 2021: Volver (La música que cantaron nuestros padres y abuelos): Mª José Suárez (mezzo), Marcos Suárez (piano). Entrada: 8 €.

No puede haber fiesta sin música y San Mateo en la capital del Principado arrancaba este primer viernes de septiembre, como el inicio de otro curso escolar, de otra temporada con nuevas ilusiones y las canciones de siempre en una velada de amigos donde la sala de cámara se convirtió en un pub sin copas y con las restricciones de una pandemia que aún convive con nosotros pero no puede parar las ganas del directo y la fiesta con toda la responsabilidad, demostrando no solo que la cultura es segura sino que reivindicamos la capitalidad musical de Oviedo.

La mezzo carbayona fue perfecta anfitriona en este arranque festivo, «La Suárez» triunfando nada más salir a escena mientras «El Suárez» preludiaba la cinematográfica Volver, un «Suárez doble» con canciones que los jóvenes de más edad conocemos y cantamos, Mª José y Marcos dispuestos a compartir los recuerdos que sólo la música es capaz de remover.

Bienvenida a todos los invitados, familia, amigos, compañeros de profesión, aficionados de todas las edades, porque cantar en casa no tiene igual y llegaría el primer bloque de cuplés con Los amores de Ana del artista gijonés Juan Martínez Abades (1862-1920), mis recuerdos setenteros de estudiante tunante y de la otra Ana, Belén que la volvió a poner entonces de moda, melodías que permanecen y mantienen esa picaresca de buen maridaje entre letra y música, el mismo de «Los Suárez», continuando con La chica del 17 (Margarita Seró allá por 1926) que como bien explicaba Mª José, cómplice en el «salón de casa», vivía en el número 13 pero la rima no resultaba con la plaza del Tribulete, arrancando algún coro a media voz antes de afrontar Las tardes del Ritz, tributo a nuestra paisana Lilián de Celis que marcó época e historia viva de este género que nos hace mover los pies con un vaivén contagiado por la pareja asturiana.

Marcos Suárez nos dejaría su primera intervención solista con el Tango de la «Suite España» (Albéniz), seriedad y partitura obligada demostrando que los pianistas se amoldan a todo espectáculo, verdaderos todoterreno como el langreano que esta tarde no quería abandonar el repertorio original, ese aire de habanera en la Cuba perla caribeña española, las músicas de ida y vuelta como todas las que escuchamos este primer viernes mateíno.

Tras el paréntesis instrumental volveríamos con Mª José Suárez que «colgaba las plumas” y pasaba al bolero, recuerdos de amores y películas, desde el gardeliano Volver
de nuestras sienes plateadas que nos hicieron saltar Lágrimas negras cubanas y hasta la pasión cinematográfica de Almodóvar con el  Cucurrucucú paloma o el siempre eterno Piensa en mí, Chavela o Linda Ronstad, versiones del Lara original siempre personales de la ovetense y el langreano sin perder sello propio pues son canciones verdaderamente caleidoscópicas que admiten cualquier acercamiento desde estilos aparentemente antagónicos, pues cuando la melodía es bella, el ropaje queda perfecto.

En una velada tan cercana y nuestra, nada mejor que escuchar al piano el eterno pasodoble Suspiros de España del maestro jienense Álvarez Alonso, que Marcos Suárez afrontó nuevamente desde la seriedad en una difícil adaptación de la orquestación original, antes de llegar a dos verdaderos «hits» que escuchaba de crío a mi abuela Pepita, la parte cantarina de la familia, primero La violetera de Padilla, que Suárez enmendó la plana a la mismísima Saritísima, y hasta «La Peluso» se atreve con ella, vigencia eterna del cuplé, y no digamos el picarón Tápame ideal para un verano astur atípico de frío comentado siempre con la sorna y coña marinera candasina o almeriense única de María José, ganándose aún más a un público entregado y cada vez más entonado, rejuveneciendo con esta pócima musical en los años de radio y televisión todavía en blanco y negro ya en tiempos digitales punto cero.

Nada mejor que estar entre amigos, y así llegaría la sorpresa cantado a dúo con la soprano Beatriz Díaz el cómico Dúo de gatos de Rossini, felinas reales de peluche que maúllan y convirtieron esta «riña de líricas» en un verdadero regalo para el oído, siempre con el seguro Marcos Suárez que conoce bien a las dos y «respira» como buen repertorista.

Y llegaría el final nunca deseado con un cuplé del llamado «pasatiempo lírico» La alegre trompetería (1908) compuesto por el maestro Lledó, «La regadera» con toda la picardía ya perdida de la ironía y los dobles sentidos, textos a los que la imaginación libraba de censuras en tiempos duros, necesaria música terapéutica con la psicóloga Suárez, jardinera armada de regadera en miniatura para la ocasión. ¡Que no nos falte el humor! y si es con inteligencia todavía mejor, el de la mezzo asturiana insustituible en nuestra zarzuela (sin abandonar la ópera), regalándonos un recital distinto para nuestra larga juventud. Así nos sentimos con la propina compartida y coreada de «La Corte de Faraón» también de Lledó y ¡Ay, ba! del Babilonio que marea, revista llevada a la gran pantalla, las vedettes en color de aquellos programas televisivos para las noches de los sábados y el recuerdo de unas melodías que forman parte de una historia común vivida por todos, presentes y ausentes.

Agradecimientos últimos como las flores de Mª José Suárez a todos los asistentes y muy especiales al alcalde Alfredo Canteli por su apoyo a la lírica en La Viena del Norte español durante estos tiempos difíciles, y a Covadonga Díaz, concejal de festejos incansable y luchadora, bisando ya a viva voz con toda la sala el «Ay! vámonos allá», a Oviedo capital musical asturiana y feliz comienzo del San Mateo 2021. Faltó volver a los diecisiete pero siempre volvemos a sentirnos jóvenes con estas canciones que guardan muchas historias.

Older Entries Newer Entries