Jueves 25 de junio, 22:00 h75 Festival de Granada, V Centenario de la visita de Carlos V a Granada. Patio de los Arrayanes: Zambra morisca. Músicas de tradición oral. Grupo ConfluenciasTrío de pulso y púa AlonsoAbir El Abed (cantante solista) –  Sara Calero (danza, colaboración especial) – Coco Reyes (narradora) – Omar Metioui (director artístico y ‘ud ramal) –  Reynaldo Fernández Manzano (dirección científica, guion y textos). Fotos © Festival de Granada – Fermín Rodríguez, y propias.

La web del Festival presentaba este concierto con el título Con zambras al emperador:

«Este tercer concierto del ciclo vinculado a la visita de Carlos V a Granada presenta Zambra morisca, un proyecto del grupo Confluencias que evoca las músicas, danzas y prácticas festivas documentadas en la Granada del siglo XVI, en particular las zambras ofrecidas a la corte imperial durante su estancia en la Alhambra en 1526. Con dirección científica, guion y textos de Reynaldo Fernández Manzano y dirección artística de Omar Metioui, el programa se enfoca en torno a la pervivencia de la tradición andalusí, integrando canto, narración, danza e instrumentos históricos de diversa procedencia. Todo ello en un recorrido que enlaza la poesía medieval con los testimonios históricos para profundizar en los procesos de transmisión cultural que, tras la prohibición y desaparición de las zambras moriscas, hicieron que sus ecos alimentaran durante siglos diversas formas musicales del sur peninsular».

Las excelentes notas al programa del propio Reynaldo Fernández Manzano, licenciado en Historia Medieval y musicólogo, además de experto en el legado árabe y andalusí, y ex director del patronato de la Alhambra y el Generalife, son para guardar y. las dejo enlazadas pues no es presentar las obras sino ponerlas en su contexto histórico y así poder entender mejor este espectáculo de zambras moriscas.

Desde mi Asturias natal conocemos la tonada que está emparentada con el cante jondo y el norte de África, pues la convivencia de tantos siglos ha dejado plantada muchas semillas que con distinta raíz han dado un folklore reconocible. Así sentí esta Zambra morisca donde tras leer a Reynaldo más la narración puntual de la granadina Coco Reyes reconocí mucho de esta herencia secular que ni siquiera la Pragmática de 1568 prohibiendo las músicas de los moriscos ni su expulsión en 1609-1614 las pudieron erradicar. Está muy estudiado el llamado repertorio andalusí que además ha encontrado en la llamada fusión, desde mis años jóvenes, un nuevo impulso, pues el flamenco bebe de la misma fuente, más si se acompaña con la danza, que en los Arrayanes corrió a cargo de la madrileña Sara Calero, con tres momentos bien diferenciados en vestuario y baile, punto de encuentro del Sur, con mayúsculas, que fue lo que nos ha faltado en el Norte.

El Grupo Confluencias Musicales mantiene la pureza de su música, siete músicos con los instrumentos que se pueden ver en la exposición recién inaugurada en el Corral del Carbón: el ‘ud (laúd) de Omar Metioui al frente de esta “orquesta” vestidos con fez rojo y con blanca e impecable chilaba (jellaba) más un quinteto con la flauta marroquí (conocida como nāy) que como la gaita asturiana es protagonista o dobla la voz solista, a cargo de Noureddin Acha; el violín tocado como en los pueblos sobre la rodilla y en vertical por Anass Belhachemi, al más puro “estilo marroquí”, que alternaría con el rabel (en Asturias así le llamamos), que también cantaría con un registro agudo; doble percusión a cargo de Said Ben Guerch y Mohssine Bakkali, panderos, panderetas, sonajeros, darbuka, djembé.. más el qānūn (o cítara de mesa) de Youssef Mezgueldi, que abrirían este viaje musical árabe por la historia en un marco ideal. No puedo dejar de citar y reproducir la descripción que Johannes Lange hace de la fiesta en honor a Federico II del Palatinado en los Jardines de la Alhambra el 6 de julio de 1526: «En el último día de su residencia en Granada, el emperador llevó a mi noble señor a los jardines de la Alhambra para que viera la danza hecha por las moriscas, todas alhajadas con excelentes perlas y otras piedras preciosas en orejas, frente y brazos, vestidas de manera parecida a los diáconos en la celebración de la misa».

Con esta imagen se sumaría la elegante cantante Abir El Abed, de voz natural y amplio registro con los giros que me recuerdan al flamenco y la tonada, mientras el nāy doblaba u ornamentaba entre las estrofas, apareciendo la primera danza de Sara Calero con sistras (madre o abuela de los pitos o castañuelas) desde la entrada, bailando por el lado izquierdo de unos arrayanes rectilíneamente podados hasta el escenario mientras escuchábamos “Tu hermosura se hizo famosa en Granada”.

Aumentaría la orquesta con Francisco Luengo en los arcos graves (cual violonchelo), quien casi al final nos dejaría una versión libre de nuestras Tres morillas m’enamoran pero no en Jaén sino en la capital nazarí. Improvisaciones naturales sobre las zambras moriscas que Isabel de Portugal escucharía entrando por la Puerta Elvira la tarde del 4 de junio de 1526, y donde colgados de los árboles los moriscos habían suspendido con cuerdas pequeñas barcas que albergaban a tañedores de instrumentos, mientras en el suelo hacían danzas y acrobacias, como nos narraba la granadina Reyes y reflejan las citadas notas al programa del “ideólogo” de este viaje en el tiempo.

De nuevo un baile de Calero con gestualidad oriental, casi India porque los gitanos (también herederos de las zambras), provenían de ese Lejano Oriente, con la percusión de pies y cascabeles en los tobillos de una plasticidad que en el número final retomó para un flamenco de zapateado y castañuelas al sumarse el Trío de pulso y púa Alonso, el camino de vuelta o la misma planta que creció años más tarde flamenca y bien regada.

Granada de poetas y músicos donde no faltó la cita en la narración a Lorca, Falla o Sánchez Verdú, pues Reynaldo Fernández Manzano “está en todo”, más la fusión actual, la tarara marroquí y nazarí con todos los artistas cerrando algo que Jesús Trujillo bien podría emitir en “La máquina del tiempo”, porque nada como la música para viajar quinientos años en noventa minutos.

INTÉRPRETES

Grupo Confluencias Musicales

Omar Metioui, director artístico y ‘ud ramal

Abir El Abed, cantante solista

Noureddin Acha, nāy

Anass Belhachemi, violín y canto solista

Youssef Mezgueldi, qānūn

Francisco Luengo, instrumentos medievales de arco

Said Ben Guerch, percusión

Mohssine Bakkali, percusión

Trío de pulso y púa Alonso

Pilar Alonso Gallardo, guitarra y dirección

Diego Alonso Gallardo, bandurria

Mario Alonso Herrera, laúd

Sara Calero, danza

Coco Reyes, narradora

Reynaldo Fernández Manzano, dirección científica, guión y textos