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Raquel Andueza: locura sin tormento

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Miércoles 4 de mayo, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo, sala de cámara: IX Primavera Barroca. De locuras y tormentos: Raquel Andueza (soprano) y La Galanía. Obras de Bailly, Monteverdi, Cavalli, Lully y anónimos.

Cada concierto de la soprano navarra es siempre una locura de buen hacer y si además viene con su formación entonces se desatan los placeres. Tras una conferencia a la que asistieron alumnos del CONSMUPA y de Musicología de la Universidad de Oviedo con sus profesores, toda una lección sobre la voz o sus gustos personales, cercanía y sabiduría para todos, el programa que Raquel Andueza y La Galanía trajeron en colaboración con el CNDM dentro de la novena primavera barroca carbayona que sigue manteniendo un público fiel, estaba conformado por las obras que sus muchos seguidores en las redes sociales elegimos de su repertorio, y no hay duda que acertamos de pleno.
El directo siempre digo que es irrepetible y las ganas de volver a escena por parte de Andueza y su quinteto se transmitieron desde Yo soy la locura que abría el concierto. Si Monteverdi fue quien más sonó se debe al amor de la soprano por este grande que nos ha contagiado a sus fans, transportando sus arias al gusto de su voz siempre natural y única con interpretaciones íntimas, siempre bien acompañada por unos músicos de primera. Interesantes siempre los arreglos donde el violín contesta a la voz o se alternan el continuo de guitarra y tiorba con el arpa y violín, sin olvidarse nunca de las pinceladas que la percusión de Mayoral dan a cada obra, discretas pero irreemplazables. Impresionante ese Oblivion soave de «L’incoronazione di Poppea» con una Arnalta sentada, nodriza que apacigua el espíritu, y otro tanto de la conocida Si dolce è’l tormento que Andueza ha hecho suya.
Y buen Cavalli alumno de Don Claudio con su aria de «La Rosinda», al igual que el tránsito por Lully cuyo Sé que me muero de amor de «El burgués gentilhombre» es verdaderamente otro de los grandes éxitos de la soprano pamplonica, dominadora de este repertorio que parece fácil al escucharla.
De los anónimos hispanos son las danzas otro de los platos fuertes, bien intercalados con los instrumentales que La Galanía consiguen darle un color especial por la elección del orgánico. Cada músico tiene sus momentos solistas en los arreglos de Jesús Fernández Baena muy bien construidos para lucimiento del quinteto y aún mejores en el ropaje para la voz cautivadora de Raquel Andueza. Alternancias de aires, textos (esta vez en el propio programa de mano) que son poesía pura o picaresca de nuestra mejor literatura, con la Jácara de la trena recreada por el musicólogo y habitual colaborador Álvaro Torrente, y otro tanto con la Zarabanda del catálogo, historias censuradas que alentarían nuevas formas aunque Francia las volviese cortesanas y galantes.
El repertorio francés será otra aportación al repertorio barroco de Andueza que pudimos disfrutar en la segunda propina tras el «guineo» A la zambarambé siempre alegre y explosivo, de su última grabación «El Baile Perdido«.
Un nuevo éxito con el feliz regreso a Oviedo de esta artista única que cautiva, benditos tormentos y auténtica locura para un público que esta vez eligió las obras que seguimos disfrutando desde casa con las grabaciones que no faltan en nuestras discotecas, aunque el directo siempre sea único.
La Galanía: Pablo Prieto (violín), David Mayoral (percusión), Manuel Vilas (arpa de dos órdenes), Pierre Pitzl (guitarra barroca), Jesús Fernández Baena (tiorba).

Orliński ¡Aleluya!

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Jueves 21 de abril de 2022, 20:00 horas. Conciertos de Auditorio: “Anima Aeterna”, Jakub Józef Orliński (contratenor), Il Pomo d’Oro, Francesco Corti (clave y dirección). Obras de Davide Pérez, Johann Joseph Fux, Baldassare Galuppi, Jan Dismas Zelenka, Francesco Bartolomeo Conti, Francisco Antonio de Almeida, Georg Reutter der Jüngere, Gaetano Maria Schiassi y G. F. Haendel.
Reseña para Opera World del viernes 22 con los añadidos de links (siempre enriquecedores), fotos mías, y tipografía cambiando muchos entrecomillados por cursiva que la prensa no suele admitir.
No cabe duda de que los contratenores son las nuevas estrellas del canto y las discográficas de siempre, que aún se mantienen, siguen vendiendo en formato físico además del digital, siendo los recitales el primer escaparate. Los Conciertos del Auditorio han ofertado dentro de su abono para esta temporada uno específico con las tres voces más mediáticas (a precios de 86€ y 74€), arrancando el argentino Franco Fagioli (1981) el pasado 22 de enero, prosiguiendo con el francés Philippe Jaroussky (1978) el 26 del mismo mes y finalizando este 21 de abril con el polaco Jakub Józef Orliński (1990), recuperando así su actuación prevista en abril de 2020 en pleno confinamiento y con cancelaciones mundiales.
Con presencia de muchos aficionados jóvenes que optaron por esta nueva opción en La Viena española, donde el Barroco tiene incluso ciclo propio, cada uno de los conciertos han mostrado las grandes diferencias no ya vocales sino de estilo, repertorio y acompañamiento, donde cada uno de ellos se mueve más seguro y hasta “comercial” como bien han entendido sus sellos discográficos, tres contratenores de nuestro tiempo que la renacida ópera barroca parece haber colocado entre las figuras vocales mundiales y las redes sociales han acercado nuevos públicos, con un lleno en Oviedo que demuestra la buena salud, incluyendo muchas mascarillas por precaución.
El afamado Orliński alterna la escena con recitales variados y grabaciones muy laureadas, y Anima Aeterna es su tercer disco con arias y motetes del siglo XVIII lanzado en octubre del año pasado precisamente con Il Pomo d’Oro (ILPDO), siendo este cierre del abono “especial” el inicio de su gira española (Oviedo, Madrid y Barcelona) con la presentación en vivo que nunca suena como en estudio ni desde casa por el siempre irrepetible directo, con algunas otras obras para compensar las ausencias lógicas como el coro o la soprano Fatma Said presentes en el CD (que tiene hasta una edición especial en el renacido formato de LP, aunque sea grabación digital).
Recital en formato habitual alternando obras vocales y sólo dos instrumentales, para comprobar de nuevo la calidad de ILPDO bajo la dirección y el clave de Corti, más allá del necesario descanso en este tipo de actuaciones, pues Orliński siempre lo da todo, brillando los instrumentistas tanto en el Concerto a quatro en do menor de “Il Buranello” como en la Ouverture à 7 ZWV 188 de Zelenka con todo el orgánico, siendo el perfecto acompañamiento en este repertorio tras el trabajo previo a la grabación. Pero evidentemente la figura esperada fue el contratenor polaco de principio a fin, gustándose y enamorando con su voz de contratenor contralto y color homogéneo en todos los registros, técnica a medida, de volumen algo corto en el grave pero siempre mimado por Corti e ILPDO, agudos aterciopelados, agilidades perfectas, proyección ideal y una dicción clara que pudimos comprobar con los sobretítulos, también traducidos, de estas páginas sacras bellísimas, y además generoso al dejarnos tres propinas o quedarse a firmar discos sin prisa y fotografiándose con quien quiso.
Siempre seguro, dominando la escena, contagiando la felicidad del encuentro esperado, descubriéndonos cuánto repertorio queda aún por disfrutar, con el fragmento del Gloria de la “Misa a cinco voces” del maestro de capilla del rey de Portugal Davide Perez (1711-1778) Orliński ya puso todas las cartas sobre la mesa con unos melismas exquisitos y una orquesta de plantilla perfecta, con un continuo de muchos quilates, antes del aria del oratorio Il fonde della salute aperto dalla grazia nel calvario K293 de J. Fux (1660-1741) donde la viola sonó paralela a la voz (emulando al barytón ausente), melodía maravillosa para un texto del Viernes Santo aún cercano que siempre remueve nuestro interior de “pecador contrito”.
Tras el concierto preclásico y casi vivaldiano de B. Galuppi (1706-1785), solamente con la cuerda, muy equilibrada, más el continuo de órgano, chelo, fagot y contrabajo, vendría el compositor con la obra que abre el CD homónimo del recital: Jan D. Zelenka (1679-1745) con su motete para el Domingo de Resurrección Barbara dira effera ZWV 164, donde el bohemio adopta el estilo italiano desde la corte de Dresde. Orliński, como el famoso destinatario Domenico Annibali, el castrato italiano con poder equiparable al de Farinelli en España, daría lo mejor de su arte desde un aria casi operística, con la fagotista a la par en extensión, virtuosismo y exigencia, intenso recitativo intermedio y esplendoroso Alleluia final que siempre resulta hermoso en la voz del polaco, además de bien cantado con esa base instrumental de ILPDO en su línea de calidad y contención al servicio del solista.
La segunda parte se abría con el Salve sis, Maria del florentino Francesco B. Conti (ca. 1681-1732), una “arietta per la Madona Santissima” exuberante en agilidades y saltos por los que Orliński transitó con un dominio total en perfecto entendimiento y diálogo con los instrumentos bien llevados desde el clave por Corti, enlazando sin pausa con el solo de tiorba delicadísimo para comenzar el lamento Giusto Dio del oratorio “La Giuditta”, una joya del portugués Francisco António De Almeida (1702-1755) en el mejor estilo italiano con la voz aterciopelada del polaco que remataría este inicio desde un tempo reposado y tesitura ideal para el aria D’ogni colpa la colpa maggiore del austriaco Johann Georg Reutter “El Joven” (ca. 1708-1772), perteneciente a su oratorio para la Semana Santa “La Betulia liberata”. Si el libreto de Metastasio -que utilizaría también Mozart– alude a las virtudes teologales, Orliński cantó con las tres: Fe en este repertorio, Esperanza de seguir sacando a la luz obras excelsas, y Caridad entendida como “amor desinteresado que surge de darse a los demás”, algo que en el polaco siempre es así.
De nuevo Zelenka, instrumental con todo el orgánico (incluyendo los dos oboes) de ILPDO para esta suite inspirada e imbuida del “dios Bach”, antes de las dos últimas arias: A che si serbano del oratorio “Maria Vergine al Calvario” para el Viernes Santo, obra del italiano muerto en Lisboa Gaetano Maria Schiassi (1698-1754), nueva demostración del buen hacer de Orliński con agilidades precisas y claras unidas a la dramatización del texto donde San Juan se desespera ante Cristo crucificado. Destacable el violín segundo y la total compenetración entre voz y “ensemble” que fue lo más aplaudido, siendo bisada como tercera propina.
El mejor remate para este inolvidable concierto no podía ser otro que G. F. Haendel (1685-1759) y su Antífona en re menor HWV 269 Amen, Alleluia, un tesoro para alto y órgano al que se fueron sumando la tiorba, un chelo y el órgano más el contrabajo para el alemán nacionalizado inglés en el estilo italiano, la universalidad musical cantada, llena de melismas en una vocalización para poner en valor el excelente momento del cantante polaco entregado a esta música cada vez más actual.
Todavía nos regalaría tres propinas donde no faltó tampoco Vivaldi con el aria de “Il giustino” Vedrò con mio diletto cuimbre, una delicia más antes del bis citado.
Ficha: Auditorio Príncipe Felipe, Oviedo, jueves 21 de abril de 2022, 20:00 horas. Conciertos del Auditorio: “Anima Aeterna”. Obras de Davide Pérez, Johann Joseph Fux, Baldassare Galuppi, Jan Dismas Zelenka, Francesco Bartolomeo Conti, Francisco Antonio de Almeida, Georg Reutter der Jüngere, Gaetano Maria Schiassi y G. F. Haendel.
Jakub Józef Orliński (contratenor), Il Pomo d’Oro, Francesco Corti (clave y dirección).
IL POMO d’ORO: Violines I: Evgenii Sviridov, Elfa Run, Matilde Tosetti. Violines II: Anna Dmitrieva, Veronica Boehm, Mauro Spinazze. Violas: Giulio D’Alessio, Maria Bocelli. Violonchelos: Kristina Chalmovksa, Angela Lobato. Contrabajo: Riccardo Coelati Rama. Órgano: Deniel Perer. Tiorba: Jonas Nordberg. Oboes: Roberto de Franceschi, Aviad Gershoni. Fagot: Andrea Bressan. Clave y dirección: Francesco Corti.

Con dos eMes

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Martes 22 de marzo, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo, Sala de Cámara: IX Primavera Barroca –Circuitos CNDM: Per voi ardo. La canción en los libros de vihuela. Carlos Mena (contratenor), Manuel Minguillón (vihuela).

Nuestro Siglo de Oro musical aún esconde muchas obras para seguir disfrutando. El dúo Mena-Minguillón han llevado al disco, con el sello IBS, este patrimonio titulado como el segundo concierto primaveral ovetense, Per voi ardo, obras de cinco de los grandes vihuelistas, más el siempre «actual» Juan del Enzina, una verdadera «playlist» de éxitos para escuchar con dos emes (Maravillosa Música) que ya tienen rodada y en Oviedo volvieron para dejarnos disfrutarla en vivo desde una sala ideal por acústica para estas maravillosas partituras, que escritas casi todas para cuatro voces, también era habitual cantar sólo la voz más aguda (bien explicado por el propio Minguillón en las notas) con las otras tres voces en la propia vihuela, un instrumento tan español como esta pareja de grandes intérpretes en un formato muy cercano. De nuevo la unión de poesía y música en estos madrigales italianos o franceses, también nuestro romancero y villancicos, que pese a estar escritos en el siglo XVI siguen igual de vigentes quinientos años después.

El vitoriano Carlos Mena mantiene su color vocal intacto, esmaltado, que en este repertorio resulta perfecta en su expresión y tesitura, dicción perfecta en todos los idiomas de villanescas o madrigales renacentistas, fraseos sentidos y melodías onomatopéyicas, con el siempre ideal complemento, más que acompañamiento, del madrileño Manuel Minguillón con dos vihuelas (en sol y en mi) de distinta sonoridad como también pudimos comprobar en sus intervenciones solistas, colocadas en cada uno de los compositores, de sonido delicado, cuidado y refinado.

Cinco de los siete cancioneros renacentistas que los vihuelistas españoles transcribieron con mimo para deleite de los cortesanos y reyes hispanos de nuestro «cinquecento», sin olvidarnos de Enzina, un avanzado de su época, al que Mena recreó con su gusto y poderío vocal. Y preciosistas las obras instrumentales con Minguillón, que no solo hizo de profesor explicándonos el origen de este repertorio sino que cada fantasía o tiento tan nuestros, fueron verdadera clase práctica del buen tañer.

El público disfrutó de estos dos músicos, conocidos de los buenos aficionados, como si la sala fuese del «Palacio del Agua» donde recrear esta música con cinco siglos que sigue sonando actual y admirada en esta real capital a la que llamo «La Viena Española», música de nuestro imperio y el mejor patrimonio posible interpretada por esta M al cuadrado (Mena y Minguillón).

Tras una hora que supo a poco, y aunque tengamos el disco para seguir disfrutándolo en su totalidad, todavía nos regalarían la primera folía de Rodrigo Martínez en el Cancionero de Palacio, y el bis de  la simpática Madonna mía famme bonna offerta de Willaert que cerraba el programa, además de quedarse un buen rato a firmar autógrafos y conversar con una afición fiel a la mal llamada «Música antigua«, más moderna que nunca.

Programa:

Enríquez de VALDERRÁBANO (ca. 1500-ca. 1557),  de Libro de musica de vihuela, intitulado «Silva de sirenas» (1547): «Gloriar mi poss’io, donne«, «Madonna, qual certeza» y «Amor tu sai pur fare«.

Juan del ENZINA (1468-1529): «Una sañosa porfía«, «Todos los bienes del mundo» y «Levanta, Pascual».

Alonso MUDARRA (ca. 1510-1580), de Tres libros de música en cifra para vihuela (1546): «Fantasia I», «Itene a l’ombra» y «O gelosia, d’amanti orribil freno».

Miguel de FUENLLANA (1525-ca. 1605) de Orphénica lyra (1554): «Tiento II», «Quanto sia lieto il giorno», «Il bianco e dolce cigno» y «Quando ti vegio».

Luis de NARVÁEZ (ca. 1505-1552), de Los seys libros del delphín de música para tañer vihuela (1538): «Fantasia», «Mille regretz» y el Romance ‘Paseábase el rey moro‘.

M. de FUENLLANA
de Orphénica lyra (1554): «Madonna per voi ardo» y «Tant que vivray».

Diego PISADOR (ca. 1509-1557)
del Libro de música de vihuela (1552): «Sparsi sparcium», «A quand’a quand’havea», «O bene mio fa, famm’uno favore» y «Madonna mia famme bonna offerta».

El sueño de Purcell

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Jueves 17 de marzo, 20:00 horas. Conciertos del Auditorio, Oviedo: La reina de las hadas (“The Fairy Queen”), Z. 629 (H. Purcell). Vox Luminis (cantantes y orquesta), Lionel Meunier (director artístico).

Reseña para Opera World del viernes 18, con los añadidos de links (siempre enriquecedores), fotos mías, y tipografía cambiando muchos entrecomillados por cursiva que la prensa no suele admitir.

Llevo tiempo diciendo que Oviedo es la Viena española por su variada y amplísima oferta musical, pues además de dos temporadas estables de ópera (la segunda española) y zarzuela (tras Madrid), no faltan las ya veteranas Jornadas de Piano “Luis G. Iberni” por donde han pasado todas las figuras mundiales a lo largo de 30 años, o los Conciertos del Auditorio, variada programación con solistas, orquestas y directores de lujo, que tienen la capital asturiana como parada obligada en sus giras, cuando no cita única. Sumemos la “Primavera Barroca” que comenzó el pasado martes su novena edición, el contar con dos orquestas sinfónicas: la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias –OSPA– igualmente con temporada regular de abono, y Oviedo Filarmonía, versátil tanto en el foso como sobre el escenario afrontando repertorios de lo más diverso. A todo ello debemos añadir el retorno del ciclo de Jazz, SACO (Semana del Audiovisual Contemporáneo de Oviedo), sumándose el recién nacido CIMCO (Ciclo Interdisciplinar de Música de Cámara de Oviedo). Hay para todos los públicos resultando un verdadero motor económico tanto por los muchos empleos directos que generan, como para todo el tejido turístico y cultural de esta tierra que siempre ha sido melómana, hospitalaria y, como suelo decir a menudo, omnívora musicalmente.

Los Conciertos del Auditorio en días concretos resultan una intersección de ofertas, ofreciéndonos tanto recitales líricos como óperas en versión concierto incluso del barroco, caso del reciente Giulio Cesare in Eggito de Händel a cargo de Forma Antiqva el pasado sábado, un verdadero placer cercano a las cuatro horas, y este jueves nada menos que La reina de las hadas de Purcell, con Lionel Meunier al frente de Vox Luminis en una producción dramatizada, apostando por esta “mascarada inglesa” que atrajo al auditorio ovetense un público variado aunque con menor entrada de la que se merecía, tal vez frenado por la larga duración (más allá de las tres horas, con alguna deserción en la pausa) pero que agradece estas óperas no siempre con espacio en la programación del Teatro Campoamor.

Ambiente nocturno, penumbra, leds en los atriles, misterioso como debe ser para recrear este sueño veraniego de hadas, con la actriz catalana Silvia Bel regalándonos unos bellísimos textos escritos “ex profeso” para la representación e insertos en cada momento preciso, acordes con la acción a desarrollar, especialmente emotivo el del cuarto acto con las cuatro estaciones lunares de toda mujer, declamando con su voz sensual, ayudando también en una dramaturgia muy lograda por la escenografía de Lauwers (cambiando el frontal de su atril) y los vídeos de Melo Cossta que “iluminaron” la música de Purcell para una variada historia mágica shakesperiana, destacando la sutileza y elegancia con la que se trató cada escena, semejando por momentos sombras chinescas y animaciones increíblemente logradas caso de los distintos animales en sus apareamientos, delicadas y tan poéticas como los textos que se tradujeron con sobretítulos.

Toda la dramatización de esta “semiópera” inglesa rebosó elegancia y buen gusto, refinamiento musical en todo y todos. El orgánico instrumental de Vox Luminis (cinco secciones de cuerda, flautas, oboes y trompetas a dos, timbales, percusión más el continuo) vistió de esplendor la época en sus 59 números, brillando en los instrumentales incluso afinando, con dos auténticas “Hornpipe” o un continuo de lujo (laúd y tiorba alternando con guitarras barrocas) comandado desde el órgano y clave por Anthony Romaniuk, verdadero director de orquesta mientras Meunier, en la cuerda de bajos, también se sumaba como flauta de pico en alguno de ellos, pero siempre “controlando” sus 16 voces en unos coros impecables por empaste, presencia, afinación, escena suficiente (entrando y saliendo o cantando sentados) para mantener esa calidad global, pero especialmente los distintos solistas, capaces de hipnotizarnos con distintos roles y variedad tímbrica en cada cuerda.

Momentos brillantes y efectistas como el Eco del segundo acto escuchando al coro sonando por ambos lados fuera de escena y los instrumentos tan delicados como las voces. Destacables los dúos masculinos del tercer acto con Mopsa (David Feldmann) y Corydon (Lorant Najbauer) junto al maravilloso A Thousand, Thousand ways we’ll find de Hugo Hymas con Sebastian Myrus (qué gran invierno del acto IV, Next Winter comes) y el Coro.

En las voces femeninas imponentes las seis sopranos pero sobre todo Zsuzsi Töth en sus tres roles: perfecta, intensa O let me weep! e inmensa, destacando también en su quinto acto con el trío de las dos mujeres, junto a Anabela Baric, y el Hymen del bajo Marcus Farnsworth, otra voz de las que brillaron con luz propia en esta noche mágica.

Trabajo impecable de Meunier y Vox Luminis por el equilibrio vocal e instrumental, con una sabia elección para formar este coro de solistas, auténtica exquisitez con diferente y variado colorido de cada cuerda en sus intervenciones solistas, distintas arias que cada uno interpretó en el amplio sentido de la palabra, desde los números cómicos a los plenamente oníricos, muy sentidos y que la orquesta subrayó en todo momento.

Una escapada musical cual tránsito del bullicio urbano a la oscuridad del bosque en la necesaria conexión con la madre naturaleza con Purcell y estos intérpretes especiales y especializados. Alternar en esta gira “King Arthur” y “Fairy Queen” con todo este elenco es buena prueba del enorme trabajo previo que se nota por el encaje al detalle de partituras tan complejas como esta, en edición de Clifford Bartlett, aunque para muchos el rey de la ópera barroca inglesa siga siendo Haendel.

Ficha:

Auditorio Príncipe Felipe, Oviedo, jueves 17 de marzo de 2022, 20:00 horas. Conciertos de Auditorio: La reina de las hadas (“The Fairy Queen”), Z. 629. Semiópera con prólogo y cinco actos, versión dramatizada. Música: Henry Purcell. Libreto anónimo basado en El Sueño de una noche de verano de W. Shakespeare.
Nueva producción de Vox Luminis, coproducción Concertgebouw Brugge.

Vox Luminis (cantantes y orquesta); director artístico: Lionel Meunier; narradora: Silvia Bel; dramaturgia y textos: Isaline Claeys; escenografía: Emilie Lauwers; video: Mário Melo Costa; diseño e iluminación: David Carney; técnico en escena: Stefaan Deldaele;
concertino: Tuomo Suni. Traducción textos de la narración: Valeria Gaillard, Joan Sellent Arus y Agustín García Calvo.

Sopranos: Anabela Baric (“Come let us leave” / “Ye gentle spirits of the air” / Juno / 2ª mujer); Zsuzsi Tóth (Ninfa / “The plaint” / 1ª mujer);
Caroline Weynants (Misterio / “If love’s a sweet passion” / “Thus Happy and Free”); Viola Blache (2ª hada / Noche / Primavera); Amelia Berridge (1ª hada / Asistente).
Altos: Alexander Chance (Verano / Secreto / “Let the fife and the clarions”); Jan Kullman (“May the God of wit inspire” / “Let the fife and the clarions”); David Feldmann (Mopsa) / Helene Erben.

Tenores: Hugo Hymas (“Come all ye songsters of the sky” / “A thousand ways we’ll find” / Autumn); Jacob Lawrence (“May the God of wit inspire” / Phoebus); Florian Sievers (“Thus the gloomy world at first began to shine” / “Yes, Xansi”); Olivier Berten.

Bajos: Marcus Farnsworth (“Come let us leave” / Sueño / Hymen); Sebastian Myrus (“May the God of wit inspire” / “A thousand ways we’ll find” / Invierno); Lorant Najbauer (Poeta borracho / Corydon); Lionel Meunier.

Tinieblas luminosas

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Martes 15 de marzo, 20:00 horas. Sala de Cámara, Auditorio de Oviedo: IX Primavera Barroca (en colaboración con el CNDM «Circuitos»). The King’s Consort: Trois leçons de ténèbres. Madison Nonoa (soprano), Marianne Beate Kielland (mezzo),  Lynda Sayce (tiorba), Reiko Ichise (viola da gamba), Robert King (órgano y dirección). Obras de F. Couperin, Sainte-Colombe y Marais.

Oviedo sigue siendo «La Viena del Norte de España» y el Barroco se asienta plenamente tras diez años de este ciclo, en colaboración con el CNDM, inaugurándose esta novena edición con la presencia de su director Francisco Lorenzo entre el público, para disfrutar con unas «delicatessen» de François Couperin «Le Grand» (1668-1733) bajo el título Lecciones de Tinieblas (1714) con el inglés Robert King al frente de un «consort» formado este martes por cuatro intérpretes femeninas brillando en un martes donde la arena sahariana llegó hasta nuestra tierra como queriendo sumarse a unas tinieblas llenas de luz.

Cosme Marina, responsable musical de los ciclos municipales ovetenses, en la presentación de esta primavera siempre «adelantada», escribe sobre «La firmeza de un compromiso» donde destaca el poder recuperar conciertos que el Covid obligó a suspender. Uno de ellos fue el inicial de este 2.022 para ir abriendo boca, y como apuntaba más arriba, con verdaderas «delicatessen», pues el programa centrado en el repertorio francés traería lo más refinado del arte de François Couperin, abriendo con dos de sus pocas obras vocales conservadas, su Magnificat anima mea y el Motet pour le jour de Pâques para cerrar con las Tres Lecciones de tinieblas compuestas para el monasterio femenino de Longchamps, que se complementaron con las otras.

Las voces elegidas para este Couperin no pudieron ser mejores, madura juventud y entrega de ambas, la primera parte a dúo mostrando colores vocales en perfecta comunión y empaste, la joven soprano neozelandesa Madison Nonoa, de gusto exquisito y agudos aterciopelados, más la mezzo noruega Marianne Beate Kielland, amplísima gama de matices con un volumen impresionante y un bellísimo timbre, pureza de su tesitura, ambas con la dicción en latín buscando la mejor emisión (las «ues» sonando casi como «íes»), mientras en la segunda parte disfrutamos con cada una por separado, Nonoa cantando la primera y tercera lección delicadas, bien arropada por el trío instrumental, Kielland brillando en la segunda, confirmando en los últimos «Jerusalem» esa argamasa vocal y el buen entendimiento de sus dúos para la siempre emocionante música de Couperin.

El resto del programa se vinculó a la relación entre Jean de Sainte-Colombe y su más distinguido alumno, Marin Marais, recordándome al mejor Savall de «Todas las mañanas del mundo» y gracias a ellos el repertorio para la viola da gamba adquirió sus perfiles más reconociblemente clásicos. El Prelude en mi menor del «maestro» nos lo regaló la violagambista japonesa Reiko Ichise de un lirismo parejo al vocal, y del «alumno aventajado» el homenaje Tombeau pour Sieur de Sainte-Colombe, para redondear la musicalidad de la profesora del Royal College Londinense, finalizando la primera parte con la Chaconne en la mayor, que no podía faltar en esta gran fiesta francesa, a la que se sumó la tiorba de la británica Lynda Sayce y el órgano positivo (hubiera sido más completo el clave) del «Rey Robert», referente en estos repertorios además de excelente director y músico, conformando un trío que al combinar cuerda frotada, pulsada y el «viento de tecla» lograron, tanto en el acompañamiento de Couperin como en la chacona instrumental, una tímbrica muy equilibrada y bien ejecutada junto a estas maestras que Mr. King fichó para este «Consort» internacional, de base británica que se decantó por lo mejor de los franceses.

Julio César conquista Oviedo

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Sábado 12 de marzo, 20:00 horas. Conciertos del Auditorio, Oviedo. G. F. Haendel: Giulio Cesare in Egitto. Forma Antiqva, Aarón Zapico (director).

Reseña para La Nueva España del domingo 13, escrita tras el concierto desde el teléfono a las 23:50 horas, con los añadidos de links (siempre enriquecedores), fotos propias y tipografía, cambiando muchos entrecomillados por cursiva que la prensa no suele admitir.
El público se volcó ayer en el Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo con el «Julio César» de Hândel en versión concierto un «tour de force» de Forma Antiqva del que los asturianos salieron triunfantes. La soprano Carolyn Sampson (una deliciosa Cleopatra de referencia), con la contralto Hilary Summers (poderosa Cornelia), la mezzo Maite Beaumont (Sesto delicado), los contratenores Christopher Lowrey (emperador vocal y pletórico) y el ucranio Konstantin Derri (cumplidor Tolomeo) más el baritono José Antonio López (rotundo Achilla), fueron los seis protagonistas de gran altura para este Giulio Cesare in Egitto (Händel) con una excelente y crecida Forma Antiqva bajo la dirección de Aarón Zapico en esta joya operística (versión concierto con todo lo que supone) tras su “victoria” en el Palau de Barcelona el pasado jueves.
Oviedo se rindió tras más de tres horas de combate (y apenas deserciones en la pausa) a este romano muy musical, compuesto por un alemán nacionalizado inglés, cantado en italiano e interpretado virtuosamente por nuestros asturianos universales que siguen haciendo historia desde su Barroco siempre fresco, brillante, actual y bien armado con formaciones de primera como la de este sábado.
Arias conocidas, con dramaturgia ponderada creciendo en el segundo acto hasta momentos ideales, además de mucho sentimiento unido al ropaje instrumental excelente, aportando todos lo mejor de este “ejército musical” con el General Zapico al mando, de final feliz en Egipto y también en Asturias, apoteósico.
P.D.: La crítica para el Lunes 14 en LNE.

Impagable Fagioli

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Sábado 22 de enero, 20:00 horas. Conciertos del Auditorio: «Naturaleza & tormentos». Franco Fagioli (contratenor), Gabetta Consort, Andrés Gabetta (violín y director). Obras de: Purcell, Vinci, Händel, Porpora, Vivaldi y Locatelli.

La capital asturiana a quien llamo hace tiempo «La Viena española» por su oferta musical amplia y variada, la misma de la que el concejal de cultura José Costillas en FITUR dice «ha quitado a la ciudad el sambenito de ciudad burguesa y aburrida en la que no pasaba nada«,  prosigue su lujo de programación con el primero de los tres conciertos dedicados a los contratenores que ahora mismo ocupan la cima de este registro, aún sorprendente para muchos.

No es cuestión de rankings pero el hispano argentino Franco Fagioli, que ya me entusiasmase en su anterior visita hace cuatro años «trayéndonos la primavera», ha dejado el listón tan alto que a punto estuve de titular esta entrada como Al filo de lo imposible pero mejor evitar confusiones con el programa de Sebastián Álvaro aunque haya retos musicales que merecen el mismo respeto. Esta vez la fusión de naturaleza y tormento fue digna de «los 14 ochomiles» demostrando de nuevo que no hay nada imposible.

El programa elegido para este tour de Barcelona a París con la parada obligada en Oviedo, está al alcance de pocos cantantes, un maratón vocal mucho más duro que toda una ópera y que exige no solo dramatizar cada personaje de las arias sino todo un esfuerzo físico que convierte a estos virtuosos en auténticos atletas del canto.

Es un placer escuchar pero también ver a Fagioli cómo respira, su gestualidad, su técnica asombrosa, sus fiatos, su perfecta dicción, su amplísimo registro donde los graves son rotundos y sus agilidades un verdadero derroche de gusto y entrega. Nada de artificio, la naturalidad del canto barroco, el auténtico bel canto de la época que instrumentaliza la voz. Y si además la arropa unos músicos como los de Andrés Gabetta al mando de este «consort», el resultado es redondo e impagable, pues hasta el violín solista cantó con la misma belleza que el contratenor argentino en Vivaldi y Locatelli.

Arias lentas y rápidas para degustar el canto legato del tucumano y corroborar la belleza de estas páginas, la genialidad de Händel, la grandeza de Vinci o el oficio del maestro Porpora. Bien organizado todo el programa que nos llevó hasta las 22:30 de la noche en un verdadero suspiro, con apenas los necesarios descansos que nos dejaron al Gabetta Consort dos conciertos vivaldianos de altura, más el de Locatelli con mi admirado Jorge Jiménez ejerciendo de concertino y la muestra de la sabia elección de los músicos por parte de su director Andrés Gabetta, no solo excelente violinista sino un perfecto concertador de esta música barroca que volvió a llenar el auditorio ovetense. De su formación también citar la impecable y bien sentida tiorba de Miguel Rincón, auténticas perlas en el continuo, y el fagot de Alessandro Nasello sobre todo en el «pastor» final de Händel así como la flauta del «ruiseñor» vinciano en feliz contestación al vocal de Fagioli.

Cada personaje, cada aria, cada intervención del contratenor logró quitarnos la respiración como si vampirizase el aire del respetable, aunque imposible apagar móviles que parecen volvernos a la post-normalidad de la pandemia. Las tres arias de Leo Vinci (1690-1730) equiparables en belleza al todopoderoso Händel de cuya Ariodante nos dejó Fagioli los momentos álgidos en un auténtico crescendo emocional incluso en el regalo Come nube de «Agripina y el triunfo del tiempo», el que detuvo este contratenor que sigue alternando escena y recital, esperando la terna completa con Jarouski y Orlinski que espero contar desde aquí, pero este frío sábado de enero con un Fagioli impagable hará difícil superarlo.

P.D.: Entrevista de este sábado en LNE:

Feliz NaviBach

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Martes 14 de diciembre, 20:00 horas. Conciertos del Auditorio: Gabrieli Consort & Players, Paul McCreesh (director). Cantatas de Navidad de J. S. Bach.

Con Bach comienza la Navidad y esta vez no con su famoso oratorio sino con una selección de cantatas de este tiempo en la interpretación de los pupilos de Paul McCreesh que hicieron parada en Oviedo, como no podía ser menos, y la mejor terapia para mi primera salida tras la obligada cuarentena del Covid que nos acabará tocando a todos con más seguridad que la lotería, incluso vacunados con las dosis pertinentes.

No importó que del cuarteto solista enfermase el tenor Jeremy Budd del que no pude anotar el sustituto, la «cantera McCreesh» está viva, voces capaces de afrontar coros y solos con la misma facilidad, empastar ocho voces a la perfección (cierto que no todas iguales en volumen), destacando sobre todos el barítono Morgan Pearse, esplendor vocal en cada intervención suya, y la soprano Rowan Price.

Como bien decía al descanso un querido amigo escolano, son atletas de la voz, la tradición de los «colleges» británicos mantenida con los siglos que marcan la diferencia. Y del ensemble instrumental podría decir otro tanto, un orgánico mínimo pero suficiente, todo encajado al detalle como no puede ser menos para la música del Dios Bach, limpieza más allá de la pulcritud, planos perfectos y solistas para quitarse el sombrero, desde el organista William Whitehead hasta el oboe de Christopher Palameta, sin olvidarse de la inicial flauta de Lisa Beznosiuk (ver PD final).

Selección ideal la navideña de Paul McCreesh, comenzando por la Cantata BWV 151 seguida del «poderío» instrumental de la Sinfonía BWV 169.

De las misas luteranas la BWV 236 en sol mayor para gozar de la genialidad del Kantor, el encaje perfecto de voces e instrumentos donde todo está en su sitio, el texto del ordinario capaz de elevar el espíritu como el del idioma de Lutero, el subrayado de las palabras por parte de unos instrumentistas entregados al maestro McCreesh.

Y la segunda parte comenzando por Vom Himmel hoch, da komm ich her BWV 701 para lucimiento del organista antes de la impresionante Cantata BWV 63 Christen ätzet diesen Tag con un cuarteto de trompetas naturales que no rindieron como hubiésemos querido pero la climatología y si complicada afinación tienen estos inconvenientes que no empañaron en absoluto el resultado final, ocho voces sonando cual gran coro, ideales «a capella» y esa «orquesta navideña» de la que Bach siempre sacó lo mejor, conocedor de los recursos de cada instrumento, en estos tiempos difíciles que como bien titula en las notas al programa Mª Encina Cortizo, ¡Dulce consuelo, Jesús ha nacido! sólo la música de «mein Gott» Bach puede elevar a Fiesta.

PD: gracias por el comentario que aclara «la flautista no fue la anunciada Lisa Beznosiuk, sino que la sustituyó la española Laura Quesada; su impresionante curriculum mereció la confianza de Paul McCreesh». Seguimos exportando talento.

Scaramouche, un francés en Gijón

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Miércoles 6 de octubre, 20:00 horas. Teatro Jovellanos, Sociedad Filarmónica de Gijón, concierto inaugural de la temporada: Forma Antiqva: Les Scaramouches (farsa, sátira, tragedia y comedia en la noche francesa). Música del barroco francés.

Forma Antiqva tiene varios equipos para competir en todas la categorías: sala, liga nacional y Champions. Este miércoles en Gijón trajo su alineación de gala capitaneada por Aarón Zapico con once artistas conocidos, figuras todas seleccionadas por el «boss» que nos hicieron pensar en el próximo derby  asturiano por los colores azul y rojo, pero finalmente resultó la tricolor francesa que sobrevoló todo un espectáculo donde la actriz Ana Villa puso en escena la dramaturgia de Natalia Huarte dando unidad a esta pantomima en la línea esperada de la formación asturiana que nunca defrauda, con ideas siempre originales que podemos disfrutar en cualquier escenario.

Importante amar y armar un programa con un hilo conductor desde el barroco francés, algo que el seleccionador  Zapico ya conoce con otro equipo, tras su último proyecto educativo junto a la OSPA (El Gato con botas), para centrarse de nuevo en el personaje de la Comedia del Arte, Scaramouche. Volver de Gijón por «la minera» escuchando por la radio el Italia-España también marcará esta entrada de lo más futbolísitica, pues los símiles taurinos parecen no sentarles bien a algunos seguidores de este blog.

La salida al terreno de juego, con un público más expectante que nunca, arrancó por la banda con una carrera en solitario del imprescindible mago de la percusión David Mayoral ambientando el primer número de las cuatro partes, francesas hasta en los títulos de cada bloque (a la una, a las dos, a las tres y ¡voilá!) para ir combinando entre todos, dando juego y color en un potente medio del campo con las flautas de Alejandro Villar y Guillermo Peñalver, reforzados con el cello de Ruth Verona (la cuarta Zapico) y el contrabajo de Jorge Muñoz doblando los laterales cual carrileros, la defensa sólida en banda con la viola de José Vélez, y la retaguardia de los tres Zapico con el mayor cual cancerbero ordenando, para dejar una delantera de dos estiletes del violín: Jorge Jiménez y Daniel Pinteño.

Un once internacional en un fluir de combinaciones tímbricas, farsa y sátira de textos delineados por Villa, pasos de la tragedia a la comedia pintada por sutiles triangulaciones arrancando desde atrás, músicos cómodos en cualquier ritmo y diseño en un escenario donde poder pasar del control Lully al «tiki taka» de Corrette, cambios de banda largos sin perder la identidad de conjunto, líneas de juego amplio pero igualmente en corto, que la maestría en cada demarcación alcanzó como equipo de Champions barroco.

Si Lully ponía la tranquilidad, Couperin sería la inspiración hispana, podemos presumir de exportarla, Leclair sería el toque sutil y Marais la esencia. Cuatro tiempos en uno, ataque y defensa balanceados en un equipo que se conoce, jugando y disfrutando, escuchándose, integrados con unos textos que fueron creciendo y cambiando en una Villa camaleónica donde el color de las chaquetas, las gafas de sol trágicas o el autodiálogo fraterno, la plegaria serena o los movimientos sencillos pasando por el palco escénico, nos hacían deambular imaginariamente (sin enfermar) por estancias insondables que la música unía como sólo ella es capaz. Banda sonora del exquisito barroco francés ejecutada con pasión y precisión por un once que enamora.

Triunfo arrollador de Forma Antiqva y excelente arranque de una prometedora temporada gijonesa cuya centenaria Sociedad Filarmónica estrena directiva joven tan ilusionada como nosotros, nos regaló una bolsa de tela con su logo para seguir llenándola de buena música. El próximo concierto será de los «históricos» y con dos grandes intérpretes de casa, que espero seguir contando desde aquí.

Los tres Zapico

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Viernes 1 de octubre, 20:00 horas. Auditorio Teodoro Cuesta, Mieres. FORMA ANTIQVA: Concerto Zapico Volumen 2 (Danzas instrumentales del Barroco español e italiano). Entrada gratuita.

Vuelta a casa, a Mieres con buena música de las cuencas mineras, buenas las dos cuencas y con tres hermanos casi adoptados en la del Caudal, tres músicos internacionales que presumo de seguirles desde sus inicios por lo que la cita era imperdible.

En la historia de la música hay muchos hermanos famosos, desde los Broschi (Riccardo y Carlo «Farinelli») pasando por Nannerl y Wolfgang Mozart, Fanny y Felix Mendelssohn, no digamos la saga Bach (toda una dinastía irrepetible), sin olvidarme de apellidos ilustres dentro de la interpretación como José Miguel y Emilio Moreno, los Mena Juanjo y Carlos, pasando por pianistas como Pekinel, Labèque, Del Valle o  los mediáticos Jussen, siempre en la mal llamada «música clásica», los todo terreno Marsalis Branford y Wynton, también cinematográficos como The Blues Brothers o Los Fabulosos Baker Boys, y hasta los Cano y Urquijo en el pop, todo parejas de hermanos donde solo recuerdo que sean tres los Quijano.  Y tres, son tres los hermanos Zapico: Aarón más los gemelos Daniel y Pablo. hijos de Eloy (siempre en el origen) y Marga.  Todas fraternidades que comparten no solo la misma sangre y educación en la familia, sino que al unir afición con profesión resultan verdaderos prodigios tanto por separado como al unirse para hacer música juntos.

Los Zapico son de esa generación que apostó por estudiar instrumentos nada habituales entonces, llamados antiguos, debiendo formarse fuera de nuestras fronteras y apostando por la música barroca, donde han alcanzado fama mundial, tanto de solistas como en distintas formaciones, incluso Aarón en la dirección orquestal. Los tres docentes y con las ideas siempre claras, hacer lo que les gusta, todo un privilegio en estos tiempos. Acompañantes de lujo a los que se rifan, e integrándose en proyectos de distinta envergadura con esa marca propia que es Forma Antiqva donde ellos son el núcleo imprescindible.

Pero el auténtico disfrute resulta cuando se juntan los tres para adoptar como suya la música que habitualmente no protagonizan sino que comparten, rompen moldes, transcriben para ellos y consiguen el milagro de tres solistas en uno, todas las combinaciones posibles de solos, dúos hasta el triángulo mágico. Cada «Concerto Zapico» resulta un soplo de aire fresco, lúcido, actual, bien organizado en la selección de las obras y sobre todo un placer verles disfrutar haciendo música juntos, lo que se transmite al patio de butacas siempre con un público heterogéneo que ha encontrado en el barroco una música ligera y atemporal, guiños de jazz y pop, sencillez de estructuras que el magisterio Zapico eleva a la profundidad virtuosa de sus instrumentos:

El clave de Aarón siempre sabio de registro y ornamentos perlados auténticamente vertiginosos cuando así lo exige la obra.

La tiorba de Daniel explorando todos los registros tan grandes como el propio instrumento, bajos potentes, arpegios de ensueño y «punteos» que unen el «obligato» con la personalidad hasta en los armónicos.

Y la guitarra de Pablo, necesario equilibrio de rasgueos rítmicos y solos polifónicos de limpieza escrupulosa, con la atención casi exclusiva de los gemelos que respiran al unísono.

Solo queda unir cada punto, líneas paralelas, convergentes hasta el mejor y mínimo sustento de tres patas para el triángulo de cuerdas afrontando marionas y jácaras, tocatas y folías, aires rápidos y lentos, tonalidades mayores y menores siempre bien conjuntadas, verdadera «Fiesta Zapico» donde hasta lo asturiano les suena barroco, llevando la giraldilla de su Sama o el fandango de Leitariegos al terreno que ellos dominan como nadie. Un repertorio asentado, muy trabajado, dominado, siempre distinto en cada actuación o grabación, el poso y paso del tiempo, la madurez profesional y el entendimiento único entre  los hermanos. Goce compartido sobre el escenario y contagiado a un patio de butacas aún con todas las restricciones que el «Barroco Zapico» nos hace olvidar, volviendo a demostrar en estos tiempos de Pandemia que la cultura es segura y la música la mejor terapia. La receta «Made in  Langreo» es infalible.

Programa Concerto Zapico 2:
“Marionas” – Gaspar Sanz (ca.1640 – ca.1710)
“The old Spagnoletta” – Gilles Farnaby (ca.1563 – ca.1640)
“Grabe” – Santiago de Murcia (1673 – 1739)
“Faborita” – Anónimo (ed. Francisco Tejada, 1721)
“Passacaglia” – Giovanni Girolamo Kapsperger (ca.1580 – 1651)
“Jácaras” – Gaspar Sanz
“Toccata e Bergamasca” – Giovanni Battista Vitali (1632 – 1692)
“Españoletas” – Gaspar Sanz
“Villan di Spagna” – Giovanni Girolamo Kapsperger
“Bayle del Gran Duque” – Anónimo
“Folías Gallegas” – Santiago de Murcia
“Giraldilla de Sama de Langreo y Fandango de Leitariegos” – Tradicional asturiana
“Cumbees” – Santiago de Murcia
“Diferencias sobre las Folías” – Anónimo (ed. Antonio Martín y Coll, 1709)

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