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El rapacín de Candás volvió tras 150 años

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Lunes 8 de diciembre, 20:00 horas. Teatro Prendes, Candás: El rapacín de Candás (Gabriel Balart y Francisco García Cuevas). Juan Noval Moro (tenor), Yolanda Montoussé (soprano), Fabio Barrutia (barítono), actores del Grupo Cultural «Xana» de Perlora (Lucía Colunga, Enrique Molina, Carlos Arias Cancio, Rosa Ana Muñoz -y directora de escena-, Francisco Suárez), Coral Polifónica «Aires de Candás» (directores: Marco A. García y Elena Rosso), Orquesta Sinfónica «Miguel Barrosa», David Colado (dirección musical).


Tremenda expectación domingo y  lunes más allá de la capital de Carreño ante la recuperación de una obra titulada El rapacín de Candás que dormía en algún baúl pero que siempre tenemos la suerte de encontrarnos musicólogos y estudiosos capaces de recuperarlas, incluso rehabilitarlas ante el mal estado en que se encontraban, pudiendo decir eso de «estreno en tiempos modernos». Ramón Avello explica muy bien en su crítica de la función dominical aparecida este martes 9 en el diario El Comercio, cómo se rescata del olvido una obra que sin ser una joya del teatro lírico sí puede considerarse pionera de los sainetes escritos en asturiano:

Personalmente me sorprendió (como también a algunos conocidos, como un amigo que escribía «tiene partes musicales bonitas, pero finales reiterativos, repitiendo cuatro veces para llegar a la cadencia final. El argumento carece de mayor interés, se puede comparar a un sainete del teatro costumbrista. Le falta la parte cómica, los ballets, etc. de otras zarzuelas») que se doblase escena y canto, aunque supongo que el mayor peso de la parte hablada y además en asturiano, hacía difícil memorizarla a los cantantes, pese a ser más fácil que intentar que los actores cantasen, pues esto no es EE.UU. donde todos los estudios escénicos incluyen la música y el canto.

Que yo conozca los buenos actores que canten son más que los buenos cantantes actuando, aunque algo esté cambiando. Esta vez la separación no ayudó por situarlos abajo, detrás de la orquesta (que tampoco tenía foso) y ni siquiera los actores sobre el escenario estaban ubicados como los cantantes, teniendo un desesquilibrio ubicacional y resultando una suerte de «Escala en HiFi» que muchos de mi edad recordarán en blanco y negro, incluso las producciones de zarzuela donde creía que los actores cantaban hasta que conocí el «play back» con figuras de la lírica que tan solo ponían la voz, primando actores sobre cantantes. De los programas de mano a elegir en asturiano o castellano, tan solo el argumento, datos técnicos de los intérpretes pero sin recordar a los autores, compositor de la obra el catalán Gabriel Balart i Crehuet (1824-1893) junto a los textos o libreto de Francisco García Cuevas.

De lo vivido en la segunda función, nuevamente con lleno total, felicitar al elenco de actores de grupo perlorino, auténticos protagonistas, incluso a la coral local que sí formó parte de la escena, dirigidos por Elena Rosso, quien también formó parte de la acción sobre las tablas. Del trío solista escuchaba por vez primera al barítono y me reencontraba con la pareja principal tenor y soprano, aunque vocalmente no me aportaron mucho ni tampoco pienso que su ubicación ayudase.

Felicitar finalmente a los músicos del conservatorio local reforzados para la ocasión para conseguir una orquesta sinfónica que bajo la dirección de David Colado (quien también es responsable de la revisión y «rehabilitación» de la obra) sacaron adelante este entretenimiento que podía haber sido candasín o mierense, incluso leonés o lucense puesto que ese asturiano «amestao» aún se usa y entiende. Está bien recuperar patrimonio aunque la calidad no lo haga muy exportable, pero es nuestro y vuelve al pueblo. Hacer una grabación para conservar todo el documento sonoro supongo que no sería excesivamente caro aunque el estudio permita licencias que el directo no.

Dejo aquí recortes de prensa con comentarios, críticas y todo lo que este regreso movilizó en Asturias que tenía su capital lírica este puente festivo en Candás.

Aurum, mujeres al poder

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Miércoles 29 de octubre, 20:30 horas. Auditorio del CONSMUPA, Oviedo: Coro Femenino «Aurum», Elena Rosso Valiña (directora). Obras de César Alejandro Carrillo, Jacobus Gallus, R. Schumann, Eva Ugalde, Jackson Berkey, Javier Fajardo, Idoia Azurmendi, Javier Busto, Tobin Stokes, Josu Elberdin y Julio Domínguez.

El León de Oro más que un proyecto musical es una filosofía coral, una familia numerosa bien avenida y planificada, donde «Aurum» ha alcanzado su mayoría de edad sin abandonar nunca el hogar. En dos años han crecido en todos los sentidos y los premios solamente avalan el duro trabajo bien hecho con Elena Rosso al frente.

Como embajadoras corales acudirán el próximo fin de semana a Tolosa para competir en la 46 edición de su reconocido concurso, con las mejores formaciones mundiales, así que hemos podido comprobar en el auditorio del conservatorio carbayón con un público entendido, que escuchó con riguroso silencio, respeto y admiración, el programa que defenderán en la capital coral guipuzcoana y cantarán en una minigira por tierras vascas antes de llegar al destino final.

Dos partes como es costumbre, polifonía y folklore, difíciles ambas, memorizadas por todas y dando una lección de excelencia en todo: colorido vocal y visual, coreografías, afinación, empaste, dinámicas impresionantes y sobre todo mucha disciplina. Aún retocarán y asegurarán cada una de las partituras que llevan preparadas al detalle. Destacar la (s)elección de obras básicamente actuales, frescas, cercanas al LDO casi todas y perfectamente organizadas para un certamen competitivo donde el nivel global es altísimo aunque la experiencia de las féminas sea grande y garantía de éxito.

Del programa íntegro que dejo aquí, destacar a Schumann, pero especialmente el hermosísimo Miserere de Eva Ugalde que hacen aún mayor emocionalmente, transmitiendo la riqueza de una partitura casi a medida de «las chicas de oro». También el Ascendit Deus de Jackson Berkey por el alarde polifónico de una obra que conjuga el saber del «Ars Antiqva y Ars Nova» ya trabajado por Los Peques de El León de Oro también para Tolosa, pero que Aurum recrean y engrandecen desde su excelencia vocal. Dejo para el final de la primera parte Fervor na brétema de Javier Fajardo (presente en la sala) por tratarse de una obra ejemplar de principio a fin, participación puntual de dos xilófonos (esta vez metalófonos) y tambor de tormenta, reubicaciones de las voces en el escenario, siempre con una sonoridad rotunda, y la belleza de una partitura que estas voces blancas sienten propia, para ellas compuesta y algo indescriptible que transmiten desde el escenario.

Un breve descanso para afrontar la parte de folklore, calzadas con madreñas que no sólo les dan altura sino el recurso de percusiones más allá de lo asturiano, como en el Zutaz del doctor Busto, la maravilla visual y vocal de Ikimilikiliklik (T. Stokes), conjuro de brujas, aquelarre con rememoranzas maoríes, trabalenguas, magia coral en estado puramente femenino, y D’Alborada de Julio Domínguez, más que una recreación de temas asturianos, inspiración donde la percusión de las madreñas vuelve a integrarse en el canto. Excelentes las Aurum con Elena Rosso que vuelve a marcar diferencias en la dirección por su magisterio, gesto claro y preciso, pero sobre todo una trabajadora nata que ve recompensado su esfuerzo.

Gracias a todas y Tolosa disfrutará con ellas, el mejor premio que se puede tener.

No hay tierra extraña con el LDO

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Sábado 3 de noviembre, 20:30 horas. XXIII Quincena Musical de Durango (Vizcaya). Iglesia de Santa Ana: Coro LDO («El León de Oro»), Marco Antonio García de Paz (director). Obras de Mouton, Byrd, Lasso, Palestrina, Rheinbergher, Mendelssohn, Rachmaninov, Biebl, Busto, Sarasola y Elberdin.

Como seguidor confeso y «leónigan» pude escaparme a Durango en el puente de los Santos y volver a recrearme con este coro del que no canso jamás porque siempre hay momentos mágicos, irrepetibles, capaces de seguir creciendo hacia una excelencia coral desde una belleza sonora que plumas y oídos más doctos ya han descrito. Cada directo es irrepetible y único, el repertorio está tan trabajado, las voces tan afinadas y empastadas, la complicidad y entendimiento con Marco tan agradecida, que el resultado siempre es óptimo. Incluso la mezcla de veteranía y juventud en una formación coral que sigue promocionando la cantera hace que las «bajas puntuales» se cubran con una alineación siempre ganadora. El modelo o escuela vasca triunfa siempre y acudir a esta tierra cercana a la nuestra es como cantar en casa, donde se les admira y ovaciona como propios, público entendido que respeta cada obra, los finales y el esfuerzo. Si además finalizas con dos temas en euskera, con premio en esa capital coral que es Tolosa, la apoteósis es lógica y esperada.

Últimamente no llevo conmigo ordenador, solamente uso el teléfono móvil o la tableta, trabajo rápido y cómo para estos viajes cortos aunque con algunas limitaciones (enlaces o links, fotos, formato…) pero sigo fiel a la inmediatez del comentario. Puntualmente amplío desde casa y esta vez no quería dejar sólo unas líneas porque el pasado sábado volví a «levitar» como dice mi amiga Cristina Otadui, que entendió mi opción coral frente a la operística.

La música renacentista sigue siendo referencia con estos leones, buenos y aplicados alumnos bien empapados de las enseñanzas y matizaciones del Maestro P. Phillips, que «tripetirá» a la vista de los resultados.

El francés Mouton, el inglés Byrd, el franco-flamenco Lasso o el italiano Palestrina tienen muchísimo que cantar en distintas combinaciones del coro, capillas, completo o doble coro, con la dificultad añadida del tactus, esa melopea donde manda la letra subrayada por unas melodías llenas de vericuetos capaces de escucharse en su polifonía, como bien indicó el Concilio de Trento al poner de modelo precisamente a Giovanni Pierluigi da Palestrina, cuyo doble coro para el Laudate pueri resultó atemporal por vigencia, aunque las cinco obras de la primera parte fueron impecables y casi pecaminosas para mi lujuria coral.

El Romanticismo es otro terreno donde LDO se mueve cómodo, contrastes y emociones más viscerales que espirituales aunque los textos lo sean. El Kyrie de Josef G. Rheinberger impacta por esa montaña rusa de matices y registros extremos siempre afinados, empaste coral que con Mendelssohn roza el paroxismo, sobre todo con el Richte mich, Gott donde las voces graves atacan y las blancas contienen, fluir vocal con cascadas y remansos. Para seguir convenciendo, mezclar rigor y vigor (sé que abuso de los juegos de palabras) el Bogoroditsie Devo de Rajmáninov colocó al público en el centro de la acción rodeado por un coro que cerrando los ojos te envuelve y transporta. No sólo se buscan nuevas sonoridades, que también, sino un compartir musical completo haciendo copartícipes del gozo a intérpretes y público.

Para seguir redondeando actuación, el trío solista Elena Rosso, Fernando Fernández y Ángela P. Alba completan un Ave María de Franz Xaver Biebl único, global, compacto, integrando todas las voces en una sola sensación.

El puente lo tiende un músico de la tierra como Javier Busto, otro enamorado del LDO porque sus obras en estas voces hacen aún más grande su música. O Magnum mysterium rinde tributo religioso y romántico desde lo contemporáneo con el exquisito quehacer coral del doctor, degustador de lo bueno capaz de lograr cual reputado enólogo piezas que son reserva para paladares entendidos. Aroma, sabor, color, maridajes increíbles llevan a un final increíble: disonancias, agudos al límite, contrapuntos endiablados y el acorde final a tono tras los difíciles vericuetos de todas las voces, «Grandísimo misterio». Y noté a Marco revisar la afinación con el diapasón al finalizarla ¡sí, no calan ni un cuarto de tono!. Bien por los leones.

El final sigue con músicos de la tierra y en euskera, X. Sarasola y Neskatx’ ederra reconfortante al oído tras la cumbre anterior, más ese zortzico que mueve a todos, Segalariak (Josu Elberdin) reconocido en esta tierra que con permiso, he rebautizado como País Vascoral.

Propina acorde con el entorno sobrio de Santa Ana y Requiem como adiós que resulta siempre cercano, Agnus Dei que nos quita el pecado pero no de leónigan, pecados musicales capitales sin acto de contrición ni propósito de la enmienda.

© Víctor Gallego Baviano

Larga vida a los Leones

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Domingo 28 de octubre, 19:00 horas. Iglesia de la Laboral, Gijón: Proyecto LDO, Coros de «El León de Oro», directores Elena Rosso Valiña, Marco A. García de Paz y Peter Phillips. Entrada: 10€.

Con los años es difícil sorprenderse con algo, menos en el terreno musical y todavía más en el coral. Reconozco mi subjetividad -siempre he presumido de ella- y gustos un tanto particulares forjados precisamente con la edad y lo que llevo escuchado, pero cada concierto de «El León de Oro»-LDO– suele ser impactante y satisface enormemente ver su crecimiento y búsqueda de la belleza sonora. La Iglesia de la Laboral tiene una acústica increíble además de resultar un entorno hermoso artísticamente, y tanto Forma Antiqva como la defenestrada JOSPA ya investigaron y actuaron en ella.

Para unos exploradores sonoros como el tándem Marco-Elena era lógico querer sentir en carne propia estas sensaciones -en parte ya las habían vivido-, presentando además un Proyecto de forma global, aunque por separado ya los hemos disfrutado con anterioridad.

Este último domingo de octubre se presentaban todos los coros conjuntamente y en un mismo concierto para disfrute del público que llenaba la iglesia de la antigua Universidad Laboral, con la certeza de que los «leónigans» aumentan en proporción geométrica. También servía para presentar el DVD grabado en la Catedral de Oviedo el 18 de marzo pasado con el maestro Peter Philips, buena disculpa para volver a traerlo a nuestra tierra, haciendo un hueco en su agenda, y asentar las muchas enseñanzas que dejó. El Proyecto Coral LDO sigue su andadura y la cantera está asegurada tras lo escuchado.

Los Peques (PLDO) que dirige Elena Rosso son ya referente en su franja de edad y capaces de mamar desde la infancia los ideales de sus mayores, donde se incorporarán en nada porque el tiempo pasa volando. Empaste, afinación, disciplina y una musicalidad envidiable para obras nada sencillas (J.Domínguez, Gibbons o J. Berkey) son sus cualidades princpales. Disfrutan cantando con esa naturalidad envidiable tras la que se esconden muchas horas de ensayo y amor por la música coral.

El LDO con su titular al frente sigue asombrando, jugando como siempre y un poco más con las colocaciones (impresionante la cuadrofonía inicial) y desenvolviéndose en cualquier repertorio, esta vez los conocidos Mendelssohn, Rheinberger, Rachmaninov o Biebl cuyo Ave María sonó celestial y los solistas Elena Rosso, Fernando Fernández y Ángela P. Alba son una muestra de la calidad que la formación atesora en todas sus cuerdas.

Aurum es el coro femenino que también dirige Elena, última apuesta del proyecto y perfecto puente juvenil entre los «infantes» y los auténticos «reyes», atesorando ya buen palmarés en el poco tiempo que llevan y coro de voces iguales que no impide afrontar repertorios como Hassler, Gallus, y sobre todo Palestrina más Victoria que bordan como sus mayores.

La presencia de Peter Philips al frente del LDO nos devolvió no ya el repertorio trabajado entonces y hoy ya disponible en DVD para placer perpétuo de todo «leónigan» y amante de la música coral, sino la maestría de la autoridad en estas obras perfectamente seguidas por un coro disciplinado (bien todos, Byrd, Mouton, Palestrina… pero qué Lasso) y adaptado al estilo del maestro británico, totalmente distinto del titular pero igualmente efectivo en el resultado final: delicias sonoras, calidez y fuerza renacentista con el vigor vocal lleno de matices de nuestro más laureado coro asturiano.

El Proyecto, como la vida, no tiene fecha pero es realidad diaria, esta manada de «Leones dorados» tiene futuro asegurado, y como todas las familias de bien, las normas, educación y espejo en los mayores son el mejor legado que tienen.

Suerte para los que seguimos disfrutando con ellos, esperando nos sobrevivan muchos lustros:

Larga vida a los Leones.

Mucho Oro para El León

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Domingo 27 de mayo, 19:00 horas. XVI Festival de Masas Corales «José Mª Díaz Bardales»: Los Peques del León de Oro, Coro Masculino «El León de Oro», Coro Femenino «Aurum», Coro «El León de Oro» (LDO); directores: Elena Rosso Valiña y Marco Antonio García de Paz.

Cinco conciertos en cuatro días pueden parecer muchos para cualquiera aunque mis lectores saben de mi caso ¡no me pierdo uno! (salvo causas mayores). Si a la mañana el órgano era el protagonista, la tarde no podía tener mejor disculpa para este servidor que la música coral, y nada menos que mi coro favorito del que me declaré hace tiempo «leónigan». Pero no solo era el mejor coro de España y Europa sino que «El León» no sólo continúa rugiendo y la cantera está asegurada; preocupados por el espacio que quedaba entre Los Peques y los adultos, presentaban «Aurum», oro en femenino con edades entre 12 y 20 años dirigido por Elena y manteniendo vivo un proyecto que resulta envidiable y espero que contagioso a todos los amantes del mundo coral.

La Iglesia de Nuestra Señora de Fátima estaba rebosante y con un calor que hacía difícil mantener la concentración, pero estos cantantes pueden con todo. «Los Peques del León de Oro» con Elena Rosso siguen siendo una gozada de coro infantil, afinados, disciplinados, trabajadores, con matices tan amplios que sobrecogen, y capaces de afrontar temas realmente difíciles. Nos cantaron Pater noster (Julio Domínguez), Sanctus (Dante Andreo), Zai itxoiten (Javier Busto) incluyendo el lenguaje guestual, Ascendis Deus (Jackson Berkey) para finalizar con esa perla de la música coral desde la óptica juvenil que es Vox Tronica (Tobin Stokes), llevando toda la carga emocional de la electrónica y el baile a un nivel de excelencia que no me extraña asombre a quien la escucha por vez primera, con coreografía incorporada que enriquece todavía más una obra sin texto pero llena de «electricidad vocal». A estas alturas del curso, «Los Peques» lo son de edad pero realmente adultos musicalmente y el orgullo de saber que el futuro ya está aquí.

El Coro Masculino «El León de Oro» que dirige Marco no se quedó atrás al comprobar el nivel de los alevines, afrontando cuatro temas realmente sobrios de hechura aunque personalmente algo más «relajados» que de costumbre, lo que no debe tomárseles en cuenta porque la excelencia es imposible mantenerla siempre y la tensión no es igual que en temporada de competiciones. Salve Nos (Jean Mouton), Miserere (Eva Ugalde), Beati mortui (Mendelssohn) y la dificilísima Incantatio maris aestuosi (Veljo Tormis) fueron desgranándose por las voces graves del LDO, incorporando repertorio de nuestro tiempo con la misma facilidad que el «clásico», destacando la última del estonio y fruto de los concursos donde acuden pues además de triunfar sirven para descubrir (nos) obras corales que son auténticos regalos para melómanos incondicionales y «leónigans» de todo el mundo.

La presentación del Coro Femenino «Aurum» fue un acontecimiento al que pudimos asistir en primera persona. Elena sigue el camino emprendido hace años con «Los Peques» y el nivel alcanzado le permite afrontar unas obras contemporáneas que llevarán próximos concursos internacionales: el motete O quam suavis est (Pierre Villette), la complicada y difícil Virita criosa (Thomas Jennefelt) cantada no ya con gusto sino con delicadeza a la que nunca es ajena su directora, Ave Maris Stella (Eva Ugalde) y Lafa-lafa (Javi Busto), nueva demostración de la calidad de estas chicas que lograron interpretar esta maravilla coral del «doctor», uno de los enamorados del proyecto que en esta obra utiliza recursos como los hoquetus, polirritmias, disonancias endiabladas y unos reguladores extremos que aumentan la dificultad que precisamente resulta el motor y objetivo de la excelencia coral.

Del «Coro LDO» con Marco al frente creo que me faltan adjetivos cada vez que los escucho, su repertorio sigue siendo amplio, variado, muy trabajado y premiado allá donde van, pudiendo hacer el mismo comentario que para las voces graves pero sin perder un ápice su estratosférica calidad en las obras que eligieron, tanto el coro completo como en sus distintas combinaciones y colocaciones, siendo de reseñar las últimas donde podemos encontrar las voces mezcladas que dan nueva sonoridad coral más cercana a la escena que al tradicional, y no debemos olvidar que para aunar tradición y modernidad son los mejores con creces: Nesciens Mater (J. Mouton), Laudibus in sanctis (William Byrd), Media vita (Orlando di Lasso), Warum ist das Licht gegeben (J. Brahms) y las dos «últimas» incorporaciones que volvieron a resonar en La Calzada, Neskatx’ ederra (Xabier Sarasola) que yo casi me atrevo a calificar de música celestial, y el Segalariak (Josu Elberdin) redondo, impactante y alegre. Tras dos horas todavía nos regalaron el Trébole (Julio Domínguez) para algarabía y regocijo de todos, sin faroles pero luz vocal por todas partes.

Como apuntaba nada más salir del concierto, con Marco y Elena la familia crece… ¡gracias pareja!, ¡gracias a todos!, y sobre todo ánimo para continuar con este Proyecto LDO que es una feliz realidad con el esfuerzo de tantas personas que hay detrás de estos Leones con Oro de muchos kilates.

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