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Lunes Santo de Oro catedralicio

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Concierto de Semana Santa de «El León de Oro» en la Catedral de San Salvador de Oviedo.

Officium Defunctorum de Tomás Luis de Victoria

El León de Oro (LDO), reconocido por su excelencia en la interpretación de música vocal renacentista y contemporánea, presentará una selección de piezas de uno de los hitos de la polifonía sacra: el Officium Hebdomadae Sanctae del maestro Tomás Luis de Victoria (1548–1611). El concierto tendrá lugar el lunes 14 de abril de 2025 a las 20:00 horas, en el sobrecogedor marco de la Catedral de San Salvador de Oviedo.

LDO afrontó desde el pasado fin de semana una intensa actividad musical, consolidando su compromiso con la música religiosa en esta época del año, iniciando su camino hacia la Semana Santa con dos conciertos que fueron una inmersión en la espiritualidad y la belleza de este repertorio.

Lithos

Comenzó su periplo en Torrelavega el pasado sábado 5 de abril, dentro de las XXIII Jornadas de Música Coral Religiosa organizadas por la Coral de Torrelavega con el apoyo del Ayuntamiento. LDO fue el encargado de cerrar las jornadas con su programa Tenebrae, un recorrido por la polifonía religiosa que abarca desde Tomás Luis de Victoria hasta compositores contemporáneos como Arvo Pärt, Donati o Whitacre. La primera parte del programa se centró en el Oficio de Semana Santa de Victoria, mientras que la segunda ofreció una visión contemporánea que evocó los colores y el clima espiritual de la Semana Santa. El público, que abarrotó la Iglesia Nuestra Señora de la Asunción, agradeció la excelente versión que LDO ofreció de estas obras con una cerrada ovación. La actividad continuó el domingo 6 de abril, con las agrupaciones Ferrum (coro masculino dirigido por Marco Antonio García de Paz) y Lithos (coro joven dirigido por Jesús Gavito) participaron en el X Ciclo de Música Sacra y Religiosa de Gijón, organizado por FECORA ( Federación Coral Asturiana) en colaboración con el Ayuntamiento de Gijón, que se desarrolla del 6 al 11 de abril en la Colegiata de San Juan Bautista y la Iglesia de San Pedro, con el respaldo de la Fundación Municipal de Cultura, Educación y Universidad Popular, la Fundación Cajastur y la Parroquia de San Pedro. Aquí, Ferrum interpretó obras de Mendelssohn, Elberdin, Lauridsen y del propio Gavito, con el estreno de una composición expresamente preparada para esta agrupación masculina. Lithos, recientemente creado, abordó obras de Rossini, Côpi, Chilcott o Trotta, entre otros, y mostró la gran capacidad que el Proyecto LDO tiene para llevar a sus agrupaciones a las cotas más altas en tiempo récord. Antes de interpretar dos bises, el concierto se cerró con las dos agrupaciones cantando unidas, arrancando un caluroso y prolongado aplauso.

Ferrum

LDO culmina su ciclo de conciertos de Semana Santa con dos citas: el domingo 13 de abril en la Iglesia de San Pedro de Gijón, dentro de la programación de la Sociedad Filarmónica, y el lunes 14 de abril en la Catedral de Oviedo. En ambas ocasiones, bajo la dirección de Marco A. García de Paz, el conjunto interpretará una selección del Officium Defunctorum de Victoria, obra maestra de la música sacra que encapsula el dramatismo y la profundidad espiritual del Triduo Pascual. A través de un tejido vocal sublime, Victoria nos sumerge en un espacio de meditación y recogimiento, capturando con su música la dualidad entre el dolor y la redención.

Lithos y Ferrum (LDO)

Estos conciertos no solo destacan la maestría técnica y expresiva de LDO, sino que reafirman su implicación con la música religiosa, en la que el conjunto se mueve como pez en el agua, reafirmando su posición como una de las agrupaciones corales más importantes del panorama nacional.

El León de Oro

En la especial cita catedralicia, tendrá la colaboración de la Catedral de San Salvador de Oviedo y Oviedo Origen del Camino (entidades comprometidas con la promoción del patrimonio cultural, espiritual y musical de la capital asturiana), así como con el apoyo de sus habituales patrocinadores (Satec, Excade, S.L., el INAEM y la Consejería de Cultura, Política Lingüística y Deporte del Principado de Asturias).

Aclamada por intérpretes, críticos e historiadores, el Officium Defunctorum es una obra monumental compuesta por dieciocho responsorios que el musicólogo Samuel Rubio describió como “un verdadero retablo de la pasión de Cristo”. Victoria, figura cumbre del Renacimiento musical español, logra en esta colección una síntesis perfecta de espiritualidad, dramatismo y belleza formal.

Con una sensibilidad profunda hacia los misterios de la Pasión y el recogimiento propio de la Semana Santa, el Officium Hebdomadae Sanctae nos invita a un viaje emocional que transita desde la oscuridad y el dolor hasta la serenidad y la esperanza. A través de complejas texturas vocales, el compositor logra una intensidad expresiva que conmueve tanto por su pureza como por su profundidad espiritual.

Jesús Gavito y Marco A. García de Paz

Bajo la dirección de Marco Antonio García de Paz, El León de Oro se adentra en este repertorio con un enfoque que conjuga rigor histórico, sensibilidad artística y emoción contenida. Las voces dialogan en equilibrio entre luz y sombra, evocando la esencia del Triduo Pascual: el sufrimiento, la redención y la promesa de la resurrección.

Este concierto es más que una cita musical, es una experiencia de introspección y belleza, una oportunidad única para dejarse envolver por la atemporalidad de una obra que sigue hablando al alma siglos después de su creación.

El León de Oro nos invita a sumergirnos en este paisaje sonoro de recogimiento, fe y arte.

«Que esta música les acompañe y conmueva, trascendiendo el tiempo y el espacio»

Y lo contaremos desde aquí.

Fotos ©Beatriz Montes.

Orgullo Leónigan

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El próximo domingo 26 de enero, a las 13.30 horas, el coro masculino Ferrum, que parte del proyecto coral «El León de Oro» (LDO), participará en el Pregón de las Fiestas del Socorro de Luanco, que se celebrará en el IES Cristo del Socorro. Tras el emblemático pregón, Ferrum, dirigido por Marco A. García de Paz, ofrecerá un pequeño concierto de canciones marineras y habaneras, que promete ser una experiencia musical inolvidable para todos los asistentes.

Como cada año, poder participar en sus queridas Fiestas del Socorro de la capital gozoniega es un motivo de orgullo para El León de Oro, pues son festividades que no solo representan una ocasión especial para celebrar la cultura y las tradiciones de su hogar, Luanco, sino también para reforzar los lazos que le unen con nuestra comunidad.

El concierto de Ferrum incluirá una selección de obras que destacan por su belleza y conexión con la tradición musical marinera:

Ferrum: voces que resuenan con fuerza y profundidad

Ferrum es una de las incorporaciones más reciente al proyecto LDO. Este coro masculino, compuesto por 35 voces graves, se fundó en 2019 con el propósito de explorar y enriquecer el repertorio para voces iguales, desde lo clásico hasta lo contemporáneo. Aunque su desarrollo inicial se vio interrumpido por la pandemia, Ferrum ha renacido con fuerza y ha demostrado su calidad artística al obtener el 2º Premio en el Certamen de la Canción Marinera de San Vicente de la Barquera, además del Premio a Mejor Obra Barquereña en 2024.

El nombre Ferrum, que evoca fortaleza y profundidad, refleja el carácter único del sonido de este coro y su compromiso con la excelencia musical. Con pasión por la música coral y el objetivo de cautivar al público, Ferrum representa un ejemplo del talento asturiano que llevamos con orgullo por España y el mundo, además de completar una oferta de voces iguales junto a las laureadas Aurum, el coro femenino, más Lithos y Los Peques, verdadera cantera vocal aunando generaciones con Jesús Gavito y especialmente Elena Rosso, el otro pilar de esta gran familia coral que es LDO.

P.D.: Las fotos de Beatriz Montes pertenecen al concierto de Ferrum en el Museo Marítimo de Luanco, el pasado junio de 2024.

Ávila espera a nuestro LDO

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El León de Oro, por duplicado, en el 4º Festival Internacional Tomás Luís de Victoria en Ávila

El Festival, que mezcla cultura y patrimonio bajo la atenta mirada de Tomás Luis de Victoria, ofrecerá conciertos en distintos recintos culturales de la ciudad de Ávila.

Será hoy y mañana cuando el coro asturiano El León de Oro, dirigido por Marco Antonio García de Paz, cerrará este prestigioso festival dedicado a unos de sus compositores más relevantes: Tomás Luis de Victoria.

La idea del festival es que el legado y la obra de Tomás Luís de Victoria no queden en el olvido, algo que El León de Oro viene haciendo ya desde hace muchos programas. Con ese fin, el Ayuntamiento de Ávila celebra cada año un festival internacional, siendo este año su cuarta edición y que en esta ocasión abarca del 16 de noviembre al 8 de diciembre.

Los conciertos tienen lugar en cinco espacios del patrimonio de Ávila: Auditorio de San Francisco, Catedral del Salvador, Episcopio, Basílica de San Vicente y Real Monasterio de Santo Tomás.

El León de Oro ofrecerá los programas «El compositor celeste» el 7 de diciembre en el Real Monasterio de Santo Tomás a las 20:30 horas, y «Contrafacta» en el Auditorio de San Francisco el domingo 8 a las 12:30 horas. Todos los eventos serán con entrada libre y gratuita.

«El León de Oro» (LDO) es una agrupación vocal con una sólida trayectoria. Lo que comenzase como un pequeño grupo de amigos apasionados del canto hoy por hoy se ha convertido en un respetado proyecto que ya es una referencia en todo el mundo. Así lo refrendan numerosos galardones, las invitaciones a los mejores festivales y el clamor de público y crítica, con una verdadera legión de «leónigans».

La formación coral asturiana destaca por su versatilidad en cuanto a programas y cuenta con una plantilla de geometría variable, lo que le permite contar con un amplio repertorio que abarca desde los maestros del Renacimiento y Barroco hasta las obras más vanguardistas. Pero si en algo está especializado LDO es en música del Renacimiento, por lo que interpretando a Tomás Luis de Victoria, y a pesar de la gran dificultad de sus obras, es cuando alcanza su cota de excelencia más alta.

Aquí dejo los dos programas:

Sábado 7, 20:30 h: Real Monasterio de Santo Tomás.

“Tomás Luis de Victoria – El compositor celeste”

Tomás Luís de Victoria (1548-1611)

O Domine Jesu Christe (SAATTB)

Una hora (SSAT)

Tenebrae factae sunt (SATB)

Versa est in luctum (SSATTB)

Caligaverunt oculi mei (SATB)

Libera me (SSATTB)

O vos omnes (SSAT)

Sancta Maria succurre miseris (SATB)

Salve Regina (SSABar + SATB)

Regina coeli (SSAB + SATB)

Este programa está enteramente dedicado a la figura monumental de Tomás Luis de Victoria, un compositor cuyo nombre ha quedado indeleblemente grabado en la historia de la música sacra. En sintonía con el espíritu de este festival, el programa rinde homenaje a su inigualable relevancia, tanto en el ámbito artístico como en el espiritual, destacando por qué su obra sigue siendo una referencia esencial más allá de las generaciones y las fronteras.

El título que han elegido para esta ocasión, «Tomás Luis de Victoria – El compositor celeste», captura la esencia misma de su legado. Este sobrenombre no es casual, sino que surge de una característica notable de su carrera: a lo largo de su vida, Victoria jamás se desvió hacia la música profana, dedicando toda su obra a la música sacra, al servicio de lo divino. En un momento de la historia en que muchos de sus contemporáneos alternaban entre composiciones religiosas y seculares, Victoria se mantuvo firme en su vocación espiritual, plasmando en su música su profunda devoción y fe inquebrantable.

Domingo 8, 12:30 h: Auditorio de San Francisco.

Contrafacta

Tomás Luís de Victoria (1548-1611)

O vos omnes (SSAT)

Lorenzo Donati (1972)

Davanti alle tenebre

Tomás Luís de Victoria

Tenebrae factae sunt (SATB)

Lorenzo Donati

Dentro alle tenebre

Tomás Luís de Victoria

Caligaverunt oculi mei (SATB)

Lorenzo Donati

Oltre le tenebre

Tomás Luís de Victoria

Nunc dimittis (SATB)

Arvo Pärt (1935)

Nunc dimittis

Tomás Luís de Victoria

Kyrie – Officium defunctorum (SSATTB)

Josef Gabriel Rheinberger (1839 – 1901)

Kyrie – Cantus Missae

Tomás Luis de Victoria

O magnum mysterium (SATB)

Morten Lauridsen (1943)

O magnum mysterium

En este especial programa, «Contrafacta», emprenderan un fascinante y bello recorrido a través de seis ejemplos de contrafacta, sumergiéndonos en las complejidades y maravillas que este procedimiento musical nos ofrece. A lo largo de este viaje sonoro, descubriremos cómo una misma obra puede adquirir nuevas dimensiones cuando es reimaginada a través de otro prisma artístico.

En cada uno de los casos, el punto de partida será una obra del inigualable Tomás Luis de Victoria, uno de los más grandes compositores del Renacimiento, cuya música sacra resplandece con una pureza y espiritualidad difícilmente alcanzables. Sin embargo, el verdadero deleite del programa radicará en el contrapunto que le ofreceremos: cada obra de Victoria irá acompañada por la creación de otro compositor, quien, partiendo del mismo material, del mismo texto o melodía, consigue un resultado profundamente distinto, tanto en estilo como en tiempo. De esta manera, las obras dialogan entre sí, revelando la capacidad infinita de la música para renovarse y reinterpretarse.

Y hoy también se ponen a la venta las entradas (al precio de 12 €) para el CONCIERTO DE NAVIDAD que el Proyecto LDO dará el próximo 28 de diciembre a las 20:00h en el Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo, evento que es ya una cita imprescindible de la temporada navideña y reúne en una velada única a las cinco formaciones que conforman este prestigioso proyecto: el coro de adultos (LDO), el coro femenino (Aurum), el coro masculino (Ferrum), el coro infantil (Peques LDO) y, como gran novedad, el nuevo Coro Joven Lithos, recientemente fundado y dirigido por Jesús Gavito Feliz.

Bajo la dirección de Marco Antonio García de Paz y Elena Rosso, esta gala será un homenaje a todos los que han acompañado al coro en su trayectoria, así como el broche perfecto para despedir el año y dar la bienvenida a un prometedor 2025.

Además, ya se puede avanzar que El León de Oro tiene una cita muy especial el lunes 10 de febrero de 2025 en el Palau de la Música de Barcelona, donde llevará su excelencia coral a uno de los escenarios más emblemáticos de España, dentro del ciclo La Casa del Cants.

Orgullo asturiano y embajadores creativos

El León de Oro se siente profundamente vinculado a Asturias, su tierra natal. Como parte del Talento Asturiano y embajadores de la industria creativa de Asturias, la agrupación lleva el nombre de la región a los rincones más destacados del panorama musical nacional e internacional.

Regalar LDO en Navidad es regalar un trocito de Asturias.

Piedras corales

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Sábado 1 de junio, 20:00 horas. Iglesia del Real Monasterio de San Salvador de Cornellana, Concierto Libros de Piedra. Coro “El León de Oro”, Marco A. García de Paz (director). Obras de Rogier, Manchicourt, Payen, Nystedt, Pärt y Whitacre.

El Real Monasterio de San Salvador en Cornellana (concejo de Salas), celebraba su milenario el último día de mayo, y en el primer día del inicio del segundo milenio acogía al coro asturiano El León de Oro (LDO) en esta privilegiada sede que albergó la grabación en febrero de 2023 del último CD para el sello británico Hyperion que se ha publicado el pasado mes de abril, nuevamente bajo la dirección de Peter Phillips y Marco A. García de Paz, engrosando un repertorio en el que ambos maestros han encontrado en «los leones» el mejor instrumento vocal que esta vez estuvo protagonizado por obras pertenecientes a la Capilla Flamenca de Felipe II, varias de ellas presentes el sábado con el programa titulado «Libros de Piedra» del que pude disfrutar en la presentación de esta temporada de LDO.

Desde los inicios me declaré #leónigan pues el coro luanquino ya apuntaba alto y ver la evolución a lo largo de casi tres décadas ha reafirmado mis expectativas. En el complicado mundo coral encontrar una formación que mantenga la calidad en su eterna búsqueda de la perfección es de por sí todo un reto. Pero como proyecto ha seguido creciendo, manteniendo una cantera que le permite ir renovando las voces sin resquebrajarse nunca sus señas de identidad. La convivencia entre la espina dorsal de los fundadores junto a las nuevas incorporaciones logran aunar experiencia y frescura tanto humana como musical. Su versátil repertorio continúa creciendo afrontando todas las épocas con la misma entrega y pasión juvenil sumando la madurez de su titular que la transmite a esta familia coral asturiana en otro curso escolar que no ha parado de dar alegrías a su legión de seguidores.

Para este concierto del día primero del segundo milenio del Monasterio de Cornellana, con un lleno a destacar en un sábado de amplia oferta musical y hasta futbolística, destacando la presencia del Rector de la Universidad de Oviedo Don Ignacio Villaverde, del párroco Don Arturo García Rodríguez y de representantes del Ayuntamiento de Salas, los gozoniegos eligieron dos bloques a cual más exigente, uno primero renacentista con las obras de RogierManchicourt Payen del citado último CD. En las notas al programa Ángel Gavela, trompista y bajo del coro, escribe «Haciendo honor a sus eternos muros, hoy erigiremos en él una ciclópea biblioteca arquitectónica, en la cual serán depositados con sumo cuidado una serie de valiosos libros, representados por cada una de las obras. Humildemente escribiremos nuevas palabras en sus pétreas páginas. El primer capítulo lo formarán las obras renacentistas, evocando un pasado de esplendor, en el que los sagrados muros del templo eran el hábitat natural de esta música».

El León de Oro

Con las distintas y habituales combinaciones vocales de relevos, posiciones, dobles coros, junto a la acústica ideal de esta iglesia y el poso que el maestro Phillips ha dejado en este repertorio, pudimos comprobar la expresividad extrema de unas páginas poderosas, llenas de espiritualidad en el mejor escenario posible para ellas. El duro trabajo para el disco se notó y la afinación, empaste o contrastes en todos los matices fueron las señas del LDO con el tactus perfectamente entendido por voces y director más la musicalidad del latín elevada a la polifonía del momento.

La «simbiosis perfecta entre sonido y arquitectura» fue de menos a más, y el segundo bloque contemporáneo, presentado por el propio Marco A. García de Paz, aún pondría de relieve el poderío vocal con unas cuerdas perfectamente empastadas, de extremos potentemente delicados, con las sopranos de agudos nítidos incluso en los pianissimi y los bajos profundos que los tres compositores elegidos exigen, cimento y altura con el complemento central de mezzos y tenores dando forma a partituras muy exigentes por tesituras, disonancias, expresividad y afinación pluscuamperfecta, Con «la cruz como poder simbólico omnipresente en nuestra cultura» el noruego Knut Nysdtedt y su O Crux resultó tan desgarrador como el propio texto. Si los Regina
Caeli
renacentistas fueron luminosos, el Nunc Dimittis del estonio Arvo Pärt sigue siendo un hito interpretativo en el LDO, dándoles las gracias como las de la  propia salvación del Señor, música interiorizada y emocionante de principio a fin.

Finalmente otro de los compositores «fetiches» de los luanquinos, el norteamericano Eric Whitacre y When David Heard impregnado de dolor, desgarro, pleno en los contrastes musicales y un derroche de calidad y sentimiento a cargo del LDO en otro concierto para el recuerdo (que repiten este domingo en Covadonga).

De propina nos dejarían el Kyrie de la “Missa Praeter rerum seriem” compuesta por George de la Hèle (1547-1586) que forma parte del último disco de repertorio renacentista, y del que se vendieron a la salida del concierto para seguir disfrutando del mejor coro amateur español en casa.

PROGRAMA

“Libros de piedra”

Philippe Rogier (1561-1596): Regina caeli

Pierre de Manchicourt (1510-1564): Emendemus in melius | Osculetur me | Regina caeli

Nicolas Payen (1512-1559): Virgo prudentissima

Philippe RogierCantantibus organis

Knut Nystedt (1915-2014): O Crux

Arvo Pärt (1935): Nunc Dimittis

Eric Whitacre (1970) When David Heard

El Sistema también tiene coral

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Lunes 25 de marzo, 19:45 horas. Teatro Filarmónica de Oviedo, Concierto 2067 de la Sociedad Filarmónica de Oviedo (número 6 del año): Coral Nacional Simón Bolívar, Lourdes Sánchez (directora), Calio Alonso (piano). Obras de Fauré y música sacra a capella.

Oviedo sigue pidiendo pidiendo a voces la «capitalidad musical» y este Lunes Santo en apenas 300 metros teníamos dos conciertos corales: un laureado El León de Oro en la Catedral y la Coral Nacional Simón Bolívar en gira por España, agradeciendo tener a la capital asturiana entre sus paradas. Mi opción fue la segunda pues a los asturianos les disfruto más a menudo como «leónigan» confeso, pero tenía mucho interés en escuchar esta sección coral de «El Sistema» venezolano también a iniciativa del recordado José Antonio Abreu, quien decidió cumplir otro sueño: tener un gran coro profesional tras lis infantiles y juveniles (como con la orquesta) que manejara un elevado nivel de repertorio académico. Así fue como nació la Coral Nacional hace 18 años de la que esperaba un mayor nivel si tenemos en cuenta no ya el número de voces, rondando las 90, sino el grado profesional de una formación que además traía un programa que es habitual en «mi LDO» más el Requiem de Fauré que se escuchó el pasado viernes en el auditorio, aunque esta vez reducido al piano (ya recalcaba El Sistema que «Será difícil, lograr la atmósfera interna de espiritualidad sin el cobijo que ofrece una orquesta sinfónica») y que de optar por esta versión hubiese preferido el órgano por la mayor gama tímbrica.

Para un coro profesional está bien alternar repertorios de distintas épocas así como jugar con distintas formaciones, todas bajo las manos de Lourdes Sánchez de «gesto académico» contenido y que no siempre encontró la respuesta esperada. Arrancaron las voces blancas con el Miserere de la donostiarra Eva Ugalde, la única donde la directora dio el tono desde el piano (preparado para la segunda parte), y debiendo parar para repetir ante la falta de afinación. Una versión muy «plana» antes de incorporarse las voces graves, colocándose a la derecha de las blancas y desde entonces un miembro del coro sería quien diese los tonos, para comenzar con el impresionante Nunc Dimitis a 8 voces de Holst. El «poderío» previsto se contuvo en parte por un desequilibrio entre las cuerdas, con unas sopranos demasiado presentes y unos bajos sin la rotundidad exigible para que todo estuviese mejor asentado. Del gran compositor argentino Dante Andreo su Tenebrae Factae Sunt adoleció de los mismos problemas, con tardanza siempre en las entradas que el gesto de Sánchez tampoco «ayuda», necesitando más equilibrio entre las voces, mejor pronunciación aunque en los finales siempre fuera exacta, sobre todo los «nasales» donde el coro sí se mostró disciplinado y siempre afinado.

Las siguientes obras de Gjeilo y Vila se interpretaron con la misma intención que las anteriores, demasiado planas para todo lo que hay escrito tanto del noruego del catalán (llena de emoción hasta en el propio texto), con una línea de canto muy homogénea de matices y fraseos, más la repetida falta de mejor articulación.

Las voces en Brahms sonaron más empastadas y afinadas, aunque el texto en alemán no marcó suficientemente las consonantes ni los balances, mejor las voces graves que las blancas otra ez desequilibradas en presencia, antes del grupo masculino, voces iguales con unos bajos limitados en volumen para nuestro gran Javier Busto que tiene en España coros que defienden mejor su repertorio, y esperaba que los venezolanos hubiesen bebido de las fuentes directas, pero la solemnidad la resolvieron con más volumen que expresión, perdiéndose el tapiz coral del doctor Busto.

Vuelta a las voces mixtas con nueva colocación flanqueando las blancas a las graves para el resto de esta primera parte que sacó a relucir de nuevo unas sopranos estridentes y unos bajos comedidos, olvidándose que también tenores y contraltos completan la tímbrica y textura coral. Y pese a enfrentarse a dos obras «barrocas» a 8 voces como las de Lotti o Salazar, la interpretación mantuvo la línea de las obras anteriores, carentes del estilo y entrega necesarias para ellas, sin la intensidad coral del italiano ni el misticismo del español.

Lo mejor de esta selección a capella vendría con el norteamericano Forrest y su Entreat Me Not To Leave You, pues al menos se entendió el inglés y el coro pareció más cómodo en esta obra con las voces entremezcladas, ganando en sonoridad global así como en el entendimiento con la maestra Sánchez.

En el centenario del nacimiento de Gabriel Fauré la coral de El Sistema optó por el Requiem en re menor, op. 48 con el excelente acompañamiento al piano del granadino Calio Alonso, que volvía a este escenario de la calle Mendizábal, aunque un órgano con pedalero hubiese sido mejor opción y evitar contar con tres o cuatro manos (de una componente del coro) en la segunda parte del Agnus o en el hermoso Sanctus.

Esta vez la «contención» vino bien para poder disfrutar de un buen barítono para el Hostias et preces tibi del Ofertorio y el Libera me, o la soprano en un Pie Jesu algo «destemplado» pero bien de emisión, ambos componentes de un coro que no siempre entró a tempo y los matices fueron los escritos por el compositor francés para esta serena misa de difuntos, aunque siga prefiriendo su Cantique de Jean Racine o incluso el menos escuchado Les Djinss, op. 12 para estas formaciones sin orquesta, pero se agradece el homenaje.

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La propina con un tenor desafinando y de nuevo el excelente piano de Alonso, una estática Baba Yetu de Christopher Tin, al menos con una maraca para darle el aire de alegría tras un concierto con música para esta Semana Santa que nos trajo a la Filarmónica esta Coral haciendo un esfuerzo que es de agradecer para la centenaria sociedad ovetense. En defensa de la «Coral de El Sistema» ante mi decepción aquí reflejada, dejo las palabras de la propia directora para el diario La Verdad: «… permitirá que muchos de los exmiembros de la coral, hoy artistas de carrera internacional y que viven en Europa, se sumen y canten con sus compañeros de siempre… Además, conocerán y apoyarán a los nuevos integrantes que participan por primera vez en una gira internacional. Esto representará un encuentro muy emotivo y bonito».

PROGRAMA

Primera parte:

Eva Ugalde (España, 1973): MISERERE.

Gustav Holst (Reino Unido, 1874-1934): NUNC DIMITTIS. Lucas, 2: 29-32.

Dante Andreo (Argentina, 1949): TENEBRAE FACTAE SUNT.

Ola Gjeilo (Noruega, 1978): SECOND EVE.

Josep Vila i Casañas (España, 1966): IN PARADISUM.

Johannes Brahms (Alemania, 1833-1897): SCHAFFE IN MIR, GOTT, EIN REIN HERZ.

Javier Busto (España, 1949): DE PROFUNDIS CLAMAVI.

Antonio Lotti (Italia, c.1667-1740): CRUCIFIXUS.

Antonio de Salazar (España, 1650-1715): O SACRUM CONVIVIUM.

Dan Forrest (Estados Unidos, 1978): ENTREAT ME NOT TO LEAVE YOU. Ruth 1: 16-17.

Segunda parte:

Gabriel Fauré (Francia, 1845-1924): REQUIEM en re menor, op. 48.

Introit et Kyrie –  Offertoire – Sanctus – Pie Jesu – Agnus Dei – Libera Me – In Paradisum.

Piano: Calio Alonso.

Música para la paz

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Lunes 18 de diciembre, 20:00 horas. S.I.B. Catedral de Oviedo: Universidad de Oviedo, «Concierto de Navidad». Orquesta y Coro de la Universidad de Oviedo. Directores: Pedro Ordieres y Joaquín Valdeón. Obras de Beethoven y Karl Jenkins.

En «La Viena Española» por Navidad no solo se escucha ‘El Mesías’, y la Universidad de Oviedo, con larga trayectoria musical a lo largo de su historia, traía de nuevo a la Sancta Ovetensis su orquesta bajo la dirección de Pedro Ordieres (1979), hijo del siempre recordado Don Alfonso que la fundase y dirigiese desde 1979, más el casi centenario coro con Joaquín Valdeón, también alumno del maestro Alfonso Ordierespara uno más de los llamados «Concierto de Navidad», volviendo a llenar El Salvador hasta los pasillos y con presencia de familiares, melómanos venidos de distintas partes de Asturias, además de autoridades eclesiásticas, militares, civiles y universitarias con su rector a la cabeza.

Como siempre sucede en la catedral ovetense, su acústica no favorece mucho la música instrumental aunque la vocal haga tener la sensación de escuchar coros inmensos. Pero los dos maestros conocen bien el funcionamiento de sus respectivas formaciones con esta reverberación, así que del recientemente festejado Ludwig van Beethoven (Bonn, 16 de diciembre de 1770 – Viena, 26 de marzo de 1827) la Orquesta Universitaria nos ofrecería «media séptima«, para mi la preferida de las sinfonías del sordo genial. La Sinfonía nº 7 en la mayor, op. 92 es siempre un primor escucharla y para los jóvenes estudiantes (comandados por el geólogo Fernando Zorita de concertino) supongo que más aunque sólo pudiésemos disfrutar los primeros movimientos. Del I. Poco sostenuto – Vivace, bien contrastado con problemas en los metales incluidas las trompas (que los profesionales también tienen), excelentemente matizado y con los timbales mandando -que como suele pasar en estos conciertos se aplaudiría- antes del II. Allegretto que tiene mucho de marcha (y fúnebre algo, aunque esperanzadora), cuerda bien delineada (lástima un solo contrabajo), madera empastada (muy bien el oboe), dinámicas muy trabajadas, balances adecuados a la sonoridad, siempre aguantando los silencios para no mezclar sonidos orquestales, y quedándome con la gana de los otros dos, sobre todo el IV. Allegro con brio que hubiera sido ideal para la formación.

Ya sumándose el Coro Universitario, Joaquín Valdeón volvía a dirigir (como en 2014 y 2015) una selección de la conocida The armed man: a mass for peace de Karl Jenkins (Penclaudd, 17 de febrero de 1944) centrándose en el ordinario -sin Gloria ni Credo que el compositor británico omitió- de los 14 números de que consta, y con una nutrida plantilla vocal, mezcla de veteranía y juventud, junto a una orquesta más robusta donde se agradeció la tuba y el bombo juntos en un lateral, así como la dirección siempre precisa de Joaquín.

Esta vez la acústica ayudó a poder saborear los cuatro números elegidos, y con una orquesta dócil plegada a la dirección clara de Valdeón, que evidentemente domina la obra y estos repertorios contemporáneos. Un Kyrie sentido con la soprano Ana Peinado de solista, un Sanctus poderoso, empastado y con momentos brillantes, el bellísimo Benedictus donde el cello solista de Nina Rivas cantó y emocionó con esa melodía intimista que responde el coro, y el Agnus Dei final en la línea litúrgica católica, con la feliz comunión vocal e instrumental que además de música para la paz también une el deseo de unos tiempos optimistas desde el espíritu joven que estos intérpretes universitarios siempre transmiten. Apenas una hora pero saliendo de El Salvador con la esperanza de un 2024 mejor que el año que ya estamos finalizando.

P. D.: Las historias de estas obras, autores, intérpretes… así como algunas anécdotas y noticas relacionadas con esta entrada, las dejo en distintos links que los lectores habituales ya conocen cómo y dónde acceder, aunque siempre intento escribir para poder leerse todo sin necesidad de «pinchar» o abrir otra «ventana» (además este lunes ha sido gélido). Gracias por llegar hasta aquí, como ponía al final en algunos de mis exámenes universitarios.

 

Un menú coral de muchas estrellas

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Domingo 8 de octubre, 20:00 horas. Colegiata de San Juan Bautista, Gijón. Concierto de inauguración de la Temporada 2023-2024 de Aurum y El León de Oro (cuarta  bajo el mecenazgo de SATEC). «Menú degustación», obras de varios autores. Directores: Elena Rosso y Marco A. García de Paz. Fotos de Beatriz Montes y propias.

Domingo de temperatura veraniega empezando octubre y nueva escapada a Gijón, esta vez para disfrutar de un menú degustación a cargo del coro femenino Aurum que dirige Elena Rosso, y Marco A. García de Paz con El León de Oro (LDO), quien también presentaría cada uno de los tres grandes bloques en que se estructuró este concierto donde hubo música renacentista y contemporánea, con algunos «aperitivos» de los programas que nos esperan, algunos ya escuchados en distintos festivales corales nacionales.

Tanto Aurum como el LDO siguen manteniendo sus altos niveles de calidad: empaste, afinación, amplios matices, dominio absoluto del repertorio, musicalidad, y una renovación de voces condservando el «núcleo duro» que amalgama y permite a este proyecto afrontar tanto el repertorio «de siempre» como nuevas obras, sin perder nunca la esencia de una forma de vida coral única en estos más de cinco lustros, continuando una proyección internacional que ningún otro coro español tiene.

Abrían un menú musical Aurum con dos obras de su programa «¡¡¡CAN-TA-TE!!»Cantate Domino de Hans Leo Hassler (1564-1612) y el motete Sancta et inmaculata de Francisco Guerrero (1528-1599), voces iguales pero de amplia tesitura, sonoridad perfecta y cuerdas de emisión cristalina.

Punto y aparte dos obras del gallego Julio Domínguez (1965), uno de los compositores de cabecera de los gozoniegos, para el Pregón de las Fiestas del Socorro en el Luanco de donde partió este sueño coral: primero Rompeolas, con los habituales cambios de posiciones siempre buscando sonoridades distintas, después esa maravillosa D’Alborada que incluye efectos como silbidos, taconeo o movimiento mientras reconocemos temas asturianos como «Esta noche ha llovido», «Ayer vite na fonte»  reagrupándose en cuatro grupos cual diálogos escénicos con la solista María Peñalver San Cristóbal, o un final asombroso con «Dónde vas por agua» rítmico y obra perfecta para las féminas doradas que nos dejaban con buen sabor de boca con el de Ponteareas.

El segundo bloque, ya con el LDO (donde se sumarían varias voces de Aurum) se centraría en la música del renacimiento, una de las señas de identidas del coro gozoniego, el «Kyrie» de la Missa Praeter rerum seriem (George de La Hèle, 1547-1586) dentro del proyecto «Praeter rerum seriem» que ya ha interpretado el pasado año y durante el actual, después movimientos de los componentes para otro plato fuerte dentro de «Cadere ad inferos» que llevaron a Álava y Estella: el Incipit lamentatio de Thomas Tallis (c. 1505-1585), el tactus renacentista bien entendido por Marco de Paz, con las voces extremas que abrazan esa sonoridad única que culmina con un Jerusalem que nos redime de todo mal. El último plato que llevarán pronto al CD dentro de su contrato con Hyperion© y a Madrid, la «segunda capital» del director, son «Los Maestros Flamencos en la Corte Española» con el Regina Caeli de Philippe Rogier (1561-1596) a doble coro, la versatilidad de los luanquinos y la apuesta por unas obras que nunca son iguales y por algo eran las preferidas de una corte más culta que la actual.

El tercer bloque aún traería más contundencia, como los buenos menús, al centrarse en obras contemporáneas y un «aperitivo» con piano del repertorio sinfónico coral donde LDO también está muy solicitado. Primero Nunc Dimittis de Arvo Pärt (1935), uno de los compositores preferidos del director que con su coro suenan sencillos pese a la complejidad de la sencillez buscada por el estonio, unos fragmentos del Réquiem de Verdi (1813-1901) que podremos disfrutar en Oviedo dentro de los «Conciertos del Auditorio» el próximo 24 de noviembre y de nuevo a la Oviedo Filarmonía y Lucas Macías el 28 de abril próximo, hoy «suplida» con el piano de Óscar Camacho, al que se sumará el Joven Coro de Andalucía para redondear casi 80 voces en la monumental misa del de Le Roncole. Esta «versión reducida» sonó igual de impactante desde el inicio, el Dies Irae verdaderamente «terrorífico» sin excesos pese a la enorme sonoridad mostrada por «los leones» o el Libera me que redondeó  esta especie de «sorbete» entre platos, contando nuevamente con la solista María Peñalver, nerviosa por la responsabilidad de «emular» a la prevista para Oviedo Dinara Alieva, y que no empañó un avance de lo que nos espera en la capital asturiana, agradeciendo el apoyo municipal carbayón al Concejal de Cultura David Álvarez presente entre el público.

El postre, con presentación aparte, vendría con Sator, obra escrita por el noruego Bodvar D. Moe (1951) a raíz de los atentados del 11 de septiembre de 2001 que está basada en el palíndromo de origen y significado inciertos
“Sator Arebo Tenet Obera Rotas”, invocación que se utiliza en Laponia para restañar las hemorragias, y aquí por extensión para detener el derramamiento de sangre. Con múltiples efectos sonoros incluyendo un rítmico pandero, esta obra sonará en la «Jornada de Puertas Abiertas» que celebrará el LDO el próximo mes de noviembre en Lugones y Avilés, y al que están invitados aquellos cantores amateurs que quieran disfrutar como «leones» con obras tan actuales y emocionantes como este Sator.

Aún quedaría el regalo cual café con chupito del prolífico Eric Whitacre (1970) y su Sainte-Chapele, un encargo para los 40 años tan bien cantado por Peter Philips y The Tallis Scholars como estos fieles y aventajados alumnos del LDO y Marco A. García de Paz.

Una temporada que intentaremos degustar al completo, «arrancando» el Día del Pilar con Los Peques y Aurum en la Catedral de Oviedo, y que este domingo de verano en octubre pudimos saborear cual restaurante de muchas estrellas corales para mostrarnos la excelente carta de El León de Oro y Aurum con sus respectivos «master chefs».

Misa lusa por Vivanco

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Domingo 25 de junio, 12:30 horas. 72 Festival de Granada, Monasterio de San Jerónimo, “Cantar y tañer. Sones antiguos y barrocos”: Officium Ensemble, Pedro Teixeira (director). “Magister musicae: motetes de Sebastián de Vivanco y sus contemporáneos portugueses (con motivo del IV centenario de su muerte)!. Obras de Vivanco, Lopes Morago, Magalhães, Cardoso y Victoria. Fotos de Fermín Rodríguez.

Mañana dominical de misa “obligada” en San Jerónimo y resucitando al gran Sebastián de Vivanco (c. 1551-1622) con un ensemble portugués que ha unido “La gran polifonía ibérica: los intercambios luso-españoles”como titula sus notas al programa Ana García Urcola.

Si el compositor abulense estuvo “eclipsado” por su paisano Victoria, estaba claro que la celebración de sus 400 años no podía dejarse escapar desde el CNDM, que ha organizado diferentes conciertos a los que he podido asistir, especialmente de los asturianos El León de Oro (LDO), trayéndonos esta mañana de domingo su música junto a la de los contemporáneos aglutinados en Évora y con caminos de ida y vuelta pues nuestra Iberia musical durante el Renacimiento era “una, grande y (no muy) libre” por las luchas de poder. Al menos podemos agradecer que en nuestra vecina y querida Portugal no solo mantengan el interés por nuestra “polifonía de oro” sino que tengan conjuntos vocales con a calidad de Officium Ensemble, 17 voces perfectamente conjuntadas bajo la experta dirección de Pedro Teixeira.

En la capilla del real monasterio renacentista y presidiendo el magnifico retablo de autoría puesta a debate (atribuyendo las trazas a Jacobo Florentino y a Diego de Siloé, con ampliación de Pedro Orrea) pudimos disfrutar no solo de la Missa Assumpsit est Iesus de Sebastián de Vivanco sino también de obras intercaladas con compositores lusos y españoles en una liturgia vocal interrumpida por un público que realmente vivió esta “misa dominical” con el coro portugués.

El recital se titulaba “Magister musicae: motetes de Sebastián de Vivanco y sus contemporáneos portugueses» y la citada misa de Vivanco sería el núcleo de este concierto. Compuesta para la fiesta de la Transfiguración de Nuestro Señor que toma tanto su título como su principal base melódica de un motete del propio compositor, supuso cierta continuidad con la “transfigurada” noche anterior. Bien estuvo comenzar con esta obra interpretada para mejor comprensión auditiva de un autor eclipsado por otro grande pero de la misma talla musical (biografías aparte), con pronunciado gusto en un contrapunto complejo aunque con momentos diáfanos, como pudimos comprobar en el Credo y en el Agnus Dei. Las consignas tridentinas que pusieron a Palestrina de modelo, los contrarreformistas ibéricos las llevaron al pie de la letra siguiendo el dicho de “más papistas que El Papa”, y toda la música que disfrutamos fue de un aplauso general que en cierto medio rompió una liturgia coral oficiada por Pedro Teixeira y su conjunto: impecable dicción, equilibrio de voces, afinación perfecta, empaste y balance de un “ensemble” muy bien trabajado para este programa granadino.

Comenzaba esta “misa de Vivanco” a 5 voces con el Kyrie y Gloria para el recogimiento interior de todos, continuando con Estêvão Lopes Morago (c. 1575-d. 1641), que como bien nos explicaría el maestro Teixeira a mitad del recital, nació en España pero emigrado con 8 años a Évora donde haría su carrera llegando a Maestro de Capilla en Viseu, un ejemplo más de esta intercomunicación hispano-lusa que ojalá no se hubiese roto. Su Montes Israel  a 5 no deslució del inicial Vivanco y un Officium Ensemble con “mucho oficio”. El público rompió la unidad emocional y hasta mística antes de proseguir con Vivanco y su motete a 5 Surge, Petre cual homilía antes del Credo de la «Missa Assumpsit est Iesus«.

Desconozco si Radio Clásica editará el audio aunque la retransmisión en directo no lo podrá conseguir (y aprovecho para felicitar a un extraordinario equipo de técnicos que seguirán trabajando mucho y bien en este Festival, de quienes dejo la foto abajo), pero no merecíamos romper la “magia del momento”. Continuaríamos escuchando el O, Domine Iesu Christe a 5 dispuestos en círculo buscando una sonoridad especial aunque la acústica monacal es perfecta para los coros de cámara. Más aplausos tras finalizar y ya no habría forma de mantener la unidad buscada. No me imagino una eucaristía tan interrumpida, pero “el pueblo manda” aunque carezca del mínimo conocimiento y respeto por esta liturgia musical.

Proseguimos el ordinario de la misa con el Sanctus, trío de solistas (soprano, alto y tenor) antes del «Hossanna» plenamente integrado en una unidad vocal homogénea y después el Agnus Dei. Digno de resaltar la calidad de estas formaciones jóvenes que captan el estilo renacentista lleno de recogimiento y espiritualidad, con el tactus no fácil de transmitir pero que el maestro Teixeira ha logrado llevar a su coro de cámara.

Bendita tierra lusa y un motete a seis, Commissa mea de Filipe de Magalhães (c. 1571-1652), antes de una breve pausa ya rota la “unidad dominical”, donde el director portugués nos haría una breve semblanza del intercambio musical bajo el mismo rey de las Coronas de Castilla, Aragón y Portugal entre 1580 y 1640 (también reflejado en las notas al programa), caso del español Lopes de Morago o el portugués Manuel Cardoso (1566-1650) que viajaría a Madrid en 1631 invitado por Felipe IV para dirigir los cantores de la Capilla Real, egresados de la catedral de Évora, auténtico centro polifónico luso. El Sitivit anima mea a 6, fue una pequeña muestra de la calidad de una polifonía ibérica que Officium Ensemble mostró antes del final musical, primero dos motetes a 5 de Vivanco, Quae es ista y Surrexit pastor bonus, llevándonos hacia un éxtasis musical de matices emocionantes y un aire alegre que finaliza con un “Aleluya” donde el coro siempre mimó cada frase de cierre, jugando con la acústica monacal bien entendida por Teixeira.

Evidentemente si el abulense hoy homenajeado y resucitado quedó eclipsado por Tomás Luis de Victoria (c. 1548-1611), al menos se debía poner al mismo nivel compositivo a ambos, nada menos que con el impresionante O sacrum convivium a 6, prueba de fuego para toda formación vocal que se atreva con nuestra “Polifonía de Oro”, con sobresaliente por nuestros hermanos portugueses en una “Misa por Vivanco” que unió espíritu polifónico y tridentino rompiendo unas barreras que para los tetragramas del momento nunca existieron.

Y sin fronteras musicales, un regalo del portugués Estêvão de Brito (Serpa, c. 1575 – Málaga, antes del 2 de diciembre de 1641), castellanizado a Esteban de Brito, alumno de Magalhães, maestro de Capilla en Badajoz y Málaga cuyo O Rex gloriae a doble coro puso el mejor “amén” a esta mañana “de guardar” en el Festival de Granada, con San Jerónimo marco ideal en estos repertorios, más tratándose de intérpretes con la calidad del Officium Ensemble con Pedro Teixeira al frente.

Officium Ensemble:

Ariana Russo, Claire Rocha, Inês Lopes, Mariana Moldão (sopranos); Laura Buddie, Fátima Nunes, Rita Tavares (altos); Frederico Projecto, João Barros, Ross Buddie (tenores);
João Costa, Pedro Casanova, Rui Borras (bajos).

Pedro Teixeira (director).

VIVAnco con Victoria de ORO

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Domingo 14 de mayo, 19:00 horas. Auditorio de Oviedo, Sala de cámara: X Primavera Barroca. El León de Oro, Marco A. García de Paz (director): Erat autem quidam homo, obras de Vivanco, Tejeda, Guerrero, Victoria y Lobo. Fotos propias y cortesía de Beatriz Montes.

Avanza hacia el final esta décima Primavera Barroca ovetense, en colaboración con el programa «Circuitos» del CNDM, trayéndonos a nuestro mejor coro, El León de Oro (LDO) en otro concierto de repertorio renacentista donde los «leónigans» disfrutamos con esta formación que aunque se mueve bien en todas las épocas, está claro que la polifonía de nuestro Siglo de Oro la llevan en vena y son referente para el relevo generacional del coro luanquín, el cual sigue manteniendo en estos  26 años su «núcleo duro» cual bastión infranqueable en las obras que les han consagrado a nivel mundial. Las nuevas incorporaciones irán tomando confianza en las entradas y sintiéndose seguras en unas obras siempre difíciles por tesitura en todas las cuerdas (especialmente las agudas), con desdobles para todas las combinaciones «marca de la casa», y el siempre complicado tactus que el maestro García de Paz les imbuye creciendo con ellos desde una consolidada madurez al frente y el pleno entendimiento con su coro.

Y aprovechando el reciente cuarto centenario del fallecimiento del compositor abulense Sebastián de VIVANCO (ca. 1551-1622), Los Leones nos ofrecieron lo mejor de su repertorio «a capella» donde escuchar parte de la «terna» (sólo faltó Morales) con un Victoria impresionante (el más aplaudido incluso antes de finalizar las obras) junto a un Lobo de altura, o al menos conocido Tejeda, e incluso recuperar obras que suponen un estreno en nuestros tiempos.

De todo ello el protagonista sería VIVANCO del que en todas las combinaciones o agrupaciones flexibles a que nos tiene acostumbrados el coro gozoniego, desplegaría sus reconocidas cualidades de afinación, empaste, dinámicas, fraseos, dicción y todo lo que queramos añadir.

Así sonaron cinco de los cien de motetes atribuidos al Maestro en su fructífera época salmantina de la cátedra de Música de su Universidad, tres de ellos recuperados (e indicados con ø+): Erat autem quidam homo, que daba título a este concierto, O quam suavis est, Diligite inimicos vestros (ø+) en un primer bloque, y tras Guerrero, Cum ieiunatis (ø+) y O Rex gloriae (ø+). Magisterio compositivo e interpretativo, fraseos claros, balances para degustar una escritura polifónica rica que en distintas combinaciones y número fueron llenando el grueso del programa según fuesen a cuatro voces, cinco (Cum ieiunatais) o las impresionantes seis voces del último, con total control dinámico plegado al latín donde la mezcla de juventud y veteranía se nota por un esmerado trabajo, especialmente en los finales.

Antecesor de Vivanco en la capilla salmantina, el zamorano Alonso de TEJEDA (1540-1628) también rescatado para nuestro tiempo, nos dejaron el motete a cinco voces Hodie in monte (ø+) sobre la transfiguración, la misma que LDO ofrece en cada página. Breve pero impecable, bien situado en el orden del concierto, sin pausas, dotando de unidad «argumental» además de vocal y agradecidos de ampliar un repertorio donde los asturianos siguen siendo un referente coral en nuestros días.

De la trilogía o «tridente dorado», nada mejor que escuchar a Francisco GUERRERO (1528-1599), primero con las voces blancas en el Sancta et immaculata (1589) que aprovechan la «Cantera Aurum» en este canto a la Virgen para tres voces de sopranos y una de alto, ideales por su tesitura brillante para esas dos cuerdas femeninas que mantienen un color y volumen dignos de admiración; proseguirían con la villanesca Mi ofensa es grande (1589), la única que no se cantó en latín pero igualmente de dicción clara en su polifonía; el Ave Virgo sanctissima (1566) a cinco voces (con dos de tiple) sería otro nuevo despliegue vocal, especialmente en los registros extremos (sopranos y bajos), más el motete funerario a seis voces Hei mihi, Domine (1582) que se escuchó en las exequias por Felipe II celebradas en la catedral hispalense en 1598, tal y como nos cuenta en las notas al programa Pablo J. Vayón. Buena elección y colocación de las distintas obras y formas utilizadas (antífona mariana, villanesca, motete) por el maestro de capilla sevillano avanzando ya una policolaridad que el LDO interpreta como pocos dada la versatilidad de sus componentes.

Manteniendo el sabor y buen escribir de la escuela andaluza de polifonía con Guerrero al frente, no podía faltar en este concierto Alonso LOBO (ca. 1555-1617), único que ostentó las dos principales maestrías de capilla de entonces (Toledo y Sevilla), cuyo Versa est in luctum (1598) «prologó» y nos preparó para el gran Victoria de la mejor manera posible.

Y paisano de Vivanco además de compañero en la escolanía de la catedral abulense, Tomás Luis de VICTORIA (ca. 1548-1611) sigue poniendo la carne de gallina cuando lo escuchamos al LDO. La «semilla PP» ha prendido y aprendido en estas voces, nuevamente «refrescando repertorio» para las veteranas y transmitiendo magisterio a las jóvenes. Sus dos antífonas marianas a ocho voces nos trajeron las 31 voces (8-7-8-8) de este coro único y al completo para el «compositor de oro»: Regina coeli, que volvió a emocionar a un auditorio entregado (aunque «algo novato» por interrumpir antes de finalizar) tras el primer Aleluya que bisarían al final, y la Salve Regina, impresionante entendimiento vocal, todos plegados y entregados al maestro García de Paz, doble coro cual estéreo renacentista, dinámicas extremas sin perder nunca afinación, empaste o fraseos, contrastes perfectos con estas obras que son cual «ADN dorado». Si Vivanco sirvió de hilo conductor, Victoria volvió a vencer.

 

Nota: (ø+ ) Recuperación histórica, estreno en tiempos modernos.

Un Haydn de oro

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Sábado 18 de marzo, 20:00 horas. Conciertos del Auditorio: Berit Norbakken (soprano), Esther Kuiper (mezzo), Stuart Jackson (tenor), Henk Neven (barítono), El León de Oro (director Marco A. García de Paz), Orchestra of the Eighteenth Century, Daniel Reuss (director). Obras de Haydn.

Otro concierto para recordar en «La Viena Española» dedicado a Franz Joseph Haydn (1732-1809), puro clasicismo enmarcado en el llamado Sturm und Drang (del alemán “tormenta e ímpetu”) con una formación de referencia como es la «Orquesta del siglo XVIII» que fundase allá por 1981 el legendario Frans Brüggen, que sigue inspirando desde su muerte en agosto de 2014 a su formación de amigos de veinte nacionalidades, donde sigue desde su inicio nuestro querido Emilio Moreno en la viola junto a otros españoles, y en la primera parte dirigidos por Alexander Janiczek desde su posición de concertino, demostrando que la formación mantiene la disciplina y calidad en su repertorio.

Un placer la sonoridad y rigor interpretativo de esta orquesta internacional que comenzaba su concierto con la Obertura  de la ópera L’isola disabitata, en cierto modo una sinfonía en miniatura por los cambios de tempo y auténticamente «tormentosa» además del «ímpetu», con una cuerda resistente y delicada en colocación vienesa, como era lógico, maderas y metales naturales más unos timbales que nunca sobrepasaron el gusto global por una tímbrica homogénea en todo el concierto.

La perturbante Sinfonía nº 26 en re menor, Hob. I:26, compuesta en 1768 ó 69 lleva por título «Passio et lamentatio», directamente «Lamentatione» y como en esta época inicial del llamado «padre de la sinfonía» con solo tres movimientos (I. Allegro assai con spirito – II. Adagio – III. Minuet. Trio), que tiene su inspiración en las dramatizaciones musicales en torno a la muerte de Jesús mientras Haydn trabajaba para los príncipes Esterházy. De nuevo aparece el espíritu de «ímpetu y tormenta» con una cuerda poderosa, un viento donde el oboe se erige protagonista en el Allegro inicial y las trompas bien afinadas de musicalidad plena en perfecta conjunción de madera y metal; un Adagio delicado y compactado, en el «tempo giusto» para la plegaria entonada por unos «cuernos» contenidos y de nuevo el oboe piadoso lleno de lirismo; el Minueto con trío final nos llevaría por sentimientos opresivos y en cierto modo hipnóticos (como escribe Pablo Gallego en las notas al programa) por su expresividad, dinámicas y fraseos a cargo de esta orquesta de leyenda.

Manteniendo este halo espiritual la segunda parte la ocuparía la Misa nº13 en si bemol mayor, Hob. XXII:13 «Schöpfungsmesse» (Misa de la Creación) con nuestro mejor coro, el LDO y un cuarteto solista ideal para estas obras, en colocación «cambiada» de izquierda a derecha: la mezzo holandesa Esther Kuiper de registro corpóreo que brilló sola y en los conjuntos, siendo la más destacada de los solistas desde su primer Kyrie; la soprano noruega Berit Norbakken de volumen algo corto aunque suficiente por su proyección y color; el bajo barítono neerlandés Henk Neven que quedó totalmente opacado en los conjuntos aunque el timbre fuese idóneo; y el tenor inglés Stuart Jackson, enorme de presencia aunque pequeña y bella voz como suele ser en los cantantes que salen de los coros escolares británicos, verdadera cantera vocal de la música barroca que con el paso al clasicismo, más al sinfónico coral, supone un plus que no tiene.

Punto y aparte el coro asturiano que con 37 voces no tuvo problemas en ningún momento. Atento Daniel Reuss a sus difíciles intervenciones con muchos cambios de compás y aire, el LDO se mostró seguro, afinado y hasta cómodo pese a los registros extremos donde nuevamente las sopranos volvieron a asombrar por la pureza de sonido y el empaste global de todas las cuerdas. Articulación y fraseos perfectos, pronunciación exquisita en latín eclesiástico, dinámicas perfectas y siempre presente, con un Gloria potente y un Sanctus-Benedictus «de disco» por destacar sólo estas de las seis partes que tiene esta misa. Maravilloso comprobar que los relevos generacionales junto al sustento veterano no les ha hecho perder ninguna de sus cualidades en la búsqueda de la belleza coral que volveremos a disfrutar en la Primavera Barroca.

El público casi se comportó como en una verdadera misa a lo largo del ordinario proyectado en latín y traducido al español, con la Orchestra of the Eighteenth Century refinada en sonido, metales brillantes pero nunca hirientes escoltando trompas y trompetas a las maderas aterciopeladas, timbales presentes (mimando el Sanctus), órgano de registro perfecto (en Et incarnatus est) y la cuerda con dinámicas extremas siempre apoyando a solistas y coro con el gesto claro de Daniel Reuss «oficiando» esta misa maravillosa de las muchas que compuso «papá Haydn» que irá multiplicándose para  ensayarla e interpretarla con distintos coros en esta gira española, en Oviedo con el orgullo «leónigan» de tener a Marco al frente del nuestro mientras sigue triunfando con el de RTVE.

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