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Clausurando Jornadas Culturales del Conservatorio

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Viernes 26 de febrero, 20:00 horas. Auditorio del CONSMUPA de Oviedo: II Jornadas Culturales del Conservatorio Profesional de Música de Oviedo. Concierto de clausura: David Hevia Sesma (violín) y Noel Menéndez Suárez (piano). Obras de Mozart, Beethoven y Grieg.
Durante la semana del 22 al 26 de febrero han tenido lugar estas jornadas en el CPM de Oviedo, segunda edición de la que pude disfrutar el último de los eventos. Quiero dejar aquí íntegras las notas sobre ellas que ha escrito Paula Raposo, profesora de piano del conservatorio, antes de pasar a comentar el concierto del dúo Hevia-Menéndez.

“Múltiples notas, una sinfonía”: crónicas de un conservatorio

 El Conservatorio Profesional de Música de Oviedo clausura hoy la segunda edición de sus Jornadas Culturales. Bajo el lema “Múltiples notas, una sinfonía”, el centro ha acogido durante esta semana más de cincuenta actividades relacionadas con la música, en todo un esfuerzo de organización y coordinación. Como no podía ser de otra manera en un centro profesional de música, la programación ha incluido una media de tres conciertos diarios en distintos formatos y escenarios a cargo de alumnos y profesores, de los estilos más variados: desde música clásica hasta música electroacústica, pasando por la música tradicional asturiana, el estilo barroco, las bandas sonoras o la música tradicional andina. Entre los artistas invitados estuvo el Pequeño Coro Don Orione, de Posada de Llanes, cuyo objetivo es el desarrollo integral de las personas con discapacidad intelectual y el guitarrista Pedro Mateo González, que ofreció un curso de guitarra los días 23 y 24.

Profesores del Conservatorio Profesional han llevado a cabo charlas y talleres sobre improvisación, análisis musical, instrumentos antiguos, instrumentos tradicionales o la música y la ciencia y han celebrado encuentros de instrumentos que agruparon a músicos de distinta procedencia.

La programación se ha visto enriquecida gracias a la colaboración desinteresada de varios profesores del CONSMUPA y de los profesionales ajenos al centro que han participado en esta edición. El cartel de actividades ha incluido varias ponencias y talleres sobre cuestiones prácticas propias de la vida del músico: el lunes, el luthier Roberto Jardón abría las actividades con una charla sobre el problema de la humedad en los instrumentos de cuerda frotada. La clínica de Fisioterapia Mario Bueno ofreció un taller para la prevención y tratamiento de lesiones derivadas de la práctica musical. El profesor Julio Ogas, de la Universidad de Oviedo, habló a los jóvenes estudiantes sobre las profesiones de la música y las posibilidades de futuro profesional. El jueves 25 Vicente Llaneza llevó a cabo una sesión de Taichí para músicos y posteriormente el Centro Avantia organizó una dinámica de “Música, risa y emoción”, a cargo de la logopeda Bárbara Bayón y la musicoterapeuta Lorena Miranda. Los primeros auxilios también están presentes en las jornadas, con un taller que se realizará esta tarde a cargo de María José Villanueva, médico de urgencias.

Las Jornadas han reservado un espacio para la reflexión y el análisis de la práctica musical: el lunes, la violinista Olaya Pérez, Premio Descartes de Investigación, de Aula Allegretto, expuso los resultados de su trabajo sobre la interpretación historicista de las composiciones para violín de Bach. El martes, Elisabeth Expósito, responsable del archivo de la OSPA, se encargó de dar a conocer a los alumnos la figura del archivero musical y el funcionamiento de un archivo de música de una orquesta sinfónica. Finalizó el día con la ponencia del compositor Pablo Laspra sobre el papel de las bandas sonoras en el cine y los videojuegos. Por último, esta tarde, Emilio Fernández Fidalgo y Alfredo Diego orientarán a los jóvenes músicos sobre cómo montar su propio estudio de grabación.

La imagen también ha estado presente en estas Jornadas Culturales, que han celebrado la primera edición de su Concurso de Fotografía, cuyo fallo coincidió con la charla titulada “La imagen de la música”, a cargo del fotógrafo Marcos Vega.

Paula Alonso, Jefa de Estudios Adjunta y coordinadora del proyecto, ha mostrado su satisfacción por el buen discurrir de las jornadas y por la buena acogida que el evento ha tenido entre la comunidad educativa. “La intención era la de fomentar la colaboración y la convivencia entre profesores, alumnos y familias y, sobre todo, generar una experiencia compartida de disfrute de la música en común, en un contexto diferente al puramente académico, sin olvidar la posibilidad de enriquecer los aprendizajes y el conocimiento de los alumnos, en un ambiente relajado y lúdico”.

Las jornadas se clausurarán a las 20.00 horas de la tarde de hoy con la actuación del dúo de violín y piano a cargo de los profesores David Hevia y Noel Menéndez en el Auditorio del centro. La entrada es libre hasta completar aforo.

Gracias a Paula por el texto y ya centrándonos en el concierto, comentar la excelente acogida porque la música en vivo, y más la de cámara, son la base de todo melómano, tanto profesional como vocacional, y entre el público había de ambos, además de profesorado y alumnos de los conservatorios profesional y superior que no quisieron faltar a este broche de una semana bien explicada por la propia Paula Raposo. Los profesores que quieren mantenerse como concertistas no lo tienen fácil con la actual legislación y es esencial para todos poder conjugar docencia e interpretación porque son inseparables en el mundo musical, algo que los responsables deberían conocer y facilitar en vez de impedirlo, pero ya se sabe que en cultura nuestros políticos no están lo que se dice sobrados.

El concierto del dúo de profesores se organizaba en dos partes, una primera con obras diríamos que «habituales» en los planes de estudio ya desde mi época, pero que no debe faltar en ningún repertorio de cámara que se precie, y dejar la segunda para «altos vuelos».
Así arrancaba la Sonata en mi menor, K. 304 (Mozart) de dos movimientos, el Allegro del que bebería en cierta manera Schubert (también «obligada» en mis años jóvenes), una página exigente para ambos, diálogo y protagonismo compartido aunque Noel levantase la tapa para el siguiente, sabedor del amplio rango dinámico de David y optando por volúmenes que posteriormente oscurecieron un tanto la presencia de un «violín Hevia» de abolengo asturiano (hijo de José Ramón y hermano de Aitor), familia que continúa en activo también desde la docencia. Y así el Tempo di Minuetto supuso delicadeza en el acompañamiento de un violín perfeccionista por naturaleza, en un Mozart plenamente imbuido del Sturm und Drang, literalmente «tormenta e ímpetu» como lo interpretaron los asturianos.
La Sonata en re mayor, op. 12 nº 1 (Beethoven) fue la que acusó las diferencias dinámicas aunque hubo momentos íntimos para saborear los instrumentos, diálogos, melodías protagonistas secundadas por el otro, y sobre todo el lenguaje de Bonn bien entendido, perfecto en cuanto a su lectura: un Allegro con brio algo más reposado de velocidad pero equilibrado, con trinos limpios y encaje de virtuosos en los rápidos pasajes a dúo, respetando las repeticiones escritas para diferenciar fraseos, el Tema con variazioni resultó un verdadero catálogo de intenciones y expresividad que quedó algo oscurecido desde la tecla pero sin perder nunca emotividad, piano cantando y violín contestando o alternando protagonismo con limpieza y lirismo por parte del dúo, pero sobre todo el Rondo-Allegro para disfrutar de ambos, una joya de estudio que el concierto eleva al magisterio interpretativo en manos de estos músicos con un perfecto entendimiento.

La Sonata en do menor op. 45 nº 3 (Grieg) son palabras mayores y suponen un salto no solo cuantitativo sino cualitativo en los dúos, un lenguaje de mayor carga expresiva por parte de los intérpretes y una mayor envergadura de la partitura, como así lo entendieron afrontando con energía tres movimientos difíciles de encajar y aún más de sentir: el Allegro molto et appassionato carga en el violín un protagonismo desde la técnica que el piano debe subrayar y retomar, planos sonoros mejores que en la primera parte; el Allegro expresivo alla Romanza es un punto y seguido de emotividad, arrancando Noel un piano camerístico a más no poder, preparando el ambiente melódico del violín que David hace cantar lleno de musicalidad, siempre bien arropado desde las teclas, con ese toque nacionalista donde los pizzicati mantienen la pulsión compartida con el piano; y el Allegro animato, nuevamente nórdico, interacción de los dos intérpretes con un ritmo trepidante contrapuesto a unas melodías románticas, sin perder sonoridad en ninguno de los instrumentos, escritura densa y pasajes vertiginosos que ambos hicieron limpios aunque el violín siempre emerge sobre el piano más allá de una tímbrica consistente en todos los registros. ¡Bravo!.

Aún hubo tiempo de dos propinas, la Asturiana de Falla donde el violín da un paso más con un fraseo que «olvida el texto» para incidir en la melodía pura, y la primera de las Danzas folklóricas rumanas de Bartok en un alarde magiar y popular elevado a lo culto con el violín como protagonista bien acompañado al piano y concluir esta lección final en concierto para unas jornadas abiertas al público, demostrando el buen momento de la música en Asturias que no debemos permitir nos lo estropee cualquier inepto que haga de la política su profesión. Deberíamos exigirles que se preparasen al menos tanto como nuestro alumnado y profesorado para ejercer su trabajo.

En Oviedo los jueves suenan a órgano

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Desde el pasado 10 de diciembre y hasta el 28 de abril del presente 2016, en Oviedo sigue sonando la música de órgano con un ciclo titulado «Las veladas de los jueves» que lleva como subtítulo Un recorrido didáctico por la Historia de la Música a través del órgano. Feliz iniciativa que recupera en parte un defenestrado Festival de Órgano de Asturias que patrocinaba la extinta (y saqueada) Caja de Ahorros de Asturias.

Así se mantienen en funcionamiento tres instrumentos de primera y la posibilidad de dar conciertos a alumnado y jóvenes intérpretes, completando la amplia oferta musical de la capital, coincidente con otras actividades pero con entrada gratuita a las 20:00 horas.
Volverán a sonar los órganos de San Tirso el Real fabricado por el Taller de Acitores, de Santa María la Real de la Corte de la factoría Grenzing, y de San Isidoro el Real de 1678 (Alonso Menéndez de Forcinas) y restaurado por Jorge Méndez (los únicos conciertos a las 20:30 h) siendo proyectados en pantalla gigante para no perdernos detalle de manos, pies o registros, y con la participación de los organistas Samuel Maíllo y Elisa García, así como la Escolanía San Salvador que dirige esta última, alumnado del CONSMUPA y del CPM de Oviedo, y solistas puntuales con programas realmente interesantes que dejo aquí:

De lo mucho y bueno merece la pena destacar el Ensemble de tubas del CONSMUPA que reforzará y hermanará el sonido de su «hermano mayor», los propios alumnos de órgano y cámara de los dos Conservatorios de la Corrada del Obispo, así como la Cantata BWV 56 (J. S. Bach) con el barítono Óscar Castillo y la Escolanía de San Salvador que repetirá cerrando ciclo con música del archivo de la S. I. Catedral de Oviedo junto al alumnado del CONSMUPA, pero repito que los programas además de didácticos, repasan un amplio espectro de autores y estilos.

Espero poder asistir a alguno aunque las coincidencias con otros ciclos donde estoy abonado siempre priman, pero la agenda también permite jueves organísticos y no solo en la vecina Catedral de León que continúa con su ciclo dedicado a la integral de Bach.

El Beethoven magistral de Ceccato

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Sábado 7 de febrero, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo, Concierto de la Orquesta Sinfónica del CONSMUPA, Master Class Maestro Aldo Ceccato. Obras de Beethoven.

Hace cuatro años se presentaba en el CONSMUPA la actualización de las nueve sinfonías de Beethoven a cargo del Maestro Ceccato, trabajo que no se detiene y ahora incluye toda la obra sinfónica, incluyendo unas clases magistrales que nuevamente han puesto de relieve no la incuestionable vigencia del genio de Bonn sino el valor de contar con Don Aldo Ceccato entre los docentes que enriquecen la propia historia de la música y la asturiana en particular.

Directores y solistas fueron pasando por el atril para llevar a la práctica lo aprendido en una semana intensa, aunque supusiese cortar movimientos y unidad en las obras seleccionadas, es de entender que todos quisieran completar la clase final. El día anterior en Pola de Siero también fue «lectivo» con el alumnado igualmente entregado, como no podía ser menos, aunque la capital asturiana siempre parece imponer un poco más, lo que apenas se notó.

La auténtica protagonista fue la orquesta, plegada a las exigencias de siete directores, cada uno con su estilo y visión, sonando realmente profesional, convencida, entregada, todo un ejemplo a seguir, con muchos componentes que acumulan premios y experiencia, verdadera cantera que es ya una realidad.

Para comenzar una prueba difícil de concertación como es el Concierto para piano y orquesta, op. 15 nº 1 en do mayor, Mateo Iglesias Seoane fue el encargado del Allegro con brío con Marta Moldenhauer Zamora al piano, sonoridades definidas por parte de todos y buen entendimiento, destacando la limpieza de la cadenza solista.

El piano cambió de manos y «color», siendo mi admirada berciana Ana Sánchez Fernández quien lo finalizaría compartiendo directores, el «veterano» David Colado Coronas para un Largo realmente delicioso en limpieza y hondura, atención al protagonismo solista sin olvidar el subrayado necesario para estos movimientos que Beethoven irá desgranando en los cuatro conciertos siguientes, y el gallego Javier Fajardo Pérez-Sindín en el Rondó. Allegro scherzando, de difícil encaje rítmico bien controlado por el ímpetu contagioso de la solista que la batuta del también compositor supo comprender pese a la comentada «ruptura» entre movimientos, esta vez suplida por la continuidad de una pianista que respetó ideario propio y ajeno.

La Sinfonía nº 7 en la mayor, op. 92 requiere de una veteranía en los intérpretes unida a mucho estudio para poder saborear lo que el Beethoven escribió y Ceccato actualiza desde el magisterio que su biografía (Aurelio M. Seco la hará libro) corrobora. Cuatro movimientos para cuatro directores que conocen de memoria los detalles y una orquesta pletórica. El Poco sostenuto-Vivace lo llevó David Llano Díaz con aplomo, marcando claro y preciso. El hermosísimo Allegretto le correspondió a Alejandro López Márquez, con idea propia del tempo que brilló en casi todas las secciones, de nuevo aportando equilibrio entre madurez y juventud. El siempre exigente Presto fue delineado por otro veterano profesional como el capitán conquense afincado en León Julio César Ruiz Salamanca, con respuestas precisas a cargo de una orquesta convincente. Y el Allegro con brío de Pedro Bartolomé Arce puso el perfecto broche a sinfonía y concierto que hizo las delicias de un público heterogéneo donde además del privilegiado alumnado no faltaron compañeros, familiares y muchos músicos, aplaudiendo esta «última lección» del Maestro Ceccato, cercano y siempre fructífero en sus visitas académicas y profesionales.

Gracias a todos los que han hecho posible estas Clases Maestras para mantener el lema de «morir aprendiendo» aunque Beethoven siempre sea una inyección vital.

Zapicos con clase

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Jueves 25 de abril, 18:30 horas. Auditorio del CONSMUPA, Oviedo. Charla concierto: Presentación de instrumentos de cuerda pulsada del Renacimiento y el Barroco (ICPRB): Daniel Zapico (tiorba) y Pablo Zapico (guitarra barroca).

Observar un auditorio donde sea de los más viejos siempre me alegra, aunque es cierto que me rodeaban muchos alumnos de guitarra de un conservatorio muy distinto del mío pero que sigo sintiéndolo como propio. Tener a dos profesores en activo como los «gemelos Zapico«, Dani en Zaragoza y mi tocayo en Madrid, alternando el repertorio que «casi conozco» como ellos con explicaciones de todo tipo (de hecho llegaban de Gijón de la clase anterior) es otro placer.

Alternando música y palabra como debe ser toda charla-concierto, sin demasiados tecnicismos pero contagiando pasión en todo, y sin pasarse del tiempo programado, la verdad que esta clase pasó volando. De lo contado al alimón más allá de las siempre doctas explicaciones sobre la tiorba (Daniel) y la guitarra barroca (Pablo), me quedo con su visión de la llamada «Música Antigua» en el sentido de frescura por saber del virtuosismo de aquellos músicos (mejor que compositores) equivalentes a Caravaggio, Dante… que anotaban en sus partituras de tablatura como el boceto o esqueleto sobre el que ir sumando esas melodías que Forma Antiqva a dúo (Aarón hoy de profesor del Claustro y uno más entre el público aunque seguramente tocando mentalmente con sus hermanos pequeños) desgranan y construyen como nadie.

Breves disertaciones organológicas ilustrativas así como pinceladas de las danzas elegidas, y la música bien ordenada con interpretaciones a la altura habitual, es decir estratosférica, con la complicidad no ya fraternal sino de las muchas horas de ensayo más las que les quedan. Esperamos el día 30 de abril donde recordaremos «Las Cuatro Estaciones» que resultan Tésis Doctoral tras la clase de hoy (y que cosas de la vida, ensayaban después alumnos del propio CONSMUPA donde mi querido Don Ignacio Rodríguez, cada vez más grande en todos los sentidos, tendrá su primera intervención como solista aunque en otra visión llamemos «conservadora»).

En este jueves de verano sonaron el Preludio (Ludovico Roncalli) y la Passacaglia (Kapsperger) para comprobar qué bien empastan tiorba y guitarra barroca. Las Jácaras (Gaspar Sanz) hicieron sonar mentalmente las castañuelas transportándonos a la España del XVII, y otro tanto con las Marionas (Sanz) enlazadas con los Cumbees de Santiago de Murcia, contagiándonos del ritmo al que aludía Pablo como uno de los éxitos de su instrumento en aquellos tiempos que siguen siendo actuales. La Capona & Ciaccona (Kapsperger) recordaron el estilo italiano de este emigrante alemán en unos tiempos tan distintos al actual, para rematar con esa danza perseguida por la Inquisición al bailar más pegados de lo que «la Santa» deseaba para los demás: el primer Fandango de S. Murcia, siempre comentando con la ironía langreana la aparición en tierras mexicanas de libro, músico o vaya usted a saber si ninguno pisó la patria azteca.

Al menos nuestro «Universo Zapico» lleva más kilómetros que los músicos que reinterpretan, siempre con el nombre de Asturias del que son los mejores embajadores para demostrar que la crisis no afecta a sus ganas de trabajar contracorriente.

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