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De NY a OV

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Viernes 20 de enero, 20:00 horas. Teatro Filarmónica, Oviedo Jazz. Moisés P. Sánchez 4tet: Dedication II. Entrada butaca: 8 €.

Un conocido slogan llevado a pegatinas y todo tipo de merchandising ponía «I❤️NY» que este viernes de Jazz podría cambiarse por  «I❤️OV» siendo Oviedo un pequeño New York con la música del Cuarteto de Moisés P. Sánchez (Madrid, 1979) que presentaban 13 años después de su Dedication la segunda parte tras una grabación donde junto al pianista madrileño también estuvieron el contrabajo de Antonio «Toño» Miguel (Zaragoza) y el saxo tenor de Javier Vercher (Madrid, 1978), más la batería de Borja Barrueta (Getxo, 1975) que para esta gira patrocinada por el CNDM (donde es artista residente) y la posterior grabación cuentan con la joven Naima Acuña (Londres, 1988) quien con ese nombre tan coltraniano por sus padres de Pontevedra, estaba predestinada al jazz y nos sorprendió gratamente en este concierto. Este regreso hecho música de NY a OV con el Moisés P. Sánchez 4TET pareció la banda sonora de Williams B. Arrensberg, el viajero o emigrante cercano del siempre recordado Úrculo, vista a la Catedral y maletas llenas de sentimientos.

En poco tiempo Moisés P. Sánchez volvía a Asturias, pero si en Gijón nos acercó a Bach, en esta «Dedicatoria» nos trajo la música y el músico (como bien nos explicó el propio pianista a un Teatro Filarmónica lleno hasta la bandera recordando a Philip Glass), el disfrute para todos y la profesión no ya de intérprete sino también como compositor de unos temas muy trabajados y variados en inspiración y escritura, llenos de matices, cambios de ritmos, estilos y enfoques siempre ricos en las exposiciones pero todavía más en las improvisaciones, ese «cocer» las melodías en vivo, el directo irrepetible y grandioso para un concierto que tocaba este cuarteto tras la presentación en Madrid.

Arrancando con una Dedication trece años después nos pondría en ambiente Moisés con P de Picasso, el pintor universal del piano capaz de sonar como Jarret o Evans, McCoy Tyner junto a Mehldau o Corea, e incluso toques de Chano con Camilo, músicas atlánticas caribeñas pero con sello propio, «Moisés P punto» dominador de todos los lenguajes desde el suyo, excelente dibujante, académico azul y rosa, colorista, cubista y gigantista por equipararlo con el malagueño universal del que este años se cumplen los 50 años de su muerte. Y la paleta del trío se engrandece con un saxo tenor de paleta tan grande como la del maestro,  Javier Vercher jugando con la caña para engrandecer cada tema, evocaciones de Coleman Hawkins y John Coltrane, de Benny Carter y Ben Wester, Dester Gordon, Lester Young y Charlie Parker, pero incluso nuestro Iturralde, tantos maestros donde el saxofonista madrileño, como su paisano y amigo pianista, han bebido. Cada tema e improvisación de Sánchez con la réplica sonora de Vercher. Y la sección rítmica increíble, rotunda, clara y precisa, creativa del contrabajo del seguro Toño Miguel más una batería de Naima Acuña que con un set no muy grande logró una tímbrica hermosa, baquetas, escobillas, mazas o manos, unos platillos más allá de lo ambiental y sobre todo un toque de caja luminoso, clamorosamente colorido, imprescindible incluso en los silencios.

En esta dedicatoria nueva desfilamos por Pennsylvania con el hotel, hoy desaparecido, del mismo nombre en el 401 de la 7ª Avenida de Manhattan, justo enfrente de la estación Pennsylvania Station y el Madison Square Garden, cercano al estudio de grabación donde Moisés esperaba al ayudante de sonido que no aparecía. Recuerdos de angustias previas y felicidad final tras unos tiempos de juventud que hoy son el poso a una vida con el piano protagonista siempre, el jazzman que transita por estados de ánimo, imágenes llevadas a los pentagramas casi papiros o periódicos del día a día. Otro tanto de Melancolía necesaria para disfrutar del cuarteto, ambientes, atmósferas, el plato cocinado por los cuatro donde cada solo, cada combinación tímbrica nos llevaría por tantos mundos que conviven en la música por excelencia del siglo XX, ya interiorizada sin etiquetas en el actual. Obras que funcionan como suites, unidas por un músico que disfruta y contagia su música, polirritmias, acordes melódicos, exuberancia sonora y todos los calificativos que mi tocayo Pablo Sanz nos deja en las notas al programa.

Seguirían los estrenos, y Dedication II como reflejo de los trece años que llenan la mochila, mucho trabajo y menos pelo, el estudio por tantos estilos y compositores, de Shostakovich a Gershwin pasando por Beethoven (su próximo acercamiento), Europa y el Caribe aterrizando en los EEUU que tanto han influido en la historia, la musical incluida. Introducción libre, efectista, evolución bebop, tributo «clásico» a Chopin o Rachmaninov (otro de aniversarios) y el siempre insustituible Waltz for Debby del «dios Evans» sonando en esta dedicatoria segunda.

Y entre dioses no podía faltar «el Monje«, The Monk con una intro de Naima portentosa, poderosa, seguida por un Javier heterodoxo, el sustento de Toño y el vuelo por el universo de las 88 teclas pero sacando color al blanco y negro, banda sonora sentimental, sonido expansivo muy bien amplificado por los técnicos de la casa. La iluminación la pondría el 4TET de Moisés.

Para cerrar programa otra «locura» del músico y compositor transversal (como así le han definido), Dodecatónico, con intervenciones de sus tres músicos impresionantes para una partitura compleja por sus motivos dodecafónicos, polirritmias, matices extremos y las genialidades del directo que dejaron atónito a un público tan variopinto como la música del Cuarteto y el empuje de la gallegolondinense.

De propina Nobody knows what’s behind (Nadie sabe lo que hay detrás), títulos en inglés como Naima y el origen primigenio para esta segunda parte que también es buena contradiciendo el dicho, impregnada en mi memoria del mejor Bach y el recuerda de su Cantata 147, alegría de los hombres de buena voluntad tocados por el eterno y universal lenguaje de la música.

La Burlesque de Forma Antiqva

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Sábado 14 de enero, 20:00 horas. Conciertos del Auditorio: Forma Antiqva, Aarón Zapico (director). Burlesque, Suite de variedades. Música de G. Ph. Telemann (1681-1767).

Nuevo espectáculo de los langreanos Forma Antiqva en gran formato y desde casa, esta vez dedicado a la música instrumental del prolífico Georg Ph. Telemann organizada con el mismo gusto del propio compositor y casi descriptivo, sin límites con el género tan francés de la obertura orquestal, realmente seis suites de danzas perfectamente explicadas por Stefano Russomano en las notas al programa, que por momentos pudieron resultar monócromas, nunca monótonas, más por la poca variedad tímbrica que por los contrastes de tempi, matices o claroscuros tan barrocos como los que domina Aarón Zapico al frente de los distintos proyectos y combinaciones instrumentales.

Con un buen corpus de cuerda bien conocido en los grandes espectáculos, el habitual continuo de clave, guitarra, tiorba, dos cellos y contrabajo con fagot más dos oboes y percusión, la primera parte ya nos avanzaba la «línea argumental» del compositor alemán tamizado por el estilo francés pero recogiendo danzas de todas las procedencias barrocas de su época. Destacable la Sinfonía melódica en do mayor TWV 50:2 antes de «La Bizarre» que cerraría la primera parte, con efectos de pájaros y la presencia de un bailarín que no figuraba en el programa pero parecía encarnar personajes, interpretaciones subliminales o directamente recrear corporalmente la música de Telemann que iba alternando aires siempre con los mayores contrastes y claroscuros «marca Zapico».

Precisamente por buscar un tema de unión para este «teatro de variedades», eché de menos algún metal  puntual que diese más color a una música monotemática aunque evidentemente bella y muy bien escrita. Las apariciones de Enrico Dau Yang We, presentado al finalizar el concierto, intentaron al menos romper esa uniformidad de color aunque los juegos dinámicos resultaron magníficos, con unos pianissimi dignos de mención y un trío con Jiménez, Pinteño y Verona digno de resaltar. Lástima que la percusión de Pere Olivé no se mostrase más presente y variada o el clave de Daniel Oyarzabal sonase con mayor protagonismo, que en cambio sí tuvieron los gemelos Zapico.

La segunda parte al menos tuvo momentos muy trabajados en «La Changeante«, especialmente en Les Scarampouches, con unos pizzicatti «modernísimos», la Hornpipe sin metales, el íntimo Avec douceur y un Canarie que dio el toque español antes de la última «Suite Burlesque de Don Quixotte» en sol mayor, TWV 55:G10, ocho números donde la música pura es protagonista aunque el argumento lo podamos ir siguiendo e incluso visualizándolo con Enrico D. Wey, la verdadera sorpresa de este teatro musical (con un «juego con silla» que me recordó a Pepe Viyuela con la escalera), una burla musical con la que Forma Antiqva vuelve a sorprender apostando por el prolífico Georg Phillip en estado puro y estrenándolo ante su público asturiano. Supongo que su sello Winter&Winter lo lleve al soporte digital pues tenemos música de Telemann para llenar varias bibliotecas (tiene más de 15000 mil obras) y acertar en la elección es la verdadera dificultad… su interpretación por los asturianos al menos es siempre segura.

Forma Antiqva:

Dirección: Aarón Zapico – Oboes: Miriam Jorde, Daniel Ramírez – Fagot: Quim Guerra – Violines primeros: Jorge Jiménez, Guillermo Santonja, Roldán Bernabé, Fumiko MoriePablo Prieto – Violines segundos: Daniel Pinteño, Miriam Hontana, Cecilia Clares, Roger Junyent, Sergio Suárez -Violas: José Vélez, Daniel Lorenzo, Isabel Juárez, Leticia Moros – Violonchelos: Ruth Verona, Elisa Joglar – Contrabajo: Jorge Muñoz – Guitarra / Archilaúd: Pablo Zapico – Tiorba: Daniel Zapico – Clave: Daniel Oyarzabal – Percusión
Pere Olivé.

BURLESQUE (Suite de variedades):

Sinfonia spirituosa en re mayor, TWV 44:1: I. Spirituoso II. Largo III. Vivace.

Sinfonía melódica en do mayor, TWV 50:2: I. Allegro assai II. Sarabande
III. Bourrée
IV. Menuet en rondeau
V. Loure a l’unison VI. Chaconnette
VII. Gigue en Canarie.

Ouverture “La Bizarre” en sol mayor, TWV 55:G2: I. Ouverture II. Courante
III. Branle
IV. Sarabande
V. Fantaisie
VI. Menuet I – Menuet II
VII. Rossignol
VIII. Gavotte en rondeau.

PAUSA

Ouverture Burlesque en si bemol mayor, TWV 55:B8: I. Ouverture
II. Scaramouches
III. Harlequinade IV. Colombine
V. Pierrot
VI. Menuet I – Menuet II
VII. Mezzetin en Turc.

Ouverture-Suite “La Changeante” en sol menor, TWV 55:g2: I. Ouverture II. Loure
III. Les Scaramouches IV. Menuet I – Menuet II
V. La Plaisanterie VI. Hornpipe
VII. Avec douceur VIII. Canarie.

«Suite Burlesque de Don Quixotte” en sol mayor, TWV 55:G10: I. Ouverture
II. Le Reveil de Quixotte
III. Son Attaque des Moulins à Vent
IV. Les Soupirs amoreaux après la Princesse Dulcinée
V. Sanche Panche berné VI. Le Galope de Rosinante
VII. Celui d’Ane de Sanche VIII. Le couché de Quixotte.

Lírica para jóvenes con talento

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Viernes 13 de enero de 2023, 19:30 horas. Auditorio Principe Felipe, Oviedo. Gala Lírica Jóvenes Cantantes Españoles. María Zapata (soprano), Carmen Artaza (mezzo), Antoni Lliteres (tenor), Carles Pachón (barítono). Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA), Coro de la Fundación “Princesa de Asturias” (dirección: José Esteban García Miranda); Lara Diloy (dirección musical). Obras de Mozart, Rossini, Donizetti y Bellini.
Critica para Ópera World  del sábado 14, con los añadidos de links (siempre enriquecedores), fotos propias y de las RRSS, indicando la autoría, y tipografía que a menudo la prensa no admite.
Acercándose el “Ernani” verdiano que cerrará desde el día 29 del presente la 75 temporada de la ópera ovetense, la más antigua de España tras la del Liceu barcelonés, este viernes era el momento de celebrar con los jóvenes talentos de casa este aniversario, continuando una seña de identidad desde aquel 1948, dando oportunidades y creyendo en las voces españolas que triunfarían por escenarios mundiales.
Gala con cuatro voces que ya no son promesas sino realidades como también la batuta de Lara Diloy, directora asistente a lo largo de esta temporada de celebraciones que se ponía al frente de la OSPA en un programa consensuado con los intérpretes, siguiendo una lógica que marca la siempre difícil carrera operística comenzando con el “necesario” Mozart para las voces, la complejidad de la aparente sencillez en la primera parte que ayuda en el estudio de todo intérprete, también y especialmente para la voz, más una segunda parte de “bel canto” con Rossini y Donizetti que no faltan en las temporadas líricas cerrando con un Bellini de lujo donde disfrutar también del Coro de la FPA que primero nos dejó con la OSPA el célebre coro de Don Pasquale, todo un regalo para una formación más sinfónica que lírica demostrando la calidad musical asturiana en esta velada, oportunidad única para cuatro talentos que dejaron lo mejor de ellos sobre las tablas de un auditorio con una excelente entrada.
De la OSPA nada que descubrir, casi camerística con un Mozart algo descafeinado donde Diloy se limitó a marcar cuando la plantilla era ideal para esta primera parte, matizando lo mínimo para unas voces algo desiguales, especialmente en La clemenza di Tito donde el tenor mallorquín Antoni Lliteres no acertó con la línea de canto a diferencia del barítono catalán Carles Pachón dominador desde su primer aria “Hai già vinta la causa?” así como en el dúo con ArtazaIl core vi dono” y su aria “Parto tu ben mio” junto al excelente clarinete de Andreas Weisgerber, de lo más aplaudido de la velada.
Otra oportunidad perdida en el trío “Soave sia il vento” del Così del que hubiésemos esperado más calidez global. Las arias, dúos y cuarteto final mostraron buen empaste en los cantantes, con la poderosa soprano ovetense María Zapata y la mezzo donostiarra Carmen Artaza de bello color en todo su registro.
La obertura rossiniana de Semiramide con que se abría la segunda parte, careció de la chispa necesaria y un poco más de contrastes y dinámicas hubiesen venido bien pues la OSPA tiene todos los recursos para ello, quedando mermada en comparación con el aluvión posterior, nuevamente Pachón triunfando con el “Largo al factotum” del Barbero sin piedad orquestal en los matices, Artaza deleitándonos con “Una voce poco fa” sentida y medida antes del ya citado coro “Che interminabile” del Don Pasquale para disfrutar de la gran masa vocal, especialmente las mujeres, en una página donde esta vez lo humorístico sí predominó..
Aún quedarían tres momentos más: el dúo Lliteres-Zapata del Poliuto donizettiano bien ensamblado y equlibrado, la conocida furtiva lágrima donde el catalán mostró su mejor vocalidad, y el lujo de la “Casta diva” final con la que la soprano ovetense disfrutó en la plenitud sinfónico-coral haciéndonos partícipes de ello.
El regalo del cuarteto y coro del Alceste de Gluck puso el broche final de esa gala donde los llamados “viernes de ópera” están llamados a ser no ya una oportunidad para las nuevas voces sino una necesidad para los aficionados asturianos de poder presumir con los años de haberlas escuchado en el Campoamor. Hay talento, trabajo y muchas ganas de ópera en la capital asturiana, pese a los agravios económicos con otras temporadas españolas, pero la apuesta de futuro de la Fundación Ópera de Oviedo es firme e inasequible al desaliento.
Ficha: Auditorio Príncipe Felipe, Oviedo, viernes 13 de enero de 2023, 19:30 horas. Gala Lírica Jóvenes Cantantes Españoles.
Programa:
I PARTE: MOZART
Le nozze di Figaro: Obertura.
• Aria de barítono “Hai già vinta la causa?”.
Così fan tutte: aria de soprano “Come scoglio…”.
• Dúo barítono-mezzosoprano “Il core vi dono…”.
La clemenza di Tito: aria de tenor “Del più sublime…”.
• Aria de mezzosoprano “Parto, ma tu ben mio…”.
Così fan tutte: Terceto barítono-soprano-mezzo “Soave sia il vento…”.
La finta semplice: cuarteto mezzo-tenor-soprano-barítono “Bella cosa è far l’amore…”.
II PARTE: ROSSINI-DONIZETTI-BELLINI
Rossini:
Semiramide (Obertura).
Il barbiere di Siviglia: Aria de barítono “Largo al factotum…”.
• Aria de mezzo “Una voce poco fa…”.
Donizetti:
• Coro “Che interminabile…”. Don Pasquale.
• Duo tenor-soprano “Ah fuggi da morte…”. Poliuto.
• Aria tenor “Una furtiva lagrima…”. L’elisir d’amore.
Bellini:
• Aria soprano y coro “Casta diva…”. Norma.
Reparto:
María Zapata (soprano) – Carmen Artaza (mezzo) – Antoni Lliteres (tenor) – Carles Pachón (barítono).
DIRECCIÓN MUSICAL: Lara Diloy. Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA). Coro de la Fundación “Princesa de Asturias” (dirección: José Esteban García Miranda).

Carta a SS.MM.

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Muy señores nuestros, si me permiten este trato epistolario:
Como todavía queda algo de inocencia (será por los años), lo único que les pido a Los Magos (lo de reyes cada vez lo llevo peor y no solo por esta tendencia mía a La República) es pasar definitivamente este «bicho» del Covid que lleva ya demasiado tiempo entre nosotros y ha trastocado todas las vidas, además de llevarse muchas por delante.
Musicalmente, y a la vista de las aún cambiantes circunstancias, mantener toda la música posible, aunque vuelvan las mascarillas y todas las medidas que ya hemos asimilado manteniéndolas en el transporte público, hospitales o farmacias. Sé que la salud es el mejor regalo en estos tiempos.
Sin necesitar aniversarios pido, como todo los años que son como mi Scalextric, poder escuchar en Asturias la Octava Sinfonía «De los Mil»  de Mahler con todas nuestras orquestas (OSPA, OvFil, la Universitaria ya renacida), coros («El León de Oro», grandes, chicas doradas y peques, igual que el de la Fundación Princesa, la Capilla Polifónica «Ciudad de Oviedo» y también la Escolanía de Covadonga con la de San Salvador…) más nuestros solistas, de los que tenemos un montón y ¡de primera! en mi querida Asturias y de todas las tesituras: Beatriz Díaz, Elena Pérez Herrero, Ana Nebot, Mª José Suárez, Lola Casariego, la joven María Heres, Alejandro Roy, David Menéndez, Miguel Ángel Zapater, Juan Noval-Moro… (algunos «adoptados» o directamente de nuestra familia cordobesa). Sería lo más deseado de mi larga lista… Para todos ellos siempre les pido a ustedes mucho trabajo, pues los éxitos llegan con el esfuerzo y eso no les falta nunca.
Eso sí, mantengo mi ilusión de tener a Pablo González como director de un acontecimiento que saben me copió Dudamel, al que le perdono casi todo… y mi tocayu ya dirigió en Barcelona cuando estuvo de titular y ya que se despide este año de la OCRTVE, aprovecho para pedirles le diesen una orquesta para este 2023 y siguientes. Ya por redondear este paquete, podrían traernos un concertino para la OSPA, pues llevamos huérfanos y necesitados desde la jubilación de nuestro querido Sasha. Darles las gracias porque sí nos trajeron al fin un titular, y además «vecino».
Con la ilusión infantil de este día tampoco quiero olvidarme de pedirles mucho trabajo para Forma Antiqva, esperando les llegue un Grammy clásico (se lo merecen), sobre todo a los hermanos Zapico que pese a todo, siguen «a tope» haciendo historia volando desde casa, y que sigan grabando nuevos discos, juntos y por separado, pues siempre son el mejor regalo.
También quiero recordar a mis queridos pianistas con la mierense nacida en la capital Carmen Yepes en Madrid a la cabeza de los también docentes como Mario Bernardo, sin olvidarme de mis admirados Diego Fernández Magdaleno, Judith Jáuregui o Gabriela Montero, a quienes les vendrá bien seguir trabajando mucho en este recién estrenado 2023 tras irse recuperando todos ellos de un 2021 para olvidar.
Mantengo la ilusión y pido más composiciones de Jorge Muñiz junto a las de la joven e inconmensurable pareja Guillermo Martínez y Gabriel Ordás que en el año pasado han seguido de lo más inspirados, regalándonos muchos estrenos, tal como les había pedido en mi carta del 2022.
Gracias también por hacer que La Dama del Alba de mi querido Luis Vázquez del Fresno se estrenase en esta temporada de los 75 años en Oviedo.
Y por mantener la ilusión aunque como dice mi madre «parece que te hizo la boca un guardia» (?), continúo pidiendo a los llamados «gestores culturales» les den mucho más trabajo a los de casa, no por patrioterismo o «aldeanismo» barato sino por la calidad contrastada, incluso que varíen de agencias de contratación… saben de sobra que la Cultura ha demostrado además de ser Segura resultar la mejor inversión.
Este año no pido nada para mis jóvenes violinistas favoritos que se van haciendo mayores, pues están trabajando y bien (Ignacio Rodríguez sigue emigrado a Alemania y María Ovín en la OSPA), creciendo como personas y artistas… solo desearles que continúe el éxito.
Para mi adorada Beatriz Díaz siempre les escribo otra carta porque se merece todo lo que le traigan en este 2023 y más. Además de darle de nuevo las gracias, felicitarla por un repertorio que sigue creciendo tanto como su agenda aunque espere mucha más ópera y zarzuela en el Campoamor como protagonista, pues al fin le han traído para este año su esperada Mimí en Alicante (donde le han cambiado su apellido Díaz por Martínez), por lo que les sigo pidiendo la lleven al Teatro Real de Madrid o al Liceu barcelonés. En Tokio o Brasil ya ha triunfado, en Italia «la piccolina» ya es casi suya, y continúa teniendo fechas por Europa, pero recordándoles que en Londres, Viena o Nueva York aún no se han enterado cómo canta, y Vds. lo saben por ser Magos… la magia de la soprano allerana es tan única como la suya y debemos compartirla.
Para la ópera necesitaría otra carta de adulto, pero mi mamá dice que valer ya de pedir… al menos mantenerla en Asturias apostando por títulos nuevos sin olvidarnos de los «top» y seguir dando oportunidades a nuevas voces y públicos.
A todos mis amigos músicos repartidos por el mundo les mando siempre «MUCHO CUCHO®» antes de cada actuación, normalmente de vaca asturiana, y podría escribir otra misiva más detallada para tantos como tengo repartidos por el planeta (para que luego digan de la «maldición» ENTRE MÚSICOS TE VEAS). Al menos me consta que los envíos llegan a destino y se agradecen, incluso con emoticonos que son universales.
Por ultimo no quiero olvidarme de mi Ateneo Musical de Mieres del que me regalasteis su presidencia en junio de 2018, pidiendo la misma salud que en el recién finalizado 2022. A pesar de todo (de la Lotería no les pido que toque, ya lo hacen mis músicos) espero mantengan su Banda Sinfónica, dirigida por Antonio Cánovas al mismo nivel tras cuatro años sin parar (ni siquiera con el Covid), y llevando su música, además del nombre de nuestra «Hermosa Villa» lo más lejos posible (este pasado año ya estuvimos por tierras murcianas), con una calidad y programas que son la envidia de muchos. Salud es lo importante porque ganas e ilusión no faltan.
A propósito, si pudieran dejar la música en la educación un poco más que ínfima y optativa, entonces tiraría fuegos artificiales… pero ya ven que no está entre las peticiones musicales en este mi primer curso fuera de ella. Pero veo que la LOMLOE  (Ley Celáa) sigue empeorando leyes anteriores (y dicen que van ocho en 35 años),en pos de una generación de ignorantes digitales, aunque mantengo la esperanza que algún día se alcance un pacto de estado donde la educación sea inversión en vez de gasto y prime el menos común de los sentidos en vez de la partitocracia que intenta reescribir la historia a base de tantos eufemismos. Aunque suene un tanto repipi la esperanza nunca la pierdo.
Gracias señores majos y Magos (de donde vengan) utilizando el transporte que tengan (saben que los carburantes están tan caros como el pienso) sin entrar en cabalgatas que no opino, y menos las que se inventaron el año pasado como ¡estáticas! y con Baltasar descolorido… Que sigan llenándonos de esperanza e ilusiones todos los días del año.
Y como siempre, que no se me olvide

¡Hala Oviedo!

Pablito, 12 años.

Joven Réquiem andaluz

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Martes 3 de enero, 19:00 horas. Málaga: Iglesia De los Santos Mártires Ciriaco y Paula. Programa Andaluz para jóvenes intérpretes: Paloma Friedhoff (soprano), Víctor Cruz (barítono), Joven Coro de Andalucía (JCA), Orquesta Joven de Andalucía (OJA), Marco A. García de Paz (director). Brahms: Un Réquiem alemán op. 45 (arr. J. Lincklemann).

El asturiano Marco Antonio García de Paz se ponía al frente de las dos formaciones del “Programa Andaluz para Jóvenes Intérpretes” para interpretar la transcripción más reciente que se ha hecho de Un réquiem alemán de Brahms, la escrita por el flautista alemán Joachim Linckelmann en 2010. Cuidado arreglo para orquesta de cámara minuciosamente especificada, con quinteto de viento, una veintena de instrumentistas de cuerda y los papeles originales de timbales y arpa, junto con la parte original para un coro de 40 miembros, además de los dos solistas (la soprano y el barítono).

El reto principal de esta versión es tratar de conservar la densidad y la riqueza de texturas de la obra original de Brahms, objetivo que Linckelmann logra desde una perspectiva camerística llena de tímbricas y articulaciones puramente brahmsianas, que nos ofrece la oportunidad de experimentar de un modo íntimo y directo todas las emociones de este “réquiem humano”. Y la interpretación de los jóvenes andaluces bajo las manos de García de Paz realizaron el resto, cumpliendo lo que de ellos esperábamos con total entrega, la vocal llena de amplios matices, dinámicas muy trabajadas, afinaciones impecables y unas cuerdas empastadas donde se notó la mano maestra del asturiano.

La instrumental brillando en cada sección, cuidadosos balances para mantener el equilibrio vocal pero igualmente ajustada con unas trompas perfectas y unos timbales “mandando”, sin olvidarme del arpa impecable para una orquesta de cámara con pegada sinfónica.

El dúo vocal Friedhoff – Cruz cumplió, más presente la soprano e irregular las dos intervenciones del barítono, si bien las acústicas basilicales ya sabemos que no son las propicias para degustar las partes solistas ni la dicción en la lengua de Goethe.

Excelente entrada de un público poco respetuoso, más preocupado por encontrar al familiar que disfrutar de esta joya brahmsiana que JCA y OJA han preparado en estas primeras vacaciones de curso. Felicidades por el esfuerzo y enhorabuena a Marco A. García de Paz que prosigue con su amplia agenda desde nuestra Asturias hasta donde es requerido. Este joven réquiem andaluz abría 2023 que espero no pare de llenarnos con buena música el resto del año.

Programa del Concierto de Año Nuevo en Viena

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El 1 de enero como es tradición casi universal, tendrá lugar la cita más mediática con la música clásica de cada temporada. En España lo veremos en RTVE por sus canales habituales.

Franz Welser-Möst

El tradicional Concierto de Año Nuevo en el Musikverein de Viena, contará por tercera vez con el maestro austríaco Franz Welser-Möst “el triste” al frente de los Wiener Philharmoniker, quienes han dado a conocer ya el programa que se ofrecerá y que incluye las siguientes piezas:

Eduard Strauß
Wer tanzt mit? Polka schnell, op. 251

Josef Strauß
Heldengedichte. Walzer, op. 87

Johann Strauß II
Zigeunerbaron-Quadrille, op. 422

Carl Michael Ziehrer
In lauschiger Nacht. Walzer, op. 488

Johann Strauß II
Frisch heran! Polka schnell, op. 386

Franz von Suppè
Ouvertüre zur Operette „Isabella“

Josef Strauß
Perlen der Liebe. Walzer, op. 39

Josef Strauß
Angelica-Polka. Polka française, op. 123

Eduard Strauß
Auf und davon. Polka schnell, op. 73

Josef Strauß
Heiterer Muth. Polka française, op. 281

Josef Strauß
For ever. Polka schnell, op. 193

Josef Strauß
Zeisserln. Walzer, op. 114

Josef Hellmesberger (Sohn)
Glocken-Polka mit Galopp aus dem Ballett Excelsior

Josef Strauß
Allegro fantastique. Orchesterfantasie, Anh. 26b

Josef Strauß
Aquarellen. Walzer, op. 258

Más información en el link https://www.wienerphilharmoniker.at/en/magazin/details-about-the-new-years-concert-2023/6194

Sobre Franz Welser-Möst, Linz 1960: director musical de la Orquesta de Cleveland desde 2002. Debutó en 1987, y ha sido director musical de la Ópera Estatal de Viena. Welser-Möst trabaja frecuentemente con el Carnagie Hall de Nueva York, el Musikverein de Viena y el Festival de Lucerna. Además fue director de la Ópera de Zürich, actuó invitado en Londres, París y Tokio, participó en el Festival de Salzburgo y también fue director musical de la Orquesta Filarmónica de Londres. Suele aparecer como director invitado de la Filarmónica de Berlín, la Sinfónica de la Televisión Bávara, la Joven Orquesta Gustav Mahler y las más prominentes orquestas de Estados Unidos. Franz Welser-Möst tiene relación con la familia Strauss a través de su bisabuela.

La colaboración artística de Franz Welser-Möst con la Filarmónica de Viena comenzó en 1998, liderando a esta orquesta en conciertos de suscripción del Musikverein y en giras por Japón, China, Europa y Estados Unidos. También la ha dirigido regularmente en representaciones de ópera y conciertos en el Festival de Salzburgo. Y para las televisiones de la UER ya ha dirigido dos Conciertos de Año Nuevo -en 2011 y 2013- más el Concierto de Verano de 2010, además de los conciertos especiales conmemorativos de la Gran Guerra en Sarajevo 2014 y en Versalles 2018.

El presidente de la Filarmónica de Viena, Daniel Froschauer, enfatiza: «Con Franz Welser-Möst, no solo nos une una profunda relación artística en los reinos operístico y sinfónico, sino también una estrecha amistad». Y el maestro comenta: «Este año estamos encantados de incluir muchas joyas inéditas del repertorio de la dinastía Strauss, el programa musical consistirá casi totalmente de estrenos en el Concierto de Año Nuevo».

Fuente: https://amp.rtve.es/television/20221129/franz-welser-mst-dirigira-concierto-ano-nuevo-2023/2410291.shtml

Tres décadas del Festival de Teatro Lírico de Oviedo

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El Festival de Teatro Lírico de Oviedo cumple tres décadas

El ciclo de este año incluye cuatro títulos más la Gala Lírica. Arrancará en febrero, con la zarzuela de José Picón, “Pan y toros”, Los abonos salen a la venta mañana miércoles, día 21.

El presidente de la Fundación Municipal de Cultura, José Luis Costillas, ha presentado esta mañana próxima temporada del Festival Lírico de Oviedo, “nuestro querido festival de Zarzuela, con una efeméride muy especial este año, ya que se cumplen 30 años del Festival de Zarzuela de Oviedo, uno de las pocas temporadas estables de este género en toda España, junto con, por supuesto, el teatro de la Zarzuela de Madrid”. Le han acompañado Cosme Marina González, Director artístico del Festival; María Ablanedo, Vicepresidenta de la Fundación Musical Ciudad de Oviedo; Dolores Sánchez García-Conde, jefa de coro de la Capilla Polifónica Ciudad de Oviedo y Gonzalo Martínez Peón, Director de La Nueva España.
Costillas ha agradecido la colaboración de todos ellos y ha detallado que “serán un total de cuatro títulos más la Gala Lírica los que pasarán por las tablas del teatro Campoamor, con una excelente selección a cargo de la dirección musical, que sigue acercando este género a los aficionados ovetenses y asturianos. Arrancará la temporada en febrero, con la Zarzuela de José Picón “Pan y toros”, un clásico del género que se estrenó a mediados del XIX en el teatro de la Zarzuela de Madrid. La orquesta Oviedo Filarmonía pondrá música a este primer título de la temporada y también contaremos con la colaboración del coro de la Capilla Polifónica. Y cabe destacar el nombre del que es el director de escena de esta nueva producción del teatro de la Zarzuela con la que estrenamos la trigésima …. Un hombre al que estamos acostumbrados a ver encima del escenario o en la pantalla, que es el actor Juan Echanove, que también desarrolla esta faceta artística al frente de la escenografía”.
Le sucederá, en el mes de marzo, “la Gala Lírica a cargo de los intérpretes Sabina Puértolas e Ismael Jordi, con la OFIL y la dirección de Lucas Macías«. En abril, el título “La Dolores”, con música y libreto de Tomás Bretón, otro clásico que contará con la dirección escénica de Amelia Ochandiano. También con música de la OFIL, en este caso, bajo la dirección de Oliver Díaz, y con el coro de la Capilla Polifónica”, ha subrayado el responsable municipal de Cultura.
El tercer título de la temporada: “Entre Sevilla y Triana”, llegará a finales de mayo, “una co-producción que se realiza en colaboración entre cuatro destacados teatros de nuestro país, el Arriaga de Bilbao, el de la Maestranza de Sevilla, los teatros del Canal de Madrid y, cómo no, nuestro Campoamor. El cuarto de los títulos de la temporada de Zarzuela llegará a finales de junio, y será la comedia “El Caserío”, con la dirección musical de Lucas Macías, también coproducción entre el Campoamor y el Arriaga. El director musical se extenderá ahora en los detalles de esta selección, pero desde la Fundación Municipal de Cultura queremos destacar el orgullo que nos produce el haber sido capaces de mantener una temporada estable que ya sopla 30 velas, con una fiel afición y nuevos devotos cada año. Números que no hacen más que engrandecer el enorme repertorio musical que ofrece la ciudad de Oviedo a sus habitantes y a los que nos visitan, que son muchos y lo hacen, muchas veces atraídos por la extensa oferta cultural de la capital del Principado”.
Costillas también ha adelantado que “los abonos se pondrán a la venta mañana miércoles 21, tanto los abonos del Festival como las localidades para la Gala Lírica, por los cauces habituales. Y que, como siempre me gusta recordar, es una excelente excusa para regalar cultura por Navidad y contribuir así al tejido empresarial que constituye la gran familia de la cultura de nuestra ciudad”. Y ha cerrado su intervención con ¡una mención especial al premio que conocíamos ayer concedido por la entidad Ópera XXI, el Premio a la Mejor Iniciativa, Intérprete, Dirección o Producción de Repertorio Lírico Español, que ha recaído en el Festival de Teatro Lírico Español, en nuestra Temporada de Zarzuela, así que finalizamos el año con muy buenas noticias. Enhorabuena a los responsables. El año pasado se lo llevó la Ópera de Oviedo. La lírica goza de muy buena salud en nuestra ciudad”.
Gonzalo Martínez Peón, ha destacado que “tres décadas y el premio de ayer de Ópera XXI evidencian el ‘milagro musical de Oviedo’, No hay ciudad en España con una programación musical tan importante y tan intensa. Gracias a la FMC, a la Ópera y a todas las entidades que hacen posible esta programación y como no, al gran apoyo ciudadano. Felicidades por estos 30 años y por el Premio de Ópera XXI”.
María Ablanedo también se ha referido al Premio de Ópera XXI que “nos da un espaldarazo nacional para que este festival siga creciendo y se siga manteniendo. Muchos de los que ya no están con nosotros lo celebrarían por todo lo alto. La zarzuela es una joya del patrimonio musical de este país. En Oviedo somos únicos, con Madrid, en potenciar este género. Tenemos el deber de cuidarlo, seguir inyectando dinero para fortalecerlo porque el Campoamor es el teatro de los ovetenses pero también de todos los asturianos”.
Dolores Sánchez García-Conde ha subrayado “el esfuerzo incansable de la Fundación Municipal de Cultura y del Ayuntamiento de Oviedo en mantener esta Temporada, la segunda más importante de España y del mundo. Es un orgullo para la Capilla Polifónica Ciudad de Oviedo compartir escenario. Regalemos zarzuela. Feliz Navidad y que el año que viene venga cargado de buena música”.
El director musical de la temporada del Festival Lírico, Cosme Marina, ha indicado que “la lírica española es mucho más extensa que la zarzuela es un universo de géneros que convierten a España, junto con Italia, en el país con mayor número de obra lírica escrita”. Este Festival “incluye mucho más que zarzuela (…) uno de los escasísimos géneros españoles. Para nosotros el Premio de Ópera XXI es un respaldo a un trabajo colectivo”.
La XXX edición se ha pensado “como una fiesta en la que se ha hecho lírica española de gran calidad”. El número de asistentes a la edición del año pasado fue de 10.000.
TRAILER «Pan y toros»:
TÍTULOS Y FECHAS:
“PAN Y TOROS”, jueves 23 y sábado 25 de febrero.
“LA DOLORES”, jueves 27 y sábado 29 de abril.
“ENTRE SEVILLA Y TRIANA”, jueves 25 y sábado 27 de mayo.
“EL CASERÍO”, jueves 22 y sábado 24 de junio.
Gala Lírica de Sabina Puértolas e Ismael Jordi y Oviedo Filarmonía bajo la dirección de Lucas Macías, viernes 31 de marzo.

Enlace con más información y entradas.

Y que cumplan muchos más

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Viernes 16 de diciembre, 20:00 horas. Teatro Campoamor, Oviedo: GALA LÍRICA “30 + 20. MELODÍAS PARA UN ANIVERSARIO”: Beatriz Díaz (soprano), José Bros (tenor), Oviedo Filarmonía, Óliver Díaz (director). Recital de ópera y zarzuela. Entrada butaca: 20 €.

Crítica para Ópera World del sábado 17 de diciembre con los añadidos de links (siempre enriquecedores), fotos propias y tipografía que a menudo la prensa no admite.

Dos figuras de la lírica muy queridas en Asturias se unían para celebrar una carrera que sigue al alza con el paso de los años, cumpliendo treinta desde su debut el tenor barcelonés José Bros y veinte la soprano allerana Beatriz Díaz, dos cantantes que han compartido escena varias veces y volvían este viernes, casi navideño, al Teatro Campoamor (75 años de la Temporada de Ópera de Oviedo,) donde tantas noches hemos disfrutado con sus triunfos, esta vez junto a la Oviedo Filarmonía (OFIL) dirigida por el ovetense Óliver Díaz.

El programa habitual en este tipo de recitales se organizó con ópera y zarzuela en dos partes junto a oberturas e intermedios que sirven para descansar las voces sin perder coherencia con las obras elegidas, entrelazando arias y dúos de calado, más romanzas de nuestro gran género para que Bros y Díaz repasasen sus mejores momentos sobre las tablas.

Tener a la Oviedo Filarmonía bajo la batuta de Óliver Díaz es asegurar calidad y buen entendimiento, una orquesta que también va cumpliendo años y creciendo por igual encima del escenario que desde el foso, como en esta gala aprovechando la escena de “Hamlet”, volviendo a demostrar en las páginas instrumentales una sonoridad corpórea y una musicalidad para la lírica realmente destacable, especialmente en el Intermedio de Manon Lescaut (Puccini) donde sigue emocionando no sólo por conocido sino por lo bien interpretado que estuvo, además de la poco escuchada obertura de La Princese jaune, op. 30 (Saint-Saëns), y otro tanto con las páginas de zarzuela, desde el bellísimo “Intermedio” de La pícara molinera (Luna) abriendo la segunda parte, al menos escuchado y bellísimo de La montería (Guerrero), género donde el maestro Díaz es un referente y verdadera autoridad, reafirmando el buen entendimiento y la química entre formación y director.

En las arias y dúos además de disfrutar con las voces de Bros y “La Díaz”, la orquesta de la capital estuvo siempre al servicio de ellas, con “el Díaz” ovetense sacando lo mejor de lo músicos, mimando cada pasaje, degustando unas partituras que son oro molido, especialmente Puccini y Massenet, y que con la OFil “abajo” nos permitió escuchar al dúo en su vocalidad total “arriba”.

De las arias operísticas José Bros nos dejó dos con su entrega total como “un obrero de la lírica” -así se define el catalán- y la conocida profesionalidad a lo largo de toda su longeva carrera, este viernes con algún problema añadido, puede que alguna afección sobrevenida ante el frío de diciembre que siempre provoca alguna flema o “telilla”, amén de sus cambios de color buscando la expresividad, casi cincelando cada nota, mejorando en el fuerte de unos agudos aún poderosos, que fue solventando a lo largo de la gala, páginas que ha llevado por medio mundo, siendo Oviedo una de las paradas obligadas: la conocida “Una furtiva lagrima” de L´elisir d’amore (Donizetti) del Nemorino todavía frío abriendo velada y “Pourquoi me réveiller”, de Werther (Massenet) con el que siempre viene a mi memoria Alfredo Kraus, flojo pero sentido y aplaudido.

La asturiana Beatriz Díaz, en un momento vocal pleno, se mostró cómoda en escena donde es envidiable cómo afronta cada personaje, eligiendo para comenzar “Ebben? Ne andrò lontana” de La Wally (Catalani), bellísima línea de canto llena de matices, y la esperada “Mi chiamano Mimì” de La Bohème (Puccini) que tras años como Musetta por fin debutará como protagonista el próximo año en Alicante, un rol que no me cansaré de repetir parece escrito a su medida, jugando con los registros, filados “marca de la casa”, emoción y carne de gallina en esta página que nuestra soprano ha hecho suya totalmente.

En esta parte operística, dos de los dúos donde admirar la suma de entendimiento y buen gusto de esta pareja felizmente arropada por la orquesta bajo la batuta clara y precisa del maestro ovetense: “Suzel!… Come si è fatta pallida” de L´amico Fritz (Mascagni), la misma donde coincidieron por primera vez en noviembre de 2002, que con el paso de los años alcanza la madurez necesaria para afrontarla en su plenitud, pura escena donde un Fritz comedido no brilló tanto como la dominadora Suzel, más la emocionante escena de Saint-Sulpice de Manon (Massenet), maravilloso dúo que de nuevo con “La Díaz” asombró de principio a fin, la juventud ya madura para esta Manon francesa hoy allerana (con)venciendo al Des Grieux barcelonés.

Nuestra zarzuela necesita voces como las de este viernes para ponerla en el mismo lugar que “la hermana mayor”, y así pudimos comprobarlo en la segunda parte con las dos romanzas de soprano “Qué feliz mi vida fuera” de La labradora (Magenti) y “Tres horas antes del día” de La marchenera (Moreno Torroba) no lo suficientemente escuchadas pero que Beatriz Díaz cantó con su impresionante técnica y musicalidad, la misma que hace poco llevó a Sao Paulo (Brasil) en una gala puramente española, estilo y salero inconfundibles, gracejo y buen cantar, junto a las más conocidas de tenor “Por el humo se sabe” de Doña Francisquita (Vives) y “No puede ser” de La tabernera del puerto (Sorozábal) donde José Bros superó los problemas iniciales mostrándose cómodo en el registro medio y más pleno en los agudos, agradeciendo su entrega en unas partituras donde siempre sobrevuela en mi recuerdo “el tenor” (entiéndase Don Alfredo Kraus Trujillo).

Y otros dos dúos de altura para redondear las intervenciones en solitario, primero “Le van a oír” de Doña Francisquita (Vives), Fernando Bros y Francisquita Díaz en dramaturgia pura antes de la sorpresa previa al último número. Proyectando un vídeo que recogía los mejores momentos en el coliseo lírico de la capital asturiana de esta pareja, especial el “Elisir” de ambos (2017), o los Puccini únicos de la allerana: Liù (2012) más la inolvidable Butterfly (2020) que emocionó a todos, incluyendo al que suscribe por haberlos vivido con ellos.

Palabras de agradecimiento a “las melodías de Oviedo” como rezaba el último fotograma, Bros siempre querido y entregado en el escenario, Díaz reconociendo estar en casa recogiendo el cariño del público sin el que nada tendría sentido. Secando lágrimas y tragando saliva, al fin el mejor cierre con el conocido “Torero quiero ser” de El gato montés (Penella), Juanillo rematando faena, Soleá con mantón de verónica, Bros bravo, Díaz cautivadora y la música torera de la OFil con el mayoral Díaz en el arte de la doma, que no rejoneo, para completar un cuadro final soberbio.

Y si el regalo fueron las propias voces, aún nos darían el suyo: Bros El último romántico (Soutullo y Vert) con “bella enamorada” rematando esta gala de menos a más, tras la Beatriz Díaz rescatando de su amplio repertorio la canción andaluza de El dúo de la africana (Fernández Caballero), que sigue ganando con los años, y el mejor colofón con la Jota “No cantes más la Africana”, dúo de aniversario con dos carreras que tras diez años de distancia volvían a unir sus caminos en este punto de encuentro lírico que es el Teatro Campoamor, esperando como finaliza la canción que no se interpretó “…Y que cumplan muchos más”.

Ficha:

Teatro Campoamor, Oviedo, viernes 16 de diciembre de 2022, 20:00 horas. GALA LÍRICA “30 + 20. MELODÍAS PARA UN ANIVERSARIO”: Beatriz Díaz (soprano), José Bros (tenor), Oviedo Filarmonía, Óliver Díaz (director). Recital de ópera y zarzuela.

Programa:

Primera parte

Obertura de La Princesse jaune, op. 30 (C. Saint-Saëns). “Una furtiva lagrima”, de L´elisir d`amore (G. Donizetti).
“Ebben? Ne andrò lontana”, de La Wally (A. Catalani).
“Suzel!… Come si è fatta pallida”, de L´amico Fritz, (P. Mascagni).
Intermedio de Manon Lescaut (G. Puccini).
“Mi chiamano Mimì”, de La Bohème (G. Puccini).
“Pourquoi me réveiller”, de Werther (J. Massenet).
Escena de Saint-Sulpice, de Manon (J. Massenet).

Segunda parte

Intermedio de La pícara molinera (P. Luna).
“Qué feliz mi vida fuera”, de La labradora (L. Magenti).
“Por el humo se sabe”, de Doña Francisquita (A. Vives).
“Le van a oír”, de Doña Francisquita (A. Vives).
Intermedio de La montería (J. Guerrero).
“No puede ser”, de La tabernera del puerto (P. Sorozábal).
“Tres horas antes del día”, de La marchenera (F. M. Torroba).
“Torero quiero ser”, de El gato montés (M. Penella).

Aire, viento y huracanes sinfónicos

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Sábado, 10 de diciembre, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo: CONCIERTOS DEL AUDITORIO. Sergei Dogadin (violín), Oviedo Filarmonía, Lucas Macías Navarro (director). Obras de Erkoreka, Beach y Chaikovski.

Un sábado ya con aires navideños, sin viento pero con un huracán sinfónico en el auditorio ovetense con cambio de última hora que no impidió respirar una atmósfera musical perfecta, sin apenas toses porque hubo momentos donde los pianísimos y la emoción cortaron el aire.
Nuevos aires en los programas de los conciertos, apostando por compositoras de calidad, históricas y hasta actuales.
Vientos de cambio al organizarlos colocando el concierto con solista en la segunda parte, que  vengo reclamando hace tiempo.
Obras que pasan como ciclones, otras con vientos del norte y un aire gélido que no mata sino que resucita.
La música popular siempre ha sido motivo de inspiración para los grandes compositores, y los tres de este sábado tenían mucho de esos aires, populares hasta en muchas de nuestras expresiones: en asturiano el llamado «airín de las castañas» (definiciones varias al final), nos dan ventoleras, «darse un aire», y así podría continuar porque hubo aire, viento y hasta huracanes en muchas de las acepciones que comento al final de esta entrada para solaz de quien llegue hasta ellas.
Y todo me vino por la primera obra del concierto, Tramuntana (2017) del bilbaíno Gabriel Erkoreka (1969), que en las excelentes notas al programa (enlazadas al inicio en las obras) el doctor Ramón Sobrino explica al detalle: “Tramuntana –según describe el propio compositor– aporta a la orquesta una evocación única del sonido del viento”, ese viento frío y turbulento, que, viene desde “más allá de las montañas”, para soplar sobre Baleares y el nordeste de Cataluña. En la obra “los instrumentos de viento y cuerda se alternan en momentos que van desde la calma hasta la turbulencia, en los que la percusión juega un papel destacado mediante el uso de timbales, sobre los que se colocan diferentes objetos que sirven para articular la estructura de la obra”. En Asturias no tenemos tramontana pero la obra levantó algún murmullo porque el numeroso público que acudió no tiene el oído entrenado a estos aires novedosos aunque tenga referencias a melodías catalanas donde el oboe casi suena a flabiol si bien esperaríamos más viento del norte con chistu. Obra compleja la del vasco y no solo para la sección de viento de la OFil, también para los dos percusionistas y en general para toda la orquesta de la que su titular Lucas Macías Navarro saca «hasta debajo de las piedras» (o de los pentagramas) lo mejor de ella en todo lo que afrontan. La confianza mutua se nota, el momento actual les permite sonar con una amplia gama de matices en cualquiera de los estilos a los que están acostumbrados. El oído se entrena como la vista, los gustos también. Las preferencias son otra cosa, pero Velázquez y Kandinski no son excluyentes y disfrutar de ambos lleva su tiempo. Y la obra de Erkoreka demostró esa complicidad necesaria entre director y orquesta sin perder de vista la labor pedagógica de conocer «nuevas músicas» que dan otros aires a intérpretes y aficionados.
La compositora y pianista estadounidense Amy Beach (1867-1944) comienza a recuperarse poco a poco en este siglo XXI después de triunfar en su país en tiempos más difíciles que los actuales. Su Gaelic Symphony op. 32 en mi menor (1894-96) es su primera gran obra sinfónica que tiene aires románticos cercanos en el tiempo, utilizando melodías tradicionales irlandesas-gaélicas que como asturianos nos suenan cercanas por la parte «celta», rítmica y melódicamente. Sus cuatro movimientos (I. Allegro con fuoco; II. Alla siciliana- Allegro vivace; III. Lento con molto espressione; IV. Allegro di molto) nos permitieron disfrutar de una partitura con calidad y elementos de disfrute sonoro donde cada sección y primeros atriles tuvieron sus momentos de protagonismo, con un Macías que les deja respirar esos pasajes manteniendo siempre un sonido compacto lleno de matices. Movimientos con aires europeos, reminiscencias de Dvořák que pareció guiar a los norteamericanos por el mejor camino sinfónico donde Beach es una de las primeras en seguirle. Viento metal y viento madera arropados por una cuerda clara y precisa, los aires al pie de la letra, fogoso el primero, danzable el segundo, expresivo el tercero con el violín primoroso de Marina Gurdzhiya, más el último muy rápido y brioso con la música de Miss Amy sonando más grandiosa de lo esperado, aires de gloria con alguna ventolera, pasajes evocadores y casi cinematográficos para esta música irlandesa exportado a los Estados Unidos, que aún sigue alimentándose del folclore del viejo continente porque el viento del este no ha dejado de soplar.
A última hora se comunicaba en una hoja impresa a la entrada, que Daniel Lozakovich se veía «obligado a suspender su compromiso en Oviedo debido a un problema personal sobrevenido», siendo sustituido por Sergei Dogadin que llegaba por la mañana para el Concierto para violín y orquesta en re mayor, op. 35 de P. I. Chaikovski (1840-1893), una de las obras cumbres de la literatura violinística que no suele faltar en el auditorio de «La Viena española» a lo largo de estos años. Si el virtuoso sueco tiene un currículo impactante, el del ruso no se queda a la zaga, ganador igualmente del Primer Premio del Concurso Internacional Chaikovski (2019), así que lo difícil estaba hecho: encontrar un solista de la misma categoría que el previsto, y la profesionalidad fue solo una brisa comparada con el huracán de toda la segunda parte.
Con un violín Domenico Montagnana (Venecia 1721) cedido por a Rin Collection de Singapore, Dogadin y Macías formaron el mejor tándem posible para interpretar los tres movimientos del concierto de Chaikovski, entendimiento mutuo, máxima atención y tensión por parte de los músicos y sensación de triunfo nada más escuchar el ataque del I. Allegro moderato: sonido redondo en los graves, agudos penetrantes, una cadenza de quitar la respiración con todos los recursos posibles, un arco magistral, armónicos incisivos como murmullos, aire fresco en la interpretación del virtuoso ruso donde se notan no ya sus maestros sino el largo recorrido tanto en la música de cámara como solista con las mejores orquestas y batutas. La II. Canzonetta: Andante nos puso la piel de gallina, emoción y entrega con una concentración por parte del solista y concentración por el resto gracias a un Macías atento a todo, dejando fluir la música de Dogadin y escucharla todos para la mejor interpretación, disfrute compartido en un aire contenido, casi pintando el aire de los pájaros de Casals desde el violín. Y sin miedo para nadie, arriesgando en las velocidades siempre exigentes para todos, el III. Allegro vivacissimo donde confluir la técnica con la música, necesaria una para la otra, claridad en la concertación de Macías, vuelo huracanado de Dogadin, respuesta global de la orquesta y el paso del huracán por el escenario que nos limpió con el aire puro de Chaikovski.

Si el vértigo del último movimiento no fuese suficientemente fuerte, el paso del huracán traería su coletazo a modo de propina: el Paganini «endiablado» de las Variaciones sobre «La Molinara» de Paisiello, toda una lección de música para virtuosos sin fuegos artificiales, solo el disfrute del sonido del violín en las manos de Dogadin que nos hizo olvidar quién era el programado para aplaudir la rapidez y eficacia de los organizadores de estos conciertos (especialmente Cosme Marina) donde las cancelaciones nunca han supuesto merma de calidad y las suspensiones se han convertido en cambios de fecha, sin perder la esperanza ni el ánimo.

ALGUNAS DEFINICIONES DE LA RAE:
Aire: 3. m. viento (‖ corriente de aire). 4. m. Apariencia, aspecto o estilo de alguien o de algo. 5. m. Parecido, semejanza, especialmente de las personas. 6. m. Vanidad o engreimiento. 7. m. Ínfulas, pretensiones, alardes. 9. m. Primor, gracia y brío en el modo de hacer algo. 11. m. canción (‖ música de una canción). 12. m. coloq. Ataque parcial y pasajero de parálisis u otra afección que se manifiesta instantáneamente. 14. m. Mús. Grado de presteza o lentitud con que se ejecuta una obra musical. 15. m. pl. Aquello que viene de fuera alterando los usos establecidos e impulsando modas, corrientes o tendencias nuevas. 16. interj. U. para incitar a una o varias personas a que despejen el lugar donde están o a que se pongan a su tarea lo más pronto posible.
Viento: 1. m. Corriente de aire producida en la atmósfera por causas naturales, como diferencias de presión o temperatura. 5. m. Cosa que mueve o agita el ánimo con violencia o variedad. 6. m. Vanidad y jactancia. 7. m. Cuerda larga o alambre que se ata a una cosa para mantenerla derecha en alto o moverla con seguridad hacia un lado. 8. m. coloq. Expulsión de los gases intestinales. 9. m. Mar. rumbo (‖ dirección trazada en el plano del horizonte). 11. m. Mús. Conjunto de instrumentos de viento de una orquesta. U. t. en pl. con el mismo significado que en sing.
Huracán: 1. m. Viento muy impetuoso y temible que, a modo de torbellino, gira en grandes círculos, cuyo diámetro crece a medida que avanza apartándose de las zonas de calma tropicales, donde suele tener origen. 2. m. Viento de fuerza extraordinaria. 3. m. Suceso o acontecimiento que causa destrucciones o grandes males. 4. m. Persona muy impetuosa.

Ventolera: 1. f. Golpe de viento recio y poco durable. 3. f. coloq. Vanidad, jactancia y soberbia. 4. f. coloq. Pensamiento o determinación inesperada y extravagante.

Aire de les castañes: vientos muy típicos del otoño en el Principado, de ahí la procedencia de su nombre, ya que se dan cuando «cae» la castaña, aunque pueden darse en cualquier época del año. El aire de las castañas es un viento del suroeste asociado a las borrascas atlánticas, suele soplar con una intensidad moderada.

La Ofelia de Hamlet

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Jueves 8 de diciembre de 2022, 19:30 horas. Teatro Campoamor, Oviedo, 75 Temporada de Ópera Oviedo: “Hamlet” (de Charles Louis Ambroise Thomas, con libreto de Jules Barbier y de Michel Carré basado en la tragedia homónima de William Shakespeare); ópera en cinco actos estrenada en la Ópera de París el 9 de marzo de 1868. Nueva producción de la Ópera de Oviedo.
Critica para Ópera World del viernes 9 de diciembre, con los añadidos de links (siempre enriquecedores), fotos propias y de las RRSS, indicando la autoría, y tipografía que a menudo la prensa no admite.
Los dramas de Shakespeare son ideales para ponerlos en música y así ha sucedido a lo largo de la historia universal de la ópera, con muchos ejemplos en la memoria de los buenos aficionados. Pero “Hamlet” no ha sido de los más llevados a la escena, por lo que la ópera de Ambroise Thomas era muy esperada en esta première de la 75 temporada ovetense.
Las distintas traducciones al francés, algunas tildadas de “traiciones”, así como las adaptaciones para lograr un libreto cantábile, no deberían asombrar a nadie, y menos en estos tiempos de reescrituras hasta de la propia historia, por lo que quitar y añadir partes de la trama de Don Guillermo, e incluso cambiarle el final, viene bien para alcanzar las metas propuestas en aras de la propia dramaturgia.
Este “Hamlet” de Oviedo, con la puesta en escena de la asturiana Susana Gómez, calificado por ella misma como “la frágil arquitectura de la realidad”, tiene carambolas argumentales en un escenario diría que atemporal y sencillo, en plano inclinado con trampillas efectistas y efectivas, cortinas de azul turquesa o aguamarina, iluminación de Félix Garma que utiliza al final el frío blanco de los fluorescentes, con el siempre elegante vestuario de Gabriela Salaverri solamente colorido para el coro o los personajes femeninos, pero donde el cénit llegaría en los dos últimos actos: la fiesta de la primavera (sin ballet, que sabemos complica y encarece las producciones) y la “escena de la locura” de Ophélie, aclamada por un público expectante, tormenta real de agua y plástico cual hielo, que no destripo (ahora con el anglicismo “hacer spoiler”) para quien acuda a las siguientes representaciones, muy logrado visualmente, más el desenlace en el cementerio de Elsinor (Helsingør en danés), logrado hasta en la fosa con la arena sacada a paladas e igualmente aplaudido, aunque nada sería igual sin un reparto muy homogéneo donde la triunfadora fue Sara Blanch junto al protagonista David Menéndez, dos roles complicados en la lengua de Molière, bien defendidos por este dúo que estuvo bien arropado de principio a fin por el resto del elenco, creciendo a medida que avanzaba la representación.
El príncipe danés estaba originalmente escrito para tenor y el propio Ambroise Thomas hubo de adaptarlo a barítono por no encontrar un cantante que se adaptase a lo escrito por él. Papel exigente y poliédrico, casi omnipresente y sin apenas utilería o atrezo donde apoyar la acción, David Menéndez defendió su partitura desde un trabajo vocal pulcro, una escena que domina como pocos cantantes, y sobre todo un color vocal capaz de expresar todas las emociones de un personaje muy complicado. Pasajes introspectivos muy matizados (el famoso “ser o no ser” colocado en el acto tercero) con arrepentimiento cual plegaria, desazón y rabia contenida sin caer en excesos, como la escena junto al padrastro, buen empaste en dúos, tríos y concertantes, para acabar coronándose rey de la función.
Pero la reina de la noche fue la Ophélie de Sara Blanch en un momento vocal extraordinario, con un personaje que crece a medida que avanza la trama, sobremanera en la esperada locura del cuarto acto que bordó, emocionó y levantó el clamor entre el público que interrumpió la finalización del aria. Si escénicamente supone recrear uno de los momentos más bellos de la historia del arte, coronada de flores y vestida de blanco con un larguísimo velo, su defensa de la partitura sacó lo mejor de su técnica interpretativa al servicio de lo escrito, incluida la canción nórdica que Thomas incluyó tras trabajar en el estreno con la soprano sueca Christine Nilsson, y cantada por la tarraconense más de estilo italiano que francés, reconociendo que resulta complicado “cambiar el chip” de tantos años de estudio, pero su talento, convicción, versión y visión escénica la llevaron a entregarse de lleno y alcanzar el mayor triunfo de la noche.
No se quedó atrás la reina Gertrude interpretada por la mezzo francesa Béatrice Uria Monzon sin problemas idiomáticos ni dramáticos, encarnando sobre la escena otro de los personajes llenos de aristas: madre amada y odiada, amante sin escrúpulos y dolorosamente arrepentida tal como nos la refleja Thomas. Tan solo comentar la poca diferencia de color con la soprano española, aunque su registro grave lógicamente es más rotundo e ideal para su personaje, lo que hubiese enriquecido aún más las apariciones conjuntas de la gala.
En una obra de reparto dominado por hombres, el menorquín Simón Orfila, como Claudius, cumplió con el papel de bajo en su línea de canto segura para un barítono que va cumpliendo años, de registros extremos sin dificultades de volumen, matizado siempre aunque con un vibrato en los agudos actualmente algo exagerado, pletórico sobre la escena y sin enturbiar la calidad global de todas sus intervenciones, siendo un cantante muy querido en la temporada ovetense.
Rotundo el palentino Javier Castañeda como el espectro del rey difunto, asombrando en cada aparición desde la trampilla del suelo al patio de butacas en el final, llenando de sorpresas un papel que traía de nuevo al Campoamor muertos muy vivos y cantados sin problemas, pues esta vez la escena nunca molestó a las voces.
Breves las apariciones de Laërte pero convincente el santanderino Alejandro del Cerro, un tenor seguro de color brillante que además tiene la virtud de empastar bien con todas las voces del reparto además de una escena donde se desenvuelve con soltura. Los papeles cortos son exigentes siempre para redondear una función equilibrada, y por ello hay que destacar en primer lugar a los dos sepultureros, Juan Laborería y David Barrera, que dejaron en alto un último acto brillante en todos los aspectos. Otro tanto para el Marcellus de Josu Cabrero, el Horatio de Carlos Carzoglio o el Polonius cantado por el mexicano Alejandro López, varios debutantes en Oviedo que cumplieron.
Nuevamente reseñar el excelente trabajo del coro titular “Intermezzo” que dirige Pablo Moras en una obra con mucho peso y dificultades: cuerdas afinadas en todos los amplios registros, empaste y potencia exigida por la masa orquestal, escenas coreografiadas muy logradas, desde la fiesta báquica a la palaciega o el último cortejo fúnebre, y las voces graves como titiriteros, junto a una figuración excelente de Emilio Álvarez Gutiérrez, César Baragaño Esteo y Oskar Fresneda Uribe, sobremanera en la representación del “drama dentro del drama”, junto a los alumnos de la asturiana Escuela Superior de Arte Dramático (ESAD) Senén Menéndez Valera y Rafael Ordóñez Arce, pues todos juntos contribuyeron a redondear esta dramaturgia universal y atemporal donde el nivel homogéneo de todos prevaleció y enalteció los protagonismos en una escena convincente.
Dejo para el final la participación en el foso de la OSPA bajo la dirección de la francesa y debutante Audrey Saint-Gil, que pudo sacarle más provecho a una partitura extraordinaria por la orquestación de Thomas (que me recuerda a muchos compatriotas suyos), no solo acompañando a las voces, sin miramientos dinámicos, sino por la enorme cantidad de matices que encierra, llegando a asombrar al propio Chaikovski cuando la escuchó y enamorándose del sonido del saxofón (también protagonista en este “Hamlet”). Los maestros de la orquesta asturiana tienen calidad suficiente y demostrada para exprimirles en una interpretación que resultó suficiente pudiendo haber sido sobresaliente, aunque supongo que con las siguientes funciones vaya mejorando. Desconozco si el material musical de los editores y propietarios de la obra (Alphonse Leduc et Cie, Paris) están a la altura del original de Ambroise o bien que la directora francesa necesite más recorrido para “hacerse con la obra”, que demostró no sólo ser del gusto del público asturiano, también una verdadera gran ópera francesa merecedora de más representaciones ante la excelente acogida que tuvo en este estreno festivo.
Como última curiosidad volver a incidir en lo cansino que resulta el ya habitual “pataleo de la primera función” al discurso asturiano por la megafonía del teatro tras el castellano y el inglés, olvidando la mínima cortesía o educación, que por otra parte asombra al público que viene a Oviedo y pregunta la causa del triste espectáculo previo a cada representación (aunque menguando en decibelios en las siguientes). De las toses y móviles daría para toda una tesis doctoral, aunque no es privilegio de “La Vetusta del XXI” sino toda una pandemia.
Ficha:
Teatro Campoamor, Oviedo, jueves 8 de diciembre de 2022, 19:30 horas. 75 Temporada de Ópera Oviedo: “Hamlet” (de Charles Louis Ambroise Thomas, con libreto de Jules Barbier y de Michel Carré basado en la tragedia homónima de William Shakespeare); ópera en cinco actos estrenada en la Ópera de París el 9 de marzo de 1868. Nueva producción de la Ópera de Oviedo.
Reparto:
HAMLET: David Menéndez – CLAUDIUS: Simón Orfila – LAËRTE: Alejandro del Cerro – EL ESPECTRO DEL REY DIFUNTO: Javier Castañeda – MARCELLUS: Josu Cabrero – HORATIO: Carlos Carzoglio – POLONIUS: Alejandro López – PRIMER SEPULTURERO: Juan Laborería – SEGUNDO SEPULTURERO: David Barrera – LA REINA GERTRUDE: Béatrice Uria Monzon – OPHÉLIE: Sara Blanch.
DIRECCIÓN MUSICAL: Audrey Saint-Gil – DIRECCIÓN DE ESCENA: Susana Gómez – DISEÑO DE ESCENOGRAFÍA: Ricardo Sánchez Cuerda – DISEÑO DE VESTUARIO: Gabriela Salaverri – DISEÑO DE ILUMINACIÓN: Félix Garma – DISEÑO DE VÍDEO: Rubén Rayán – COREOGRAFÍA: Mauricio Villa.
Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA), Coro Titular de la Ópera de Oviedo “CORO INTERMEZZO” (dirección del coro: Pablo Moras).
Recortes de prensa:

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