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El renacer de Rameau

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Jueves 26 de marzo, 19:00 horas. Centro La Lila, Oviedo: Joven Asociación de Musicología de Asturias. II Ciclo de Música Antigua «Sonidos de la historia». Conferencia de Mario Guada: «Jean Philippe Rameau ou la madurez a escena».

Segunda conferencia del «ciclo de los jueves» que organizan estos jóvenes musicólogos asturianos, esta vez a cargo del completísimo leonés, casi asturiano, Mario Guada, uno de los fundadores de esta asociación. Varios años miembro del Coro Ángel Barja y actualmente en el laureado coro asturiano «El León de Oro» es además de críticocolaborador como especialista en la música antigua y barroca, en distintos medios y revistas musicales entre las que destaca «Codalario« dirigida por mi admirado colega Aurelio M. Seco que hizo de anfitrión y presentador del conferenciante, como perfecto complemento al excelente y documentado artículo publicado en el Anuario 2014 de la citada revista, (imprescindible para todo melómano que se precie) titulada «La madurez a escena» con motivo de los 250 años de su muerte, además de la entrevista a William Christie como uno de los especialistas en la vida y obra del compositor francés.

Si leer a Mario Guada es siempre un placer, escucharle con la riqueza y profusión de ilustraciones tanto visuales como sonoras, supuso una auténtica defensa de un compositor que al menos para mi generación, en España apenas se escuchaba y del que tampoco había muchas grabaciones. El citado Christie nos acercó un poco más la dimensión de su compatriota Rameau, pero olvidando todo el corpus teórico que junto al eterno J. S. Bach sentarían las bases de la tonalidad y una nueva forma de componer.

Imposible transmitir el enciclopedismo no ya del conferenciante sino del propio protagonista, con varios apartados donde pudimos descubrir por un lado y recordar por otro, sus etapas organizadas de la siguiente manera:

I. Sucintas notas biográficas

La vida del compositor francés con luces y sombras, etapas desconocidas como su viaje a Milán que le serviría para ser tachado de italianizante al principio y precisamente el más francés cuando la moda venía de allá, músico contracorriente y auténtico ilustrado.

II. El Rameu teórico

No se podía olvidar esta importante faceta que, como apuntaba al inicio, le pone junto al primer volumen de El clave bien temperado bachiano en los inicios de la tonalidad y asentando un barroco que siempre mantendrá un sello propio, francés por extensión a su nacionalidad e implicación pero totalmente universal como el del kantor de Leipzig. Incluso preámbulos en sus libros de cómo tocar el clavecín, tratados para acompañar a flauta, violín, viola de gamba… y hasta la armonía a partir de ese naturalismo de la tríada añadiendo séptima, novena y onceava que nunca antes se habían utilizado. Interesantísimo este apartado que daría para toda una velada independiente.

III. Corpus compositivo: El auténtico meollo musical práctico, diferenciado entre:

IIIa. Obras ajenas a la escena: piezas para clave, grands motets, cantatas profanas y obras menores, también dignos de un mayor tratamiento en tanto que su escritura resultó tan avanzada en todos esos géneros, cánones incluidos y descubriendo recientemente que el popular «Frère Jacques» es de su autoría, como tantas otras primicias que Guada recordó de Rameau, poniendo las cosas en su sitio exacto.
IIIb. Mundo operístico: intentos previos y carrera escénica. De nuevo las luces y sombras, los primeros acercamientos a un drama musical que los propios franceses denominan de distintas formas para acotar fondo y forma.

Sería este apartado el más amplio de la disertación precisamente por el dato curioso de no dedicarse por completo a la ópera hasta los 50 años, tras unos inicios y tanteos que saldrían a flote en plena madurez, a pesar de no contar con una colaboración fija de sus libretistas, por otra parte y salvo Voltaire, faltos de mayor peso literario aunque plegados a los gustos reales.

IV. La grandeur musical de Rameau

Imposible e innecesario desgranar cada obra, las aportaciones instrumentales a una orquesta casi sinfónica, y la cuidadosa selección de los fragmentos musicales para explicar las claves de las óperas de Rameau, con erudición y cercanía, disfrutando y contagiando las ganas por escuchar y/o ver las obras completas, sin faltar nunca el comentario crítico de los distintos registros aparecidos hasta el momento, esa faceta de dominador de una época y aún más del autor protagonista de esta segunda clase magistral en el salón del centro de La Lila.

Tampoco olvidó recordar parte de los eventos que en el 2014 se celebraron en torno a la figura de Rameu, el músico francés que Guada nos ha redescubierto y del que todavía no teníamos una visión tan completa como la que nos ofreció este musicólogo conocedor apasionado de un compositor realmente grande del que nos contagió su admiración y saber.

La disidencia siempre es apertura

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Jueves 12 de marzo, 19 horas. Centro La Lila, Oviedo:  Joven Asociación de Musicología de Asturias. II Ciclo de Música Antigua «Sonidos de la historia». Conferencia de Ángel Medina: «Disidencias del canto gregoriano».

Primera conferencia del «ciclo de los jueves» que organizan estos jóvenes de espíritu abierto, enamorados de la música sin etiquetas, consolidando la llamada antigua que tiene su espacio en la capital asturiana, estrenando escenario como es el Salón de Actos del Centro «La Lila», perfecto para eventos como el de esta tarde de jueves, donde el Catedrático Ángel Medina nos dio toda una clase magistral llena de anécdotas, ilustraciones musicales y sobre todo la amplitud de miras que da el conocimiento, presentado por la presidenta de la asociación María García.

Con el sustantivo tan sugerente de «disidencias» sumado al concepto que tenemos de canto gregoriano, pudimos comprobar de la mano de un estudioso cómo la unificación o intento de normalizar siempre supone perder identidad, más cuando además se realiza desde la imposición y el nepotismo. Interesantísimas teorías, bien documentadas como siempre en Ángel Medina, sobre los distintos cantos gregorianos repasando desde los orígenes hasta nuestros días sin olvidarse de Solesmes, Carlomagno, el Papado, Trento, Silos o nuestras Pelayas, de las distintas liturgias que acabarán prohibidas por la romana, trufado todo de anécdotas realmente jugosas. Impresionante el discurrir de la notación musical y su ejecución, las letras latinas, los tropos y secuencias, la tradición oral, el abrir los ojos sabiendo que siempre hubo disidentes que intentaban mantener lo propio como seña de identidad que no debemos perder, y siendo genial el juicio por considerar hereje la hispánica (visigoda y mozárabe), con la quema de los dos «misales» romano e hispano saltando éste del fuego que finalmente fue pateado por el rey Alfonso VI para volver a convencernos de que la ley es lo que diga el rey, tan vigente en pleno siglo XXI.

Igualmente maravilloso el análisis que el profesor Medina hizo de los «gori gori«, onomatopeya infantil para expresar lo ilegible de los cantos en las misas de difuntos, explicándonos cómo se pagaban hasta no hace mucho, siendo una fuente de ingresos tan imponente lo que suponían esas liturgias cantadas a toda prisa, porque entonces los curas cumplían a rajatabla, o la visión que la orden de Cluny tenía, no ya del arte o la decoración llevada al mínimo, incluyendo el gregoriano melismático para despojarlo de tanto adorno -que finalmente no se llevó a cabo- y de la regla benedictina del ora et labora que aún hoy parece rota olvidando la segunda parte, puede que por considerar el trabajo como castigo divino para los católicos (cosecha propia). Sabedor de las críticas que los llamados gregorianistas tienen hacia estas visiones, su razonamiento es apabullante por aplicar el sentido común del conocimiento.

Simpática la reflexión sobre Cielo e Infierno, en manos de Dios, y el Purgatorio con entrada y salida, direcciones incluidas, cuyas llaves están manejadas por la Iglesia, inventora del lugar más concurrido de la eternidad. Admiración por el saber enciclopédico del egregio catedrático al que siempre da gusto escuchar.

Por supuesto que no podía olvidar en esta lección, imposible de resumir, hacer referencias al ritmo, la polifonía, los instrumentos que estaban presentes en las liturgias hasta que, como suele suceder, algún avispado decide prohibirlos, con todo lo que ello supuso, citando el curioso caso del serpentón.

Y así con todos los puntos desgranados durante más de una hora de estos «cantos gregorianos» sin olvidarse de los populares, transmitidos oralmente de generación en generación, manteniendo desde la lejanía la identidad y evitando prohibiciones al preservarse geográficamente, como su estudiada «Misa de gaita» que pondría el broche de oro a una clase tan amena que el tiempo pasó volando. Gracias a mi querido Medina y enhorabuena a la JAM de Asturias por seguir instruyendo y deleitando con palabras musicales y música sin palabras. Los jueves no son santos y hasta el 23 de abril queda mucho por delante.

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