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Mi Festival de Granada, una experiencia única

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A lo largo de un mes y desde este blog he ido subiendo mis críticas y reseñas del 72 Festival de Granada, que paso a resumir en esta entrada como «MI FESTIVAL», los conciertos que evidentemente tuve que seleccionar ante la oferta inmensa, sin asistir a la Danza -otra de las señas de identidad del Festival- en el Generalife ni al Flamenco, tampoco al FEX o los Cursos «Manuel de Falla», pero con todo, una experiencia única e inolvidable.

Mi eterna gratitud a todo el EQUIPO, desde su director Antonio Moral, la Jefa de Prensa Teresa del Río, María José Serrano en el Patrocinio y Relaciones Externas o Nina von Krogh en la Coordinación Artística, por citar sólo a mis «habituales». También al fotógrafo Fermín Rodríguez, sus imágenes oficiales que no pueden faltar en cada entrada, Redes Sociales y noticias… por supuesto a todo el amplísimo y numeroso personal (técnicos más voluntarios) con quienes este festival funciona como un perfecto engranaje muy entrenado tras tantos años de trabajo, no siempre visible pero que merecen mi reconocimiento vivido en primera persona.

Mención especial al Colegio Mayor Santa Cruz La Real, mi segunda casa en un mes granadino donde me trataron con mucho cariño y todas las atenciones inmerecidas para este melómano noctámbulo (no solo por los horarios de los conciertos). Gracias a su director Juan García Montero, a Lorenzo y Óscar por «dar de comer al hambriento», a mis «guardianes» Paqui, David, Samuel y Ariel, junto a todo el personal de limpieza con el resto de trabajadores de un alojamiento increíble donde conviven Los Padres Dominicos (Don Antonio a la cabeza) y muchos grupos de estudiantes, también profesores que acuden en verano a formarse en la capital nazarí, donde curiosamente me encontraría a un compañero norteamericano que trabajó en  mi IES «El Batán» de Mieres justamente el curso 2018-19 que estuve de baja por el accidente de moto, pero que el destino nos deparaba el final de esta canción hecho realidad (La vida te da sorpresas). También mi cariño para el ponceño Isidoro Valentín «Cholo» residente en New Jersey con quien platicaba a menudo compartiendo filosofía, poemas y vida.

Imposible igualmente describir lo que supuso para este asturiano conocer en persona a muchos de mis referentes musicales, artistas internacionales y críticos tanto nacionales como locales, así como el reencuentro con muchos conocidos entre los que estuvieron gente muy querida (sin olvidarme de Lorena Jiménez, «Asturische Macht» y Asturian power).

Y ya dejo a partir de aquí todo «Mi Festival» con los links a la críticas de mis 29 días y 30 noches, 39 conciertos en 9 escenarios distintos.

Miércoles 21
Universo vocal. Ópera I, Palacio de Carlos V, 22:00 h:

El retablo de maese Pedro. Un tríptico sobre Don Quijote

OCG – Aaron Zapico – Compañía Etcétera – Enrique Lanz.

Jueves 22
Universo vocal. Ópera I, Palacio de Carlos V, 22:00 h:

El retablo de maese Pedro. Un tríptico sobre Don Quijote
Orquesta Ciudad de Granada, Alicia Amo, soprano (Trujamán), David Alegret, tenor (Maese Pedro), José Antonio López, barítono (Don Quijote), Juan Carlos Garvayo, clave,  Aarón Zapico, dirección musical. Compañía EtcéteraEnrique Lanz, dirección de escena, títeres, escenografía y proyecciones.

Viernes 23
Grandes intérpretes, Patio de los Mármoles (Hospital Real), 21:30 h:

Víkingur Ólafsson, piano: Mozart y sus contemporáneos

Sábado 24
Cantar y tañer. Sones antiguos y barrocos, Monasterio de San Jerónimo, 12:30 h:

Benjamin Alard, órgano.

Conciertos de Palacio, Auditorio Manuel de Falla, 20:00 h:
Joven Orquesta Nacional de España (JONDE) – Eliahu Inbal, director.

Domingo 25
Cantar y tañer. Sones antiguos y barrocos, Monasterio de San Jerónimo, 12:30 h:

Officium Ensemble – Pedro Teixeira, director. Magister musicae, Motetes de Sebastián de Vivanco y sus contemporáneos portugueses (con motivo del IV centenario de la muerte de Sebastián de Vivanco).

Conciertos de Palacio, Palacio de Carlos V, 22:00 h:

Filarmonica della Scala – Riccardo Chailly, director.

Lunes 26

Música de cámara, #Ligeti100, Patio de los Arrayanes, 22:30 h:

Quatuor Diotima.

Martes 27

Universo vocal. Gala lírica I, Palacio de Carlos V, 22:00 h:

María José Moreno, soprano – Carlos Álvarez, barítono – Orquesta Filarmónica de Málaga (OFM) – José María Moreno, director.

Miércoles 28

Ton Koopman: Medalla de oro del Festival de Granada 2023.

Solo Bach, Colegio Mayor Santa Cruz la Real, 22:00 h:

Amsterdam Baroque Orchestra and Choir – Hana Blazikova, soprano – Maarten Engeltjes, contratenor – Tilman Lichdi, tenor – Klaus Mertens, bajo – Ton Koopman, director.

Johann Sebastian Bach (1685-1750): Johannes-Passion, BWV 245 (La pasión según San Juan, 1724).

Jueves 29

Solo Bach, Patio de los Mármoles (Hospital Real), 21:30 h:

Amsterdam Baroque Orchestra – Ton Koopman, director.

Johann Sebastian Bach (1685-1750): Suite orquestal nº 2 en si menor, BWV 1067;
Musikalisches Opfer, BWV 1079 (Ofrenda musical, 1747).

Viernes 30

Solo Bach, Colegio Mayor Santa Cruz la Real, 22:00 h:

Orquesta Barroca de SevillaGiovanni Antonini, director.
Johann Sebastian Bach (1685-1750): Suites orquestales

Sábado 1

Cantar y tañer. Sones antiguos y barrocos, Monasterio de San Jerónimo, 12:30 h:

Nereydas – María Espada,  soprano – Javier Ulises Illán, director. Senderos del alma

Grandes intérpretes, Parroquia de Nuestro Salvador, 21:00 h:

Ton Koopman, órgano.

Domingo 2

Grandes intérpretes,  Crucero del Hospital Real, 12:30 h:

Giovanni Antonini, flautas: It’s as easy as lying

Conciertos de Palacio, Palacio de Carlos V, 22:00 h:

Orchestre des Champs-Elysées – Philippe Herreweghe, director.

Lunes 3

Colegio de Arquitectos de Granada, Asociación Amigos del Festival, 18:30 h:

Ricardo Molina Oltrá: Conferencia en torno a Turandot.

Grandes intérpretes, Palacio de Carlos V, 22:00 h:

Javier Perianes, piano. Concierto homenaje a Alicia de Larrocha en el centenario de su nacimiento.

Martes 4

Universo vocal. Liederabend, Patio de los Mármoles (Hospital Real), 21:30 h:

Anna Lucia Richter, mezzosoprano – Ammiel Bushakevitz, zanfona, piano: Licht!

Miércoles 5

Cantar y tañer. Sones antiguos y barrocos, Colegio Mayor Santa Cruz la Real, 22:00 h:

Il Giardino Armonico –  Giovanni Antonini, dirección y flauta – Avi Avital, mandolina.

Jueves 6

Conciertos de Palacio, Palacio de Carlos V, 22:00 h:

Orchestre Philharmonique du LuxembourgYuja Wang, piano – Gustavo Gimeno, director.

Viernes 7

Conciertos de Palacio Tríptico Mahler I, Palacio de Carlos V, 22:00 h:

Orchestre Philharmonique du LuxembourgGustavo Gimeno, director:
Tomás Marco (1942): Angelus Novus (Mahleriana 1) (1971).
Gustav Mahler (1860-1911): Sinfonía nº 6 en la menor «Trágica» (1903-1905).

Sábado 8

Cantar y tañer. Sones antiguos y barrocos, Monasterio de San Jerónimo, 12:30 h:

Al Ayre EspañolMaite Beaumont, soprano – Eduardo López Banzo, director:
Afectos amantes. Cantadas de José de Torres.

Solo Bach, Auditorio Manuel de Falla (Sala B), 20:00 h:

La RitirataPierre Hantaï, Diego Ares, Ignacio Prego y Daniel Oyarzabal, claves –Josetxu Obregón, violonchelo y dirección artística.
Johann Sebastian Bach (1685-1750): Conciertos para dos, tres y cuatro claves

Domingo 9

Solo Bach, Auditorio Manuel de Falla (Sala B), 12:30 h:

Pierre Hantaï, clave.

Conciertos de Palacio, Tríptico Mahler II, Palacio de Carlos V, 22:00 h:

Orquesta Nacional de España –  David Afkham, director:
Tomás Marco (1942): Ur-Nachtmusik (Mahleriana 4) (2023) *Estreno absoluto. Obra encargo del Festival de Granada.
Gustav Mahler (1860-1911) Sinfonía nº 7 en mi menor (1904-1905).

Lunes 10

Música de cámara, Patio de los Arrayanes, 22:30 h:

Mandelring QuartettJudith Jáuregui, piano: Proyecto Shostakóvich

Martes 11

Grandes intérpretes, Palacio de Carlos V, 22:00 h:

Daniil Trifonov, piano.

Miércoles 12

Universo vocal. Ópera III, Palacio de Carlos V, 22:00 h:

Turandot, drama lírico en tres actos. Versión concierto.

Orquesta y Coro Titulares del Teatro Real – Andrés Máspero, director del coro – Coro Infantil «Elena Peinado» (Elena Peinado directora) – Nicola Luisotti, director.
Anna Pirozzi, soprano (La princesa Turandot) –  Vicenç Esteve, tenor (El emperador Altoum) – Adam Palka, bajo (Timur) – Jorge de León, tenor (Calaf) – Salome Jicia, soprano (Liu) – Germán Olvera, barítono (Ping) – Moisés Marín, tenor (Pang) – Mikeldi Atxalandabaso, tenor (Pong) – Gerardo Bullón, barítono (Un mandarín).

Jueves 13

Grandes intérpretes, Palacio de Carlos V, 22:00 h:

Igor Levit, piano.

Viernes 14

Música de cámara, #Ligeti100, Patio de los Mármoles (Hospital Real), 21:30 h:

Cuarteto Cosmos.

Sábado 15

Cantar y tañer. Sones antiguos y barrocos, Monasterio de San Jerónimo, 12:30 h:

Academia Barroca del Festival de Granada –  Carlos Mena, directorSoli Deo Gloria

Universo vocal. Recital lírico I, Auditorio Manuel de Falla, 20:00 h:

Angela Gheorghiu, soprano – Jeff Cohen, piano.

Domingo 16

Cantar y tañer. Sones antiguos y barrocos, Crucero del Hospital Real, 12:30 h:

Armonía Concertada (María Cristina Kiehr, soprano –  Ariel Abramovich, vihuelas de mano): El dulce trato hablando: la música de Alonso Mudarra

Universo vocal. Gala lírica II, Palacio de Carlos V, 22:00 h:

Magdalena Kožená, mezzosoprano – La Cetra BaselAndrea Marcon, clave y dirección: Alcina: Amor embrujado – Amor encantado

Lunes 17

Solo Bach, Patio de los Arrayanes, 22:30 h:

Armida Quartett

Johann Sebastian Bach (1685-1750): Die Kunst der Fuge, BWV 1080 (El arte de la fuga, 1742)

Martes 18

Universo vocal. Recital lírico II, Palacio de los Córdova, 22:30 h:

Mariola Cantarero,  soprano –  José Quevedo ‘Bolita’, guitarra flamenca – Paquito González, percusión: Libre, Canción española para soprano, guitarra flamenca y percusión.

Miércoles 19

Conciertos de Palacio, Tríptico Mahler III, Palacio de Carlos V, 22:00 h:

Orquesta Joven de AndalucíaAngela Gheorghiu, soprano – Víctor Pablo Pérez, director.

RESIDENTES:

Compositor: TOMÁS MARCO (Madrid, 1942).
Artista, director de orquesta y flautista: GIOVANNI ANTONINI (Milán, 1965).
Artista, director de orquesta, clavecinista y organista: TON KOOPMAN (Zwolle, 1944).

Mi Festival: 29 días, 39 conciertos en 9 escenarios.
Palacio Carlos V, 22:00h (5+10=15)
21, 22, 24, 25 y 27/06 // 2, 3, 6, 7, 9, 11, 12, 13, 16 y 19/07.
Monasterio de San Jerónimo, 12:30h (2+3=5)
24 y 25/06 // 1, 8 y 15/07.
Patio de los Mármoles (Hospital Real), 21:30h (2+2=4)
23 y 29/06 // 4 y 14/07.
Crucero (Hospital Real), 12:30h (2)
2 y 16/07.
Auditorio Manuel de Falla, 20:00h (1+3=4)
24/06 // 8, 9 y 15/07.
Colegio Mayor Santa Cruz la Real, 22:00h (2+2=4)
28 y 30/06 // 5 y 8/07.
Patio de los Arrayanes, 22:30h (1+2=3)
26/06 // 10 y 17/07.
Parroquia de Nto. Salvador, 21:00h (1)
01/07.
Palacio de los Córdova, 22:30h (1)
18/07.

Balance del 72 Festival de Granada

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Aún con la «resaca musical» de 29 días y 30 noches granadinas con las correspondientes reseñas en el blog, espero hacer un resumen donde acceder a cada concierto, 39 en total con sesiones dobles los fines de semana.

Mientras preparo mi propio resumen, adjunto la nota de prensa con el BALANCE de esta 72ª edición con los links a los conciertos que asistí citados en la misma:

La 72 edición del Festival de Granada ha realizado un total de 124 actividades, las mismas que en 2022.

Al menos 55.100 espectadores han disfrutado de los 109 espectáculos programados.

60 conciertos (53,2%) han tenido carácter gratuito con un total de 19.417 asistentes

El Festival ha alcanzado este año un récord histórico de taquilla con 1.424.000 euros recaudados en los 49 conciertos puestos a la venta, lo que supone un incremento del 26,6% con respecto a 2022 y de un 58,5% si se compara con 2019 (año prepandemia)

Los Cursos Manuel de Falla han realizado un total de 14 actividades académicas con 124 alumnos, además de una exposición del Taller de fotografía.

La 72 edición del Festival Internacional de Música y Danza de Granada llegó anoche a su fin con la participación de la Orquesta Joven de Andalucía, dirigida por Víctor Pablo Pérez, con la presencia de la gran soprano rumana Angela Gheorghiu, que alcanzó un memorable éxito tras las cuatro arias de Puccini que interpretó, además de la popular canción de Granada, que ofreció como bis. Sin duda la edición de 2023 se recordará entre otros muchos, por el concierto del mítico cantautor norteamericano, Bob Dylan, icono del pop y folk americano de varias generaciones, que arrasó en su debut en el Teatro del Generalife.

Entre las citas más destacadas de este año hay que resaltar la inauguración del Festival con el Retablo de Maese Pedro de Falla, que se presentó en el Palacio de Carlos V en una espectacular producción de marionetas gigantes diseñadas por Enrique Lanz, director de la Compañía Etcétera, con dirección musical de Aarón Zapico.

La gran pianista china Yuja Wang, junto al director Gustavo Gimeno y la Filarmónica de Luxemburgo, ofrecieron unas ‘históricas’ Variaciones Paganini de Serguei Rachmaninov, como destacó la prensa musical. Otros tres insignes pianistas, Perianes, Trifonov y Levit, bordaron igualmente sus respectivos recitales y la mezzosoprano Madgalena Kozena cantó con un gusto exquisito las siete exigentes arias de la ópera Alcina de Haendel. Otra de las citas especiales del festival fue el recital de Lied que interpretaron la mezosoprano Anna Lucia Richter y el pianista Ammiel Bushakevitz.

Pero la obra que concitó el aplauso unánime, tanto del público como de la crítica, fue la ópera Turandot de Puccini magníficamente interpretada por un reparto de campanillas, encabezado por Anna Pirozzi y Jorge de León, junto a los conjuntos estables del Teatro Real, magistralmente dirigidos por Nicola Luisotti, en su estreno granadino. Otro gran triunfador fue el barítono Carlos Álvarez, que hacia su debut en el festival. En el apartado barroco, el legendario Ton Koopman, que recibió la medalla de honor del festival y fue el artista residente de este año, junto a Giovanni Antonini, dejó en el haber del festival una emocionante Pasión según San Juan de Bach, a pesar de las circunstancias adversas en las que se ofreció. La obra encargo del festival Ur-Nachtmusik de Tomás Marco, –compositor residente del que se ofrecieron un total de nueve obras suyas desde 1971 hasta su ultimo estreno mundial– recibió una buena acogida por parte de la crítica especializada y el público que llenaba el Palacio de Carlos V. La obra estreno fue interpretada por la Orquesta Nacional de España, dirigida por su director titular, que además ofrecieron una magnífica versión de la Séptima de Mahler, quizás su sinfonía más compleja y de difícil interpretación.

En el apartado de danza dos de las grandes compañías europeas dejaron su sello de calidad en el Teatro del Generalife. El Ballet de Hamburgo presentó su mítica producción de El sueño de la noche de verano, concebida por el legendario John Neumeier, su director durante los últimos 50 años, que se despidió de los escenarios en Granada. El prestigioso Ballet Bejart de Lausanne nos trajo otra de las más grandes producciones de finales del siglo pasado: Ballet for life. La Compañía de Antonio Najarro sorprendió al público por su belleza plástica y su originalidad. Por último, el Ballet Nacional de España trajo a Granada uno de sus trabajos más recientes y exitosos: La bella Otero, bailada por Patricia Guerrero. El flamenco volvió a tener una destacada presencia con 7 conciertos ofrecidos como en años anteriores en el Auditorio Municipal de la Chumbera y en el Palacio de los Cordova. Allí brillaron con luz propia el joven jerezano Jesús Méndez, el cantaor chiclanero Antonio Reyes acompañado al toque de un sensacional Pepe del Morao. Y otro de los grandes de la guitarra José Quevedo Bolita, que acompaño sabiduría a una cantaora volcánica como Argentina y a la soprano granadina Mariola Cantarero, que se adentró en la canción española aflamencada. Por último, el versátil instrumentista Jorge Pardo, esta vez en formación de trío, trufó con su habitual maestría el mundo del flamenco con el del jazz.

El balance final se puede calificar de muy positivo. La 72 edición del Festival de Granada ha sido en la que más localidades se han puesto a disposición del público en toda la historia del Festival con un total de 46.477 plazas disponibles frente a las 37.415 del pasado año (24,2% de incremento, de las cuales se han ocupado 38.977 localidades (83,9%) En 2022 la ocupación fue del 84,4% con un total de 31.567 entradas ocupadas. Esta oferta sin precedentes ha supuesto que el Festival haya alcanzado su récord histórico de ingresos de taquilla con 1.424.000 euros, superando las cifras del año pasado en un 26,6%. En total sumando los conciertos de pago y los gratuitos del FEX, los matinales de las iglesias, los recitales de órgano y los celebrados en el Corral del Carbón y el Centro García Lorca, la afluencia de público ha sido de 54.700 espectadores, lo que supone un aumento del 10,3% respecto de 2022.

A lo largo de 31 jornadas, se han realizado en el festival los 109 espectáculos programados, (sin ninguna cancelación), que han estado muy positivamente valorados, tanto por la crítica especializada como por los 54.700 espectadores que los han presenciado in situ. De estos espectáculos, 50 se corresponden a la 20 edición del FEX (la extensión del festival), que se ha celebrado en los 8 distritos de Granada capital y en 12 municipios de la provincia (Alhendín, Castilléjar, Cijuela, Fuente Vaqueros, Huéscar, Íllora, Laroles, Maracena, Monachil, Padul, Purullena y Yegen), además del Puerto de Motril y Sierra Nevada. Este año el festival salió por vez primera de la provincia de Granada con una extensión a Jaén capital (JONDE dirigida por Eliahu Inbal). Estas actividades han sido seguidas por 18.355 espectadores y todos estos conciertos han sido de entrada libre.

Con respecto a los Cursos Manuel de Falla, que han cumplido 54 ediciones, se han convocado 14 actividades académicas: 7 Cursos, 2 talleres, 4 clases magistrales y la Academia Barroca del Festival. El total de alumnos matriculados ha sido de 131. Una edición más se organizó la exposición Fotografía, música, danza y ciudad con los trabajos de los alumnos del Taller de Fotografía de los 54 Cursos, en la Sala Zaida de Fundación Caja Rural Granada.

Repercusión en medios de comunicación

La repercusión mediática del Festival ha sido muy amplia y con un tono positivo. Según se desprende del estudio de la Plataforma Onclusive de seguimiento y análisis de medios, la cobertura del Festival ha superado las 1.200 noticias: 1.000 recortes de prensa e impactos ‘on line’; + 32 reportajes y entrevistas en televisión; +120 cortes e intervenciones en radios. El valor económico de esta repercusión mediática se ha valorado en 12,4 Mill €.

GRABACIONES

Radio Clásica-RNE y la Unión Europea de Radiodifusión, UER (21 grabaciones)

Radio Clásica, de RNE, ha realizado 21 grabaciones, de los cuales 13 serán emitidos a través del satélite de la Unión Europea de Radiodifusión (UER).

Canal Sur – Canal Sur Más

Canal Sur televisión emitirá próximamente el concierto que ofreció el barítono Carlos Álvarez y la soprano María José Moreno con la Orquesta Filarmónica de Málaga, el 27 de junio en el Palacio de Carlos V, y además difundirá en diferido la ópera de cámara de Manuel de Falla, El Retablo de Maese Pedro.

Televisiones internacionales: (6 grabaciones)

Las cadenas internacionales de televisión, Mezzo, Medicci, France Télévisions (F3 Nouvelle Aquitaine & Corse, @CultureBox) y Qwest TV se harán eco de 6 espectáculos del Festival: El Retablo de Maese Pedro, la actuación del Ballet Nacional de España, el recital de piano de Javier Perianes, el concierto de Nereydas y los de las Orquesta Filarmónica della Scala de Milán, Gala Lírica con Carlos Álvarez y Maria José Moreno junto a la Orquesta Filarmónica de Málaga, y Orchestre des Champs-Élysées. A lo largo de los meses de agosto y noviembre habrá más de 80 emisiones de estos conciertos.

Más zarzuela por favor

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Martes 27 de junio, 22:00 horas. 72 Festival de Granada, Palacio de Carlos V, “Universo Vocal”, Gala lírica I: María José Moreno (soprano), Carlos Álvarez (barítono), Orquesta Filarmónica de Málaga (OFM), José María Moreno (director). Obras de ópera y zarzuela. Fotos de Fermín Rodríguez.

 

Crítica para Ópera World del jueves 29, con los añadidos de fotos (propias y de las RRSS), links siempre enriquecedores, y tipografía que a menudo la prensa no admite.
El maestro Arturo Reverter titula las notas de esta primera gala lírica del Festival «Sustancia lírica de dos voces andaluzas» donde disecciona cada página que escuchamos, y todo ello organizado como es habitual en estos recitales con dos partes separando ópera y zarzuela, suma de arias y romanzas, dúos y números orquestales, todas obras archiconocidas pero siempre agradecidas de escuchar. La Danza Española nº 5 de Granados, conocida como “Andaluza”, tiene como añadido una poesía de Luis Muñoz Lorente que refleja en parte el espíritu siempre inspirador para compositores e intérpretes de todos los géneros y estilos en esta tierra del sur que en parte siento mía:
“¡Mi Andalucía! Rojo clavel de un gran vergel
Alma de España que guarda en su entraña amor,
Es el sonar de tu cantar copla de amar”.
Sabor andaluz con la soprano granadina María José Moreno, el barítono malagueño Carlos Álvarez con la orquesta de su ciudad sumando al titular desde la temporada 2020-21 José María Moreno, un mallorquín a la batuta uniendo para esta gala sentimientos mediterráneos aunque la música siempre sea universal y no conozca fronteras, triunfando lo nuestro.
La Orquesta Filarmónica de Málaga (OFM) dista mucho de la que disfruté hace años en la capital de la Costa del Sol con Manuel Hernández Silva al frente tanto en conciertos sinfónicos como en recitales y ópera. Desconozco los cambios habidos en estos años, pero en esta gala granadina adoleció de brillo en los violines, echando de menos más entendimiento entre las distintas secciones, con alguna inexactitud imperdonable para estos profesionales junto a la necesaria sonoridad global que pecó de oscuridad con desajustes variados en pasajes demasiado conocidos donde se apreciaron estas carencias.
El maestro Moreno pese a los esfuerzos y gestos por momentos demasiado exagerados, tampoco tuvo la respuesta exigida desde el podio ni en las partes orquestales, caso de las oberturas operísticas o en los preludios e intermedio de zarzuela, ni en las acompañantes de las voces, no siempre mimadas estando en el mismo plano sonoro, y por momentos con la sensación de ir “a remolque” que fue más que evidente aunque la batuta luchó por encajar y enderezar lo que cojeaba. Lástima que páginas de tanta enjundia como el Preludio de El tambor de granaderos (1894) de Ruperto Chapí (1851-1909) la percusión no estuviese presente y marcando con decisión, o el conocidísimo Intermedio de La boda de Luis Alonso (1896) de Gerónimo Giménez (1854-1923) que hubiese necesitado más limpieza en la ejecución de la OFM e incluso pausar un poco los tempi para disimular estas carencias globales.
En la parte vocal los artistas brillaron en algunas páginas solistas, empastaron bien en los dúos y resultaron mucho mejor en la parte dramatizada o escenificada que en la lírica, siendo necesarias ambas aunque no podemos negar su profesionalidad y conocimiento de sus intervenciones, todas bien interiorizadas aunque evitasen notas agudas, las buscaran con diferente resultado, o incluso las obviaran.
Los dúos elegidos por María José Moreno y Carlos Álvarez fueron desiguales en el resultado vocal y global. De los operísticos, Mozart bien de color y equilibrio dinámico, especialmente Don Juan con Zerlina en “Là ci darem la mano” y sobre todo Donizetti “La voilà, la voilà…” de La fille du régiment (1840) que resultó lo mejor de la primera parte por interpretación y escena, con la OFM más balanceada con ellas.
De las zarzuelas, Federico Moreno Torroba (1891-1982) con Luisa Fernanda (1932) es una obra completa vocalmente, y en el dúo de Carolina y Vidal “Para comprar a un hombre” el color de Moreno y Álvarez fue ideal, con buena química entre ambos, luciéndose más el malagueño que la granadina, mientras en el que cerraría recital, el mejor y popular Pablo Sorozábal (1897-1988) de La del manojo de rosas (1934) con un tempi no muy cómodo para “Hace tiempo que vengo al taller”, al menos la calidad de ambos solistas prevaleció y nos recordó los buenos momentos sobre la escena.
Individualmente María José Moreno ha ganado en corporeidad y sus agudos no son tan incisivos, con un color ideal para las arias operísticas de esta velada, aunque el grave pierda algo de volumen, más si la orquesta tampoco mimó los matices. Las agilidades fluyen bien aunque las respiraciones rompan un poco la línea melódica buscando el ataque preciso. De las conocidas romanzas de zarzuela, Moreno optó más por asegurar los agudos que por la expresividad, que intentó jugando con unos tempi que la OFM no siempre encajó con ella. Con todo, la soprano granadina va asentándose con un registro que, de acertar en la elección de los roles, la mantendrá muchos años en escena, y su entrega dramática en esta gala fue lo más destacable.
Carlos Álvarez lleva años siendo un barítono importante e imponente sobre la escena. En este “universo vocal” hizo gala de sus tablas y veteranía, el timbre propio y corpóreo de amplia proyección. En la ópera total dominio mozartiano junto a la expresividad donizettiana, mientras que en nuestro género lírico es una voz que eleva el nivel esperado y exigible para exportar la zarzuela más de lo que hacemos. Abriendo la segunda parte, Pablo Luna (1879-1942) y la canción de Manacor “Qué me importa ser judío” de El niño judío (1918) rescata del olvido esta romanza única que el malagueño interpretó con toda su sabiduría. Otro tanto con páginas que triunfan solas más que la propia obra donde se incluyen, caso de la Jota de Perico, de El guitarrico (1900) aunque “amoldada” desde las tablas en una versión particular, puede que otro ejemplo de páginas solistas que triunfan más que la propia zarzuela de Agustín Pérez Soriano (1846-1907).
Desde Granada venció nuestro género por excelencia con dos voces andaluzas que fueron muy aplaudidas, quedándonos con ganas de una propina a dúo, que para sorpresa sería el Preludio de La Revoltosa de Chapí  ¡finalizando con una obertura! y esperando de este “universo vocal” al menos escuchar a Felipe y Mari Pepa aunque fuesen con acento propio. La OFM con el director mallorquín mantuvieron las sensaciones ya comentadas, debiendo pedirles interpretaciones con igual calidad que la escrita y con tantos referentes en nuestra historia lírica.
FICHA:
María José Moreno, soprano – Carlos Álvarez, barítono – Orquesta Filarmónica de Málaga – José María Moreno, director
Programa
I
Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791):
Obertura de Le nozze di Figaro (1786)
Crudel! Perché finora (duetto Conte-Susanna)
Hai già vinta la causa (aria Conte)
Crudele!…
Non mi dir (aria Donna Anna), de Don Giovanni (1788)
Là ci darem la mano (duetto Don Giovanni-Zerlina)
Gaetano Donizetti (1797-1848):
Obertura de Don Pasquale (1843)
La voilà, la voilà… (duetto Sulpice-Marie), de La fille du régiment (1840)
II
Pablo Luna (1879-1942):
Qué me importa ser judío (canción de Manacor), de El niño judío (1918)
Pablo Sorozábal (1897-1988):
En un país de fábula (romanza de Marola), de La tabernera del puerto (1936)
Federico Moreno Torroba (1891-1982):
Para comprar a un hombre (dúo Carolina-Vidal), de Luisa Fernanda (1932)
Ruperto Chapí (1851-1909):
Preludio de El tambor de granaderos (1894)
Agustín Pérez Soriano (1846-1907):
Jota de Perico, de El guitarrico (1900)
Amadeo Vives (1871-1932):
Canción del ruiseñor, de Doña Francisquita (1923)
Gerónimo Giménez (1854-1923):
Intermedio de La boda de Luis Alonso (1896)
Pablo Sorozábal:
Hace tiempo que vengo al taller, de La del manojo de rosas (1934)

El Ateneo Musical de Mieres cumple un lustro

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El pasado domingo 18 dentro de las Fiestas de San Xuan de Mieres se celebraba en el Auditorio «Teodoro Cuesta» un concierto extraordinario bajo el título «Antología de la Zarzuela» organizado por el Ateneo Musical de Mieres bajo el siempre inestimable apoyo del Ayuntamiento que preside Aníbal Vázquez (renovando mandato tras las últimas elecciones) y la Concejalía de Cultura dirigida por Juan Ponte (que deja su puesto por otras obligaciones), poniendo al concejo en los itinerarios culturales donde la música también ha tenido, y esperamos continúe, un lugar destacado.

La Asociación Cultural «Ateneo Musical de Mieres» cumple ahora cinco años de su constitución, siendo su Banda Sinfónica bajo la dirección de Antonio Cánovas Moreno (Totana, 1979) el núcleo de la misma, aumentando este año con la Coral «Cantares» y contando incluso con una sección de gaitas para ocasiones especiales.

Y aunque parece que fue ayer, este lustro con pandemia incluida, restricciones y todo tipo de contratiempos no debilitó sino que fortaleció este grupo humano de músicos, Junta Directiva, socios y simpatizantes que han seguido apoyando esta joven asociación mierense.

En este espacio de tiempo no solo ha vertebrado unos programas de alta calidad, todos temáticos, sino que han realizado ofertas innovadoras en Mieres como el Festival Nacional de Bandas de Música (del que van tres ediciones) o el Concurso de Composición «Mª Teresa Prieto» (con dos convocatorias y sus respectivos estrenos, alguno de los cuales ha sonado también interpretado por otras bandas de música españolas), siendo de los primeros en rescatar del olvido la figura de la compositora ovetense transterrada a México, así como la participación en eventos dentro y fuera de Asturias, destacando sus intervenciones en el I Encuentro Internacional de Bandas de Música de Guardo (Palencia), el I Encuentro de Bandas de Música Ciudad de Torrelavega (Cantabria), el X Festival de Bandas de Música «Universidad de León» en su auditorio, así como conciertos en la Región de Murcia (Águilas y Totana).

Cinco años con una trayectoria impecable que esperemos continúe por muchos más, partiendo de cero y alcanzando cotas impensables en aquel junio de 2018, comprando instrumentos, ampliando plantilla, promoviendo obras nuevas (siendo dedicataria de varias), llevando con su música el nombre de Mieres siempre con orgullo, hermanando tierras, participando en conciertos solidarios, todas señas de identidad de este Ateneo Musical, y hasta estrenando nuevo estandarte este pasado domingo para orgullo de su abanderado Manuel Noval. Si bien el traslado como docente de su titular abre una nueva etapa en la dirección musical de la Banda Sinfónica del Ateneo Musical de Mieres, nadie podrá negar los logros y éxitos a lo largo de este primer lustro. Y la Antología de la Zarzuela fue el mejor colofón de este ciclo llenando el auditorio la mañana dominical con melodías por todos conocidas, con la intervención de casi 100 intérpretes sobre el escenario, sumándose el Orfeón de Mieres, el Coro Vetusta y once alumnos del Aula de Canto de Yolanda Montoussé.

Dejo por aquí tanto la cartelería como el programa de mano, siempre con diseños originales que llaman la atención, obra de la artista Patricia Elena Pascual (de la Imprenta Cervantes). La parte musical del concierto antológico en el amplio sentido de la palabra, estuvo centrada en coros, romanzas, dúos y por supuesto páginas instrumentales tan conocidas como el Preludio de La Revoltosa con el que se abría el concierto o el Intermedio de La boda de Luis Alonso cerrándolo, para disfrutar de una banda madura  desde la mezcla ideal de juventud y veteranía, siempre afrontando páginas difíciles desde una calidad que sigue asombrando a quienes acudimos a escucharla.

Y no digamos lo que supone el acompañamiento a las voces para poder mantener el balance ideal de unos solistas con distinta formación, para los que poder cantar con una formación bandística de 60 músicos es un reto y una oportunidad que todos aprovecharon. También se dio la posibilidad al tuba Chiaki Mawatari, perteneciente a la banda y cursando estudios de dirección, de poder mostrar sus dotes al frente de dos obras (la Canción de Paloma de El barberillo de Lavapiés y la habanera de Don Gil de Alcalá).

La emoción presidió todo el concierto, tanto de los intérpretes, deleitándonos los dos coros que dirige Carlos Ruiz de Arcaute, el plantel de voces de la profesora Yolanda Montoussé, varias ya asentadas en el canto profesional y otras jóvenes con mucho futuro, pero sobremanera con el artífice musical de esta antología, el totanero Antonio Cánovas Moreno que dirigía en Mieres su último concierto tras 15 años en nuestra villa, 5 de ellos en el «Ateneo Musical de Mieres».

No faltaron palabras tanto del presentador habitual Alberto Cienfuegos (Michel), del presidente del Ateneo, del señor alcalde y hasta de los propios músicos, con distintos regalos donde no faltó el Adiós con el corazón entonado por todos los presentes que volvió a llenar de lágrimas y sentimiento esta mañana dominical.

Despedidas, agradecimientos y los mejores deseos para una nueva etapa siempre esperanzadora para todos, donde como en tantas agrupaciones, el relevo llegará, y mientras tanto tendrán varios directores invitados hasta encontrar el titular o la titular idónea, aunque el listón haya quedado muy alto en este primer lustro de vida.

La batuta estrenada ahora hace un quinquenio, se entregó al presidente porque el deseo del Maestro Cánovas fue no volverla a utilizarla más que con «su» Banda Sinfónica del Ateneo Musical de Mieres, por lo que seguro quedará a buen recaudo esperando próximas visitas del murciano a esta su segunda casa.

Que me busquen en Triana

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Jueves 25 de mayo de 2023, 20:00 horas. Teatro Campoamor (Oviedo), XXX Festival de Teatro Lírico Español: «Entre Sevilla y Triana», sainete lírico en dos actos. Música de Pablo Sorozábal y libreto de Luis Fernández de Sevilla y Luis Tejedor Pérez. Estrenado en el Teatro Circo Price de Madrid el 8 de abril de 1950. Producción del Teatro Campoamor, Teatro Arriaga, Teatro de la Maestranza y Teatros del Canal (2012). SGAE Editorial / ICCMU, 2012, Edición de Pablo Sorozábal Gómez.

Crítica para Ópera World del viernes 26, con los añadidos de links (siempre enriquecedores), fotos propias y de Alfonso Suárez, y tipografía que a menudo la prensa no admite.
Tercer título de los cuatro programados en “La Viena Española” dentro de la trigésima edición del Festival de Teatro Lírico Español, que ya pide más de dos funciones ante el éxito de público, y auténtica Ruta de la Plata entre “Andalucía y Asturias”, casi como escribirían mi paisano Teodoro Cuesta junto a Diego Terrero hace más de un siglo.
Y es que el sainete «Entre Sevilla y Triana» de Pablo Sorozábal Mariezcurrena (San Sebastián, 1897 – Madrid 1988) une norte y sur en feliz compañía, esta vez por los muchos asturianos tan sevillanos como los que más sobre la escena, cercanos para un público que llenó y disfrutó de nuevo con esta producción de 2012 que volvía al Campoamor nueve años después antes de su paso por Madrid en enero del pasado año, regresando “a casa” este frío jueves de mayo.
Esta página del compositor donostiarra tiene mucha historia, como bien refleja el libro que Mario Lerena dedica a su teatro musical (Ed. arte textos, vol. 4, editado por la Universidad del País Vasco) con el subtítulo «Música, contexto y significado». De ella destaca un “acentuado andalucismo bastante tópico” recurriendo a las citas folklóricas con un libreto de Luis Fernández de Sevilla y Luis Tejedor Pérez que explota lo costumbrista y melodramático de un argumento de lo más atrevido para entonces, como es el de una madre soltera. La partitura de Sorozábal recrea esa temática sevillana buscando lo comercial del momento en aquella España franquista que tanto hizo sufrir y condicionó al músico vasco, compitiendo con «La maravilla errante» (de Quintero, León y Quiroga) con Lola Flores y Manolo Caracol de figuras. Como dato histórico reflejar que «Entre Sevilla y Triana» fue su único trabajo premiado por instituciones públicas (obtuvo el Premio Nacional de Teatro “Ruperto Chapí” a la mejor obra lírica de la temporada 1949-50) aunque su compañía no lograse acceder nunca a subvenciones ni premios oficiales. Está claro que el éxito se mantiene 73 años después, y hasta la crítica del propio Sorozábal en la prensa madrileña de 1984 parece de ayer: «La música cuando mejor ha estado es cuando los Gobiernos no se han ocupado de ella…». Música con momentos brillantes musical y escénicamente, un espectáculo total de rica instrumentación que pudimos comprobar a una excelente Oviedo Filarmonía (OFil) dirigida por Jaume Santonja mimando en todo momento a las voces y subrayando los pasajes propios.
Hoy en día es difícil encontrar tan buenos actores y actrices que canten bien, tan buenas voces que mantengan una acción que respira la camaradería y ambiente de barrio que respiró el coliseo carbayón hoy sevillano hasta la médula. La pacense Carmen Solís volvía a ser la “Reyes” que ha hecho suya esta producción, natural en su línea de canto, vocalidad limpia y dramaturgia para esta “madre valiente” que desde la primera escena cautiva, la romanza final del primer acto llena de buen gusto y hasta el dúo con Fernando del segundo acto donde enamoró hasta la última fila por su color y entrega al papel, rematado por el final “El barco de mis quereres” sólo con la interrogante argumental y la seguridad de otra actuación de “La Reyes Solís”.
Si Reyes canta y actúa, la “Señá Patro” de Charo Reina fue la segunda corona de la función, sevillana por los cuatro costados derrochando no sólo el gracejo natural en ella sino una proyección vocal única más un cante que es genético a la vera del Guadalquivir, réplica cantada y hablada del más alto nivel.
La pareja de Micaela (Mayca Teba) y Angelillo (Ángel Ruiz) transmitió toda la gracia y química entre ambos, diálogos, dúos y hasta baile, completos en sus roles y siempre polifacéticos, hoy diríamos “animales escénicos”, ganándose al público por el buen hacer total.
Al tenor asturiano Juan Noval-Moro le tocó hacer de sevillano como José María, el antipático pretendiente de Reyes, que vocalmente resultó muy cercano y convincente para triunfar en lo alto del puente de Triana con su conocida romanza “Tu que sabes del cariño…?” bien arropado desde el foso en un cuadro “aislado” antes de la última escena, que si bien paró un poco la acción, fue plástica y musicalmente la mejor recompensa a un personaje no siempre agradecido en este sainete.
Llegó a buen puerto pero no recaló el Fernando del mexicano Germán Olvera al que no se le notó cómodo ya desde el inicio. Color vocal desigual en los diálogos pese a su potencia canora y presencia, tuvo momentos de afinación imprecisa como en la hermosa “¡Dios te salve, Sevilla…!” aunque mejor su romanza “Nadie sabe cómo empiezan estas cosas” del cuadro cuarto.
Destacables los actores y actrices asturianos, citando por lo menos al popular y televisivo Carlos Mesa como Señor Mariano, cantando y siendo tan trianero como el de la última cita, Sandro Cordero como Glosopeda o el simpático Mister Olden de Roca Suárez que “no se hizo el sueco” pero el acento no le delató; otra sevillana de casa Begoña Álvarez como Esperanza Morena, cupletista para el momento o Inma Rodríguez como Doña Benita, las tablas y la necesidad camaleónica de ser sevillanas en Asturias junto al resto de figurantes incluyendo a los niños de “Divertimento”, que dejo todos reflejados en el reparto.
Punto y aparte el cante y el toque, José Montoya Carpio, jerezano “jondo” hasta en su apodo, José “El Berenjeno” con Manuel Heredia a la guitarra pusieron la pureza y el “pellizco” en sus intervenciones, puente tras la habanera del cuadro segundo y auténtico cuadro flamenco con los “Tangos de Triana” que convirtió el Campoamor en un tablao, cante sentía y profundo con la guitarra más flamenca a este lado del Pajares, sobre todo con la “soleá”.
Hablaba antes de la Habanera y ahí estuvieron los marineros de la Capilla Polifónica “Ciudad de Oviedo” que sonaron con el volumen y buen gusto cantábrico mecidos por una OFil con el capitán Santonja al timón, sumándose al pasodoble torero y náutico del cuarto cuadro “¡Me caso en la mar salada.!…” con Angelillo y Micaela redondeando una soberbia actuación.
Espectacular el cuadro de baile, dos bailarines de escuela en el cuadro (Luis Ortega y Christian Sandoval) y hermosísima estampa en espejo con Cristina Guadaño y Vianney Gómez de Ávila, arte gitano lleno de plasticidad gracias a la excelente coreografía de Antonio Perea, que hizo bailar a todos sobre el Tablao del Campoamor.
Y el espectáculo total lo fue gracias al genio de la escena, un Curro Carreres que siente esta producción suya de principio a fin, y así la hizo llegar a todos, con un vestuario de Jesús Ruiz (la modernidad de las “gitanas”) de la época donde transcurre la acción. Sigue vigente ese barco llegando a puerto, la Macarena en Triana y los pasajes del barrio más sevillano. Todo un detalle hacer salir para los aplausos finales a todo el equipo de técnicos, parte indispensable del engranaje que convirtió Oviedo en Sevilla.
Dejo para el final el texto (y la foto) de un azulejo que está en el Bar “Las Golondrinas” de Triana, con texto de Antonio Domínguez Fombella, un gijonés afincado en Sevilla y funcionario de la Junta, ahí colocado tras unir las aguas del Sella y del Guadalquivir en 1998:
Si me perdiese algún día
que me busquen en Triana,
no vayáis hacia mi Asturias,
tal vez allí, oigáis mi gaita,
suspirar tiernos recuerdos
en mágica resonancia.
Buscadme en los aledaños
de una taberna en Triana,
donde nuestro amigo Paco
tiene aroma de albahaca,
me da de beber buen vino
de humildad y templanza;
si me perdiese algún día,
allí encontraréis mi alma.
Ficha:
Teatro Campoamor (Oviedo), jueves 25 de mayo de 2023, 20:00 horas. XXX Festival de Teatro Lírico Español: «Entre Sevilla y Triana», sainete lírico en dos actos. Música de Pablo Sorozábal y libreto de Luis Fernández de Sevilla y Luis Tejedor Pérez. Estrenado en el Teatro Circo Price de Madrid el 8 de abril de 1950. Producción del Teatro Campoamor, Teatro Arriaga, Teatro de la Maestranza y Teatros del Canal (2012). SGAE Editorial / ICCMU, 2012, Edición de Pablo Sorozábal Gómez.
Reparto:
FERNANDO: Germán Olvera – REYES: Carmen Solís – JOSÉ MARÍA: Juan Noval-Moro – ANGELILLO: Ángel Ruiz – MICAELA: Mayca Teba – CANTAOR: José “El Berenjena” – GUITARRISTA: Manuel Heredia – SEÑÁ PATRO: Charo Reina – GLOSOPEDA: Sandro Cordero – SEÑOR MARIANO: Carlos Mesa – ISIDORA: Carmen Gloria García– ESPERANZA MORENO: Begoña Álvarez – MISTER ÓLDEN: Roca Suárez – DOÑA BENITA: Inma Rodríguez – FLORISTA: María Fernández – ANTICUARIO: José Lauro Ranilla – LIMPIABOTAS: Lorenzo Roal – ALFARERO / VECINO: Cristhian Sandoval – VECINAS: Xana del Mar Tamara Norniella Aida Valladares Ana de Vega – BAILARINES FIGURANTES: Vianney Gómez de Ávila, Cristina Guadaño, Luis Ortega, Cristhian Sandoval – NIÑOS: Alumnado de la Escuela de Música Divertimento: Julián Avedilla, Sara Fernández, Guillermo Fernández, Dominique Marqués, Rodrigo Méndez.
DIRECCIÓN MUSICAL: Jaume Santonja – DIRECCIÓN DE ESCENA: Curro Carreres (AAPEE) – ESCENOGRAFÍA: Ricardo Sánchez Cuerda (AAPEE) – VESTUARIO: Jesús Ruiz – ILUMINACIÓN: Eduardo Bravo (AAI) – REPOSICIÓN DE ILUMINACIÓN: Sergio Torres (AAI) – COREOGRAFÍA: Antonio Perea – AYUDANTE DIRECCIÓN ESCENA: Rebeca Medina.
Orquesta Oviedo Filarmonía (OFIL), Capilla Polifónica “Ciudad de Oviedo”, coro residente del Festival de Teatro Lírico Español (dirección del coro: José Manuel San Emeterio Álvarez).

Tesoros navarros

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Miércoles 24 de mayo, 20:00 horas. Teatro Jovellanos, Sociedad Filarmónica de Gijón, concierto nº 1668: Sofía Esparza (soprano), Rinaldo Zhok (piano). «Canciones para una reina»: Homenaje a Arrieta y Gaztambide. Obras de E. Arrieta, J. Gaztambide, Martín Sánchez Allú y Dámaso Zabalza.

Escribe la doctora María Encina Cortizo en las notas al programa, y que daría una conferencia el día anterior complementaria para este concierto, en otra excelente iniciativa de la filarmónica gijonesa, como máxima autoridad que es la berciana en los estudios biográficos del compositor de Puente de la Reina«El patrimonio musical español del siglo XIX sigue conteniendo tesoros desconocidos, como revela el programa de este concierto, que reúne fragmentos de los compositores navarros Arrieta y Gaztambide», y algo tiene esa tierra que atesora tanto talento musical, incluyendo a la soprano Sofía Esparza (Pamplona, 1994) que nos trajo con el pianista italiano, afincado en esa tierra, Rinaldo Zhok (Trieste, 1980), parte imprescindible en las recuperaciones que ambos han llevado al disco el pasado año para conmemorar no solo el bicentenario del nacimiento de Emilio Arrieta (1823-1894), también el de su amigo Martín Sánchez Allú (1823-1858), otro compositor y pianista a rescatar del olvido, o el anterior aniversario del tudelano Joaquín Gaztambide (1822-1870), todos presentes en este recital donde disfrutar parte de la música que también escuchaba la reina Isabel II, de quien Arrieta fue su profesor de canto (además de director de la Escuela Nacional de Música de Madrid), pero de más «realeza» como la infanta María de la Paz de Borbón, la regente María Cristina de Habsburgo-Lorena a quien sumar otras «reinas de la lírica» en la corte española de su época como bien recoge Rinaldo Zhok en el libreto del doble CD.

Verdaderos «Tesoros desconocidos de Arrieta y Gaztambide» como titula las notas mi querida María Encina, comenzando por el gran Don Emilio de quien pudimos escuchar cinco canciones para comprobar su capacidad para crear melodías desde el conocimiento belcantístico en sus años milaneses, pero también la inspiración y conocimiento de la voz, para quien escribe unas melodías plenamente líricas, con un piano tanto propio para ellas como «apunte orquestal» en la selección que nos hizo el dúo Esparza-Zhok, letras incluidas en el programa de mano, perfecto complemento para una escucha que nos llevaría por una pequeña muestra del buen hacer de un compositor formado en Italia que es mucho más que el compositor de Marina, aunque fue la que le encumbrase, como pudimos reconocer en la impresionante Gran Fantasía sobre «Ildegonda» de Emilio Arrieta sobre su ópera de 1845 editada en 2004, página de concierto escrita por el virtuoso salmantino Martín Sánchez Allú, en la línea de tantas paráfrasis sobre los compositores de ópera del momento, la forma de hacerlas llegar al público en las veladas de los salones del XIX, que seguro escucharían a otros navarros como Sarasate.

El virtuosismo al servicio de las melodías de óperas como esta primera de Arrieta que apuntaba ya muy alto, o la de Dámaso Zabalza (1835-1894), íntimo amigo suyo y fallecido el mismo año, coincidencias del destino, cuya Fantasía sobre «Marina» de Emilio Arrieta para piano, Op. 103 de nuevo refleja la importancia de un músico que marcó tendencia en su momento. Impresionante esta doble interpretación del maestro Zhok, quien también presentó cada bloque, e intercaladas entre las canciones y romanzas no solo para dar descanso a la voz, también para valorar a dos grandes pianistas y compositores contemporáneos de los dos homenajeados este miércoles en el Jovellanos. El pianista de repertorio, mucho más que acompañante, investigador y capaz de pasar de estas intervenciones solistas a las compartidas en las canciones o a las siempre complejas reducciones orquestales para piano, auténtico soporte vital en este recital desde Gijón.

De las canciones de Arrieta, la voz de la soprano pamplonica mostró todas las virtudes de una lírica que además dramatiza cada página, desde las dos primeras La zingara (alla polacca), virtuosismo vocal sobre un poema de Adela Curti (1810-1845) casi aria operística, a La melancolía sobre el poema «Presentimiento» (Ensayos poéticos, 1848) de Juan Federico Muntadas, unión emocional entre texto y música, voz y piano sumando y rezumando lirismo que podría firmar años más tarde Tosti. Como suelo escribir a menudo, la música engrandece los textos y más en este estilo tan italianizante pero propio de Don Emilio, canciones de concierto que parecen el banco de pruebas de sus grandes producciones. Y otro tanto con las tres siguientes, diferentes en ánimo y expresión: ¡Pobre Granada! compuesta para ayudar con otros compositores a las víctimas del terremoto de la capital nazarí en 1885, el estilo llamado «alhambrista» de Los ojos de las niñas (1857), seguidillas sobre un poema de José Selgas (1822-1882), amigo y correligionario del compositor, danza hispana tan recurrente en nuestra literatura musical con el gracejo de Esparza, abanico incluido, y la «vestimenta» pianística de Zhok, o L’addio di Eleonora a Torquato, tercera canción italiana sobre un poema de Felice Romani de nuevo con aire belcantista que personalmente me recordó el M’appari de «Martha» (Flotow) por el dibujo melódico y el piano tan delicado, demostrando que Arrieta conocía a los grandes la ópera que triunfaban en Europa.

Del segundo operista navarro y contemporáneo de Arrieta, escucharíamos al tudelano Gaztambide con reducciones para soprano y piano, siempre auténticas «locuras», de varias romanzas de zarzuela que Sofía Esparza volvió a interpretar, en el amplio sentido de la palabra, dramatizadas, bien vocalizadas, matizadas y fraseadas junto a un inmenso Rinaldo Zhok, ya cantadas en Madrid el pasado septiembre en el Teatro de la Zarzuela, comenzando por la Romanza de Berta «Pasó la noche» (de la zarzuela Catalina), la curiosa y en cierto modo pícara Canción de Baltasara «Al ver que uno me camela» (Casado y soltero), la Romanza de María «Ay yo me vi en el mundo desamparada», de la más conocida de sus zarzuelas, El Juramento; la Cavatina de Conchita: «Como es la vez primera», de la zarzuela
En las astas del toro, la mejor expresión de nuestro género por excelencia. Para cerrar recital, la «Malagueña y Jota del Tá y del Té» «¡Ay!, yo me enamoré del aire… Y al mirarte sonreír» (Los caballeros de la tortuga). Cinco páginas donde pasar de unos registros a otros, aires y estilos tan operísticos como de raigambre hispana caso del último «doblete» pasando de la malagueña a la jota tan española (y navarra), romanzas de títulos poco (o nada) representados pero escogidos números ideales en la voz de la soprano pamplonica con el magisterio del maestro repertorista imprescindible en recuperar estos tesoros desde Navarra y traerlos al público.

El regalo y avance del siguiente trabajo del dúo recuperando obras de otro grande como Barbieri con la canción El negrito de su entremés «Los dos ciegos«. Complemento de lo más idóneo para redondear estas canciones que nos hicieron sentir realeza del siglo XXI en Gijón.

A la salida más felicitaciones a los intérpretes que gentilmente atendieron al público y firmaron ejemplares del disco con la primera integral de las canciones de Arrieta (en el concierto sólo una breve muestra) y que bien merece la pena adquirirse, escucharlas repetidamente y leerse un libreto que forma parte de la musicología de nuestro tiempo junto a las partituras, con el directo siempre irrepetible.

Dolores que son alegrías

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Jueves 27 de abril, 20:00 horas. Teatro Campoamor (Oviedo),  XXX Festival de Teatro Lírico Español: «La Dolores», drama lírico en tres actos. Música y libreto de Tomás Bretón (Salamanca, 1850 – Madrid, 1923), basado en el drama rural de José Feliú y Codina. Estrenado en el Teatro de la Zarzuela el 16 de marzo de 1895. Nueva producción del Teatro de la Zarzuela. Conmemoración del centenario del fallecimiento de Tomás Bretón (1923-2023). Edición crítica de Ángel Oliver Pina (Ediciones AUTOR / ICCMU, Instituto Complutense de Ciencias Musicales, 1999).

Crítica para Ópera World del viernes 28 de abril, con los añadidos de links (siempre enriquecedores), fotos propias y de Alfonso Suárez, y tipografía que a menudo la prensa no admite.

Continúa en “La Viena Española” la trigésima edición del Festival de Teatro Lírico Español nada menos que conmemorando el centenario del fallecimiento del salmantino Tomás Bretón (1850-1923) y su ópera (o drama lírico) «La Dolores» con una producción a lo grande, como se merece, con aforo completo para las dos funciones que ya piden ampliarse, y muchas ganas de disfrutar este título tan poco representado del autor de «La Verbena de la Paloma».

Oviedo tiene un prestigio ganado que sólo admite obras de gran nivel pero apostando igualmente por recuperar nuestro patrimonio lírico. Y la producción llegada del teatro de la madrileña calle Jovellanos (que pudieron disfrutar en la capital a finales de enero y principios febrero) hubo de apretarse un poco para este espectáculo de primera con casi un centenar de artistas en escena más otros tantos músicos dentro y fuera de las tablas, sin reparar en nada: gran orquesta, banda de música, rondalla, amén de dos coros, adulto e infantil, junto a bailarines, acróbatas, gigantes y cabezudos, por lo que armar en el Campoamor semejante grandeza supongo serían los únicos “dolores” dado que el resultado fue una auténtica alegría, sumándole la presencia en los papeles principales de muchas voces conocidas de la tierra, todo ello comandado por el ovetense Óliver Díaz que domina toda la materia prima de este gran drama lírico de Bretón.

Casi tres horas de espectáculo a lo grande que fue creciendo como la propia partitura del salmantino, un preludio en cada acto que incluye la escenografía de Amelia Ochandiano con unas acrobacias especiales, bellísimas plásticamente (sobre todo en el onírico acto final), haciendo lucir aún más las partes instrumentales donde la Oviedo Filarmonía brilló con luz propia, manteniendo el poderío incluso en los concertantes que por momentos taparon las voces solistas, aunque también los hubiese de buen balance gracias igualmente a la potencia de algunas voces que sobresalieron por volumen, entrega y buen gusto según fue avanzando la representación.

La banda fuera de escena, dirigida por David Colado, también se lució encajando tímbrica y rítmicamente con el foso. La rondalla langreana quedó algo atrás en dinámicas aunque en la última jota pudimos disfrutar de unas bandurrias mucho más presentes, bien ajustadas desde el podio y empastadas con la orquesta.

La partitura de Bretón está llena de detalles wagnerianos, italianos y hasta franceses sin olvidar el aire español, cambios estilísticos que el maestro Díaz intentó subrayar y encajar, siendo probablemente el más completo la famosa jota Aragón la más preciosa del primer acto, con todas las voces “Grande(s) como el mismo sol” incluyendo una Capilla Polifónica que no tuvo mayores problemas con ella, volcándose en esta popular página, destacando el excelente cuerpo de baile donde las castañuelas mandaron y marcaron. Con todo sigue siendo el momento esperado, emocionante y tan aplaudido que se bisó desde el dúo de joteros.

Si la escena fue bien pensada acercándola a los años 50 con un vestuario acorde y los decorados adaptables a cada acto, esta ópera romántica necesita de voces sutiles, flexibles y capaces, exigentes por tesitura y expresión buscando jugar con los colores ante los “duelos” de barítonos o tenores que plantea esta magna ópera del compositor salmantino.

La soprano cubanoamericana Monica Conesa, debutante en Oviedo, fue una Dolores para recordar. De voz corpórea, homogénea con graves suficientes y agudos nunca excesivos manteniendo no ya el color sino la gran expresión de su personaje a lo largo de toda la obra, despuntó desde su seductora aparición en el primer acto, pasando por los desafiantes y enérgicos dúos con Melchor, hasta con los de Lázaro, el intimista “¡Vencida estoy por mi cruel destino!” de la novena escena del segundo acto, o ya en el tercero su aria “Tarde sentí cuitada…” y el dúo final. Expresiva, valiente, jugando con los registros para coquetear y enamorar a todos pero arreada como buena maña a quien la copla atormentará, al igual que al pueblo de Calatayud.

En este ambiente verista, el canario Jorge de León encarnó un Lázaro que comenzó incómodo por tesitura y terminó siendo de los más aplaudidos según fue entrando en calor, tanto en el “madrigal” del segundo acto como en el maravilloso dúo final “¡Dolores mía!” tan operístico, una pareja de voces dejándose la piel con un papel endiablado, que fue creciendo expresivamente desde unos agudos claros para este tenor valiente y arrebatador.

La joven mezzo asturiana María Heres debutaba en un papel principal sobre las tablas que lleva años pisando en el coro y comprimaria, por lo que su Gaspara resultó ideal para ella: segura en su línea de canto, buena proyección y dicción, escena bien trabajada y sobre todo un color de voz que redondea este personaje. De madrina de Lázaro en el segundo acto, creyente, además de eficiente mesonera al inicio y cómplice con Dolores en la escena cuarta del último acto (“¡Infame, infame sirvienta!”) o con su ahijado (“Mentira me parece… Lázaro… ven… soy yo!”), de una madurez fruto de mucho estudio, esperando más papeles como este para seguir viéndola crecer en el difícil mundo de la lírica.

Como casi siempre los villanos dan mucho juego argumental y por supuesto vocal, así que el Melchor del tarraconense Àngel Òdena volvió a triunfar con un rol de “malo y traidor” que le va como cuando canta: “así Dios me formó, cruel, violento”, sobrado de volumen pero amplio en matices, su color se diferenció por todo con Rojas y Patricio en este “duelo baritonal”, empastando con todas las voces, poderosos sus dúos con Dolores para redondear otra sobresaliente tarde en un Oviedo que le quiere.

Al asturiano David Menéndez le correspondió dar vida a un andaluz sargento Rojas con esa vis de acobardado cómico que le va muy bien; vocalmente fue mejorando desde el segundo acto con los esdrújulos casi rossinianos (“En cuanto de la música el paso doble escúchese…”), aunque no se le notase cómodo en un papel originario para bajo, y sonó convincente en sus recortados, por exigencias del guión, “Soldado valiente…” o la “Soleá”, saliendo corneado aunque a salvo.

Otro tanto del rico Patricio, un Gerardo Bullón siempre seguro en escena, armando un buen tándem con Rojas, cómica la escena de los regalos para Dolores, cerrando un trío de barítonos con mucho que cantar para diferenciarse dramática, vocal y expresivamente.

Excelente el tenor almeriense Juan de Dios Mateos como Celemín, de timbre bello y buena proyección vocal que le permitió mantenerse claro en todas sus intervenciones, siendo muy sentido en el tercer acto con Lázaro (“Pues solos un momento”).

No son las coplas la especialidad del asturiano Juan Noval-Moro ni las jotas de Bretón totalmente de Aragón. Algo tirante “en las alturas” y mejor a dúo con Celemín, en su última intervención “Si vas a Calatayud…” estuvo más cómodo y seguro.

Ya destaqué el excelente cuerpo de baile y a la Capilla Polifónica “Ciudad de Oviedo” que algo desigual mantuvo el tipo en esta difícil ópera de Bretón, pero dejo para el final al Coro Infantil Escuela de Música “Divertimento” por su profesionalidad bajo la dirección de Cristina Langa. Es maravilloso cómo se desenvuelven en escena cantando tan natural, verdadera cantera coral asturiana que funciona a la perfección, toda una experiencia que no olvidarán nunca.

“Salud al noble pueblo de Calatayud” y larga vida a esta Dolores para que nos siga dando alegrías.

Ficha:

Teatro Campoamor (Oviedo), jueves 27 de abril de 2023, 20:00 horas. XXX Festival de Teatro Lírico Español: «La Dolores», drama lírico en tres actos. Música y libreto de Tomás Bretón (Salamanca, 1850 – Madrid, 1923), basado en el drama rural de José Feliú y Codina. Estrenado en el Teatro de la Zarzuela el 16 de marzo de 1895. Nueva producción del Teatro de la Zarzuela. Conmemoración del centenario del fallecimiento de Tomás Bretón (1923-2023). Edición crítica de Ángel Oliver Pina (Ediciones AUTOR / ICCMU, Instituto Complutense de Ciencias Musicales, 1999).

Reparto:

DOLORES: Monica Conesa – LÁZARO: Jorge de León – MELCHOR: Àngel Ódena – GASPARA: María Heres – ROJAS: David Menéndez – CELEMÍN: Juan de Dios Mateos – PATRICIO: Gerardo Bullón – CANTADOR DE COPLAS: Juan Noval-Moro – HOMBRES: Adrián Begega, Sergey Zavalin – BAILARINES FIGURANTES: Miriam Abad, David Acero, Hugo Aguilar, Enrique Arias, Cynthia Cano, Elisa Díaz, José Molina, Concepción Mora, Daniel Morillo, Lucía Prada y Pablo Viña – ACRÓBATAS: Cleyra Membrilla, Giada Ottaviani y Myriam Rojo.

DIRECCIÓN MUSICAL: Óliver Díaz – DIRECCIÓN DE ESCENA: Amelia Ochandiano – ESCENOGRAFÍA: Ricardo Sánchez Cuerda (AAPEE) – VESTUARIO: Juan Gómez Cornejo (AAI) – COREOGRAFÍA: Miguel Ángel Berna – ASISTENTE DE DIRECCIÓN DE ESCENA: Ana Barceló – ASISTENTE DE DIRECCIÓN DE ILUMINACIÓN: David Hortelano – ASISTENTE DE COREOGRAFÍA: Estíbaliz Barroso – COORDINADOR DE ACROBACIAS: Roberto Gasca.

Orquesta Oviedo Filarmonía (OFIL), Capilla Polifónica “Ciudad de Oviedo”, coro residente del Festival de Teatro Lírico Español (dirección del coro: José Manuel San Emeterio Álvarez), Banda de Música “Ciudad de Oviedo” (dirección de la banda: David Colado), Coro Infantil Escuela de Música “Divertimento” (dirección de Cristina Langa), Rondalla de la “Orquesta Langreana de Plectro” (directora: Seila González).

Grande Barbieri en sus 200 años

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Jueves 23 de febrero, 20:00 horasTeatro Campoamor (Oviedo), XXX Festival de Teatro Lírico Español: «Pan y Toros», zarzuela en tres actos. Música de Francisco Asenjo Barbieri y libreto de José Picón. Estrenada en el Teatro de la Zarzuela el 22 de diciembre de 1864. Nueva producción del Teatro de la Zarzuela. Conmemoración del bicentenario del nacimiento de Francisco Asenjo Barbieri (1823-2023).

Critica para Ópera World del viernes 24 de febrero, con los añadidos de links (siempre enriquecedores), fotos de las RRSS, propias y de Alfonso Suárez, y tipografía que a menudo la prensa no admite.

Oviedo puede presumir de su oferta musical, a la que llevo tiempo llamando “La Viena española”, siendo igualmente capital de la lírica española pues tiene la segunda temporada de ópera más antigua, tras el Liceo barcelonés, y la única en mantener un ciclo estable de zarzuela junto al teatro de la madrileña calle Jovellanos.

Finalizada la primera tras 75 años ininterrumpidos a la que ni la pandemia logró callar, comienza ahora la segunda que cumple su trigésima edición comenzando con un título tan emblemático de nuestro género como «Pan y Toros» en el bicentenario de Francisco Asenjo Barbieri (1823-2023), una “zarzuela grande” en todos los sentidos, equiparable sin complejos a la ópera, en esta celebración de altura con la misma producción estrenada en Madrid el pasado mes de octubre, y el mismo elenco salvo ligeros cambios en algunas voces, así como la dirección musical (Virginia Martínez) junto al coro Capilla Polifónica “Ciudad de Oviedo” y Oviedo Filarmonía (OFIL), ambas formaciones titulares de este Festival de Teatro Lírico Español ovetense que sigue llenando el Teatro Campoamor.

Un público cada vez más joven, que ha subido los abonados, compartiéndolo con los ya veteranos, por lo que se debería intentar recuperar más funciones (últimamente solo dos) pues ya no hay más restricciones – solo económicas- y el éxito ante esta demanda debe atenderse para mantener una afición que viene a Oviedo desde distintos puntos de la geografía, recordando que la música también vende, y bien cuando hay calidad como en la capital asturiana.

Juan Echanove, director teatral de la obra, señala en el programa madrileño que “es una producción espectacular” volcándose para elaborar un discurso en el que Goya está en el centro, «porque el pintor está, por un lado, en el mundo de los reformistas, pero también en el cerrado mundo de la Corte borbónica, en el incesante trasiego popular madrileño y en el populista mundo de la tauromaquia». Goya está en todos estos entornos, pero siempre desde la contemplación crítica. Y las dos Españas siguen vigentes hoy en día desde la “pintura musical” de Barbieri con la ficción histórica de Picón -la realidad siempre la supera- brillando los tres actos de este “ruedo ibérico” como bien lo explica Echanove en este acercamiento a nuestra lírica con verdad y humor alrededor del “cabezón” de Fuendetodos. Aunque los giros de la plataforma se intentasen tapar con castañuelas, por momentos chirrió un poco, pero en general una excelente propuesta global con excelente video-escena de Álvaro Luna a la que sumar el vestuario de Ana Garay y la coreografía de Marina Barrero, brillando con la iluminación de Gómez Cornejo.

De Barbieri, a quien su biógrafo Emilio Casares llama “anarquista intelectual”, daría para muchas páginas y el perfil del compositor lo equipara a los grandes románticos de la segunda mitad del XIX y en cierto modo fundador de nuestro Nacionalismo, poniendo en la balanza “Pan y Toros” -nada menos que con 299 representaciones en su momento- junto a “El barberillo de Lavapiés” al nivel de su admirado Rossini, de Wagner y hasta de Verdi (a quien nunca perdonó no le contestase en su primera visita a Madrid), siendo más operística esta que nos ocupa, por cercana a la ópera cómica francesa en aquella Europa que Asenjo Barbieri conoció de primera mano desde sus múltiples facetas (musicólogo, bibliófilo, compositor o director) como buen humanista y millonario.

Mantener todo el grueso vocal de Madrid supuso tener mucho avanzado y trabajado, especialmente en los diálogos para actores que cantan y unas voces que actúan, por lo que la calidad global en los personajes principales, todos bien definidos por Barbieri, se pudo apreciar desde que se levantase el telón. Los dos mundos contrapuestos tan nuestros y actuales en esta ficción histórica, lo que el profesor Casares, editor de esta partitura denomina tres líneas o estratos: a) Europeo o neutro, con un lenguaje internacional y símbolos reconocibles como La Marsellesa; b) Hispano culto y religioso, dúos, tríos, cuartetos, concertantes o coro; y c) Hispano popular, donde no faltó la rondalla, el pueblo y hasta la tauromaquia (de faltar que sea el pan, pues se parafraseó a Juvenal que escribía hace dos mil años panem et circenses). De todo ello y más habló en la primera de las conferencias para “La Castalia” -entroncadas este quinto año con el XXX Festival- celebrada en el ovetense Real Instituto de Estudios Asturianos (RIDEA) el día antes.

Auténtica acción escénica sin descanso en este “ruedo ibérico” del Goya-Echanove, bailarines y figurantes dando color y calor, pese a alguna castañuela fuera de ritmo, musicalmente algo desequilibrada toda la función con algunos desajustes entre foso y escenario pese a los intentos de la maestra Martínez. Por ello quedó deslucido en parte el coro titular de la Capilla Polifónica aunque escénicamente cumplieron, y mejor en los coros de mujeres con el Abate y los hombre cortesanos, todos del tercer acto que fue dándoles confianza.

Oviedo Filarmonía se mantuvo al buen nivel habitual pese a los comentados desajustes, pero con buenas dinámicas, especialmente en la conocida marcha y coro de La Manolería Al son de las guitarras y seguidillas donde se hubiese necesitado una rondalla más nutrida para conseguir el balance ideal, más dos buenas introducciones instrumentales abriendo cada parte de la representación. El trabajo de Virginia Martínez se notó por la atención al detalle, incluso blandiendo el abanico rojo ayudando al “coro en el coso”, pero no alcanzó la concertación ideal que hubiese redondeado un espectáculo de más enjundia para este Barbieri grande.

Del amplio reparto, que suele ser un hándicap para programar este «Pan y Toros», así como los muchos diálogos que obligan a un esfuerzo interpretativo mayor, sumándole el “no parar” con tantos concertantes, entradas y salidas de escenas, puso a prueba todos y cada uno de los personajes, siendo aplaudida en cada aparición, triunfadora de la noche la mezzo Cristina Faus como princesa de Luzán que demostró su buen momento: proyección perfecta, matices con mucho gusto, empaste con sus compañeros (la romanza del escapulario con “El Capitán Quiza” lo mejor de la noche, y hasta todos los concertantes, aplaudiendo incluso antes de finalizar, caso del número 10-B que cerraba el segundo acto), y musicalidad a raudales, sin olvidar unos diálogos de dicción perfecta.

Yolanda Auyanet mantuvo el tipo como Doña Pepita aunque más cómoda en los agudos que permitieron escucharla en los concertantes. Personaje enfrentado a la Princesa, el público tomó partido por la corona. Borja Quiza, sin descanso ovetense tras su Don Carlo operístico, sigue demostrando una enorme capacidad para estos roles que exigen cantar y actuar, si bien la voz ha perdido algo de frescura y limpieza en los agudos, pero mantiene una escena imponente además de la proyección suficiente para los muchos concertantes de Barbieri.

El Corregidor de Pedro Mari Sánchez fue a la inversa: un gran actor que lleva toda la vida sobre las tablas y además canta, aunque no lo suficiente para un reparto tan lírico como este, pero la zarzuela siempre ha tenido estos roles, si bien el celebrado compositor madrileño exige más de lo previsto en esta “zarzuela grande”. En el caso del Abate Enrique Viana los años no perdonan la voz aunque mantenga un fiato y volumen increíbles, pero su vibrato en los agudos no compensa una actuación más contenida de lo que en él es habitual, destacando su contradanza del segundo acto con el coro de mujeres.

Buena faena de los tres espadas, de los relatos a los “astados” exigentes: grande el Pepe-Hillo de Carlos Daza, que supo a poco su excelente intervención; digno de vuelta al ruedo el Costillares del mierense Abraham García en su canción Por lo dulce las damas jolín (nº 7-B) completado por el Romero de Pablo Gálvez, verdadera torería cantada la de don Francisco Asenjo, sumándose a los cortesanos del final, para ampliar la presencia vocal de todo el coro.

No defraudó el Goya de José Julián Frontal en sus muchas intervenciones, un artista polifacético que canta y actúa, desgranando un rol que parece escrito para él.
Breves y necesarios los demás personajes en una actuación que si les llamásemos cuadrilla por “el arte de Cúchares” sería de aliño, cumpliendo sobradamente La Tirana de la ovetense Mª José Suárez, también gran actriz, La Duquesa gijonesa Bárbara Fuentes o el General mallorquín Pablo López. Interesante la aportación de otro polifacético de la escena como Alberto Frías, El Santero, y bien los “ciegos” de excelente proyección hablada (especialmente Sandro Cordero) aunque no suficiente entre tantos cantantes. Aún más breve la aparición de Javier Blanco (El del pecado mortal) que obligado a cantar al fondo de la caja escénica no permitió disfrutar de su voz en toda su expresión. Y el esperado Jovellanos de César Sánchez con gran presencia pero algo opaca, tal vez por el frío.

Merecido homenaje en el bicentenario de Francisco Asenjo Barbieri con una propuesta escénica interesante, documentada, agradecida visual y musicalmente (bellísima la escena 10-A de la procesión enmarcable en el “estrato” Hispano culto y religioso), algo desigual pero que en la segunda función seguro sonará más equilibrada una vez estrenada este frío jueves 23F.

Ficha:

Teatro Campoamor (Oviedo), jueves 23 de febrero de 2023, 20:00 horas. XXX Festival de Teatro Lírico Español: «Pan y Toros», zarzuela en tres actos. Música de Francisco Asenjo Barbieri y libreto de José Picón. Estrenada en el Teatro de la Zarzuela el 22 de diciembre de 1864. Nueva producción del Teatro de la Zarzuela. Conmemoración del bicentenario del nacimiento de Francisco Asenjo Barbieri (1823-2023). Edición crítica de Emilio Casares y Xavier de Paz (Ediciones Iberautor Promociones Culturales, SRL) / Instituto Complutense de Ciencias Musicales ICCMU, 2001).

Reparto:

DOÑA PEPITA: Yolanda Auyanet –LA PRINCESA DE LUZÁN: Cristina Faus – EL CAPITÁN PEÑARANDA: Borja Quiza – LA TIRANA: María José Suárez – GOYA: José Julián Frontal – LA DUQUESA: Bárbara Fuentes – EL ABATE CIRUELA: Enrique Viana – EL CORREGIDOR QUIÑONES: Pedro María Sánchez – PEPE-HILLO: Carlos Daza – PEDRO ROMERO: Pablo Gálvez – COSTILLARES: Abraham García – EL GENERAL: Pablo López – EL SANTERO: Alberto Frías – JOVELLANOS: César Sánchez – LA MADRE CIEGA: Lara Chaves – EL PADRE CIEGO: Sandro Cordero – EL NIÑO: Julen Alba – EL DEL PECADO MORTAL: Javier Blanco – EL MOZO DE CUERDA: Alberto Pérez – VENDEDORES: Marina Acuña, Dalia Alonso, María Fernández, Dolores Sánchez, Eugenia Ugarte, Fernando López, Lorenzo Roal – BAILARINES – FIGURANTES: Alberto Aymar, Julia Cano, Davicarome, Teresa Garzón, Sonia Libre, Úrsula Mercado, Inés Narváez-Arrospide, Karel H. Neniger, Esther Ruiz, Gonzalo Simón, Fernando Trujillo.
DIRECCIÓN MUSICAL: Virginia Martínez – DIRECCIÓN DE ESCENA: Juan Echanove – ESCENOGRAFÍA Y VESTUARIO: Ana Garay – ILUMINACIÓN: Juan Gómez Cornejo (AAI) – COREOGRAFÍA: Manuela Barrero – VÍDEO ESCENA: Álvaro Luna.

Orquesta Oviedo Filarmonía (OFIL), Capilla Polifónica “Ciudad de Oviedo”, coro residente del Festival de Teatro Lírico Español (dirección del coro: José Manuel San Emeterio Álvarez), Rondalla: quinteto de la “Orquesta Langreana de Plectro” (directora: Seila González).

Cantares de “La Vía de la Plata”

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Miércoles 8 de febrero, 19:45 horasTeatro Filarmónica (Oviedo), Sociedad Filarmónica de Oviedo: Año 117, Concierto 3 del año 2023, 2.046 de la Sociedad. Cantares de la Vía de la PlataMaría Zapata (soprano), Aurelio Viribay (piano). Obras de Guridi, Gerhard, Granados, Obradors y García Abril.
Critica para Ópera World del jueves 9 de febrero, con los añadidos de links (siempre enriquecedores), fotos propias y de las RRSS, indicando la autoría, y tipografía que a menudo la prensa no admite.
La llamada “Canción de concierto” española no tiene nada que envidiar a la alemana, francesa, británica o italiana, alcanzando en muchos compositores niveles muy exigentes que pueden ser la causa de su no mayor difusión, aunque forman parte de los estudios de canto conformando una base de repertorio que debe tenerse siempre cerca. En nuestros días continúa escribiéndose para voz y piano en esta línea que toma todos los estilos posibles, con la inspiración en la canción popular, el folclore real pero también el imaginado hecho viaje musical.
Y los conciertos de canciones españolas no pueden faltar en nuestras centenarias sociedades filarmónicas entre las que se encuentra Oviedo, que ofrecía este miércoles un programa desde Andalucía hasta Asturias, composiciones escritas por españoles, vascos, catalanes o aragoneses porque así de rico es nuestro patrimonio, lo popular desde el Renacimiento hasta el pasado siglo con la visión del exilio, interior o real.
La soprano ovetense María Zapata, tras su éxito como Elvira en el “Ernani” que cerraba la 75ª temporada de ópera ovetense, cambiaba la escena por la “música de salón” y subía con el pianista Aurelio Viribay al Teatro Filarmónica para hacernos viajar por la Ruta de la Plata, tan fructífera en intercambios, idas y vueltas históricas a las que la música nunca ha sido ajena, y así nos lo demostró este dúo de larga trayectoria en estos repertorios.
Para comenzar las Seis canciones castellanas de Jesús Guridi (1886-1961), vitoriano como el maestro Viribay, inspiradas en tierras abulenses y escritas para la película “La malquerida” como nos explicó el pianista y catedrático de la Escuela Superior de Canto de Madrid. Exigentes por su amplio registro vocal, la más conocida es “No quiero tus avellanas” pero escucharlas todas supone no ya un regalo sino todo un esfuerzo, cambios de ritmo y aires, riqueza de la tierra cercana con melodismo popular y “armonías francesas” sin perder la esencia. Así las interpretaron a dúo con protagonismo compartido, voz poderosa y sentida con piano más que mero acompañante, una de las características de la canción española.
Uno de nuestros grandes compositores a rescatar de un olvido histórico es el tarraconense Robert Gerhard (1896-1970), nacido en Valls, hijo de padre suizo y madre francesa, exiliado tras la Guerra Civil a Inglaterra (como nuestro Torner) donde desarrollaría su carrera. Sus cuatro canciones tradicionales andaluzas, tituladas “Cante jondo”, son verdaderas joyas (Rondeña, Boleras sevillanas, Malagueña y Zapateado), inspiración universal desde esos ritmos tan típicos que con la música del catalán alcanzan un cénit que finaliza en el complicado zapateado para la soprano y el pianista, el remate “jondo” de esta primera parte.
María Zapata no olvida la ópera, continúa estudiando roles, y en este viaje musical pudimos escuchar del ilerdense Enrique Granados (1867-1915) La maja y el ruiseñor también conocida como Quejas, de su ópera “Goyescas” compuesta en el exilio parisino con material previo de la suite de seis piezas para piano, esta vez escuchando la más popular y famosa de ellas convertida en aria, versión con soprano y piano, fascinante el diálogo rapsódico con el ruiseñor, la maja Rosario en este drama de celos entre su amante Fernando y Paquiro que la desea. Delicadeza vocal, expresividad, buena dicción más el piano “orquestal” de Aurelio Viribay, una lección lírica que como dice la letra “¡Misterio es el cantar…”.
El barcelonés Fernando Obradors (1897-1945) fue un gran compositor, director de orquesta y pianista, que escribió muchas obras para voz y piano como buen conocedor de todos los recursos a utilizar, nieto e hijo de pianistas y casado con una cantante, estudiando como tantos otros en París que dará la visión “clásica” a lo popular, destacando la musicalización de La casada infiel: romance gitano de Lorca. Igual de inspiradas son sus tres volúmenes de las Canciones clásicas españolas (1921-1941), con un estilo nacionalista en boga pero con su particular e inimitable estilo. Zapata y Viribay eligieron tres de ellas, “Consejo” (Cervantes), la maravillosa “Del cabello más sutil” y “El Vito”, voz que se eleva por encima de lo popular y piano virtuoso como era de esperar de Obradors, cuyo archivo musical se conserva en la Sociedad Filarmónica de Las Palmas que lo adquirió tras el fallecimiento del compositor.
Y para llegar al fin del viaje, la visión del turolense Antón García Abril (1933-2021), otra víctima el Covid, sobre Canciones asturianas, catorce melodías conocidas por populares pero también inspiradas en nuestro rico folclore sin perder su propio lenguaje musical y resistiendo los dictados de las modas a las que el maestro García Abril combatió con un domino de la melodía en todas sus composiciones, que el cine o la televisión ayudaron a popularizar en gran parte. Originalmente escritas por encargo del tenor asturiano Joaquín Pixán que las grabaría en 1984 junto a la Orquesta Filarmónica de Londres dirigida por el toresano Jesús López Cobos, el propio compositor haría el arreglo para voz y piano (también grabado por Pixán junto a Rosa Torres Pardo en 2007 publicado dos años más tarde) que en muchos conciertos del tenor cangués contó con el pianista Mario Bernardo, y éste revisó con permiso del compositor una versión para viola y piano con Cristina Gestido, llevando y ampliando estas “canciones de concierto” siempre enriquecidas desde la versión original cantada con textos del poeta langreano José León Delestal. Difícil elegir entre todas ellas, el dúo Zapata-Viribay optó por la popular Ella lloraba por mí a partir de la tonada “Cuando salí de Cabrales” que ya recogiese Eduardo Martínez Torner (Oviedo, 1888 – Londres, 1955) en su “Cancionero de la lírica asturiana” (1920) siendo habitual la interpretase al piano en sus conferencias, o Juan Hidalgo en el “Cancionero de Asturias” (1973). Excelente modelo de orquestación para un folclore tan rico como el asturiano, una melodía bien cantada y sentida, arropada por un piano hermoso y complejo desde su aparente sencillez, más dos originales del propio García Abril con letra de León Delestal: El canto del urogallo, cantada y sentida por ambos, cerrando con Madre Asturias que da título a las grabaciones y es mucho más que un homenaje a los emigrantes lejos de la “tierrina”, más emoción por la soprano asturiana desde Madrid, enorme, heroica y exigente para los dos intérpretes, aún más en esta “reducción orquestal” que difícilmente iguala el original pero que el vitoriano defendiendo esta asturiana del turolense volcaría toda su experiencia y magisterio sobre las 88 teclas en estos repertorios españoles, colofón en casa de una música siempre cercana y no suficientemente escuchada, menos en vivo.
María Zapata nos regalaría la conocida romanza de la criolla Cecilia Valdés, homónima de la zarzuela cubana estrenada en 1932, compuesta por Gonzalo Roig (1890-1970), españoles en La Habana donde tantos asturianos emigraron. Cómoda en este rol y con el seguro Aurelio Viribay desde el piano “llevándola de la mano” en los cambios de ritmo tan típicos de esta obra de la lírica hispana, que ya la escuchase en el Museo Arqueológico ovetense dentro de su ciclo veraniego en 2019 por estos mismos intérpretes. Un buen viaje musical con nuestra canción de concierto universal.
Ficha:
Teatro Filarmónica (Oviedo), miércoles 8 de febrero de 2023, 19:45 horas. Sociedad Filarmónica de Oviedo: Año 117, Concierto 3 del año 2023, 2.046 de la Sociedad. María Zapata (soprano), Aurelio Viribay (piano). “Cantares de la Vía de la Plata”, obras de Guridi Gerhard, Granados, Obradors y García Abril.

Acercando el canto lírico

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Sábado 4 de febrero, 20:00 h. Auditorio «Teodoro Cuesta» (Mieres): “¿Cómo se canta Ópera? Curiosidades del canto lírico” por Abraham García (bajo-barítono), Verena Menéndez (piano), Dalia Alonso (poetisa). Entrada libre.

El mierense Abraham García lleva años buscándose un hueco en el difícil mundo de la lírica, y como tantos otros, su vida ha estado más centrada en Italia que en casa, hablando como todos nosotros pero ya con acento italiano. Poco a poco van saliendo papeles secundarios, primer paso para los grandes roles líricos que aún le esperan, y ya ha debutado en el Campoamor, donde volverá los próximos  23 y 25  abriendo el XXX Festival Lírico de Oviedo.

Para un público variopinto y de todas las edades, con mucho humor y totalmente didáctico, Abraham fue explicando desde los tipos de voces hasta las tripas de la Scala milanesa, no solo la escena, el foso o la platea sino todos los pasos que encierra el montaje de una ópera, vestuario, zapateros, maquillaje, utillaje… Anécdotas varias, explicaciones del papel que juegan los agentes artísticos o los críticos, por supuesto los directores de orquesta, las correcciones e incluso algunos datos técnicos, todo bien medido y explicado, sentándose al piano como Elton John (y mejor que el mediático Ramón Gener, otro barítono pero el catalán truncado cambiándose a «divulgador musical»). Incluso no faltaron los ejemplos musicales, con la poetisa Dalia contando y traduciendo las partituras a cantar que desde el piano completaría Verena.

Hubo tiempo para aclarar dudas, contestar preguntas y cerrar esta charla concierto de unos 80 minutos, con un formato muy válido y exportable que daría para muchas más «clases», complemento de los talleres que ha dado en el Conservatorio de Mieres. Está bien conocer las exigencias del buen canto, la preparación, todo el trabajo vocal y por supuesto el escénico, buscando convencer desde la voz, lo que se comprobó en los tres ejemplos elegidos.

De ópera pudimos escucharle primero la canzonetta con mandolino al piano- Deh vieni alla finestra del «Don Giovanni» (Mozart), un papel que le va perfecto al barítono mierense.

Otro tanto el Colline de «La Boheme» (Puccini), con el aria Vecchia zimarra perptechado con la «chamarra» e intetando combatir el frío exterior, explicando la escena junto al lecho de muerte de Mimì.

Y el último ejemplo cantado por cercanía en el tiempo, defendiendo nuestra zarzuela (tan difícil como la ópera), aprovechando su presencia en el próximo «Pan y toros» (Barbieri), la canción popular «El perulillo» (Por lo dulce las damas) medio en caló del torero Costillares, e imaginándonos a Abraham vestido de rosa y oro para una faena, esta vez vocal.

Si nada lo impide estaremos en el Campoamor para seguir comprobando la evolución del «mierense con voz grave».

 

 

 

 

 

 

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