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La juventud triunfa

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Viernes 31 de enero, 20:00 horas. Teatro Campoamor, LXVI Temporada de Ópera de Oviedo: Don Giovanni (Mozart), función «Ópera joven«. Fotos datadas: ©foto-Alonso para ÓperaOviedo.

Don Giovanni: Carlos Daza;
El Comendador: Ievgen Orlov;
Donna Anna: Susana Cordón;
Don Ottavio: Pablo García López;
Donna Elvira: Agnieszka Adamczak;
Leporello: Marco Filippo Romano;
Masetto: Davide Bartolucci;
Zerlina: Maren Favela.
Dirección de escena, escenografía e iluminación: Alfred Kirchner.
Diseño de vestuario: María Elena Amos
Coro de la Ópera de Oviedo (director: Patxi Aizpiri). Orquesta Oviedo Filarmonía. Dirección musical: Álvaro Albiach.

Inmensa alegría sentirme mayor en la ópera ante el público asistente al segundo reparto, tan distinto en todo al «percibido» en Mieres, en una iniciativa digna de reseñar (1) como la de invitar a 500 estudiantes asturianos (acompañados de profesores y padres), que además de completar aforo, siempre de agradecer, prepara la afición de mañana, más cercana de lo que intuimos al menos los de mi generación. Felicitaciones por los tres «títulos jóvenes» con abono propio y precios asequibles que además resultaron delicias de elencos (además del aquí reseñado, el Don Pasquale de noviembre y La Traviata de octubre).

Nada como acudir en vivo al coliseo carbayón, disfrutar del espectáculo ya comentado que siempre mejora las malas sensaciones en pantalla, donde escenografía y vestuario cobran más color, pero sobre todo de un elenco vocal muy equilibrado y sobre todo entregado, contagiado de la jovialidad del teatro desde nada más levantarse el telón, cantantes con largo recorrido y experiencia totalmente metidos en sus personajes creíbles, vivarachos, convincentes, con la única rémora de la dirección de Albiach apuntada en la segunda función televisada, diría que negativa en todos los concertantes especialmente los finales de los dos actos que resultaron inquietantes para todos al contagiar la sensación de desconcierto en escena y foso, así como una elección de aires demasiado rápidos para unos números que deben ser cantados sin atropellar nunca respiraciones ni textos. Los lentos tampoco resultaron ajustados ni logró concertar una orquesta ya madura como la OvFi, con imprecisiones y sonoridades desiguales, donde los recitativos fueron salvados por un continuo siempre seguro (el clave de Aarón Zapico y cello de Alegría Solana) poco ayudado desde el podio. Del coro nada que añadir lo comentado en la entrada anterior y sólo señalar lo poco lucido del vestuario masculino.

De las voces voy a comentarlas comenzando por las graves: el donjuanesco Daza que resultó realmente seductor, línea de canto sólida y destacar una sentida serenata («Deh, vieni alla finestra») con el acompañamiento de la mandolina de María de Mingo. Por físico y voz Romano parece encasillado en papeles cómicos y su Leporello está en ello, pero no debemos olvidar la parte dramática de un personaje vejado permanentemente por su amo, reflejado en cada aria con «el catálogo» más positivo en lo expresivo que cantado aunque solventado sin problemas. Bartolucci canta Masetto en todas las funciones y se le notó algo cansado vocalmente, más barítono que bajo, sobre todo en los conjuntos donde quedó siempre en segundo plano, algo parecido al Comendador Orlov aunque su breve papel desgaste menos, pero en el final con Don Giovanni su color de voz resultó muy similar al barítono protagonista, puede que por la dificultad de encontrar auténticos bajos profundos en estos tiempos.

Dejo para el final al tenor cordobés Pablo García López que cumplía su sueño de debutar en Oviedo como Don Ottavio, triunfando de cabo a rabo porque resultó perfecto para este personaje por color, estilo, técnica y escenificación. Todavía joven podemos congratularnos del acierto en la elección por parte de los responsables ovetenses de esta voz ideal para este mozartiano rol siempre difícil, más allá de las arias conocidas (mejor «Dalla sua pace» que «Il mio tesoro» por lo apuntado en la dirección) y exigente en todas y cada una de las intervenciones donde el genio de Salzburgo riza el rizo con dúos, tríos… sextetos y hasta septeto. Mi tocayo resultó creíble en su papel con aristas variadas de enamorado resignado a incapaz vengador, desenvuelto y fresco, quedándome con una seguridad interpretativa, su magnífica emisión y su color idóneo.

Foto ©Pablo García López

De las voces blancas la Zerlina de Favela -como su Masetto en las cinco funciones- volvió a cumplir sobradamente, igualmente debutantes en la ópera carbayona como Agnieszka Adamczak en una Elvira digna de primer reparto, perfecto contraste dibujado con la otra triunfadora, la Donna Anna de Susana Cordón, papel difícil escénica y vocalmente, interpretado con más poso que «la Moreno«, en un momento álgido, emocionando en arias y dúos además de empastar los conjuntos escuchándosela bien matizada sin estridencia alguna para redondear la pareja protagonista también en el éxito.

Triunfo juvenil para un cierre de temporada capeando crisis este primer domingo de febrero, tomando nota de un plantel de buenas voces dignas de más trabajo, aunque escribir de agentes, representantes y repartos daría para una auténtica novela.

NOTA(1): La Consejería de Educación, Cultura y Deportes, a través de «Club Cultura» subvencionó esas entradas, pagando el alumnado solo 5€  demostrando su interés. Gracias a Ópera Oviedo.

Don Giovanni no enamora

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Martes 28 de enero, 20:00 horas. Auditorio Teodoro Cuesta (Casa de Cultura) de Mieres: retransmisión en directo desde el Teatro Campoamor de Don Giovanni (Mozart).

De nuevo Mieres pudo ver y escuchar ópera televisada, buena entrada de los aficionados habituales pero con las mismas carencias de siempre o peores, pues solo llegaba sonido por un canal y la iluminación desde el coliseo carbayón no está preparada ni diseñada para ser televisada (si además está reciente la retransmisión del Così de Haneke en La2, sobra el resto de comentario). Así que este «Don Juan» además de no enamorar tampoco le vimos mucho y escucharlo ¡sólo a medias!. Seguir agradeciendo el esfuerzo por acercar gratis la ópera, lo que no disculpa la poca calidad de emisión y realización.

De lo vivido, casi intuido, en Mieres en esta segunda función del último título de la temporada, me quedo con un Simón Orfila que nos dejó un Leporello de lujo, por lo que de haber cantado el Don Giovanni el resultado global hubiera sido más alto, y la Donna Elvira de Virginia Tola.

Todas las obras de Mozart resultan engañosas por su aparente facilidad pero siempre muy exigentes, probablemente las «óperas italianas» aún más, y encontrar repartos equilibrados no es fácil, no digamos en estos tiempos de crisis y cancelaciones varias, por lo que el resto de voces de este Giovanni resultó equilibrado y mejorable (aunque ya sabemos lo que cambia de estar cerca del micrófono o no), muy distinto del directo pero reconocible y similar a lo que se vivió el día de la primera función por lo leído en prensa y webs.

Del resto y sin entrar a fondo por lo apuntado de microfonía, muy creíbles Masetto (Davide Bartolucci) y Zerlina (Maren Favela), contenida Mª José Moreno como Donna Anna, esperanzador Antonio Lozano como Don Ottavio, desigual el protagonista donjuanesco Rodion Pogossov y convincente el Comendador Orlov, el único que repetirá para el reparto joven junto a la pareja Zerlina-Masetto de este viernes 31 al que espero asistir (tengo sacada entrada en Principal de 42€ hace tiempo, aunque seguro que las regalarán). La Oviedo Filarmonía se escuchó desigual, con el continuo perfecto de mi admirado Aarón Zapico cuya colocación de microfonía dio volúmenes impensables en vivo superiores a la propia orquesta. Bien en el escenario los músicos de la cena-baile finales.

Sobre la dirección musical de Albiach quejarme de un primer acto donde los tempi vivos fueron algo excesivos llevando las voces casi siempre a remolque, «relajándose» algo más en el segundo acto, aunque no demasiado concertador: sin respirar con los personajes ni ayudarles nunca. El coro que dirige Patxi Aizpiri siempre seguro independiente del protagonismo encomendado, por lo que debemos felicitarles otra temporada más.

De esta producción propia (en colaboración con el Teatro de Magdeburg) no puede hablarse de puesta en escena: pobre, limitada a los recurrentes prismas (que acabarán siendo el equivalente actual al «banco y la verja del siglo pasado») con distintas posiciones, una escalera y la socorrida iluminación que intenta compensar otras carencias, así como la estatua ecuestre («cuestre lo que cuestre» de Les Luthiers, con más cartón que piedra) del Comendador como único «exceso», y vestuario de época conviviendo con alguno más actual en una nueva muestra de la crisis (también creativa) que nos afecta en el terreno lírico, aunque Oviedo presume de capearla.

Este fin de mes mozartiano terminará en vivo y con gente joven, esperanzas o realidades en algún caso, que siempre aprovechan estas oportunidades.

Para psicoainadamar

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Jueves 12 de diciembre, 20:00 horas. Teatro Campoamor, LXVI Temporada de la Ópera de Oviedo: Ainadamar (Osvaldo Golijov, 1960), tercera representación. Localidad última hora: 15€. Todas las fotos de esta entrada, datadas ©foto-Alonso para ÓperaOviedo.

Principales intérpretes: María Hinojosa (Margarita Xirgu), Marina Pardo (Federico García Lorca), Elena Sancho-Pereg (Nuria), Alfredo Tejada (Ruiz Alonso).

Compañía Antonio Gades. Coro de la Ópera de Oviedo (maestro repetidor: Patxi Aizpiri); Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA); Corrado Rovaris (dirección musical).

Luis Tavira (dirección de escena), Philippe Amand (diseño de escenografía y vestuario).

Músicos invitados: Adam del Monte (primera guitarra), Jesús Prieto (segunda guitarra), Gonzalo Grau (cajón, congas y djembé), Fernando Arias (realización de efectos sonoros y sampler).

Con muchas ganas entré y muchos interrogantes salí de esta nueva coproducción de la ópera carbayona junto al Festival Internacional de Música y Danza de Granada más el Festival Internacional de Santander, apostando como si del Teatro Real se tratase por títulos nuevos que hacen caer etiquetas, una de ellas la propia de «ópera», siendo más apropiado hablar a estas alturas de espectáculo musical sin más, agradable al público en general, con una partitura más bien irregular -pienso que supervalorada-, de argumento para psicoanalizar, catálogo de buenas intenciones y muy del gusto yanqui con la visión que desde allí tienen de España, de nuestra historia y folklore, en este caso el Flamenco.

De seguir la política de nuevas partituras, las hay muchas mejores que la del argentino Golijov (que ya conocía por la grabación discográfica); no me importaría ver y escuchar, por poner dos ejemplos a Philip Glass (Einstein on the Beach) o La dama del alba «casoniana» de nuestro Luis Vázquez del Fresno que sigue durmiendo en el limbo a la espera de su estreno.

Decir que lo mejor fue la escenografía, realmente muy lograda con pocos medios, es ya para preocupar, precisamente cuando siempre he criticado hacer hincapié o poner siempre en primer lugar este apartado, criticado cuando no aporta nada a la obra, incluso sacándola de contexto, pero esta vez superó a la música para la que fue diseñada.

Como era de esperar desde su aparición en Madrid y el estreno dominical ovetense ya hubo críticas de todo tipo en las que las interpretaciones tamizadas por la cultura, vagaje e incluso ideología del público son poliédricas y todas ellas respetables, freudianas, marxistas, fundamentalistas, republicanas, machadianas, dalinianas o «mediopensionistas».

Impresionante el cuerpo de baile heredero de su fundador que da auténtica vida a este musical algo plano donde los cuadros flamencos son realmente fotogramas llenos de vida, muy en la línea cinematográfica de nuestro Carlos Saura, escenas muy plásticas, fotografías pictóricas, juegos de teatro dentro del teatro realmente conseguidos, sin olvidarme la iluminación acertadísima, incluso en las linternas – fusiles tras matar a Lorca.

En la parte vocal el alma con duende, pellizco y elemento dramático en todas sus intervenciones fue el cantaor malagueño Alfredo Tejada, llenando con su arte escena y argumento. De las voces líricas felicitarlas por el enorme trabajo previo para estudiar una partitura que no parece pensada para ser cantada por estos profesionales, más cómodos en otros repertorios: registros extremos poco agradecidos, por momentos inaudibles, vocalizaciones difíciles e ininteligibles en muchos pasajes, destacando Marina Pardo en un rol (tra)vestido de Federico, debiendo cantar incluso al fondo del escenario, pero con seguridad en todos los registros, algunos endiablados en el grave aunque la orquesta en piano ayudase, con saltos interválicos que no aportaban más allá de un dramatismo algo forzado argumentalmente, y la Nuria de Elena Sancho-Pereg, voz fresca con buena proyección y registro más agradecido que sus compañeros de escena. Actoralmente «la Xirgu» de María Hinojosa impecable aunque vocalmente desigual, pienso que por una concepción del canto ajena a lo que entendemos como lírica. Bien la breve intervención del bajo Francisco Crespo como José Tripaldi y correcto el resto del elenco.

Esta vez el coro femenino no estuvo a la altura de otras representaciones pese a limitarse a cantar, pero situado a un lado de la orquesta quedó tapado, sonó poco empastado y opaco.

De la OSPA añadir la profesionalidad más que reconocida de todas sus secciones con pasajes auténticamente somníferos de notas tenidas, y otros doblando voces; la madera en la línea de excelencia tímbrica para unos pentagramas más bien planos y dificultades similares a las voces (la flauta solista arrancó notas graves dificilísimas), las trompas y sobre todo trompetas dentro y fuera del foso de lo más jazzísticas con sordina, interviniendo con armonizaciones que me recordaron al mejor Gil Evans, junto a la percusión compleja que me despertaba de la modorra, tanto la titular asturiana como los invitados, destacando la parte electrónica que redondea ese ambiente de musical americano contrapuesto a las guitarras flamencas lo suficientemente amplificadas para protagonizar los mejores momentos de este espectáculo que me hizo derramar metafóricamente cataratas (más que fuente) de lágrimas.

La dirección musical del maestro Rovaris no pudo sacar de la obra lo que no tiene, pero mostrando la misma seguridad que cuando estuvo al frente de Peter Grimes hace casi dos años.

La temporada acabará con Don Giovanni al que espero en el reparto joven ya en enero de 2014. Mientras tanto aún quedan música interesante antes de despedir el 13.

Viento en popa con pequeña vía de agua

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Martes 19 de noviembre, 20:00 horas. Oviedo, Teatro Campoamor, Don Pasquale (Donizetti). Producción de la Ópera de Oviedofoto-alfonso de las indicadas, gentileza Ópera Oviedo). Reparto: Carlos Chausson (Don Pasquale), Beatriz Díaz (Norina), José Luis Sola (Ernesto), Bruno Taddia (Malatesta), Coro de la Ópera de Oviedo (director Patxi Aizpiri), Oviedo Filarmonía, Marzio Conti (director musical).

LXVI Temporada, segunda representación del tercer título, con buena entrada pese a ser día laborable, en una puesta en escena de Curro Carreres que no molestó aunque hubiese momentos incomprensibles, pero con elegante vestuario, iluminación y movimiento apropiado.

En el apartado vocal citarlos en el orden personal que puse para el reparto por méritos y calidad, haciendo hincapié en la dureza y dificultad de esta ópera de la que comparto la opinión del gran Muti.

El Don Pasquale de Chausson toda una recreación del personaje, escénicamente siempre en su sitio, cómico con los tintes drámticos en su punto y un timbre potente, redondo, cautivador, convincente en todos los registros. Impecable este maño al que los años están dando como ya apunté en otra entrada, poso y peso.

La Norina de Beatriz Díaz de «BraBoo®» que diría un amigo mío, todo un hallazgo en este su debut para este personaje que le va como anillo al dedo en todos los sentidos: la doble personalidad cual Jekyll-Hyde, Sofronia-Norina, embaucadora y enamorada, mandona y delicada, capaz de darle el colorido adecuado y la escenificación apropiada desde una línea de canto asentada en su seguridad, potencia e intimismo, crescendi con fiatos en su punto, derrochando musicalidad y teatralidad, bien regulada tanto en los dúos como en los concertantes con el volumen perfecto para cada intervención y ese color que siempre enamora, a vejestorios y jóvenes.

El Ernesto de Sola en la línea de los tenores actuales, voz ideal para su personaje que fue de menos a más, quedando poco presente en los dúos, algo pequeño pero bien cantado, y reconociéndole el esfuerzo de incorporarse a última hora.

La vía de agua de este crucero estuvo en Malatesta Taddia, como si el apellido le hubiese tirado por la borda en vez del pobre Ernesto al final de la obra, registro grave inexistente, más bien hablado, medio escaso en volumen y «apretado» en el agudo, siendo el único que desequilibró un elenco muy aseado para esta maravilla de Donizetti.

El Maestro Conti fue el perfecto complemento al frente de su Oviedo Filarmonía, que volvió a ser muy solvente en el foso (y muy bien el trompeta solista en la escena con Ernesto del segundo acto), bien llevada por una batuta siempre atenta a las voces, con los planos adecuados para que todo brillase sin destellos, orquesta bien compactada y con sonoridades muy adecuadas para una partitura engañosa en todos los aspectos. Esta titularidad aún nos dará muchas alegrías dentro y fuera del Campoamor.

Destacable el Coro que dirige Patxi Azpiri, en su línea de calidad y seguridad vocal unida a una experiencia en escena que lo sitúa siempre en cabeza, completando la «obra en música» que supone toda ópera, así como el breve papel de Bruno Prieto (notario), una de los excelentes solistas que la formación vocal atesora desde hace años.

No quiero olvidar al actor Carlos Enrique Casero como mayordomo de Don Pasquale, que sin palabras completó y complementó siempre al protagonista, con un guiño al camarero de «El Guateque» para una escenificación muy cinematográfica como desde un principio supimos, aunque Díaz no me recuerde a la Hepburn, ni Grant o Stewart tampoco a Sola y Taddia.

Quedan dos funciones más y la del reparto joven, la primera ha dejado buenas críticas entre todos, esta segunda aquí dejo mis impresiones recién llegado a casa (a pesar de las horas), pero bienvenido a Oviedo Don Pasquale después de tantos años (la última allá en 1990 con doble función), ópera difícil de encontrar repartos equilibrados y con calidad para disfrute total, de cabo a rabo y viento en popa con velocidad de crucero y escala en la capital, que esta vez llegó a buen puerto.

La magia musical es capaz de transportarnos donde queramos… sólo cerrar los ojos y escuchar. En mis años jóvenes, que uno se va acercando en edad a Don Pasquale, el crítico «Florestán» hubiera calificado esta representación como «aseada», aunque el barco seguramente le hubiese mareado pese a no haber galerada, como mucho marejadilla.

P. D.: Por sacar la entrada con premura, allá en agosto, pagué más precio aunque asegurase asiento. Todo sea por acercar nuevos públicos, incluso de fuera de Oviedo, con los que pude comentar cómo trabajan en esta temporada, la segunda más antigua de España aunque no con el mismo apoyo económico de entonces. Gracias por los esfuerzos y a esperar lo que todavía nos queda de ésta.

Con P de Pasquale

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Siempre un placer asistir a los «Encuentros Ópera – Universidad» de la Extensión Universitaria en LAUDEO, este lunes 18 de noviembre en el Paraninfo escuchando los «Diálogos en torno a Don Pasquale» con la presencia de Carlos Chausson y el maestro Marzio Conti bien presentados por Mª Encina Cortizo que nos regaló toda una lección de Donizetti y la ópera representada estos días en Oviedo (este martes asistiré a la segunda representación), en este trío de «Ces» al que añadir Cabaletta y Cavatina como motores de la ópera comentada que tras el coloquio pasaron a ser muchas «Pes» en cuanto a la interpretación de un personaje que necesita Poso logrado con el Paso del tiempo para que cada Papel adquiera Peso, evidentemente con todo un trabajo de años que sólo ellos pueden darnos esa visión tanto interpretativa como auditiva. Para seguir con más «Pe», incluso nos meteríamos en el Psicoanálisis.

Anécdotas por parte de todos, incluído el público, y mucho amor por la ópera, en especial este Pasquale tan divertido y aparentemente sencillo que exige un enorme trabajo por parte de cantantes y orquesta como bien recordaron los maestros. En cierto modo como Mozart cuya sencillez resulta engañosa y endiablada en toda su producción, a quien evidentemente también recordaron dentro de este género más que bufo, giocoso…

Sin entrar en la puesta en escena de «película años 50» que nos presenta ese sesentón canoso y todavía atractivo, más cercano que el auténtico vejestorio del libreto original, sabemos que este Don Pasquale sigue vigente: matrimonios de conveniencia, mujeres con mando en plaza (Beatriz Díaz es la Norina), amores románticos y como bien comentó Chausson, sin llegar a bautizar como «calzonazos» y «marimandonas», una historia imposible sin Ernesto (José Luis Solá) que se niega a este apaño porque está realmente enamorado y es el responsable final de una historia de casi tres horas que contaremos como siempre.

Wagner se impone a Verdi en el clásico ovetense

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Sábado 26 de octubre, 20:00 horas. Conciertos del Auditorio, Oviedo: Emily Magge (soprano), Klaus Florian Vogt (tenor), Oviedo Filarmonía, Marzio Conti (director). Gala Lírica bicentenario VerdiWagner.

El mismo día que el clásico futbolístico Barcelona – Madrid daba comienzo el Ciclo «Conciertos del Auditorio» con este emparejamiento que tiene paralelismos musicales, no en vano la capital de España, como la de Asturias, siempre han sido verdianas en contraposición a Barcelona o Gijón, más wagnerianas, y el Camp Nou como el Auditorio disfrutó del vencedor en todos los sentidos, disputas aparte que siempre las hubo, hay y habrá.

Como si de una crónica de balompié se tratase, podría hacer la de este concierto teniendo en cuenta que el resultado ha sido el mismo, 2 a 1 en tanto que a Wagner le hemos escuchado por partida doble esta semana, incluso repetido pero siempre distinto. Y si la hinchada carbayona es operísticamente italiana, merengue incluso, la del auditorio reconoció el dominio alemán.

Las figuras invitadas se desenvolvieron mejor en la «Bundesliga» que en el «Calcio», no en vano están reconocidos como cantantes wagnerianos y así resultó, con dos partes bien diferenciadas donde no siempre dominar es suficiente para vencer, planificando el evento en la habitual sucesión de oberturas o preludios entre arias y dúos, repartiendo tiempos y sacrificios.

Verdi jugó cómo en la primera parte aunque sin convencer nunca. La obertura de I vespri siciliani quedó algo desequilibrada entre un ataque de metales dominando la defensa de cuerda, que fue corrigiéndose a lo largo de los 50 minutos, dinámicas y tiempos que fueron de menos a más tal como los planteó la batuta titular.

Emily Magge hizo su primera aparición como Leonora con el aria «Pace, pace mio Dio« de La forza del destino, sobrada escénicamente con un color vocal carnoso en todos los registros, excelente proyección y bien arropada por el maestro concertador Conti, con mejor tino en la obertura de Atilla antes de la salida de Klaus Florian Vogt como Rodolfo en el aria «Quando le sere al placido» de Luisa Miller, quien me dio la sensación de estar en el puesto equivocado, frío, nada convincente a pesar de su capacidad, aún menor tras escuchar la obertura, esta vez después, que la Oviedo Filarmonía sintió como propia en estos repertorios de foso que dominan con el florentino al frente. La mejor jugada de pizarra era Otello y el dúo con Desdémona «Già nella note densa» que la amada cantó mucho más cómoda, casi provocando la muerte del moro de Venecia en un cambio de argumento ante lo poco convincente de un dueto que debería habernos respigado, como los cellos, en vez de mordernos la lengua, dejándonos con la esperanza de la segunda parte y el dominio vocal de la soprano americana sobre el tenor alemán.

Wagner planteó el arranque con su baza ElisabethMagge en «Dich, teure Halle» (Tannhäuser), cambio radical para un mismo color pero de sentimiento mayor, dominio del espacio y el texto de cabo a rabo, seguido por la conocida Cabalgata de las valquirias que la Oviedo Filarmonía interpretó como un ataque de película y poderío sonoro en esa Die Walküre plenamente germana. Y al fin Vogt salió «enchufado», borrando errores italianos, regateando y corroborando a la prensa especializada y sintiendo los colores patrios para convencernos como Siegmund en «Winterstürme wichen dem Wonnemond«, un heldentenor wagneriano en toda regla aunque con mucho recorrido en su carrera.

Lohengrin volvía al mismo campo pero con otro equipo y entrenador, demostrando lo importante de implicarse a pesar de diferencias de plantilla o presupuestos. Y es que los preludios del primer y tercer acto que nos interpretó la OvFi con Conti resultaron convincentes, compensando tensión y fuerza en un par de preludios que sonaron realmente bien, más wagnerianos que verdianos como cambiándose las tornas, secciones equilibradas dominadas por un planteamiento del director sin complejos. En medio el hermoso dúo de Elsa y Lohengrin «Atmest du nicht mit mir die süßen Düfte?» funcionó como el «tiki-taka blaugrana«, empastado, alternando protagonismo bien apoyado orquestalmente, mimados en los planos por Conti sin renunciar a las dinámicas originales, convincente, jugada maestra y lo mejor del partido, perdón concierto aunque siga prefiriendo tenores más dramáticos, y supongo que Magee también. Y se ampliaría el resultado con Vogt recreando «In fernem Land» convenciendo a un público que reconoció la posición natural del germano, rematando un dominio en su terreno que compensó el casi calentamiento de la primera parte justificando su presencia como titular.

En el tiempo adicional y sin tensiones, propinas repartidas de «bundesopera», Vogt cantando de Lehar su «Dein ist mein ganzes Herz» (de «El país de las sonrisas»), Magee de Carousell antes de recortar distancias nada menos que con el «Tonight« de West Side Story (Bernstein), María Magge y Tony Vogt emulando a Kiri y Carreras con Conti y OvFi de felices compañeros para quitar el mal sabor de boca a los verdianos y recortar diferencias wagnerianas, maquillando un resultado esperado antes de entrar. Algunos se quejarán de robos, fueras de juego o malos planteamientos, pero no podrán quitarnos un arranque de ciclo optimista viendo el calendario de la temporada.

Ensayando Wagner para el anual

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Miércoles 23 de octubre, 20:30 horas. Auditorio de Oviedo, Ensayo general del XXII Concierto Premios Príncipe de Asturias: Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA), Coro de la Fundación Príncipe de Asturias (maestro de coro: José Esteban García Miranda), director: Jonas Alber. Obras de Wagner. Entrada gratuita con invitación previa.

Otro año más que la FPA prepara el «concierto de los premios» aunque los recortes también se han notado teniendo que tirar de lo de casa, salvo el maestro alemán invitado y conocido como «mago del sonido» tal y como pudimos comprobar en este ensayo, con todo lo que supone, aunque hubiese algún despistado a mi alrededor que no entendía la razón de repetir pasajes o las explicaciones que la soprano del coro Rosa Álvarez traducía para sus compañeros.

Estamos aún en el año del 200 aniversario del nacimiento de Richard Wagner y el programa buscó páginas conocidas para el gran público, no necesariamente wagneriano, de coros y preludios, con una orquesta algo reforzada para el homenajeado aunque todavía corta en cuerda (y así nos quedaremos a la vista de la tijera cultural), y un coro con mayoría de voces blancas sobre graves, y éstas a medio gas, supongo que guardando fuerzas para el concierto, porque el programa es realmente duro.

Además del protocolo obligado con los respectivos himnos de España y Asturias que abren y cierran concierto, la obertura de Tannhäuser pareció algo adormecida, aunque el director alemán se encargaría de limar detalles. El Coro de caballeros y damas «Freudig begrüssen wir die edle Halle» puso en pie a una agrupación vocal algo descompensada, afinada, con buena pronunciación pero dubitativa en alguna entrada, inseguro aún más en el Coro de los viejos peregrinos del acto III «Beglückt darf nun dich, o Heimat» que sacó a flote esa carencia de efectivos para un coro que requeriría casi el doble, y no era cuestión de aumentar volumen, menos aún en un ensayo. El efecto de colocar tres trompetas en un palco hizo desencajar ligeramente las entradas, aunque al repetir el pasaje resultó mucho mejor.

De Lohengrin escuchamos el Preludio del acto I que nos devolvió nuestra cuerda de primera bien respaldada por el resto de familias, tal vez planos en presencia pero inmensos en dinámicas, corrigiendo detalles de planos y fraseos el maestro Alber. La conocida marcha nupcial del tercer acto «Treulich geführt ziehet dahin» pareció más cómoda de lo que realmente es, con las voces blancas seguras y de emisión perfecta, luminosas y a la vez etéreas (como recuerda las notas del programa de este miércoles, supongo que de María Sanhuesa como las notas del programa «oficial») así como la orquesta en su nivel habitual de calidad, metales presentes y poderosos sin exageraciones, calidad aún mayor en el Preludio que va antes de la marcha que aquí se programó después, lo que no entiendo mucho porque finaliza precisamente cuando aparece la melodía más famosa de Wagner.

Y para cerrar este pequeño gran muestrario wagneriano Los maestros cantores de Nüremberg con el preludio que la orquesta asturiana ejecutó con más convicción, más apropiado para abrir concierto que cerrarlo,  y los coros del acto III, escena quinta «Wach auf, es nahet gen den Tag» realmente exigentes, y el final «Ehrt eure deutschen Meister«, cual himnos no ya de homenaje al compositor sino al «arte de los maestros cantores y el valor de las tradiciones», siendo los conciertos de la fundación una más dentro de la vida musical asturiana.

Interesante ensayo para desenredar la madeja del programa, que tan solo sirve para sacar ideas generales y ver cómo trabaja el maestro Alber con nuestra orquesta y coro en el siempre difícil Wagner. Espero con más ganas el War Requiem de Britten también centenario, con los mismos músicos de hoy más distintos solistas y el titular Milanov al frente. Será el 22 de noviembre.

Mieres de Traviata

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Martes 15 de octubre, 20:00 horas. Auditorio Teodoro Cuesta (Casa de Cultura) de Mieres: retransmisión en directo desde el Teatro Campoamor de La Traviata (Verdi).
Un año después volvía a Mieres la ópera, eso sí, televisada, y nada menos que en el 200 Centenario de Verdi con una entrada como sólo esta obra inmortal es capaz de convocar.

Vuelvo a repetir las carencias de una emisión como las anteriores, que esta vez podrán compartir los cientos de personas que se dieron cita en La Escandalera de la capital, donde ni la iluminación está prevista para la televisión, la realización sigue dejando mucho que desear aunque haya mejorado, y el sonido logra el milagro de las voces tapando a la orquesta (!). Supongo que la falta de medios y algo más de conocimiento técnico no sean impedimento para continuar con esta experiencia que hace llegar la ópera a un público no habitual pero al que también debemos educar con calidad.

Las críticas profesionales tras la primera función coinciden con mi opinión técnica, aunque tras las consideraciones iniciales, quiero dejar unas pinceladas de cosecha propia.

Con un decorado casi minimalista a base de espejos – cristales, Susana Gómez es perfecta para la solución económica entre los grandes montajes inalcanzables por presupuesto y espacio escénico, y las versiones en concierto que no deben venderse como ópera en el sentido estricto. Sofá y mesa de despacho (diseño escenográfico de Antonio López), así como una pequeña mesa de juego como único Mobiliario, unido a un vestuario años 50 (de Gabriela Salaverri) completan la coproducción de la Ópera de Oviedo, Festival de Verano de El Escorial, Quincena Musical de San Sebastián, Auditorio Baluarte de Pamplona y Gran Teatro de Córdoba.

Foto de Codalario

Ópera atemporal donde las haya, el reparto resultó equilibrado en su totalidad, lo que es de por sí digno de mención, aunque la protagonista total haya sido Aylin Pérez que fue capaz de cantar y captar toda la evolución de su personaje de Violeta aunque sin camelias y transformada en una pelirroja Gilda Valery, color vocal perfecto para un rol que le está dando muchas alegrías. El Alfredo de Aquiles Machado resultó convincente en sus conocidas arias, delicado en los dúos y con ligeras carencias que no empañan la globalidad, completada por el Giorgio Germont de Gabriele Viviani, otro tanto que «su hijo», bien actoralmente aunque con una pequeña desafinación en la conocida «Di Provenza», puede que fruto del micrófono tan cercano y la orquesta «hundida en el foso», un trío sobre el que se asienta sin cojear esta maravillosa ópera.
Destacar la buena dirección musical de Carlo Montanaro capaz de dar su toque ya desde la obertura, jugar con los tempi de una Oviedo Filarmonía que no pude degustar como seguramente sonó en el teatro, y sobre todo cómo concertó con las voces, respirando con ellas y eligiendo siempre el aire que reclamaban los protagonistas, que lo son siempre.

No quiero olvidarme del Coro que dirige Patxi Azpiri, auténtica delicia escénica y vocal (nuevamente ellas mejor que ellos) con una profesionalidad que el tiempo ha ido asentando.

Los siempre difíciles secundarios cumplieron en sus intervenciones, desde la Flora de la asturiana María José Suárez, seguridad y aplomo, la delicada Annina de Marta Ubieta, siguiendo con Jon Plazaola (Gastone), Carlos Daza (Douphol), el Marqués José Manuel Díaz y el Grenvil de David Sánchez, junto a los «comprimarios» Gonzalo Quirós y Bruno Prieto (del propio coro) en sus breves apariciones como Giuseppe y Commissionario.

El público mierense disfrutó sobre todo hasta el descanso tras hora y media de un tirón, quedando todavía el último acto donde Violeta es «abducida por la luz» tras enamorar al respetable esta Ailyn Pérez como auténtica diva de esta segunda función que sonó en medio Asturias como merecido homenaje a Pepe Verdi. Agradecer estas iniciativas aunque tengan todos los peros que queramos y algunos sigan recordando el año 1958 de La Callas con Kraus, siempre Don Alfredo, en Lisboa… Ay! ¡si hubiesen tenido los medios técnicos de hoy en día…!

Los Zapico «operan» desde Asturias

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Ya tengo en mi poder el nuevo disco «Ópera Zapico» para el sello alemán WinterAndWinter, y ya es el quinto (aplíquese al refrán), disponible también en iTunes© y Amazon©, un disco pergeñado con tiempo y grabado en casa, en el Auditorio de Oviedo, la residencia de la formación Forma Antiqva el pasado mes de marzo con unos arreglos propios desde Monteverdi a Mozart, que sin perder nunca el estilo propio de los hermanos Zapico, cuenta con invitados cercanos de calidad contrastada, dando de nuevo en el clavo con otra apuesta arriesgada pero capaz de atraer a aficionados de todo tipo, incluyendo los líricos, que en Asturias abundan. Como escribía un periodista carbayón, son «bombones de ópera con sabor Zapico«, arias reconocibles para los melómanos y nuevas en su concepción instrumental.

Intérpretes:

Aarón Zapico: clave y órgano – Daniel Zapico: tiorba – Pablo Zapico: guitarra barroca y archilaúd.

Artistas invitados:

Alejandro Villar: flauta de pico – David Mayoral: percusión – François Joubert-Caillet: viola de gamba – Lluís Coll i Trulls: cornetto – coro El León de Oro (director: Marco Antonio García de Paz).

A continuación paso a describir obras, autores y primeras impresiones con el CD sonando en la cadena de música (siempre de más calidad que en otro tipo de reproductores), notas escritas desde la inmediatez de su escucha, aún necesitando, como todo, más tiempo para detalles que necesitan posar y pesar.

1. «Deh vieni alla finestra»Don Giovanni– (Mozart).

Trío en estado puro con un «clave mandolino» y las cuerdas pulsadas cuasi sinfónicas, cantando este oyente en la ventana catódica.

2. «Air pour les Sauvages»Les Indes galantes– (Rameau).

Los tres hermanos con la excelente percusión de Mayoral pletóricamente danzante y rococó.

3. «Quella Clizia innamorata»Il più bel nome– (A. Caldara).

La delicadeza del trío con los ornamentos adecuados y en su sitio creando atmósferas elegantes de protagonismos sabiamente elegidos.

4. 5. 6. «Overture» de Artaserse (J. C. Bach).

Una obertura cual «concerto grosso» se tratase en sus tres movimientos con el desparpajo y jovialidad de los Zapico: el Allegro di molto pletórico de sonoridades, pasajes virtuosos de limpieza prístina, armonías redondas de guitarra funcionando hasta percusivamente alternando con intervenciones solistas compartidas, aún más presentes en el Andante de refinado salón en los tres artistas siempre compartidos, para desembocar en el Presto de fulgor y luminosidad casi de fuegos de artificio.

7. «O morte gradita»Il Sant’ Alessio– (S. Landi).

El órgano nos da atmósferas de claroscuros caravaggianos con pinceladas guitarrísticas a modo de vidrieras que tamizan esa muerte llena de vida.

8. «Lascia ch’io pianga»Rinaldo– (Händel).

El cornetto de Lluís Coll cual voz castrada, contratenor o mezzo, e igualmente vocálica en fraseos con un trío que da continuidad al corte anterior en una transición sin brusquedades, donde la guitarra también frasea y dialoga esa melodía tan reconocible e irrepetible, con ese sustento cordal.

9. «Batti, batti, o bel Masetto»Don Giovanni– (Mozart).

Mozart siempre para descubrir, manteniendo el órgano y unos punteos gemelos que si bien parecen irse a un segundo plano en la mezcla nos sacan a la luz las mal llamadas notas de paso tan importantes como las de la melodía del aria de Zerlina, sentimiento femenino como en la versión original lograda en esta combinación de viento y cuerda reducida a trío para no resultar cargada ni cargante, con acordes «orgánicos» recreando la atmósfera callejera vienesa.

10. «Se giunge un dispetto»Agrippina– (Händel).

La flauta dulce de Alejandro Villar emerge entre el clave y las cuerdas pulsadas en el aria de Poppea del primer acto, que bien recuerda los conciertos barrocos por virtuosismo en ejecución y aire rápido, interpretación instrumental de alta calidad en todos ellos sin perder el origen vocal precisamente cuando las voces se instrumentalizaban de forma diabólica.

11. «A Dios, prenda de mi amor»Amor aumenta el valor– (José de Nebra).

La necesaria y merecida referencia española tenía que darle protagonismo a la guitarra con el contracanto del archilaúd, casi «chitarrone«, melodía y armonía en un dúo de amor fraternal en el amplio sentido.

12. «Mogli mie sconsolate»La Calisto– (F. Cavalli).

Cavalli continúa el anterior amor hispano del dúo fraterno al que se suma la viola de gamba de Joubert-Caillet logrando un ambiente digno de Sainte-Colombe, un trío de cuerda lúgubre y «desconsolado», cuerdas frotada y punteadas con la aparición de un clave en registro de laúd que encumbran aún más la viola en el registro más cercano al de la voz humana.

13. «Vi ricorda o boschi ombrosi»L’Orfeo– (Monteverdi).

Los tres hermanos retoman su trío habitual para este Orfeo monteverdiano cual otra pieza de sus Concerto Zapico, punteos de clave, rasgados en guitarra, basamento en la tiorba, alternando presencias y armonías con un aria realmente luminosa.

14. «Chaconne: Dance for the Chinese man and woman»The Fairy Queen– (Purcell).

Las chaconas también están presentes en los conciertos de la formación asturiana, esta vez reforzados con la percusión de Mayoral (panderos, bombos y panderetas) para una danza con dedicatoria china pero muy inglesa en su concepción interpretativa, auténtico cuento de hadas con punteos de clave y guitarra más el siempre presente laúd, música operística extrapolable al salón de balle en otro acierto de adaptación y arreglo.

15. «When I am laid in earth»Dido and Aeneas– (Purcell).

Contraste anímico para el mismo Purcell en cuanto a ese remanso tumbado sobre la tierra, el trío al natural para un aria siempre increíble que crece en este arreglo instrumental, alcanzando aún más profundidad sin texto a favor de la música pura.

16. «Ritorna, oh caro e dolce mio tesoro»Rodelinda, Regina de’ Longobardi– (Händel).

Arranca el clave ese aria femenina a la que se van sumando y retomando protagonismo los tres Zapico, elegancia de salón y melancólicos ornamentos que no enturbian jamás la melodía presente y reconocible.

17. «Thanks to these lonesome vales»Dido and Aeneas– (Purcell).

Y cerrando esta música de ópera nada mejor que «mi» coro de oro para este agradecimiento purcelliano que arranca la guitarra, continúa la tiorba, engorda el órgano en presentación total que desemboca en la plenitud vocal pura, de empaste siempre único, voces blancas protagonistas arropadas con esa delicadeza que tiene la formación gozoniega, mis dos «debilidades» reunidas en esta maravilla de Purcell que no podía ser mejor final para esta nueva grabación de Forma Antiqva con Winter& Winter, desde el Auditorio de Oviedo con proyección internacional.

Gracias y enhorabuena por esta nueva delicia musical.

Duro para el bolsillo melómano

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Antes se hablaba de «la cuesta de enero» pero en plena crisis y como escuchaba hace poco a una sufrida madre pagando libros de texto ¡de segunda mano!, todo el año es una cuesta sin fin, y ríanse ustedes del Angliru.

Supongo que debemos estar todos parecidos porque sube todo menos los sueldos, y en este mes de septiembre me toca pasar por la taquilla del Campoamor (¡menos mal que no tengo hijos ni hipoteca!) para pagar mis dos abonos habituales, tras ir quitándome muchos otros (Sociedad Filarmónica, Ópera de Oviedo de la que fui «pionero» en el abono de la segunda función -ahora hay incluso cinco-, Festival Lírico, Zarzuela…) y es que el sueldo de profe no da para tanto, teniendo uno que priorizar, amén de cortar salidas a otros conciertos cercanos (aunque sean en coche con sus peajes y subidas de gas-oil), vacaciones más cortas y en casa, con un cinturón cada vez más apretado que tendremos que cambiar por tirantes ante la ausencia de más agujeros.

No me voy a quejar del desembolso de 664€, aunque sigue siendo una barbaridad, pues en la capital del Principado los precios sigue siendo más bajos que en el resto de España (y doy fe de ello) pese a coincidir muchos programas y artistas en gira por la piel de toro, en parte porque la PPodadora cultural no está tan a flor de piel como en otras plazas, manteniendo Asturias subvenciones (¡qué no falten!) y patrocinadores (¡un monumento a ellos!) a la espera del tan largamente prometido «mecenazgo cultural«, y con protesta musical sinfónica el próximo día 23 de septiembre. Incluso se nos permitía pagar en veces para hacer más llevadero el susto, que comparado con abonos de equipos de fútbol y dividiendo el importe total entre los partidos, a la larga resulta incluso rentable: tienes siempre la misma butaca y asegurados los encuentros importantes sin que nos castiguen con un «día del club» donde tienes que volver a pasar por taquilla. Bendito dinero de plástico que permite a uno reorganizar la maltrecha economía doméstica.
Agradecer a mi querida OSPA, además de 22 años de «matrimonio», que para esta temporada sólo haya subido 50 céntimos, pues si el Gobierno saca pecho por unos pocos parados menos, tenemos que ser como el anuncio aquél del «granito a granito». Así pues 200€ el abono en butaca no es tan caro para los 14 conciertos de la temporada, segunda del búlgaro Rossen Milanov al frente y con programación en la línea de seguir con repertorios de siempre (la Militar de Haydn, Segunda de Schumann, una Séptima de BeethovenMahler con su Quinta cerrando temporada) junto a estrenos (el Concierto para guitarra de Leshnoff) y obras menos programadas (de Pärt o Benet Casablancas), atendiendo naturalmente los centenarios de Wagner, Verdi y Britten, del que destacaré el War Requiem del 22 de noviembre con los Coros de la FPA, dentro de una programación bien pergeñada con el lema «Música y guerra» (vuelve a colaborar la Universidad) a la que se sumará la continuidad de los grandes ballets (Pájaro, Lago y Cenicienta el 15 de noviembre), con directores conocidos (vuelven Lockington, Benjamin Bayl o Perry So entre otros) y solistas de primera (Manuel Barrueco, Kirill Gerstein, Renaud CapuçonDaniel Müller-Schott entre otros). También destaca la decidida apuesta didáctica del maestro Milanov con el segundo año del programa «Link Up» que creemos y queremos repita el éxito anterior de «La orquesta se mueve», este año probablemente «La orquesta canta». Espero seguir contando cada uno de los programas y agradeciendo las lecturas. Habrá alguna novedad más como el programa «Avanti«.
Evidentemente nos quedaremos «huérfanos» de OSPA los títulos en el foso de la Ópera de Oviedo donde vuelve mi «candidato favorito» Guillermo García Calvo nuevamente con Wagner, pero seguiremos con la esperanza de la Primitiva, las transmisiones televisivas gratuitas o esperaremos las entradas de «última hora» que resultan más llevaderas. A los programas extraordinarios espero asistir también aunque «el principesco» siempre inaccesible para el vulgo deba conformarme con el ensayo general, perdiéndome el Réquiem verdiano en Covadonga del próximo 28 de septiembre por compromisos ineludibles fuera de Asturias.
Reflejar la campaña abierta de micromecenazgo y beneficios con el «Club OSPA» que va desde 75€ en el formato «Andante» a los 500€ del «Vivace», incluyendo invitación a un acontecimiento especial ofrecido por el Maestro Milanov. Todo sea por captar fondos ¡de quien los tenga!.
A la vista de mis gastos y por proponer, me postulo abriendo la campaña «Adopte a un melómano» que asegura comentarios en su Blog, Twitter, Facebook, Instagram y lo que haga falta…
Las Jornadas de Piano «Luis G. Iberni» y los «Conciertos del Auditorio» que organiza el Ayuntamiento de Oviedo se llevan el grueso del gasto, abono conjunto de 434€ para 20 conciertos dan una media de 27,10€ para cada uno, lo que resulta ¡barato! comprobando algunas figuras y precios para localidades sueltas. Queda como «Día del Club» el de la O. S. de la Radio de Baviera con mi idolatrado Dudamel al frente el 7 de abril de 2014, cual partido de Champions en que los socios tenemos precio especial de 30€ en nuestra misma localidad.
Ahí está el total de los 664€ porque las matemáticas no fallan, claro que el plantel lo merece y voy con pinceladas: Eugeny Kissin, Maria João Pires, «San Sokolov«, Horacio Lavandera o Javier Perianes con el Cuarteto Quiroga para los aficionados de las 88teclas, Gidon Kremer, Suzuki con el Bach Collegium Japan, Kent Nagano al frente de «su» Sinfónica de Montreal, Esa-Pekka Salonen con la Filarmónica de la Scala (esperando acuda a la cita) o Ton Koopman y sus 35 años al frente de la Amsterdam Baroque Orchestra para los sinfónicos completos, sin olvidarnos los amantes de la lírica de Elina Garança e inseparable consorte llanito Karel Mark Chichon, y el enorme, en todos los sentidos, Thomas Hampson, dos regresos a Oviedo que seguramente llenarán el auditorio (otra razón para el abono), sin olvidarnos otro taquillero como Michael Nyman, sólo para hacerse una ligera idea y donde también tendremos otras figuras nacionales e internacionales que harían prolijo el relato aunque quiera reflejar la unión de dos formaciones que me tienen ganado hace años: Forma Antiqva y El León de Oro el 31 de marzo con una «Pasión según San Juan» de Bach que espero como agua de mayo en Cuaresma. Conti y la OvFi tampoco faltarán en varios conciertos, completando un abono en primera división.
Quedan también algunas entradas sueltas ya adquiridas para la ópera carbayona donde no puedo faltar al Don Pasquale (19 de noviembre, 2ª función) que cantará mi querida Beatriz Díaz (62€ en Anfiteatro) o un Don Giovanni joven con mi admirado tenor cordobés Pablo García López… pero aún toca esperar.

En septiembre no tendré mucho directo aunque siempre hay discos y DVDs por refrescar e incluso comentar. Aquí seguiremos al pie del teclado…

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