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Ofrenda granadina

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Jueves 29 de junio, 21:30 horas. 72 Festival de Granada, Patio de los Mármoles (Hospital Real), “Solo Bach”: Miembros de la Amsterdam Baroque Orchestra, Ton Koopman (clave y director). Johann Sebastian Bach (1685-1750): Musikalisches Opfer, BWV 1079. Fotos de Fermín Rodríguez.

Tarde de “hospital” con calor que no impidió disfrutar de otro espectáculo de nuestro “Dios Bach” y su apóstol Koopman, hoy con un quinteto de los “Amsterdamer» para una verdadera Ofrenda Musical que culminaría en la ofrenda del Festival entregándola la medalla de esta septuagesimosegunda edición.

La historia de esta obra, fechada en 1747, es conocida de todo buen “bachiano” y perfectamente explicada en las notas al programa por Enrique Martínez Miura. El cantor es padre de todas las músicas y sólo una mente tan inspirada y genial como la suya fue capaz de componer casi una hora de música pura a partir de un tema parece que compuesto por el rey Federico El Grande en Potsdam, donde trabajaba de clavecinista el digno hijo C. Ph. Emanuel Bach, para construir todo un templo sonoro a partir de una improvisación y en forma de fuga. La matemática sonora llevada al máximo de combinaciones cual Pitágoras de los doce sonidos que forman la escala cromática.

El maestro Koopman, hoy al clave, comenzaría a desgranar en solitario el tema «Ricercar a 3», para ir tejiendo con sus músicos esa maravilla de vejez que es la Ofrenda musical. Desde ese germen comenzaríamos a disfrutar no ya del genio compositivo de “Mein Gott” sino del perfecto ensamblaje sonoro de estos músicos, primero la cuerda (sin el violone o contrabajo) y sumándose después el trasverso, homenaje al propio reto del monarca que al parecer era buen flautista.

Y desde el Thematis Regii elaborationes canonicae en inspirada elaboración cual fórmula magistral, las notas iban combinándose como ingredientes mágicos en este matraz gigantesco. Primero el “Canon a 2 cancrizans” con los dos violines, seguido del “Canon a 2 violini in unisono” que tan bien mezclaron apareciendo con un sonido único. La receta iría combinando y jugando con las proporciones de esta pócima, “Canon a 2 per motum contrarium”, “Canon a 2 per augmentationem, contrario motu”, alternando las cuerdas de un cuarteto premonición de estilos posteriores aún por descubrir.

Como Merlín experimentado, utilizando los mismos ingredientes pero estirando y encogiendo sin aparente complicación, cada nueva receta ganaba en tímbricas, “Canon a 2 per tonos” y la primera e impresionante “Fuga canonica in epidiapente”. Escuchándose unos a otros, respetando los silencios cuando no intervenían y disfrutando al comprobar cómo evolucionaba la construcción de esta catedral musical, seguía el juego matemático y la rebotica: “Canon perpetuus super thema Regium”, “Canon perpetuus”, “Canon a 2” y “Canon a 4”. Los primeros atriles de la Orquesta Barroca de Amsterdam acertando con la proporción exacta, la presencia, las dinámicas, músicos que suman hasta la unidad.

Y aún proseguiría la magia sonora y tímbrica, el reconocer la melodía primigenia para transformarla, la Sonata sopr’ il soggetto Reale a traversa, violino e continuo con cuatro movimientos (Largo-Allegro-Andante-Allegro) capaces de funcionar solos y ensamblados en la ofrenda global, Merlín Koopman y apóstol de Bach antes de sumarse todos los músicos (el violone daría el cimento y pegamento sonoro) con el “Ricercar a 6”.

En Asturias decimos “poner el ramu” cuando finaliza una construcción, y metafóricamente rematar de forma magistral algo que llevó mucho tiempo. Ton Koopman y la Amsterdam Baroque Orchestra alcanzaron y ofrecieron esta “maravilla de vejez” que no cumple años por ser eterna.

Finalizada la ofrenda, Antonio Moral haría de maestro de ceremonias con las autoridades y patronato para entregarle al incombustible y eternamente joven Ton Koopman una más que merecida medalla, que agradecería con unas sentidas palabras y su fino humor.

Algún músico holandés y también el que suscribe, sin desvelar más acompañantes, tuvimos tiempo de escaparnos hasta el Palacio de los Córdova para disfrutar el final de las “Noches de flamenco”, Encuentro con la inconmensurable María Toledo cantando desde el piano, más un regalo de onomástica con unas bulerías, versión flamenca de Carlos Cano, otro granadino eterno con plaza que cruzo cada día, y su María la Portuguesa junto a Antonio Sánchez a la guitarra, un prodigio de las seis cuerdas, las palmas de Juan Diego Valencia y Lua Cantarote, vistiendo la voz jonda, bravía y entregada, todo a lo grande y con pellizco. Bach es el padre de todas las músicas, así que no podía celebrar mejor este 29 de junio.

Aún me quedaba un poco de San Pedro y San Pablo, por lo que bajando por el Darro llegaría a la Plaza Nueva a repostar y disfrutar de mis últimas horas de santo, aunque la madrugada trajo estas líneas. Mañana más y desde “mi casa granaína”.

Amsterdam Baroque Orchestra:

Catherine Manson y David Rabinovich, violines – John Crockatt, viola – Bob Smith, viola de gamba – Michele Zeoli, violone – Kate Clark, flauta- Ton Koopman, clave y dirección.

La Pasión según Koopman

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Miércoles 28 de junio, 22:30 horas. 72 Festival de Granada, Colegio Mayor Santa Cruz la Real, “Solo Bach”: Amsterdam Baroque Orchestra and Choir, Ton Koopman (director). Johann Sebastian Bach (1685-1750): Johannes-Passion, BWV 245. Fotos de Fermín Rodríguez.

Esta mañana nos despertábamos con la noticia de la concesión al maestro Ton Koopman de la Medalla del Festival de Granada 2003, y a media tarde se nos comunicaba que la hora prevista del concierto se retrasaba hasta las 22:30, pues el avión que debía salir de Amsterdam a las 09:00 para aterrizar a las 13:00 se había estropeado y hasta las 17:00 no despegaban finalmente rumbo a tierra granadina. Así y todo se abrían las puertas al público a las 22:00 y a las 22:19 veíamos llegar a los intérpretes para organizar el escenario llegando con el tiempo justo sin poder realizar la prueba acústica ni tan siquiera meter algo sólido en el cuerpo.
A las 22:45 Antonio Moral, director del Festival, tomaba la palabra para disculparse en nombre de todos y contarnos la odisea, incluso intentando avisar al público que los parkings cerraban pese a los esfuerzos de toda la organización por prorrogar el cierre, siendo imposible y calculando que esta “Pasión” se realizaría sin la pausa prevista, salvo una pequeña parada tras el nº 14 (coral) y la duración prevista sería de dos horas y diez minutos.
Cual acto de penitencia por todos, al fin salía Ton Koopman con su eterna sonrisa y una vitalidad increíble sabiendo todo lo acontecido, con todos los intérpretes preparados, los dos órganos listos tras los repasos matutino y nocturno del inconmensurable Francisco Alonso Suárez (Paco para todos), y escuchando el primer coro Herr, unser Herrscher, aún sin centrarse casi nadie, con las sopranos algo destempladas, Juan el Evangelista y Jesús en el primer recitativo y los sobretítulos bien proyectados para proseguir esta liturgia bachiana tan esperada.
El maestro Koopman debía ajustar la banqueta, pues ni tiempo había tenido, resisitiéndosele el mecanismo pese a “la ayuda de Jesús” y preparado el contratenor curiosamente antes de cantar su aria “Para desatarme de los lazos de mis pecados” (nº 7) con esta pausa no prevista.
Pero el milagro ocurrió y el oratorio iría tomando el rumbo correcto, la primera aparición de la soprano (nº 9) con el aria “Yo también te sigo con alegres pasos” junto al dúo de flautas parecían cantar los acontecimientos; emisión perfecta y color adecuado, el coro más empastado, incluso los solistas manteniendo un nivel alto; la orquesta ensamblada con un continuo que mantendría y hasta iría aumentando su excelente calidad (cello, fagot, órgano y tiorba) pero los dos protagonistas impresionantes, especialmente el Evangelista, que como hace 9 años en Oviedo, sentía y transmitía todos los textos luteranos, y otra maravilla el contratenor, con el mismo cuarteto solista que ya me maravillase entonces y volvía a hacerlo este miércoles “colegial”.
Desde el número 15 esta “Pasión según San Juan” creció en emociones, entrega, encajando cada número como si la “penitencia” previa por todos pasada ya se hubiese redimido, la Zweiter Teil que sería intensa, equilibrada y apasionada. Los corales sonaron empastados y ricos de matices con Koopman tan claro y preciso como es habitual, llevándolos “al pie de la letra”, con sus continuos en el positivo ornamentando primorosamente, el Evangelista emocionándonos, con Jesús completando el relato junto a esta orquesta que mantiene la sonoridad impecable de los holandeses. Si el dúo de flautas competía en belleza con las voces, los oboes no quedaban a la zaga, el fagot redondeaba un continuo donde el cello solista “hablaba” y realzaba los momentos de dolor con Jesús.
El cambio en el arioso de Jesús (nº 19) y el aria del Evangelista (nº 20) con las dos “violas d’amore” consiguió la tímbrica buscada, y las segundas intervenciones de Hana Blažíková (nº 35, Zerfließe, mein Herze) pero sobre todo de Maarten Engeltjes en su aria Es ist vollbracht! (nº 30) fueron rotundas, de una emisión perfecta, color bellísimo y una auténtica dramatización de los textos de Brockes.
Toda la fuerza de la palabras que “dios Bach” realza, un auténtico tratado de simbología musical matemáticamente resuelto por un Koopman que resuelve los enigmas con la sencillez del maestro y la grandeza de la partitura.
Corales, coros y turbas transmitiendo la voz del pueblo, la orquesta subrayando como sólo Bach es capaz, incluso en esta su primera pasión, sin olvidar la reflexión y toda la expresividad. Emociones en el aria de Jesús con el coro, las arias y ariosos del Evangelista junto a esa sucesión de números tan perfectamente compuesto y alternados fueron elevando espíritus y sensaciones.
El Jesús del bajo Klaus Mertens ponía el dolor y resignación pero también la esperanza; San Juan Evangelista del tenor Tilman Lichdi no pudo encontrar mejor narrador. Y todo el Oratorio llevándonos en liturgia bachiana única hasta el clímax final con el coro Ruht wohl, ihr heiligen Gebeine más el coral Ach Herr, laß dein Lieb Engelen.
Redimimos pecados, esperamos la resurrección tras el dolor y las súplicas que no hubiesen sido posibles sin la “Pasión Koopman, siempre a mayor gloria de Bach”. Aún disfrutaremos con el maestro dos días más, que espero seguir contando puntualmente.
FICHA
Amsterdam Baroque Orchestra and Choir – Tilman Lichdi , tenor (Evangelista) – Klaus Mertens, bajo (Jesús) – Maarten Engeltjes, contratenor – Hana Blaiková, soprano.
Ton Koopman (órgano y director).
Johann Sebastian Bach (1685-1750):
Johannes-Passion, BWV 245 (La pasión según San Juan, 1724).

Ton Koopman, Medalla del Festival de Granada 2023

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En el día 8 de festival recibimos una gran noticia: Ton Koopman, clavecinista, organista y director de orquesta será Medalla del Festival de Granada 2023. Hoy tendremos su primer concierto en el Colegio Mayor Santa Cruz la Real a las 22:00 horas, nada menos que con la Pasión según San Juan de Bach, que contaré desde aquí.

Adjunto la nota de prensa:

 

En la última reunión de los miembros del Consejo Rector del Festival de Granada, del pasado 10 de mayo, se acordó por unanimidad la concesión de la Medalla de Honor, con motivo de la 72 edición del Festival, al clavecinista, organista y director de orquesta holandés Ton Koopman por su compromiso con la música de Bach, por su trayectoria musical a lo largo de casi seis décadas en defensa de la interpretación de la música barroca y clásica con criterios historicistas y por su vinculación con el Festival de Granada, donde se presentó en 1988, siendo este año artista residente con tres conciertos, un recital de órgano y una clase magistral en los Cursos Manuel de Falla.

El galardón reconoce la relevancia artística y profesional del artista y su vinculación con el Festival de Granada en el que participó por primera vez en 1988.

La Medalla de Honor que cada año concede el Festival Internacional de Música y Danza de Granada será entregada al prestigioso clavecinista, musicólogo y director holandés Ton Koopman, “por su compromiso con la música de Bach, por su trayectoria musical a lo largo de casi seis décadas en defensa de la interpretación de la música barroca y clásica con criterios historicistas y por su vinculación con el Festival de Granada, donde se presentó en 1988, siendo este año su artista residente con un total de tres conciertos, dos de ellos al frente de su orquesta Amsterdam Baroque, Orquestra & Choir, un recital de órgano y una clase magistral dentro de la 54 edición Cursos Manuel de Falla, tal como ha acordado el Consejo Rector en su reunión celebrada el pasado 10 de mayo. El acto de entrega de la medalla de honor tendrá lugar en el Hospital Real al final del concierto que se ofrecerá en el patio de los mármoles del hospital real el jueves, 29 a las 21 30 horas.

El holandés Tom Koopman (Zwolle, 1944) es uno de los artistas residentes este año en el Festival, en el que actuará dos veces como director de la Orquesta Barroca de Ámsterdam que él mismo fundó (en la primera de ellas, con participación también del Coro), otra dos veces en calidad de organista, en uno de los casos, dentro de un espectáculo del FEX y ofrecerá una clase magistral en los Cursos Manuel de Falla. A punto de llegar a sus 80 años, Tom Koopman no necesita presentación, pues es una de las grandes figuras de la música barroca de las últimas décadas, un continuador de la línea que iniciaron en los años 50 nombres míticos como los de Gustav Leonhardt y Nikolaus Harnoncourt, ya fallecidos.

Su presentación en el Festival será además por todo lo alto con una Pasión según San Juan de Bach que se presentará hoy en el Colegio Mayor Santa Cruz la Real a las 22:00 horas. Cuando llegó a Leipzig en 1723, Bach se impuso la tarea de renovar por completo el repertorio que se escuchaba en las iglesias de la ciudad. Fruto de ese empeño son sus ciclos de cantatas –culminación de toda una tradición que arranca con la misma reforma de Lutero– y sus pasiones, cumbre del arte occidental. El Viernes Santo de 1724 Bach ofreció la primera de ellas, escrita sobre el Evangelio de San Juan, una pasión no tan monumental como la escrita tres años después sobre San Mateo, pero de una cohesión dramática, doctrinal y musical deslumbrante, como han destacado muchos especialistas, que la tienen por obra de culto. Koopman ofrecerá la obra al frente de su Orquesta y Coro Barrocos de Ámsterdam, fundados respectivamente en 1979 y 1992 y con los que, entre otras cosas, registró la integral de las cantatas sacras y profanas de Bach. Como solistas, un sólido cuarteto europeo que forman la soprano Hana Blažíková, el contratenor Maarten Engeltjes, el tenor Tilman Lichdi y el bajo Klaus Mertens.

Ton Koopman
(Zwolle, Países Bajos, 1944)

Director de orquesta, clavecinista y organista. Artista residente del 72 Festival

Ton Koopman es uno de los ejemplos más notables de músico integral entre las filas de la interpretación históricamente informada –por otro nombre “música antigua”– en su triple condición de clavecinista, organista y director de orquesta. El discurrir de su ya extensa carrera profesional ha traspasado la barrera del medio siglo. Pertenece a esas primeras generaciones del movimiento historicista que irrumpieron en la escena internacional desempolvando el pasado musical del Renacimiento y del Barroco, desde el máximo respeto y fidelidad posible hacia la esencia original.

El prestigioso maestro holandés vuelve al Festival de Granada, 31 años después de su última visita en 1992, para ofrecer 5 actuaciones distintas: dos conciertos, un recital de órgano, protagonizará un espectáculo de música y danza barroca para los más pequeños en el FEX y una Clase Magistral en los Cursos Manuel de Falla.

Conciertos en anteriores ediciones del Festival

1988 Orquesta Barroca de la Comunidad Europea. Ton Koopman, director. Obras de Bach y Haendel

1992 Ton Koopman. Recital de órgano. Obras de Arauxo, Cabanilles, Bruna, Bach

Conciertos en 2023

Colegio Mayor Santa Cruz la Real. Amsterdam Baroque Orchestra and Choir. Ton Koopman, dir.

Bach: La pasión según San Juan

Patio de los Mármoles (Hospital Real). Amsterdam Baroque Orchestra. Ton Koopman, dir.

Bach. Ofrenda musical

Parroquia de Nuestro Salvador. Ton Koopman. Recital de órgano. Obras de Bach

En el FEX. Teatro Alhambra. Ton Koopman, órgano. Marieke Koopman. Cecilia

En los Cursos Manuel de Falla. Clase magistral de órgano.

Misa lusa por Vivanco

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Domingo 25 de junio, 12:30 horas. 72 Festival de Granada, Monasterio de San Jerónimo, “Cantar y tañer. Sones antiguos y barrocos”: Officium Ensemble, Pedro Teixeira (director). “Magister musicae: motetes de Sebastián de Vivanco y sus contemporáneos portugueses (con motivo del IV centenario de su muerte)!. Obras de Vivanco, Lopes Morago, Magalhães, Cardoso y Victoria. Fotos de Fermín Rodríguez.

Mañana dominical de misa “obligada” en San Jerónimo y resucitando al gran Sebastián de Vivanco (c. 1551-1622) con un ensemble portugués que ha unido “La gran polifonía ibérica: los intercambios luso-españoles”como titula sus notas al programa Ana García Urcola.

Si el compositor abulense estuvo “eclipsado” por su paisano Victoria, estaba claro que la celebración de sus 400 años no podía dejarse escapar desde el CNDM, que ha organizado diferentes conciertos a los que he podido asistir, especialmente de los asturianos El León de Oro (LDO), trayéndonos esta mañana de domingo su música junto a la de los contemporáneos aglutinados en Évora y con caminos de ida y vuelta pues nuestra Iberia musical durante el Renacimiento era “una, grande y (no muy) libre” por las luchas de poder. Al menos podemos agradecer que en nuestra vecina y querida Portugal no solo mantengan el interés por nuestra “polifonía de oro” sino que tengan conjuntos vocales con a calidad de Officium Ensemble, 17 voces perfectamente conjuntadas bajo la experta dirección de Pedro Teixeira.

En la capilla del real monasterio renacentista y presidiendo el magnifico retablo de autoría puesta a debate (atribuyendo las trazas a Jacobo Florentino y a Diego de Siloé, con ampliación de Pedro Orrea) pudimos disfrutar no solo de la Missa Assumpsit est Iesus de Sebastián de Vivanco sino también de obras intercaladas con compositores lusos y españoles en una liturgia vocal interrumpida por un público que realmente vivió esta “misa dominical” con el coro portugués.

El recital se titulaba “Magister musicae: motetes de Sebastián de Vivanco y sus contemporáneos portugueses» y la citada misa de Vivanco sería el núcleo de este concierto. Compuesta para la fiesta de la Transfiguración de Nuestro Señor que toma tanto su título como su principal base melódica de un motete del propio compositor, supuso cierta continuidad con la “transfigurada” noche anterior. Bien estuvo comenzar con esta obra interpretada para mejor comprensión auditiva de un autor eclipsado por otro grande pero de la misma talla musical (biografías aparte), con pronunciado gusto en un contrapunto complejo aunque con momentos diáfanos, como pudimos comprobar en el Credo y en el Agnus Dei. Las consignas tridentinas que pusieron a Palestrina de modelo, los contrarreformistas ibéricos las llevaron al pie de la letra siguiendo el dicho de “más papistas que El Papa”, y toda la música que disfrutamos fue de un aplauso general que en cierto medio rompió una liturgia coral oficiada por Pedro Teixeira y su conjunto: impecable dicción, equilibrio de voces, afinación perfecta, empaste y balance de un “ensemble” muy bien trabajado para este programa granadino.

Comenzaba esta “misa de Vivanco” a 5 voces con el Kyrie y Gloria para el recogimiento interior de todos, continuando con Estêvão Lopes Morago (c. 1575-d. 1641), que como bien nos explicaría el maestro Teixeira a mitad del recital, nació en España pero emigrado con 8 años a Évora donde haría su carrera llegando a Maestro de Capilla en Viseu, un ejemplo más de esta intercomunicación hispano-lusa que ojalá no se hubiese roto. Su Montes Israel  a 5 no deslució del inicial Vivanco y un Officium Ensemble con “mucho oficio”. El público rompió la unidad emocional y hasta mística antes de proseguir con Vivanco y su motete a 5 Surge, Petre cual homilía antes del Credo de la «Missa Assumpsit est Iesus«.

Desconozco si Radio Clásica editará el audio aunque la retransmisión en directo no lo podrá conseguir (y aprovecho para felicitar a un extraordinario equipo de técnicos que seguirán trabajando mucho y bien en este Festival, de quienes dejo la foto abajo), pero no merecíamos romper la “magia del momento”. Continuaríamos escuchando el O, Domine Iesu Christe a 5 dispuestos en círculo buscando una sonoridad especial aunque la acústica monacal es perfecta para los coros de cámara. Más aplausos tras finalizar y ya no habría forma de mantener la unidad buscada. No me imagino una eucaristía tan interrumpida, pero “el pueblo manda” aunque carezca del mínimo conocimiento y respeto por esta liturgia musical.

Proseguimos el ordinario de la misa con el Sanctus, trío de solistas (soprano, alto y tenor) antes del «Hossanna» plenamente integrado en una unidad vocal homogénea y después el Agnus Dei. Digno de resaltar la calidad de estas formaciones jóvenes que captan el estilo renacentista lleno de recogimiento y espiritualidad, con el tactus no fácil de transmitir pero que el maestro Teixeira ha logrado llevar a su coro de cámara.

Bendita tierra lusa y un motete a seis, Commissa mea de Filipe de Magalhães (c. 1571-1652), antes de una breve pausa ya rota la “unidad dominical”, donde el director portugués nos haría una breve semblanza del intercambio musical bajo el mismo rey de las Coronas de Castilla, Aragón y Portugal entre 1580 y 1640 (también reflejado en las notas al programa), caso del español Lopes de Morago o el portugués Manuel Cardoso (1566-1650) que viajaría a Madrid en 1631 invitado por Felipe IV para dirigir los cantores de la Capilla Real, egresados de la catedral de Évora, auténtico centro polifónico luso. El Sitivit anima mea a 6, fue una pequeña muestra de la calidad de una polifonía ibérica que Officium Ensemble mostró antes del final musical, primero dos motetes a 5 de Vivanco, Quae es ista y Surrexit pastor bonus, llevándonos hacia un éxtasis musical de matices emocionantes y un aire alegre que finaliza con un “Aleluya” donde el coro siempre mimó cada frase de cierre, jugando con la acústica monacal bien entendida por Teixeira.

Evidentemente si el abulense hoy homenajeado y resucitado quedó eclipsado por Tomás Luis de Victoria (c. 1548-1611), al menos se debía poner al mismo nivel compositivo a ambos, nada menos que con el impresionante O sacrum convivium a 6, prueba de fuego para toda formación vocal que se atreva con nuestra “Polifonía de Oro”, con sobresaliente por nuestros hermanos portugueses en una “Misa por Vivanco” que unió espíritu polifónico y tridentino rompiendo unas barreras que para los tetragramas del momento nunca existieron.

Y sin fronteras musicales, un regalo del portugués Estêvão de Brito (Serpa, c. 1575 – Málaga, antes del 2 de diciembre de 1641), castellanizado a Esteban de Brito, alumno de Magalhães, maestro de Capilla en Badajoz y Málaga cuyo O Rex gloriae a doble coro puso el mejor “amén” a esta mañana “de guardar” en el Festival de Granada, con San Jerónimo marco ideal en estos repertorios, más tratándose de intérpretes con la calidad del Officium Ensemble con Pedro Teixeira al frente.

Officium Ensemble:

Ariana Russo, Claire Rocha, Inês Lopes, Mariana Moldão (sopranos); Laura Buddie, Fátima Nunes, Rita Tavares (altos); Frederico Projecto, João Barros, Ross Buddie (tenores);
João Costa, Pedro Casanova, Rui Borras (bajos).

Pedro Teixeira (director).

Esplendor organístico en San Jerónimo

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Sábado 24 de junio, 12:30 horas. 72 Festival de Granada, Monasterio de San Jerónimo, “Cantar y tañer. Sones antiguos y barrocos”: Benjamin Alard (órgano). Obras de Muffat, Froberger, Couperin, Correa de Arauxo, Cabanilles, Grigny y Bach. Fotos de Fermín Rodríguez.

Granada es mágica y espectacular. Su Festival Internacional de Música sabe elegir los llamados “marcos históricos” y el Monasterio de San Jerónimo es uno de ellos, más con el órgano original de Fray Francisco Alejo Muñoz, construido en 1727 para el convento de Santa Paula y “salvado” además de restaurado, para este monumento que debía preservar un patrimonio de la humanidad a buen recaudo por las actuales moradoras. Y es que los órganos deben respirar cada día, de nada sirve ponerlos en marcha si les falta el aire vital, por lo que este órgano traído desde Santa Paula hasta San Jerónimo puede mantenerse vivo gracias a los cuidadores y equipo que lo mantiene en marcha, pudiendo disfrutar tras el concierto de su historia y proceso de restauración.

Con Benjamin Alard en este órgano, el intérprete francés trajo un programa que Pablo Cepeda tituló en sus notas al programa “Esplendor barroco”. Y no le faltaba razón escuchando una de las joyas granadinas organísticas con compositores que dieron lustre al “rey de los instrumentos”, desde Muffat a Bach sin olvidarse de nuestros grandes Correa de Arauxo y Cabanilles.

El teclista francés vuelve cuando puede al órgano de sus inicios siempre viajando desde el mundo clavecinista, que le permite dominar la técnica de un repertorio cercano con el añadido de la complejidad tímbrica que conlleva encontrar los registros ideales para cada obra y estilo. La ornamentación correcta es necesaria pero también complicada en este resucitado órgano ibérico, aunque la elección de las sonoridades adecuadas es aún mayor, y Alard encontró lo que buscaba en cada página elegida.

Para ir calentando el “órgano de Santa Paula”, la Toccata tertia y la Chacona en sol mayor de Georg Muffat (1653-1704) fueron llenando los pulmones y respirando hondamente mientras contemplábamos el maravilloso retablo renacentista de San Jerónimo, testigo de una banda sonora desde el “Fray Alejo” en perfecto estado de salud, unión de estilos francés e italiano en este instrumento hispano, música llena de luz a lo largo de la docena de secciones donde el órgano engrandece al clave original, más si es con Alard interpretándolo.

De Johann Jakob Froberger (1616-1667) su Fantasia sopra ut, re, mi, fa, sol, la, FbWV 201 es auténtica lección compositiva que el maestro Benjamin Alard fue desgranando con claridad, virtuosismo y registración ideal desde el hexacordo inicial que va desarrollándolo en ocho secciones, las dos últimas cromáticas más allá del término musical, con una tímbrica ideal para este órgano del XVIII.

Otro de los compositores recuperados sería Louis Couperin (1626-1661) y sus Fantasías (entre las más de 70 obras inéditas publicadas en 2003 tras su aparición en 1957 en Londres, entre ellas siete de las 23 que escuchamos), “piezas breves, audaces y que recuperan incesantemente tema y respuesta” como bien nos cuenta mi tocayo Cepeda. Como toda forma virtuosística en escritura y ejecución, Alard fue desplegando todo el arsenal de un órgano que respondió como un joven a las exigencias del interprete, sin un quejido en un despliegue sonoro impresionante.

Nuestros “dorados españoles” compartieron exquisiteces ofertando de nuevo una paleta tímbrica que en este “ibérico de pata negra” gracias al oficio del intérprete francés, pusieron en valor el órgano hispano tan universal como los “compañeros” que compartieron concierto. Por pares escuchamos a Francisco Correa de Arauxo (1584-1654) con sus Dos tientos de tiples junto a Juan Cabanilles (1644-1712) y Dos pasacalles, teclado partido muy hispano, diferenciando bajos y tiples, junto al contrapunto del compositor valenciano que los registros buscados por Alard realzaron aún más una escritura autóctona pero universal.

Y el más grande, universal, padre de todas las músicas Johann Sebastian Bach (1685-1750) no podía faltar en un concierto de Benjamin Alard. Muy interesante elegir la Canzona, en re menor, BWV 588 en la línea de fusionar estilos e influencias tras lo escuchado con anterioridad. El Cantor escribe esta “fuga a la italiana” a 4 voces alternando métricas y con el tema en el grave que sobrevolaría libre y claro en el Monasterio de San Jerónimo con nuevo acierto de registros. Limpieza expositiva de la forma fugada, siempre compleja de interpretar para no perderse la “matemática del teclado” que es el quebradero de todo intérprete, aunque Alard la domina en cualquier variante.

Para ir cerrando el “esplendor matutino”, de nuevo Muffat y su Passacaglia en sol menor, la variación virtuosa y rítmica jugando con la tímbrica de este órgano respondiendo “como un campeón” ante las exigencias de un Alard maestro conocedor al detalle de partitura e instrumento.
El mejor remate Nicolas de Grigny (1672-1703) y Point d’orgue sur les grands jeux, de “A solis ortus (Livre d’orgue)”, majestuoso, de graves portentosos y profundos, pedal y sustento donde va construyéndose este edificio sonoro con Alard “maestro de obra” y arquitecto organístico, resucitando músicas que respiraron jóvenes en la mañana granadina, ejerciendo de “maestro de obra” pasado mañana cambiando de paleta y edificio el día 27 (y que me perderé por coincidencias de agenda).

Un éxito de público aguantando desde un silencio respetuoso acorde con el entorno del sacrificado calor sofocante, y alegría comprobar cuántos gestores y melómanos conocidos compartieron “vermut musical”, contando con la presencia de Eliahu Inbal que a las 20:00 h. volverá al frente de la JONDE en el Auditorio Manuel de Falla con una Séptima de Bruckner preludiada por Wagner tras su rodaje jienense con una generación de jóvenes músicos que pronto veremos dar el salto de calidad con los mayores. Pero esto lo contaré en otra entrada, ya de madrugada.

Títeres atemporales

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Miércoles 21 de junio, 22:00 horas. 72 Festival de Granada. Palacio de Carlos V, Universo vocal (Ópera I): El retablo de maese Pedro: “Un tríptico sobre Don Quijote”. Orquesta Ciudad de Granada (OCG), Alicia Amo (soprano), David Alegret (tenor), José Antonio López (barítono), Juan Carlos Garvayo (clave), Aarón Zapico (dirección musical); Compañía Etcétera, Enrique Lanz (dirección de escena, títeres, escenografía y proyecciones). Obras de Telemann, Boismortier y Falla.

Segunda oportunidad para disfrutar de un espectáculo que hace años Antonio Muñoz Molina llamaba “El teatrillo de mundo”, los títeres de cachiporra que en Granada llaman “cristobicas” o en Jaén (como en Asturias) chacolines, una fiesta para niños y mayores que nunca pasará de moda cuando las historias son pura literatura. El texto de “El retablo de maese Pedro” se basa en el capítulo XXVI de la segunda parte de “El Quijote” cervantino, con unas líneas de otras partes de la obra. En este capítulo, el titiritero Maese Pedro llega por casualidad a la misma venta en La Mancha de Aragón donde se encuentran Don Quijote y Sancho. Es la obra que representa Maese Pedro con sus títeres, la historia de la francesa Melisendra, esposa de don Gayferos, a quien tenía cautiva el rey Moro Marsilio, más la liberación por parte del enamorado de esta dama con el final de la persecución por parte de los moros. Llegado este lance, don Quijote en su locura no se da cuenta de que son títeres, destruyendo teatro y muñecos con el fin, según él, de salvar a los fugitivos.
El 25 de junio de 1923 se estrenó en el palacio de la princesa de Polignac en París El retablo de maese Pedro de Manuel de Falla, una de las obras escénicas más singulares e importantes de la historia de la música española. Concebida como una breve ópera de cámara para títeres, la obra se había escuchado ya en marzo de aquel mismo año en el teatro San Fernando de Sevilla, pero en versión de concierto. Para el estreno parisino Falla contó con la colaboración del profesor, grabador y escenógrafo Hermenegildo Lanz (Sevilla 1893 – Granada 1949). En 2009, su nieto Enrique Lanz, líder de la prestigiosa Compañía Etcétera, creó unas marionetas gigantes para presentar la obra en el Teatro Real que también se llevó al Auditorio de la capital asturiana gracias a la Fundación Ópera de Oviedo, y son esas marionetas las que llegaron al escenario de la Alhambra en dos funciones para celebrar su centenario.
Este jueves ya rodada la primera representación, todo encajó a la perfección: una OCG bien balanceada pese a su disposición, con una cuerda delicada (bravo el concertino), precisa y bien contrastada, las lengüetas encajando, los metales en su justa presencia, el clave “histórico” escuchándose más presente y límpido (con un Garvayo que no falla) y la percusión de Noelia Arco encajada en membranas, pandereta y castañuelas… hasta el eolífono o máquina de viento (que algún periodista en el estreno confundió con corrientes que se colaron en el palacio renacentista de Machuca) sopló más precisa “enlazando aires”. Aarón Zapico mantuvo la tensión necesaria para no dejar nada fuera de control, dominio absoluto tanto de la música como de la escena, mimando al trío vocal que este jueves la amplificación “trató mejor”, y en general un excelente “tríptico quijotesco” capaz de aglutinar y organizar una acción donde las épocas barroca y rococó junto al neoclásico de Falla, todas sin pausas, se organizaron para que el número final tuviese la preparación ideal que ayudase a entender toda esta ópera imperial más que camerística, espectáculo total completando un programa donde la magia volvió a surgir y creer que los títeres tienen vida propia y cantan.
Si el día del estreno la tarde mojó los títeres haciéndolos aún más pesados, la segunda fue perfecta y la compañía de Enrique Lanz volvió a triunfar (pese a algún espectador con los pulgares abajo desconociendo su rechazo). La música unió una acción en siete cuadros donde los títeres grandes cantan y presentan el “teatrillo” ya mágico manteniendo la esencia de hace 100 años. Arrancando alguna que otra risa, Melisendra encantadora con el concertino poniéndole el sentimiento, rescatada a caballo por Don Gayferos, los clarines, los “chacolíes” azotando y la música reforzando, títeres que contemplan los grandes, los cervantinos que cantan y actúan, el esforzado Trujamán de Alicia Amo, el niño de “doble voz”, el Maese Pedro de David Alegret que da con la campana el arranque de la acción, y el potente Don Quijote de José Antonio López todavía más corpóreo que su réplica gigantesca blandiendo la espada con la que desbarata el “tinglado”.
Pero la música de Telemann y Boismortier alternándose como si fuese única ex profeso para el espectáculo redondeó el éxito. Sabia organización del director langreano, un Aarón Zapico con tablas y conocimiento de este repertorio barroco diseñado desde la óptica escénica que encajaría perfectamente con Falla, el pregón musical y después de Maese Alegret invitándonos al palacio cual venta desde la Sinfonía que abriría el telón para que Alicia Trujamán fuese narrándonos la acción de “los Etcétera”.
Final de “Estocadas reveses y mandobles” que no destrozan sino que resucitan este retablo centenario donde Melisendra será Dulcinea y el tríptico sobre Don Quijote una ópera imperial que nos haría despertar después de 100 años con “otro sueño de una noche de verano granadino”.
P. D.: Muy recomendable la exposición en el Centro Federico García Lorca hasta octubre de este año comisariada por Andrew A. Anderson.
Ficha:
Palacio de Carlos V, jueves 22 de junio, 22:00 horas. 72 Festival de Granada. Universo vocal (Ópera I): El retablo de maese Pedro: “Un tríptico sobre Don Quijote”. Obras de Telemann, Boismortier y Falla.
Reparto:
Orquesta Ciudad de Granada (OCG) – Alicia Amo, soprano (Trujamán) – David Alegret, tenor (Maese Pedro) – José Antonio López, barítono (Don Quijote) – Juan Carlos Garvayo, clave – Aarón Zapico dirección musical. Compañía Etcétera. Enrique Lanz dirección de escena, títeres, escenografía y proyecciones.

De princesas y emperadores

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Miércoles 21 de junio, 22:00 horas. Inauguración del 72 Festival de Granada. Palacio de Carlos V, Universo vocal (Ópera I): El retablo de maese Pedro: “Un tríptico sobre Don Quijote”. Orquesta Ciudad de Granada (OCG), Alicia Amo (soprano), David Alegret (tenor), José Antonio López (barítono), Juan Carlos Garvayo (clave), Aarón Zapico (dirección musical); Compañía Etcétera, Enrique Lanz (dirección de escena, títeres, escenografía y proyecciones). Obras de Telemann, Boismortier y Falla.

Granada y Manuel de Falla forman un tándem inseparable desde que el gaditano la visitase varias veces a partir de 1915 hasta instalarse en 1921. La ciudad de Lorca uniría al poeta universal con el compositor y con el artista Hermenegildo Lanz, que llegaría a la ciudad nazarí en 1917, amistades que entre tanto talento dejarían “Los títeres de Cachiporra de Granada” junto al musicólogo Adolfo Salazar, o la “Fiesta del Día de los Reyes Magos” también con el llamado teatro guiñolesco. La princesa de Polignac encargaría a Falla El retablo de maese Pedro, especie de ópera de cámara moderna (que terminaría el 6 de enero de 1923) inspirada en estas funciones con títeres, y se estrenaría en el palacio parisino un 25 de junio de 1925, donde se utilizaron dos tipos de títeres: muñecos grandes para los personajes del público y figuras planas para los personajes del retablo.
Cien años después, “El retablo” sigue siendo palaciego, mejor en la Granada imperial de Carlos V que en el París de los “felices años 20” con la heredera de Singer (el de las máquinas de coser), invadido por el mismo espíritu original de Lorca, Lanz y Falla (muy recomendable la exposición en el Museo Casa de Los Tiros”El pasado presente” sobre el centenario del retablo hasta el 3 de septiembre) y que tenía que estar en este histórico Festival.
Todo un espectáculo en torno a la figura de Don Quijote con la OCG bajo la batuta del asturiano Aarón Zapico que pergeñaría un tríptico desde el barroco que domina desde sus inicios musicales, hasta este Falla centenario, una música global sin pausas con la inspiración literaria para unas músicas que sonaron como un “sueño de una noche de verano” con cumpleaños feliz tras detenerse las tormentas.
Con el palacio al completo en esta inauguración donde no faltó nadie ni nada, comenzaría a sonar Georg Philipp Telemann (1681-1767) y la Burlesque de Quichotte, obertura-suite en sol mayor, TWV 55:G10 (1716), la OCG ubicada atendiendo a la escenografía posterior y con las lengüetas algo separadas que tardaron en ensamblarse, con un Zapico pisando el acelerador apostando por los contrates y tempi arriesgando con una respuesta orquestal impecable y de auténtico barroco.
Sin pausas, aguantando desde la dirección la tensión que enlazaría en una unidad increíble seguiría Joseph Bodin Boismortier (1689-1755) con fragmentos de Don Quichotte chez la Duchesse, op. 97 (1743), misma tensión barroca, cuerda precisa, viento empastando mejor, percusión más “a tempo” y un clave “histórico” algo apagado pese a una amplificación suficientemente discreta que no logró el balance ideal que el Palacio de Carlos V necesitaría para esta música del XVIII con una orquesta del XXI, aunque la entrega de los músicos y su respuesta a la dirección del asturiano fue digna de admiración.
Y con la proyección en el “sobretelón” de los títeres quijotescos llegaría el esperado «El retablo de maese Pedro» (1919-1923) de Manuel de Falla (1876-1946).
El trío solista ubicado a la izquierda pero la acción de la maravillosa Compañía Etcétera de Enrique Lanz, volviéndonos niños nos hizo creer realmente que los títeres cantan, mantienen la acción en total compenetración con la música, y la amplificación que no siempre ayudó a las voces aunque la producción posterior seguramente encuentre el equilibrio justo. Con el cambio al clave “histórico” de Juan Carlos Garvayo, algo limitado en volumen pero con momentos de presencia impecable, una OCG sin limitarse en plantilla a la ideada por Falla, pues el palacio imperial necesitaba más músicos que el salón de “La Polignac” y una sincronización perfecta entre música y escena, Maese Pedro interpretado por el tenor David Alegret daría la pauta de este teatrillo al que cien años no son nada ante su actualidad en todos los aspectos, de amplificación compleja que no ayudó a disfrutar de su color ni textos. Del Trujamán interpretado por la soprano Alicia Amo comentar que tuvo la complejidad vocal de las transiciones entre un timbre de niño con los cambios dramáticos y la no siempre clara dicción, creo que debida a mi cercanía (fila 8) que mezclaba el sonido directo con el amplificado, aunque compensada por esos “cambios de registro” que ayudaron a la conjunción escénica necesaria. En cambio Don Quijote del barítono José Antonio López, siempre seguro de calidad y emisión, no tuvo las diferencias entre «natural y artificial» de su proyección y sensación de poderío, tanto corporal como de proyección, ventajas de esas voces que ni siquiera cambian el color ni la presencia tan necesarias para este Quijote de Falla.
Triunfo total de Enrique Lanz y toda su compañía, un equipo entregado hace años que volvía a dar vida a unos títeres históricos, familiares, con una escena tan creíble como bella con todo lo que conlleva mantener y actualizar un legado centenario. Espectáculo total es la ópera incluso de cámara, el Falla libre para crear esta joya tan actual como entonces desde la grandeza imperial que al fin es justa con una partitura bien leída e interpretada por un elenco al mando del maestro Zapico, conocedor de primera mano de esta producción que ya vivió e interpretó en Oviedo allá por 2009 desde el clave, y con mando absoluto este miércoles de festejos múltiples, llegada del verano para una noche primaveral donde Falla sigue presente y vigente.
La magia prosiguió en la noche granadina sin movernos de La Alhambra, asturianos y hermanos gallegos cerrando círculos y experiencias que mejor contarlas de palabra, pues hay sentimientos y casualidades en la vida que darían para una película. La banda sonora será de Falla…

Granada día 0

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Mañana 21 de junio comienza la 72 edición del Festival de Granada. Historia viva de nuestra música española y siempre unido al nombre de Manuel de Falla, el gaditano enamorado de la capital nazarí. Este 2023 y ya jubilado será todo un orgullo, además de enorme placer, asistir y contar desde aquí lo que me espera en un mes que será inolvidable y tal vez la envidia de todo melómano.

En mis años de estudiante con el profesor Casares, Granada y su festival ya eran algo para no perdérselo, y si además es parte de mi propia historia personal por estar casado con una psicóloga licenciada en esta universidad, era lógico que nos escapásemos a compartir recuerdos de juventud. Mi profesión docente estaba siempre marcada por el calendario escolar, lo que no impedía pasar algunos días de las vacaciones de navidad en esta  ciudad mágica, y mi primera vez en el festival fue en su edición 60 de 2011, conociendo en persona al siempre añorado «El Pérez» con quien comentar su monografía sobre Mahler que ya preparaba segunda edición ampliada, pudiendo escaparme al concierto que no podía perderme, puesto que mis admirados Forma Antiqva actuarían en el Auditorio con un programa que sería un hito en la historia de los langreanos y además la llevarían al disco «con un par», tras una de mis mejores experiencias musicales que reflejé en aquel blog que comenzaba su andadura en 2008 pero donde Granada sería el punto de inflexión.

Con motivo de los 70 años del Festival, ya peinando canas y próxima la jubilación, María del Mar Peña directora de «La oculta Granada» me pedía unas notas que de nuevo plasmé en este blog tras la mudanza con la que cambié de plataforma pero no de sentimientos, rememorando mi primera escapada al Festival (con mayúscula pues no hay otro igual). Ahí escribía hace dos años: «…toda una vida plena que espero volver a disfrutar cuando llegue mi esperada jubilación donde el calendario no será escolar sino plenamente melómano y los conciertos de junio y julio en la ciudad de La Alhambra sigan llenando mi mochila de viajes desde “Siana al mundo y con la música por montera”. Larga vida al Festival de Granada», y aquí estoy cumpliendo un sueño, como rezaba el titular de prensa «el sueño de varias noches de verano».

El 72 Festival arranca con una celebración única, el centenario de «El Retablo de Maese Pedro», una producción que la Ópera de Oviedo nos llevó al Auditorio en diciembre de 2009 enamorándonos de Hermenegildo Lanz y ahora su hijo, repitiendo ahora esta celebración nada menos que en el Palacio de Carlos V y con mi querido Aarón Zapico dirigiéndolo (en Oviedo estaba al clave) al frente de un plantel de voces conocidas y algunos de los principales atriles de la Orquesta Ciudad de Granada, que dirige Lucas Macías compartiéndola con la Oviedo Filarmonía (al final la conexión norte-sur funciona mejor que el tren o los aviones…).

Si hace 12 años tenía «la obligación» de asistir, este 2023 ya es «devoción». Imposible mejorar esta inauguración en una ciudad mágica, en un alojamiento increíble y agradecido a Antonio Moral, a Teresa del Río y a este Festival poder vivir en primera persona esta experiencia que ya forma parte de mi mochila musical y vital, pues «Falla no falla». Con un mes por delante lo difícil ha sido elegir entre tanta oferta magnífica y preparar mi estancia. Seré «Un asturiano en Granada» durante un mes, y esto no tiene precio.

Preparando el próximo curso

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Aún cerrando detalles de la actual temporada y como en mis tiempos docentes que parecen lejanos, ya vamos perfilando la siguiente y como los escolares organizamos por cursos preparando la cartera, porque en la oferta de Oviedo no nos falta de nada: ópera, zarzuela, barroco, bandas de música, nuestra OSPA y un ciclo que alcanza cotas increíbles.

Los Conciertos del Auditorio de Oviedo junto a las Jornadas de Piano «Luis G. Iberni» han dejado muy alto el listón de este 2022-23, pero para la próxima temporada se cumplen las bodas de plata o lo que es igual, 25 años de este edificio diseñado por Rafael Beca que se ha convertido en el templo musical asturiano, albergando también este ciclo que sigue poniendo a la capital del Principado en el mapa de los circuitos europeos. «La Viena Española» mantiene unos niveles de calidad generadores de riqueza (existe y me consta un turismo musical) con figuras míticas, formaciones de primera y la entrega de un público que valora al máximo estas programaciones así como a su responsable, el incombustible Cosme Marina, contando con un nuevo consistorio municipal salido de las últimas elecciones, donde estrenamos un concejal de cultura como David Álvarez, un melómano que esperamos con tanta ilusión como él por mantener o incluso aumentar la apuesta por esta «capitalidad musical» con la que suele etiquetar (o poner el «hastag») sus tweets donde podemos seguirle esa pasión compartida por tantos asturianos.

Como se puede ver en el avance que figura aquí, siempre sujeto a cambios inesperados aunque la pandemia ha demostrado que en Asturias somos resistentes y resilentes, hay retornos esperados porque Oviedo les acogió como su segunda casa, desde las voces de Orliński con Il Pomo d’Oro, los «tops» Ermonela Jaho o Javier Camarena con la OFil y Lucas Macías, pianistas tan queridos como Maria João Pires, siempre un lujo escucharla en vivo, el maestro bilbaíno Joaquín Achúcarro que mantiene un idilio con Oviedo desde sus primeros años en la Sociedad Filarmónica, la avilesina Noelia Rodiles que está en esta nueva generación de reconocidos intérpretes herederos de «nuestros mayores», sumando a otro grande como Igor Levit con la NDR Elbphilarmonie Orchestra y Alan Gilbert en la dirección, o tomando nota de Yulianna Avdeeva entre los debutantes para recordar a Luis G. Iberni.

La presencia de asturianos internacionales tampoco puede faltar en este ciclo, con Aarón Zapico dirigiendo a Forma Antiqva junto al clavecinista Diego Ares, o nuestro LDO en un Requiem de Verdi comandado por Lucas Macías al frente de la orquesta titular de este ciclo con cuarteto de solistas muy esperado.

Regresos que no dejan nunca indiferentes como Christina Pluhar con L’Arpeggiata y también lista de solistas destacados como las violinistas Liza Ferschtman (junto a la Orquesta Hallé de Manchester con Kahchun Wong de director), la auténtica «revelación» de nuestra María Dueñas que vendrá nada menos que en compañía de la Deutsche Kammerphilharmonie Bremen y Paavo Järvi, otro concierto de esperar  un lleno total, sin olvidarme de Ellinor D’Melon que actuará con la ONE a la que esperábamos hace lustros nos visitase en sus salidas de Madrid, esta vez dirigida por el cántabro Jaime Martín, otro intérprete «de casa» que supongo habrá influido en esta parada «obligada».

Siguiendo con figuras internacionales, el excelente cellista Jean-Guihen Queyras con la Philharmonia Orchestra de Londres y Sir John Eliot Gardiner (que esperemos no vuelva a llamar la atención a los maleducados que aumentan con los años), manteniendo estas «querencias asturianas», junto a batutas como la esperada mexicana Alondra de la Parra que dirigirá a nuestra OFIL, envuelta en alguna que otra «polémica«, el «Bach nuestro de cada año» no faltará con la Pasión Según San Juan por La Cetra Barockorchester Basel & Vocalconsort Basel con Andrea Marcon, sinónimos de calidad, y esperaremos el cierre «estratosférico» de la Gustav Mahler Jugendorchester que dejará en la cumbre con Kiril Petrenko una temporada no de plata sino dorada que espero poder contar desde aquí.

La música siempre victoriosa

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Domingo 11 de junio, 19:00 horas. Oviedo, Conciertos del Auditorio: Helena Rasker (contralto), Polina Pastirchak (soprano), Giulia Semenzato (soprano), RIAS Kammerchor Berlin, Orquesta Barroca de Friburgo, René Jacobs. «Orfeo ed Euridice», Azione teatrale en tres actos, música de Christoph Willibald Gluck (1714-1787) y libreto de Ranieri di Calzabigi, estrenada en el Burgtheater de Viena el 5 de octubre de 1762. Ópera en versión concierto.

Crítica para Ópera World del lunes 12, con los añadidos de fotos (propias y de las RRSS), links siempre enriquecedores, y tipografía que a menudo la prensa no admite.

Clausura de la llamada «Temporada del reencuentro» en Oviedo, «La Viena Española», que está en el mapa musical de esta gira española (con paradas en Madrid y Barcelona) con el incombustible René Jacobs (Gante, 1946) trayéndonos otra ópera barroca, aunque sea en concierto, con este repertorio en el que sigue siendo autoridad, más con los años, contando con un trío protagonista no muy conocido por estos lares aunque muy adecuada su elección, junto al siempre seguro RIAS Kammerchor berlinés y la Freiburger Barockorchester (FBO) para disfrutar de la versión original vienesa del «Orfeo y Eurídice» de Gluck.

Cuando hay calidad, sabiduría y talento, Oviedo capital lírica desde hace 75 años ininterrumpidos, agradece también las versiones en concierto, podríamos llamar semiescenificadas pues el decorado nos lo imaginamos, y además el barroco se está asentando no ya en la «Primavera» homónima ovetense sino también en la Temporada del Campoamor tanto en la ópera como esperemos pronto en su Festival de Teatro Lírico Español. Y es que este «Orfeo y Eurídice» estuvo a la altura de lo esperado con René Jacobs dirigiéndola en un conjunto perfecto para la ocasión.

La sonoridad de la FBO es única, aterciopelada, capitaneada por Cecilia Bernardini, con un excelente clave de Ricardo Magnus y el arpa de Mara Galassi, todas las secciones equilibradas (sumándose el excelente percusionista Charlie Fischer), bien balanceadas siempre por el maestro Jacobs, contrastes  barrocos entre lo luminoso y lo tétrico, rigor interpretativo realzando la trama argumental, colocados para completar una presencia que se adaptó en todo momento a las voces, con la “escapada fuera de escena” de un grupo para el eco de Orfeo.

El RIAS Kammerchor Berlin volvió a demostrarnos su dominio en cualquier periodo histórico pero aún más en el barroco, 35 voces distribuidas a ambos lados del escenario, entrando y saliendo de escena (lástima el ruido sobre la tarima), girándose cual telón infernal del Hades, con empaste y afinación perfectos e incluso dramatización final todos adormecidos antes de la brillante conclusión, su habitual rotundidad coral con dinámicas amplias que completaron esta ópera de Gluck.

Del trío solista, el Orfeo de la holandesa Helena Rasker fue ganando progresivamente en los dos actos, moviéndose partitura en mano, sentándose, con un color ideal para este rol protagonista donde se necesita la corporeidad vocal y una homogeneidad en el volumen, si bien hubo algún pasaje algo más piano ante el acompañamiento instrumental que no deslució para nada su línea. Redondearía una interpretación que emergió aún más tras el descanso (acto II desde la escena 2), con buen empaste tanto con Amore como con su amada Euridice, dramatismo total de la pareja y unos ornamentos-apoyaturas muy personales en el aria más famosa, Che farò senza Euridice, con una orquesta perfecta en sintonía, al igual que el citado eco del primer acto.

Buen gusto el Amore de la soprano italiana Giulia Semenzato, excelente actriz que llevó su papel con soltura por toda la escena y hasta saliendo por el patio de butacas, acompañándose de la pandereta o bailando la Danza de los espíritus bienaventurados (mientras se lucía el duo de traversos). Con proyección suficiente, agudos impecables y agilidades en su sitio, mantuvo la altura tanto argumental como vocal.

Euridice aparece en la segunda parte, estando a cargo de la soprano húngara Polina Pastirchak, de presencia escénica y voz con cuerpo en los graves que supone un plus en la interpretación de su personaje. Interesante el contraste de colores entre ambas sopranos y el empaste con Orfeo, matices siempre cuidados por Jacobs.

Un broche operístico y barroco para esta temporada 22-23 donde ya se anuncia el avance de la próxima, con lo mejor del panorama mundial desde esta Asturias mía y su capital «vienesa» hasta en los dulces.

Ficha:

Auditorio “Príncipe Felipe” de Oviedo, domingo 11de junio de 2023, 19:00 horas. Clausura de los Conciertos del Auditorio “Temporada del reencuentro”. «Orfeo ed Euridice», Azione teatrale en tres actos, música de Christoph Willibald Gluck (1714-1787) y libreto de Ranieri di Calzabigi, estrenada en el Burgtheater de Viena el 5 de octubre de 1762. Ópera en versión concierto.

Reparto:

ORFEO: Helena Rasker (contralto) – EURIDICE: Polina Pastirchak (soprano) – AMORE: Giulia Semenzato (soprano) – Coro: RIAS Kammerchor Berlin – ORQUESTA: Freiburger Barockorchester (FBO) – DIRECCIÓN: René Jacobs.

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