Inicio

VolvemOS PAra bien

Deja un comentario

Viernes 28 de septiembre, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo, Concierto de Abono nº 1, inauguración de la temporada 2012-13, OSPA, Jean-Efflam Bavouzet (piano), Rossen Milanov (director). Obras de Rimsky-Korsakov, Prokofiev y Debussy. Todos teníamos «mono» de OSPA y las ganas de comenzar la primera temporada con el maestro Milanov de titular. Los titulares de prensa previos ya apuntaban bien y la entrada con «orbayu» no impidió saludar a tantos conocidos, amigos, músicos, encantados del reencuentro esperado. El programa elegido tenía muchos guiños y el pianista invitado un lujo para una ciudad que disfruta con los mejores y hasta tiene unas jornadas propias. La aplaudida salida del maestro búlgaro fue mayor tras la lectura de sus primeras palabras en un castellano más que correcto, cumpliendo su promesa de hablar español para su llegada. Incluso dio las gracias a la gerente Ana Mateo por su trabajo constante, y al Gobierno del Principado por seguir apostando por nuestra mejor embajadora, así como a la Consejera de Educación, Cultura y Deporte mi colega de profesión Ana González Rodríguez. Hasta nos invitó a brindar al descanso con una copa de vino de las Bodegas OSCA, patrocinadora del concierto, que animó un descanso algo más prolongado de lo habitual.

Y sin más arrancó la música con ese Capricho español, Op. 34 de Rimsky-Korsakov, la primera obra sinfónica asturiana y compuesta por un ruso, como bien recuerda Ramón G. Avello en las notas al programa que enlazo en los títulos y figuran en el número 1 de la Revista Trimestral enviada a los abonados (se vende a 2€ en el propio Auditorio aunque se repartía una hoja más que suficiente para seguir el concierto, una forma de ahorro que ya aplaudí y comenté). Los cinco movimientos suponen un examen para toda la plantilla (hoy reforzada) tras el merecido descanso veraniego (esta vez sin las visitas que patrocinaba la antigua Caja de -Ahorros inexistentes- de Asturias, ahora un banco en espera de rescate), y el compromiso en el foso con el Werther del Campoamor. La primera prueba para comprobar cómo se entendían Maestro y músicos: prueba superada, con Vasiliev marcando profesionalidad y el resto sin quedarse a la zaga (muy bien Andreas y demás solistas). Tiempos bien contrastados, con tranquilidad para degustar las melodías asturianas (también la «gitana» del cuarto número), sonoridades nunca estrepitosas, el empaste total siempre deseado (incluyendo unos metales que cada vez están más acoplados), los rubati justos y bien entendidos, con pocas concesiones a la galería en una obra que esta orquesta siente casi como propia desde la Alborada (muchos años de sintonía en Asturias del programa homónimo en Radio Nacional del fallecido Modesto G. Cobas) al Fandango Asturiano.

El francés Jean-Efflam Bavouzet nos brindó un Concierto para piano nº 1 en RE b M, Op. 10 de Prokofiev para recordar (de hecho lo grabó Radio Clásica para su posterior emisión en diferido). Obra dura para todas las partes, Milanov concertó a la perfección con el solista, lo que ya es un triunfo, mimando una paleta orquestal no muy clara pero que así está escrita para goce de admiradores y toses de detractores. Y la propina tenía que ser Debussy, preparando la segunda parte en este homenaje en su centenario, y más teniendo un intérprete que ha grabado la integral de su compatriota: el noveno preludio de su primer libro Serenade interrompueauténtica delicia sonora, rítmica, de aire hispano que voló por todo el auditorio flotando sus aromas rememorando mis primeros conciertos en el Filarmónica. Tras el vino del descanso, que me tomé afuera mientras fumaba mi cigarrillo, la segunda parte mantuvo el perfume francés con aromas españoles, primero rusos y ahora galos.

La Fantasía para piano y orquesta consiguió nuevas sonoridades no ya pianísticas desde su protagonismo, sino orquestales, auténtico impresionismo que mantiene la pincelada pero mezcla la paleta en el aire. Nueva lección de concertación y cohesión sonora en sus tres movimientos que sin perder lirismo consiguieron llenar de color una obra no muy escuchada que contó con uno de los mejores intérpretes actuales perfectamente arropado por nuestra OSPA con Milanov al frente. Para cerrar este concierto de aire español, la Iberia (Imágenes) equiparable a la pianística de Albéniz con el buen hacer orquestador de Debussy, deudor de algunos compatriotas pero magistral en su recreación. Inspirado hasta en los títulos, Por las calles y los caminos como ideario para toda la temporada, Los perfumes de la noche delicados y aromatizados con buen vino, y La mañana de un día de fiesta, pues así entendimos muchos este concierto inaugural. Fiesta de la música desde una pasión que el Maestro Milanov va a compartir con todos… esperando sean muchos años. Pese a la premura por llegar a casa (pasaban quince minutos de las diez de la noche), mi comentario rápido fue «Ésto promete», y el próximo concierto el Día del Pilar nada menos que con La NovenaBeethovende …

P. D.: Críticas de Ramón Avello en El Comercio y Javier Neira en LNE, así como de Aurelio M. Seco en su Web «Codalario«.

Experiencia Milanov

Deja un comentario

Ya he sacado mi abono de la OSPA, ilusionado ante una temporada que promete ya desde los prolegómenos.
Me consta que la crisis nos pasará factura a todos, y la cultura, en especial la musical (con orquestas que desaparecen) ha sido de las primeras donde se metió la tijera; de hecho la «caída» de la Obra Cultural de la Caja (de Ahorros) de Asturias ya nos privó de la gira de verano con Daniel Sánchez Velasco a la batuta, y la aportación a nuestra orquesta asturiana desconozco si bajó o directamente desaparecerá, como sucederá igualmente con el Festival de Órgano CajAstur (había llegado a la XXIII edición).
Al menos el precio del abono completo es el mismo que el año pasado, 199,50€ en butaca, lo que siempre agradezco tras el «varapalo» (404,00€) del Ciclo del Auditorio (Conciertos y Jornadas de Piano) y las óperas fuera de abono que también me llevan otro pico (56€) de un sueldo cada vez más menguado…
Pero no quería perderme Turandot con mi querida Liù Beatriz Díaz (ya la disfrutaron en Bilbao) o la siempre emblemática Lucia de Lammermoor con Sabina Puértolas (en el primer reparto está Mariola Cantarero). No descarto poder escuchar alguna otra pero el bolsillo no estira más, las localidades baratas se agotan y las navidades no tendrán paga extra. La OSPA estará en el foso, privándonos como abonados de otros conciertos (es parte de la subvención regional) y obligándonos a pasar por taquilla en el Campoamor.
Septiembre para muchos es el inicio del curso académico, y pendiente del pasado el concierto de Krystian Zimerman para el viernes 14 la puesta de largo con Rossen Milanov será el viernes 28.

A destacar, dentro del obligado ahorro, la publicación trimestral con los programas, intérpretes y comentarios, evitando el despilfarro en programas que acababan, supongo, en el contenedor de papel. Los ejemplares sueltos se venderán a 2€ y espero que en los conciertos repartan una cuartilla con el programa, más que nada para los no abonados y no cargar con la «revista» los habituales. La idea me parece muy buena y ya había organismos que hacían algo parecido, hoja suelta del programa y libretos de pago, caso de la propia Ópera ovetense.
También quiero destacar la sabia elección de programas y formas de pago (siguen los bloques temáticos con obras de siempre alternando con otras menos habituales y algún estreno que otro), los solistas de primera como el violinista Kristof Barati, el trompista Stephan Dohr o el pianista Alexander Melnikov entre otros, así como invitados ya conocidos como David Lockington o Perry So,  mientras «los de casa» también tendrán un hueco, volviendo mi querido Pablo González a la batuta, los solistas Vasiliev o Brandhofer, y en especial mi idolatrado coro «El León de Oro» que cantará una Novena de Beethoven ya lejana en mis directos, el día 12 de octubre apoyado por el Lírico de Cantabria.
La campaña publicitaria de la temporada se encuentra por muchas «piruletas» carbayonas con el slogan Experiencia Milanov. Viviremos una temporada donde la gran novedad será convertirnos en la primera institución europea y de la comunidad hispanohablante colaboradora del Carnegie Hall con su exitoso programa Link Up / Conéctate, de la que iremos desgranando desde aquí las aportaciones en la educación musical para estudiantes de 9 a 13 años, implicación directa del maestro búlgaro que siempre apuntó al aspecto didáctico como creación del público del mañana, algo que el Wert del ramo parece no tener en cuenta para la «vuelta a los 60s» donde la Música, como la Plástica, eran consideradas «marías», aunque la otra María religiosa permanezca en la Enseñanza Pública y parece volver la separación por sexos con dinero de todos los contribuyentes. Pero esto es otro cantar.

Voy contando los días para el comienzo de mi actividad habitual donde la música es parte de mi vida, profesión y vocación de la que puedo presumir en estos tiempos. Prometo seguir compartiéndolo desde aquí (ya van a cumplirse cuatro años tecleando).

Mahler siempre

2 comentarios

Sábado 1 de septiembre, 20:00 horas. Auditorio del Kursaal, 73 Quincena Musical de San Sebastián. Orquesta Sinfónica de Bamberg, director: Jonathan Nott. Gustav Mahler: Sinfonía no. 6 en La m. «Trágica». Entrada: 55€ (+ 0,85€ de gestión).
Un verano feliz pero con cierto aire premonitorio de tragedia que no parece reflejar la realidad del momento… y aunque pueda ser autobiográfico es realmente lo que Mahler afronta en esta sinfonía bautizada como «trágica» que mi admirado Pérez de Arteaga considera una de las cimas creativas y para mí una cumbre con distintos accesos todos difíciles.

La Sinfónica de Bamberg ya la escuché varias veces (en vivo, registros y radios aún más) siendo Nott siempre un seguro de calidad con su orquesta, con Mahler piedra de toque que está grabando al completo. La interpretación donostiarra optó por el Scherzo en segundo lugar y la eliminación del tercer golpe de martillo, es decir que la versión fue la primigenia del propio Mahler, que luego cambiaría. De estos «detalles» ya han escrito plumas doctas y no insistiré aunque siempre me resulta una versión más habitual (invito a que lo intenten con un CD en este orden si tienen la otra versión). La orquesta alemana suena perfecta tanto en conjunto como sección a sección, y cuenta con unos solistas seguros en cada intervención, con un Nott que saca de ella toda una paleta pletórica de timbres desde un minucioso trabajo sonoro que comienza con una colocación vienesa con las ocho trompas a su derecha tras una fila que arranca en trompetas hasta la tuba, logrando una equilibrada estructura donde sumamos unos metales aterciopelados, nunca estridentes ni en los tutti, dinámicas amplias perfectamente acopladas a una partitura que como apuntaba al salir, tiene mucho que tocar (por todos y cada uno), mucho que dirigir (el británico con Mahler da gusto verle) y mucho que escuchar, resultando un auténtico placer reconocer las distintas melodías que conforman el todo mahleriano en sus cuatro movimientos, lo único clásico en una obra no romántica sino atemporal, aún más viviéndola desde la fila 7 y con un público que es la envidia del que suscribe: ni un ruido, ni una tos, silencio sepulcral casi místico que siempre ayuda a esta comunión entre música,
intérpretes y receptores.
Si la dirección resultó pulcra, dominadora de todo, por momentos impactante (hasta se le cayó la batuta y las dos manos seguían «dibujando la música»), la respuesta orquestal fue consecuente, destacando el concertino, así como los solistas en general, especialmente el trompa y la oboe, sin olvidarme una percusión cuadrada y artista hasta en detalles que enriquecen globalmente esta Sexta mahleriana, caso de cencerros, campanas, escobillas y el esperado mazo, dobles timbales, cuatro platillazos exactos y en su sitio pudiendo seguir así con todas sus intervenciones. La formación tiene tal calidad y sonoridad que la distinguiré entre las mejores en la actualidad, lo que corrobora sus continuas actuaciones fuera de su sede, algunas incluso costeándose los gastos caso de esta donostiarra, como pude leer en algún sitio que no recuerdo.
Del amplio catálogo dinámico de cada movimiento siempre ajustado, románticamente alemanes en el mejor sentido de precisión y respuesta al director, desde el Allegro energico, ma non troppo literal, melodía de Alma y con alma, ese Scherzo: Wuchtig que no repite motivos «pero sugiere malicia, picardía» (como dice mi querido Fernando Toledo), y sobre todo poderío orquestal, el Andante moderato considerado por tantos malherianos una de las páginas más bellas (yo no puedo quedarme sólo con esta) para llegar al Finale que resulta una montaña rusa de emociones sin fin, demoledor y trágico destino que evita el tercer golpe que le abatiría como a un árbol según el propio Mahler, para atisbar la fortaleza de un roble al que ni los incendios veraniegos pueden matar aunque dejen un paisaje desolador.
Septiembre marca un punto de inflexión en nuestras vidas, al menos en España, y como tantas veces, Mahler sigue más presente que nunca, otra vez desde San Sebastián.
Sólo pido poder seguir peregrinando hasta Zurriola cada Quincena.

San Sebastián y Mahler

1 comentario

Segunda escapada a Donosti con Mahler como disculpa, esta vez la Sexta con J. Nott al frente de la Sinfónica de Bamberg. Mucho que tocar, dirigir y escuchar con una Trágica de dos martillazos para el recuerdo. Desde Siana entraremos en detalles.

20120901-235416.jpg

Muy grande

Deja un comentario

Jueves 7 de junio, 20:00 horas. Teatro Jovellanos, Gijón. Clausura de Temporada de la OSPA, Truls Mork (violonchelo), Perry So (director). Obras de Dvorak y Rachmaninov.

Hay citas ineludibles y más en este final de curso. Llegué a pensar que me perdería un concierto dirigido nuevamente -la tercera vez- por el maestro So, uno de los posibles titulares que nos había dejado tan buen sabor de boca, y sobre todo la presencia de un grande del cello como el noruego Mork. Pero Gijón está cerca de Mieres y mis amistades se ofrecieron a regalarme una entrada en la fila 2. Con tiempo para evitar cortes de carretera en estos convulsos días, no podía imaginar semejante regalo fin de curso.

El Concierto para violonchelo en Si m, Op 104 (Dvorak) es probablemente el más hermoso que se haya compuesto para un instrumento tan cercano a la voz humana, y Mork lo hizo hablar desde la música. Faltarían calificativos para contar su interpretación que destiló Arte con mayúsculas, sonido increíble, matices extremos, perfecta integración con podio y atriles crecidos ante una figura como el noruego y conducidos todos con una energía siempre atenta a cada detalle de los muchos que atesora el concierto del checo. Desde el Allegro todo sonó distinto a otras veces, no ya por mi ubicación tan cercana que me hizo sentir privilegiado de cada vibración emanada desde el escenario. La textura de la OSPA era cual terciopelo con dinámicas amplísimas desde unos pianísimos casi exhalados (impecables los clarinetes) a unos fortísimos nunca estridentes, ataques incisivos en su punto con momentos quejumbrosos tal y como se exige, fraseos impecables… Y el cello de Mork, música en estado puro, emociones indescriptibles que continuaron en ese Adagio ma non troppo capaz de ponerme la piel de gallina. Como bien escribe Tania Perón en las notas al programa (enlazadas arriba en los autores), «el solista será alternativamente cantante o virtuoso», y escuchar esa cuarta cuerda era placer y dolor, lo más profundo de la fibra humana, esos tintes religiosos que yo casi tildaría de místicos, música de cámara desde lo sinfónico conseguido por la total y común unión de todos los músicos, con solistas pugnando por brillar a la misma altura (qué dúo nos dejó Vasiliev) solista y director en cabeza pero como un gran sonido lleno de infinitos matices y colores donde flauta y oboe pintaron nuevas gamas. Y el Allegro moderato acabó de tocar el paraíso, pegada en los graves, ritmo contagioso, empaste global como nunca, melodías sobrecogedoras, la voz humana del cello y esa explosión final desde un crescendo que arrancó en penumbra para alcanzar el sol en su cénit. Respiración profunda y aplauso interiorizado para una interpretación que me marcará el resto de mis días. Queda ahí la entrevista en OSPA TV.

Si Perry So ha sido asistente del gran Dudamel en Los Ángeles, puede que el aura del barquisimetano haya pasado al de Honk-Kong, pues energía, carisma, carácter, alegría y dominio de la orquesta son casi miméticos aunque el maestro So demostró además una pulcritud en el gesto que no olvidó nada para mayor compromiso y exigencia de todos los músicos, volviendo a dejarnos un sonido propio en dos obras «Made in Usa», primero la joya de Dvorak y después las Danzas sinfónicas, Op. 45 de Rachmaninov. Nuevo muestrario de los valores que nuestra OSPA atesora y aumenta cada curso como el maduro estudiante que no sabe aún cuál es su techo. La instrumentación del ruso afincado en Long Island permitió desplegar una formación donde no falto de nada, pues cerrar temporada y con los invitados de lujo obligaba a estar a la altura. El Non allegro titulado inicialmente «El día» abría este viaje musical con unas maderas formando un corpus único, esta vez con el saxo alto de Antonio Cánovas perfectamente integrado en la familia y alcanzando un lirismo que quedó en el aire a pesar del descanso. «El crepúsculo» vendría con el Andante con moto – tempo di valse donde el maestro So consiguió cotas extremas de calidad asombrosa, una tímbrica compacta pero delineada, ese misterioso 6/8 sin perder el rubato, apoyándose en la baradilla, poniéndose de puntillas para blandir una batuta que dibujaba el torbellino de Kubrick con Shostakovich permutado por un Sergei elegante como nunca. Para concluir «Medianoche» Lento assai-Allegro vivace y el nuevo juego sonoro, texturas y rítmicas, metales broncíneos en su momento álgido de la temporada, percusión inmejorable, madera de lujo y la cuerda que siempre enamora, «Dies irae» contrapuesto al «Bendito seas, Señor», lirismo en la sala a lo largo del concierto para ese inmenso final henchido de emoción y contagiado a todos.

Dejaré posar emociones antes de afrontar el resumen de una temporada plagada de emociones, solistas inolvidables y directores que espero mantengan el contacto, pues entre todos han conseguido llenar de felicidad muchas veladas, y el optimismo debe imperar en estos tiempos difíciles. La cultura es una necesidad, la música el aire que respiramos, y compartir momentos como el de hoy sólo se entienden desde lo profundo del ser humano.

Gene y Fred

Deja un comentario

Viernes 25 de mayo, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo, Abono nº 13 OSPA; Dylana Jenson (violín), David Lockington (director). Obras de Ginastera, Lalo, Bernstein y Borodin.

El programa de abono que nos reencontró con uno de mis aspirantes preferidos a la titularidad, y nombrado principal director invitado, giró en torno a las danzas, obras conocidas y popularizadas algunas por Dudamel con «La Bolívar» aunque la madurez de la OSPA consiguió el siempre necesario poso y Lockington es la elegancia británica desde el podio atento a cada detalle. Como se respiraba cierto ambiente cinematográfico en estas músicas de danza, sería como comparar a Gene Kelly con Fred Astaire, los dos grandes pero de estilos y repertorios muy distintos, sin olvidarnos de las parejas de baile que ambos tuvieron, y esta vez la «asturiana» resultó Ginger Rogers en vez de Cyd Charisse.

«Estancia» en Argentina es una finca, algunas mayores que todo Extremadura, por lo que cuando llegas a esta tierra te desean «feliz estadía». Alberto Ginastera escribe su ballet Estancia cuya «Suite» de cuatro Danzas Op. 8a (1941) tienen todos los elementos que las orquestas y público desean: ritmos contagiosos, orquestación poderosa, melodías pegadizas, mezcla de popular y sinfónico, contrastes dinámicos y la rememoranza del escenario donde se desenvuelve la acción:

I. Los trabajadores agrícolas prepara el ritmo trepidante que la orquesta logró desde el ataque bien llevada por el maestro inglés, con un empaste total; II. Danza del trigo trajo dinámicas muy cuidadas y la cuerda «pellizcando» con redondez las intervenciones solistas de la calidad a la que nos tienen acostumbrados Myra y Vasiliev; III. Los peones de hacienda breve y bueno, abanico de timbres en una orquestación de nuestro tiempo, y tras la pausa obligada por la sintonía en anfiteatro del Gran Vals de Tárrega típica de «celulares» y maleducadas de edad (1), la IV. Danza final: Malambo, competencia masculina cual cerviches pamperos en taconeo que hasta los músicos incorporaron como si en la partitura se marcase, enriqueciendo aún más esta visión elegante de estas danzas que todas las secciones disfrutaron, especialmente la percusión que este viernes trabajó a destajo. Destacar la precisión siempre necesaria y aún más en esta obra compleja rítmicamente que la sabia batuta logró.

La biografía de Dylana Jenson, esposa de Lockington, es de película cuya banda sonora está escrita para violín. La Sinfonía española, Op. 21 del francés Edouard Lalo es realmente «un concierto para violín y orquesta evitando cadenzas y ejercicios de gran virtuosismo» como comenta Eduardo G. Salueña en las excelentes notas al programa (que están enlazadas al inicio de esta entrada en los nombres de los compositores). La dedicatoria de la obra a Sarasate se nota en los números elegidos (faltó el Intermezzo) por la violinista de origen costarricense, más por la herencia musical del navarro que por fuentes directas del francés de ascendencia española, aunque la habanera sea ya en su época internacional. El sonido de Dylana es cálido, elegante como la dirección y perfecto maridaje musical que la OSPA entendió desde la primera nota del Allegro non troppo, continuando en el Scherzando: Allegro molto con reminiscencias también danzarinas (vals y seguidilla) desde unos rubatos bien conseguidos. El Andante rebosó musicalidad y romanticismo por todas partes, terciopelo sin sensiblerías, para desembocar en el conocido Rondo: Allegro más francés que español pero universal sin perder ese ritmo latente de una obra que Lockington y la OSPA concertaron perfectamente con Jenson.

Nuevo contraste entre siglos para la segunda parte con las danzas como hilo conductor, primero Bernstein y las Danzas sinfónicas de «West Side Story», antídoto para toses (como comentaba un amigo cantante) al resultar muy conocidas, lo que juega siempre a favor, y sobre todo no dar lugar al respiro. Rafa brillando en la batería con todos y cada uno de los números, bien secundado por sus compañeros de percusión, la versión de Lockington volvió a ser elegante, estilizada, de etiqueta frente al chándal, huyendo de sensacionalismos, cuidando el sonido de cada número y con las dinámicas adecuadas en todos ellos, destacando un Mambo muy sinfónico y poderoso, así como el Rumble (Estruendo) de musicalidad nunca ruidosa, y si los metales brillaron con sol, la madera fue sombra perfecta pero la cuerda resultó cual luna llena.

Y si hay danzas sinfónicas poderosas, exigentes para todos pero también agradecidas por lo populares, esas son las Danzas polovtsianas de «El Príncipe Igor» (Borodin). Siempre está bien programar obras del siglo XX sin olvidar la referencia del XIX por todo lo que supone de historia orquestal y bagaje útil para toda formación de nivel que se precie, y la OSPA lleva tiempo ahí. Tras todo lo escuchado anteriormente no había mejor forma de concluir este concierto de danzas que el maestro inglés afincado en EE.UU. supo sacar con brillantez y energía siempre desde una gestualidad clara y concisa. De nuevo todos los solistas pudieron demostrar su excelencia (que es mucha en todos y cada uno de ellos) en las cinco danzas que son más escuchadas que la ópera a la que pertenecen. Arriesgando en tiempos y dinámicas creo que el resultado global fue notable alto sin llegar a sobresaliente, más por lo perentorio de ampliar la sección de cuerda que nos dé el equilibrio perfecto para dinámicas como las que Borodin y tantos otros plantean, aunque la sabiduría desde el podio está precisamente en aminorar el resto. Así pudimos escuchar todo con el volumen correcto sin perder la globalidad ni la importancia de cada nota en su contexto. Examen superado y disfrute total del concierto.

Para concluir nada mejor que lo también comentado con mi admirado tenor amigo al salir del Auditorio: cómo se nota cuándo los compositores también son directores, conocedores del instrumento para el que escriben desde la realidad sonora y no desde la soledad interior. Lockington se queda otra semana en Asturias, y el programa promete…

(1) La teoría que mantengo tiene explicación: la sintonía es de teléfonos móviles ya «antiguos», habituales en personas de edad que realmente pueden necesitarlo pero con los servicios básicos, y el tiempo empleado para apagarlo suele ser femenino al estar «perdido» dentro de su funda a punto o tela, en el fondo de un bolso lleno al que cuesta acceder. También es «de película»…

DidácticOS PAra todos

Deja un comentario

Martes 15 y miércoles 16 de mayo, 10:30 y 12:00 h. Auditorio de Oviedo: OSPA didácticos, Óliver Díaz (director). «5 Héroes 5», obras de Beethoven.

Cuatro conciertos para escolares de todo Asturias a doble sesión y con el protagonismo absoluto del genio de Bonn: las oberturas Egmont, Coriolano, Leonora y Fidelio así como el primer movimiento de la Pastoral, todo ilustrado con textos del propio alumnado interpretados por la actriz y pedagoga Ana Hernández que hizo más que de hilo conductor, por momentos alternando palabras y pentagramas, otros presentando las obras, que también sonaron puras, notándose sus estudios musicales así como la excelente capacidad de comunicación, todo ello bajo la batuta del ovetense Óliver Díaz, experto conductor de estas veladas para escolares aunque abriéndose paso en este difícil y competitivo mundo de la dirección orquestal.

La OSPA con Beethoven está en su salsa, no importa el horario matutino, la profesionalidad está por encima de todo (genial la broma de la «trompeta casera» que sonó impecable) y la musicalidad innata, respondiendo siempre a las indicaciones del maestro Díaz, interpretación ceñida al pentagrama con toques de calidad esperados en las intervenciones solistas (todas aplaudidas merecidamente) y sonido compacto, afinado, lleno de dinámicas y silencios tan expresivos como les exigían las obras.

La escapada a la capital asturiana este martes de San Isidro, en el primero de los conciertos, la realicé con el alumnado de 2º y 4º de ESO del IES «El Batán», bien preparado durante varias clases previas por mi compañera Conchi Olea y el que suscribe, utilizando el tren como transporte barato y ecológico en busca de la libertad que emanaban las obras elegidas más que la heroicidad, aunque llevamos camino de ello todos los que nos dedicamos en este país a trabajar en y por la escuela pública. Si añadimos que «La Música» tiene especificidades que los políticos nunca entenderán, habiendo sido eliminada de 3º de ESO y esperando aumente el número de alumnos por aula a partir del próximo curso, héroes todos. De las enseñanzas musicales en Escuelas de Música y Conservatorios locales, con recortes municipales cada vez más gordos, de lograr sobrevivir a este oscuro panorama que se avecina, Beethoven tendrá que resucitar e inspirarse en sus amigos músicos y profesores.

El resultado de esta experiencia musical en vivo para jóvenes (los míos entre 13 y 16 años) supongo que fue único, algunos repetían tras el Cuadros del curso pasado, los comentarios siguen llegando y espero se conviertan algunos en los melómanos del siglo XXI. El comportamiento de todos los escolares que llenaron el auditorio fue ejemplar, ¡ya me gustaría que en los abonos hubiese un silencio tan sepulcral y emocionante!. Sólo un voluntario (?) de Protección Civil al que supongo poco aficionado, utilizó para hablar sin miramientos su móvil desde el propio anfiteatro para asombro del alumnado que sabía de la falta de civismo de este adulto ¡aunque estuviese trabajando!. La lección quedó reforzada.

En tiempos difíciles sólo pedir que no falte apoyo a estas actividades de nuestra OSPA, así como las que desde hace años realizan en el Jovellanos gijonés, con más implicación y elaboración de materiales didácticos propios. La propuesta navarra (con parte del gran pedagogo Fernando Palacios) que lleva un tiempo rodando, creo que estuvo bien aunque la «teoría» algo escasa y más enfocados a Secundaria, agradeciendo el envío de información previa a los centros con la que trabajamos duramente antes del acontecimiento que supuso asistir a un concierto de nuestra OSPA, ¡la de todos!.

Gracias.

Color y sentimiento

3 comentarios

Viernes 11 de mayo, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo, Concierto de Abono nº 12 OSPA, Amanda Roocroft (soprano), Kynan Johns (director). Obras de Thomas Adès (1971), Alban Berg (1885-1935) y Gustav Mahler (1860-1911).

Encontrarse un programa donde Mahler sea el más antiguo no es habitual; seguir apostando por estrenos siempre un riesgo que comienza a normalizarse; recuperar un director que dejó buen sabor de boca de agradecer, y traer de nuevo a una soprano británica -cuya «Jenufa» de 2005 es recordada en Oviedo- para poner su arte al servicio de la poesía hecha música ya aventuraba un viernes totalmente distinto al pasado. Y la lírica germana superó con creces a la española gracias a compositores de primera y una orquesta que parecía distinta en una semana. Mejor, creo que en el abono nº 11 nos la cambiaron.

El maestro Johns volvió a agradarme, mandando y haciéndose notar en todo el concierto sin gestos para la galería. El estreno en España de las Danzas de «Empolvando su rostro» (Powder Her Face), la polémica ópera de Thomas Adès, nos devolvió lo mejor de nuestra formación en una especie de trailer americano con mucho regusto porteño (Piazzolla revivido) en esta suite sinfónica de 2007 del propio compositor inglés, pero también deudor del Berg que superaría esta primera escucha. Orquestación rica, rítmicas potentes, melodías encadenadas y muchos guiños cercanos a la farsa, paralelismos con la Lulú que apunta Alex Ross aunque esta vez la voz callase. Curioso escuchar las danzas de esta ópera cuando las dos obras siguientes contarían con la soprano Amanda Roocroft que redondearía una actuación completísima.

Alban Berg sigue provocando en parte del público cierto rechazo, supongo que traducido a toses y comentarios en voz baja, pero las «Siete canciones tempranas o de juventud» (Sieben frühe Lieder) de los años 1905-1908 son de lo más escuchado cien años después aunque bocado para paladares abiertos de espíritu. Los siete poemas elegidos son de por sí joyas literarias y microcosmos expresivos, con orquestaciones sutiles y la soprano recreando melodías imposibles para textos profundos (¡qué distinto todo del Neruda pasado!). Será predisposición o ganas de cerrar pronto la herida, pero desde el primer Nacht con letra de Hauptmann quedé cautivado, teniendo el detalle de dejar las luces de la sala encendidas para poder seguir texto y traducción, si bien contemplar la interpretación de Amanda era suficiente para captar el sentido, «Brillan las luces en la silenciosa noche». Schilflied juncos murmurantes y al pie de la letra: «Y entonces me parece que oigo el dulce sonido de tu voz», la cálida de Roocroft arropada por una orquesta que volvió a brillar y con Kynan Johns sin cortarse en dinámicas, trayéndonos el ruiseñor (Die Nachtigall) a la noche ovetense sin jaula, y «coronado de sueños» (Traumgekrönt) de Rilke, nueva ¿coincidencia? literaria en el lied más sentimental de todos, voz e instrumentos con la cuerda resucitada, letra y música fundidos, «Y entonces llegaste a mi para robarme el alma». Pasión como el rojo vestido de Amanda, destellos de sol otoñal «En la habitación» (Im Zimmer) sin perder sentimientos encadenados de los dos últimos, Liebesode ¡Oda al amor! «proporcionándonos sueños maravillosos» y feliz conclusión en Sommertage, poema que explica todo el sentimiento «Calla ahora la palabra, cuando imagen tras imagen viene hacia tí y te llena por completo». Berg, sus poemas preferidos y la bella voz protagonista sabiamente arropada por una orquesta que resultó amante perfecta.

Desandando el tiempo aunque lo bueno siempre sea atemporal, llegaba Mahler, su tiempo de ahora en esta Sinfonía nº 4 en SOL M., naturaleza pura desde el primer sonido, paleta completa de colores, dinámicas que parecían olvidadas, trazos claros desde la batuta australiana con una lectura poética y ceñida a las indicaciones de cada movimiento. Por fin la orquesta en su esplendor, solistas y coprincipales, todas y cada una de las secciones, delicadas, claras, potentes, redondas, disciplinadas, sobre todo compacta… y sin prisas: «Lento sin apresurar» (Bedächtig, nich eilen), qué difícil concepción inicial para resultar tan fácil escucharla; «En movimiento cómodo, sin precipitación» (In gemächlicher Bewegung), pudiendo paladear todas y cada una de las entretejidas melodías en el plano exacto, solistas impecables, gustándose, transmitiendo, dejándose llevar por gestos claros y precisos, atentos. El éxtasis alcanzado «Con mucha tranquilidad» (Ruhevoll): Poco adagio, Mahler en estado puro, montaña rusa sentimental, doliente y pletórica, cielo e infierno en cada sección, compás a compás, remontando y rematando, ¡qué más pedir!…

Pues Sehr behaglich, «Muy cómodo» y la reaparición de blanco de Doña Amanda cantando «La vida celestial» (Das himmlische Leben), la fuente inagotable mahleriana (auténtico cuerno de juventud «Des Knaben Wunderhonr»), el lied orquestal donde nada está al azar, naturaleza y santoral, que reflejando la traducción de Rafael Banús -autor también de las notas al programa- resultó perfecta conclusión del concierto, nudo en la garganta y lágrimas en mi rostro, voz y sentimiento para Gustavo, «no existe música en la tierra que pueda compararse con la nuestra… Son excelentes músicos de corte… Todo despierta alegría».

Purgatorio y paraíso en una semana, Amanda ángel femenino, Kynan cual San Jorge y un dragón que no soltó fuego sino color y sentimiento.

Más no puedo pedir. No hay antes ni después, sólo Mahler que nunca me falla…

Lázaro: pasado presente para el futuro

2 comentarios

Miércoles 25 de abril, 20:00 horas. Catedral de Oviedo: Sancta Ovetensis «Esplendor musical en la Catedral de Oviedo». María Espada (soprano), Guillermo Peñalver (traverso), Forma Antiqva; Aarón Zapico (clave y dirección). Obras de Joaquín Lázaro (1746-1786), Telemann y Vivaldi.

Mantener la capacidad de asombro es todo un valor añadido. Viniendo de Forma Antiqva es algo que me está mal acostumbrando, y que la extremeña María Espada siga enamorándome con su voz acabará en adicción.

Pasar en tan poco tiempo de un programa operístico a todo un acontecimiento musical como supone recuperar históricamente -con la siempre envidiable y admirable aportación de una musicóloga como María Sanhuesa– al gran Joaquín Lázaro y (re) estrenar en estos tiempos música que acumulaba polvo, por no decir que dormía en el olvido, uniendo rigor y esplendor precisamente en el marco donde sonó hace más de tres siglos, es motivo de orgullo y satisfacción. Ya va siendo hora de poner en su sitio a nuestros músicos «desconocidos» y sus obras, capaces de compartir sesión con los llamados «grandes» en igualdad de condiciones porque pueden tutear sin miedo a los llamados «famosos» que lo son más por difusión que por calidad en muchos casos. Este proyecto pergeñado desde nuestra tierra con músicos que sólo el paso de los años pondrá en los libros de historia, conjugando rigor y esplendor en malos tiempos para la cultura, parecen querer llevar la contraria apostando nada menos que por la calidad en grado sumo. Escuchar trescientos años después la música que sonaba, realmente esplendorosa, en la Catedral de Oviedo con estos intérpretes predestinados a este «regreso al pasado» desde el presente y con visión de futuro ya es suficiente.

Con los conocimientos actuales plantear que Joaquín Lázaro fue un adelantado a su tiempo al componer una música «clásica» en pleno barroco, presagiando un Mozart aún por llegar ¡y desde Oviedo! cual antecedente vienés, creo sea la primera línea para un estudio musicológico serio todavía pendiente de nuestro Maestro de Capilla.

Desconozco la idea primigenia u origen de colocar a Telemann abriendo las arias de tiple (en el feliz y secular reencuentro soprano) de Lázaro en la Catedral, incluso abriendo boca con un Vivaldi que estos intérpretes ya han «nacionalizado» asturiano desde Granada como si de un bloque musical homogéneo se tratase, pero puedo asegurar que el compositor turolense sonó perfectamente conjuntado, incluso adelantado, a los considerados de primera línea, sólo por desconocimiento ya subsanado al situarlo en el mismo plano. El enfoque interpretativo de Aarón Zapico comandando una formación que le sigue plenamente, es sinónimo de frescura y seriedad en pleno siglo XXI. Las cinco arias que María Espada revivió este día histórico para la música universal, con el perfecto arrope de Forma Antiqva ad hoc en todo, han supuesto completar un vacío del que ni siquiera teníamos conciencia.

Me falta tiempo, aunque sobra perspectiva, para pedir ¡más Lázaro! en la línea del avanzado primero en León y después en Oviedo, esplendor y seriedad en un compositor del que Saldoni cita como autor de piezas de «gusto admirable». Imposible destacar alguna en especial salvo el regalo del bis «soberano Dios» cual cántico astur completo con visión universal.

No se puede pedir más de intérpretes, dirección e investigación musicológica, recogiendo lo sembrado, sin olvidar la organización en una fecha que personalmente nunca olvidaré (dos años de la muerte de mi abuela Lucía Riesgo con 105 años que no eran -ni son- nada) para un retorno al pasado que supuso ¡apostar por el futuro!. La música siempre faro y luz para caminos oscuros, indescriptible con palabras.

Dejo reflejado programa e intérpretes, calidad a raudales para un público que supo responder a un evento local siempre universal de nuestra Vetusta casquiana llenando el templo que devolvió trescientos años en hora y media, pasado hecho presente para el futuro.

A. Vivaldi: Obertura de la Symphonia RV 111a. (Allegro – Andante – Presto)

Joaquín Lázaro (1746-1786): A Eulalia dichosa, aria para tiple, trompas, cuerda y contínuo.

G. P. Telemann: Sinfonía del Concerto Polonoise TWV 51:D3: Adagio – Vivace.

Lázaro: Ven en buena hora, Dios soberano. Aria para tiple, flauta, cuerda y contínuo.

Lázaro: Reparad qué luz clara y peregrina, Recitado y Cavatina para tiple, trompas, flautas, cuerda y contínuo.

G. P. Telemann: Sinfonía del Concerto Polonoise TWV 43:G7: Adagio – Allegro – Largo – Allegro.

Lázaro: El soberano Dios. Recitado y Aria para tiple, trompas, flautas, cuerda y contínuo.

Telemann: Sinfonía del Concerto Polonoise TWV 43:B3: Polonoise – Allegro.

Lázaro: Noche preciosa, clara y divina. Aria para tiple, trompas, flautas, cuerda y contínuo.

INTÉRPRETES

María Espada, soprano.

Guillermo Peñalver, traverso.

FORMA ANTIQVA:

Javier Bonet, trompa I – Miguel Ángel Curiel, trompa II.

Guillermo Peñalver – Ana López, traversos I y II.

Jorge Jiménez, Pablo Prieto, Judith Verona, violines I.

Miren Zeberio, Cecilia Clares, Javier Gallego, violines II.

Antonio Clares, viola – Ruth Verona, chelo – Vega Montero, contrabajo.

Pablo Zapico, archilaúd – Daniel Zapico, tiorba.

Clave y dirección: Aarón Zapico.

P. D.: Crítica de Javier Neira en LNE del jueves 26.

Al fin ¡profetas en su tierra!

7 comentarios

Sábado 14 de abril, 20:00 horas. Conciertos del Auditorio, Oviedo. Forma Antiqva: Dido and Aeneas, Z. 626 (H. Purcell), ópera en versión concierto.

Ya iba siendo hora de que la formación asturiana comandada por Aarón Zapico, reconocida internacionalmente y en plena cima de la música antigua tuviese el merecido reconocimiento en su tierra, y además en casa, pues desde hace un año es conjunto residente en el Auditorio de Oviedo.

Si The Four Seasons están asombrando en toda Europa, la participación en la temporada de ópera asturiana con La incornazione di Poppea en septiembre de 2010 marcó un antes y un después en el ciclo carbayón, para muchos un descubrimiento. Esta vez era Dido y Eneas semiteatralizado con unos recursos al límite pero que con calidad frente a la crisis lograron un éxito rotundo en los setenta minutos largos sin respiros.

Aunque el elenco completo aparezca en el grueso programa del concierto, comenzar diciendo que todos los participantes, director, cantantes y orquesta estuvieron al máximo rendimiento, consiguiendo un equilibrio imposible en todo. El llamado «Coro» realmente fueron cinco voces solistas, alternando cuatro de ellas con papeles bien conjuntados con los protagonistas, plantel perfecto para esta ópera inglesa (que me encanta sean asturianos los que marcan estilo), la formación orquestal con la misma calidad a la que nos tienen acostumbrados desde hace tiempo, y al frente Aarón Zapico con todo el esfuerzo ingente de tocar el clave, esta vez de pie, y dirigir todo sin perder detalle para lograr los merecidos y largos aplausos, premio al ingente trabajo realizado, que además no tiene descanso…

Espectacular la Dido de Amaya Domínguez, pasional hasta en el vestido y con un poderío vocal e interpretativo que cautivó a la audiencia (¡buenísimo el superconocido lamento ó Try hand, Belinda!), una mezzo a a seguir muy de cerca (los franceses ya lo hacen). Impresionante como siempre María Espada en el papel de Belinda en un momento álgido de la carrera de esta soprano extremeña que aún tiene mucho por delante pese a su juventud, con color, gusto, fuerza y presencia.

El contratenor afincado en Valencia Flavio Ferri-Benedetti creo que fue el más aclamado no ya por una exquisita técnica sino por el enorme trabajo que supuso pasar del coro a convertirse en una Hechicera realmente creíble (parecía magia la transformación) además del Espíritu creíble en este drama tomado de Virgilio. Excelente la valenciana Mariví Blasco pasando del coro a los papeles de Dama II y Bruja I, al igual que la murciana Olalla Alemán como Bruja II, todo un lujo tenerlas de «secundarias» con una trayectoria individual realmente envidiable en ambas. La breve intervención del «corista» extremeño y Marinero Víctor Sordo nos dejó con ganas de disfrutar un tenor de color hermoso y registro amplio para estos repertorios. El único que se mantuvo en el coro fue el bajo sevillano Javier Jiménez Cuevas, auténtico refuerzo en el grave que no pasó desapercibido en los números del «quinteto», otra voz con amplia experiencia solista. Dejo para el final el Eneas de Francisco Fernández-Rueda por ser el único que hoy pudo desequilibrar el conjunto, tal vez por la gran calidad del resto de reparto o bien por ciertas o puntuales carencias de emisión que pese al excelente acompañamiento orquestal, quedó oscurecido, y aún más en los «concertantes», si bien el color de su voz parece perfecto para este estilo de música.

De la semiescenificación de esta ópera camerística aplaudir desde las excelentes notas al programa de una especialista como María Sanhuesa (gracias a ella volveremos con María Espada y Forma Antiqva en breve -el miércoles 25– con uno de los tesoros catedralicios ovetenses) hasta los mínimos cambios y un sofá bien situado, que lograron teatralizar el drama griego: soltar la coleta para convertirse en Hechicera o descalzarse, ponerse un mitón negro y «despeinarse» en las Brujas siempre con elegantes vestidos negros, la camiseta a rayas del Marinero con un pañuelo blanco al cuello al retirar la americana, y volver uniformes (en el amplio sentido) al coro. Las protagonistas sobrias y elegantes, volviendo el sevillano Príncipe troyano a resultar algo «pobre» en vestuario (tejanos y americana), desconozco si en consonancia con el rol o problemas de equipaje ante las huelgas aéreas nuestras de cada semana, que hizo su aparición bajando por las escaleras del patio de butacas para sorpresa de algunos. Si además llegamos a tener baile y cortejo realmente hubiera sido ya el sumum.

De los dieciséis instrumentistas contando el excelente clave del director Aarón Zapico, menciones especiales a la concertino Guadalupe del Moral, la chelista canaria Ruth Verona, habituales con «Forma Antiqva«, y los flautistas Alejandro Villar y Guillermo Peñalver en un derroche de virtuosismo con toda la familia de flautas de pico que utilizaron. Como formación destacar una afinación perfecta sin tener que interrumpir nunca la continuidad de los tres actos, poderosos en las danzas instrumentales y concertando a la perfección siempre atentos al Maestro Zapico, así como los jugosos y brillantes bajos contínuos donde también hay que citar al gran «gambista» François Joubert-Caillet.

La alegría de ver reconocido el trabajo conjunto en el Auditorio de Oviedo es grande, esperando volver a escucharles más a menudo en su tierra aunque sean los mejores embajadores de Langreo, Asturias y España allá donde actúan, siempre con calidad, frescura y una musicalidad envidiables. Debería preocuparnos la crisis intelectual de los regidores, pero la económica se vence con el trabajo bien hecho que realiza Forma Antiqva desde casa, ellos pueden con todo (¡hasta con la salud del respetable! que este sábado, pese al frío, apenas se hizo notar).

P. D. 1: Crítica del concierto por Javier Neira en LNE y entrevista de Aurelio M. Seco a María Espada en LVA.

P. D. 2: Crítica de Aurelio M. Seco en LVA del Lunes 16.

Older Entries Newer Entries