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Balance de mi Festival de Granada

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Tras un intenso mes en el 74º Festival de Granada, desde este blog he ido subiendo mis críticas y reseñas, con fotos propias pero sobre todo las de mi admirado ©Ferminius. A nivel organizativo los números de este 2025 han sido los siguientes: 53.413 espectadores, 93,20% de ocupación, 136 espectáculos y actividades programadas, 21.391 asistentes a conciertos gratuitos y del FEX, y 124 alumnos en los Cursos Manuel de Falla.

En cuanto a mi presencia del 19 de JUN al 13 de JUL fueron 33 Conciertos en 25 días y 8 espacios aunque tuve la ocasión de presenciar parte del FEX:

Martes 17 de junio, 74 Festival Internacional de Música y Danza de Granada: paseo vespertino, a las 20:00 horas en Puerta Real, y una hora más tarde en Bib-Rambla escucharía a FEGRABAND, una fanfarria de la Federación Granadina de Bandas de Música, formación dirigida por Fernando Gómez Morgollón, auténtica cantera de talento para a las 21:30 horas en a la Plaza de las Pasiegas concierto de la Banda Municipal de Musica de Granada bajo la dirección del maestro  y compositor de Santa Fé Ángel López Carreño y un programa exigente con obras de Shostakovich, Copland y Reed.

Sin estar dentro de la programación, el jueves 26 de junio tuvo lugar en Granada “Cohen & Lorca. Ecos de la amistad cultural entre España y Canadá”, un encuentro homenaje a las figuras de Federico García Lorca y Leonard Cohen, uniendo los nombres del poeta granadino y el cantautor canadiense y su obra gracias a una iniciativa de la Embajada de Canadá en España, a la que se han unido el Centro Federico García Lorca y la Cátedra Leonard Cohen de la Universidad de Oviedo, que conviene recordar se creó tras el Premio de la Fundación P. de Asturias (FPA) de poesía en 2011 al canadiense, donando el premio en metálico con el que mi universidad  crearía una cátedra única, pudiendo saludar a mi querida Miriam Perandones, musicóloga y que también fue directora de esta cátedra desde 2016 hasta febrero de 2022.

También he dejado reflejada la asistencia a la Exposición de Juan-Alfonso García en el décimo aniversario de su fallecimiento y que ha tenido su merecido homenaje a lo largo del Festival.

Y ya dentro del propio festival paso a detallar y enlazar en los que estuve, con algún comentario extra a modo de balance personal, comenzando por el desglose de espacios que también hacen especial este longevo festival de Granada:

8 espacios, 33 conciertos (16+17) en 25 días:

Palacio de Carlos V (12): JUN 6 / JUL 6.

Teatro del Generalife (6): JUN 3 / JUL 3.

Hospital Real (5):

Crucero del Hospital Real (4): JUN 2 / JUL 2.

Patio de los Mármoles (1): JUN 1.

Monasterio de San Jerónimo (2): JUN 1 / JUL 1.

Iglesia del Monasterio de la Cartuja (2): JUL 2.

Patio de los Arrayanes (4): JUN 2 / JUL 2

Santuario del Perpetuo Socorro (1): JUN 1.

Parroquia de Nuestro Salvador (1): JUL 1.

Paso a continuación a desglosar los espectáculos por mi vividos dentro del propio festival con los enlaces a cada uno de ellos escritos desde mi segunda casa en el Realejo:

JUNIO

DÍA 1

Jueves, 19/06/2025 22:00, Palacio de Carlos V: La Cetra (Barockorchester & Vokalensemble Basel) – Jone Martínez, soprano – Lea Elisabeth Müller, mezzosoprano – Carlos Mena, contratenor – Jakob Pilgram, tenor – Tobias Berndt, barítono – 
Andrea Marcon
, director.

Johann Sebastian Bach (1685-1750): Misa en si menor, BWV 232 (1733-49)

In memoriam Miguel Ángel Gómez-Martínez

Excelente inicio de Festival y primer concierto con la presencia de un Carlos Mena descomunal que haría triplete en esta edición.

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DÍA 2

Viernes, 20/06/2025 22:00, Palacio de Carlos V: Orquesta Ciudad de Granada (II), Jean-Efflam Bavouzet, piano – Cristina Faus, mezzosoprano –  Juanjo Mena, director.

Manuel de Falla (1876-1946): El amor brujo (versión de 1925) – Concierto para piano en sol mayor (1928-31)

Juan-Alfonso García (1935-2015): Epiclesis II (orquestación del propio autor sobre original para órgano. 2009)
Manuel de Falla: Noches en los jardines de España (para piano y orquesta. 1909-16)
Maurice Ravel: La Valse (1919-20)

En el 150 aniversario del nacimiento de Maurice Ravel y Ricardo Viñes, y el centenario del estreno en París de «El amor brujo» de Manuel de Falla.

Además de la alegría de ver a Juanjo Mena dirigiendo a la OCG, un lujo escuchar a Bavouzet con las Noches y el concierto de Ravel, más el primer «encuentro» con Juan-Alfonso García a quien se le recordó en el décimo aniversario de su muerte.

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DÍA 3

Sábado, 21/06/2025 12:00, Santuario del Perpetuo Socorro: Michel y Yasuko Bouvard, órgano.

Marc-Antoine Charpentier (1643-1704): Preludio, de Te Deum H. 146 (a tres manos. 1688-98); Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791): Divertimento en si bemol mayor, K 240 (1776. Transcripción para órgano a cuatro manos); Robert Schumann (1810-1856): Estudio en forma de canon para piano-pédelier, op. 56, nº 4 (1845); César Franck (1822-1890): Coral nº 3 en la menor (1890); Jean Bouvard (1905-1996): Variaciones sobre un villancico de La Bresse (1969); Juan-Alfonso García (1935-2015): Veritas de terra orta est (de Cuatro piezas para órgano. 1959); Maurice Duruflé (1902-1986): Preludio sobre el Introito de la Epifanía, op. 13 (1960); Coral variado sobre «Veni Creator», op. 4 (1931).

Sesión matinal, habituales los fines de semana, y disfrutando de otro de los órganos que Granada atesora, una pareja unida a otra (Melcova y Pedrero) que lleva años trabajando con ellos, y por ellos. Segundo «encuentro» con Juan-Alfonso García de quien se escuchó una de las obras donde conjugar su labor de compositor y organista.

Sábado, 21/06/2025 22:30, Teatro del Generalife: Les Ballets de Monte-Carlo, Jean-Christophe Maillot.

Serguéi Prokófiev: Romeo y Julieta. Ballet en tres actos basado en la obra de William Shakespeare.

Tras otros años donde coincidían varios eventos, en este pude disfrutar de la danza, siendo además la noche del ascenso a Primera del Real Oviedo, donde estuve hasta el final del partido pendiente del teléfono y perdiéndome parte del espectáculo por tener la cabeza y oído en el Carlos Tartiere.

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DÍA 4

Domingo, 22/06/2025 12:30, Crucero del Hospital Real: Numen Ensemble – Héctor Eliel Márquez, director.

Manuel de Falla (1876-1946): Invocatio ad individuam trinitatem (1935). Jacobus Gallus / Valentinus Judex (atrib. T. L. de Victoria): Ave Maria. Serguéi Rajmáninov (1873-1943): Bogoroditse Devo (de Vsenoshchnoe bdenie, op. 37. 1915). Juan-Alfonso García (1935-2015):  Ave Maria (1975) Maurice Duruflé (1902-1986): Notre Père, op. 14 (1977). Igor Stravinsky (1882-1971): Pater Noster (1926); Ave Maria (1934). Juan-Alfonso García: Letrilla al Niño Jesús (1979); El corazón de la materia (2002) *; Serena de Amarillos (1978); Seis caprichos (1986); Cada vez que una mano se me ofrece (1979).

* Estreno absoluto

Tercer encuentro con la música de Juan-Alfonso García de quien se escucharon obras corales, la faceta que ya conocía aunque no en profundidad, y disfrutando de ese estreno con un coro joven que «repasó» un repertorio donde los actuales jóvenes encuentran la mejor forma de trabajar distintos estilos y épocas.

Domingo, 22/06/2025 22:00, Palacio de Carlos V: Orquesta Nacional de España (ONE) – María Dueñas, violín –Andrés Orozco-Estrada, director.

I parte: Édouard Lalo (1823-1892): Symphonie espagnole, en re menor, op. 21 (para violín y orquesta. 1874)

II parte: Hector Berlioz (1803-1869): Symphonie fantastique, op. 14 (1830)

Volver a escuchar a la violinista granadina y en su casa es otra de las buenas sensaciones de este 2025 aunque esperaba más de la ONE y del director colombiano que acabaría cancelando (por enfermedad) los dos últimos conciertos.

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DÍA 5

Lunes, 23/06/2025 22:00, Patio de los Arrayanes: Alexandre Tharaud, piano

Johann Sebastian Bach (1685-1750): Chorus, de Pasión según San Mateo, BWV 244 (1727) *; Sicilienne, de la Sonata en mi bemol mayor para flauta, BWV 1031 (1730-34) *; Suite en la menor, BWV 818a (1722); Aria «Aus Liebe will mein Heiland sterben», de Pasión según San Mateo BWV 244 *; Suite en mi menor para laúd, BWV 996 (1708-17) *.

Maurice Ravel (1875-1937): Miroirs (1904-05) **. Paul Dukas (1865-1935): L’apprenti sorcier (1897) *

* Transcripciones de Alexandre Tharaud
** En el 150 aniversario del nacimiento de Maurice Ravel y Ricardo Viñes

Si Bach sigue siendo «el padre de todas las músicas», el pianista francés nos lo preparó desde un instrumento poderoso que brillaría sobre todo con sus compatriotas más allá de virtuosismos en ese marco único y mágico del patio del Palacio de Comares.

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DÍA 6

Martes, 24/06/2025 22:30, Teatro del Generalife: Manuel Liñán & Compañía.

Muerta de amor. Dirección y coreografía: Manuel Liñán – Artista Invitada: Mara Rey.

Segunda noche de baile en el Generalife con el granadino dejándonos un excelente espectáculo más allá del flamenco y con el baile verdadero lenguaje sin palabras.

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DÍA 7

Miércoles, 25/06/2025 22:00, Palacio de Carlos V: Ballet Flamenco de Andalucía / Accademia Piacere. Patricia Guerrero, dirección artística y coreográfica BFA –Fahmi Alqhai, dirección musical, composiciones y arreglos. Origen – La Semilla de los Tiempos. Quiteria Muñoz, soprano – Amparo Lagares Díaz, cantaora – Dani de Morón, guitarra flamenca.

Desde que conozco a la Accademia Piacere y Fahmi Alqhai sus propuestas siguen siendo originales y de plena actualidad. Si sumamos el excelente Ballet Flamenco de Andalucía este nuevo espectáculo sería una de las apuestas más interesantes y exportables para nuestros artistas andaluces.

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DÍA 8

Jueves, 26/06/2025 22:00, Patio de los Mármoles (Hospital Real): De al-Ándalus a Isfahán. Accademia del Piacere
(Fahmi Alqhai, Rami Alqhai y Johanna Rose, violas da gamba) – Constantinople (Kiya Tabassian, setar y voz – Didem Basar, kanun
Patrick Graham y Hamin Honari, percusión). Músicas del Renacimiento español y de los imperios persa y otomano de los siglos XV y XVI.

En veinticuatro horas Accademia Piacere y los hermanos Alqhai trajeron otra propuesta de mestizaje aunque sean músicas atemporales que sentimos cercanas con la base de la improvisación tan arraigada en todas las culturas.

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DÍA 9

Viernes, 27/06/2025 22:00, Palacio de Carlos V: Budapest Festival Orchestra Gerhild Romberger, mezzosoprano – Iván Fischer, director. Gustav Mahler (1860-1911): Kindertotenlieder (Canciones sobre la muerte de los niños, para mezzo y orquesta. 1901-04); Sinfonía nº 5 en do sostenido menor (1901-02, rev. 1904-11).

Quienes me conocen saben que soy un mahleriano convencido y este concierto ha sido el mejor de todo el festival, no ya por las obras elegidas sino por «la orquesta de Iván Fischer» que nunca defraudan porque cada interpretación la sienten y viven como creo ninguna otra en la actualidad. Escuchar al maestro la entrevista que concedió dentro de los «Encuentros» a mi compañera de fatigas (#AsturianosEnGranada) explica a la perfección la diferencia entre esta Orquesta del Festival de Budapest (que volveré a disfrutar en Oviedo) y las demás.

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DÍA 10

Sábado, 28/06/2025 12:30, Crucero del Hospital Real: Pilar Alva-Martín, soprano – Stefano Arena, piano.

Juan-Alfonso García (1935-2015): Ocho “lieder” para canto y piano (1966-77); Segundo movimiento de Tres movimientos de danza (piano solo, 1962); Gritando su dolor (1977)*. Manuel de Falla (1876-1946): Tus ojillos negros, canción andaluza (1902-03); Andaluza, de Cuatro piezas españolas (piano solo, 1906-09); Oración de las madres que tienen a sus hijos en brazos (1914);El pan de Ronda que sabe a verdad (1915);  Trois mélodies (1909-10). Joaquín Turina (1882-1949): Poema en forma de canciones (1923).

* Estreno absoluto

Cuarto encuentro con la música de Juan-Alfonso García y sus canciones interpretadas nada menos que por vía directa gracias a su sobrina-nieta que está llevando el legado del Maestro, uniéndole con Falla y Turina además de contar con un excelente pianista, llenando de emoción esta sesión matinal.

Sábado, 28/06/2025 22:30, Teatro del Generalife: Centro Coreografico Nazionale / Aterballetto. Don Juan. Coreografía: Johan Inger / Composición musical original: Marc Álvarez (orquestación y grabación de Manuel Busto y la Orquesta de Extremadura).

La lesión del primer bailarín condicionó un programa que se hubo de cambiar, resultando casi un catálogo o muestrario de estos artistas italianos a los que agradecer el esfuerzo por mantener otra noche de ballet en el Generalife.

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DÍA 11

Domingo, 29/06/2025 12:30, Monasterio de San Jerónimo: Academia Barroca del Festival de Granada, Carlos Mena (dirección musical).

Alessandro Scarlatti (1660-1725): Motetes y salmos para varias voces y continuo; José García Román (1945): Obras religiosas a 4 voces.

Segundo espectáculo con Carlos Mena cantando y dirigiendo uno de los proyectos que cada año apuestan por formar nuevas voces jóvenes, caso de la Academia Barroca del Festival de Granada que también ha dirigido el asturiano Aarón Zapico (esta vez presente su hermano Daniel en el orgánico), y más allá del repertorio barroco con el homenaje a Scarlatti padre, nos trajeron al granadino José García Román dentro del homenaje al maestro Juan-Alfonso con uno de sus discípulos.

Domingo, 29/06/2025 22:00, Palacio de Carlos V: Israel Fernández, cantaor y piano – Diego del Morao, guitarra – Ané Carrasco, percusión – El Jali y Galery, palmas. Mi cante a piano.

Una decepción el autoproclamado «pianista» de este gran cantaor toledano que además venía con el excelente guitarrista jerezano, entendiendo que el flamenco está en los orígenes de este festival en 1922, pero que el palacio imperial le quedó demasiado grande a un espectáculo engañoso en el título, teniendo otros entornos más apropiados y cercanos donde los «jaleos» de sus fieles hubiesen sido más apropiados.

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DÍA 12

Lunes, 30/06/2025 22:00, Patio de los Arrayanes: Sondra Radvanovsky, soprano – Anthony Manoli, piano. From Loss to Love

Henry Purcell (1659-1695):  When I am laid in earth (de Dido and Aeneas. 1677-89); George Frideric Handel (1685-1759):
Piangerè la sorte mia (de Giulio Cesare in Egitto, HWV 17. 1724); Serguéi Rajmáninov (1873-1943): Ne poi, krasavitsa, op. 4 nº 4 (1890-93); Zdes’khorosho, op. 21 nº 7 (1900-02); Ya Zhdu Tebya, op. 14 nº 1 (1894-96); Richard Strauss (1864-1949): Allerseelen, op. 10 nº 8 (1885); Befreit, op. 39 nº 4 (1897-98); Morgen!, op. 27 nº 4 (1894); Heimliche Aufforderung, op. 27 nº 3 (1894).

Franz Liszt (1811-1886):  Tre sonetti di Petrarca, S. 270a (1842-46); Antonin Dvořák (1841- 1904):  «Canción de la luna» de Rusalka; Jake Heggie (1961): If I had known (2022); Umberto Giordano (1867-1948): La mamma morta (de Andrea Chénier. 1896).

Sensaciones agridulces con la supresión del previsto Liszt sustituido por la delicada «Io son’ l’umile ancella» de Adriana Lecouvrer (Cilea) y Verdi con la intensa aria «Pace, pace, mio Dio!» de La forza del destino (que debutará pronto en Londres). Con todo, siempre es un placer escuchar a la soprano norteamericana en las «distancias cortas» y donde sus emociones personales llegaron a un público entregado en una noche con la temperatura ideal en todos los sentidos.

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JULIO

DÍA 13

Martes, 01/07/2025 22:30, Teatro del Generalife: Ópera & Cine I: Georges Bizet. Orquesta Ciudad de GranadaTimothy Brock, director: Carmen (1915), película de Cecil B. DeMille, música original de Hugo Riesenfeld Samuel L. Rothafel (a partir de Carmen de G. Bizet). A burlesque on Carmen (1916), película de Charles Chaplin con música de Timothy Brock.

Una de las firmes apuestas de esta edición donde disfrutar de un cine de verano, tras el Chaplin-Keaton y el Nosferatu de la edición anterior, con un excelente Timothy Brock dirigiendo su música y comprobando que el llamado «Séptimo Arte» es mayor cuando suena la música en vivo, acompañando unas copias restauradas de gran calidad.

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DÍA 14

Miércoles, 02/07/2025 22:00, Patio de los Arrayanes: Ian Bostridge, tenor – Julius Drake, piano – Timothy Morgan, contratenor – Mauro Borgioni, barítono – Ketevan Kemoklidze, mezzosoprano – Solistas de la Orquesta Ciudad de Granada (Juan Carlos Chornet, flauta; Miguel Ángel Sánchez Miranda, arpa: Birgit Kolar, violín; Hanna Nisonen, viola;  Arnaud Dupont, violonchelo; Óscar Sala, trompa).

Manuel de Falla (1876-1946):  Psyché (para voz y ensemble, poema de G. Jean-Aubry.1924) *. Benjamin Britten (1913-1976): Arreglos de cinco canciones espirituales originales de Johann Sebastian Bach; Arreglos de cuatro canciones originales de Henry Purcell. Canticles (Cánticos).

* En el centenario del estreno de «Psyché».

Dentro de los aniversarios que se conmemoran, me supo a poco escuchar a la excelente mezzo Ketevan Kemoklidze en una Psyché  muy sentida en su interpretación, con un ensamble para la ocasión, aunque el verdadero protagonista sería el Britten de Ian Bostridge, probablemente la mejor elección para este ciclo tan poco habitual en los programas, y que sigue siendo una «delicatessen» para un público que sigue poniendo reparos a la música de nuestra generación.

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DÍA 15

Jueves, 03/07/2025 21:00, Iglesia del Monasterio de la Cartuja: Capilla Santa María – Ana Vieira Leite, soprano – Carlos Mena, contratenor y director. «Escoxidas».

Alessandro Scarlatti (1660-1725): Cantata «Del Tirreno a le sponde»; Cantata «E penar degg’io ancora»; Alessandro Scarlatti / Francesco Durante (1684-1755): Cantata «Dormono l’aure estive»; Cantata «Al fin m’ucciderete»; Alessandro Scarlatti: Stabat Mater.

En el 300 aniversario de la muerte de Alessandro Scarlatti.

Tercer espectáculo con Carlos Mena cantando y dirigiendo un homenaje de cantatas «Escogidas» para el #300AlessandroScarlatti con una soprano que domina este repertorio más un ensamble ideal en este aniversario que el festival granadino ha tenido en cuenta, recuperando La Cartuja a los marcos históricos que hacen distinta esta cita estival.

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DÍA 16

Viernes, 04/07/2025 22:30, Teatro del Generalife: Ballet Preljocaj – Angelin Preljocaj. El lago de los cisnes.

Mis noches de danza han sido otra de las alegrías en esta edición que en años anteriores me coincidían con otros géneros o estilo. Resultó como una vuelta a mis años universitarios para poder comprobar que el estado de salud del ballet es bueno y aún caben coreografías distintas aunque la música esté grabada. Si en la entrada no disponía de las fotos de Fermín Rodríguez, aquí dejo una de las más bellas recuperada de su archivo.

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DÍA 17

Sábado, 05/07/2025 12:30, Monasterio de San Jerónimo: Joven Coro de Andalucía, Marco Antonio G. de Paz (director). Paraíso abierto para muchos.

Manuel de Falla (1876-1946): Versiones expresivas de obras de Tomás Luis de Victoria: Ave Maria (1932); O magnum mysterium (1940-42); Tenebrae factae sunt (1940-42). Francis Poulenc (1899-1963): Quatre motets pour un temps de pénitence (1938-39). Olivier Messiaen (1908-1992): O sacrum convivium (1937). Ildebrando Pizzetti (1880-1968): Messa di Requiem (1922-23).

No es chauvinismo o como decimos en Asturias «grandonismo» pero me siento orgulloso de seguir y presumir del talento musical que mi tierra exporta, siendo uno de ellos el director Marco Antonio García de Paz que con muchos años de experiencia sabe transmitirla allá donde va, y el Joven Coro de Andalucía mostró y demostró que el buen trabajo siempre tiene premio. Un programa variado donde el Requiem de Pizzetti sería uno de los platos fuertes de un aprendizaje finalizado con las más altas calificaciones en un intenso «Camino al paraíso».

Sábado, 05/07/2025 22:00, Palacio de Carlos V: Orchestra e Coro dell’Accademia Nazionale di Santa Cecilia (I), Daniel Harding (director), Andrea Secchi (director del coro).

Claude Debussy (1862-1918):  La mer, trois esquisses symphoniques pour orchestre (1903-05).

Maurice Ravel (1875-1937): Daphnis et Chloé (sinfonía coreográfica para orquesta y coro. 1909-12).

En el 150 aniversario del nacimiento de Maurice Ravel

Uno de los conciertos de los que más me costó escribir porque tanto la orquesta y coro romanos, como su titular, parecían iban a marcar otro hito de esta edición y no fue así, por lo que esperé la mañana siguiente para escribir la reseña (podría haber reunido dos en una que terminarían por corroborar la primera impresión) de la noche sabatina donde «el comandante Harding» no encontró ni el charme francés ni la vertiente «no operística» verdiana.

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DÍA 18

Domingo, 06/07/2025 12:30, Crucero del Hospital Real: Trío Arbós (Ferdinando Trematore, violín – José Miguel Gómez, violonchelo – Juan Carlos Garvayo, piano).

Johann Sebastian Bach (1685-1750) Ferruccio Busoni (1866-1924):  Komm, Gott Schöpfer!, BWV 667 (1747-49) *. José María Sánchez-Verdú (1968): Trío III «Wie ein Hauch aus Licht und Schatten (2000). Bach / Busoni: Wachet auf, ruft uns die Stimme, BWV 645 (c. 1746) *. Manuel Hidalgo (1956): Trío esperando (1995). Bach / Busoni: In dir ist die Freude, BWV 615 (c. 1713-17) *. José García Román (1945): De civitate cordis (2004). Bach / Busoni: Nun freut euch, lieben Christen, BWV 734 (1708-17) *. Francisco Guerrero (1951-1997): Op. 1 Manual (1974, rev. 1981). Bach / Busoni: Ich ruf´ zu dir, Herr Jesu Christ, BWV 639 (c. 1713-17) *

* Transcripciones para trío de Juan Carlos Garvayo

Un programa interesante con el trío del motrileño Garvayo alternando «mein Gott» desde la óptica de Busoni reencarnada en trío, con cuatro exponentes de la llamada «Nueva Música en Granada» en otro tributo al maestro de Juan-Alfonso García conjugando inquietud y sosiego.

Domingo, 06/07/2025 22:00, Palacio de Carlos V: Orchestra e Coro dell’Accademia Nazionale di Santa Cecilia (II), Daniel Harding (director), Andrea Secchi (director del coro), Federica Lombardi (soprano), Teresa Romano (mezzo), Francesco Demuro (tenor), Giorgi Manoshvili (bajo). Giuseppe Verdi (1813-1901): Messa da Requiem (1874, rev. 1875).

Como el anterior de los romanos y el piloto comercial, otro concierto que me quitaría el poco sueño tras su escucha y posterior reseña donde lo mejor resultó el coro que dirige Andrea Secchi y un irregular cuarteto solista que al menos tuvo un bajo de verdad, junto a una soprano joven que el tiempo nos dirá hasta dónde llegará.

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DÍA 19

Lunes, 07/07/2025 22:00, Patio de los Arrayanes: Pierre-Laurent Aimard, piano (4). Olivier Messiaen (1908-1992):
Catalogue d’Oiseaux (Catálogo de aves. 1956-1958): V. La Chouette Hulotte; VI. L’Alouette Lulu; VII. La Rousserolle Effarvate.

Excelente idea la de poder escuchar el «Catálogo de aves» de Messiaen a lo largo de cuatro sesiones y distintos escenarios (y pianos) a cargo del alumno y verdadero especialista como el francés Pierre-Laurent Aimard, que mi admirado Pablo L. Rodríguez siguió todo el día. Personalmente y con el cansancio acumulado, así como unos aforos limitados, solo reseñé los «Pájaros nocturnos» nuevamente en el mágico Patio de los Arrayanes y disfrutando de esta apuesta de Paolo Pinamonti para esta su primera edición como director del Festival.

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DÍA 20

Martes, 08/07/2025 22:30, Palacio de Carlos V: Ópera & Cine II:

Pagliacci (1892), drama en un prólogo y dos actos (en versión concierto) con música y libreto de Ruggiero Leoncavallo (1857-1919). Orquesta Joven de Andalucía (OJA) – Joven Coro de Andalucía – Marco Antonio García de Paz (director del coro) – Coro de la Orquesta Ciudad de Granada – Héctor Eliel Márquez (director del coro) – Guillermo García Calvo (director). Reparto: Carolina López Moreno, soprano (Nedda) / Alejandro Roy, tenor (Canio) / Claudio Sgura, barítono (Tonio) / Moisés Marín, tenor (Beppe) / Pablo Gálvez, barítono (Silvio).

The Circus (1928), película de Charles Chaplin (1889-1977), música de Arthur Kay (1882-1969), estreno en España de la banda sonora original de Arthur Kay de 1928, recuperada por Timothy Brock en 2022.  Orquesta Joven de Andalucía – Timothy Brock (director).

La apuesta por la ópera en esta edición volvía a unirla con el cine, contando con una excelente OJA con Timothy Brock dirigiendo su música, tras unos «Payasos de cine» en versión concierto, comprobando no ya el talento joven «de casa» sino el nuevo triunfo de mi «alumno» Alejandro Roy que sigue con una carrera internacional donde Granada ha sido una parada muy esperada donde acudieron aficionados de todas partes (ovetenses también) compartiendo un reparto plenamente creíble, bajo la magistral dirección del maestro García Calvo que supo mimar las voces y sacar de la orquesta y coros todo el dramatismo de Leoncavallo antes de que el humor de Chaplin nos dejara marchar a dormir con una sonrisa.

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DÍA 21

Miércoles, 09/07/2025 21:00, Iglesia del Monasterio de la Cartuja: Orquesta Barroca de Sevilla (OBS) – Aurora Peña (soprano) – Ignacio Ramal (violín y dirección).

George Frideric Handel (1685-1753): Concerto grosso, en si bemol mayor, op. 6 nº 7, HWV 325. Giovanni Battista Ferrandini (c. 1710-1791): Il pianto di Maria (Cantata sacra da cantarsi dinanzi al Sancto Sepolcro). Juan-Alfonso García (1935-2015): Tríptico (para orquesta de cuerdas. 1990). Antonio Vivaldi (1678-1741): Sinfonia al Santo Sepulcro en si menor, RV 169; Motete para soprano «In furore iustissimae irae», RV 626.

Volvía al Monasterio de la Cartuja para un programa barroco a cargo de la OBS pero donde estuvo presente un nuevo tributo al maestro Juan-Alfonso García y su «Tríptico» de 1990 interpretado con enjundia (entendida en su acepción de «fuerza, vigor, arrestos») con la misma calidad que los grandes del siglo XVIII para volver a escuchar a una Aurora Peña madura bien arropada y concertada por Ignacio Ramal.

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DÍA 22

Jueves, 10/07/2025 22:30, Teatro del Generalife: Eva Yerbabuena, baile – Miguel Ortega, Segundo Falcón, Antonio El Turry, Ezequiel Montoya, cante – Daniel Suárez, percusión y electrónica – José Manuel Ramos, El Oruco, percusión y baile. Artistas invitados: Marina Heredia, Manuel Liñán y Esperanza Garrido. A Granada. Idea original, dirección artística y coreografía: Eva Yerbabuena. Composición, dirección musical y guitarra: Paco Jarana.

Última noche en el Generalife con el espectáculo de la granadina Eva Yerbabuena dedicado a su ciudad y su público entregado, junto a un excelente cuadro flamenco donde no faltaría el nuevo rumbo de la llamada fusión, volviendo a disfrutar del «pellizo» de otros granadinos: el cante completo y poderoso de Marina Heredia, el arte al baile siempre «rompedor» de Manuel Liñán y una joven promesa como Esperanza Garrido que sin ser un especialista le auguro un futuro más que prometedor, con un fin de fiesta que levantó a un respetable de todas las nacionalidades.

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DÍA 23

Viernes, 11/07/2025 22:00, Palacio de Carlos V: La traviata, música de Giuseppe Verdi (1813-1883) y ibreto de Francesco Maria Piave, basado en La dama de las camelias de Alexandre Dumas hijo. Ópera en tres actos (1853). Versión concierto: Orquesta y Coro Titulares del Teatro Real – Henrik Nánási (director musical) – José Luis Basso (director del coro). Reparto: Nadine Sierra, soprano (Violetta Valéry) – Karina Demurova, mezzosoprano (Flora Bervoix) – Gemma Coma-Alabert, mezzosoprano (Annina) – Xabier Anduaga, tenor (Alfredo Germont) – Artur Rucinski, barítono (Giorgio Germont) – Albert Casals, tenor (Gastone, vizconde de Létonières) – Tomeu Bibiloni, barítono (El barón Douphol) – David Lagares, bajo (El marqués de Obigny) – Giacomo Prestia, bajo (Doctor Grenvil) – Joan Laínez, tenor (Giuseppe).

Como ya sucediese en julio de 2003, el Teatro Real de Madrid desplazaría hasta el Palacio de Carlos V a todo el elenco de una aclamada Traviata madrileña (incluso con otra función retransmitida por distintos medios) donde la figura sería la soprano Nadine Sierra, que cancelaría este domingo 20 siendo sustituida por la «Embajadora de la Mierensía» Sabina Puértolas -que sin ensayos previos resultó la gran triunfadora de este título de referencia- dejando sorprendidos a quienes esperaban en el coliseo de la Plaza de Oriente por la estadounidense pero se encontraron con la aragonesa de sangre navarra y medio asturiana por matrimonio.

En Granada, y con todo vendido desde tiempo atrás, el trío protagonista lució y salvo el comentado inconveniente de la banda fuera de escena por la acústica, Sierra, Anduaga y Rucinski se entregaron en ese orden, dejándonos imaginar la escena que más nos gustase de nuestra memoria operística (que aseguro es grande).

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DÍA 24

Sábado, 12/07/2025 12:30, Parroquia de Nuestro Salvador: Juan María Pedrero, órgano. Johann Sebastian Bach (1685-1750): Fantasía en sol mayor «Pièce d’Orgue», BWV 572;  Partite diverse sopra il Corale «Ach, was soll ich Sünder machen», BWV 770; Toccata, Adagio y Fuga en do mayor, BWV 564; An Wasserflüssen Babylon à 2 Clav. et Pedal, BWV 653; Preludio y Fuga en mi menor, BWV 548.

Último fin de semana con sesión doble para una mañana bachiana a cargo del organista zamorano afincado en Granada en uno de los instrumentos que conforman el patrimonio andaluz que tanto debe a Paco Alonso. El magisterio y conocimiento de Juanma Pedrero nos dejó una meditación y pausa antes del «tour de force» que aún me quedaba por delante.

Sábado, 12/07/2025  22:00: Palacio de Carlos V: Orquesta Sinfónica SWR Stuttgart (I) – Alexandre Kantorow, piano –
Pablo Heras-Casado, director. Johannes Brahms (1833-1897): Concierto para piano y orquesta nº 1 en re menor, op. 15 (1854-59);  Sinfonía nº 1 en do menor, op. 68 (1862-76).

Si en los dos conciertos de la Accademia y «el comandante» estuve tentado a realizar una sola reseña para ambos, esta penúltima noche no lo dudé y esperé a que mis sensaciones posasen y reposasen, escribiéndola ya finalizado el festival mientras esperaba mi vuelo a casa en el mismo aeropuerto granadino (¡y jienense!). El cambio de director con el granadino por el colombiano ya me pareció una de las razones para la primera decepción, así como una orquesta alemana que me sonó sin sustancia y demasiado pegada al papel, más tras el excelente sabor de boca que me dejasen los húngaros con Iván Fischer. Al menos se salvaría el excelente pianista francés pese a lidiar con un instrumento desafinado que no se puede perdonar en este festival, aunque pueda entender los cambios de temperatura que tanto afectan incluso a los asistentes.

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DÍA 25

Domingo, 13/07/2025 12:30, Crucero del Hospital Real: Nacho de Paz, director – Solistas de la Orquesta Ciudad de Granada Lluïsa Espigolé, piano – Annette Schönmüller, mezzosoprano.

Igor Stravinsky (1882-1971): Three songs of William Shakespeare (1953). Francisco Guerrero (1951-1997): Concierto de cámara (1978). Pierre Boulez (1925-2016): Douze notations (para piano solo. 1945). Maurice Ravel (1875-1937): Introduction et allegro (para ensemble. 1905). José García Román (1945): Camino blanco y sin término (2025) *. Luciano Berio (1925-2003): Folk Songs (para voz y ensemble. 1964).

* Estreno absoluto

En el 150 aniversario del nacimiento de Maurice Ravel y el centenario del nacimiento de Pierre Boulez y Luciano Berio

El último día de festival de nuevo contaba con sesión doble donde volvería a reecontrarme con mi paisano Nacho de Paz que había organizado un programa «ex profeso» muy trabajado por su organización y orgánico elegido donde la alergia al polen granadino tanto del propio director como de la mezzo Annette Schönmüller truncó el esperado homenaje a Berio, pero se agradeció el último homenaje a Juan-Alfonso y el estreno de su alumno García Román con el que pude charlar al final del concierto, el excelente Ravel en el arpa solista de Daniela Iolkicheva, más el descubrimiento de la pianista catalana Lluïsa Espigolé que nos dosificó entre las demás obras un Boulez de referencia que espero pueda recuperar cuando Radio Clásica lo emita.

Domingo, 13/07/2025 22:00, Palacio de Carlos V: Orquesta Sinfónica SWR Stuttgart (II), Alexandre Kantorow, piano, Pablo Heras-Casado, director. Johannes Brahms (1833-1897): Concierto para piano y orquesta nº 2 en si bemol mayor, op. 83 (1878-81); Sinfonía nº 2 en re mayor, op. 73 (1877).

Mejores impresiones en el cierre de festival con un magnífico Kantorow y un piano al fin ajustado, propinas magistrales de una madurez exquisita, más una aseada orquesta donde Heras-Casado la dejó fluir en las dos danzas húngaras( 1 y 5) de Brahms aunque sin el músculo deseado ni la agógica que dos páginas tan conocidas se merecían. Supongo queda el agradecimiento al granadino por hacerse cargo de estos dos conciertos para clausurar esta 74ª edición con el monográfico del hamburgués enterrado en Viena.

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P.D.: Tras mis experiencias del año 2023 y 2024, este año la oferta de espectáculos fue menor, lo que siempre agradezco porque se hacía difícil elegir entre tantos a la vez. Se mantiene la variedad y el espíritu original, aunque no hubo grandes nombres internacionales, apostando más por lo cercano, aún sabedor de la premura que supuso la marcha del anterior director Antonio Moral, anunciada en febrero de 2024 y la rápida elección de Paolo Pinamonti, dos perfiles totalmente distintos: uno gestor que prosigue organizando festivales en formatos variados; otro un músico integral con un enfoque a largo plazo que desea un festival a lo largo del año, abierto a nuevos públicos y con presencia de nuestro legado.

Esperamos el festival de los 75 años que seguramente marcará las nuevas líneas del veneciano ya con tiempo suficiente, esperando más recursos, y al que le deseo todo lo mejor en esta siempre difícil tarea de seguir poniendo Granada como cita ineludible en el panorama mundial de los grandes eventos musicales.

Juan-Alfonso García (1935-2015)

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Juan-Alfonso García y la Nueva Música en Granada. Museo Casa de los Tiros (Granada), del 11 de junio al 7 de septiembre de 2025. Entrada gratuita. Horario de 11:00 a 14:00 (lunes cerrado). Fotos propias; citas del Libro «FESTIVAL 25» -nº 27, junio 2025- (Ed. COPE GRANADA).

Durante mi estancia a lo largo del 74º Festival de Música y Danza de Granada tuve la oportunidad de disfrutar, recordar alguna obra coral (por «mi» Orfeón de Mieres) sino de redescubrir no solo el inmenso legado de Juan-Alfonso García (Los Santos de Maimona, 4 de agosto de 1935 – Granada, 17 de mayo de 2015) escuchando muchas de sus obras conmemorando los diez años de  su fallecimiento (pues el quinto que no pudo realizarse a causa del COVID), alguna (re)estrenada en estos días precisamente por su sobrina-nieta Pilar Alva-Martín, y sobre todo con la inmensa exposición en este museo granadino, y a la que tuve que volver un par de veces, con cuatro salas donde no falta el gran legado de objetos como partituras (su caligrafía era impecable), retratos, escritos, ediciones y páginas de su vida personal, pero especialmente el documental de hora y media (me dijeron que se acortó quince minutos) con fotografías y grabaciones, muchas históricas, del amplio catálogo de este granadino al que «nacieron» en Badajoz, así como los centenares de testimonios recogidos por la familia en el perfil de Facebook© creado para el quinto aniversario de su fallecimiento.

Personalmente me hizo ilusión saber que la OSPA entonces dirigida por Jesse Levine y con mi recordada profesora Inmaculada Quintanal de gerente, realizó el estreno absoluto del oratorio Cántico Espiritual (1986-89) junto al Coro Nacional de España en el Palacio de Carlos V durante la edición de 1993, supongo que por los buenos contactos y amistad con Antonio Martín Moreno.

La exposición de La Casa de Los Tiros está comisariada por Reynaldo Fernández Manzano y dos de las sobrinas del músico, Cecilia García-Nieto García y Pilar Martín García, con la colaboración tanto del museo de la calle Pavaneras como de la Asociación Cultural que lleva el nombre del propio compositor. De los conciertos donde se escucharon algunas de las obras de Juan-Alfonso, he dejado varias reseñas puntuales que retomo los enlaces aquí:

En otros conciertos como los del 29 de junio, y en julio los días 6, 9 y 13, se escucharon composiciones de Manuel Hidalgo, José María Sánchez-Verdú, José García Román o Francisco Guerrero como parte de su legado en desde su «magisterio catedralicio».

La Cadena COPE de Granada edita cada cada año un libro muy cuidado, bien documentado y de máxima calidad, que este año 2025 hace el nº 27, coordinado por Jorge de la Chica, llevando en su portada el retrato de Juan-Alfonso pintado por Marisa Castilla (que también está en la exposición), más dos artículos que quiero dejar reflejados en parte aquí: el primero del mencionado Reynaldo Fernández Manzano sobre esta exposición (páginas 26 a 28), y el siguiente (páginas 20 a 24) con citas de José García Román (Las Gabias -Granada- 1945), uno de sus alumnos a quienes desde Madrid se les llamó «La Nueva Escuela de Granada», así como algunas de sus obras escuchadas en esta septuagésimo cuarta edición del festival.

Sobre la exposición, el doctor Fernández Manzano escribe unas notas biográficas y destaca que «Fue organista de la Catedral de Granada y un compositor muy sólido, que buscó siempre un lenguaje actual dentro de un camino propio, sin renunciar a referencias -sobre todo- a los grandes polifonistas. Para Juan Alfonso, la música era espiritualidad, conciencia estética, destilación del pensamiento sonoro. Pero también fue un motor de la actividad cultural de la ciudad, desde la Cátedra Manuel de Falla de la Universidad de Granada o desde la Real Academia de Bellas Artes». Prosigue que: «(…) tenía en gran estima a su maestro Valentín Ruiz Aznar: realizó su biografía y difundió el repertorio vocal de este. Él consideraba que su maestro era el vínculo con Manuel de Falla, y de los dos -uno de forma directa y otro por mediación del primero- heredó ese carácter de buscar lo esencial y la sobriedad en la composición».

Sobre los referentes de Juan-Alfonso cita las llamadas vanguardias del siglo XX pero también quienes siguieron su propio camino: «(…) el intimismo y la mirada al Siglo de Oro en la segunda etapa de Falla, la paleta colorista de Turina, el misticismo de Messiaen, el eclecticismo de Shostakovich, el magisterio de Manuel Castillo en Sevilla o de Juan Alfonso García en Granada (…) músico de gran cualidad melódica, buscó una mirada contemporánea y un espíritu de esencialidad, donde cada nota y cada acorde eran meditados ci rigor estético».

Estas líneas me ayudaron a profundizar aún más en las obras escuchadas por distintos intérpretes y formaciones en esta 74ª edición del festival granadino. Y no falta la referencia al magisterio ejercido desde la capital nazarí sobre otros compositores que pude vivir a lo largo de este mes tan musical: «Juan Alfonso fue cabeza, maestro y alma de la llamada «Escuela de compositores en Granada», con figuras tan destacadas como José García Román, Francisco Guerrero Marín, Manuel Hidalgo o José María Sánchez Verdú».

Sinceras y emotivas las vivencias del propio profesor Fernández Manzano: «Al terminar la misa matinal en la Catedral, donde él era organista titular, lo esperábamos un grupo de artistas: escritores, poetas, pintores, compositores, musicólogos y discípulos. El ambiente evocaba el de las «Academias» clásicas de Grecia. Se debatían temas de estética, se revisaban ejercicios de armonía o composición, se interpretaba alguna pieza al órgano y, finalmente, se concluía con un paseo y una tertulia en torno al café». Cita también los distintos premios otorgados a Juan-Alfonso y los distintos cargos a lo largo de su carrera (también figuran en la biografía de la web oficial) donde se debe recordar la dirección (entonces se les llamaba Comisario) del Festival de 1976 a 1978, para concluir que «Su obra es muy importante, tanto de música vocal, coral, para piano, órgano, de cámara com orquestal» con esta exposición que me ha acercado aún más a la figura de un músico de nuestro tiempo con un legado que permanece a buen recaudo tanto por su familia como por los intérpretes que siguen difundiendo su obra.

De su alumno José García Román dejo a continuación los textos seleccionados para la citada revista, intercalando algunas de las fotografías tomadas con mi teléfono en la exposición:

JUAN ALFONSO GARCÍA SEGÚN JOSÉ GARCÍA ROMÁN

El compositor granadino José García Román (Granada, 1945) es una de las personas que mejor conocen a Juan Alfonso García (1935-2015). Cuando le pedios que escribiera algunas líneas para esta publicación, con la amabilidad en el trato que le caracteriza, nos hizo llegar dos textos extraordinarios, que ya había redactado sobre quien fue su maestro. Pensé, al principio, que era una manera de eludir el compromiso, más luego descubrí que al margen de su capacidad literaria, que me atrevo a calificar como sobresaliente, ambos reúnen una hermosa síntesis para conocer la figura de este gran músico. Son dos discursos. El primero, una Laudatio, fue pronunciada en 2014 con motivo de la entrega de la Medalla de Honor del Instituto de Academias de Andalucía y el segundo en la Sesión Necrológica de 2016, tras su fallecimiento, celebrada en su memoria por la Academia de Bellas Artes de Nuestra Señora de las Angustias.

LAUDATIO

Comienza García Román evocando las palabras pronunciadas por otro ilustre granadino, Emilio Orozco, con motivo del ingreso de Juan Alfonso en la Academia de Bellas Artes granadina (1974), en las que destacó su «apartamiento de clamores y aplausos». Más adelante el propio autor del texto lo describe como «solitario y de alma ceñida, aliado del silencio, amigo de susurros y rumores de brisas, de pausadas palabras y mirada apacible -alguna vez airada. … Conoce como pocos, la voz humana y la escritura coral… Algunos somos conscientes de que el talento de Juan-Alfonso García va más allá de los que ha escrito… Estamos ante un humanista de sólida formación, ante un músico sobresaliente, pilar de la cultura de la Granada de la segunda mitad del siglo XX».

SESIÓN NECROLÓGICA

El discurso pronunciado con motivo de la Sesión Necrológica tras su fallecimiento por la Real Academia de Bellas Artes de Nuestra Señora de las Angustias se titula Juan-Alfonso García en su Paraíso y afirma que «la grandeza está reservada para una minoría». En este texto, además de realizar un repaso por algunos de los hitos fundamentales de su biografía, García Román nos ayuda a conocer la personalidad de Juan-Alfonso. Hemos extraído algunas de las frases que creemos pueden ser de mayor utilidad para ello.

«No buscaba sonoridades exhibicionistas, enemigas de una voz sustantiva. Procuró que la naturalidad presidiera su sensibilidad armónica y talento melódico, sin maquillaje». «Sufrió con la Granada brutalmente herida, acosada por la insensible piqueta, por el indiscriminado derribo, por las frívolas hormigoneras, por el pretencioso ladrillo, por los prepotentes edificios… ¿Cómo olvidar la demolición de Coliseo Olympia, por ejemplo, donde la Granada intelectual celebró el cincuenta aniversario de Manuel de Falla? ¿O la masacre de la Avenida Calvo Sotelo, hoy de la Constitución, o del bosque de Los Mártires?».

«Difícilmente una conversación con él podía deslizarse por la pendiente de la vulgaridad». «En cierto sentido tenía conciencia renacentista, aunque sin exageradas ideas antropocéntricas».

«… huía de sí mismo, aunque anhelaba conversaciones pausadas en las que saborear vocablos y mimar el pensamiento. Era claro y preciso en su palabra…».

«Juan-Alfonso se considera compositor, después organista. Experto en música sagrada…».

«Solo se acercó a las fronteras de la vanguardia para volver pronto sobre sus pasos, de ciertos ecos casi románticos, que en realidad nunca desechó».

«La poesía, tan unida a él, está íntimamente vinculada a su catálogo» y en este sentido añade «No sucumbió al peligro del texto como pretexto».

«Algo cansado de la vanguardia de los cincuenta y sesenta, dirá más tarde: El compositor actual no tiene presente al público y se dirige hacia una élite».

José García Román nos recuerda en esta Sesión Necrológica algunas de las palabras pronunciadas por el propio Juan Alfonso en el acto de su recepción académica en 1971 cuando ocupó la medalla 19 que había correspondido a Ángel Barrios: «Todo artista (…) se verá acuciado por el deseo de aportar su propia voz a la expresión artística. La originalidad es una aspiración legítima, obligada y exigible. Pero es fácil confundir originalidad con osadía, audacia o puea capacidad inventiva…».

«La duda acompañó a Juan-Alfonso, como la sensibilidad en grado extremo. Durante un tiempo estuvo preocupado -a raíz del problema de la vanguardia- por la llegada de un nuevo Mozart y al ver que no aparecía, quedó decepcionado».

Las dudas de Juan-Alfonso García han quedado disipadas escuchando parte de sus obras, con la esperanza de que sigan programándose porque es música de nuestra generación y ya no caben etiquetas como vanguardia o clasificarle en un periodo contemporáneo que ya no lo son en estos años 20 del siglo XXI.

Vivencias en el 74º Festival de Granada

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A lo largo de un mes y desde este blog he ido subiendo mis críticas y reseñas del 74º Festival de Granada, que paso a resumir en esta entrada, los conciertos que tuve que seleccionar ante la oferta inmensa, este año también asistiendo a la Danza -otra de las señas de identidad del Festival- en el Generalife y parte del FEX,

sumando alguna noche flamenca, que podéis ver y leer en las distintas entradas a ellas dedicadas, sin poder constatar en primera persona los Cursos Manuel de Falla, la versión pedagógica del Festival.

Muchas experiencias únicas e inolvidables en este 2025, tercer año al completo desde mi jubilación domo docente, y donde el sábado 21 de junio a la noche, con prórroga y mucha emoción, viví desde mi teléfono el ansiado ascenso a Primera del Mi Oviedín del alma tras 24 años de espera, recordando a mi padre que no pudo revivir este regreso, con la foto que me sacó Teresa Montellano, otra de las profesionales de la fotografía en Granada.

Mi eterna gratitud a todo el EQUIPO del Festival desde su director Paolo Pinamonti en su primera edición, pasando por la Jefa de Prensa Teresa del Río, la encantadora María José Serrano en el Patrocinio y Relaciones Externas, la insustituible Nina von Krogh en la Coordinación Artística y la mio neña Lorena Jiménez con sus «Encuentros» y «Off Stage» en las Redes Sociales para el festival, por citar sólo a mis «habituales», este año con Carlos y Alba como becarios.

También mis gracias eternas al fotógrafo, y ya amigo, Fermín Rodríguez, cuyas imágenes oficiales nunca pueden faltar en todas las entradas de mi blog, RRSS y noticias… por supuesto al amplísimo y numeroso personal (azafatas, técnicos más el «ejército de voluntarios y voluntarias») con quienes este festival funciona como un perfecto engranaje muy entrenado tras tantos años de trabajo, no siempre visible y que merecen todo mi reconocimiento vivido en primera persona.

Proseguir los agradecimiento al equipo humano de Radio Clásica con mis queridos Jesús Trujillo y Elena Horta, siempre un placer las tertulias y paseos tras los conciertos, sin olvidarme del «imprescindible» Arturo Reverter con quien compartir tanto, no solo recuerdos comunes sino toda su sabiduría de gallego en la capital madrileña.

Al personal del ambigú que el Grupo Abades montaba (y desmontaba) en el Palacio de Carlos V y en el Generalife, ya conocidos de estos tres años y que me tenían siempre fresquita «una verde» antes y después de cada concierto, siendo cada noche los que casi cerrábamos y recogíamos.

Imposible relacionar el encuentro con amistades de anteriores ediciones, granadinos ilustres, melómanos llegados de toda la geografía española y críticos de distintos medios: al «maestro» Rafael Ortega Basagoiti, con quien compartir toda su sabiduría, Pablo L. Rodríguez, José Manuel RuizJosé Antonio Lacárcel, José Antonio CantónJusto Romero, Alejandro Fernández «mi boquerón» junto a Paco Naranjo, por citar solo a unos pocos sin dejarme a Mercedes García Molina, profesora de música que espero tenga un buen destino el próximo curso, gran crítica y orgullosa madre además de cantante a quien disfruté desde mi butaca en palacio.

Reencuentros con Mercedes Pérez Villena o Paloma Viana (con mi querido paisano Nacho de Paz) a los que sumar «nuevos fichajes» como al inclasificable profesor Luigi (de madre ovetense) o ponerle cara al director artístico de la Sociedad Filarmónica de Burgos, José Miguel González.

Especial ilusión la visita de mi amigo el abogado mexicano Mario Herrera que me acompañó el día de mi santo en el concierto matinal, café en mano, haciendo un paréntesis en su largo periplo profesional por España, y al que volveré a ver, si nada lo impide, en Oviedo a finales de septiembre.

Siempre una mención especial al Colegio Mayor Santa Cruz La Real, mi segunda casa en otro mes granadino donde me trataron con la cercanía y cariño del «colegial repetidor» y todas las atenciones inmerecidas para este melómano noctámbulo (no solo por los horarios de los conciertos).

Gracias a Laura y Perico durante la semana, junto a Óscar y Natalia por «dar de comer al hambriento», a mis «guardianes» Paqui, David, Samuel y Manolo (by night), junto a todo el personal de limpieza, con el resto de trabajadores de un alojamiento increíble donde conviven los Padres Dominicos (Don Antonio Larios a la cabeza) y muchos grupos de estudiantes.

Cada día y cada noche hay que descubrir Granada, embrujo y magia, tapas con cerveza de la tierra (también malagueña), el Pub irlandés (Hannigan & Sons) con una Doble IPA de Almuñecar, que repetiría más de una noche con un camarero que conocía las Danzas húngaras de Brahms (!),

y entre mis habituales paradas por el Realejo citar el Rosario Varela (con las tapas más originales de Granada), las plazas de Santo Domingo (en La esquina de Juande) o de Carlos Cano (siempre sonando en mi cabeza) en Disloque

Volver a visitar mi oficina de «La Auténtica Carmela» en la calle Colcha, viendo la espalda de la estatua dedicada a Yehuda Ibn Tibon para seguir disfrutando de su carta, amabilidad y profesionalidad de todo el personal, agradeciendo un trato de «vecino»,

y el apoyo al Real Oviedo cada vez que vestía gorra o camisetas, extensible a tanta gente con la que me cruzaba por la capital nazarí, alegrándose de la vuelta a la máxima categoría del fútbol nacional.

No quiero dejarme otra parada «obligada» en la Plaza de la Trinidad a comer un salmorejo exquisito tras los conciertos matutinos en San Jerónimo, y donde compartí sobremesas con alemanes, sirios, ingleses y suecos (Granada siempre es internacional).

En otra entrada colocaré un resumen con los enlaces (links) a todas las reseñas de mis 33 conciertos en 8 espacios y  25 días… tengo que dejar algo más estrictamente musical aunque sin nada de lo anterior no hubiera sido lo mismo.

En casa iré retomando la normalidad y los horarios con todas las novedades que no faltarán desde este blog.

Último día con una mañana de homenajes

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74º Festival Internacional de Música y Danza de Granada (día 25 a). Música de cámara.

Domingo 13 de julio, 12:30 horas: Solistas de la Orquesta Ciudad de Granada (OCG), Lluïsa Espigolé (piano), Annette Schönmüller (mezzo), Nacho de Paz (director). Obras de Stravinsky, F. Guerrero, Boulez, Ravel, García Román y Berio. «Juan-Alfonso García y la Nueva Música en Granada». Fotos , propias y ©Fermín Rodríguez.

Último día de Festival con un concierto matutino repleto de homenajes a los nacimientos del «medio vasco» Maurice Ravel (150 años) más Boulez y el italiano Luciano Berio en su centenario, sin olvidarse de la llamada Nueva Música en Granada y los «herederos» de Juan-Alfonso García con obras de Francisco Guerrero y un estreno de García Román, presente en un abarrotado crucero del Hospital Real granadino.

La web nos presentaba esta matiné con las siguientes palabras:

Aniversarios y homenajes
Uno de los más importantes directores españoles vinculados a la creación actual, Nacho de Paz, se pone al frente de un conjunto de solistas de la OCG, la pianista Lluïsa Espigolé y la mezzo alemana Annette Schönmüller, todos especialistas en contemporánea, para acercarse a músicas del último siglo y recorrer algunas de las celebraciones del Festival: los 150 años de Ravel, aquí con una delicia para arpa y conjunto de 1905; los 100 años de Luciano Berio, representado por una de sus creaciones más populares, las Folk Songs y los 100 años de Pierre Boulez, con sus fascinantes miniaturas para piano Douze notations, testimonio sonoro de su época. Además, un estreno de José García Román, Camino blanco y sin término, que no estará solo como miembro de la escuela granadina de composición ya que se ha programado también el Concierto de cámara de Guerrero. Todo se abre con el Stravinsky serial de las Tres canciones sobre Shakespeare.

Iré intecarlando las notas al programa de Stefano Russomano, que titula Un menú de homenajes y aniversarios con mis impresiones en otro orden al del novelista, ensayista y crítico musical.

El asturiano Nacho de Paz (Oviedo, 1974) se ponía al frente de unos excelente músicos para presentar un programa bien organizado donde ir alternando distintos ensambles con el piano impecable, docto, bien tratado y mejor interpretado de la catalana Lluïsa Espigolé que iría enhebrando y engarzando unas perlas como los Six encores de Berio y las Douze notations (1945) de Boulez.

El amor a las estructuras caracteriza la obra de Pierre Boulez (100 años del nacimiento): estructuras entendidas no como simple andamiaje, sino como revelación del pensamiento a través de los sonidos. Esta línea cartesiana y racional se combina en el veinteañero Boulez con el descubrimiento de la dodecafonía. Ahí surgen las tempranas Douze notations para piano, ciclo de miniaturas en las que la magia del número doce, con sus espejos y permutaciones, se mezcla con la frescura de un temperamento juvenil e intenso.

En una época en la que el furor vanguardista aupaba todo tiempo de excomuniones y exclusiones, Luciano Berio (100 años de su nacimiento) propició en muchas de sus piezas el encuentro crítico entre lenguajes (…) También los Six Encores constituyen, dentro de su brevedad, una reflexión y reinterpretación de gestos, figuras y sonoridades ligadas a la historia del piano.

En un estrado más amplio para cobijar todo el orgánico dispuesto para la ocasión, se abría esta matinal de domingo con Stravinsky y sus Three songs of William Shakespeare para mezzo, flauta, clarinete y viola, donde la cantante alemana Annette Schönmüller se presentó con una alergia al polen de esta tierra (también al asturiano) que no sólo mermó esta primera obra sino que finalmente y con un tremendo disgusto, hubo de cancelar la última obra que además era el eje de todo el programa. Una pena comprobar el estado anímico de la mezzo que con tanta ilusión había preparado sus dos intervenciones, estando dispuesta incluso a cantar en esas condiciones, pero tras el aviso de Paolo Pinamonti el público entendió y respetó una decisión que nunca se quiere tomar. Le deseo desde aquí la pronta recuperación de una espléndida cantante que desconsolada no pudo mostrar sus cualidades.

Abren el programa las Tres canciones de William Shakespeare de Stravinsky, pertenecientes a su etapa serial, donde un halo de sobriedad se impone con respecto al colorismo encendido y a la ferocidad rítmica de su período ruso, o a la ironía cortante y juguetona de su fase neoclásica. Apoyada en una tímbrica exquisita y cristalina (flauta, clarinete y viola) claramente influida por Anton Webern, la poesía de Shakespeare se envuelve en un halo intemporal al mismo tiempo que la música plasma con inmediata evidencia la imagen del sonido de las campanas (en Full fadom five) y la del canto del cuco (en When dasies pied).

La participación de los solistas de flauta, clarinete y viola (de la OCG) bien llevados por De Paz en este Stravinsky, nos mostraron una calidad de sonido y empaste que volveríamos a disfrutar en el resto del programa.

También discípulo de Juan-Alfonso García fue Francisco Guerrero, aquí representado por una obra en ciertos aspectos atípica dentro de su catálogo, el Concierto de cámara. Si el lenguaje guerreriano suele caracterizarse por una densa y compacta polifonía, la necesidad de amoldarse a una plantilla más heterogénea impulsa en este caso el desempeño solista de la flauta, que actúa en la primera parte como instrumento concertante y tiene a su cargo una extensa candencia. El resultado es una de las páginas más brillantes y luminosas del compositor.

Esta 74ª edición del festival nos ha sacado a la luz una generación de músicos granadinos en torno a Juan-Alfonso que pese a unos estilos heterogéneos, el paso de los años no debería seguir denominándoseles «vanguardias» porque su música debería ser la actual y programarse para ir educando al público en otras sonoridades. Este Concierto de cámara del jienense Guerrero con flauta, clarinete bajo y cuarteto de cuerda no solo debería programarse más a menudo, es que el juego tímbrico resulta cercano pese a los 28 años transcurridos desde su estreno. Virtuoso y casi protagonista Manuel Alejandro Recena y un empaste con el clarinete bajo de Israel Matesanz más el cuarteto de cuerda cómplice de sus compañeros, sacaron con la dirección de Nacho de Paz una interpretación seria, profunda y luminosa en una mañana dominical calurosa.

Comentaba anteriormente la alternancia entre las obras camerísticas con la pianista catalana, y llegaba el otro homenaje a Ravel:

Las efemérides de tres compositores (Ravel, Boulez, Berio), junto con el homenaje a la escuela granadina de composición, conforman en buena medida el variado mosaico sonoro de este programa. Los 150 años del nacimiento de Maurice Ravel justifican la presencia de su díptico Introduction et Allegro, una página de carácter demostrativo –surgió como encargo de la casa Erard para poner de relieve las posibilidades del arpa cromática– donde el autor cumple a rajatabla el objetivo sin renunciar a las cualidades intrínsecas de su música: finísima sensibilidad tímbrica, elegancia en el tratamiento armónico y claridad en el trazado formal.

Escuchar a Ravel es delicioso porque en toda su amplia producción el color y estilo ya son propios y sus instrumentaciones originales que el tiempo sigue teniendo de referente. En esta Introduction et allegro  (1905) sería protagonista el arpa solista de Daniela Iolkicheva, el sonido mágico y angelical, etéreo y la mejor publicidad para la marca que la encargó, como bien explica Russomano, juegos tímbricos de armónicos, efectos de glissandi, arpegios (palabra derivada precisamente del propio instrumento) y un verdadero catálogo de musicalidad francesa con el ropaje de flauta, clarinete y el cuarteto de cuerda, con De Paz controlando los balances y dejando fluir esta pequeña joya del vasco-español.

El presente programa homenajea al compositor granadino José García Román con el estreno de Camino blanco y sin término, que tiene como punto de partida melodías y armonías encriptadas extraídas de la pieza para órgano In Memoriam de su maestro Juan-Alfonso García. Inspirado en versos de León Felipe, este tríptico encierra, en palabras del autor, la aspiración a una «blancura infinita»: un camino blanco y sin término «acompañado de la música de una fluida acequia. Y la brisa. Sí, la brisa».

El estreno de García Román fue lo mejor de la velada, obra, como me comentaba el propio compositor al final del concierto, autodedicada, con «su» León Felipe y que baja toda la verticalidad de Juan-Alfonso a una horizontalidad con su firma para un ensamble que serviría también para el finalmente cancelado Berio. Si los solistas de la OCG ya demostraron un excelente empaque sonoro, añadir a dos percusionistas con un amplísimo «set» convirtió este Camino blanco infinito  en un derroche instrumental con flauta (y flautín) más clarinete (y clarinete bajo) , sincronía y ajuste de Nacho de Paz, defensor de esta partitura de la que estaré al tanto cuando salga a las ondas de Radio Clásica, que grabó para su posterior emisión, y supongo editarán los muchos espacios entre cada obra, por lo que suponía de recolocar a los intérpretes, aunque temo que las toses servirán de «fiel testigo» de un directo vivido y disfrutado en primera persona, rodeado de unas páginas musicales de nuestro tiempo que se deben promocionar, porque no solo de «los clásicos» viven los aficionados y el menú debe incorporar nuevos sabores, educar el paladar con estas experiencias muy necesarias en estos tiempos.

INTÉRPRETES:

Nacho de Paz (director) – Lluïsa Espigolé (piano) –  Annette Schönmüller (mezzo) – Manuel Alejandro Recena (flauta) – Israel Matesanz (clarinete) – Daniela Iolkicheva (arpa) – Noelia Arco y Jaume Esteve (percusiones) – Peter Biely y Birgit Kolar (violines) – Hanna Nisonen (viola) – Arnaud Dupont (violonchelo)

PROGRAMA:

Igor Stravinsky (1882-1971)

Three songs of William Shakespeare (mezzosoprano, flauta, clarinete y viola, 1953)

Musick to heare

Full fadom five

When dasies pied

Luciano Berio (1925-2003)

De Six encores (piano):

I. Brin (1991)

II. Leaf (1990)

III. Wasserklavier (1965)

Francisco Guerrero Marín (1951-1997)

Concierto de cámara (flauta, clarinete bajo y cuarteto de cuerda, 1977)

Pierre Boulez (1925-2016)

De Douze notations (piano, 1945)

I. Fantasque – Modéré

II. Très vif

III. Assez lent

IV. Rythmique

V. Doux et improvisé

VI. Rapide

Maurice Ravel (1875-1937)

Introduction et allegro (arpa solista, flauta, clarinete y cuarteto de cuerda, 1905)

Luciano Berio:

De Six encores:

IV. Erdenklavier (1969)

V. Luftklavier (1985)

VI. Feuerklavier (1989)

José García Román (1945):

Camino blanco y sin término * (flauta, clarinete, dos percusionistas y cuarteto de cuerda, 2025)

I. Desnudo y vacío el corazón

II. Nieve altanera

III. El bordón solo

Pierre Boulez:

De Douze notations:

VII. Hiératique

VIII. Modéré jusqu’à très vif

IX. Lointain – Calme

X. Mécanique et très sec

XI. Scintillant

XII. Lent – Puissant et âpre

Luciano Berio (1925-2003):

Folk Songs (mezzosoprano, flauta, clarinete, dos percusionistas, arpa, viola y violonchelo, 1964)

* Estreno absoluto

En el 150 aniversario del nacimiento de Maurice Ravel y el centenario del nacimiento de Pierre Boulez y Luciano Berio

Pájaros nocturnos

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74º Festival Internacional de Música y Danza de Granada (día 19). Recitales.

Lunes 7 de julio, 22:00 horas. Patio de los Arrayanes. Pierre-Laurent Aimard, piano. Olivier Messiaen: Catálogo de aves (Catalogue d’Oiseaux). Fotos propias y ©Fermín Rodríguez.

Como bien presentaba la web, este día de San Fermín sería El día de los pájaros:

Pierre-Laurent Aimard (Lyon, 1957) es, entre las grandes estrellas del piano, uno de los artistas que en el último medio siglo más atención ha prestado a los repertorios contemporáneos, comprometiéndose a menudo con proyectos especiales. Este lo es: un viaje único a través del Catalogue d’Oiseaux de Olivier Messiaen, obra monumental inspirada en los cantos de las aves que el genial compositor francés escribió entre 1956 y 1958 y dedicó a la pianista Yvonne Loriod, que sería desde 1961 su segunda esposa y que fue profesora de Aimard en el Conservatorio de París. En un formato excepcional, el pianista lionés interpretará las trece piezas de este ciclo en cuatro recitales, repartidos de la mañana a la noche por otros tantos lugares emblemáticos de la colina de la Ahambra. Y como colofón, antes del último recital en el Patio de los Arrayanes, el conocido naturalista madrileño Joaquín Araújo ofrecerá una conferencia sobre las aves y las sonatas del bosque.

Al pianista lionés tuve el placer de escucharlo hace diez años en Oviedo con un monográfico dedicado a Bach nada menos que con ¡el primer cuaderno al completo! de El clave bien temperado, por lo que al ver programado este monográfico ornitológico de Messiaen (Aviñón, 1908 – Clichy, 1992) que ya grabase en 2018, y recordando que además fue su maestro, en cierto modo no me sorprendió del todo (la duración total ronda las dos horas y tres cuartos), si bien la novedad radicaba en hacerlo durante cuatro sesiones el mismo día con cuatro escenarios distintos de la Alhambra, siendo el último precedido de una conferencia del naturalista y escritor Joaquín Araújo (sus intervenciones radiofónicas además de su archivo sonoro, como el de Messiaen, ha sido único) en el Palacio de Carlos V. Por cuestiones de aforo y horarios, tan solo pude asistir al de la noche en el Patio de los Arrayanes, que siempre es especial  y mi preferido de los recintos históricos del festival granadino. En todo Catalogue el compositor llega a emplear las vocalizaciones de 77 aves, organizando esta monumental obra en 13 cuadernos o cahiers, repartidos, a su vez, en 7 libros, más quiero añadir otra curiosidad: «la clasificación de los trece cuadernos en cada uno de estos siete libros proyecta un planteamiento bastante original, pues conforma un patrón numérico en forma de palíndromo (3-1-2-1-2-1-3). Tanto los números 1, 2 y 3, como el total de cuadernos (13) y el número de libros (7) son números primos», tal y como explica Gregorio Benítez en la web de la revista Melómano.

Como estoy rodeado de excelentes críticos, a algunos les leeré cuando publiquen para hacerme una idea de cómo fueron estos «Pájaros monumentales» aunque también en la tertulia posterior comentamos un mínimo avance del resultado y de este último compartido, con las fotos de ©Fermín Rodríguez que son las ilustraciones perfectas de los conciertos de este lunes.

Toda una experiencia como la vivida por Luis Gago que explica y relata en sus extensas notas al programa:

Y ¿hasta qué punto plasmó Messiaen con precisión los cantos de pájaros que llevó luego a los pentagramas? Él mismo aventuró una respuesta en 1959: «Todo es preciso: las melodías y ritmos del solista, los de sus vecinos, el contrapunto entre los dos, las respuestas, conjuntos y momentos de silencio, así como la correspondencia entre la canción y el momento del día. Los pájaros por sí solos son grandes artistas. ¡Son ellos quienes son los verdaderos compositores de estas piezas! Si en ocasiones decae la calidad musical, ello se debe a que el compositor, afuera en el campo, ha salido torpemente de su escondite o ha provocado un ruido perturbador al moverse con sus pies sobre la gravilla, al pasar una página o al tronchar una rama seca».

Quienes me conocen saben que soy noctámbulo por naturaleza, y poder escuchar la elección de Pierre-Laurent Aimard () para cerrar este «maratón Messiaen» parecía relatar mi propia historia con dos números del Livre 3, el V. La Chouette Hulotte (El cárabo. Strix aluco) y el VI. L’Alouette Lulu (La alondra totoví. Lullula arborea), y finalmente el VII. La Rousserolle effarvate (El carricero común. Acrocephalus scirpaceus) del del Livre 4.

Escuchar El cárabo me llevó a la pareja que anidaron muchos años en el bajo-cubierta de mi casa en Siana, el planeo desde el castaño al atardecer y los ruidos que escuchaba en el techo de la habitación hasta poder asomarme y verles sobre el calderín, hasta el día en que se colaron por la chimenea y mi primo David los devolvió a su guarida tras camuflarse debajo de las lámparas del salón y del despacho. Así sentí este número quinto que describe el lado más aterrador de la noche a través del curioso empleo de procedimientos seriales destinados a evocar la oscuridad, el miedo y la tenebrosa soledad de un bosque habitado por los aullidos de estas rapaces nocturnas como «mi» cárabo, el búho chico o el mochuelo.

Si la partitura de Messiaen es increíble, la interpretación de Aimard recrea por línea directa todo el lenguaje de su compatriota: el piano creando atmósferas que el estanque de los Arrayanes decoraba cual «video mapping» en el Palacio de Comares, manejo de todos los matices cuidados cual acuarelas para reflejar en el instante cada color, un piano cristalino como el agua y evocador de vuelos, noches de incertidumbre y la elegancia del planeo del cárabo.

La alondra totoví revoloteó, se posó, el piano trinaba en una sonoridad aguda controlada con una técnica y expresión únicas, el ritmo libre de un vuelo cantaba mientras los graves resonaban poderosos para «observar» con el oído una vegetación mecida por una breve brisa que solo Aimard puede plasmar con la hondura, conocimiento y expresividad escrita por Messiaen, y dos aviones sobrevolando como alondras tecnológicas de un tiempo eterno. Si el canto de esta alondra está constituido por una estrofa larga, que comienza de manera relativamente lenta, pero avanza con rapidez, acelerándose y haciéndose progresivamente más grave, el piano recreó lo capturado en la partitura por el «ornitólogo».

Y llegaba el enorme nocturno final con el carricero común, una estampa sonora de este pájaro hermoso, de tonos pardos uniformes y canto agradable, que busca las principales zonas húmedas del litoral y de los valles fluviales de la Península Ibérica y Baleares, ocupando formaciones de vegetación palustre, «visibilizándolos» en la música de Messiaen y su mejor intérprete, casi transmutación del carricero, un migrador transahariano que visita nuestro país y esta noche comía los insectos que el piano «capturaba». Casi treinta minutos donde degustar un piano colorido, rotundo, descriptivo, capaz de silenciar la noche con un aleteo en el agudo que nos hacía buscar en el cielo granadino si era un pájaro o la música quien protagonizaba esta noche nazarí.

Pierre-Laurent Aimard el mejor naturalista al piano, concentrado, entregado, mago del sonido, impecable ejecución y un intérprete que traduce al compositor como nadie en la actualidad.

Otro de los conciertos para recordar de esta 74ª edición que ya entra en su última semana, e iré contando puntualmente desde aquí.

PROGRAMA COMPLETO:

10:00: Fundación Rodríguez-Acosta

Pierre-Laurent Aimard, piano (1)

Olivier Messiaen (1908-1992)
Catalogue d’Oiseaux (Catálogo de aves. 1956-1958)

IV. Le Traquet stapazin

IX. Le Bourcarle

XII. Le Traquet rieur

12:30: Iglesia de Santa María de la Alhambra

Pierre-Laurent Aimard, piano (2)

Olivier Messiaen
Catalogue d’Oiseaux

XI. La Buse variable

VIII. L’Alouette Calandrelle

II. Le Loriot

III. Le Merle bleu

19:00: Parador de Granada

Pierre-Laurent Aimard, piano (3)

Olivier Messiaen
Catalogue d’Oiseaux

I. Le Chocard des Alpes

X. Le Merle de roche

XIII. Le Courlis cendré

20:30: Palacio de Carlos V

Encuentro con Joaquín Araújo (naturalista y escritor)

22:00: Patio de los Arrayanes

Pierre-Laurent Aimard, piano (y 4)

Olivier Messiaen
Catalogue d’Oiseaux

V. La Chouette Hulotte

VI. L’Alouette Lulu

VII. La Rousserolle Effarvate

Inquietud y sosiego

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74º Festival Internacional de Música y Danza de Granada (día 18a). Conciertos matinales.

Domingo 6 de julio, 12:30 horas. Crucero del Hospital Real. Trío Arbós. Juan-Alfonso García y la Nueva Música en Granada. Obras de Bach, Busoni, Sánchez-Verdú, Manuel Hidalgo, García Román y Francisco Guerrero. Fotos propias y ©Fermín Rodríguez.

Finalizando mi tercera semana de Festival volvía en sesión matinal al crucero del Hospital Real para seguir recordando a Juan-Alfonso en otra de la llamada «Nueva Música en Granada» que verdaderamente siempre suena nueva, y más en nuestro caso.

La web del Festival presentaba este aperitivo musical del domingo así:

La Nueva Música en Granada y Bach
El Trío Arbós presenta un fascinante diálogo entre Johann Sebastian Bach y la Nueva Música granadina, bajo el magisterio de Juan-Alfonso García. Juan Carlos Garvayo ha tomado algunos de los corales de Bach que Ferruccio Busoni transcribió para el piano y los ha convertido en piezas camerísticas vibrantes, que resuenan al contacto con la música de vanguardia de cuatro compositores que, desde distintos puntos de Andalucía, representan sensibilidades diferentes: el antequerano Manuel Hidalgo y el algecireño José María Sánchez-Verdú con su fuerte conexión con la creación germana; el linarense Francisco Guerrero, con su indomable y volcánica personalidad, en una obra para piano que preservó como la primera de su catálogo; y el granadino José García Román rindiendo homenaje a «la ciudad del corazón y de la amistad».

Nueva música en Granada de una escuela así bautizada desde Madrid con una conexión andaluza entre sus compositores y «Mein Gott, padre de todas las músicas», con transcripciones para trío de Juan Carlos Garvayo (también autor de las notas al programa) que fueron estreno absoluto, y donde explica a la perfección cómo unir el Bach de Busoni para recrearlo y combinarlo desde el preludio inicial al cierre desde un círculo virtuoso perfecto en un programa de Inquietud y sosiego, pues pese a que esta generación de compositores (dos de ellos presentes entre el público) no es tan nueva, menos aún se puede seguir denominando «vanguardias» tras 20, 30 o 40 años, aunque siguen provocando muchas preguntas al oyente que sólo, y siempre, dios Bach -en cualquier versión- es capaz de responder.

Explica y escribe el compositor además de pianista Juan  Carlos Garvayo (Motril, 1969):

Escuela juanalfonsina de composición

«Sólo cuando existe un nexo vital, efectivo y afectivo entre maestro y discípulo (como en los viejos talleres de arte), sólo entonces se puede hablar con algún sentido de escuela. Y puede que algo de esto exista entre nosotros». Estas palabras de Juan-Alfonso García pronunciadas en su discurso de contestación al de ingreso de José García Román en la Real Academia de Nuestra Señora de las Angustias de Granada, describen a la perfección la esencia de esa supuesta «escuela granadina de composición» —así denominada desde Madrid—, que engloba a los compositores incluidos en este programa en torno a su maestro común, Juan-Alfonso García. Sin embargo, la ausencia de rasgos estilísticos y estéticos comunes entre ellos, frente a la vigencia de los mencionados nexos vitales, efectivos y afectivos, nos inclinan más bien a hablar de una «escuela juanalfonsina de composición». La música de Juan-Alfonso no suena en este programa, pero su presencia simbólica aflora abrazando las músicas diversas y únicas de sus queridos discípulos, a través de cinco de los corales de Bach que Busoni reinterpretó en sus geniales versiones pianísticas. El copioso material polifónico y tímbrico propuesto por Busoni, invita a una nueva reelaboración del material, en este caso para trío con piano, que entronca con una práctica común entre los compositores representados: desde las originales orquestaciones guerrerianas de la Iberia de Albéniz, los corales de Franck orquestados por García Román, las reelaboraciones de obras beethovenianas de Hidalgo, hasta las recientes adaptaciones de Lieder de Schubert para voz y cuarteto de cuerda de Sánchez-Verdú. Describe José Luis Téllez el Trío III «Wie ein Hauch aus Licht und Schatten» (Como un soplo de luz y sombra) de Sánchez-Verdú como «una fascinadora exploración por los diferentes tipos de armónicos y de sonidos concomitantes […] para generar una música ingrávida y casi fantasmal que surge de la nada y a ella regresa». Sus nueve secciones van precedidas, como una suerte de guía emocional para los intérpretes, de versos extraídos de Poemas de la consumación de Vicente Aleixandre. Algunos de ellos («Ignorar es vivir: saber, morirlo» o «Pero ya no amanece») definen el pulso poético y trascendente en el que flota la obra. De civitate cordis de José García Román forma parte del ciclo de ciudades reales o metafóricas iniciado con la obra De civitate aquae en el año 2000. Esta «ciudad del corazón y de la amistad» rinde un homenaje criptográfico a José Luis Ocejo y a su Coral Salve de Laredo. Un fugaz motivo extraído del Te Deum gregoriano es sometido a sorprendentes combinaciones tímbricas y rítmicas entre violín, chelo y piano dibujando un personal y delicado trazo sonoro pleno de luminosidad y belleza. La música del antequerano residente en Alemania Manuel Hidalgo ha sido descrita como «sensual, arcaica, irrespetuosa, libre de dogmas» (F. Kämper). El particular universo de su Trío esperando reconstruye, mediante gestos precisos, elocuentes y un exquisito equilibrio de dinámicas y timbres, estilemas sonoros alojados en nuestra memoria musical más profunda. La obra sucede milagrosamente durante la espera de una resolución que nunca llega. Op. 1 Manual de Francisco Guerrero es fruto de un nuevo periodo en el decurso compositivo de Francisco Guerrero iniciado en 1976. Marcado por exigentes procesos de construcción formal que emanan de «acontecimientos» (que el propio compositor define como modos de ataque, diseños sobre los que estos actúan y duraciones), su título alude a los manuales o teclados del órgano —instrumento de su maestro Juan Alfonso— y a su capacidad de espacialización sonora. Articulada en cuatro secciones sin solución de continuidad, su ejecución supone un verdadero tour de force, un gesto casi heroico de naturaleza xenakiana.

«Efectivo» utilizar el Bach tamizado por Busoni, más actualizado que los corales originales y donde Garvayo desmenuza para el trío los registros organísticos y pianísticos de ambos. «Afectivo» alternarlo con esta «escuela granadina» donde Juan-Alfonso sigue presente en un festival que también dirigió y donde el órgano catedralicio fue su herramienta, pero sobre todo la ciudad que le inspiró tan vasta producción musical para saber aglutinar en su entorno una verdadera escuela «abrazando las músicas diversas y únicas de sus queridos discípulos«.

El Preludio-Coral BWV 667 es grandioso en «el rey de los instrumentos», Busoni lo reduce y Garvayo para su Trío Arbós lo reelabora tras la «deconstrucción» italiana y enlazarlo con el algecireño Sánchez-Verdú (1966), compositor residente de la pasada edición al que «los Arbós» ya han intrepretado, esta vez su trío III Wie ein Hauch aus Licht und Schatten para pasar del sosiego a la inquietud, una auténtica «Arquitectura de la ausencia» del gaditano muy exigente para un trío que debe trabajar unas tímbricas especiales, resonancias, golpes y una reflexión sonora que ya tiene 25 años pero sigue causando al menos perplejidad, con una interpretación rica por parte del Trío Arbós.

Tras los aplausos el despertar bachiano de su cantata BWV 140 con el posterior coral BWV 645 del que el Trío Arbós cantó sin palabras y devolvió sonoridades que Busoni en cierto modo «robó» para engrandecer el piano, ahora devuelta la raíz con los registros de las dos manos y pies traídos al violín, cello y piano «esperando» el trío del antequerano Manuel Hidalgo (1956) emigrado a Alemania pero de «escuela juanalfonsina» como la llama Garvayo. Nuevo desasosiego que explica el anterior y prepara los posteriores: recursos tímbricos, texturas y estructuras de hace 30 años que hoy en día siguen sonando novedosas para muchos (alguno se fue de la sala).

El coral BWV 615 nos «devolvió la alegría» (In dir ist die Freude) triplicada desde Busoni en otra interesante reconstrucción del compositor motrileño. Riqueza sonora más allá del piano con un buen «reparto» entre un violín casi viola y un chelo agradecido, enlazando sin respiro con De civitate cordis de otro alumno «juanalfonsino», el granadino José García Román (1945), una obra de 2004 que titula en latín «De la ciudad del corazón» con un lenguaje instrumental moderno, abriendo camino idiomático a sus continuadores pero sin olvidar los cánones compositivos clásicos, innovador en el tratamiento y desarrollo temático que el Trío Arbós interpretó con la profesionalidad y respeto a estas partituras, recibiendo el aplauso del autor al finalizarlo.

Como si corriese aire fresco el siguiente coral pedía «Ahora alégrense, queridos cristianos» (Nun freut euch, lieben Christen) BWV 734, más garbayiano que busoniano, ligerísimo en el trío que además coincidiría con un despliegue de abanicos sincronizados cual coreografía visual al «dios Bach», aplaudido sin dejar conectar con el siguiente como había sucedido en los anteriores.

Y sería el propio Juan Carlos Garbayo en solitario quien derrocharía todo el poderío, técnica, tímbrica, sonoridad, efectos y dominio del lenguaje contemporáneo en el piano del compositor linarense Francisco Guerrero (1951-1997), siempre recordado al que podría llamarle uno de los pioneros en aquella España de 1974 (junto a mi admirado Luis Vázquez del Fresno) con su colosal Op. 1 Manual -que revisaría en 1981- para abrir camino tras unos años oscuros pero esperanzadores, al igual que este programa de la mañana dominical que he titulado, y repito, como de «Inquietud y sosiego».

Mientras estaba finalizándola, volvían casi de puntillas al estrado Trematore y Gómez para enlazar con «dios Bach», desandar lo andado gracias a la maravillosa invocación del coral al Hijo, Ich ruf´ zu dir, Herr Jesu Christ, BWV 639: relajación, meditación y paz, tanto de Busoni como del Trío Arbós en el que Garbayo nos devolvería nuevamente unas sonoridades que ya han hecho nuestras con la «Nueva música en Granada» que lo es cada vez que la escuchamos en cada irrepetible y único directo (Radio Clásica lo grabaron para emitirlo en diferido gracias a unos técnicos que seguramente mejorarán lo vivido para revivirlo en las ondas).

INTÉRPRETES:

Trío Arbós:

Ferdinando Trematore (violín) – José Miguel Gómez (violonchelo) – Juan Carlos Garvayo (piano).

PROGRAMA:

Johann Sebastian Bach (1685-1750) Ferruccio Busoni (1866-1924)
Komm, Gott Schöpfer!, BWV 667 (1747-49) *
José María Sánchez-Verdú (1968)
Trío III «Wie ein Hauch aus Licht und Schatten (2000)
Johann Sebastian Bach / Ferruccio Busoni
Wachet auf, ruft uns die Stimme, BWV 645 (c. 1746) *
Manuel Hidalgo (1956)
Trío esperando (1995)
Johann Sebastian Bach / Ferruccio Busoni
In dir ist die Freude, BWV 615 (c. 1713-17) *
José García Román (1945)
De civitate cordis (2004)
Johann Sebastian Bach / Ferruccio Busoni
Nun freut euch, lieben Christen, BWV 734 (1708-17) *
Francisco Guerrero (1951-1997)
Op. 1 Manual (1974, rev. 1981)
Johann Sebastian Bach / Ferruccio Busoni
Ich ruf´ zu dir, Herr Jesu Christ, BWV 639 (c. 1713-17) *

* Transcripciones para trío de Juan Carlos Garvayo (estreno absoluto)

El comandante Harding

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74º Festival Internacional de Música y Danza de Granada (día 17b). Conciertos sinfónicos.

Sábado 5 de julio, 22:00 horas. Palacio de Carlos V. Orchestra e Coro dell’Accademia Nazionale di Santa Cecilia, Daniel Harding (director), Andrea Secchi (director del coro). Obras de Debussy y Ravel. Fotos propias y ©Fermín Rodríguez.

Un programa francés con una orquesta italiana y un director inglés en mi decimoséptima noche granadina que la web del Festival presentaba así:

Un debut a la francesa
Ni esta gran orquesta romana ni este prestigioso director británico habían actuado hasta ahora en el Festival. Y en su debut se rinden a la música de Ravel, uno de los compositores homenajeados este año. En la primera de sus dos comparecencias, el conjunto ofrecerá por primera vez en el Festival la partitura completa, con coro, de la sinfonía coreográfica Daphnis et Chloé del maestro vasco-francés. La obra fue encargo de Serguéi Diáguilev para las temporadas parisinas de sus Ballets rusos, y en París se estrenó en la primavera de 1912 con coreografía de Michel Fokine. La obra, concebida en un acto con tres tableaux, sirve a Ravel para hacer un despliegue deslumbrante de suntuosidad tímbrica. En la primera parte del concierto, ese brillo orquestal se habrá matizado con El mar, una de las obras más célebres del Debussy más impresionista, pura luz y atmósfera pictóricas traspasadas a una orquesta.

Los melómanos sabemos que Daniel Harding además de director de orquesta es piloto de avión, por lo que utilizaré como «excusa» paralelismos aeronáuticos para mis comentarios, casi siempre noctámbulos.

Las notas al programa de mi admirado musicógrafo Luis Suñén analizan las dos obras escuchadas titulándolas Una revolución y sus dos protagonistas que iré intercalando con mis comentarios, tomando a la Orchestra dell’Accademia Nazionale di Santa Cecilia como un Jumbo de compañía italiana pilotado por el comandante Daniel Harding y dos rutas con despegue francés con destino Granada (engalanado para el el 150 aniversario del nacimiento del vasco-francés Maurice Ravel).

Claude Debussy es, sin duda, uno de los mayores revolucionarios de la historia de la música. Maurice Ravel es visto con frecuencia como el resultado natural de esa revolución. El primero se mantiene incólume en su trono indiscutido. El segundo va, poco a poco, inexorablemente, escalando hasta esa misma cima.

El mar, compuesta en 1905, es una de las obras maestras de Claude Debussy, en cierta manera el epítome de ese concepto de «impresionismo» que demasiado a menudo nos hace olvidar que estamos hablando de música, desde la inspiración al estilo a través de la técnica sin la cual nada es posible. Desde el amanecer hasta el mediodía en el mar nos sitúa en medio de un mar calmo y ondulante, que nos inquieta, pero no nos amenaza, sin llevarnos de la mano frente a un paisaje forzado. Juego de olas hace un papel de obstinado intermedio en el que se sostiene siempre una línea generadora que otorga a la partitura una especie de dinámica interior, aparentemente constante, que desembocará en ese Diálogo del viento y del mar donde tal continuidad se desborda en la voz de una naturaleza controlada por el arte, ante la que el creador no se apabulla sino se entrega, por decirlo así, activamente. Se ha hablado de Monet, pero también de Turner o del pintor japonés Hokusai a la hora de ponerle pretextos a esta música que vive por sí sola, que se iguala con aquellos en cuanto a grandeza pero que no los necesita para sobrevivir.

Primer vuelo donde este Jumbo sinfónico surcó el cielo del Cantábrico bordeando el Canal de La Mancha en una bella gama de azules, con el comandante llegando a la velocidad de crucero una vez alcanzada la altura requerida. La aeronave italiana respondió sin problemas al rumbo programado, en calma sobrevolando unas olas espumosas pero nada peligrosas, casi planeando cual vuelo sin motor con la sensación de flotar tan debussyana, pictóricamente con la sensación de mezclar los colores en el lienzo y no en la paleta por la riqueza tímbrica alcanzada. Una gran orquesta romana que está rejuveneciendo y mostró en este primer trayecto una excelente cuerda colocada a la vienesa, aunque los contrabajos detrás de las arpas y primeros violines, unos metales nunca estridentes, una percusión variada sin excesos dinámicos cuidando bien sus entradas, y especialmente una madera soberbia, respondiendo a un Harding que sin necesidad de acrobacias aterrizó tras 23 minutos de vuelo confortable.

Respostaje para el segundo trayecto con un vuelo preparado como transoceánico por la  distancia y dimensiones del Jumbo italiano al que se sumó el contingente coral situado en la parte trasera, ganando en potencia para un trayecto más largo (casi una hora) donde el comandante Harding navegó más seguro, sacándole todo el partido a la aeronave y disfrutando del variado paisaje de la noche a la mañana sin «Jet lag» en un viaje donde hubo de todo: turbulencias, distintas velocidades y alturas, cambios de temperatura, rumbos alternos, diversión a bordo, un excelente catering y un muy aplaudido aterrizaje.

Encargada por Diaghilev para sus Ballets Russes, Daphnis et Chloé fue estrenada en el Théâtre du Châtelet de París, el 8 de junio de 1912. La música completa del ballet –de la que Ravel extrajo dos suites en tres partes– resulta ser una obra muy rigurosa en cuanto a sus patrones formales, una «gran sinfonía coreográfica, un vasto fresco musical menos escrupuloso arqueológicamente que fiel a la Grecia imaginada por los artistas franceses de finales del siglo XVIII», tal y como el mismo Ravel se refiriera a ella al inicio de su composición.

Es importante tener en cuenta ese sentido sinfónico de la obra que le dio su autor por mucho que se tratara de un ballet, y más si, como sucede, vamos a vivirlo fuera de la escena, es decir, con solas referencias musicales por mucho que conozcamos la historia de Longo: un bosque sagrado, una gruta, las estatuas de las tres ninfas, la voz de la naturaleza en el tema de las trompas que el coro –siempre sin palabras– repite como un eco. Escucharemos esa melodía de la flauta que nos arrebata en Lever du jour (Amanecer) y que aquí es también célula temática. Seguirá la victoria de Daphnis sobre el grotesco pastor Dorco por el amor de Chloé, la aparición de los piratas, la descripción del campo de estos antes de la Danza guerrera, un fabuloso crescendo que anticipa el paroxismo de la conclusión. La vuelta de las ninfas a la vida, el mar, el conocidísimo Amanecer –uno de esos momentos inmarcesibles de la historia de la música– que la orquesta desarrollará hasta que el día vaya apareciendo y estalle en plenitud. Tras este llega la Pantomima, el episodio más largo de la obra: los dos amantes reproducen la historia de Pan y Syrinx en un momento, otra vez, de extraordinario lucimiento para la flauta. A destacar también esa suerte de coral que encaja perfectamente en la atmósfera de voluptuosidad del conjunto. La Danza general es un desenlace en el que lo dionisíaco toma posesión de la escena y del ánimo de quien escucha.

Musicalmente este «Ravel a la italiana» con acento británico resultó más convincente, con la fabulosa paleta orquestal del «homenajeado» al que la histórica formación romana entendió y respondió compacta, sutil, plegada a un Harding claro en el gesto, dominador de la agógica y los balances, con el protagonismo de cada solista de verdadera calidad, tanto el concertino o el viola pero especialmente una joven flautista que además del virtuosismo en los difíciles pasajes encomendados, lució una musicalidad digna de ser coreografiada, sumándole un empaste y compenetración con sus compañeros de toda la madera. Bien los metales y punto aparte el coro que dirige Andrea Secchi), una sección más donde las voces desempeñan, sin texto, la misma importancia que la propia orquesta. Afinación, matices extremos que el director explotó al máximo, y la riqueza tímbrica del gran orquestador que fue Don Mauricio. Tras lo escuchado esta decimoséptima noche granadina, la de mañana a la misma hora promete otro vuelo feliz y estar «como en misa» operística dependiendo de los «concelebrantes», pues las impresiones francesas fueron buenas pero las puramente italianas deberán subir el listón.

PROGRAMA

I

Claude Debussy (1862-1918):

La mer, trois esquisses symphoniques pour orchestre (1903-05)

I. De l’aube à midi sur la mer

II. Jeux de vagues

III. Dialogue du vent et de la mer

II

Maurice Ravel (1875-1937):

Daphnis et Chloé (sinfonía coreográfica para orquesta y coro. 1909-12)

-Primera parte

Introduction et danse religieuse

Danse générale

Danse grotesque de Dorcon

Danse légère et gracieuse de Daphnis

Danse de Lycéion

Nocturne. Danse lente et Mysérieuse des Nymphes

-Segunda parte

Introduction

Danse guerrière

Danse suppliante de Chloé

-Tercera parte

Lever du jour

Pantomime (Les amours de Pan et Syrinx)

Danse générale (Bacchanale)

En el 150 aniversario del nacimiento de Maurice Ravel

Camino al paraíso

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74º Festival Internacional de Música y Danza de Granada (día 17a). Conciertos matinales.

Sábado 5 de julio, 12:30 horas. Monasterio de San Jerónimo. Joven Coro de Andalucía (JCA), Marco Antonio G. de Paz (director). Paraíso abierto para muchos: obras de Falla, Poulenc, Messiaen y Pizzetti. Fotos propias y ©Fermín Rodríguez.

El mundo coral español goza de muy buena salud y más con una generación joven muy preparada técnicamente que representa la necesaria cantera que vaya tomando el relevo de tantas formaciones. Desde su creación el JCA en 2007 (como ampliación de la Orquesta Joven que la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales -de la Consejería de Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía- creaba en 1994 con el objetivo de impulsar y complementar la formación musical de los jóvenes valores que aspiran a incorporarse al ámbito profesional), ha contado con la colaboración de directores de la talla de los maestros Michael Thomas (fundador del JCA), Julio Domínguez, Román Barceló, Juanma Busto, Íñigo Sampil, Carlos Aransai, Lluís Vilamajó y su actual titular desde 2019 Marco Antonio García de Paz, quien tras mucho trabajo en Mollina nos traería una matinal sabatina de envergadura.

La página web del Festival presentaba este concierto coral del JCA bajo la dirección del maestro asturiano Marco Antonio G. de Paz.

Entre espiritualidad y modernidad
De la mano de Marco Antonio García de Paz, el Joven Coro de Andalucía está situándose entre los proyectos más ilusionantes de la música nacional. En este programa han reunido obras corales de cuatro compositores que exploraron la música sacra desde perspectivas contemporáneas. Manuel de Falla lee con reverencia a Tomás Luis de Victoria, creando de sus motetes versiones expresivas que fusionan tradición y modernidad. Poulenc y Messiaen aportan su sello francés, con los austeros Quatre motets pour un temps de pénitence y el luminoso O sacrum convivium. Finalmente, Pizzetti retoma el estilo de la polifonía renacentista con su Messa di Requiem, impregnándola de un dramatismo moderno. Un recorrido sonoro por la espiritualidad del siglo XX, cargado de introspección y de belleza.

Este camino al paraíso arrancaría con 32 voces (4 por cuerda dispuestas como casi siempre suelen colocarse) para comenzar con las tres «versiones expresivas de obras de Tomás Luis de Victoria» que Falla trabajaría entre 1932 y 1942. García de Paz lleva años marcando escuela en su coro El León de Oro, y el Renacimiento español es uno de sus fuertes, agrandado tras la colaboración con el británico Peter Phillips. Pero las visiones del gaditano muestran una relectura del abulense, desde el Ave María (ahora parece que de Jacobus Gallus) que el JCA interpretó con esa visión romántica «transformada» (por las indicaciones muy personales del gaditano sobre las dinámicas, tempo y carácter que son curiosidades bien alejadas de los llamados «criterios historicistas») por el conocimiento que de nuestro siglo de oro tiene el maestro asturiano; el O magnum misterium rico en dinámicas con el final en un inmenso decrescendo hasta el pianissimo verdaderamente bien ejecutado; y las Tenebrae factae sunt donde disfrutar de los solos de contralto, dos sopranos y tenor para un final sin bajos que dieron luz a unas tinieblas originales. De las excelentes notas impresas, tituladas como el elegido para todo el concierto, Paraíso abierto para muchos, aunque no tienen firma las iré intercalando en este color con mis comentarios. Así la presentación y las visiones fallescas:

«Del poeta granadino Pedro Soto de Rojas (1584-1658), discípulo y ferviente admirador de Luis de Góngora y al mismo tiempo dotado de una personalísima delicadeza de orfebre, proviene el título que por sí mismo ha llegado a convertirse en un lema tan críptico como sugeridor de tesoros semiocultos: Paraíso cerrado para muchos, jardines abiertos para pocos. Federico García Lorca, al hilo del título aludido, atinaba con estas palabras bien precisas para subrayar ese carácter recogido y primoroso del poemario: «Soto de Rojas se encierra en su jardín para descubrir surtidores, dalias, jilgueros y aires suaves. Aires moriscos, medio italianos, que mueven todavía sus ramas, frutos y boscajes de su poema». Una leve alteración de los términos nos permite abrir, de par en par, el elocuente título de Soto de Rojas para mostrar al público del Festival de Granada el «paraíso sonoro abierto para muchos» que propone el Joven Coro de Andalucía, en un programa conformado por una sucesión de joyas, no siempre suficientemente conocidas, pero todas ellas dotadas de un singular detallismo lírico en el que se entrelazan nombres esenciales de las primeras décadas de la Europa del siglo XX: Manuel de Falla, Francis Poulenc, Ildebrando Pizzetti y Olivier Messiaen.

Con una caligrafía de un preciosismo equiparable a la filigrana poética de Soto de Rojas, Manuel de Falla, desde su recoleto Carmen de la Antequeruela Alta de Granada, situado en el entorno de la Alhambra, comenzó a recrear con letra diminuta –en partituras manuscritas de tinta negra y lápiz rojo y azul– una colección de «versiones expresivas» de obras predilectas del Renacimiento español –de las que en este caso se escogen tres obras bien conocidas de Tomás Luis de Victoria–, pero añadiendo el propio Falla unas indicaciones muy personales de dinámica, de tempo y de carácter que las convierten en curiosidades bien alejadas de los criterios historicistas de nuestro tiempo, pero dotadas de un encanto singularmente atemporal».

Ya con la plantilla al completo, donde me pareció contar 24 voces blancas y 21 graves, tras recolocarse a izquierda y derecha para el resto del concierto, la sonoridad, afinación, equilibrio en los balances y empaste de esta juventud cantora fue la ideal para el resto de las obras, sumando una vocalización clara de los textos en latín donde los finales de palabras en consonante marcan un color especial.

«Francis Poulenc, 22 años más joven que Falla, fue alumno de piano del gran Ricardo Viñes en su París natal. Poulenc conoció a Falla en casa de éste hacia 1918. Era el periodo en el que Diaghilev, Picasso y Falla preparaban la fascinante obra El sombrero de tres picos. Su amistad se extendió hasta 1932, siendo esta la última vez que se vieron en el marco de un Festival de Música en Venecia. En este encuentro ambos compartieron ensayos y música, llegando Poulenc a narrar un recuerdo muy especial: «Una tarde, durante un paseo por las calles de Venecia, encontramos una pequeña iglesia que poseía unos preciosos órganos. Nada más entrar en la iglesia, Falla se puso a rezar, y así como cuentan que ciertos santos en éxtasis desaparecen súbitamente de la vista de los profanos, yo tuve esa misma impresión con Falla. Al cabo de un tiempo, decidí marcharme, así que me acerqué a él y le golpeé suavemente en el hombro. Me miró un instante, sin verme, y se sumergió de nuevo en sus oraciones. Salí de la iglesia, y desde entonces no le volví a ver […]». Concluía Poulenc: «Para mí, esa última visión de un músico al que tanto he querido y admirado es… ¡como una especie de Asunción!».

Poulenc guardaría en su memoria esta imagen final de Falla, «la de un hombre, o mejor, de un fraile de Zurbarán, rezando en una iglesia de Venecia». El ciclo de Motetes penitenciales de Poulenc (1939) puede servirnos como un extraordinario punto de encuentro musical entre ambos autores y sus distintos acercamientos a la fe. Estos cuatro motetes se compusieron en los albores de la Segunda Guerra Mundial, lo que los hace siempre atrayentes por ser un difícil desafío. Su uso de la armonía, la sorprendente conducción melódica de sus voces y la particular acentuación de su latín a la francesa lo hacen muy especial. Su escritura diatónica, sabor modal y adecuación al texto hacen de este ciclo una experiencia sublime».

Los cuatro motetes más que penitenciales fueron gozosos en cuanto al comportamiento del coro bien llevado por el maestro asturiano, marcando con claridad, con respuestas dinámicas amplias que fueron «in crescendo» en el tercero (Tenebrae factae sunt) de nuevo con un regulador hasta el pp con la «t» final bien pronunciada, más el epatante Tristis est anima mea con un hoquetus  central que se repite antes de la doble barra última resultó efectivo y espectacular en estos motetes del compositor feancés casi contemporáneos al Falla anterior.

«Como “cortante sonoro”, como algo que va a preparar nuestros oídos para el plato fuerte del programa, haremos una pequeña incursión en el universo del gran Olivier Messiaen, alumno aventajado de Paul Dukas, autor que también tuvo una gran relación con Falla. Será a través de su breve motete de ofertorio O sacrum convivium (1937). Es una gran oportunidad para poder escuchar a este extraordinario autor, cultivador del serialismo y constructor de sus propios modos de transposición limitada. Esta pieza es cautivadora por su color sonoro; construye una suntuosidad mágica a través de su armonía y su tonalidad. A pesar de su complejidad, podemos afirmar que es una obra principalmente tonal; está en fa sostenido mayor, la tonalidad favorita de Messiaen. Este color tonal intenta expresar la experiencia mística del amor sobrehumano. Todo un reto para el coro y que entronca con el mundo religioso de los autores anteriores.

Como obra principal del programa traemos el magnífico Requiem de Pizzetti, un compositor prolífico, que cultivó todos los géneros y destacó por ser un importante compositor de óperas. No es una obra dramática en el sentido ordinario del término. Es apacible, serena, obra de un creyente en la vida eterna y la resurrección. Al igual que Gabriel Fauré en su Requiem, se refiere a la muerte como «una feliz liberación», una aspiración al bienestar del más allá, más que como un tránsito doloroso. Trata de no colocar la vida y la muerte en oposición, como un brote de curiosidad ante algo “extraterrenal”. Sigue una corriente de composición de principios del siglo XX que sintetiza técnicas neorrenacentistas y neomedievales, pero pasadas por el tamiz de un lenguaje armónico y de estructuras formales que beben del siglo XIX. Abunda la escritura modal y polifónica, así como el uso de melodías procedentes del canto gregoriano. Desde el punto de vista compositivo es de gran variedad. Indica cantar partes con la mitad del coro, números con doble cuerda de bajos, utiliza un triple coro para el Sanctus y emplea unos 10 minutos de duración para el Dies irae. Su exitosa relación música-texto nace de su experiencia como compositor teatral y su conexión con el texto del Requiem, que fue escrito tras la muerte de su primera esposa. Es probable que Pizzetti haya estado más oculto de lo debido por los propios italianos al considerarlo un músico próximo al régimen fascista en época de Mussolini. Quizá estemos ante un error histórico, que poco a poco se va subsanando. Realmente es una obra fascinante, emocionante y a la cual le daremos presencia en este paraíso».

Un Requiem fascinante, verdadero templo coral sustentado por unos buenos cimientos en la cuerda de bajos que van construyendo una escalera con tenores y contraltos hasta la aguja  celestial de las sopranos, voces limpias, frescas, matizadas, sin abrir en los fuertes y delicadas en los pianos, respondiendo a las peticiones de García de Paz. Si personalmente el de Fauré está en mi lista de preferidos, siempre vuelvo al Padre Sopeña y su libro que atesoro en mi biblioteca musical, pero suscribo las notas que dicen «se refiere a la muerte como «una feliz liberación», una aspiración al bienestar del más allá, más que como un tránsito doloroso”» y así el Dies irae resultó un caleidoscopio vocal con la delicadeza del Amen final, el Sanctus luminoso con un «excelso» Hossanna -que bisarían de regalo- para felizmente liberarnos y conducirnos camino del paraíso coral con este JCA guiado por el arcángel Marco.

Aún habrá en este Festival otro grandioso Requiem, pero lo contaré puntualmente…

PROGRAMA:

Paraíso abierto para muchos

Manuel de Falla (1876-1946)

Versiones expresivas de obras de Tomás Luis de Victoria:

Ave Maria (1932)

O magnum mysterium (1940-42)

Tenebrae factae sunt (1940-42)

Francis Poulenc (1899-1963)

Quatre motets pour un temps de pénitence (1938-39):

Timor et tremor

Vinea mea electa

Tenebrae factae sunt

Tristis est anima mea

Olivier Messiaen (1908-1992)

O sacrum convivium (1937)

Ildebrando Pizzetti (1880-1968)

Messa di Requiem (1922-23):

Requiem aeternam

Dies irae

Sanctus

Agnus Dei

Libera me

Britten forever

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74º Festival Internacional de Música y Danza de Granada (día 14). Recitales.

Miércoles 2 de julio, 22:00 horas. Patio de los Arrayanes. Ian Bostridge (tenor), Julius Drake (piano), Timothy Morgan (contratenor), Mauro Borgioni (barítono), Ketevan Kemoklidze (mezzo), solistas de la Orquesta Ciudad de Granada (OCG). Obras de Falla y Britten. Fotos propias y ©Fermín Rodríguez.

Llegó mi noche 14 de festival y con un recital donde el tándem BostridgeDrake encabezaba un monográfico Britten preludiado por la Psyché de Falla conmemorando los cien años de su estreno, y que nos supo a poco.

En la web se nos presentaba este recital que unía al compositor inglés y al gaditano:

Cinco cánticos de Britten
La extraordinaria versatilidad del gran tenor inglés Ian Bostridge se muestra en este programa en que encabeza un pequeño conjunto de solistas vocales e instrumentales. Los cinco Cánticos de Benjamin Britten no fueron concebidos como un ciclo o una serie integrada, sino que fueron escritos en distintos momentos de su carrera en respuesta a circunstancias particulares. La palabra “cántico” no se utiliza en su sentido estrictamente litúrgico, sino más bien para indicar una obra con implicaciones profundamente religiosas (tres fueron escritas como piezas conmemorativas). Compuestas para diferentes combinaciones de intérpretes, son más largas y sofisticadas en su construcción que las canciones simples, y podrían describirse mejor como cantatas en miniatura. Se presentan en el Festival por primera vez en su integridad, precedidos por arreglos del gran compositor inglés de himnos religiosos de Bach y Purcell. Abrirá el concierto Psyché, una obra de delicada textura musical y atmósfera intimista de Manuel de Falla sobre texto de Georges Jean-Aubry, en el centenario de su composición.

En Granada no puede faltar Falla, optando por una Psyché (sobre un poema de Jean-Aubry), que contó con la mezzo georgiana Ketevan Kemoklidze y un quinteto de solistas de la OCG (los dejo indicados abajo) excelentes, arropando a la voz pero también protagonistas en la original instrumentación del gaditano universal, aunque con ganas de seguir escuchándoles. Apenas seis minutos donde disfrutar de una voz cálida pero rotunda, de larga proyección, y total expresividad, de vocalización exquisita con un francés (traducido en los sobretítulos por Luis Gago) natural, nada impostado, delicada en la parte sola, y las ganas de haber seguido escuchándola, pese al dicho de «menos es más«.

Tras una pausa para retirarse, se incorporaban al «escenario» los tres cantantes masculinos más el pianista para alternarse en los arreglos que Brittten hizo de cinco Geistliche Lieder de Bach, con desigual resultado, como con los de Purcell. En el caso de «mein Gott» el contratenor Tim Morgan se quedó corto en volumen y expresión aunque mejor el barítono Mauro Borgioni, que ciertamente irían «entrando en calor», más con el idioma de Shakespeare que con el de Goethe. Alternancia vocal -desconozco la pausa saliendo del escenario para volver a cerrar las canciones- con el conocido y bellísimo dúo Sound the Trumpet bien empastados ambos con un Drake siempre fiel compañero de viaje.

El plato fuerte vendría con los «Cánticos» de Britten donde el peso recaería en un Bostridge completo, entregado, expresivo, matizado, con Morgan y Borgioni entonados y empastados, más el magisterio de Drake que redondeó un emocionante tránsito por el dolor. De las amplias y enriquecedoras notas al programa tituladas The Pilgrim’s Progress, que firma Luis Gago, también traductor de los textos proyectados sobre el arco central bajo en que se ubicaron los intérpretes, aquí las dejo íntegras:

Basta asomarse con una simple ojeada al catálogo de Benjamin Britten para descubrir un buen número de obras religiosas o, si se prefiere, espirituales: desde la humilde Missa brevis hasta el formidable War Requiem, desde Noye’s Fludde hasta las tres parábolas eclesiásticas, desde The Holy Sonnets of John Donne hasta la cantata Rejoice in the Lamb, desde la Cantata misericordium hasta los cinco Canticles que escucharemos esta noche, sin olvidar, por supuesto, posibles lecturas religiosas –perfectamente plausibles– de óperas como Peter Grimes, Billy Budd o The Rape of Lucretia. Pero ¿era el compositor inglés un hombre religioso? Quien probablemente mejor lo conoció, su pareja durante décadas, el tenor Peter Pears, respondió así a la pregunta: «Era religioso en el sentido general de reconocer la existencia de un poder mayor que nosotros mismos, pero no frecuentaba regularmente la iglesia. En sus actitudes morales era Low Church [poco amigo del ritual, los sacramentos, los aspectos formales de la liturgia o la autoridad del clero, y más apegado al mensaje del Evangelio] y, por tanto, tendía a la austeridad en su comportamiento moral». Y en otra ocasión, Pears se refirió a él como «un agnóstico que sentía un gran amor por Jesucristo». Su colega, también homosexual, Michael Tippett, afirmó tajantemente: «Los dos somos compositores religiosos, es decir, religiati, con un fuerte vínculo con lo numinoso, pero Britten es más apropiadamente cristiano». Y el pianista Murray Perahia recordó haber preguntado al compositor en un día sagrado para los judíos si se tenía por una persona religiosa: «Britten contestó que era ciertamente cristiano en su música. Aunque no podía aceptar la doctrina de la Iglesia, creía en Dios y en un destino».

Lo religioso le sirvió también a Britten para plasmar por medio de la música sus preocupaciones más acuciantes e, incluso, para expresar sus emociones más íntimas. En este sentido, los cinco Canticles, compuestos en momentos muy diferentes de su vida, podrían considerarse casi una tentativa de autobiografía espiritual. El primero (1947) es una inequívoca declaración de amor, inspirada en última instancia en el Cantar de los cantares, cuando su relación con Peter Pears, finalizados los horrores de la Segunda Guerra Mundial y entronizado como el gran compositor inglés tras el éxito incontestable de Peter Grimes; el segundo (1952), a partir de un texto medieval en el que Britten se vale de los dos cantantes para encarnar la voz de Dios, vuelve sobre uno de sus temas recurrentes: la inocencia infantil y cuán fácilmente es corrompida o traicionada por los adultos, un tema que planea también ominosamente sobre The Turn of the Screw y el propio War Requiem, donde reaparece la figura de Abraham en uno de los poemas de Wilfred Owen que se intercalan o superponen con los textos latinos de la misa de difuntos católica; el tercero (1954) traza un puente, como el poema de Edith Sitwell que le sirvió de inspiración, entre el hecho histórico más trascendental para los cristianos (la crucifixión de Jesús) y el dolor colectivo representado por los terribles bombardeos alemanes sobre Londres, un hecho histórico (The Battle of Britain) durante el cual el compositor se encontraba muy lejos del frente de batalla en su pseudoexilio estadounidense, lo que le valió críticas feroces por parte de algunos de sus compatriotas; el cuarto (1971) y el quinto (1974), siendo ya un hombre enfermo y condenado quizás a una muerte cercana, parten de sendos poemas de T. S. Eliot sobre el viaje de los Reyes Magos para asistir en Belén al nacimiento de Cristo –un hecho crucial que cambiará sus vidas– y, claro, sobre la muerte de un santo, con la significativa ausencia del piano (tras sufrir un infarto, con su brazo derecho semiparalizado, Britten, un pianista consumado, ya no podía tocar su instrumento), sustituido no menos reveladoramente por un arpa. Del esplendor del amor a la disolución final, del siglo XV al siglo XX, los Canticles son un compendio de la vida de su autor, un puente entre tres gloriosas tradiciones poéticas, un homenaje al poder confesional de la voz cantada, un peregrinaje íntimo no muy alejado del Pilgrim’s Progress.

Aunque Britten jamás tuvo un plan previo para componer esta pentalogía, lo cierto es que, cuando se interpretan en su totalidad, y en orden cronológico, como esta noche, las cinco obras conforman un todo perfectamente coherente, incluso con una clara lógica interna derivada de la presencia del tenor a ambos extremos (Peter Pears como alfa y omega), el empleo de voces adicionales en los Cánticos segundo y cuarto, con un eje central en el que una trompa (tocada en el estreno en 1955 por el inolvidable Dennis Brain, destinatario a su vez doce años antes de la memorable parte obbligato para su instrumento en la Serenata op. 31) comparte por una vez protagonismo tanto con la voz como con el (casi) omnipresente piano. Fue el azar probablemente el que quiso que hasta en las fechas de creación a uno y otro lado del largo arco compositivo encontremos también plasmado una suerte de palíndromo: 1947 y 1974.

El propio Britten admitió que el primero de sus Canticles, que calificó más tarde de «una nueva invención», encontró su inspiración directa en los Divine Hymns de Henry Purcell, bautizado tras su temprana muerte como el Orpheus Britannicus. En una entrevista realizada en 1963 llegó incluso a afirmar que «Purcell es un gran maestro por el modo en que maneja la lengua inglesa en la canción y yo he aprendido mucho de él. Recuerdo que un crítico me preguntó una vez que de quién había aprendido a poner música a la poesía inglesa. Le contesté que de Purcell; se quedó asombrado. Supongo que esperaba que le dijera que de la música folclórica y de Vaughan Williams». Dos siglos y medio después, y tras una larga espera, la música inglesa encontró por fin a su heredero, a su nuevo Orfeo, en el autor de Peter Grimes, que siempre tuvo a su compatriota como un referente esencial. Fue director de muchas de sus obras (Dido and Aeneas, The Fairy Queen), le rindió múltiples homenajes en sus composiciones –más o menos explícitos– y realizó el continuo de muchas de sus canciones para interpretarlas él mismo en sus recitales con Peter Pears. Y cuando todavía no estaba de moda hacerlo, Britten editó y dirigió excepcionalmente bien la Pasión según san Juan de Bach, un compositor del que también realizó el continuo de cinco canciones incluidas en el Musicalisches Gesangbuch que Georg Christian Schemelli publicó en Leipzig en 1736. No hay mejor referente para quien tuvo siempre muy presente que nuestras vidas poseen una irrenunciable dimensión espiritual, poderosísima en Manuel de Falla, católico confeso, que abre el programa de hoy con su Psyché en el centenario de su estreno. Y que aquella puede ser traducida de un modo memorable por medio de la música.

De los cinco «Cánticos«, «My beloved is mine» fue la mejor carta de presentación del dúo Bostridge – Drake. La incorporación de Tim Morgan para el dúo de «Abraham and Isaac» resultó uno de los momentos álgidos, ese dúo de padre e hijo primero de espaldas cantando en la caja de resonancia, para representar este sacrificio donde el piano subraya cual espada a decapitar, con dos voces de color ideal, tenor carnoso y rotundo y contratenor infantil, sollozante, suplicante y aceptando la decisión del padre. Para el cántico III («Still falls the Rain – The Raids, 1940, Night and Dawn») la incorporación de la trompa (magnífico Óscar Sala) mantuvo esa tensión y juego tímbrico con el tenor, más un piano en la línea segura de todo el recital, con la exigencia que Britten reclama.

Y las tres voces nos interpretarían, con actuación regia el cuarto cántico, «The Journey of the Magi», un viaje de los tres reyes magos dramatizado por la dualidad de nacimiento y muerte, plenamente empastados donde el color vocal resultó muy adecuado para este trío.

Para finalizar este ciclo de dolor, pasión, muerte, y desesperanza Bostridge cantaría sentado junto al malagueño Miguel Ángel Sánchez Miranda en un arpa exigente, virtuosa, actual, en un diálogo delicadamente trágico desde una tímbrica por momentos vaporosa del último Canticle «The Death of Saint Narcissus», el tenor más britteniano que lo interpretó de memoria y con esa voz que emociona en todos los registros. Esta música de Britten no es «una nueva invención» sino la fuerza compositiva de este británico «religioso» que siempre toca la fibra y nos deja el alma encogida ante un dolor interior que no encuentra respuesta. Para mí, y sin dudar, Britten forever

INTÉRPRETES

Ian Bostridge, tenor
Julius Drake, piano
Timothy Morgan, contratenor
Mauro Borgioni, barítono
Ketevan Kemoklidze, mezzosoprano

Solistas de la Orquesta Ciudad de Granada (OCG):

Juan Carlos Chornet (flauta), Miguel Ángel Sánchez Miranda (arpa), Atsuko Neriishi (violín), Hanna Nisonen (viola), Arnaud Dupont (violonchelo), Óscar Sala (trompa).

PROGRAMA

Manuel de Falla (1876-1946)
Psyché (para voz y ensemble, poema de G. Jean-Aubry.1924) *

Benjamin Britten (1913-1976)
Arreglos de cinco Geistliche Lieder de Johann Sebastian Bach:

Gedenke doch, mein Geist, zurücke, BWV 509 (1725)

Kommt, Seelen, dieser Tag, BWV 479 (c. 1736. Texto: Valentin Ernst Löscher)

Liebster Herr Jesu, BWV 484 (c. 1736. Texto: Christian Weselovius)

Komm, süßer Tod, BWV 478 (c. 1736)

Bist du bei mir, BWV 508 (Texto: Gottfried Heinrich Stölzel)

Arreglos sobre Henry Purcell:

Music for a While (de Seven Songs from ‘Orpheus Britannicus’. Texto: John Dryden)

In the Black Dismail Dungeon of Despair (Texto: William Fuller)

An Evening Hymn (de Three Divine Hymns. Texto: William Fuller)

Sound the Trumpet (de Ode for the Birthday of Queen Mary. Texto: atrib. Nahum Tate)

Canticles (Cánticos):

Canticle I «My beloved is mine», op. 40

(Tenor y piano. 1947. Texto: Francis Quarles)

Canticle II «Abraham and Isaac», op. 51

(Contratenor, tenor y piano. 1952)

Canticle III «Still falls the Rain – The Raids, 1940, Night and Dawn», op. 55

(Tenor, trompa y piano. 1954. Texto: Edith Sitwell)

Canticle IV «The Journey of the Magi», op. 86

(Contratenor, tenor, barítono y piano. 1971. Texto: T. S. Eliot)

Canticle V «The Death of Saint Narcissus», op. 89

(Tenor, arpa y piano. 1974. Texto: T. S. Eliot)

* En el centenario del estreno de Psyché 

Cine de verano con Carmen

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74º Festival Internacional de Música y Danza de Granada (día 13). Ópera y cine.

Martes 1 de julio, 22:30 horas. Teatro del Generalife. Ópera & Cine (I): Georges Bizet. Orquesta Ciudad de Granada (OCG), Timothy Brock (director). Fotos propias y ©Fermín Rodríguez.

En Asturias por la climatología no había cines de verano pero en esta tierra andaluza recuerdo muchas sesiones con mis sobrinos aprovechando las noches de canícula donde ver los estrenos del momento.

Y en. mi decimotercera noche de Festival, el Teatro del Generalife se convertía en un inmenso cine con la música en vivo para disfrutar de dos películas sobre «Carmen», una trágica de 1915, otra cómica de 1916.

La presentación en la web del festival nos preparaba para esta primera función de cine con música en vivo, como siempre fue desde el nacimiento del Séptimo Arte:

Carmen trágica, Carmen burlesca
No hay personaje de la literatura romántica vinculado con España que haya inspirado mayor número de películas que Carmen. Pasan de las 50. De hecho, cuando en 1915 Cecil B. DeMille hace la suya, había ya algunos antecedentes de cortos españoles y un largo italiano sobre el personaje. Pese a ser obviamente un film mudo, y a que el guion partió de la novela de Merimée y no de la ópera de Bizet, el director estadounidense contó para su obra con una gran estrella de la ópera, Geraldine Farrar. El film se estrenó en octubre, y antes de que terminase aquel año, Charles Chaplin había filmado y estrenado (el 18 de diciembre) una parodia de esa misma película. Ambas se verán en esta sesión doble con música en directo a cargo de la OCG con Timothy Brock como director de la banda sonora escrita originalmente para la obra de De Mille y con su propia música para la de Charlot.

Con amplificación por el propio espectáculo y en el foso la OCG dirigida por un especialista en la música de cine, el compositor y director estadounidense Timothy Brock (1963) arrancaba la «Carmen» de Cecil B. DeMille, con la música de Hugo Riesenfels y Samuel L. Rothafael a partir de la escrita por George Bizet para su ópera.

Cinematográficamente es una maravilla de producción, con la soprano Geraldine Farrar como protagonista, Wallace Reid como Don José  más el Escamillo de Pedro de Cordoba, que tenía nombre de torero, sin dejarme al Pastia de Horace B. Carpentery. Gran producción de la Paramount con todos los clichés esperables para el drama de Merimée, y una música no siempre bien encajada con la imagen pues resulta difícil cuadrar los tiempo exactos, así que algún silencio entre las escenas llegó antes de lo debido. Con todo las melodías de Bizet bien utilizadas pusieron la banda sonora en vivo de esta «Carmen».

Las notas al programa firmadas por Juan de Dios Salas Chamorro, responsable del Cine club y del Aula de cine de la UGR, desmenuzan las dos películas que visionamos esta primera noche de julio:

Carmen apasionada, Carmen parodiada

Hollywood, segunda década del siglo XX. El cine, un naciente «arte» aunque aún sin ese título, busca el reconocimiento y la respetabilidad. Reconocimiento para dejar de ser considerado divertimento fácil de clases populares y ser considerado, precisamente, arte. Respetabilidad para cortar su exclusiva identificación con las clases bajas y poder atraer el interés de un público no solo con gustos culturales más elevados, sino también más pudiente. No hay que olvidar que las personas dedicadas al cine tienen claro que, junto a su loable interés por servir de vehículo para educar a la gente, éste quiere ser un negocio rentable. Y eso no ocurrirá si no atraen a espectadores con «posibles». Por tanto, ¿qué mejor forma de lograrlo que realizando películas que recurran a algo tan culto, prestigioso y reputado como la ópera?

Así en 1915 se dan cita en las pantallas estadounidenses tres versiones de Carmen de Bizet. La «guerra de las Cármenes» está servida, aunque bien es cierto que se librará solo entre dos de las tres contendientes. De la Carmen de la Fox, dirigida por el futuro maestro Raoul Walsh y protagonizada por la “excesiva” Theda Bara, solo se conservan fotos y críticas. Por unas y otras sabemos que su versión del personaje se acercaba más a lo fantástico que a lo realista: es una vamp, una «devoradora de hombres». Nada que ver con el tratamiento más naturalista –para la época– que da la admirada y respetada soprano Geraldine Farrar al personaje en la Carmen de la Paramount dirigida por el ya entonces celebrado Cecil B. DeMille. La manera tan directa de mostrar su sexualidad, unido a lo gráfico de la violencia de algunas escenas –de nuevo, para la época– molesta y escandaliza a crítica y público siendo a su vez, en gran medida, parte del éxito del film.

1915. El genial D. W. Griffith estrena la magistral El nacimiento de una nación. Es el principio del fin de un modo de hacer cine, mayoritario, que toma como modelo los espectáculos escénicos –años más tarde ese ‘modo’ se denominará Modo de Representación Primitivo– para dar paso a otro modo, ahora basado en la plástica de lo fotográfico y lo pictórico –Modo de Representación Institucional–. Con éste trabaja ya DeMille quien usa, con soltura y brillantez, la escala de los planos, los contrastes lumínicos, el montaje… todo el lenguaje del cine, para narrar la trágica historia de Carmen.

Ante su éxito y repercusión, otros quieren también sacar beneficios. Charles Chaplin, en ese momento en la Essanay, realiza entonces una singular parodia, pero no de la historia de Bizet sino del film de DeMille. Copia planos, estructura o diseño de personajes. ¿La intención? Hacer “caja” riéndose de su desaforado dramatismo. Pero incluye tres cambios, tres aportaciones, detalles magistrales, que son los que hacen que su Carmen trascienda la simple idea del “reírse de…”.

Primero: Carmen no es la protagonista, es Don José, (aquí Darn Hosiery, “calcetín zurcido”), el propio Chaplin, trasunto, con casco de flecos y espada, de su inmortal vagabundo con bombín y bastón.

Segundo: incluye anacrónicas referencias populares al boxeo, al billar… tiene claro que su público podrá ser de clase alta, pero que él siempre habla al pueblo.

Y tercero: buscando desactivar la “bomba” dramática de DeMille, opta por un ingenioso, sorprendente y genial cierre, autoconsciente, sobre el carácter de representación, de fascinante mentira, que es este joven espectáculo que ya aspiraba a ser arte.

Tras el descanso en el ambigú, como todo buen cine que se precie, y el de verano no podía se menos, llegaría A burlesque on Carmen de Charles Chaplin con la música compuesta en 2013 por Timothy Brock, que sigue recuperando películas y escribiendo la banda sonora para tantas cintas del llamado cine mudo. La música de este film, perfectamente digitalizado, está llena de guiños no ya cómicos sino de cabaret o «music hall» con una OCG donde la orquestación era más actual, donde se utiliza el piano, banjo, saxofones o trompetas (momentos con sordina recordándome a Nino Rota), música mejor sincronizada donde se nota la confluencia de compositor y director. Grande este Charlot como Don José que parodia sin reparos, y así titula de «burlesca» la Carmen de Cecil B. DeMille, aquí Edna Purviance con un final del que no destriparé (aunque ahora se diga spoiler) para quien la vea por primera vez, e incluyendo vestuario con los mismos «pompiers«, decorados y hasta  los textos -en inglés- para una divertida película que sacó carcajadas a los espectadores del Generalife y con el auténtico  genio que fue Charles Chaplin.

Y aún quedan más noches de cine con la ópera como «disculpa» más la música en vivo, como en los orígenes de un cine mudo que no pasa de moda para volver a disfrutar de estas joyas que lo convirtieron en «El Séptimo Arte».

Carmen (1915)
Película de Cecil B. DeMille
Música original de Hugo Riesenfeld Samuel L. Rothafel (a partir de Carmen de G. Bizet)

A burlesque on Carmen (1916)
Película de Charles Chaplin
Música de Timothy Brock

En el 150 aniversario de la muerte de Georges Bizet (1838-1875)

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