Inicio

Número 4 de «La Mercantil»

Deja un comentario

El pasado miércoles 18 en el Auditorio de la Casa de Cultura de Mieres, con un lleno diría que «inesperado», tuvo lugar la presentación del último número de la revista sociocultural de Mieres «La Mercantil» de publicación semestral y que en su cabecera rinde tributo a María Luisa González Parada, consejera honoraria, presidenta del Centro Cultural y Deportivo Mierense que estuvo al frente de una de las librerías históricas (tristemente desaparecidas) de nuestro Mieres del Camín.

Con Celso Fernández, la voz inconfundible desde los micros  y uno de los «imprescindibles» en el consejo editorial de una revista cultural gratuita hasta este cuarto número, y que a partir del próximo año ya pasará a tener suscriptores por el módico precio de 10€ dos números. Celso iría analizando y detallando desde el sumario los artículos y firmas que lo componen, llamando al estrado algunas de ellas, comenzando con la historiadora Nuria Vila.

Seguirían unas imágenes y vídeos, diría que emotivos, aportados por el propio Celso desde muchos años antes de su «fichaje» por la COPE, y montados por Marco Castañón (siempre al mando de la imagen y sonido en el Auditorio «Teodoro Cuesta» además de músico), un allerano ya plenamente mierense que es memoria viva de la música y grupos en aquellos felices años 60, 70 y hasta los 80 impulsando incluso una actuación en las Fiestas de San Juan de 1997  con producción suya y del nunca suficientemente reconocido Juan Taboada (desde la Editora Discográfica del Principado) como también recoge en su propio artículo.

También tomarían la palabra Manuel Maurín Álvarez, el siempre cercano y querido «todoterreno» Maxi Rodríguez que leería su artículo en el poco habitual género epistolar con su retranca y asturiano natural, siguiendo con un cariñoso vídeo desde Londres de la artista mierense Ana Quiroga Olavarrieta, que en la revista es entrevistada por Cris Hernando, dos mujeres artistas además de jóvenes que son el presente y futuro de esta tierra que ha cambiado carbón por cultura.

Para cerrar el acto la concejala de S. Ciudadanía y Cultura del Ayuntamiento de Mieres Rocío Antela de quien me quedo con su frase “Divulgando cultura construimos futuro”, destacando que en este número se recoja el último pregón de San Juan a cargo de la magistrada Natalia Fernández Suárez por la carga y calidad que tiene, quedando impreso lo que muchos solamente escuchamos.

Agradecer la invitación a participar junto a buenas e ilustres firmas, muchas amistades en este número donde poder compartir mis recuerdos musicales de juventud, dejando íntegro mi artículo, basado en otro para la Revista Coral del Orfeón de Mieres, con el añadido de links que incluyen también los programas autografiados de mi colección, uno de ellos incorporado en la edición impresa:

AQUELLOS ESCENARIOS MUSICALES DE MIERES

Pablo Álvarez, Presidente del Ateneo Musical de Mieres

Recordando mis andanzas musicales puedo observar cómo se han perdido distintos escenarios musicales en nuestro Mieres del Camino, lo que puede ser sintomático de todo un declive cultural, más aún en cuanto a la oferta de la llamada “música culta”, aunque las etiquetas ya no sirven.

©Archivo Amadeo Gancedo

Dependiente del Centro Cultural y Deportivo Mierense que dirigía Luis Fernández Cabeza, apodado cariñosamente como “El Culturu”, estaba la Filarmónica con una trayectoria que bien se merece una tesis doctoral pues trajo a nuestra villa ilustres intérpretes que iban firmando unos libros seguramente a buen recaudo por alguna de sus hijas, y testimonio impagable de la importancia que tenían aquellos conciertos en el Teatro Pombo.

©FotoPaco

Por citar algunos a los que pude asistir y de los que guardo incluso autógrafos de los músicos como la mezzo Isabel Rivas en febrero de 1971, la soprano María Orán en febrero del mismo año, o el pianista Luis Galve en mayo de 1972, todos con el slogan “Más socios, más conciertos”.

El cierre del Pombo supuso el traslado de los conciertos en el invierno de 1972, junto con el piano “Blütnner©” propiedad de la propia Filarmónica, al salón de actos del Polideportivo de Oñón que entonces se llamaba Casa Municipal de la Juventud, dirigida por mi querido profesor y amigo Javier Pérez López, quien abrió las puertas a muchas actividades donde la música clásica nunca faltó e incluso dando oportunidades a los jóvenes músicos locales.

En mis cajas de recuerdos están programas de los pianistas asturianos Jesús González Alonso (fallecido en 1988 con apenas 42 años, y al que la Fundación de Cultura de Gijón le ha dedicado recientemente un Libro-disco) o Amador Fernández Iglesias en 1972, junto a la reconocida Pilar Bilbao, y al año siguiente Luis Vázquez del Fresno (casi habitual en todas las temporadas donde también había conciertos navideños bajo el título “Paz en la Tierra”), aún en activo y que ha podido ver el estreno de su ópera “La dama del Alba”, el entonces famoso Leopoldo Querol, la arpista Mª Rosa Calvo Manzano y en 1974 los pianistas Pedro de Lerma y Perfecto García Chornet, manteniendo los llamados “Ciclo de Intérpretes Españoles” (organizados por la Comisaría de la Música de la Dirección General de Bellas Artes) y tantos otros invernales de la Banda Municipal de Música de Mieres dirigida por el maestro Alejandro Fernández Sastre, entonces teniente músico director de la “Banda de Música del Milán” de Oviedo, que abandonaba la concha del Parque Jovellanos para darnos las matinales de los domingos en un salón más acogedor aunque con fuerte olor a humedad.

La nueva construcción por parte de la entonces Caja de Ahorros de Asturias del edificio que albergaría la Obra Social y Cultural dotó a Mieres de una sala de exposiciones muy apreciada donde colgaron pintores de reconocido prestigio y debutantes, así como de un salón de actos en condiciones más que aceptables con un piano “Yamaha©” a estrenar, lo que supuso no ya un escenario acorde a los intérpretes que la Filarmónica continuaba trayendo a nuestro Mieres sino en ampliar conciertos organizados por la propia entidad bancaria.

Por entonces yo estudiaba en Oviedo con todo lo que suponía de “aluvión melómano” (ópera en septiembre y al menos un concierto al mes de la Sociedad Filarmónica Ovetense), pero los fines de semana, además de las vacaciones, volvía a casa como el turrón. Rebuscando aquellos programas me traen recuerdos de una oferta musical variada apostando incluso por guitarristas o tríos como el L.E.M.A. de Madrid, los “circuitos asturianos” de la Caja de Ahorros que además de Oviedo, Gijón, Avilés o Langreo, al fin tenían nuestra villa como opción, con clásicos como la catalana Leonora Milá que repetía tras haber tocado para la Filarmónica (en la que se posibilitó el debut de la pianista local Isabel Suárez González un 23 de abril de 1976), el excelente dúo pianístico vallisoletano Frechilla y Zuloaga conmemorando el 50º Día Universal del Ahorro el 31 de octubre de 1976, junto a músicos internacionales de clave (Bernard Brauchli), piano (Leonidas Lipovetski), cantantes (el tenor Luis Lima estuvo en Mieres en sus inicios líricos), dúos instrumentales (como la violinista Eva Graubin con el pianista Roberto Bravo) sin olvidarnos de otros estilos tan de moda entonces como los argentinos Claudina y Alberto Gambino, e incluso otro dúo de pianos (“Los pianos barrocos”) de Camacho y Vilches que nos abrieron los oídos a los folklores de ultramar desde una óptica tan válida y difícil como la clásica bajo el  patrocinio de la marca “Petroff©” que Jesús Arévalo, afinador oficial de la Filarmónica de Mieres, quiso traer al “salón de la caja” un 17 de junio de 1975. La crisis nos dejaría sin ahorros ni obra social y acabaría cerrando, pero al menos recuperando este espacio recientemente por parte de nuestro Ayuntamiento como MCC (Mieres Centro Cultural), quedándome el recuerdo de asistir al concierto que los hermanos Zapico como Forma Antiqva darían en este escenario que tantos músicos y agrupaciones han pisado en repetidas ocasiones.

©FotoPaco

Punto y aparte se merece nuestro añorado Teatro Capitol, derribado en 1992 dejándonos huérfanos de mucha historia. Los Festivales de España trajeron a la capital de nuestro concejo el mejor teatro, música y danza del momento, sirviendo como marco inigualable para las orquestas que sólo cabían en aquel escenario.

La Orquesta Sinfónica de Asturias (OSA), primero llamada “Orquesta Muñiz Toca”, dio numerosos conciertos didácticos en varias temporadas a las que asistimos alumnos de diferentes edades y centros educativos del concejo, organizados por la Delegación Nacional de la Sección Femenina en colaboración con la Delegación Provincial de Educación y Ciencia de Asturias y la Delegación Provincial de la Juventud, de los que guardo programas de inicios de los años 70 con Alberto Blancafort a la batuta (1972 y 1973) y el siempre recordado en Asturias Benito Lauret (1975), un cartagenero que elevó nuestro folklore a las salas de conciertos. La propia Filarmónica de Mieres solía cerrar curso “a lo grande” y así fue la clausura de la trigésima temporada un 19 de junio de 1981 con un ‘Extraordinario Concierto’ a cargo de la propia OSA dirigida por un casi debutante Victor Pablo Pérez junto al Coro Universitario de Oviedo (en manos de Luis Gutiérrez Arias) que interpretarían la “Sinfonía Incompleta” de Schubert y la “Misa de Gloria” de Puccini, con el tenor Joaquín Pixán y el barítono Luis Álvarez Sastre como solistas, programa que repetirían los días siguientes en Oviedo y Gijón, a los que también acudí desde una “melomanía” que algunos han tachado de extrema gravedad.

©Colección Pablo Álvarez

Cuatro años más tarde y con motivo de la celebración del Día de Asturias en Mieres, el 7 de septiembre de 1985 y coincidiendo con el Año Europeo de la Música, pudimos escuchar la “Novena Sinfonía” de Beethoven en el Capitol nuevamente con la OSA y Víctor Pablo junto al Coro de RTVE (dirigido por Pascual Ortega y hoy en día por el asturiano Marco A. García de Paz) y cuatro solistas para el recuerdo: la soprano asturiana Belén Genicio, la mezzo Carmen Sinovas, el tenor José Ramón Alonso y el barítono Manuel Pérez Bermúdez, sonando la “Oda a la alegría” que como reza el refrán duró poco en casa del pobre, pues la piqueta acabó llevándose nuestro último coliseo.

La antigua Escuela de Capataces también tiene su historia hasta convertirse en Casa de Cultura con diferentes remodelaciones y dolores de cabeza, que nos dejaron el único espacio escénico bautizado como Auditorio “Teodoro Cuesta”. Al menos recuperamos escenario y su amplia oferta abarca todos los estilos musicales que aseguran una más que excelente ocupación. Son casi noticiables los conciertos clásicos, y a las pocas proyecciones en directo desde la ópera carbayona no acudía mucho público, pues aparte de convertir el salón en una tele gigante, no es lo mismo que estar en el teatro aunque no nos cueste y hasta se pueda comentar en voz alta sin molestar, amén de la escasa distancia a la capital para acudir en vivo, donde hay muchos y entendidos abonados de nuestro concejo. Habrá que recuperarlas porque es una forma de atraer nuevos públicos y ampliar la oferta musical desde una óptica educativa cada vez más necesaria, y me consta que desde la Fundación Ópera de Oviedo y la Facultad de Musicología están intentando devolver a nuestra capital local.

A la desaparecida Filarmónica de Mieres le debemos agradecimiento por ser historia de la música clásica asturiana, a la defenestrada Obra Social el recuerdo de lo que pudo ser y no fue, mientras el Parque Jovellanos mantiene su concha casi como testigo mudo de tanta música como en ella hubo, hoy ocupada en fiestas como la Folixa o San Juan con un escenario desmontable donde lo clásico no existe ni se le espera. Los templos religiosos intentan cubrir espacios pero sin ser los más idóneos para ello por la acústica poco adecuada. Espacios públicos o privados que siguen siendo pocos para un público que también parece serlo para la música clásica.

Sin pesimismo tengo que concluir por mi edad que cualquier tiempo pasado fue mejor (los jóvenes cada vez cumplimos más años), y este vistazo a mis recuerdos musicales en aquellos escenarios está claro que no volverán. Los tiempos han cambiado, como los gustos, aunque creo que fueron la mejor escuela para nuestra generación, habiéndonos olvidado del público futuro al ir cerrando tantas puertas y donde las redes sociales han suplido una cultura musical que no podemos perder.

PDF del artículo:


Mieres presenta a pianistas jóvenes

1 comentario

El próximo sábado 25 a las 20:00 horas tendrá lugar en el Auditorio «Teodoro Cuesta» de Mieres, con entrada libre (hasta completar aforo) la primera Gala Pianística de Mieres. En ella participarán seis jóvenes pianistas que cursan estudios en el CONSMUPA (Conservatorio Superior de Música «Eduardo Martínez Torner»): Hugo Álvarez Lanero, Henry Sebasthian Crespo, Iván Gómez García, Héctor del Río Fernández, Laura Puente Novales, Juan Vicente Stroup más el chelista mierense Aníbal Mortera P. Las obras elegidas figuran en el programa de mano que dejo a continuación, varias y todas ellas de un nivel altísimo de exigencia, pero como rezaba un eslogan para promocionar un coche hace años de este acrónimo que se convertiría en todo un neologismo, son JASP (Jóvenes Aunque Sobradamente Preparados).

Esta iniciativa proviene de un joven pianista venezolano afincado en Mieres que no para de darnos alegrías a todos los aficionados y vecinos de nuestra villa, también del resto de Asturias, pues en poco tiempo ha conseguido despuntar en un mundo tan difícil donde encontrar talento pueda parecer una rareza, pero que nos devuelve la esperanza en una generación joven más allá de lo que muchos creen, y por ello quiero dedicarle esta entrada en mi blog.

Con tan sólo 10 años de edad y un año estudiando el piano, Henry Sebasthian Crespo (Valencia, estado Carabobo, Venezuela – 2003) inicia de forma prodigiosa su carrera artística realizando una gira de conciertos en los cuales interpretando de Mozart el Concierto para piano n° 3 (KV. 40) en re mayor y la Sonata n°16 en do mayor (KV. 545)además de la Bagatella en la menor WoO 59 ‘Fur Elise’ de Beethoven con varias orquestas en su país: Orquesta Sinfónica de la Victoria, Orquesta Sinfónica de Aragua, Orquesta Sinfónica de Puerto Ordaz, culminando en el Teatro «Teresa Carreño» de Caracas bajo la dirección del afamado director de orquesta Christian Vázquez (que recientemente dirigió en Oviedo) y la Orquesta Sinfónica «Teresa Carreño» de Venezuela.

Solo con este inicio, Sebasthian, que toma su segundo nombre nada menos que de «Mein Got Bach» dando una idea del ambiente musical en su casa, siendo además ahijado del famoso Gustavo Dudamel, probablemente el mayor referente de El Sistema, se presenta como uno de los talentos más prominentes y aventajados que han surgido en los últimos tiempos en
Venezuela, convirtiéndose en el único niño venezolano que con tan sólo un año de aprendizaje al piano, realice el montaje de obras complejas para su edad y con la que emprendería dicha gira de conciertos sinfónicos.

A los 13 años su destacado y precoz talento le impulsa a presentarse con un nuevo proyecto artístico y bajo la dirección
de su padre Henry Crespo y la Orquesta Sinfónica de Aragua, interpreta el primer movimiento del Concierto para piano en la menor de Grieg y como obra extra la Fantasía-impromptu op. 66 en do sostenido menor de Chopin.

Henry Sebasthian Crespo inicia sus estudios musicales con el violonchelo en el Sistema de Orquestas Juveniles de Aragua. Su formación pianística comienza a los 9 años bajo la directrices y enseñanza de su padre.
Después, recibe formación técnica con los maestros, Luis Laya y Antonio Abolió, para, posteriormente tener una relación estrecha con el afamado
concertista de piano David Ascanio, que trabaja con él de forma pedagógica y orientadora en su desarrollo artístico.

En nuestro país fue invitado como joven intérprete en el prestigioso Festival Internacional de Piano de Gijón organizado por la maestra Amy Gustafson que incentiva a su padre con ocasión de los sucesos sociales y políticos de su país, con el objetivo de encontrar un mejor destino para la formación pianística de Sebasthian. De esta manera trasladan su residencia a Gijón y posteriormente en Mieres, iniciando su formación académica en el Conservatorio Profesional de Oviedo bajo directrices del maestro Francisco Jaime Pantín, quien le inspira a participar e incursionar debutando en un concurso como solista de piano, y obteniendo el primer premio de Concurso Intercentros Melómano en Asturias.

En la celebración de dicho concurso para jóvenes solistas interpretó los Momentos Musicales 5 y 6 de Franz Schubert y los Estudios opus 25 n° 2 y opus 10 n° 12 de Frederick Chopin en Avilés.
De su trayectoria formativa en España Sebasthian realiza un importante recorrido con obras emblemáticas de los grandes compositores: Schubert, Rachmaninov, J. S. Bach, Mozart, Beethoven, Chopin…
todas orientadas a una experiencia bajo la tutela de Francisco Pantín, con quien concluye su paso por el grado profesional y prosigue el grado
superior en el CONSMUPA de Oviedo bajo las directrices del maestro Manuel Cabo.

La interpretación de la Ballade nº 1 en sol menor op. 23 de Chopin, uno de sus compositores de referencia, le ha hecho merecedor de críticas que resaltan su madurez interpretativa y las cualidades que le caracterizan al comunicar su interpretación al público.
Recientemente ha participado en el 4th Lugano Internacional Music Competición (Suiza) celebrado «on line» en la categoría de piano solista, obteniendo el 1st Prize, otorgándole como recompensa el premio “Career Project”. Los medios de comunicación no solo venezolanos sino asturianos se hicieron eco del galardón y aquí dejo tanto el enlace a la entrevista en la TPA como el recorte del diario El Comercio del 8 de marzo:

Incansable Sebasthian se encuentra preparando su segunda gira de conciertos en Venezuela y paralelamente elabora una gira de recitales en
Asturias donde estará en esta primera gala pianística de Mieres, antes de irse a estudiar a Bruselas a partir del verano, pues la carrera de pianista no se detiene nunca con todo lo que supone de sacrificio familiar y personal, pero con un buen apoyo y asesoramiento que a buen seguro le llevará a alcanzar sus objetivos con un futuro esperanzador, pues facultades y talento los tiene.

El Ateneo Musical de Mieres, siempre abierto a impulsar y proyectar el talento que no siempre sale a la luz pública, cuenta con él para aquellas obras donde se requiera un piano en la plantilla, y también dar a conocer su increíble musicalidad.

Por citar las dos últimas donde ir dándole a conocer en su Mieres de adopción, el 21 de marzo dentro del Día de la Poesía (Homenaje a Efrén Martínez) ambientó al piano el acto celebrado en el Espacio Cultural 19-10 organizado por la Librería La Pilarica, otro referente en Mieres en la difusión y promoción de nuestro patrimonio.

Y apenas un mes atrás, el 26 de abril Henry Sebasthian Crespo abría y cerraba el acto de entrega del III Premio Gastronómico «Saber y sabor» al Bar Restaurante TC28 organizado por Tertulia 17, celebrado en el salón de actos del IES Sánchez Lastra, donde con un piano electrónico, que nunca es igual que uno acústico o aún mejor de cola) deleitó y asombró con dos obras de altura que dejaron maravillados a los asistentes: el Momento musical en si bemol menor, op. 16 nº 1 de Rachmaninov y la Balada nº 1 en sol m, op. 23 de Chopin, dos partituras que sigue trabajando para interiorizarlas y «hacerlas suyas» dado que la interpretación no para y por mucho que se ejecuten, nunca serán iguales.

Mientras prepara la gala del próximo sábado en buena compañía , Sebasthian aún tiene tiempo para organizar este miércoles 21 a las 18:30 horas en la Casa de la Música de Mieres una charla-concierto con dos de sus compañeros del CONSMUPA, amigos y también pianistas, bajo el interesante título «La música de la resiliencia» que bien conoce en su propia vida, y con el subtítulo «El arte de estudiar piano sin morir en el intento», donde los asistentes escucharán de primera mano cómo seguimos en nuestro país sin valorar los estudios musicales aunque hayamos ido mejorando más adagio que presto en ello, aunque precisamente el piano no sea instrumento sinfónico por lo que las oportunidades menores conllevan dar  visibilidad con conciertos como los que Henry Sebasthian está llevando a cabo gracias a una ilusión juvenil y fuerza que no le sobra.

Desde este blog, personalmente sabe que tiene todo mi apoyo, deseándole todo lo mejor a este talento venezolano que la vida le ha traído a nuestro Mieres del Camino para continuar una andadura que espero sea larga y fructífera.

Mieres universitario y orquestal

1 comentario

Martes 9 de abril, 20:00 horas. Auditorio «Teodoro Cuesta», Mieres. II Festival Universitario musicUO, Orquesta de la Universidad de Oviedo, Pedro Ordieres (director). Obras de Grieg, B. Orbón y Beethoven.

Mieres es ciudad universitaria y volvía a acoger a la Orquesta de la Universidad de Oviedo fundada por mi añorado Alfonso Ordieres Rivero que fue la primera de su género en España, y actualmente con su hijo Pedro Ordieres en la dirección, una formación joven donde reconocí a algunos integrantes de la Banda Sinfónica del Ateneo de Mieres, todo un orgullo ver el talento y trabajo de unos músicos aún en formación para afrontar un programa de los que «hacen músculo» y son la mejor escuela para ellos.

No hubo la entrada esperada en el auditorio mierense en este segundo festival universitario que está llevando la música por toda la geografía astur entre los meses de marzo y mayo dentro del Proyecto UOterritorio, pero los que allí acudimos pudimos disfrutar de unas obras bien seleccionadas que probablemente para muchos de los presentes era la primera oportunidad de escucharlas en vivo, aplaudiendo cada movimiento (al menos «aguantaron» los dos últimos del genio de Bonn).

Abría concierto la suite primera del Peer Gynt compuesta por el noruego Grieg, cuatro episodios que los universitarios interpretaron con algunos problemas de afinación pero bien llevados por el maestro Ordieres, delicadeza en La mañana, profundidad en La muerte de Äese, rítmica La Danza de Anitra y poderosa En la gruta del rey de la montaña para esta exigente suite que sirvió para comprobar la buena comunicación con el podio en cuanto a expresividad y dinámicas.

Del avilesino Benjamín Orbón interpretaron Dos Danzas asturianas tan reconocibles y bien orquestadas, por el compositor emigrado a Cuba, jugando con la riqueza de las melodías que en las maderas brillaron y la cuerda arropó siempre atenta a las indicaciones del director aunque los balances costó encajarlos, pero una página ya universal que los universitarios tienen hace años en su repertorio.

Y «La Séptima» de Beethoven que está tomando forma con la orquesta universitaria, de plantilla algo reducida pero que ejecutada ya completa -pues están rodándola en los distintos conciertos– nos dejaron una correcta interpretación. Interesantes los tempi elegidos para esta joya sinfónica que está entre mis preferidas. Buen contraste del primer movimiento, el profundo Poco sostenuto antes del Vivace algo lento pero intenso en expresividad. El Allegretto que en mi juventud cantase Mocedades («Cuando tú nazcas» o «Dieron las doce«) tuvo esa profundidad contenida con las melodías bien balanceadas. El Presto más lento de lo esperado aunque comprenda las exigencias de «apretar» la velocidad para poder tocar seguros. Y el último verdaderamente «con brío» para rematar un concierto sinfónico de «los universitarios» hoy comandados por Fernando Zorita de concertino, buenas experiencias para estos músicos que están aprendiendo a hacer música escuchándose y compartiendo tablas en obras de calado incluso para las grandes orquestas profesionales. Si se hace camino al andar, también al tocar.

PROGRAMA:

Edvard Grieg (1843-1907)

Peer Gynt, Suite nº 1, op. 46:

1. La mañana – 2. La muerte de Äese – 3. La Danza de Anitra – 4. En la gruta del rey de la montaña.

Benjamín Orbón (1877-1944)

Dos Danzas Asturianas (1833).

L. V. Beethoven (1770-1827)

Sinfonía nº 7 en la mayor, op. 92:

1. Poco sostenuto – Vivace – 2. Allegretto – 3. Presto – 4. Allegro con brio.

Amable y gentil

Deja un comentario

Sábado 11 de febrero, 20:00 horas. Auditorio «Teodoro Cuesta», Casa de la Cultura, Mieres. Pipo Prendes. Entrada libre.

La música tiene un poder evocador único, y recordar con ella nos hace viajar en el tiempo a lugares comunes donde se unen emociones de todo tipo. Y si la música te la traen «a casa» unos amigos, el agradecimiento se suma a la alegría por los reencuentros.

No es plan ponerme en plan «abuelo cebolleta» y contar batallitas, pero con mi querido «Rodada» me une más de medio siglo de amistad (ya peinamos canas los dos), colaboraciones y conciertos. Con Fernando Pérez Vega a la guitarra y Xaime Arias al piano mierense, llegaban a calentar la fría tarde de sábado con una música «amable y gentil», habaneras, boleros, canciones de siempre y del prolífico Pipo Prendes capaz de crear nuevas melodías sobre poemas regalados para hacerlos volar con las notas de su inseparable guitarra. Canciones que crecen en manos de este trío para la ocasión, acústico y cercano, sin olvidarme de Marco Castañón Morán, técnico de sonido y luces en el auditorio para redondear una velada plena.

El verbo cálido de salitre y la unión con el grisú minero, la música cercana de nuestros orígenes con mi piano (a medias con una travesera que no sé dónde terminó) y la guitarra preparando las primeras maquetas en casa de Blanca Vigón con Xuacu Carrera grabando en una Revox©, los ensayos en la conservera de Prendes (el tiempo terminó dándole su apellido artístico por los Pérez Pantiga, también homenaje al teatro de Candás) con el equipo de Víctor y su grupo «Los Rodris«, las canciones de Juanjo Argüelles, el primer disco grabado en aquellos Estudios Eolo dentro de la Feria de Muestras de Gijón, con los recordados René de Coupaud y Pedro Bastarrica, sumándose Julio Sánchez-Andrade y los violines «Solina» de quien suscribe para el concierto preparado por Mario «Estudio Musical» (aunque de Figaredo) ex-profeso «Ariola» en «Reflejos» (la antigua «Manila») con los directivos en vuelo directo de Milán a Asturias. Tardes en la Gascona con el piano y mi abuela Pepita ejerciendo de crítica, los primeros vinilos, singles y LPs, Sarcha, Te lo ruego, los hermanos De Angelis, las actuaciones por pubs y discotecas, los viajes a los centros asturianos, promociones en la radio y después en televisión… Pipo candasín y asturiano de pro.

La vida creando temas que siempre aparecen como en nuestra juventud por el espigón del muelle de nuestro Candás, o los bollos preñaos cuando cerraba Zappin, siempre con la guitarra en la mano: temas de Carlos Cano, La Pradera, Chavela, MoustakiHumet o Perales, habaneras que no podían faltar, y siempre el amor, por los boleros, por compartir la vida desde nuestra común amiga la música. Tiempos de farra, canciones que siguen sonando como en nuestra juventud con el poso de la madurez, celebrando la vida como dice el propio Pipo.

Mieres respondió como suele ser, seguidores y amigos en torno a esa música «amable y gentil», canciones  revestidas por la guitarra de Fer capaz de llevarnos a Lisboa o Londres, del fado a Sting, el piano de nuestro mierense Xaime completando y arropando a la pareja de hecho guitarrístico en un acústico agradecido que supo a poco pese a los 90 minutos largos, «un espectáculo sencillo y sensible«, cantando y colaborando en  Viajera o Quizás, quizás, quizás, estrenando un bolero, como no podía ser menos, hasta la propia Habanera Vieja. Cantando al Cielo de la Praderita, como el Fluir del agua que decía Bruce Lee (Be Water My Friend), el homenaje libertario a Antón, sin faltar el optimismo de Un paso más, y  hasta dejándose el corazón fuera porque Así es la vida… cantada y sentida.

Músicas de nuestras vidas, de mar y mina, de veranos candasinos e inviernos en Perán, del Cristo y alboradas, recuerdos de quienes ya no están (Y más allá) pero siguen vivos en las canciones. También cerrando con Asturianos, el «himno propio» a petición de un público fiel y entregado a Pipo. El calor de la música cercana, de la amistad, en una fría tarde de febrero que sólo desde la complicidad se calentó incluso después del concierto.

Gracias amigo

Ay! qué banda que perdemos la Banda

3 comentarios

Atónito ante las noticias que me encuentro en la prensa y las redes sociales (Facebook y Twitter), primero cabreo, más tarde desasosiego, finalmente triste además de sorprendido como melómano y especialmente mierense.
De nuevo cainitas y mediocres con afán de protagonismo, envidias y amiguismos mal entendidos ponen en peligro algo que ha costado muchos años de esfuerzo, con una gestión opaca que parece ser el último detonante, olvidando las ilusiones y sacrificios de los verdaderos artífices de un renacer deseado: los músicos (todos bienvenidos) y el director musical.

Curioso encontrarme críticas y algunos anónimos criticando el repertorio de nuestra banda, de la que llevo presumiendo varios años. Miopes y envidiosos incapaces de reconocer el nivel que estaba alcanzando la Banda de Música de Mieres, independientemente de la procedencia de unos músicos jóvenes, de conservatorio (¡qué placer y gratitud por su esfuerzo!) tachando con aldeanismo que no eran del pueblo como si se pidiese estar empadronado para tocar gratis y venirse a ensayar a la Casa de la Música, corriendo los gastos de sus bolsillos, amén de familias que han dejado dinero mientras ensayaban o actuaban en nuestra «hermosa Villa de Mieres». Me enfada mirarse el ombligo, criticar sin conocimiento o buscando dañar y destruir en vez de remar para no volver a ahogarnos en la orilla, volver a pegar la patada a la lechera llena para lamentarse cínicamente esperando una huída que vuelva a dejar sillas vacías donde sentarse con un falso honor localista de dudosas intenciones.
Criticar es fácil, la coherencia imposible, pues dependiendo de la procedencia un mismo hecho resulta constructivo o destructivo:  fatal que una orquesta pida hablar catalán, cuando hay tantas nacionalidades distintas… qué mal una banda con gente que no es de Mieres, como si hubiese un «plus» para los no censados. Olvidan una vez más lo que supone hacer música, respeto, convivencia, sacrificio y sobre todo hablar el único lenguaje universal para construir un mundo más culto.
La Banda de Música de Mieres es heredera de aquella municipal, incluso ha sido objeto de una tesis a cargo del doctor en Musicología José Ramón Vidal, profesor mierense y percusionista de la misma (hoy ejerciendo por tierras castellanas), agrupación con músicos venidos de Liria, Zaragoza, Valencia, Moriles, Oviedo… empleados municipales «fichados para la Banda» y plenamente integrados en nuestro pueblo, todo un orgullo para la entonces pujante villa del Caudal pero que terminaría «como el rosario de la aurora», reforzada con músicos militares para alargar artificialmente la vida de aquella agonizante banda en un Mieres igualmente de capa caída (y lo que aún vendría después).

La afición musical de algunos enamorados y componentes de aquella, también del pueblo como los siempre recordados que ya no están entre nosotros Ricardo Merediz, subdirector y fliscorno de la fenecida o Enrique Álvarez, empresario confitero, melómano y músico aficionado entre otros, junto a los todavía vivos Ramón del Llano, trompeta y trompa, o Fermín Álvarez Gil, clarinete, pusieron en pie la Asociación Mierense de Amigos de la Música (AMAM), retomando una formación con pocos mimbres pero mucha ilusión, con algunos veteranos que nunca guardaron sus instrumentos y unos «educandos» que se formarían en la nueva banda. Pasacalles y conciertos en fiestas puntuales que devolvieron la esperanza a mierenses de todas las edades, creciendo el número de socios que apoyaban una banda de nuevo llevando el nombre de la villa del Caudal por todo Asturias, siendo Llanes y el 8 de septiembre casi el termómetro de los avances anuales.

La llegada del maestro murciano Antonio Cánovas Moreno (Totana, 1979), saxofonista y profesor en el Conservatorio de Oviedo supuso el último empujón en cuanto a calidad y plantilla, rejuveneciendo además de afrontar repertorios de un nivel impensable hace 25 años sin olvidar «clásicos» pero apostando por obras actuales, algo que supone estar al día en la actualidad de las músicas para banda y muchas horas de estudio previo para poder ensayarlas cara a los conciertos. Cada vez más orgulloso comprobando el nivel de nuestra Banda (pasarse por su canal en YouTube© es una pequeña muestra), capaz de codearse en igualdad e incluso superioridad con otras hermanas e incluso compartir escenario de Champions en el Auditorio de Oviedo con su Banda, o ser invitada a Galdácano devolviendo visita y dejando bien alto el pabellón de Mieres, cuyo Ayuntamiento siempre ha apoyado.
Acabando mayo la directiva ha tomado unas decisiones que solo siembran dudas, nubarrones y el desconcierto de unos músicos que han escrito un comunicado que paso a reproducir, esperando que «los de siempre» den un paso atrás o directamente se vayan dejando el cargo para gente joven con ideas claras y sin afán de protagonismo. No es justo que el Maestro Cánovas tras el excelente trabajo realizado estos años se le pague con un despido y salida por la puerta de atrás, rápidamente sustituido en una maniobra un tanto oscura por no decir ominosa y ofensiva para cualquiera con sentido común.

COMUNICADO INFORMATIVO

 

En relación a todas las informaciones aparecidas este fin de semana en medios de comunicación y redes sociales queremos decir en nombre de todos los compañeros y compañeras de la banda que hemos llegado hasta aquí de la mano de nuestro director, Antonio Cánovas Moreno, y salvando las dificultades que existen por parte de la actual directiva de la asociación a la que pertenece nuestra banda, la Asociación Mierense de Amigos de la Música.
Los componentes de esta banda siempre soportamos con resignación la desidia de los actuales responsables. Como disfrutamos ensayando y actuando, eso nos compensa como músicos.
Los miembros de esta banda somos socios de la asociación, no cobramos y hacemos esto por nuestro amor a la música y la fidelidad hacia este colectivo.
Sin embargo, hace unos meses, la expulsión de un compañero, de una forma totalmente arbitraria, en contra de todas las opiniones despertó el malestar latente en la banda.
A partir de ese momento, como músicos de la banda y como socios, comenzamos a pedir explicaciones a la junta directiva, en privado y en la Asamblea General, sobre su gestión. La información que hemos conseguido es una absoluta falta de transparencia.
 Hoy, sentimos estupor ante la manera en la que se ha procedido a despedir al Director de esta Banda. 
Cuando llegamos al lugar habitual de ensayo como todos los sábados, nos enteramos superficialmente de que nos faltaba LA BATUTA.

 

ESTAMOS EN ABSOLUTO DESACUERDO Y QUEREMOS DEJARLO PATENTE. 
Y también decir que Antonio Cánovas ha llevado a nuestra banda a ser una de las mejores formaciones de Asturias.
 Con Antonio, crecimos en número y en calidad, ampliamos repertorio, llegamos a nuevos escenarios de gran importancia y participamos en proyectos muy ambiciosos con otras formaciones musicales.
 No entendemos los motivos. La junta directiva, de manera totalmente unilateral, como practica habitual, decidió cesarle sin más.
 Nosotros propusimos siempre el diálogo y siempre chocamos con la cerrazón, las malas maneras y su negativa. 
En esos intentos de tender puentes tenemos que decir públicamente que siempre contamos con el Ayuntamiento en la persona de su alcalde, Aníbal Vázquez, y especialmente en su concejal de Cultura, Juan Ponte, a los que agradecemos su interés y su labor de mediación.

Aún sigue tristemente siendo noticia en La Nueva España «Cuencas» (web para suscriptores), martes 29 de mayo:

Sobre el ciclo Historias de Mieres

Deja un comentario

Martes 6 de marzo, 20:00 horas. Ciclo «Historias de Mieres», Casa de la Cultura «Teodoro Cuesta». Proyección comentada de la película Mieres del Camino (Juan Díaz Quesada, 1928).

Volvíamos a visionar ¡al fin en Mieres! una película que además de ser historia de nuestra «hermosa villa» supuso descubrirme musicalmente cómo se ambientaba en vivo desde el piano aquellas proyecciones de cine mudo en las salas de entonces. Siempre agradeceré a Juan Bonifacio Lorenzo, Boni, director de la Filmoteca Asturiana (defenestrado por los incompetentes habituales) no ya haber recuperado esta película y mantenerla para siempre en la historia del cine, sino contar conmigo en las primeras proyecciones, recordando especialmente la del Teatro Jovellanos de Gijón con la única luz procedente de la pantalla y tocando temas relacionados con mi pueblo de Mieres, canciones populares que incluso aparecían de soslayo en el propio argumento (el encauce del río y el nuevo puente de Siana sobre el Caudal además del ferrocarril a Mieres), la Danza Prima, Santa Bárbara patrona de los mineros, junto a páginas clásicas de Wagner, Beethoven o Albéniz que ponían la banda sonora en vivo tras un visionado previo en una cinta en VHS, hoy ya digitalizadaBoni volvería a mi instituto en 2013 para proyectársela a todo el personal dentro de las jornadas culturales que dedicamos a la minería.
Hoy en día podemos verla completa en YouTube© con un piano añadido del que desconozco procedencia, pues de aquella no era costumbre grabar nada, aunque tendría que investigar y lo improvisado no lo suele reconocer ni siquiera quien lo interpretó en su momento.

Este martes seguía el ciclo con la presencia del doctor historiador y cinéfilo Juan Carlos De La Madrid presentado por Mª Fernanda Fernández Gutiérrez, vivencias paralelas recordando esa joya documentada y editada allá por 1996 por el primero, «Cinematógrafo y varietés en Asturias (1896-1915)», repasando memoria e historia de nuestro Mieres donde teníamos en la misma manzana nada menos que tres cines: el Novedades, el Pombo y después el Esperanza (del cuarto en liza, el Capitol, daría para muchas más sesiones), siendo el empresario Gerardo Pombo quien produciría la película de Juan Díaz Quesada, cubano de origen asturiano, entendiendo bien el poder del cine como espectáculo pero también como documental y elemento de propaganda minera, tal vez patrocinada por la entonces poderosa Fábrica de Mieres. En esta semana de homenajes no podía faltar esta película que ya ha cumplido 90 años el pasado enero, estrenada primero en el Cine Princesa de Madrid y dos días después en nuestro Teatro Pombo.

Un placer escuchar a Juan Carlos contando y glosando la importancia de la película por el hecho de tenerla, las vicisitudes del propio formato, la mina como verdadera protagonista en 1926 que comienza la producción de la película sin entrar nunca en el minero ni el trabajo, el triángulo protagonista de Pinón, Pepina (hija de Gaspar Campomanes) y el prometido indiano Ruperto que está siempre «off», treinta y un minutos donde no faltará mucha información documental de los años dorados de Mieres, el carbón como potencia industrial, también la parte musical que en parte ya comenté anteriormente y donde el final feliz de una historia de Capuletos y Montescos locales tiene boda y fiesta asturiana donde no faltan la pareja de baile -jota asturiana intuida- puede que también tonada, y la pareja de gaita (José La Piedra) y tambor, sin olvidarnos del gran Martinez Abades, músico y pintor relacionado con este  “Celuloide ceniciento y temblón” como lo bautizó De la Madrid.

Interesante seguir la proyección con los comentarios de Roberto Álvarez Espinaredo centrando la acción en lugares reconocibles como Fábrica, el Pozu Barredo, la bocamina del Grupo Mariana, las Casas Baratas de Anasagasti y hasta el Palacio de Viade donde viven Gasparón y Pepina.
Noventa años de una película que es patrimonio cultural en una villa que ha perdido sus teatros como seña de identidad mutados en mini-cines llamados multicines, impersonales dentro de los llamados centros comerciales siguiendo la moda americana donde no faltan palomitas y refrescos, situados en un extrarradio casi cercano al palacete de Gaspar en el valle de Cuna. Al menos quedan los recuerdos y amantes del séptimo arte que siguen rodando en nuestra tierra, denunciando las mismas injusticias de entonces y reivindicando una historia que no podemos olvidar.
La semana aún guarda sorpresas y un guateque en el Casino, como en mis años mozos con el «incombutible» Juan de Pablos, «Flor de Pasión«… el sábado me pilla de verbena en Oviedo pero las horas nocturnas forman parte de muchas biografías locales entre las que se encuentra la mía.

Músicas por San Juan

1 comentario

Coincidiendo con las fiestas de San Juan y la última semana de clases antes del último esfuerzo burocrático de este curso 2016-17, encontré algunos huecos para no perderme eventos puntuales, algunos de cita obligada.

Comenzaré con ese encuentro de antiguos tunantes habitualmente en el inicio de las fiestas de Mieres, más de una veintena peinando canas (los que conservamos pelo) cantando nuestro repertorio de siempre por el eje con más marcha de la villa, la antiguamente conocida como «la calle del vicio», La Vega en su actual denominación, y Jerónimo Ibrán antes de finalizar en la emblemática plaza de Requejo donde continuamos cantando antes de la cita gastronómica, un cordero a la estaca que sirvió para amenizar no solo aperitivo o postres sino el resto de la madrugada, sin protestas por parte de los vecinos. Dejo arriba la excelente foto del cronista gráfico local, nuestro querido José Ramón Viejo Sáez.
El sábado estuvo ocupado por la segunda jornada del certamen que organiza el Orfeón de Mieres al que le dediqué una entrada especial.

No puede haber fiestas sin nuestra Banda de Música de Mieres, que además celebraba en el Parque Jovellanos, el de siempre, sus 25 años de nueva andadura tras la disolución de la municipal, una historia bien documentada por uno de los actuales integrantes, Vidal, que dio para toda una tesis doctoral. Con la dirección de Antonio Cánovas Moreno, que sigue revitalizando nuestra banda local y llevándola a una excelencia con la que todos soñamos, bajo un sol de justicia realmente abrasador, que ubicó al público a la sombra salvo algunos «esforzados», la mañana del domingo 18 de junio pudimos escuchar un auténtico concierto de músicas conocidas donde no podía faltar​ lo popular: zarzuela a base de preludios, arreglos de coros como el de El huésped del sevillano de las lagarteranas, los «poutpourris» de la Gran Vía con «Caballero de Gracia» y el Tango de Menegilda «Pobre chica, la que tiene que servir…», sin dejarse El rey que rabio, o las increíbles páginas de la Katiuska de mi tocayo Sorozabal.
Tampoco podía faltar el toque asturiano de La rapacina, una joya de fantasía para banda de Enrique Reñé, sin faltar los grandes éxitos de los años 70 en arreglos realmente conseguidos como Stayin’ Alive, I will survival, YMCA y una excelente selección de temas popularizados por Tom Jones o unos musicales «muy de Broadway» con Granujas a todo ritmo, solistas impecables en todas las secciones, especialmente el oboe, y con un repertorio bien elegido que llenó de alegría este primer sábado de fiestas.

La última semana con alumnos se hace eterna, coincidiendo además con una ola de calor a la que no estamos acostumbrados. El cierre «oficial» tuvo lugar el viernes 23 de junio a partir de las 13:00 horas en nuestra sala de usos múltiples, preámbulo de una foguera que nos estuvo entrenando con una climatología rara, en una ceremonia donde mi instituto premia esfuerzo, compañerismo, lectores, solidaridad y con alguna actuación musical que da lustre a cualquier evento, esta vez con Manuel de 4º de ESO a la guitarra eléctrica, marcándose unos solos de AC-DC tras un año de práctica donde progresó más que adecuadamente.

La mañana del día grande de San Juan, el 24 de junio, la tengo marcada en el calendario para amenizar los galardones de «Mierenses en el Mundo» con mi pareja artística para este evento Marta Quintero, casi emulando aquel cine de barrio con Parada y Sebastian como le gusta presentarnos.

Las excelentes todos son de Felipe S. Mera, reportero oficial de estos premios que van por su novena edición. Este año me tocaba la fibra sensible porque estaban entre los galardonados no ya el Padre Ángel con sus restaurantes «Robin Hood» o el chef Julius que se ha convertido en verdadero embajador de Mieres allá donde va desde su primera visita como jurado de «Mieres de pincho», sino mi antigua alumna Paula Rojo, auténtica estrella musical consolidada con un estilo propio que hubiera encajado perfectamente en el último Eurovisión a la vista de los resultados, una trabajadora nata y en plena gira presentando su tercer disco «Un viaje en el tiempo» que como indica el título, siempre encuentra tiempo para viajar a la tierrina y visitar a la familia y a sus amistades de toda la vida.

Además tenía el orgullo de acompañar a José Menalva «Cogollu« en Soy de Mieres, cuarenta años sin vernos desde aquél disco de Diamantina dedicado «A las madres de los mineros» que se grabase en el salón de la Caja de Ahorros por Toni Martínez «ex Bravo» en su unidad móvil allá por 1979 y publicado en 1981 por el sello Doblón con Carlos Eusebio de productor. Su último Libro CD «El universo del canto» dedica parte de los ingresos precisamente a los «Mensajeros de la Paz» del Padre Ángel y desde ahora es el nuevo embajador de la mierensía hasta la próxima edición.

Tampoco faltó este año el Coro Minero de Turón y un encuentro especial con Laude Martínez e Ismael G. Arias uniéndonos a las cuatro manos sobre el piano para cantar el Asturias de Víctor Manuel que volvería a sonar por la noche en el Parque Jovellanos, antes de finalizar todos juntos con nuestro himno autonómico, público, coro, galardonados e invitados.

Tras el ágape y posterior comida, me decidí por acudir a Oviedo donde se escucharía en la Plaza de la Catedral (aunque tuve palco de lujo) un Carmina Burana (Orff) muy especial para despedir a Marzio Conti al frente de la Oviedo Filarmonía, uniendo tres coros, el de la Ópera de Oviedo y el de la FPA sumándose el Joven Coro, verdaderos y excelentes protagonistas con un trío solista conocido y de lujo: nuestra soprano más internacional Beatriz Díaz que ha llevado esta «cantata» por medio mundo en el montaje de La Fura, sin olvidarse de nuestro Teatro Campoamor, o «el Delibes» vallisoletano, impecable y capaz de acallar el ruido de las calles adyacentes con gusto y unos agudos dulces y pianísimos como pocas voces pueden alcanzar; el contratenor Xavier Sábata, otro habitual de este Orff, a quien la megafonía le puso más decibelios que en los teatros, y el barítono Javier Franco, color  ideal e intervenciones justo lo contrario, poca presencia amplificada por los «caprichos» acústicos de los registros medios, que en directo hubiera ganado muchos enteros.

Todo un espectáculo que estuvo pendiente del cielo rogando no lloviese para poder mantenerlo ante la dificultad del «Plan B», amplificación no siempre equilibrada, pantallas gigantes con realización adecuada y un auténtico éxito de público, 800 (o mil) sillas de plástico que se quedaron cortas para las casi tres mil personas que abarrotaron todos los huecos posibles aunque sin «la furia» de otros momentos.

Una forma de acercar esta página maravillosa a todos los que se acercaron a la capital asturiana aunque tengamos un auditorio más apropiado para ello y sea precisamente la misma obra escogida para el arranque de la próxima temporada de la OSPA recientemente presentada. La calidad interpretativa de todos brilló de principio a fin pese a la amplificación, con aplausos entre algunos números para un público nada habitual en los conciertos de pago pero disfrutando como todos de esta maravillosa página que sirvió para seguir disfrutando de un San Juan muy musical. Estos días se sigue hablando y escribiendo de ello, con opiniones y medallas variadas, algunas desde la ignorancia política (para otra ex alumna mía).

Todavía me queda San Pedro y San Pablo para cerrar curso, mes y temporada, siempre sumando, esta vez dos orquestas (OSPA y OFIL), más el Coro de la FPA para la Resurrección de Mahler con dos reconocidas solistas (la soprano María Espada y la mezzo Iris Vermillion), bajo la batuta del ovetense Pablo González. Seguiré esperando por la Sinfonía de Los Mil asturianos, pues en esta tierra nuestra es cuestión de proponérselo, ya que contamos con material humano para ello y pudiendo resultar un «verdadero espectáculo musical» de llevarse a cabo. Por pedirlo de nuevo no quedará y ahí dejo los mimbres para el cesto.

La mina canta a coro

Deja un comentario

Sábado 17 de junio, 20:30 horas. Auditorio «Teodoro Cuesta», Mieres. XVI Encuentro coral de los pueblos mineros «La Mina Canta Unida».

En plenas fiestas del patrón y desde hace 16 años se celebra en Mieres este encuentro de coros que hermana poblaciones, cantantes y familias trayendo la música coral a la villa del Orfeón de Mieres, el decano de Asturias y uno de los más veteranos en España, con nuevos llenos hasta la bandera que el sábado retrasó su comienzo esperando que finalizase el pregón a cargo de Víctor Manuel en una concurrida Plaza del Ayuntamiento, y con el presidente del Orfeón Eustaquio Álvarez Hevia haciendo los honores de la presentación y agradecimientos obligados.

El viernes me fue imposible asistir pero no podía faltar esta segunda jornada donde nos visitaba la Coral Polifónica «Amadeus» de Vigo dirigida por Norma Urive-Echevarría Córdova que nos dejaron siete temas variados desde una formación madura, con mayor presencia femenina lo que siempre desequilibra la sonoridad global.

Comenzaron con la pavana Belle qui tiens ma vie de Thoinot Arbeau, más movida de lo esperado y con varios cantantes doblando instrumentos (tres guitarras, pandero y flauta dulce) no muy cuadrados rítmicamente pero sirvieron las disculpas finales de los nervios y los años de la directora, prosiguiendo con el conocidísimo vals criollo Alma, corazón y vida (de Adrián Flores y arreglado por Antonio Ezcurra), con toques personales en cuanto a tiempo y fraseos, la bellísima Esta tierra de Javier Busto, empastados y bien presente la melodía, No Niño Novo do Vento (texto de Álvaro Cunqueiro y música de Joaquín Carvajal) con el folklore vecino que nos gusta a todos, cruzando el charco para seguir con el bolero cubano Si llego a besarte (de Luis Casas Romero en arreglo de Marcos Valcárcel Gregorio) perfectamente leído rítmica y melódicamente por la directora nativa incluyendo su acompañamiento de claves, que ha sabido transmitirlo a este coro con el que lleva lo que llevamos de siglo, Pandur (Làjos Bardos) y de nuevo los aires gallegos con Lela (Daniel Castelao y Miguel de Santiago, en arreglo del citado Valcárcel), toda una muestra del buenhacer de estos coros aficionados que trabajan duro apostando por repertorios populares y cercanos en este concierto festivo. Buen sabor de boca e intercambio de regalos entre los dos coros que cerraban el encuentro este sábado.

Con los anfitriones podía ver por fin al director actual, Carlos Ruiz de Arcaute Rivero, hombre curtido en el mundo vocal y coral, con el que nuestro orfeón parece haber encontrado el camino deseado: mantener el repertorio base dotándolo de nuevos aires con gesto claro y preciso que da confianza a los coristas.

Así fueron interpretando temas asturianos como Ay, un galán (Javier Armenter), rítmica de danza prima que bailaremos la noche de San Juan, Atardecer (Sergio Domingo) sentido sin buscar estridencias, Mocina, dame un besín (Antolín de la Fuente) saltarín y bien fraseado, o el «himno no oficial» Soy de Mieres (Alfonso Ruiz Martínez), casi seña de identidad del orfeón (junto al hoy recordado Por el camino de Mieres) antes de unas habaneras que no pueden faltar en los conciertos como Mi viejo San Juan (Noel Estrada y armonizado por Antonio Barés) que parece haber renacido con Ruiz de Arcaute, una impresionante y emotiva Adiós Torrevieja (Manuel Ruiz Gómez) con bajos seguros y ricos matices en todos contagiando ese ritmo tan de ambas partes del «charco», para finalizar esta travesía con Un velero y una canción (Santos Montiel). Haría falta rejuvenecer nuestro centenario orfeón aunque es una tarea necesaria en casi todo el mundo coral asturiano, pero no tenemos la receta para «enganchar» a las nuevas generaciones, aunque los intentos educativos no parecen cuajar.

Como hermanamiento los dos coros se unieron para un sentido Santa Bárbara (armonizado por José Fernández Avello) recordando al muy querido Luis Naves, fallecido este mismo sábado, antiguo componente del orfeón así como del renombrado Ochote La Unión, pérdida no por esperada muy sentida, dando el pésame a toda su familia, y especialmente a su hijo José Luis que tomó el relevo en este «su Orfeón».

Ya quedan convocados los próximos encuentros para el 2018, con el apoyo de un público fiel que sigue apoyando al Orfeón de Mieres.

Escenarios mierenses

3 comentarios

Preparando una conferencia sobre mis andanzas musicales pude observar cómo se han perdido distintos escenarios musicales en nuestro Mieres del Camino, lo que puede ser sintomático de todo un declive cultural, más aún en cuanto a la oferta de la llamada “música clásica”.
Luis Fernández Cabeza y Marino Canga. ©Foto Alfer Gancedo
Dependiente del Centro Cultural y Deportivo Mierense que dirigía Luis Fernández Cabeza estaba la Filarmónica con una trayectoria que bien se merece una tesis doctoral porque trajo a nuestra villa ilustres intérpretes que iban firmando en unos libros seguramente a buen recaudo y testimonio impagable de la importancia que tenían aquellos conciertos en el Teatro Pombo.

©Foto Paco
Por citar algunos a los que pude asistir y de los que guardo incluso autógrafos de los músicos como la mezzo Isabel Rivas en febrero de 1971, la soprano María Orán en febrero del mismo año, o el pianista Luis Galve en mayo de 1972. Dejo algunos programas con el slogan “Más socios, más conciertos”.
El cierre del Pombo supuso el traslado de los conciertos en el invierno de 1972, junto con el piano Blütnner propiedad de la propia Filarmónica, al salón de actos del Polideportivo de Oñón que entonces se llamaba Casa Municipal de la Juventud, dirigida por mi querido profesor y amigo Javier Pérez López, quien abrió las puertas a muchas actividades donde la música clásica nunca faltó e incluso dando oportunidades a los jóvenes músicos locales.
En mis cajas de recuerdos están programas de los pianistas asturianos Jesús González Alonso o Amador Fernández Iglesias en 1972, junto a la reconocida Pilar Bilbao, y al año siguiente Luis Vázquez del Fresno (casi habitual en todas las temporadas donde también había los conciertos navideños “Paz en la Tierra”), el famoso Leopoldo Querol, la arpista Mª Rosa Calvo Manzano y en 1974 los pianistas Pedro de Lerma y Perfecto García Chornet, manteniendo los llamados “Ciclo de Intérpretes Españoles” (organizados por la Comisaría de la Música de la Dirección General de Bellas Artes) y tantos otros invernales de la Banda de Música de Mieres dirigida por el maestro Alejandro Fernández Sastre, entonces teniente músico director de la “Banda de Música del Milán” de Oviedo, quien abandonaba la concha del Parque Jovellanos para darnos las matinales de los domingos en un salón más acogedor aunque con fuerte olor a humedad.
La nueva construcción por parte de la entonces Caja de Ahorros de Asturias del edificio que albergaría la Obra Social y Cultural dotó a Mieres de una sala de exposiciones muy apreciada donde colgaron pintores de reconocido prestigio y debutantes así como de un salón de actos en condiciones más que aceptables y con un piano «Yamaha» a estrenar, lo que supuso no ya un escenario acorde a los intérpretes que la Filarmónica continuaba trayendo a nuestro pueblo sino en ampliar conciertos organizados por la propia entidad bancaria.
Aunque por entonces ya estudiaba en Oviedo con lo que suponía de “aluvión melómano” (la ópera en septiembre más la Sociedad Filarmónica Ovetense al menos un concierto al mes), los fines de semana además de las vacaciones me volvía a casa. Los programas que guardo me traen recuerdos de una oferta musical variada apostando incluso por guitarristas o Tríos como el L.E.M.A. de Madrid, los “circuitos asturianos” de la Caja de Ahorros que además de Oviedo, Gijón, Avilés o Langreo, también realizados por el Orfeón de Mieres, al fin tenían nuestro pueblo como opción, con clásicos como la catalana Leonora Milá que repetía tras haber tocado para la Filarmónica (que además posibilitó el debut de la pianista local
Isabel Suárez González el 23 de abril de 1976), 
el excelente dúo pianístico vallisoletano Frechilla y Zuloaga conmemorando el 50 Día Universal del Ahorro un 31 de octubre de 1976, además de músicos internacionales de clave (Bernard Brauchli), piano (Leonidas Lipovetski), cantantes (el tenor Luis Lima estuvo en Mieres en sus inicios líricos), dúos instrumentales (como la violinista Eva Graubin con el pianista Roberto Bravo) sin olvidarnos de otros estilos de moda entonces como Claudina yAlberto Gambino e incluso otro dúo de pianos  “Los pianos barrocos” con Camacho y Vilches que nos abrieron los oídos a los folklores de ultramar desde una óptica tan válida y difícil como la clásica, bajo el  patrocinio de la marca «Petroff» que Jesús Arévalo, el afinador oficial de la Filarmónica de Mieres, quiso traer al “salón de la caja” un 17 de junio de 1975. La crisis nos dejó sin ahorros ni obra social y acabaría cerrando, quedándome al menos el recuerdo de asistir al concierto que los hermanos Zapico como Forma Antiqva darían en este escenario que todos los músicos y agrupaciones, incluido el Orfeón de Mieres, pisaron en repetidas ocasiones.

©Foto Paco
Punto y aparte se merece nuestro añorado Teatro Capitol, derribado en 1992 dejándonos huérfanos de mucha historia. Los Festivales de España trajeron a la capital de nuestro concejo el mejor teatro, música y danza del momento, sirviendo como marco inigualable para las orquestas que sólo cabían en aquel escenario.
La Orquesta Sinfónica de Asturias (OSA) dio varios conciertos didácticos en varias temporadas, a los que asistimos alumnos de diferentes edades, organizados por la Delegación Nacional de la Sección Femenina con la colaboración de la Delegación Provincial de Educación y Ciencia de Asturias y la Delegación Provincial de la Juventud, guardando los programas de inicios de los 70 con Alberto Blancafort en la batuta (1972 y 1973) y Benito Lauret (1975). La propia Filarmónica solía cerrar temporada “a lo grande” y así fue la
clausura de la XXX un 19 de junio de 1981 con un Extraordinario Concierto a cargo de la propia
OSA dirigida por un casi debutante Victor Pablo Pérez
más el
Coro Universitario de Oviedo (en las manos de Luis Gutiérrez Ariasinterpretando la “Sinfonía Incompleta” de Schubert y la “Misa de Gloria” de Puccini contando con el tenor Joaquín Pixán y el barítono Luis Álvarez Sastre como solistas, programa que repetirían los días siguientes en Oviedo y Gijón.
Cuatro años más tarde y con motivo de la celebración del Día de Asturias en Mieres, el 7 de septiembre de 1985, coincidiendo con el Año Europeo de la Música, pudimos escuchar la “Novena Sinfonía” de Beethoven en el Teatro Capitol por la OSA de nuevo con Víctor Pablo, el Coro de RTVE dirigido por PascualOrtega, y cuatro solistas para el recuerdo: la soprano asturiana Belén Genicio, la mezzo Carmen Sinovas, el tenor José Ramón Alonso y el barítono Manuel Pérez Bermúdez, una “Oda a la alegría” que como dice el refrán en casa del pobre duró poco y la piqueta acabó llevándose nuestro último coliseo.
La antigua Escuela de Capataces también tiene su historia hasta convertirse en Casa de Cultura, con diferentes remodelaciones que nos dejaron el único espacio escénico bautizado como Auditorio “Teodoro Cuesta”. Al menos recuperamos escenario y la amplia oferta abarca todos los estilos musicales que aseguran una más que excelente ocupación, pero no hay otra. Son casi noticiables los conciertos clásicos y a las proyecciones en directo desde la Ópera del Campoamor no hay mucho público, aparte de convertir el salón en una tele gigante, que no es lo mismo que estar en el teatro aunque no nos cueste y hasta se pueda comentar en voz alta sin molestar.

A la desaparecida Filarmónica de Mieres le debemos agradecimiento por ser historia de la música clásica local, a la defenestrada Obra Social el recuerdo de lo que pudo ser y no fue, mientras el Parque Jovellanos mantiene su concha como testigo mudo de tanta música como en ella hubo, solo roto por una renacida Banda de Música de Mieres, hoy acompañada en fiestas como la Folixa o San Juan de un escenario desmontable donde lo clásico no existe ni se le espera. Los templos religiosos intentan cubrir espacios pero sin ser los más idóneos para ello. Espacios públicos o privados que son minorías para un público que también parece serlo.

Sin pesimismo y desde mis 58 años tengo que concluir que cualquier tiempo pasado fue mejor, si se quiere porque éramos más jóvenes, pero este vistazo rápido de los recuerdos musicales en aquellos escenarios no volverán, los tiempos han cambiado como los gustos, aunque creo que fueron la mejor escuela para los públicos actuales habiéndonos olvidado de los futuros al ir cerrando tantas puertas.

Artículo escrito y publicado (sin enlaces y con menos fotos) en el nº 14 de la Revista «Coral» editada por el Orfeón de Mieres, con motivo del XVI Encuentro coral de los pueblos mineros «La mina canta unida» a celebrar los próximos días 16 y 17 de junio de 2017.

Una vida, dos pasiones y diez años

1 comentario

Sábado 27 de mayo, 20:00 horas. Auditorio Teodoro Cuesta, Mieres: X Gala Coraldanza 2017 «La décima». Centro de danza KarelVirginia Herrero (bailarina y directora), Coros de la Escuela de Música de Mieres, Reyes Duarte (directora), Verena Menéndez (piano), Ángela R. Corta (piano), Francis Ligero (guitarra y cante).

Reyes Duarte ha conseguido aunar sus dos pasiones a lo largo de diez años, toda una hazaña en nuestro Mieres y con el apoyo del ayuntamiento local: la danza por amor no solo cercano (faltaba Raquel en las antípodas pero entre nosotros) y la música coral desde su labor docente y divulgativa en la Escuela de Música que ha sentido siempre como suya, varias generaciones de coristas que siguen acudiendo a esta cita. Nuevamente lleno el auditorio que lleva el nombre de nuestro bate y músico mierense con los protagonistas esperados que, como sucede en la vida, se renuevan y cumplen años pero con la semilla bien plantada que en esta décima edición pudimos disfrutar, coros y danza, cantantes y bailarines en una velada colorida en todos los sentidos con el programa abanico, todo un clásico de CoralDanza y catálogo de intenciones afianzadas desde hace una década.

Organizar una gala variada de hora y media sin apenas respiro tiene mucho valor, comentar cada parte organizada en cinco bloques imposible, reflejar emociones aún más complicado. Todo perfectamente engranado, desde una iluminación ideal para cada momento, una megafonía adaptada y adecuada combinando mucha música en directo y grabada (para varias partes bailadas) hasta el presentador «oficial» de las galas, Alberto Cienfuegos, Michel para todos, quien comenzó con el guitarrista todoterreno Francis Ligero
para cantar el bolero Piel canela adaptando la letra al día aunque el estribillo «me importas tú» vale para todo y «que se quede el infinito sin estrellas» porque Marcos a los mandos técnicos es capaz de recrear universos sonoros y lumínicos como nadie, proyectándose además imágenes de las galas anteriores recordando los temas interpretados a lo largo de estos diez años con nuevos arreglos, formaciones y la misma ilusión.

Primer bloque con Francis al cante y toque más Virginia Herrero al baile se marcaban unas Alegrías transportándonos con todo el embrujo del flamenco a una tierra cercana en nuestra memoria colectiva.

Michel comentaba lo curioso y simpático de los nombres con los que Reyes ha bautizado los distintos coros que dirige en Mieres: «Precorín» los que comienzan a cantar casi como un juego, el «Corín» con los pequeños, «Vox Junior» las adolescentes que unen dos generaciones, y el «Corón» de todas las edades, aquél que surgió para los papás y mamás emulando a los vástagos pero que se han asentado como un coro de adultos cantando repertorios nada tradicionales que el público conoce de siempre.

Reyes con el Precorín y Verena al piano abrieron la parte coral con tres temas que llevan su coregrafía adaptada a estas edades donde se construyen los cimientos musicales: coordinación, afinación, dicción, idiomas, movimiento y juego, tres números comenzando con el italiano Sotto la luna (Tullio Visioli – A. Vernata) y dos preciosidades del vasco Jesús Guridi: Cazando mariposas y La vacación (de sus «Seis canciones infantiles»).

La danza de la escuela Karel, siempre con un vestuario elegante y vistoso sin «folclorismos», abría el segundo bloque de la gala con un excelente tema titulado Río de plata combinando estilos de baile y música, un mix de lo más moderno –Santa María (del Buen Ayre) de Gotan Project– que conjuga clásico y tango, guitarras y bandoneón con un ritmo mecanizado con mucho gusto, el mismo que el cuerpo de baile mostró: danza española y ballet unidos en una coreografía logradísima que fue de lo más destacado por su creatividad y buen hacer.

El Corín nos trajo tres temas: el conocido Hallelujah de Leonard Cohen con Verena acompañando al piano, para seguir «a capella» los siguientes: la popular asturiana ¿Quién quier?, ¿Quién quiere entrar?) armonizada por Xabier Sarasola, con dos grupos frente a frente sumando palmas, y la habanera popular La Bella Lola con vaivén marinero de L’Arena.

Desde el teclado electrónico, la profesora  y pianista habitual Verena Menéndez, también cantante en el corón, interpretó el tema principal de Memorias de Africa (John Barry) antes de la pareja de baile Borja Villa y Susana García con un delicado Just the way you are, delicadeza o como bautizó Michel en la presentación de este bloque, «poesía en movimiento«, la danza clásica atemporal con este tema romántico de Billy Joel que me transportó a mi juventud entonces en blanco y negro, coloreada por estos bailarines en bella plasticidad subrayada por una iluminación cinematográfica perfecta para este tema de siempre.

Renovándose y manteniendo el espíritu adolescente llegaron las Vox Junior con Blue Moon (L. Hart/R. Rodgers) cantado «a capella» y con mucho swing antes del Cabaret de Liza Minelli con Ángela R. Corta al piano, difícil mantener el tono del que se aprende al recuperarlo, pues el directo también hace escuela. Alfonsina y el mar (de Ariel Ramírez en arreglo de Hugo C. de la Vega) nos permitió escuchar cantar a Reyes, con «las vox» de acompañamiento (un vértigo de afinación para esta página tan complicada y emotiva).

El baile de Karel cerraría este cuarto bloque con Francis tocando y cantando un animado Garrotín, coreografía con sillas y zapateado visualmente bellísimo, impactante y alegre nuevamente «revestido» por una iluminación que engrandeció al poderoso sonido del directo

El fin de fiesta lo ocuparía el Corón, que se renueva y mantiene temas de los primeros años que nunca se archivan: la lograda armonización realizada por el cubano Electo Silva de Dulce embeleso (Miguel Matamoros) con claves y maracas, el verso de Benedetti con la música de Alberto FaveroTe Quiero armonizado por Liliana Cangiano con cuatro solistas de timbres variados enriqueciendo siempre el original, y la brasileña Rosa amarela (H. Villalobos),

antes de la sorpresa que no puede faltar, esta vez el baile de salón latino con Rocío A. Duarte, arte en los genes y alegría para toda la familia, mamá, papá y abuela apoyando su carrera de siempre,

y el nunca deseado final porque cuando todo funciona el tiempo pasa volando, con todos los participantes sobre el escenario cantando Imagine de John Lennon con el piano de Verena y Alegría con Francis a la guitarra y Virginia al cajón antes de la propina sobre la marcha, un himno de despedida como el Color esperanza de Diego Torres que sigue en la recámara y surge del recuerdo y el optimismo de «la décima» esperando ya el 2018.

Older Entries