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Asturias ópera universal

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Domingo 11 de septiembre, 19:00 horas. LXXV Temporada de la ópera de Oviedo: Teatro Campoamor. Estreno mundial La Dama del Alba (Luis Vázquez del Fresno).

Reseña para Ópera World del lunes 12 con los añadidos de links (siempre enriquecedores), fotos, recortes de prensa y tipografía, cambiando algunos entrecomillados por cursiva que la prensa no suele admitir.

El gijonés Luis Vázquez del Fresno (1948) lleva media vida, con su ópera «La dama del alba» de la que los primeros esbozos datan de finales de los 80 (aunque fechada entre 1991 y 2003), que al fin se ha estrenado este domingo once de septiembre para inaugurar las Bodas de Platino de la Temporada de Ópera de Oviedo. Mi admirado Luis ha sido y sigue siendo no solo un docente y pianista de referencia sino también uno de nuestros compositores más activos y relevantes del panorama musical desde hace más de medio siglo, con repertorio y obras que abarcan prácticamente todos los géneros y estilos, desde la adaptación y asimilación de material folclórico hasta la música indeterminada. El libreto, también suyo, inspirado en la obra de teatro homónima del escritor asturiano Alejandro Rodríguez Álvarez, conocido como Alejandro Casona (Besullo, 1903 – Madrid, 1965), es un drama rural escrito en 1944 durante su exilio bonaerense y estrenado en la capital argentina el 3 de noviembre de ese año, nada menos que por Margarita Xirgu junto a Alberto Closas, Susana Canales y Amelia de la Torre, verdaderas figuras en la memoria de muchos de mi generación.
La obra teatral comienza «En un lugar de las Asturias de España. Sin tiempo» dejando claras las intenciones de Casona y del propio Vázquez del Fresno: el dónde para configurar un espacio dentro del imaginario colectivo pero no el cuándo que apenas importa, en cualquiera de nuestras «aldeas» pues Asturias siempre es inspiradora desde el exilio, sea físico o interior, con la lucha del amor como fuerza más poderosa que la muerte entre el vigor de la naturaleza que todo lo invade, energía y música vital contra el dolor y la acechanza de la parca seductora que no pierde vigencia en este “Paraíso Natural” además de atemporal, bien llevado a la escena por otro asturiano universal como Emilio Sagi en tándem con Daniel Bianco más la iluminación de Albert Faura, un auténtico acierto que encumbra este teatro cantado, conjunción de lo real y lo onírico en un bosque de robles otoñales y estivales, todo un éxito que arrancó grandes ovaciones.
La música del compositor no solo realza la prosa poética del dramaturgo de Cangas de Narcea, eliminando escenas y diálogos pero manteniendo lo esencial, siempre respetando los textos a base de motivos reconocibles y pegadizos cual leit motiv o idea fija desde sus años de formación parisina, evocando las notas de la melodía asturiana “sal a bailar buena moza” que encajan perfectamente en la letra que Casona pone en boca de sus personajes, también la orquesta, de plantilla amplia con gran percusión e incluyendo también piano, arpa o saxofón y hasta efectos sonoros, forma parte de la propia acción completando momentos de tensión o remanso con un estilo propio que bebe de todo tipo de recursos donde no falta un toque cinematográfico de musical. En este sentido la OSPA fue tan protagonista como las voces para una partitura realmente compleja y muy exigente para todos, especialmente para todo el elenco vocal que apenas tenía referencias, con tesituras extremas donde los graves no siempre resultaron suficientemente audibles pero que el maestro avilesino Rubén Díez siempre intentó mantener el equilibrio entre foso y escena, volcado en este estreno que puso a prueba cada intervención, destacando la obertura y un hermoso interludio del segundo acto muy aplaudido, que marcaba el cambio del invierno al verano tras las siete lunas.
De la parte vocal quiero comenzar destacando al coro titular dirigido por Pablo Moras, con mucha participación fuera de escena que supone un hándicap, contestando la acción como flotando, pero solventado con éxito y mucho ensayo previo, y no digamos su presencia protagonista como aldeanos en la Noche de San Juan o al final de la obra verdaderamente emocionante. Voces muy trabajadas y homogéneas junto a una escena que redondeó este estreno.
También importante el papel que desempeñan los niños: Ruth González como Dorina, con más protagonismo y un color natural perfecto para su rol, más Andrés y Falín cantados por Irene Gutiérrez y Gabriel Orrego de la Escuela «Divertimento», verdadera cantera infantil con una profesionalidad digna de admiración (aportando los dos repartos).
Lo más destacable de la ópera es el papel de la omnipresente muerte, “La Peregrina” que Vázquez del Fresno escribe para contratenor, una voz sugerente para la ambigüedad, de una carga dramática reflejada en su partitura con la que Mikel Uskola hubo de luchar toda la obra, especialmente en los graves poco audibles, pero compensado por los momentos de ternura como la escena con los niños. Inconmensurable su trabajo y entrega pese a su juventud, que se cura con los años, y la voz también.
Son los personajes femeninos sobre los que pivota el grueso de la acción aunque los masculinos sean el contrapunto necesario, elegidos todos en tesituras “clásicas” pero también por los distintos colores, comenzando por el abuelo de David Lagares con un peso escénico y vocal importante que el bajo onubense defendió con solvencia y buen cuerpo, el breve y efectivo Quico del tenor asturiano Juan Noval-Moro con volumen más que suficiente, y el complejo Martín del tenor uruguayo Santiago Vidal que fue de menos a más como su personaje, destacando su dúo con Adela de la escena undécima.
Las mujeres de aldea, duras, matriarcas, también tuvieron que bregar con registros no siempre cómodos y líneas de canto exigentes, luchadoras como sus personajes, comenzando con dos mezzos: la sufrida Telva de la bielorrusa y asturiana de adopción Marina Pinchuk que pasa del dolor por la pérdida de sus siete hijos en la mina (escenificados por robles) a la emoción con los niños o la complicidad con el ama y con Adela, bien reflejado en sus intervenciones; la apenada, esperanzada y finalmente convencida aunque dolorosa madre de Sandra Ferrández, papel menos agradecido pero lleno de matices con momentos de calidad y complicidad en sus dúos.
Y quedan las sopranos: Beatriz Díaz, la más internacional de las nuestras, encarnó a una Adela de tesituras extremas y no siempre agradecidas, poderosa en los agudos, pianos sobrecogedores, gusto en la escena con los niños, entrega total en el dúo con Martín y una línea de canto segura pese a unos graves demasiado exigentes, explotando su ya conocido potencial sobre escena; breve pero igualmente entregada e intensa la Angélica de la pacense Carmen Solís, desgarradora, plena de intensidad vocal y emocional, con color parecido a quien Martín la supliría en su corazón, otro acierto en la elección del elenco.
Estreno esperado de casi tres horas, con una primera parte algo lenta, como la espera de la parca que ahuyentó a parte del público, y la luminosa segunda donde fuimos reconociendo los motivos para llegar al final por todo lo alto con el Campoamor, de gala para este regalo de cumpleaños, aplaudiendo largamente esta ópera de nuestro tiempo y a todos los que hicieron posible esta “Dama de Luis” con un compositor feliz de ver cumplido un sueño. Y mi felicitación para la ópera ovetense por seguir programando obras actuales en la temporada de los 75 años.
El martes 13 asistiré, si nada lo impide, a la segunda función para escuchar y volver a disfrutar con esta obra de mi tiempo por voces de hoy para el futuro.
Ficha:
Teatro Campoamor, Oviedo, domingo 11 de septiembre de 2022, 19:00 horas. 75 Temporada de Ópera Oviedo: Estreno mundial “La Dama del Alba” (música de Luis Vázquez del Fresno con libreto inspirado en la obra de teatro homónima de Alejandro Casona). Ópera en tres actos. Nueva producción de la Ópera de Oviedo.
Reparto:
PEREGRINA: Mikel Uskola; ABUELO: David Lagares; TELVA: Marina Pinchuk; MADRE: Sandra Ferrández; ADELA: Beatriz Díaz; MARTÍN: Santiago Vidal; ANGÉLICA: Carmen Solís; QUICO: Juan Noval-Moro; DORINA: Ruth González; ANDRÉS: Irene Gutiérrez*; FALÍN: Gabriel Orrego*.
COMPOSITOR: Luis Vázquez del Fresno; DIRECCIÓN MUSICAL: Rubén Díez; DIRECCIÓN DE ESCENA: Emilio Sagi; DISEÑO DE ESCENOGRAFÍA: Daniel Bianco; DISEÑO DE VESTUARIO: Susana de Dios; DISEÑO DE ILUMINACIÓN: Albert Faura.
Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA), Coro Titular de la Ópera de Oviedo “CORO INTERMEZZO” (dirección del coro: Pablo Moras); *Escuela de Música “Divertimento”.

La historia al fin cantada

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Domingo 11 de septiembre, 19:00 horas. LXXV Temporada de la ópera de Oviedo: Teatro Campoamor. Estreno mundial La Dama del Alba (Luis Vázquez del Fresno).

 
Reseña para La Nueva España del lunes 12 con los añadidos de links (siempre enriquecedores), recortes de prensa y tipografía cambiando algunos entrecomillados por cursiva que la prensa no suele admitir.
Estreno mundial para las Bodas de Platino de la ópera ovetense con esta dama universal de Alejandro Casona contada al fin por Luis Vázquez del Fresno, y cantada por un elenco bien elegido en color y tesitura sobre esa escena de Emilio Sagi que entiende como pocos el “teatro cantado”.
Todo un equipo desde Asturias al mundo, como así la sintió desde el exilio argentino Casona para redondear este regalo de cumpleaños apostando por esta obra esperada tras toda una vida musical como la del gijonés Vázquez del Fresno, escrita desde un estilo propio con una madurez musical envidiable, exigente para todos los intérpretes por los registros extremos, agudos al límite y graves difíciles de escuchar, pero con el objetivo cumplido de cantar esta historia de todos conocida donde texto y música se suman para una acción lenta como la espera peregrina.
Campoamor de gala con presencia de autoridades y cargos públicos, de artistas en las butacas compartiendo emociones con familiares de Casona y Luis, junto a la siempre entendida y fiel afición que atesora mucha experiencia lírica labrada desde aquel 1947, todos llenando este domingo histórico pleno en ilusión y esperanza.
Grandes actores pero sobre todo actrices: solistas y coro, cantando al amor y la muerte, sintiendo esa lucha vital, con una OSPA subrayando magistralmente los textos y llenando la acción sin palabras contando con una amplia plantilla de calidad contrastada en un intermedio muy aplaudido, orquesta colorida además de segura desde el foso, bajo la dirección concienzuda del avilesino Rubén Díez, detallista, atento, mimando las voces en una escena tan nuestra y atemporal como nuestro ovetense Sagi junto a Daniel Bianco sumando la extraordinaria iluminación de Albert Faura que resaltó y encumbró esta ópera de difícil asimilación para muchos de los presentes pero plena de simbolismos y colores (como los siete robles en memoria de los mineros muertos, hijos de Telva).
Destacable el trabajo e implicación de todo el elenco vocal, desde esta Asturias universal, de adopción o nacimiento, transmitiendo la magia lírica, personajes reconocibles hasta en los nombres, reales y ficticios.
Interesante contar con el contratenor Mikel Uskola como Peregrina, gran acierto del compositor (quien pensó originalmente en Carlos Mena) en un rol complicado, algo opaco en el grave (como casi todas las voces), omnipresente y exigente pero también emotivo, especialmente en el conjunto con los tres niños: Dorina, Ruth González, la más protagonista, junto a Falín y Andrés, Gabriel Orrego e Irene Gutiérrez (bravo por esas voces de la Escuela Divertimento).
Impecable el abuelo de David Lagares rotundo y emocionante junto a la Telva de Marina Pinchuk defendiendo su papel con calidad y calidez.
Poderío escénico de la madre Sandra Ferrández, vocalmente exigente (para todos) y la pareja de sufridos enamorados, Adela y Martín, en las bellas voces de Beatriz Díaz siempre entregada y completa en su actuación, junto a Santiago Vidal capaz de completar registros contradictorios bien resueltos en cada intervención, con dúo cargado de emociones además de buen empaste.
Breves papeles pero necesarios los de Quico por Juan Noval-Moro claro e incisivo además de sobrado en volumen, y la Angélica de Carmen Solís resolutiva, plena, desgarradora y volcada en intensidad.
Más otra ovación para el Coro “Intermezzo” de Pablo Moras, solvente fuera de escena, flotando y contestando la acción, e impresionante como pueblo en la mágica noche de San Juan, danza prima incluida.
Éxito en este esperado estreno con mujeres protagonistas para las bodas de platino de nuestra ópera carbayona más universal que nunca desde la Asturias mágica y atemporal.

Compositora de palabras

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Jueves 16 de junio, 20:00 horas. Teatro Campoamor, Oviedo. XXIX Festival de Teatro Lírico Español: María Moliner (Antoni Parera Fons, libreto de Lucía Vilanova). Ópera documental en dos actos y diez escenas. Estrenada en el Teatro de la Zarzuela de Madrid el 13 de abril de 2016. Producción del Teatro de la Zarzuela.

Reseña para Opera World del viernes 17 con los añadidos de links (siempre enriquecedores), fotos mías, y tipografía cambiando algunos entrecomillados por cursiva que la prensa no suele admtir.

Último título del Festival de Teatro Lírico ovetense con la esperada ópera documental «María Moliner» del manacorí Antoni Parera Fons y la ovetense Lucía Vilanova, estrenada al cumplirse los 50 años de la publicación del diccionario de la lexicógrafa aragonesa, obra encargada por el Teatro de la Zarzuela madrileño cuya producción llegaba a “La Viena española” manteniendo a María José Montiel de protagonista y la dirección musical de Víctor Pablo Pérez con la escenografía de Paco Azorín, verdadero ideólogo de esta magna obra recuperada al fin para Oviedo que el Covid nos la quitó hace dos años.

Siempre difícil poner música a las palabras y más hacer del “Moliner” un argumento, no cual “guía telefónica” que algunos críticos escribieron en su premiere, pero el tándem Parera-Vilanova ha logrado llevar a las tablas una historia cercana y poco conocida, documentada y necesaria, mezclando lo onírico y lo histórico entre 1951 y 1977 que van saltando en un viaje temporal que marcará la propia vida de la lexicógrafa mañica, antes y después de “el diccionario”, el amor por las palabras que comparten los propios autores, parafraseando el grabado de Goya: El sueño de las palabras engendra música.

Destino, exilio, tiempo y silencio. Escenificadas, pronunciadas, cantadas, tomando vida junto a personajes reales y soñados: el ansiado Sillón B de la RAE que finalmente ocuparía nuestro asturiano de adopción Emilio Alarcos (recordado como noticia y del que se cumple ahora su centenario), Almanaque triple cantando el santoral y contando los días, los que faltan y los pasados desde la publicación del «Diccionario de uso del español», verdadero nexo y narrador. Las amigas, académicas y aspirantes, pasadas, pensadas y presentes, compañeras de María. Su enfermo marido Fernando o ella misma hasta el Alzheimer silencioso siempre incomprendido que vemos la va llevando a un triste final. Importantes también la oscura dama del SEU, el agobiado linotipista de la editorial Gredos, muchos personajes breves pero imprescindibles en esta biografía musical. También los objetos forman parte de esta historia: el teléfono, los libros o la fiel máquina de escribir, compañera de aventura vital para las fichas (esparcidas, volando, proyectadas) o las cartas escritas. Suma de palabras que con la música conforman un argumento documentado. Todo ello en un entorno bien creado por las proyecciones y estructuras de escaleras o estanterías que generan espacios dinámicos donde seguir disfrutando una escena diáfana y clara como las ideas de María, la increíble filóloga y bibliotecaria que dedicaría su existencia al otro “hijo”, casi obsesivo, tras una República que la recluyó en tan ardua tarea también narrada en esta musical biografía.

Protagonistas las palabras que la propia Doña María Moliner definía como “conjunto de letras o sonidos que forman la menor unidad de lenguaje con significado”. Destino, tiempo, exilio y silencio, cuatro momentos de esta historia dramatizada, cuatro palabras escritas, iluminadas, contadas y cantadas, verdaderas protagonistas de esta ópera actual con la perfecta unión de texto y música a cargo de Lucía y Antoni. Auténtico documento sonoro y visual donde hasta algunas telas se llenan de letras que forman palabras, la acción y narración que bien idease la añorada María Araújo a quien el Covid se llevó prematuramente.

Y por supuesto la música que subraya y engrandece este diccionario biográfico y escénico. La madrileña María José Montiel, protagonista omnipresente de la aragonesa en un papel hecho a su medida, la voz natural de mezzo unida a una auténtica actriz imbuida en un rol que debe combinar realidad y ficción sin perder credibilidad en ningún momento, viviendo cada escena. Esta compositora de palabras focaliza la narración desde un lenguaje expresionista muy difícil que la mezzo resuelve con la misma fuerza que su homónima Moliner, el envejecimiento a lo largo de las diez escenas dramatizadas magistralmente. Montiel es Doña María, destino escrito, tiempo implacable, exilio interior y silencio sonoro que nos encoge con su papel, impensable sin ella.

El protagonismo compartido estuvo en el Almanaque por partida triple con los asturianos Juan Noval-Moro y Abraham García junto al boriquén César Méndez (con su acento caribeño). Ubicándolos a lo largo de la obra en distintas partes del teatro no sólo dieron mayor dinamismo a la acción, sino que empastaron tanto juntos como separados. Un acierto este trío dentro de la trama, pudiendo lucir sus registros y buena escena.

Por peso en la obra hay que destacar igualmente al barítono madrileño César San Martín en el papel de marido de María Moliner, con ese color vocal propio y bello en perfecta fusión con la mezzo, dúos sentidos y bien cantados, evolución del personaje y cantante en los dos actos.

La soprano valenciana Amparo Navarro cantó doble papel: inspectora del SEU en el primer acto y Carmen Conde, primera académica de la RAE, otro acierto en la elección de las protagonistas femeninas, que con menor presencia pero igual de comprometidas dieron tanto el toque humorístico que no puede faltar: la ovetense Ana Nebot, la cántabra Marina Pardo y la valenciana Marina Rodríguez Cusí. Cómico también el linotipista Goyanes del tinerfeño Fernando Campero que crece en la obra junto a la omnipresente Doña María, el tiempo implacable, la locura de su trabajo y la exigencia de la lexicógrafa aragonesa sus conversaciones desde el respeto mutuo que contagiaría el canto de ambos. Anecdóticos pero igual de necesarios la escena de la RAE con la calidad del barítono jienense Damián del Castillo como Sillón B en una sesión masculina llena de crítica.

Imposible citar individualmente al resto del gran elenco para el que Parera y Vilanova escriben, exigente de entrega y profesionalidad, actores y actrices, ellas sobre todo como unas “secundarias” que se empoderan para redondear este maravilloso documento histórico tan bien armado por Paco Azorín. Mención especial para la Capilla Polifónica “Ciudad de Oviedo” que dirige San Emeterio, uno más en escena y fuera, espléndidos cantantes con movimiento escénico en una partitura difícil que resolvieron sin problemas de afinación ni de volumen, al fin sin mascarillas y completando una función plena por calidad y emoción donde el silencio final sonó como nunca.

Subrayando cada escena e igualmente al nivel esperado, el maestro burgalés Víctor Pablo Pérez muy querido en Asturias donde arrancaría su ya consolidada carrera. Director musical desde el estreno y conocedor de todos los secretos de esta partitura de Antoni Parera, al frente de la orquesta titular, una Oviedo Filarmonía equilibrada de efectivos donde no faltaron el piano (bravo por María Cueva), la celesta (con el virtuoso Sergei Bezrodni), un sintetizador (Lisa Tomchuk) y hasta un acordeón final (Sara Pérez) en el patio de butacas. Pasajes atemporales, ricos en tímbricas, recreaciones casi históricas, academicismo y vanguardias de la mano en una escritura actual con un nivel operístico de alto voltaje.

Excelente y emocionante drama en música para documentar la vida de esta compositora de palabras que fue María Moliner, con una calidad global difícil de alcanzar en todos los ámbitos. Tras disfrutarse en Madrid y Palma, Oviedo ya figura en la historia de esta ópera que cierra por todo lo alto esta vigesimonovena edición del festival carbayón, apostando por estrenos gracias a un equipo de altura, magnífico capital humano en todas las vertientes necesarias para armar esta producción que recordaremos mucho tiempo en la capital del Principado, con una excelente entrada en el histórico Campoamor, testigo de la lírica asturiana desde tiempos inmemoriales, reinventándose y remontando el vuelo, contando con la presencia de los autores muy ovacionados y reflejo del éxito encabezado por Doña María (Moliner y Montiel).
Mañana sábado será la segunda función de este consolidado Festival de Teatro Lírico en “La Viena española” que en 2023 cumplirá 30 años.

Ficha:

Teatro Campoamor, Oviedo, jueves 16 de junio de 2022, 20:00 horas. XXIX Festival de Teatro Lírico Español: “María Moliner” (Antoni Parera Fons), libreto de Lucía Vilanova. Ópera documental en dos actos y diez escenas. Estrenada en el Teatro de la Zarzuela de Madrid el 13 de abril de 2016. Producción del Teatro de la Zarzuela.

Reparto:

MARÍA MOLINER: María José Montiel; FERNANDO RAMÓN Y FERRANDO: César San Martín; INSPECTORA DEL SEU / CARMEN CONDE: Amparo Navarro; GOYANES: Fernando Campero; SILLÓN B DE LA RAE: Damián del Castillo; EMILIA PARDO BAZÁN: Ana Nebot; ISIDRA GUZMÁN Y DE LA CERDA: Marina Pardo; GERTRUDIS GÓMEZ DE AVELLANDEDA; Marina Rodríguez Cusí; ALMANAQUE: Juan Noval-Moro, César Méndez, Abraham García; CABALLEROS OSCUROS: Lorenzo Roal, José Purón; VOCES ACUSADORAS: María Fernández, Eugenia Ugarte; ELENCO: Iris Alonso, Ana Madera, Mireia Martínez, Paula Mata, Tamara Norniella, Graciela Peña, Lucía Prada, Ana Santos, Laura Ubach, Ana Vara, David Blanco, Diego Ross.
DIRECCIÓN MUSICAL: Víctor Pablo Pérez; DIRECCIÓN DE ESCENA Y ESCENOGRAFÍA: Paco Azorín; AYUDANTE DIRECCIÓN DE ESCENA: Alex Larumbe; ILUMINACIÓN: Pedro Yagüe; AYUDANTE DE ILUMINACIÓN: Enrique Chueca; VESTUARIO: María Araujo; REPOSICIÓN DE VESTUARIO: Juan Sebastián Domínguez; DISEÑO DE VÍDEO: Pedro Chamizo; MOVIMIENTO ESCÉNICO: Carlos Martos de la Vega.

OVIEDO FILARMONÍA, Capilla Polifónica “Ciudad de Oviedo” (dirección: José Manuel San Emeterio).

Ucrania dos años después

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Jueves 12 de mayo, 20:00 horasTeatro Campoamor, OviedoXXIX Festival de Teatro Lírico Español: Katiuska (Pablo Sorozábal). Ainhoa Arteta, Àngel Òdena, Martín Nusspaumer, David Rubiera, Milagros Martín, Juan Noval-Moro, Enrique Baquerizo, Amelia FontOviedo Filarmonía, Capilla Polifónica “Ciudad de Oviedo”Jaume Santonja (director musical).

Reseña para Opera World del viernes 24 con los añadidos de links (siempre enriquecedores), fotos mías y de Alfonso Suárez / Cultura OVD, y tipografía cambiando muchos entrecomillados por cursiva que la prensa no suele admitir.
En dos años el mundo ha cambiado de forma vertiginosa. La pandemia de 2020 se llevó por delante una “Katiuska” muy esperada en Oviedo, Ainhoa Arteta entraba en una complicada etapa de su vida cancelando actuaciones, el volcán de La Palma estaría en erupción casi tres meses en un no lejano 2021, y por si fuera poco, Putin invadía Ucrania el 24 de febrero pasado. No es un argumento ideal, la realidad supera siempre la ficción, pero la primera opereta del maestro donostiarra parece más actual que hace 91 años, recomendando la lectura de «El teatro musical de Pablo Sorozábal (1897-1988): Música, contexto y significado» de Mario Lerena (Arte Textos 4, Universidad del País Vasco), donde en el capítulo 2.2.1.2. «Un despegue fulgurante: el triunfo de Katiuska» se narra con todo lujo de detalles esta obra escénica que forma parte de nuestra memoria musical, sobre todo para los que peinamos canas y escuchamos cientos de veces tanto en vinilo (conservo la grabación con el Coro de Cantores del maestro Perera, la Orquesta de Conciertos de Madrid dirigida por el propio compositor y los siempre únicos Pilar Lorengar, Alfredo Kraus o Renato Cesari), como en casete o CD, y ya en los tiempos actuales desde todas las plataformas a nuestra disposición, incluyendo YouTube© con la misma producción representada en Madrid el mes de octubre de 2018 cuando nadie preveía esta postpandemia tan dura y convulsa.
La “Katiuska de Sagi” sigue siendo vistosa pese al plano inclinado (como en la “Maruxa de Paco Azorín» que disfrutamos en Oviedo hace ahora tres años) pues no ayuda a la mejor actuación posible sobre el escenario y hasta podría haber algún percance, incluyendo las ruinas delanteras, solventado por la gran profesionalidad de todos los que subieron al escenario. Sumemos la escenografía del hoy director del Teatro de la Zarzuela Daniel Bianco, el elegante vestuario de Pepa Ojanguren (repuesto por Susana de Dios), o la iluminación siempre acertada de Eduardo Bravo en esta coproducción española triunfadora allá donde va.
Todo el elenco en general estuvo bien y muy equilibrado, comenzando con un Àngel Ódena protagonista total, como en su día Marcos Redondo, que fue creciendo de principio a fin pese a tener que comenzar con la siempre exigente romanza Calor de nido casi en frío, para ganar enteros, volumen y presencia a lo largo de los dos actos, destacando sobremanera en el dúo Somos dos barcas con Ainhoa Arteta. Pedro el Comisario tarraconense se ha hecho totalmente con el personaje y lo transmite con plena autoridad vocal, siendo el triunfador de la tarde.
La soprano tolosarra, auténtica princesa lírica vestida para la ocasión volvía a pisar las tablas con todos los miedos y precauciones, ganas y entrega sin estar en su mejor momento vocal, pero el público asturiano la adora y no solo le perdona todo, sino que le agradeció su presencia en el Campoamor. La emoción se palpó en cada romanza, Vivía sola con mi abuelita y sobremanera Noche hermosa, la musicalidad y buen gusto siempre presente, aunque en los concertantes no pudiese mantener su presencia vocal, pero todo un logro haber cantado esta “Katiuska” que servirá para continuar este renacimiento de nuestra Ainhoa querida y admirada en tantos años de carrera, donde Oviedo siempre ha estado presente. Le deseamos todo lo mejor en estos duros tiempos que corren y besar las tablas al final de la representación es un acto de fe en ella misma.
Mención aparte para la gran dama de la zarzuela, la veterana Milagros Martín más joven que nunca, derrochando talento, voz, gracia, escena, una declamación perfecta y el fox-trot impresionantemente bien bailado, A París me voy en la buena compañía del asturiano Juan Noval Moro y la réplica de la otra pareja de altura, Amelia Font con David Rubiera, que hicieron las delicias igualmente con el cuarteto y vals ¡Rusita, rusa divina!. Aunque los diálogos se hayan cortado, algo habitual hoy en día, ya no se habla de tiples o tenores cómicos, tampoco de actores y actrices cantantes, al fin tenemos cantantes que son grandes actores, y su participación en la opereta de mi tocayo, redondearon el equilibrado elenco, sin olvidarme de otro “imprescindible” como Enrique Baquerizo, el Amadeo Pich catalán que logró más de una carcajada en esta tragicomedia donde las katiuskas también tuvieron su propia coreografía.
Cerrando el elenco vocal, el tenor uruguayo Martín Nusspaumer que ya apuntase maneras en aquella “Tabernera” de 2018, defendió su Príncipe con ganas en unos concertantes siempre difíciles en donde su bello color (demostrado al menos en su romanza del primer acto Es delicada flor), quedó algo corto en volumen.
El coro y orquesta titulares subrayaron el nivel de la opereta con un Jaume Santonja sin concesiones vocales y manteniendo unos tiempos algo más lentos de lo habitual, lo que vendría bien a los solistas. De la Capilla Polifónica “Ciudad de Oviedo” (que dirige José Manuel San Emeterio) las voces graves comenzaron la función algo excesivos frente a las blancas más comedidas, todos al fin sin mascarillas, para ir ganando en empaste, siendo verdaderamente rotundos como campesinos y soldados. De Oviedo Filarmonía agradecer la inclusión de dos mandolinas para emular las balalaikas rusas, generando una tímbrica propia y especial, los buenos balances logrados por el director valenciano donde tampoco faltaron los saxofones y el piano, más las intervenciones del arpa, con una plantilla ideal que desde el foso sonó siempre bien armada, matizada y disciplinada.
El sábado será la segunda función de este consolidado Festival de Teatro Lírico en “La Viena española” que finalizará con la ópera «María Moliner» de Antoni Parera el próximo mes de junio que espero contar también desde aquí, más una gala lírica que me perderé por causas mayores, donde estarán Carlos Álvarez, Jorge de León y Rocío Ignacio bajo la batuta de Lucas Macías que vuelve al frente de su orquesta.
Ficha: Teatro Campoamor, Oviedo, jueves 12 de mayo de 2022, 20:00 horas. XXIX Festival de Teatro Lírico Español: “Katiuska” (Pablo Sorozábal), libreto de Emilio González del Castillo y Manuel Martí Alonso. Estrenada en el Teatro Victoria de Barcelona el 27 de enero de 1931, y en el Teatro Rialto de Madrid el 11 de mayo de 1932. Producción del Teatro Arriaga de Bilbao, coproducida por el Teatro Campoamor de Oviedo, el Teatro Calderón de Valladolid y el Teatro Español de Madrid. Edición de Pablo Sorozábal Gómez. Instituto Complutense de Ciencias Musicales / Sociedad General de Autores y Editores (Madrid, 2008).
Reparto: KATIUSKA, PROTEGIDA DEL PRÍNCIPE SERGIO: Ainhoa Arteta; PEDRO STAKOF, COMISARIO DEL SÓVIET: Àngel Òdena; SERGIO, PRÍNCIPE PRÓXIMO A LA FAMILIA IMPERIAL: Martín Nusspaumer; BRUNO BRUNOVICH, CORONEL DEL EJÉRCITO ZARISTA: David Rubiera; OLGA, JOVEN NOVIA DE BONI: Milagros Martín; BONI, ANTIGUO ASISTENTE DEL CORONEL: Juan Noval-Moro; AMADEO PICH, VIAJANTE VENDEDOR DE MEDIAS: Enrique Baquerizo; TATIANA, TÍA DE BONI Y DUEÑA DE LA POSADA: Amelia Font.
DIRECCIÓN MUSICAL: Jaume Santonja; DIRECCIÓN DE ESCENA: Emilio Sagi; AYUDANTE DE DIRECCIÓN DE ESCENA: Javier Ulacia; ESCENOGRAFÍA: Daniel Bianco; VESTUARIO: Pepa Ojanguren; REPOSICIÓN DE VESTUARIO: Susana de Dios; ILUMINACIÓN: Eduardo Bravo; AYUDANTE DE ILUMINACIÓN: David Hortelano; COREOGRAFÍA: Nuria Castejón.
Oviedo Filarmonía, Capilla Polifónica “Ciudad de Oviedo” (dirección: José Manuel San Emeterio).

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