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Experiencia Milanov

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Ya he sacado mi abono de la OSPA, ilusionado ante una temporada que promete ya desde los prolegómenos.
Me consta que la crisis nos pasará factura a todos, y la cultura, en especial la musical (con orquestas que desaparecen) ha sido de las primeras donde se metió la tijera; de hecho la «caída» de la Obra Cultural de la Caja (de Ahorros) de Asturias ya nos privó de la gira de verano con Daniel Sánchez Velasco a la batuta, y la aportación a nuestra orquesta asturiana desconozco si bajó o directamente desaparecerá, como sucederá igualmente con el Festival de Órgano CajAstur (había llegado a la XXIII edición).
Al menos el precio del abono completo es el mismo que el año pasado, 199,50€ en butaca, lo que siempre agradezco tras el «varapalo» (404,00€) del Ciclo del Auditorio (Conciertos y Jornadas de Piano) y las óperas fuera de abono que también me llevan otro pico (56€) de un sueldo cada vez más menguado…
Pero no quería perderme Turandot con mi querida Liù Beatriz Díaz (ya la disfrutaron en Bilbao) o la siempre emblemática Lucia de Lammermoor con Sabina Puértolas (en el primer reparto está Mariola Cantarero). No descarto poder escuchar alguna otra pero el bolsillo no estira más, las localidades baratas se agotan y las navidades no tendrán paga extra. La OSPA estará en el foso, privándonos como abonados de otros conciertos (es parte de la subvención regional) y obligándonos a pasar por taquilla en el Campoamor.
Septiembre para muchos es el inicio del curso académico, y pendiente del pasado el concierto de Krystian Zimerman para el viernes 14 la puesta de largo con Rossen Milanov será el viernes 28.

A destacar, dentro del obligado ahorro, la publicación trimestral con los programas, intérpretes y comentarios, evitando el despilfarro en programas que acababan, supongo, en el contenedor de papel. Los ejemplares sueltos se venderán a 2€ y espero que en los conciertos repartan una cuartilla con el programa, más que nada para los no abonados y no cargar con la «revista» los habituales. La idea me parece muy buena y ya había organismos que hacían algo parecido, hoja suelta del programa y libretos de pago, caso de la propia Ópera ovetense.
También quiero destacar la sabia elección de programas y formas de pago (siguen los bloques temáticos con obras de siempre alternando con otras menos habituales y algún estreno que otro), los solistas de primera como el violinista Kristof Barati, el trompista Stephan Dohr o el pianista Alexander Melnikov entre otros, así como invitados ya conocidos como David Lockington o Perry So,  mientras «los de casa» también tendrán un hueco, volviendo mi querido Pablo González a la batuta, los solistas Vasiliev o Brandhofer, y en especial mi idolatrado coro «El León de Oro» que cantará una Novena de Beethoven ya lejana en mis directos, el día 12 de octubre apoyado por el Lírico de Cantabria.
La campaña publicitaria de la temporada se encuentra por muchas «piruletas» carbayonas con el slogan Experiencia Milanov. Viviremos una temporada donde la gran novedad será convertirnos en la primera institución europea y de la comunidad hispanohablante colaboradora del Carnegie Hall con su exitoso programa Link Up / Conéctate, de la que iremos desgranando desde aquí las aportaciones en la educación musical para estudiantes de 9 a 13 años, implicación directa del maestro búlgaro que siempre apuntó al aspecto didáctico como creación del público del mañana, algo que el Wert del ramo parece no tener en cuenta para la «vuelta a los 60s» donde la Música, como la Plástica, eran consideradas «marías», aunque la otra María religiosa permanezca en la Enseñanza Pública y parece volver la separación por sexos con dinero de todos los contribuyentes. Pero esto es otro cantar.

Voy contando los días para el comienzo de mi actividad habitual donde la música es parte de mi vida, profesión y vocación de la que puedo presumir en estos tiempos. Prometo seguir compartiéndolo desde aquí (ya van a cumplirse cuatro años tecleando).

Mahler siempre

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Sábado 1 de septiembre, 20:00 horas. Auditorio del Kursaal, 73 Quincena Musical de San Sebastián. Orquesta Sinfónica de Bamberg, director: Jonathan Nott. Gustav Mahler: Sinfonía no. 6 en La m. «Trágica». Entrada: 55€ (+ 0,85€ de gestión).
Un verano feliz pero con cierto aire premonitorio de tragedia que no parece reflejar la realidad del momento… y aunque pueda ser autobiográfico es realmente lo que Mahler afronta en esta sinfonía bautizada como «trágica» que mi admirado Pérez de Arteaga considera una de las cimas creativas y para mí una cumbre con distintos accesos todos difíciles.

La Sinfónica de Bamberg ya la escuché varias veces (en vivo, registros y radios aún más) siendo Nott siempre un seguro de calidad con su orquesta, con Mahler piedra de toque que está grabando al completo. La interpretación donostiarra optó por el Scherzo en segundo lugar y la eliminación del tercer golpe de martillo, es decir que la versión fue la primigenia del propio Mahler, que luego cambiaría. De estos «detalles» ya han escrito plumas doctas y no insistiré aunque siempre me resulta una versión más habitual (invito a que lo intenten con un CD en este orden si tienen la otra versión). La orquesta alemana suena perfecta tanto en conjunto como sección a sección, y cuenta con unos solistas seguros en cada intervención, con un Nott que saca de ella toda una paleta pletórica de timbres desde un minucioso trabajo sonoro que comienza con una colocación vienesa con las ocho trompas a su derecha tras una fila que arranca en trompetas hasta la tuba, logrando una equilibrada estructura donde sumamos unos metales aterciopelados, nunca estridentes ni en los tutti, dinámicas amplias perfectamente acopladas a una partitura que como apuntaba al salir, tiene mucho que tocar (por todos y cada uno), mucho que dirigir (el británico con Mahler da gusto verle) y mucho que escuchar, resultando un auténtico placer reconocer las distintas melodías que conforman el todo mahleriano en sus cuatro movimientos, lo único clásico en una obra no romántica sino atemporal, aún más viviéndola desde la fila 7 y con un público que es la envidia del que suscribe: ni un ruido, ni una tos, silencio sepulcral casi místico que siempre ayuda a esta comunión entre música,
intérpretes y receptores.
Si la dirección resultó pulcra, dominadora de todo, por momentos impactante (hasta se le cayó la batuta y las dos manos seguían «dibujando la música»), la respuesta orquestal fue consecuente, destacando el concertino, así como los solistas en general, especialmente el trompa y la oboe, sin olvidarme una percusión cuadrada y artista hasta en detalles que enriquecen globalmente esta Sexta mahleriana, caso de cencerros, campanas, escobillas y el esperado mazo, dobles timbales, cuatro platillazos exactos y en su sitio pudiendo seguir así con todas sus intervenciones. La formación tiene tal calidad y sonoridad que la distinguiré entre las mejores en la actualidad, lo que corrobora sus continuas actuaciones fuera de su sede, algunas incluso costeándose los gastos caso de esta donostiarra, como pude leer en algún sitio que no recuerdo.
Del amplio catálogo dinámico de cada movimiento siempre ajustado, románticamente alemanes en el mejor sentido de precisión y respuesta al director, desde el Allegro energico, ma non troppo literal, melodía de Alma y con alma, ese Scherzo: Wuchtig que no repite motivos «pero sugiere malicia, picardía» (como dice mi querido Fernando Toledo), y sobre todo poderío orquestal, el Andante moderato considerado por tantos malherianos una de las páginas más bellas (yo no puedo quedarme sólo con esta) para llegar al Finale que resulta una montaña rusa de emociones sin fin, demoledor y trágico destino que evita el tercer golpe que le abatiría como a un árbol según el propio Mahler, para atisbar la fortaleza de un roble al que ni los incendios veraniegos pueden matar aunque dejen un paisaje desolador.
Septiembre marca un punto de inflexión en nuestras vidas, al menos en España, y como tantas veces, Mahler sigue más presente que nunca, otra vez desde San Sebastián.
Sólo pido poder seguir peregrinando hasta Zurriola cada Quincena.

San Sebastián y Mahler

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Segunda escapada a Donosti con Mahler como disculpa, esta vez la Sexta con J. Nott al frente de la Sinfónica de Bamberg. Mucho que tocar, dirigir y escuchar con una Trágica de dos martillazos para el recuerdo. Desde Siana entraremos en detalles.

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Final y principio en Covadonga

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Miércoles 29 de agosto, 19:00 horas. Real Colegiata de San Fernando, IV Ciclo de conciertos «Órganos de Covadonga»: Rubén Díez García (órgano), Escolanía de Covadonga (director: Jorge de la Vega Laria). Obras de J. P. Sweelinck, P. Bruna, Julio Domínguez, D. Zipoli, J. Rinck, J. Lidón, J. Mª Beovide, y J. Adam Reincken.

Volvía a Covadonga un día antes de la Novena y como final de un agosto organístico dando comienzo a un curso por parte de la Escolanía que se prepara ya con nuevas voces blancas ilusionadas en esta etapa donde compartirán tanto con los ya veteranos, alternando este cierre de ciclo nada menos que en esa joya del siglo XVIII que es el realejo de la Colegiata y en las manos de mi admirado Rubén Díez con un programa lleno de esquisiteces, que dejo a continuación.

La parte coral bien llevada por el maestro De la Vega (antiguo escolano y alumno de Leoncio Diéguez) estuvo perfectamente elegida para un día y lugar donde la Virgen siempre es protagonista. Tras la apertura organística de la Fantasía chromatica (Sweelinck), clara y pulcra como nos tiene acostumbrados el padre Rubén, el «incipi» del Salve Regina de las voces graves alternado con el Tiento de 1º tono de mano derecha y al medio a dos tiples (Pablo Bruna) del órgano portátil, duro en su mecánica pero realmente sobrecogedor en sonoridades y registros divididos, para seguir la Escolanía completando el gregoriano y rematando el tiento, para al completo desgranar ese bellísimo Ave María de Julio Domínguez, sabedores que la nueva hornada tendrá que acoplarse al duro trabajo diario con los veteranos pero compartiendo desde el primer concierto buena música, siempre un placer ver chiquillos de seis años que apenas pueden con las partituras pero «concelebrando» esta liturgia musical de órgano y coro.

La Suite II en Sol m. de Domenico Zipoli tuvo su «interludio coral» a la mitad de sus cuatro movimientos (Preludio, Corrente, Zarabanda y Giga) con el Pange Lingua de Rinck y el posterior gregoriano de las voces graves, buena elección y momento de esa cesura conjugando el perfecto maridaje de las voces a capella y el subrayado instrumental plenamente espiritual como resultó igualmente el Cantábile para órgano al alzar en la misa y allegro (José Lidón), glosa incluída del Pange Lingua, delicia para paladares auditivos, esquisiteces en los registros y subrayado pleno antes de ese nuevo rezo cantado de la Cantiga a la Virgen (Beovide) entonado por las voces graves, veteranas y sustento necesario en el quehacer diario.

El cierre una auténtica maravilla en este recuperado realejo de la Colegiata que ya le había escuchado en Valdediós: la Fuga en Sol de Johann Adam Reincken, organista sin concesiones delineando unas voces cristalinas para esta obra virtuosa en ejecución maestra.

Volví a disfrutar con todo el programa, parte conocido pero siempre nuevo al escucharlo en este órgano cuya mecánica antigua convive con la tubería nueva respetuosa con su ubicación y reverberación, maestría intrepretativa desde la elección de los registros que lograron pasar de momentos íntimos a sonoridades plenas sin olvidar la perfecta ornamentación en Bruna o Zipoli y la íntima mística de Lidón hasta alcanzar la plenitud con Reincken, un Rubén Díez trabajador, estudioso y artista en el amplio sentido de la palabra al que espero escuchar más a menudo.

Y la propina estuvo fuera cuando la Escolanía subió hasta la Sagrada Cueva a entonar el «Himno de Covadonga» a capella y prefacio musical a la Novena de la Santina. Final de ciclo, principio de un curso escolar que en Covadonga arranca a lo grande como no podía ser menos.

Tributo a los organistas anónimos

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Domingo 19 de agosto, 16:30 horas, Basílica de Covadonga. IV Ciclo de conciertos Órganos de Covadonga: Víctor Urdialez Ruiz y Jaime Menéndez Corrales. Obras de Sweelinck, J. Bennett (c. 1735-1784), Frescobaldi, Pachelbel, Bach, Elgar, Henri Mulet (1878-1967) y Satie.

Covadonga es «La Cuna de España», además de un Santuario Mariano en el que cualquier día del año, y más en verano, el peregrinaje es permanente. La Escolanía es también historia de este lugar tan emblemático para todos; la Santa Cueva mantiene todo su simbolismo, y la Basílica cuenta desde hace años con el nuevo órgano de la factoría Acitores S. L., instrumento a pleno funcionamiento que además se sitúa en el itinerario del Festival de Órgano CajAstur (estando la edición XXIV en el aire por la crisis bancaria donde la «tijera cultural» está haciendo estragos); su organista titular, Fernando Álvarez Menéndez, lleva en el puesto 25 años y siempre resulta un placer escucharle.

Coincidiendo con un agosto donde los turistas y peregrinos son multitud, hace cuatro años que comenzó este ciclo dominical de conciertos previos al inicio de la Novena a la Virgen de Covadonga, distinto a otros por ese aire festivo aunque la calidad siempre está presente en el quehacer de los intérpretes. Esta edición la inauguraba mi querido Chema Martínez y continuó Fernando Álvarez. Como bien recordaba el actual Abad D. Juan José Tuñón al inicio del concierto, hay que rendir doble tributo: a los organistas litúrgicos, esos que acompañan domingos y fiestas de guardar, muchos de formación autodidacta, amantes de la música para tecla y auténticos «forofos» más allá de una afición que los feligreses no siempre entienden, caso de Jaime Menéndez (1956) en la Iglesia de San Pedro de Soto del Barco; a los estudiantes de órgano, los futuros profesionales que en plena formación académica pueden ir fogeándose no ya con el repertorio sino con ese público sin el que nada tendría razón de ser, como Víctor Urdialez (1993), un ecuatoriano formado en la Escolanía del Real Sitio de Covadonga que estudia órgano en el CONSMUPA de Oviedo (comenzará su tercer curso) y este domingo compartió concierto en el Órgano Mayor de la Basílica, que atesora una riqueza tímbrica de la que ambos intérpretes nos hicieron partícipes.

El programa lo dejo aquí arriba, y sin entrar en cada obra, al menos comentar algunas cosas.

A modo de presentación, el titular nos ofreció una breve recreación de uno de los temas de La noche celta de Ramón Prada Blanco, otro ex-escolano, músico cangués y obra impresionante que en el órgano tomó una impronta nueva, que seguramente tendrá continuidad con algún proyecto nuevo que me comentó Fernando Álvarez al finalizar el concierto. La apuesta por nuevos repertorios a partir de adaptaciones de calidad como la escuchada, es un camino aún por explorar y del agrado de públicos como el del verano en «La Cuna».

Las obras elegidas por los concertistas fueron muy diferentes pero todas interpretadas desde el rigor y el buen gusto, así como una correcta elección de registros que siempre lleva mucho tiempo, repertorio:

  • siempre necesario en la formación, como en el caso de Víctor Urdialez, difícil no ya técnicamente, que lo es, en especial esa Partita BWV 767 -coral y tres variaciones- de Bach sino en el acierto de la elección tímbrica, todo una vida de oficio donde cada instrumento es un mundo; tomaremos nota porque su nivel de autoexigencia es muy grande y siempre es positivo;
  • personal del organista para el culto diario que conjuga la necesaria ambientación litúrgica, como pueda ser el Adagio (Bennett) con las inquietudes propias de todo músico, incluso uniendo ambas, caso de las dos obras del Kantor: el coral Liebster Jesu, Wir Sind Hier (BWV 731) y el Adagio (BWV 564), donde la sonoridad redondeó unas obras que no faltan nunca en los bancos y Jaime disfrutó con ambas.

Aplaudir la iniciativa, el apoyo y reconocimiento a estos músicos «anónimos» cuyo amor por la música y más la del rey de los instrumentos, lo comparte con un público que aplaudió cada obra, dejándonos cada uno la propina de rigor en una hora de buenas sensaciones que continuó con la sobremesa en la sombra hablando, cómo no, de músicos, músicas y nuevos proyectos. Aún queda el concierto del día 29 en el realejo de la Colegiata, con la Escolanía y Rubén Díez García, cual pre-novena que comenzará el día 30 con la presencia del Nuncio, esperando poder asistir para cerrar un agosto de órgano.

Después del concierto con Fernando, Jaime y Víctor
Y el próximo año más…

Sigo un verano organístico

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Sábado 18 de agosto, 20:30 horas. XXII Música en la Catedral, Astorga: Ana Belén García Pérez (órgano). Obras de Sweelinck, Buxtehude, Muffat, Pasquini, Bach, Mendelssohn y Boëllmann. Organiza: Asociación Amigos de la Catedral y Cabildo Catedralicio; aportación: 3€.

En verano suelo hacer escapadas musicales, y puede que mi amor por el órgano me lleve a buscar conciertos cerca, como así sucedió este sábado donde mi admirada Ana Belén participaba en el segundo de los tres conciertos programados en la Catedral maragata, a quien la premura me impidió saludar personalmente, y que estuvo asistida, creo, por una de sus compañeras en el Cavaillé-Coll de la Basílica de Santa María del Coro.

Siempre es un placer escuchar a esta intérprete de Andoain que nos deleitó en Asturias un par de veces en el Festival de Órgano CajAstur del pasado año. Destacar su madurez, notoria en cada concierto, excelente registración y búsqueda de obras siempre arriesgadas de todos los estilos, pero sin perder nada de la frescura y limpieza expositiva, máxime en un instrumento que podría calificar de recio como el carácter castellano, y si me apuran berciano restaurado por Federico Acitores, a quien escuché comentar cómo cada órgano tiene su propia idiosincrasia y personalidad cual acento hablado hecho música, y el de Astorga es uno de los que marca por su sonoridad, en especial los violones y las trompetas.

Del programa previsto arrancó la Fantasía Cromática (F. Sweelinck), seguida de la Ciacona en Mi menor (Buxtehude) que ya le escuché en Asturias, para seguir subiendo el listón con la Toccata prima (G. Muffat), exigentes todas y bien expuestas aunque de escucha algo dura por la propia registración, bien utilizada en cambio al introducir en el concierto la Introducción y Pastoral (B. Pasquini) aprovechando ese efecto «pajarillo» que sí forma parte del órgano maragato, aunque las campanas de los cuartos y voladores en el exterior también se sumaron al despliegue sonoro.

Volvió a impresionar en el Preludio y fuga en La m., BWV 543 (Bach) de registros conseguidos para poder paladear toda la paleta sonora del Kantor de Santo Tomás en Leipzig, disfrutando con el pedalier virtuoso y claro, con una exposición de la fuga realmente impactante y una elección de tempi ajustada. Y el «descubridor» también se sumó al regalo organístico con la Sonata III, Op. 65 (F. Mendelssohn), fiel discípulo y seguidor del maestro, sonoridad romántica para los dos movimientos I. Con moto maestoso y II. Andante tranquilo literalmente majestuoso el primero y auténtico «delirio reposado» el segundo, magisterio instrumental de escritura y ejecución, templanza y nobleza cual virtudes organísticas.

Y aunque se «caía» Guridi por cuestiones técnicas, la Toccata final de la «Suite Gótica» Op. 25 (L. Boëllmann) puso el auténtico broche de oro para un programa amplio en el tiempo que fue del agrado de un público que abarrotó la catedral y supuso un repaso a la literatura de órgano que Ana Belén García sigue trabajando duramente.

Desde San Sebastián

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Ana Belén García, titular de la Basílica de Santa María llega hasta Astorga con un repaso histórico de la música para órgano que finaliza, cómo no, con Guridi

Sorpresas veraniegas

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Jueves 19 de julio, 20:00 horas. Iglesia de Santo Tomás de Cantorbery, Avilés: Hans-Peter Retzmann, órgano. Obras de Bach, Franck, Boëllmann y el propio Retzmann. Organizado y patrocinado por la Fundación Avilés Conquista Musical.

Siempre es un placer escaparme hasta Avilés a escuchar «el niño de Chema» y la prensa avisó de este concierto (también este compañero bloggero) en el órgano fabricado por Acitores además del acompañamiento de la Eucaristía previa al mismo, otra sorpresa agradable al escucharlo durante el culto, como supongo hace este organista nacido en Colonia y titular de la Iglesia de S. Juan Bautista de Mönchengladbach.

Cada vez descubrimos nuevas sonoridades en esta joya de «Sabugo Nuevo», y me alegra saber que más allá del Festival de Órgano o la Semana de Música Religiosa, Avilés sigue apostando por mantener vivo un instrumento que tanto esfuerzo (y dinero) ha costado. Escuchar a tres de los grandes en la interpretación de Retzmann resultó bien aunque no esté acostumbrado a unos registros como los elegidos por el alemán, puede que por falta de tiempo para investigar en los miles de combinaciones posibles apropiadas para las obras de esta tarde gris del verano avilesino, si bien me consta el esfuerzo realizado porque la profesionalidad del músico germano está demostrada y seguro estuvo perfectamente asesorado tanto por el «titular» José Mª Martínez como por el propio Federico Acitores. También a su favor la evolución y trabajo a lo largo del concierto «haciéndose» con un instrumento que seguirá asombrándonos en cada escucha.

El Preludio y Fuga en RE M., BWV 532 (J. S. Bach) resultó algo confuso en los planos sonoros pese a un tempo más reposado de lo «normal», aunque la Fuga diese más luz, y un pedalero bien ajustado, siempre desde una interpretación ajustada históricamente.

La Pastoral de Cesar Franck sí sonó puramente romántica en el instrumento de Santo Tomás, gran variedad de registros y matices para un intérprete de técnica impecable, con momentos realmente de belleza tímbrica.

De esta tríada inicial destacó Priére á Notre-Dame, tercer número de la «Suite Gotique» de Léon Boëllmann, descubriendo combinaciones en los teclados soberbias, en especial un trémolo de «cromormo» quasi armonio en el Teclado I mientras en el III desgranaba una «voz celeste» realmente hermosa.

Y para redondear este concierto, el organista, que estudió con el muy querido en Avilés Naji Hakim composición e improvisación, tuvo a bien ofrecernos dos temas asturianos desde una técnica que va más allá de la  histórica variación a la que los intérpretes de hoy están volviendo. En el órgano positivo del altar nos desgranó unas Variaciones sobre «Carretera de Avilés» que enriquecieron tímbrica y armónicamente un tema tan universal desde lo local, adaptado a esa pequeña maravilla que también tuvo su protagonismo junto al «hermano mayor», preparatorio de la obra final nuevamente en el gran órgano: Sinfonietta asturiana a partir de la melodía «Santa María, en el cielo hay una estrella…», en cuatro movimientos bien contrastados en todo, llámese fraseo, registros, tiempos, matices y lo que queramos añadir, sin perder nunca el original pese a las múltiples variaciones: Introducción, Trío, Meditación y Final, suponiendo habrá quedado grabada para el archivo de la Fundación. Resultó un derroche musical de clara inspiración en Max Reger, compositor sobre el que el maestro Retzmann está preparando una tesis doctoral.

La satisfacción fue generalizada, no ya por estos dos regalos musicales de inspiración asturiana en uno de los mejores órganos de nuestra tierra sino por seguir comprobando cómo queda aún mucha ilusión en mantener viva la llama encendida del rey de los instrumentos. Siempre de agradecer conciertos como el de esta tarde, esperando el pronto relevo de organistas de nuestra tierra (ya los hay) que ayudarán a poder continuar un camino que nunca debió perderse. Los maestros siempre son un referente y el modelo a seguir; Hans-Peter Retzmann ya está en la larga lista de un claustro de profesores que sigue creciendo desde esta tierrina nuestra, y al que esperamos volver a escuchar de nuevo.

Trovadores en Oviedo

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Martes 17 de julio, 20:00 horas. Oviedo es música, Festival de Verano. Claustro del Museo Arqueológico: Eloqventia (Alejandro Villar, flautas, David Mayoral, percusión), «Chominciamento di giogia», Virtuosismo medieval a dúo.

Finalizado el Festival de Música Antigua de Gijón donde esta formación siempre asombra al respetable (hay vídeos), perdiéndomelo por agenda vacacional fuera de la tierrina, llegaba en su gérmen a este verano carbayón a un espacio que me retrotrajo 40 años cuando en las Fiestas de San Mateo se celebraban conciertos en este Claustro, aunque por entonces se ubicaban mejor sillas y escenario, éste en el ángulo que posibilitaba verlo desde dos laterales, pero que esta vez no ocurrió, limitándome a escuchar y perderme la parte didáctica en cuanto a la explicación del amplio arsenal musical utilizado, no ya aerófonos de todo tipo (flautas, dobles, albogues…) por parte de Alejandro sino una amplia percusión de David (membranófonos varios como el doumbek, panderos, idiófonos en campanas a las que habría que sumar las propias y espontáneas del entorno -cuartos, medias y en punto de las campanas de las Pelayas, la Corte o la Catedral- hasta un cordófono percutido como el salterio), siempre atentos al repertorio medieval de los siglos XIII al XV de ambiente oriental, andalusí, sefardí, italiano y cómo no, el Llibre Vermell de Montserrat, todo música instrumental trovadoresca pero no por ello ausente de espíritu poético profano.

A lo largo de una hora fueron escuchándose melodías modales casi en su entorno natural del medievo, virtuosismo en ambos intérpretes con perfecto entendimiento,  y primando danzas procesionales algo lentas y solos intimistas donde el silencio era intrínseco, aunque parte del público abandonase el concierto antes de acabar, perdiéndose los endiablados ornamentos del anónimo italiano del XIV que daba título al espectáculo (Chiminciamento di gioia, Comienzo de la alegría), más vivaces y frescas que muchas de las anteriores, todas de rica variedad rítmica, para concluir con La Manfredina – La Rotta Manfredina, auténtico derroche de entusiasmo por parte del dúo que tiene como objetivo «rescatar las escuetas líneas melódicas que nos han legado los códices medievales, y transformarlas en emotivas canciones y vibrantes danzas que consigan evocar el lejano tiempo pasado en el que fueron compuestas». Cierto que me hubiese gustado escuchar sus Cantigas de amigo de Martín Códax o las de amor del rey Dom Dinis de Portugal, pero el repertorio elegido fue la singularidad del dúo capitaneado por el leonés Alejandro Villar, que sabemos crece según las necesidades.

Tras mi reciente visita escurialiense y como escribía al poco de salir del concierto, era como si las Cantigas de Santa María, las de Alfonso X «El Sabio», hubiesen trascendido a la realidad, recreaciones de tiempos pasados que no disfrutamos habitualmente en este Ovetus tan musical.

Después de soltar 404,00€ por el Abono de la próxima temporada (realmente barato si lo repartimos entre todos los conciertos y no llega la media a 20€), agradecemos que aún haya espectáculos gratis y con repertorios «fuera de circuito» que también hacen afición y ayudan al maltrecho bolsillo (me he ahorrado la subida del IVA, y el que no se consuela es porque no quiere). Mi sobrina Irene de 5 años se comportó como una melómana y no podía evitar percutir en la silla de plástico como un idiófono más. Entre escapadas y vueltas al Paraíso seguiremos disfrutando de estas vacaciones ¿las últimas?.

RecuerdOS PAra la temporada finalizada

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Con el poso que da la finalización del curso y las muchas emociones vividas en la temporada que nos trajo al Maestro Milanov como esperado titular de la OSPA, sin olvidar a Lockington como principal invitado, y aceptando la invitación que la orquesta me hizo para el «balance de la temporada» en el Facebook©, quiero destacar, agradeciendo no ya poder colaborar con «nuestra orquesta» sino todos los enlaces que aquí aparecen:

  • Enlazando con lo anterior recordar el altísimo nivel de muchos solistas invitados y el reencuentro con algunos directores que siguen marcando diferencias. De los que me han dejado huella, cronológicamente, la «princesa descalza» Patricia Kopatchinskaja, la elegancia al piano de Cristina Ortiz, la musicalidad de Dylana Jenson con su marido a la batuta y «su majestad» Truls Mørk, rey absoluto del cello con un concierto de despedida que me regalaron en Gijón ante mi ausencia ovetense. Por supuesto enhorabuena a los solistas de la OSPA que dieron el paso al frente porque pueden codearse con cualquiera de los invitados, manteniendo un nivel que redunda en el de toda la orquesta. De las batutas Manuel Hernández Silva, fuera de abono y que privó a muchos habituales disfrutar de su magisterio, Rossen Gergov (con «la princesa») y Perry So (con Cristina y Truls) que consigue siempre lo mejor de todos.
  • La apuesta por obras nuevas, estrenos absolutos (me encantó el clarinetista José Franch-Ballester con la obra de Oscar Navarro dirigiendo Milanov) y otros europeos, alternando con obras menos habituales (el Dohnnanyi de mi admirado Eldar Nebolsin fue un auténtico lujo) sin olvidar el repertorio sinfónico «de siempre», urgiendo pese a la crisis un aumento de plantilla (más cuerda, por favor) que permita afrontar obras que se están aparcando sine die.
  • No olvidar el aspecto pedagógico porque es la inversión futura, una OSPA que está en su mejor momento histórico tras 21 años, no puede olvidar el público de mañana: la media de edad de los abonados es tan preocupante como sus toses y olvidos telefónicos de órdago, con una salud que dejó muchos huecos en conciertos que deberían haber colgado el cartel de completo.
    Ya voy ahorrando para la próxima temporada, primera con Rossen Milanov pergeñando con la gerente Ana Mateo un programa que seguro no nos dejará indiferentes, y Marta Barbón nos irá dando información puntual.

P. D.: El Concierto en El Vaticano ya es historia propia de la música española, la asturiana y de la propia OSPA. No sólo disfruté de emociones en la retransmisión en vivo sino que lo guardo como documento sonoro a pesar de la mala calidad del sonido.

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