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FeliciBach

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Sábado 9 de marzo, 20:00 horas. Conciertos del Auditorio, Oviedo. RIAS Kammerchor, Concerto Kölhn, Hans-Christoph Rademann (director). Motetes y sinfonías de Bach.

No había mejor forma de celebrar mis 22 años de matrimonio que acudir con mi señora, casi religiosamente, a disfrutar de Bach, rememorando nuestro particular Peregrinaje a tierras del Cantor de Leipzig en agosto de 2007, cantado por uno de los coros de referencia y con una agrupación instrumental de la que hay en casa muchas grabaciones.
Los alemanes están de mini gira por España (Kursaal de San Sebastián, Auditorio de Oviedo, Baluarte de Pamplona, Palau de la Música Catalana de Barcelona) con un recital bien armado y los Motetes 225 a 29 como eje vertebrador, intercalando las sinfonías de diversas Cantatas. Gustavo Moral Álvarez en las excelentes notas al programa de Oviedo titula «Música para sentirse en el centro del mundo» y para los que amamos a Bach sobre todas las cosas y a sus intérpretes como a nosotros mismos, escuchar estas obras siempre es alivio de espíritu, pues pese a ser «fúnebres» cuatro de los cinco motetes de esta tarde, «no son visiones tristes o dolientes de la muerte sino que nos confortan y consuelan, preparando el alma para el tránsito hacia la vida eterna, donde gozará la presencia de Dios» que escribe Rafael Banús en las notas del Baluarte.

El concierto comenzaba con el Motete BWV 226, credenciales de coro para no dudar de lo que esperaba: empaste, afinación, equilibrio, técnica prodigiosa al servicio de una música que subraya siempre el texto bíblico, y un conjunto instrumental perfecto para el acompañamiento colla parte aunque algo titubeante en el fagot u órgano, como si aún no acertase Rademann con ellos, más centrado en las voces a doble coro.
La Sinfonía de la Cantata BWV 21 dio protagonismo al concertino y al español Rodrigo Gutiérrez en el oboe, que el director casi llevó de la mano para una formación historicista que domina este repertorio, donde el tempo lento resultó conmovedor y el entendimiento comenzó a fluir.

El Motete BWV 228 volvió a traer un coro envidiable acompañado de un continuo que sí funcionó, con un órgano portativo, cello y contrabajo redondeando colores, «No temas, estoy contigo».
La Sinfonía de la Cantata BWV 42 sirvió para gozar los solos de concertino, oboes y fagot, más «entonados» aún, cual preludio para el primer gran motete de la noche, el conocido Jesu, meine Freude BWV 227, doble coro del que salen los cuatro solistas para renovar «mi alegría», color vocal idéntico en la división, disfrute de fugados, destacando hasta los silencios tras los nichts (nada) del texto, toda la gama posible de matices, arte vocal con mayúsculas como no puede ser menos en un coro profesional que interpretó este Bach de Sto. Tomás de forma magistral, siempre bien arropado por la orquesta y continuo. De agradecer el respeto del público que no aplaudió hasta finalizar esta primera parte, como pasaría con la segunda, aportando ese clima de espiritualidad que la música de El Cantor es capaz de transmitir.

El oboista español bordó sus intervenciones en la Sinfonía de la Cantata BWV 156 con reminiscencias o regusto italiano, que Bach conocía, y buen gusto interpretativo, dando paso al Motete BWV 229. Mismos calificativos y aún mayor compenetración entre todos, con un Rademann convincente por convencido, voces todas bien dirigidas, sonsacando estos tratados casi matemáticos del gran Bach.
La Sinfonía de la Cantata BWV 49 tuvo en el órgano al solista correspondiente, algo desigual en sus intervenciones, como si hubiese retardo en los ataques y cromatismos, pero sin pega a sus hermosas ornamentaciones, así como el oboe d’amore / da caccia español que tuvo su merecido minuto de gloria compartido con el corno inglés y fagot, más una cuerda siempre en su sitio, sinfonía de alegría contagiosa y quasi brandemburguesa.

Para cerrar Singet dem Herrn ein neus Lied, BWV 225, «Cantad al Señor un cántico nuevo», aire festivo y jubiloso, uno de los motetes más duros para doble coro que los berlineses bordaron técnica e interpretativamente con un cuarteto de solistas nuevamente impactantes junto a «los de Colonia». Qué maravilla escuchar las agilidades cual instrumentos de viento, registros extremos con un color siempre cuidado en igualarse, dinámicas nunca exageradas, afinación perfecta, contrastes de «tempi» sin fisuras, seguridad aplastante para esta joya bachiana, atreviéndose incluso a bisar el Aleluya. Mejor aniversario de boda imposible.

Buenos mimbres

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Jueves 7 de marzo, 20:30 h. Teatro Jovellanos, Gijón. Orquesta Clásica de Asturias, Juan Andrés Barahona (piano), Daniel Sánchez Velasco (director). Obras de Mozart, Fauré y Sánchez Velasco. Entrada: 16€.
Cuarta temporada de una orquesta que «crece año a año en rendimiento, calidad, repertorio, profesionalidad, entrega, emoción y exigencia a una labor bien hecha», como reza en su presentación. Plantilla corta, no estable en muchos atriles, conjugando juventud y veteranía para repertorios de siempre que van abriéndose a obras más cercanas en el tiempo, incluyendo las del propio director que con trabajo concienzudo es capaz de exprimir e incluso adaptar obras para los mimbres que tiene y fabricar un cesto que resulta un éxito. Cinco violines primeros, cuatro segundos, tres violas, tres cellos, un contrabajo y un sexteto de viento formado por oboe, flauta, clarinete, fagot, trompa y trompeta para la segunda parte, cuarteto con dos trompas y dos oboes para la obra que abría velada.
El Concierto para piano y orquesta nº 12, K. 414 (385p) en LA M. de Mozart tuvo como solista al asturiano Juan Andrés Barahona, que volvió a gustarme como en anteriores interpretaciones, obra engañosamente fácil -como todo Mozart- que exige limpieza, fraseos claros, dinámicas amplias, pedales en su sitio y una perfecta concertación. Si bien la orquesta estuvo algo indecisa, diría que temerosa por momentos, la seguridad estuvo de parte del pianista que disfrutó con cada movimiento y sus correspondientes cadencias, cual sonatas en miniatura de diseños mozartianos con todo lo que ello conlleva. El Allegro brillante, poderosamente simple y en tiempo justo con buenos diálogos y solos, escalas cristalinas, legatos dialogados y con discurrir fluido; Andante lleno de lirismo tanto en la cuerda como en el piano con trinos impecables, reposo del guerrero, apoyaturas de musicalidad infinita subrayadas por el viento como un tiempo casi pastoril, alternancias solo – orquesta dialogadas y bien concertadas, cadenza delicada y final para desembocar en el Rondeau. Allegretto perfecto colofón de un concierto que Beethoven pudiera conocer resultando casi romántico en la interpretación de Barahona, cuerda y viento bien compenetrados con el solista, bien concertado desde el podio, optando por el paladeo antes que el virtuosismo, escuchando cada tema y dándole el carácter apropiado. Aplausos merecidos y propina, puede que uno de los Cuentos de la vieja abuela de Prokofiev, que ya me falla la memoria.

Un paso en el tiempo supuso las Masques et Bergamasques Op. 112 de Fauré en arreglo del director, repertorio en el que la orquesta asturiana también disfruta, puede que más exigente y curiosamente mejor llevado, siempre desde el conocimiento que Sánchez Velasco tiene de las obras que prepara al mínimo detalle, bien memorizadas y sabiendo qué quiere y puede sacar de cada sección. El arreglo de la obra no dejó los brillantes colores del título sino sutiles claroscuros, al menos eso irradió la versión del avilesino para «su» orquesta a lo largo de los cuatro movimientos, quedándome con el tercero, Gavotte: Allegro vivo precisamente por las sensaciones transmitidas para una orquesta camerística que no intentó emular la sinfónica sino ofrecer otro punto de vista del mismo cuadro.

El Divertimento nº 1 para orquesta de cámara del propio Daniel Sánchez Velasco (1972), con la misma plantilla de Fauré, es una obra bien tejida en sus tres movimientos contrastados en tempo y estilos, académico por lo tonal pero buscando armonías avanzadas sin perder nunca lo melódico y jugando con las texturas en la orquestación elegida, herencias de Shostakovich o Prokofiev tamizadas por el buen oficio del músico integral que es Daniel. Allegretto – Adagio – Scherzando es la sucesión, logrando los mejores momentos del concierto, con los músicos ya rodados y perfectamente conjuntados, más el viento que la cuerda, siempre en la disposición vienesa por la que el Maestro Daniel apuesta y que en la OSPA parecen estar descubriendo con Milanov.
Como funcionó perfectamente, la primera propina del Vals Triste de Sibelius resultó llena de sutilezas, rubati y empaste más logrado, con unos pianísimos que cortaron la respiración, rematando con La carrasquilla de Guridi que en esta versión orquestal sonó juguetona, «nada vieja» y alegre para volver a casa con el ánimo arriba.

Hay que seguir agradeciendo esfuerzos como el de la OCA con Daniel Sánchez Velasco al frente, escuela para músicos y público como necesario recorrido cultural, muestrario de obras que abarcan épocas y estilos siempre presentes. Oviedo el sábado 9 y Avilés el martes 13 podrán disfrutar de este programa.

Un Nevsky en cuerpo y alma

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Miércoles 6 de marzo, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo. Proyección de la película de Sergei Einsenstein «Alexander Nevsky» (música de S. Prokofiev). Intérpretes: Marina Pardo (mezzosoprano), Coro de la Fundación Príncipe de Asturias (director: José Esteban Gª Miranda), Oviedo Filarmonía, Marzio Conti (director). Entrada libre.

Organizado por la Universidad de Oviedo y como ya hiciese con «Metrópolis» en el Campoamor en mayo pasado, esta vez en la pantalla gigante del Auditorio pudimos deleitarnos con la proyección de otra joya del Séptimo Arte, película de 1938 que no pierde con el paso del tiempo ni desmerece de las grandes producciones, en versión original con subtítulos al castellano de una calidad global impresionante en todo, máxime cuando la banda sonora original de Prokofiev pudimos escucharla en directo con unos intérpretes perfectos siempre guiados por el maestro italiano, que sigue arriesgando con propuestas que además salen bien.

Si la partitura de Prokofiev es una auténtica cantata que el Coro de la FPA dirigido por mi querido Pepu ya interpretó al menos otras dos veces que yo recuerde (guardando además una copia de la partitura), todo el entorno de este miércoles ayudó a disfrutar tanto a los músicos como al público.

En un foso «redescubierto» (que nunca antes se abrió en los muchos años del Auditorio) donde se colocó la orquesta, el coro sentado y separado en dos bloques de blancas y graves en el escenario, con atriles iluminados tenue pero suficientemente (qué bien funcionan los leds) y la caja escénica adelantada, el piano con Sergei Bezrodni a la izquierda, para coronar sobre ellos la pantalla gigante, unido a un sonido perfecto, pudimos saborear imagen y sonido como auténticos privilegiados, un público que hizo cola una hora antes y abarrotó la sala (algunos no sabían de qué iba, pero era gratis), escuchando nuevas texturas en esta disposición y ubicación global.

Casi dos horas de épica total, con una dirección perfecta en ajuste con la propia película, una orquesta que sonó «de otra forma» destacando por protagonismo los abundantes metales y percusiones, sin obviar la madera más una cuerda compacta y homogénea capaz de transmitir y subrayar el poderío escénico pergeñado por Eisenstein, y el coro empastado como nunca, cómodo, de amplias dinámicas y protagónico como pueblo a lo largo del film, sin olvidarme la breve pero emocionante intervención de la mezzo asturiana Marina Pardo, elegante, en el centro, ubicación excelente para proyectar su voz hasta el fondo del auditorio con la orquesta a sus pies, literalmente. Un Nevski en cuerpo y alma.

Enhorabuena a todos, especialmente a la Universidad y la Fundación Príncipe de Asturias, siempre con el Ayuntamiento apoyando, por seguir ofreciendo espectáculos de esta calidad y originalidad que ayudan a rescatar joyas de la historia cultural muy escasas, apuesta de futuro para unos tiempos donde los políticos parecen ir en dirección contraria.

Pablo Canalís: un mundo sonoro

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Este jueves 28 que cerraba un «febrero loco» me acerqué hasta la Casa de Cultura de Noreña para conocer en persona a Pablo Canalís que presentaba una mínima parte de su colección de instrumentos del mundo en directo y de paso promocionar esa joya de Libro-CD «Folclores imaginarios» editado por Norte-Sur Records que capitanea Beznar Arias, mi promotor preferido…

El primer ejemplar me lo regaló nada más salir al mercado mi admirado John Falcone, Músico con mayúsculas y colaborador, con otros amigos comunes, en el disco grabado, donde el bajista de «Senogul» y multinstrumentista que es mi tocayo Pablo Canalís fusiona desde su particular visión todos los sonidos que atesora en esta peculiar colección con los actuales que también domina. El libro publicado en 2012 es un arduo trabajo de muchos años, que además del valor didáctico al incluir una descripción de los instrumentos utilizados, rezuma lirismo desde unas ilustraciones hermosísimas hasta toda una confesión compartida de cómo surge cada uno de los veinte temas, poesía incluso en cada uno de los títulos de los temas.

No puedo elegir ninguno porque son mundos independientemente intercomunicados que respiran vida en su única globalidad -¡vaya frasecita que me ha salido!-. Lo llevo escuchando una temporada y leyendo en internet los merecidos elogios a este trabajo de Canalís, compartiendo con John el mismo hechizo y muchas de las críticas que aquí dejo enlazadas, mucho mejor escritas que esta primera mía «a vuela pluma» nocturna.

Imposible en una hora hacer sonar y explicar cada uno de los instrumentos -una mínima parte de todos los que atesora- con detalle, mimo y un toque de humor que nunca puede faltar. Personalmente intentaré llevarlo a mi instituto para darle el tiempo que necesite pues la clase puede resultar no ya amena y entrenida, que lo será con plena seguridad, sino enriquecedora para un alumnado que necesita conocer y escuchar esta joya de «Folclores imaginarios».

Dejo incrustado a continuación un vídeo como pequeña aproximación a lo que se puedemos degustar y disfrutar, olvidándonos de etiquetas, clasificaciones o estilos. Simplemente música de hoy y de siempre con Pablo Canalís:

Y aquí una colección de enlaces varios referidos a las críticas y entrevistas a Pablo Canalís y su Libro Disco:

http://www.hipersonica.com/criticas/pablo-canalis-folclores-imaginarios-una-caja-de-pandora-llena-de-misterios-y-sorpresas

http://fusionasturias.com/otras-secciones/musica/alquimista-de-la-musica-pablo-canalis-musico.htm

http://sinfomusic.net/portal/index.php?option=com_k2&view=item&id=1284:pablo-canalis-folclores-imaginarios-norte-sur-records-2012&Itemid=69

http://musica.elcomercio.es/pablo-canalis-un-pintor-de-sonidos

http://www.lne.es/oviedo/2012/11/06/el-sonido-del-planeta/1322324.html

http://musicforambients.blogspot.com.es/2012/09/pablo-canalis-folclores-imaginarios-2012.html

http://loskillingzoe.blogspot.com.es/2012/05/tres-miembros-originales-de-killing-zoe.html

http://renacerelectrico.blogspot.com.es/2012/10/pablo-canalis-folclores-imaginarios.html

http://soulwormfans.blogspot.com.es/2011/03/mensaje-pablo-canalis.html

http://musica.elcomercio.es/el-musico-pablo-canalis-editara-el-libro-cede-experimental-folclores-imaginarios

http://www.musicopolis.es/pablo-canalis-–-folclores-imaginarios-norte-sur-records-2012/500642012/

No más recortes musicales…

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Marzo no pinta bien y menos en el ente público RTVE. Tras el anunciado cierre de «Programa de mano» ahora llega la PPodadora contra la Orquesta y Coro de RTVE:

BASTA YA

Destino Halle

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Sábado 23 de febrero, 20:00 horas. Teatro Real Coliseo de Carlos III, San Lorenzo de El Escorial. VII Febrero Lírico «Paisajes barrocos para la celebración». María Espada (soprano) y Forma Antiqva: Dramma in musica. Obras de Gaspar Sanz, Kapsperger, Santiago de Murcia, Händel y D. Scarlatti.

También un 23 de febrero nacía Händel (1685-1759) en Halle, cerca de Leipzig, y precisamente en su casa natal podrán disfrutar del programa escuchado en el penúltimo del ciclo escurialense donde el público casi llenó esta joya de edificio, perfecto entorno para la música que nos ofrecieron la soprano extremeña y los hermanos asturianos a los que se sumó el cello de Verona, quasi Ruth Zapico por la complicidad con el trío que la hace estar en la misma sintonía que los langreanos.

Volver a escuchar a María Espada siempre es un placer por su bellísimo color vocal, su esquisitez en el fraseo y dicción, su gestualidad oportuna pero sobre todo su personalidad con una musicalidad digna de admiración, moviéndose en el Barroco como transportada en el tiempo. Si detrás está Forma Antiqva el éxito está asegurado por los excelentes arreglos para sus distintas formaciones, esta vez el «Concerto Zapico» con Ruth Verona, pues la combinación entre cuerdas pulsadas, punteadas, frotada, alternando Aarón clave y órgano para crear ambientes tanto en arias como recitativos, suponen el ropaje y talla apropiada para cada obra, con una María vestida de negro pero con toda una paleta de color en su voz.

Pablo Zapico entraba directamente a escena tocando las Marionas (Gaspar Sanz) para una vez colocados todos dejarnos la primera Folia anónima pero tan internacional que sirvió de preludio sin pausa a la primera cantata Ah! che pur troppo è vero, HWV 77 (Händel) en un discurrir de recitativos y el Largo que María nos transmitió con todo el verso italiano hecho música por el alemán posteriormente nacionalizado inglés, primera delicia de la noche.

La instrumental Passacaglia de Kapsperger brilló con los «cuatro Zapico» también seguida de la cantata Tu mi chiedi o mio ben (D. Scarlatti), segundo bloque para un primer plato servido por María Espada desde el Recitativo íntimo, siguiendo por un Adagio digno tanto de una ópera como de una cantata religiosa, hondura en canto y acompañamiento, otro Recitativo y el final Allegro de frescura y agilidades prodigiosas por parte de todos, compartiendo protagonismos con el texto.

Los Cumbees de Santiago de Murcia no suelen faltar en los Hermanos Zapico, y con el añadido cellístico no sólo ganan en variedad tímbrica sino en el color rítmico, la guitarra de Pablo especialmente al tener cubiertos los «punteos», contrapuntos de la tiorba de Daniel y las perlas virtuosas del clave de Aarón, sumándose Ruth que hace sonar su cello cual viola da gamba en registros agudos para volver al «ripieno» con el arco. Y como continuación la tercera cantata, nuevamente del alemán Occi miei che faceste? HWV 146, ojos negros de María Espada preguntando en los dos Recitativos siempre con un color homogéneo que brilla en el Adagio concluyente donde el órgano cumplimenta el viento con el «trío de cuerda» que vuelven a vestir y revestir a la soprano emeritense en otra lección cantabile.

Para cerrar un cuarto bloque con la Colascione de Kapsperger seguida del Fandango atribuido a Domenico Scarlatti de pleno sabor español con Forma Antiqva en perfecta complicidad, solos, dúos, tríos, concertantes de auténtico virtuosismo pero con la ligereza de la técnica al servicio de cada instrumento, guiños en ritardandi, silencios subrayando todo el «Dramma in musica» al que se sumaría para el completo María Espada en la última cantata del italiano Fille, già più non parlo, hablando y cantando, haciéndonos partícipes de esa poesía en música que brilló hasta el Allegro final, voz que enamora, voz de enamorada transmitiendo buen gusto en cada nota, recreando cada «Da Capo» con agilidades siempre en su sitio y el perfecto acompañamiento del «cuarteto Zapico» que tienen al napolitano español entre sus preferidos desde hace años.

Un placer que levantó grandes ovaciones y dos propinas en la misma línea de conjunto de primera con la soprano aun si cabe más inspirada: Frescobaldi con Se l’aura spira y el toque hispano de Juan Hidalgo con Trompicábalas amor, cantada como sólo María Espada sabe, remate de lujo que subió la temperatura de un gélido sábado escurialense lleno de calor musical barroco.

Quedan otros conciertos, grabación y programas antes del viaje alemán, pero este «Drama» triunfará en Halle y el cumpleaños de Händel habrá sido premonitorio del éxito que les espera a estos intérpretes de casa con proyección internacional.

Brandhofer y So

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Viernes 22 de febrero, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo, Concierto de Abono nº 7, OSPA, Christian Brandhofer (trombón), Perry So (director). Obras de Mozart, Salvador Brotons y Sibelius.

Dos protagonistas en el séptimo de abono de nuestra orquesta: el maestro So que volvía al podio como un soplo de frescura, juventud y buen hacer, más el trombonista principal que daba el paso adelante como solista en una obra capaz de sacar de su instrumento colores y sonidos inimaginables.

La disposición vienesa se mantiene desde el anterior y el concierto lo abría la Sinfonía nº 29 en LA M., K. 201 / 186a (Mozart), plantilla y colocación «ad hoc» para esta obra de juventud donde el viento reducido a dos trompas y dos oboes que funcionaron como nos tienen acostumbrados, se impusieron a una cuerda que pudo implicarse más en esta hermosa y juvenil sinfonía, pues había motivos para el lucimiento con los tempi elegidos por el director de Hong Kong, echando de menos más claridad en los fraseos aunque se lograsen buenas dinámicas, «belleza en la sencillez» siempre traicionera. El Allegro moderato contagió la vitalidad de la batuta, mientras el Andante dejó momentos en el viento realmente hermosos y una cuerda dulce. El Minuetto devolvió la homogeneidad deseada en cuanto a la visión de conjunto, para rematar «in crescendo» el Allegro con spirito resultando como apuntaba el mismo viernes una OSPAterapia que sube el ánimo y perdona detalles mejorables aunque para muchos impercetibles.

Salvador Brotons es un director y compositor catalán del que habló Israel López Estelche en la conferencia previa («Nuevas líneas compositivas en la música española de finales del siglo XX») y autor de las notas al programa que están enlazadas en los nombres de los compositores. De su primera faceta tengo el gusto de haberle escuchado dirigir a Carmen Yepes con la Sinfónica de Vancouver, aunque la segunda, amplia y variada, tengo que conformarme con la web.

Conocedor de la materia orquestal como nadie, más aún con las bandas de música -de las que habría mucho que escribir-, alumno de Montsalvatge pero sin etiquetas por el lenguaje utilizado («amable» decía el compositor y musicólogo afincado en Oviedo), su Concierto para trombón Op. 70 (1995) explora en sus cinco movimientos sin pausa todo un universo sonoro no ya melódico -del que hay mucho- sino de búsqueda de timbres y registros únicos, juegos de sordinas capaces de lograr trampantojos sonoros en el color y expresividades extremas que requieren del solista todo el virtuosismo posible (dobles notas, trinos, frullatos, glissandos…). Christian Brandhofer se lució desde el Furioso inicial al Presto brillante final, bien concertado por So y sus compañeros que esta vez lo dieron todo para conseguir juntos una interpretación de lujo para este concierto de nuestro tiempo con mucho regusto yanqui.

Y si alguien comentaba lo cercano que estuvo a la voz humana, nada mejor que regalar la asturianada «Si quieres que te cortexe» donde el trombón habló y cantó una melodía que corre por las venas de muchos, incluyendo a nuestro Christian de Noreña. Enhorabuena por alcanzar la excelencia con Brotons.

Suelo escribir que «No hay quinta mala» y la Sinfonía nº 5 en MI b M, Op. 82 de Sibelius es una de ellas. Exigente para todos en sus tres movimientos, Perry So buscó ahondar en la complejidad tanto de dinámicas como de texturas con una labor de orfebre, detallista, mandando con gesto claro y preciso, obteniendo buena respuesta de los músicos. La interpretación fue de menos a más, con un saber hacer del director que contagia su espíritu, siendo el Allegro molto – Misterioso como lo más destacable por lo que supuso de desentrañar pasiones hechas música en una orquestación exigente que va aumentando la tensión hasta los seis acordes finales donde el silencio entre ellos lo pudimos escuchar… nueva «OSPAterapia» que casi adquirió tintes de «OSPAempatía» para un público que esta vez no respondió como en el anterior concierto. Supongo que el frío a ciertas edades deja al personal en casa.

Queda temporada por delante aunque la orquesta se vuelva Guadiana, primero por la temporada de ópera y este próximo fin de semana su participación en «Musika Musica» de Bilbao, pero la colocación elegida por el titular Milanov pienso dará muchas alegrías siempre que los músicos de nuestra formación se impliquen al cien por cien en todas las obras, algo que reconozco difícil pero no imposible. Si en el anterior les exigía excelencia porque calidad hay suficiente, en este concierto la alcanzaron por momentos.

OSPAterapia

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Auténtica sesión terapéutica la OSPA con Perry So que volvía al podio para un programa algo ecléctico pero profundo.
La 29 de Mozart es muy honda y exigente como todo lo de Wolfgi, sonó fresca pero faltó implicación para disfrutar más con una cuerda capaz de extremos interrogantes, y un viento a dos con trompas y oboes que son el toque diferencial para esta sinfonía recobrando la colocación vienesa que te descubre sonoridades nuevas.
Brotons puso énfasis con su Concierto de trombón felizmente interpretado por Christian Brandhofer que hizo hablar un instrumento unido a Glenn Miller desde mi infancia con propina a solo del astur «si quieres que te cortexe» que enamoró.
No hay quinta mala y la de Sibelius devolvió la OSPA que deseamos plegada al maestro So que logró dominar una sinfonía muy profunda. Desde Siana espero ampliar… pero el lunes, que el finde es largo y también lo compartiré si el tiempo no lo impide.

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Sin duda: ¡Cierran Programa de mano en la 2!

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Me quejaba en «el otro blog» del probable cierre de «Programa de Mano»:

En plena podadora cultural, la música clásica no escapa ni siquiera de la mínima programación que tiene en la Televisión Pública. Del horario y espacio que le dedican habría mucho para escribir, aunque con su web podamos «recuperar» muchas emisiones, pero aún queda mucha gente en España que ni tiene ordenador aunque sí televisión, y la oferta de música clásica es no ya pobre sino paupérrima. El Canal 2 de TVE emite los sábados ¡a las 8 de la mañana! «Los conciertos de la 2», a las 11:30 el magazine «Programa de mano» que repasa en 30 minutos la actualidad musical española, y a las 12:00 otra media hora «Pizzicato», orientado al público potencial de mañana -donde actuará la OCAS que dirige Manuel A. Paz próximamente- aunque al paso que vamos seguirán envejeciendo los auditorios y los conservatorios se vaciarán tal como auguran los economistas porque ¡no es rentable!. Del resto de la semana, nada de nada… Alguna retransmisión esporádica y poco anunciada en una sociedad de la imagen. De la radio escribiremos en otro momento. Este sábado estuve viendo en vivo la emisión de «Programa de mano» donde actuaba mi querida pianista Judith Jáuregui, presentando el nuevo CD Homenaje a Alicia de Larrocha del que interpretó Granada de Albéniz, que dejo aquí incrustado, pero no quiero dejar de reflejar la decisión de los ¿gestores? en dar el finiquito, vamos cerrar este oasis cultural en la televisión que pagamos todos.

Son tiempos de descontento global y en España no hay sector que no esté enfrentado al Gobierno, lo que ya es difícil: ¡todos de acuerdo!. Cada vez hay más peticiones de cambios encauzadas en recogidas de firmas dentro de la llamada «Iniciativa Legislativa Popular», normalmente tumbadas por las mayorías absolutas que se creen en posesión de un cheque en blanco de 4 años y totalmente autistas en cuanto a la realidad de la calle. Tristemente se ha puesto de actualidad con los deshaucios y de forma totalmente inesperada han admitido ponerse a estudiar una petición de casi un millón y medio de firmas… cuando con 500.000 era suficiente. Chocante que algo legal y para que los gobernantes tomen nota para lo acuciante, en 30 años sólo haya prosperado UNA. De la «otra inciativa» sobre declarar los toros como bien de interés cultural mejor me callo, porque prohibir no me gusta, hay mucho «tufillo» y odio tras ella, y de momento, como con otros derechos no se obliga pero se tienen. Será que Mayo del 68 sigue vigente: «PROHIBIDO PROHIBIR».

Al frente de muchos músicos y melómanos que nos indignábamos contra tanto recorte y en especial por el cierre del espacio «Programa de Mano», la soprano Raquel Andueza encabeza otra iniciativa de recogida de firmas en Change.org que ha sido noticia. Desde aquí animo a apoyarla y sumarnos, también quejarnos a la «Defensora del espectador», que suele contestar aunque no tenga poder decisorio… real como la política nuestra de cada día.

Y el sinWertgüenza ministro del ramo ni está ni se le espera, que bastante tiene con sacar adelante una ley donde la música tendrá menos peso en el currículo que en tiempos de la Sección Femenina. Acabará como extraescolar, de pago y entretenimiento para que los niños no den el coñazo… Con el último Franco de 1975 al menos había dos horas semanales en 1º de BUP… una en el 3º nocturno, impartido por muchas profesoras de «Hogar» y luchadores salidos de los Seminarios, gérmen de la especialidad de «Música» en los Institutos y Colegios públicos que verían su punto álgido con la tan criticada LOGSE (cierto que tiene muchos errores, incluso en Música), donde se cursaba en los cuatro años de ESO y todo el cambio en Conservatorios y Escuelas de Música. Bolonia todavía espera y como pasa en nuestra llorada España, la alegría en casa del pobre dura poco. Pronto llegaron los «Reinos de Taifas», los planes de estudio distintos en cada Autonomía, la permisividad, el despilfarro y descontrol en el gasto, la «Educación para la Ciudadanía», el Concordato con la Santa Sede, la «Religión» en la escuela pública y todo lo demás. Pero como dice un amigo mío, «contra Franco vivíamos mejor«. El que quiera estudiar música que se la pague (que no es barato, sin becas ni lo cuento, más del trabajo y esfuerzo ni hablamos), y nada de subvencionarla que luego salen muchos aprovechados que desvían fondos a Suiza. Nada, que volveremos a los 60 pero con menos pelo: Pablito quiere ser músico, pero ¿qué va a estudiar de mayor?. Estudiar fuera cuesta mucho, tú sigue libre en el Conservatorio… Pasarás muchas necesidades, así que «asegura los garbanzos» con una carrera de provecho, te lo digo por experiencia.

© Pablo García, LNE

Madre, la maldición «entre músicos te veas». Y decimonónicos del todo, músico sinónimo de bohemia. Pues ¡Viva Puccini!, eso sí, pagando… eh?

El 18 de febrero de 2013 la Defensora del Espectador contestó a mi queja sobre el tema, del que, como se lee, no tenía información, lo que ya ni comento. Aquí dejo la respuesta y juzguen Vds.:
«Estimado Sr. Álvarez,   


muchas gracias por dirigirse a esta oficina y por sus aportaciones. La defensora no tiene competencia alguna sobre la programación y sus contenidos, por lo que hemos preguntado al director de La 2,  puesto que desconocíamos la decisión. Esta ha sido su respuesta: 

PROGRAMA DE MANO desaparecerá de la parrilla la primera semana de marzo junto con los programas MI REINO POR UN CABALLO y MIRADAS 2. Todos estos programas son de media hora de duración. A continuación se estrenará un nuevo programa, un magazine cultural de 1 hora de duración, pero en mejor horario, que abarcará toda la actualidad cultural, incluida la música culta y que tendrá una completísima extensión en la web de RTVE.ES con muchos contenidos extra. 

Manel Arranz Griñán
director de La 2 TVE
 

Reciba nuestros más cordiales saludos.

Oficina de la defensora del espectador, oyente e internauta de la Corporación RTVE»

De matemáticas tampoco está muy informada, tres programas de 30 minutos de duración sustituidos por uno de 1 hora… ¡en mejor horario! aunque claro, completado en la web. A este paso también desaparecerá la TV on-line porque estará todo «colgado» (y manipulado que así se puede) en la red.

Sensaciones con la experiencia Milanov

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Viernes 15 de febrero, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo, Concierto de abono nº 6: OSPA, Pablo Ferrández (cello), Rossen Milanov (director). Obras de Wagner, Schumann y Beethoven.

Tras la conferencia previa de Alejandro G. Villalibre (autor de las notas al programa que están enlazadas en los autores de arriba) sobre «El legado de la Pastoral de Beethoven» que ponía el punto final en Wagner, sería como si su bicentenario retornase a Milanov y la OSPA al ciclo de abono con un programa que, en palabras del propio Villalibre citando al genio de Bonn, resultaría «más expresión del sentimiento que pintura sonora» pero nada distanciado de lo romántico en ninguna de las tres obras.

La primera sensación antes de comenzar fue la disposición elegida por el maestro búlgaro totalmente vienesa: contrabajos atrás, violines enfrentados, trompetas al lado de los fagots, timbales a la derecha (la foto de Marta Barbón que abre la entrada es perfecta para verla). Búsqueda de nuevas sonoridades más que vuelta a concepciones históricas aunque las obras fuesen adecuadas para esa colocación, y es un hecho que creo marcaría todo el concierto.

Del Sifgrido wagneriano escucharíamos «Murmullos del bosque», WWV 86c del Acto II, como si la madre naturaleza fuese protagonista de una velada climatológicamente primaveral pese a los gélidos días anteriores del «febrerillo loco». La formación asturiana vuelve por sus fueros dando un paso más en la búsqueda de la excelencia, pues la calidad está más que demostrada. Texturas y dinámicas amplias donde todas las secciones brillaron escuchándose y descubriéndose en la nueva colocación. Puede que la acústica del auditorio no sea perfecta para ellos pero el maestro búlgaro consiguió en este aperitivo un Wagner más cercano desde una orquestación casi íntima por momentos pese a la plantilla utilizada, lo que corrobora el mimo con el que Milanov llevó la obra, sin descuidar nunca los planos sonoros.

El joven violonchelista Pablo Ferrández (Madrid, 1991) parecía predestinado a la música hasta en el nombre, por lo que no es de extrañar su precocidad en el instrumento. Esta semana recibía en Oviedo la noticia de un nuevo premio, recién llegado de un concierto con el pianista Luis del Valle donde también estaba Schumann. El Concierto para violonchelo en La m., Op. 129 lo debutaba con nosotros y su interpretación resultó impactante por el poso, musicalidad y sonido de su Andrea Castagneri de 1733. Impecable de técnica logró recrearse en una partitura sin desmayos siempre bien concertada por Milanov y la OSPA que fueron alternando buen gusto con el solista, respetándose desde la escucha interior y plegados a las indicaciones de la batuta. El regalo de El cant dels ocells fue más que un agradecimiento desde la profundidad musical de una página cargada de simbolismos que el madrileño ya ha interiorizado. Pablo Ferrández se suma a la lista generacional de grandes violonchelistas españoles que triunfan por todo el mundo, y en Oviedo estamos disfrutándolos a (casi) todos.

Y llegaría el Beethoven de la Sinfonía nº 6 en FA M., Op. 68 «Pastoral», la vuelta al origen del programa y el posterior legado que contaba Villalibre en la conferencia previa. La «Experiencia Milanov» comienza a palparse y sus primeras palabras ya toman forma.

La orquesta asturiana ya ha tocado muchas esta sinfonía en sus 22 años de historia, pero la versión ofrecida por Milanov en Gijón y Oviedo son de las que no dejan indiferente. La colocación ya comentada mostró esos pasajes muchas veces ocultos (tapados) de los violines segundos, y por fin conseguí escuchar la ansiada «pegada» en los contrabajos, envolviendo desde el fondo toda la obra. Incluso los timbales ayudaron a encontrar el color orquestal apropiado, no sé si para el Auditorio pero evidentemente la apuesta del maestro titular por la disposición vienesa resultó un éxito para mí. Pero sobremanera los tempi elegidos. Habrá polémica siempre positiva, opiniones encontradas sobre las indicaciones metronómicas que Beethoven utilizó para precisar la velocidad elegida, menos subjetivas que un Allegro ma non troppo, pero volviendo a su propia búsqueda de «más expresión del sentimiento que pintura sonora» la Sexta resultó pastoril en cuanto a sentimientos, remanso, deleite en cada pasaje, disfrute en cada intervención solista con una madera realmente inspirada y unos bronces empastados como nunca, alcanzando cotas de entendimiento entre ellos que solamente estos años de «matrimonio» (los mismos que yo) consiguen. La Escena junto al arroyo: andante molto mosso continuó en la línea de tranquilidad expositiva, con una cuerda redonda en cuanto a la sensación de globalidad conseguida por la colocación e interpretación de toda ella, al igual que la Animada reunión de los campesinos: Allegro con toques casi de romería primaveral asturiana, ímpetu sonoro siempre controlado. Incluso el Trueno y tempestad: Allegro nos dejó una tormenta sin excesos, más veraniega que invernal con dinámicas nunca exageradas, bucólicamente sentimental, silencios subrayando la bravura, precisión y respeto a la partitura, reminiscencias del Don Giovanni mozartiano premonitor. Y si de sensaciones hablamos, Sentimientos de benevolencia y agradecimiento hacia la Divinidad después de la Tempestad: Allegretto, colofón unificador en cuanto a la interpretación de Milanov con «nuestra» OSPA, emoción contenida para muchos, explosión de luz para la mayoría.

Mi comentario final es que se está logrando entender a Milanov, incluso comienzan a creérselo, y la transmisión emocional desde el escenario al público la notamos todos. El maestro no volverá hasta abril (y fuera de abono) pero la orquesta repite la próxima semana con Perry So… y espero contarlo desde aquí. Las sensaciones han sido positivas y mi salida del concierto pletórica en el ánimo. Oviedo y Mieres aún siguen celebrando los carnavales.

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