Viernes 13 de mayo, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo, Abono X «Absolute Quiroga» OSPA, Cuarteto Quiroga, Carlos Miguel Prieto (director). Obras de John Adams y Aaron Copland.
Bromas muy serias
14/05/2022
Asturias, clásica, conciertos, conferencias, música, Música contemporánea, sinfónica Auditorio de Oviedo, Beethoven, Carlos Miguel Prieto, conciertos, conferencias, Copland, Cuarteto Quiroga, John Adams, López Estelche, música, música clásica, OSPA 4 comentarios
Ucrania dos años después
13/05/2022
Asturias, música, zarzuela Ainhoa Arteta, Amelia Font, Ángel Ódena, Capilla Polifónica Ciudad de Oviedo, David Rubiera Milagros Martín, Emilio Sagi, Enrique Baquerizo, Jaume Santonja, José Manuel San Emeterio, Juan Noval-Moro, lírica, Martín Nusspaumer, música, Oviedo Filarmonía, zarzuela Deja un comentario
Jueves 12 de mayo, 20:00 horas. Teatro Campoamor, Oviedo, XXIX Festival de Teatro Lírico Español: Katiuska (Pablo Sorozábal). Ainhoa Arteta, Àngel Òdena, Martín Nusspaumer, David Rubiera, Milagros Martín, Juan Noval-Moro, Enrique Baquerizo, Amelia Font. Oviedo Filarmonía, Capilla Polifónica “Ciudad de Oviedo”, Jaume Santonja (director musical).
Oviedo Filarmonía, Capilla Polifónica “Ciudad de Oviedo” (dirección: José Manuel San Emeterio).
Con acentu asturianu
05/05/2022
Asturias, conciertos, estreno, música, Música contemporánea, sinfónica Auditorio de Oviedo, conciertos, Daniel Sánchez Velasco, estreno, Héctor Corpus, Juan Méndez Varas, música, OSPA, Raquel Rodríguez 1 comentario
Jueves 5 de mayo, 20:00 horas. Concierto de les Lletres Asturianes: OSPA, Héctor Corpus (violín), Daniel Sánchez Velasco (director). Obras de Juan Méndez Varas, Raquel Rodríguez y D. Sánchez Velasco. Entrada gratuita.
Concierto dentro de la «Selmana de les Lletres Asturianes» que este año están dedicadas al músico y dibujante Igor Medio con el título de «El carbón y l’arena«, con un homenaje el día anterior en su Gijón natal a cargo de Felpeyu, el grupo del malogrado Igor, más otras formaciones de folk donde el gijonés despuntó aportando aire fresco e innovación que todavía sigue vigente a pesar de los dieciséis años de su accidente junto a su compañero Carlos Redondo.
La OSPA presentaba bajo la dirección de Daniel Sánchez un programa con música de tres asturianos en plena madurez vital y compositiva, con amplio bagaje, mucho oficio y horas de sembrar en «sus mochilas» bandas sonoras y conciertos que dejan en cada uno distintos acentos para un mismo lenguaje sinfónico, el más universal de todos desde esta tierra asturiana que también es variada y rica.
Tres compositores que merecen escucharse más pues sus creaciones tienen calidad, melodías definidas, armonías reconocibles, instrumentaciones orquestales poderosas, auténticas bandas sonoras de nuestra generación y la siguiente, que gustan a todos los públicos por sentirlas cercanas. Las notas al programa (enlazadas arriba en obras) de un compositor como Israel López Estelche, asturiano de adopción, ayudaron a entender las tres obras elegidas, al igual que las palabras previas del propio Daniel Sánchez, pero la propia música que emana de los pentagramas sirve para que cada uno ponga sus imágenes y referencias históricas de las que los tres compositores han bebido y siguen acumulando.
Abría el programa Tribute to Richard Estes (2018) de Juan Méndez Varas (1970), la inspiración en este genial pintor hiperrealista en la línea de nuestro Antonio López, a la que la partitura pone sonido a la admiración no ya por el color de un cuadro sino también la poesía siempre evocadora, página sinfónica de aires norteamericanos tanto de los «clásicos» como del jazz que es la verdadera música popular del siglo XX heredada de los EEUU. Así entiende Méndez este tributo donde los ritmos y armonías se fusionan sin olvidarse de las raíces españolas para una mezcla riquísima, vital, enérgica y brillante sacando Daniel Sánchez de sus compañeros de la OSPA unas sonoridades amplias, matizadas, perfecto entendimiento para una obra llamada a seguir sonando.
Las mujeres compositoras están ganando el protagonismo que la historia les ha quitado, una generación de jóvenes preparadas, formadas con los grandes pedagogos sin fronteras, y aportando gran cantidad de obras para orquesta que comienzan a sonar. Es el caso de la ovetense Raquel Rodríguez (1980), de quien ya he podido escuchar varias obras sinfónicas y estrenos con la Oviedo Filarmonía en noviembre de 2019 y marzo de 2021, así como su estreno camerístico del 1 de noviembre pasado. Para este concierto sonaría su Córdoba en el sueño (2011) encargo tras obtener el premio del I Concurso de Composición Antón García Abril, un auténtico poema sinfónico que recrea la historia de la capital del califato desde la propia música en cinco movimientos que transitan imágenes casi documentales: I. Aires godos, II. En aguas bélicas, III. …surge Córdoba, IV. Aromas, y V. Final, un despliegue de instrumentación muy acertado, melodías que se entrecruzan como describiendo las callejas que confluyen en torno a la mezquita, batallas con metales y percusión potente o cantos de las tres culturas (cristiana, judía y árabe) para disfrutar de una viola cual canto de muecín sefardí o un arpa bíblica vestida por una OSPA de nuevo entregada, de balances adecuados en cada movimiento, sonidos reconocibles y una instrumentación bellísima para esta obra de «juventud» de una Raquel Rodríguez que evoluciona sin perder su esencia académica heredada de sus maestros y maestras a ambos lados del Atlántico.
Y llegaría el estreno del «Violin concerto», Concierto para violín y orquesta (2021) del propio Daniel Sánchez Velasco (1972) un encargo de su compañero en la OSPA Héctor Corpus, en palabras del compositor y director «un traje a medida» compuesto siguiendo la forma clásica en tres movimientos alternando rápido-lento-rápido (I. Allegro solemne, II. Andante, III. Allegro feroce) pero con mucha tradición del siglo XX. Además del lucimiento del solista, con una afinación perfecta, un sonido pulcro y la musicalidad innata puesta al servicio de lo escrito, pasajes vertiginosos y momentos delicadamente cantados, la orquestación del compositor avilesino evoca una paleta amplia, de Shostakovich a Bernstein, de Prokofiev a Rota, ritmos vivaces y cambiantes, aires caribeños y hasta filipinos de homenaje al destinatario, mares surcados por melodías bellísimas, cadencias asombrosas y la total entrega de solista y orquesta a la música de sus dos compañeros, disfrutando, sonando impecables, rotundos y delicados, hoy con Eva Meliskova de concertino, lucimiento de todas y cada una de las secciones así como los primeros atriles, con el lujo añadido de dirigirla el propio compositor.
Un concierto digno de programarse en las grandes orquestas y con solistas de fama mundial, que tanto Corpus como la OSPA demostraron la calidad y vigencia de la buena música, escrita desde el conocimiento y la experiencia, emocionando a un público feliz de escuchar páginas como las de este concierto extraordinario en todos los sentidos.
De nuevo una lástima que no hubiese un lleno en el auditorio pese a la entrada gratuita, debiendo hacer pensar a los gestores en líneas para captar los oyentes del futuro. Apostar por programas actuales de calidad, fáciles de escuchar, tienen que publicitarse mucho más y acercar a todas las edades hasta el auditorio de esta ciudad que es «La Viena Española» por su amplia oferta musical, siendo la OSPA probablemente la que menor aforo convoque, supongo que por unos años «sin rumbo» que espero se reconduzca por el bien de esta orquesta de todos los asturianos con mucha esperanza puesta en su nuevo titular, el portugués Nuno Coelho. Seguro que alguna de las tres obras escuchadas este jueves volverán a sonar en las próximas temporadas.
Raquel Andueza: locura sin tormento
05/05/2022
Asturias, conciertos, conferencias, discos, música, música antigua anónimos, Bailly, Cavalli, conciertos, conferencias, David Mayoral, Jesús Fernández Baena, Lully, Manuel Vilas, música, música antigua, Monteverdi, Pablo Prieto, Pierre Pitzl, Raquel Andueza Deja un comentario
Miércoles 4 de mayo, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo, sala de cámara: IX Primavera Barroca. De locuras y tormentos: Raquel Andueza (soprano) y La Galanía. Obras de Bailly, Monteverdi, Cavalli, Lully y anónimos.
Balada por los trasterrados
23/04/2022
Asturias, clásica, conciertos, música, piano, sinfónica Auditorio de Oviedo, Chopin, conciertos, Médtner, música, música clásica, Nicolai Lugansky, OSPA, Perry So, Schumann 3 comentarios
Viernes 22 de abril, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo, Abono IX: OSPA, «Ballade», Nicolai Luganski (piano), Perry So (director). Obras de Médtner y Schumann.
La RAE define Trasterrar o transterrar(de trans- y tierra) como «Expulsar a alguien de un territorio, generalmente por motivos políticos» y este noveno de abono con la OSPA fue verdaderamente una «Balada por los trasterrados», compositores e intérpretes, sirviendo para ver cómo la música y los músicos son ciudadanos del mundo, y el tiempo parece poner todo en su sitio.
Este viernes volvían a la OSPA varios conocidos, primero el director chino Perry So (Hong Kong, 1982), «eterno aspirante» a titular desde 2011 (al fin lo tenemos, pero será Nuno Coelho) en aquellos tiempos esperanzados esperando acertar en la elección. Pero un cocinero «vúlgaro» fue minándonos al quitarnos los mejores deseos, especialmente durante la anterior visita del pianista ruso Nicolai Luganski (Moscú, 1972) que me dejó muy mal sabor de boca por la malísima dirección del innombrable. Y al fin se hizo justicia con ambos en este concierto de Médtner. Qué distinto hubiese sido entonces de coincidir como hoy la entrega del ruso, el buen hacer del chino y una OSPA universalmente asturiana que vuelve a esperanzarnos, aunque sigamos sin concertino, esta vez nuevamente invitado nuestro admirado Aitor Hevia. Las invitaciones de la orquesta a So siempre han traído veladas de calidad y buena química entre todos, algo que el público, de nuevo escaso para disfrutar de nuestra orquesta, se lo agradeció al final con largos y cálidos aplausos que le obligaron a salir varias veces a saludar. Bienvenido Perry y gracias.
El Concierto para piano nº 3 en mi menor, op.60 «Balada» del ruso Nikolái Kárlovich Médtner (1880-1951) no pudo tener mejor solista que su compatriota Nicolai Luganski, uniones de dos trasterrados que desde su pasión por el piano nos ofrecieron esta joya tan poco programada pese a la belleza, dificultad y todas las razones para hacerla tan atractiva. Tres movimientos sin pausa, entrelazados, que nos recuerdan la excelencia musical rusa, el paso adelante en los albores del pasado siglo de Scriabin y sobre todo Rachmaninov, y que por lo escuchado bebería de las mismas fuentes que Médtner. Concierto con todos los ingredientes para disfrutarlo, sonoridad siempre plena en el solista, la fusión orquestal en muchos momentos, el balance perfecto entre todas las secciones desde el inicio al que se van sumando efectivos con una delicadeza previa al posterior discurrir emocional, y una dirección de So precisa, cómplice con el piano y concertando con exactitud por los intrincados vericuetos, especialmente en el inmenso Finale: Allegro molto, Svegliando, eroico que aporta las novedades propias del compositor tras su «tributo» y herencia de sus contemporáneos: cambios de compás, de ritmo y tempo donde piano y orquesta funcionaron y se fusionaron como si llevasen años interpretando esta «Balada» rusa. Impresionante el sonido de Luganski, la elegancia, el rubato justo, su conmovedora entrega a la música que parece sentirse más honda en la distancia y el dolor, con este último de los conciertos para piano de su paisano Médtner que lo compondría en los primeros años 40 del pasado siglo, tan preocupantes como esta segunda década actual.
Y si el concierto de los dos rusos fue de altos vuelos y lejanos sentimientos, la propina nuevamente de otro trasterrado, luminosamente introspectiva y esperanzadora: la Fantasía Impromptu en do sostenido menor, Op. 66 de Chopin, la belleza del dolor expresada desde el piano magistral de un Luganski técnicamente perfecto y enorme su romántica interpretación como buen heredero de la tradición y «escuela rusa», aportando una personalidad tan grande como la música para su instrumento del polaco, un enamorado más de las 88 teclas.
Manteniendo el orden habitual de los programas donde faltó un estreno o introducción breve, la segunda parte sería una Sinfonía, en este caso la nº 2 en do mayor, op. 61 de Robert Schumann
(1810-1856) para poner claro que la OSPA funciona cuando está en buenas manos, de nuevo el maestro So sacando lo mejor de cada sección con una visión luminosa y tensa de la segunda del atormentado romántico por excelencia, con los tiempos ajustados a la literalidad indicada: el primer movimiento a la velocidad exacta de crucero para dejar fluir en equilibrio viento y cuerda, un segundo rápido sin sobrepasar los límites, con una cuerda ajustada y redonda (se nota el refuerzo en las graves), el tercero una maravilla de expresividad con oboe y clarinete verdaderamente líricos en sus inspiradas intervenciones, sana pugna por el mejor sonido, más ese cuarto y último movimiento, poderoso en velocidad punta, bien de revoluciones para rugir como un coche de carreras pero respetando las señales, caballos de potencia bien controlados por las manos maestras de Perry So, un campeón sobre el podio conduciendo una OSPA a punto.
El tiempo pone todo en su sitio pero siempre nos quedan los interrogantes ¿cómo hubiera sido si…? Al menos nos quitó la primera de las dudas mientras esperamos acertar con el concertino ya con el portugués fichado por tres temporadas.
Explorando piano y saxo
29/03/2022
Asturias, conciertos, educación, jazz, jazz, música, Música contemporánea, piano, recital Albert Guinovart, Amy Beach, Antonio Cánovas, conciertos, Dúo Saxperience, Elena Miguélez, Joan Albert Amargós, música, Pedro Iturralde, Solana, Teatro Filarmónica, Yoshimatsu 2 comentarios
Martes 29 de marzo, 19:45 horas. Teatro Filarmónica, Oviedo: Concierto 6 del año 2022, 2.031 de la Sociedad Filarmónica de Oviedo. Dúo Saxperience: Antonio Cánovas (saxofón), Elena Miguélez (piano). Obras de: Amy Beach, J. J. Solana, A. Guinovart, J. A. Amargós, T. Yoshimatsu y P. Iturralde.
Interesante programa el ofrecido por el Dúo Saxpierence para la sociedad filarmónica ovetense, apostando por un equilibrio interpretativo entre piano y saxo con obras tanto originales como transcripciones que dan una visión de la evolución de un instrumento moderno que se ha convertido en imprescindible en todos los repertorios, desde la llamada clásica, especialmente desde el Impresionismo, hasta el jazz con todas sus fusiones, incluyendo el flamenco, la música ligera, las bandas de musica que serían impensables sin él, y obras actuales pensadas para su peculiar timbre y expresividad en cada tesitura, este martes con los alto y soprano.
Las obras elegidas por Cánovas y Miguélez demostraron la perfecta simbiosis y entendimiento de los dos profesores, una vida en común por y para la música con partituras muy exigentes para ambos, donde poner la técnica al servicio de unas músicas que encantaron a un público variopinto con presencia de estudiantes de los distintos conservatorios asturianos, formando a las nuevas generaciones en ambos lados de la música, desde el trabajo del escenario hasta la butaca, el ocio que tantas alegrías nos dan.
Antonio Cánovas ejerció igualmente de anfitrión y docente, presentándonos cada una de las obras interpretadas. De la compositora norteamericana Amy Beach (1867-1944) decir que está sonando cada vez más en los auditorios y teatros desde todas sus facetas, siendo la camerística igual de interesante que la sinfónica. Su Romance Op. 23 (1893) para violín y piano es muy popular y la transcripción para saxo alto del propio Cánovas mostró la versatilidad de su instrumento, capaz de descubrir sonoridades propias sin «traicionar» el original, siempre con un piano presente de graves redondos y un brillo complementando las texturas del saxo.
El compositor madrileño Juan José Solana Gutiérrez (1957), actual presidente de la Fundación SGAE, compuso en 2015 Gran Vía 6 a.m. para saxo alto y piano dedicado a este dúo que la estrenaría en Madrid. La historia que esconde es la larga espera en esa parada del bus madrileño tras perder el último de las noche y observar el latido de la capital de España a esas horas, auténtica banda sonora del despertar al trabajo y la cotidianidad, música llena de matices y ambientes que los destinatarios compartieron con todos los presentes, poniendo cada uno de nosotros las imágenes para el recuerdo en una partitura muy trabajada como en el maestro Solana es habitual.
Para cerrar la primera parte el catalán Albert Guinovart (1962), su Fantasía sobre «Goyescas» (1997) para clarinete y piano que con el permiso del compositor por la complementariedad sonora del saxo soprano, no puso reparos al cambio de instrumento. Si la obra original de Granados es una maravilla tanto orquestal como al piano, mantenerlo y variar sus melodías con el soprano en unas armonizaciones actuales, auténtica fusión o visión mediterránea del catalán que mantiene todo el protagonismo pianístico enriquecido aún más con el timbre de un saxo que canta igualmente «jondo» y operístico, enamorando como las majas del ilerdense que el barcelonés reviste de moderno testimonio.
Todavía quedaba mucho más por disfrutar pues la segunda parte nos trajo a dos compositores actuales cuya música explota todos los recursos del saxo alto con un piano capaz de recordarnos al mejor Debussy o Mompou unido con Montoliú o las armonías del lejano oriente plenamente New Wave. Del segundo barcelonés del concierto, Joan Albert Amargós (1950), tengo grabaciones suyas en todos los formatos, estilos y épocas, dominador del clarinete y el piano además de excelente orquestador del que viví los arreglos asturianos disfrutando igualmente con su dirección, En su faceta compositiva, este Homenatge a Lorca (1998) es una joya para el piano y el saxo, los tres cantos populares del granadino universal, otro enamorado de la música como buen poeta, resultan actuales sin perder la esencia, desde Los cuatro muleros rítmicos, variados, casi individualizados, totalmente jazzísticos, piano inmenso y saxo estratosférico, pasando por el Zorongo cual «música callada» de teclas intimistas hasta el desbordante Anda Jaleo que Cánovas y Miguélez llevaron al culmen, auténtica experiencia con el saxo, unísonos y escalas a dos engrandecidas por la precisión y encaje de ambos gracias al magisterio de armonías del catalán.
Y el fin de fiesta con un japonés, Takashi Yoshimatsu (1953), con su Fuzzy Bird Sonate (1991), tres movimientos de estos «pájaros borrosos» que corren, cantan y vuelan, tal y como indica el compositor en cada uno de los cuadros sonoros. Dúo perfecto de saxo y piano por los ambientes creados, (di)fusionando lo tradicional y universal desde el lejano oriente que sigue dándonos compositores interesantes, búsqueda de sonidos explotando los instrumentos y melodías eternas vestidas de modernidad. un piano rítmico y exigente completando el virtuosismo del saxo, jugando con percusiones y un vuelo incesante casi de vencejos por su coordinación en esta interpretación para asombro de todos a la altura de estos dos profesionales.
Un concierto completo, original donde no podía faltar un tributo al gran Pedro Iturralde (1929-2020), nuestro saxofonista de referencia que hubiese disfrutado con estas obras, docente, compositor e innovador, un espejo para tantos que llegarían después, fallecido sin el merecido homenaje en vida que un emocionado Antonio Cánovas le rindió con el primero de los movimientos del tríptico Memorias con el sonido siempre único del soprano para esta melodía tan sentida en escritura e interpretación.


























































































